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Cámara Civil - Sala I: Azuaga Baez, Lucian Beder C/ Terreri, Franco Roberto S/Daños Y Perjuicios

fallo siniestro vial

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Cámara Civil - Sala I: Azuaga Baez, Lucian Beder C/ Terreri, Franco Roberto S/Daños Y Perjuicios

fallo siniestro vial

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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA CIVIL - SALA I

ACUERDO: En la Capital Federal de la República Argentina, a los tres


días del mes de julio de dos mil veinticinco, reunidos los señores jueces de
la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil para conocer en
los recursos de apelación interpuestos contra la sentencia dictada en los
autos “AZUAGA BAEZ, LUCIAN BEDER c/ TERRERI, FRANCO
ROBERTO s/DAÑOS Y PERJUICIOS” (expte. n°19968/2021), el
tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver: ¿Se ajusta a derecho la
sentencia apelada?
Practicado el sorteo resultó que la votación debía hacerse en el
orden siguiente: Dra. Paola Mariana Guisado, Dr. Juan Pablo Rodríguez y
Dra. Gabriela A. Iturbide.
Sobre la cuestión propuesta la Dra. Guisado dijo:
I. A través de la sentencia dictada el 30 de julio de 2024 el
juez de grado hizo lugar a la demanda entablada por Lucian Beder Azuaga
Baez contra Franco Roberto Terreri y, en consecuencia, lo condenó a
pagarle la suma de Pesos Un Millón Novecientos Sesenta Mil
($1.970.000), más intereses y costas.
Asimismo, hizo extensivo el pronunciamiento a “La Holando
Sudamericana Cía. de Seguros S.A.”, en la medida del seguro.
II. Contra ese fallo se alza, por un lado, la parte actora en
virtud de los argumentos expuestos el 5 de mayo de 2025, los que no
merecieron respuesta y, por el otro, la parte demandada y citada en
garantía, en orden a los fundamentos esgrimidos el 22 de abril, contestados
el 9 de mayo.
III. De acuerdo a lo que surge del escrito inicial el hecho por
el que aquí se reclama ocurrió el 5 de marzo de 2021 a las 19:40 hs.
aproximadamente cuando el actor se desplazaba a bordo de su vehículo
marca Peugeot modelo 206 dominio GXV 698 por la calle Amancio
Alcorta de Villa Ballester, provincia de Buenos Aires.
En esas circunstancias, al arribar a la intersección con la calle
Pasaje 134 detuvo prudentemente su marcha debido a la existencia de un

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

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semáforo con luz roja en la encrucijada. En ese momento resultó impactado
de manera repentina en la parte trasera de su vehículo por la Ford EcoSport
dominio AC 205 SH conducida por el accionado, quien transitaba por el
mismo carril, en el mismo sentido de circulación, pero unos metros detrás
suyo. A raíz de ello fue desplazado e impactó un automotor que se
encontraba delante suyo, lo que provocó daños en la parte trasera y
delantera de su rodado, como así también en su persona, cuya
indemnización se persigue en este proceso.
IV. El juez de grado encuadró jurídicamente el caso en el
artículo 1769 del Código Civil y Comercial de la Nación que dispone que
en materia de daños provocados por la circulación de vehículos se aplica lo
dispuesto por los artículos 1757 y 1758 del mismo cuerpo normativo, los
que establecen la responsabilidad de dueño y guardián de los dueños de
cosas riesgosas. En esas normas se consagra el factor de atribución objetivo
para este tipo de supuestos.
Según el magistrado, de tal manera, al damnificado le basta
acreditar el hecho, el daño y la relación causal para que recaiga en cabeza
de los accionados esgrimir y acreditar algunas de las eximentes legalmente
previstas para responder. Sentado ello se dedicó a analizar la prueba
producida y concluyó que los accionados no lograron fracturar el nexo
causal presumido. Concluyó que puede inferirse que el accidente ocurrió
con motivo del obrar imprudente del demandado, lo cual sella su
responsabilidad.
V. Las partes no cuestionan lo decidido en materia de
responsabilidad. La parte actora reprocha las sumas otorgadas por
considerarlas reducidas, el rechazo de los rubros “gastos de vestimenta”,
“daños materiales” y “privación de uso”, como así también la tasa de
interés estipulada; mientras que los accionados objetan la procedencia y
cuantía de los rubros “incapacidad sobreviniente” y “daño moral” y la
forma de computar los acrecidos.

