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PIA - Práctica Docente

Este es un documento que habla sobre la importancia de la experiencia como docente en nivel medio superior

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Universidad Autónoma de Nuevo León

Facultad de Filosofía y Letras

Colegio de Letras Hispánicas

PIA: Reporte de Experiencia en la Práctica Docente

Práctica Docente L71

7mo semestre

Karla Inglés Guerrero


2124593

Viernes 06 de Diciembre de 2024. San Nicolás de los Garza, Nuevo León.

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Reporte de Experiencia en la Práctica Docente
A lo largo del semestre Agosto-Diciembre en el séptimo semestre de la carrera de Letras
Hispánicas, llevamos la materia de Práctica Docente. Durante los primeros meses del curso,
aprendimos sobre la enseñanza, sus diferentes métodos de enseñanza y las técnicas de
aprendizaje que permiten desarrollar ciertas habilidades fundamentales para un proceso
educativo eficaz. Asimismo, exploramos las diversas corrientes pedagógicas que han surgido a lo
largo de los años, analizando sus aportaciones y limitaciones en el contexto actual.

Como evidencias de esta materia y tomando como base los conocimientos adquiridos en
las sesiones de clase y las lecturas asignadas, realizamos una planeación de un curso para nivel
educativo medio superior. Esta actividad consistió en estructurar doce horas de sesiones para una
materia específica, como literatura, español, filosofía, ciencias sociales o historia, incluyendo
temáticas y actividades claras. Posteriormente, en bina tuvimos la oportunidad de impartir estas
sesiones en la preparatoria número ocho de la Universidad Autónoma de Nuevo León, lo cual
representó una experiencia práctica retadora y que nos dejó con mucho aprendizaje como
docentes.

Esta actividad integró tanto una parte teórica como práctica, permitiéndonos aplicar
directamente lo aprendido y comprender cómo se lleva a cabo la docencia en un entorno real. Si
nos ayudó a adquirir nuevas competencias, ya que pudimos apoyarnos del docente principal de la
materia, quien nos ayudó a llevar a cabo de forma eficaz nuestras sesiones y a resolver nuestras
dudas con respecto al material y a la dinámica de enseñanza con el grupo. A su vez este proceso
nos dio la oportunidad de reflexionar sobre nuestro propio desempeño y darnos cuenta de todas
aquellas áreas en las que podemos mejorar. Esta experiencia se convirtió en un punto de
referencia para mejorar nuestro desarrollo profesional y fortalecer nuestras habilidades
pedagógicas.

El objetivo de este reporte es el de sintetizar mis vivencias como maestra, reflexionar


críticamente sobre cada una de ellas e integrar los conceptos teóricos estudiados en la materia de
Práctica Docente de séptimo semestre. A lo largo del documento, se abordarán las experiencias
que marcaron mi proceso, los desafíos superados, las estrategias aplicadas y la evolución de mi
enfoque pedagógico. Este análisis no solo busca exponer mi crecimiento personal y como

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maestra (todos aquellos aspectos en los cuales tuve crecimiento y/o mejora), sino también
establecer las bases para todas aquellas áreas de oportunidad y de mejora que aún quedan
pendientes.

I.​ Síntesis de Experiencias


A grandes rasgos, la experiencia de impartir clases a nivel medio superior representó un
desafío completamente nuevo para mí, tanto en el ámbito personal como profesional. Fue un
proceso que me llevó a salir de mi zona de confort y enfrentarme a una realidad educativa muy
distinta a la que había vivido como estudiante. Mi formación en una preparatoria privada,
caracterizada por grupos pequeños y un ambiente altamente controlado, había moldeado mis
expectativas e ideas sobre cómo debía desarrollarse la dinámica dentro del salón de clases. Mi
contexto académico previo había preestablecido para mi un concepto de clases basadas en el
orden y la estructura.

Por lo tanto, al pararme por primera vez frente a un grupo de aproximadamente 40


alumnos, me enfrenté a un escenario completamente diferente. Este cambio me obligó no solo a
adaptarme a un entorno con mayor diversidad y complejidad, sino también a cuestionar y
replantear muchas de las ideas preconcebidas que tenía sobre cómo debía funcionar una clase.
Aprender a gestionar las diferencias individuales de los estudiantes, mantener su atención y
fomentar una participación activa en un grupo tan numeroso representó una experiencia difícil
pero que me enseñó mucho. Aunque fue un proceso difícil al inicio, también se convirtió en una
oportunidad para desarrollar nuevas habilidades, ampliar mi perspectiva y enriquecer mi visión
sobre la enseñanza.

