1.
- Concepto y normas reguladoras de la Seguridad
Social.
El actual Sistema de la Seguridad Social constituido por un conjunto de técnicas específicas de previsión, a través de
las cuales garantiza a los sujetos incluidos en su campo de aplicación la asistencia y protección adecuada ante
determinados estados de necesidad derivados de las contingencias o riesgos sociales asegurados.
Los grandes principios que orientan la evolución de nuestro Sistema de Seguridad Social son:
Contributividad: se dice que estamos ante un sistema contributivo porque existe una proporción entre lo
percibido (prestaciones) y lo aportado mediante cotizaciones de empresas, trabajadores y trabajadoras que
representan su principal fuente de financiación, siendo mucho menor la aportación del Estado.
Universalidad: se pretende alcanzar la máxima extensión en su acción protectora y en su campo de
aplicación.
Solidaridad intergeneracional: mientras trabajamos contribuimos a financiar las pensiones actuales.
Equidad e igualdad de derechos: con independencia del momento y lugar de residencia del asegurado o la
asegurada.
Suficiencia: se intenta garantizar los niveles de bienestar mediante prestaciones adecuadas.
Unidad de Caja: el Estado es el único titular de todos los recursos de la Seguridad Social.
2.- Campo de aplicación de la Seguridad Social.
En España la asistencia sanitaria es universal, lo que significa que todas las personas que ostenten la condición de
aseguradas o de beneficiarias tendrán garantizada la asistencia sanitaria en España, mediante la expedición de la
tarjeta sanitaria individual.
El campo de aplicación del Sistema de la Seguridad Social se delimita con arreglo a los principios de territorialidad y
nacionalidad, en base a los cuales quedan incluidas las siguientes personas:
1. Los españoles y las españolas que residan y ejerzan normalmente su actividad en territorio nacional, ya sea
como trabajadores y trabajadoras por cuenta ajena, por cuenta propia, estudiantes y funcionarias y funcionarios
públicos, civiles y militares tendrán derechos a prestaciones contributivas si reúnen los requisitos legales.
También los españoles y las españolas residentes que no desarrollen actividad alguna, tendrán derecho a
prestaciones no contributivas si reúnen los requisitos de acceso legalmente establecidos.
2. Los españoles y las españolas no residentes cuando así lo establezca el Gobierno (funcionarios de Organizaciones
Internacionales y personal al servicio de la Administración española en el extranjero).
3. En cuanto a los extranjeros y extranjeras cabe distinguir los siguientes supuestos:
3.1. Las personas procedentes de Hispanoamerica, Brasil, Andorra y Filipinas con residencia legal en España,
quedan equiparadas a los españoles y españolas.
3.2. Los trabajadores y las trabajadoras comunitarios de la Unión Europea se equiparan a los nacionales, en
virtud del principio de igualdad de trato que rige la normativa comunitaria (artículo 51 del Tratado de la
CEE).
3.3. Los restantes extranjeros y extranjeras que residan legalmente en nuestro país se someterán a lo dispuesto
en los convenios suscritos al efecto, o a cuanto les fuera aplicable en virtud del principio de reciprocidad.
Esto significa, que recibirán la misma protección que sus países otorguen a la ciudadanía española.
Finalmente todo extranjero o extranjera que se encuentre en nuestro país, tenga o no legalizada su
residencia, queda protegido o protegida frente a las contingencias profesionales, y gozan de asistencia
sanitaria.
3.- Estructura del Sistema de la Seguridad Social.
De acuerdo con el plan diseñado por el TRSS el Sistema español está estructurado del modo siguiente:
1. Régimen General (RG en adelante), que constituye el prototipo del Sistema de la Seguridad Social:
2. Regímenes Especiales (RE en adelante) establecidos para las actividades que por su naturaleza, peculiares
condiciones de trabajo o por el tipo de proceso productivo, requieran una regulación distinta. Su cobertura es similar
a la del RG con ciertas particularidades. En la actualidad estos son los siguientes:
3.1. El Régimen Especial de trabajadores autónomos
Los trabajadores autónomos o trabajadores por cuenta propia tienen la obligación de comunicar su afiliación, alta
baja y todas las variaciones de datos al Régimen Especial de Trabajadores autónomos de la Seguridad Social igual
que si se tratara de cualquier otro trabajador.
