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2001. Individualization (con Elisabeth Beck-Gernsheim), Sage, Lon- dós, Barcelona 1998; ¿Qué es la globalización?

Falacias del globalismo,


dres. respuestas de la globalización, Paidós, Barcelona 1998; La invención de lo
político. Para una teoría de la modernización reflexiva, Fondo de Cultura
Entre las obras traducidas a las lenguas española y portuguesa: Mo- Económica, Buenos Aires, 1999; Hijos de la libertad (comp.), Fondo de
derniza9iio reflexiva. Política, tradi9iio e estética na ordem social moderna Cultura Económica, México 1999; La democracia y sus enemigos, Paidós,
(con otros autores, UNESP, Sao Paulo 1997; o que é Globaliza9ao: Equí- Barcelona 2000; Un nuevo mundo feliz. La precarización del trabajo en la
vocos do Globalismo Respostas aGlobaliza9ao, Paz e Terra, Sao Paulo era de la globalización, Paidós, Barcelona 2001; Sobre el terrorismo y la gue-
1999. La sociedad del riesgo. En camino hacia otra sociedad moderna, Pai- rra, Paidós, Barcelona 2003.

Textos
seleccionados Ulrich Beck, «TEORÍA DE LA SOCIEDAD DEL RIESGO»
J. Beriain (comp.), Las consecuencias perversas de la modernidad, Barcelona, Anthropos, pp. 202-220
Traducción de Celso Sánchez Capdequí

1. Diferenciación de reflexión frontación con los efectos de la sociedad del riesgo, efectos que
y reflexividad de la modernidad no pueden ser mensurados y asimilados por los parámetros
institucionalizados de la sociedad industrial. El hecho de que
Con la mirada puesta en estos dos estadios, se puede pre- esta constelación pueda convertirse, en un segundo estadio, en
sentar el concepto de «modernización reflexiva». Ésta, entendi- objeto de reflexión (pública, política y científica) no debe ocul-
da tanto empírica como analíticamente, alude no tanto a la re- tar los «mecanismos» no reflexivos y reflexivos del tránsito:
flexión (como el adjetivo «reflexivo» parece sugerir) sino a la precisamente a través de la abstracción de la sociedad del ries-
autoconfrontación: el tránsito de la época industrial a la del go, esta surge y se realiza.
riesgo se realiza anónima e imperceptiblemente en el curso de
la modernización autónoma conforme al modelo de efectos co- Con la sociedad del riesgo los conflictos de distribución de
laterales latentes. Se puede decir directamente: las constelacio- los bienes sociales (ingresos, puestos de trabajo, seguridad so-
nes de la sociedad del riesgo se producen a causa del dominio cia!), que explicitan la contradicción fundamental de la socie-
de los supuestos de la sociedad industrial (consenso sobre el dad, es decir, la interclasista, son superpuestos por los conflic-
progreso, la abstracción de los efectos y peligros ecológicos, la tos de distribución de los «daños» colectivamente producidos.
optimización) sobre el pensamiento y la acción de los hombres Éstos son tematizables en términos de conflictos de atribución.
e instituciones. La sociedad del riesgo no es una opción elegida ¿Cómo pueden distribuirse, evitarse, prevenirse y legitimarse
o rechazada en la lid política. Surge en el autodespliegue de los los riesgos consubstanciales a la producción de bienes, a la al-
procesos de modernización que son ajenos a las consecuencias ta tecnología atómica y química, a la investigación genética, a
y peligros que a su paso desencadenan. Estos procesos de mo- la amenaza medioambiental, a las operaciones militares de al-
dernización generan de manera latente peligros, que cuestio- to nivel, y a la progresiva depauperización de la humanidad
nan, denuncian y transforman los fundamentos de la sociedad provocada por la sociedad industrial occidental?
industrial.
Ciertamente la denominación sociedad del riesgo trata de
Esta forma de autoconfrontación de las consecuencias de la dar forma conceptual a esta relación de lo reflexivo y reflexión.
modernización con sus fundamentos es claramente diferencia- La forma conceptual de sociedad del riesgo designa desde un
ble de la autorreflexión de la cultura moderna en tanto incre- punto de vista teórico-social y de diagnóstico cultural un esta-
mento del saber y de cientifización. Catalogamos de reflexivi- dio de la modernidad, en el que, con el desarrollo de la socie-
dad -diferenciándose y oponiéndose al concepto de reflexión- dad industrial hasta nuestros días, las amenazas provocadas
al tránsito reflexivo de la sociedad industrial a la sociedad del ocupan un lugar predominante. De esta manera, se plantea la
riesgo; por «modernización reflexiva» se entiende la autocon- autolimitación de este desarrollo y se propone el cometido de

