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Cámara Civil - Sala I: " " Expte. N° 36778/202

fallo siniestro vial

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CÁMARA CIVIL - SALA I

ACUERDO: En la Capital Federal de la República Argentina, a los tres


días del mes de julio de dos mil veinticinco, reunidos los señores jueces de
la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil para conocer en
los recursos de apelación interpuestos contra la sentencia dictada en los
autos “RIOS, RODRIGO ALEJANDRO c/ PEREZ, DIEGO
FERNANDO Y OTRO s/DAÑOS Y PERJUICIOS” (expte. n°
36778/2021), el tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver: ¿Se
ajusta a derecho la sentencia apelada?
Practicado el sorteo resultó que la votación debía hacerse en el
orden siguiente: Dra. Paola Mariana Guisado, Dr. Juan Pablo Rodríguez y
Dra. Gabriela A. Iturbide.
Sobre la cuestión propuesta la Dra. Guisado dijo:
I. A través de la sentencia dictada el 9 de agosto de 2024 el
juez de grado hizo lugar a la demanda entablada por Rodrigo Alejandro
Ríos contra Diego Fernando Pérez, a quien condenó a pagar la suma de
Pesos Cuatro Millones Setecientos Setenta Mil ($4.770.000), más intereses
y costas. A su vez, hizo extensivo el pronunciamiento a “Paraná S.A. de
Seguros”, en virtud de lo dispuesto por el artículo 118 de la ley 17418.
II. Contra ese pronunciamiento se alza la parte actora, quien
expresó agravios el 14 de abril de 2025, cuyo traslado no fue contestado y
la citada en garantía quien fundó su recurso el 21 de abril, el que fue
respondido el 28 de abril.
III. De acuerdo a lo expuesto en el escrito de demanda, el
hecho por el que aquí se reclama ocurrió el 30 de marzo de 2021 a las
17:00 hs. aproximadamente cuando el actor conducía su bicicleta en forma
paralela a la senda peatonal de la acera este de la Av. San Martín en su
intersección con la calle Obispo Colombres en dirección sur-norte de la
localidad de Adrogué de la provincia de Buenos Aires.
En esas circunstancias, en momentos en que se encontraba por
ingresar a la última arteria mencionada, un automóvil marca Ford Focus
dominio KJR-697 conducido por el demandado, quien se desplazaba por la

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

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Avenida San Martín en dirección este-oeste, embistió con su frente la rueda
trasera del lado derecho de su biciclo, lo que provocó su caída al pavimento
y los consiguientes daños por los que aquí se reclama.
IV. Frente a la negativa del hecho efectuada por la citada en
garantía el juez de grado se dedicó a analizar si la producción del evento
debatido se encontraba acreditada. Valoró el sentenciante a dichos efectos
la rebeldía decretado respecto al demandado y, fundamentalmente, los
dichos del testigo presencial que depuso en autos, como así también las
constancias de atención médica del actor, en base a lo cual tuvo por
probado el hecho y el contacto de la cosa riesgosa con la bicicleta del actor.
Luego, encuadró jurídicamente el caso en el artículo 1769 del
Código Civil y Comercial de la Nación que remite a lo previsto por los
artículos 1757, 1758 y siguientes del mismo cuerpo normativo y ante la
falta de alegación de alguna de las eximentes previstas en dicho
ordenamiento jurídico, hizo lugar a la demanda.
V. Las partes no cuestionan lo decidido en materia de
responsabilidad. La parte actora se queja de los montos otorgados por
“incapacidad sobreviniente”, “daño moral” y “gastos médicos,
farmacéuticos y de traslado” por considerarlos reducidos, al tiempo que
solicita que se confirme lo decidido en materia de intereses y que se
establezca el límite por el cual deberá responder la citada en garantía.
Por su lado, la aseguradora, reprocha las sumas fijadas por las
partidas indemnizatorias por excesivas, la tasa de interés estipulada y
que se haya dispuesto actualizar el límite del seguro.
VI. En concepto de “incapacidad sobreviniente” el juez de
grado fijó la suma de Pesos Tres Millones ($3.000.000).
La parte actora se queja por considerar que tal monto resulta
reducido, teniendo en cuenta el porcentaje de incapacidad establecido por
el perito médico. Entiende que tal cifra no va en consonancia con la
realidad económica del país y que en algunos fallos se está adjudicando

