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Dengue

Estudio de epidmiologia del dengue

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Universidad Centroamericana De Ciencias Empresariales

Facultad De Ciencias Médicas

Epidemiología y Medio Ambiente

“Incidencia del dengue en la región del pacifico de Nicaragua (2020-2024)”

Elaborado por:
Br. Allison Reyes
Téc. Manuel Esteban Zelaya
Br. Diego Moreno José Moreno Aguirre
Téc. Gainmarcos Martinez
Lic. Xochilt Areas

Docente:
Lic. Ariana Cornejo

26 de agosto de 2025
Índice
Introducción.......................................................................................................................... 2

Objetivos............................................................................................................................... 3

Justificación........................................................................................................................... 4

Antecedentes........................................................................................................................ 5

Marco Teórico....................................................................................................................... 6

Diseño Metodológico.......................................................................................................... 11

Resultados...........................................................................................................................14

Conclusiones....................................................................................................................... 26

Recomendaciones............................................................................................................... 27

Bibliografías.........................................................................................................................28

pág. 1
Introducción
El dengue es una enfermedad viral de transmisión vectorial, es decir, se propaga a
través de un organismo vivo, en este caso específicamente el mosquito Aedes aegypti es el
que transmite el agente infeccioso. Representa una amenaza para la salud pública en
países con clima tropical como Nicaragua.

Entre 2020 y 2024, Nicaragua experimentó múltiples brotes de dengue,


exacerbados por factores como el cambio climático, a urbanización desordenada y la
limitada cobertura por parte las organizaciones de salud en zonas vulnerables. La Región
del Pacífico está conformada por los departamentos de Managua, León, Chinandega,
Rivas, Granada, Masaya y Carazo, se han visto particularmente afectados en consecuencia
a sus condiciones climáticas y densidad poblacional.

Este estudio se justifica por la necesidad de comprender la evolución de la


incidencia del dengue en esta región durante el período mencionado, con el fin de
identificar patrones, evaluar la efectividad de las medidas de prevención y proponer
estrategias más eficaces para el control del vector. El objetivo principal es analizar la
tendencia de casos confirmados de dengue en la región del Pacífico de Nicaragua entre
2020 y 2024, tratando de identificar los detonantes del alza en los casos de dengue.

La investigación se delimita a datos epidemiológicos oficiales proporcionados por el


Ministerio de Salud (MINSA), informes de vigilancia y registros hospitalarios en los
departamentos del Pacífico. Se empleará un enfoque cuantitativo, mediante análisis
estadístico descriptivo y comparativo, para establecer correlaciones entre la incidencia del
dengue y factores sociodemográficos.

pág. 2
Objetivos

Objetivo general
 Analizar la incidencia del dengue en la región del Pacífico de Nicaragua durante el
período 2020–2024, considerando su distribución geográfica.

Objetivos Específicos
 Determinar la incidencia de casos de dengue en los departamentos de la región del
Pacífico de Nicaragua entre 2020 y 2024.
 Identificar los factores epidemiológicos, ambientales y sociales que han influido en
el incremento de los casos de dengue en dicha región durante el período de
estudio.

pág. 3
Justificación
El dengue constituye uno de los principales problemas de salud pública en
Nicaragua y, de manera particular, en la región del Pacífico, donde las condiciones
climáticas, geográficas y socioambientales favorecen la proliferación del mosquito Aedes
aegypti, vector transmisor de la enfermedad. La incidencia de casos en esta zona
representa un desafío constante para los sistemas de salud debido a su alta densidad
poblacional, la variabilidad estacional de lluvias y las limitaciones en el control vectorial.

La importancia de este estudio radica en que el dengue no solo genera un impacto


sanitario, con el incremento de morbilidad y riesgo de complicaciones graves como el
dengue hemorrágico, sino también un impacto social y económico, al afectar la
productividad, los recursos familiares y aumentar la demanda en los servicios de salud.
Además, en el contexto del cambio climático, las variaciones en temperatura y
precipitación pueden intensificar la circulación viral y modificar los patrones
epidemiológicos de la enfermedad.

Contar con información actualizada acerca de la incidencia del dengue en el


Pacífico de Nicaragua permitirá fortalecer las estrategias de vigilancia epidemiológica,
mejorar los planes de prevención y control, y contribuir a la formulación de políticas
públicas más eficaces. Asimismo, el estudio ofrece un aporte científico que servirá como
referencia para futuras investigaciones, y como herramienta para la educación comunitaria
y la sensibilización de la población frente a la importancia de la prevención.

