4.3 Sistema de salud en México.
Estructura y cobertura:
El sistema mexicano de salud comprende dos sectores, el público y el privado.
Dentro del sector público se encuentran las instituciones de seguridad social [Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
(ISSSTE), Petróleos Mexicanos (PEMEX),
Secretaría de la Defensa (SEDENA), Secretaría de Marina (SEMAR) y otros] y las instituciones y
programas que atienden a la población sin seguridad social [Secretaría de Salud (SSA), Servicios
Estatales de Salud (SESA), Programa IMSS-Oportunidades (IMSS-O), Seguro Popular de Salud
(SPS)]. El sector privado comprende a las compañías aseguradoras y los prestadores de servicios
que trabajan en consultorios, clínicas y hospitales privados, incluyendo a los prestadores de
servicios de medicina alternativa.
¿Quiénes son los beneficiarios?
De acuerdo con el artículo 4° de la Constitución Política de México, la protección de la salud es un
derecho de todos los mexicanos. Sin embargo, no todos han podido ejercer de manera efectiva
este derecho. El sistema mexicano de salud ofrece beneficios en salud muy diferentes
dependiendo de la población de que se trate. En el país hay tres distintos grupos de beneficiarios
de las instituciones de salud:
• Los trabajadores asalariados, los jubilados y sus familias;
• Los auto empleados, trabajadores del sector informal, desempleados y personas que se
encuentran fuera del mercado de trabajo, y sus familias, y
• La población con capacidad de pago.
Los trabajadores del sector formal de la economía, activos y jubilados, y sus familias son los
beneficiarios de las instituciones de seguridad social, que cubren a 48.3 millones de personas. El
IMSS cubre a más de 80% de esta población y la atiende en sus propias unidades con sus propios
médicos y enfermeras. El ISSSTE da cobertura a otro 18% de la población asegurada, también en
unidades y con recursos humanos propios. Por su parte, los servicios médicos para los empleados
de PEMEX, SEDENA y SEMAR en conjunto se encargan de proveer de servicios de salud a 1% de la
población con seguridad social en clínicas y hospitales de PEMEX y las Fuerzas Armadas, y con
médicos y enfermeras propios.
El segundo grupo de usuarios incluye a los autoempleados, los trabajadores del sector informal de
la economía, los desempleados y las personas que se encuentran fuera del mercado de trabajo, así
como sus familiares y dependientes.
Se trata de la población no asalariada, que debe distinguirse de la población que trabaja en el
sector informal de la economía, que es sólo una parte de aquel universo. Tradicionalmente, este
sector de la población había recurrido, para resolver sus necesidades de salud, a los servicios de la
SSA, los SESA y el IMSS-O, y recibía servicios sobre una base asistencial. En la primavera de 2003, el
congreso aprobó una reforma a la Ley General de Salud que dio origen al Sistema de Protección
Social en Salud (SPSS) y su brazo operativo, el SPS. Este seguro entró en operación el 1° de enero
de 2004 y cubrirá en un lapso de siete años a los mexicanos que habían quedado excluidos de la
seguridad social convencional. Junto con sus familias, estos mexicanos representaban
aproximadamente a la mitad de la población del país. En 2008, el SPS contaba con más de 27
millones de afiliados.
Estas cifras nos indican que en México todavía hay más de 30 millones de personas sin protección
social en salud. Esta población recurre, para atender sus necesidades de salud, a los servicios de la
SSA, los SESA e IMSS-O. Alrededor de 24 millones se consideran responsabilidad de la SSA y los
SESA, y alrededor de siete millones se atienden en las unidades del programa IMSS-O.
Finalmente está la población que hace uso de los servicios del sector privado, a través de planes
privados de seguro o pagos de bolsillo. Cabe destacar que tanto las personas con seguridad social
como los pobres del campo y la ciudad que regularmente hacen uso de los servicios de la SSA, los
SESA o IMSS-O, utilizan también los servicios de salud del sector privado, en particular los servicios
ambulatorios.