ULRICH BECK 1067


tematizar los estándares alcanzados (en responsabilidad, segu- como estando sometida a los más variados tipos de riesgo, los
ridad, control, limitación, limitación de perjuicios y distribu- cuales tienen un alcance personal y global.
ción de los efectos nocivos) en clave de peligros potenciales. És-
tos se verifican, no sólo por la percepción a ras de tierra y por Al mismo tiempo, esta liberación se logra -al menos en los
una meditación de más altura teórica, sino también a través del estados del bienestar más desarrollados de Occidente- bajo las
diagnóstico científico. Las sociedades modernas se confrontan condiciones del estado social, es decir, sobre el trasfondo del
con los fundamentos y límites de su propio modelo al mismo crecimiento económico expansivo, de las elevadas exigencias
tiempo que no modifican sus estructuras, no reflexionan sobre de movilidad del mercado de trabajo y de la juridización cons-
sus efectos y privilegian una política continuista desde el pun- tante de las relaciones laborales. Mientras tanto, al individuo
to de vista industrial. en cuanto tal, estas mismas condiciones le convierten en por-
tador de derechos (y deberes). Oportunidades, peligros, ambi-
El concepto de sociedad del riesgo se plantea en este traba- valencias biográficas, que en el pasado se podían ocultar en el
jo con el fin de traer a colación tres ámbitos referenciales de es- grupo familiar, en la comunidad local, en las ya deterioradas
te cambio de sistema y de época: clases y grupos sociales, deben percibirse, interpretarse y ela-
El primero refiere a la relación de la moderna sociedad in- borarse paulatinamente por el individuo en sí mismo. Estas «li-
dustrial con los recursos de la naturaleza y de la cultura, sobre bertades de alto riesgo» trascienden a los individuos, en el sen-
los cuales se constituye como tal sociedad, pero cuyos cimien- tido de que, con motivo de la elevada complejidad de la
tos se consumen y se disuelven en el transcurso de su desen- sociedad moderna, no pueden encontrar razón de la inevitabi-
volvimiento triunfante. lidad de las decisiones, ni considerarse responsables de sus po-
sibles consecuencias.
El segundo alude a la relación de la sociedad con los pro-
blemas y peligros provocados por su surgimiento, los cuales ¿Cómo precisar la especificidad de una época, la de la so-
desbordan los fundamentos de las representaciones sociales ciedad del riesgo y sus peligros inherentes respecto a la socie-
respecto a la seguridad, de modo que una vez conscienciados, dad industrial y el orden social burgués?
pueden afectar a la raíz sobre la que se sustenta el orden social
de la modernidad hasta nuestros días. Esto no es válido para
todos los universos simbólicos de la sociedad -economía) dere- 2. Más allá de la seguridad: diferencia de época.
cho, ciencia- pero adquiere especial relevancia como problema Entre la sociedad industrial y la sociedad del riesgo
en el ámbito de la acción y decisión política.
En esta sección se mantiene que la sociedad del riesgo se
El tercero apunta al deterioro, descomposición y desencan- origina allí donde los sistemas de normas sociales fracasan en re-
tamiento de los magmas de sentido colectivo y de determina- lación ala seguridad prometida ante los peligros desatados por la
dos grupos (por ejemplo, fe en el progreso, conciencia de cla- toma de decisiones.
se) pertenecientes a la cultura de la sociedad industrial (grupos
que con sus formas de vida e ideas sobre la seguridad han res- De esta forma, se dice indirectamente que las inseguridades
paldado hasta el siglo XX las democracias occidentales y las y amenazas (hasta las catástrofes que incluyen las visiones so-
sociedades centradas en lo económico). De ahora en adelante bre el ocaso del mundo) no son un problema específicamente
todos los esfuerzos de definición se concentran en la figura del moderno, sino constatable en todas las culturas y épocas. La
individuo. Aesto refiere el concepto de «proceso de individuali- «modernidad» posee diferentes rasgos específicos: por un lado,
zación». Ahora bien, la diferencia de tales esfuerzos respecto a por ejemplo, los peligros ecológicos, químicos o genéticos son
los de G. Simmel, E. Durkheim y M. Weber, que acuñaron este producidos por decisiones. Dicho de otro modo, no pueden ser
concepto a principios del siglo XX y lo examinaron al trasluz atribuidos a incontrolables fuerzas naturales, dioses o demo-
de distintos estadios históricos, es la siguiente: hoy los hom- nios. El terremoto de Lisboa en el año 1755 estremeció al mun-
bres no son «liberados» de las permanentes certezas religioso- do. En este caso, ante el tribunal de la humanidad no se con-
trascendentales en el seno del mundo de la sociedad industrial, vocó a los racionalistas, industriales, ingenieros o políticos,
sino fuera, en la turbulencias de la sociedad mundial del riesgo. como tras la catástrofe del reactor atómico de Chernobil, sino
Los hombres deben entender su vida, desde ahora en adelante, a Dios (en la modernidad del riesgo a los hombres no se les

