¿Por qué se dice que las palomas son "ratas con alas"?
La expresión “ratas con alas” se ha vuelto común en las ciudades para referirse de
forma despectiva a las palomas urbanas. Aunque a primera vista parece una exageración
o una broma, esta frase tiene un trasfondo relacionado con la percepción de las
palomas como plagas urbanas, su potencial de transmisión de enfermedades y su
estilo de vida oportunista. En este texto analizaremos el origen de esta comparación, qué
tan cierta es y qué implicaciones tiene.
1. Origen de la frase
El apodo “ratas con alas” se popularizó en ciudades como Nueva York y Londres
durante el siglo XX, cuando las palomas comenzaron a ser vistas como una molestia
urbana, al igual que las ratas. Se cree que la frase fue utilizada por primera vez en tono
sarcástico por funcionarios de salud pública o medios de comunicación, y fue
reforzada por películas, libros y noticias que retrataban a las palomas como animales
sucios o peligrosos.
La frase se expandió rápidamente a otras partes del mundo, especialmente en grandes
ciudades donde las palomas abundan, como Buenos Aires, Ciudad de México, Lima,
Santiago o Roma.
2. Similitudes entre palomas y ratas
La comparación no es del todo arbitraria. Las palomas y las ratas tienen varias
características en común:
Alta adaptabilidad: Ambas especies se adaptan fácilmente a ambientes
urbanos.
Alimentación oportunista: Comen basura, restos de comida y prácticamente
cualquier cosa disponible.
Alta reproducción: Se reproducen rápidamente, lo que dificulta el control de
sus poblaciones.
Transmisión de enfermedades: Pueden portar y transmitir patógenos a los
humanos, ya sea por contacto directo o indirecto.
Difícil erradicación: Son persistentes, inteligentes y difíciles de eliminar
completamente en ambientes urbanos.
Estas características han llevado a que, al igual que las ratas, las palomas sean vistas
como animales invasivos y dañinos.
3. ¿Son realmente peligrosas las palomas?
Desde el punto de vista sanitario, las palomas pueden representar un riesgo para la
salud pública, especialmente cuando su población no está controlada. Entre los
principales peligros asociados a las palomas urbanas se encuentran:
Enfermedades respiratorias: Como la histoplasmosis, criptococosis o
psitacosis, causadas por hongos o bacterias presentes en sus excrementos secos.
Contaminación de agua o alimentos: Por excrementos o plumas en lugares
públicos o abiertos.
Ectoparásitos: Como ácaros, pulgas o garrapatas que pueden afectar tanto a
humanos como a mascotas.
Daños estructurales: Sus heces son altamente corrosivas y pueden dañar
edificios, monumentos y vehículos.
Sin embargo, es importante matizar: no todas las palomas están enfermas, y el riesgo
real depende de factores como la higiene urbana, el contacto con los animales y la
acumulación de excrementos en zonas densamente pobladas.
4. Una percepción injusta o exagerada
Aunque hay razones para tener precaución, llamar a las palomas “ratas con alas”
también refleja una visión negativa y exagerada hacia estos animales. En muchas
culturas, las palomas han sido símbolos de paz, amor y esperanza. Además:
Son animales inteligentes, con gran capacidad de orientación.
Se han usado en guerras como mensajeras (palomas mensajeras).
En algunas regiones rurales, se crían para consumo o como mascotas.
Han sido domesticadas desde hace siglos.
Por lo tanto, esta frase puede ser vista como una muestra del rechazo moderno a los
animales que “invaden” espacios humanos, sin considerar el papel que jugamos en la
alteración de los ecosistemas.
5. ¿Qué hacer con las palomas urbanas?
Más allá de cómo las llamemos, lo cierto es que las palomas en exceso pueden ser un
problema urbano real. Algunas medidas que las ciudades pueden tomar incluyen:
Evitar alimentarlas en espacios públicos.
Instalar barreras físicas para impedir el anidamiento en edificios.
Campañas de educación ciudadana sobre los riesgos de alimentar aves
silvestres.
Control ético de la población, como el uso de anticonceptivos aviares.
Limpieza frecuente de plazas y monumentos.
Estas acciones permiten mantener un equilibrio entre el respeto a los animales y la
protección de la salud pública.
6. Conclusión
Llamar a las palomas “ratas con alas” es una frase cargada de juicio, que refleja tanto
preocupaciones legítimas de salud pública como una tendencia humana a rechazar
lo que no podemos controlar. Si bien es cierto que las palomas pueden comportarse de
forma similar a las ratas en contextos urbanos, también es cierto que esta visión
negativa ignora su historia, su inteligencia y su relación con los seres humanos a lo
largo del tiempo.
En lugar de recurrir al desprecio o al miedo, lo más razonable es promover una
convivencia responsable, basada en el control adecuado de su población, la educación
y el respeto por todas las formas de vida.