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UNIVERSIDAD DE GUANAJUATO CAMPUS LEON

DIVISION DE CIENCIAS DE LA SALUD

DEPARTAMENTO DE MEDICINA Y NUTRICIÒN

LIC. FISIOTERAPIA

4º SEMESTRE

MEDIOS FISICOS

REPORTES DE PRACTICA

PROFESOR: LIC. BRANDON ALEXIS NAVARRO GONZALES

ALUMNOS:

AARON DANIEL ESPINOZA CHAVEZ

XITLALY SHARAI EODRIGUEZ ARGUELLO


REPORTE DE PRACTICA 1 31/01/2025

CRIOTERAPIA
La crioterapia es la utilización terapéutica del frío, su objetivo es provocar un
enfriamiento local suave para controlar la inflamación, el dolor y el edema, para
reducir la espasticidad, para controlar los síntomas de la esclerosis múltiple (EM) y
para facilitar el movimiento. Aunque este tipo de crioterapia se aplica sobre la piel,
puede provocar descensos considerables de la temperatura de los tejidos
profundos situados por debajo de la zona de aplicación, incluso en los tejidos
intraarticulares.

Efectos fisiológicos
 Efectos Hemodinámicos
1. Descenso del flujo sanguíneo: La aplicación de frío sobre la piel produce
una reducción inmediata de la temperatura cutánea y la vasoconstricción de
los vasos cutáneos en el área de aplicación. Esta vasoconstricción persiste
mientras se aplica el frío y puede durar al menos hasta después del
enfriamiento. La vasoconstricción producida por la crioterapia provoca una
reducción de alrededor del 40% del flujo sanguíneo en la zona donde se
aplica el frío
2. Disminución de histamina y prostaglandinas: El frío también disminuye la
producción y la liberación de reguladores de la vasodilatación, como
histamina y prostaglandinas, lo que reduce de forma indirecta la
vasodilatación y causa una activación refleja de las neuronas simpáticas α-
adrenérgicas postsinápticas, lo que provoca una vasoconstricción cutánea
en la zona de la aplicación y, en menor medida, en las zonas distantes del
punto de aplicación.

 Efectos Neuromusculares
1. Disminución de la velocidad de conducción nerviosa: Cuando desciende la
temperatura de un nervio (fibras Aδ), la velocidad de conducción nerviosa
disminuye en proporción al grado y la duración del cambio de temperatura.
2. Disminución del dolor y aumento del umbral de dolor: La crioterapia puede
aumentar el umbral de dolor y disminuir la sensación de dolor. La
estimulación de los receptores cutáneos del frío da lugar a impulsos
sensitivos suficientes para bloquear total o parcialmente la transmisión de
estímulos dolorosos a la corteza cerebral, lo que aumenta el umbral de
dolor y disminuye la sensación de dolor
3. Alteración de la fuerza muscular: Dependiendo de la duración de la
intervención y del momento en el que se realiza la medición, la crioterapia
puede aumentar y disminuir los parámetros de la fuerza muscular. La fuerza
isométrica aumenta directamente después de aplicar masaje con hielo
durante 5 min o menos; sin embargo, no se ha documentado la duración de
este efecto. El mecanismo de este efecto tiene lugar por la facilitación de la
excitabilidad de los nervios motores y un aumento de la motivación
psicológica para el rendimiento
4. Disminución de la espasticidad: Cuando se aplica correctamente, se sabe
con certeza que la crioterapia disminuye de forma transitoria la
espasticidad. Lo más probable es que esta rápida respuesta sea una
reacción refleja a la estimulación de los receptores cutáneos del frío, lo que
reduce la actividad de las motoneuronas γ.
5. Facilitación de la contracción muscular: Hay evidencias que indican que la
aplicación breve de frío facilita la actividad de las motoneuronas α para
contraer un músculo flácido debido a una disfunción prolongada de las
motoneuronas superiores

 Efectos Metabólicos
1. Disminución del metabolismo: El frío disminuye el ritmo de las reacciones
metabólicas, incluso las implicadas en la inflamación y la cicatrización. Por
tanto, la crioterapia se puede utilizar para controlar la inflamación aguda,
pero no está recomendada cuando el proceso de cicatrización se encuentra
retrasado porque puede alterar aún más la recuperación
2. Control del edema: La crioterapia se puede usar para reducir el edema,
especialmente el edema asociado a la inflamación aguda. La crioterapia
reduce la presión intravascular al disminuir el flujo de sangre a la zona a
través de vasoconstricción y un aumento de la viscosidad de la sangre.
3. Control del dolor. La disminución de la temperatura de los tejidos producida
por la crioterapia puede reducir directa o indirectamente la sensación de
dolor. La crioterapia modifica directa y rápidamente la sensación de dolor al
bloquear la transmisión del dolor a través de la actividad de los receptores
térmicos cutáneos.

