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Protocolo Cirugia

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UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS

FACULTAD DE MEDICINA, ENFERMERÍA, NUTRICIÓN Y


TECNOLOGÍA MÉDICA
CARRERA DE MEDICINA
CÁTEDRA DE CIRUGÍA III
CAPÍTULO DE CIRUGÍA DE ABDOMEN Y PROCTOLOGÍA


“De score clínico a herramienta multimodal: desempeño del
BISAP integrado con biomarcadores en pancreatitis aguda”

INTEGRANTES: ​
●​ De La Barra Urquieta Jorge Alejandro
●​ Diaz Rauch Rico Claudia Sofia
●​ Nicole Madelaine Espinoza
●​ Dayana Mariel Echalar Conde
●​ Shirley Andrea Escobar Mosqueira
TUTOR: Dr. Miguel Inchauste

La Paz – Bolivia
2025
PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN

I. INTRODUCCIÓN​​

La pancreatitis aguda (PA) es una enfermedad inflamatoria súbita del páncreas que
representa una de las causas más frecuentes de hospitalización en cirugía de abdomen y
gastroenterología. Su incidencia global se estima entre 13 a 45 casos por cada 100.000
habitantes/año, con tendencia creciente en las últimas décadas, asociada principalmente a la
litiasis biliar y al consumo de alcohol como etiologías predominantes. A pesar de los
avances en su manejo, la PA continúa siendo una entidad clínica de gran relevancia por su
morbimortalidad variable, que oscila entre un 2 % en las formas leves hasta más del 20 %
en los casos graves complicados con necrosis y falla orgánica persistente (1).

La presentación clínica de la PA es heterogénea: mientras que la mayoría de los pacientes


cursan con un cuadro leve y autolimitado, alrededor del 20 % desarrolla formas graves,
caracterizadas por síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS), compromiso
multiorgánico y complicaciones locales como necrosis o colecciones pancreáticas. La
evolución impredecible y la ventana crítica de intervención durante las primeras 48 horas
subrayan la importancia de contar con herramientas pronósticas tempranas que permitan
estratificar a los pacientes según riesgo, orientar la intensidad del tratamiento y racionalizar
los recursos hospitalarios, incluyendo el acceso a cuidados intensivos (2).

Diversos sistemas de puntuación clínica han sido propuestos para predecir la severidad de
la PA, entre ellos el Ranson, el APACHE II y el Balthazar. Sin embargo, muchos de ellos
requieren gran cantidad de parámetros o exámenes de imagen, o bien precisan esperar hasta
48 horas para completar la evaluación, lo que limita su aplicabilidad en escenarios de
urgencia. En contraste, el BISAP (Bedside Index for Severity in Acute Pancreatitis) fue
diseñado como un score simple, reproducible y aplicable en las primeras 24 horas de
admisión, evaluando cinco variables: BUN elevado (>25 mg/dl), alteración del estado
mental, edad ≥60 años, SIRS y presencia de derrame pleural (3).

La evidencia disponible muestra que el BISAP posee adecuada capacidad discriminativa


con áreas bajo la curva (AUC) reportadas entre 0,77 y 0,85 para mortalidad y severidad,
además de una alta especificidad cercana al 90 %. No obstante, su sensibilidad resulta
limitada (50–60 %), lo que implica que un porcentaje importante de pacientes en riesgo no
es identificado de manera temprana (4,5). Comparaciones directas con otros scores han
mostrado un rendimiento global similar al de Ranson, pero con diferencias notables: BISAP
aporta mayor especificidad y practicidad, mientras que Ranson conserva una sensibilidad
superior (6).

Ante estas limitaciones, en los últimos años ha crecido el interés por integrar biomarcadores
séricos al BISAP para incrementar su rendimiento. Biomarcadores como la proteína C
reactiva (PCR), la procalcitonina, la interleucina-6 y otros mediadores inflamatorios han
demostrado correlación con la intensidad de la respuesta inflamatoria sistémica y el daño
orgánico. Su incorporación a los scores clínicos podría potenciar la capacidad predictiva al
combinar la simplicidad del BISAP con la sensibilidad biológica de los marcadores séricos
(7).