1068 NUEVOS REPLANTEAMIENTOS DE VIEJOS TEMAS


concede la gracia divina). Por lo mismo, el hecho de que las de- simula los peligros que le acechan, el provocador político se ha-
cisiones -precisamente decisiones que generan ante los ojos be- ce cargo de la probabilidad de accidentes y catástrofes. Las em-
neficios técnicos y económicos y no, por ejemplo, guerras y presas industriales y los institutos de investigación, el mundo
conflagraciones- desencadenen peligros duraderos (actuales o en sí mismo, debe abrir los ojos ante los peligros producidos -a
potenciales) en el mundo, tiene (independientemente de las la par que beneficios-, dada la necesidad de reducir las ame-
grandes dimensiones del peligro o del riesgo diseñados por el nazas con las que tales empresas e institutos actúan. Pero de
estado) un destacable significado político: las garantías de la esta manera se convierten para sí mismos en sus más persis-
protección, que deben renovarse y corroborarse por la Admi- tentes y tenaces enemigos. Las catástrofes, incluso la sospecha
nistración y el sistema jurídico, son públicamente refutadas. de su consumación, no dejan lugar alguno para afirmaciones
Las legitimaciones se resquebrajan. El banquillo de los acusa- solemnes, legitimaciones elaboradas de manera concienzuda y
dos amenaza a quienes toman las decisiones. Por lo cual esta promesas de control, como recientemente ha puesto de relieve
cabeza de Jano atemoriza a una clase política siempre en el fi- ante los ojos de la opinión pública la empresa Hoechst y sus
lo de la crítica. La misma clase política vela por el bienestar, producciones portadoras de elevadas cotas de peligro para las
por el derecho y por el orden pero, a su vez, incurre, bajo todo inmediaciones de la ciudad de Frankfurt.
tipo de acusación social, en la implantación de peligros en el
mundo y en la minimización de su importancia, peligros que Esta panorámica teórica de normas e instituciones, en
amenazan en grado límite a la vida. cuarto lugar, deja a un lado el tema de la diferente percepción
cultural (estimación y valoración) de consecuencias y peligros.
En segundo lugar, la novedad radica en que los sistemas nor- Tal vez los hombres no están en condiciones de mirar con aten-
mativos establecidos no cumplen sus exigencias. Esto queda al ción aquellos peligros amenazantes para la vida que directa-
margen de las discusiones (públicas) técnicas dominantes, apa- mente en nada pueden cambiar. Tal vez han tenido lugar esta-
rentemente «objetivas», que, a través de las estadísticas y de la es- dos o épocas en las que los individuos que se manifestaban
cenificación de accidentes, documentan sólo las amenazas de de- contra una situación social amenazadora eran castigados con
terminados sistemas tecnológicos y de las prácticas diarias (por la cárcel. Tal vez hay quienes se sienten amenazados por la
ejemplo, fumar o vivir cerca de una central nuclear). Desde una existencia de sustancias tóxicas en los alimentos y quienes, por
perspectiva teórico-social ypolítico-social, en cambio, es esencial el contrario, se sienten amenazados por aquellos que denun-
la siguiente pregunta: ¿cómo se relacionan los peligros depen- cian públicamente semejante dislate. Tal vez se inicie una com-
dientes de la decisión y disfrazados de promesas de utilidad con petición por reprimir los riesgos de muy diversa magnitud, di-
las normas que deben garantizar su control y controlabilidad? rección y alcance, de modo que el intento de organizarlos en
una lista de prioridades pase por ser algo de difícil realización.
Se puede hablar de «fallos», en tercer lugar, cuando la de-
manda de control no es cuestionada de manera aislada sino ma- Todo esto es real en parte. Pero nada cambia, más bien, es
sivamente, cuando no sólo el control sino también la controlabi- la consecuencia de la estrella fija bajo la que se encuentra la
lidad debe ser puesta en cuestión con buenas y poderosas época del riesgo: en esta el sistema normativo de la racionali-
razones. Supuesto, entonces, un conjunto de hechos amenaza- dad con su autoridad y su poder de imposición erosiona sus
dores para la sociedad procedentes del ámbito político, debe ser propios fundamentos. Aesto refiere la «modernización reflexi-
rebatida de manera reincidente la demanda de ,control y racio- va» en el sentido de reflexividad empírico-analítica. Tiene lugar
nalidad que desde el citado ámbito se reclama. Este es el apriori cuando nadie quiere verlo y cuando (casi) todos lo desmienten.
histórico de la sociedad del riesgo, apriori que le diferencia de El amenazante peligro -precisamente: la contradicción entre
otras épocas precedentes en el tiempo. Éstas, o no se encuentran promesas de racionalidad y control y sus actuales y principales
en disposición de dominar la posibilidad de autodestrucción y efectos nocivos- revitaliza de nuevo el reclamo de la ciudada-
autoamenaza dependientes de la decisión, o no tienen la preten- nía (al menos en países y estados que garantizan la libertad de
sión de dominar la incertidumbre que disponen sobre el mundo. prensa y opinión) contra las coaliciones y burocracias de re-
presión institucionalizadas.
El carácter político de este argumento permite poner en
claro que allí donde las iniciativas civiles son paralizadas, allí Sin embargo, esta cuestión política surge precisamente
donde una sociedad en su conjunto o una época reprime y di- cuando se hace caso omiso de la infinita variedad, contraste e