Contraindicaciones
 Hipersensibilidad al frío: Algunas personas pueden llegar a presentar una
hipersensibilidad que les causa una reacción vascular en la piel en
respuesta a la exposición al frío. Esta reacción está marcada por la
aparición transitoria de manchas uniformes, ligeramente elevadas, que son
más rojas o pálidas que la piel circundante y que también suelen presentar
un prurito intenso.
 Intolerancia al frío: La intolerancia al frío, en forma de dolor intenso,
entumecimiento y cambios de color en respuesta al frío, puede aparecer en
pacientes con algún tipo de patología reumática o después de un accidente
grave o un traumatismo quirúrgico en los dedos.
 Crioglobulinemia: La crioglobulinemia es un trastorno poco común
caracterizado por la precipitación de proteínas séricas (crioglobulinas) en la
circulación por debajo de los 37 °C. La crioglobulinemia puede causar
vasculitis sistémica.
 Raynaud: El Síndrome o enfermedad de Raynaud, se caracteriza por
episodios breves de vasoespasmo en los dedos de las manos y, en
ocasiones, también de los pies y la punta de la nariz y las orejas.

Indicaciones
 Lesiones musculoesqueléticas: Esguinces y distensiones musculares,
contusiones y hematomas, tendinitis y bursitis.
 Alivio del dolor e inflamación: Dolores musculares postejercicio,
Neuralgias y ciáticas, Inflamación postquirúrgica
 Rehabilitación y recuperación: Tratamiento de contracturas, edemas,
espasmos y espasticidad.

Técnicas de aplicación
La crioterapia se puede aplicar usando diferentes materiales, como bolsas de frío
o hielo, vasos de hielo, unidades de compresión fría controlada, pulverizadores de
crioevaporación, toallas congeladas, agua helada o baños de contraste. Los
diferentes materiales enfrían el cuerpo a ritmos diferentes y a diferentes grados y
profundidades.
 Bolsas de frío o bolsas de hielo: Las bolsas de frío se llenan
normalmente con un gel compuesto de sílice o una mezcla de solución
salina y gelatina, y normalmente están cubiertas con vinilo. La composición
del gel está formulada para que esté en estado semisólido a una
temperatura de entre 0 y 5 °C, de forma que la bolsa se adapte a los
relieves del cuerpo cuando esté dentro de este intervalo de temperatura. La
forma correcta de utilizar esta técnica es colocando al paciente en una
posición cómoda, elevando la zona que se va a tratar si hay edema,
después, colocar la bolsa envuelta sobre la zona que se va a tratar
y asegurarla bien. Para asegurar las bolsas, se pueden usar vendas
elásticas o toallas para garantizar un buen contacto con la piel del paciente.
Dejar la bolsa colocada durante 10 a 20 min para controlar el dolor, la
inflamación o el edema.
 Unidad de compresión fría controlada: Las unidades de compresión fría
controlada bombean de forma alternativa agua fría y aire al interior de un
manguito que se coloca envolviendo la extremidad del paciente. La
temperatura del agua debe estar entre 10 y 25 °C. La compresión se aplica
mediante el inflado intermitente del manguito con aire. Para emplear esta
técnica, primero se debe cubrir la extremidad con una venda de malla de
algodón antes de poner el manguito, luego, cubrir la zona que se va a tratar
con el manguito, continuar con la elevación de la zona que se va a tratar.
Se debe fijar la temperatura entre 10 y 15 °C. El frío se puede aplicar de
forma continua o intermitente. Para el tratamiento intermitente, aplicar el frío
durante 15 min cada 2 h. Los ciclos de compresión intermitente se pueden
aplicar en todo momento siempre que la zona esté elevada