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

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CÁMARA CIVIL - SALA I

$1.500.000 el punto por incapacidad física y $800.000 por incapacidad


psicológica.
Al margen de ello practica sus propios cálculos en base a
distintas fórmulas tomando en cuenta su edad y que “percibía un salario
mensual de alrededor de $296.832,00.- (estudiante)” y pretende, entonces,
que la partida se eleve a $29.196.264,29.
Pone de relieve lo establecido por el artículo 1746 del Código
Civil y Comercial de la Nación para cuestionar que el sentenciante
entienda que la suma de $3.000.000 sea un capital que, invertido,
proporcione una renta que cubra la disminución de su capacidad
productiva, en el contexto económico nacional, ya que la tasa que ofrecen
los bancos es inferior a la inflación reinante. En efecto, critica que el
sentenciante no haya hecho referencia alguna a la manera en que llegó a la
suma fijada, lo que resulta contrario a lo establecido por el artículo 3 del
Código Civil y Comercial de la Nación. Finalmente, trae a colación el
precedente “Grippo” de la Corte Suprema.
La aseguradora cuestiona que no se haya dado tratamiento a
su impugnación de la pericia médica, la que no fue realizada por ella, sino
por los profesionales que se indican en esa presentación. Por otro lado,
cuestiona que se le haya adjudicado por esta partida más de lo solicitado, lo
cual constituye una violación al principio de congurencia.
Tal como indicó el sentenciante en su informe, el perito
médico legista concluyó que el actor presenta a raíz del hecho de autos
“cervicalgia con contracturas musculares dolorosas persistentes,
rectificación de la lordosis cervical, reducciones en los rangos de
movilidad articular activa y pasiva de la columna y electromiograma
alterado, 4%; 2) Rigidez del hombro derecho, miembro dominante, 3%; 3)
Rigidez de tobillo derecho 2%; Daño psíquico 5%. En suma, arroja un
total de 14% (Catorce por ciento) de incapacidad parcial permanente
sobre la total obrera y sobre la total vida”.

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

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A tales conclusiones llegó luego de revisar al actor, solicitar
los estudios médicos pertinentes y considerar los antecedentes de atención
médica obrantes en autos (ver oficio dirigido a SAMER y a la Clínica
IMA).
Ahora bien, la queja de la citada en garantía se centra en que
el juez de grado no valoró debidamente su impugnación. Sin embargo, no
hace una referencia concreta respecto a cuál aspecto allí objetado podría
llevar a torcer la suerte de lo decidido. En este sentido, la mera remisión a
presentaciones anteriores no pueden ser considerados como un agravio en
el sentido técnico que requiere el artículo 265 del Código Procesal.
De todos modos, es dable destacar que en este caso particular
el señalamiento efectuado por el juez respecto a que dicha impugnación no
está suscripta por profesionales de esas áreas de conocimiento resulta
relevante ya que su lectura permite apreciar que se trata de cuestiones
meramente técnicas y que un lego en esas materias no puede rebatir las
conclusiones del perito designado de oficio, ya que no cuenta con las
conocimientos para ello. En este sentido, más allá de la insistencia de la
apelante y de que en aquel escrito se nombren a sus consultores técnicos, lo
cierto es que tal pieza no se encuentra firmada por ellos.
En consecuencia, entiendo que el dictamen presentado en
autos debe valorarse de conformidad con lo establecido por el artículo 477
del ritual.
Sentado ello y antes de avanzar a explicar los parámetros que
utiliza este Tribunal para la fijación de esta partida debe descartarse
también la crítica de la aseguradora relativa a la violación del principio de
congruencia por haberse fijado una suma superior a la requerida.
Es que se trata aquí de una deuda de valor y por ello su
fijación en dinero se efectúa al momento del dictado de la sentencia, tal
como con acierto señala el colega de grado. Tan es así que al momento de
cuestionar la tasa de interés es la propia aseguradora quien reconoce que
las cifras se fijaron a valores actuales y se ancla en ese argumento para

