Poder Judicial de La Nación Camara Civil - Sala M: Acuerdo
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José de Sucre de esta ciudad. El automóvil marca Ford Fiesta (taxi), dominio LML025 al
mando del demandado, circulaba por la misma arteria pero a su izquierda. Mientras se
aproximaban a la intersección con la avenida Cabildo, el taxi se detuvo y el pasajero abrió
la puerta trasera derecha de manera sorpresiva y abrupta, provocando que Fernández
impactara contra ella y saliera despedido de su motocicleta. Explicó que Tubaldi sólo
habría detenido su marcha unos segundos antes, sin dar aviso acerca de que la persona
transportada iba a descender de la unidad ni tomar los recaudos del caso. Solicitó la citación
en garantía de “La Nueva Cooperativa de Seguros Limitada”.
El 12/08/2022 se presentó la aseguradora antes mencionada y
contestó la citación que le fue cursada. Reconoció la ocurrencia del siniestro, pero
proporcionó su propia versión de los hechos. Invocó como causal de exoneración el hecho
de la víctima. Sostuvo que Tubaldi se encontraba circulando a bordo del vehículo Ford
Fiesta, dominio LML025 por la arteria Mariscal Antonio José de Sucre de esta ciudad. El
actor circulaba con la misma dirección pero a su derecha. Estando próximos a arribar a la
intersección con la avenida Cabildo, el demandado detuvo su marcha y esperó que
descendiera el pasajero. En dicho instante, se produjo la colisión con la motocicleta de
Fernández. Aclaró que la detención del automóvil se hizo sobre la mano derecha de la
arteria y que no se produjo segundos antes que ocurriera el siniestro, sino que fueron
minutos. Por otra parte, remarcó que el accionante circulaba a excesiva velocidad y que
intentó realizar una maniobra de sobrepaso por la derecha. Reconoció el contrato de seguro
que existía con el demandado, así como también un límite de cobertura de $38.500.000.
Carlos Rodolfo Tubaldi contestó demanda el 20/04/2023 y formuló
su adhesión a los términos esgrimidos por su seguro.
Finalmente, el 17/12/2024 se admitió la pretensión interpuesta y se
impusieron las costas del proceso a los accionados. Fue apelado por el demandado y su
Fecha de firma: 03/07/2025
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
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seguro, que expresaron sus agravios el 06/05/2025 -contestado el 08/05/2025- y por la parte
actora, que hizo lo propio el 07/05/2025.
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que si alguna incidencia han tenido en el hecho dañoso se debe a que han sido empleadas
como instrumentos del hombre, resultando de aplicación el actual art. 1749 del Código
Civil y Comercial para juzgar la responsabilidad civil en dicho supuesto7.
La aplicación de la teoría del riesgo creado presupone que el hecho
de la cosa riesgosa exorbita el obrar humano, escapa del control del dueño o guardián, y
asume una autonomía tal que permite hablar de un “hecho de la cosa” 8. En los casos en que
el daño fue ocasionado por el accionar de quien abrió la puerta, sin haberse cerciorado si
había posibilidades de colisión con personas o vehículos que pudieran pasar por allí en ese
momento, es claro que la cosa respondió debidamente a la acción humana. También del
demandado al no haberle advertido sobre dicho peligro a la persona transportada9.
Recuérdese que el riesgo de la cosa proviene de su modo de empleo,
el uso particular que se le da, el estado en que ella se encuentra o la posición en que se
localiza10. Así, es inequívoco que el obstáculo que representa la apertura de la puerta es
apto para generar un daño como el que se reclama, pero no se presenta como una cosa
riesgosa, sino como un mero instrumento al servicio del accionar de quien la abrió y la
5
CNCiv. Sala E, voto del Dr. Racimo in re “Godoy, Sergio Darío y otro c. García, Carlos Abel” Expte. Nro.
87.876/2003, del 6-2-2007.
6
CNCiv., esta Sala, voto del Dr. Calvo Costa in re “De Gennaro, Norberto Oscar c/ Espinar, Adriana Victoria
y otros s/ daños y perjuicios”, expediente n° 68.117/2011, del 12-08-2022.