Sin embargo, los estudios publicados sobre el desempeño del BISAP combinado con
biomarcadores han mostrado resultados heterogéneos en cuanto a sus beneficios reales. La
falta de consenso y de un análisis global limita la posibilidad de emitir recomendaciones
sólidas para su implementación clínica. En este escenario, surge la necesidad de un
metaanálisis que integre la evidencia disponible y permita establecer con mayor robustez si
la combinación multimodal mejora de manera significativa la predicción de mortalidad,
severidad, complicaciones locales y sistémicas en la pancreatitis aguda.

En este contexto, el presente trabajo titulado “De score clínico a herramienta multimodal:
desempeño del BISAP integrado con biomarcadores en pancreatitis aguda” busca sintetizar
la evidencia científica existente y evaluar de forma comparativa el valor pronóstico del
BISAP solo frente a su uso combinado con biomarcadores, contribuyendo a fundamentar la
aplicación de un modelo multimodal de estratificación de riesgo en la práctica clínica.

II. PROBLEMA Y OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN​ ​ ​ ​


A. MARCO HISTÓRICO ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​
1. MARCO DE HECHOS
La pancreatitis aguda (PA) constituye una de las urgencias abdominales más
relevantes a nivel mundial. Su incidencia oscila entre 13 y 45 casos por cada
100.000 habitantes/año, con variaciones geográficas relacionadas con los
factores de riesgo predominantes en cada región. En países occidentales, la
litiasis biliar y el consumo de alcohol explican más del 70 % de los casos,
mientras que en regiones asiáticas se ha descrito un aumento de casos
asociados a dislipidemias y etiologías idiopáticas (8).

En términos de carga sanitaria, la PA representa un desafío para los sistemas


hospitalarios. Estudios internacionales han mostrado que hasta un 20 % de
los pacientes desarrolla pancreatitis aguda grave, asociada con estancia
hospitalaria prolongada, necesidad de cuidados intensivos y una mortalidad
que puede superar el 20 % en presencia de necrosis infectada o falla
multiorgánica persistente (2,9). La variabilidad en la evolución clínica
subraya la necesidad de contar con métodos de estratificación temprana que
permitan diferenciar de manera precisa a los pacientes con riesgo bajo de
aquellos con riesgo alto.

Históricamente, se han diseñado múltiples sistemas pronósticos. El score de


Ranson (1974) y el APACHE II (1985) fueron ampliamente utilizados, pero
presentan limitaciones: el primero requiere 48 horas para completarse, y el
segundo incluye más de 14 variables, lo cual lo hace complejo y poco
práctico en la atención inicial de urgencias (5,10).

En respuesta a estas limitaciones, Wu y colaboradores propusieron en 2008


el BISAP (Bedside Index for Severity in Acute Pancreatitis), un score basado
en cinco parámetros clínicos y de laboratorio de fácil obtención en las
primeras 24 horas: BUN >25 mg/dl, edad ≥60 años, SIRS, alteración del
estado mental y derrame pleural (3). Desde su introducción, el BISAP ha
sido validado en diversas poblaciones, mostrando áreas bajo la curva (AUC)
entre 0,77 y 0,85 para predicción de mortalidad y severidad, con una alta
especificidad cercana al 90 %, aunque con sensibilidad limitada (4,7).

Posteriores metaanálisis confirmaron que, en comparación con Ranson, el


BISAP ofrece desempeño global similar, aunque con mejor especificidad y
menor sensibilidad, lo que lo convierte en una herramienta útil para descartar
casos graves, pero insuficiente para identificar a todos los pacientes en riesgo
(4,6).

En los últimos años, la investigación se ha orientado hacia el uso de


biomarcadores séricos como la proteína C reactiva, procalcitonina, IL-6 y
otros mediadores inflamatorios, que reflejan más directamente la
fisiopatología del proceso inflamatorio. Estos marcadores, al integrarse con
el BISAP, han mostrado en estudios preliminares una mejora en la capacidad
predictiva, sugiriendo que la combinación clínica-biológica podría constituir
un enfoque multimodal más preciso (7). Sin embargo, los resultados han sido
heterogéneos y dispersos, lo que justifica la necesidad de un metaanálisis que
sintetice la evidencia actual.