En este sentido, el presente protocolo se justifica en la necesidad de comprender la


magnitud del problema en la región, identificar los factores asociados y aportar evidencia
que permita reducir la carga de esta enfermedad en la población nicaragüense.

pág. 4
Antecedentes

A lo largo de los últimos cinco años, las comunidades del Pacífico nicaragüense han
vivido de cerca el desafío que representa el dengue. Vecinos que recuerdan cómo, tras
cada temporada de lluvias, el zumbido del Aedes aegypti volvía a sembrar temor; madres
preocupadas por los niños con fiebre alta, y abuelos contando anécdotas de brotes
pasados. Aquella sensación de vulnerabilidad colectiva, cuando las salas de espera de los
centros de salud se llenaban de camillas y sueros, es el punto de partida de nuestro
análisis.

La geografía costera y la dinámica urbana de departamentos como Managua, León


y Rivas ofrecen un escenario perfecto para que el mosquito encuentre escondites en
cualquier depósito de agua estancada. Con calles que a veces carecen de drenaje
adecuado y viviendas densamente agrupadas, cada charco o tanque sin tapa se convierte
en una incubadora. Además, el cambio climático ha añadido incertidumbre: temporadas
de lluvia más intensas y prolongadas que, lejos de aliviar la sed de la tierra, han
alimentado la proliferación masiva del vector.

Ante este panorama, resulta imprescindible revisar cómo han evolucionado los
casos de dengue entre 2020 y 2024 para comprender los factores que empujan al alza la
transmisión. Más allá de cifras frías, buscamos rescatar lecciones de cada brote: qué
funcionó en campañas de fumigación, cómo respondieron las familias ante las
recomendaciones de prevención y dónde aún quedan brechas de información o recursos.
Solo entendiendo estos matices podremos diseñar estrategias realistas y sensibles a la vida
cotidiana de quienes habitan esta región.

pág. 5
Marco Teórico
1. Panorama general del dengue
El dengue es una enfermedad viral aguda transmitida por mosquitos,
principalmente Aedes aegypti y en menor medida Aedes albopictus. Es endémica en gran
parte de las regiones tropicales y subtropicales y se caracteriza por ciclos epidémicos
asociados a la estacionalidad de lluvias, la temperatura y la dinámica de inmunidad
poblacional. En América Latina, el dengue constituye una prioridad de salud pública por su
elevada carga de morbilidad, riesgo de dengue grave y su impacto social y económico.

2. Agente etiológico y patogénesis


El virus del dengue (DENV) pertenece al género Flavivirus y existe en cuatro
serotipos que infectan al ser humano (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4). La infección
por un serotipo confiere inmunidad homóloga duradera pero sólo parcial y transitoria
frente a serotipos heterólogos. La patogénesis del dengue grave se asocia con fenómenos
inmunológicos como la potenciación dependiente de anticuerpos (ADE) en infecciones
secundarias, además de factores virales y del huésped. Clínicamente, se reconocen
dengue, dengue con signos de alarma y dengue grave, categorías útiles para vigilancia y
manejo clínico.

3. Vector, ecología y ciclo de vida


Aedes aegypti es un mosquito doméstico y diurno, altamente antropofílico, que
prolifera en recipientes artificiales con agua limpia (tanques, barriles, llantas, baldes). Su
ciclo biológico (huevo–larva–pupa–adulto) depende de temperatura y disponibilidad de
criaderos, con tiempos de desarrollo que pueden acortarse con temperaturas cálidas
(≈25–32 °C). La hembra realiza múltiples picaduras durante un solo ciclo gonotrófico,
mejorando la eficiencia de transmisión.

Índices entomológicos de uso clásico:

 Índice de Casa (IC): viviendas positivas / viviendas inspeccionadas × 100.

pág. 6
 Índice de Breteau (IB): criaderos positivos / 100 viviendas inspeccionadas.
 Índice de Recipientes (IR): recipientes positivos / recipientes inspeccionados × 100.

En entornos urbanos densos, los índices pupales y ovitrampas pueden correlacionar mejor
con riesgo de transmisión.

4. Determinantes sociales, ambientales y climáticos


 La transmisión está moldeada por la triada epidemiológica
(agente–vector/ambiente–huésped) y por determinantes estructurales:
 Clima y estacionalidad: lluvias (aumento de criaderos), temperatura (acorta el
período extrínseco del virus en el mosquito) y humedad.
 Urbanización y densidad poblacional: hacinamiento, movilidad, comercio,
acumulación de residuos.
 Abastecimiento de agua y saneamiento: almacenamiento domiciliario sin tapa y
manejo inadecuado de desechos.
 Condición socioeconómica: acceso a servicios, educación sanitaria y capacidad de
respuesta.
 Movilidad humana: circulación de serotipos/linajes entre municipios y países
vecinos.

4.1. Contexto del Pacífico de Nicaragua


La franja del Pacífico (p. ej., Managua, León, Chinandega, Masaya, Granada, Carazo,
Rivas) combina clima tropical con marcada estación lluviosa (≈mayo–noviembre), alta
densidad urbana, comercio y movilidad interestatal, así como almacenamiento
domiciliario de agua por intermitencias en el suministro en algunas zonas. Estas
características favorecen riesgo sostenido y brotes estacionales de dengue.

