INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC
MAESTRA: ELENA LOPEZ LOPEZ
ALUMNO: BRAYAN ANTONIO BUENDIA SANCHEZ
MATERIA: NUTRICION HUMANA
TEMA 5: TRATAMIENTO NUTRICIONAL DE LAS ENFERMEDADES CARDIOMETOLICAS
HCA C.D DE JUCHITAN DE ZARAGOZA, OAXACA
SEGUNO SEMESTRE GRUPO B
5.1 Tratamiento nutricional de la Diabetes Mellitus tipo 1
La alimentación es una de las principales bazas en el tratamiento de la diabetes y, a su vez, uno de
los aspectos más duros a seguir para los pacientes. En la actualidad se acepta que no existe una
«dieta para diabéticos», sino una serie de recomendaciones que permiten individualizar el plan
alimenticio de cada paciente en función de sus características. Así, en contra de lo que
tradicionalmente se pensaba, estas recomendaciones no excluyen al azúcar u otros dulces del plan
alimenticio del diabético, siempre y cuando la suma de hidratos de carbono no supere el máximo
preestablecido y se respete un porcentaje de macronutrientes equilibrado.
El término diabetes mellitus comprende un grupo de trastornos de etiología y patogenia variadas
que se caracterizan por una elevación de la concentración sanguínea de glucosa (hiperglucemia),
como resultado de un defecto en la secreción de insulina y/o de su acción. Como consecuencia se
presentan alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y lípidos y
desarrollo de complicaciones, tanto a corto como a largo plazo. Las complicaciones agudas
consisten en hiperglucemia intensa que determina poliuria, aumento de la sed, deshidratación,
pérdida de peso, alteraciones visuales, fatiga y cetoacidosis. Además, los diabéticos que no
presentan un tratamiento adecuado pueden ser más propensos a las infecciones y mostrar una
mala cicatrización de las heridas. Las complicaciones a largo plazo consisten en el desarrollo de
alteraciones microvasculares como la retinopatía y la neuropatía, la formación acelerada de
cataratas y enfermedad macrovascular precoz con cardiopatía isquémica, enfermedad
cerebrovascular y enfermedad vascular periférica.
Diabetes tipo 1: La diabetes tipo 1 comprende el 5-10% de todos los diagnosticados y se
caracteriza por la destrucción de las células beta pancreáticas. Aunque puede presentarse a
cualquier edad, la mayor parte de los diagnosticados son personas menores de 30 años, con una
frecuencia máxima alrededor de los 10-12 años en niñas y los 12-14 años en niños. Tiene dos
formas: la diabetes mellitus mediada por factores inmunitarios y la diabetes mellitus idiopática
Especificaciones de la dieta: Estos pacientes suelen estar delgados y deberían recibir un
aporte energético suficiente para alcanzar un peso corporal deseable. Es importante el
cumplimiento del horario, la regularidad y la composición de las comidas. Se deben
consumir 6 comidas al día (desayuno, merienda, almuerzo, merienda, comida y cena).
La distribución de energía total debe ser de la forma siguiente
Desayuno 20 %
Merienda 10 %
Almuerzo 30 %
Merienda 10 %
Comida 25 %
Cena 5%
Conteo de carbohidratos
El conteo de carbohidratos es un método que permite a las personas con diabetes calcular la
cantidad de carbohidratos en los alimentos que consumen. Esto les ayuda a determinar la
cantidad de insulina que necesitan para controlar sus niveles de glucosa en la sangre.
Importancia del conteo de carbohidratos en la DM1.
Cómo realizar el conteo de carbohidratos:
Leer las etiquetas de los alimentos: Las etiquetas de los alimentos proporcionan información sobre
la cantidad de carbohidratos en una porción. Utilizar tablas de conteo de carbohidratos: Existen
tablas que proporcionan la cantidad de carbohidratos en diferentes alimentos y porciones. Estimar
cuando no hay etiquetas disponibles: En el caso de alimentos sin etiquetas, se pueden utilizar
estimaciones basadas en alimentos similares o en el tamaño de la porción. Considerar otros
factores: Además de los carbohidratos, otros factores como la fibra, la grasa y la proteína pueden
afectar la absorción de glucosa y deben tenerse en cuenta al calcular la dosis de insulina.
Monitoreo de la glucosa en sangre: Es importante monitorear regularmente los niveles de glucosa
en la sangre para ajustar la dosis de insulina según sea necesario. El conteo de carbohidratos es
una herramienta útil, pero la respuesta individual a los alimentos y la actividad física pueden
variar, por lo que es importante realizar un seguimiento continuo.