7
Picasso, Sebastián, Comentario al art. 1749, en Lorenzetti, Ricardo L. -dir- “Código Civil y Comercial de la
Nación comentado”, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2015, vol. 8, p. 542.
8
Bustamante Alsina, Jorge, Teoría general de la responsabilidad civil, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1989, p.
364.
9
CNCiv., esta Sala, voto del Dr. Calvo Costa in re “De Gennaro, Norberto Oscar c/ Espinar, Adriana Victoria
y otros s/ daños y perjuicios”, expediente n° 68.117/2011, del 12-08-2022.
10
CNCiv., Sala H, voto del Dr. Fajre in re "Acevedo, Ramiro c/ Hernández, Fernando Adrián y otro s/ daños
Fecha de firma: 03/07/2025 y perjuicios", Expte. Nro. 1.760/2017, del 24-2-2025, y sus citas.
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colocó allí sorpresivamente para quien se desplazaba por la misma vía. En su caso, si fue el
riesgo de la cosa y no la conducta de los demandados la que generó el daño, era carga del
demandante demostrarlo (art. 1734 de CCyCN).
En la especie, son varias las infracciones -a mi entender- en que ha
incurrido el demandado, las que han sido determinantes para la ocurrencia del accidente
aquí debatido. En primer lugar, no escapa a mi apreciación que se trata de un conductor que
posee una licencia para conducir profesional (art. 3.2.13 de la ley 2148), de profesión
taxista, lo cual lo obliga a extremar los cuidados conservando en todo momento el dominio
efectivo del vehículo, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás
circunstancias del tránsito, máxime cuando su actividad habitual es la del transporte de
personas.
Por otra parte, dicha normativa establece que cuando no haya parada
señalada para el ascenso y descenso, éste se efectuará sobre el costado derecho de la
calzada, antes de la encrucijada. Y, además, dispone que en toda circunstancia la detención
se hará paralelamente a la acera y junto a ella, de manera tal que permita el adelantamiento
de otros vehículos por su izquierda y lo impida por su derecha (art. 12.2.6.1 de la ley 2148
y art. 54 incs. b y d de la ley 24449).
A su vez, de la denuncia de siniestro acompañada por la propia citada
en garantía, surge el relato que proporcionó su asegurado: “me encontraba con mi unidad
detenido sobre la calle Sucre intersección con la avenida Cabildo en la mano derecha,
esperando que descendiera el pasajero que venía a bordo, cuando abre la puerta trasera
derecha una moto (Betamoto BK patente 369LDR) que venía en mi misma dirección pero
por mi lado derecho hace contacto con el manubrio en dicha puerta, cayendo al
pavimento” (sic).
De aquella pieza se pueden extraer elementos determinantes para
resolver este punto. No sólo se encuentra cabalmente reconocido que la apertura de la
puerta trasera derecha por parte del pasajero fue lo que motivó la colisión con la
motocicleta del actor, sino que, además, la descripción del lugar donde estaban
posicionados los protagonistas implica un reconocimiento acerca de la forma de cómo
sucedieron los hechos. Esto es, que el actor efectivamente se encontraba transitando con
idéntico sentido de circulación que Tubaldi pero a su derecha (ver croquis obrante en la
denuncia referida).
Recuerdo que este tipo de denuncias se tratan de declaraciones
unilaterales a las que únicamente cabe acordar relevancia cuando quien aparece
levantándolas formula manifestaciones que redundan en su propia contra, puesto que allí
tienen el carácter de reconocimiento extrajudicial11.
11
CNCiv., Sala G, 2/11/07, “Jorge Antonio c/ Chávez Cáceres Juan y otros s/ daños y perjuicios”; Sala J,
Expte. 26585/2015 “Bocos, Daniel Edgardo c/ Aleman Díaz, Alejandro y otro s/daños y perjuicios”, del
28/6/2021, íd. íd, sala D, Expte. 75.152/2017 “Gaeta, Roberto Bernabé c/ Heredia, Ángel Orlando y otros s/
daños
Fecha de firma: y perjuicios, del 15/5/2023.
03/07/2025
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12
Palacio, L. E., Derecho Procesal Civil, Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2005, tomo IV, p. 720 y
Fecha de firma: 03/07/2025 jurisprudencia allí citada.
