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Crónica Del Gran Incendio Acaecido en G

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B. GONZALES B.

CRONICA

DEL

GRAN INCENDIO

ACAECIDO EN GUAYAQUIL

el 5 y 6 de Octubre de 1896

GUAYAQUIL

-1896.-
DE GE IL
AQU

Publicación del Proyecto de Rescate Editorial


de la Biblioteca Municipal de Santiago de Guayaquil
PROLOGO.

STE libro es de actualidad: más que de actua-


FIS TE
lidad, es necesario.
Después de la gran catástrofe que ha traído el des
consuelo y la tristeza: después de haber visto desa
parecer en pocas horas, el trabajo de tres siglos, es pre
ciso que la Historia se siente sobre los escombros hu-
meantes, y escriba la relación del pavoroso incendio.
Ésas horas de luto y de lágrimas, no pasan: han
pesado sobre Guayaquil, com un siniestro horrible, y
la América entera, ha experimentado una especie de
espanto. Un estupor profundo ha pasado por todas las
ciudades del continente occidental y los habitantes de
un hemisferio entero, han llorado con nosotros, sobre
las ruinas de una ciudad floreciente, cuya porción
más valiosa ba desaparecido destruida por el incendio .
Es en realidad una cosa aterradora. Dormir

una ciudad entera, mecida por la brisa de su río, arru-


llada por las palmas que le dau sombra, tranquila; re-
costada sobre sus colinas verdes y sembradas de flores
que embalsaman su ambiente, y despertar en medio de la
noche, al eco terrible de la alarma, y contemplar en el ro-
jizo horizonte la llama que se eleva terrible y amenaza-
dora; ver las casas desaparecer derretidas al soplo abrasa-
dor. A la suprema calma, suceder la suprema lucha: al pa-
cífico sueño, el estupor profundo: á la brisa suave el hu-
racán, y esta terrible escena, dibujada en su atmósfera,
Ilevar el supremo terror á los horizontes lejanos, y todos
los pueblos circunvecinos, contemplando, en extenso rá-
dio de sesenta millas, una ciudad , grande, poderosa, rica ,
orgullosa con el trabajo de sus hijos; tranquila sobre el
porvenir, por la riqueza propia de su suelo, emporio del
comercio de una nación, hidalga y generosa, de todos
asilo, para todos madre, hundirse en torbellino terrible,
desaparecer en conflagración espantosa, ante la llama que
abrasa, la mayor parte de sus edificios! Mil quinientos
hogares devorados por la inmensa hoguera; el hogar del
rico y el hogar del pobre; el palacio y la humilde choza:

IV
el templo, la imprenta, el banco, la escuela, el taller, la
aduana, todo ha desaparecido, y de ese montón de edifi.
cios llenos de vida, sólo ha quedado un montón de escom-
bros, como un campo de desolación. Y á los alrededores
de la ciudad, el espectáculo aún más desolador: veinti-
cinco mil personas sin abrigo y sin pan, contemplando
el inmenso desastre.

Mas, en medio de tántas lágrimas amargas, úna de


dulzura infinita brota de nuestros ojos, al recordar que
no hemos estado aislados en la inmensa catástrofe; hemos
tenido cincuenta millones de hermanos, que han venido
en la hora del infortunio á tendernos su mano fraternal .
La América entera se ha asociado á nuestro duelo, y las
familias en su luto y orfandad han tenido la voz de
aliento, el cariñoso recuerdo que les ha venido de un ex-
tremo al otro del gran continente americano . Esto es
grande y noble.

Guayaquil se levantará de sus ruinas, y de entre los


escombros de hoy, surjirá mañana la ciudad rica, her-
mosa, más hermosa que antes. Ciudad que cuenta con
el trabajo y el patriotismo de sus hijos, renace á ese es-
fuerzo vivificador.
Pero no debe olvidar su hora de duelo! aconteci.
mientos como éste forman época en los anales de los
pueblos: es preciso que siempre conserve muy presente
esta inmensa desgracia, y hé allí por qué es bueno este
libro. El quedará como eterno monumento ante la his-
toria . con sus páginas que las generaciones futuras ho-

V
jearán estremecidas , como hojeamos hoy la relación
del incendio de 1764, conservada en los anales de su
Municipio.

Es preciso que ese monumento quede, no sólo en el


libro, sino en el bronce; debería levantarse una columna
conmemorativa del desastre para recordar siempre, á los
hijos de Guayaquil, que el enemigo formidable de su de-
sarrollo, que desde su cuna viene persiguiéndola sin
tregua, sigue su obra destructora. Y, este recuerdo pe-
renne los conserve siempre en vela, para atacar con ener-
gía incontrastable al devorador elemento é impedir que
llegue á tomar grandes proporciones en cuyo caso el
hombre es impotente para dominarlo, y el incendio se
hace invencible.

Insistimos. En 1764, el incendio, destruyó cente-


nares de casas, elevándose las pérdidas á cuatro millo-
nes de pesos fuertes. En 1771 , toda la parte incendiada
había sido reedificada.

En 1896, el incendio ha sido diez veces mayor, pero


los adelantos modernos prestan recursos inmensos para

reedificar en diez veces nenos tiempo que ciento treinta


y dos años antes.

No vacilamos en asegurar que antes de diez años,


Guayaquil estará reconstruido.

El patriotismo nunca desmentido, que caracteriza á


los hijos de esta noble ciudad, será la poderosa palanca,
con la cual se levantará de sus cenizas la perla del Pacífi-

VI
co, radiante y hermosa y dentro de pocos años, veremos
aún la animación y la vida, donde hoy solo imperan el si-
lencio y la soledad; las plazas aparecerán con sus monu
mentos; las iglesias elevarán sus altas torres; las calles se
poblarán de nobles edificios y las orillas de nuestro río,
volverán á la actividad que antes ha reinado y que hoy se
halla limitada á la región Sur.
Concluimos: repitiendo el desastre es grande, pero,
mas grande es aún el patriotismo de los hijos de Gua

yaquil,

FRANCISCO CAMPOS
Relacion Histórica.

SUMARIO.-El enemigo implacable.— Esfuerzos gigantes-


cos.-La obra reparadora.- Colcsal tributo.-
Ojeada histórica.- Cinco incendios.--Destrucción
del Puerto y La Marina.- Niños quemados.-
El fuego sorprende a los habitantes en sus lechos.
Incendio de las Peñas en 1678.- El incendiario
Mantelillos.- 130 casas destruidas en dos hu-
ras.-Guayaquil en cenizas por dos ocasiones.-
Acuerdo del Cabildo y de la vecindad aprobado
por don Melchor Portocarrers Lazo de la Vega.-
La Ciudad se extiende al Sur.-El incendio de
1764, llamado "fuego grande."
Dɔs millones perdidos. —Lle jada de la prime-
ra bomba contra incendios. -Fuego de Lagomar-
sing en 1830.—El desistre de 1841.— Incendio
del Hospital Militar.-Incendio de la Fábrica de
Gas.- Ultimas siniestras reminiscencias.

Guayaquil tiene un enemigo implacable que desde


su orígen la amenaza de muerte : es el fuego.
En vano el heroico esfuerzo de sus hijos ha preten-
dido siempre ahogar al monstruo que la devora.
Cuando se ha creído ya al enemigo inerme, Guaya-
quil le ha visto erguirse más fiero que nunca y ha senti-
do otra vez todo el rigor de su brutal zarpazo.

Con esta amenaza constante, con los rudos golpes


asestados un día y otro día en el corazón de un pueblo
que comienza á gozar de vida propia, no debe extrañar-
se que no haya recorrido en línea ascendente, toda la es-
cala del progresɔ; y antes bien, es admirable esa sed de
nueva vida con que se levanta de sus frías cenizas como
el fénix de la fábula.

Nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros hemos


visto muchas veces consternados el siniestro resplandor
de la hoguera que ha barrido la fortuna pública y sem-
brado de ruinas de muerte su inmenso radio y de fuego,
pero todos hemos visto también, llenos de admiración y
de entusiasmo, como se lucha contra la voracidad del
insaciable enemigo, y cuánto puede la voluntad y la per-
severancia de este pueblo viril y laborioso por excelen-
cia para levantarse de nuevo rico y floreciente en medio
de sus escombros.

Pero por grande y fecunda que sea la labor de los


guayaquileños, por infatigables que se muestren en la
obra contínua de reparación; ay! no pueden impedir que
la hermosa Guayaquil, se detenga muchas veces en su
rápida marcha hacia el progreso cuando la hiere el formi-
dable azote de su adversario.

Como las profundas heridas que dejan siempre hon-


das cicatrices, á pesar de los auxilios de la ciencia y de
la acción reparadora de la naturaleza, la ciudad de Gua-
yaquil queda también mostrando huellas indelebles, des -
pués de los grandes incendios, no obstante la ya recono -
cida actividad de sus habitantes para borrar las señales
del desastre.
Si con el tiempo y •el trabajo, el daño llega al fin á
desaparecer y se ve á la población que surge llena de nue-
va vida entre los restos carbonizados , los años perdidos
en esta obra de Penélope no se reponen jamás, y esa su-
ma de tiempo representa un caudal inmenso , que au-
menta en cada centuria sus proporciones gigantezcas y
viene á ser el tributo más colosal que haya pagado pue-
blo alguno de la tierra al déspota de sus tiranos.
Oh! es admirable cómo Guayaquil puede levantar
cabeza bajo el peso de esta garra formidable.
Todo es echar una mirada sobre la historia de este

pueblo y no se ven más que montones de ruinas marcan-


do todos las épocas de su existencia; siempre la hoguera
por todas partes consumiendo la riqueza pública á me-
dida que renacía , con la voracidad del buitre de Pro-
meteo .
A la vista tenemos la crónica negra de estos. sinies-
tros, extraída de los archivos municipales.
Echemos una rápida ojeada sobre esas sombrías pá-
ginas y detengámoncs apenas ante los más altos rimeros
de escombros.
Hasta el año de 1756 padeció esta ciudad cinco in-
cendics generales, que redujeron á cenizas más de cien
casas en cada uno, sin contar los templos.
El primero ccurrió en 1624. El segundo en 1632 ,
que comenzó en la plaza y puerto de la « Marina»,abrazan-
do la porción más valiosa de la población . El tercero en
1636, que principió á media noche y se desarrolló con tal
voracidad que según la relación textual tomada de datos
oficiales que tenemos á la vista «muchas madres no se
acordaron de sus hijos, pereciendo en las llamas algunos
niños, y muchas personas salieron medio abrazadas, por-
que el fuego las sorprendió en sus lechos . El cuarto fué
en 1678, quemándose todas las casas del barrio de las
« Peñas» Este siniestro fué obra del crímen y el incen-
diario se conoce con el nombre de Mantelillos . El quinto
incendio tuvo lugar en 1707, el 27 de Agosto á las 7 de la
noche, durante el cual se vió caer en escombros 130 ca-
sas en menos de dos horas.

De estos incendios dos fueron tan generales que la


ciudad quedó reducida á cenizas, y tan grandes desastres
fueron el origen de que se pensara en extender la pobla-
ción hacia el Sur, ó sea á la parte que se llamó después
Cuidad Nueva».

Un extracto del Compendio Histórico de Guaya-


quil, escrito en 1741 por don Dionisio de Alsedo y He-
rrera, antiguo Presidente de la Real Audiencia de Quito,
dice á ese respecto lo siguiente:
" La ruina de los incendios experimentada en nueve
ocasiones obligaron al Cabildo y á la vecindad, á discu-
rrir los medios más adecuados á su preservación:y apren-
diendo que la estrechez del terreno donde se hizo la
planta de la primera fundación , podía ser la causa de que
la desgracia de uno correspondiera á todos, propusieron
al Virrey Don Melchor Portocarrero Lazo de la Vega,
Conde de la Monclova, la mutación de la ciudad al
paraje más capaz y extendido, donde está hoy fundada la
nueva, y habiéndose obtenido la licencia se dió principio
á su traslación el año de 1693.”
La medida adoptada por el Cabildo, aunque muy
cuerda y oportuna, no correspondió en eficacia á las es-
peranzas; pues apesar del mayor ensanche de la población
los incendios siguieron y han seguido arruinándola con
desconsoladora frecuencia.
En 1764 un incendio destruyó la mitad de la pobla-
ción, causando pérdidas tan considerables que fué llama-
do "Fuego Grande"; y no había desaparecido aún de los
ánimos la consternación que produjo este inmenso desas-
tre, cuando cuatro meses después ocurrió otro incendio y
destruyó propiedades por valor de más de dos millones
de pesos.
Como dato interesante, entre estos apuntes cronoló-
gicos sobre los incendios debemos consignar aquí, de pa-
so, que la primera bomba contra- incendios que tuvo Gua-
yaquil, llegó el 8 de marzo de 1762.
En 1830 volvió el fuego á asolar la población en pro-
porciones gigantezcas, siendo aquél el llamado en las cró-
nicas, de Lagomarsino por haber comenzado en la casa
de dicho señor.
En 1841 se repitió un desastre igual.
En 1873 el incendio abrasó una área extensa en
Ciudad Vieja y destruyó el Hospital Militar.
En 1879 hubo otro incendio grande que sepultó en
ruinas la Fábrica de Gas.
Si fuéramos apuntando rigurosamente todas estas lú-

---5-
gubres efemérides habría para llenar un volumen; pero co ·
mo nuestro objeto no es más que el de hacer una breve
reminiscencía sobre estas fechas 'siniestras, antes de rela-
tar el colosal incendio del 5 al 6 de octubre del presente
año,citaremos para concluir esta triste enumeración el fue
go del « Malecón el 26 de octubre de 1890 que salió de los
almacenes de Gainsborg y destruyó valiosas propiedades
y tiendas de comercio el de mayo de 1896también en el Ma-
lecón entre el primero y segundo estero, que dejó un gran
vacio en las oficinas de cacao ;el del 6 de agosto de 1895 que
despobló una parte de la calle de la Municipalidad» y por
último el incendio del 12 de febrero del año en curso que
redujo á cenizas 8 nianzapas entre las calles de Pichin-
cha , Boyacá , «Arzobispo Municipalidad , comen-

zando en el templo ,de «San Agustíry propagándose con


înuesa rapidez hasta destruir 80 casas en pocas horas.

A pesar de la magnitud de estos siniestros , todos re-


sultan ya enanos en presencia del fuego gigante que va
mos á narrar.
CAPITULO II

Sumario.—La voz de alarma.— Lapoblación despierta so-


bresaltada.—A siniestro caperuiculo.— Gipunte.
invencible.-La hoguera avanŝa sin cesar.—Mo-
vimiento de bombus. — Direcci¦n del viento.--
Excombros de la primera manzana.- El fuego
pusa i lacalle de Illingwort-Los miradoresurilen.
-Incendio del Club de la Unióny de la casa de
Ona.-Incendio del Bancodel Ecuador.-Incendio
del Banco Comercial y Agricola.- Columna de
Nacheros.--El funyo pasa i la calle de Pedro Car,
bo. —Cuziro manzanas ordiendo.— Lluvir defur-
95.— Se ajota el agua.— Inmers cɔnflagración en
Incalle deRocafuerte.- El templo y conventode S
Francisco.~~La hoguera se e rtiendeå las calles de la
Gal'era, Esmeraldas y Bolivar.—In estatus de
Rocafuerte.—Huinzde la parroquia de Rocafuerte

Muchas y muy grandes son las calamidades que que


dan relatadas en el capítulo precedente; pero, entre todas
no hay una que pueda [Link] desastre del 5 al
6 de octubre del presente año.