2. MARCO DE INVESTIGACIONES

La validación y desempeño del BISAP han sido ampliamente investigados
desde su creación en 2008. En el estudio poblacional inicial de Wu et al. (3),
se evidenció que un BISAP ≥3 se asociaba significativamente con mayor
riesgo de falla orgánica y mortalidad temprana. Dicho hallazgo posicionó a
este score como una alternativa rápida y sencilla frente a escalas más
complejas como el APACHE II.

Posteriormente, varios estudios prospectivos y retrospectivos evaluaron su


capacidad predictiva en diferentes contextos clínicos. Gao et al. (1)
realizaron una de las primeras revisiones sistemáticas y metaanálisis, donde
se demostró que el BISAP presentaba alta especificidad (~91 %) para
predecir severidad y mortalidad, pero con una sensibilidad limitada (~50–60
%). Chandra et al. (4) corroboraron este hallazgo en una revisión de estudios
prospectivos, confirmando que, aunque útil como herramienta de exclusión,
el BISAP podía pasar por alto a un número considerable de pacientes graves.

En comparación con otras escalas, investigaciones posteriores mostraron un


rendimiento global semejante al de Ranson, aunque con diferencias en su
perfil operativo. Un metaanálisis de Zhu et al. (6) reveló que el BISAP
ofrecía mejor especificidad, mientras que Ranson destacaba por su mayor
sensibilidad, concluyendo que ambos pueden considerarse equivalentes en
términos de AUC, pero con distintas ventajas prácticas. De forma
complementaria, Choi et al. (11) compararon diferentes escalas pronósticas
en una cohorte clínica, confirmando que el BISAP se desempeña de forma
similar a sistemas clásicos pero con mayor simplicidad operativa.

Más recientemente, la atención se ha centrado en mejorar el desempeño del


BISAP mediante la incorporación de biomarcadores séricos. Diversos
estudios han analizado la proteína C reactiva, la procalcitonina y la
interleucina-6, entre otros. Silva-Vaz et al. (7) resumieron que los
biomarcadores reflejan de forma más directa el estado inflamatorio y pueden
complementar los scores clínicos, potenciando su rendimiento pronóstico.

Investigaciones específicas han aportado evidencia a favor de esta


integración. Wang et al. (12) mostraron que la combinación de BISAP con
procalcitonina mejoró de manera significativa la predicción de pancreatitis
grave y mortalidad en comparación con BISAP solo. De forma similar,
Singh et al. (13) reportaron que la inclusión de IL-6 junto con BISAP
incrementaba la sensibilidad sin comprometer la especificidad. Estos
resultados sugieren que la transición de un enfoque puramente clínico hacia
un modelo multimodal puede optimizar la estratificación temprana de
pacientes con pancreatitis aguda.

Sin embargo, la evidencia sigue siendo heterogénea y dispersa. Mientras


algunos trabajos evidencian mejoras notables, otros señalan beneficios
marginales al integrar biomarcadores. Esta variabilidad justifica la necesidad
de un metaanálisis comparativo, que permita integrar los hallazgos
disponibles, evaluar su consistencia y determinar con mayor certeza el
verdadero aporte del BISAP combinado con biomarcadores frente a su uso
aislado.
B. PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN ​ ​ ​ ​ ​
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La pancreatitis aguda (PA) es una enfermedad de presentación clínica
altamente variable, que va desde formas leves autolimitadas hasta cuadros
graves con falla orgánica persistente y elevada mortalidad (8,10,11). La
dificultad principal en su abordaje radica en la imprevisibilidad de su
evolución durante las primeras horas de hospitalización, periodo en el cual
resulta crucial identificar a los pacientes con riesgo de complicaciones
graves para garantizar un tratamiento oportuno y la asignación adecuada de
recursos.

Los sistemas de estratificación temprana constituyen una herramienta


fundamental en este contexto. Entre ellos, el BISAP (Bedside Index for
Severity in Acute Pancreatitis) se ha posicionado como un score práctico y
aplicable en las primeras 24 horas, mostrando buen desempeño en la
predicción de mortalidad y severidad (1,3). Sin embargo, la evidencia señala
que, si bien el BISAP alcanza alta especificidad (~90 %), su sensibilidad es
limitada (50–60 %), lo que implica que un número considerable de pacientes
con evolución desfavorable no son identificados de manera temprana (1,4).