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En consecuencia, propongo al Acuerdo confirmar este aspecto
medular de la sentencia.
13
Alsina, Hugo, “Derecho Procesal” T° IV, pág. 389; Manuel Ibáñez Frocham, "Tratado de los recursos en el
proceso civil", Buenos Aires, 1969, página 152; Morello, Augusto, "Código Procesal…", Buenos Aires, 1969,
tomo II, página 565; Fenochietto-Arazi “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación”, T° I, pág. 939.
Alpa-Bessone, “Il fatti illeciti”, en Tratatto de
14 03/07/2025
Fecha de firma: Diritto Privato (dir. Resigno), XIV-6, p- 9.
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15
S.C.J.Mendoza, sala I, marzo 1-1993, “Fundación Cardiovascular de Mendoza c/Asociación de Clínicas de
Mendoza” E.D. T. 153 pág. 163 con nota de Susana Albanese.
16
esta Sala “Escobar Nicolasa c/ Compañía de Microómnibus La Colorada S.A.C.E.I. s/ daños y perjuicios”,
del 24-04-00.
17
Hernán Daray, “Práctica de accidentes de tránsito”, pag.169, Editorial Astrea, 1999.
18
Llambías, Jorge J. Obligaciones, tº I, pág. 277; Bustamante Alsina, “Teoría general de la responsabilidad
Fecha de firma: 03/07/2025 civil”, Abeledo Perrot, 1993, 8º ed., pág.168; Orgaz, A. "Daño resarcible", pág.95.
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prolongación o agravación del daño actual según las circunstancias del caso y la
experiencia de vida19. En concreta referencia a los gastos médicos futuros, señala Zavala de
González que si bien su admisibilidad no requiere seguridad de que el daño se producirá
sino un suficiente grado de probabilidad, para acreditarla es indispensable contar con una
opinión pericial que revele que la aspiración al beneficio terapéutico es razonable20.
En la especie, el Hospital General de Agudos “Dr. Enrique Tornú”
informó que el actor fue atendido en dicho establecimiento el 04/08/2021 (día siguiente al
siniestro) con motivo de un traumatismo en la pierna izquierda. Se prescribieron
analgésicos y se indicó realizar control por consultorios externos (ver contestación del
29/06/2022).
El perito médico legista Guillermo Fabián Maccagno presentó su
informe el 01/02/2024. Allí, dictaminó que el actor padece cervicalgia postraumática, con
alteraciones clínicas tales como dolor, aumento de tono, contractura muscular persistente,
rigidez y disminución de movilidad. Explicó que dicha secuela tiene un componente
preexistente, por lo que sólo atribuyó al siniestro de autos un porcentual de incapacidad del
2,5%.
A su vez, en la faz psicológica, el experto determinó que Fernández
presenta un trastorno de estrés postraumático leve. Estimó, por ello, un porcentual de
incapacidad del 10%. Recomendó la realización de tratamiento psicológico con una
duración de 8 a 12 meses, con frecuencia semanal y a un costo estimado por sesión de
$4.500 aproximadamente.
El informe fue impugnado por el demandado y la citada en garantía
el 14/02/2024. Dichas observaciones fueron contestadas por el perito el 05/03/2024.
El art. 477 citado establece que la fuerza probatoria del dictamen
pericial será estimada por el juez teniendo en cuenta la competencia del perito, los
principios científicos o técnicos en que se funda, la concordancia de su aplicación con las
reglas de la sana crítica, las observaciones formuladas por los consultores técnicos o los
letrados, conforme a los arts. 473 y 474 -de ese mismo código- y los demás elementos de
convicción que la causa ofrezca. Vale decir, el juzgador puede apartarse de sus
conclusiones cuando encuentra mérito para ello, pues de lo contrario se asignaría facultades
decisorias a los expertos, en detrimento de la atribución de juzgamiento, que la
Constitución Nacional confía exclusivamente a los jueces21.
La parte demandada y su seguro afirman que no se encuentra
debidamente acreditada la relación causal entre las secuelas psicofísicas y el infortunio.
Cabe recordar que una de las funciones de la causalidad en la
responsabilidad civil consiste en determinar el contenido de la obligación resarcitoria,
19
Orgaz, Alfredo, “El daño resarcible”, pág. 71.