Era cerca de la media noche cuando se oyó el lúgu.


bre tañido de las campanas anunciando el fuego.
De ordinario, al escuchar este toque, no hay hijo de
Guayaquil queno salte de su lecho y corra á darse cueuta
de la magnitud del peligro;pero, como en noches anteriores
hubiera un incendio en el «Malecón», y los escombros in-
flamados aún, dieran lugar á continuas alarmas, todos
creyeron que la voz de fuego obedecía á esta causa des-
provista de mayor peligro, y pocos se levantaron en el
primer momento.
Luego, como las campanas seguían difundiendo ja
clamorosa señal, con ese particular acento que hace dis-
tinguir á los que escuchan el peligro grande del peque-
ño, como si el bronce tuviera vibraciones especiales para
los momentos de angustia, el alarma fué creciendo por
grados y bien pronto Guayaquil entero estuvo en pié, las
calles se llenaron de gente, se abrieron todos los balco
nes y una mortal ansiedad invadió todos los espíritus.
En la parte más central de la población, entre las
más anchas y hermosas calles, en el núcleo del comercio ,
levantaba el fuego su penacho rojo, coronado por una co-
lumna de humo negro que iba ascendiendo lentamente en
densas espirales .
En media hora el fuego había tomado proporciones
colosales: el pequeño monstruo que nació encerrado en-
tre cuatro paredes y que apenas asomaba sus abrazado-
ras garras por las rendijas de las puertas y su cimera por
los tejados,cuando fué advertida su presencia p' un « Guar-
dián del Comercio» , y un repórter de EL GRITO Del Pue-
BLO», era ya un gigante invencible que ahogaba con abra-
zos de fuego un radio inmenso y hacía crugir la madera
de las casas cual si fuera triturada por enormes mandíbu-
las de fierro.
La ciudad contemplaba aterrada los progresos de
esa espantosa' hoguera, que avanzaba sin cesar hacia el
Norte, sembrando su paso de ruinas, desolación y
muerte.

La Compañía " Salamandra había estado de guar-


dia en esa aciaga noche sobre los escombros humean-
tes del último incendio. Al air la voz de ¡ fuego! fué,
pues, la primera en acudir al teatro del siniestro, y con
ella el Jefe del Cuerpo de Bomberos, que se hallaba con
uniforme y en servicio algunos momentos antes.

El incendio salió del almacén de lencería denomi-

nado « La Joya , sito en la manzana comprendida entre


las calles de « Malecón, » « Pichincha,» « Illingworth» y
«Aguirre».
Allí habían grandes y valiosos edificios, todos de
un piso superior y con numerosos y ricos almacenes en
la planta baja, con frente á las cuatro calles.

El viento soplaba del Sud-Este, que es la brisa


constante en el verano, y esta dirección fué la que de-
terminó la del incendio.

Contigua á la manzana en donde el fuego , tuvo ori-


gen, estaba el Palacio de Gobierno, en el que iba á reu-
nirse pocos días después la Conyención Nacional , pero,
como aquel edificio estaba separado hacia el Sur, por la
anchura de la calle de « Aguirre y el incendio no avan-
:
zó un palmo en ese sentido, se salvaron las oficinas pú-
blicas; en tanto que la hoguera se lanzaba hacia el Nor-
te y al Oeste con rapidez vertiginosa.

-9 ---
3
A las dos de la mañana saltaba el fuego sobre la
calle de Illingworth , que está paralela á la de « Agui-
rre y termina en el Malecón», arrojando un torrente de
chispas que fueron alojadas por los miradores de la ca-
sa de Norverto Osa y C². y los del Club de la Unión» .
La conflagración fué instantánea en esas construc-
ciones tan altas y de madera resinosa.

En esta manzana se hallaba el Banco Comercial y


Agrícola..
Las bombas que funcionaban en el « Malecón» , im-
pidiendo el progreso del incendio hacia el Norte, eran
la «Salamandra Nº 2», la « Independencia Nº 15», la « Su-
cre Nº 17" y la « Unión Nº 3», esta última á vapor.
La «Columna de Hacheros» distribuida en los con-
tornos de la hoguera precedía la marcha progresiva del
furioso elemento, arrancando á pedazos y poniendo fue-
ra de su alcance el combustible que iba á devorar.

Esfuerzo inútil. El fuego lo alcanzaba todo y lo


devoraba todo, con insaciable voracidad.

De la primera manzana no quedaba ya más que


una alfombra de carbones inflamados.

En tanto, por la calle de Aguirre», cuya dirección


es de E. á O., el incendio recorría la acera izquierda,
atravesando la calle de « Pichincha y abrazando la man-
zana opuesta. En ésta se hallaban los vastos almace-
nes de Vignolo, García y Ninci, el 飽 Banco del Ecua-
dor», las lujosas oficinas de Rohde, la peluquería y ba-
zar de Guillamet, la nueva y elegante botica Francesas

-10-
y muchas tiendas de pequeño comercio. Todas ardie-
ron con los edificios que las contenían, sin que hubiera
esperanzas de verle allí el fin á la inmensa catástrofe.

El monstruo dió un nuevo salto y pasó á la calle de


Pedro Carbo , pasando frente al costado del Teatro y
del Colegio de San Vicente», sin abandonar la acera de-
recha de la calle de Aguirre que venía asolando.
Allí estaban el Hotel de Europa,,la Tipografía PE-
DRO CARBO, la magnífica Fotografía Alemana , la Pas-
telería Italiana» y otros establecimientos de importan-
cia. Una lluvia de fuego caía sobre los edificios de esta
manzana y pronto fueron invadidos todos por las lla-
mas,
En estos momentos se agotaba el agua del pozo en

donde funcionaba la bomba Salamandra , y vino en su


auxilio el vapor fluvial Bolívar , situándose en el mue-
lle vecino y proveyendo con su donkey el depósito ago-
tado.

La acción combinada de la bomba y el vapor hubo


[Link], desgraciadamente, porque el fuego llegó á don-
de estaba la primera y la obligó á retroceder, como á to-
das las demás.

Las llamas, siguiendo la línea del « Malecón», avan-


zaban sobre la calle 9 de Octubre», mientras que por la
parte de atrás ardía la misma extensión en la calle de
Pichincha y otra igual en la calle de Pedro Carbo»,.

hasta desembocar en la plaza de « Rocafuerte».

Allí se reunieron las tres bocas de fuego que venian

II-
por las tres primeras calles y produjeron un torbellino
imponderable, que calcinaba hasta las piedras de la pla-
za y parecía cebarse con furor inaudito en los inmensos
rimeros de mercaderías, muebles y objetos de valor que
habían aglomerados allí procedentes de las casas y al-
macenes incendiados.

La primera de las casas que ardió en la plaza fué


la del Sr. Antonio Elizalde Najar, que miraba al costa
do Sur, y bajo la cual estaba el depósito central de la
«Cervecería». De allí pasó á la de las Srtas. Elizalde,
luego á la de la familia Vera, cuyos bajos ocupaban los
talleres y oficinas de EL TIEMPO, en seguida invadió el
ángulo S. O. y prendió el depósito de la bomba Sala-
mandra», el Convento de los . Padres Franciscanos y la
iglesia de San Francisco.

Marcaba el reloj de la torre Norte, las 6 menos cuar


to de la mañana, cuando las llamas llegaron á la cúpula
y borraron las esferas con sus lenguas de fuego.
Un momento después se • desplomaba con horrible
estrépito y caldeada en su mayor parte la campana gran-
de de la iglesia.

El templo, cuya fachada era toda de tablazón resi-


nosa, ardió con la brevedad de un castillo de naipes.

En este punto, que formaba el ángulo N. O. de la


plaza, se abrían dos nuevas vías al destructor elemento:
la prolongación de la calle 9 de Octubre y la calle de
la «Gallera»,con sus transversales de « Esmeraldas » y « Bo-
lívar .

-12-
Las casas de las familias Aspiazu, Calvo y Oyarvi-
de ardían á un tiempo por el lado oriental y cerraban
el cuadro, también presas de las llamas, todos los edifi·
ficios del costado Sur,

En medio de ese mar de fuego sólo se destacaba


una figura grave, imponente, pensativa, que parecía en-
tregarse á las más tristes meditaciones entre los horro-
res que la circundaban.
Era la estatua de don Vicente Rocafuerte .
El noble Patricio, que en época no muy lejana, eu y
momentos de inmensa calamidad pública recorrió esa
plaza y esas calles vecinas, llevando sobre sus hombros
los cuerpos inertes de los apestados con la fiebre amari.
lla, distribuyendo al paso socorros y consuelos á los que
sufrían,infundiendo valor y fuerzas á los que empezaban
a desfallecer, asistía ayer, con inmovilidad monumental,á
la destrucción de su queridad ciudad, pero en la doliente
actitud del que sufre, como si hubiera latido aún su co-
razón dentro de su pecho de bronce,.

El fuego en tanto rugía junto á su pedestal con la


furia del monstruo que siente escapársele la presa que
tenía en sus garras.
Arrástrase cual inmensa serpiente al pié del monu-
mento, se enrosca en la verja del jardín y la destruye;
arroja su hálito abrazador sobre las tiernas plantas, que
aquella misma noche embalsamaban el ambiente con el
aroma de sus flores y las convierte en cenizas, avanzan-

do siempre y elevándose sobre el pedestal hasta cubrir


la estatua con un manto de llamas.

~ 13~
Pero aquí la materia resiste á la acción destructora
del voraz elemento. El destino quiere conservar sin
duda, en medio de tanta ruina, el bronce que inmortali-
za al Gran Repúblico, y el fuego respeta al fin esa gloria
nacional; pero antes de abandonarla, ataca con furia la
base de granito. Esta cruge con ruido siniestro, cual
si fuera oprimida por una fuerza ciclópea; se llena de an-
chas grietas y vacila sobre sus cimientos; pero el mons-
truo no puede ya más y cae vencido sobre las gradas de
piedra.

Rocafuerte solo queda en pié entre aquellas ruinas


humeantes. A través del velo rojo que parece cubrir la
plaza como una bruma sangrienta, se destaca la figura
del patricio, negra como el humo de la hoguera, pensati-
ba y triste como la imagen del dolor.

A sus espaldas se alzan también otros monumentos


que las llamas devoran sin piedad: son los mausoleos del
templo de San Francisco. Los mármoles han quedado
en pié en medio de los escombros de las torres y de la te-
chumbre que arden aún en tierra; pero esta vez el fuego
no respeta memorias sagradas y se lanza sobre las tum-
has con furor sacrilego.

Las lozas cinerarias saltan en pedazos al contacto


con las llamas; las inscripciones doradas que recuerdar:
nombres amados desaparecen en un instante; caen las
columnas de jaspe, ruedan los zócalos deshechos y se
precipitan las estatuas con estrépito.
El mármol queda convertido en menudo polvo blan-

-14-
co ó en pequeños fragmentos calcinados.
Los restos humanos que guardaban algunas urnas
añadieron un puñado más de polvo al inmenso montón
de cenizas que cubría el área de la iglesia..
Avancemos,

¿Por dónde seguir ahora el incendio, que gana terre.


no en todas direcciones?

Sigámosle por la calle 9 de Octubre y sus parele.


jas hacia el Oeste, para volver en seguida á contemplar
sus estragos hacia el Norte.
En esta calle estaba el edificio de la Comandancía
de Armas y á su lado la Brigada de Artillería « Sucre.
con abundante parque en sus depósitos.
El incendio llegó á la calle de «Chimborazo por la
vía indicada, al mismo tiempo que asomaba en igual
punto por las calles de «Clemente Ballén », «Aguirre» «Lu-
que y Bolívar ,
Los artilleros se ocupaban activamente en la extrac-
ción del parque para evitar la formidable explosión que
hubiera tenido lugar al incendiarse el cuartel.
Más de cuarenta carretas se arrastraban penosamen-
te entre la aterrada multitud y los rimeros de muebles
que atestaban las calles, conduciendo armas y municio-
nes dela Artillería.

Cuando el fuego llegó á este edificio se había saca-


do ya una gran cautidad de explosivos; pero quedaban
aún bastantes en el ángulo N. O. , que mira á las calles
de ⚫Boyacá , y Villarroel .
La gente huía despavorida, á medida que las lla-

-15-
mas invadían este ángulo.
Luego se oyó una serie de detonaciones que pare
cían descargas cerradas de artillería; pero felizmente no
había pólvora á granel ni explosivo alguno en grandes
depósitos, sino proyectiles de rifle y de cañón, que fue-
ron estallando aisladamente con menor peligro para el
vecindario.

Media hora después no había ni resto de la Coman-


dancia ni de la Brigada. El incendio atravesaba « Boya-

cá, en toda la zona descrita y se lanzaba sobre los edi.


ficios de la acera oriental de la calle de Chanduys.
Por el Norte las llamas invadían la calle de « Bolí.
var», que separa la parroquia de la Concepción de la
parroquia de Rocafuerte.

Esta última, que por estar en el corazón de la ciu-


dad, era una de las más valiosas y pobladas, quedaba ca-
si por entero en ruinas.
Veintiocho manzanas han desaparecido de su super-
ficie.

La parroquia de Rocafuerte era un paralelógramo ca-


si rectangular con 350 metros de base por 1.400 metros
de altura, ó sea 460.000 metros de superficie . Entre los
valiosos edificios que contenía y que el fuego ha destruí-
do, debemos mencionar las iglesias de San Francisco y de
la Tercera Orden, el Cuartel de Artillería, la Comandan-
cia de Armas, el local de la Sociedad de Beneficencia
Garibaldi, la Gallera y otros hacia la parte occidental.
En la oriental los bancos Comercial y Agrícola», « Hipo-

-36-
tecarios, de «El Ecuador», «Territorial», el «Club de la
Unión , el Bazar y Joyería de Offner, «Casino Español.
y los extensos almacenes de Norverto Osa y C., N. No-
rero y Cay A. Durán y Levray.
Entre los salvados sólo merecen mención la «Escue-
la de Artes y Oficios de la Sociedad Filantrópica del
Guayas y la iniciada construcción del Instituto Anzoá
tegui, en la cual se depositó todo el parque de la Arti-
llería.

Antes de pasar adelante debemos echar una ojeada


á los progresos del fuego hacia el Sur y recordar que
aunque el viento lo empujaba al Norte, y parecía no
avanzar un punto de la calle de «Aguirre», que era la lí-
nea en donde tuvo origen, invadió no obstante las tres
manzanas comprendidas entre las calles de «Clementé
Ballén», « Boyacá», «Aguirre» y «Caridad», una de las cua-
les daba frente á la plaza de Bolívar.

Cuando esta última comenzó á arder, todos temían


la destrucción del hermoso Parque que adorna y´embe-
llece la plaza y en particular la de todos los valiosos y
notables edificios que ella contiene, entre los cuales fi-
guran la iglesia Catedral, el Sagrario, el Colegio de San
Vicente, el Seminario, el de los Hermanos Cristia-

nos y el Palacio Episcopal.


Afortunadamente, el fuego no pasó de la calle de
«Clemente Ballén». Hubo un momento en que las lla-
mas azotaban las paredes del Colegio Seminario, pero
el ser éstas de adobe impidió la combustión inmediata y
dió largo tiempo para defenderlo.

-17-
El desastre en la parroquia de Bolívar quedó, pues,
reducido á tres manzanas. Y fué una gran fortuna que
los estragos no hubieran sido mayores, porque en esta
parte de Guayaquil radiça todo el servicio administrati-
vo de la ciudad. Allí está el Palacio de la Gobernación,
que contiene las oficinas de Gobierno, Tesorería de Ha-
cienda, Corte Superior de Justicia, Consulado de Co-
mercio, Intendencia de Policía, Administración de
Correos, Departamento de Sales, Oficina Telegráfica Na-
cional y la del Cable, la Casa Municipal, con sus nume-
rosas dependencias, entre las cuales se cuenta la Biblio-
teca con 7.000 volúmenes impresos, más de 2.000 folle →
tos, 500 colecciones de periódicos y 600 obras naciona-
les; la Plaza del Mercado, el Muelle, la Capitanía del
Puerto y la Comandancia del Resguardo.
Pasemos sobre los escombros á la calle de «Bolívar>>
y veamos arder el templo de la Merced, donde comienza
la extensa parroquia de la Concepción, que es hoy un
campo de cenizas.
CAPITULO III

SUMARIO.-Incendio de la Iglesia de la Merced. - Salva


ción de las imágenes.- Ultimo clamor de las
campanas.- Tres calles ardiendo.- Barrera de
fuejo.—Esperanzas defraudádas -Fuga de las
farmilias vi los potreros.-Incendio del Colegio
de los Sagrados [Link] de las
Oficinas y depósitos de Aduana - Pérdida de la
bomba «Lunión» en la calle de Rocafuerte.-Pér-
dida de las bombas •Azpiazu» è «Intrépida» en el
Malecón -Arde el templo de la Concepción.-
Grandes materiales acumulados en la plaza-
FXfuejo inutiliza a las bombas « Independencias,
«Guaya»» y «Sucre..- Incendio de la iglesia de
Santo Domingo. - Combustión gigantezca.--Es-
pectáculo sublime.—EX_huracán.-Las fuerzas
desfallecen.—Incendio de las Peñas.— Alarma del
Polvorin -Sitiados por el fuejo. -La borrasca
de la ria.-Las embarcaciones naufragan.- Aho-
gads. -Incendio de las máquinas de la Cerve-
ceria -Fin del fuejo.