5. Vigilancia epidemiológica y definiciones de caso


La vigilancia integra la notificación de casos sospechosos/probables y la confirmación por
laboratorio.

Definiciones de caso (estándar OMS/OPS):

pág. 7
 Sospechoso/probable: fiebre aguda + 2 o más signos (cefalea, dolor retroocular,
mialgias, artralgias, erupción, náuseas/vómitos, leucopenia).
 Confirmado: por laboratorio (RT-PCR, NS1, seroconversión IgM/IgG) o nexo
epidemiológico durante brote.

Diagnóstico de laboratorio:

 RT-PCR y/o antígeno NS1 (días 1–5 de enfermedad).


 IgM (desde día 5–7) e IgG (pareadas para seroconversión).

6. Marco conceptual para el análisis de la incidencia


 Triada epidemiológica y modelo de eco-epidemiología: interacción entre virus,
vector, huésped y ambiente construido.
 Gestión Integrada de Vectores (GIV/IVM): coordinación intersectorial, control focal,
manejo del ambiente, comunicación de riesgos y participación comunitaria.
 Enfoque de Una Salud (One Health): reconoce interacciones entre salud humana,
ambiente y (cuando aplique) fauna silvestre.
 Transmisión y R₀/Rt: la intensidad de transmisión responde a densidad vectorial,
probabilidad de picadura y duración de la viremia; Rt (efectivo) ayuda a interpretar
la dinámica temporal de riesgo.

7. Métodos analíticos aplicables al contexto


 Series temporales: modelos ARIMA/SARIMA, modelos aditivos generalizados
(GAM) y modelos de rezagos no lineales distribuidos (DLNM) para
temperatura/lluvia con rezagos.
 Modelos de conteo: Poisson/NegBin y extensiones (mixtos, inflados de ceros) para
tasas municipales.
 Análisis espacial y espacio-temporal: clusters (Kulldorff/scan), autocorrelación
(Moran’s I), KDE (kernel density), BYM (modelos bayesianos de área).
 Indicadores entomológicos y climáticos compuestos: construcción de índices de
riesgo (p. ej., IB + precipitación acumulada con rezago) para vigilancia temprana.

pág. 8
 Análisis de supervivencia (cohortes) y diseños ecológicos (municipales) según
disponibilidad de datos.

8. Prevención y control: fundamentos


 Control ambiental y de criaderos: eliminación/tapado de recipientes, manejo de
residuos, control focal en domicilios y escuelas.
 Control químico: larvicidas (p. ej., temephos o Bti) y adulticidas en brotes (ULV),
considerando resistencia y uso racional.
 Innovaciones: liberación de mosquitos con Wolbachia, técnica del insecto estéril,
ovitrampas letales.
 Vacunación: existen vacunas contra dengue; su uso depende de política nacional,
seroepidemiología local y elegibilidad por seroestatus/edad. En el marco teórico, se
considera como intervención complementaria cuando esté disponible.
 Educación y participación comunitaria: pilar transversal para sostenibilidad.
 Sistemas de alerta temprana: integran datos climáticos, entomológicos y clínicos
para anticipar incrementos de incidencia.

9. Consideraciones éticas y de equidad


La vigilancia y el análisis de incidencia deben proteger la confidencialidad, minimizar
riesgos y promover beneficios colectivos. La asignación de recursos debe priorizar equidad,
atendiendo barrios con mayores vulnerabilidades (acceso a agua segura, saneamiento,
condiciones de vivienda). La devolución de resultados a autoridades locales y a la
comunidad es esencial para la acción oportuna.

10. Supuestos y limitaciones teóricas

 Subdiagnóstico de infecciones leves/asintomáticas.


 Sesgos de notificación en periodos de brote vs. periodos interepidémicos.
 Cambios en protocolos diagnósticos y definiciones de caso a lo largo del tiempo.
 Movilidad y introducción de serotipos no siempre observables en vigilancia
rutinaria.
 Heterogeneidad municipal en calidad de datos y oportunidades de captura.

pág. 9
11. Operacionalización para el Pacífico de Nicaragua (sugerida)

 Unidad de análisis: municipio/SILAIS de la región del Pacífico.


 Indicadores principales:
o Incidencia acumulada mensual/anual por 100 000 hab.
o Rt estimado (opcional) por series temporales.
o Índices entomológicos (IC, IB, IR) y proporción de viviendas con
almacenamiento de agua sin tapa (si disponible).
o Variables climáticas: precipitación acumulada, temperatura media/máxima
con rezagos (2–8 semanas).

 Enfoque analítico: modelar la incidencia con regresión de conteo y efectos


aleatorios por municipio, incorporando rezagos climáticos y intervenciones (control
focal, fumigación, campañas).

 Productos esperados: mapas de riesgo, identificación de hotspots, umbrales de


alerta y recomendaciones focalizadas por subregión.

pág. 10
Diseño Metodológico

Tipo de estudio

 Descriptivo – Analítico

Área de estudio

 Departamentos de la región del pacifico .

