Mens@je Jurídico está en Piedecuesta
Wap 3166049159
CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO
Magistrado Ponente
SP1769-2025
Doble conformidad No. 59277
Acta No. 189
Bogotá, D.C., treinta (30) de julio de dos mil veinticinco
(2025).
I. OBJETO DE DECISIÓN
Se resuelve la impugnación especial presentada por el
defensor de JUAN EVANGELISTA GARCÍA AGUIRRE en
contra del fallo proferido el 22 de octubre de 2020, por el
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo, que revocó la
sentencia absolutoria emitida el 9 de octubre de 2019, por el
Juzgado Promiscuo del Circuito de Soatá y, en su lugar, lo
condenó por el delito de actos sexuales con menor de 14
años.
II. HECHOS
Para el año 2007, la niña Z.S.C.J. tenía 7 años de edad.
Residía con su madre y su padrastro, JUAN EVANGELISTA
GARCÍA AGUIRRE, en una casa ubicada en el municipio de
Boavita (Boyacá).
En ese año, GARCÍA AGUIRRE la sometió a actos
libidinosos, entre ellos, “la obligó a chuparle el pene”.
III. ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE
3.1. La imputación y la acusación
Por estos hechos, el 17 de agosto de 2017, la Fiscalía le
imputó el delito de acceso carnal abusivo, agravado, previsto
en los artículos 208 y 211.2 del Código Penal. Lo acusó en
los mismos términos.
3.2. El fallo de primera instancia
2
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
El 9 de octubre de 2019, el Juzgado Promiscuo del
Circuito de Soatá lo absolvió.
Luego de referir las pruebas practicadas durante el juicio
oral, consideró que las declaraciones de Z.S.C.J. y su
progenitora no son dignas de crédito, por lo siguiente:
Durante la investigación, la menor dijo que su mamá
presenció el abuso sexual y se puso a llorar, mientras que en
el juicio oral aseguró que la reacción consistió en lanzarse a
golpear al agresor.
El relato de Z.S.C.J. es poco creíble, porque asegura que
los hechos ocurrieron en la sala, a una corta distancia de
donde se encontraba su progenitora preparando el desayuno,
lo que contraría la regla de la experiencia según la cual los
abusadores sexuales suelen buscar “lugares solitarios,
aislados, donde la víctima no sea escuchada, y nadie pueda
lograr su auxilio”.
En este contexto, no se entiende por qué la niña no pidió
auxilio cuando era correteada por su padrastro, pues en ese
momento nada se lo impedía.
En cuanto al testimonio de la señora Casas Jaime,
resulta poco creíble que haya sido agredida físicamente por
el procesado cuando ella lo sorprendió cometiendo el abuso,
3
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
y, al tiempo, haya podido percibir detalladamente lo que hizo
la niña (bañarse durante largo tiempo).
Además, mientras la madre asegura que los hechos
ocurrieron en la sala de la casa, la menor señala que
sucedieron en uno de los cuartos.
De otro lado, la denunciante incurrió en contradicciones
cuando se refirió a la denuncia formulada en contra del
procesado, porque en varias ocasiones dijo que la presentó
antes de que ocurriera el abuso, y, en otras, señaló que ello
ocurrió después de sucedidos los hechos objeto de
juzgamiento.
Igualmente, no es creíble que haya omitido denunciar el
abuso sexual porque el procesado le dijo que no le creerían
ya que no se recaudaron fluidos. Ello, máxime si se tiene en
cuenta que dijo estar dispuesta a hacer lo que fuera
necesario para proteger a sus hijos.
También resulta contrario a “todo principio y regla” el
hecho de que la denunciante, en el año 2012, le haya hecho
una visita marital al procesado, al municipio donde fue
trasladado, a pesar de que supuestamente había incurrido
en el abuso sexual que denunció. Además, ello es contrario
al miedo que supuestamente le tenía a GARCÍA AGUIRRE,
así como a su propósito de proteger a sus hijos, pues Z.S.C.J.
le había pedido que se alejaran del agresor.
4
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
De otro lado, les restó credibilidad a las conclusiones de
la psicóloga que declaró a instancias de la Fiscalía, bien
porque el estudio lo realizó 10 años después de ocurridos los
hechos, porque ella misma reconoció que sus conclusiones
están en el ámbito de la probabilidad y porque no pudo
establecerse que la menor presentara alteraciones psíquicas
a raíz de los hechos objeto de juzgamiento.
3.3. El fallo de segunda instancia
EL 22 de octubre de 2020, el Tribunal Superior de Santa
Rosa de Viterbo resolvió la apelación interpuesta por la
Fiscalía y el apoderado de las víctimas.
Revocó la absolución y condenó al procesado a las penas
de prisión e inhabilitación para el ejercicio de derechos y
funciones públicas por 150 meses, tras hallar probados los
hechos referidos en la acusación, con la aclaración de que se
demostró el delito de actos sexuales con menor de 14 años y
no el de acceso carnal. Consideró improcedentes la
suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión
domiciliaria.
Al igual que el Juzgado, ubicó el debate en la credibilidad
de las principales testigos de cargo (la menor Z.S.C.J. y su
progenitora). Sin embargo, a diferencia del juzgador de primer
grado, consideró que la presunción de inocencia del
procesado fue desvirtuada más allá de duda razonable.
5
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
En primer lugar, se refirió a las diferencias que existen
entre los delitos de acceso carnal abusivo con menor de 14
años (208) y actos sexuales con menor de 14 años (209), para
concluir que, en este caso, no se demostró que el procesado
introdujo el pene en la boca de la víctima, aunque está
probado que los labios de la niña estuvieron en contacto con
esa parte del cuerpo de GARCÍA AGUIRRE.