III

Serían las 8 a. m. cuando comenzó á arder la igle-


sia de la Merced, declarándose el incendio por la torre
que mira al Oriente.
Multitud de personas piadosas penetraron á la igle-
sia, que estaba ya envuelta en un torbellino de humo,
para salvar las imágenes, en especial la de la Virgen de
Mercedes, que tiene numerosos devotos. Varios de és-
tos lograron su objeto, con no pocas dificultades y lle-
varon á cuestas los santos hasta la plaza de la Concep-
ción, sin sospechar jamás que el fuego pudiera llegar á
tan distante sitio.

Las campanas de la iglesia, cual voz clamorosa que


demandara auxilio en la agonía , hicieron oír su lúgubre
tañido hasta el momento mismo en que los bronces ca-
yeron caldeados por el fuego.
Destruida la iglesia y convento de los Padres Mer-
cenarios, el incendio cerró con infranqueable barrera to-
das las vías que conducían al barrio de Ciudad-vieja,
desde la calle de Bolívar hacia el Norte. En efecto,

ardían á un tiempo las calles del « Malecón de la « Liber-


tad» y de Rocafuerte», cortando el paso entre las parro-
quias de Rocafuerte y la Concepción.
Mientras tanto, los vecinos de esta última creían
aún que el fuego no llegaría á los extremos de la ciudad,
y, alentados por esta esperanza, vaciaban casas y tien-
das para conducir muebles y mercaderías á las Peñas y
á la plaza inmediata.
Había varias probabilidades en apoyo de aquella
opinión: en primer lugar la extensión amenazada desde
la calle de Bolívar» hacia arriba, por las tres vías longi-
tudinales enunciadas, está cortada por tres esteros, de re-
gular anchura, y á la sazón bastante crecidos, que po-
dían ofrecer otrostantos obstáculos á los avances del fue-

-20-
go; en segundo lugar, el incendio anterior había dejado
un gran claro cerca del segundo estero, y podía esperarse
que el actual se extinguiera allí por falta de combus-
tible.
Pero la espantosa realidad se burló sucesiva y cruel-
mente de los cálculos hechos por la previsión . Nada
hubo que detuviera la violencia del incendio.

En dos ó tres ocasiones parecía el fuego dominado


ante los esfuerzos redoblados que se le oponían; pero no
fué más que una triste ilusión de momentos, para hacer
más amargo el desengaño.
Cuando la hoguera invadió el segundo estero y si-
guió su curso devastador, el pánico se apoderó de los ha-
bitantes que iban yendo en retirada hacia el cerro. Mul-
titud de familias se refugiaron en los potreros occidenta-
les de la calle de Rocafuerte y otras en las Peñas ,
barrio que, por su excepcional posición topográfica, de-
fendido al frente por el río y á la espalda por la colina.
de Santa Ana, parecía enteramente á cubierto de las
llamas.

Pero, escrito estaba! como dirían los fatalistas de


Oriente, que no quedaría piedra sobre pie:Ira de la parte
Setentrional de la ciudad.

Había en el principio de la calle del Malecón dos


grandes, importantes y valiosos edificios: la Aduana y el
Colegio de los Sagrados Corazones . Ambos estaban
separados por una estrecha bocacalle y ocupaban cada
uno una cuadra cuadrada de superficie.
El [Link] estos grandes edificios produjo una

-21-
conflagración espantosa , aumentada por la gran cantidad
de efectos que había en los depósitos de Aduana.
Frente á estos funcionaba la bomba Intrépida»,
cuando llegó á su mayor altura la columna de fuego y
ensanchó su base á tal extremo que fué barriendo toda
la parte inmediata del Malecón», hasta envolver en su
torbellino las bombas « Intrépida» y « Aspiazu», dejándo-
las inutilizadas, sin que pudieran evitarlo el primer Jefe
del Cuerpo de Bomberos que con un Comandante y va-
rios particulares, había acudido oportunamente en de-
fensa de las máquinas.

Suerte igual había cabido momentos antes á la bom-


ba Unión , en la calle de « Rocafuertes , y poco después
las llamas inutilizaban también las máquinas « Indepen-
dencia», «Guayas» y «Sucre , en la plaza de la Concep-
ción.

En este punto volvió el fuego á tomar proporciones


mmensas, debido al enorme rimero de trastes que habían
aglomerado en la plaza y al incendio de la iglesia de la
Concepción.
Otro templo ardía á pocą distancia al pié del cerro:
el de Santo Domingo, que aunque era edificado con ci-
mientos y paredes de mampostería, entraba, no obstan-
te mucha madera en el resto de su construcción para

que pudiera escapar á la voracidad del fuego.


Fijando á un tiempo nuestra atención en esta últi-
ma zona incendiada, tenemos, pues, que ardían simultá-
neamente, el Colegio, la Aduana, dos iglesias, dos con-
ventos, una capilla, un cuartel, toda la línea de edificios

-22-
que encuadraba la plaza por el lado Norte y la monta-
ña de muebles y mercaderías que había en el centro.
La combustión era imponderable en este extremo
de la ciudad.

Las llamas formaban haces gigantezcos, que se tor-


cían y retorcían con fulgor siniestro. Todos los rostros
se veían cárdenos, el río encendido y hasta el cielo pare-
cía inflamado.
El espectáculo era sublime; pero con esa sublimi-
dad terrible que surge de la furia de los elementos.

No podía concebirse ya mayor intensidad de fuego;


parecía que no era posible acentuar más los colores de
ese cuadro de horror. Y sin embargo, faltaba aún el
viento, que iba á servir de aliado al incendio, para en-
sanchar sus furores.

Violentas ráfagas comenzaron á soplar sobre la ho-


guera, y en un segundo se convirtió ésta en una tromba
calcinadora, que arrancó de raiz las últimas esperanzas
que alentaban los corazones fuertes.

Allí los ánimos decayeron: todo esfuerzo humano


era ya inútil.. El incendio superior á todas las fuerzas,
se proclamaba dueño absoluto del campo y lo arrastraba
todo á su vortice infernal.

El huracán en tanto iba siendo de más en más vio-


lento: los ligeros fragmentos de madera inflamada eran
exparcidos en inmenso radio, produciendo en conjunto el
fantástico efecto de un gran castillo pirotécnico. A los
pequeños, sucedieron luego los mayores: el viento, cada
vez más recio, arrancaba gruesos trozos de material en-

~23-
cendido, y después de elevados á considerable altura los
arrojaba á largas distancias, produciendo en dilatado
contorno una copiosa lluvia de fuego.
Esta lluvia fué la que cayó sobre el hermoso y pin-
torezco barrio de « Las Peñas», cuando el foco principal
del incendio no había salido aún de los depósitos de
Aduana.

Los moradores de este lugar, que habían confiado


aún en la seguridad de sus domicilios, huyeron despavo-
ridos al ver los techos cubiertos por un torbellino de chis-
pas, y la atmósfera abrazada, como si todo el vacío estu-
viera ocupado por el fuego.

La gente corría en la dirección de la hacienda «Ata-


razana», faldeando la colina de Santa Ana; pero, para
aumentar el espanto, cundió allá la falsa alarma de que
el Polvorín estaba encendido, y todos los que iban hu-
yendo del peligro cierto, al escuchar aquella aterradora
noticia, retrocedían desesperados y volvían al foco del
incendio, que les parecía ya menos. amenazador que la
formidable explosión del parque.

Hé allí, pues, una multitud de personas, cogidas en-


tre dos grandes peligros; ó mejor dicho, entre varios,
pues no parecía sino que todas las fuerzas destructoras
de la naturaleza se habían combinado allí para destruir
vidas y haciendas con fiereza salvaje.
En medio de una calle estrecha, ondulada y tortuo-
sa, gemia aterrado el vecindario, buscando una salida
para escapar á las más terrible de las muertes: arriba la
lluvia de fuego, al Norte la amenaza de la pólvora, al

-24-
Sur el incendio que cortaba el paso y abajo el río turbu
lento como una mar borrascosa.

El «manso Guayas» que han cantado nuestros poe-


tas, admirando la quietud de sus linfas, salió de su ha-
bitual reposo al sentir sobre su tersa superficie los em-
pujes del vendahal, y levantó olas enormes coronadas de
espuma, que no habría desechado el Oceano en sus horas
de tormenta.

Las playas de « Las Peñas» que sólo habían conoci-


do las suaves ondulaciones del flujo y reflujo en nuestro
río, vieron estrellarse contra sus cantos, en aquel aciago

día, esas grandes montañas líquidas, que venían de fuera


rugiendo sordamente, cual si ocultaran monstruos enfu
recidos bajo sus altos dorsos convexos.

A pesar del terrible aspecto del río, aquella era la


vía más obvia para la salvación de las personas, y bien
pronto se echaron al agua ó vinieron de lejos embarca-
ciones de toda forma y tamaño, para ofrecer un refugio
á los sitiados por el fuego.

Lanchas, botes y canoas se llenaban al instante


de personas; pero apenas repuestas de la zozobra en que
el fuego las pusiera, echaban de ver que las embarcacio-
nes eran juguetes de las olas, y que á cada momento se
abría un abismo amenazante, los rostros volvían á pali-
decer, en presencia del nuevo peligro, y varias veces
en espacio cortísimo de tiempo , viéronse volcar súbita-
mente varias canoas y botes de los que luchaban con la
marejada.

Imposible era prestar socorro á los naufragos en

-25-
5
aquellos momentos de mortal ansiedad y de general tri-
bulación.

Si alguien pudo permanecer sereno en medio de tan-


ta desgracia, sólo aquel podría decirnos cuantas víctimas
escapadas del fuego fueron á sucumbir en el agua y qué
cuadro desgarrador formaran esas infelices criaturas en
lucha abierta con tres elementos desencadenados.

La verdad es que muchas personas hallaron su


tumba en el río, pereciendo después de la más espanto-
sa y cruel agonía.
Varias familias de las más notables del barrio cor-
rieron á refugiarse en una gran lancha de fierro, que un
caballero de la vecindad había hecho venir en auxilio
de los amenazados; más no bien se habia apartado de la
orilla, inflamarónse dos toneles de alcohol que iban abor-
do y se declaró el fuego en la lancha, produciendo ‘la
confusión y el pánico entre todas las familias que la
tripulaban. Felizmente, como hemos dicho antes, ape-
nas se había apartado la lancha de la orilla , de manera
que fué fácil echar un cable á tierra y remolcarla hasta
la ribera de la « Atarazana» , en cuyo punto desembarca-
ron todos, sin desgracia alguna personal .
Análoga aventura, pero, desgraciadamente, con fa-
tal resultado, fué la acaecida en otra lancha frente al Co-
legio de los Sagrados Corazones. En ésta, como en
aquélla, fueron á refugiarse muchas personas, entre ellas
las religiosas docentes de los Sagrados Corazones, lle
vando lo más precioso de sus menajes. La lluvia de
chispas que caía sobre la embarcación llena de muebles,

-26--
declaró el incendio á bordo; pero aquella navegaba ya
en medio río y todo socorro estaba distante, máxime
cuando empezaba á cerrar la noche y la magnitud del
peligro no se reveló á lo lejos sino cuando la columna
se elevó sobre la borda y alumbró la escena de muerte
que allí se realizaba, como una gigantezca antorcha fu-
neraria.

Muchas personas se arrojaron al agua. Algunas


encontraron auxilio en las embarcaciones próximas, las
más se ahogaron y cinco ó seis, cuyos cadáveres carbo-
nizados se vieron después, murieron abrazadas en la
lancha.

Aquéllo no parecía ya la realidad, sino el delirio de


una imaginación calenturienta. Qué pincel ha podido
jamás pintar un cuadro tan siniestro como el que pone-
mos á la vista del lector? El cielo cubierto por sangriento
velo: allá las fulgurantes ruinas de ochenta manzanas
quemadas: acá la gente tendida en las calles ó agru pa-
das bajo los portales, con los semblantes lívidos por la
desesperación, llorando su infortunio, y al frente, en el
río oscuro y negro como un río de tinta, surcado á tre-
chos por reflejos ígneos ,la lancha incendiada que pasaba,
coronada de llamas, envuelta en una atmósfera encendi-
da y avanzando pausadamente hacia el Sur á favor de la
corriente !

Este último detalle del cuadro es por si sólo una


cruel pesadilla: enfermaba el alma la presencia de esa
lancha navegando á la ventura, con una tripulación
muerta, en una noche pavorosa.

-27-
Al día siguiente, cuando el fuego había cesado y la
embarcación fué traida al puerto, halláronse dentro, seis
troncos informes, roídos, carbonizados, que apenas con-
servaban la apariencia de cuerpos humanos.

¿Quiénes eran aquellos desgraciados?


Nunca se sabrá. El fuego lo había borrado todo,
hasta los nombres de sus víctimas.
CAPITULO IV

SUMARIO.- Cuadro de desolación .-La noche en los poire-


ros. —Estragos del huracán. - Causa fisica de
este fenómeno.- Muebles arrebatados por los
mires. — Arboles arrancados de raiz.-- Se cree que
elfuego es obra del crimen.~~ Personas sindica-
das de incendiarios.~ Prisiones.~ Fusilamiento
de Jun Tello. -Relación del sumario que se
levantó para esclarecer el delito.—Declaración
de Daniel Cortez.-Id. de Alejandro Maldona-
[Link]. de Manuel Murillo, Id. de Domingo
Barro -Id. de Luin Stenery.- Juicio de la Pren-
w sobre esta ejecución y reflexiones sobre el
origen del incendio.

IV

El sol del día 7 alumbró un cuadro de desolación.


Multitud de familias habían pasado la noche á cielo
razo en la sabana y en los húmedos potreros que dan
frente á la vieja ramada de la Matanza.
Los escombros humeaban todavía, produciendo es-
pesa brumá y exparciendo el olor acre de mil diversas
sustancias carbonizadas.

En la pampa se veían también los estragos del hu-


racán.

Este fenómeno púramente físico, comelo han expli-


cado ya nuestros hombres de ciencias, ocasionado por la
expansión de los gases calentadas por la acción del fuego,
no ha tenido precedente en Guayaquil, asi como tampoco
se había presentado en igual intensidad la causa que lo
produjo.
El único periódico que pudo salir á luz ai día si-
guiente del incendio, y que fu ? EL GRITO DEL PJEBLO,
relataba de esta manera,en su crónica, los maravillosos á
la par que terribles efectos de aquel interesante fenómeno .
«Un remolino de viento se desató en los potreros.
donde estaba aglomerada la muchedumbre y sacu-
dió muchos muebles, haciéndolos pedazos, llegando á le-
vantar á una altura de cerca de treinta piés algunɔs bau-
les que se abrían al subir y exparcían la ropa en el aire.
como pedacillos de papel que se arrojaran desde lo alto
de una ventana,»
Espectáculo tremendo que causógeneral desespera-
ción,pues parecía algo así como el último día de la tierra..
Hay más aún, según datos serios que tenemos á la
vista: era tal la violencia del huracán, que volcó un piano
colocado en tierra, desarraigó varios árboles y levantó la

-30---
cubierta de una casa de zinc, echando á volar las planchas
como las hojas de un naipe.