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
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CÁMARA CIVIL - SALA I

solicitar la morigeración de los acrecidos. De tal modo, la violación del


principio de congruencia con que hace cuestión en esta parte del memorial
queda carente de sustento, ya que en definitiva allí termina reconociendo
implícitamente que el juez no se encuentra atado en este tipo de supuestos
a lo reclamado.
Pues bien, para la determinación del monto de incapacidad,
esta Sala acude desde hace tiempo -incluso antes de la vigencia de la actual
normativa de fondo- a criterios matemáticos como pauta orientativa,
tomando los valores que arrojan esos cálculos finales como indicativos,
pero sin resignar las facultades que asisten al órgano judicial para
adecuarlos a las circunstancias y condiciones personales del damnificado,
de modo de arribar a una solución que concilie lo mejor posible los
intereses en juego (ver esta Sala, exptes n° 33.840/2010 del 22-12-2016;
83.779/2007 del 05-04-2017, 37.766/2013 del 19-05-2017, 24.096/2011
del 16-05-2017; 110.032/2009 del 23-02-2017, 40743/2010 del 02-12-
2016; entre muchos otros).
En numerosas ocasiones expliqué que he descartado
multiplicar los ingresos de la víctima por el número de años, dado que tal
cálculo soslaya que sumar directamente cada uno de los importe -aun
parcialmente- que se devengarían como salarios, importa ignorar que al
fijarse la indemnización en una prestación única y actual, tal procedimiento
conducirá a un enriquecimiento ilegítimo en beneficio de la víctima.
Del mismo modo he desechado el temperamento de computar
un valor al punto de incapacidad pues ese método se desatiende de las
circunstancias de la víctima que sumadas al grado de incapacidad, habrán
de determinar la concreta existencia de secuelas y su incidencia en el
ámbito de su capacidad productiva (ver por ejemplo expte. 41090/2009 del
7 de mayo de 2015; 112748/2006 del 24 de abril de 2012; 60440/2008 del
11 de julio de 2003, entre muchos otros).
La cuenta que se utiliza habitualmente importa multiplicar los
ingresos acreditados o presumidos, utilizando como pauta orientativa para

Fecha de firma: 03/07/2025


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esos casos el Salario Mínimo Vital y Móvil del momento en que se realiza
la cuantificación, por los años desde la fecha del hecho hasta la edad
productiva de la víctima que esta sala estima hasta los 75 años por los
porcentajes de incapacidad calculados mediante el método de la
incapacidad restante. Sobre ello, se aplica una tasa de descuento del 5%
que esta considera adecuada para evitar el enriquecimiento incausado al
que referí en el párrafo que antecede. A su vez, se contemplan otras pautas
como orientadoras, si es que surgen de las constancias del expediente: la
situación familiar de la víctima, por ejemplo si tiene familiares a cargo o
no, la concreta incidencia de la lesiones en las tareas que desarrollaba más
allá de los porcentajes de incapacidad que resultan genéricos, si trabajaba
en relación de dependencia o de manera independiente, las probabilidades
de que la persona se reinserte en el mercado laboral, y tantas otras como
situaciones diversas son objeto de decisiones judiciales.
En definitiva, ponderaré 1) que el actor tenía al momento del
hecho 19 años, 2) que al margen de lo que se indica en la expresión de
agravios no se cuenta con ingresos acreditados del accionante, tal como
expresamente reconoce al momento de prestar declaración jurada en el
marco del incidente sobre beneficio de litigar sin gastos, por lo que aquí
tomaré en cuenta el salario mínimo, vital y móvil vigente a la fecha del
dictado de la sentencia de grado, 3) una tasa de descuento del 5 % anual
que en la actual coyuntura económica entiendo adecuada y que
representaría el adelanto por las sumas futuras, equivalente a la que se
podría obtener de una inversión a largo plazo, 4) el período a computar que
estaría dado hasta la edad productiva de la víctima que esta sala estima en
75 años y 5) el porcentaje de incapacidad referido.
Teniendo ello en consideración entiendo que el monto fijado
por el juez de grado resulta un tanto reducido y por ello propongo al
Acuerdo elevarlo a Pesos Cinco Millones ($5.000.000).
VII. Por “daño moral” el sentenciante otorgó la suma de
Pesos Un Millón Quinientos Mil ($1.500.000).