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
Firmado por: JUAN PABLO RODRIGUEZ, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIELA ITURBIDE, JUEZA DE CÁMARA

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CÁMARA CIVIL - SALA I

VI. El juez de grado otorgó la suma de Pesos Ochocientos Mil


($800.000) por “incapacidad física sobreviniente”, Pesos Cuatrocientos
Mil ($400.000) por “incapacidad psicológica” y Pesos Doscientos
Cincuenta Mil ($250.000) por el tratamiento de esta especie.
La parte actora cuestiona las cifras fijadas ya que considera
que el juez olvida el derecho a la reparación integral que pregona en su
pronunciamiento y asigna un monto de manera antojadizo, sin criterio
alguno, el que además resulta reducido teniendo en consideración su edad,
como así también las actividades laborales y deportivas que realizaba antes
del accidente.
Entiende que, de acuerdo al criterio sostenido en la sentencia,
el valor vida del actor ascendería a $6.700.000. De conformidad con lo
establecido por el artículo 1746 del Código Civil y Comercial de la Nación
practica sus propios cálculos aplicando distintas fórmulas tomando para
ello como parámetro el salario mínimo, vital y móvil y solicita un aumento
sustancial de la partida.
Por otro lado, destaca que el principio de reparación integral
del artículo 1740 del Código Civil y Comercial de la Nación lleva a
concluir que no sólo puede considerarse el aspecto laboral del individuo y
que por ello la indemnización especial de la Ley de Riesgos de Trabajo
constituye un piso que no puede ser atravesado, tal como afirmó la Corte
Suprema en el precedente “Grippo”.
Por otro lado cuestiona la suma fijada por el tratamiento
psicológico, cuando la experta recomendó un tratamiento de 12 a 18 meses
de frecuencia semanal y el valor de una sesión en la actualidad es de
$25.000.
La parte demandada y citada en garantía critica la procedencia
y cuantía de la partida. Se queja de que el juez haya tenido en cuenta para
conceder este rubro el dictamen de la perito médica. Sostiene que la
práctica habitual tribunalicia en materia de accidentes de tránsito debería
generar una duda más que razonable acerca de la envergadura de la

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
Firmado por: PAOLA MARIANA GUISADO, JUEZA DE CÁMARA
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incapacidad física asignada al actor, lo que el sentenciante no realizó. Hace
hincapié en que el informe pericial no puede ser analizado de manera
aislada, ya que “merece serios reparos en cuanto a su validez probatoria”,
sobre todo porque los dictámenes de los peritos no resultan vinculantes
para los magistrados, sino valorados conforme los principios de la sana
crítica. Argumenta que en este caso la solución consagra un
enriquecimiento sin causa para la víctima.
Objeta los montos atribuidos como abultados, teniendo en
cuenta que se trata de un siniestro de escasas consecuencias, con simples y
no graves traumatismos. Aporta, además, que los porcentajes de
incapacidad son meros orientadores para los magistrados quienes deben
verificar la índole de la secuela en cuestión.
Comienzo por señalar que abordaré en forma conjunta estos
ítems indemnizatorios, aunque analizando las sumas correspondientes a
cada partida por separado, por así haberlo hecho el a quo.
Establecido ello, dado que las accionadas cuestionan los
hallazgos de la perito médica me dedicaré a valorar su dictamen. Antes de
ello, vale resaltar que en autos se cuenta con el informe emitido por el
Centro de Diagnóstico DIM del que surge que el accionante fue atendido el
día posterior al accidente por traumatismo cervical y que se le realizó una
radiografía de la que surge que el eje de la columna se encuentra
rectificado.
Pues bien, la perito médica revisó al actor, requirió la
realización de estudios complementarios y en base a ello y a la constancia
de atención ya mencionada estableció que el actor presenta como secuela
física cervicalgia con contractura muscular y rigidez con cambios
degenerativos discales, por lo que le otorga un 8% de incapacidad de la
total obrera.
La citada en garantía impugnó dicho informe y controvirtió la
conclusión de la experta ya que según su criterio “el síndrome cervical
postraumático por latigazo cervical (en adelante: SLC) es un cuadro