20
Zavala de González, Matilde, "Daños a las personas", 2 a, pág. 12
21
CNCiv., esta Sala, mi voto in re “Orrego, Liria Esther y otros c/Piedrabuena, Laura Verónica y otros
s/daños
Fecha de firma: y perjuicios”, Expte. Nro. 13.018/2009,
03/07/2025 del 31-7-2018.
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conocida como “causalidad jurídica” que permite esclarecer qué consecuencias del hecho
deben ser atribuidas al autor material 22. La prueba de la relación causal le corresponde a
quien la alega (art. 1736 CCCN). Si bien se ha interpretado que la distribución de cargas
puede ser interpretada como una cuestión de índole procesal, no existe ningún conflicto con
la constitucionalidad de la norma, pues se ha interpretado que se trata de directivas
dirigidas al juez con la finalidad de decidir en caso de ausencia de prueba. Es decir,
efectivamente constituyen reglas procesales, pero complementan la teoría general de la
responsabilidad civil, confiriendo a las partes herramientas que aseguran la mayor
previsibilidad en el desarrollo de la contienda judicial23.
Pues así, de la norma citada en el párrafo anterior, en sintonía con lo
establecido por el artículo 377 del Código Procesal, se impone que corresponde al actor
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demostrar no sólo cuáles son los daños por los que reclama, en cuanto a su existencia y
extensión, sino también que aquellos encuentran su causa en el siniestro que es fuente del
reclamo.
Es cierto que en la práctica no siempre es fácil ubicar jurídicamente
la causa de un daño, pues la experiencia enseña que rara vez una consecuencia es obra de
un solo antecedente y casi siempre muchos factores se conjugan y encadenan para producir
ese efecto. En rigor, el examen causal siempre se realiza sobre la base de un juicio de
probabilidad: corresponde preguntarse si una determinada condición (el suceso motivo de
juzgamiento) poseía poder eficiente para producir la consecuencia que se examina, de
manera de determinar la “adecuación” entre el hecho y el resultado, indagación que opera
ex post facto: después del daño y desandando hacia atrás en el camino de los hechos que se
interponen24.
En la especie, entiendo que Marcelo Exequiel Fernández no acreditó
en debida forma la relación causal entre las secuelas físicas comprobadas y el infortunio.
En efecto, si bien el perito afirma que el siniestro tuvo una repercusión disvaliosa en la
integridad física del accionante, no encuentro suficientemente fundada esa afirmación. En
particular, porque de la única constancia de atención médica remitida por el Hospital
Tornú, solamente surge que el accionante habría padecido una lesión en la pierna izquierda.
En ningún momento se hizo referencia a la columna cervical. Tampoco se acompañó otra
22
CNCiv., esta Sala, mi voto in re “Ríos, Rodolfo Osvaldo c/ Di Biase, Florencia Soledad y otro s/ daños y
perjuicios”, Expte. Nro. 99.538/2021, del 31-05-2024; “Pizarro Molteni, Tomás Alejo c/ Robledo, Gabriela
Elizabeth s/ daños y perjuicios”, expediente n° 2.120/2021, del 16-10-2024, entre otros.
23
Jorge Mario Galdós, “La responsabilidad civil”, Ed. Rubinzal-Culzoni, T° II, pag. 172, 2021.
24
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. De los Santos in re “Grimoldi, Carlos Roberto y otro c/Almafuerte
Fecha de firma: 03/07/2025 SATACI y otros s/daños y perjuicios”, Expte. Nro. 89.629/2011, del 7-2-2018, y sus citas.
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documentación que permitiera acreditar que haya buscado asistencia en otros sanatorios o
realizado algún tratamiento posterior.
Por otra parte, nótese que en toda la extensión del informe, así como
también al contestar a la impugnación formulada por los emplazados, el experto no
mencionó concretamente cuál fue la documentación de la que se valió para establecer la
relación de causalidad entre la secuela que menciona y el siniestro.
