DICTADURA MILITAR ,LA MUERTE DE MARCELO QUIROGA
SANTA CRUZ
Introducción
La memoria de los pueblos suele edificarse sobre heridas que, aun
abiertas, recuerdan la necesidad de no repetir los mismos errores. En
Bolivia, las dictaduras militares entre 1964 y 1982 dejaron cicatrices
profundas: persecuciones, censuras, torturas y asesinatos ejecutados
bajo el amparo de la Doctrina de la Seguridad Nacional y articulados
en el siniestro Plan Cóndor. Fue en ese tiempo oscuro cuando la voz
de Marcelo Quiroga Santa Cruz se levantó como una conciencia moral
y política. Escritor brillante y dirigente socialista, denunció sin
descanso la corrupción, el entreguismo y el saqueo de la patria,
convirtiéndose en símbolo de la esperanza democrática y, al mismo
tiempo, en objetivo de la represión más despiadada.
El 17 de julio de 1980, la violencia se consumó: Marcelo fue herido y
capturado durante el golpe de Estado encabezado por García Meza y
Arce Gómez, para luego ser asesinado y desaparecido por manos
militares. No fue una muerte casual ni anónima, sino un crimen
premeditado contra quien encarnaba el anhelo de justicia social de un
país entero. Por ello, su cruel e injusta muerte no puede ser relegada
al olvido: debe permanecer como un precedente histórico, como
advertencia y compromiso de memoria. Recordar a Marcelo Quiroga
Santa Cruz es, en definitiva, un acto de dignidad nacional, un deber
con la verdad y una defensa de la democracia frente a la tentación
siempre latente del autoritarismo.
LA CRUEL E INJUSTA MUERTE DE MARCELO QUIROGA SANTA
CRUZ DEBE SER UN PRESEDENTE HISTÓRICO QUE DEBEMOS
RECORDAR Y NO OLVIDAR NUNCA. PARA QUE NO VUELVA A
REPETIRSE JAMAS
Desarrollo
1. Dictadura y represión en Bolivia (1964-1982)
El ciclo dictatorial que se abrió con el golpe de Estado de René
Barrientos en 1964 y se prolongó hasta la recuperación democrática
en 1982, configuró un escenario de violencia estructural contra la
sociedad boliviana. Las Fuerzas Armadas, influenciadas por la
Doctrina de la Seguridad Nacional, dejaron de ser guardianas de la
soberanía para convertirse en instrumentos de represión contra su
propio pueblo. La coordinación internacional de estos regímenes a
través del Plan Cóndor implicó un sistema organizado de
persecuciones, secuestros y asesinatos que borró las fronteras
nacionales para imponer el miedo en todo el Cono Sur. En Bolivia,
estas dictaduras no solo clausuraron libertades, sino que asesinaron a
líderes obreros, estudiantiles y políticos que se convirtieron en
símbolos de resistencia.
2. Marcelo Quiroga Santa Cruz: pensamiento y acción
En medio de esta oscuridad emergió la figura de Marcelo Quiroga
Santa Cruz (1931-1980), cuya trayectoria intelectual y política fue
inseparable de su compromiso con los sectores populares. Como
escritor, dejó una obra que no solo exploró la dimensión estética, sino
que denunció la alienación y la injusticia social. Como político,
encabezó la nacionalización del petróleo en 1969, impulsó procesos
legislativos para proteger la economía nacional y fundó el Partido
Socialista-1, desde donde desafió abiertamente a las élites militares y
empresariales. Su denuncia frontal contra el exdictador Hugo Banzer
Suárez mediante un juicio de responsabilidades, constituye uno de los
hitos más valientes de la política boliviana contemporánea.
3. El crimen del 17 de julio de 1980
El golpe militar encabezado por Luis García Meza y Luis Arce Gómez el
17 de julio de 1980 fue la culminación de un proyecto fascista que
pretendía sepultar la incipiente democracia. Durante el asalto a la
sede de la Central Obrera Boliviana (COB), Marcelo Quiroga fue herido
y capturado junto a otros dirigentes. Testimonios coinciden en que fue
trasladado al Estado Mayor, donde fue ultimado después de ser
torturado. La negativa del régimen a entregar sus restos hasta hoy
convierte su asesinato en una doble afrenta: al derecho a la vida y al
derecho a la verdad. Como señaló la Comisión de la Verdad, este
crimen no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón sistemático
de eliminación de opositores políticos durante las dictaduras.