Figura 2. Aplicación de una bolsa de frío

 Pulverizadores de crioevaporación y enfriamiento breve: Se pueden


utilizar diversos pulverizadores de crioevaporación, como los de cloruro de
etilo y el Fluori-Methane, para conseguir un enfriamiento breve y rápido de
la piel mediante evaporación antes del estiramiento. El enfriamiento
cutáneo rápido con un pulverizador de crioevaporación se utiliza
generalmente como uno de los componentes de la estrategia conocida
como pulverizar y estirar para el tratamiento de los puntos gatillo. Para su
aplicación:

1. Colocar al paciente en una posición cómoda, con todas las extremidades y


la columna vertebral bien apoyadas y la zona que se va a tratar expuesta y
accesible.
2. Cubrir los ojos, la nariz y la boca del paciente si se va a aplicar el
pulverizador cerca de la cara, para reducir al mínimo el riesgo de que el
paciente inhale la pulverización.
3. Aplicar entre dos y cinco barridos paralelos del pulverizador o trazos con el
hielo separados entre sí por una distancia de entre 1,5 y 2 cm a una
velocidad aproximada de 10 cm/s, en paralelo a la dirección de las fibras

Figura 1. Aplicación de una bolsa de frío


musculares. Al utilizar el pulverizador, mantener el bote en posición vertical
a una distancia de la piel de entre 30 y 46 cm y con una inclinación tal que
el pulverizador incida sobre la piel con un ángulo aproximado de 30°.
4. Continuar hasta que se haya cubierto todo el músculo, incluyendo la
inserción del músculo y el punto gatillo.

TERMOTERAPIA
La aplicación terapéutica del calor se denomina termoterapia. Fuera del ámbito de
la rehabilitación, la termoterapia se utiliza principalmente para destruir tejido
maligno o para tratar lesiones relacionadas con el frío. En rehabilitación, la
termoterapia se utiliza principalmente para controlar el dolor, aumentar la
extensibilidad de partes blandas y la circulación y acelerar la cicatrización

Efectos fisiológicos
 Efectos Hemodinámicos
1. Vasodilatación: Los niveles terapéuticos de calor producen vasodilatación y,
por tanto, aumentan el flujo de sangre. Esto, aumenta la demanda cardiaca
y puede mejorar la función endotelial vascular en presencia de factores de
riesgo cardiacos y en la insuficiencia cardiaca crónica.

 Efectos neuromusculares
1. La termoterapia provoca cambios en la velocidad de conducción nerviosa y
en la frecuencia de descarga: Existe un incremento de la temperatura al
aumentar la velocidad de conducción nerviosa y disminuye la latencia
de conducción de los nervios sensitivos y motores. Esto ocurre porque el
calor acorta la duración de la apertura de los canales de sodio en los
nódulos de Ranvier durante la despolarización neuronal, lo que puede
impedir la despolarización del nódulo.
2. Aumento del umbral de dolor: Se ha observado que el calor local puede
aumentar el umbral de dolor y reducir el dolor. El mecanismo propuesto
para estos efectos es una reducción directa e inmediata del dolor mediante
un aumento de la actividad de los termorreceptores cutáneos, que pueden
tener un efecto modulador sobre la transmisión de la sensación de dolor a
nivel medular.
3. Cambios en la fuerza muscular: La fuerza y la resistencia musculares
disminuyen durante los 30 min iniciales después de aplicar agentes de
calentamiento superficiales o profundos. Esta disminución inicial en la
fuerza muscular probablemente se deba a que el calentamiento de los
nervios motores modifica la frecuencia de descarga de las fibras tipo II y de
las neuronas γ que llegan al huso.
4. Efectos metabólicos: El calor aumenta la tasa de reacciones químicas
endotérmicas, como el ritmo de las reacciones biológicas enzimáticas. Se
ha observado un aumento de la actividad enzimática en tejidos a
temperaturas de entre 39 y 43 °C. Cualquier incremento de la velocidad de
la actividad enzimática aumentará la velocidad de las reacciones
bioquímicas celulares. Aunque esto puede producir un incremento de la
captación de oxígeno y acelerar la cicatrización, también aumenta la tasa
de procesos destructivos.
5. Alteración de la extensibilidad de los tejidos: Se da por un aumento de la
extensibilidad del colágeno El incremento de la temperatura de partes
blandas aumenta su extensibilidad. Cuando se calientan las partes blandas
antes de estirarlas, alcanzan un incremento mayor en su longitud al aplicar
la fuerza de estiramiento, se requiere menos fuerza para conseguir el
aumento en longitud y el riesgo de desgarro en el tejido es menor.

