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COLUMNA

Influencia y poder de la literatura


rumana
IGNACIO VIDAL-FOLCH
1 OCT 2011

Dos figuras intelectuales de perfil muy diferente, pero igualmente


estimulantes, patronean simbólicamente la literatura rumana,
invitada de honor este año a Liber. Por un lado, naturalmente,
Norman Manea, creador de fama internacional, tan agudo ensayista
como narrador, también narrador de su propia peripecia en El
regreso del hooligan, escritor contundente e incómodo. Como suele
pasar en casos semejantes aunque sus libros tienen una buena
recepción, Manea no es un autor "amado" en su tierra: se exilió
cuando otros tuvieron que quedarse, o escogieron quedarse y
soportar como fuese la siniestra chifladura del régimen totalitario en
sus postrimerías. Para colmo este príncipe de la tradición liberal,
humanista y cosmopolita es profesor en EE UU, vive en NY, tiene
dinero y éxito, y aunque escriba en rumano publica inmediatamente
en inglés. Fácilmente se explica que resulte insoportable.

La otra figura intelectual, de influencia enorme, y de un poder más


directamente eficiente, es el polígrafo Horia-Roman Patapievici,
director del Instituto de Cultura, el Cervantes rumano; como no hay
en el mundo una masiva demanda de aprendizaje de la lengua
rumana esta institución concentra sus energías en la agitación
cultural dentro de las fronteras y en la recuperación y difusión de la
literatura clásica y contemporánea en el extranjero. En España,
donde viven censados más de un millón de rumanos, y algunos más
indocumentados, el Instituto es especialmente activo, y eso explica -
junto, naturalmente, a la calidad de los autores y la devoción de los
traductores, algunos competentes; otros, voluntariosos- que la
literatura rumana esté tan ampliamente representada en nuestras
librerías. Discípulo y apóstol de Mircea Eliade, Patapievici participa
en los debates públicos en la prensa con asiduidad y junto a los
filósofos Gabriel Liiceanu y Andrei Plesu, invitados frecuentes
a Polemicile TVR cultural (Las polémicas del canal cultural de tv
rumana), que se emite los viernes a las 14 horas, y es de gran
calidad intelectual, conforma el trío más visible e influyente de la
cultura de hoy.

Recuerdo que hace algunos años entrevisté a Patapievici, que


acababa de publicar aquí El hombre reciente -un prolijo ensayo
contra el materialismo y la fascinación contemporánea por el
cambio permanente, y a favor de un regreso a las ideas de
trascendencia, de superación y de religión- y cuando hablábamos de
la rampante corrupción que socavaba el desarrollo del país, él lo
explicaba como un clásico signo de una época de transición, que
previsiblemente iría desapareciendo según el capitalismo se
perfeccionase. La transición fue, en Rumanía como en otros países
del Pacto de Varsovia, una merienda de negros. Entre los narradores
rumanos de hoy destacan dos autoras que en los años noventa
después de dejar la literatura para combatir en la arena del
periodismo, a favor de la consolidación de una sociedad civil activa y
consciente, han regresado a los orígenes, quizás cansadas de
esfuerzos melancólicos. La poetisa Ana Blandiana es la autora, o una
de las autoras rumanas más conocidas también en el extranjero.
Durante el totalitarismo fue una de las primeras voces que se
permitieron sacudirse el yugo del proletcult (estética del realismo
socialista importada de la URSS) para convertirse también en una
singular, vigilada y a regañadientes tolerada narradora que
practicaba una ficción fantástica o una variante europeo-oriental del
realismo mágico americano, una variante tenebrista, angustiosa,
como comprobarán quienes penetren en Las cuatro
estaciones. Gabriela Adamesteanu, la autora de la novela ambiciosa
y de lenta cocción (diez años) Una mañana perdida, que reproduce,
según dicen con un "oído absoluto", el habla de una pléyade de
personajes, y cuenta sus temores y los conflictos de su vida
cotidiana en los años finales del antiguo régimen, con gran
elegancia estructural y eficacia narrativa, en 1990 se metió en el
activismo periodístico como fundadora y directora de la muy
influyente Revista 22. Hace unos años dejó la prensa y regresó a la
literatura, publicando desde entonces dos nuevos libros y
reeditando los antiguos.

Hay en Bucarest dos grandes editoriales: Polirom, nacida en 1995,


traduce, a menudo con gran celeridad, la ficción contemporánea
europea, y tiene también colecciones dedicadas a escritores locales
de hoy, algunos excelentes, como Dan Lungu (Soy un vejestorio
comunista penetra con precisión psicológica, sentido del humor y
empatía crítica en la mentalidad de los nostálgicos del totalitarismo)
y Filip Florian (Dedos meñiques, un alarde estilista de prosa musical,
concentrada, exuberante, disuasoria para lectores perezosos o
apresurados). Es el "regreso a lo nuestro", el gusto por los autores
autóctonos para explicar el pasado reciente y el presente, como
pasó también en España tras la dictadura. En el catálogo de la otra
gran editorial, Humanitas, fundada en 1990, considerada más
prestigiosa y/o exquisita, figuran los autores de la diáspora -Cioran,
Eliade, Ionesco, Goma, etcétera- y contemporáneos como el mismo
Patapievici y Mircea Cartarescu.

Doy por sentado y por probado que todos los autores ya


mencionados son inteligentes. Cartarescu, que fue el mejor poeta de
la generación de los ochenta, es inteligentísimo y complejo, y un
autor tan celebrado por sus relatos largos o novelas cortas (Travesti,
REM) que publica como delgados libros (a la manera de un César
Aira) como en las novelas río de la trilogía Cegador, y capaz también
de experimentos comerciales como Por qué nos gustan las
mujeres, que publicó por entregas en la edición rumana de la
revista Elle.

Rumanía es el país invitado en Liber 2011, Feria Internacional del


Libro, que se celebrará entre el 5 y 7 de octubre en el pabellón 6 de
la Feria de Madrid. [Link]/ferias/liber. Ignacio Vidal-
Folch (Barcelona, 1956) es autor, entre otras obras, del libro de
relatos Noche sobre noche(Destino. Barcelona, 2010. 368 páginas.
20 euros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de


octubre de 2011

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