Fecha de firma: 03/07/2025


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controvertido, hasta el punto de discutirse su misma existencia, cuya


frecuencia e implicancias legales y económicas en franco ascenso han
llevado a calificarlo como “La gran epidemia del tránsito moderno”. En el
caso particular agrega que “los estudios solicitados informan patología
inespecífica, hecho que desmorona y desvirtúa la objetividad y rigor
científico del informe y de sus conclusiones”, lo que ameritó la ratificación
del informe por parte de la perito.
Las razones que llevaron a tal cuestionamiento por parte de la
aseguradora son replicadas en esta instancia, donde cuestiona la validez
probatoria de dicha pieza y la envergadura de la incapacidad física
otorgada. Sin embargo, la mera discrepancia de esta parte sin aportar
razones de índole lógica o científica que permitan apartarse del informe
pericial, no resultan suficientes para dejar de lado las conclusiones de la
perito médica, sobre todo si se repara en que los hallazgos de la profesional
se vinculan con la prueba documental reunida en autos y que el tipo de
accidente bajo estudio es apto para producir secuelas de la especie, aun
cuando el apelante insista en calificar como leves las consecuencias del
evento analizado. Por ello, aun cuando las pericias no sean vinculantes para
quienes desempeñamos la magistratura, aprecio positivamente ese
dictamen en los términos del artículo 477 del Código Procesal.
De todas maneras, tal valoración de las pericias no lleva a
aceptar sin más los porcentajes de incapacidad informados por los peritos,
en tanto lo relevante es la incidencia de índole patrimonial que la secuela
provoca en la vida no sólo laboral, sino también de relación, del
damnificado.
En la faz psicológica, la psiquiatra nombrada como perito
estableció que el accidente influyó de forma negativa en el estado de salud
del actor, alterando su motivación para afrontar el miedo a manejar,
sosteniendo una conducta evitativa compatible con trastorno por estrés
postraumático, por lo que concluyó que presenta trastorno por estrés

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
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postraumático, lo que provoca una incapacidad parcial y permanente por la
que le asignó un 10%.
La aseguradora impugnó tal informe y la respuesta de la
perito fue sumamente solvente. Allí explicó que se basó en el
psicodiagnóstico que se practicó la actora y que se encuentra agregado en
autos y ratificó su informe dando respuesta a cada uno de los
cuestionamientos que se le formularon. Por lo cual, también en este caso lo
evaluaré de conformidad con el artículo 477 del ritual.
Sentado ello, dado que ambas partes cuestionan la falta de
parámetros concretos para explicar cómo el juez arribó a la suma que fijó,
explicaré en lo que sigue el modo en que procede para ello este Tribunal.
Pues bien, para la determinación del monto de incapacidad,
esta Sala acude desde hace tiempo -incluso antes de la vigencia de la actual
normativa de fondo- a criterios matemáticos como pauta orientativa,
tomando los valores que arrojan esos cálculos finales como indicativos,
pero sin resignar las facultades que asisten al órgano judicial para
adecuarlos a las circunstancias y condiciones personales del damnificado,
de modo de arribar a una solución que concilie lo mejor posible los
intereses en juego (ver esta Sala, exptes n° 33.840/2010 del 22-12-2016;
83.779/2007 del 05-04-2017, 37.766/2013 del 19-05-2017, 24.096/2011
del 16-05-2017; 110.032/2009 del 23-02-2017, 40743/2010 del 02-12-
2016; entre muchos otros).
En numerosas ocasiones expliqué que he descartado
multiplicar los ingresos de la víctima por el número de años, dado que tal
cálculo soslaya que sumar directamente cada uno de los importes -aún
parcialmente- que se devengarían como salarios, importa ignorar que al
fijarse la indemnización en una prestación única y actual, tal procedimiento
conducirá a un enriquecimiento ilegítimo en beneficio de la víctima.
Del mismo modo he desechado el temperamento de computar
un valor al punto de incapacidad pues ese método se desatiende de las
circunstancias de la víctima que sumadas al grado de incapacidad, habrán

Fecha de firma: 03/07/2025


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de determinar la concreta existencia de secuelas y su incidencia en el