Volviendo ahora á la impresión que produjo el in


cendio en el ánimo del pueblo, debemos declarar que en
la gran mayoría de los damnificados predominaba la idea
de que la catástrofe había sido producida por una mano
criminal, la cual aún no cesaba en su maldita obra ex-
terminadora;y esta creencia, justificada hasta ciɔ pun-
to por algunos documentos oficiales que salieron á luz,
calificando el crímen, contribuyó grandemente á aumen-
tar la exacerbación pública á tal punto, que la fantasía
de los más exaltados se apoderó de los datos y formó un
drama horripilante con personajes conocidos y supuesto
plan político.

Varias personas fueron sindicadas en seguida como


cómplices en el nefando crímen de incendio; algunas fue-
ron reducidas á prision incontinenti, y, por la tarde de
ese mismo día, fué pasado por las armas, en la calle del
«Malecón , el ciudadano Juan Tello,de quien, según pú-
blica voz,se decía que había sido cogido infraganti en la
'nfamia de incendiar un edificio.

Una gran cantidad de pueblo enardecido le acom-


pañó al patíbulo, execrando su nombre y después su
memoria, por haberlo creído de buena fé manchado con
el incalificable crímen que se le imputaba.

No nos toca á nosotros emitir juicios en esta obrita,


porque, á fuer de cronistas, sólo nos corresponde hacer
la relación de los hechos y dejar las apreciaciones al lec-
tor;por consiguiente, prescindamos de nuestra opinión so

31-
aquel fusilamiento, y pongamos de manifiesto, para ilus-
trar el criterio público , un ligero extracto del sumario
iniciado contra Juan Tello, el 7 de Octubre, con el objeto
de averiguar su responsabilidad en el incendio de una ca-
sa situada entre las calles de « Chanduy » y « Clemente Ba-
llén..

Daniel Cortez, primer testigo dijo, en resumen, lo

que sigue: que á la hora indicada, Tello pidió un fósforo


y entró con un bulto debajo del poncho en la casa de que
se hace mención,la cual ardía momentos después, sin que
el declarante hubiera visto penetrar en ella á otra perso-
na que el sindicado .

Alejandro Maldonado, segundo testigo , dijo: que vió


arder la casa de que se trata,en mɔmentos en que no ha-
bía en ella ninguna otra persɔna que Tello. Y que lue-
go que acudieron á ese lugar, fugó el sindicado llevando
una camiseta de bombero debajo del brazo.
Manuel Murillo, tercer testigo, dijo: que cuando ar-
día la covacha que se cita en el proceso, salía de ella un
individuo que dice llamarse Juan Tello, y que fué en ese
momento capturado por el pueblo,por lo cual supone que
haya sido incendiario.

Domingo Barró, cuarto testigo, de nacionalidad ita-


liana, dijo: que á eso de las doce del día poco más ó me-
nos, encontró á un individuo, que introducía en la cova-
cha situada entre las calles arribaindicadas, una mecha

encendida, y que el declarante quiso impedírselo, pero


que, dicho individuo al fin colocó la mecha, y que, en
cuanto se agrupó el pueblo fugó precipitadamente.

-32-
Luis Stenery, quinto testig o, también de naciona
lidad italiana, dijo: que cuando se empezó á quemar la
covacha citada, salió de allí, perseguido por el pueblo, el
individuo á quien se acusa de incendiario , y que llevaba
camiseta colorada.

Estos son los cargos que pesan contra Juan Tello,


y era tal la indignación pública que había contra él, que
si no hubiera sido fusilado, el pueblo irritado le habría
linchado en las calles,

Once días después, con el ánimo ya sereno, se tra-


taba este asunto, de la manera siguiente, en las colum-
nas editoriales de EL Grito del Pueblo.

Pasada la primera impresión de la catástrofe, y res-


tablecida la serenidad, es posible ya juzgar con calma el
origen del incendio..

Al principio se le atribuyó á algún comerciante


asegurado ..

«Después se dijo con insistencia, que la pasión po-


lítica había apelado á la tea incendiaria, para impedir que
se reuniera la Convención .

"Ambas versiones;no,encontraron cabida en el áni.


mo de la gente sensata
«La última era absurda. La Convención se hubie-
ra reunido en cualquiera parte..

La existencia de una banda de fanáticos incendia-


rios, es algo tan fantástico, tan inverosimil, que sólo se
puede aceptar como capítulo de una novela terrorífica..

«Y sinembargo, costó la vida á una inocente vícti-

-33-
6
ma esa obsesión de supuesta criminalidad que se apo-
deró de las turbas.»

El juicio que se siguió instruyendo á todos los que


se creían cómplices en el nefando crímen, no arrojó in-
dicios contra los que señalaba la opinión pública, y al
fin fueron puestos en libertad.
Pasada la excitación , se lamentaba en todos los
círculos la muerte de Tello, como un error irreparable.

En las clases elevadas prevalece la idea de que el incen-


dio fué casual, pero las clases bajas continúan aferradas
en la idea de que el fuego fué la obra maldita del crí-
men.
CAPITULO V

SUMARIO. Pérdida de los restos del insigne vate nacional


don José Joaquin Olmedo. -Esfuerzos inútiles
del hijo por salvar las reliquias delpadre. - In-
cendio de la casa del señor Olmedo, en las Pe-
ñas.-Pérdida de la valiosa biblioteca del ilustre
bardo y de varios objetos de su exclusivo uso
personal que eran precioso recuerdo para su hi-
jo.-Disposiciones oficiales después del incendio.
-Alojamiento para los infelices.- Prórroga
para los derechos aduaneros.-Comisión de so-
corros - Cancelación de créditos.-Guardia Ur-
bana.- Medida contra los abusos de los vivande
ros.- El 9 de Octubre, fecha gloriosa en dia de
duelo.—Sesión extraordinaria de la Municipali-
dad.--Construcción de covachas.- Colecta de
fondos.- Vapores flelados.--Alojamiento para
lis personas sin hogar.- Instalación de la Con-
vención.- Decreto para auxiliar á los damnif-
cados.--Discurso del Jefe Supremo . ~ Respuesta
del Presidente de la Asamblea.

Entre las grandes pérdidas que hay que lamentar en


el incendio, nó por la materialidad de su valor,sino por el
precioso recuerdo que encerraban, la más deplorable
por cierto, es la de los restos del insigne Cantor de Ju-
nín, que desaparecieron abrasados en el templo de San
Francisco, donde se hallaba depositada la urna cine-
raria.

Un admirador de Olmedo, que suscribe con XXX,


deploraba con estas palabras la sentida cuanto irrepa-
rable pérdida de esas venerandas reliquias.

«En el enorme y voraz incendio del 5 del presente,


se han perdido, ó mejor dicho, se han quemado los res-
tos del Ilustre Cantor de Junín: dicha pérdida es, pues,
nacional. No existen ya sus despojos; no existe tam.
poco su lápida, tampoco existe su casa, en la cual el
Ilustre Concejo le dedicara una lápida con sentidas ins-
cripciones de oro. »

El hijo del señor Olmedo, el respetable don José


Joaquín que tan justamente querido es portodos los gua-
yaquileños, olvidó sus dolencias físicas en cuanto supo
que el fuego amenazaba el templo donde estaban las ce-
nizas de su ilustre padre; pero, por mucha que fuera su
premura en acudir al incendio para cumplir con sus de-
beres de hijo, salvando de las llamas ese puñado de pol-
vo tan querido, llegó ya tarde, cuando la hoguera insa-
ciable lo había devorado todo, hasta los huesos de las
tumbas.

La misma pluma que citámos arriba, añade luego:


Este noble señor regresó á su casa sin esperanza
alguna y con lágrimas en los ojos.........

Por la tarde del día 6 el destructor elemento llega-


ba á «Las Peñas y pocas horas después bajaba de su

-36-
casa sin sacar nada que le fuera útil en las necesidades
de la vida. Pierde todo sin sacar una hilacha.
Pierde, además, toda la biblioteca de su señor pa
dre, en la cual había más que una regular fortuna, sus
retratos, sus papeles, su escritorio, su anteojo larga-
vista, el canutero con que escribió en vida, talvez el que
usó para escribir el Canto á Bolivar, su sillón, reliquias
todas sagradas para el señor Olmedo.»

En la mañana del día 7 se dictaron algunas disposi-


ciones conducentes á atenuar los rigores en que había
sumido á la población el desastre de la víspera.
Se trató, en primer lugar, de dar alojamiento á las
personas que habían quedado sin abrigo,

Se facultó á la Aduana para que pudiera aceptar á


los comerciantes pagareés á seis meses de plazo, por los
saldos que adeudaran de los derechos de Aduana.

Nombróse una comisión compuesta por los señores


Luis A. Dillon, Martín Avilés y Emilio Estrada, para
la adquisición y distribución de víveres á los menes-
terosos.

Se expidió un decreto, por el Jefe Supremo, en el


que se concedían cuarenta días de plazo para la cancela-
ción de créditos.

Se dictaron severas medidas contra los proveedores


de artículos de primera necesidad que pretendieran ele-
var sus tarifas, abusando de las circunstancias

Y, por último, se organizó un cuerpo de Guardia

37-
Urbana para vigilar la población durante las intranqui-
las noches que siguieron á la del incendio.

El nueve de Octubre, la fecha clásica de Guayaquil,


día de gloria que está marcado con letras de oro en la
historia de nuestra independencia, vino á sorprender á
esta ciudad, cuna de los héroes del año 1820, sobre un
montón de escombros.

Los himnos triunfales que se preparaban para cele-


brar el gran día, se tornaron en tristísimos lamentos , el
hermoso pabellón de la patria que hubiera lucido como
siempre, en el tope de los mástiles, indicando el regoci-
jo público, fué izado á media asta en señal de duelo; el
cañón guardó silencio, y en fin, todos los preparativos
de fiesta se trocaron en manifestaciones de sentimiento
público.

La Municipalidad celebró una sesión extraordina-


ria, para tratar de reparar en lo posible la inmensa ca-
lamidad pública, y adoptó doce acuerdos, de los cuales
extractamos los más importantes:

Construír covachas para brindar alojamiento á las


personas indigentes:
Nombrar una comisión para colectar recursos, á
nombre del Concejo.

Confiar á la Sociedad de Vivanderos la supervigi-


lancia de aquellos individuos que, no perteneciendo al
gremio, pretendieran alterar el precio de los artículos de
primera necesidad.

-38-
Fletar vapores para conducir fuera á los damnifica-
dos que quisieran salir de la ciudad.
Solicitar edificios, particulares 6 fiscales, para alo-
jar á los infelices.

Conceder plazo de 6meses para la construcción de


covachas, fuera del área incendiada.

Aumentar el número de inspectores y celadores de


la Policía Municipal .
Prohibir la venta de licores.

El mismo día 9 á las 2 y 30 de la tarde, se reunió


en los salones de la Casa de Gobierno, la Convención
Nacional.

Después de los preliminares de estilo y elecciones


correspondientes, el doctor Peralta, Diputado por el
Azuay, manifestó la desgracia que agobiaba al pueblo
de Guayaquil, por causa del incendio y propuso que se
escogitaran los medios de aliviarla.

Su palabra fué acogida con calurosos aplausos por


la barra y determinó una larga é interesante discusión
sobre el asunto.

Un diputado pidió que la Asamblea se constituyera


en comisión permanente hasta encontrar los medios de
aliviar la suerte de los damnificados.

Otro pidió que se interpelara al Ministro de lo In-


terior sobre los recursos que hubiera hecho valer en fa-
vor de los damnificados.

Otro presentó un proyecto para auxiliar á las vícti-

-39-
mas del incendio, el cual fué estudiado por una comi-
sión y aprobado en esta forma:
«La Asamblea Nacional considerando:
Que la ciudad de Guayaquil, una de las más flore-
cientes de la República, ha experimentado una catás-
trofe como no recuerda otro en su historia;

Que á causa de esta calamidad ha quedado sin ho-


gar ni pan la mayor parte de la población, decreta:
Art. 1º.- La Asamblea Nacional hace suyo el due-
lo que aqueja al pueblo de Guayaquil.
Art. 2º.- Facúltase al Presidente de la República
para que atienda en el día á las familias damnificadas,
mediante negociaciones con los bancos; y se le faculta
también para que facilite medios para trasladarse á
otros puntos de la República á todas las personas que
deseen: y para que facilite transportes fluviales.

Art. 3º.-La comisión de salvación pública, com-


puesta de personas de esta ciudad, distribuirá los sɔcɔr-
ros á los menesterosos.

Art. 4º- Facúltase asimismo al Ejecutivo para


que dicte los reglamentos tendentes á evitar el alza de
los artículos de primera necesidad, estando limitada esta
facultad durante el tiempo de tres meses.

Art. 5° -La Municipalidad dará gratis el agua du-


rante tres meses.

Al art. 5º se agregó la siguiente adición, propuesta


por el Diputado Pareja.

Que á las Municipalidades de la República se les

—40—
iniponga, á excepción de la de Guayaquil, una contribu-
ción del 10 co durante los años de 1897-98 para el ser-
vicio de intereses y amortización de la deuda contraída,
sin perjuicio de que el Ejecutivo pueda arbitrar otros re-
cursos ccmo el 1 c100 de los bienes raíces de la Repúbli-
ca, á excepción de los situados en el Cantón de Guaya-
quil.

Cuando la Comisión nombrada por la Asamblea


para anunciar al señor Jefe Supremo la instalación de
la Convención, fué á llenar su cometido, el General
Alfaro hizo referencia en su discurso á la gran calami-
dad pública, en los siguientes términos:
SEÑORES DIPUTADOS:

Inmensa habría sido la satisfacción de la República

y muy especialmente la mía, al veros hoy congregados


en el recinto de las leyes, si la mano del crimen no hu-
biera descargado su rudo golpe sobre esta inclita ciu-
dad que sufre las consecuencias de la mayor de las ca-
tástrofes. El trabajo que todo lo salva retemplará el
ánimo de los guayaquileños, ya que su resignación que
raya en lo sublime nos augura que presto llegará el día
en que este hermoso puerto se levante de sus cenizas
recobrando su alta importancia y esplendor.»
Y el señor doctor don Manuel B. Cueva, Presiden-
te de la Asamblea, le contestó con estas bellísimas pa-
labras en la parte referente al incendio de Guayaquil.
Vuestros esfuerzos patrióticos no han sido estéri-
les. El fuego más puro y vehemente patriotismo arde

-41-
7
los de las provincias más lejanas, han acudido presuro-
sos á este augusto recinto á desempeñar sus serias y di-
fíciles labores. Es por eso que la Convención Nacio-
nal de 1896 no ha trepidado en instalarse, aun cuando
sea sobre los escombros humeantes y las ruinas causa-
das por la mano del crimen más atroz y detestable.
Ojalá nos sea dado remediar los grandes males que, con
motivo de la reciente catástrofe, afligen hoy á la noble
y libérrima Guayaquil. Ella, contando como cuenta
con las excelentes cualidades que caracterizan á sus dig-
nos hijos, volverá á ser en breve tiempo la perla del Pa-
cífico, el puerto más floreciente de Sud-América..
CAPITULO VI

Sumario. —- Desterraud…s políticos. —Repatriación otorgada


á los damnificados. Se anuncia la venida de la
cañoneru Lima.—Auxilios de la Repúblian Ar-
gentina.— Socorros puru cien familias.—El Gre-
mio de Vivunderos.—Donativos de Babahoyo.—
Aurilisparu la colonia Italian:1.—Suscripción
de la Compania Telegrafica de Centro y Sud-
Auéricu.-Salida de la Lima del puerto del
Call:10 -La Junta Municipal de Socorros.-
Condolencia del Arzobispo. -Auxilios de Dau
le.-Meeting en Buenus Aires en firoor de Gua-
yaquil.- Viveres enviados en el «Imperial» por
el Gobierno de Chile - Pisarne de Ibarra.-Pu-
blicacion del Consul Peruano.--Confraternidad
umericana.-Condolencia y socorros de Gua-
runda.-Suscripción de Colimes - Carta de
Quito.—El Cónsul de Chile entrega al Gobierno
los viveres de El «Imperial».—Arribo de la ca-
ñonera Lima.

