Revista Portuguesa de Psicanálise 33 [2]: 9 – 28
LA SUBLIMACIÓN, ENTRE SUFRIMIENTO Y PLACER
ENELTRABAJO1
Christophe Dejours2
RESUMEN: Partiendo de los aportes conceptuales de la psicodinámica del trabajo, el autor del
el presente texto busca discutir de qué forma la clínica del trabajo permite repensar el
concepto psicoanalítico de sublimación. De hecho, para dar un contenido al destino
pulsional que Freud caracterizou como una cambio de objetivo, es necesario
realizaremos un análisis clínico detallado de la inteligencia en el trabajo, primero
nivel de sublimación. A continuación, importa considerar el reconocimiento social de
acción, mientras segundo nivel de la sublimación. Por fin, la contribución al trabajo
de cultura (Kulturarbeit) nos proporciona un tercer nivel de la sublimación.
sublimación, clínica del trabajo, reconocimiento, psicodinámica
del trabajo.
INTRODUCCIÓN
La clínica del trabajo se desarrolló en Francia, en primer lugar en
período entre las dos guerras (I. Billiard, 2011) y después de la guerra bajo el
nombre de Psicopatología del Trabajo. A partir de los años 80, su reno-
La investigación resulta de trabajos de investigación en los que se asocia el psicoanálisis.
y la Ergonomía. Su campo se amplió entonces más allá del estudio de las
enfermedades mentales relacionadas con el trabajo, pasando a incluir también
la investigación de los recursos psíquicos movilizados por aquellos que con-
siguen resistiendo a los efectos nocivos provocados por las restricciones
laborales, logrando así permanecer en la normalidad. Así fue como
se descubrieron las estrategias de defensa contra el sufrimiento en el trabajo
1
Conferencia presentada en el Institut Franco-Portugais el 22 de febrero de 2013, orga-
nizada por la Sociedad Portuguesa de Psicoanálisis.
Artículo traducido por Duarte Rolo.
2 Médico psiquiatra, psicanalista de la Association Psychanalytique de France y Presidente
del Consejo científico de la Fundación Jean Laplanche. Profesor en el Conservatorio Nacional
de Artes y Oficios.
10| Christophe Dejours
lho, cuya diversidad y riqueza permitieron expandir inmensamente este
campo clínico. Para além das defesas e da normalidade, interessámo-nos
a continuación por las condiciones específicas que a veces permiten el acceso
al placer en el trabajo, o incluso la construcción de la salud mental gracias al
trabajo. Fue en función de la expansión de este dominio clínico que una nueva
la denominación fue propuesta en 1992, a saber, la Psicodinámica del Trabajo
lho, englobando as pesquisas que vão do sofrimento ao prazer no trabajo-
lho, de las patologías mentales a la realización de uno mismo a través del trabajo.
Esta clínica es de una gran riqueza y de una extrema diversidad.
Mas la Psicodinámica del Trabajo no es solo una disciplina clínica,
ella es también una teoría centrada en el análisis de los procesos en cuestión en
etiología del sufrimiento y de las patologías, así como del placer y de la salud,
relacionados con el trabajo. Una de las principales tesis de esta teoría fue
formulada bajo el nombre de “centralidad del trabajo para la subjetividad”
(J.-P.Deranty & C. Dejours, 2010).
Mucho tiempo ignorada e incluso rechazada por los psicoanalistas, la Psico-
la dinámica del trabajo se desarrolló sobre todo gracias al enfrentamiento con
otras disciplinas: primero, con la Ergonomía y la Medicina del Trabajo;
a continuación, con la Sociología (Sociología de la Ética y Sociología de la división
sexual del trabajo) y la Antropología; y luego con la Filosofía (nombrar
damente a fenomenología de Michel Henry y la Escuela de Frankfurt), con
el Derecho y, más recientemente, con la Economía.
En los últimos dos años, las escuelas de Psicoanálisis se han estado abriendo
a la cuestión del trabajo, primero en Francia, pero luego también en
diferentes capitales europeas, en Canadá, en Brasil, en Argentina. Esta
nueva conjuntura se relaciona sin duda con el hecho de que muchos de los
los psicoanalistas reciben pacientes cuyo pedido inicial se refiere a su
sufrimiento en el trabajo. Cómo afrontar una problemática relacionada
¿Con el trabajo se parte del cuerpo teórico freudiano?
Para responder a esta cuestión, lo mejor es sin duda comenzar por
análisis de lo que convoca a la subjetividad en la relación con el trabajo.
Más que proceder a una investigación sobre los efectos pato-
génicos del trabajo, como se hace habitualmente cuando se discute
dirige a otras disciplinas, es quizás más idóneo examinar de qué modo la
La psicodinámica del trabajo puede contribuir a la teoría de la sublimación.
Sólo después se podrá cuestionar por qué ciertas organizaciones
de trabajo, segando los recursos subjetivos de la sublimación y incluso
oponiéndose fundamentalmente a esta última, son capaces de desestabilizar
el individuo y de provocar una crisis psíquica, pudiendo a veces llevar
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo |11
al suicidio. Tener en cuenta todos estos datos salidos de la clínica
haznos conceder a la sublimación un lugar específico en el funcionamiento
psíquico, significativamente más importante que aquel que la psi-
la copatología y la metapsicología te conceden.
TRABAJO,ACTIVIDAD Y SUBJETIVIDAD
De manera general, se considera opuestos el trabajo de concepción y el
trabajo de ejecución, aquel pasando por más noble que este. La dis-
latinciónnoescompletamentefalsa,peroconvienesubrayarquenoexistetal
cosa como un trabajo de mera ejecución, si con esto quisiéramos designar
una actividad de estricta obediencia a las instrucciones, procesos u órdenes.
Todos aquellos que trabajan evaden las regulaciones, infringen
los procedimientos transgreden las órdenes y engañan las instrucciones. No
necesariamente por el gusto desmedido por la resistencia o por la deso-
obediencia, pero de una manera más corriente para hacer bien su trabajo.
