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Poder Judicial de La Nación Camara Civil - Sala M: Acuerdo

fallo siniestro vial

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CAMARA CIVIL - SALA M

ACUERDO. En la Capital Federal de la República Argentina, a los 3 días del


mes de julio del año dos mil veinticinco, hallándose reunidos los señores jueces de la Sala
“M” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dres. María Isabel Benavente y
Guillermo D. González Zurro, a fin de pronunciarse en los autos caratulados “Fernández,
Marcelo Exequiel c/ Tubaldi, Carlos Rodolfo s/ daños y perjuicios”, expediente
n°32.907/2022, la Dra. Benavente dijo:

I.- Marcelo Exequiel Fernández demandó a Carlos Rodolfo Tubaldi


por los daños y perjuicios que sufrió a raíz del accidente producido el día 03 de agosto de
2021, a las 14:00 horas aproximadamente. Refirió que ese día, se encontraba circulando a
bordo del motovehículo marca Beta Street, dominio 369LDR, por la calle Mariscal Antonio
USO OFICIAL

José de Sucre de esta ciudad. El automóvil marca Ford Fiesta (taxi), dominio LML025 al
mando del demandado, circulaba por la misma arteria pero a su izquierda. Mientras se
aproximaban a la intersección con la avenida Cabildo, el taxi se detuvo y el pasajero abrió
la puerta trasera derecha de manera sorpresiva y abrupta, provocando que Fernández
impactara contra ella y saliera despedido de su motocicleta. Explicó que Tubaldi sólo
habría detenido su marcha unos segundos antes, sin dar aviso acerca de que la persona
transportada iba a descender de la unidad ni tomar los recaudos del caso. Solicitó la citación
en garantía de “La Nueva Cooperativa de Seguros Limitada”.
El 12/08/2022 se presentó la aseguradora antes mencionada y
contestó la citación que le fue cursada. Reconoció la ocurrencia del siniestro, pero
proporcionó su propia versión de los hechos. Invocó como causal de exoneración el hecho
de la víctima. Sostuvo que Tubaldi se encontraba circulando a bordo del vehículo Ford
Fiesta, dominio LML025 por la arteria Mariscal Antonio José de Sucre de esta ciudad. El
actor circulaba con la misma dirección pero a su derecha. Estando próximos a arribar a la
intersección con la avenida Cabildo, el demandado detuvo su marcha y esperó que
descendiera el pasajero. En dicho instante, se produjo la colisión con la motocicleta de
Fernández. Aclaró que la detención del automóvil se hizo sobre la mano derecha de la
arteria y que no se produjo segundos antes que ocurriera el siniestro, sino que fueron
minutos. Por otra parte, remarcó que el accionante circulaba a excesiva velocidad y que
intentó realizar una maniobra de sobrepaso por la derecha. Reconoció el contrato de seguro
que existía con el demandado, así como también un límite de cobertura de $38.500.000.
Carlos Rodolfo Tubaldi contestó demanda el 20/04/2023 y formuló
su adhesión a los términos esgrimidos por su seguro.
Finalmente, el 17/12/2024 se admitió la pretensión interpuesta y se
impusieron las costas del proceso a los accionados. Fue apelado por el demandado y su
Fecha de firma: 03/07/2025
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

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seguro, que expresaron sus agravios el 06/05/2025 -contestado el 08/05/2025- y por la parte
actora, que hizo lo propio el 07/05/2025.

II.- En primer lugar, debo recordar que en virtud del principio de


congruencia, según el cual los jueces están limitados a decidir sobre los hechos y
pretensiones deducidas (arts. 34, inc. 4° y 163, inc. 6° del CPCCN), en la alzada se agrega
el límite del recurso (arts. 271 y 277 CPCCN). Sin embargo, este principio no rige en el
plano jurídico donde la fundamentación en derecho o la calificación jurídica efectuada por
los litigantes no resulta vinculante para el juez a quien corresponde, en todos los casos,
“decir el derecho” (iuris dictio o jurisdicción) de conformidad con la atribución iura curia
novit. El mencionado principio faculta al juzgador a discurrir los conflictos litigiosos y
dirimirlos según el derecho vigente, calificando la realidad fáctica y subsumiéndola en las
normas que la rigen, más allá de los fundamentos jurídicos que invoquen las partes 1. Tal
cometido, por lo demás, debe ser armonizado con la necesidad de acordar primacía a la
verdad objetiva, considerada como una exigencia propia del adecuado servicio de la justicia
que garantiza el art. 18 de la Constitución Nacional y que impide el ocultamiento o la
desnaturalización de la realidad mediante la utilización de ropajes jurídicos inapropiados2.
En razón de lo expuesto, la Sala está habilitada para examinar la
responsabilidad de los demandados desde una órbita distinta a la dispuesta por la
magistrada de grado y la invocada por la emplazada en sus quejas.
En una composición anterior, he adherido a la postura que sostiene
que, en los casos como el de autos, corresponde asignar un factor objetivo de atribución
(apertura de puerta de un automotor que se interpone en el tránsito vehicular) 3. Ello, con
fundamento en que si un conductor abre sorpresivamente la puerta de su rodado
interponiéndose en el camino de otro que circula normalmente por la calzada, genera un
riesgo4.
En esa línea, advierto que aun aquellos colegas que sostenían la
aplicación del factor objetivo, al analizar los casos hacían foco en la conducta del agente
que realizó la apertura que se interpuso en el flujo vehicular. Al respecto, se ha dicho que la
total o parcial apertura de la puerta de un automotor estacionado o detenido que da al sector
de la calzada destinado a la circulación vehicular, sin asegurarse su conductor que ello es
posible sin ocasionar inconvenientes a terceros, configura una conducta jurídicamente
reprochable, toda vez que importa crear un obstáculo generador de riesgo que limita la zona
1
CSJN, “Alegre de Ortiz” en Fallos: 333:828; “Calas”, Fallos: 329:4372; ver también Morello, Sosa,
Berizonce, "Códigos Procesales en lo Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires y de la Nación"
comentados anotados, t. I, p. 120, Editora Platense
2
CSJN “Bodegas y Viñedos Saint Remy”, Fallos: 279:239.
3
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. Díaz de Vivar in re “Ramírez Chagra, Rubén Sergio c/ Quispe, Flora
Jiménez y otro s/daños y perjuicios”,
4
CNCiv., esta Sala, mi voto in re “Dietz Acosta, Roberto Carlos c/ Distel, Roberto Alejandro y otros s/ daños
y 03/07/2025
Fecha de firma: perjuicios”, Expte. Nro. 5.497/2015, del 28-9-2020.
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