Los sujetos incluidos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) deberán encontrarse en cualquiera
de los siguientes supuestos:
Trabajadores por cuenta propia o autónomos: Se considera como trabajador por cuenta propia el que realiza de
forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, como medio fundamental de vida, sin
sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas.
Familiares del trabajador por cuenta propia o autónomos: incluidos el cónyuge y familiares por consanguinidad o
afinidad hasta 2º grado inclusive de los trabajadores por cuenta propia o autónomos mayores de 18 años que
colaboren con ellos de forma habitual, personal y directa, mediante la realización de actividades, que no tengan la
condición de trabajadores por cuenta ajena.
Los socios industriales de sociedades regulares colectivas y de sociedades comanditarias.
Los socios comuneros de las comunidades de bienes y los socios de sociedades civiles irregulares, salvo que su
actividad se limite a la mera administración de los bienes puestos en común.
Profesionales que ejerzan su actividad por cuenta propia.
Escritores de libros.
Colectivos de incorporación posterior a la creación del RETA: graduados sociales, agente de seguros, trabajadores
por cuenta propia de la agricultura, farmacéuticos titulares de oficinas de farmacia, agentes de la propiedad
inmobiliaria, religiosos y religiosas de la iglesia católica, escritores de libros, socios trabajadores de cooperativas,
deportistas de alto nivel.
Trabajadores autónomos económicamente dependientes: aquel trabajador autónomo que realiza su actividad
económica o profesional para una empresa o cliente del que percibe al menos el 75 por ciento de sus ingresos.
4.- El Régimen General de la Seguridad Social.
4.1.- Obligaciones formales del empresariado, de los trabajadores y las
trabajadoras.
Para que la Seguridad Social pueda desarrollar convenientemente su acción protectora, en el Régimen General de la
Seguridad Social, se impone sobre los trabajadores y empresarios una serie de obligaciones formales que
examinamos a continuación:
1. Inscripción: con carácter previo al inicio de las actividades laborales, el empresario está obligado a solicitar en
modelo oficial (TA.6 o TA.6-0138_Hogar, para empleados del hogar) ) la inscripción de su empresa ante la (TGSS).
El empresario también queda obligado a comunicar cualquier variación que se produzca en los datos facilitados,
como cambio de domicilio, cambio de actividad económica, cambio de nombre de la persona física o denominación
de la persona jurídica o el cambio de la entidad que cubre las contingencias profesionales y, en su caso, la prestación
económica por incapacidad temporal y el cese definitivo o temporal de su actividad.
En el momento de la inscripción deberá hacer constar la Entidad Aseguradora que haya de asumir la protección de
las contingencias profesionales de sus trabajadores y la cobertura de la prestación económica por incapacidad
temporal derivada de contingencias comunes, pudiendo optar la empresa entre el (INSS) o una ).
Con la inscripción en la TGSS se asigna a cada empresario un número para su identificación, el Código de Cuenta de
Cotización (C.C.C.)
2. Afiliación: es el acto administrativo con el que se produce la incorporación del trabajador a la Seguridad Social. En
el Régimen General, los empresarios están obligados a solicitarla ante la TGSS en el modelo oficial (TA.1), con
anterioridad al inicio de la relación laboral, hasta de 60 días antes, presentando los documentos pertinentes. Es
única para todos los regímenes del sistema de la Seguridad Social, presentando los documentos pertinentes (se
admite la remisión electrónica por el sistema RED, a través de medios informáticos, electrónico y telemáticos).
A cada trabajador se le facilitará un número de afiliación (NAFSS), de carácter vitalicio que permite su identificación
en el Sistema de la Seguridad Social.
3. El alta: es el acto administrativo de inclusión del trabajador en el Régimen General de la Seguridad Social o en los
Regímenes Especiales, con él que nace la obligación de cotizar.
Los empresarios están obligados a solicitar el alta mediante el documento TA.2/S y en los plazos antes señalados
para la afiliación de sus trabajadores. Cualquier variación de datos deberá ser comunicada a la TGSS, en el modelo
oficial establecido al efecto (modelo TA.2/S), surtiendo sus efectos desde la fecha de dicha comunicación. El plazo de
solicitud de alta debe ser previo al inicio de la relación laboral hasta 60 días antes.