Porque el trabajo concreto nunca se presenta exactamente como fue
previsto por aquellos que lo concibieron y organizaron (F. Daniellou, A. Laville,
& C.Teiger,1983). Siempre hay imprevistos, bloqueos, disfuncionamen-
tos, incidentes en todo tipo de trabajo. Lo que está prescrito es lo que
designamos sob o nome de tarefa. O que concretamente fazem os traba-
lhadores es la actividad. Resumiendo, trabajar es constantemente ajustar,
adaptar, reparar, arreglar. Aquél que no sabe hacer trampas o que no lo
intenta hacer es un mal profesional. Porque aquel que se limita a una exe-
cucción estricta de las prescripciones peca por exceso de celo. Ninguna empresa,
ninguna oficina, ninguna organización puede funcionar si las personas se
limitaremos la ejecución de los procedimientos oficiales. Un ejército en que
los hombres se contentan con obedecer las órdenes es un ejército vencido.
Si los enfermeros ejecutaran rigurosamente las órdenes de los médicos,
habría muchos muertos en los hospitales, lo que precisamente logran
evitar gracias a su celo.
¿Pero qué es al final el celo? El celo son dos cosas:
1. La inteligencia que permite inventar las soluciones necesarias para
resolver el desajuste entre la «tarea» (lo prescrito) y la «actividad-
dade» (el efectivo).
2. La movilización de esta inteligencia en situaciones de trabajo muchas
veces difíciles y a pesar de los conflictos que surgen entre los trabaja-
dores sobre la manera de tratar este desfase entre lo prescrito
y el efectivo.
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De este enfoque del trabajo por la Ergonomía y por la clínica del tra-
balho, se deduce que el trabajo es aquello que el propio trabajador
necesita inventar y añadir a las prescripciones para que las cosas funcionen
bien. Este celo del que hablamos no es otra cosa que el trabajo vivo,
sin el cual ninguna organización laboral puede pasar.
El trabajo en esta perspectiva se presenta fundamentalmente como
un enigma. ¿Qué es entonces necesario añadir a las prescripciones para que
¿corre bien? No lo sabemos de antemano y además es necesario
invéntalo. ¿En qué consiste la inteligencia que se convoca para esto?
¿Cuáles son los recursos psicológicos involucrados? Es un segundo enigma.
El análisis más profundo del esmero en el trabajo muestra que la apti-
dão en el trabajo pasa por un compromiso total de la subjetividad del
trabajador. Para convertirse en competente en su trabajo, aquel necesita
de aceptar la experiencia del real y del fracaso, soportar el sufrimiento hasta
no puedo dormir por la noche, incluso contamina las relaciones en el espacio
doméstico, hasta soñar con eso. El psicoanalista tiene esa experiencia con
el aprendizaje de su propio trabajo. Pero sucede lo mismo para
tornar competente en la conducción de una central nuclear, así como
en todo tipo de trabajo.
Es por causa de esta implicación de la subjetividad en el cuidado en el trabajo
lo que este último nunca puede ser neutro en relación al ego y a la salud
mental.
Puede generar lo mejor; en este punto, en ciertos casos el trabajo se vuelve
el mediador esencial en la construcción de la salud mental. Pero también puede
generar lo peor y conducir a la enfermedad mental, a la descompensación psíquica.
ELTRABAJO VIVO
El trabajo vivo es lo que el sujeto debe añadir a las prescripciones para
alcanzar los objetivos. De hecho, el trabajo está siempre lleno de incidencias-
tes, de momentos de mal funcionamiento de los recursos técnicos (ya sea que
trate de la central nuclear, del avión o del ordenador), de órdenes contra-
ditorias venidas de la jerarquía, de perturbaciones venidas de pedidos urgentes
tes formulados por terceros, de colegas que faltan a sus responsabilidades
datos, de desistencias de última hora por parte de los clientes, etc. Es lo que
llamamos el «real» del trabajo. El trabajador conoce este «real» cuando
se confronta con aquello que escapa a su control.
La experiencia del mundo real, es decir, de aquello que escapa al control,
lleva inevitablemente al fracaso. Es decir, a una experiencia afectiva:
sorpresa
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo |13
impotencia… todos estos sentimientos son parte integral del trabajo.
Son la materia prima fundamental en el conocimiento del mundo. Es afe-
tivamente que el mundo real se revela al sujeto que trabaja. Aquel
que es poco sensible a esto es inevitablemente un incapaz. Rompe las
máquinas porque no saben sentir afectivamente cuando están bloqueadas
el cuidador inepto desestabiliza al enfermo porque no reconoce
emocionalmente a angustia del otro. Para experimentar efectivamente el
mundo real y, por lo tanto, conocer el mundo, es necesario en primer lugar
un cuerpo, porque es con el cuerpo que se viven los afectos.
Trabajar es principalmente fallar. Pero también es a continuación
mostrar ser capaz de aceptar el fracaso, intentar de otra manera, fallar
de novo, volver a la obra, no abandonar, pensar en esto fuera del trabajo,
aceptar una cierta invasión de la preocupación por lo real y por su
resistencia, incluso en el espacio privado. Cómo los jóvenes psicoanalistas
que hablan de psicoanálisis incansablemente y en toda situación, de las
dificultades prácticas y de los éxitos que encuentran, también el joven
ingeniero responsable de la conducción o mantenimiento de una central
nuclear debe aceptar ocuparse 24h/24h con las vicisitudes de su
trabajo.Trabajar no es solo fallar, también es ser capaz de soportar
o insuceso el tiempo que sea necesario para encontrar la solución que
permita superar lo real.
La “CORPROPIACIÓN” (CORPROPRIATION)
De hecho, esta resistencia al fracaso es decisiva. Para encontrar la
solución, es necesario primero establecer una verdadera intimidad con
la resistencia impuesta por el real; es necesario luchar cuerpo a cuerpo con ella.
Y podemos mostrar que el enigma de lo real, que se presenta en todo el
tipo de trabajo, necesita en primera instancia ser «apropiado»
segundo modalidades específicas, para poder ser descifrado. Encontrar a
Una solución conveniente es imposible sin una familiarización subjetiva y afectiva.
tiva del cuerpo con lo real, que el filósofo Michel Henry teorizó sobre el con-
ceito de «corpropriação» (corspropriation) do mundo (M. Henry, 2004).
Esta “corpropriação” não é somente cognitiva. A sua essência joga-se no
cuerpo a cuerpo con lo real, se trate del psicoanalista que intenta detectar
la angustia del paciente que amenaza con romper la cura analítica, esfor-
comenzando por dar forma a esa angustia, intentando encontrar sus con-
tornos e conteúdo, quer seja o técnico que procura sentir a instalação
nuclear que no reacciona como habitualmente y que amenaza con escapar a su
capacidad de control.