Sobre la suficiencia de las pruebas practicadas durante
el juicio oral, señaló:
La versión de la víctima frente a los tocamientos de connotación
sexual que a su escasa edad (aproximadamente 6 o 7 años) recibió
en su humanidad de manos del victimario es reiterada, coherente y
precisa y con su actitud desplegada en el juicio y de otra, con la
entrevistas que durante la investigación se “recepcionaron conforme
a la ley”, rindió, a saber: la denuncia del 12 de junio de 2012, así
como la rendida en la Comisaría de Familia el 13 de junio de 2012,
la expuesta el día 15 de agosto de 2012 ante la investigadora del
C.T.I. y su dicho ante Psiquiatría y Psicología forense del Instituto
de Medicina Legal y Ciencias Forenses (…), medios de conocimiento
acerca de los cuales se predica su coincidencia en sus aspectos
principales como respecto al modo: tocamiento a veces de sus
partes, las tetillas, las piernas, una vez le tocó la colita con el dedo
y la obligó a lamberle el pene; tiempo: si bien la fecha exacta no se
precisó es persistente que los hechos ocurrieron en un fin de semana
del año 2007, horas de la mañana y, lugar: la habitación de la sala
de su residencia, persistencia en la incriminación, ausencia de
anfibologías e inexistencia de motivos de animadversión que
socaven la credibilidad(…).
6
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Aunado a lo anterior, dichos testigos fueron contestes en afirmar
que la menor víctima lloraba al momento de relatar el hecho, que la
misma afirmó que no lo contó prontamente como quiera que vivía
amenazada por su victimario de que si lo hacía mataría a su
progenitora, además de que este era agresivo con todos los
miembros de su familia, motivos igualmente argumentados por la
señora MERCEDES CASAS JAIME, a más de que la encontraban
afectada, deprimida, ansiosa, estigmatizada, con problemas de
socialización y baja autoestima, síntomas que encontraron
asociados con los hechos denunciados y que constituyen una
respuesta psíquica adaptativa a los mismos, lo cual no fue
desvirtuado con prueba alguna.
Sobre las pruebas de la defensa, concluyó:
De otro lado, los testimonios de GUSTAVO NÚÑEZ FIGUEROA, MARI
LUZ SUA, EURÍPIDES ALBARRACÍN MENDILVELSO Y CARLOS
EDÉN BENITEZ, si bien se refieren al buen comportamiento del
acusado, a la convivencia que existió entre éste y la progenitora de
Z.S.C.J. a más de la visita de la madre, luego del hecho y de su
separación como pareja, ningún aporte hace a la investigación. Por
supuesto la visita con posterioridad a la separación y aun a la
denuncia tiene razones que la explica, en efecto entre ellos existe
un hijo en común.
IV. LA IMPUGNACIÓN
El defensor de GARCÍA AGUIRRE considera que no
existe mérito suficiente para condenar, toda vez que:
7
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
La denunciante actuó motivada por la ruptura de la
relación de pareja, por el hecho de que el procesado la
denunció por el delito de lesiones personales y por la
citación que se le hiciera para la conciliación de los
alimentos de su hijo. Al respecto, debe tenerse en cuenta lo
que enseña la experiencia sobre el apoyo que suelen buscar
las personas ante ese tipo de agresiones, así como los
comportamientos de los seres humanos en “situaciones de
resentimiento y rencor”.
Lo anterior explica por qué formuló la denuncia 5 años
después del supuesto abuso sexual, aunque asegura que ello
“le dolió mucho”. Esto último no se aviene a la decisión de la
denunciante de hacerle una visita marital al procesado en
otro municipio, después de ocurridos los hechos y luego de
formulada la denuncia.
Si la denuncia se formuló para evitar que otras niñas
pudieran resultar afectadas, no se entiende por qué la señora
Casas Jaime no tomó la misma medida para evitar que su
hija fuera abusada de nuevo durante los 5 años
transcurridos entre los hechos y la interposición de la queja.
Frente al testimonio de Z.S.C.J., concluye:
La menor rinde el testimonio a la edad de 17 años, es decir, cuando
ya habían transcurrido más de 10 años de la ocurrencia de los
supuestos hechos denunciados.
8
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
De manera sospechosa la menor coincide en los pocos detalles
aportados en su declaración, con lo expuesto por su madre, así
como en las razones por las cuales habría transcurrido mucho
tiempo para colocar la denuncia. No obstante, si bien aquella hace
referencia a que hubieran sido diversos actos de abuso, la menor
los precisa a dos eventos ocurridos con dos semanas de intervalo.
No se cuenta con una descripción detallada del inmueble; pero, de
todas maneras, resulta inadmisible la explicación relativa a que el
procesado la haya “correteado” por toda la sala sin que la madre,
estando en la cocina adyacente, haya notado tales maniobras y
solo se haya percatado de lo que sucedía, pasado un tiempo cuando
la situación ya se estaba consumando. Riñe con las reglas de la
experiencia que el procesado, a sabiendas de la presencia de las
otras personas que ocupaban el inmueble (su compañera e hijo),
hubiera podido ocurrir en un accionar como el denunciado,
prácticamente en presencia de los demás ocupantes, situación que
es contraria al entorno de clandestinidad o privacidad, que
regularmente acompaña este tipo de comportamientos.
A manera de conclusión, tanto la presunta víctima como su madre
sí tenían razones para denunciar y declarar, pues la relación entre
ellos se había desenvuelto en un contexto de violencia. Z.S.C.J. dijo
en el juicio que el procesado “era violento”, “me pisoteaba”, “me
golpeaba” y tanto la aquí denunciante como el denunciado se
habían formulado denuncias recíprocas por violencia a lo largo de
su relación.
Con fundamento en lo anterior, solicita se confirme el
fallo absolutorio emitido por el Juzgado.
V. LOS NO RECURRENTES
9
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Según las constancias dejadas por el Tribunal, los no
recurrentes no presentaron alegatos.
VI. CONSIDERACIONES
6.1. Cuestión previa
Como el Tribunal emitió la primera condena en contra
del procesado, la Sala examinará a fondo los fundamentos
fácticos y jurídicos del fallo confutado, para garantizar el
derecho a la doble conformidad.
