Estudio 1° Reyes Cap.
18
18:1 el tercer año. (Stg. 5:17 “Elías era hombre sujeto a pasiones
semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese,
y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.”)
18:1 muéstrate. Anteriormente Dios le dijo a Elías que se escondiera.
Ahora era el momento para que se presentara. Hay un tiempo para
estar solo con Dios, y hay un tiempo también para presentarte ante el
mundo. Algunos desean siempre estar escondidos cuando en realidad
debieran de salir y mostrarse ellos mismos.
18:2 hambre. Esto era para dar a Acab oportunidad para
arrepentirse. Él era la causa del juicio nacional con el hambre. Si se
arrepentía, vendría la lluvia. La sequía no comenzó o terminó como
resultado de la voluntad de Elías, sino la voluntad de Dios.
18:3 Abdías. Su nombre significa “siervo de Jehová”. Él era el
administrador del palacio real de Acab y un devoto adorador de
Jehová, y había manifestado su devoción a Jehová salvando de la
muerte a manos de Jezabel a cien de los profetas de Jehová (vv. 4, 13),
lo que le había dejado en precaria situación delante de Acab.
18:5 Ve por el país. La sequía era tan severa que el Rey Acab mismo
y su siervo de confianza Abdías fueron en busca de pastos. Dios
arregló este encuentro inesperado entre Abdías y el Profeta Elías.
Podríamos suponer que él se fijó el aliviar las miserias de su pueblo; y,
sobre todo, que él pudiera volver a Dios: pero no – su pensamiento
estaba en los caballos y mulas de su yeguada; su única preocupación
era para salvar a algunos de los que estaban vivos... ¡Qué egoísta se
muestra aquí! ¡Mulas y asnos antes de su pueblo! ¡Buscando pasto, en
lugar de buscar a Dios!
18:12 el Espíritu de Jehová te llevará. Se había pedido a este
siervo que dijera a Acab que Elías se había presentado para hablar con
él (vv. 7, 18), pero tenía miedo de hacerlo porque Acab estaba
persiguiendo a Elías con todas sus fuerzas. Como Elías había
desaparecido antes de la escena (17:5), Abdías tenía miedo de que el
Espíritu Santo volviera a llevarse a Elías (cp. 2 R. 2:16) y que el
irracional Acab le diera muerte por un falso informe acerca de la
presencia de Elías.
18:17 el que turbas. El tal era uno que traía desgracia a una
comunidad al quebrantar un juramento o al pronunciarlo
irreflexivamente (Jos. 6:18; 7:25). Acab era sencillamente el peor, el
rey más impío que Israel hubo tenido. Y aún él no vaciló en culpar al
piadoso profeta Elías por los problemas de Israel. Si Acab hubiera al
menos detenido la activa persecución del pueblo de Dios, Dios hubiera
cedido en la sequía. Pero el rey malvado de Israel halló fácil en culpar
al profeta piadoso.
18:18 baales. Estos eran los ídolos locales de Baal (cp. Jue. 2:11). El
profeta dijo abiertamente a Acab que la calamidad de la sequía y del
hambre debía atribuirse directamente al patrocinio y práctica de la
idolatría de su parte y de parte de su familia.
18:19 el monte Carmelo. La sierra del Carmelo, que llega a 550 m
en su punto más elevado, se extiende hasta unos 50 km en dirección
SE desde la costa del Mediterráneo hasta el sur del valle de Jezreel.
Formando una serie de picos redondeados y de valles, llegó a ser un
símbolo de hermosura y de feracidad debido a su frondosa cubierta de
árboles (Cnt. 7:5; Is. 35:2). No se sabe exactamente en qué punto de
esta sierra tuvo lugar la contienda entre Elías y los profetas de Baal. La
reina mantenía a ochocientos cincuenta falsos profetas que estaban
asociados con ella.
18:21 claudicaréis vosotros entre dos pensamientos. Lit.
“cojearéis sobre o entre dos ramas”. Israel no había rechazado de una
manera absoluta al Señor, pero trataba de combinar el culto de Jehová
con el culto a Baal. La cuestión que plantea Elías es que Israel tenía
que escoger quién era Dios, si Jehová o Baal, y luego servir a Dios de
todo corazón. En lugar de que se decidieran por su mensaje, Elías
buscó dar una señal visible del cielo.
18:24 el Dios que respondiere por medio de fuego. Como los
seguidores de Baal creían que controlaba el trueno, el rayo y las
tormentas, y los seguidores de Jehová afirmaban lo mismo de Él (Sal.