Una de las áreas en las cuales experimenté por primera vez fue el planear formalmente
clases. Yo ya tenía cierta experiencia previa en planear para clases extracurriculares ciertas
actividades que cumplieran con determinados objetivos o con temas a enseñar; sin embargo
nunca me había tocado experimentar lo que es planear toda una sesión que cumpla con un
programa académico así que este proceso fue algo completamente nuevo, no solo implicó
estructurar actividades, sino también identificar los objetivos de aprendizaje y seleccionar los
recursos didácticos más adecuados para alcanzarlos. La planeación comenzó con definir la
materia que se iba a dar y posteriormente definir los temas que necesitaban ser abordados con el

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maestro encargado del grupo y la materia, y a todo esto le agregamos las diferentes técnicas y
métodos aprendidos en clases.

Durante este proceso nos apoyamos en una guía dada por nuestro docente, nos sirvió
como una base estructural de las sesiones; esta materia nos llevó a aprender a desarrollar y
plantear actividades que cumplieran con objetivos “personales” de enseñanza y con objetivos
determinados por los planes de estudios de los alumnos, estas planeaciones tuvieron libertad
creativa y eran muy detalladas desde la introducción hasta la conclusión, manteniendo siempre la
línea temática como sesión individual pero también como conjunto de sesiones.

Al realizar la planeación en binas aprendí también a apoyarme en los conocimientos e


ideas de mi compañera para poder desarrollar clases que funcionaran y que fueran dinámicas.
Quedamos muy satisfechas con el resultado obtenido de la planeación puesto que creemos haber
abarcado con excelencia los temas que eran necesarios abordar para que los alumnos
comprendieran la materia. Este trabajo detallado de planeación previa facilitó la impartición de
las clases, y nos dio la confianza necesaria para adaptarnos a las situaciones imprevistas, como
en nuestro caso fue un cambio en el lugar dónde íbamos a llevar a cabo nuestras sesiones.

Otra de las áreas en las cuales tuvimos nuevas experiencias fue la de manejo de grupo
Durante el tiempo en la preparatoria, enfrenté el reto de manejar grupos numerosos con
estudiantes de último año que en un inicio no mostraban el nivel de orden y atención esperados.
Este aspecto de la práctica docente fue crucial para desarrollar habilidades de comunicación
efectiva y gestión de dinámicas grupales, nos forzó a mi y a mi compañera a encontrar formas en
las cuales pudiéramos conectar con los alumnos y que ellos mostraran interés en las clases.
Desde el inicio, me enfoqué en establecer un ambiente que fomentara el respeto, el orden y el
trabajo en equipo por parte de los alumnos. Lo que fue clave para nosotras fue el encontrar
técnicas para captar la atención e interés de los estudiantes, como el uso de preguntas abiertas al
momento de realizar los ejercicios de la sesión y dar ejemplos que les ayudaran a comprender los
temas.

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Otra de las experiencias que resalto fue la de dar en sí las clases planeadas, este fue el
momento más importante de la práctica, ya que engloba todo lo aprendido a lo largo del curso.
Este proceso representó la culminación de semanas de planeación y el ya poner en práctica todo
lo aprendido y lo planeado en un contexto real como es el salón de clases. Al inicio, fue
enfrentarse al desafío de superar los nervios y adaptarnos a las dinámicas ya establecidas en el
aula, conforme fueron avanzando las sesiones me fui sintiendo más cómoda estando frente al
grupo e interactuando con los alumnos, esto me ayudó a sentir mejor mi desempeño al momento
de explicar los temas y trabajar con los alumnos.

Cada clase fue una oportunidad para aprender de nuestros errores de las sesiones
anteriores, a través de la retroalimentación de mi compañera es que pude notar mis
“debilidades”, lo que me ayudó a ver qué necesitaba cambiar y mejorar para las siguientes
sesiones, esto fue mi punto de referencia para poder experimentar e implementar con diferentes
estrategias pedagógicas, desde formas de ilustrar los temas a dar hasta métodos para impulsar la
participación activa por parte de los alumnos en clase. Durante estas sesiones, me di cuenta de la
importancia de la adaptabilidad y flexibilidad como maestro, al estar en contacto con alumnos de
preparatoria es importante entender que muchas veces carecen de un orden y disciplina, lo cual
puede llegar a afectar los tiempos designados para cada actividad en clase. Así que es importante
el estar preparado para ajustar el ritmo o el enfoque de la clase según se vayan presentando las
situaciones.

El dar clases me ayudó a darme una idea de lo que es ser de forma teórica y práctica un
docente, las responsabilidades que esto conlleva y los roles que le toca cumplir, Cada sesión me
enseñó algo al igual que cada interacción en el aula con los alumnos y la retroalimentación por
parte del docente principal y de mi compañera me permitió darme cuenta de mis fortalezas y
áreas de mejora, para poder formarme y prepararme como una mejor docente.

II.​ Reflexión Crítica e integración teórica

Uno de los principales desafíos que enfrenté durante mi práctica docente, y es algo que
mencioné con anterioridad, fue el captar la atención e interés de los estudiantes. La falta de orden
y atención en un inicio representó un gran reto, ya que recibíamos una participación e interés

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mínimo en las actividades de clase. Para poder lidiar con esta situación, decidimos dar ejemplos
“personales” para cada tema que tenía que ser dado, así al vincular los contenidos de la materia
con ejemplos de su vida cotidiana ellos iban a poder relacionar y comprender más rápido el tema.
Esta estrategia nos llevó a que los estudiantes prestaran más atención y se involucraran mucho
más en la clase, incrementando así su interés y participación.