Los metaanálisis disponibles refuerzan esta conclusión: el BISAP es útil para


descartar gravedad, pero no siempre para detectarla con suficiente precisión.
En comparación con Ranson, presenta un rendimiento global similar, con
mejor especificidad pero menor sensibilidad (6). Esta limitación compromete
su utilidad como única herramienta pronóstica en la práctica clínica,
especialmente en centros de alta complejidad donde las decisiones
terapéuticas tempranas son determinantes para la evolución del paciente.
2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN​
Ante esta situación, diversos estudios han explorado la incorporación de
biomarcadores séricos como la proteína C reactiva, la procalcitonina y la
interleucina-6, que reflejan la respuesta inflamatoria sistémica y el daño
tisular de manera más directa (7). Resultados preliminares sugieren que la
combinación del BISAP con biomarcadores podría mejorar
significativamente la capacidad discriminativa, aumentando la sensibilidad
sin perder especificidad (12,13). No obstante, los hallazgos han sido
heterogéneos y en algunos casos contradictorios, lo que limita la posibilidad
de establecer recomendaciones clínicas sólidas.

En este contexto, surge el problema central:


¿El desempeño del BISAP, al integrarse con biomarcadores séricos, mejora
de manera significativa la predicción de severidad y mortalidad en pacientes
con pancreatitis aguda, en comparación con el BISAP utilizado de forma
aislada?

Responder a esta pregunta es esencial, dado que la validación de un modelo


multimodal (clínico + biomarcadores) podría optimizar la estratificación
temprana, orientar decisiones terapéuticas más precisas y, en última
instancia, contribuir a reducir la morbimortalidad asociada a la pancreatitis
aguda.

C. OBJETIVOS
Objetivo general
Evaluar, mediante un metaanálisis, el desempeño del BISAP en comparación con el
BISAP integrado con biomarcadores séricos (PCR, procalcitonina, IL-6 y otros)
para la predicción de severidad y mortalidad en pacientes con pancreatitis aguda.

Objetivos específicos
●​ Analizar la capacidad del BISAP aislado para predecir mortalidad, severidad
y falla orgánica en pancreatitis aguda, a partir de la síntesis de estudios
observacionales y clínicos reportados en la literatura.
●​ Determinar el impacto de la integración de biomarcadores séricos (PCR,
procalcitonina, IL-6 y otros) al BISAP en la mejora de la sensibilidad y
especificidad del score pronóstico.
●​ Comparar el desempeño del BISAP aislado frente al BISAP integrado con
biomarcadores, mediante el análisis del área bajo la curva (AUC),
sensibilidad, especificidad, valores predictivos y razones de verosimilitud.
●​ Explorar la heterogeneidad de los estudios incluidos (según diseño,
población, biomarcador evaluado y criterios diagnósticos) para identificar
los factores que condicionan el rendimiento del modelo multimodal.
●​ Generar una síntesis crítica de la evidencia que sustente la aplicabilidad
clínica del BISAP combinado con biomarcadores como herramienta de
estratificación temprana en pancreatitis aguda.​ ​ ​ ​

D. JUSTIFICACIÓN​
La pancreatitis aguda (PA) constituye una de las principales emergencias
abdominales a nivel mundial, con una incidencia creciente y un curso clínico
altamente variable que oscila desde formas leves autolimitadas hasta cuadros graves
con falla multiorgánica y mortalidad elevada (7,8,9). Esta heterogeneidad clínica
genera una necesidad crítica de contar con herramientas pronósticas tempranas,
fiables y accesibles, que permitan identificar oportunamente a los pacientes en
riesgo de complicaciones.

El BISAP (Bedside Index for Severity in Acute Pancreatitis) ha demostrado ser un


score clínico sencillo, aplicable en las primeras 24 horas y con adecuado poder
discriminativo (1,3). Sin embargo, la evidencia indica que su sensibilidad es
limitada, lo que compromete su utilidad como único predictor en la práctica clínica
(1,4,5). Este déficit puede traducirse en diagnósticos tardíos de pacientes con
evolución grave, con impacto negativo en la toma de decisiones terapéuticas y en
los resultados clínicos.