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Al fondo, cada nueva configuración de lo real encontrado en el trabajo
exige el desarrollo de nuevas habilidades, de las que el trabajador no
disponía hasta entonces. De esta forma, el trabajo entendido como trabajo
de producción –poiésis–, para ser de calidad, convoca a la subjetividad
a nivel de las capas más íntimas, a saber, en el cuerpo, lugar de la expe-
riencia subjetiva. Cada aptitud es de hecho el resultado de una elaboración
de la experiencia subjetiva del cuerpo confrontado con lo real. En el fondo,
es el cuerpo que confiere a la inteligencia su genio; por ejemplo, el poder
hacer funcionar la regresión formal al servicio de una búsqueda intuitiva
de soluciones. Así, el trabajo de producción –poésis– se transforma
gracias a la persistencia, exigiendo otro trabajo - Arbeitsanforderung -
que se impone al psiquismo a través de su relación con el cuerpo, desde
que la experiencia de la resistencia de lo real sea en primer lugar hecha en
cuerpo. El léxico freudiano está repleto de ocurrencias del término Arbeit.
El trabajo-poesía implica en un segundo tiempo un trabajo del propio.
sobre sí mismo - trabajo-Trabajo: Elaborar, Trabajar, de lo cual
depende de la adquisición de nuevas aptitudes. El placer que se obtiene del hecho de que
seguir llevando a cabo el trabajo-Arbeit, despoletado por el trabajo-poesía,
es una experiencia emocional y está ligada a la expansión de la subjetividad.
Trabajar no es solo producir, también es transformarnos.
De hecho, hay en el trabajo de calidad una promesa de crecimiento
a nivel de la sensibilidad y la inteligencia del cuerpo, que es también una
promesa de realización de sí mismo.
A fuerza de trabajar la madera, el carpintero distingue las sustancias
con su olfato y su tacto y desarrolla registros de sensibilidad igno-
rados pelos profanos. O marinheiro, à força de se desenvencilhar no meio
las olas, experiencia del agua, la ondulación, las olas, el océano con un
prazer ignorado pelos outros. À força de lutar com o seu instrumento, o
el violinista oye en el arte de otro virtuoso sonoridades a las que no habría tenido
tido acceso antes de se ter dedicado ao seu violino.
Un largo análisis metapsicológico mostraría que este cuerpo que goza
do aumento de sua capacidade para sentir não é o corpo biológico, mas
el cuerpo erógeno, es decir, este cuerpo que habito, este cuerpo que está
involucrado en la expresividad, en la mímica, en el gesto, que utiliza los recursos
del cuerpo. Y es precisamente este mismo cuerpo que está involucrado en
encontro erótico (C. Dejours, 2001).
Así, el trabajo es para el cuerpo una experiencia extraordinaria, atra-
vés de la cual experiencia la vida, pero también a través de la cual puede transformar
mar-se y crecer. Trabajar nunca es solo producir, también es transformarse.
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Todo lo que he dicho hasta ahora sobre el trabajo de ejecución también es
válido para el trabajo intelectual: es con el cuerpo que el profesor o el
los actores sienten y perciben cómo su público los escucha en cada momento,
ajustando después su saber-hacer corporal, el cual designamos bajo el
nombre de «acción dramática», con el fin de cautivar su atención. Es con
el cuerpo que experimentamos afectivamente el contacto con los pacientes
y que adquirimos un conocimiento sobre su estado psíquico - es un
«conocimiento por el cuerpo» (expresión proveniente de Bourdieu, que por su
lado a empregava noutro contexto).
La forma en que el trabajo común convoca la subjetividad del
el trabajador competente constituye el primer nivel de la sublimación.
Freud no presenció esta dimensión del trabajo y de la sublimación, por
múltiples razones. Aún marcado por el Romanticismo, idealiza el genio y
no ve lo que la inteligencia debe al trabajo cotidiano (ver «Mozart,
sociología de un genio», Elias, 1991). Desconfiado en relación al trabajo
común, Freud no puede concebir que la sublimación pueda ser indisoluble
vel do trabajo y desconoce que todo el trabajo de calidad exige un
trabajo sobre uno mismo, que requiere cierto genio. Aún así, no
se trata de negar las diferencias de amplitud entre las obras. Volveremos
ao assunto mais à frente.
TRABAJO, COOPERACIÓN YACTIVIDAD DEÓNTICA
Si bien lo que concierne a la relación solipsista del individuo con el tra-
el balho ya es de por sí muy complejo, quedarse en la centralidad subjetiva
do trabajo es una simplificación injustificada. Efectivamente, el trabajo
implica también, en la mayor parte de las situaciones, la relación con el otro.
Se trabaja para alguien, para un cliente, para un jefe, para los subordinados
dinados, para los colegas. A veces, el trabajo implica también el cole-
tivo, que tiene como eje central la cuestión de la cooperación.
Sucede con la cooperación lo mismo que sucede con la actividad.
Es decir, siempre existe una discrepancia entre la organización del trabajo
como es concebida, lo que designamos como coordinación, y la organiza-
acción del trabajo como sucede efectivamente, lo que designamos como
cooperación.
Trabajar no es solo movilizar la inteligencia del cuerpo, que los griegos
designaban como Métis (M. Detienne & J.-P. Vernant, 2009). Ahora es
de otra inteligencia de la que hablamos. Una inteligencia que se apa-
renta con una forma de sabiduría, tanto moral como política, de que
Aristóteles habló largamente: la sabiduría práctica – phronésis. Porque
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la coordinación prescribe la división de las tareas, lo que está atribuido a
quién, las prerrogativas de cada uno, las limitaciones de roles y funciones.
La coordinación es el lugar del ejercicio del poder y del dominio. Pero ahí,
nuevamente, basta con limitarse a obedecer estrictamente lo que está prescrito
para que el poder se hunda.
La cooperación es otra cosa. Implica un reajuste con-
sensual de la organización tal como fue prescrito. Para eso, aquellos que se
se esfuerzan por trabajar juntos como un colectivo o un equipo que necesitan
de reorganizar la división de las tareas y de los recursos humanos, creando
reglas prácticas, aceptadas y respetadas por todos.