6.2. Delimitación del debate
El Tribunal halló probado que JUAN EVANGELISTA
GARCÍA AGUIRRE puso su pene en contacto con los labios
de la menor Z.S.C.J., bajo la amenaza de agredir a su
progenitora. Igualmente, que la madre de la menor presenció
los hechos, pero los denunció 5 años después por el temor
generado por las constantes agresiones sufridas a manos del
procesado.
Por su parte, el Juzgado concluyó que existe duda
razonable sobre la ocurrencia de los hechos, lo que, en buena
medida, coincide con el planteamiento de la defensa sobre el
ánimo vindicativo de la madre de Z.S.C.J. y el propósito de
formular una denuncia falsa para sacar provecho de la
decisión penal.
10
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Las dos líneas argumentativas giran en torno a la
verosimilitud de los testimonios de Z.S.C.J. y su progenitora,
lo que acompasan con la valoración de las otras pruebas
practicadas durante el juicio oral.
La Sala abordará esta temática con el propósito de
establecer si la responsabilidad penal de JUAN
EVANGELISTA GARCÍA AGUIRRE se demostró más allá de
duda razonable, lo que puede descartarse si (i) se halla
probada la hipótesis defensiva, de tal suerte que pueda
predicarse la falsedad de los hechos referidos en la
acusación; (ii) la propuesta factual de la defensa es
verdaderamente plausible, así no pueda afirmarse
categóricamente que la hipótesis de la acusación es falsa; o
(iii) las pruebas practicadas durante el juicio oral le brindan
respaldo suficiente a un supuesto fáctico no propuesto por
las partes, al punto que pueda catalogarse como
verdaderamente plausible, que sea compatible con la
absolución (CSP1465, 12 oct 2016, Rad. 37175)
6.3. Lo que se demostró en el proceso sobre el
aspecto objeto de controversia
6.3.1. La versión de las principales testigos de
cargo
En el juicio oral, Z.S.C.J. dijo que el procesado les infligía
maltrato físico, verbal y psicológico a los demás miembros del
núcleo familiar.
11
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Aseguró que, en el año 2007, en un fin de semana ( no
recuerda la fecha), mientras su madre preparaba el desayuno,
GARCÍA AGUIRRE la correteó por la sala y, bajo la amenaza
de matar a su progenitora, la obligó a que introdujera el pene
en su boca.
Agregó que esa acción fue presenciada por su mamá,
quien inmediatamente se lanzó en contra de su padrastro
con el propósito de agredirlo. Ante ello, el procesado la
agredió físicamente, la insultó y salió del inmueble.
Dijo que fue víctima de dos abusos sexuales, ocurridos
en el rango de 2 semanas. Además del ya referido, en una
ocasión, cuando se encontraba en la habitación de uno de
sus hermanos, GARCÍA AGUIRRE le “hurgó su cola con un
dedo”.
Su madre supo de los dos abusos, porque presenció la
introducción del pene en su boca y porque ella le contó que
su padrastro le hurgó “la cola con un dedo”, lo que generó
una nueva discusión entre la pareja.
Cuando se le cuestionó por lo expuesto en una entrevista
en el sentido de que los hechos ocurrieron cuando ella tenía
6 años, mientras que en el juicio oral dijo que tenía 7,
aseguró que los hechos ocurrieron a fin de año, ya que ella
cumple años en el mes de noviembre.
Explicó que la denuncia se formuló varios años después
porque “teníamos mucho miedo, nos golpeaba a todos”.
12
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Por su parte, la señora Mercedes Casas Jaime señaló que
una mañana del año 2007, no recuerda la fecha exacta ni el
mes, estaba preparando el desayuno. Sintió que su hijo
estaba llorando y, extrañada porque el procesado no hacía
nada, se dirigió al cuarto. Al pasar por la sala de la casa vio
al procesado abusando sexualmente de Z.S.C.J. Dijo:
El señor tenía la ropa puesta, tenía una pantaloneta, la tenía
bajada. La niña estaba parada con el pene en la boca. Lloraba, yo
en el momento le pegué el grito, ella me miró y la cara estaba
inundada de lágrimas. Ella corrió al baño y se bañó, duró mucho
rato bañándose.
Ante su reclamo, el procesado la agredió físicamente y le
dijo que la iba a matar a ella y a sus “chinitos”.
Dijo que no recuerda la fecha ni el mes en que ocurrieron
los hechos, porque “son cosas que uno quiere bloquear en su
cabeza, en su mente”.
Le preguntó a su hija si ello había ocurrido en otras
ocasiones, y esta le dijo que era la primera vez. La madre de
la víctima no se refirió a otros abusos sexuales sufridos por
Z.S.C.J.
Frente a este tema, durante el contrainterrogatorio se le
preguntó por qué, a pesar de lo que dice, recuerda que los
hechos ocurrieron en el año 2007. Respondió: “son cosas que
no se olvidan, doctor, son cosas que le quedan grabadas a uno
en el alma. Si yo no hubiera visto eso, tal vez si mi hija me
dice, yo no le creo (…). Sé que fue un fin de semana,
posiblemente en vacaciones de junio”.
13
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Aceptó que en el año 2007, denunció al procesado por
los maltratos infligidos. Se mostró dubitativa acerca de si ello
ocurrió antes o después del abuso sexual, pero finalmente
expuso que fue después. Cuando se le preguntó por qué no
incluyó en su denuncia lo concerniente al abuso sexual, dijo:
Cuando yo formulé la denuncia él me dijo que no fuera a decir lo de
la niña porque a mí ya no me iban a creer, porque no habían flujos,
no habían pruebas, que era su palabra contra la mía y me dijo
exactamente lo que tenía que decirle al juez (…). Él me dijo que no
fuera a decir eso porque no hay flujos y cómo le van a probar la
violación.
Sobre el mismo tema, en el contrainterrogatorio dijo que
el procesado tenía “hasta el comando de policía en el bolsillo”.
Explicó que la denuncia fue formulada varios años
después, porque “quiero prevenir más casos, me siento con el
derecho a prevenir más casos, porque soy una mamá y me
duele mucho, me dolió mucho lo de mi hija…”.