ámbito de su capacidad productiva (ver por ejemplo expte. 41090/2009 del
7 de mayo de 2015; 112748/2006 del 24 de abril de 2012; 60440/2008 del
11 de julio de 2003, entre muchos otros).
La cuenta que se utiliza habitualmente importa multiplicar los
ingresos acreditados o presumidos, utilizando como pauta orientativa para
esos casos el Salario Mínimo Vital y Móvil del momento en que se realiza
la cuantificación, por los años desde la fecha del hecho hasta la edad
productiva de la víctima que esta sala estima hasta los 75 años por los
porcentajes de incapacidad calculados mediante el método de la
incapacidad restante. Sobre ello, se aplica una tasa de descuento del 5%
que esta considera adecuada para evitar el enriquecimiento incausado al
que referí en el párrafo que antecede. A su vez, se contemplan otras pautas
como orientadoras, si es que surgen de las constancias del expediente: la
situación familiar de la víctima, por ejemplo si tiene familiares a cargo o
no, la concreta incidencia de la lesiones en las tareas que desarrollaba más
allá de los porcentajes de incapacidad que resultan genéricos, si trabajaba
en relación de dependencia o de manera independiente, las probabilidades
de que la persona se reinserte en el mercado laboral, y tantas otras como
situaciones diversas son objeto de decisiones judiciales.
En definitiva, ponderaré 1) que el actor tenía al momento del
hecho 30 años, 2) que más allá de que en el incidente sobre beneficio de
litigar sin gastos se encuentra agregado un recibo de sueldo del accionante,
lo cierto es que la propia parte actora practica los cálculos que propone en
base al salario mínimo, vital y móvil y por ello, a fin de no excederme del
alcance del recurso, tomaré dicha pauta para el cómputo que aquí se
realiza, 3) una tasa de descuento del 5 % anual que en la actual coyuntura
económica entiendo adecuada y que representaría el adelanto por las sumas
futuras, equivalente a la que se podría obtener de una inversión a largo
plazo, 4) el período a computar que estaría dado hasta la edad productiva

Fecha de firma: 03/07/2025


Firmado por: EZEQUIEL SOBRINO REIG, SECRETARIO DE CÁMARA
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de la víctima que esta sala estima en 75 años y 5) los porcentajes de
incapacidad referidos, con la salvedad ya puesta de relieve.
Teniendo ello en consideración entiendo que los montos
fijados por el sentenciante resultan un tanto reducidos y por ello propongo
elevar la “incapacidad física sobreviniente” a Pesos Dos Millones
($2.000.000) y la “incapacidad psicológica” a Pesos Tres Millones
($3.000.000).
En cuanto al tratamiento psicológico, la experta recomendó
su realización en un lapso de entre 12 y 18 meses de frecuencia semanal y
señaló que los honorarios por consulta psicológica ascienden a $3.500 la
sesión.
Sin embargo, claro está, esas sumas se corresponden con el
momento de su dictamen y dado que como se explicará en profundidad
más adelante, el reclamo se trata de una deuda de valor, tal suma debe ser
fijada a la fecha de la sentencia de grado. Por tal motivo, entiendo que la
suma de Pesos Doscientos Cincuenta Mil ($250.000) fijada para este rubro
por el juez de grado resulta reducida y por ello propongo elevarla a Pesos
Seiscientos Mil ($600.000).
VII. Por “gastos médicos, de farmacia y traslados” el a quo
adjudicó la suma de Pesos Veinte Mil ($20.000).
El accionante cuestiona tal cifra por entender que es reducida.
Indica que sólo con analizar los datos inflacionarios del país puede
apreciarse que un medicamento cuesta mínimamente alrededor de $30.000.
Advierte que los medicamentos aumentaron el año pasado 95,4%, es decir,
0,6% por encima de la inflación general.
Teniendo en cuenta los medicamentos que se le indicaron al
actor al ser atendido en el centro DIM, entiendo que la suma fijada por esta
partida resulta un tanto reducida si se toma en consideración la fecha en
que se cuantificaron los daños, razón por la cual propongo al Acuerdo
elevar el rubro a Pesos Cincuenta Mil ($50.000).