5.2 tratamiento nutricional de la diabetes mellitus tipos 2
La dieta es un componente esencial para el tratamiento de la diabetes tipo 2 (DM2) y para su
prevención.
Los objetivos de la terapia nutricional en el paciente con DM2 son: Conseguir y mantener un peso
objetivo. Conseguir el objetivo individualizado de glucemia, tensión arterial y lípidos. Prevenir o
retrasar las complicaciones de la diabetes. Mantener el placer de comer aportándole mensajes
acerca de la elección de los alimentos.
Distribución de macronutrientes
No hay una distribución de calorías ideales entres carbohidratos, grasas y proteínas. Debemos
adecuar la dieta a las creencias, las preferencias, el nivel sociocultural y las habilidades y barreras
para el cambio de nuestros pacientes y teniendo en cuenta nuestros objetivos metabólico
Recomendaciones sobre la ingesta de hidratos de carbono:
Evitar los carbohidratos refinados y alimentos con azúcares añadidos, como precocinados,
pastelería y bollería. En esta misma línea, evitar también los zumos de frutas y los refrescos tanto
azucarados como edulcorados. Aunque los estudios no son concluyentes, es preferible ingerir
hidratos de carbono con índice glucémico bajo. Se basará sobre todo en el consumo de cereales
integrales, legumbres, vegetales y frutas. Los pacientes con suplementos de insulina rápida antes
de las comidas deben aprender a calcular las raciones de hidratos de carbono. En los pacientes con
insulina a dosis fija debemos enseñarles un reparto de hidratos de carbono relativamente fijo en
tiempo y cantidades. Para muchos pacientes (ancianos, pacientes con alteración cognitiva o
aquellos con nivel cultural bajo) el método del plato puede ser una buena alternativa
Recomendaciones sobre la ingesta de proteínas:
En aquellos pacientes que no tengan enfermedad renal y en los que deseemos una pérdida de
peso pueden ser más útiles dietas con alto contenido en proteínas (20-30 % de la ingesta calórica).
En pacientes con insuficiencia renal o proteinuria, debemos aconsejar una ingesta proteica de 0,8
gr/kg de peso corporal. Son preferibles proteínas de origen vegetal4 o procedentes de lácteos
desnatados
Recomendación sobre ingestión de grasas:
Es más importante la calidad de las grasas que la cantidad: una dieta mediterránea alta en grasas
(alrededor del 40 % de las calorías en forma de grasas), pero rica en grasas monoinsaturadas
mejora tanto el control de la glucemia como los eventos cardiovasculares en comparación con una
dieta baja en grasas. Se recomienda la ingesta de ácidos grasos omega 3, provenientes del
pescado, frutos secos o semillas para prevenir la enfermedad CV. Esto se consigue con dos o tres
raciones de pescado a la semana siendo al menos una de ellas de pescado azul. GRADO B.
No se recomiendan suplementos de ácidos grasos omega 3. Los ácidos grasos trans e industriales
no empeoran el control de la glucemia pero sí de los otros factores de riesgo cardiovascular y del
riesgo cardiovascular.
Recomendaciones sobre la ingesta de fibra
Una dieta rica en fibra disminuye la probabilidad de eventos cardiovasculares. Se recomienda una
dieta con una ingesta entre 25 y 30 gr de fibra
Ingestión sobre algunos alimentos:
Los frutos secos parecen tener un efecto neutro en el control de la glucemia, pero podrían tener
un efecto beneficioso en la disminución de eventos cardiovasculares. Un consumo de 30 gr entre 3
y 7 días por semana de nueces, avellanas o almendras podría ser adecuado.
Los huevos, fuente barata de proteínas de alta calidad, también parecen tener un efecto neutro en
el control de la glucemia y, en cantidad moderada (unos 4 a la semana), no parecen tener efecto
perjudicial en eventos cardiovasculares en pacientes con DM2. No es preciso prohibir el consumo
moderado de huevos. Las legumbres son alimentos ricos en proteínas vegetales, fibra y de una
gran variedad de micronutrientes, teniendo además un bajo índice glucémico. El consumo
recomendado es de una taza o un cazo tres veces por semana
5.3 índice glucémico
El índice glucémico (IG) es una medida de la rapidez con la que un alimento puede elevar su nivel
de azúcar (glucosa) en la sangre. Únicamente los alimentos que contienen carbohidratos tienen un
IG. Los alimentos tales como aceites, grasas y carnes no tienen un IG, aunque en las personas con
diabetes, estos pueden afectar el azúcar en la sangre. En general, los alimentos con un IG bajo
aumentan lentamente la glucosa en su cuerpo. Los alimentos con un IG alto incrementan
rápidamente la glucosa en la sangre.