Por falta de tiempo, no puedo comentar aquí todos los eslabones intermedios.
diarios del proceso de construcción de la cooperación. Solo señalaré
que esto exige que se establezca entre aquellos que trabajan relaciones
de confianza. Es la condición para que cada uno pueda mostrar a los demás
cómo trabaja, sin temer que, al revelar sus transgresiones, esto
puede volverse contra sí.
De esta forma, pueden entonces ser puestos a discusión los diferentes modos
operativos de cada uno, para poder decidir en conjunto lo que
puede ser admitido y lo que debe ser evitado o prohibido. Además de la
confianza y visibilidad, también se necesita la capacidad para expresar el
su punto de vista, y luego ser capaz de justificar e incluso defender la
tu opinión. También es necesario ser capaz de escuchar a los demás. Todo esto
consiste al final en dar su contribución para la deliberación colectiva sobre
"cómo" trabajar en conjunto. En el mejor de los casos, se logra
acuerdos consensuales sobre las maneras de hacer y de trabajar, sobre las
responsabilidades y las obligaciones de cada uno. En otros casos, el acuerdo
el consensual no puede ser alcanzado. Hay litigio y es necesario en un momento dado
optar por una decisión que, no siendo consensual, solo se vuelve operante
caso sea proferida por alguien que goce de una autoridad efectiva.
La autoridad es también una dimensión difícil de estudiar. Añadiendo
más un grado de complejidad, si se llega a un acuerdo, este gana
entonces el valor de un acuerdo normativo, es decir, un acuerdo que será
a partir de este momento la referencia para todos. Cuando se logran
agregar varios acuerdos normativos, se puede construir lo que se llama
un reglamento de trabajo. Cuando por fin varias reglas son articuladas
entre ellas, forman un “reglamento profesional”.
Podemos mostrar fácilmente, a partir del análisis del proceso de cons-
traducción de los regulamientos, que una regla nunca tiene solo una vocación
técnica. Ella es, simultáneamente y sin excepción, una regla social, que
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organiza la convivencia y la vida en conjunto. Trabajar no es únicamente
producir, también es vivir juntos. Regla de trabajo y convivencia
caminan siempre lado a lado.
En resumen, las reglas de trabajo estructuran el trabajo concreto,
dando forma a la cooperación propiamente dicha, la cual es sensiblemente
diferente de la organización que fue prescrita, es decir, de la coordinación.
A esta actividad de construcción de reglas, que consume una buena parte
de nuestro tiempo y de nuestra energía, damos el nombre de actividad deóntica.
No existe un colectivo como tal a menos que haya reglas que
organicemos la actividad común. Si no, no es un colectivo, es un grupo o
una multitud, o incluso una masa.
La actividad deóntica es parte integral del trabajo cotidiano y
conduce a diferenciaciones, a veces muy marcadas, entre equipos o
colectivos, entre estilos de trabajo. Los colectivos y los grupos profesionales
tiene una historia y esta no es sino la historia de sus regulaciones y
las transformaciones sucesivas que estos sufrieron.
ACTIVIDAD DEÓNTICA, ESPACIO DE DISCUSIÓN E IDENTIDAD
Como pueden darse cuenta, trabajar en conjunto no está dado a la par-
tida e no es natural. Supone una enorme implicación, quiero decir, una
otra forma de celo. Una vez más, no existe trabajo que sea mera-
mente de ejecución. En esta circunstancia, para poder cooperar es necesario
correr riesgos: entre otros, el de manifestarse, de mostrar lo que hace
mos e de dizer o que pensamos. Indudablemente, esto es correr riesgos.
Pero entonces, ¿por qué los trabajadores admiten correr riesgos en
¿Por qué no hacen todos una huelga de celo? Ciertamente es más fácil, es prácticamente-
cada por un cierto número de trabajadores, que se limitan a hacer el
mínimo indispensable, a pesar de las críticas y la cólera de los demás, los cuales
honestamente se implican en la obra común.
Aquellos que participan en la actividad deóntica, en la vida del colectivo y
en la vida en común, traen de hecho una enorme contribución a la cooperación
ração, a la organización del trabajo, a la empresa o a la institución y, en última instancia,
a la sociedad. Si se implican de esta manera es porque, a cambio de esta
contribución, esperan una retribución. Ahora, la clínica del trabajo trata sobre
este punto incontestable - la retribución que moviliza a la mayoría de los trabajos
Los trabajadores no son la retribución material. No es que no sea importante,
ciertamente, pero no es el motor. La retribución esperada es ante todo
una retribución simbólica. La influencia de la retribución material sobre la
la movilización subjetiva depende de su propia dimensión simbólica y
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reenvia diretamente a criterios de justicia y equidad. La retribución sí-
La bola esperada normalmente toma la forma del reconocimiento. En su
dupla acepción: reconocimiento en el sentido de gratitud por el servicio prestado
tado; e reconhecimento en el sentido de juicio sobre la calidad del
trabajo realizado. También el reconocimiento solo alcanza su eficacia
simbólica caso sea obtenido y conferido de acuerdo con procedimientos,
con criterios extremadamente rigurosos.
No tengo tiempo para desarrollar este punto, que actualmente está bien
conocido (I. Gernet & C.Dejours, 2009). Me limitaré solo a decir
que el reconocimiento pasa por juicios. Existen dos formas de
juicios:
El juicio de utilidad se realiza sobre la utilidad económica, social
la técnica de la contribución de un sujeto en la organización del trabajo.
Este juicio es esencialmente pronunciado por los superiores jerárquicos
quicos, bien colocados para medir la utilidad de un trabajo bien
hecho. Pero también lo es por los subordinados, cuyo juicio sobre la
la calidad de la prestación del jefe puede ser severa, y de hecho no hay-
ria cooperación en el trabajo sin reconocimiento recíproco entre los
subordinados y su jefe. El juicio de utilidad también puede
emanar del cliente, del usuario, del paciente, del alumno, quiere decir,
do beneficiário da qualidade do serviço. O julgamento de utilidade é
importante para el sujeto, porque le confiere un estatus en el seno de la
organización para la que trabaja y, además de eso, un estatuto en
sociedad. La condición para poder acceder no solo a un salario, sino
a los derechos sociales, es que su actividad sea reconocida como un
trabajo y no solo como un hobby, un pasatiempo o una ocupación.