VI

Muchos de los damnificados en el gran incendio es-


taban ausentes por asuntos políticos, y sus familias é in-
tereses reclamaban aquí imperiosamente su presencia.
Con este motivo el señor Daniel Rubio dirigió un
elegrama de Lima, con fecha 7 de Octubre al señor
Jefe Supremo, pidiéndole en nombre de los ecuatorianos
adictos á su Gobierno y residentes en la Capital del Pe-
rú, permitiera regresar á los emigrados de esta Repú-
blica.

El General Alfaro contestó por Cable á esta solici-


tud en los siguientes términos:
«Guayaquil, Octubre 8.
Los damnificados por el incendio pueden venir.
ALFARO ..

-El 10 se recibió un cablegrama de Lima, anun-


ciando que la cañonera de este nombre zarparía al día
siguiente del puerto del Callao, trayendo una abundante
provisión de víveres para las víctimas de incendio. El
mismo despacho informaba que la suscripción iniciada
para remediar la desgracia de Guayaquil alcanzaba ya á
la importante suma de treinta mil sucres.
-Noticias igualmente satisfactorias nos trasmitía el
Cable de la Argentina en el mismo día 10.

A la vista tenemos un cablegrama de Buenos Ai-


res, concebido en estos términos:

«Buenos Aires, 10 de Octubre de 1896.- Todos los


periódicos de esta Capital, han insinuado la idea de que
se levanten suscripciones para auxiliar á los damnifica-
dos del incendio de Guayaquil, lamentando este sinies-
tro que aflige á un pueblo hermano.- C.»
-El 11 de Octubre fué una comisión de Beneficen-
cia á distribuir socorros entre más de cien familias indi-

gentes, que permanecían aún á la intemperie, carecien-

-44-
do de todo, en las dehesas de las quintas de Lascano,
Luque y Pareja.
-El Gremio de Vivanderos se reunió el mismo día
y acordó distribuír alimentos á los necesitados, designan-
do,para el efecto, á los siguientes miembros: Mariano
Delgado, Andrés Peñafiel, José V. Jiménez, Juan A.
Olaya, Manuel Morales, José J. Franco y Vicente Mo-
rán.
-En igual fecha el señor Teodomiro Gómez Eli-
zalde, entregaba al señor don Francisco Fernández Ma-
drid un valioso presente que mandaban la Municipali-
dad de Babahoyo y algunas señoritas de la filantrópica
Capital de Los Ríos.
-En la misma fecha telegrafiaba el Gobierno de
Italia á su Ministro en Lima, autorizándolo para ges-
tionar con el Ministro Inglés el envío de una nave á
Guayaquil, con todos los auxilios que pudiera necesitar
la colonia italiana.

-El 12 abrió una suscripción en Nueva York la


Empresa The Central & South American Telegraph
Co., encabezada con la suma de mil pesos oro por el
señor Geo Aston, Gerente de la Agencia del Cable en
este puerto.
-El mismo día se recibió el siguiente cablegrama
de Lima.

«Lima 12 de Octubre.

«A las cinco de la mañana zarpó del puerto del Ca-


llao la cañonera Lim Lleva cinco mil bultos de ví-
veres para los damnificados en el incendio. C..

-45-
-Por la noche celebró sesión la Junta Municipal
de Socorros y acordó, entre otras cosas, recibir la co-
misión que venía del Perú en la cañonera Lima y cons-
tituirse en comisión permanente para llenar todos los fi-
nes encomendados á la Corporación .
-Octubre 12.- El Arzobispo de Quito dirigió un
telegrama de condolencia, en su nombre y en el del cle-
ro quiteño, á la Diócesis de Guayaquil, por el desastre
de la población. Iguales manifestaciones se recibieron
el mismo día de los guayaquileños residentes en Quito,
del Cónsul del Ecuador en París, de la Bolsa Neoyor-
quina y de muchos particulares.
-Octubre 13- Daule deplora la catástrofe, iza sus
banderas á media asta en señal de duelo público y reune
más de quinientos sucres para los damnificados.
-Id.- De Buenos Aires comunican que la juven-
tud celebró un meeting y acordó nombrar una comisión
que colectara fondos para auxiliar à los damnificados de
Guayaquil,
-Id.-Anuncian de Lima que la suscripción popu-
lar aumenta cada día más, y que en el vapor mercante
Imperial, viene el resto del dinero y de los víveres que
dejó la cañonera Lima, en viaje ya para este puerto.
-Id.- Un cablegrama de Valparaíso comunica que
el Ministro de Chile en Lima tiene orden de su Gobier-
no para comprar víveres y embarcarlos en el Callao con
destino á Guayaquil.
-Id.- La ciudad de Ibarra, capital de la provin-
cia de Imbabura, se une á las manifestaciones de pésa.

-46-
Tos de la República y ofrece iniciar una suscripción
para los damnificados.

-Id.- El Cónsul peruano, señor don José Domin-


go Barrera G., hace circular una hoja volante, de la
que tomamos estas líneas: Igualmente participa que
el Gobierno del Perú ha enviado el crucero Lima, en
auxilio de todos los perjudicados en la gran catástrofe,
que hoy se lamenta, y que llegará á esta ciudad, con ví-
veres y demás socorros mañana miércoles 14.
-Id.- Por la noche se reune la comisión nombra-
da por la Municipalidad para arbitrar recursos, y elige
el persoral directivo de la manera siguiente: Presidente,
don Manuel María Valverde; Tesorero, don Fran-
cisco Durán y Rivas; Secretario, don Francisco Icaza
B. En esta forma se instala definitivamente la corpo-
ración con el nombre de Junta Municipal de Socorros.

-Id .- El Corresponsal de EL GRITO DEL PUEBLO,


escribía en esta fecha las siguientes líneas, refiriéndose
á los sentimientos de confraternidad que dominaban al
pueblo de Lima ante el desastre de Guayaquil.

".... Llamo de una manera especial su atención ha-


cia el brumoso contraste que forman, entre sí, las su-
mas que figuran en las listas de erogaciones: al lado de
los que han suscrito por cientos, y aun por miles de so-
les, figuran los que lo han hecho tan sólo por simples
unidades. Estos últimos no contribuirá mucho, mate.
rialmente, á aliviar la condición de los que sufren en
Guayaquil; pero dan, con su modesta ofrenda, testimo-

-47-
nio elocuente de sus sentimientos de confraternidad.
Además,la expontaneidad ha sido absoluta, pues dos
días han bastado para qué la suscripción llegue á cerca
de cuarenta mil soles, a pesar de que son señaladas las
personas á quienes ha habido tiempo para pedirselas..

Octubre 14- La ciudad de Guaranda envía una ma-


nifestación de condolencia á Guayaquil y anuncia que
el señor Enrique González, en unión de otros dignos
caballeros de la Sociedad Bolivarense, están recogiendo
fondos para las víctimas del incendio.

Id.-Telegrafian de Colimes deplorando la catás-


trofe y anunciando que con mucha actividad y mejor
éxito se ha iniciado una suscripción en favor de los per-
judicados.

Id- Una carta de Quito, publicada en esta fecha,


trae las siguientes conmovedores líneas:
«Quito, Octubre 14 de 1896.
Nos hemos admirado de ver la pena atróz, que ha
tenido hasta la gente más infeliz de aquí por lo acaeci-
do allá: unas cholas decían ayer por la calle: «Nosotras
hemos de dar el sueldo que ganamos como sirvientes,
sintiendo que sea tan pequeño para que no pueda cor-
responder. á nuestros deseos.» El día en que se supo
aquí el infausto suceso, había en la plaza un gentío in-
menso y todos manifestaban la pena terrible de que es-
taban poseídos
Id.-El señor W. Higgins, Cónsul General de Chi
le, pone á la orden del Gobierno los 1.500 quintales de
víveres que por la mediación del Ministro en Lima en-

-48
viaba el Gobierno Chileno en el vapor Imperial para
que fueran convenientemente distribuídos.

Al día siguiente, 15 de Octubre, entró al puerto, en


medio de las manifestaciones de regocijo y gratitud por
parte de este pueblo, la cañonera Limɩ, generosamente
enviada por nuestros vecinos del Sur, para remediar en
lo posible el gran infortunio de la ciudad del Guayas.
CAPÍTULO VII

SUMARIO.-Recepción de la delegación peruana portadora


de los viveres.- Directorio de la Junta de Sɔcor-
ros.—Generoso donativo de la Compañía del
Cable.-Auxilios de Iquique.- La función del
Teatro de Santiago. — Condolencias de Bogotá y
Panamá.-Congreso Colombianɔ.- El Senadr de
la República Argentinı.—Manifestación del C1-
pitulo Catedral. - Cortexia Eclesiistica.- Con-
tribuyentes de Chobo. - Socorros de Guanujo.—
El Presidente Pinto.- Muerte de un bombero.-
Comité de Daule. -Auxilios venidos en el «Im-
perials.— Telegramas de Buenos Aires.-La Be-
neficencia de Lima.

VII

Octubre 15- El crucero vino al mando del Capi-


tán de Navio don Bernabé Carrasco, yá su bordo vi-
nieron también los señores Ernesto de Tesano Pinto,
jefe de la sección diplomática del Ministerio de Relacio-
nes Exteriores del Perú, con el carácter de Delegado
del Gobierno, varios caballeros ecuatorianos de los ex-

patriados y algunos representantes de la prensa pe-


ruana.

Las bodegas contenían 2,352 bultos de víveres y


además dos fardos de loneta, tres de tocuyo y cuatro de
loneta de lana.

Los víveres consistían en los artículos siguientes:


1.052 sacos de harina, 301 de arroz, 177 de frejoles, 24
barricas de manteca, 20 cuñetes de id., 400 sacos de pa-
pas, 135 de azúcar, 5ɔ de pallares, 47 cajones de fideos,
98 sacos de galletas y 48 cajones de id.

Apenas fondeó el buque en la ría, y después de la


visita oficial del señor Capitán del Puerto, se traslada-
ron á bordo una comisión enviada por el Gobierno y
otra por la Convención para manifestar á la Delega-
ción peruana los vivos sentimientos de gratitud conque
el puebla ecuatoriano acojía su cuantioso donativo.
Id.- En la noche de este día se reunieron las dos

comisiones de socorros, fiscal y municipal, convocadas


por el señor Gobernador de la Provincia, y acordaron
nombrar un directorio de los dos, compuesto por la pri-
mera autoridad, que debería precidirlo, y los señores
Luis A. Dillon, Manuel M. Valverde, J. A. Wheeler y
Fortunato Salcedo. Hecha esta elección quedó dis-
puesto que la distribución de víveres correría á cargo
de la Comisión Municipal, y la de dinero de una y otra.
Id.- En esta fecha el señor Ashton , Gerente del

Cable, entregó al señor Tesorero de la Junta de Socor-


ros la cantidad de S. 6.390, equivalente á 3.000 pesos
oro, al cambio de 113 。 °, producto de la suscripción lle-
vada á cabo por la Oficina del Cable.

Id.- El Cónsul del Ecuador en Iquique remitió


por giro cablegráfico y por conducto del Banco de Chi-

—51-
le, 2.500 pesos, correspondiente al producto del concier-
do dado el 22 de Octubre en aquella ciudad para socor-
rer á los damnificados de Guayaquil.

Id.--La función del teatro de Santiago, a beneficio


de las víctimas produjo St. 1.246; y el Comité de la Con-
cepción, encargados de acumular auxilios con el mismo
benéfico objeto, mandó en esta fecha una segunda re-
mesa de 1.234 pesos.

Id.-El doctor Francisco Campos, Ministro de Be-


neficencia, recibió de Bogotá el siguiente cablegrama :

Eogotá, Octubre 15
Señor Campos.— Guayaquil.
Lamentamos incendio. Colectamos fcndos -C£-
SAR SÁNCHEZ.
Id.- El Cónsul de Colombia en este puerto, recibió
también el mismo día, el siguiente despacho cablegráfi-
co de Panamá:
Panamá, Octubre 15.
Señor Cónsul de Colombia. Pasado Congreso.

Ley destina 10.000 pesos oro víctimas colombianas y


veinte mil demás víctimas.-GOBERNADOR.

Id.-El Senado de la República Argentina autori-


zó al Presidente para disponer de 30.000 pesos en favor
de Guayaquil.
Id.- El mismo día circuló una manifestación de
gratitud, suscrita por los Ministrɔs dėl Capitulɔ Catedral.
He aquí algunas líneas de este documento:

«El Capítilo Catedral de Guayaquil, que lamenta


de corazón los desastres ocasionados por el último ter-

-52-
rible incendio en esta ciudad, se apresura á cumplir con
el más sagrado deber de gratitud y reconocimiento para
con el denodado Cuerpo de Bomberos y el pueblo todo,
que animado de sincera piedad y enardécido de tanto
entusiasmo, hicieron esfuerzos supremos por salvar del
fuego voraz, una de sus más preciosas joyas, la iglesia
Catedral, que en el desgarrador clamoreo de sus cam-
panas, anunciaba que las llamas devoradoras azotaban
ya las paredes de tan suntuoso templo.
Id.-En la misma fecha los señores Canónigos Jo-

sé María de Santistevan y Carlos Adolfo Marriott se


trasladaron á bordo de la cañonera Lina por orden del
señor Administrador Apostólico de la Diócesis y del Ca-
bildo Secular para mostrar el agradecimiento que sen-
tía la Autoridad Eclesiástica ante la generosa conducta
del pueblo peruano.

Id.-En estc día se publicó la lista de los volunta-


rios contribuyentes del « Ingenio de Chobos y que dió la
cantidad de " St. 83.20.

Id.- [Link] directo á EL COMERCIO de Li-


ma, publicaba en esta fecha el llamamiento que hacía á
la sociedad norteamericana el señor Presidente de la
Compañía Telegráfica de Centro y Sud-américa, en au-
xilio de los damnificados de Guayaquil.

He aquí los expresivos términos de esa generosa


demanda en favor de un pueblo agobiado por el infor-
tunio:

-La ciudad de Guayaquil, en el Ecuador ha sido


desvastada por un incendio iniciado á media noche del

-53-
5 del presente. Mas de la mitad de la población ha si-
do destruida por las llamas, en su parte más opulenta,
incluyendo las más importantes casas de comercio y edi-
ficios públicos. Los residentes en la poblaciór esti-
man que las pérdidas sufridas con este motivo, llega-
rán á la suma de cién millones de sucres, es decir, cin-
cuenta millones de pesos oro americano. Se encuen-
tran sin hogares y sufriendo las mayores necesidades
más de treinta mil . personas, muchas de las cuales se
hallan acampadas en los alrededores de la población.
Guayaquil esel centro comercial del Ecuador y mantiene
negocios comerciales en los Estados Unidos. Necesi-
tan, pues, los damnificados socorros prontos y eficaces,
con gran urgencia, y serán doblemente valiosos, los que
se le presten sin pérdida de tiempo. Se ha organizado
en Guayaquil un Comité activo y digno de confianza,
al que estoy pronto á entregar el dinero de las contri-
buciones que se pongan en mano del Tesorero de la
Compañía Telegráfica de Centro y Sud-América.

Octubre 16.- En esta fecha el pueblo de Guanujo,


se dirigía al Presidente de la Junta de Socorros, por con-
ducto del señor Francisco F. Madrid para manifestar
á los guayaquileños el imponderable pesar que experi-
mentaban por el desastroso incendio de esta floreciente
ciudad, y ofrecerle, en testimonio de fraternal condolen-
cia, la cantidad de doscientos sucres.