La incorporación de biomarcadores séricos como la proteína C reactiva, la


procalcitonina y la interleucina-6 ofrece la posibilidad de superar esta limitación.
Estos marcadores reflejan más directamente el estado inflamatorio y tisular, y en
combinación con el BISAP podrían mejorar la precisión diagnóstica y pronóstica
(6,11,12). No obstante, los estudios publicados hasta la fecha muestran resultados
heterogéneos, lo que impide establecer conclusiones definitivas acerca de su valor
añadido.

En este escenario, la realización de un metaanálisis es de alta relevancia, ya que


permitirá integrar y sintetizar la evidencia disponible, cuantificando de manera
objetiva el impacto de los biomarcadores en el desempeño del BISAP. Esta
aproximación no solo contribuirá a clarificar su utilidad clínica, sino que también
proporcionará fundamentos sólidos para futuras guías de práctica clínica y para la
toma de decisiones en entornos hospitalarios.

Desde una perspectiva académica y científica, este trabajo responde a la necesidad


de consolidar la evidencia en un tema de alto interés en cirugía de abdomen y
gastroenterología, alineándose con las recomendaciones internacionales de realizar
revisiones sistemáticas y metaanálisis como soporte para la medicina basada en
evidencia (2,9).

Finalmente, desde un punto de vista social y sanitario, mejorar la predicción


temprana de complicaciones en pancreatitis aguda se traduce en optimización de
recursos, reducción de costos hospitalarios y, sobre todo, en una disminución de la
morbimortalidad asociada. Por tanto, la presente investigación se justifica por su
pertinencia clínica, valor científico y relevancia social, en concordancia con los
objetivos de la formación médica y las necesidades de los sistemas de salud.​
​ ​ ​
III. MARCO TEÓRICO

La pancreatitis aguda (PA) es una patología de gran impacto clínico y epidemiológico,


caracterizada por su heterogeneidad en la evolución y por la dificultad de predecir su
severidad en etapas tempranas. En las últimas décadas se han diseñado múltiples sistemas
pronósticos y se han estudiado biomarcadores inflamatorios con el fin de mejorar la
estratificación del riesgo. En este marco, el BISAP (Bedside Index for Severity in Acute
Pancreatitis) ha emergido como un score clínico práctico y reproducible, cuyo desempeño
puede verse potenciado mediante la integración con biomarcadores séricos.

1. Concepto y clasificación de la pancreatitis aguda

La pancreatitis aguda se define como un proceso inflamatorio súbito del páncreas,


caracterizado por la activación intrapancreática de enzimas digestivas que desencadenan un
daño local y, en casos graves, una respuesta inflamatoria sistémica con compromiso
multiorgánico (8).

La Clasificación de Atlanta revisada en 2012 (2) estableció criterios diagnósticos claros


(dolor abdominal típico, elevación de amilasa/lipasa, y hallazgos radiológicos) y categorizó
la enfermedad en:

●​ Leve: sin complicaciones locales ni sistémicas.


●​ Moderadamente grave: con complicaciones locales o sistémicas transitorias.
●​ Grave: con falla orgánica persistente (>48h).

Este consenso permitió estandarizar la severidad y homogeneizar los estudios, siendo un


pilar en la investigación pronóstica.

2. Epidemiología e importancia clínica

La incidencia mundial de pancreatitis aguda oscila entre 13–45 casos por cada 100.000
habitantes/año, con un incremento progresivo en países industrializados (7). Las principales
etiologías son la litiasis biliar y el consumo excesivo de alcohol.

En términos clínicos, alrededor del 80 % de los casos son leves y autolimitados, mientras
que el 20 % restante desarrolla formas graves con riesgo de necrosis pancreática,
complicaciones locales (colecciones líquidas, abscesos) y sistémicas (síndrome de distrés
respiratorio agudo, sepsis, falla multiorgánica) (8,9). La mortalidad puede superar el 20 %
en casos graves (7,9).
La predicción temprana de qué pacientes evolucionarán a formas graves es crucial para
orientar decisiones como ingreso a UCI, monitoreo invasivo y terapias intensivas.