El juicio de utilidad es la condición de su afiliación en la sociedad y
de su inscripción en Nápoles, como lo demuestran todas las luchas alrededor de
cuestión de los visados de residencia, tanto en Francia como en el extranjero.
Cuando se reestructura una empresa o una administración,
un asalariado hasta ahí muy considerado y con buenas evaluaciones puede
pasar a ser visto por la jerarquía como inútil, y el sufrimiento que de ahí
decorre puede tener consecuencias nocivas. Para darse cuenta de esto, basta
pensar en los efectos terribles de lo que normalmente se llama «ser
«puesto en la estantería», quiere decir, ser relegado a tareas subordinadas
o inútiles, o incluso ser prohibido de trabajar, pero manteniendo el salario.
Un gran número de profesionales que son puestos en la estantería son
devastados por la vergüenza y por la pérdida de confianza en sí mismos y
se hunden en la depresión.
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo
El juicio de belleza: el segundo juicio es pronunciado por los pares.
Ya no se trata solo de la utilidad, sino de la belleza del trabajo realizado
por un trabajador. Se enuncia siempre en términos estéticos: es un bello
trabajo, es una hermosa obra, es una demostración elegante, es una linda
forma. El juicio de belleza evalúa primero la conformidad del tra-
trabajo realizado con las reglas del arte, con las reglas de la profesión. Este
el juicio no puede ser pronunciado sino por otro que conozca
las reglas del arte y de la profesión desde adentro. Es el juicio de los
pares, ciertamente el más severo, pero que también es el más apreciado.
Su impacto sobre la identidad es considerable. Reconocido por
sus pares, un trabajador accede al sentimiento de pertenencia: pertenencia
a un equipo, a un colectivo, a una comunidad profesional. Es a través
del sentimiento de pertenencia que el trabajo permite evitar la soledad. Se dice
que es un piloto de guerra como los otros pilotos de guerra, que es un
investigador como los otros investigadores, que es un psicoanalista como
los otros psicoanalistas.
Existe una segunda acepción del juicio de belleza, que se refiere
al reconocimiento por parte de los pares de la originalidad, incluso del
estilo, de la prestación de un trabajador. Este juicio de originalidad
es ciertamente el más precioso, aquel a través del cual el trabajador se
distingue de todos los demás. Es diferente de la evaluación de conformidad,
más apenas es accesible cuando este ya ha sido proferido.
Conviene todavía subrayar que, en relación a estos dos juicios
de utilidad y de belleza, lo que se espera del trabajador es que digan
respecto a la calidad de la prestación, a la calidad del trabajo presentado.
No es sino en un segundo momento que el sujeto puede transferir este juicio.
gamento del registro del hacer para el registro del ser, de la identidad.
El reconocimiento, por esta razón, tiene un impacto considerable sobre
la identidad. Es gracias al reconocimiento que una parte esencial del
el sufrimiento se transforma en placer en el trabajo. Estamos aquí lejos
del masoquismo, es decir, del placer extraído directamente de la erotización
del sufrimiento. El camino hacia el placer pasando por el reconocimiento
es mucho más largo y no viene de la excitación sexual, depende sí del jul-
gamento del otro. Así, puede comprenderse el reconocimiento del
trabajo como la segunda dimensión de la sublimación. Los términos enigmáticos
ticos de Freud para cualificar la sublimación toman, bajo la lupa de la psi-
codinámica del trabajo, un significado preciso. «Es una cierta especie
de modificación del objetivo y de cambio del objeto, en la cual nuestra
la escala social de valores entra en la línea de cuenta, que distinguimos bajo el
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nombre de sublimación» (S. Freud, 1933). La forma en que la escala social de
valores entra en línea de cuenta en la sublimación parece entonces pasar por los
julgamientos de reconocimiento de los demás: juicio de utilidad y
julgamento de beleza. A psicodinâmica do reconhecimento no trabalho
constituyó el segundo nivel de la sublimación e introduce en la cuestión una nueva
dimensión: el éxito de la sublimación depende en buena parte del juicio
del otro y de la lealtad de todos los involucrados en este reconocimiento
(mientras que el primer nivel de la sublimación, el de la “corpropiación”, es
estrictamente intrasubjetivo.
Para muchos de nuestros pacientes, al final de la adolescencia la identi-
la edad es incierta, inacabada, inmadura y el riesgo de crisis de identidad con
sus consecuencias psicopatológicas no están lejos. Es por eso que
el trabajo, a través del reconocimiento, constituye en muchos casos una
segunda hipótese de construção da identidade e da saúde mental.
UN NUEVO MÉTODO DE ORGANIZACIÓN DELTRABAJO:
LAEVALUACÓ
ININDV
ID
IUALZ
IADADELDESEMPEÑO
En el momento en que la invasión del mundo del trabajo por los nuevos méto-
dos de gestión alcanzaba su auge, un nuevo método de organización, dire-
tamente ligado a la doctrina de la gestión, se introduce en la mayor parte de las
empresas privadas, así como en el servicio público. Se trata de la evaluación
individualizada del rendimiento. Este método se presenta como una
forma «objetiva» de evaluar el trabajo de cada individuo y de establecer
comparaciones entre trabajadores. La evaluación individualizada tiene como
princípio una análisis cuantitativa y objetiva del trabajo, pasando por
medición de los resultados.
La evaluación del trabajo por métodos objetivos y cuantitativos de
la mensuración se apoya en bases científicas erróneas. Podemos, de hecho,
mostrar que, en el estado actual del conocimiento en las ciencias del trabajo,
es imposible medir el trabajo propiamente dicho (C. Dejours, 2003).
De hecho, como ya hemos visto, si sabemos dónde comienza el trabajo, somos
incapaces de establecer criterios generalizables para delimitar el modo
como el trabajo convoca la personalidad, bien más allá del horario y
del lugar de trabajo (indivisibilidad entre estar en el trabajo y fuera del
trabajo). Actualmente, no sabemos medir el tiempo psíquico e intelectual
que un trabajador dedica a su trabajo para adquirir las aptitudes y las
competencias que necesitas para alcanzar los objetivos y tener un buen desempeño
penho. Por maioria de razão, com o importante desenvolvimento que
conocieron las actividades que implican esencialmente competencias
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo |21
relacionales, es difícil volverlo objetivo y casi imposible medir los recursos
psicológicos involucrados en el trabajo efectivo.