Id.- Un telegrama de esta misma fecha decía lo


siguiente:
Valparaíso 16.

-54---
Además de las mil libras esterlinas remitidas por el
Gobierno al Ministro de Chile en Lima, para que las in-

virtiese en provisiones, ha despachado hoy del Callao el


crucero Presidente Pint ›, cargado de ropa, calzado y pro-
visiones para los damnificados de Guayaquil.

Las principales señoras, hijas del país, rivalizan


con las extranjeras en entusiasmo colectando fondos.

Se han enviado ya algunas órdenes por el Cable de


Centro y Sud-América, sin que esta Compañía haya co-
brado nada por su trasmisión .

Id.- En este día falleció el intrépido bombero José


Alberto Morales, de la « Columna de Hacheros», que ha-
bía sufrido horribles quemaduras en la calle de « Mendi-
buru», cuando estaba echando abajó las cubiertas de
las casas incendiadas.

Id.- En Daule se organiza un Comité para colec-


tar fondos destinados á las víctimas del incendio.

Componen ese Comité los señores Jefe Político don


Darío Morán, Cura Párroco, José María Barahona, Jo-
sé Alvarado y Alvarado y Teófilo Caicedo.
Se hizo notable en esta población la conducta del
jornalero José Castro, quien apenas establecida la comi-
sión recaudadora, salió á •su encuentro, para entregarle

un sucre, con estas expresivas palabras: es lo único que


tienen mis hijos hoy dia.

La Comisión logró reunir la suma de St: 468.90,


que trajo á esta ciudad y entregó á la Junta de Socor..
ros el señor Jefe Político.

---55-
Id.- En el vapor Imperial, que fondeó en el puerto
en esta fecha, se recibía lo siguiente, para los damnifica-
dos, con procedencia de Chile:.

200 quintales arroz, 120 frejoles, 100 fideos , 300 ha-


rina, 10 galletas, 22 bacalao y 50 jabón.
En el mismo buque se recibieron doscientos sɔles
en efectivo, como erogaciones del señor Ministro de Chi-
le en Lima, de sus Secretarios y del Cónsul General en
el Callao.
El Gobernador de la Provincia recibió en el mismɔ
día una nota del señor Cónsul General de Chile doa W.
Higgins, en la que le entregabi el valioso presente man-
dado por su Gabierno.

Nuestra autoridad dió las gracias en los términos


siguientes:
«Grato me será poner en conocimiento del Supre-
mo Gobierno, el contenido de su ateata comunicación,
así como también me es satisfactorio expresar á usteð á
nombre del pueblo de Guayaquil, el reconocimiento de-
bido al expontáneo y generoso comportamiento al Go-
bierno de Chile..
Octubre 17. -Un telegrami de Buenos Aires daba
esta grata noticia:
Las carreras del Jokey Club», y los conciertos
que se organizan en esta ciudad, en beneficio de las víc.
timas del incendio de Guayaquil. producirán satisfacto-
rio resultado.

Id. Otro telegrama de Lima, recibido en la misma


fecha, decía:

-56-
La Sociedad de Beneficencia de esta ciudad, en-
viará á Guayaquil el próximo martes, la suma de 500 li-
bras esterlinas, á fin de que puedan socorrerse, siguiera
en parte, á las personas damnificadas por el reciente
incendio.
CAPITULO VIII

SUMARIO.- Proyecto de la Municipalidad para la recons-


trucción de la ciudad. —Importantes notas cru-
sadas entre el Presidente de la Beneficencia de
Lima y el de la Junta de Beneficencia de Gua-
yaquil.-Partida del crucero "Lima" .—Emi-
grantes.-Dɔnativo de la coloni, China, resi-
dente en Guayaquil.- Carta del ex- Presidente
del Ecuador, Generál Veinteilla al Decano
de la Prens de Lima.-Telegramas del Mi-
nistro Argentino en el Perú , á su Gobierno.-
Comité de Yaguachi. — Suscripcionee en Pɔrta-
viejo.-Asocincin de señoras en Pujan. - Lle-
yada de la corbeta de S. M. B. “Wild Swan".
-Donativo del señor Delegado Apostólico de
Su Smtidad León XIII -Funciones piblicus
en Buenos Aires.-Junta de Socorros de Ba-
bahoyo.--Socorro de la Municipalid ul de Vin-
ces.- Colectos en Yupunchi.—D mativos de li
Comisión de Socorros de Quito. —Sɔcorr ›s de
Manta y Montecristi.— Donativo de la Munici-
palidadde Pasaje.- Concierto en Buenos Aires
a beneficio de los damnificados de Guayaquil.
-Arribo del crucers “Presidente Pinto'
Auxilios venidos á su bɔrdo. —Minifestaciones
de simpatia a los marinos chilenos. - Entrega
del Jefe del buque de los socorros que enviaban
de Chile. - Cortesia à la Asamblea Nacional y
visita de una Comisión de su seno á la nave
chilent - Repatriación de los restos del capi-
tin de corbela de Chile, don Minuel Joaquin
Orella.- Conclusión.

VIII

Octubre 18.-El Presidente de la Municipalidad


presentó un proyecto de reconstrucción de la ciudad, cu-
ya parte más importante dice lo siguiente:
Art. 4º Para la fabricación de los nuevos edifi
cios, la Municipalidad dictará una ordenanza de Ornato
y Fábricas, reformatoria de las anteriores, con sujec-
ción á las siguientes prescripciones:
1° Los edificios serán sólo de dos pisos.
2º No se permitirá el uso de maderas resinosas.
3° Las paredes colindantes será obligatorio que
estén provistas de cortafuegos.
Art. 5° Se autoriza al Municipio de Guayaquil

para que efectúe un empréstito, hasta de medio millón


de sucres, al menor interés y en la forma que mejor lo
estime.

Art. 6º Del monto del empréstito se destinará


una parte prudencial, á juicio del Concejo, para cubrir
con ella el déficit que ha sufrido el presupuesto Muni-
cipal, á causa del último siniestro.
Art. 7 Esta ley comenzará á regir desde la fecha,
de su promulgación.
El crucero Limɩ fué al mismo tiempo portador de
la siguiente importante nota dirigida por el Presidente
de la Beneficencia Pública de Lima al Presidente de la

Junta de Beneficencia de Guayaquil.

Lima Octubre 11 de 1896. - Señor Presidente de la So-


ciedad de Beneficencia de Guayaquil.

Señor Presidente:

La Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, do-

-59-
lorosamente impresionada por el pavoroso siniestro de
que ha sido víctima la laboriosa y progresista ciudad de
Guayaquil, deplora íntimamente tan terrible como in-
merecido infortunio, y suplica á V. S. se sirva signifi-
car á la digna corporación que preside, los sentimientos
de condolencia de que se halla poseída la Institución en
cuyo nombre tengo la honra de oficiar á V. S.; siéndo-
me á la vez, muy grato participarle que el Supremo Go-
bierno, las Instituciones Departamentales y Municipa-
les, el Comercio nacional y extranjero, y en general, to-
das las clases sociales de Lima y el Callao, se han apre-
surado á responder con entusiasmo y laudable oportu-
nidad á la iniciativa tomada por la Corporación que di-
rijo, suscribiéndose con los donativos que han podido
acopiar, con destino á las infortunadas víctimas de tan
monstruoso siniestro, algunos objetos de los que, segu.
ramente han menester.

El Jefe del Estado con solícita previción ha dis-


puesto por su lado, que el crucero Lima de la Armada
Nacional, zarpe cuanto antes con rumbo á ese puerto,
conduciendo los socorros reunidos hasta hoy, nunca
tan ámplios como los deseos de los donantes; pero que
de todos modos contribuirán á aliviar en algo, la difi-
cil situación que agobia á los damnificados con el in-
cendio de más alarmantes proporciones en estos tiempos.

Por el próximo vapor de la carrera, se remitirán al-


gunos artículos más, entre ellos ropa que no ha podido
ser embarcada en el Lima.

Sírvase usted aceptar con tan lamentable oportuni-

-60-
lad, las seguridades de cordial afecto de la Sociedad
que me honra con su dirección, y que se servirá trans-
nitir á sus distinguidos colegas, y los de su muy atento
· obsecuente servidor.
CARLOS FERREIROS.

La gratitud que todo un pueblo guarda hacia sus


hermanos del Sur, está reflejada en el siguiente valioso
documento, contestación al anterior.

Junta de Beneficencia de Guayaquil.—Guayaquil, Oc-


tubre 16 de 1896.

Señor Presidente de la Junta de Beneficencia Pública


de Lima.

La Junta de Beneficencia Municipal de Guayaquil,


altamente obligada por la generosa conducta observada
por el Gobierno del Perú, la Municipalidad, las distin-
guidas Sociedades de Beneficencia de Lima y el Callao,
y en general, por la comunidad de . la familia peruana,
en favor de los damnificados en el horroroso incendio
del 6 del presente, que dejó sumidas en la miseria á un
Sinnúmero de familia, y redujo á escombros la mayor
parte y lo más floreciento de esta población, tributa el
homenaje de gratitud y reconocimiento que reclama tan
humanitario proceder, y guarda para la Junta de Bene-
ficencia de Lima, dignamente presidida por usted, un
agradecimiento sin límites y una obligación eterna. .

El generoso y oportuno socorro enviado por esa H.


Corporación, no puede menos que ser brote expontaneo
propio de carácter humanitario que la anima; grandiosa

-61-
virtud, y cuya práctica experimental han sabido uste-
des poner de manifiesto eu tan apremiantes circuns-
tancias.

El auxilio de víveres enviado en la cañonera Lim :1,


llegó justamente en los momentos en que iba á hacerse
necesaria para la parte menesterosa de la población;
pues, aún cuando el Gobierno y la Municipalidad, ha-
bían por su parte, establecido, cada cual, una Junta en-
cargada del reparto de víveres á los necesitados, no era
suficiente á colmar la inmensa brecha abierta en el seno
mismo de la parte trabajadora é indigente del pueblo;
por muchos que fueran los recursos, y muy grande la
buena voluntad del Gobierno y Municipio.

La cantidad de víveres enviada pɔr· la H. Junta de


Beneficencia y que trajo la cañonera Lima, ha sido en-
tregada al Gobierno pɔr el comisiɔnado especial envia-
do por el del Perú; y la Junta nombrada por el nues-
tro, se ha hechɔ cargo del reparto, aun cuando la ge-
neralidad de los miembros que componen esta Junta de
Beneficencia, ardía en deseos de hacerse útil á sus com-
patriotas, siquiera fuera como elemento secundario en
los nobles propósitos de que ustedes se encuentran ani-
mados: de tal suerte que los damnificados, tan sólo á là
generosa iniciativa de ustedes, quedarán deudores por
tan valioso y expontáneo auxilio,
Con sentimientos de consideración, es grato para
mí. suscribirme, de usted señor Presidente

Atento y S. S.
E. AROSEMENA.

62-
Octubre 18-A la 1 p. m. de este día abandonó el
puerto el crucero Lim › después de cumplida su misión
y İlevando las bendiciones de un pueblo agradecido. A
su bɔrdo conducía 250 emigrantes con dirección al Pe-
rú, damnificados la mayor parte por el incendio.
Id.-Una Comisión de Asiáticos encabezada por
los señores Francisco Guevara, San Qui y Kuon San
Lɔng, inició una suscripción entre los hijos del Celeste
Imperio domiciliados en esta ciudad, llegando á reunir la
importante suma de 820 sucres.
En su listafiguran contribuyentes por 100,150 y 250
sucres, como son los señores Won On, San Qui y Kaun-
San Lon.
El General Veintemilla ex-Presidente del Ecua-
dor, residente en Lima, dirije con fecha 12 del presente
la siguiente manifestación de gratitud al periódico EL
COMERCIO de aquella ciudad.

Lima, Octubre 12 de 1896.

Shores Editores de EL COMERCIO:

La noble actitud de ustedes trabajando en su im-


portante diario por todo lo que contribuye al alivio de
mis compatriotas damnificados en el último incendio de
Guayaquil, muéveme á dirigir á ustedes la presente,
siguificándole, mi humilde y personal gratitud como
ecuatoriano. Las caballerescas tradiciones del Perú,
no han podido ser interpretadas desde un principio me-
jor que por EL COMERCIO de Lima. Al dar cabida en
sus columnas, de preferencia, á todo lo que exterioriza

-63-
la filantropía y americanismo de los peruanos, doy pues
á ustedes, y en general al hospitaiario pueblo de que
soy huésped, las muestras de reconocimiento más pro-
fundo que caben en el corazón de su atento S. S.

IGNACIO DE VEINTEMILLA

El noble corazón Argentino, nunca desmentido, se


pone relieve una vez más en el siguiente telegrama que
con fecha 9 de Octubre, dirigió el doctor don Agustín
Arroyo, Ministro de la República Argentina en el Pc-
rú, á su Gobierno:

"Cuanto la caridad del pueblo argentino quisiera


enviar vendría á satisfacer apremiantes necesidades de
más de veinte mil almas privadas de hogar y de recur
sos."

Octubre 18.- De Yaguachi comunican haberse or-


ganizado un Comité, con el objeto de colectar fondos
para socorrer á los damnificados.

Id. 19.- Por telegrama se sabe que en Portoviejo


se promueven suscriciones para los damnificados.

Id.-En Paján una asociación de señoras, recorren


la población en solicitud de auxilios para los damnifi
cados.

Id.--Este día llegó con procedencia del Callao la


corbeta de Guerra de S. M. B. Wild Swan, conducien-
do varios bultos de mercaderías para los damnificados,
sobrante de lo que no pudo traer el crucero Lima.
Id.-El Administrador Apostólico de la Diócesis,
recibe en esta fecha S. 200, como donativo para los dam-

-64-
nificados, remitidos por el Delegado Apostólico de Su
Santidad León XIII , residente en Lima.

Id. 23. -De Buenos Aires, comunican que se han


organizado funciones públicas á beneficio de las victi-
mas del incendio, por las comisiones de caballeros.
Id.-En Babahoyo, capital de la Provincia de Los
Ríos, se organizó una Junta de Socorros, con el objeto
de colectar fondos para los damnificados, y el Goberna-
dor ofició á las autoridades de su dependencia que pres-
taran eficaz apoyo á las comisiones nombradas al
efecto .
Id.--La Municipalidad de Vinces vota S. 500 para
los daminificados.

Id. En Yaguachi el entusiasmo es grande para


reunir dinero para las víctimas del incendio.
Id.-El señor Francisco Fernández Madrid, pone á
disposición de la Comisión de Auxilios la cantidad de
S. 4.000 remitidos de Quito por el señor Víctor G. Gan-
gotena, Presidente de la Comisión de Socorros de aquella
ciudad, y como fruto de la colecta de la Capital de la

República.
I'd. 24.-Con procedencia de Manta y Montecristi,
recibe el señor Presidente de la Sociedad de Beneficen-

cia Manabita, la cantidad de S. 715, para repartirse á las


víctimas del incencio.
Id. 27. La Municipalidad del Pasaje, envia S.
775.35 para los damnificados .
Id.- En este día el telégrafo, con su proverbial la-
conismo, daba la siguiente grata noticia:

ΤΟ
Buenos Aires, Octubre 27 de 1896.
"Anoche se verificó el concierto á beneficio de las
víctimas del incendio de Guayaquil.

“La concurrencia fué numerosísima y el éxito mag-


nífico.
“Asistió lo más selecto de la sociedad."

Id. 29.- El crucero de la armada de Chile, Presi-


dente Pinto, enviado generosamente por su gobierno,
arribs al puerto en este día, siendo portador del óbolo
que como muestra de confraternidad en las horas de
aflictivas calamidades, hacía aquilatar un caudal de gra-
titud hacia el Gobierno y pueblo chileno.
El crucero vino al mundo del capitán de Fragata,
señor Ricardɔ Beaugency, y trajo en sus bodegas lo si-
guiente remitido por el Gobierno de Chile.
2.000 ternos de dril, 2.000 pares de calzoncillos,
2.000 pares de camisetas, 2.0ɔɔ pares de botas, 2.00ɔ
fraza:las, 1.550 camisas de lana, víveres y medicinas.