¿En qué consisten los beneficios?
El IMSS cuenta con un régimen obligatorio, que protege a la mayoría de sus afiliados, y un régimen
voluntario. El régimen obligatorio comprende cinco ramos básicos de protección social: seguro de
enfermedad y maternidad, seguro de riesgos de trabajo, seguro de invalidez y vida, seguro de
retiro y vejez, prestaciones sociales, y seguro de guardería y otros.
El seguro de enfermedades y maternidad garantiza atención médica, quirúrgica, farmacéutica y
hospitalaria desde el primero hasta el tercer nivel, ayuda para lactancia y subsidios por
incapacidades temporales. Las personas no asalariadas pueden establecer un convenio voluntario
con el IMSS a fin de obtener parte de los beneficios médicos del seguro de enfermedades y
maternidad.
Los afiliados al ISSSTE, que son todos empleados del gobierno y sus familias, y los pensionados y
jubilados, cuentan con un conjunto de beneficios similares a los que ofrece el IMSS. Su seguro de
salud garantiza el acceso a servicios de medicina preventiva, maternidad, atención médica,
quirúrgica, hospitalaria, farmacéutica, y de rehabilitación física y mental.
Los asegurados de PEMEX, SEDENA y SEMAR cuentan con beneficios parecidos a los del IMSS e
ISSSTE, incluyendo atención médica, quirúrgica y hospitalaria de primero, segundo y tercer niveles;
cobertura farmacéutica y de rehabilitación; seguro por riesgos de trabajo, jubilación e invalidez.
EI SPS garantiza el acceso a un paquete con alrededor de 260 intervenciones de salud, con sus
respectivos medicamentos, que los afiliados reciben en las unidades de los SESA. También ofrece
un paquete de 18 intervenciones de alto costo, dentro de las que se incluye el tratamiento para
cáncer en niños, cáncer cervicouterino, cáncer de mama, VIH/Sida y cataratas.
La población no asegurada recibe en las unidades de los SESA beneficios muy heterogéneos:
servicios ambulatorios básicos en los centros de salud rurales y un conjunto más o menos amplio
de intervenciones en las grandes ciudades. Por último, el IMSS-O ofrece servicios sobre todo en
zonas rurales a través de clínicas de primer nivel y hospitales rurales de segundo nivel. La atención
se concentra en servicios de medicina general ambulatoria y servicios hospitalarios materno-
infantiles.
Financiamiento:
¿Quién paga?
Los servicios de salud que prestan las instituciones de seguridad social a sus afiliados se financian
con contribuciones del empleador (que en el caso del ISSSTE, PEMEX y Fuerzas Armadas es el
gobierno), contribuciones del obrero o empleado y contribuciones del gobierno. La SSA y los SESA
se financian con recursos del gobierno federal en su mayoría, gobiernos estatales y pagos que los
usuarios hacen al momento de recibir la atención. El IMSS-O se financia con recursos del gobierno
federal, aunque lo opera el IMSS. El SPS se financia con contribuciones del gobierno federal, los
gobiernos estatales y los individuos. Los hogares de menores recursos están exentos de estos
pagos. Con estos recursos, el SPS le compra servicios para sus afiliados a los SESA.
¿A cuánto asciende el gasto en salud?
El gasto total en salud como porcentaje del PIB aumentó de 5.1% en 2000 a 5.9% en 2008. Sucedió
lo mismo con el gasto per cápita en salud, que pasó de US $ 508 en 2000 a US $890 en 2008. El
gasto en salud como porcentaje del PIB está por debajo del promedio latinoamericano (6.9%) y
muy por debajo de lo que dedican a la salud países como Argentina (9.8%),
Colombia (7.4%), Costa Rica (8.1%) y Uruguay (8.2%).