E, de facto, la evaluación individualizada no mide el trabajo! En
mejor de los casos, mide el resultado del trabajo. Pero precisamente, no
hay alguna proporcionalidad entre el trabajo y el resultado del trabajo.
Se trató a pacientes ancianos con multimorbilidad, mi trabajo es más
difícil de tratar a pacientes jóvenes que sufren de una patología
única. E, certamente, los resultados son menos buenos que aquellos que
obtengo con enfermos jóvenes. De la misma manera, es más fácil hacer un
grande volume de negócio numa agência bancária de um bairro rico en
centro de la ciudad que en los barrios populares de la periferia. El volumen de
el negocio no es proporcional al trabajo realizado.
Este método de evaluación cuantitativa es, por lo tanto, falso y genera sentimiento-
tos de injusticia que tienen también efectos nocivos sobre la salud mental.
Mas lo más grave son probablemente los efectos de este método en el tra-
trabajo colectivo, en la cooperación y en la convivencia.
Efectivamente, la evaluación individualizada y cuantitativa del desem-
penho coloca todos los asalariados en competencia unos con otros.
Los éxitos de un colega se convierten en una amenaza para el otro.
riado. Es ahora cada uno por sí y todos los golpes están permitidos. La des-
la confianza y el miedo recaen sobre el mundo del trabajo. La deslealtad
se vuelve banal. La amabilidad y la ayuda mutua desaparecen. Las personas
ya no se hablan. La solidaridad desaparece. Al final, cada uno se encuentra
tra sólo en medio de la multitud, en un ambiente humano y social repleto de
hostilidad. La soledad se cierne sobre el mundo del trabajo y eso cambia
radicalmente los datos en lo que respecta a la relación subjetiva con el
trabajo y salud mental.
Contrariamente a lo que afirman ciertos autores, el acoso en el trabajo
no es nuevo. Si, efectivamente, las víctimas de acoso aumentan considerablemente
realmente, no es por causa del acoso en sí, es por causa de la soledad.
Porque, ante el acoso, ante la injusticia, y incluso más trivialmente ante
las dificultades cotidianas del trabajo y los fracasos que comporta
toda la vida profesional, no es del todo idéntico enfrentarlos con la ayuda
e a solidariedade dos outros ou encontrar-se sozinho, isolado e num
ambiente humano potencialmente hostil.
La actual multiplicación de los suicidios en el trabajo no resulta solo de las
injusticias, del infortunio o del acoso. Resulta principalmente de
experiencia atroz del silencio de los otros, del abandono por parte de los
otros, de la negativa a testificar de los demás, de la cobardía de los otros.
22|ChristopheDejours
La traición por parte de los colegas, por parte de los próximos, es más dolorosa que el
próprio acoso. Acosada, pero beneficiándose del apoyo moral y de la sim-
la pena de los otros, la víctima resiste psíquicamente mucho mejor. ¿Por qué?
Porque los signos de solidaridad moral significan que todos hacen la
misma interpretación de las críticas y de las acusaciones hechas por la jerarquía
contra la víctima: estas últimas provienen, en entender de todos, de la injusticia
e do assédio.
Mientras que, encontrándose sola ante los ataques, la víctima no sabe
se debe comprender la falta de coraje de los otros como una traición
o, por el contrario, como un juicio peyorativo compartido por todos,
incluyendo a los más cercanos, sobre la calidad de su trabajo. Asaltada
por la duda sobre sus propias cualidades, duplica los esfuerzos, pen-
sando poder aún así reconquistar la estima y la confianza de sus
chefes. Y se agota, no duerme por la noche... hasta que comete errores que van
agravar el acoso y van a convencer que está en falta y que merece el
infortúnio que sobre ella se abate.
Entonces, la espiral de la depresión, con sentimientos de fraude, de fracaso,
de descrédito, etc., puede apoderarse del trabajador. El silencio de los demás
frente al acoso de un colega desata la desagregación del sentido
compartido de justicia, de dignidad, de solidaridad, es decir, de lo que
constituyó el «terreno» común sobre el cual se construye el «mundo», este
mundo que habitamos juntos en nuestra diversidad (H. Arendt, 1993).
La derrocada de este «terreno común» conduce a lo que H. Arendt designa
bajo el nombre de «soledad», traducido al francés por el término «dé-sol-
-ación» o desolación (H. Arendt, 1951).
ELSUFRIMIENTO ÉTICO
Es en este contexto perturbado que ciertos trabajadores acaban por aceptar
tar colocar su celo al servicio de objetivos que su moral reprueba.
Por ejemplo, para alcanzar el volumen de negocio al que nos comprometemos
al firmar un contrato de objetivos, estamos obligados a explorar los
clientes. O aún, para aumentar el rendimiento de su equipo, el gestor
tienes que manipular a los subordinados, usando alternadamente la promesa
y la amenaza. Para aprender el arte de engañar al cliente o de manipular
los subordinados existen formaciones ad hoc; se fijan guiones en la pantalla
del computador destinados a ayudar al operador a responder a las cuestiones
embarazosas colocadas por los clientes; o se enseñan las formulaciones más
eficaces para impresionar a los subordinados. En otras palabras, de aquí
para adelante tenemos orden de mentir a los clientes y a los subordinados
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo |23
y para manipularlos. Mentiras y manipulaciones son prescritas. Cualquier
que sean los medios utilizados y las infracciones a los reglamentos, la dire-
La acción cerrará los ojos si se alcanza el volumen de negocio.
Antiguamente, los trabajadores no habrían aceptado obedecer estas impo-
porque estarían en contradicción con los valores del servicio público
y con la lealtad debida a los usuarios. Pero hoy en día el trabajador
hesita. Porque todos los demás, desde los dirigentes hasta los colegas, desde los cuadros
a los subordinados, toda la gente acepta poner su celo al servicio de
acciones que la conciencia moral reprocha. (Es para eso que caminamos
con la desestructuración del sentido de justicia, cuando afirmamos que el
mundo tal como lo conocíamos, el terreno común de convivencia, entran
en derrocada: soledad.)