Período de estudio

 En el período comprendido entre junio 2020 a diciembre 2024

Muestra y muestreo

 No hubo muestreo ya que se estudiaron todos los casos registrados durante el


período de estudio.

Recolección de información

 Se realizo una búsqueda de información en la página oficial del ministerio de salud


y el boletín epidemiológico y estudios sobre la incidencia del Dengue en el país.
Se realizo un análisis estadístico con la información encontrada.

pág. 11
Operacionalización de Variables
Variable Definición Definicion Indicadores Instrumento / Nivel de
conceptual operacional fuente de medición
datos
Incidencia de Número de casos Número de casos Casos Registros del Cuantitativo
dengue nuevos de confirmados de confirmados Ministerio de (razón)
dengue dengue anuales Salud (MINSA),
registrados en la reportados en los - Casos bases de datos
población en un departamentos de sospechosos epidemiológica
tiempo la región del anuales s
determinado Pacífico,
anualmente entre
2020-2024

Distribución Localización Casos de dengue Número de Mapas Categórico


geográfica espacial de los registrados por casos por epidemiológico (nominal) +
casos de dengue departamento y departamento s, registros Cuantitativo
dentro de la municipio en la - Número de oficiales del
región del Pacífico región del Pacífico casos por MINSA
entre 2020-2024 municipio

Factores Elementos Presencia de Densidad Estudios Cuantitativo


epidemiológicos relacionados con vectores (Aedes vectorial entomológicos, /
la transmisión y aegypti), - Edad y sexo registros Categórico
aparición del características de los clínicos y
dengue demográficas pacientes epidemiológico
(edad, sexo), - Tasa de s
historial de brotes hospitalización
por dengue.

Factores Condiciones Variables Promedio de Datos Cuantitativo


ambientales físicas y climáticas climáticas como temperatura meteorológico /
que afectan la temperatura, anual s oficiales, Categórico
proliferación del humedad, - Nivel de encuestas
mosquito precipitación; precipitación comunitarias
condiciones de - Condiciones
saneamiento de
saneamiento
(acceso a agua
potable y

pág. 12
manejo de
residuos)

Factores Condiciones Nivel educativo, - Nivel Encuestas Categórico


sociales socioeconómicas condiciones de educativo socioeconómic /
y culturales que vivienda, promedio as, registros de Cuantitativo
pueden influir en participación - Tipo de salud pública
la incidencia del comunitaria en vivienda
dengue control vectorial - Participación
en campañas
de prevención

pág. 13
Resultados
En este acápite se abordará los resultados de la investigación en cuanto el dengue
se ha visto en la el tiempo, desde al año 2020 hasta el 2024 en los departamentos de la
región del pacifico de Nicaragua, igualmente se abordará los factores de riesgo.

Managua

Durante 2020 y 2021, Managua experimentó una reducción notable de casos,


pasando de 1 256 a 512 contagios, probablemente gracias a las restricciones de movilidad
y al refuerzo de las campañas de limpieza y fumigación en plena emergencia por COVID-
19. No obstante, ese aparente control se vino abajo en 2022, con un alza multisectorial a 4
532 casos, preludio de un brote masivo que escaló a 10 136 en 2023 y se consolidó en 11
336 en 2024. Esta curva refleja cómo la acumulación de población susceptible, la
relajación de medidas preventivas y las condiciones climáticas más húmedas hicieron
colapsar las barreras instauradas, permitiendo al Aedes aegypti proliferar en cada charco,
tanque abierto y espacio urbano desprotegido.

pág. 14
La tendencia proyectada en rojo augura que, sin intervenciones diferenciales,
Managua rondará los 12 000 casos en 2025. Para revertir esta trayectoria es esencial
combinar vigilancia entomológica de precisión con inspecciones domiciliarias focalizadas
en distritos de alta densidad, reforzar la infraestructura de drenaje urbano y articular
programas educativos que transformen hábitos cotidianos —como tapar depósitos y
eliminar recipientes inservibles— en prácticas sostenibles. Solo así podrá cortarse el ciclo
de transmisión de manera efectiva y evitar que la capital siga siendo epicentro de un
dengue que se ceba con las comunidades más vulnerables.

León

Casos de Dengue en León


2000 1865
1800
1600
1400
1200
1000
800
600 509
399
400
222
200 101
0
2020 2021 2022 2023 2024

En los primeros tres años (2020–2022) León registra una oscilación moderada: tras
una caída de 222 a 101 casos entre 2020 y 2021, la incidencia vuelve a subir a 399 en
2022. Este vaivén sugiere que las acciones de control vectorial tuvieron un efecto temporal
pero no lograron consolidarse, dado que en 2023 el incremento se mantiene, aunque con
menor intensidad (509 casos). La línea punteada roja perfila una tendencia ascendente,
prefigurando un punto de inflexión que, lejos de estabilizarse, se dispara en el año
siguiente.

pág. 15
El salto abrupto a 1 865 casos en 2024 marca un quiebre epidemiológico que exige
atención inmediata. Un aumento tan pronunciado implica la conjunción de condiciones
favorables para el mosquito—posiblemente lluvias atípicas o acumulación de criaderos
domésticos—junto con posibles brechas en la vigilancia comunitaria y la cobertura de
fumigación. Ante este escenario, resulta imperativo profundizar en estudios locales de
factores climatológicos y en la optimización de campañas educativas focalizadas, de modo
que las intervenciones se ajusten a las realidades específicas de los barrios más afectados.