No todos los carbohidratos trabajan de la misma manera en el cuerpo. Algunos provocan una
subida rápida de azúcar en la sangre, mientras que otros trabajan más lentamente, evitando
aumentos grandes o rápidos del nivel de azúcar en la sangre. El índice glucémico aborda estas
diferencias al asignar un número a los alimentos que refleja la rapidez con la que incrementan la
glucosa en la sangre en comparación con la glucosa (azúcar) pura. La escala del IG va de 0 a 100. La
glucosa pura tiene el IG más alto y se le asigna un valor de 100.
El consumo de alimentos con un IG bajo lo puede ayudar a alcanzar un control más estricto sobre
el nivel de azúcar en su sangre. Prestar atención al IG de los alimentos puede ser otra herramienta
para ayudar a controlar la diabetes, junto con el conteo de carbohidratos. Seguir una dieta con un
IG bajo también puede ayudar a bajar de peso.
Los IG se clasifican en 3 categorías (según la absorción digestiva):
Bajo (o muy bajo) IG : <55
Medio ( o bajo) IG: 55-69
Alto IG: >70
5.4 Manejo nutricional de las dislipidemias
La salud de la persona se genera por una interacción entre la genética y los factores ambientales,
los que, idealmente, se deberían identificar y estudiar para determinar la responsabilidad que
tiene cada uno de ellos en las distintas alteraciones del estado de salud; pero esto no es nada fácil
y en muchos casos no se ha logrado. El perfil genético del ser humano no ha cambiado en 10.000
años, pero las sociedades occidentales industrializadas han cambiado la forma de alimentarse y de
gastar energía en forma dramática, aumenta la ingesta calórica y disminuye el gasto energético
hasta el punto de provocar la aparición de enfermedades crónicas, como las dislipidemias.
Los diseños terapéuticos efectuados desde el punto de vista nutricional han tenido resultados
diversos. La literatura y la experiencia personal enseñan que el colesterol de la dieta tiene una
gran participación en la relación salud-enfermedad y que existe una respuesta individual
compensatoria, tanto de la restricción como de la sobrecarga de colesterol. Es importante conocer
la influencia de los ácidos grasos de la dieta sobre los niveles de los distintos tipos de colesterol, ya
que esto determinará las recomendaciones nutricionales según el tipo de hipercolesterolemia que
presente el paciente.
Colesterol y ácidos grasos
Los ácidos grasos de la dieta tienen efectos moduladores sobre el colesterol sérico. En el caso de
los ácidos grasos saturados, el mirístico y palmítico son ácidos grasos hipercolesterolémicos
El ácido esteárico aún se considera neutro, afortunadamente, porque es el ácido graso de los
chocolates. Con respecto a los ácidos grasos que ya tienen un doble enlace o más, o sea los mono
o poliinsaturados, se sabe que estimulan la esterificación del colesterol y dejan poco colesterol
libre en el medio intracelular, de modo que éste tiene una gran avidez por el colesterol circulante
y se genera un estado antiaterogénico
Recomendaciones:
Las guías que presenta el National Cholesterol Education Program en el informe ATP III
recomiendan que, para el manejo del síndrome metabólico, se debe corregir el sobrepeso y la
obesidad y se debe evaluar el porcentaje de calorías provenientes de grasas y de hidratos de
carbono, de modo de consumir menos de 30% de las calorías totales en forma de lípidos; es decir,
se recomienda una dieta hipograsa. Se debe consumir menos de 7% a 8% de las calorías en forma
de grasas saturadas, aumentar el consumo de grasas monoinsaturadas y bajar el consumo de
colesterol a menos de 200 mg al día. Antes, en la fase 1 se hablaba de menos de 300 mg, pero hoy,
en forma definitiva, se habla de menos de 200. También es necesario incrementar el consumo de
fibra de 10 gr a 25 gr al día, ya que la fibra reduce el índice glicémico de la dieta, lo que mejoraría
también el síndrome de resistencia insulínica. La fibra soluble es la que tiene el mayor efecto
metabólico; por una parte obstaculiza la circulación enterohepática de las sales biliares, con lo que
el organismo debe utilizar colesterol para formar más de dichas sales, y, por otra parte, por su
consistencia de tipo gel, aumenta el espesor de la capa de agua que no se agita en el intestino y
obstaculiza la absorción de la glucosa en el síndrome metabólico.