De otro lado, señaló que en el año 2012, fue citada a la
Comisaría de Familia para la fijación de la cuota alimentaria,
“porque él había decido separarse”. Cuando formuló la
denuncia hacía poco se habían separado; “él se iba, pedía
cacao, volvía a entrar y se salía, entonces fue cuando fue
definitivo”. El procesado le informó sobre la citación para fijar
la cuota alimentaria, y luego se enteró de que la había
denunciado por lesiones personales, a pesar de que fue él
quien se hirió cuando le lanzó una silla.
14
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
En clara alusión a la visita que le hizo al procesado en el
año 2012 (año en que se formuló la denuncia), en la localidad
donde éste laboraba como rector de un colegio, dijo:
A raíz de eso a la niña le apareció un brote en la cara y el doctor
Torres no daba con el brote, una crema, otra crema y nada. Al final
mezcló 3 cremas y me dijo que le untara la crema al niño.
Efectivamente se le quitó. Sobraron cremas, yo guardé esos
sobrantes y ahí casualmente a la niña le salió también el brote en
la cara y yo le unté esas cremas. Por lo que pasó con mi hija yo no
le tengo confianza al señor GARCÍA, yo por eso iba a llevarle el hijo,
porque la Comisaria le dejó visitas al señor. En ese pueblo nadie
creía en mí, pensaban que de verdad yo estaba celosa porque el
señor tenía otra relación y entonces yo estaba inventando la
historia, y no es así, yo lo hago por proteger, yo iba por allá porque
iba para proteger a mi bebé, porque a mí nadie me quitaba de la
cabeza, así me digan loca, para mí el señor también le ponía el pene
al bebé.
6.3.2. Lo que no admite discusión
Mercedes Casas Jaime y su hija Z.S.C.J. tuvieron una
relación monoparental. Como el padre biológico de la niña la
rechazó y la abandonó por completo, entre madre e hija se
generó un fuerte vínculo. De ello dan cuenta la denunciante
y la menor en sus testimonios, así como las profesionales que
intervinieron a raíz de la queja por el delito sexual.
Entre los años 2006 y 2012, la denunciante y el
procesado convivieron en un inmueble donde también
habitaban el hijo que procrearon, así como la menor Z.S.C.J.
15
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Entre la señora Casas Jaime y el procesado existía una
notoria asimetría, derivada de la mayor formación de éste y
del rol social que desempeñaba (era rector de un colegio), además
de la dependencia económica de la mujer, pues si bien dice
que realizaba algunas labores (bordados y, según su hija, vendía
gelatinas), es claro que GARCÍA AGUIRRE contaba con
mejores ingresos y mayor estabilidad laboral.
Se estableció, igualmente, que para el año 2012, antes
de que se formulara la denuncia por el supuesto abuso
sexual, la pareja cesó su convivencia, al parecer porque el
procesado tenía una relación con otra mujer. Además, se
estableció que el procesado denunció a la señora Casas
Jaime por el delito de lesiones personales y promovió la
audiencia para la fijación de la cuota alimentaria del hijo que
tenían en común, justo antes de que se instaurara la queja
por el abuso sexual.
En todo caso, la señora Mercedes Casas se refirió a la
terminación paulatina de su relación con el procesado, ya
que éste “iba y venía” y “pedía cacao” para regresar, hasta
que se alejó definitivamente.
Estos aspectos fueron referidos por la denunciante, lo
que coincide con el relato de Z.S.C.J. y, en buena medida,
con los demás testigos de cargo.
De otro lado, se demostró que en el año 2012 la señora
Mercedes Casas Jaime, fue a visitar al procesado al lugar
donde ejercía como rector. Igualmente, que durmieron varias
noches en la misma habitación, junto con su hijo.
16
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Lo anterior fue referido por los testigos citados por la
defensa y, a su manera, corroborado por la denunciante,
quien aceptó haber hecho la visita, con la aclaración de que
quería proteger a su hijo de un posible abuso sexual.
6.3.3. La valoración de los testimonios de cargo
La madre de Z.S.C.J. dijo haber presenciado cuando el
procesado introdujo su pene en la boca de la niña. Sin
embargo, negó haberse enterado de otros abusos sexuales, a
pesar de que la menor sostuvo que le contó lo del tocamiento
de su “cola” y aludió a la discusión que se generó entre la
pareja a raíz de esos hechos.
Sobre las razones para aplazar la formulación de la
denuncia, la señora Casas Jaime dijo: (i) el procesado la tenía
amenazada de muerte; (ii) aunque decidió denunciarlo en el
año 2007 por la violencia que ejercía sobre ellos, decidió no
mencionar lo del abuso sexual porque el procesado le dijo
que no le creerían por la inexistencia de “flujos”; y (iii) cuando
iba a denunciarlo por las agresiones físicas, el procesado le
dijo lo que debía manifestarle al juez.
De este recuento probatorio, la Sala advierte lo siguiente:
La menor Z.S.C.J. entregó una versión detallada de lo
sucedido en el año 2007, cuando fue objeto de abuso sexual
por parte de su padrastro, quien le introdujo el pene en su
boca. Se refirió al lugar donde ello ocurrió (la sala de la casa),
a la vestimenta del procesado (tenía una pantaloneta), a la forma
17
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
como fue descubierto por su madre (estaba haciendo el desayuno
y se dirigió hacia la sala) y a la reacción que ésta tuvo cuando
presenció lo ocurrido (se le abalanzó al procesado para agredirlo).
La hipótesis de que la niña mintió para perjudicar al
procesado, por influencia de su progenitora o para
solidarizarse con ella no es de recibo, por lo siguiente:
En primer término, la menor se refirió a otro acto sexual
perpetrado por el procesado, que puso en conocimiento de su
madre. La riqueza en los detalles de esa descripción es
notoria, toda vez que: (i) precisa el lugar donde ocurrió ( el
cuarto de su hermano), (ii) se refiere a las circunstancias que
rodearon ese hecho (le temía a la oscuridad y, por ello, procuraba
estar en compañía de su consanguíneo); (iii) se refirió con precisión
a la conducta del procesado (le hurgó su “cola” con un dedo); y (iv)
aseguró que le contó a su madre lo sucedido, quien le
recriminó al procesado por su conducta.