Chinandega

Casos de Dengue en Chinandega


1200 1130

1000

800

600

400

220 220
200
74 51
0
2020 2021 2022 2023 2024

Entre 2020 y 2021, Chinandega mantuvo una incidencia de dengue relativamente


baja y estable (74 a 51 casos), lo cual sugiere que las medidas iniciales de control vectorial
y la concienciación comunitaria lograron contener temporalmente los focos de Aedes
aegypti. Sin embargo, en 2022 y 2023 la cifra se cuadruplicó hasta estabilizarse en 220
casos, indicando un agotamiento del impacto de las estrategias preventivas tradicionales y
la posible aparición de nichos ecológicos urbanos que el mosquito aprovechó para
reproducirse con mayor eficacia.

El salto abrupto a 1 130 casos en 2024 revela un quiebre epidemiológico que exige
una revisión profunda de los factores desencadenantes: desde variaciones meteorológicas

pág. 16
extremas que multiplicaron los criaderos naturales, hasta fallas en la vigilancia
entomológica y brechas en la educación sanitaria de los barrios periféricos. Frente a este
escenario, resulta crucial adoptar un enfoque multisectorial que combine estudios
microclimáticos, fortalecimiento de la infraestructura de drenaje y programas de
movilización vecinal, de modo que las intervenciones se ajusten a las particularidades
locales y logren revertir la tendencia al alza.

Carazo

Entre 2020 y 2021 Carazo pasó de 52 a apenas 6 casos, un descenso drástico que
sugiere una eficacia puntual en las medidas de control vectorial y acaso un efecto colateral
de las restricciones sanitarias globales. Sin embargo, la moderada recuperación a 106
casos en 2022 denota el agotamiento de esa contención inicial. El estallido a 483 casos en
2023 deja en evidencia que el Aedes aegypti encontró nuevos nichos de reproducción,
probablemente impulsado por lluvias atípicas o vacíos en la inspección domiciliaria.

El retroceso a 220 casos en 2024 no debe interpretarse como un éxito prolongado,


sino más bien como un alivio circunstancial sujeto a variaciones estacionales y al refuerzo
puntual de campañas de fumigación. Para consolidar una reducción sostenible es esencial
mapear con precisión los puntos críticos de acumulación de agua, reforzar la educación

pág. 17
comunitaria en hábitos de saneamiento y articular la vigilancia entomológica con equipos
móviles que atiendan rápidamente cualquier brote incipiente.

Granada

Casos de Dengue en Granada


600 570
543

500

400

300
207
200

100 78 78

0
2020 2021 2022 2023 2024

Durante 2020 y 2021, Granada mantuvo una incidencia de dengue


sorprendentemente estable, con 78 casos en ambos años, lo que refleja que las estrategias
iniciales de contención y la dinámica de transmisión se equilibraron de manera temporal.
Sin embargo, a partir de 2022 la cifra se triplicó hasta 207 casos, preludio de un alza
sostenida que estalló en 2023 con 543 contagios y que continuó en 2024, alcanzando 570
casos. Este patrón evidencia cómo un reservorio de población susceptible, combinado con
condiciones ambientales propicias, puede transformar un escenario controlado en un
brote abrupto.

Para revertir esta tendencia ascendente, resulta imprescindible profundizar en el


análisis de los desencadenantes locales: evaluar variaciones pluviométricas que potencien
criaderos, detectar barrios con deficiencias en sistemas de drenaje y analizar la cobertura
de las campañas de fumigación y comunicación. Sólo integrando vigilancia entomológica
de alta resolución con programas de educación comunitaria y fortalecimiento de
infraestructura —desde el sellado de tanques hasta el mantenimiento de alcantarillas—

pág. 18
podrá diseñarse un plan de acción que atenúe el riesgo y consolide una reducción
duradera de casos en Granada.

Masaya

Durante 2020 y 2021, Masaya pasó de 40 a solo 5 casos de dengue, lo que sugiere
que las medidas de contención y quizá las restricciones sanitarias de aquel periodo
tuvieron un efecto contundente aunque temporal. A partir de 2022 la incidencia se
recuperó hasta 77 casos, preludiando un brote marcado en 2023 con 220 contagios. Este
ascenso refleja una conjunción de factores: acumulación de población susceptible,
condiciones climáticas que favorecieron criaderos y posibles lagunas en la continuidad de
las campañas de fumigación y vigilancia entomológica.

