DEVOCIONARIO FRANCISCANO
OFM
Te adoramos, santísimo
Señor Jesucristo aquí y en
todas las Iglesias que hay en
todo el mundo y te
bendecimos pues por tu santa
cruz redimiste al mundo.
¡Oh sagrado banquete!
en el cual se recibe a Cristo
se hace un recuerdo vivo de
su pasión nuestra alma se
llena de gracia al contemplar
la gloria futura.
Nos diste pan del cielo,
que contiene en si toda
delicia.
Oh Dios, que en este
admirable sacramento nos
dejaste el memorial de tú
Pasión, te pedimos nos
concedas venerar de tal
modo los sagrados misterios
de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos
constantemente el fruto de tu
redención. Tú que vives y
reinas por los siglos de los
siglos.
R. Amen.
¡Oh Alto y Glorioso Dios! Ilumina las tinieblas de mi corazón, y dame
fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta, sentido y conocimiento Señor,
para que cumpla tu Santo y veraz mandamiento. Amen.
Nuestros Padres Francisco y Clara de Asís… Rogad por
nosotros.
Paz y bien
ANGELUS (ORDINARIO)
Se reza tres veces al día: al amanecer, al mediodía y al atardecer.
Se debe rezar de rodillas, excepto el sábado por la tarde y el domingo, que se reza de pie, en
recuerdo de la resurrección de Jesús.
V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo. Ave maría.
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. Avemaría.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros. Avemaría.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración
Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, a fin de que, habiendo conocido por la voz del Ángel
el Misterio de la Encarnación de tu divino Hijo, podamos, por los méritos de su Pasión y de su Cruz,
alcanzar la gloria de la Resurrección. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
REGINA COELI (ANGELUS DE PASCUA)
Esta antífona, se reza durante el tiempo pascual en vez del Ángelus (siempre de pie)
V. Reina del Cielo, alégrate, aleluya.
R. Porque Aquel, a Quien mereciste llevar, aleluya.
V. Resucitó según dijo, aleluya.
R. Ruega por nosotros a Dios, aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.
R. Porque resucitó el Señor verdaderamente, aleluya.
Oremos:
Oh Dios, que has alegrado al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
concédenos, por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcanzar los gozos de la Vida eterna.
Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
EJERCICIO DIARIOS DE UN FRAILE MENOR
ORACIONES DE LA MAÑANA.
Al despertar.
Se santiguará diciendo: En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Después dirá como
San Francisco: Dios mío y todas mis cosas.
Me consagro a Vos, Dios mío en este día como lo hice el día en que recibí esta santa insignia de
penitencia (besa el hábito y se lo pone y repite)
Este santo hábito
que es signo de penitencia
me ayude a conservar siempre
la pureza de conciencia.
Sujetad, Señor todos mis sentidos y potencias para que haga en toda tu voluntad y no la mía (besa
el cordón y se lo pone y repite)
Gozoso ciño a mi cuerpo
este bendito cordón
para tener mis pasiones
en saludable prisión.
Dirigiendo la, vista al crucifijo, que debe presidir el dormitorio de todo buen cristiano, dirá:
Tú que eres el Camino, la Verdad y la Vida, dirige mis acciones en el presente día.
Dígnate aceptar, Dios mío, las palpitaciones todas de mi corazón en este día, en unión con los
méritos de mi Padre S. Francisco. Con él y como él quiero unir mi voz a la de todas las criaturas y
con ellas bendecirte. Te bendigo especialmente con la hermana luz que alumbrará mis pasos y con
el hermano aire que habré de respirar en este día. Virgen Inmaculada, muéstrame hoy que eres mi
Madre, no negándome los cariños de tu maternal protección. Reina de los Ángeles, ordena al de
mi Guarda que custodie mis caminos y me amoneste con santas inspiraciones. Ángel mío, ¡en ti
confío! Y tú ¡oh Padre San Francisco! Por las llagas preciosas de tus manos, concede a mis manos
obras de caridad; por la llaga de tu costado, inflama mi corazón en llamas de purísimo amor; por
las llagas de tus pies endereza los míos por los caminos de la Justicia, de la Paz y de la Misericordia.
Amén.
Ángel de la Guarda
Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.
Bendita sea tu pureza
Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón;
mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.