En 2008 el gasto público en salud representó 46.7% del gasto total en salud. Aunque lentamente,
este porcentaje se ha venido incrementando. En 1990 el gasto público concentraba 40.4% del
gasto total en salud.
En 2008 el gasto público en salud ascendió a 330339 millones de pesos (alrededor de 30 mil
millones de dólares). La mayor parte de este gasto correspondió a la SSA (45.2%), seguida del IMSS
(42%) y el ISSSTE (9.7%).
El gasto público per cápita en salud ascendió en 2007 a US$ 415.14 Existen, sin embargo,
diferencias importantes entre poblaciones. El gasto público per cápita en salud en población con
seguridad social es todavía mayor que el gasto público per cápita en población sin seguridad
social. En 2007, el gasto privado en salud concentró 54.6% del gasto total en salud.
Alrededor de 93% de este gasto son pagos de bolsillo y 7% corresponde al pago de primas de
seguros médicos privados.
En Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay el gasto de bolsillo concentra 41, 64, 42 y 31% del gasto
privado. México presenta, por lo tanto, una de las cifras más altas de gasto de bolsillo de la región.
Este gasto expone a las familias a gastos catastróficos y/o empobrecedores.
¿Con qué nivel de protección financiera cuentan los mexicanos?
Como ya se mencionó, el alto porcentaje de gasto de bolsillo de México expone a su población a
gastos excesivos por motivos de salud. En 2000 más de tres millones de hogares mexicanos
presentaron gastos catastróficos y/o empobrecedores por motivos de salud. En 2006 esta cifra se
había reducido gracias a la implantación de diversos programas sociales.
Estudios recientes muestran que los gastos excesivos (catastróficos y empobrecedores) por
motivos de salud disminuyeron de 4.1% (alrededor de 2.6 millones de hogares) a 2.7% (alrededor
de 1.8 millones de hogares) entre 2004 y
2008. Estos mismos estudios indican que hay gran variación en la prevalencia de estos gastos.
En la población urbana, 3.92% de los hogares presentaron gastos catastróficos por motivos de
salud en 2008 contra sólo 2.05% en los hogares urbanos. Los hogares que cuentan con seguro de
salud presentaron una prevalencia de 2.67% contra
3.53% en los hogares que no cuentan con seguro de salud.
Finalmente, los hogares con adultos mayores presentan una prevalencia de gastos catastróficos
por motivos de salud de 6.02%, que contrasta con la prevalencia de los hogares que no cuentan ni
con niños ni con adultos mayores, que es de
1.36%
Recursos:
¿Con qué infraestructura y equipo se prestan los servicios de salud?
En México hay 23,858 unidades de salud (2007), sin considerar a los consultorios del sector
privado; 4354 son hospitales y el resto unidades de atención ambulatoria. Del total de hospitales,
1182 son públicos y 3172 privados.
Del total de hospitales públicos, 718 atienden a la población sin seguridad social y el resto a la
población con seguridad social. Alrededor de 86% son hospitales generales y el resto, hospitales
de especialidad.
En el sector privado la gran mayoría de los hospitales son maternidades muy pequeñas. Se calcula
que alrededor de 70% de las unidades privadas con servicios de hospitalización tienen menos de
10 camas y apenas 6% cuentan con más de 25 camas.
Por lo que se refiere a las camas, el sector público cuenta con 79,643 camas (2007). Esto arroja
una razón de 0.75 camas por 1000 habitantes, inferior a la recomendada por la OMS, que es una
cama por 1000 habitantes.
En el país existen más de 19000 unidades públicas de atención ambulatoria. La gran mayoría
pertenece a los SESA (67%) y el IMSS-O (21%). Las instituciones públicas de México cuentan con
poco más de 3000 quirófanos (2008), para una razón de 2.7 por 1000 habitantes. En el rubro de
equipo de alta especialidad se hará mención a los tomógrafos, los equipos de resonancia
magnética y los mastógrafos. Respecto a los tomógrafos, México cuenta con 3.4 por millón de
habitantes. La razón promedio en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE) es de 20.6 tomógrafos por millón de habitantes.