El descenso a 124 casos en 2024 no debe inducir a complacencia, pues aún duplica
el nivel prepandémico de 2020. Para consolidar una contención duradera, Masaya necesita
reforzar sus sistemas de drenaje y saneamiento, acompañados de inspecciones
domiciliarias periódicas que eliminen depósitos de agua estancada. Asimismo, la
educación comunitaria ha de enfocarse en hábitos cotidianos —cubrir tanques, desechar
objetos inservibles— y complementarse con mapeos microclimáticos que orienten las
intervenciones de control hacia los barrios con mayor riesgo.

pág. 19
Rivas

Entre 2020 y 2021, Rivas se mantuvo en una incidencia baja de dengue, cayendo de
47 a 29 casos, lo que sugiere que la conjunción de controles vectoriales iniciales y quizá las
restricciones por la pandemia lograron contener la transmisión de forma temporal. Sin
embargo, en 2022 emergió un repunte moderado (169 casos) que delata la presencia de
focos de agua estancada sin limpiar y una población aún susceptible, condiciones que
permitieron al Aedes aegypti afianzarse en nichos urbanos periféricos.

El salto a 591 casos en 2023 marca un punto de inflexión epidemiológica que


evidencia brechas en vigilancia comunitaria y respuesta de salud pública. El descenso a
232 casos en 2024 no debe generar confianza excesiva, sino entenderse como un respiro
estacional. Para lograr una contención sostenida, Rivas precisa combinar inspecciones
domiciliarias dirigidas, mapeo de microhábitats propicios para el vector y programas de
educación vecinal centrados en hábitos cotidianos de saneamiento, garantizando que cada
brote incipiente sea detectado y neutralizado con rapidez.

Resumen

pág. 20
A lo largo de los siete departamentos analizados—Managua, León, Chinandega,
Carazo, Granada, Masaya y Rivas—se observa un patrón casi unificado: una caída de casos
en 2021, asociada a las restricciones y refuerzos en el control vectorial durante la
pandemia, seguida de un repunte sostenido a partir de 2022 que alcanza su punto más
crítico en 2023. Esta sincronía temporal revela la acumulación de población susceptible y
el agotamiento de las medidas convencionales al relajarse las normas sanitarias. Aunque
en 2024 varios territorios (Carazo, Masaya, Rivas) logran disminuir la cifra de casos
respecto al año anterior, ninguna provincia retorna a los niveles prepandemia, lo que
subraya la fuerza de los factores climáticos, el crecimiento desordenado de asentamientos
y las brechas en la vigilancia comunitaria.

Frente a este escenario compartido, las conclusiones convergen en la necesidad de


articular intervenciones integrales que combinen drenaje urbano eficiente, inspecciones
domiciliarias puntuales y educación constante en hábitos de saneamiento. Los
departamentos coinciden en que la fumigación periódica, sin un seguimiento
microclimático y sin la movilización vecinal, apenas atenúa de manera temporal los brotes.
Solo sincronizando vigilancia entomológica de alta resolución con programas de
sensibilización adaptados a cada contexto local—desde los barrios de Managua hasta las
comunidades rurales de Chinandega— será posible transformar estas fluctuaciones
anuales en una línea descendente sostenible.

pág. 21
FACTORES DE RIESGO DEL DENGUE

1. Factores Relacionados con el Vector (Aedes aegypti)

El mosquito Aedes aegypti es el principal vector del dengue en las Américas,


presente en casi todos los países del hemisferio, con la excepción de Canadá y Chile
continental. Aedes albopictus también ha sido identificado como transmisor de la
enfermedad.

Biología, Hábitos y Ciclo de Vida del Mosquito.

El Aedes aegypti es un mosquito doméstico, lo que significa que vive en y alrededor


de las casas, escuelas y lugares de trabajo, siempre cerca de los seres humanos. Esta
característica antropofílica es crucial, ya que la hembra necesita sangre humana para el
desarrollo de sus óvulos y su metabolismo. Aunque es más activo temprano en la mañana
y al anochecer, las hembras pueden buscar una fuente de sangre en otros momentos si es
necesario. El ciclo de vida del mosquito, desde el huevo hasta el adulto, puede
completarse en tan solo 7 a 10 días en condiciones óptimas. Los mosquitos adultos
generalmente viven de 4 a 6 semanas. Una hembra puede poner hasta 1.500 huevos
durante su vida, distribuyéndolos en múltiples sitios de reproducción para asegurar la
dispersión y supervivencia de la especie.

