Las palomas y las enfermedades que pueden transmitir
Las palomas (Columba livia), comúnmente conocidas como "palomas urbanas", son
aves que han logrado adaptarse perfectamente a la vida en ciudades de todo el mundo.
Aunque muchos las consideran inofensivas o incluso encantadoras, su presencia en
grandes cantidades en entornos urbanos representa un riesgo para la salud pública. Esto
se debe a que las palomas pueden ser portadoras y transmisoras de diversas
enfermedades, algunas de las cuales pueden afectar gravemente a los seres humanos.
1. Por qué representan un riesgo sanitario
Las palomas suelen vivir en grupos numerosos, alimentándose de restos de comida y
anidando en cornisas, edificios abandonados, monumentos y otras estructuras urbanas.
Esta convivencia cercana con las personas favorece la transmisión de enfermedades,
especialmente a través de:
Excrementos secos y polvo contaminado, que pueden ser inhalados.
Contacto directo con las aves o sus nidos.
Contaminación de alimentos o agua.
Además, sus excrementos tienen un alto contenido de ácido úrico, lo que provoca
corrosión en estructuras y ensucia el mobiliario urbano, generando un entorno poco
higiénico.
2. Enfermedades que pueden transmitir las palomas
a) Histoplasmosis
Es una enfermedad respiratoria causada por el hongo Histoplasma capsulatum,
que crece en suelos contaminados con excrementos de aves.
Las personas se infectan al inhalar esporas del hongo presentes en el polvo seco.
Puede ser grave en personas con sistemas inmunitarios debilitados.
b) Criptococosis
Provocada por el hongo Cryptococcus neoformans, que también se encuentra en
excrementos secos de palomas.
Al igual que la histoplasmosis, se transmite por inhalación.
En casos severos puede causar meningitis.
c) Psitacosis (o clamidiosis aviar)
Causada por la bacteria Chlamydia psittaci.
Aunque es más común en loros y periquitos, también puede estar presente en
palomas.
Produce síntomas similares a los de una gripe severa o neumonía.
d) Salmonelosis
Las palomas pueden portar bacterias del género Salmonella, que contaminan
alimentos y agua.
Su ingestión puede causar infecciones gastrointestinales.
e) Ectoparásitos y otras enfermedades
Las palomas pueden transportar parásitos externos como piojos, ácaros o
garrapatas, que a su vez pueden transmitir enfermedades a humanos y mascotas.
Además, pueden ser vectores indirectos de enfermedades como la toxoplasmosis
o la fiebre del Nilo Occidental.
3. Medidas de prevención
Para reducir los riesgos asociados a la presencia de palomas en entornos urbanos, es
fundamental tomar medidas de control:
Evitar alimentarlas, ya que esto fomenta su reproducción y permanencia.
Instalación de barreras físicas (pinchos, redes, alambres) para impedir el
anidamiento en edificios.
Limpieza y desinfección regular de áreas contaminadas por excrementos.
Uso de repelentes sonoros o visuales, en algunos casos.
Educación ciudadana sobre los riesgos sanitarios y cómo prevenirlos.
4. Conclusión
Aunque las palomas forman parte del paisaje urbano y tienen un valor simbólico o
estético para algunas personas, no debemos ignorar los riesgos para la salud que
implican cuando su población no está controlada. Las enfermedades que pueden
transmitir, aunque no siempre comunes, pueden ser graves, especialmente para personas
con sistemas inmunitarios comprometidos. Por eso, es esencial promover una
convivencia responsable, manteniendo las ciudades limpias y aplicando medidas de
prevención para proteger la salud pública.