Fecha de firma: 03/07/2025


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VIII. Por “daño moral” el juez que intervino en primera


instancia adjudicó la suma de Pesos Cuatrocientos Mil ($400.000).
Mientras que la parte actora cuestiona esta cifra por reducida,
la contraria hace lo propia por considerarla elevada.
El accionante sostiene que no se analizó debidamente que las
lesiones sufridas le impiden realizar los esfuerzo físicos más básicos y la
parte demandada y citada en garantía de la falta de explicitación de los
parámetros para la fijación del ítem indemnizatorio, lo que conculca su
derecho de defensa.
Este daño, se configura por todo sufrimiento o dolor que se
padece, independientemente de cualquier reparación de orden patrimonial.
Es el menoscabo en los sentimientos, consistente en los padecimientos
físicos, la pena moral, las inquietudes o cualesquiera otras dificultades o
molestias que puedan ser consecuencia del hecho perjudicial (conf.
LLAMBÍAS, J. J., Tratado de Derecho Civil - Obligaciones, t. I, págs.
297/298, n° 243).
Para su determinación no se requiere prueba de su entidad,
pues se lo tiene por acreditado con la sola comisión del acto antijurídico,
vale decir, que se trata de una prueba “in re ipsa”, que surge de los hechos
mismos (conf. esta Sala en causas n° 35.064/06 del 27/8/13 y n°
109.053/00 del 15/4/14 entre otras).
También, se ha dicho que el daño moral es una modificación
disvaliosa del espíritu en el desenvolvimiento de su capacidad de entender,
querer o sentir, que se traduce en un modo de estar de la persona diferente
de aquél en que se encontraba antes del hecho, como consecuencia de éste
y anímicamente perjudicial (conf. ZAVALA DE GONZALEZ, Matilde,
Resarcimiento de daños, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2004, Tomo
2A, página 39).
Así como también, que el daño moral es un daño jurídico, en
la medida que lesiona los bienes más preciados de la persona humana. Es
compartible que el daño moral es la lesión de razonable envergadura

Fecha de firma: 03/07/2025


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producida al equilibrio espiritual cuya existencia la ley presume y tutela y
que atañe a una persona. (conf. CNCiv., Sala B, 6- 12-99, “Mesa Gladys c/
La Cabaña s/ daños y perjuicios”).
En consecuencia, teniendo en consideración la caracterización
de la partida formulada precedentemente, valorando la afectación de índole
espiritual que es dable esperar que haya afectado al reclamante y sus demás
condiciones personales que surgen de estos autos entiendo que la suma
fijada resulta un tanto reducida y por ello propongo al Acuerdo que se
eleve a Pesos Dos Millones Quinientos Mil ($2.500.000).
IX. Por “tratamiento médico futuro” el a quo adjudicó Pesos
Cien Mil ($100.000) que la parte actora objeta por ser escasa teniendo en
cuenta la inflación y que la sesión kinésica en el sector privado se estima
en unos $7000, por lo que solicita que se eleve la cifra por este rubro a
$500.000.
La perito médica recomendó que el actor se someta a
kinesiología tres veces por semana durante seis meses a fin de aliviar la
sintomatología. Informó que el costo de la sesión era de $2.000 la sesión en
el ámbito privado.
Teniendo en cuenta el tratamiento recomendado y los valores
a la fecha de la sentencia de grado, la suma fijada por este rubro luce un
tanto reducida y por ello propongo elevarla a Pesos Trescientos Mil
($300.000).
X. El juez de grado rechazó el reclamo por “gastos de
vestimenta” por falta de prueba.
La parte actora critica tal decisión ya que resulta procedente
aunque no se aporte prueba directa de la inutilización de las prendas,
cuando las circunstancias del hecho permiten inferir este perjuicio, por lo
que resulta razonable presumir que la misma se encuentra totalmente
inutilizable o al menos dañadas sin posibilidad de “reparación”.
Ahora bien, precisamente la mecánica del accidente no
permite presumir en este caso particular que tal tipo de daño se haya

Fecha de firma: 03/07/2025


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producido. Tampoco se explica de manera concreta cómo fue que el evento