El país cuenta además con 1.5 equipos de resonancia magnética por millón de habitantes, cifra
considerablemente menor a la cifra promedio de los países de la OCDE, que es de 9.8 por millón
de habitantes.
Por último, México cuenta con 267 mastógrafos en el sector público, lo que arroja una
disponibilidad de 9.3 mastógrafos por millón de mujeres de 25 años y más.
Estos mastógrafos generan un promedio de 4.5 mamografías por millón de habitantes. La cifra
promedio de mamografías en los países de la OCDE es de 19.9 por millón de habitantes.
¿Con qué recursos humanos se prestan los servicios?
A pesar de que en los últimos diez años se ha incrementado la cantidad de recursos humanos
empleados dentro del sistema de salud, México todavía enfrenta un déficit relativo de médicos y
enfermeras.
La tasa de médicos por 1000 habitantes a nivel nacional es de 1.85, inferior al promedio de los
países miembros de la OCDE, que es de 3.0, y al de Argentina (3.0) y Uruguay (3.7).
El caso de las enfermeras es muy parecido. La tasa de enfermeras por 1000 habitantes a nivel
nacional es de 2.2, inferior a la cifra promedio de los países de la OCDE, y a la tasa de Uruguay, que
es de 3.5.
Las instituciones públicas cuentan con más de 650,000 trabajadores de la salud (2007). Alrededor
de 171,000 son médicos en contacto con pacientes; 223,000 son enfermeras, y 85,000 son
personal paramédico y personal involucrado en servicios auxiliares de diagnóstico y tratamiento, y
182,000 son personal de salud clasificado como de "otro tipo". No hay información actualizada
sobre el número de médicos y enfermeras que trabajan en el sector privado.
¿Quién genera la información y quién produce la investigación?
La concentración de la información en salud en México es responsabilidad de la Dirección General
de Información en Salud de la SSA. A través del Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS),
publica información sobre nacimientos, muertes, casos de enfermedad, recursos financieros,
recursos humanos, recursos materiales, infraestructura y servicios.
El SINAIS incluye varios subsistemas. Destacan dentro de ellos el Sistema Nacional de Vigilancia
Epidemiológica (SINAVE), el Sistema Automatizado de Egresos Hospitalarios (SAEH) y el Sistema de
Cuentas Nacionales y Estatales en Salud
(SICUENTAS).
Por lo que toca a la investigación, el sistema de salud mexicano cuenta con 12 Institutos
Nacionales de Salud y diversos centros de investigación del IMSS en donde trabajan alrededor de
1200 investigadores de tiempo completo. En estos centros se hace investigación en biomedicina,
medicina clínica y salud pública.
Rectoría:
¿Quién pone orden en el sector salud y cómo se regula la atención?
El gobierno federal, a través de la SSA, tiene como principal tarea la rectoría del sistema, que
incluye la planeación estratégica del sector, la definición de prioridades, la coordinación intra e
intersectorial, las actividades de regulación de la atención a la salud y regulación sanitaria, y la
evaluación de servicios, programas, políticas, instituciones y sistemas.
Algunas de estas tareas, como la regulación de la atención a la salud, las desarrolla en
colaboración con diversos cuerpos profesionales e instituciones de la sociedad civil.
Por lo que se refiere a la regulación de la atención a la salud, México cuenta con mecanismos para
la acreditación de escuelas y facultades de medicina y enfermería; la titulación y certificación de
médicos y enfermeras; la acreditación y certificación de unidades de atención, e instancias de
conciliación y arbitraje, y judiciales, para lidiar con las controversias que pudieran surgir entre los
usuarios y los proveedores de atención a la salud.
En México hay alrededor de 80 escuelas y facultades de medicina, de las cuales 74 están afiliadas a
la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Medicina (ANFEM). De estas últimas, 44 están
acreditadas ante el Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, reconocido
por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES).