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de circulación de los vehículos y, consecuentemente, el normal desplazamiento de los


mismos5.
Con posterioridad, un nuevo estudio de la cuestión me llevó a
repensar dicho criterio y adherí al voto del Dr. Calvo Costa cuando subrogaba en la Sala 6,
Pero esta es la primera oportunidad desde entonces en que me expediré en primer voto.
En este sentido, el actual art. 1757 del actual Código Civil y
Comercial ha suprimido la categoría de daños producidos “con la cosa” que disponía el art.
1113 del código anterior, de modo tal que, como lo sostiene una calificada doctrina, cuando
en la producción del perjuicio intervienen cosas caben solamente dos opciones: o se
considera que ellas son riesgosas –debiendo aplicarse en consecuencia el régimen previsto
en los arts. 1757 a 1759 del Código Civil y Comercial– o bien se interpreta que no lo son, y
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que si alguna incidencia han tenido en el hecho dañoso se debe a que han sido empleadas
como instrumentos del hombre, resultando de aplicación el actual art. 1749 del Código
Civil y Comercial para juzgar la responsabilidad civil en dicho supuesto7.
La aplicación de la teoría del riesgo creado presupone que el hecho
de la cosa riesgosa exorbita el obrar humano, escapa del control del dueño o guardián, y
asume una autonomía tal que permite hablar de un “hecho de la cosa” 8. En los casos en que
el daño fue ocasionado por el accionar de quien abrió la puerta, sin haberse cerciorado si
había posibilidades de colisión con personas o vehículos que pudieran pasar por allí en ese
momento, es claro que la cosa respondió debidamente a la acción humana. También del
demandado al no haberle advertido sobre dicho peligro a la persona transportada9.
Recuérdese que el riesgo de la cosa proviene de su modo de empleo,
el uso particular que se le da, el estado en que ella se encuentra o la posición en que se
localiza10. Así, es inequívoco que el obstáculo que representa la apertura de la puerta es
apto para generar un daño como el que se reclama, pero no se presenta como una cosa
riesgosa, sino como un mero instrumento al servicio del accionar de quien la abrió y la

5
CNCiv. Sala E, voto del Dr. Racimo in re “Godoy, Sergio Darío y otro c. García, Carlos Abel” Expte. Nro.
87.876/2003, del 6-2-2007.
6
CNCiv., esta Sala, voto del Dr. Calvo Costa in re “De Gennaro, Norberto Oscar c/ Espinar, Adriana Victoria
y otros s/ daños y perjuicios”, expediente n° 68.117/2011, del 12-08-2022.
7
Picasso, Sebastián, Comentario al art. 1749, en Lorenzetti, Ricardo L. -dir- “Código Civil y Comercial de la
Nación comentado”, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2015, vol. 8, p. 542.
8
Bustamante Alsina, Jorge, Teoría general de la responsabilidad civil, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1989, p.
364.
9
CNCiv., esta Sala, voto del Dr. Calvo Costa in re “De Gennaro, Norberto Oscar c/ Espinar, Adriana Victoria
y otros s/ daños y perjuicios”, expediente n° 68.117/2011, del 12-08-2022.
10
CNCiv., Sala H, voto del Dr. Fajre in re "Acevedo, Ramiro c/ Hernández, Fernando Adrián y otro s/ daños
Fecha de firma: 03/07/2025 y perjuicios", Expte. Nro. 1.760/2017, del 24-2-2025, y sus citas.
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

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colocó allí sorpresivamente para quien se desplazaba por la misma vía. En su caso, si fue el
riesgo de la cosa y no la conducta de los demandados la que generó el daño, era carga del
demandante demostrarlo (art. 1734 de CCyCN).
En la especie, son varias las infracciones -a mi entender- en que ha
incurrido el demandado, las que han sido determinantes para la ocurrencia del accidente
aquí debatido. En primer lugar, no escapa a mi apreciación que se trata de un conductor que
posee una licencia para conducir profesional (art. 3.2.13 de la ley 2148), de profesión
taxista, lo cual lo obliga a extremar los cuidados conservando en todo momento el dominio
efectivo del vehículo, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás
circunstancias del tránsito, máxime cuando su actividad habitual es la del transporte de
personas.
Por otra parte, dicha normativa establece que cuando no haya parada
señalada para el ascenso y descenso, éste se efectuará sobre el costado derecho de la
calzada, antes de la encrucijada. Y, además, dispone que en toda circunstancia la detención
se hará paralelamente a la acera y junto a ella, de manera tal que permita el adelantamiento
de otros vehículos por su izquierda y lo impida por su derecha (art. 12.2.6.1 de la ley 2148
y art. 54 incs. b y d de la ley 24449).
A su vez, de la denuncia de siniestro acompañada por la propia citada
en garantía, surge el relato que proporcionó su asegurado: “me encontraba con mi unidad
detenido sobre la calle Sucre intersección con la avenida Cabildo en la mano derecha,
esperando que descendiera el pasajero que venía a bordo, cuando abre la puerta trasera
derecha una moto (Betamoto BK patente 369LDR) que venía en mi misma dirección pero
por mi lado derecho hace contacto con el manubrio en dicha puerta, cayendo al
pavimento” (sic).
De aquella pieza se pueden extraer elementos determinantes para
resolver este punto. No sólo se encuentra cabalmente reconocido que la apertura de la
puerta trasera derecha por parte del pasajero fue lo que motivó la colisión con la
motocicleta del actor, sino que, además, la descripción del lugar donde estaban
posicionados los protagonistas implica un reconocimiento acerca de la forma de cómo
sucedieron los hechos. Esto es, que el actor efectivamente se encontraba transitando con
idéntico sentido de circulación que Tubaldi pero a su derecha (ver croquis obrante en la
denuncia referida).
Recuerdo que este tipo de denuncias se tratan de declaraciones
unilaterales a las que únicamente cabe acordar relevancia cuando quien aparece
levantándolas formula manifestaciones que redundan en su propia contra, puesto que allí
tienen el carácter de reconocimiento extrajudicial11.