ULRICH BECK 1069


indeterminabilidad de la percepción del riesgo y cuando (socio- minados lugares de Estados Unidos ningún seguro de protec-
lógicamente) el asunto de los sistemas normativos, que deben ción que se haga cargo de ellos.
garantizar la controlabilidad de los efectos colaterales, ocupa
un lugar central.
¿Existe un criterio que puede dar cuenta de la nota dife- 3. El regreso de la incertidumbre
rencial de nuestra época? La sociedad del riesgo emerge, en
quinto lugar, en el momento en que los peligros decididos y De todo esto se desprende un aspecto a subrayar, el de que
producidos socialmente sobrepasan los límites de la seguridad: la modernidad del riesgo no sólo caracteriza, sino que también
el indicador de la sociedad del riesgo es la falta de un seguro pri- determina las oposiciones políticas que con y en ella emergen.
vado de protección; de protección ante proyectos industriales y Con y en la sociedad del riesgo se produce un incremento line-
tecno-científicos. Es un criterio que no tiene que incorporar el al de la racionalidad y de sus límites (incremento entendido co-
sociólogo o el artista a la sociedad desde fuera. La sociedad mo tecnificación, burocratización, economización, juridiza-
misma lo produce y determina su propio desarrollo: más allá ción y demás) tal y como fue puesto de relieve en sus
del límite de protección se da un desplazamiento no pretendido consecuencias más amenazantes por la sociología de M. Weber
de la sociedad industrial a la sociedad del riesgo en virtud de y, por último -resaltando su paradoja interna-, por los autores
los peligros producidos de forma sistemática. Subyace a este de La dialéctica de la Ilustración, M. Horkheimer y T. W. Ador-
criterio la racionalidad paradigmática de esta sociedad: la ra- no. Precisamente estos teóricos de la sociedad obligan a pensar
cionalidad económica. Las compañías de seguros privados im- «no-epidérmicamente» los modelos del incremento lineal de
ponen la barrera a partir de la cual arranca la sociedad del ries- racionalidad. Por ello desarrollan y promueven una compleji-
go. Estas compañías, orientadas por la lógica de la acción dad enorme en sus reflexiones. De cualquier forma su punto de
económica, contradicen las tesis sobre la seguridad que lanzan partida teórico y político refiere a que el desarrollo de la in-
los ingenieros técnicos y las empresas que trabajan en la in- dustria moderna y sus instituciones fundamentales disponen
dustria del riesgo. Tales compañías afirman: el riesgo técnico de potenciales de adaptación e innovación para solucionar y
puede tender a nulo en caso de «low probability but high conse- amortiguar, al menos en principio, los amenazantes problemas
quences risks», el riesgo económico simultáneamente puede ser procedentes de la modernización técnico-económica, a cuyas
inmenso. Un simple ejercicio de reflexión explicita el alcance consecuencias y amenazas empuja la dirección tomada por el
del salvajismo generalizado: quien hoy reclama un seguro de proceso de racionalización.
protección -como lo hacen los conductores de autos-, para que El pensamiento y la actividad en las categorías del proceso
de alguna forma se ponga legítimamente en marcha la gran de racionalización -vale decir, de la modernidad simple- son
maquinaria de producción altamente industrializada y porta- cuestionadas por la civilización del riesgo de manera sistémica
dora de peligros, anuncia el fin para grandes ámbitos de las y sistemática. Así, se gesta en la cúspide de la modernización el
llamadas industrias del futuro y grandes organizaciones de in- desafío de nuestra época: ¿qué hacer a título individual y co-
vestigación, que operan sin seguro de protección alguno. lectivo frente a la incertidumbre e incontrolabilidad producida
Alos peligros que no se pueden asegurar se añaden en la por una racionalización que avanza sin norte?
época más reciente los peligros que se pueden asegurar pero El problema planteado políticamente es explosivo, porque
que no son calculables, los cuales conducen a la ruina a un nú- como se ha dicho, quienes detentan la responsabilidad de la
mero considerable de compañías de seguros. Por ejemplo, el protección social se convierten en auténticas amenazas para el
mundo internacional de seguros experim~nta las consecuen- sistema jurídico, la prosperidad y la libertad. Planteado el pro-
cias desoladoras del efecto invernadero. Este favorece los ci- blema existencialmente es hiriente por cuanto estas amenazas
clones que, como en el estado de Florida en 1992, causaron que nos circundan ponen en cuestión la vida y la forma de con-
desperfectos por valor de 20 millones de dólares. Nueve com- cebirla por parte de los individuos en el núcleo más íntimo de
pañías de seguros quebraron a causa de estos ciclones en Flo- su privacidad.
rida y en Hawai, según Greenpeace. La consecuencia es que es-
tas compañías no aseguran riesgos. Tal es así que un número La transformación de los efectos colaterales de la produc-
considerable de propietarios de casas no encuentran en deter- ción industrial en amplios focos de crisis ecológicas no refiere