4. La baja: es el acto formal que tiene lugar cuando el trabajador cesa en su empresa. Deberá ser comunicada en el
plazo de los 3 días naturales siguientes al cese de la actividad. Con la baja cesa la obligación de cotizar siempre que
se produzca el cese real de la actividad laboral, en otro caso, continuará cotizando.
5. La variación de datos deben ser comunicados en un plazo de 3 días naturales.
La Orden del Mº de Empleo y Seguridad Social 484/2013, de 26 de marzo, regula la obligatoriedad de incorporación
al Sistema RED ( Sistema de remisión electrónica de datos) para las empresas, agrupaciones de empresas y demás
sujetos responsables de la obligación de cotizar en cualquiera de los regímenes del sistema de la Seguridad Social. A
través de este servicio gestionado por la TGSS deberán realizarse las inscripciones de empresas, afiliaciones, altas,
bajas y variaciones de datos de los trabajadores, cotización y recaudación de empresas y trabajadores en el ámbito
de la Seguridad Social.
4.2.- Obligaciones económicas del empresariado, los trabajadores y las
trabajadoras: la obligación de cotizar.
Los sujetos obligados a cotizar al Régimen General son todos los trabajadores y empresarios, incluidos en su ámbito
de aplicación. De forma esquematizada la obligación de cotizar recae sobre:
El sujeto responsable del pago de las cuotas es el empresario que deberá ingresar conjuntamente su cuota ( cuota
patronal) y la de sus trabajadores (cuota obrera), que descontará cada mes en el momento de abonarles sus
retribuciones, en la TGSS
La obligación de cotizar nace en el momento en que comienza la relación laboral, incluido el periodo de prueba, y se
mantiene mientras el trabajador permanezca dado de alta, extinguiéndose cuando sea cursada la baja, siempre que
haya cesado la actividad laboral, pues en otro caso, subsistirá. En todo caso esta obligación económica se suspenderá
durante la huelga y el cierre patronal, siempre que la empresa presente los partes de baja en el plazo previsto, en
otro caso subsistirá la obligación de cotizar durante estos periodos.
La obligación de cotizar permanece en ciertos supuestos denominados "situaciones asimiladas al alta" pese a que
ha cesado la actividad laboral, estas son, entre otras, las siguientes:
Los casos de incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo, maternidad, paternidad y riesgo durante la
lactancia natural.
Cuando el trabajador desempeña deberes de carácter público o cargos sindicales, siempre que no den lugar
a una excedencia.
Las situaciones de desempleo total con derecho a prestación.
Otras situaciones en las que se mantenga la obligación de cotizar (permisos y licencias).
4.3.- Obligaciones económicas del empresariado, los trabajadores y las
trabajadoras: determinación de la cuota patronal y obrera.
A. Tipos de cotización: son los porcentajes aplicables a las bases de cotización para determinar las cuotas patronales
y obreras a ingresar en la TGSS por todas las contingencias protegidas. Cada año puede variar, pero no suelen
cambiar.
Conceptos computables en las bases de cotización
Contingencias Comunes
Horas extraordinarias fuerza mayor
Resto de horas extraordinarias
Desempleo tipo general (contratos indefinidos)
Desempleo contratos de duración determinada o temporales y a tiempo completo
Desempleo contratos de duración determinada o temporales y a tiempo parcial
Formación Profesional
Fondo de Garantía Salarial (Fogasa)
B. Bases de cotización (BC en adelante): está constituida por la remuneración total que tenga derecho a percibir el
trabajador mensualmente por el trabajo realizado por cuenta ajena, con las excepciones señaladas por el TRSS (Art.
109.2) referidas a ciertas percepciones extrasalariales, como son: Los gastos de manutención y estancia, así como los
gastos de locomoción, cuando correspondan a desplazamientos del trabajador fuera de su centro habitual de trabajo
para realizar el mismo en lugar distinto, en los términos y cuantía establecidos, indemnizaciones por fallecimiento y
las correspondientes a traslados, suspensiones y despidos, prestaciones de la Seguridad Social y sus mejoras.