11
CNCiv., Sala G, 2/11/07, “Jorge Antonio c/ Chávez Cáceres Juan y otros s/ daños y perjuicios”; Sala J,
Expte. 26585/2015 “Bocos, Daniel Edgardo c/ Aleman Díaz, Alejandro y otro s/daños y perjuicios”, del
28/6/2021, íd. íd, sala D, Expte. 75.152/2017 “Gaeta, Roberto Bernabé c/ Heredia, Ángel Orlando y otros s/
daños
Fecha de firma: y perjuicios, del 15/5/2023.
03/07/2025
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
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También cabe tener presente lo dictaminado por el perito ingeniero


en su informe del 13/12/2023, en cuanto a que la calle Mariscal Antonio José de Sucre
posee un único sentido de circulación y cuenta con tres carriles, dos de los cuales suelen
estar ocupados por vehículos estacionados. Por lo demás, si bien el experto no contó con
elementos objetivos que permitieran dirimir la cuestión, otorgó verosimilitud al relato de
los hechos esbozados por la parte actora.
Dicho dictamen no fue cuestionado por ninguna de las partes.
Cabe destacar que aun cuando el dictamen carece de valor vinculante
para el órgano judicial (art. 477, CPCCN), el apartamiento de sus conclusiones debe
encontrar apoyo en razones serias, es decir, en fundamentos objetivamente demostrativos
de que la opinión de los expertos se encuentra reñida con principios lógicos o máximas de
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experiencia, o que existen en el proceso elementos probatorios provistos de mayor eficacia


para provocar la convicción acerca de la verdad de los hechos controvertidos12.
Entonces, si se tienen en consideración las posiciones de ambos
vehículos y las características de la arteria por la que transitaban, no cabe más que concluir
que la detención del demandado no sólo fue antirreglamentaria, sino también negligente. Es
que si hubiese frenado conforme lo dispone aquella normativa -es decir, lo más próximo al
costado derecho de la calle- el actor no hubiese tenido lugar para pasar. También resulta
reprochable a Tubaldi la falta de aviso a la pasajera acerca de las circunstancias del tránsito
vigente, de modo que le permitieran aguardar en el vehículo hasta asegurarse de poder
descender de aquel de forma segura. Ello le es exigible por el deber de seguridad que le
debe a sus pasajeros (arts. 1286 CCyCN y 5 de la ley 24.240)
Lo hasta aquí expuesto permite concluir que el emplazado actuó de
manera negligente al posicionarse en un lugar que hacía que la apertura de la puerta se
constituyera en un obstáculo imprevisible para otros conductores e incluso para el descenso
de su pasajero. Más aún, vale destacar el exiguo margen temporal con el que contó el actor
para poder frenar su motocicleta a tiempo o adoptar alguna otra conducta que le permitiera
evitar la colisión.
Tampoco encuentro elementos para hacer lugar a las demás quejas
vertidas por los recurrentes en su pieza recursiva. En particular, en lo que respecta a la
invocada “maniobra de sobrepaso por la derecha” y la “excesiva velocidad” que le
reprocharon al demandante. No sólo no encuentran cabal asidero en ningún medio
probatorio, sino que además se contradice -como ya adelanté- con los propios dichos del
demandado.

12
Palacio, L. E., Derecho Procesal Civil, Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2005, tomo IV, p. 720 y
Fecha de firma: 03/07/2025 jurisprudencia allí citada.
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En consecuencia, propongo al Acuerdo confirmar este aspecto
medular de la sentencia.

III.- Los daños.-


a) Es bien sabido que el escrito de expresión de agravios deberá
contener la crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considere
equivocadas. Por tanto, debe señalar parte por parte los errores fundamentales de la
sentencia y realizar un análisis razonado que demuestre que es errónea, injusta o contraria a
derecho. No es admisible remitirse a presentaciones anteriores (art. 265 CPCCN), ni a
argumentos previos como así tampoco realizar apreciaciones genéricas o subjetivas que
sólo revelen una mera disconformidad con la resolución apelada 13. La no observancia de las
pautas expuestas trae como consecuencia la falta de apertura de la alzada y, por
consiguiente, la deserción del recurso de apelación (art. 266 CPCCN). En el caso, ocurre
con las quejas vertidas por el demandado y su seguro en contra de la cuantía otorgada por
los “daños materiales”.
La magistrada de grado fundó la admisión del mencionado reclamo
en el dictamen pericial mecánico, que -por cierto- no fue cuestionado por ninguna de las
partes y se consideró suficientemente fundado en los términos del artículo 477 del CPCCN.
Sin embargo, los recurrentes se limitaron a cuestionar genéricamente
la suma reconocida por este renglón, sin expresar en donde estaría la equivocación en que
incurrió la a quo y sin valerse de algún elemento de prueba que respalde su postura
recursiva.
En este orden de ideas, las críticas ensayadas no permiten tener por
cumplida la carga que impone el artículo 265 del código de rito. Por tanto, propongo a mi
distinguido colega declarar desiertos los agravios mencionados.
b) Incapacidad sobreviniente y gastos futuros (tratamiento
terapéutico):
Sin perjuicio que ambas partes sólo cuestionaron la valoración de la
incapacidad sobreviniente efectuada por la jueza de grado, entiendo que ésta se halla
inescindiblemente ligada con el monto total allí reconocido, por ende habré de expedirme
asimismo respecto de los gastos futuros (tratamiento psicológico) a efectos de preservar la
unidad lógica de la sentencia.
Consecuentemente, bien es sabido que por incapacidad sobreviniente
debe entenderse cualquier alteración del estado de salud física o psíquica de una persona
que le impide gozar de la vida en la medida en que lo hacía con anterioridad al hecho, con
independencia de cualquier referencia a su capacidad productiva 14. La protección de la