1070 NUEVOS REPLANTEAMIENTOS DE VIEJOS TEMAS


meramente a un «problema medioambiental», sino, antes que opinión pública que malinterpreta el enunciado del juego de las
nada, a una profundísima crisis institucionalizada en el núcleo probabilidades. Los riesgos se incrementan; se multiplican con
de la modernidad. Estos desarrollos patológicos en el horizon- las decisiones yperspectivas bajo las que se puede y se debe en-
te conceptual de la sociedad industrial fungen como efectos co- juiciar a la sociedad plural. ¿Cómo, por ejemplo, relacionar,
laterales de carácter negativo y no se reconocen como portado- comparar, jerarquizar entre los riesgos de la empresa, del pues-
res de consecuencias devastadoras para el sistema) habida to de trabajo, de la salud y del medio ambiente (los cuales se
cuenta de que funcionan bajo acciones, en apariencia, respon- descomponen en riesgos globales y locales, en riesgos de gran
sables y controladas. Tales desarrollos son conceptualizados y envergadura y de pequeño alcance)?
constatados por vez primera en la sociedad del riesgo e incitan
En las temáticas del riesgo nadie es experto o lo son todos;
a llevar a cabo necesariamente un autoanálisis reflexivo. Así es,
se trata de un fenómeno cultural en el que cada colectivo deja
en la fase de la sociedad del riesgo el reconocimiento de la in-
sentado y presupone lo que los riesgos pueden desencadenar y
calculabilidad de los peligros desencadenados con el desplie-
provocar. Los alemanes ven la debacle del mundo en el perma-
gue técnico-industrial obliga a efectuar una autorreflexión so-
nente daño que se inflige al bosque. Lo que saca a los británi-
bre los fundamentos del contexto social y una revisión de las
cos de sus casillas es que el huevo de su desayuno esté envene-
convenciones vigentes y de las estructuras básicas de racionali-
nado; aquí y de esa forma comienza para ellos la conversión
dad. La sociedad deviene reflexiva (en el sentido estricto del
hacia el ecologismo. Los franceses, por el contrario, sonríen an-
término) en su autocomprensión como sociedad del riesgo, va-
te la «muerte del bosque» y ven tras ella una escenificación del
le decir, se convierte en tema y problema para sí misma.
lobby de la industria automovilística alemana, que pretende
El núcleo central de este desconcierto es lo que se podría de- conquistar con el catalizador el mercado europeo.
nominar la vuelta de la incertidumbre a la sociedad. Lo cual sig-
Sin embargo, hay que destacar algo que es decisivo: con los
nifica que los conflictos sociales no se tratan como problemas de
riesgos se oscurece el horizonte. Yesto porque los riesgos pro-
orden, sino como problemas de riesgo. Éstos se caracterizan por-
claman lo que no se debe hacer, pero no lo que hay que hacer.
que para ellos no hay soluciones terminantes. Destacan por una