Abre-se aqui um novo capítulo na clínica do trabalho, o do sofri-
mento ético, quiere decir, el sufrimiento que desencadena la experiencia de la
traición de uno mismo (C. Dejours, 1998). Lo que es grave aquí, desde el punto
desde un punto de vista psicopatológico, es que un recurso suplementario de sublimación
es anulado. «Nuestra escala social de valores», lo vimos anteriormente,
reenvía al reconocimiento. En nuestro primer enfoque, «la escala
social de valores» pasaba por el juicio del otro. El nuevo capítulo del
el sufrimiento ético hace más comprensible una segunda faceta de la forma
como "nuestra escala social de valores entra en cuenta", a saber,
el juicio que el sujeto hace de sí mismo, no solo sobre la calidad de la
su contribución en lo que respecta a la producción, sino sobre el valor ético
da su prestación. Porque, por su actividad de producción, el trabajador
compromete, de facto, o destino de outro, em particular do cliente que
tiene la obligación de engañar o del subordinado que debe «poner bajo
presión». Esto significa que el trabajo no se reduce a una actividad,
implica dimensiones que advienen de la acción, en el sentido que Aristóteles le da al
concepto de praxis: acción moralmente justa. Las nuevas patologías ligadas
ao sofrimento ético mostram que, atrás da noção de valor, se encontra
implícitamente designada a base ética da sublimação, a qual envolve
aquello que, en el narcisismo, se refiere a la autoestima. Es de algún modo
el tercer nivel de la sublimación: cuando el trabajo vivo es efectivamente
juzgado y deliberadamente orientado con el objetivo de honrar la vida, entonces
los efectos del trabajo sobre la identidad o sobre el yo se traducen en
aumento de la autoestima y del amor propio.
Cuando acepta poner su celo al servicio de órdenes y de prescripciones
ciones que deshonran a la Kultur, en el doble sentido alemán de cultura y de
civilización, el trabajador debilita aún más las bases intrasubjetivas
24|ChristopheDejours
da su identidad y se vuelve aún más dependiente del reconocimiento
de la empresa para mantener su identidad. Así es como la trampa se
fecha. Porque después de haber servido con celo a la empresa, después de haber
has contribuido incansablemente al éxito del equipo, ahora es tu turno
de caer en desgracia y, como recompensa, verse humillado, castigado,
asediado o dispensado.
¿Quién podría entonces buscar para hablar de su angustia y tratar de
elabórala? No los colegas, que no necesitan hacerlo, ni las personas
próximas, porque sería preciso entonces revelarles los compromisos suces-
sivos a que se foi submetendo e que eles ignoram. É neste contexto que
surge, para un trabajador para el cual hasta entonces todo iba bien, la soledad
implacable de la desventura en este contexto de desolación, y que puede pro-
vocar a la transición brutal al acto, de la angustia al impulso suicida.
De hecho, aquellos que son más vulnerables al suicidio se encuentran
entre los trabajadores más implicados en sus tareas y que pusieron
más empeño en el servicio prestado. Aquellos que hacen lo mínimo exigido,
los perezosos no se suicidan cuando caen en desgracia.
La clínica del trabajo, realizando la investigación de los suicidios en
el trabajo sugiere que el trabajo implica la subjetividad y la identidad
de todos aquellos que se involucran de forma auténtica en la ética de un
trabajo de calidad. El trabajo puede generar lo mejor, cuando se
abre a sublimación y permite llevar a cabo una actividad socialmente
valorizada. Los suicidios en el trabajo en Francia aparecieron recientemente
mente, dado que los primeros que fueron censados remontan a
1995. Marcan un giro histórico en la medida en que señalan
el surgimiento del sufrimiento ético en aquellos que son llevados, por
nuevas formas de organización del trabajo, viviendo la experiencia de
traer a sí mismo.
TRABAJOVIVOYTEORÍASOCIAL
Este giro histórico es una amenaza para los individuos, pero también es
una amenaza para la civilización, porque marca la posibilidad de rom-
por la continuidad entre el trabajo cotidiano y la cultura. La cultura,
de hecho, es lo que se acumula en las obras humanas a lo largo del tiempo
para honrar a vida. E las obras humanas son y serán siempre el resultado
de un trabajo, siempre que no sea solo un trabajo de producción,
poesía, pero también el resultado de un trabajo, es decir, un trabajo
do próprio sobre si mesmo, de uma requisição de trabalho, que estampa o
sello de la subjetividad en una producción o en una obra. O, para decirlo
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo |25
de otra forma, el trabajo de la cultura, el Kulturarbeit de Freud, no con-
siste solamente en las obras realizadas por los «grandes hombres», es decir, los
pintores y escultores, compositores y filósofos, pensadores y
los investigadores. La producción de las obras culturales pasa también por
relaciones de cooperación y de transmisión, e implica a veces la participación
pación de un gran número de individuos, ya sea para construir
pirámides o puentes colgantes, de fundar ciudades o instituciones, res-
taurar monumentos históricos o escenificar una ópera. Y cuando, en lugar de
de agrupar las contribuciones de cada uno alrededor del entusiasmo de parti-
cipar en una obra conjunta, una empresa o una institución destruye las
relaciones de convivencia necesarias para la cooperación, cuando empuja
ciertos individuos para el suicidio, laKulturarbeit ya no está en la orden
del día. Lo que se dibuja es antes el espectro de la quiebra de esta empresa
o colapso de esta institución y, si no conseguimos detener la expansión
de este proceso, es la decadencia de la Kultur.
E de facto o trabalho não é neutro face ao viver em conjunto. Ou o
el trabajo, a través de la actividad deóntica, funciona como un medio poderoso para
crear, para transmitir lazos sociales de cooperación, o destruye esos lazos
sociales y hace surgir la desolación.
Si insisto en este punto es porque plantea cuestiones teóricas interesantes
santes. La clínica del trabajo, de hecho, sugiere que el motor más potente
de formación de lazos sociales es el trabajo. Es para poder cooperar en
obras comunes que los seres humanos buscan vías de deliberación cole-
tiva orientada para la escucha del otro y se esfuerzan así por conjurar
los riesgos de violencia originados por la economía pulsional, la sexualidad
y el inconsciente. Freud lo había previsto. Lo cito (“El malestar en la cultura
Kultur”, OCFP,XVIII, p. 267, nota de rodapé): «Na ausência de uma
predisposición particular prescribiendo imperativamente la orientación para
los intereses vitales, el trabajo profesional común, accesible a todos,
puede tomar el lugar que le es dado por el sabio consejo de Voltaire. No
es posible apreciar de forma satisfactoria, en el contexto de un breve
visión de conjunto, el significado del trabajo para la economía de la libido.