Otro desafío significativo, que también mencioné con anterioridad, fue el de gestionar el
tiempo de las sesiones. En un principio, las actividades planeadas no siempre coincidían con el
tiempo real disponible, ya que la clase empezaba muchas veces más tarde de lo designado a
causa de que era la última clase de los alumnos, lo que ocasionaba que algunas de las dinámicas
en un inicio quedaran incompletas o apresuradas. Para superar esta problemática nos encargamos
de ajustar los tiempos de las actividades de clase para que pudieran cumplirse las sesiones sin
problemas, ya que nos dimos cuenta que era más difícil el intentar que los alumnos se ajustaran a
nuestros tiempos, ya que esa dinámica era una que llevaban teniendo por muchos semestres. El
ajustarnos a nuestras situaciones nos ayudó a mantener un ritmo adecuado durante las clases y a
cumplir con los objetivos de clases.

Otro aspecto a resaltar son las estrategias y las metodologías que fueron efectivas para
nosotras, durante las sesiones las estrategias que resultaron más eficaces fueron aquellas
centradas en que los alumnos participaran, les gustaban un poco estas dinámicas un tanto
tradicionales de la lectura en voz alta y el trabajar en grupo los diversos ejercicios indicados en
sus libros de texto. Este aprendizaje colaborativo promovió de cierta forma la interacción entre
los estudiantes y fomentó el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas. Las dinámicas
participativas, como abrir conversaciones y lluvias de ideas entre los alumnos también
demostraron ser útiles para generar interés y captar su atención.

Al inicio de mi práctica docente, mi enfoque estaba más orientado hacia un modelo


tradicional ya que era a lo que yo estaba acostumbrada y con lo que me sentía cómoda, pero
como vimos en le curso el enfoque tradicional está principalmente centrado en la transmisión de
conocimientos, conocimientos que al no ser internalizados por los estudiantes con el paso del
tiempo van a olvidar. Sin embargo con el paso de las sesiones me pude ir dando cuenta de
aquellas áreas en las cuales se podían implementar las diferentes técnicas y métodos, una de las

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ideas que quedó muy grabada en mi fue la de Piaget sobre el aprendizaje individual y como este
se fortalecía con las interacciones entre los miembros del aula. Todos estos cambios que tuve que
llevar a cabo para adaptarme al grupo se vieron reflejados en mi manera de impartir y diseñar las
clases, priorizando actividades que fomentaran sobre todo la participación activa.

Todo lo que aprendimos de teoría a lo largo del curso fue de mucha ayuda en todos los
aspectos, desde el momento de planear las sesiones hasta el momento de dar las clases, todos los
teóricos y las lecturas vistas en la materia de Práctica Docente fueron fundamentales para guiar
mi proceso de formación como maestra. Gardner fue uno de los teóricos que me ayudó a
comprender no solo que no todos aprendemos iguales, ya que existen diversos tipos de
inteligencias, si no que yo como docente puedo encontrar una forma que a mi se me facilite
entender los temas y adecuarla para la mayor cantidad de inteligencias múltiples.

III.​ Conclusiones

Mi experiencia como docente en esta preparatoria fue muy enriquecedora y en verdad siento que
sirvió mucho para mi formación y desarrollo. Cada desafío enfrentado me permitió desarrollar
habilidades esenciales, como la adaptabilidad, la paciencia, la flexibilidad y la tolerancia; y por
su parte las reflexiones críticas por parte de mi docente, de mi compañera de clases y del maestro
encargado del grupo me ayudaron a ajustar y mejorar mi práctica. La integración de principios
teóricos en mi enseñanza fortaleció mi capacidad para diseñar clases efectivas y centradas en el
aprendizaje de los estudiantes.

Con todo esto me pude dar cuenta que el enseñar no solo consiste tal cual en transmitir
conocimientos, sino también en conectar, guiar y apoyar a los estudiantes buscando que puedan
lograr un cierto desarrollo integral. La práctica me permitió entender la importancia de la
empatía, la paciencia y la flexibilidad en el aula, elementos que considero esenciales para
establecer una conexión con los alumnos y fomentar un aprendizaje significativo, ya que al ellos
sentirse en confianza con el docente prestaban más atención e interés en las sesiones.

Esta etapa de práctica docente me ayudó a salir de mi zona de confort y a buscar el seguir
aprendiendo y perfeccionando mi enfoque pedagógico, el buscar no quedarme en lo que me
enseñó el método tradicional si no buscar nuevos enfoques que se han ido ajustando a los niños

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de hoy en día. Cada experiencia que conforma la docencia, ya sea dentro o fuera del aula
representan oportunidades de crecimiento y de fortalecimiento como maestro.

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