Con ellos dominan los imperativos de evitación. Quien proyec-
ambivalencia que puede ser tematizada en clave de cálculos de
ta el mundo como riesgo, en último término, se muestra inca-
riesgo, pero que no puede ser eliminada. Su aporte de ambiva-
pacitado para la acción. Por lo cual, el punto a destacar dice
lencia distingue los problemas de riesgo de los de orden, que por
así: el avance e incremento del propósito de control, invierte al
definición están orientados hacia la univocidad y determinabili-
control mismo en la aparición de su contrario.
dad. En vista de la creciente ambivalencia -que se desarrolla de
manera intensa- desciende al mismo tiempo la confianza pues- Esto quiere decir: los riesgos no sólo presuponen decisio-
ta en la factibilidad técnica de la sociedad. nes, sino también encontrarse libre ante la toma de nuevas de-
cisiones -en un caso aislado como en general: las temúl icas dcl
La categoría de riesgo se sitúa como un tipo de pensamien-
riesgo no pueden ser trasladadas a las cuestiones del ordell, ,ya
to y acción social que Weber no tuvo la oportunidad de verifi-
que estas, por así decir, ahogan el pluralismo inmancllk illries-
car. Es post-tradicional y, en cierta forma, post-racional, en
go y transforman, bajo mano y tras las fachadas dc lil esliHlís-
cualquier caso sobrepasa la racionalidad teleológica. Precisa-
tica, el decisionismo en cuestiones de moral y dc poder. Ilicho
mente los riesgos surgen con la imposición del orden de la ra-
de otro modo: las temáticas del riesgo compelcll pl'lIdellle-
cionalidad teleológica. Con la normalización -sea de un desa-
mente- «al reconocimienlo de la ambivalencia» (Z. Billllllill¡).
rrollo industrial más allá de los límites de la seguridad o de la
temática y percepción del riesgo-, se constata que y cómo las En su comentario a la edición inglesa dc 1,(/ 'il'¡/{/{I del
,\1)(

cuestiones del riesgo suprimen y disuelven por sus propios me- riesgo, Bauman ha criticado el «optimismo -alglliell dil'lil: ilu-
dios las cuestiones del orden. Los riesgos presumen y alardean sión»- que subyace a mi diagnóstico. Esta rrfl ica S(' hils;1 e11 el
de su vinculación con las matemáticas. Pero se trata siempre de malentendido ampliamente extendido de qlle lil"" 1('llIíll iCils del
puras posibilidades que no excluyen nada. Dicho de otro modo, riesgo son las temáticas del orden o que puedell Sl'I' Ilal iHlas co-
en ellos anida la ambivalencia. Con respecto al riesgo que tien- mo tales. Lo son y no lo son. En concrelo las klllal ir;,s del ries-
de a cero, se puede ahuyentar a las voces críticas para luego, go constituyen la forma en que la racionalidad klrllllll',ICil con-
cuando ha tenido lugar la catástrofe, lamentar la torpeza de la duce la lógica del control y del orden haria el ;li 1"'"Ildll ('11 virlud