Ninguna otra manera de llevar tu vida se conecta tan sólidamente
el individuo a la realidad como el énfasis puesto en el trabajo, que lo inserta
seguramente al menos en parte de la realidad, la comunidad
humana. La posibilidad de desplazar una gran parte de los componentes-
tus libidinosas, narcisistas, agresivas e incluso eróticas para la profesión y
para las relaciones humanas asociadas a esto confiere al trabajo un valor
que lo convierte en indispensable para que el individuo pueda afirmar y justificar la
26|ChristopheDejours
su existencia en la sociedad. La actividad profesional permite buscar
una satisfacción particular cuando es elegida libremente, por lo tanto, permite
utilizar a través de la sublimación las inclinaciones existentes, los movimientos pul-
sionales perseguidas o constitucionalmente reforzadas.» Efectivamente
las relaciones entre el trabajo y la sublimación, desde la perspectiva de la clínica del
trabajo, aparecen claramente como base del lazo social. Freud es más
reservado. No solamente el pasaje que acabo de citar figura solamente
en nota al pie, pero esta nota termina con un comentario ambiguo
sobre el trabajo. Lo cito: «Y sin embargo el trabajo, mientras vía para la
La felicidad es poco apreciada por los hombres. No nos apresuramos para
esto como para otras posibilidades de satisfacción. La gran mayoría
dos hombres no trabajan sino empujados por la necesidad y, de esta
aversión natural al trabajo que tienen, surgen los problemas sociales más
árduos.» (ibidem)
Entre una teoría del lazo social fundada sobre el trabajo y la coope-
raza y la teoría social formulada por Freud en la «Psicología de las masas
e análisis del yo», no hay una continuidad nada evidente. De resto, en
En su análisis de la crisis de la cultura, Freud hace pocas referencias a la teoría
social de 1921.
El objeto teórico de esta discusión se puede resumir de manera lapidaria:
¿Qué está en la base del lazo social? El amor (y la libido), como el
defiende a Freud en la «Psicología de las masas», o el trabajo (y la sublimación
¿acción)? No amor y trabajo, sino amor o trabajo. No una afirmación,
más antes una cuestión que, en el transcurso de esta exposición, me permito
dirigir a los psicoanalistas interesados en la teoría social, cuestión que me
parece constituir un verdadero desafío para poder retomar, y de forma
bastante urgente, la cuestión fundamental del Kulturarbeit.
CONCLUSIÓN
De este recorrido entre la clínica del trabajo y la sublimación, se pueden extraer
varias conclusiones.
1 – La sublimación no es una. Podemos descomponerla en:
– un primer nivel, implicando principalmente la relación del sujeto
consigo propio, entre “corpropiación” y expansión de las capacidades
del cuerpo
– un segundo nivel, implicando principalmente la relación con el otro,
entre el reconocimiento y la solidificación de la identidad
La Sublimación, entre Sufrimiento y Placer en el Trabajo |27
– un tercer nivel, implicando principalmente la relación con apólis,
la cultura, la civilización, entre el trabajo cultural y la realización de uno mismo
mismo y de su idiosincrasia
2 – La sublimación no es solo patrimonio de los «große Männer». Ella está
en todo tipo de trabajo siempre que este último sea desempeñado
en el sentido de la búsqueda de la calidad y cuando, para hacerlo, haya un
esfuerzo por respetar el reglamento profesional (ética profesional).
3 – La sublimación, limitada a los dos primeros niveles, el de la copropria-
acción del mundo y el del reconocimiento por el otro, constituye la «sublimación
común». Teniendo una influencia poderosa sobre la identidad y sobre la
salud mental, puede a pesar de todo ser afectada incluso con el esfuerzo
sea puesto al servicio del peor (fabricar armas de destrucción masiva, por
ejemplo, conducir los trenes para transportar al rebaño humano para
los hornos crematorios…). Por el contrario, cuando la sublimación es deliberada
radicalmente orientada en el sentido de honrar la vida y asume las exigencias
daKulturarbeit, surge a sublimação no sentido mais clássico do termo,
que podríamos denominar «sublimación extraordinaria».
4 – Potencialmente, la sublimación ofrece beneficios esenciales para la
salud mental, en términos de crecimiento de los registros de sensibilidad del
cuerpo, de la identidad y del amor propio. Al contrario, las organizaciones
del trabajo que impiden la sublimación, como el Taylorismo o la evalua-
La evaluación individualizada del rendimiento es perjudicial para la salud mental.
El trabajo no puede ser neutral en lo que respecta a la salud mental, o
genera lo mejor por medio de la sublimación, o genera lo peor, la
punto de poder, a través del sufrimiento ético, conducir a la ruina del amor propio
e a passagem ao ato suicida.
El trabajo vivo puede claramente jugar un papel esencial en la estru-
turación o en la desestructuración del lazo social. La renuncia a la satisfacción
la pulsión sexual (Triebverzicht), que está en la origen de la sublimación, es
tal vez el mejor candidato para hacerse cargo de la naturaleza del lazo social, en
vez de la libido y del amor, como defiende Freud en la «Psicología de las masas
y análisis del yo.
Sublimación, entre el placer y el sufrimiento en el trabajo
RESUMEN: Basado en las contribuciones conceptuales de, el autor discute cómo el
la clínica del trabajo nos permite repensar el concepto psicoanalítico de sublimación. De hecho,
para dar contenido al destino instintivo que Freud caracterizó como un
28|ChristopheDejours
cambio de propósito, se debe recurrir a un análisis clínico detallado de primer nivel de
sublimación, es decir, inteligencia en acción. Además, se debe considerar el
reconocimiento social de la actividad como un segundo nivel de sublimación. Finalmente, el llamado
El trabajo cultural puede ser asimilado a un tercer nivel de sublimación.
sublimación, clínica del trabajo, reconocimiento, psicodinámica del trabajo.
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