La señora Casas Jaime se refirió únicamente a un abuso
sexual. Si el testimonio de la niña hubiera sido producto del
aleccionamiento de su madre, era de esperarse que ambas
coincidieran en el número de episodios, porque no se trata
de un asunto menor.
Puede descartarse que la señora Casas Jaime hubiera
olvidado esa parte de la “trama”, porque en el juicio oral
expresamente le preguntaron si la niña le contó de otros
abusos y respondió que no.
18
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Debe aclararse que la Fiscalía no formuló acusación por
ese otro abuso sexual, lo que impide un pronunciamiento de
fondo sobre el particular. Sin embargo, ello no es óbice para
que ese aspecto sea valorado en orden a establecer la
verosimilitud del relato sobre los hechos objeto de
juzgamiento.
Sobre la credibilidad del relato de la niña, debe agregarse
lo siguiente:
En primer término, la Fiscalía optó por introducir las
declaraciones anteriores de la menor, sin cumplir ninguno de
los requisitos establecidos por la ley y la jurisprudencia para
su incorporación como prueba de referencia o testimonio
adjunto.
Ello, sería razón suficiente para que las mismas no
puedan ser valoradas como prueba, lo que no tendría
mayores implicaciones para la solución del caso si se tiene
en cuenta que la menor compareció al juicio oral e hizo la
narración ya referida.
Sin embargo, incluso si se aceptara, para la discusión,
que la Fiscalía fue quien introdujo esas versiones y que, por
tanto, la defensa podría servirse de ellas para mostrar la
existencia de contradicciones, habría que considerar lo
siguiente:
La defensa tuvo la oportunidad de contrainterrogar a
plenitud a la víctima y de utilizar sus declaraciones
anteriores para impugnar su credibilidad. De hecho, le
19
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
increpó porque en una versión anterior dijo que los hechos
ocurrieron cuando tenía 6 años y en el juicio oral señaló que
ello sucedió cuando tenía 7. A pesar de ello, no la cuestionó
por otras posibles contradicciones u omisiones en sus
relatos.
Ello, privó a la víctima de la oportunidad de explicar las
contradicciones que pudieran existir entre sus versiones
anteriores y lo relatado durante el juicio oral (CSJAP, 5 jun
2019, Rad. 55337).
En todo caso, en sus tres intervenciones ante las
funcionarias que atendieron el caso (Comisaria de Familia y
psicólogas), la menor reiteró los aspectos medulares de su
relato, toda vez que: (i) en una ocasión, se refirió a los dos
abusos sexuales reseñados en el juicio oral; (ii) en otra,
describió estas conductas del procesado y el hecho de que
éste le tocaba “las tetillas y las piernas”; y (iii) en otra
oportunidad narró los hechos exactamente como lo hizo en
el juicio oral, con la diferencia de que dijo que el procesado
la puso a que le lamiera los testículos.
No se advierten contradicciones relevantes, toda vez que:
(i) los tocamientos en las piernas y las tetillas pudieron haber
sucedido a lo largo de los 5 años que convivió con el
procesado, lo que no descarta la ocurrencia de los otros
abusos; (ii) la alusión a los testículos, en lugar del pene,
ocurre en el mismo contexto de abuso que refirió en el juicio
oral; (iii) aunque esas declaraciones eran conocidas por
ambas partes, la fiscal y el defensor eludieron por completo
el tema durante el interrogatorio cruzado, lo que impidió que
20
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
la niña pudiera aclarar la situación; y (iv) la menor menciona
situaciones no referidas y, de alguna manera, negadas por la
denunciante, lo que permite descartar que haya sido
aleccionada para rendir su declaración.
Además, las psicólogas que atendieron a la menor dan
cuenta de situaciones mentales compatibles con el abuso
sexual (depresión, baja autoestima, etcétera).
Aunque es claro que esas conclusiones se ubican en el
ámbito de la probabilidad, constituyen un importante factor
de corroboración, máxime si se tiene en cuenta que las
profesionales, especialmente Sonia Yolanda Lizarazo, se
refirió con amplitud a la compatibilidad de esos síntomas con
los que suelen producirse a raíz del abuso sexual, según los
estudios a los que aludió durante su declaración.
En cuanto al tiempo transcurrido entre los hechos y la
formulación de la denuncia, la Sala advierte lo siguiente:
Es, sin duda, uno de los aspectos más complejos en este
caso, máxime si se tiene en cuenta que la develación del
abuso sexual ocurrió justo después de que el procesado
denunció a la señora Mercedes Casas por el delito de lesiones
personales.
Este aspecto es el que le brinda mayor respaldo a la
hipótesis de que la denuncia obedece al ánimo vindicativo de
la señora Casas Jaime. En las argumentaciones del Juzgado
y el impugnante, esta situación se acompasa con la hipótesis
(tácita o implícita) según la cual ésta aleccionó a su hija para
21
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
que mintiera con el fin de perjudicar a GARCÍA AGUIRRE,
pues solo de esa manera puede entenderse que el supuesto
ánimo vindicativo conlleva la falsedad de la sindicación.
En todo caso, no puede perderse de vista otra hipótesis,
no considerada en los fallos de instancia ni en los alegatos
del impugnante: los hechos sí ocurrieron, pero la señora
Mercedes Casas Jaime decidió denunciarlos luego de que el
procesado rompió definitivamente la convivencia y la
denunció por el delito de lesiones personales.
La hipótesis expuesta por el Juzgado y el impugnante
no es de recibo, por lo siguiente:
Es notoria la asimetría que existía entre la madre de
Z.S.C.J. y el procesado, por las razones educativas y
económicas ya referidas, a lo que debe agregarse que la mujer
tenía 6 hijos y no contaba con el apoyo de sus respectivos
padres. Aunque este tema no se exploró como correspondía,
la denunciante señaló que los recursos económicos con los
que contribuía al sostenimiento del hogar provenían
exclusivamente de sus labores informales, y quedó claro que
el padre de la víctima la abandonó por completo.