La acreditación de la enseñanza de enfermería está en manos del Consejo Mexicano para la
Acreditación y Certificación de la Enfermería (COMACE), también reconocido por el COPAES. En
México existen alrededor de 600 programas de capacitación de enfermería, muy pocos de los
cuales están acreditados.
La certificación de los recursos humanos para la salud ha sido tradicionalmente una
responsabilidad de las instituciones de educación superior y la Dirección General de Profesiones
de la Secretaría de Educación Pública. Para ejercer su profesión, los médicos deben contar con un
título expedido por una institución educativa y una cédula que emite la
Dirección General de Profesiones.
La certificación de los especialistas es responsabilidad de los consejos de las diversas
especialidades médicas, coordinados por la Academia Nacional de Medicina y la Academia
Mexicana de Cirugía.
La certificación de enfermeras todavía no está completamente instaurada, pero el Colegio
Nacional de Enfermeras, la Federación Mexicana de Asociaciones de Facultades y Escuelas de
Enfermería, el Colegio Mexicano de Licenciados en Enfermería y el Colegio de Enfermeros
Militares están diseñando un sistema para la certificación de estos profesionales.
La acreditación de los hospitales, que está a cargo del Consejo de Salubridad General desde 1999,
ha avanzado con cierta lentitud. A fines de 2009 sólo había en el país 256 establecimientos de
atención a la salud con certificado vigente. Lo que sí ha avanzado con cierta celeridad ha sido la
acreditación de las unidades que atienden a los afiliados al SPS. La Ley General de Salud establece
que todas las unidades que prestan atención a los afiliados a este seguro deben acreditarse de
acuerdo con ciertos criterios de calidad, capacidad y seguridad. En el momento actual hay 265
hospitales y 6612 unidades de atención ambulatoria acreditadas, que representan 37 y 38% de los
hospitales y unidades ambulatorias que atienden a la población sin seguridad social,
respectivamente.
En 1996 se creó la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED), su objetivo es resolver las
controversias entre los proveedores de atención y los pacientes a través de la conciliación y el
arbitraje. En caso de que los procesos de conciliación y arbitraje no resuelvan las diferencias entre
proveedores y usuarios, estos pueden recurrir a los tribunales civiles y penales.
¿Quién vigila las actividades que impactan la salud?
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), es la encargada de
proteger a la población de los eventos exógenos que ponen en riesgo la salud o la vida humana
como resultado de la exposición a factores biológicos, químicos o físicos presentes en el medio
ambiente o en los productos o servicios que se consumen.
La COFEPRIS es una agencia de la SSA con autonomía técnica, administrativa y operativa
encargada de realizar tareas de regulación, control y fomento sanitario. Es responsable, entre
otras actividades, de controlar y vigilar los establecimientos de salud; prevenir y controlar los
factores ambientales; promover el saneamiento básico y la salud ocupacional; controlar los riesgos
sanitarios de productos y servicios; realizar el control sanitario del proceso, uso, mantenimiento,
importación, exportación y disposición final de equipos e insumos médicos; regular desde el punto
de vista sanitario la publicidad de actividades, productos y ser vicios; controlar la disposición de
órganos, tejidos y sus componentes, y las donaciones y trasplantes de órganos, tejidos y células de
seres humanos.
También vigila la inocuidad de los alimentos y la calidad bacteriológica y fisicoquímica del agua
para consumo humano, y garantiza la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos que se
producen y venden en el mercado.
¿Quién evalúa?
La Dirección General de Evaluación del Desempeño de la SSA es la encargada de evaluar el
desempeño de los sistemas nacional y estatal de salud, los programas prioritarios, y los servicios
personales y de salud pública.
Los resultados de sus actividades los publica en Rendición de Cuentas, un informe anual que da
seguimiento a los compromisos establecidos en el Programa Nacional de Salud y una serie de
informes en los que se presentan los productos de evaluaciones comparativas de los sistemas
estatales de salud y de las diferentes instituciones de salud.