13
Alsina, Hugo, “Derecho Procesal” T° IV, pág. 389; Manuel Ibáñez Frocham, "Tratado de los recursos en el
proceso civil", Buenos Aires, 1969, página 152; Morello, Augusto, "Código Procesal…", Buenos Aires, 1969,
tomo II, página 565; Fenochietto-Arazi “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación”, T° I, pág. 939.
Alpa-Bessone, “Il fatti illeciti”, en Tratatto de
14 03/07/2025
Fecha de firma: Diritto Privato (dir. Resigno), XIV-6, p- 9.
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integridad corporal y la salud estuvo implícitamente consagrada en la Constitución


Nacional de 185315 y, explícitamente, en el art. 42 de la Carta Magna a través de la
incorporación de los tratados internacionales, en la de reforma de 1994. Así, tal protección
resulta, entre otros, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 25.1: “Todo
ser humano tiene el derecho a un nivel de vida que le permita a él mismo y a su familia
gozar de salud y bienestar; tiene derecho a la seguridad en caso de desempleo, enfermedad,
discapacidad, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia”); del
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 12.1: “Los Estados
se comprometen al reconocimiento de derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel
posible de salud física y mental”); de la Convención Americana de Derechos Humanos (art.
5.1: “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral” y
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art. 11.1: “Toda persona tiene el derecho…al reconocimiento de su dignidad”); del


Protocolo Adicional a la Convención Americana en materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (art. 18: “Toda persona afectada por una disminución de sus
capacidades físicas o mentales tiene derecho a recibir una atención especial con el fin de
alcanzar el máximo desarrollo de su personalidad”).
Es importante señalar que la incapacidad psíquica debe ser resarcida
en la medida que signifique una disminución en las aptitudes psíquicas, con el consiguiente
quebranto espiritual, toda vez que importa un menoscabo a la salud considerada en un
concepto integral16. La diferencia sustancial con el daño moral es que el daño psicológico
asume el nivel de patología. La cualidad de patológico, empero, no se configura
exclusivamente a través de la hermenéutica de textos legales, dado que esos estudios no
pertenecen al ámbito jurídico, sino que requiere del auxilio de las disciplinas que integran
el campo de la salud mental, fundamentalmente de la psiquiatría o de la teoría
psicoanalítica17.
En lo que respecta a los gastos futuros, uno de los requisitos del daño
resarcible es que sea cierto, y no meramente hipotético o conjetural 18, de modo que no
corresponde admitirlo si falta certeza suficiente sobre su ocurrencia, pues ello impide dar
sustento a la condena. El daño futuro no escapa a esas exigencias. Al respecto, señala Orgaz
que es aquél que aún no se ha producido pero que aparece desde ya como previsible