También es claro que la denunciante hizo lo que estuvo
a su alcance para mantener la relación con el procesado.
Si se analiza con detenimiento su relato, se advierte lo
siguiente: (i) a pesar de los maltratos referidos por las testigos
de cargo, el procesado fue quien tomó la decisión de terminar
la relación; (ii) la señora Casas Jaime aceptó que el procesado
22
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
“se iba y volvía” y “pedía cacao para regresar”, hasta que
decidió irse definitivamente, lo que denota que ella estuvo
dispuesta a recibirlo cada vez que él quería regresar; y (iii) en
el año 2012, la señora Casas Jaime visitó al procesado en la
localidad donde este se desempañaba como rector de un
colegio, y estuvo dispuesta a compartir con él la misma
habitación.
Además, cuando hizo alusión a su relación con la
comunidad, resaltó que la tildaron de mentirosa y de haber
inventado la historia del abuso sexual porque el procesado
había entablado otra relación sentimental.
Así, se advierte que la señora Casas Jaime se vio en la
encrucijada de proteger a su hija (tenía conocimiento de los dos
abusos sexuales, porque presenció uno y porque la niña la puso al tanto
del segundo), y conservar la relación con el rector del colegio.
Sobre el particular, es poco creíble lo que expone la
denunciante en el sentido de que visitó a GARCÍA AGUIRRE
en el año 2012 para evitar que su hijo fuera objeto de abuso
sexual, toda vez que: (i) justifica esa posibilidad con un
confuso relato sobre los brotes faciales que tuvieron los 2
niños y el hecho de que ambos se curaron con la misma
crema; (ii) su versión sobre la posibilidad de que el procesado
abusara sexualmente de su hijo es del todo especulativa; y
(iii) los testigos de la defensa coincidieron en que esa visita
se desarrolló de una manera compatible con una relación de
pareja.
23
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
En todo caso, la niña no tenía razones para mentir
sobre la ocurrencia del otro abuso sexual y, mucho menos,
hacerlo para perjudicar a su madre en cuanto aseguró que
esta estuvo al tanto de esa situación.
Lo anterior confirma que la decisión de la señora Casas
Jaime de no denunciar los hechos no estuvo determinada
únicamente por la “inexistencia de flujos” y la consecuente
dificultad de demostrar el abuso sexual.
No. Aunque sabía que el procesado había abusado
sexualmente de su hija, decidió mantener la convivencia.
Incluso, estuvo de acuerdo con que el procesado “fuera y
viniera”, y regresara a “pedir cacao”, hasta que él decidió
terminar definitivamente la relación. Ello explica, además,
por qué realizó la “visita marital” al procesado, en el año
2012, cuando éste se desempeñaba como rector de un colegio
en otra localidad.
Lo anterior no descarta la ocurrencia de los maltratos
referidos por las testigos de cargo, ni el hecho de que el
procesado le haya dicho a la madre de la víctima que la
ausencia de fluidos impediría demostrar el abuso.
Al respecto, debe tenerse en cuenta el desequilibrio que
existía entre la denunciante y el procesado. De hecho, en su
relato la señora Casas Jaime se refiere constantemente al rol
del procesado y a la posibilidad que éste tenía de interactuar
con las autoridades de la población donde residían.
24
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Finalmente, aunque era evidente que el paso del tiempo
y la imposibilidad de precisar la fecha de los hechos
conspiraban contra la credibilidad de la denuncia, la víctima
y su madre reiteraron que el abuso sexual ocurrió en el año
2007, cuando la niña tenía 7 años de edad.
De tratarse de una historia falsa, nada les impedía
referirse a una fecha mucho más cercana a la formulación de
la denuncia e incluso aludir a un determinado día o mes, lo
que haría más creíble su relato. Además, tenían la
posibilidad de aludir a otro tipo de tocamientos.
En suma, la Sala concluye que la menor Z.S.C.J. fue
objeto de abuso sexual por parte del procesado, durante el
año 2007, cuando la menor tenía 7 años de edad. Esta
conclusión se fundamenta en lo siguiente:
(i) En el juicio oral, la menor narró de forma
detallada lo sucedido y señaló directamente al
procesado como el autor de la conducta ilegal.
(ii) Incluso en contravía de lo expuesto por su
madre, se refirió a otro abuso sexual cometido
por GARCÍA AGUIRRE y al hecho de que su
mamá fue puesta al tanto de la situación.
(iii) Los hallazgos realizados por las psicólogas que
la atendieron son compatibles con la existencia
del abuso sexual.
25
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
(iv) Está demostrado que convivía con el procesado
para la fecha de los hechos.
(v) Los dos abusos sexuales fueron narrados de
forma detallada, con una alusión clara a las
circunstancias de tiempo, modo y lugar.
(vi) Aunque transcurrieron 5 años entre los hechos
y la interposición de la denuncia, no modificó el
aspecto temporal del relato.
(vii) La forma como transcurrió la relación
sentimental entre la denunciante y el
procesado, la clara asimetría que existía entre
ellos y la férrea decisión de la señora Casas
Jaime de preservar la relación con el entonces
rector del colegio, explican por qué la denuncia
se formuló 5 años después de sucedidos los
hechos, justo cuando el procesado interpuso
una queja por lesiones personales y rompió
definitivamente el vínculo marital.
(viii) Incluso si se acepta que la interposición de la
denuncia estuvo incidida por el ánimo
vindicativo de la señora Casas Jaime, ello no
implica que los hechos no hayan ocurrido, bien
porque la versión de la víctima es creíble y tiene
suficientes elementos de corroboración, y
porque existe una hipótesis suficientemente
plausible acerca de las razones que tuvo la
26
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
madre de la víctima para abstenerse de
denunciar oportunamente.
