Resumen sobre Edipo rey
(Sófocles)
Esta obra nos traslada a la época griega, a la ciudad de Tebas, un reino muy productivo
en todo tipo de condiciones, en esos tiempos gobernaban Layo y Yocasta a quienes
un día recibieron la visita de los siervos del dios Apolo, con un mensaje profético que
no tardaría en cumplirse, esta predicción los alarmó de tal manera que para cuando
se cumpliera harían lo posible para que no les afectara.
La profecía anunciaba el nacimiento de un hijo entre Layo y Yocasta, les advirtieron
sobre el niño quien al crecer se volvería asesino de su padre y se convertiría en esposo
de su madre y ella le daría hijos, horrorizados no quisieron darle total credibilidad al
mensaje, pero solo saber que el mensaje venia del dios Apolo se resignaron a buscar
alguna solución.
Después de un largo tiempo la profecía dio su primer paso cuando los reyes de Tebas tuvieron un hijo, Layo con el temor
que le dejo el mensaje de los siervos de Apolo, no tardo en mandar a uno de sus guardias para que mataran al niño, dado
que así se sentiría triunfante y seguro en lo que le restaba de vida sin el temor de tener a su asesino vivo y rondando por
los lugares.
Tres días después del nacimiento del hijo de Layo y Yocasta, le perforaron los pies con un garfio de hierro para luego así
ser llevado a lo más alto de la montaña de Citerón desde esa altura tirarlo proporcionándole la muerte segura, pero Layo
sin saber que el corazón del guardia que llevaría al niño a la muerte, era noble y piadoso sumergido en muy buenos
sentimientos.
Sin deseos de crueldad y con el mayor temor que esta labor le ocasionaba al guardia, cambio el rumbo de la historia que
llevaría el niño, no cumplió la orden que le dio su rey y llevo al niño a Corinto, se dio a uno de los trabajadores de los reyes
de Corinto que al cabo de un momento llevo al niño al palacio, entregándoselo a los reyes Pólibo y Merope, quienes
terminaron adoptando al niño.
Lo nombraron Edipo, en términos griegos significa “el de los pies hinchados”, durante el crecimiento del niño fue
desarrollando aptitudes para ser un excelente guerrero, hecho ya un hombre Edipo estaba en un festejo que siempre se
realizaba, de repente se topó con un hombre ebrio que vagaba por los lugares y que no conocía, este le hablo sobre su
verdadero propósito para esta vida.
Le confeso que los reyes de Corintio Pólibo y Merope no eran sus verdaderos padres, más bien, lo habían adoptado, le
comentó sobre la profecía que le daba el propósito en su vida, le dijo que mataría a su verdadero padre y que se haría
esposo de su madre, Edipo rey temeroso, lleno de dudas y pensamientos se fue al reino a confirmar con sus padres sobre
lo que aquel hombre le había dicho.
Al encontrarse con los que él creía sus padres, no tardo en confesar lo que le había sucedido, preguntándoles que tanta
verdad había en aquellas palabras, Pólibo temeroso, pero transmitiéndole calma a Edipo le negó todo con apoyo de
Merope, ambos nuevamente dieron seguridad de ser sus padres, confirmado esto Edipo rey, se aseguró a no salir ni en
cometer alguna airosidad.
Pero como era de esperarse Edipo rey salió del reino, vagaba por una intercepción por donde por cosa de su destino
pasaba una caravana de varios hombres que custodiaban una carreta, el guardia delantero que manejaba la carreta lo
empujo y Edipo se defendió haciendo que entraran en una trifulca saliendo Edipo rey triunfante dándole muerte a todos
menos a uno solo que logró escapar.
Siguiendo su camino, entre sus dudas y pensamientos, llegó a Tiresias un ciego adivino, consultando sobre su verdadero
destino en esta vida, y este corroboro aquel hombre ebrio, confirmando lo que había dicho sobre la profecía, y que los
reyes de Corintio no eran sus verdaderos padres, Tiresias le ordeno que no volviese más a aquel lugar, Edipo destrozado
no dudo en obedecerlo.
Emprendió un largo camino a Tebas, de pronto se le apareció la esfinge,
una extraña criatura con cabeza, manos y cara de mujer, el cuerpo de un
perro, alas de ave, garras de león, cola de serpiente y su voz era la de un
hombre, se colocó en guardia para atacar, pero la esfinge lo detuvo con
decirle el acertijo que le revelaba a todo aquel que pasara cerca de ella.
Con la condición de que, si no contestaba correctamente, la esfinge le
daría muerte, Edipo rey se preparó para recibir el acertijo, era tratar de
adivinar sobre un animal que en la mañana tiene cuatro pies, a mitad del
día tiene dos y al llegar la tarde tiene tres. Edipo sin problema le respondió
que era el hombre, por cuando nace andaba sobre sus manos y pies,
cuando crece esta solo sobre sus pies, y al envejecer usa un bastón como
tercer pie para sostenerse.
La esfinge enfurecida de que por fin alguien lograra adivinar su acertijo, se estrelló contra una gran piedra provocando su
propia muerte, Edipo llega triunfante a Tebas, le coronaron rey tras casarse con Yocasta como Creonte había prometido
que sucedería con el caballero que venciera el enigma de la mítica.
Junto a Yocasta gobernaron el reino de Tebas, en su lecho de amor y admirable unión dieron vida a sus cuatro hijos dos
varones y dos hembras, pasados los años llegó una terrible peste sobre toda la población de Tebas, atacaba desde los más
niños hasta los más ancianos, matando a su paso personas importantes en el reino, el pueblo clama a su rey Edipo.