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
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CÁMARA CIVIL - SALA I

El accionante también objeta la cifra fijada para resarcir este


ítem indemnizatorio por resultar reducido. Por su lado, la citada en garantía
objeta el monto por considerarlo excesivo. Agrega que también en este
supuesto se viola el principio de congruencia al otorgar más de lo
requerido, al tiempo que objeta la falta de fundamentación de la partida
bajo estudio.
Respecto a los cuestionamientos por la supuesta infracción al
principio de congruencia, no cabe más que remitirse a lo explicado en el
apartado anterior.
Pues bien, este daño, se configura por todo sufrimiento o dolor
que se padece, independientemente de cualquier reparación de orden
patrimonial. Es el menoscabo en los sentimientos, consistente en los
padecimientos físicos, la pena moral, las inquietudes o cualesquiera otras
dificultades o molestias que puedan ser
consecuencia del hecho perjudicial (conf. LLAMBÍAS, J. J., Tratado de
Derecho Civil - Obligaciones, t. I, págs. 297/298, n° 243).
Para su determinación no se requiere prueba de su entidad,
pues se lo tiene por acreditado con la sola comisión del acto antijurídico,
vale decir, que se trata de una prueba “in re ipsa”, que surge de los hechos
mismos (conf. esta Sala en causas n° 35.064/06 del 27/8/13 y n°
109.053/00 del 15/4/14 entre otras), contrariamente a lo que pretenden
algunas de las apelantes.
También, se ha dicho que el daño moral es una modificación
disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender,
querer o sentir, que se traduce en un modo de estar de la persona diferente
de aquél en que se encontraba antes del hecho, como consecuencia de éste
y anímicamente perjudicial (conf. ZAVALA DE GONZALEZ, Matilde,
Resarcimiento de daños, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2004, Tomo
2A, página 39).
Así como también, que el daño moral es un daño jurídico, en
la medida que lesiona los bienes más preciados de la persona humana. Es

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compartible que el daño moral es la lesión de razonable envergadura
producida al equilibrio espiritual cuya existencia la ley presume y tutela y
que atañe a una persona. (conf. CNCiv., Sala B, 6- 12-99, “Mesa Gladys c/
La Cabaña s/ daños y perjuicios”).
En consecuencia, teniendo en consideración la caracterización
de la partida formulada precedentemente, valorando la afectación de índole
espiritual que es dable esperar que haya afectado al reclamante y sus demás
condiciones personales que surgen de estos autos y del incidente sobre
beneficio de litigar sin gastos, entiendo que la suma fijada resulta un tanto
reducida y por ello propongo al Acuerdo que se eleve a Pesos Dos
Millones Quinientos Mil ($2.500.000).
VIII. Por “gastos médicos, de farmacia y de traslado” el a
quo fijó Pesos Cincuenta Mil ($50.000) y por “tratamiento psicológico”
Pesos Doscientos Veinte Mil ($220.000).
El actor se agravia por considerar tal suma reducida en tanto
“no cubren los rubros que pretende resarcir” y cita precedentes en base a
los cuales respalda su postura, mientras que la citada en garantía insiste con
la violación al principio de congruencia.
La queja de la citada en garantía ya ha merecido respuesta en
los apartados precedentes, por lo que nada más cabe agregar. En cuanto a
la queja del accionante, la mera discrepancia que traduce este aspecto de su
expresión de agravios no alcanza a superar el umbral para ser considerado
un agravio en el sentido técnico que establece el artículo 265 del ritual, por
lo que no cabe más que declararlo desierto. Así lo voto.
IX. El juez de la instancia anterior estableció que las sumas
fijadas devenguen intereses desde la fecha del hecho y hasta su efectivo
pago conforme la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual
vencida a 30 días del Banco de la Nación Argentina. Asimismo, para el
caso en que no se cumpla la condena en el tiempo establecido, ordenó que
se compute el doble de dicha tasa hasta su efectivo pago.