18:14; 29:3–9; 104:3), esta iba a ser una prueba adecuada para
mostrar quién era Dios. En primer lugar, Dios mostró que Él, no Baal,
controlaba la lluvia enviando una sequía que duró tres años y medio (1
Reyes 17:1). Luego Elías llamó a un enfrentamiento en el Monte
Carmelo para probar de una vez por todas quién era el Dios verdadero.
Durante todo el día, 450 profetas de Baal pidieron a su dios enviar
fuego del cielo — seguramente una tarea fácil para un dios
asociado con relámpagos — pero "no hubo ninguna voz, ni quien
respondiese ni escuchase" (1 Reyes 18:29). Después de que los
profetas de Baal se rindieron, Elías ofreció una oración simple, y Dios
respondió inmediatamente con fuego del cielo. La evidencia era
abrumadora y los israelitas "se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios,
Jehová es el Dios!" (Versículo 39). Elías tenía muchas razones para
tener confianza en Jehová Dios. Primero, él estaba siguiendo las
instrucciones expresas de Jehová (1 Reyes 18:36). Segundo, él sabía
de la historia de Israel que Dios podía y enviaría fuego del cielo sobre
un sacrificio (Jueces 6:20-21 20 Entonces el ángel de Dios le dijo:
Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y
vierte el caldo. Y él lo hizo así. 21 Y extendiendo el ángel de Jehová el
báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes
sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los
panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. y
2 Crónicas 7:1-7 Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de
los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová
llenó la casa. 2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová,
porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. 3 Cuando
vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová
sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y
adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su
misericordia es para siempre.)
18:27 se burlaba. Los mitos que rodeaban a Baal lo representaban
como meditando acerca de acciones a tomar, luchando en una guerra,
viajando, e incluso muriendo y volviendo a la vida. El sarcástico
consejo de Elías a los profetas de Baal jugaba con estas creencias.
18:28 hasta chorrear la sangre sobre ellos. La autolaceración se
practicaba en el mundo antiguo para suscitar la lástima y la respuesta
de un dios, pero estaba prohibida en la ley del AT (Dt. 14:1 NVI Eres
hijo del Señor tu Dios. No te hagas cortes en la piel ni te rapes la
cabeza en honor de un muerto, 2 porque eres pueblo consagrado al
Señor tu Dios. Él te eligió de entre todos los pueblos de la tierra para
que fueras su propiedad exclusiva.).
18:29 no… ni… ni. Esta triple declaración destaca la total falta de
respuesta de parte de Baal. El hecho de que no hubiera respuesta
indicaba la impotencia e inexistencia de Baal (Jer. 10:5). Este es el
triste resultado de adorar a un dios ídolo o el dios de nuestra propia
invención. Podríamos dedicar mucha sinceridad, sacrificio, y devoción
a tales dioses, pero no significa nada. No hay nadie allí para contestar.
18:31 doce piedras. Las doce piedras representaban las doce tribus,
por cuanto esta contienda era de gran trascendencia tanto para Judá
como para Israel. Aunque las tribus habían quedado divididas entre
dos naciones, seguían siendo todavía un pueblo en los planes del
Señor, con los mismos pactos y un solo destino.
18:32 dos medidas. Se trataba de alrededor de 18 litros.
18:36 la hora de ofrecerse el holocausto. Este sacrificio se ofrecía
a alrededor de las 3:00 pm (Nm. 28:3–4 3 Y les dirás: Esta es la
ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de
un año, cada día, será el holocausto continuo. 4 Un cordero ofrecerás
por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde;)
18:40 Prended a los profetas. Aprovechando los sentimientos de
excitación del pueblo ante la manifestación de Jehová como el Dios
verdadero, Elías les mandó que prendieran a los sacerdotes impostores
y que llenaran el arroyo con la sangre de ellos, el mismo río que había
quedado seco debido a su idolatría. arroyo de Cisón. Este río, que
recoge las aguas del valle de Jezreel del este al noroeste, estaba en el
valle al norte del Monte Carmelo. los degolló. La ejecución de los
cuatrocientos cincuenta profetas de Baal (18:19) fue en cumplimiento
de la ley de que los falsos profetas debían ser ajusticiados (Dt. 13:1–5
1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y
te anunciare señal o prodigios, 2 y si se cumpliere la señal o prodigio
que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no
conociste, y sirvámosles; 3 no darás oído a las palabras de tal profeta,
ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está
probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro
corazón, y con toda vuestra alma. 4 En pos de Jehová vuestro Dios
andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su
voz, a él serviréis, y a él seguiréis. 5 Tal profeta o soñador de sueños
ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro
Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de
servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios
te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.) y
que los que abrazaban la idolatría o incitaban a otros a practicarla eran
dignos de muerte (Dt. 13:13–18 13 que han salido de en medio de ti
hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad,
diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no
conocisteis; 14 tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y
si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio
de ti, 15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de
aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y
también matarás sus ganados a filo de espada. 16 Y juntarás todo su
botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su
botín, todo ello, como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un
montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada. 17 Y no se
pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del
ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y
te multiplique, como lo juró a tus padres, 18 cuando obedecieres a la
voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te
mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.; Dt.