debatido deterioró en modo alguno las prendas que el actor llevaba al
momento del hecho.
Por lo expuesto, el rechazo del agravio se impone. Así lo voto.
XI. El sentenciante también rechazó por falta de prueba los
reclamos por “daños materiales” y “privación de uso”.
Ello también motiva la queja del accionante quien aduce que
“el a quo fundamentó su rechazo, aduciendo que el presupuesto
acompañado resulta desconocido por la citada en garantía y por tanto no
tiene autenticidad”.
Argumenta que en autos se ha probado la materialidad del
hecho y los daños en el rodado mediante fotografías adjuntadas como
documental y con la contestación del taller mecánico que da cuenta de la
autenticidad del presupuesto.
Por tales motivos sostiene que la partida es procedente y que
se debe utilizar la herramienta prevista por el artículo 165 del Código
Procesal para su fijación.
Los mismos fundamentos sirven de sustento al apelante para
requerir que también se revoque el rechazo del reclamo por privación de
uso. Asimismo, estima en 10 días la demora para realizar las reparaciones
en el vehículo.
Dado cómo ha llegado la cuestión ante esta instancia resulta
indiscutida la ocurrencia del evento. Teniendo en cuenta ello, sin dudas el
rodado del accionante debió sufrir daños por el impacto recibido desde
atrás por el vehículo comandado por el accionado que lo llevó a impactar
con otro rodado delante suyo.
Cualquier eventual duda que pudiera albergarse queda
despejada en virtud de la propia denuncia de siniestro que el demandado
formuló ante la aseguradora, en la cual incluso se hace mención a que
adjuntó fotos del auto al que impactó. Tales daños, además, pueden ser
observados en las fotografías agregadas como documental por la parte

Fecha de firma: 03/07/2025


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actora al iniciar este proceso que permiten advertir daños en la parte trasera
y delantera del vehículo del actor, concordante con la mecánica del hecho
debatido. A ello cabe agregar, además, el informe del taller a través del
cual se expidió sobre su autenticidad.
En ese marco de consideración, aún cuando es cierto lo
apuntado por el sentenciante respecto a que en tal pieza no surgen los
precios de las reparaciones y que sobre tal punto tampoco se requirió que
se expida el perito ingeniero mecánico, entiendo que ello no puede llevar al
rechazo de las partidas analizadas.
En efecto, he tenido oportunidad de señalar en autos “Ramos
Padilla, Juan María c/ Gómez, Daniel Pablo s/ daños y perjuicios”, expte.
n°: 32894/2017 del 01/11/2022 que según el artículo 165 del rito, los
jueces y juezas podemos y debemos fijar el importe resarcitorio de
aquellos daños que han sido legalmente comprobados (el resaltado me
pertenece). En este sentido el artículo 165 no trae una prerrogativa para los
magistrados y magistradas, sino una imposición, y las facultades
discrecionales - que deben anclarse en la experiencia, las variables de
mercado, la comparación con otras sentencias, etc.- alcanzan a la
determinación del monto en cuestión, pero no al reconocimiento e
indemnización de los daños. (Conf. Arg. Vila, Rosa en Houghton - Arean
(dir) Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Concordado con los
Códigos Provinciales. Análisis doctrinario y jurisprudencial.” Tomo 3, pág.
503).
De hecho, se ha considerado arbitraria la sentencia que
probada la existencia de un daño resarcible, rechaza la demanda sin hacer
uso de esta disposición que la legislatura le ha confiado al juez en miras al
adecuado servicio de justicia (CSJN, 10/12/92 Ja, 1995-II, síntesis).
Sentado ello, el experto mecánico a partir de las fotografías
aportadas observó daños en en el capot y óptica derecha; y producto de un
segundo impacto en la zona posterior de este automóvil, deformaciones

Fecha de firma: 03/07/2025


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predominantes de atrás hacia delante, que afectaron el portón trasero y


paragolpes trasero.
En consecuencia, propongo al Acuerdo revocar el rechazo de
estas partidas indemnizatorias. Por ello, teniendo en consideración tales
daños, en ejercicio de lo establecido por el artículo 165 del Código
Procesal y sin dejar de mencionar la dificultad que la ausencia de
parámetros concretos trae aparejada para la fijación de la partida, adjudico
por “daños materiales” la suma de Pesos Quinientos Mil ($500.000) y
Pesos Cien Mil ($100.000) por privación de uso.
XII. El magistrado de grado dispuso que las sumas fijadas
devenguen intereses desde la fecha del hecho y hasta su efectivo pago
conforme la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida
del Banco de la Nación Argentina, con excepción de las sumas fijadas por
tratamiento psicológico y kinésico en cuyo caso dispuso que se computen
desde la fecha del dictado de la sentencia por tratarse de eventuales
erogaciones sobre las que no han mediado aún desembolso de parte del
actor.
Mientras que la parte actora requiere que se aplique el doble
de la tasa activa por todo el período ya que la fijada no compensa siquiera
la inflación comprendida en el período que corresponde entre el accidente
y la sentencia de grado -sobre cuya aplicación y la actualización de los
montos se explaya- y que se capitalicen los intereses en caso de mora; la
citada en garantía solicita que se fije una tasa de interés puro desde el
evento y hasta el pronunciamiento de grado, ya que los rubros fueron
fijados a valores actuales, por lo que la tasa impuesta consagra un
enriquecimiento incausado a favor del actor, ya que se incurre en una
alteración del significado económico del capital de condena.
Respecto a los intereses que devengarán las sumas por las que
se admite el reclamo, es indiscutible que la reparación acordada debe ser
calificada como una deuda de valor en los términos del artículo 772 del
Código Civil y Comercial, tal como ya anticipé.