Tampoco puedo soslayar que el aquí actor promovió otras
actuaciones judiciales caratuladas “Fernández, Marcelo Exequiel c/ Duvara, Gustavo Ariel
s/ daños y perjuicios”, expediente n° 033692/2021. Allí, reclamó por los daños y perjuicios
que sufrió a raíz de un accidente de tránsito ocurrido el día 24 de octubre de 2020. Con
motivo de dicho infortunio, acusó padecer lesiones en la columna cervical (ver escrito de
postulación). Dicho extremo resulta sumamente relevante puesto que coincide con lo que se
reclama en esta causa y con la secuela que fuera comprobada pericialmente. Es
cuestionable que el actor no haya hecho ninguna referencia sobre ello ni en la demanda ni
en el peritaje cuando, en rigor de verdad, la única forma de determinar la relación causal de
las secuelas físicas con el hecho fuente es permitiendo al perito contar con toda la
información posible y así descartar cualquier concausa probable. Carga que -reitero- recaía
sobre la parte actora y que, a todas luces, no cumplió.
Por tal motivo, no tendré en consideración el porcentaje de
incapacidad física estimado por el experto (2,5%).
Distinta solución corresponde al reclamo por el daño psicológico
pues, por su naturaleza, no puede ser comprobado de otro modo que no sea por un
dictamen, que razonablemente permita establecer una relación de causalidad entre el
accidente y la secuela peritada25. A su vez, vale destacar que el experto recomendó la
realización de tratamiento psicológico, con la finalidad de elaborar el trauma sufrido y de
evitar su posible agravamiento, todo lo cual nos permite concluir que estamos frente a una
secuela de carácter permanente.
Sin perjuicio de ello, la incapacidad psicológica tampoco será tenida
en cuenta en su totalidad, pues el perito recomendó que la víctima se someta a tratamientos
que probablemente tendrán -al menos en parte- una repercusión favorable. En tales
circunstancias, desde que también se reconoció una partida indemnizatoria para
solventarlos, no reducir el porcentual considerado al determinar el monto por el que
procede este renglón importaría autorizar una inadmisible duplicidad resarcitoria. Por tanto,
a efectos de utilizar como variable en la fórmula, reduciré el porcentaje de incapacidad
psíquica al 4%.
Para fijar la cuantía de este renglón indemnizatorio, habré de acudir a
las fórmulas aritméticas como pauta de orientación conforme lo determina la Corte
25
Esta Sala mi voto, en autos, “Arias, Alicia Lucía c/Ayala, Diego Fernando y ot. s/ds. y ps.” del 08-08-2017,
entre
Fecha de firma: muchos otros.
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Suprema en los fallos Arostegui26, Ontiveros27 y Grippo28. Es que, aun cuando la utilización
de cálculos matemáticos o tablas actuariales surgieron como una herramienta de orientación
para proporcionar mayor objetividad al sistema y, por ende, tienden a reflejar de la manera
más exacta posible el perjuicio patrimonial experimentado por el damnificado 29, existe otra
serie de elementos que complementan este método y que permiten al juez mayor
flexibilidad para fijar el monto del daño atendiendo a pautas que, aunque concretas,
reclaman ser interpretadas en cada caso. Se trata, en definitiva, de las denominadas
“particularidades” de cada situación específica que, en muchísimos casos, no son
susceptibles de ser encapsuladas dentro de fórmulas ni pueden ser mensuradas en rígidos
esquemas aritméticos30. Por tanto, en el caso, tomaré en cuenta los guarismos que surgen a
partir de la fórmula, enriquecidos y complementados con la ponderación de los elementos
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vitales que surjan acreditados en la causa, a fin de evitar que la frialdad de una ecuación
aritmética cierre la mirada a lo justo en concreto que es, en definitiva, aquello que los
jueces tenemos el deber de resolver mediante una resolución razonablemente fundada (art.
3 CCyC).
A fin de cuantificar este menoscabo, tomaré en cuenta las
circunstancias vitales de la víctima, esto es, su edad al momento del siniestro -27 años-, la
expectativa de vida (45,78 https://sitioanterior.indec.gob.ar/nivel4_default.asp?id_
tema_1=2&id_tema_2=42&id_tema_3=148), evolución probable de ingresos, como así
también las circunstancias vitales que se desprenden tanto de estos autos como del
incidente para litigar sin desembolso de gastos.