3. Sistemas pronósticos clásicos

3.1. Ranson

El score de Ranson fue uno de los primeros sistemas, descrito en 1974 (10). Incluye 11
parámetros clínicos y de laboratorio, pero requiere 48 horas para completarse, lo que limita
su aplicabilidad en emergencias.

3.2. APACHE II y otros

Otros modelos como APACHE II o la clasificación de Balthazar por tomografía han


mostrado buena capacidad pronóstica, pero su complejidad y necesidad de múltiples
parámetros restringen su uso rutinario en todos los escenarios (8).

Estos modelos demostraron la necesidad de contar con herramientas más simples, rápidas y
reproducibles en las primeras 24 horas.

4. El BISAP: origen, validación y desempeño

El BISAP fue introducido en 2008 por Wu et al. (3) como un índice clínico sencillo basado
en cinco variables disponibles en la admisión:

1.​ BUN >25 mg/dl.​

2.​ Alteración del estado mental.​

3.​ Edad ≥60 años.​

4.​ Presencia de SIRS.​

5.​ Derrame pleural.​

Su objetivo fue identificar tempranamente a pacientes en riesgo de muerte o


complicaciones graves, con la ventaja de aplicarse en las primeras 24 horas.

En un metaanálisis de Gao et al. (1), el BISAP demostró alta especificidad (~91 %) para
mortalidad y severidad, aunque con sensibilidad moderada (~50–60 %). Otro análisis
sistemático de Chandra et al. (4) confirmó que el BISAP es útil como herramienta de
exclusión (descartar gravedad), pero puede pasar por alto casos graves.
Zhu et al. (5) compararon BISAP y Ranson en un metaanálisis reciente, mostrando
rendimiento global similar, con áreas bajo la curva (AUC) cercanas a 0,8. No obstante,
BISAP destacó por su simplicidad y especificidad, mientras que Ranson conservó mayor
sensibilidad.

De acuerdo con Choi et al. (11), en comparación con otros sistemas, el BISAP se ubica
como una de las escalas más equilibradas, pues combina simplicidad y aceptable
capacidad predictiva.

5. Limitaciones del BISAP

Aunque útil y fácil de aplicar, el BISAP presenta limitaciones clave:

●​ Sensibilidad insuficiente: alrededor del 50–60 %, lo que significa que un número


considerable de pacientes graves no son detectados tempranamente (1,4).
●​ Dependencia de parámetros clínicos básicos, lo que impide captar la complejidad
fisiopatológica del proceso inflamatorio.

Estas limitaciones han impulsado la búsqueda de modelos multimodales que integren


biomarcadores séricos a los scores clínicos.

6. Biomarcadores en pancreatitis aguda

Los biomarcadores ofrecen una aproximación fisiopatológica más inmediata:

●​ Proteína C reactiva (PCR): marcador inflamatorio tradicional, con valor limitado en


las primeras 48h.
●​ Procalcitonina (PCT): asociada a infecciones graves y sepsis, útil en predicción
temprana de gravedad.
●​ Interleucina-6 (IL-6): citocina proinflamatoria que se eleva rápidamente en la fase
aguda.

Silva-Vaz et al. (6) resumieron que los biomarcadores, al integrarse con sistemas como
BISAP, podrían mejorar la capacidad predictiva global.

Estudios recientes refuerzan esta propuesta:

●​ Wang et al. (12) demostraron que la combinación de BISAP + procalcitonina


incrementó la precisión en la predicción de pancreatitis grave y mortalidad.
●​ Singh et al. (13) encontraron que la IL-6, sumada al BISAP, aumentaba la
sensibilidad sin pérdida de especificidad, confirmando el valor añadido de un
enfoque multimodal.
7. Perspectiva clínica y científica

La integración de scores clínicos con biomarcadores representa una transición de un


modelo clínico a uno multimodal, que podría optimizar la estratificación temprana en PA.