Voz de los usuarios.
¿Cómo participan los ciudadanos en la gestión y evaluación del sistema?
En 2001 se lanzó en México la Cruzada Nacional por la Calidad de los Servicios de Salud, cuyos
objetivos eran promover un trato digno de los usuarios de los servicios de salud, mejorar los
aspectos técnicos de la atención y garantizar el abasto oportuno de medicamentos.
La Cruzada también se propuso recuperar la confianza de la población en las instituciones. Fue así
que se diseñó un mecanismo que faculta a ciertos grupos y organizaciones de la sociedad civil que
gozan de prestigio y credibilidad para visitar las unidades de atención a la salud y avalar las
acciones a favor del trato digno y la mejora de la calidad de la atención que en ellas se llevan a
cabo.
El llamado "aval ciudadano" puede además exigir resultados, dado el conocimiento que tiene de la
realidad institucional, hacer recomendaciones factibles y, cuando procede, destacar los aspectos
positivos del funcionamiento de las instituciones del sector salud.
Innovaciones:
¿Qué innovaciones recientes se han implantado?
La innovación más reciente del sistema mexicano de salud es la creación del SPSS, cuyo brazo
operativo es el Seguro
Popular de Salud. Este seguro cubrirá en un lapso de siete años a todos los mexicanos que habían
quedado excluidos de la seguridad social convencional. El SPS garantiza el acceso a alrededor de
260 intervenciones esenciales y 18 intervenciones de alto costo.
La SSA ha señalado que la segmentación del sistema mexicano de salud y las transiciones
epidemiológica y demográfica por las que atraviesa el país dieron lugar a cinco grandes
desequilibrios financieros que demandaban una reforma estructural: a) de nivel; b); de origen; c)
de distribución; d) de esfuerzo estatal, y e) de destino de los recursos.
La inversión en salud era insuficiente para atender los retos que planteaban las transiciones
demográfica y epidemiológica, que suponen un creciente predominio de las enfermedades no
transmisibles.
El desequilibrio en el origen se refiere al peso relativo del gasto público en el gasto total en salud.
En México, más de la mitad de los recursos para la salud en 2001 eran privados y, en su mayoría,
gasto de bolsillo.
La segmentación del sistema también había favorecido la concentración de los recursos para la
salud en las instituciones de seguridad social. El gobierno federal asignaba 2.5 veces más recursos
per cápita a la población asegurada que a la población no asegurada.
La descentralización de los servicios de salud representó un avance, pero no se acompañó de
reglas financieras claras que estipularan la corresponsabilidad de los distintos niveles de gobierno.
Esto se reflejó en las abismales diferencias que se registraban entre los estados en materia de
contribución estatal a la salud.
Por último, está el desequilibrio en el destino de los recursos. El sector salud dedicaba cada vez
más recursos al pago de la nómina y cada vez menos recursos al gasto de inversión.
De acuerdo con la SSA, la creación del SPSS permitiría eliminar los desequilibrios que le dieron
origen al incrementar la inversión en salud por lo menos al promedio latinoamericano; modificar la
composición de las fuentes de financiamiento en salud; mejorar la equidad en la distribución de
los recursos públicos; incrementar el compromiso de los gobiernos estatales con el financiamiento
de la atención a la salud de las familias afiliadas al SPS, y asignar recursos crecientes a la
construcción de infraestructura.
Avances significativos:
Pese a los grandes retos que presenta la protección de la salud en México, el sistema de salud
mexicano ha logrado avances importantes:
1.- El Plan maestro de capacitación de inversión de infraestructura sectorial en salud 2013-2018, el
cual establece indicadores que miden el avance de las políticas públicas y en qué medida se logran
sus objetivos. Se ha incrementado el índice de esperanza de vida y ha disminuido la tasa de
mortalidad en el país.