15
S.C.J.Mendoza, sala I, marzo 1-1993, “Fundación Cardiovascular de Mendoza c/Asociación de Clínicas de
Mendoza” E.D. T. 153 pág. 163 con nota de Susana Albanese.
16
esta Sala “Escobar Nicolasa c/ Compañía de Microómnibus La Colorada S.A.C.E.I. s/ daños y perjuicios”,
del 24-04-00.
17
Hernán Daray, “Práctica de accidentes de tránsito”, pag.169, Editorial Astrea, 1999.
18
Llambías, Jorge J. Obligaciones, tº I, pág. 277; Bustamante Alsina, “Teoría general de la responsabilidad
Fecha de firma: 03/07/2025 civil”, Abeledo Perrot, 1993, 8º ed., pág.168; Orgaz, A. "Daño resarcible", pág.95.
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prolongación o agravación del daño actual según las circunstancias del caso y la
experiencia de vida19. En concreta referencia a los gastos médicos futuros, señala Zavala de
González que si bien su admisibilidad no requiere seguridad de que el daño se producirá
sino un suficiente grado de probabilidad, para acreditarla es indispensable contar con una
opinión pericial que revele que la aspiración al beneficio terapéutico es razonable20.
En la especie, el Hospital General de Agudos “Dr. Enrique Tornú”
informó que el actor fue atendido en dicho establecimiento el 04/08/2021 (día siguiente al
siniestro) con motivo de un traumatismo en la pierna izquierda. Se prescribieron
analgésicos y se indicó realizar control por consultorios externos (ver contestación del
29/06/2022).
El perito médico legista Guillermo Fabián Maccagno presentó su
informe el 01/02/2024. Allí, dictaminó que el actor padece cervicalgia postraumática, con
alteraciones clínicas tales como dolor, aumento de tono, contractura muscular persistente,
rigidez y disminución de movilidad. Explicó que dicha secuela tiene un componente
preexistente, por lo que sólo atribuyó al siniestro de autos un porcentual de incapacidad del
2,5%.
A su vez, en la faz psicológica, el experto determinó que Fernández
presenta un trastorno de estrés postraumático leve. Estimó, por ello, un porcentual de
incapacidad del 10%. Recomendó la realización de tratamiento psicológico con una
duración de 8 a 12 meses, con frecuencia semanal y a un costo estimado por sesión de
$4.500 aproximadamente.
El informe fue impugnado por el demandado y la citada en garantía
el 14/02/2024. Dichas observaciones fueron contestadas por el perito el 05/03/2024.
El art. 477 citado establece que la fuerza probatoria del dictamen
pericial será estimada por el juez teniendo en cuenta la competencia del perito, los
principios científicos o técnicos en que se funda, la concordancia de su aplicación con las
reglas de la sana crítica, las observaciones formuladas por los consultores técnicos o los
letrados, conforme a los arts. 473 y 474 -de ese mismo código- y los demás elementos de
convicción que la causa ofrezca. Vale decir, el juzgador puede apartarse de sus
conclusiones cuando encuentra mérito para ello, pues de lo contrario se asignaría facultades
decisorias a los expertos, en detrimento de la atribución de juzgamiento, que la
Constitución Nacional confía exclusivamente a los jueces21.
La parte demandada y su seguro afirman que no se encuentra
debidamente acreditada la relación causal entre las secuelas psicofísicas y el infortunio.
Cabe recordar que una de las funciones de la causalidad en la
responsabilidad civil consiste en determinar el contenido de la obligación resarcitoria,
19
Orgaz, Alfredo, “El daño resarcible”, pág. 71.
20
Zavala de González, Matilde, "Daños a las personas", 2 a, pág. 12
21
CNCiv., esta Sala, mi voto in re “Orrego, Liria Esther y otros c/Piedrabuena, Laura Verónica y otros
s/daños
Fecha de firma: y perjuicios”, Expte. Nro. 13.018/2009,
03/07/2025 del 31-7-2018.
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conocida como “causalidad jurídica” que permite esclarecer qué consecuencias del hecho
deben ser atribuidas al autor material 22. La prueba de la relación causal le corresponde a
quien la alega (art. 1736 CCCN). Si bien se ha interpretado que la distribución de cargas
puede ser interpretada como una cuestión de índole procesal, no existe ningún conflicto con
la constitucionalidad de la norma, pues se ha interpretado que se trata de directivas
dirigidas al juez con la finalidad de decidir en caso de ausencia de prueba. Es decir,
efectivamente constituyen reglas procesales, pero complementan la teoría general de la
responsabilidad civil, confiriendo a las partes herramientas que aseguran la mayor
previsibilidad en el desarrollo de la contienda judicial23.
Pues así, de la norma citada en el párrafo anterior, en sintonía con lo
establecido por el artículo 377 del Código Procesal, se impone que corresponde al actor
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demostrar no sólo cuáles son los daños por los que reclama, en cuanto a su existencia y
extensión, sino también que aquellos encuentran su causa en el siniestro que es fuente del
reclamo.
Es cierto que en la práctica no siempre es fácil ubicar jurídicamente
la causa de un daño, pues la experiencia enseña que rara vez una consecuencia es obra de
un solo antecedente y casi siempre muchos factores se conjugan y encadenan para producir
ese efecto. En rigor, el examen causal siempre se realiza sobre la base de un juicio de
probabilidad: corresponde preguntarse si una determinada condición (el suceso motivo de
juzgamiento) poseía poder eficiente para producir la consecuencia que se examina, de
manera de determinar la “adecuación” entre el hecho y el resultado, indagación que opera
ex post facto: después del daño y desandando hacia atrás en el camino de los hechos que se
interponen24.
En la especie, entiendo que Marcelo Exequiel Fernández no acreditó
en debida forma la relación causal entre las secuelas físicas comprobadas y el infortunio.
En efecto, si bien el perito afirma que el siniestro tuvo una repercusión disvaliosa en la
integridad física del accionante, no encuentro suficientemente fundada esa afirmación. En
particular, porque de la única constancia de atención médica remitida por el Hospital
Tornú, solamente surge que el accionante habría padecido una lesión en la pierna izquierda.
En ningún momento se hizo referencia a la columna cervical. Tampoco se acompañó otra

22
CNCiv., esta Sala, mi voto in re “Ríos, Rodolfo Osvaldo c/ Di Biase, Florencia Soledad y otro s/ daños y
perjuicios”, Expte. Nro. 99.538/2021, del 31-05-2024; “Pizarro Molteni, Tomás Alejo c/ Robledo, Gabriela
Elizabeth s/ daños y perjuicios”, expediente n° 2.120/2021, del 16-10-2024, entre otros.
23
Jorge Mario Galdós, “La responsabilidad civil”, Ed. Rubinzal-Culzoni, T° II, pag. 172, 2021.
24
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. De los Santos in re “Grimoldi, Carlos Roberto y otro c/Almafuerte
Fecha de firma: 03/07/2025 SATACI y otros s/daños y perjuicios”, Expte. Nro. 89.629/2011, del 7-2-2018, y sus citas.
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documentación que permitiera acreditar que haya buscado asistencia en otros sanatorios o
realizado algún tratamiento posterior.
Por otra parte, nótese que en toda la extensión del informe, así como
también al contestar a la impugnación formulada por los emplazados, el experto no
mencionó concretamente cuál fue la documentación de la que se valió para establecer la
relación de causalidad entre la secuela que menciona y el siniestro.
Tampoco puedo soslayar que el aquí actor promovió otras
actuaciones judiciales caratuladas “Fernández, Marcelo Exequiel c/ Duvara, Gustavo Ariel
s/ daños y perjuicios”, expediente n° 033692/2021. Allí, reclamó por los daños y perjuicios
que sufrió a raíz de un accidente de tránsito ocurrido el día 24 de octubre de 2020. Con
motivo de dicho infortunio, acusó padecer lesiones en la columna cervical (ver escrito de
postulación). Dicho extremo resulta sumamente relevante puesto que coincide con lo que se
reclama en esta causa y con la secuela que fuera comprobada pericialmente. Es
cuestionable que el actor no haya hecho ninguna referencia sobre ello ni en la demanda ni
en el peritaje cuando, en rigor de verdad, la única forma de determinar la relación causal de
las secuelas físicas con el hecho fuente es permitiendo al perito contar con toda la
información posible y así descartar cualquier concausa probable. Carga que -reitero- recaía
sobre la parte actora y que, a todas luces, no cumplió.
Por tal motivo, no tendré en consideración el porcentaje de
incapacidad física estimado por el experto (2,5%).
Distinta solución corresponde al reclamo por el daño psicológico
pues, por su naturaleza, no puede ser comprobado de otro modo que no sea por un
dictamen, que razonablemente permita establecer una relación de causalidad entre el
accidente y la secuela peritada25. A su vez, vale destacar que el experto recomendó la
realización de tratamiento psicológico, con la finalidad de elaborar el trauma sufrido y de
evitar su posible agravamiento, todo lo cual nos permite concluir que estamos frente a una
secuela de carácter permanente.
Sin perjuicio de ello, la incapacidad psicológica tampoco será tenida
en cuenta en su totalidad, pues el perito recomendó que la víctima se someta a tratamientos
que probablemente tendrán -al menos en parte- una repercusión favorable. En tales
circunstancias, desde que también se reconoció una partida indemnizatoria para
solventarlos, no reducir el porcentual considerado al determinar el monto por el que
procede este renglón importaría autorizar una inadmisible duplicidad resarcitoria. Por tanto,
a efectos de utilizar como variable en la fórmula, reduciré el porcentaje de incapacidad
psíquica al 4%.
Para fijar la cuantía de este renglón indemnizatorio, habré de acudir a
las fórmulas aritméticas como pauta de orientación conforme lo determina la Corte