Estas percepciones siempre que no superen unos determinados límites están exentas de cotizar, lo que exceda de
esos límites sí se incluirá en las bases de cotización. La normativa reguladora de esta materia distingue las siguientes
bases de cotización:
La BC mensual por contingencias comunes.
La BC mensual por contingencias profesionales, desempleo, FOGASA y formación profesional.
La BC adicional por horas extraordinarias.
5.- Acción Protectora de la Seguridad Social.
5.1.- Ámbito de la acción protectora.
Para reparar o superar las situaciones de necesidad derivadas de los riesgos o contingencias, ya sean debidas a la
ausencia de ingresos (desempleo, incapacidad, vejez...) o al aumento de gastos (asistencia sanitaria y cargas
familiares, por ejemplo), la Seguridad Social establece una serie de medidas técnicas o económicas denominadas
cuyo fin es garantizar la recuperación de cada individuo y mantener su seguridad económica.
Se entiende por acción protectora al conjunto de situaciones de necesidad protegidas por el Sistema de la Seguridad
Social y los mecanismos de protección o prestaciones que se otorgan a los beneficiarios.
Con carácter general, la acción protectora actual del Sistema de la Seguridad Social comprende:
a. La asistencia sanitaria en los casos de maternidad, enfermedad y accidente, sean comunes o laborales.
b. La recuperación profesional (rehabilitación funcional, orientación y readaptación profesionales).
c. Prestaciones económicas en las situaciones de incapacidad temporal, maternidad, paternidad, suspensión
por riesgo durante el embarazo y la lactancia natural y prestaciones por desempleo en sus niveles
contributivo y asistencial..
d. Pensiones de jubilación e invalidez en sus diferentes modalidades contributivas y no contributivas, muerte y
supervivencia.
e. Prestaciones familiares en su modalidad contributiva y no contributiva.
f. La asistencia social y los servicios sociales de reeducación y rehabilitación de inválidos y de asistencia a la
tercera edad, así como en aquellas otras materias en que se considere conveniente.
Esta relación no es una lista cerrada ya que el TRSS deja abierta la posibilidad de que se otorguen otras prestaciones
económicas ante los riesgos y situaciones que se determinen legalmente en un futuro.
Las prestaciones se caracterizan porque:
Son embargables en los mismos términos que el salario.
El derecho al reconocimiento de las prestaciones prescribe a los 5 años, contados desde el día siguiente al
hecho causante, salvo las de jubilación, muerte y supervivencia que son imprescriptibles.
Por regla general, las pensiones de la Seguridad Social son incompatibles entre sí, salvo que se hubiera
cotizado a dos o más Regímenes de la Seguridad Social.
Se revalorizan cada año según el incremento del Índice de Precios al Consumo (IPC).
5.2.- Requisitos de acceso a la acción protectora.
El derecho a las prestaciones de la Seguridad Social se condiciona por la ley al cumplimiento de una serie de
requisitos que varían según sea una prestación contributiva o no contributiva:
1. La protección contributiva: en ésta el nivel de recursos económicos del beneficiario no es un factor a tener en
cuenta, siendo los requisitos básicos de acceso a la protección los siguientes:
1. Estar afiliado a la Seguridad Social y en alta, en el momento de producirse el hecho causante, por lo que será
preciso que el empresario haya cumplido previamente con estas obligaciones legales. No obstante, la Ley admite
que en determinados casos en los que el contrato de trabajo se halla suspendido (maternidad precedida de
incapacidad temporal, maternidad causada en prórroga de efectos de la incapacidad temporal, excedencias, etc.) e
incluso extinguido (desempleo total percibiendo prestación contributiva), el trabajador siga bajo la acción protectora
del Sistema, éstas son las llamadas "situaciones asimiladas al alta", aunque en ellas no siempre se tiene derecho a
todas las prestaciones que otorga el Sistema, fijando la ley en cada caso qué prestaciones podrán serle concedidas.
Durante las situaciones de huelga y cierre patronal el trabajador permanecerá en situación de alta especial en la
Seguridad Social (art.125.6 TRSS)
2. Tener cubiertos los periodos de cotización previos, también llamados "periodos de carencia", que en cada caso
sean exigibles, aunque algunos están exceptuados del cumplimiento de este requisito, así ocurre con las
prestaciones derivadas de accidente, sea o no laboral, y de enfermedad profesional (Art. 124.4 TRSS).