III./UI '" 111 ( 'A 1071


de su propia dinámica (entendidas en el sentido de «reflexivi- tenderlo) a los ingenieros de seguridad. Éstos diagnostican ries-
dad» en cuanto imperceptibles y no pretendidas, no en el sen- go nulo; aquellos mantienen que nada es seguro. Los expertos
tido necesario de «reflexión»). Eso significa que en la moderni- son relativizados y destronados por los contraexpertos. Las polí-
dad se produce una ruptura, un conflicto en torno a los ticas topan con la oposición de las iniciativas ciudadanas, la tec-
fundamentos de la racionalidad, de la autocomprensión de la noestructura industrial con el boicot de consumidores moviliza-
sociedad industrial y en el centro de la modernización indus- dos y organizados político-moralmente. Las administraciones
trial (y no sólo en las inmediaciones de los mundos de la vida son criticadas por grupos de autoayuda. Por último, se debe es-
privados). clarecer qué sectores industriales son los causantes de daños y
(por ejemplo, la industria química en la contaminación del mar)
La sociedad industrial, el orden social burgués y, especial-
y cuáles los afectados (en este caso, la industria pesquera y el
mente, el estado benefactor y social pretenden convertir los
contextos de vida humana en una estructura controlable, ela- mercado del turismo). Los sectores industriales portadores de
borable, disponible, atribuible (a nivel individual y jurídico). peligros pueden ser criticados, controlados y corregidos por
quienes sufren sus efectos nocivos. La cuestión del riesgo, escin-
Por el contrario, estas pretensiones conducen en la sociedad
del riesgo una y otra vez a imperceptibles efectos colaterales di- de familias, grupos de profesionales especializados en el sector
feridos en el tiempo, con los cuales la exigencia de control es químico, hasta gerentes de sociedades privadas, y en muchas
trascendida, desencadenando, a su vez, la aparición de lo in- ocasiones, también es capaz de dividir a uno mismo: lo que la ca-
cierto, de lo ambiguo. Dicho en pocas palabras: el regreso de lo beza quiere y la lengua dice, la mano se niega a hacer.
desconocido. Y ahora como fundamento de la autocrítica de la Los impulsos para el cambio social se encuentran con fre-
sociedad. cuencia donde nadie lo sospecha -ni tampoco aquellos que en
Por tanto, las formas y criterios de organización, pero tam- principio se mostraban favorables a ese cambio social-o Un
bién los principios éticos y jurídicos, las categorías de respon- ejemplo de esto lo constituye la modificación de la ley alemana
sabilidad, culpa y el principio de causalidad (por ejemplo, la sobre la depuración de responsabilidades al respecto de delitos
concatenación de daños), así como el procedimiento de deci- de medio ambiente, ley que desplaza la sanción desde la res-
sión política (por ejemplo, el principio de la mayoría) no son ponsabilidad por culpabilidad a la responsabilidad por peligro-
los apropiados para interpretar y legitimar el regreso de la in- sidad. Según esta ley (modificada en 1991 tras el incendio de
certidumbre y de la incontrolabilidad. También las categorías y un almacén del consorcio químico Sandoz en Basilea) las em-
métodos de las ciencias sociales prescinden de la complejidad presas se responsabilizan -sin prueba alguna de culpa- de los
de los hechos que describen e interpretan. daños aparecidos hasta una cantidad de 169 millones de mar-
cos en concepto de los perjuicios causados a personas y cosas.
A este respecto, las figuras de la ambigüedad e incertidum-
Para ello es suficiente tan sólo mantener la siguiente sospecha:
bre no aluden únicamente a las decisiones; también valen para
si «las instalaciones por su estado de potencial peligro han po-
las reglas y fundamentos de las mismas, de las referencias de
dido causar el daño, entonces se deduce inmediatamente que
validez y crítica ante el propósito (piénsese en la pretensión de
este ha sido causado por las instalaciones». Dicho con otras pa-
control) de determinar unas consecuencias imprevisibles y des-
labras: la carga probatoria no la suministra el perjudicado, ya
provistas de responsabilidad alguna. La reflexividad e incalcu-
que por regla general nada puede demostrar, sino el (potencial)
labilidad del desarrollo social se propagan por todos los domi-
causante de los daños. Para instalaciones de producción que
nios de la sociedad, hacen estallar las jurisdicciones y límites
amenazan peligro se exige una «cobertura de prevención», que
regionales, de clase, nacionales, políticas y científicas. En el ca-
sólo es realizable a través de un seguro de medio ambiente. Con
so extremo, por ejemplo, en referencia a las consecuencias de
este modelo de seguros se garantiza el deber contemplado «en
una catástrofe atómica, nada ni nadie es ajeno a ellas. Esto sig-
el derecho civil de una contraprestación económica en virtud
nifica, por el contrario, que bajo esta amenaza todos fungen co-
de daños a personas o cosas, los cuales son generados por un
mo afectados yparticipantes y, por tanto, pueden aparecer como
efecto nocivo sobre la tierra, el aire y el agua» (Jorissen). No se
autorresponsables.
pueden asegurar daños ocasionados a sí mismo o precedentes
Con otras palabras: la sociedad del riesgo tiende a ser una so- en el tiempo. Una vez más volvemos a alcanzar el límite econó-
ciedad autocrítica. Los expertos en seguros contradicen (sin pre- mico de riesgos no calculables. Por ello el mercado internacio-