Contraindicaciones
 Hemorragia reciente o potencial: El calor causa vasodilatación y aumenta
el flujo de sangre. Como la vasodilatación puede hacer que se reabra una
lesión vascular, el incremento del flujo de sangre en una zona de
hemorragia reciente puede reiniciar o empeorar el sangrado.
 Trombosis: La vasodilatación y el aumento de la circulación causados por
un incremento de la temperatura de los tejidos pueden hacer que un trombo
o un coágulo se desprenda debido al tratamiento y se desplace a los vasos
de órganos vitales, lo que da lugar a morbilidad o incluso provoca la muerte.
 Deterioro de la sensibilidad o deterioro mental: La sensibilidad del
paciente y el calor y dolor que refiere son los principales indicadores de la
máxima temperatura segura para la termoterapia; por tanto, un paciente
que no puede sentir o expresar la sensación de calor puede quemarse
fácilmente.
 Tejido maligno: La termoterapia puede aumentar el ritmo de crecimiento
de una metástasis o de un tejido maligno, bien por el incremento de flujo
sanguíneo a la zona o bien por el aumento del ritmo metabólico.

Indicaciones
 Dolor muscular y articular: Contracturas musculares, Lumbalgias y
cervicalgias, Artritis y artrosis (en fase crónica), Tendinitis crónica
 Lesiones musculoesqueléticas (fase crónica): Rigidez articular,
recuperación post-esguince o fractura (cuando no hay inflamación activa)
 Mejora de la circulación sanguínea: Trastornos circulatorios leves,
extremidades frías por mala circulación.
Técnicas de aplicación
 Bolsas de calor (compresas): Las bolsas de calor húmedo
comercialmente disponibles están fabricadas normalmente de bentonita,
que es un tipo de arcilla cubierta con un tejido de lona. Se usa la bentonita
porque puede retener una gran cantidad de agua para una liberación eficaz
de calor y se vuelve flexible cuando se hidrata. Aplicación:
1. Envolver la bolsa de calor en seis a ocho capas de toallas secas. Las
fundas para bolsas de calor, que están disponibles en varios tamaños,
pueden sustituir a dos o tres capas de toallas. Si las toallas o las fundas
están viejas y se han vuelto más finas, o si el paciente refiere sentir
excesivo calor durante el tratamiento, se deben utilizar más capas. Se
pueden calentar las toallas previamente para conseguir un calentamiento
más uniforme durante el tratamiento. Si la parte del cuerpo que se va a
tratar está encima de la bolsa de calor, hay que utilizar más capas de
toallas que cuando se coloca la bolsa de calor sobre el cuerpo.
2. Aplicar la bolsa de calor envuelta sobre la zona de tratamiento y asegurarla
bien.
3. Después de 5 min, comprobar cómo se siente el paciente e inspeccionar la
zona en tratamiento para ver si hay enrojecimiento excesivo, ampollas u
otros signos de quemadura. Si hubiera signos de quemadura, se debe
suspender la termoterapia y se recomienda aplicar una bolsa de frío o de
hielo para reducir la respuesta inflamatoria.
4. Después de 10 - 20 min, retirar la bolsa de calor e inspeccionar el área de
tratamiento. Es normal que la zona aparezca ligeramente enrojecida y que
al tocarla esté caliente.

