0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas2 páginas

Est. Invest.

Cargado por

hilamagp21
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas2 páginas

Est. Invest.

Cargado por

hilamagp21
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MONICIÓN

Amados hermanos, en el Decimonoveno domingo del Tiempo Ordinario


les damos una cordial bienvenida a la casa de Dios, para celebrar la
Eucaristía. Porque amamos a Dios más que a las riquezas de este mundo
nos encontramos en torno al altar para vivir el Día del Señor. Así pues,
la iglesia nos llama hoy a estar vigilantes en todo momento. Nuestra fe
nos enseña a descubrir al Señor en los signos de los tiempos.
Necesitamos crecer en la fe; en la búsqueda de las cosas del Señor. La
vida de fe impone trascender las ocupaciones mismas en que debemos
empeñarnos. Exige caminar vigilantes. Los que creen se verán
mutuamente apoyados en una misma fe y esperanza al sentirse
solidarios en los peligros y en los bienes. De pie, recibimos al celebrante
y cantamos.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, y el pasaje del evangelio de Lucas
que leemos hoy expresan la certeza de que Dios viene junto con la actitud de espera
vigilante que corresponde al creyente. La carta a los Hebreos fundamenta esta actitud del
creyente en la fe, a la vez que señala como ejemplos de ella a los patriarcas. En sintonía
con los creyentes de la historia, proclamamos con las palabras del salmo responsorial:
“Nosotros esperamos en el Señor”. Escuchemos atentos.

PETICIONES

1. Por la Iglesia de Dios, para que no olvide su misión de servir a los


hermanos sin caer en pretensiones y grandezas, y pueda ser digna de la
presencia de Dios. Roguemos al Señor.

2. Por quienes dirigen los destinos de las naciones, especialmente los de


nuestro país, para que, imitando al Señor que guio al pueblo de Israel,
dirijan los pueblos a ellos encomendados con sabiduría y honor, siempre
en caminos de solidaridad y justicia. Roguemos al Señor.

3. Por los emigrantes que salen en busca de nuevas oportunidades para


vivir, para que invoquen siempre al Señor y encuentren personas
capaces de darle una oportunidad. Roguemos al Señor.

4. Por todos los cristianos, para que nos preocupemos por las cosas del
Señor, más que por las cosas del mundo. Roguemos al Señor.

5. Por todos nosotros, para que estemos atentos a los signos que los
tiempos nos ofrecen y podamos corresponder consientes a esos signos
que Dios nos envía para vivir coherentemente nuestra fe. Roguemos al
Señor.
OFRENDAS

El Señor nos invita a mantener siempre encendida la antorcha de la fe y


de la esperanza, así como encendido está este cirio que hoy le
presentamos y que representa la llama de amor que mantiene iluminado
nuestro camino de comunión con él. No es solo caminar a la luz de su
mirada, si no, guardar nuestro corazón de los malos sentimientos y
aprender a compartir cuanto tenemos para aspirar a la vida de gracia a
la cual estamos llamados. Que estas ofrendas, Señor, que hoy te
presentamos, sean fuente de amor y salvación para todos los que
confiamos en ti.

ACCIÓN DE GRACIAS

Hoy, una vez que nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía, para
compartir la palabra y la oración; cualquiera que sea nuestra situación
personal, démosle gracias a Dios por su acción salvadora en nuestra
historia y recordemos que podemos contar siempre con su ayuda.
Gracias por la fe que nos dejaron nuestros antepasados, por su lucha,
su entrega y la certeza de que la mano de Dios conduce hacia la
plenitud. Gracias, Señor, gracias.

También podría gustarte