0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas3 páginas

Dios Es Mi Luz y Salvación - Salmo 27

Estudio Bíblico: Dios es mi luz y salvación - salmo 27

Cargado por

vcoronado1973
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas3 páginas

Dios Es Mi Luz y Salvación - Salmo 27

Estudio Bíblico: Dios es mi luz y salvación - salmo 27

Cargado por

vcoronado1973
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Estudio 24

Unidad 8

Dios es mi luz y mi salvación


Contexto: Salmos 27; 46; 56; 61; 86; 97

Texto básico: Salmo 27

Versículo clave: Salmo 27:1

Verdad central: La relación personal con Dios sostiene al que confía en él frente a cualquier circunstancia y
condición que pueda experimentar.

Metas de enseñanza-aprendizaje: Que el alumno demuestre su: (1) conocimiento del cuidado de Dios para
quienes confían en él, (2) actitud de valorar el desarrollo continuo de esta relación que le permite dicha
confianza.

Estudio panorámico del contexto

El contexto de este estudio está compuesto por los Salmos 27, 46, 56, 61, 86 y 97 que expresan confianza en
el obrar de Dios.

El Salmo 46 es un cántico que alaba a Jehovah porque es el protector de su pueblo.

El 56 es un canto de David compuesto cuando los filisteos lo apresaron en Gat (1 Sam. 21:10-15).

El 61 es un Salmo de David que busca la protección de Dios. El 86 es una oración de David por la misericordia
divina, y el 97 es una manifestación del Rey de gloria.

La relación personal con Dios sostiene a quien confía en él frente a cualquier circunstancia, por adversa que
ésta sea. Esta verdad está declarada en los Salmos que forman el contexto de este estudio: "Dios es nuestro
amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones" (46:1). "En Dios he confiado. No temeré lo que
me pueda hacer el hombre" (56:11). "Porque tú me has sido refugio y torre fortificada (61:3). ...porque tú, oh
Jehovah, me ayudaste y me consolaste" (86:17). "El guarda la vida de sus siervos y los libra de manos de los
impíos (97:10).

El Salmo 27 es una combinación de dos tipos de salmos: los vv. 1-6 forman un canto de confianza y los vw, 7-
14 un canto de súplica. Es nuevamente el rey David quien nos deleita con este poema, en el que expresa con
tremendo gozo la confianza que tiene en que Dios estará con él, aun cuando sea atacado por sus enemigos.
Pero súbitamente sus expresiones cambian, y del fondo de su corazón brota una oración solicitándole que no
le abandone, sino que lo ayude y lo consuele en tiempo de necesidad.

1 La luz y la salvación que apagan el miedo, Salmo 27:1-3,


V. 1. David expresa una tremenda confianza en el Señor Jehovah; porque Dios es su luz, su salvación, su
fortaleza, nadie podrá hacerle daño.
Luz denota claridad, comprensión, gozo y vida. Fortaleza denota defensa. Si Dios provee todo esto para su
siervo, ¿cómo va a tener miedo? Por supuesto que la respuesta es: de ninguna manera. La luz que hace
desaparecer la ansiedad, la salvación que permite estar seguro y a salvo de todo peligro, y la fortaleza que
protege de peligros y también produce fuerza en la debilidad, no pueden provocar otra cosa más que la
seguridad de saber que no hay nada que temer.

Vv. 2, 3. Habiendo respondido a las preguntas del versículo anterior David habla de sus enemigos que han
venido a atacarle. Es claro en decir que aun cuando ellos vengan en su contra, él permanecerá tranquilo en su
Dios, sin ningún temor. Existiendo la confianza interna la seguridad de que Dios controla lo externo, no
puede menos que exclamar: yo estaré confiado. La serenidad no está condicionada a circunstancias externas,
sino que es incondicional. No importa lo que pase en su derredor, el hijo de Dios puede vivir con plena
certidumbre de que su vida está segura en las manos de Dios.

2 La alegría del encuentro con Dios en su casa, Salmo 27:4-6.


V. 4. David continúa expresando lo que es primordial para él, o sea estar en la casa de Jehovah. Su deseo es tal
que aun expresa que desea estar allí todos los días de su vida, de tal manera que pueda disfrutar de la
hermosura de Jehovah y buscarle en el templo. No puede identificarse directamente con el templo este deseo
tremendo de David, sino más bien con estar en la presencia misma de Dios. Recordemos que el templo fue
construido posteriomente al reinado de David. Entonces podemos decir que su deseo es el de permanecer con
Dios Lo que el Salmista busca y desea es disfrutar de un compañerismo interno con quien es su luz y su
salvación.