Fecha de firma: 03/07/2025


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La parte actora requiere que se confirme lo decidido, mientras


que la citada en garantía cuestiona que se haya fijado la tasa activa desde el
hecho, ya que los montos fueron fijados en la sentencia a valores actuales.
En consecuencia, requiere que se fije una tasa del 8% anual desde el hecho
y que la activa se aplique sólo desde la sentencia de grado, ya que de otro
modo se consagraría un enriquecimiento sin causa a favor del acreedor. Por
este último motivo reprocha también que se haya fijado el doble de la tasa
activa en caso de demora en el pago.
Respecto a los intereses que devengarán las sumas por las que
se admite el reclamo, es indiscutible que la reparación acordada debe ser
calificada como una deuda de valor en los términos del artículo 772 del
Código Civil y Comercial, tal como ya anticipé. En este tipo de
obligaciones el objeto debido no es el dinero sino un determinado “valor”,
“utilidad” o “ventaja patrimonial” que debe procurar el deudor al acreedor,
pero que en definitiva se satisfará con una suma de signos monetarios
destinada a cubrir el valor debido (conf. esta Sala, “Caracciolo, Daniel
Roque c. Galeno Argentina S.A. y otros s. daños y perjuicios – resp. prof.
médicos y auxiliares”, expte. nº 110.205/2011 del 3 de septiembre de 2020
y sus citas).
En tales condiciones, este tribunal sostuvo como regla general
a lo largo del tiempo que si una obligación de valor es cuantificada a
parámetros monetarios actuales debe fijarse una tasa del 8% anual hasta el
momento en el que el crédito quede cristalizado en dinero (conf. “Aguirre
Lourdes Antonia c. Transporte Automotores Lanús Este S.A. s. daños y
perjuicios”, expte. nº 67325/2001 del 17 de marzo de 2009 y sus citas;
“Martínez, Eladio Felipe c. Díaz, Hernán Reinaldo s. daños y perjuicios”,
expte. nº 47114/2001 del 15 de marzo de 2013, entre otros), porque esa
tasa pura resulta suficientemente compensatoria para un capital que hasta
entonces es ajeno al deterioro inflacionario.
En ese mismo sentido tiene dicho la doctrina que en el caso de
las obligaciones de valor es correcto aplicar dos tasas de interés diferentes:

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una desde que la obligación se hizo exigible y hasta que se determinó el
valor de la prestación, y otra desde este último momento hasta su pago. La
primera debe ser pura, lo que equivale a decir que no debe contener
componentes inflacionarios, ya que el monto de la obligación se determina
conforme al valor que ella reviste en el momento de la cuantificación en la
sentencia. La restante se aplica cuando la deuda queda finalmente
consolidada en dinero, supuesto en el cual cabe aplicar una tasa como la
activa que computa la depreciación de la moneda. En definitiva, la tesis
contraria reconoce dos veces la desvalorización monetaria operada entre el
hecho generador de los perjuicios y la sentencia que cuantifica esos daños a
valores actuales, con el consiguiente enriquecimiento sin causa del
acreedor (conf. Ossola, Federico Alejandro en Lorenzetti, Ricardo Luis
[director], Código Civil y Comercial de la Nación Comentado, Santa Fe,
Rubinzal Culzoni, 2015, t. V, págs. 158/159).
Así las cosas, si bien durante el último período este colegiado
había variado ese criterio con fundamento en el aumento generalizado de
los precios de bienes y servicios, como también en la necesidad de ofrecer
uniformidad con el resto de las salas que componen esta Cámara de
Apelaciones, lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en
la causa “Barrientos” (CIV 28577/2008/1/RH1, sentencia del 15 de octubre
de 2024) resulta decisivo para retomar el camino trazado con anterioridad.
Sobre este punto, cabe recordar que es un principio asentado
desde el caso “Cerámica San Lorenzo” de 1985 (Fallos: 307:1094) que los
tribunales inferiores deben conformar sus decisiones a las sentencias de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación. La propia Corte recordó en
“Schiffrin” (Fallos: 340:257, sentencia del 28 de marzo de 2017) –con su
integración actual– el deber moral que tienen los magistrados de conformar
sus decisiones a las adoptadas por el máximo tribunal cuando no se aportan
razones de suficiente entidad argumentativa para modificarlos. Señaló
expresamente en el considerando 9º que “…los precedentes deben ser
mantenidos por esta Corte Suprema y respetados por los tribunales de