Para establecer la base de cálculo, consideraré una incapacidad
psicológica del 4%. Ello pues no se acreditó la existencia de una minusvalía física
atribuible al siniestro de autos. Ante la falta de recibo o constancia que acredite el salario
que percibía el actor a la fecha del hecho de autos, cabe computar el Salario Mínimo Vital y
Móvil que regía al momento de la sentencia apelada del mes de agosto de 2024 ($279.718,
conf. Res. 17/2024 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario
Mínimo, Vital y Móvil).
Sobre estas variables, aplicaré una tasa de descuento del 4%.
26
Fallo: 331:570.
27
Fallo: 340:1038.
28
Fallo: 344:2256.
29
Acciarri, Hugo, “Fórmulas y herramientas para cuantificar indemnizaciones por incapacidad en el nuevo
código”, diario La Ley del 15-7- 2015, p. 1.
Fecha de firma: 03/07/2025 30
SCBA, “P. c. Cardozo, Martiniano B. s/ daños y perjuicios”, del 11-2-2015, LLBA 2015 (julio), 651.
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Desde allí, propongo modificar la sentencia apelada y rechazar el
daño físico reclamado. También postulo reducir la suma reconocida por este renglón a
$2.500.000 en concepto de “incapacidad psíquica sobreviniente” y “gastos futuros
(tratamiento psicológico)” (art. 165 CPCCN).
c) Daño moral:
En cada oportunidad dejé aclarado que, entre las distintas posturas
que existen al respecto, participo de la corriente que asigna al daño moral carácter
resarcitorio31, postura que finalmente fue recibida en el art. 1741 del Código Civil y
Comercial, ya que busca en definitiva contribuir a compensar la conmoción que el
padecimiento genera mediante el alivio que puede importar la suma que se otorga 32. No
queda reducido, sin embargo, al clásico “pretium doloris” (sufrimiento, dolor,
desesperanza, aflicción, etc.), sino que además de ello, apunta a toda lesión del espíritu que
se traduce en alteraciones desfavorables para las capacidades del individuo de sentir -“lato
sensu”-, de querer y de entender 33, por tanto, de lo que se trata es de proporcionar a la
víctima recursos para mitigar el detrimento causado, de modo que pueda acceder a
gratificaciones viables para superar el padecimiento34.
Es sabido, por otra parte, que el daño causado a los bienes de la
personalidad -integridad psíquica-, como ocurre en el caso, produce un daño
extrapatrimonial que, por la naturaleza del bien afectado, no requiere prueba y no tiene por
qué guardar proporción con los perjuicios materiales35, de modo que constituye una de las
excepciones a las que alude el art. 1744 del Código Civil y Comercial.
Para justificar el monto de esta partida, cabe tener presente que nadie
mejor que el damnificado puede estimar el perjuicio íntimo que le ha causado el daño. Pero
es innegable que si transcurrieron más de dos años entre la promoción de la demanda y el
dictado de la sentencia recurrida, en una economía inestable como la nuestra, el valor de la
suma reclamada ha perdido su significación inicial. De modo que, por tratarse de una deuda
de valor, es preciso expresar el daño a valores actuales, siempre que guarde proporción con
31
CSJN, del 24-8-95, “Pérez, Fredy c/ Ferrocarriles Argentinos”, JA 1997-III, síntesis; CNCiv., Sala A, del 1-
10-85, LL 1986-B, pág. 258; ídem, Sala C, del 8-6-93, JA 1994-IV-síntesis; ídem, Sala F, JA 1988-IV, pág.
651.
32
Bustamante Alsina, Jorge, "Teoría Gral. de la Responsabilidad Civil", Buenos Aires, 1989, p. 179 y sigtes.,
Cazeaux, Pedro N. y Trigo Represas, F.A., "Derecho de Obligaciones", La Plata, 1969, t. I, p. 251 y sigtes.;
Iribarne, Héctor P., “De los daños a la persona”, ed. Ediar, p.s 143 concs.
33
Bueres, Alberto J., "El daño moral y su conexión con las lesiones a la estética, a la psique, a la vida de
relación y a la persona en general", en Revista de Derecho Privado y Comunitario", Santa Fe, Rubinzal-
Culzoni, Nº 1, 1992, pág. 237 a 259; Pizarro, Ramón Daniel, "Reflexiones en torno al daño moral y su
reparación", JA, 1986-III- 902 y 903; Zavala de González, Matilde, "El concepto de daño moral", JA, 1985-I-
727 a 732.