B. La protección no contributiva: a diferencia de la anterior, se halla condicionada a la insuficiencia de ingresos del
beneficiario y a que tenga su residencia en territorio español. Por consiguiente, se concederán prestaciones
económicas no contributivas de cuantía fija a personas no afiliadas, ni en alta, o que estando afiliadas y en alta no
han cotizado el periodo de carencia exigido para acceder a las prestaciones contributivas. Estas prestaciones son
gestionadas por el IMSERSO.
6.- Prestaciones económicas contributivas.
6.1.- Incapacidad temporal.
La incapacidad temporal (IT) es la situación en que se encuentran los trabajadores incapacitados temporalmente (IT)
para trabajar, y que precisan de asistencia sanitaria por situaciones de enfermedad común o profesional, accidente,
sea o no laboral, y períodos de observación por enfermedad profesional.
La prestación económica por incapacidad temporal (IT) trata de cubrir la falta de ingresos que se produce cuando el
trabajador, debido a una enfermedad o accidente, está imposibilitado temporalmente para trabajar y precisa
asistencia sanitaria de la Seguridad Social.
6.2.- Incapacidad permanente.
Situación protegida: se considera incapacitado o incapacitada de forma permanente al trabajador o a la trabajadora
que, tras someterse al tratamiento médico prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves y
previsiblemente definitivas, que disminuyen o anulan su capacidad laboral.
La incapacidad permanente presenta diferentes grados:
1. Incapacidad Permanente parcial para la profesión habitual: es la que ocasiona una disminución no inferior al 33%
del rendimiento normal para su profesión habitual sin impedirle la realización de las tareas fundamentales de la
misma.
2. Incapacidad Permanente total para la profesión habitual: es aquella que inhabilita para la realización de todas o
las tareas fundamentales de su profesión, siempre que pueda dedicarse a otra distinta.
3. Incapacidad Permanente absoluta: es la que inhabilita por completo para toda profesión.
4. Gran invalidez: es la situación que, como consecuencia de pérdidas anatómicas y funcionales, hace que el
trabajador o la trabajadora necesite la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como
vestirse, desplazarse, comer o análogos. Personas beneficiarias: las personas que trabajan, afiliadas y en alta o
situación asimilada que reúnan el periodo de carencia exigido legalmente cuando la incapacidad derive de
enfermedad común (no se exige periodo de cotización previo si el hecho causante fue un accidente, común o laboral,
o una enfermedad profesional).
6.3.- Nacimiento y cuidado de menor
Las prestaciones por maternidad y paternidad se unifican en una única prestación denominada NACIMIENTO Y
CUIDADO DE MENOR.
Situaciones protegidas: tienen la consideración de situaciones determinantes de la prestación por nacimiento y
cuidado del menor:
El nacimiento de hijo/a.
La adopción, la guarda con fines de adopción y el acogimiento familiar siempre que, en este último caso, su duración
no sea inferior a un año, y se trate de menores de 6 años o mayores de 6 años pero menores de 18 años con
discapacidad o que por diversos motivos tengan dificultades de inserción familiar y social siempre que estén
justificadas adecuadamente por los servicios sociales competentes. Se entenderá que un menor de edad sufre una
discapacidad cuando ésta se haya reconocido en un grado igual o superior al 33%.
Prestación: La prestación económica consiste en un subsidio equivalente al 100% de la base reguladora
correspondiente. Es a partir de 1 de enero de 2021, cuando cada progenitor, adoptante, guardador o acogedor
disfruta de idéntico período de suspensión.
Madre biológica
Su duración será de 16 semanas, de las cuales:
6 semanas obligatorias tendrán que ser inmediatamente posteriores al parto, es decir ininterrumpidas y que
deberán disfrutarse a jornada completa inmediatamente después del parto.
10 semanas que podrán disfrutar a jornada completa o parcial.
De manera continuada al periodo obligatorio.
De manera interrumpida, en cuyo caso, debe ser en periodos semanales (acumulados o independientes)
desde la finalización de las 6 semanas obligatorias hasta que el hijo/a cumpla 12 meses de edad.