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En este tipo de obligaciones el objeto debido no es el dinero
sino un determinado “valor”, “utilidad” o “ventaja patrimonial” que debe
procurar el deudor al acreedor, pero que en definitiva se satisfará con una
suma de signos monetarios destinada a cubrir el valor debido (conf. esta
Sala, “Caracciolo, Daniel Roque c. Galeno Argentina S.A. y otros s. daños
y perjuicios – resp. prof. médicos y auxiliares”, expte. nº 110.205/2011 del
3 de septiembre de 2020 y sus citas).
En tales condiciones, este tribunal sostuvo como regla general
a lo largo del tiempo que si una obligación de valor es cuantificada a
parámetros monetarios actuales debe fijarse una tasa del 8% anual hasta el
momento en el que el crédito quede cristalizado en dinero (conf. “Aguirre
Lourdes Antonia c. Transporte Automotores Lanús Este S.A. s. daños y
perjuicios”, expte. nº 67325/2001 del 17 de marzo de 2009 y sus citas;
“Martínez, Eladio Felipe c. Díaz, Hernán Reinaldo s. daños y perjuicios”,
expte. nº 47114/2001 del 15 de marzo de 2013, entre otros), porque esa
tasa pura resulta suficientemente compensatoria para un capital que hasta
entonces es ajeno al deterioro inflacionario.
En ese mismo sentido tiene dicho la doctrina que en el caso de
las obligaciones de valor es correcto aplicar dos tasas de interés diferentes:
una desde que la obligación se hizo exigible y hasta que se determinó el
valor de la prestación, y otra desde este último momento hasta su pago. La
primera debe ser pura, lo que equivale a decir que no debe contener
componentes inflacionarios, ya que el monto de la obligación se determina
conforme al valor que ella reviste en el momento de la cuantificación en la
sentencia. La restante se aplica cuando la deuda queda finalmente
consolidada en dinero, supuesto en el cual cabe aplicar una tasa como la
activa que computa la depreciación de la moneda. En definitiva, la tesis
contraria reconoce dos veces la desvalorización monetaria operada entre el
hecho generador de los perjuicios y la sentencia que cuantifica esos daños a
valores actuales, con el consiguiente enriquecimiento sin causa del
acreedor (conf. Ossola, Federico Alejandro en Lorenzetti, Ricardo Luis

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[director], Código Civil y Comercial de la Nación Comentado, Santa Fe,


Rubinzal Culzoni, 2015, t. V, págs. 158/159).
Así las cosas, si bien durante el último período este colegiado
había variado ese criterio con fundamento en el aumento generalizado de
los precios de bienes y servicios, como también en la necesidad de ofrecer
uniformidad con el resto de las salas que componen esta Cámara de
Apelaciones, lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en
la causa “Barrientos” (CIV 28577/2008/1/RH1, sentencia del 15 de octubre
de 2024) resulta decisivo para retomar el camino trazado con anterioridad.
Sobre este punto, cabe recordar que es un principio asentado
desde el caso “Cerámica San Lorenzo” de 1985 (Fallos: 307:1094) que los
tribunales inferiores deben conformar sus decisiones a las sentencias de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación. La propia Corte recordó en
“Schiffrin” (Fallos: 340:257, sentencia del 28 de marzo de 2017) –con su
integración actual– el deber moral que tienen los magistrados de conformar
sus decisiones a las adoptadas por el máximo tribunal cuando no se aportan
razones de suficiente entidad argumentativa para modificarlos. Señaló
expresamente en el considerando 9º que “…los precedentes deben ser
mantenidos por esta Corte Suprema y respetados por los tribunales de
grado, por una importante y evidente razón de seguridad jurídica. La
carga argumentativa de modificarlo corresponde a quien pretende
apartarse del precedente, debiendo ser excepcional y fundada”.
En definitiva, los intereses deberán liquidarse desde el día en
que se produjo el perjuicio objeto de la reparación (artículo 1748 del
Código Civil y Comercial) y hasta la sentencia de primera instancia a la
tasa del 8% anual, y desde allí hasta su efectivo pago a la tasa activa cartera
general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la
Nación Argentina de conformidad con la doctrina sentada en el fallo
plenario “Samudio” dictado el 20 de abril de 2009 por esta Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil, salvo en lo atinente a los tratamientos
cuya fecha de inicio del cómputo el juez estableció a partir del dictado de