34
Iribarne, op.cit., Galdós en Lorenzetti (dir), “Código Civil y Comercial de la Nación Comentado”, ed.
Rubinzal Culzoni, t. VII, p. 503 ss.
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el monto reclamado, teniendo como pauta que la cuantía resarcitoria debe alcanzar para
proporcionar a la víctima las satisfacciones sustitutivas y compensatorias a que se refiere el
art. 1741 “in fine”, del Código Civil y Comercial. No se lograría dicho propósito si sólo se
tiene en cuenta el monto histórico, pues en un contexto inflacionario difícilmente será
suficiente para lograr el objetivo diseñado por la norma citada y por el art. 1740 CCyC,
según el cual la indemnización debe ser “plena”36.
En el caso, se encuentra acreditado que a raíz del accidente Marcelo
Exequiel Fernández experimentó daños en su integridad psíquica y sufrió alteraciones en su
vida cotidiana. A la luz de esos postulados, es innegable que el hecho y sus consecuencias
tuvieron entidad para causar en la víctima, zozobra, inquietud, pena íntima, es decir, para
provocar un daño extrapatrimonial resarcible. Además, tendré en cuenta las lesiones físicas
USO OFICIAL
transitorias que afortunadamente luego curaron sin dejar secuelas. A raíz de ello, considero
que la suma de $500.000 fijada por la a quo resulta adecuada, por lo que propongo
confirmarla (conf. art. 1741 del CCyC y art. 34 inc. 4°, 163 inc. 6° y 165 del CPCCN).
d) Privación de uso:
En lo que se refiere a la privación de uso, entiendo que el
resarcimiento en cuestión se prodiga para compensar el menoscabo que sufre el
damnificado por la falta de utilización del vehículo, tratándose de un detrimento que se
presume con la sola acreditación de su indisponibilidad durante un determinado lapso, pues
reiteradamente se ha sostenido que quien tiene un rodado seguramente lo utiliza para su
trabajo o esparcimiento, de manera tal que su privación constituye un daño representado
por el costo de sustitución de la unidad37. A su vez, el rubro también conlleva la
eliminación de gastos de combustible, lubricantes, estacionamiento, desgaste de
neumáticos, de piezas mecánicas, etc., todo lo cual determina la configuración de la
compensatio lucri cum damno que no puede dejar de ser apreciada para no gravar
indebidamente la situación del responsable, quien debe pagar sólo por el “perjuicio
efectivamente sufrido” por el damnificado38.
En el caso, el perito mecánico estimó el tiempo que insumiría la
reparación del motovehículo en su dictamen del 13/12/2023. Allí, precisó que serían
necesarios 6 días hábiles para conseguir turnos y presupuestos, buscar repuestos y efectuar
36
CNCiv., esta Sala, mi voto in re acumulados “Ferraro de Bertiche, Odolinda Clara y otros c/ PAMI y otros
s/ daños y perjuicios” y “Otranto, Fernando René y otro c/ Estado Nacional y otros s/ daños y perjuicios”, del
20-2-2018.
37
CNCiv., sala “A”, “Monge, Gustavo Tomás c/ Hernández, María Cristina y otros s/ daños y perjuicios”,
Expte. Nro. 65.552/2003, del 05-06-2007.
38
CNCiv., esta Sala, voto de la Dra. Iturbide in re “Marengo, Pablo Martín c/Jara, Antonio Abelardo y otros s/
Fecha de firma: 03/07/2025 daños y perjuicios”, Expte. Nro. 73.681/2012, del 7-2-2020.
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
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tareas de armado, desarme, alistamiento y entrega. A su vez, ponderó un intervalo de 4 días
no laborables durante los cuales no se podría dar uso a la unidad.
El referido dictamen que, reitero, no fue cuestionado, aparece como
suficientemente fundado, por tanto no encuentro motivos para apartarme de sus
conclusiones (art. 477 CPCCN).