4. Memoria y responsabilidad histórica
La cruel e injusta muerte de Marcelo Quiroga Santa Cruz no puede
entenderse solo como la pérdida de un líder, sino como un llamado
permanente a la memoria. Su desaparición física pretendió borrar su
legado, pero ocurrió lo contrario: lo convirtió en un símbolo que
interpela a la conciencia nacional. El silencio y la impunidad
prolongados durante décadas muestran la fragilidad de nuestras
instituciones y la necesidad de que el recuerdo se convierta en acción
política y pedagógica. Como lo afirmó su esposa, Cristina de Quiroga,
“¡Todo un poder del Estado, respaldado por tanques y metralletas,
teme a un muerto!”.
5. Nunca más dictaduras
El deber histórico no se agota en la conmemoración, sino en la
construcción de una sociedad que aprenda de su pasado. La memoria
de Marcelo Quiroga Santa Cruz debe inscribirse como una advertencia
contra el autoritarismo, y su sacrificio debe ser la brújula para
reafirmar la democracia, la justicia social y la dignidad nacional.
Recordar su muerte cruel e injusta no es un simple acto simbólico,
sino un compromiso colectivo: que en Bolivia nunca más se repitan
los años de terror, ni se apaguen las voces que luchan por la verdad y
la libertad.
Conclusión
La muerte de Marcelo Quiroga Santa Cruz simboliza, con una fuerza
desgarradora, la tragedia de un país sometido a la barbarie militar y a
la impunidad. Su asesinato, ocurrido en el golpe del 17 de julio de
1980, no fue un hecho aislado, sino la expresión más brutal de un
sistema que hizo de la violencia el lenguaje del poder. Su cuerpo
desaparecido y el silencio impuesto por los verdugos representan una
herida abierta en la memoria colectiva, pero también un desafío:
mantener viva la verdad frente al olvido y la indiferencia.
Recordar a Marcelo Quiroga Santa Cruz es recordar la dignidad de un
hombre que se negó a claudicar, que enfrentó con valentía a
dictadores y que defendió la soberanía nacional hasta su último
aliento. Convertir su cruel e injusta muerte en un precedente histórico
es un imperativo ético y político: significa reconocer que la
democracia no se hereda, sino que se construye y se protege día a
día. Como advirtió él mismo en sus discursos, la dependencia y la
injusticia son causas de la pobreza y del sometimiento de los pueblos.
Por ello, su legado trasciende el martirio. Su voz sigue resonando
como advertencia y esperanza, recordándonos que “nunca más” debe
ser más que un eslogan: debe ser un compromiso nacional. Que
Bolivia no olvide, que Bolivia no repita. Solo así la memoria de
Marcelo Quiroga Santa Cruz se transformará en justicia y en garantía
de una democracia sólida, capaz de resistir cualquier intento de
autoritarismo.
BIBLIOGRAFÍA
1.Comisión de la Verdad del Estado Plurinacional de Bolivia (2021).
Memoria Comisión de la Verdad: Informe Ejecutivo. La Paz: Estado
Plurinacional de Bolivia.
2.Rivera-Rodas, Óscar (2017). Quiroga Santa Cruz y la literatura
latinoamericana de los 70s. Revista de Estudios Bolivianos, Nº 26, pp.
183-212.Ensayo académico que analiza la obra literaria y el
pensamiento político de Marcelo Quiroga Santa Cruz en el contexto de
las dictaduras latinoamericanas de los años setenta.
Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social (2017). Marcelo
Quiroga Santa Cruz. Antología. La Paz: Serie Biblioteca de
Pensamiento Socialista. Libro antológico que reúne escritos, discursos
y testimonios sobre la vida, obra y legado político de Marcelo Quiroga
Santa Cruz.