¿QUÉ SON LAS ITS?
Actualmente, la incidencia de las enfermedades de transmisión
sexual está en aumento exponencialmente. Según apuntan
Vallejo Hernández, R., et al. (2024) hay grupos de población
más susceptibles en cuanto al riesgo de contraer una ITS, que
se complique el desarrollo de la misma y que padezcan
secuelas irreversibles en un plazo más largo de tiempo. Y es
que, aunque todo aquel sexualmente activo puede padecer
una ITS, entre los grupos más vulnerables se encuentran los
adolescentes, los usuarios de drogas y los trabajadores
sexuales.
Como indica la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las
infecciones de transmisión sexual (ITS) son provocadas “por
más de 30 bacterias, virus y parásitos diferentes, y se propagan
predominantemente por contacto sexual”. No tiene por qué
haber síntomas aparentes, pueden afectar a todo el cuerpo y
son más comunes de lo que muchos piensan. Por este motivo,
si se tiene cualquier duda, lo primero que hay que hacer es
acudir a un médico. Basta solamente con tener relaciones con
la persona contagiada una vez para que se transmita.
¿QUÉ TIPOS DE ITS EXISTEN?
Aunque hay unas 20 ITS diferentes, las más comunes son:
clamidia, sífilis, tricomoniasis, gonorrea, herpes genital,
hepatitis B, virus del papiloma humano (VPH) y virus
inmunodeficiencia humana (VIH). La Academia Española de
Dermatología y Venereología (2014) señala el VPH como la ITS
más frecuente en el mundo. Cabe destacar que hay más de
200 clases de VPH y son 40 las que afectan las áreas genitales,
boca y garganta (Planned Parenthood Federarion of America,
2025).
Hay dos tipos de VPH: los de bajo y alto riesgo. La mayor parte
de las personas contagiadas por VPH no muestra síntomas. De
hecho, algunas de las infecciones se eliminan de forma
autónoma por nuestro sistema inmunitario y no son un
peligro, como las verrugas genitales, que son de bajo riesgo.
No obstante, ciertos tipos de VPH a los que se les denomina de
alto riesgo pueden llegar a causar cáncer.
De todas las ITS mencionadas anteriormente, solamente las
cuatro primeras se pueden curar en la actualidad: clamidia,
sífilis, tricomoniasis y gonorrea. Los cuatro restantes no tienen
cura total, pero se pueden disminuir los efectos si son tratadas.
¿CÓMO DETECTAR UNA ITS?
Como se ha mencionado, en diversos casos, las ITS no
presentan síntomas y suelen ser silenciosas, por lo que es
recomendable que, si se tienen relaciones sexuales sin
protección, se realice una prueba al menos una vez al año.
Algunas enfermedades de transmisión sexual sí presentan
síntomas, aunque estos varían dependiendo del tipo de ITS
(Biblioteca Nacional de Medicina de E.E.U.U., 2025): dolor al
orinar y/o durante las relaciones sexuales, picazón vaginal, olor
inusual en el flujo de la vagina, secreción o picazón, llagas en la
zona genital o rectal…
Dependiendo de la infección que se quiera detectar, existen
distintas maneras de saber si se está contagiado o no.
Mediante una prueba de orina se puede diagnosticar clamidia
o gonorrea; con un análisis de sangre se puede conocer si se
tiene sífilis, herpes genital, hepatitis B o VIH; y con una
exploración médica puede diagnosticarse vaginitis, verrugas u
hongos.
¿CÓMO PREVENIR UNA ITS?
Además de tener relaciones sexuales con protección, que es la
manera principal de evitar el contagio, también existen
vacunas para algunas de las enfermedades, como la hepatitis
B. Otra forma es no compartir objetos que puedan transmitir
fluidos corporales fácilmente, como juguetes sexuales o
jeringuillas. Las revisiones periódicas son de gran ayuda para
prevenirlas, sobre todo si no se usa protección en el acto
sexual.
MITOS Y VERDADES SOBRE LAS ITS
En la salud sexual, concretamente en torno a las infecciones de
transmisión sexual, existen muchos mitos. A continuación,
desmentimos los más comunes:
No se pueden transmitir de forma oral. Aunque la mayoría de
ocasiones las ITS se transmiten de forma vaginal o anal,
también hay posibilidad de que se contagien oralmente.
La píldora anticonceptiva sirve para protegerse de las ITS. La
píldora solo protege en un tanto por ciento del embarazo, pero
no de ITS, ya que se contagian a través de fluidos o de sangre
infectada.
Las ETS son incurables. De las ocho más frecuentes, cuatro de
ellas se pueden curar y las otras cuatro se pueden mitigar sus
efectos con tratamiento.
Las ETS solo las tienen las personas promiscuas. Basta con
mantener relaciones sexuales sin protección una vez con la
persona infectada para contagiarse.
No siempre manifiestan síntomas. Algunas ITS pueden no
notarse al principio, pero con el paso del tiempo empezar a
manifestarse, por lo que hay que ser precavido y procurar
detectarlas antes en revisiones médicas.
Utilizar dos preservativos para asegurar una mayor protección.
La utilización de más de un preservativo no es garantía de que
se vaya a proteger mejor el contagio o el embarazo. De hecho,
es más peligroso porque pueden romperse con la mayor
fricción.
Si crees que puedes haber contraído una infección
sexualmente transmisible, acude a tu médico de cabecera y
cuéntale sin miedo lo que pasa.