2.- La Política de medicamentos permite a las instituciones de salud como instancias compradoras,
fortalecer su posición en el mercado de medicamentos, compartir información sobre necesidades,
conjuntar las negociaciones de precios, promover una mayor competencia en el mercado de
medicamentos genéricos. El Consejo de Salubridad General pública en el Diario Oficial de la
Federación las actualizaciones al cuadro básico de medicamentos para cumplir con la política de
medicamentos. Se tiene el registro de que 91% de los pacientes cuenta con recetas surtidas. Se
trabaja continuamente en la celebración de convenios y acuerdos que hagan más eficiente el
suministro.
3.- Las guías de práctica clínica han logrado la sistematización y unificación de criterios para la
atención en todo el sistema de salud. Se creó el Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en
Salud (CENETEC) así como el Comité Nacional de guías de práctica clínica.
4.- El expediente clínico electrónico posibilita el acceso a los registros del paciente desde cualquier
unidad médica del sistema. Todavía no se ha implementado totalmente a nivel nacional.
5.- El Sistema integral de calidad en salud, cuyo objetivo es mejorar la calidad de la atención
médica, con base a diagnósticos y estrategias conjuntas.
Contempla la instauración de medidas de prevención de eventos adversos para garantizar la
seguridad en los pacientes.
Procura implementar programas para la prevención, reducción y tratamiento del uso nocivo del
alcohol y tabaco, farmacodependencia y el uso de sustancias psicotrópicas.
Se han implementado una buena cantidad de campañas de salud entre ellas: menos diabetes y
más salud, higiene en las manos, muévete, campañas contra la obesidad, campañas de
vacunación, de planificación familiar, para dejar de fumar, de salud visual, salud bucodental, etc.
6.- La regulación del ejercicio especializado de la cirugía. El Comité Normativo Nacional de
Consejos de especialidades médicas (CONACEM) cuenta con la facultad de otorgar los certificados
vigentes a los médicos para poder ejercer su profesión.
La sociedad está cada vez más informada y, por lo mismo, exige preparación y asertividad del
médico tratante y de todo el personal de salud que le atiende. ¿Quién mejor para evaluar la
capacidad y actualización del médico que sus propios pares, con mayor razón en el caso de las
especialidades médicas?
Retos:
Sin embargo, México tiene todavía muchos desafíos por delante. Catorce millones de mexicanos
padecen diabetes; el Instituto Mexicano del Seguro Social gasta al día 50 millones de pesos en
pacientes con esta enfermedad. Por otro lado, el 70% de los mexicanos padece obesidad o
sobrepeso.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ha propuesto una serie de
soluciones para México en materia de salud, entre ellas: Construir un sistema de salud equitativo,
eficiente, sostenible; ofrecer un cuidado continuo, personalizado, proactivo con orientación
preventiva; desarrollar estándares y directrices nacionales, fortalecer disposiciones para otorgar
licencias médicas; educación profesional continua, publicación de las auditorías nacionales de
calidad en la atención; implementar un Registro Nacional consolidado de pacientes (registros
interoperables de afiliados a los subsistemas).
Diego Valadés, Investigador nacional, llama la atención sobre la pertinencia de construir un
sistema de salud que rompa la fragmentación: las características de la virtual gratuidad de ciertos
servicios y las limitaciones existentes en algunos casos derivadas de vínculos laborales deben de
ser examinadas por el legislador.
Es urgente otorgar a los mexicanos un verdadero sistema de salud universal que erradique la
cobertura desigual entre los diferentes sistemas de aseguramiento.
Otros obstáculos a considerar son el desvío de recursos y la corrupción, la atomización poblacional
(en el año 2020 de acuerdo los indicadores demográficos de la República Mexicana, nuestra
población se incrementará a 127,091 millones de mexicanos); la escasa investigación e invención
de tecnologías mexicanas y la importación de tecnología, farmacéuticos y aparatos médicos.