17:2–7 2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades
que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los
ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto, 3 que hubiere ido y
servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a
la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido; 4 y te
fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres indagado bien, la
cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominación ha sido hecha en
Israel; 5 entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que
hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás, y
así morirán. 6 Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere
de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo. 7 La mano de los
testigos caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de
todo el pueblo; así quitarás el mal de en medio de ti.). Además, estas
muertes fueron en justa retribución por el asesinato de los profetas de
Jehová por parte de Jezabel (vv. 4, 13).
18:41 come y bebe. Elías invitó a Acab a que celebrara el fin de la
sequía.
18:42 postrándose en tierra. Las acciones de Elías expresaron su
humilde sumisión y la de Israel hacia Dios. Elías oró a Dios pidiendo
lluvia esta vez Dios respondió de nuevo (Stg. 5:13-18 13 ¿Está alguno
entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante
alabanzas. 14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los
ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el
nombre del Señor. 15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor
lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. 16
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para
que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías
era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró
fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres
años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra
produjo su fruto.). Por cuanto quedaba levantada la maldición de parte
del Señor, vendrían lluvias.
18:45 Jezreel. Una ciudad situada en la heredad tribal de Isacar en el
extremo oriental del valle de su nombre, al norte del Monte Gilboa, a
unos 89 km al norte de Jerusalén. Jezreel era la capital de invierno de
Acab (vea 21:1), y estaba situada a entre 25 y 40 km de la sierra del
Carmelo.
18:46 corrió delante. Era costumbre en el antiguo Cercano Oriente
que los reyes tuvieran corredores delante de sus carros. El profeta hizo
patente su lealtad a Acab rindiéndole este servicio. Fortalecido por
Dios, Elías corrió a pie delante del carro de Acab los 25 a 40 km desde
el Monte Carmelo hasta Jezreel.
1. Romanos 1:16
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”
o Al igual que Elías confió en el poder de Dios, este versículo nos recuerda
que el evangelio es el poder de Dios para salvar a quienes creen.
2. Hebreos 12:28-29
“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y
mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque
nuestro Dios es fuego consumidor.”
o Al igual que Dios respondió con fuego en el altar de Elías, este pasaje
muestra que Dios sigue siendo un “fuego consumidor” y merece
reverencia.
3. Santiago 5:17-18
“Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró
fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y
seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.”
o Santiago nos recuerda que Elías era un hombre común que experimentó
el poder de Dios a través de la oración, lo cual también está al alcance de
los creyentes.
4. Mateo 6:24
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al
otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas.”
o Este versículo destaca la necesidad de una lealtad indivisible a Dios,
similar al llamado de Elías a decidir entre el Señor y Baal.
5. 1 Corintios 10:21
“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis
participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.”
o La confrontación en el Carmelo muestra que no se puede servir a Dios y
a los ídolos. Pablo enfatiza el mismo principio de lealtad absoluta a Dios.
6. Juan 14:13-14
“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea
glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”
o La oración de Elías y la respuesta poderosa de Dios nos recuerdan la
promesa de Jesús de que, al orar con fe, Dios responde para su gloria.
Estos versículos reflejan la necesidad de fidelidad a Dios, la fe en su poder, y el
reconocimiento de su supremacía, los mismos temas que encontramos en la historia de
Elías en 1 Reyes 18.
Salmos 115:4-8
Reina-Valera 1960
4
Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
5
Tienen boca, mas no hablan;
Tienen ojos, mas no ven;
6
Orejas tienen, mas no oyen;
Tienen narices, mas no huelen;
7
Manos tienen, mas no palpan;
Tienen pies, mas no andan;
No hablan con su garganta.
8
Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos.
Los holocaustos Lev. 1:6-9
1 Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de
reunión, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno
de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u
ovejuno haréis vuestra ofrenda.
3 Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo
ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de
reunión delante de Jehová. 4 Y pondrá su mano sobre la cabeza del
holocausto, y será aceptado para expiación suya. 5 Entonces degollará
el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón
ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a
la puerta del tabernáculo de reunión. 6 Y desollará el holocausto, y lo
dividirá en sus piezas. 7 Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego
sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. 8 Luego los
sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas, la cabeza y la
grosura de los intestinos, sobre la leña que está sobre el fuego que
habrá encima del altar; 9 y lavará con agua los intestinos y las piernas,
y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda
encendida de olor grato para Jehová.