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la sentencia de grado, ya que más allá de que no comparto ese criterio, la
ausencia de agravio concreto sobre el punto me impide avanzar sobre el
tema.
Finalmente, en cuanto a la capitalización que requiere la parte
actora deberá estarse a lo previsto por el inc. c del artículo 770 del Código
Civil y Comercial de la Nación, una vez que los presupuestos que dicha
norma indica se tornen, eventualmente, operativos.
En consecuencia, propongo al Acuerdo que se modifique el
cómputo de intereses de acuerdo a lo aquí establecido y que se revoque la
doble tasa impuesta para el caso de demora en el cumplimiento de la
sentencia.
XIII. Por lo expuesto voto porque: 1) se eleve a Pesos Dos
Millones ($2.000.000) la “incapacidad física sobreviniente”, a Pesos Tres
Millones ($3.000.000) la “incapacidad psicológica”, a Pesos Seiscientos
Mil ($600.000) la suma destinada a sufragar el tratamiento psicológico
recomendado, a Pesos Cincuenta Mil ($50.000) la correspondiente a
“gastos médicos, de farmacia y traslados”, a Pesos Dos Millones
Quinientos Mil ($2.500.000) la destinada a enjugar el “daño moral” y a
Pesos Trescientos Mil ($300.000) la relativa al “tratamiento médico
futuro”, 2) se revoque el rechazo del “daño material” y “privación de
uso” y se otorgue por esas partidas la suma de Pesos Quinientos Mil
($500.000) y Pesos Cien Mil ($100.000), respectivamente, 3) se modifique
la tasa de interés a aplicar de conformidad con lo establecido en el apartado
XII , 4) se confirme la sentencia en todo lo demás que fue motivo de no
atendibles agravios y 5) se impongan las costas de Alzada a las accionadas
quienes resultaron sustancialmente vencidas (artículo 68 del Código
Procesal), teniendo en cuenta para ello que en orden a los distintos criterios
aplicados por las salas de esta Cámara, lo decidido en materia de intereses
impide considerar a la parte actora vencida en lo que a este aspecto
concierne.

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El Dr. Rodríguez y la Dra. Gabriela A. Iturbide votaron en


igual sentido y por análogas razones a las expresadas por la Dra. Guisado.
Con lo que terminó el acto.

EZEQUIEL J. SOBRINO REIG


SECRETARIO

Buenos Aires, 03 de julio de 2025.-


Por lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo que
antecede, el tribunal RESUELVE: 1) elevar a Pesos Dos Millones
($2.000.000) la “incapacidad física sobreviniente”, a Pesos Tres Millones
($3.000.000) la “incapacidad psicológica”, a Pesos Seiscientos Mil
($600.000) la suma destinada a sufragar el tratamiento psicológico
recomendado, a Pesos Cincuenta Mil ($50.000) la correspondiente a
“gastos médicos, de farmacia y traslados”, a Pesos Dos Millones
Quinientos Mil ($2.500.000) la destinada a enjugar el “daño moral” y a
Pesos Trescientos Mil ($300.000) la relativa al “tratamiento médico
futuro”, 2) revocar el rechazo del “daño material” y “privación de uso” y
otorgar por esas partidas la suma de Pesos Quinientos Mil ($500.000) y
Pesos Cien Mil ($100.000), respectivamente, 3) modificar la tasa de interés
a aplicar de conformidad con lo establecido en el apartado XII, 4)
confirmar la sentencia en todo lo demás que fue motivo de no atendibles
agravios, y 5) imponer las costas de Alzada a las accionadas.
Regístrese, notifíquese, publíquese en los términos de la
acordada 10/2025 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
y devuélvase.

PAOLA MARIANA GUISADO – JUAN PABLO RODRÍGUEZ – GABRIELA A. ITURBIDE


JUECES DE CÁMARA

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