Vv. 5, 6. El permanecer en la presencia de Dios, además, le dará a David seguridad, Dios le mantendrá seguro
en los momentos de problemas, manteniéndole fuera de peligros. En consecuencia él va a triunfar sobre sus
enemigos y no podrá menos que alabar al Señor Jehovah en su tabernáculo. David sabía lo que era estar
protegido por Dios. Ahí sus enemigos no le podían alcanzar. Entonces el medita en la protección divina y esto
le produce el deseo de alabarle. David conocía la fuente de su seguridad. Todo ello le hace exclamar, en su
tabernáculo ofreceré sacrificios de júbilo. Cantaré y entonaré salmos a Jehovah.

3 El refugio en la presencia protectora de Dios, Salmo 27:7-10.


Vv. 7-10. Pareciera que el Señor no le estaba dando a David la protección que quería y con la rapidez que él
quería recibirla, así que oraba con fuerza y ansiedad buscando su ayuda. Rogaba a Jehovah que tuviera
misericordia porque estaba en gran necesidad. Si Dios había instruido a su pueblo para que buscara su rostro,
y eso es precisamente lo que ha estado haciendo David, entonces Dios no iba a rehusarle su ayuda. David
afirma que él es un siervo de Jehovah, y que siempre ha recibido su ayuda. Basado en esta experiencia es que
él ruega a Dios que no le abandone. Su oración estaba reforzada por su propia experiencia, él sabía que el
Señor no le desampararía; aun cuando sus padres lo hicieran Dios jamás dejará a sus siervos abandonados.
Hay un elemento en esta oración que puede reflejar cómo David se sentía frente a Dios; no apartes con ira a
tu siervo. En muchas ocasiones David mismo había exaltado la misericordia y la bondad de Jehovah, sin
embargo, en este momento percibe a un Dios airado que decide apartar a su siervo.

4 La dirección de Dios que produce confianza en su seguidor, Salmo


27:11-14.
Vv. 11, 12. David le pide a Dios que le enseñe el camino por donde debe andar, que le guie por los lugares
correctos. Sus enemigos se han levantado contra él para acusarle falsamente. Aun los que no piensan en otra
cosa más que en tratar en forma cruel a los demás están listos para atacarle. El ruego del Salmista es urgente,
sus adversarios están listos para atacarle. Sólo Dios le podrá proteger

Vv. 13. 14. La confianza del Salmista en Dios sobresale al final del Salmo. Él se regocija en la esperanza de
saber que verá la bondad de Dios. Es más, esta experiencia será en la tierra de los vivientes. Es decir, el
sobrevivirá el ataque de sus enemigos y verá las bondades de Jehovah. Es interesante notar que, aunque el
Salmista ha sido atacado y se ha sentido abandonado, sin embargo, su confianza en Dios no decae. El mismo
se llama a tener paciencia, aquella que se necesita para esperar que Dios obre su voluntad.

El Salmista confía en la bondad de Jehovah, pero al mismo tiempo tiene que hacer dos cosas: esforzarse y
tomar aliento.

-Aplicaciones del estudio


1. Teniendo a Jehovah de nuestro lado no hay por qué tener miedo. La presencia de Dios en nuestras vidas
disipa el miedo que producen las incertidumbres. En tiempos de decisiones y ataques de personas mal
intencionadas, no podemos menos que gozar sabiendo que con Dios a nuestro lado se disipan nuestros
temores.

2. El más grande deseo de nuestro corazón debiera ser sentir la presencia de Dios siempre. No hay nada en
la vida comparable a gozar de la presencia de Dios.

3. La comunión con Dios trae seguridad a nuestra vida. Mantener una comunión permanente con Dios, trae
al cristiano seguridad.

4. Dios nunca nos abandonará. Es un gran privilegio para un hijo de Dios saber que bajo ninguna circunstancia
Dios le abandonara. Aun cuando nuestros propios padres lo hicieren, nuestro Dios siempre permanecerá a
nuestro lado.

También podría gustarte