 Parafina: La cera de parafina templada y fundida se puede utilizar para la


termoterapia. Para ello, la cera de parafina se mezcla con aceite mineral en
una proporción de 6:1 o 7:1 (parafina:aceite) para reducir su temperatura de
fundición de 54 °C a un valor entre 45 y 50 °C. A esta temperatura, la
parafina se puede aplicar de forma segura directamente sobre la piel debido
a que su calor específico y su conductividad térmica son bajos. La parafina
es especialmente útil para calentar las áreas distales de las extremidades
porque puede mantener buen contacto con estas zonas irregulares muy
contorneadas. Aplicación:
1. Con los dedos separados, introducir la mano en el baño de parafina hasta
donde sea posible y retirarla. Se debe decir al paciente que evite mover los
dedos durante el tratamiento porque si lo hace se romperá la capa de
parafina. Además, se le debe pedir también que no toque los lados o el
fondo del contenedor porque puede estar más caliente que la parafina.
2. Esperar brevemente a que la capa de parafina se endurezca y se haga
opaca.
3. Volver a sumergir la mano, manteniendo los dedos separados. Repetir los
pasos 1 y 2 de seis a diez veces.
4. Envolver la mano del paciente con una bolsa de plástico, papel encerado o
papel para camilla y luego envolverla con una toalla o un guante. La bolsa
de plástico o el papel evitan que la toalla se pegue a la parafina, y la toalla
actúa como aislante para retrasar el enfriamiento de la parafina.
5. Dejar la parafina durante 10 a 15 min o hasta que se enfríe.

 Lámparas de infrarrojos: Las lámparas de IR emiten radiación


electromagnética dentro del rango de frecuencia que genera calor al ser
absorbida por la materia. La radiación IR tiene una longitud de onda entre
770 y 106 nm, situándose entre la luz visible y las microondas en el
espectro electromagnético. El aumento de la temperatura tisular producido
por la radiación IR es proporcional a la cantidad de radiación que penetra el
tejido, que depende de la potencia y la longitud de onda de la radiación, de
la distancia entre la fuente de radiación y el tejido, del ángulo de incidencia
de la radiación y del coeficiente de absorción del tejido. Aplicación:
1. Poner al paciente las gafas opacas a los rayos IR; el terapeuta también se
las debe poner si hay posibilidad de que le incidan rayos IR en los ojos.
2. Dejar la lámpara de IR calentándose durante 5 a 10 min para que alcance
un nivel estable de potencia
3. Colocar al paciente con la superficie de la zona que se va a tratar
perpendicular al rayo de la lámpara de IR y a una distancia de,
aproximadamente, 45 a 60 cm de la fuente.
4. Decir al paciente que evite acercarse o alejarse de la lámpara y tocarla, ya
que el acercarse o alejarse de esta alterará la cantidad de energía que
incide sobre él.
5. Ajustar la lámpara para que el tratamiento dure entre 15 y 30 min.
Generalmente se utilizan duraciones de 15 min para problemas subagudos
y de hasta 30 min para problemas crónicos. La mayoría de las lámparas
disponen de un temporizador que las apaga automáticamente cuando se
cumple la duración del tratamiento.
6. Una vez completada la intervención, apagar la lámpara y secar el sudor de
la zona tratada.

 Baños de contraste: Los baños de contraste se aplican sumergiendo


alternativamente una zona, por lo general una parte distal de la extremidad,
primero en agua caliente o templada y después en agua fría o fresca. Se ha
demostrado que los baños de contraste generan fluctuaciones en el flujo
sanguíneo durante una sesión de tratamiento de 20 min. Los baños de
contraste se han usado para tratar el edema a partir del razonamiento de
que la alternancia de la vasodilatación y la vasoconstricción producidas al
sumergir alternativamente una zona en agua caliente y fría puede ayudar a
acostumbrar o a acondicionar los músculos lisos de los vasos sanguíneos.
Aplicación:
1. Llenar con agua dos contenedores próximos (también pueden utilizarse
compresas calientes y frías). Los contenedores pueden ser cubos o
bañeras. Llenar un contenedor con agua caliente o templada (de 38 a
44 °C) y el otro con agua fría o fresca (de 10 a 18 °C). Se recomienda que
la diferencia de temperatura entre el agua caliente y la fría sea grande;
cuando los baños de contraste se usan para desensibilizar, se recomienda
que la diferencia de temperatura entre las dos bañeras sea pequeña al
principio y se aumente gradualmente después a medida que disminuya la
sensibilidad del paciente.
2. Sumergir la zona que se va a tratar en agua caliente entre 3 y 10 min; luego
sumergirla en agua fría entre 1 y 3 min.
3. Repetir esta secuencia cinco o seis veces para que el tiempo de tratamiento
total sea de 25 a 30 min.
4. Una vez completado el tratamiento, secar la zona rápido y a fondo.

BIBLIOGRAFÍA
 Cameron, M. H. (2009). Physical Agents in Rehabilitation: From Research
to Practice. Saunders.

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