1072 NUEVOS REPLANTEAMIENTOS DE VIEJOS TEMAS


nal de reaseguros se despreocupa de los riesgos medioambien- Se puede designar a aquélla como «lineal» y a ésta como
tales, no poniendo a sur disposición ninguna de sus facultades. «reflexiva». Junto a la interpretación analítica yempírica de es-
La consecuencia es: «la mayoría de la empresas tienen que in- ta diferencia, sería de sumo valor hacer lo propio en los niveles
tensificar sus prevenciones para evitar futuros daños». empírico-político y normativo-filosófico (cosa que aquí no pue-
de ni debe realizarse).
Tras todo esto sobresale un ,conflicto fundamental que ca-
racteriza a la sociedad del riesgo, producido por el viejo ordena- Esta constelación social, política y teorética surge y se in-
miento político de la sociedad industrial; el citado conflicto re- tensifica con la modernización reflexiva. Por primera vez los
fiere a las contradicciones ideológicas, culturales, económicas y diques del viejo orden se hacen pedazos y las irreductibles am-
políticas agrupadas yperfiladas unas frente a otras en torno a la bivalencias de la civilización del riesgo destacan con toda viru-
dicotomía «seguro-inseguro». Política y existencialmente aquí lencia. De tal manera que aparecen menos medios sociales (y
emerge la cuestión yla decisión fundamental: ¿se combate la im- tipos de roles) creadores de órdenes constrictivos y portadores
previsibilidad y el desorden producido por el modelo de racio- de ficciones en torno a su seguridad. Con esta crisis de autose-
nalidad teleológica con los procedimientos de la vieja sociedad guridad de la sociedad industrial la incertidumbre pasa a ser el
industrial (más técnica, mercado, estado, etc.)? o ¿comienza modo básico de experimentar la vida y la acción. Quién, cómo
aquí una manera distinta de pensar y actuar que acepta la ambi- y por qué puede o no aprender, se convierte por su parte en la
valencia -con todas las consecuencias de gran alcance para el cuestión clave, desde el punto de vista biográfico y político del
conjunto de los dominios de la acción social? Wolfgang Bonss es- futuro presente.
cribe: «Una perspectiva de ese tipo sólo se desarrolla cuando se
abandona la óptica del orden, la versión unidimensional de la ra· Presentación y selección de textos a cargo de
cionalización occidental y se reocupa por el centro de lo social, Josetxo Beriain
lo ambiguo, incierto, contingente y contextua!». (Universidad Pública de Navarra, Pamplona)

16.9. Manuel Castells (n. 1942)


Manuel Castells nació en 1942 en Hellín, Albacete, España. Cria- puesto como profesor de sociología y de planeamiento urbano y re-
do principalmente en Barcelona como vástago de una familia con- gional en la Universidad de California, en Berkeley. En el 2001, se
servadora, Castells se implicó en el movimiento estudiantil antifran- convirtió en investigador de la Universitat Oberta de Catalunya
quista en su juventud, viajando a París para terminar su licenciatura (UOC). En 2003 se unió al plantel de la Annenberg School of Com-
a los 20 años. Después de completar su doctorado en sociología en munication de la University of Southern California (USC) como pro-
la Universidad de París, enseñó en la misma universidad entre 1967 fesor de comunicación ycomo catedrático Wallis Annenberg de Co-
Y1979, primero en el campus de Nanterre, ydespués, del 70 al 79 en municación y Tecnología. Vive actualmente en Barcelona y Santa
L'Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales. En 1979 fue pro- Mónica, California, yestá casado con Enma Kise1yova.

Obras
1977. The Urban Question. A Marxist Approach (trans.: Alan Sheri- 1983. The City and the Grassroots: A Cross-cultural Theory of Urban
dan). London, Edward Arnold (Original publication in French, 1972, tra- Social Movements. Berkeley: University of California Press (Trad. espa-
duc. española en siglo XXI). ñola en Alianza).
1978. City, Class and Power. Londres-Nueva York, MacMillan-St. 1989. The Informational City: Information Technology, Economic
Martins Press, Restructuring, and the Urban Regional Process. Oxford, UK; Cambridge,
MA: Blackwell (Trad. española en Alianza).
1980. The Economic Crisis and American Society, Princeton, NJ,
Princeton UP.

MANUEL CASTRTJS. 107~

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