25
Esta Sala mi voto, en autos, “Arias, Alicia Lucía c/Ayala, Diego Fernando y ot. s/ds. y ps.” del 08-08-2017,
entre
Fecha de firma: muchos otros.
03/07/2025
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Suprema en los fallos Arostegui26, Ontiveros27 y Grippo28. Es que, aun cuando la utilización
de cálculos matemáticos o tablas actuariales surgieron como una herramienta de orientación
para proporcionar mayor objetividad al sistema y, por ende, tienden a reflejar de la manera
más exacta posible el perjuicio patrimonial experimentado por el damnificado 29, existe otra
serie de elementos que complementan este método y que permiten al juez mayor
flexibilidad para fijar el monto del daño atendiendo a pautas que, aunque concretas,
reclaman ser interpretadas en cada caso. Se trata, en definitiva, de las denominadas
“particularidades” de cada situación específica que, en muchísimos casos, no son
susceptibles de ser encapsuladas dentro de fórmulas ni pueden ser mensuradas en rígidos
esquemas aritméticos30. Por tanto, en el caso, tomaré en cuenta los guarismos que surgen a
partir de la fórmula, enriquecidos y complementados con la ponderación de los elementos
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vitales que surjan acreditados en la causa, a fin de evitar que la frialdad de una ecuación
aritmética cierre la mirada a lo justo en concreto que es, en definitiva, aquello que los
jueces tenemos el deber de resolver mediante una resolución razonablemente fundada (art.
3 CCyC).
A fin de cuantificar este menoscabo, tomaré en cuenta las
circunstancias vitales de la víctima, esto es, su edad al momento del siniestro -27 años-, la
expectativa de vida (45,78 https://sitioanterior.indec.gob.ar/nivel4_default.asp?id_
tema_1=2&id_tema_2=42&id_tema_3=148), evolución probable de ingresos, como así
también las circunstancias vitales que se desprenden tanto de estos autos como del
incidente para litigar sin desembolso de gastos.
Para establecer la base de cálculo, consideraré una incapacidad
psicológica del 4%. Ello pues no se acreditó la existencia de una minusvalía física
atribuible al siniestro de autos. Ante la falta de recibo o constancia que acredite el salario
que percibía el actor a la fecha del hecho de autos, cabe computar el Salario Mínimo Vital y
Móvil que regía al momento de la sentencia apelada del mes de agosto de 2024 ($279.718,
conf. Res. 17/2024 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario
Mínimo, Vital y Móvil).
Sobre estas variables, aplicaré una tasa de descuento del 4%.

26
Fallo: 331:570.
27
Fallo: 340:1038.
28
Fallo: 344:2256.
29
Acciarri, Hugo, “Fórmulas y herramientas para cuantificar indemnizaciones por incapacidad en el nuevo
código”, diario La Ley del 15-7- 2015, p. 1.
Fecha de firma: 03/07/2025 30
SCBA, “P. c. Cardozo, Martiniano B. s/ daños y perjuicios”, del 11-2-2015, LLBA 2015 (julio), 651.
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Desde allí, propongo modificar la sentencia apelada y rechazar el
daño físico reclamado. También postulo reducir la suma reconocida por este renglón a
$2.500.000 en concepto de “incapacidad psíquica sobreviniente” y “gastos futuros
(tratamiento psicológico)” (art. 165 CPCCN).
c) Daño moral:
En cada oportunidad dejé aclarado que, entre las distintas posturas
que existen al respecto, participo de la corriente que asigna al daño moral carácter
resarcitorio31, postura que finalmente fue recibida en el art. 1741 del Código Civil y
Comercial, ya que busca en definitiva contribuir a compensar la conmoción que el
padecimiento genera mediante el alivio que puede importar la suma que se otorga 32. No
queda reducido, sin embargo, al clásico “pretium doloris” (sufrimiento, dolor,
desesperanza, aflicción, etc.), sino que además de ello, apunta a toda lesión del espíritu que
se traduce en alteraciones desfavorables para las capacidades del individuo de sentir -“lato
sensu”-, de querer y de entender 33, por tanto, de lo que se trata es de proporcionar a la
víctima recursos para mitigar el detrimento causado, de modo que pueda acceder a
gratificaciones viables para superar el padecimiento34.
Es sabido, por otra parte, que el daño causado a los bienes de la
personalidad -integridad psíquica-, como ocurre en el caso, produce un daño
extrapatrimonial que, por la naturaleza del bien afectado, no requiere prueba y no tiene por
qué guardar proporción con los perjuicios materiales35, de modo que constituye una de las
excepciones a las que alude el art. 1744 del Código Civil y Comercial.
Para justificar el monto de esta partida, cabe tener presente que nadie
mejor que el damnificado puede estimar el perjuicio íntimo que le ha causado el daño. Pero
es innegable que si transcurrieron más de dos años entre la promoción de la demanda y el
dictado de la sentencia recurrida, en una economía inestable como la nuestra, el valor de la
suma reclamada ha perdido su significación inicial. De modo que, por tratarse de una deuda
de valor, es preciso expresar el daño a valores actuales, siempre que guarde proporción con