Esto lo hace para que les ayude y los haga salvos de esta enferma situación. Edipo rey, sin saber cómo lograr combatir
aquella peste que azotaba en su reino, manda a Creontes a consultar al dios Apolo, para así saber qué hacer para salvar a
su pueblo, al regreso de Creontes, Edipo rey estaba en reunión con varios viejos del reino, le dio las buenas nuevas que
Apolo había dado como respuesta.
El dios Apolo dejo dicho que la peste terminaría al momento que se resolviera un delito que fue cometido hace mucho
tiempo atrás, de manera que la esfinge no tiene nada que ver, por medio que el asesinato del rey anterior a Edipo llamado
Layo, tenía que ser resuelto para así ser liberados de la peste que consumía hasta la muerte a toda Tebas.
Recibido el mensaje, Edipo rey toma cartas sobre el asunto mandando a todos sus servidores y fieles a buscar el asesino
del antiguo rey, haciendo acusaciones severas sobre quien fuese aquel hombre, buscando la forma de resolver el crimen,
todo lo que se supo de ello es que el rey Layo fue cruelmente asesinado por unos malhechores sin piedad alguna y con
muchos deseos de muerte.
Lleno de ira, impotencia ya
quedando sin paciencia, se le
presenta nuevamente Tiresias, le
advierte que cuide de todas
aquellas acusaciones que le da
aquel hombre que cometió aquel
asesinato, ya que no sabría si estas
podrían ser utilizadas en su contra,
Edipo con todo lo que sentía en
aquel momento corrió a Tiresias sin
hacerle caso a su advertencia.
Tiresias le insinuó a Edipo que él era el hombre que todos buscaban, pero Edipo se defendió y lo acuso de que entre él y
Creontes estaban conspirando para sacarlo de su trono aprovechando la oportunidad de esta tragedia que acontecía, y
así Creontes quedar como el único rey de Tebas, al escuchar la respuesta de Edipo, ofendido sin más que decirle Tiresias
decide marcharse.
Luego Edipo fue hablar con su esposa Yocasta, ella le aconsejo a su esposo que se calmara asegurando que no todo lo que
decía Tiresias podría ser cierto, logrando así que la calma dominara y despejara los pensamientos de Edipo, pasado un
tiempo, nuevamente Edipo sostiene una conversación reveladora con su esposa Yocasta.
Ella confiesa que hace mucho tiempo fue esposa del rey Layo, le contó que los dos tuvieron un hijo al que el dios Apolo
no tardó en predecirle el futuro que les acontecería junto a ese niño causante de la profecía en la que el niño ya hombre
mataría a su padre, se casaría con su madre y junto a ella tendría hijos, convirtiéndose en el esposo de ella y el padre de
sus hermanos.
Continuó narrando sobre lo que aconteció para ese tiempo, le hablo sobre lo que hicieron Layo y ella con el niño al nacer,
sin perder la oportunidad de decirle que confirmaba sobre un solo hombre que mató a su esposo Layo junto a todos sus
guardias menos uno que logró escapar, sin decirle el paradero de este ya que cuando vio a Edipo llegar al reino, se llenó
de gran temor y pidió trabajar lejos del rey.
Edipo consiguiente a toda esta revelación, mando a llamar aquel guardia, pero fue interrumpida su espera por medio de
un mensajero que llegó con la noticia de que su supuesto padre Pólibo había fallecido y que Edipo se convertía en su
heredero de trono y riquezas, por lo tanto, tenía el deber de ir a reclamar su corona más el reino de Corintio.
Después de recibir el mensaje, Edipo armó el rompecabezas, recordó aquel hombre ebrio que le habló sobre la profecía
muy similar de la que le había confesado su esposa Yocasta junto lo que en aquel momento le consulto a Tiresias y este le
confirmo sugiriendo marcharse de aquel lugar, durante su partida se topó con los guardias que custodiaban el carruaje,
dándoles muerte menos a uno.
Aun así, en el fondo quería seguir creyendo en su inocencia sobre todo esto que le sucedía, pero reconocía que era
culpable de todo, sintiendo temor por todo lo que sentencio a aquel hombre que asesinó al rey Layo sin saber que era el
mismo, después de toda esta confusión que le ocasionaba su mente, llegó al reino un guardia que solicitó hablar con
Edipo.
Al hablar con él, escuchar la historia sobre una orden que le fue dada hace mucho tiempo sobre un niño de tres días de
nacido, fue entregado a él para llevarlo lejos de la ciudad de Tebas y darle muerte a lo alto de las montañas de Citeron, le
dijo que no cumplió la orden, llevando al niño a un trabajador del reino de Corintio que se encargó de dárselos a una
buena familia y eso era todo lo que él sabía.
Ya Edipo cansado de resistirse a las verdades, se proclamó culpable de todo ante todos, Yocasta siendo su madre y buena
esposa no resistió a la revelación de Edipo por medio que con el mismo siendo su hijo lo desposó, aceptó como esposo y
le dio cuatro hijos, llena de dolor, agonía y locura se quitó la vida.
Una vez más al tope de todo, Edipo consumido en su más grande ira por la desdicha
que todo esto le ocasionaba en su interior, se arrancó sus dos ojos, de inmediato
solicito la presencia de Creontes volviéndolo testigo de la profecía ya cumplida, mas
pidió que el mismo se encargara de darle castigo por toda la culpabilidad que llevaba
en todo esto.
Creontes como mayor castigo, desterró a Edipo quien antes de su partida se
despidió de sus cuatro hijos, dejando a cargo a Creontes sobre su cuidado, ya que él
no podrá continuar su labor de padre con ellos, y así con su destierro, Creontes
vuelve a ser el rey de Tebas y un padre protector de sus sobrinos, la culpa quedo
eterna en Edipo, asesino de su padre, esposo de su madre, padre de sus hermanos,
sin saberlo.