6.3.4. Los argumentos expuestos por el Juzgado
y el impugnante
El fallo absolutorio y el alegato del defensor ante esta
Sala están plagados de supuestas máximas de la experiencia
que no pueden tenerse por tales, bien porque no
corresponden a enunciados generales y abstractos que
puedan extraerse de la observación cotidiana de ciertos
acontecimientos, o porque carecen por completo de
universalidad.
En efecto, no existen elementos de juicio para afirmar
categóricamente que casi siempre los abusadores sexuales
realizan sus conductas en lugares solitarios o que garanticen
la clandestinidad.
Aunque la práctica enseña que ello ocurre a menudo, no
es extraño que algunos de ellos realicen sus acciones en
sitios público o en otros lugares donde pueden ser
sorprendidos.
En el caso objeto de análisis, aunque es cierto que la
señora Casas Jaime se encontraba en el inmueble donde se
perpetró el abuso sexual, también lo es que estaba en la
cocina y que la conducta ilegal se llevó a cabo en la sala.
Además, no puede perderse de vista la actitud dominante
y el poco respeto que el procesado tenía hacia los demás
27
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
integrantes del núcleo familiar, a quienes insultaba y
golpeaba con frecuencia.
Lo anterior coincide con el hecho de que la madre de la
víctima tardó 5 años para formular la denuncia, a pesar de
conocer los dos abusos referidos por Z.S.C.J., lo que se
explica, entre otras cosas, en su determinación para
preservar la relación marital con el procesado.
Del mismo nivel es lo que se plantea sobre las reacciones
que suelen tener las víctimas de abuso sexual o los familiares
de las mismas.
Como en este caso, no es extraño que los afectados por
estos flagelos guarden silencio por múltiples razones, como
bien lo explicó la psicóloga Sonia Yolanda Lizarazo al referirse
al fenómeno de ocultamiento.
Tampoco es aceptable que la versión de la víctima es
inverosímil porque no pidió auxilio cuando era asediada por
su padrastro.
El Juzgado y el impugnante radican en la víctima una
carga inaceptable, que entraña la idea de que la mujer es
responsable del abuso sexual cuando no se comporta de una
determinada manera, o que sus versiones solo pueden
tenerse por ciertas si su reacción se ajusta a un patrón
establecido arbitrariamente.
Igualmente, parecen olvidar que se trataba de una niña
de 7 años de edad y que el agresor tenía frente a ella una
28
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
clara autoridad, no solo por ser su padrastro, sino además
por el maltrato que continuamente les infligía a los demás
integrantes del núcleo familiar.
Frente a esto último, cabe advertir que las testigos de
cargo se refirieron insistentemente a las actuaciones
violentas del procesado, sin que la defensa haya abordado
este tema durante los contrainterrogatorios o haya
presentado evidencias externas para desvirtuar la atmósfera
de violencia atribuida a GARCÍA AGUIRRE.
Por el contrario, cuando la señora Casas Jaime se refirió
a la denuncia formulada en el año 2007, por las agresiones
cometidas por su compañero, el interrogatorio se orientó a
indagar por qué no aprovechó esa situación para poner en
conocimiento de las autoridades el abuso sexual, aspecto que
fue analizado en precedencia.
En cuanto al ánimo vindicativo de la denunciante, es
claro que no puede descartarse, pero también lo es que ello
no se contrapone a la real ocurrencia de los hechos.
Al respecto, el Juzgado y el impugnante dan a entender
que el deseo de venganza de la denunciante conduce
irremediablemente a la conclusión de que el abuso sexual no
ocurrió, lo que implica eliminar de forma injustificada otras
hipótesis, entre ellas, que el delito sí ocurrió, la señora Casas
Jaime lo mantuvo oculto por múltiples razones y decidió
romper el silencio al saber que el procesado había terminado
de forma definitiva la relación sentimental y optó por
denunciarla por el delito de lesiones personales.
29
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
En la misma línea, desconocen lo expuesto en
precedencia sobre la riqueza descriptiva de los dos abusos
sexuales, las razones para concluir que el testimonio de la
niña no es producto del aleccionamiento de su madre, así
como los aspectos que corroboran su relato.
El Juzgado actuó con ligereza frente a la posibilidad de
que Z.S.C.J. fuera víctima del abuso sexual objeto de
juzgamiento y, además, de la decisión de su progenitora de
no denunciar a tiempo lo sucedido, lo que hubiera impedido
uno de los abusos sexuales, porque es claro que la señora
Casas Jaime presenció los hechos por los que se emitió la
condena y fue enterada por su hija de los otros tocamientos
perpetrados por el procesado.
Finalmente, debe advertirse que, aunque la defensa tuvo
amplias oportunidades de confrontar las pruebas de cargo y
de presentar las que consideró pertinentes para demostrar
su teoría del caso, no logró derruir la credibilidad del
testimonio de la víctima, ni propuso una hipótesis alternativa
verdaderamente plausible, idónea para generar duda
razonable.
6.4. Los errores del Tribunal
Aunque la víctima indicó expresamente que el procesado
le introdujo el pene en la boca, lo que fue corroborado por la
señora Mercedes Casas Jaime, el Tribunal concluyó que no
se demostró el acceso carnal, sin realizar un examen
exhaustivo de las pruebas practicadas durante el juicio oral.
30
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Este aspecto no puede ser corregido, porque el procesado
tiene el carácter de impugnante único, razón suficiente para
que su situación no pueda ser desmejorada.
De otro lado, aunque en la acusación se hizo alusión a la
circunstancia de agravación prevista en el artículo 211,
numeral 2º, del Código Penal, el Tribunal incurrió en el error
de referirse al numeral 5º de la misma norma.
En todo caso, es claro que se trató de un yerro de
digitación, porque: (i) en la imputación y la acusación se
planteó que el procesado era el padrastro de la niña, lo que
le daba especial autoridad sobre ésta; (ii) siempre se dijo que
ello correspondía a la circunstancia de agravación prevista
en el artículo 211, numeral 2º, del Código Penal; y (iii) esta
postura no fue rebatida en el fallo de segunda instancia,
donde se emitió la primera condena.