El disfrute de cada periodo semanal o acumulación de periodos deberá comunicarlos el interesado a la
empresa con una antelación mínima de 15 días.
El disfrute a jornada completa o parcial de este periodo, requerirá un acuerdo entre la empresa y la persona
trabajadora.
Se mantiene la posibilidad de que la madre biológica pueda anticipar el inicio de la prestación hasta en 4 semanas a
la fecha probable de parto.
En caso de fallecimiento de la madre biológica, con independencia de que realizara o no algún trabajo, el otro
progenitor tendrá derecho a las dieciséis semanas previstas para la madre biológica. En los casos de fallecimiento del
hijo/a, el periodo de suspensión no se verá reducido, salvo que se reincorporen al trabajo transcurridas las 6
semanas de descanso obligatorio
Otro progenitor (distinto de la madre biológica)
Su duración será de 16 semanas, de las cuales:
6 semanas obligatorias tendrán que ser inmediatamente posteriores al parto, es decir ininterrumpidas y que
deberán disfrutarse a jornada completa inmediatamente después del parto.
10 semanas que podrán disfrutar a jornada completa o parcial.
De manera continuada al periodo obligatorio.
De manera interrumpida, en cuyo caso, debe ser en periodos semanales (acumulados o independientes)
desde la finalización de las 6 semanas obligatorias hasta que el hijo/a cumpla 12 meses de edad.
El disfrute de cada periodo semanal o acumulación de periodos deberá comunicarlos el interesado a la
empresa con una antelación mínima de 15 días.
El disfrute a jornada completa o parcial de este periodo, requerirá un acuerdo entre la empresa y la persona
trabajadora.
Desaparecen los dos o tres días de permiso por parte de la empresa que se disfrutaban anteriormente en caso de
paternidad, igualándolo al de la mujer.
En caso de fallecimiento de la madre biológica, con independencia de que realizara o no algún trabajo, el otro
progenitor tendrá derecho a las dieciséis semanas previstas para la madre biológica. En los casos de fallecimiento del
hijo o de la hija, el periodo de suspensión no se verá reducido, salvo que se reincorpore al trabajo transcurridas las 4
semanas de descanso obligatorio.
Ampliaciones de la duración de la prestación comunes a los dos progenitores
1 semana para cada progenitor, por cada hijo/a, a partir del segundo, en caso de nacimiento múltiple.
1 semana para cada progenitor en caso de discapacidad del hijo/a.
En los casos de parto prematuro y aquellos supuestos en los que el neonato deba permanecer hospitalizado a
continuación del parto, por un periodo superior a siete días, la prestación se podrá ampliar en tantos días como el
nacido se encuentre hospitalizado, con un máximo de trece semanas adicionales. Esta ampliación se podrá disfrutar
por cada uno de los progenitores, a partir del alta hospitalaria. Se excluyen de dicho cómputo las semanas de
descanso obligatorio.
En el caso de que la madre biológica hubiera cedido parte de su descanso al otro progenitor, este podrá disfrutar del
mismo, aunque en la fecha prevista para su inicio la madre se encontrara en incapacidad temporal.
En el caso de que un progenitor no tuviese derecho a suspender su actividad profesional con derecho a prestaciones
de acuerdo con las normas que regulen dicha actividad, el otro progenitor tendrá derecho a suspender su contrato
de trabajo por la totalidad de 16 semanas sin que le afecte la limitación del periodo transitorio.
Requisitos:
Estar afiliado y en situación de alta o en situación asimilada al alta en algún régimen del sistema de la Seguridad
Social.
Tener cubierto un período mínimo de cotización de:
Si los trabajadores tienen menos de 21 años de edad en la fecha del parto, no se exigirá período mínimo de
cotización.
Si los trabajadores tienen entre 21 a 26 años en la fecha del parto:
90 días dentro de los 7 años inmediatamente anteriores al momento del inicio o,
180 días cotizados a lo largo de su vida laboral con anterioridad a dicha fecha.
Si los trabajadores tienen cumplidos los 26 años de edad en la fecha del parto:
180 días dentro de los 7 años inmediatamente anteriores al momento del inicio del descanso o,
360 días cotizados a lo largo de su vida laboral con anterioridad a dicha fecha.