Fecha de firma: 03/07/2025


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grado, por una importante y evidente razón de seguridad jurídica. La


carga argumentativa de modificarlo corresponde a quien pretende
apartarse del precedente, debiendo ser excepcional y fundada”.
En definitiva, los intereses deberán liquidarse desde el día en
que se produjo el perjuicio objeto de la reparación (artículo 1748 del
Código Civil y Comercial) y hasta la sentencia de primera instancia a la
tasa del 8% anual, y desde allí hasta su efectivo pago a la tasa activa cartera
general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la
Nación Argentina de conformidad con la doctrina sentada en el fallo
plenario “Samudio” dictado el 20 de abril de 2009 por esta Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil.
En cuanto a la aplicación de la doble tasa activa, he tenido
oportunidad de referirme a la cuestión en autos “Greggi Aldo José c/
Trinidad Catalino y otros s/ Daños y perjuicios (Expte. N° 106.070/2008)”
y “Rec Tax SRL s/ Trinidad Catalino y otros s/ Daños y perjuicios” (Expte.
N° 48.731/2009; ambos de esta Sala, de fecha 11/09/2015).
Allí expliqué que, según la función económica que
desempeñan, los intereses pueden ser compensatorios y moratorios. Los
primeros son los que se pagan por el uso del capital ajeno, mientras que los
segundos responden al concepto del perjuicio sufrido por el acreedor por el
retardo incurrido por el deudor en el incumplimiento de sus obligaciones.
Va de suyo entonces que los que se fijan en las sentencias de condena mal
pueden configurarse como compensatorios. Más aún, tampoco existen en el
supuesto intereses compensatorios pactados entre las partes, por lo que sólo
cabe entonces establecer los intereses que se deben para el caso de
incumplimiento de la manda judicial.
En ese marco de consideración, los estipulados cubren dicha
circunstancia, por lo que no corresponde fijar el equivalente a otro tanto de
la tasa activa por este concepto.
En consecuencia, propongo al Acuerdo que se modifique el
cómputo de intereses de acuerdo a lo aquí establecido y que se revoque la

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doble tasa impuesta para el caso de demora en el cumplimiento de la
sentencia.
IX. Finalmente, el colega de grado dispuso, en previsión de lo
irrazonable que resulta comparar valores históricos como los del límite del
seguro, con los actuales fijados en la sentencia, que la suma asegurada se
actualice conforme a las normas vigentes al momento del efectivo pago por
parte de la citada en garantía. Aclaró también que ello sólo se refería al
capital de condena.
La citada en garantía reprocha que se haya dispuesto tal
actualización, aunque gran parte de su crítica hace alusión a distintas
decisiones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que, en realidad,
versan sobre la oponibilidad a la víctima de la franquicia pactada en
materia de transporte público de pasajeros. Aún así, trae a colación también
lo decidido por el máximo tribunal en el caso “Flores”.
En primer lugar es dable señalar que en autos no se encuentra
debatido nada relacionado con la franquicia. De todos modos, si los
agravios fueran vistos de la forma más favorable a los intereses de la
apelante y si hiciera un esfuerzo interpretativo que lleve a concluir que los
argumentos que expone se vinculan con la actualización del seguro
dispuesta por el juez de grado, entiendo que la cuestión planteada resulta
abstracta. dadas las sumas por las que procede la demanda -tal como han
quedado establecidas en el presente pronunciamiento- y el límite del seguro
invocado ($10.000.000, conforme surge de la póliza y se ratifica en la
pericia contable), sobre todo porque la aseguradora deberá responder de
manera proporcional por los intereses y costas del proceso, tal como
estableció el juez de grado y no se encuentra cuestionado.
De todos modos, debe destacarse que ello era también lo que
sucedía considerando los montos fijados por el juez de grado y la
actualización fue decidida por el a quo “en previsión” -sic- de los efectos
derivados de la distorsión entre la suma actualizada de carácter histórico y
los montos fijados de manera actual.

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

#35541366#462509668#20250703103657169
Poder Judicial de la Nación
CÁMARA CIVIL - SALA I

Por tales consideraciones, entiendo que nada cabe decidir


sobre el punto. Así lo voto.
X. Por lo expuesto propongo al Acuerdo que: 1) se aumente a
Pesos Cinco Millones ($5.000.000) la suma destinada a indemnizar la
“incapacidad sobreviniente” y a Pesos Dos Millones Quinientos Mil
($2.5000.000) la correspondiente al “daño moral”, 2) se computen los
intereses del modo establecido en el acápite IX y se revoque la doble tasa
activa impuesta para el caso de demora en el cumplimiento de la condena,
3) se confirme la sentencia en todo lo demás que fue motivo de no
atendibles agravios y 4) se impongan las costas a la parte citada en garantía
que resultó sustancialmente vencida (artículo 68 del Código Procesal),
teniendo en cuenta para ello que los distintos criterios aplicados por esta
Cámara en materia de intereses impide considerar al accionante derrotado
en lo que a dicho punto respecta.
El Dr. Rodríguez y la Dra. Gabriela A. Iturbide votaron en
igual sentido y por análogas razones a las expresadas por la Dra. Guisado.
Con lo que terminó el acto.