Por tanto, se corregirá este aspecto, lo que no implica
desmejorar la situación del procesado, porque no se altera la
base fáctica, la calificación jurídica prácticamente es la
misma (con la variación ya indicada), ello no incide en la tasación
de pena y no es relevante para establecer la procedencia de
los subrogados (en idéntico sentido, CSJSP784, 16 marzo
2022, Rad. 58663).
De otro lado, aunque los hechos ocurrieron en el año
2007 (lo que no se discute en el fallo confutado ), se tuvieron en
cuenta los incrementos punitivos dispuestos a través del
artículo 5º de la Ley 1236 de 2008.
31
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Antes de esa reforma, el delito en cuestión tenía asignada
la pena de prisión de 48 a 90 meses, que debe incrementarse
de una tercera parte a la mitad, en virtud de la circunstancia
de agravación prevista en el artículo 211.2.
No obstante, el Tribunal asumió que el delito atribuido
al procesado tiene asignada la pena de “prisión de 9 a 13
años, es decir, 108 a 156 meses; y como es agravado (…) la
pena se incrementará de una tercera parte a la mitad (…)”.
Esto es, tuvo en cuenta los incrementos dispuestos en el año
2008.
A la luz de la normatividad vigente para la fecha de los
hechos, el delito por el que se emitió la condena (actos sexuales
con menor de 14 años), tenía asignada la pena de prisión de 48
a 90 meses. Al realizar el incremento previsto en el artículo
211 del Código Penal, los extremos punitivos se incrementan
a 64 y 135 meses, respectivamente.
La ausencia de circunstancias genéricas de agravación y
atenuación punitiva obliga a tasar la pena dentro del primer
cuarto de movilidad.
La Sala tendrá en cuenta los criterios del Tribunal para
establecer la pena definitiva. Partió del mínimo y lo
incrementó aproximadamente en un 4.1%, tras considerar la
especial gravedad de la conducta, reflejada en el daño
causado a la niña en atención a su edad (7 años), a lo que
debe sumarse que el procesado sabía que la actitud del padre
biológico la hacía más vulnerable, sin que pueda
32
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
desconocerse la posición privilegiada que tenía ante su
núcleo familiar y la comunidad por su rol de educador, lo que
incluso pudo haber sido considerado por la Fiscalía como
circunstancia de mayor punibilidad, con la consecuente
incidencia en la selección del cuarto de movilidad.
Por tanto, al procesado debe imponérsele la pena de
prisión de 67 meses. La inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas tendrá la misma duración.
No procede la suspensión condicional de la ejecución de
la pena ni la prisión domiciliaria, por expresa prohibición del
artículo 199 de la Ley 1098 de 2006.
Con fundamento en lo anterior, la Sala confirmará la
condena, con la aclaración de que la circunstancia de
agravación corresponde a la regulada en el artículo 211.2 del
Código Penal y con la corrección de la pena en los términos
expuestos en los párrafos precedentes.
6.5. Otras consideraciones
La Sala ha hecho énfasis en la imperiosa necesidad de
abordar este tipo de casos con perspectiva de género y con
plena consciencia de la necesidad de actuar con la diligencia
necesaria para garantizar la justicia material y evitar que el
proceso se convierta en un nuevo escenario de
victimización.
Por supuesto, lo anterior no se reduce a la simple
enunciación de que se tendrá en cuenta dicha metodología.
33
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
Es imperioso que ello dé lugar a acciones concretas, que
deben incidir las labores de investigación, la práctica de las
pruebas, su valoración, la orientación de las alegaciones,
etcétera.
En el presente caso, aunque claramente se avizoraba la
especial vulnerabilidad de la víctima, la clara asimetría
entre la denunciante y el procesado, así como la utilización
de violencia para la consumación del abuso sexual, la
Fiscalía: (i) no tuvo en cuenta estos aspectos para
estructurar la hipótesis de hechos jurídicamente relevantes
y para la selección de las normas penales aplicables; (ii) no
realizó esfuerzos para documentar la violencia ejercida por
el procesado, a pesar de que las testigos de cargo, desde sus
entrevistas, se refirieron a las agresiones físicas y
psicológicas, al hecho de que el procesado pudo haber
participado en la muerte de otra mujer (lo que ejercía presión
sobre ellas) y al conocimiento que los vecinos pudieron tener
de estas situaciones; y (iii) en general, no realizó los
esfuerzos necesarios para esclarecer a fondo el contexto en
el que ocurrió el abuso sexual, sin que pueda pasar
desapercibido que la víctima aludió a diversas conductas
libidinosas perpetradas por GARCÍA AGUIRRE.
Lo anterior, aunado a los yerros del Tribunal, referidos
en precedencia.
Así, se hace un respetuoso llamado de atención para que,
en adelante, se proceda con la diligencia debida.
34
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de
la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en
nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE
Primero: Confirmar la condena emitida el 22 de octubre
de 2020, por el Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo
en contra de JUAN EVANGELISTA GARCÍA AGUIRRE, con la
aclaración de que la misma procede por el delito de actos
sexuales con menor de 14 años, agravado, previsto en los
artículos 209 y 211, numeral 2º, del Código Penal.
Segundo: Reducir a sesenta y siete (67) meses la pena
principal de prisión impuesta al procesado, así como la
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones
públicas.
Tercero: En los demás aspectos, el fallo impugnado se
mantiene incólume, incluyendo lo concerniente a la
suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión
domiciliaria.
Contra esta providencia no proceden recursos.
Cópiese, notifíquese, cúmplase y devuélvase al Despacho
de origen.
35
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
MYRIAM ÁVILA ROLDAN
Presidenta
GERARDO BARBOSA CASTILLO
FERNANDO LEÓN BOLAÑOS PALACIOS
GERSON CHAVERRA CASTRO
DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN
JORGE HERNÁN DÍAZ SOTO
HUGO QUINTERO BERNATE
36
CUI: 15753600022020120012501
Impugnación Especial RAD: 59277
Juan Evangelista García Aguirre
CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO
JOSÉ JOAQUÍN URBANO MARTÍNEZ
NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
37