UNA HERIDA ABIERTA EN LA HISTORIA DE COLOMBIA
Hablar de las guerrillas en Colombia es como tocar una herida que aun no se
ha cerrado dentro de un país. Durante mucho tiempo, las guerrillas mostraron
ser un soporte para la lucha contra la desigualdad social hacia el pueblo,
aunque al final terminaron convirtiéndose en el arma inicial de esta
problemática, dejando caos y ruinas. Su presencia no solo marco décadas de
violencia armada, sino que también arruino sueños de miles de familias
campesinas obligando a muchas a huir de sus tierras. Más que un movimiento
de resistencia, se transformaron en una sombra que dejo cicatrices profundas
en la historia nacional, por eso, entender el origen, desarrollo y las
consecuencias de las guerrillas en Colombia no es solo recordar el pasado, sino
también reconocer como su legado marco el presente de nuestra sociedad y
como aun hoy seguimos buscando caminos de paz y reconciliación.
Las guerrillas en Colombia no surgieron de la noche a la mañana, sino como
resultado de décadas de desigualdad, violencia política y abandono estatal.
Según el historiador Marco Palacios (2006) “la violencia en Colombia es hija de
un Estado débil y de una sociedad profundamente desigual”, reflejando como
los campesinos de las zonas rurales quedaron sin apoyo frente a los abusos de
terratenientes y a la exclusión política después del asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán en 1948, hecho que desató el Bogotazo y abrió la época de ¨La
Violencia¨. En este escenario nacieron las guerrillas campesinas que buscaban
defenderse, pero con el tiempo se organizaron en movimientos armados como
las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), un grupo insurgente
de extrema izquierda que fue liderado por Manuel Marulanda Vélez, cual
objetivo inicial era la reforma agraria y la lucha contra la exclusión social. Ese
mismo año inicio el ELN (Ejército de Liberación Nacional) inspirado en la
Revolución Cubana y en las ideas de Ernesto ¨Che¨ Guevara.
Durante las décadas de 1970 y 1980, estos grupos se fortalecieron, sin
embargo sus ideales comenzaron a mezclarse con actividades ilícitas. Como
afirma el informe de la Comisión de la Verdad (2022): “la guerrilla pasó de ser
un actor político a convertirse en un actor armado que encontró en el
narcotráfico una fuente de financiación”. Así, las FARC y el ELN se involucraron
en secuestros, extorsiones y tráfico de drogas, lo que generó rechazo en la
sociedad colombiana. En esos mismos años, surgieron otros grupos como el
M19 (Movimiento 19 de Abril), creado en 1970 después de las denuncias de
fraude electoral. Este grupo se caracterizo por acciones urbanas de alto
impacto, como el robo de la espada de Bolivar en 1974 o la toma de la
Embajada de Republica Dominicana en 1980. Pero su episodio mas recordado y
trágico fue la Toma del Palacio de Justicia en 1985, que dejó al menos 98
personas muertas y 11 desaparecidas forzadamente, incluyendo magistrados,
funcionarios, civiles, guerrilleros y miembros de la fuerza pública. Cifra que
difiere en algunos relatos, siendo de 94 los cuerpos llevados a la morgue, con
algunas fuentes señalando 105 o 115 muertos.
El conflicto se volvió aun mas complejo con la aparición de los paramilitares en
los años 80, que surgieron como respuesta de terratenientes y narcotraficantes
contra la guerrilla, convirtiendo el conflicto colombiano en una guerra de varios
frentes: guerrilla, paramilitares, narcotráfico y fuerzas del Estado. Con el paso
de los años, los intentos de paz marcaron momentos importantes, el M19 firmo
la paz en 1990 y muchos de sus exintegrantes