EZEQUIEL J. SOBRINO REIG


SECRETARIO

Buenos Aires, 03 de julio de 2025.-


Por lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo que
antecede, el tribunal RESUELVE: 1) aumentar a Pesos Cinco Millones
($5.000.000) la suma destinada a indemnizar la “incapacidad
sobreviniente” y a Pesos Dos Millones Quinientos Mil ($2.500.000) la
correspondiente al “daño moral”; 2) disponer que se computen los
intereses del modo establecido en el acápite IX y se revoque la doble tasa

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

#35541366#462509668#20250703103657169
activa impuesta para el caso de demora en el cumplimiento de la condena;
3) confirmar la sentencia en todo lo demás que fue motivo de no atendibles
agravios; 4) imponer las costas a la parte citada en garantía que resultó
sustancialmente vencida; y 5) en atención a lo precedentemente decidido,
de conformidad con lo dispuesto por el art.279 del Código Procesal y el
art.30 de la ley 27.423, déjense sin efecto las regulaciones de honorarios
practicadas en la instancia de grado y su aclaratoria.
En consecuencia, atento lo que surge de las constancias de
autos, cabe considerar la labor profesional desarrollada apreciada en su
calidad, eficacia y extensión, la naturaleza del asunto, el monto
comprometido con más sus intereses, las etapas cumplidas, el resultado
obtenido y las demás pautas establecidas en los arts. 1, 16, 20, 21, 22, 24,
29, 54 y concordantes de la ley de arancel 27.423. Teniendo ello en cuenta,
regúlense los honorarios de la letrada apoderada de la parte actora Dra.
María Fernanda Lambert en la cantidad de cuarenta y ocho con cuarenta
y cuatro UMA (48,44) que representan al día de hoy la suma de tres
millones quinientos mil pesos ($3.500.000).
Asimismo, regúlense los honorarios de la Dra. Natalia Yapur
Marzo en la cantidad de treinta y siete con treinta y siete UMA (37,37) que
representan a hoy la suma de dos millones setecientos mil pesos
($2.700.000).
Considerando los trabajos efectuados por los expertos, las
pautas la ley de arancel precedentemente citada y el art.478 del Código
Procesal regúlense los honorarios de los peritos, ingeniero Carlos Alberto
Mateos y médico Ernesto Javier Castello en la cantidad de doce con
cuarenta y seis UMA (12,46) que representan al día de la fecha la suma de
novecientos mil pesos ($900.000) para cada uno de ellos y los de la perito
contadora Susana Haydee Barsky en la cantidad de seis con noventa y
dos UMA (6,92) que representan a hoy la suma de quinientos mil pesos
($500.000).

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

#35541366#462509668#20250703103657169
Poder Judicial de la Nación
CÁMARA CIVIL - SALA I

Teniendo en cuenta lo establecido en el decreto 2536/15 y lo


dispuesto en el punto g), del art.2°) del anexo III) del Decreto 1467/11,
fíjense los honorarios de la mediadora interviniente Dra. María de los
Angeles Cipolla en la suma de doscientos sesenta mil pesos ($260.000),
(25,88 UHOM).
Por la actuación en la alzada, atento el interés debatido en ella
y las pautas del art.30 de la ley 27.423, regúlense los honorarios de la Dra.
María Fernanda Lambert en la cantidad de trece con ochenta y cuatro
UMA (13,84) que representan al día de hoy la suma de un millón de pesos
($1.000.000) y los de la Dra. Natalia Yapur Marzo en la cantidad de doce
con cero cuatro UMA (12,04) que representan a la fecha la suma de
ochocientos setenta mil pesos ($870.000).
Regístrese, notifíquese, publíquese en los términos de la
acordada 10/2025 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
y devuélvase.

PAOLA MARIANA GUISADO – JUAN PABLO RODRÍGUEZ – GABRIELA A. ITURBIDE


JUECES DE CÁMARA

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

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