31
CSJN, del 24-8-95, “Pérez, Fredy c/ Ferrocarriles Argentinos”, JA 1997-III, síntesis; CNCiv., Sala A, del 1-
10-85, LL 1986-B, pág. 258; ídem, Sala C, del 8-6-93, JA 1994-IV-síntesis; ídem, Sala F, JA 1988-IV, pág.
651.
32
Bustamante Alsina, Jorge, "Teoría Gral. de la Responsabilidad Civil", Buenos Aires, 1989, p. 179 y sigtes.,
Cazeaux, Pedro N. y Trigo Represas, F.A., "Derecho de Obligaciones", La Plata, 1969, t. I, p. 251 y sigtes.;
Iribarne, Héctor P., “De los daños a la persona”, ed. Ediar, p.s 143 concs.
33
Bueres, Alberto J., "El daño moral y su conexión con las lesiones a la estética, a la psique, a la vida de
relación y a la persona en general", en Revista de Derecho Privado y Comunitario", Santa Fe, Rubinzal-
Culzoni, Nº 1, 1992, pág. 237 a 259; Pizarro, Ramón Daniel, "Reflexiones en torno al daño moral y su
reparación", JA, 1986-III- 902 y 903; Zavala de González, Matilde, "El concepto de daño moral", JA, 1985-I-
727 a 732.
34
Iribarne, op.cit., Galdós en Lorenzetti (dir), “Código Civil y Comercial de la Nación Comentado”, ed.
Rubinzal Culzoni, t. VII, p. 503 ss.

CNCiv., Sala G L. 282.602, del 16-2-01.


35 03/07/2025
Fecha de firma:
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el monto reclamado, teniendo como pauta que la cuantía resarcitoria debe alcanzar para
proporcionar a la víctima las satisfacciones sustitutivas y compensatorias a que se refiere el
art. 1741 “in fine”, del Código Civil y Comercial. No se lograría dicho propósito si sólo se
tiene en cuenta el monto histórico, pues en un contexto inflacionario difícilmente será
suficiente para lograr el objetivo diseñado por la norma citada y por el art. 1740 CCyC,
según el cual la indemnización debe ser “plena”36.
En el caso, se encuentra acreditado que a raíz del accidente Marcelo
Exequiel Fernández experimentó daños en su integridad psíquica y sufrió alteraciones en su
vida cotidiana. A la luz de esos postulados, es innegable que el hecho y sus consecuencias
tuvieron entidad para causar en la víctima, zozobra, inquietud, pena íntima, es decir, para
provocar un daño extrapatrimonial resarcible. Además, tendré en cuenta las lesiones físicas
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transitorias que afortunadamente luego curaron sin dejar secuelas. A raíz de ello, considero
que la suma de $500.000 fijada por la a quo resulta adecuada, por lo que propongo
confirmarla (conf. art. 1741 del CCyC y art. 34 inc. 4°, 163 inc. 6° y 165 del CPCCN).
d) Privación de uso:
En lo que se refiere a la privación de uso, entiendo que el
resarcimiento en cuestión se prodiga para compensar el menoscabo que sufre el
damnificado por la falta de utilización del vehículo, tratándose de un detrimento que se
presume con la sola acreditación de su indisponibilidad durante un determinado lapso, pues
reiteradamente se ha sostenido que quien tiene un rodado seguramente lo utiliza para su
trabajo o esparcimiento, de manera tal que su privación constituye un daño representado
por el costo de sustitución de la unidad37. A su vez, el rubro también conlleva la
eliminación de gastos de combustible, lubricantes, estacionamiento, desgaste de
neumáticos, de piezas mecánicas, etc., todo lo cual determina la configuración de la
compensatio lucri cum damno que no puede dejar de ser apreciada para no gravar
indebidamente la situación del responsable, quien debe pagar sólo por el “perjuicio
efectivamente sufrido” por el damnificado38.
En el caso, el perito mecánico estimó el tiempo que insumiría la
reparación del motovehículo en su dictamen del 13/12/2023. Allí, precisó que serían
necesarios 6 días hábiles para conseguir turnos y presupuestos, buscar repuestos y efectuar

36
CNCiv., esta Sala, mi voto in re acumulados “Ferraro de Bertiche, Odolinda Clara y otros c/ PAMI y otros
s/ daños y perjuicios” y “Otranto, Fernando René y otro c/ Estado Nacional y otros s/ daños y perjuicios”, del
20-2-2018.
37
CNCiv., sala “A”, “Monge, Gustavo Tomás c/ Hernández, María Cristina y otros s/ daños y perjuicios”,
Expte. Nro. 65.552/2003, del 05-06-2007.
38
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. Iturbide in re “Marengo, Pablo Martín c/Jara, Antonio Abelardo y otros s/
Fecha de firma: 03/07/2025 daños y perjuicios”, Expte. Nro. 73.681/2012, del 7-2-2020.
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tareas de armado, desarme, alistamiento y entrega. A su vez, ponderó un intervalo de 4 días
no laborables durante los cuales no se podría dar uso a la unidad.
El referido dictamen que, reitero, no fue cuestionado, aparece como
suficientemente fundado, por tanto no encuentro motivos para apartarme de sus
conclusiones (art. 477 CPCCN).
En virtud de lo expuesto, teniendo en consideración los extremos
antes expuestos, no considero elevada la suma reconocida en la sentencia de $5.000, por lo
que propicio confirmarla (art. 165 CPCCN).
e) Desvalorización del rodado:
Respecto de este rubro es del caso destacar que no pueden darse
reglas generales con pretendida validez universal acerca de la procedencia y monto de la
desvalorización del automotor, toda vez que tan inexacto es afirmar que los desperfectos
deben recaer en partes vitales o mecánicas como -su opuesto contradictorio- que todo
choque produce desvalorización del móvil. Todo depende de la índole del rodado, su estado
general anterior comparado con el que presenta después de efectuadas las reparaciones, la
posibilidad de percepción externa de habérselas realizado que inciden directamente en su
funcionamiento y valor de mercado. Se trata de una situación de hecho dependiente de las
circunstancias de cada caso. Como dije más arriba, uno de los requisitos del daño resarcible
es que sea cierto y no meramente hipotético o conjetural. Por tanto, no corresponde
admitirlo si falta certeza suficiente sobre su ocurrencia.
Cabe destacar que para determinar la desvalorización del vehículo
producida por el accidente resulta imprescindible que se compruebe en concreto la
configuración e importancia del menoscabo. Ello exige efectuar la comparación de cuál era
el estado del rodado luego de efectuados los arreglos, de manera de dar cuenta acabada de
los vestigios que pudieron eventualmente disminuir el valor de la cosa.
En su dictamen del 13/12/2023, el ingeniero Claudio Oreste Mancini
señaló que no era posible determinar si el motovehículo del actor sufrió desvalorización,
puesto que no había sido reparado en su totalidad al momento de la inspección.
Como ya anticipé en el punto anterior, las conclusiones del experto
no merecieron objeción de ninguna de las partes y las considero suficientemente fundadas
(art. 477 CPCCN).
Además, del presupuesto acompañado en la demanda, el cual el
perito consideró razonable en cuanto a las partes del rodado afectadas y los valores de plaza
al momento de su emisión, no se desprende que los daños no puedan ser reparados sin dejar
vestigios que menoscaben su valor en el mercado de usados.
En tales condiciones, al no hallarse probado el daño, no corresponde
fijar ninguna suma para atender a esta partida. Postulo, por tanto, hacer lugar a los agravios
vertidos por los emplazados y desestimar el reclamo efectuado por este renglón (conf. art.
377 del CPCCN).
Fecha de firma: 03/07/2025
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IV.- Tasa de interés:


La a quo dispuso que los intereses para todas las partidas correrán
desde la fecha del hecho. Desde ese momento hasta la sentencia de grado, se aplicará una
tasa pura del 8% anual y, desde allí hasta su efectivo pago, a la tasa activa del Banco
Nación. Ello, con excepción del rubro “daños materiales” que devengará intereses desde la
presentación de la pericia mecánica.
Frente a ello, se agravió la parte actora y solicitó que se fije la tasa
activa desde el hecho hasta el efectivo pago.
Pues bien. La jueza de grado determinó que las distintas partidas
fueron cuantificadas a valores actuales, con excepción de la referida a los daños materiales
que la fijó a valores a la fecha de la pericia mecánica y, por ello, la distinción en cuanto al
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comienzo del cómputo de los intereses a su respecto.


Por las razones proporcionadas por la Sala en los autos “Fagundez
Fernández, Fernanda E. c. Medicar SA s. daños y perjuicios”, del 05-11-2024 39, hemos
adecuado la decisión a las directivas de la Corte Suprema “in re” “Barrientos, Gabriela A. y
otros c. Orosco, Damián s. daños y perjuicios”, del 15-10-2024.
Por cierto, lo expuesto no significa que en todos los casos la
propuesta que formulo sea aplicada indiscriminadamente, sino que se deberá ajustarse al
principio de congruencia (art. 34 inc. 5° CPCCN) y de la prohibición del principio de la
reformatio in peius.
En razón de lo expuesto, entiendo que es correcto el criterio de la
a quo de aplicar una tasa del 8% anual desde la mora hasta el momento de cuantificación de
cada partida. No obstante, desde que la actora sólo se agravia por la tasa de interés pura
determinada para la etapa anterior a la sentencia apelada, solo puedo proponer su
confirmación.

V.- En síntesis. Por lo expuesto, propongo al Acuerdo modificar la


sentencia apelada, rechazar el reclamo deducido por “daño físico” y “desvalorización del
rodado” y reducir a $2.500.000 la partida correspondiente a “incapacidad psíquica
sobreviniente y gastos futuros (tratamiento psicológico)”. En todo lo demás, propicio
confirmar el pronunciamiento en cuanto fue materia de agravios.
De compartirse, las costas de alzada serán impuestas en el orden
causado, por el carácter que éstas tienen en los juicios de esta naturaleza (art. 68, segundo
párrafo, CPCCN)40.

39
CNCiv, esta sala, mi voto, in re “Fagundez Fernández, Fernanda Elizabeth c/ Medicar S.A. s/ daños y perjuicios”, expte.
Fecha de firma: 03/07/2025 n° 37.623/2021
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El Dr. Guillermo D. González Zurro adhiere por análogas
consideraciones al voto precedente. Se deja constancia que la vocalía n°37 se encuentra
vacante. Con lo que terminó el acto, firmando electrónicamente los señores jueces. Fdo.:
María Isabel Benavente y Guillermo D. González Zurro. Doy fe, Adrián Pablo Ricordi
(Secretario).

ADRIAN PABLO RICORDI

///tal Federal de la República Argentina, julio 3 de 2025.-

Y Visto:
Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente,
el Tribunal Resuelve: 1) Modificar la sentencia apelada, rechazar el reclamo deducido por
“daño físico” y “desvalorización del rodado” y reducir a $2.500.000 la partida
correspondiente a “incapacidad psíquica sobreviniente y gastos futuros (tratamiento
psicológico)”. 2) Confirmar el pronunciamiento en todo lo demás que fue materia de
agravios. 3) Imponer las costas en el orden causado (art. 68, segundo párrafo del CPCCN).
4) Se difiere la regulación de honorarios para una vez que sean fijados los de primera
instancia.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.-
Se deja constancia que la vocalía n°37 se encuentra vacante.-

MARIA I. BENAVENTE GUILLERMO D. GONZALEZ ZURRO

ADRIAN PABLO RICORDI

40
CNCiv., esta Sala, mi voto en “Tenreyro, Christian Hernán c/ Nueva Chevallier S.A. y ot. s/daños y
perjuicios” Expte.N. 95.909/2007) del 20/02/2018, “Pomeraniec, Edgardo Ariel y ot. c/ Apaulasa, Miguel
Ángel y ot. s/ daños y perjuicios” Expte. N. 82.218/2009 del 18-03-2019, entre muchos otros.
Fecha de firma: 03/07/2025
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

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