OFICIO FRANCISCANO
Los hermanos terciarios satisfacen su obligación, respecto de las oraciones
vocales, rezando 12 Padre Nuestros, Ave Marías y Glorias o el Oficio Parvo de
Nuestra Señora la Virgen María (sustituyendo el Oficio de la Iglesia):
Por Oficio de Lectura y Laudes: seis Padre Nuestros
Por Vísperas y Completas: seis Padre Nuestros
Podrá rezar también el Oficio meditando la pasión del Señor Jesucristo de esta manera:
OFICIO DE LECTURA. (Se reza a las 5 am)
V. Abre Señor mis labios.
R. Y mi lengua pronunciara tu alabanza
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
1-. Señor mío Jesucristo, que en víspera de tu pasión instituiste el Santísimo sacramento:
ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
2-. Señor mío Jesucristo, que sudando sangre, y triste el alma oraste al eterno Padre en el
Huerto de los Olivos: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
3-. Señor mío Jesucristo, que sobrecogido de mortal agonía pediste al Padre que a ser
posible os librase del cáliz de la amargura: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave
María y Gloria).
4-. Señor mío Jesucristo, que fuiste entregado por el que os hacia compañía en la mesa: ten
piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
5-. Señor mío Jesucristo, que fuiste preso, maniatado y llevado a la presencia de Anás y
Caifás: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Laudes. (A las 6 de la mañana).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
6-. Señor mío Jesucristo, que por boca de tu pueblo a quien benignamente extendiste tus
manos; fuiste declarado reo de muerte: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y
Gloria)
HORAS MENORES.
Prima. (A las 7 de la mañana).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
7-. Señor mío Jesucristo, que sufriste azotes, espinas, esputos y bofetadas siendo el ludibrio
de la plebe: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Tercia. (A las 9 de la mañana).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
8-. Señor mío Jesucristo, que sufriste la sentencia de muerte para darnos vida: ten piedad de
nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Sexta. (A las 12 del día).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
9-. Señor mío Jesucristo, que fuiste clavado en la cruz para darnos libertad: ten piedad de
nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Nona. (A las 3 de la tarde).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
10-. Señor mío Jesucristo, que encomendaste tu espíritu en manos del Eterno Padre y
permitiste que abrieran tu corazón: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y
Gloria).
Vísperas. (Al caer la tarde 5 de la tarde).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
11-. Señor mío Jesucristo, que fuiste depuesto de la Cruz y puesto en los brazos de tu
Madre María, a quien hiciste madre nuestra: ten piedad de nosotros. (Padre Nuestro, Ave
María y Gloria).
Completas. (Al final del día).
V. Ven Dios mío en mi auxilio
R. No tardes Señor en socorrerme.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
12-. Señor mío Jesucristo, que fuiste colocado en el sepulcro dejando en amarga soledad a
la Virgen Mari, y en desconsuelo a todos los que creían en tu nombre: ten piedad de
nosotros. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Corona de las Siete Alegrías de la Santísima Virgen María
Historia
Esta es una antigua devoción practicada por los Franciscanos. El Hermano Luke Wedding,
historiador franciscano, señala como fecha de comienzo de esta devoción el año 1422, en el
cual ingresó a la Orden un joven muy piadoso, que solía demostrar su devoción hacia la
Virgen María, realizando una corona con rosas frescas para colocarla sobre una estatua de
la Santísima Virgen. Cuando ingresó a la Orden se le prohibió esta devoción y por ello,
quiso dejar la Orden, pero en una visión de la Virgen, ésta le indica que no deje la Orden, ni
se entristezca por no poder continuar con su devoción, le pide que, en lugar de la corona de
flores frescas, que se marchitan y a veces no se consiguen, le coloque una espiritual,
siempre fresca y más apreciada por ella: La realizada con flores creadas rezando y
meditando las siete alegrías que ella vivió en la tierra, el novicio comenzó esta devoción y,
estando en oración, el Maestro de Novicios tuvo una visión: la de un ángel que iba tejiendo
una corona de rosas, a medida que el novicio rezaba, y después de cada decena de rosas,
insertaba un lirio dorado, al terminar de rezar el novicio, el ángel colocó la corona sobre la
cabeza del novicio orante. Estaba tan maravillado el Maestro de Novicios que le preguntó
sobre el significado de la visión que había tenido, y al oír la explicación, lo contó a todos
los Hermanos, y pronto se difundió esta devoción a toda la Familia Franciscana.
Esta devoción está favorecida con muchas indulgencias concedidas por los Papas, son
ganadas por los Franciscanos y los fieles que recen esta Corona Franciscana.
- Ave María Purísima… sin pecado concebida
-Por la señal de la Santa Cruz…
- Acto de contrición
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser tú
quién eres, bondad infinita y por qué te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón
haberte ofendido, también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y
cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amen.
V/.- Abre, Señor, mis labios.
R/. Y mi lengua proclamará tus alabanzas.
V/. Señor, date prisa en socorrerme.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
PRIMERA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad por la primera alegría que tuvo la
Virgen María, cuando el Arcángel San Gabriel le anunció que ella concebiría y daría a luz
al hijo de Dios.
+ Rezar un Padre Nuestro y diez Ave María y Gloria.