●​ En la práctica clínica, esto significa decisiones más rápidas y precisas en cuanto al


ingreso a UCI, uso de antibióticos o monitoreo intensivo.
●​ En la investigación, un metaanálisis es esencial para sintetizar la evidencia
heterogénea y establecer conclusiones robustas.

De esta forma, la evaluación comparativa del BISAP aislado frente a su integración con
biomarcadores representa un aporte relevante para la medicina basada en evidencia y para
la actualización de las guías clínicas internacionales (2,9).​ ​ ​ ​ ​

IV. METODOLOGÍA​ ​ ​ ​ ​
A. TIPO DE INVESTIGACIÓN Y DISEÑO​ ​ ​ ​ ​
B. VARIABLES​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​
1. DEFINICIÓN CONCEPTUAL​ ​ ​ ​ ​ ​
2. DEFINICIÓN OPERACIONAL​

​ ​ ​ ​
C. POBLACIÓN Y SUJETOS
​ ​ ​ ​ ​ ​
D. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE INVESTIGACIÓN​ ​ ​
1. TÉCNICAS DE ACOPIO DE INFORMACIÓN ​ ​ ​

2.TÉCNICAS DE ANÁLISIS DE LA
INVESTIGACIÓN/INFORMACIÓN​
E. PROCEDIMIENTO
​ ​ ​ ​ ​ ​
F. REQUERIMIENTOS​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​
G. CRONOGRAMA​​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​
V. BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA ​

1.​ Gao W, Yang H-X, Ma C-E. The Value of BISAP Score for Predicting Mortality
and Severity in Acute Pancreatitis: A Systematic Review and Meta-Analysis. PLoS
ONE. 2015;10(6):e0130412.​

2.​ Banks PA, Bollen TL, Dervenis C, et al. Classification of acute pancreatitis—2012:
revision of the Atlanta classification and definitions by international consensus.
Gut. 2013;62(1):102–111.​
3.​ Wu BU, Johannes RS, Sun X, Tabak Y, Conwell DL, Banks PA. The early
prediction of mortality in acute pancreatitis: a large population-based study. Gut.
2008;57(12):1698–1703.​

4.​ Chandra S, et al. Early Prediction of Acute Severe Pancreatitis; A Systematic


Review of Prospective Studies to Determine Prognostic Accuracy. Am J
Gastroenterol. 2016;111:S1020.​

5.​ Zhu J, et al. Predictive value of the Ranson and BISAP scoring systems for the
severity and prognosis of acute pancreatitis: A systematic review and meta-analysis.
PLoS ONE. 2024;19(4):e0302046.​

6.​ Silva-Vaz P, Abrantes AM, Castelo-Branco M, Gouveia A, Botelho MF, Tralhão JG.
Multifactorial Scores and Biomarkers of Prognosis of Acute Pancreatitis. Int J Mol
Sci. 2020;21(1):338.​

7.​ Yadav D, Lowenfels AB. The Epidemiology of Pancreatitis and Pancreatic Cancer.
Gastroenterology. 2013;144(6):1252–1261.​

8.​ Forsmark CE, Vege SS, Wilcox CM. Acute Pancreatitis. N Engl J Med.
2016;375:1972–1981.​

9.​ Tenner S, Baillie J, DeWitt J, Vege SS. American College of Gastroenterology


Guideline: Management of Acute Pancreatitis. Am J Gastroenterol.
2013;108(9):1400–1415.​

10.​Ranson JH, Rifkind KM, Roses DF, et al. Prognostic signs and the role of operative
management in acute pancreatitis. Surg Gynecol Obstet. 1974;139(1):69–81.
11.​Choi JH, Kim MH, Cho DH, et al. Comparison of scoring systems for predicting
severity of acute pancreatitis. World J Gastroenterol. 2017;23(3):546–554.​

12.​Wang X, Li W, Zhou Y, et al. Combination of BISAP score and procalcitonin in


early prediction of severe acute pancreatitis. Pancreatology. 2019;19(3):356–361.​

13.​Singh VK, Wu BU, Bollen TL, et al. Early systemic inflammatory response
syndrome is associated with severe acute pancreatitis. Clin Gastroenterol Hepatol.
2009;7(11):1247–1251.

VI. ANEXOS​​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​ ​
​ ​

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