Hábitats de Reproducción y Dispersión

El Aedes aegypti se reproduce en cualquier recipiente artificial o natural que


contenga agua limpia. Los sitios preferidos para la oviposición incluyen tambores, barriles,
llantas, macetas y tanques de agua dentro y alrededor de las viviendas. La naturaleza
doméstica del Aedes aegypti y su preferencia por los recipientes artificiales de agua dentro
y alrededor de las casas indican que las prácticas humanas de almacenamiento de agua y
gestión de residuos influyen directamente en la creación y el mantenimiento de los
criaderos de mosquitos. Esto subraya que la proliferación del vector es, en gran medida,
facilitada por el comportamiento humano, lo que orienta los esfuerzos de control hacia la
participación comunitaria y el cambio de hábitos. Una característica fundamental que

pág. 22
contribuye a la persistencia del riesgo de dengue es la capacidad de los huevos de Aedes
aegypti para resistir condiciones ambientales secas durante más de un año. Esta
resistencia permite que los huevos permanezcan viables durante largos períodos de
sequía, eclosionando rápidamente cuando las condiciones favorables de humedad y
temperatura regresan. Esta particularidad biológica del mosquito significa que la amenaza
del dengue persiste más allá de las temporadas de lluvias o brotes activos, desafiando los
programas de control puramente reactivos o estacionales. La eliminación continua de
posibles criaderos, independientemente de la estación, se vuelve así una medida
preventiva esencial. La dispersión del mosquito puede ser activa (hasta 100 metros) o
pasiva, a través del transporte de huevos, larvas, pupas o adultos en vehículos como
automóviles, aviones o barcos. Esta dispersión pasiva es un medio significativo de
propagación a largas distancias.

Distribución Geográfica y Adaptación

La infestación por Aedes aegypti es más intensa en áreas urbanas con alta densidad
poblacional y ocupación desordenada, donde las hembras encuentran más oportunidades
para alimentarse y poner huevos. El mosquito tiene la capacidad de adaptarse a nuevos
entornos y climas, lo que contribuye a la expansión geográfica del riesgo de dengue. La
interconexión entre la urbanización, la movilidad humana y la propagación del vector es
evidente: la adaptación del Aedes aegypti a los entornos urbanos, combinada con la
migración y los patrones de viaje de las personas, crea una red compleja donde el
movimiento humano facilita directamente la dispersión pasiva del vector y del virus a
nuevas áreas geográficas. Esto implica que el control del dengue requiere no solo
esfuerzos locales de control vectorial, sino también una vigilancia y coordinación regional e
internacional, especialmente en centros de transporte con alta movilidad humana.

2. Factores Ambientales y Climáticos

Los factores ambientales y climáticos juegan un papel crucial en la distribución y la


intensidad de los brotes de dengue. La enfermedad es más frecuente en regiones de
climas tropicales y subtropicales.

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Influencia de la Temperatura, Humedad y Precipitación

Las temperaturas óptimas para la transmisión del dengue oscilan entre 15-40°C. Las
temperaturas elevadas, como las superiores a 25°C, y una humedad relativa de moderada
a alta (70-80%) son condiciones que favorecen la reproducción del mosquito y el
desarrollo del virus dentro del vector. Los meses más cálidos y lluviosos, que corresponden
a la primera parte del año en el hemisferio sur y la segunda mitad en el hemisferio norte,
se asocian con un aumento en el número de casos de dengue. Esto se debe a que las
precipitaciones incrementan la disponibilidad de criaderos y, por ende, las poblaciones de
mosquitos. Los patrones climáticos extremos, como sequías, olas de calor e inundaciones,
que están aumentando en severidad y regularidad globalmente, también crean
condiciones propicias para la reproducción de mosquitos. Un aspecto que merece
atención es la aparente paradoja entre la sequía y el riesgo de dengue. Aunque
intuitivamente se asocia la lluvia con la proliferación de mosquitos, las sequías pueden, de
manera indirecta, aumentar el riesgo de dengue al obligar a las poblaciones a almacenar
agua en recipientes destapados dentro y alrededor de sus hogares. Esta práctica, común
en áreas con suministro de agua intermitente, crea nuevos focos de reproducción para el
mosquito, lo que ilustra la complejidad de las vías causales entre los factores ambientales
y la transmisión de la enfermedad.

Impacto del Cambio Climático en la Expansión del Dengue

El cambio climático está amplificando el problema del dengue, extendiendo el


rango geográfico y la temporada de los mosquitos. Este calentamiento global no solo
alarga la temporada de actividad del mosquito, sino que también permite que el vector y
los virus que transmite se propaguen a latitudes y altitudes mayores, poniendo en riesgo a
comunidades que antes no eran propensas a la enfermedad. Esta expansión geográfica y
temporal del riesgo de dengue, impulsada por el cambio climático, exige estrategias de
vigilancia y respuesta de salud pública más amplias y adaptativas que consideren la
reconfiguración de las zonas climáticas.

3. Factores del Huésped Humano

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Ciertas características del huésped humano pueden influir significativamente en la
susceptibilidad a la infección, la progresión de la enfermedad y la gravedad del dengue.