En Iquique embarcó cincɔ cajones de ropa para


innjer, enviado por la sociedad de aquel puerto.
Este valioso donativo fué encargado de repartirlo
la institución de nominada Conferencia de San ViceNTE
DE PAUL.
Una vez fondeado el bnque en la ría, fué objeto de
las más grandes manifestaciones de simpatía, recibiendo
á su bordo las visitas de los señores Ministro de la Gue-
rra y Marina y de Hacienda, por residir entonces el Go-
bierno en Guayaquil, la del Gobernador de la Provincia

y demás autoridades superiores, que se disputaban á

-66
porfia el hacerles grata, á los marinos de una nación
hermana que acudían en su auxilio, su permanencia en
esta ciudad.

El Jefe Supremo recibió poco después la visita ofi-


cial del Primer Jefe de la Nave chilena, que era al mis-
mo tiempo Delegado de su Gobierno para entregar los
socorros que traía.

En bellas y elocuentes frases hizo formal entrega


del sagrado depósito que se le había confiado, y no me-
nos feliz estuvo el Jefe Supremo al agradecer el envío
de los auxilios que tan oportunamente se recibían, y la
gratitud eterna que el gobierno y pueblo ecuatoriano
guardarían hacia el noble y generoso puebio chileno y
á su digno intérprete el íntegro Magistrado que regía
los destinos de la República de Chile.
Poco después la Asamblea Nacional reunida á la
sazón en Guayaquil recibía en su seno la visita de cor-
tesía de los primeros Jefes de la nave chilena, visita que
fué retornada á los dos días por el Presidente del Augus-
to Cuerpo Legislativo acompañado de una comisión de
Diputados nombráda al efecto, siendo despedidos con
una salva mayor al regresar á tierra.

Al mismo tiempo que cumplía su misión el Presi-


DENTE PINTO, respecto al Ecuador, traía la misión más
sagrada aún para todo Chile, el de repatriar por orden
de su Gobierno, los restos del Capitán de Corbeta, don
Manuel Joaquín Orella que falleció en esta ciudad en
Marzo de 1881 siendo Comandante del trasporte de Gue-
rra AMAZONAS, en uno de los viajes que hizo esta nave

-67-
durante la guerra del Pacífico.
Orella era uno de los sobrevivientes de la Corbeta
ESMERALDAS que fué echada á pique en la rada de Iqui-
que por el monitor peruano HUASCAR .

Sus restós fueron trasladados en capilla ardiente


hasta la capital de Chile, donde en la actualidad reposan
junto con los de su antiguo Jefe, Arturo Prat, después
de haber sido recibidos con los honores de su clase.

En conclusión, qué podremos decir de Guayaquil,


aniquilada y abatida bajo el peso de tan gran desastre;
pero no, sus hijos no la desamparan y pronto surgirá de
entre sus escombros una ciudad moderna, tal vez antes de
lo que se crea: y, pues, como muy bien lo dice nuestro
prologuista, hoy contamos con elementos y materiales
para poder reedificar una ciudad en la mitad ó menos tal-
vez del tiempo que se empleaba antes.

Y prueba de ello es que el movimiente comercial


en vez de disminuir, aumenta cada día más ; y por donde
quiera se ve levantando nuevas fábricas, pues si valori-
zamcs el desastre por el lado financiero, las pérdidas, se
puede decir que son casi insignificantes, en relación con
las pérdidas materiales, porque á donde antes se levanta-
ba un edificio de antigua construcción y que aún cuando
tenían un buen seguro contra incendios, no le reportaba
al propietario un gran interés sobre su capital ; mientras,
que hoy, con el producto del seguro 6 muy poco más,
levantarán ese mismo edificio de construcción moderna
y consultando el lado financiero reportándose á su capi.
pital el doble del interés que antes les producía.

68
A más el comercio extranjero ha echado tan pro-
fundas raíces en nuestro alto comercio, que cual podero-
sa palanca de civilización lo impulsa á un porvenir más
halagueño que el presente . Y día llegará en que no se
noten las pérdidas comerciales, repuestas por el eficaz
esfuerzo de un constante trabajo, no quedando más re-
cuerdo sino el de un año menos productivo que los de-
más.

En definitiva diremos que antes de diez años tene-


mos casi la seguridad de ver á la noble Guayaquil vol-
ver á ser la Perla del Pacífico y el primer puerto comer-
cial y productivo de la República del Ecuador.
Estadística

DE LAS

PERDIDAS SUFRIDAS EN EL DESASTROSO

INCENDIO DEL 5 Y 6 DE OCTUBRE DE 1896.

Compilando los datos más exactos , que hemos podi-


do conseguir, presentamos los cuadros de las pérdidas su-
fridas en el siniestro, sin vanagloriarnos de haber reuni-
do todas las perdidas, pues seguros estamos que se nos
habrá pasado por alto, dos ó tres millones de menos. Por
la inmediata emigración de muchos damnificados y la
imposiblidad que hemos tenido por consiguiente de con-
seguir datos sobre sus pérdidas ; pero sí podemos garan-
tizar que las pérdidas que publicamos son dadas por los
mismos damnificados, salvo cuatro ó seis que se han
negado y ha habido que calcularles sus pérdidas aproxi-
madamente; lo cual hacemos constar al pié del cuadro
donde aparecen sus nombres por orden alfabético.
A

Casa Oficina Tienda Acciones


DAMNIFICADOS Menaje Bodega y valores

S. S. S. S. S. S.
Arzube M. de Jesús 21.000 1.000 4.050
Amador Luis 1.000
Andrade Isabel 200
Armero de Gómez D. 36.000 2.000
Alcívar Clodoveo 200
Arámbulo Angel M. 30.000 1.000
Arce v . de Navarro Juana 400
AlbánJuana 28.000 1.800 1.000
Acosta Rosa E. 100
Avilés José D. 50 20
Alvarado María 500
Albújar Mercedes 140
Aragundi José V. 400
Alcívar Teresa 9.000 700
Abadie María 300
Auz Domitila 200 50
Almeida Manuel 30
Alvear Matilde 10
Alvarado Amando 3.000
Aguilar Antonia 2.000 200 900
Arámbulo Josefa 100 50
Aguirre Gertrudis 20.000 15.000
Abanto Micaela 100 1.000
Argüello Rosario 50 30
Anzules Tomás 4.000 200
Arturo José M. 4.000
Auz Augurio 8.500 1.000 3.000
Amador Simón 60.000 4.000
Aguirre Rosa 100 50
Ampuero Francisco 6.000 500 20
Ayala Natalia 150 200
Alcívar Mercedes 300
Alburquerque Miguel 1.200 10.000
Id. Id . 7.000
Alava Manuel 100
206.600 56.780 17.200 1.000 10.320

-72-
A

En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
Aduana líquida
S. S. S. S. S. S.
Las Peñas 36 26,000 26,00
Malecón 1,000 1,000
Caridad 31 200 200
Luque 124 38,000 8,000 10,000 18,000 20,000
Clemente Ballén 97 200 200
Luque 66 31,000 15,000 5,000 20,000 11,000
Las Peñas 25 400 400
Chimborazo 184 30,800 5,000 5,000 25,800
Rocafuerte 40 100 100
Id. 264 70 70
9 de Octubre 166 500 500
Escobedo 47 140 140
Pedro Carbo 400 400
Luque 98 9,700 5,000 5,000 4,700
Aguirre 159 350 350
Bolívar 105 200 200
Espejo 20 30 30
Id. 11 10 10
Rocafuerte 179 3,950 1,000 1,000 2,950
Chanduy 48 2,250 Mncpal . 2,250
Vélez 6 100 100
Luque 27 36,000 8,000 8,000 28,000
Id. 75 130 130
Bolívar 215 50 50
Id. 234 4,200 Mncpal . 4,200
Id. 89 7,000 7,000
Cementerio 21 9,500 2,500 1,200 3,700 5,800
Plaza Nueva 12 64,000 20,000 20,000 40,000 24,000
Cerro Santa Ana 170 Mncpal . 170
9 de Octubre 96 6,700 3,000 600 3,600 3,100
Pichincha 41 150 150
Clemente Ballén 300 300
Luque 24 11,200 11,200
Malecón 111 7,000 7,000
Clemente Ballén 100 100

291,900 67,500 36,800 104,300 187.600

-73-
Acciones
DAMNIFICADOS Casa Menaje Oficina Tienda Bodega
y valores

S. S. S. S. S. S.
206,600 56,780 17,200 1,000 10,320
Altamirano José 60
Aulestia Leonardo 300
Avilés José Antonio 30,000 1,500
Andrade Luis 260
Aguilar Rosa 6,000 200
Aguilar Rosario 1,200
Id. Id. 1,500 200
Alvarez V. de Coello Y. 500 200
Alvarez Juan P. 3,000 400
Altamirano J. E. 50 50
Avilés María 200
Ayala Natividad 150
Almeida Virginia 60
Arévalo Asención 8,000 200 100
Arévalo María 300
Alvarado M. de J. 6,000 300
Albújar Carmen 200
Aguire P. Emilia 1,200 100
Avilés Francisco de P. 4,000
Id. Id. 400
Alcívar Mercedes 30
Acosta Rafael 50
Azevedo Rosario 400
Azevedo Martín 40,000 2,000
AsthonJorge 2,500 250
Anzoátegui y Hnos. M. 1,000
Aragundi de Shonjolz M. 65,000 18,000
Id. Id. 25,000
Id. Id. 30,000
Alvarado Carmen 120
Alvarez de Avellán R. 5,000
Avellán de Vallejo E. 3,000 500
A. v de Calderón Carmen 500
Alvarado Amando 1,500
426,800 92,460 4,000 17,200 1,000 11,920

-74-
En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
Aduana líquida
S. S. S. S. S. S.
291,900 67,500 36,800 104,300 187,600
Bolívar 244 60 60
Aguirre 122 300 300
Malecón 18 31,500 10,000 14,000 24,000 7,500
Espejo 257 260 260
Villarroel 9 6,200 1,000 1,600 2,600 3,600
Vélez 19 1,200 300 300 900
Id. 9 1,700 500 500 1,200
Chimborazo 189 700 700
Id. 189 3,400 3,400
Aguirre 221 100 100
Bolívar 51 200 200
Id. 150 150
Caridad 60 60
Jimena 8,300 5,000 5,000 3,300
Id. 300 300
Boyacá 17 6,300 1,000 1,000 5,300
***

Escobedo 52 200 200


Rocafuerte 1,300 1,300
22

Gallera 73 4,000 2,000 2,000 2,000


*

Aguirre 70 400 400


Luque 30 30
Id. 131 50 50
Escobedo 400 400
Clemente Ballén 42,000 20,000 20,000 22,000
Plaza Concepción 2,750 2,750
Juan Montalvo 1,000 1,000
288

Pedro Carbo 91 83,000 20,000 20,000 63,000


Id. 87 25,000 6,000 6,000 19,000
Roca 30,000 5,000 5,000 25,000
Luque 120 120
Chanduy 19 5,000 3,000 3,000 2,000
Luque 150 3,500 3,500
Id. 174 500 500
Rocafuerte 1,500 1.500

553,380 139,300 54,400 193,700 359,680

-75-
Tienda Acciones
DAMNIFICADOS Casa Menaje Oficina Bodega
y valores

S. S. S. S. S. S.
426,800 92,460 4,000 17,200 1,000 11,920
Álvarez Juan Francisco 400 1,250 800
Aguirre Enríque S. 800
Avilés de Avilés Agripina 2,000 1,000 11,000
Arzube Juan Francisco 30,000 10,000
Id. Id. 22,000
Amador José María 1,500
Alvarado y Bejarano 5,000
Aragundi V. Landaburú 40,000
Angulo Luisa 100
Álvarez Ana 200
Abadíe José 1,500
Avilés Rosa 150
Armas Juana 100 100
Avilés Clemencia 200
Arroba Urcisino 100
Arévalo Ermelina 100
Álvarez Clara 100
Alvarado Simona 200
Álvarez Antonio 100
Arosemena Eduardo 40,000 5,000
Id. Id. 50,000
Id. Id. 25,000
Id. Id. 10,000
Alvarez Manuel de J. 5,500 100
Arzola de Murillo Mrgta. 2,500 200
Arámbulo Carboni A. 200
Arrata Baltazara V. v de 10,000 1,000
Id. Id. 4,000
Albán Carmen 3,000 500
Albán Juana 200 2,000
Alvarado Amanda 500
Aguirre Isabel 8,000 500
Ávila María 1,000
Arcos Leonardo 1,000
683,800 119,210 4,000 18,450 1,000 25,820

-76-
En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
Aduana líquida
S. S. S. S. S. S.
553,380 139,300 54,400 193,700 359,680
Pichincha 1,650 1,650
Quinta Medina 1,600 1,600
Bolívar 3,000 Mncpal. 3,000
Id. 110 51,000 5,000 6,000 11,000 $ 240,000
General Elizalde 22,000 10,000 10,000 12,000
Plaza Nueva 12 1,500 bl 1,500
Las Peñas 5,000 Mncpal . 5,000
Plaza Rocafuerte 40,000 20,000 20,000 20,000
Chimborazo 140 100 100
Quinta Pareja 200 200
Chanduy 106 1,500 1,500
Morro 153 150 150
Chimborazo 100 100
Escobedo 14 300 300
Id. 100 100
¢

Luque 54 100 100


Escobedo 122 100 100
$

Chanduy 4 200 200


Bolívar 114 100 100
*

Luque 48 45,000 10,000 30,000 40,000 M 5,000


Chimborazo 50,000 10,000 30,000 40,000 10,000
Id. 25,000 5,000 15,000 20,000 R 5,000
Las Peñas 10,000 2,000 5,000 7,000 3,000
Vélez 1 5,600 1,000 1,000 4,600
Progreso X2,700 700 700obs2,000
Rocafuerte 298 200 050337 ob 200
Mendiburu 11,000 3,000 $ 3,000 8,000
Plaza Nueva 004,000 1,000 1,000 b3,000
Mendiburu 42 3,500 1,200 Mur1,200 360 2,300
Luque XXL 200 Tarpan sist 200
Rocafuerte 20-2,5000000 pino A m2,500
Plaza Sto. Domingo 8,500 4,000 4,000 4,500
Naranjal 28 0021,000 1,000
Boyacá 1,000 ivs01.000
058,40003,2 002 000,
852,280 212,200 140,400 352,600 499,680

-77-
DAMNIFICADOS Casa Menaje Oficina Tienda Bodega Acciones
y valores

S. S. S. S. S. S.
683,800 119,210 4,000 18,450 1,000 25,820
Ávila José C. 500
Aguilera Benigno 1,500 3,000
Arias Petronila 200
Álvarez Mariana 150
Arrarás y Cuello 2,000
Id. Id. 2,000
Alarcón de Haro S. 8,000 400
Alvarado A. Pedro 16,000
Arce Jerónimo 1,000 1,400
Acosta Guadalupe 1,000
Alvear Manuel 2,500 2,500
Aroca Vicente 9,000 500 4,500
Alvarado Bernardo 200 100
Ailuardo Francisco 500 1,500 2,000
Avilés Luz 40,000 4,300
Arrata Juan 450
Avilés J. Eleodoro 6,500
Aguirre F. Vicente 2,500
Aguirre v. de Santisteban 100,000
Almeida Matilde 400
Aguirre Virginia 5,000 100
Aguilar Ignacio V. 14,000
Aguilar Rubén 10,000 100
Arce Antonio 300 200
Alvarado Elieser 1,500
Ailuardo Mercedes 2,000
Ailuardo Angelina v. de 1,000
Andrade v . de Ríos C. 33,000 2,000
Avila v . de Borcher M. 500
Arbelaiz Venegas Tsa. 12,000 2,000
Alarcón Antonio 6,000 600 600
Ávila Froilán 3,500 1,000
Ampuero José A. 2,500
Aranea Octavio 500
921,100 156,360 4,000 43,500 5,500 34,820