*Por tu limpia concepción oh soberana princesa una muy grande pureza te pido de corazón
que mi alma no se pierda ni muera sin confesión (después del Gloria)
SEGUNDA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad, por la segunda alegría que tuvo a
Virgen María, cuando fue a visitar a s prima Santa Isabel, de quien fue reconocida y
proclamada por verdadera Madre de Dios.
+ Rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
TERCERA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad, por la tercera alegría que tuvo la Virgen
María, cuando dio a luz a su divino Hijo en el Portal de Belén y lo reclinó en el pesebre, en
medio de dos animales.
+ Rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
CUARTA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad, por la cuarta alegría que tuvo la Virgen
María, cuando vio a los Reyes Magos adorar a su divino Hijo y ofrecerles sus místicos
dones.
+ Rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
QUINTA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad, por la quinta alegría que tuvo la Virgen
María, cuando después de haber perdido a su divino Hijo, lo encontró en el templo de
Jerusalén sentado entre los doctores, escuchándoles y preguntándoles.
+ Rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
SEXTA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad, por la sexta alegría que tuvo la Virgen
María, cuando se le apareció su divino Hijo resucitado y triunfante de la muerte y del
pecado.
+ Rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
SÉPTIMA ALEGRÍA
Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad, por la sexta alegría que tuvo la Virgen
María, cuando fue subida al cielo y coronada como Reina y Señora de todo lo creado,
Madre y Abogada de los pecadores.
+ Rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
Oraciones Finales
Dos Ave María en Honor de los 72 años que, según la tradición, vivió la Virgen sobre la
tierra.
Letanías lauretanas
Saludo a la Bienaventurada Virgen María
Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María Virgen hecha Iglesia, y elegida por
el Santísimo Padre del Cielo, consagrada por él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu
Santo Paráclito, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia, y todo bien.
Salve, palacio de Dios; Salve, tabernáculo de Dios; Salve, de Dios, Salve, vestidura de
Dios; Salve, esclava de Dios; Salve, madre de Dios, Salve también vosotras, santas
virtudes, que por la gracia e iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en los corazones
de los fieles, para hacerlos de infieles, fieles a Dios.
Oración final: ¡Oh Dios!, que en la gloriosa resurrección de tu Hijo has devuelto la alegría
al mundo entero, concédenos por intercesión de la Virgen María poder gozar de las alegrías
sin fin de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, por intención del Sumo Pontífice
Ofrecimiento
Oh dulcísima Virgen María, Madre de Dios, Reina de los Ángeles y seguro refugio de
pecadores, os ruego por todos nuestros gozos, que volváis vuestros benignos ojos sobre el
más íntimo de vuestros devotos, y recibas con agrado esta Corona en memoria de vuestras
principales alegrías. Continuad vuestro patrocinio conmigo, y aumentad mi afecto y
devolución a Vos. Concédeme la gracia de ser del número de los que vos amáis y guardáis
escritos de vuestro corazón virginal. Encomiendo igualmente a vuestra clementísima
intercesión, la Santa Iglesia Católica, el Sumo Pontífice, la extirpación delas herejías, la
perpetua paz y unión entre los principales cristianos, y finamente todos los vivos y difuntos
por los que es mi intención rogar.
Particularmente os ruego me alcancéis de vuestro Divino Hijo el perdón de mis gravísimos
pecados, los auxilios oportunos para cumplir la divina ley, y la perseverancia final, que
será. Virgen Inmaculada el más glorioso triunfo de vuestra intersección y de lo Divina
misericordia. Amén.
V.- ¡Ave María Purísima!
R.- Sin pecado concebida
V.- Por la señal de la santa cruz…
Los siete Dolores de la Virgen María
Se reza igual que la corona de las siete alegrías solo sustituimos las
alegrías por los dolores
Al final del Gloria se dice:
Madre llena de Dolores acuérdate, que en la cruz te nombro tu hijo
Jesús, madre de los pecadores.
Primer Dolor:
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una
espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en
cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como
corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor... Y, por los
méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus
virtudes.
Segundo Dolor:
La huida a Egipto con Jesús y José
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir
precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu
Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que
precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este
dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las
tentaciones del demonio.
Tercer Dolor:
La pérdida de Jesús
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder
a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido
ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te
acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los
jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Cuarto Dolor:
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a
tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el
instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida,
aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a
muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si
fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni
la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en
su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la
frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor
espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló
hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos
en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos
de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
La crucifixión y la agonía de Jesús
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la
crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego
al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión
hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma
también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en
este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por
el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Sexto Dolor:
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la
lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado
en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo
ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la
vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de
bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos
hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este
dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El
nos amo.