Condiciones de Salud Preexistentes (Comorbilidades)

Diversas comorbilidades aumentan el riesgo de desarrollar dengue con signos de


alarma o dengue grave. Entre ellas se incluyen la hipertensión arterial (HTA), la obesidad
(tanto infantil como en adultos), la diabetes mellitus, el asma, la enfermedad renal crónica,
la enfermedad hepática crónica, la úlcera péptica u otra gastritis. Los pacientes que
reciben tratamiento con anticoagulantes también presentan un mayor riesgo de
complicaciones hemorrágicas. Estas condiciones crónicas no causan la infección por
dengue, pero modifican la progresión de la enfermedad, aumentando la probabilidad de
resultados graves. Esto implica que el manejo del dengue no puede ser aislado, sino que
debe integrarse con el manejo de las enfermedades crónicas subyacentes, especialmente
en poblaciones que envejecen o que tienen una alta prevalencia de estas condiciones. Los
protocolos clínicos deben identificar proactivamente a los pacientes con estas
comorbilidades para asegurar un monitoreo más cercano y una posible hospitalización
temprana.

Extremos de Edad y Embarazo

Los extremos de la vida, es decir, los niños (especialmente los menores de 14 años)
y los adultos mayores (mayores de 60 años), se consideran poblaciones de mayor riesgo
para desarrollar dengue con signos de alarma. El embarazo también aumenta
significativamente el riesgo de dengue grave y hospitalización. Además, el dengue durante
el embarazo puede tener consecuencias adversas para el bebé, como parto prematuro,
bajo peso al nacer o sufrimiento fetal.

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Conclusiones
La distribución del dengue en la región del Pacífico muestra una alta concentración de
casos en zonas urbanas densamente pobladas como Managua, León y Chinandega. Esta
prevalencia está relacionada con factores como el crecimiento urbano desordenado, la
acumulación de residuos y la falta de infraestructura sanitaria adecuada. El patrón
geográfico evidencia que el dengue no es un fenómeno aislado, sino una problemática
regional que requiere intervención coordinada entre municipios.

El aumento de casos de dengue en los últimos años se ha visto impulsado por una
combinación de factores ambientales y sociales. Las lluvias intensas, el cambio climático y
las prácticas humanas como el almacenamiento inadecuado de agua y el desecho de
basura en cauces han favorecido la reproducción del mosquito Aedes aegypti. Además, se
identificaron deficiencias en el sistema de salud pública, incluyendo la limitada cobertura
de fumigación, el escaso acceso a atención médica oportuna y la resistencia de algunos
ciudadanos a colaborar con las brigadas del MINSA.

Aunque el MINSA ha desarrollado campañas de fumigación, abatización y educación


comunitaria, su impacto ha sido limitado por la falta de continuidad, cobertura y
participación ciudadana. La efectividad de estas medidas depende en gran parte del
compromiso comunitario, el seguimiento institucional y la integración de estrategias
sostenibles. Se requiere fortalecer la coordinación intersectorial y fomentar una cultura de
prevención desde los hogares, escuelas y gobiernos locales.

La reducción de la incidencia del dengue exige un enfoque multidisciplinario que combine


educación sanitaria, gestión ambiental y participación comunitaria. Es fundamental
implementar programas de concientización que promuevan el saneamiento básico, el
manejo responsable de residuos y el mantenimiento regular de recipientes de agua.
Además, se recomienda reforzar la vigilancia epidemiológica, capacitar al personal de
salud y garantizar el acceso equitativo a servicios médicos en zonas vulnerables.

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Recomendaciones
Dado que el dengue es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, cuya proliferación está
estrechamente ligada a factores ambientales y prácticas humanas, se proponen las
siguientes medidas:

1. Eliminación de criaderos

 Vaciar, tapar o eliminar recipientes que acumulen agua limpia (botellas,


llantas, baldes, macetas).
 Revisar y limpiar cada 2–4 días los depósitos de agua en patios y viviendas.
2. Manejo adecuado de residuos

 No arrojar basura en cauces, calles o terrenos baldíos, ya que pueden


convertirse en criaderos.
 Promover campañas comunitarias de limpieza y recolección de desechos.
3. Saneamiento domiciliario

 Mantener patios, techos y alrededores libres de maleza y objetos


inservibles.
 Tapar tanques y barriles de agua, especialmente en zonas con suministro
intermitente.

4. Protección personal y familiar

 Usar mosquiteros en camas, especialmente durante la noche.


 Aplicar repelentes en zonas expuestas del cuerpo y vestir ropa que cubra
brazos y piernas.

5. Participación comunitaria

 Colaborar activamente con las jornadas de fumigación y abatización


organizadas por el MINSA.
 Facilitar el acceso de brigadas de salud a las viviendas para inspección y
control vectorial.

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Bibliografías
Ministerio de Salud, (s.f). Mapa Nacional de la Salud en Nicaragua-Datos Estadisticos.
SILAIS Nicaragua. Recuperado de: [Link]

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