En virtud de lo expuesto, teniendo en consideración los extremos
antes expuestos, no considero elevada la suma reconocida en la sentencia de $5.000, por lo
que propicio confirmarla (art. 165 CPCCN).
e) Desvalorización del rodado:
Respecto de este rubro es del caso destacar que no pueden darse
reglas generales con pretendida validez universal acerca de la procedencia y monto de la
desvalorización del automotor, toda vez que tan inexacto es afirmar que los desperfectos
deben recaer en partes vitales o mecánicas como -su opuesto contradictorio- que todo
choque produce desvalorización del móvil. Todo depende de la índole del rodado, su estado
general anterior comparado con el que presenta después de efectuadas las reparaciones, la
posibilidad de percepción externa de habérselas realizado que inciden directamente en su
funcionamiento y valor de mercado. Se trata de una situación de hecho dependiente de las
circunstancias de cada caso. Como dije más arriba, uno de los requisitos del daño resarcible
es que sea cierto y no meramente hipotético o conjetural. Por tanto, no corresponde
admitirlo si falta certeza suficiente sobre su ocurrencia.
Cabe destacar que para determinar la desvalorización del vehículo
producida por el accidente resulta imprescindible que se compruebe en concreto la
configuración e importancia del menoscabo. Ello exige efectuar la comparación de cuál era
el estado del rodado luego de efectuados los arreglos, de manera de dar cuenta acabada de
los vestigios que pudieron eventualmente disminuir el valor de la cosa.
En su dictamen del 13/12/2023, el ingeniero Claudio Oreste Mancini
señaló que no era posible determinar si el motovehículo del actor sufrió desvalorización,
puesto que no había sido reparado en su totalidad al momento de la inspección.
Como ya anticipé en el punto anterior, las conclusiones del experto
no merecieron objeción de ninguna de las partes y las considero suficientemente fundadas
(art. 477 CPCCN).
Además, del presupuesto acompañado en la demanda, el cual el
perito consideró razonable en cuanto a las partes del rodado afectadas y los valores de plaza
al momento de su emisión, no se desprende que los daños no puedan ser reparados sin dejar
vestigios que menoscaben su valor en el mercado de usados.
En tales condiciones, al no hallarse probado el daño, no corresponde
fijar ninguna suma para atender a esta partida. Postulo, por tanto, hacer lugar a los agravios
vertidos por los emplazados y desestimar el reclamo efectuado por este renglón (conf. art.
377 del CPCCN).
Fecha de firma: 03/07/2025
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
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CNCiv, esta sala, mi voto, in re “Fagundez Fernández, Fernanda Elizabeth c/ Medicar S.A. s/ daños y perjuicios”, expte.
Fecha de firma: 03/07/2025 n° 37.623/2021
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
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El Dr. Guillermo D. González Zurro adhiere por análogas
consideraciones al voto precedente. Se deja constancia que la vocalía n°37 se encuentra
vacante. Con lo que terminó el acto, firmando electrónicamente los señores jueces. Fdo.:
María Isabel Benavente y Guillermo D. González Zurro. Doy fe, Adrián Pablo Ricordi
(Secretario).
Y Visto:
Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente,
el Tribunal Resuelve: 1) Modificar la sentencia apelada, rechazar el reclamo deducido por
“daño físico” y “desvalorización del rodado” y reducir a $2.500.000 la partida
correspondiente a “incapacidad psíquica sobreviniente y gastos futuros (tratamiento
psicológico)”. 2) Confirmar el pronunciamiento en todo lo demás que fue materia de
agravios. 3) Imponer las costas en el orden causado (art. 68, segundo párrafo del CPCCN).
4) Se difiere la regulación de honorarios para una vez que sean fijados los de primera
instancia.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.-
Se deja constancia que la vocalía n°37 se encuentra vacante.-
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CNCiv., esta Sala, mi voto en “Tenreyro, Christian Hernán c/ Nueva Chevallier S.A. y ot. s/daños y
perjuicios” Expte.N. 95.909/2007) del 20/02/2018, “Pomeraniec, Edgardo Ariel y ot. c/ Apaulasa, Miguel
Ángel y ot. s/ daños y perjuicios” Expte. N. 82.218/2009 del 18-03-2019, entre muchos otros.
Fecha de firma: 03/07/2025
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO
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