-78-
En Seguro Pérdida
CALLES Suma Solar Suma
Aduana líquida
S. S. S. S. S. S.
852,280 212,200 | 140,400 | 352,600 499,680
Espejo 500 500
Chimborazo 141 4,500 4,500
Mendiburu 200 200
Loja 150 150
General Elizalde 2,000 2,000
Luque 63 2,000 2,000
Rocafuerte 228 8,400 1,500 1,500 6,900
Malecón 160 16,000 16,000
Rocafuerte 317 2,400 2,400
Chimborazo 19 1,000 1,000
C. Ballén 186 5,000 5,000
Mendiburu 23 14,000 2,000 2,000 12,000
Libertad 2 300 300
1883

Plaza Rocafuerte 4,000 4,000


Pichincha 7 44,300 15,000 15,000 29.300
Pedro Carbo 85 450 450
Chimborazo 198 6,500 4,000 4,000 2,500
Bolívar 2,500 2,500
Id. 100,000 25,000 30,000 55,000 45,000
Gallera 400 400
Boyacá 5,100 650 650 4,450
Gallera 76 14,000 2,000 2,000 12,000
Boyacá 123 10,100 1,000 1,000 9,100
Chimborazo 181 500 500
9 de Octubre 1,500 1,500
Rocafuerte 2,000 2,000
Las Peñas 1,000 1,000
Chimborazo 35,000 11,000 11,000 24,000
Rocafuerte 30 500 500
Id. 233 14,000 5,000 5,000 9,000
Id. 10 7,200 3,000 3,000 4,200
Id. 4,500 4.500
Id. 257 2,500 2,500
Esmeraldas 11 500 500

1.165,280 278,350 174,400 452,750 712,530

-79-
DAMNIFICADOS Casa Menaje Oficina Tienda Bodega Acciones
y valores
S. S. S. S. S. S.
921,100 156,360 4,000 43,500 5,500 34,820
Alcocer María 300
Andrade Jacinta 800
Aspiazu v. de Albuja A. 35,000 2,000
Azevedo v. de Suárez I. 10,000 2,000 2,000
Ampuero Felipe 4,000 1,000
Id. Id. 3,000
Aycart Hermanos 500
Aliaga Manuel 1,500
Avellán Rosario A. de 6,000
Avellán Carmen U. de 2,000
Alvear Tomás 300
Abad Virginia 100
Arica Mercedes 300
Alcívar Manuel 300
Aguirre Juana 3,000 500
Alvarado y Bejarano 2,000 40,000
Id. Id. 45,000
Arrata Hipólito
Aspiazu Hermanos 16,000 4,000
Alvarado y Bejarano 30,000
Araujo Angela 4,000
Acosta Juana 5,000 500
Andrade Lucía 700
Álvarez Miguel 500
Alvarado Teodoro 8,000
Alencastro Zoila 200
Amador de Mateus A. 20,000 2,000
Álvarez v . de Herrera R. 4,000 1,000
Alvarado Carmen D. 6,000 600
Alarcón Dominga 500
Andrade Paula 500
Ampuero José Tomás 600 100
Aguilar Petra 300
Anchundia Manuel 100
1.037,100 180.860 10,000 81,100 80,500 36,920

-80-
En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
Aduana líquida

S. S. S. S. S. S.
1.165,280 278,350 174,400 452,750 712,530
C. Ballén 101 300 300
Las Peñas 800 800
Rocafuerte 37,000 10,000 10,000 20,000 17,000
Bolívar 14,000 3,000 3,000 11,000
Rocafuerte 5,000 2,000 700 2,700 2,300
Id. 3,000 1,500 1,500 1,500
Bolívar y Gallera 500 500
Chimborazo 160 1,500 1,500
Chanduy 6,000 1,000 1,000 5,000
Escobedo 2,000 2,000
Libertad 300 300
Bolívar 100 100
Imbabura 300 300
Morro 300 300
8009

Rocafuerte 209 3,500 2,500 2,500 1,000


Malecón 10,000 52,000 52,000
Bolívar 45,000 45,000
Malecón 3,200 3,200 3,200
Malecón 17 20,000 10,000 10,000 10,000
Libertad 30,000 30,000
25

Loja 23 4,000 1,000 1,000 3,000


Caridad 5,500 1,500 1,500 4,000
Boyacá 700 700
155555

Rocafuerte 500 500


Luque 8,000 8,000
Loja 45 200 200
9 de Octubre 146 22,000 3,000 4,800 7,800 14,200
Los Ríos 20 5,000 1,000 1,000 4,000
9 de Octubre 6,600 2,000 2,000 4,600
Chimborazo 500 500
Tungurahua 500 500
Id. 700 700
Chanduy 53 300 300
Jimena 100 100

13,200 1,444,680 316,850 189,900 506,750 937,930

-81-
Acciones
DAMNIFICADOS Casa Menaje Oficina Tienda Bodega y valores

S. S. S. S. S. S.
107,100 180,860 10,000 86,100 80,500 36,920
Asán Luis 6,000
Araujo Francisco 3,000
Andrade Luz 10,000
Álvarez Carlos 6,000
Avellaneda Tomás 8,000
Alvarado Ignacio 5,000
Id. Id. 9,000
Id. Id. 6,000
Id. Id. 6,000
AcostaJuana 2,500
Ávila Rosario 5,000
Acosta Cruz 3,000
Aguirre Juan 2,000
Amora Felícita 2,000
Alvarado Ignacio 5,600
Álvarez Dolores 5,600
Albán Carmen 3,500
Aldas Teodoro 8,000
Avilés Martín 14,000
Ávila Cesareo Y. 200
Arce Asisclo 2,500
Almeida Luisa 200 300
Alvarado Jesús 6,000 500
Álvarez José M. 200
Alcívar de Fuentes M. 500
Aguilar Vera Ignacio 11,000
Id. Id . 5,000
Id. Id. 8,000
Almeida Teresa 50 50
Avellán Ml . Francisco 12,000
Aduana de Guayaquil 500,000 30,000 5,000
Aguirre Tomasa 5,000
Aspiazu Aurelio 80,000 15,000 5,000
Id. Id. 40,000
1.794,300 241,510 15,000 94,900 80,500 41,970

-82-
En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
rok Aduana líquida

S. S. S. S. S. S.
13,200 1.444,680 316,850 189,900 506,750 937,930
9 de Octubre 006,000 C0000 6,000
Chimborazo 18 3,000 1,500 1,500 1,500
Id. 152 10,000 6,000 6,000 I 4,000
Escobedo 41 6,000 2,000 2,000 4,000
Id. 2001A 79 8,000 3,000 3,000 H $5,000
Id. 58 005,000 1,500 1,500 b 3,500
Id . 81 1X 9,000 4,000 4,000 5,000
Id. 120 106,000 2,000 2,000 2.5 4,000
Id. 122 006,000 2,000 2,000 4,000
Espejo 6 2,500 1,000 1,000 1,500
Boyacá 147 5,000 2,000 2,000 3,000
Jimena 19 3,000 1,000 1,000 2,000
Chanduy 38 2,000 1,000 1,000 1,000
S. S. Corazones 47 2,000 500 500 1,500
Padre Aguirre 15 5,600 2,000 2,000 3,600
Mendiburu 32 5,600 1,000 1,000 4,600
Id. 62 3,500 500 500 3,000
Naranjal 16 8,000 2,000 2,000 6,000
9 de Octubre 14,000 14,000
65

Espejo 16 20000 pr 200


Illingworth 2,500 obisaM2,500
Bolívar 500 bioteca 500
Boyacá 17 6,500 2,000 2,000 4,500
Escobedo 200 200
Chimborazo 500 500
Espejo 11,000 3,000 3,000 8,000
Vélez 5,000 2,000 2,000 3,000
Chanduy 8,000 4,000 4,000 4,000
Escobedo 100 100
41300

Las Peñas 44 12,000 4,000 4,000 8,000


Malecón 535,000 100,000 100,000 435,000
Libertad 5,000 2,000 2,000 3,000
9 de Octubre 26 100,000 20,000 50,000 70,000 30,000
Id. 40,000 10.000 15,000 25,000 15.000

13,200 2.281,380 496,850 254,900 751,750 1.529.630

-83-
Casa Tienda Acciones
DAMNIFICADOS Menaje Oficina Bodega y valores

S. S. S. S. S. S.
1.794,300 241,510 15,000 94,900 80,500 41,970
Aspiazu Julián 30,000 10,000
Aspiazu Pedro 50,000 8,000
Aspiazu Lautaro 20,000 10,000
Id. Id. 12,000
Aspiazu Hermanos 60,000 10,000
Álvarez de Pacheco D. 500
Amores Felicita 6,600 400
Amador Luciano 600 400
Aliaga Gabriel 200
Astudillo Manuela 300 3,000
Avilés Juana 100
Aguirre Jesús 300
Arrarte Rodrigo 6,000
Albuja Dolores 400
Amat y Luna Juan B. 2,000
Arroyo Manuel Ma . 30,000
Aguilera Manuel 2,000
Aguilera Benigno R. 1,500
Araujo v. de Ceballos R. 1,000
Álvarez Juan 20,000
Aybar Medardo
Aguirre Virginia 6,000
Amador Esteban J. 14,000 2,000
Aspiazu Hermanos

1.954,900 281,310 16,500 99,900 170,500 52,370

-84-
En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
Aduana líquida

S. S. S. S. S. S.
13,200 2.281,380 496,850 254,900 751,750 1.529,630
Olmedo 55 40,000 15,000 15,000 30,000 10,000
9 de Octubre 46 58,000 20,000 20,000 40,000 18,000
Las Peñas 54 30,000 5,000 15,000 20,000 10,000
Id. 83 12,000 2,000 8,000 10,000 2,000
Libertad 46 70,000 50,000 50,000 20,000
Mendiburu 32 500 500
Reveza 47 7,000 1,000 1,000 6,000
Naranjal 1,000 1,000
Bolívar 200 200
Rocafuerte 3,300 3,300
Bolívar 100 100
Libertad 300 300
Malecón 92 6,000 5,000 5,000 1,000
Rocafuerte 400 400
Chanduy 2,000 1,000 1,000 1,000
9 de Octubre 30,000 30,000
Malecón 2,000 2,000
Chimborazo 1,500 1,500
Id. 1,000 1,000
9 de Octubre 20,000 5,000 5,000 15,000
Malecón 1,000 1,000 1,000
Villarroel 11 6,000 1,000 1,000 5,000
9 de Octubre 146 16,000 3,000 3,000 13,000
Malecón 9,000 9,000 9,000

23,200 2.598,680 549,850 367,900 917,750 1.680,930

-85-
B

Acciones
DAMNIFICADOS Casa Menaje Oficina Tienda Bodega y valores

S. S. S. S. S. S.
Blacini Mariana y Crlna. 16,000
Báscones Julio D. 16,000 7,000
Báscones Julio 15,000 5,000 5,000
Barbato y Mirra R. 120,000
Borja Carlos 12,000 3,000
Bárbara Luis 500 150
Boada Teodosio 8,000 1,000
Baquerizo M. Rodolfo 3,000
Baquerizo M. Alfredo 7,000 6,500
Báscones P. Emilio 6,500 1,000
Baquerizo Serafín 30,000 10,000
Baquerizo Nicolás 5,000
Bayas v . de Merino Ma. 7,000 4,000
Blacio R. José M. 20,000 4,000 4,000
Barbotó Amando 300
Buendía Juana 800
Blanco Magdalena 8,000 500
Baluarte Felipe 40,000 1,000
Id . Id. 500
Bravo Víctor M. 300
Boloña Luis E. 700 300
Bedoya Francisco 200 100
Barbero v. de Soriano M. 12,000 600
Id. Id. 5,000
Benites v . de Morán J. 6,000 1,000
Barrera G. Alejandro 200 300
Banco del Ecuador 52,000 2,000
Banco Comercial y A. 12,000
Benites Benito 16,000 2,000
Id. Id. 3,000 2,000
Betancourt Antonio 33,000 7,000 2,000 800
Bergou Eugenio 600 300
Bedoya Mercedes 100
Beltrán v. de González J. 400
Baquero Jesús 100
281,500 89,300 8,000 136,000 4,150 8,800

-86-
B

En Pérdida
CALLES Suma Solar Seguro Suma
Aduana líquida
S. S. S. S. S. S.
Malecón 158 16,000 16,000
Gallera 56 23,000 12,000 2,500 14,500 8,500
Rocafuerte 25,000 6,000 5,000 11,000 14,000
Malecón 62 30,000 150,000 50,000 50,000 100,000
9 de Octubre 11 15,000 15,000
Aguirre 650 650
Juan Montalvo 9,000 2,000 3,000 5,000 4,000
Las Peñas 1,000 4,000 4,000
Id. 13,500 2,000 4,000 6,000 7,500
Aguirre 114 7,500 1,500 5,500 7,000 500
Olmedo 51 40,000 10,000 10,000 30,000
Pedro Carbo 17 5,000 5,000
Los Ríos 3 11,000 3,000 3,000 8,000
Rocafuerte 276 28,000 4,000 7,500 11,500 16,500
SS. Corazones 35 300 300
Boyacá 113 800 800
Chanduy 14 8,500 1,500 1,500 7,000
Malecón 114 41,000 20,000 15,000 35,000 6,000
Olmedo 74 500 500
Boyacá 71 300 300
P. "La Merced" 4 1,000 1,000
Pichincha 300 300
Bolívar 168 12,600 6,000 6,000 6,600
Id. 170 5,000 1,000 1,000 4,000
Id. 239 7,000 3,000 3,000 4,000
9 de Octubre 500 500
Pichincha 54,000 20,000 30,000 50,000 4,000
Illingworth 13 12,000 10,000 10,000 2,000
Beneficencia 43 18,000 6,000 8,000 14,000 . 4,000
Bolívar 12 5,000 5,000
Mendiburu 57 42,800 15,000 15,000 27,800
Bolívar 159 900 900
Los Ríos 100 100
Chimborazo 26 400 400
Luque 144 100 100

31,000 558,750 113,000 140,500 253,500 305,250

-87-
B

Casa Tienda Acciones


DAMNIFICADOS Menaje Oficina Bodega y valores

S. S. S. S. S. S.
281,500 89,300 8,000 136,000 4,150 8,800
Briones v . de Medina M. 7,000
Id. Id. 10,000 500 5,000
Bodero José 200
Barrera G. José D. 12,000 10,000
Id. Id. 1,000
Barzola Francisco 1,300 35,000 3,500
Bolaños Magdalena 100
Bernardi Artemio 1,000
Bermeo Vicente 200
Bonino Geacomo 10,000
Beneficencia Italiana 10,000 2,000
Benites Dolores María 4,000
Benites Hermanos 6,000
Beltrán Cenovia 300
Bayas Leonidas 2,000
Botica Americana
Bravo Víctor M. 500
Burbano Aguirre Julio 30,000 3,000
Bomba "Unión" 1,000 1,000
Bianchi Juan 26,000 4,000
Blacini de Calisto Mrna. 3,000 35,000
Bravo Angela 1,000
Bonín Tomasa 100
Berruz Juan B. 150 50
Baquerizo Manuela 1,000 100
Brito José 100
Blanco Evarista 100
Belso y Brissolesi 12,000
Bowski Gustavo 2,000
Borja Javier 500 4,000 3,500
Benites Juan M. 3,000
Id. Id . 4,000
Brito Mercedes 300
Brito Rosa de 300
356,500 115,050 16,000 | 213,000 8,150 65,850

-88-
MU
NI
IO

CI
PA
BL

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BI

EHFGroup

2 250SU
FS 7457
06/08 31150-90 WA

Publicación del Proyecto de Rescate Editorial

de la Biblioteca Municipal de Santiago de Guayaquil


3 6105 133 574 959

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