Séptimo Dolor:
El entierro de Jesús y la soledad de María
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al
enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era
enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú
supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te
quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el
mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita,
fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro
rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le
acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de
aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo,
concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
Rosario a la santísima Virgen María
Se nombra ahora el misterio que se va a considerar según el día de la
semana; luego se reza un Padre Nuestro, diez avemarías y gloria.
Después se reza:
"María, Madre de Gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de
nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén."
“Nuestro Padre y Hermano San Francisco de Asís, ruega por nosotros”
Y se continúa con el siguiente misterio.
Lunes y sábados; misterios gozosos.
1. La Encarnación.
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
4. La Purificación de Nuestra Señora.
5. El Niño perdido y hallado en el Templo.
Jueves; misterios luminosos.
1. El Bautismo del Señor.
2. Las bodas de Cana.
3. El anuncio del Reino de Dios.
4. La Transfiguración del Señor.
5. La institución de la Eucaristía.
Martes y viernes; misterios dolorosos.
1. La oración en el huerto.
2. La flagelación del Señor.
3. La coronación de espinas.
4. La Cruz a cuestas.
5. Jesús muere en la Cruz.
Miércoles y domingos; misterios gloriosos.
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora.
5. La Coronación de María Santísima.
Al terminar los cinco misterios se rezan un Padre nuestro y tres
avemarías especiales, así:
Padre nuestro…
Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, virgen purísima y castísima
antes del parto, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la
ilumines, llena eres...
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, virgen Purísima y castísima
en el parto, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que
la alientes, llena eres...
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, virgen purísima y
castísima después del parto en tus manos encomendamos nuestra
caridad para que la inflames y nuestra alma para que la salves, llena
eres...
Dios te salve María santísima, templo, trono y sagrario de la Santísima
Trinidad, virgen concebida sin la mancha del pecado original.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y
esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de
Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto
bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
- Señor, ten piedad. - Madre virginal
- Cristo, ten piedad. - Madre sin corrupción
- Señor, ten piedad. - Madre inmaculada
- Cristo, óyenos. - Madre amable
- Cristo, escúchanos. - Madre admirable
- Dios Padre celestial, - Madre del buen consejo
- . . . ten misericordia de - Madre del Creador
nosotros. - Madre del Salvador
- Dios Hijo, Redentor del - Virgen prudentísima
mundo, - Virgen digna de veneración
- Dios Espíritu Santo, - Virgen digna de alabanza
- Trinidad Santa, un solo Dios, - Virgen poderosa
- Santa María, - Virgen clemente
- . . . ruega por nosotros. - Virgen fiel
- Santa Madre de Dios - Espejo de justicia
- Santa Virgen de las vírgenes - Trono de sabiduría
- Madre de Cristo - Causa de nuestra alegría
- Madre de la Iglesia - Vaso espiritual
- Madre de la divina gracia - Vaso digno de honor
- Madre purísima - Vaso insigne de devoción
- Madre castísima - Rosa mística
- Torre de David original
- Torre de marfil - Reina elevada al cielo
- Casa de oro - Reina del Santísimo Rosario
- Arca de la alianza - Reina de las familias
- Puerta del cielo - Reina de la familia franciscana
- Estrella de la mañana
- Salud de los enfermos - Reina de la paz
- Refugio de los pecadores
- Consuelo de los afligidos - Cordero de Dios, que quitas los
- Auxilio de los cristianos pecados del mundo,
- Reina de los Ángeles - perdónanos, Señor.
- Reina de los Patriarcas - Cordero de Dios, que quitas los
- Reina de los Profetas pecados del mundo,
- Reina de los Apóstoles - escúchanos, Señor.
- Reina de los Mártires - Cordero de Dios, que quitas los
- Reina de los Confesores pecados del mundo,
- Reina de las Vírgenes - ten misericordia de nosotros.
- Reina de todos los Santos
- Reina concebida sin pecado
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: no desprecies las
súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos
siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.
- Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
- para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor
Jesucristo.
Oración. Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras
almas, para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la
Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos
llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
Ave María purísima…
Por la señal de la Santa Cruz…
SALUDO A LA
BIENAVENTURADA
VIRGEN MARÍA
[SALVM]
Salve, Señora, santa
Reina,
santa Madre de Dios,
María,
que eres virgen hecha
iglesia
Y elegida por el
santísimo Padre del
cielo,
a la cual consagró Él
con su santísimo
amado Hijo y el Espíritu
Santo Paráclito,
En la cual estuvo y está
toda la plenitud de la
gracia y todo bien.
Salve, palacio suyo;
salve, tabernáculo suyo;
salve, casa suya.
Salve, vestidura suya; salve, esclava suya;
salve, Madre suya y todas vosotras, santas
virtudes, que sois infundidas por la gracia e iluminación
del Espíritu Santo en los corazones de los fieles,
para que dé infieles hagáis fieles a Dios.