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Caja de Poemas

Colección de poemas

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Caja de Poemas

Caja de poemas - Se busca –

Este poema fue recitado de forma coral por las mujeres de


Santa Martha Acatitla durante una

celebración del Día de las Madres. - - - - - -

Se ha extraviado mi niño

Ayúdenme a encontrarlo,

¡Se lo suplico ¡

Diga... ¿Cuándo vio a su hijo

¿Por última vez?

No ha pasado mucho tiempo,

Pues apenas lo vi ayer,

Más si todavía no ha vuelto.

Es que no puede volver.

Será que algo a pasado,

¡Tiene que ayudarme usted!

Lo siento mucho, señora;

No puedo hacer nada ahora

No puedo iniciar la búsqueda

Hasta que haya pasado


Veinticuatro horas.

Se busca: un niño

Que está perdido

Busco a mi hijo,

Lo busco sola,

Sin un amigo

Sin un consejo

Sin rumbo fijo.

Busco a mi hijo

Que está perdido,

Se busca: un niño.

¿Alguien lo ha visto?

Lo voy buscando

Por los caminos,

siguiendo señas

e indicaciones

como acertijos.

¿Alguien lo ha visto? - - - - - - -

Señor ¿Ha visto a mi niño?

Señora ¿Lo ha visto? él es mi hijo.

Algunos no me contestan
Y otros nunca lo han visto.

¿Y usted amigo?

¿Ha visto acaso a mi hijo?

Ya no le importa a nadie

Y no van a ayudarme

A encontrar a mi hijo.

Yo seguiré buscando

Y no volveré a casa.

Encontrare a mi niño.

Se busca

Mujer de edad indefinida

Que salió del trabajo

Que no volvió a su casa

Que hoy está perdida.

Sabemos

Que tomo la vereda

Que llegó hasta el camino,

Con los ojos clavados

En su destino.

Queremos

Hablar con ella.

Verla.
Ella, la raíz de la tierra.

La que lleva por dentro,

En el alma y el cuerpo

La vida nueva.

(Llanto) ---------- o ----------

(Pasa en tiempo)

Porque todos llegamos

A través de ella. - -

En todo testamento

Hay reconocimiento

Dedicado a ellas:

Las madres, abuelas,

La mujer, a secas,

La grande señora,

La joven, la vieja,

La buena, la mala,

La fuerte, la fea

Son iguales todas

Esto es para ellas

Sea la grande o pequeña,

Famosa o discreta
Estamos aquí

Hoy,

Por ella.

Para celebrarla

Para agradecerla.

Doce meses

ENERO

Mira como se abren las nubes allá arriba de la ciudad púrpura,


detrás del reflejo de las estrellas colgadas como milagros de
plata en el cielo. Yo estoy aquí, en esta atmósfera de cemento,
hierba y agua.

Las noches largas

las tardes mueren pronto

quemadas y secas

FEBRERO

Soy mujer de la tierra. Nada tengo que ver con el aire


enrarecido allá en lo alto, con los haces de luz que penetran
las nubes buscando un camino entre la gravedad y las
tormentas. Tampoco tengo nada que ver con plegarias ni
agradecimientos.
El viento agrio

de los barrios perdidos,

trae esperanza

MARZO

Llevo una vida de hacinamiento solitario. Miles de almas


torturadas me acompañan en el abandono, la tristeza y la
miseria. En un ambiente sucio y purgatorial. Con el pan diario
se consume la culpabilidad,. En el agua corriente se disuelve la
lástima.

Mil mariposas

se deshacen sus alas

como de hadas

ABRIL

Hierba maloliente y amarga que, disuelta en la sangre,


entorpece el cuerpo y conduce por caminos errados. Me pierdo
en un paisaje aberrante donde respira la tierra y se
desmoronan los muros que me encierrarn.

Brilla el alambre

erizado de púas

al sol de Abril

MAYO

Ahora se detiene el tiempo en la ducha fría en las noches


ardientes. Respiro apenas el aliento de alguien que amo. Si no
fuera por sus palabras me perdería en este sueño para
siempre.

Voces jadeantes,

el aire pegajoso
no se respira

JUNIO

A cambio del precio de una comida se va lejos, arrastrando


detrás de si toda miseria. Es un escape breve. La llave está
aquí, en la palma de la mano: tres pastillas. Un trayecto
temerario e inútil.

La luz cansada,

las cosas despintadas,

colores tristes

JULIO

Un poco de esperanza que aparta las sombras y remueve el


aire viciado. El rostro de alguien querido, quizá con reproche
en la mirada, con insultos en los labios, pero, ¡Qué alegría
volverte a ver!

Caen los minutos

se detienen las horas

el tiempo muere

AGOSTO

Crece la hierba, escondite de tristes secretos. Las arañas


resbalan en el rocío y una pipa oxidada, arrojada ahí al
descuido, deja ver un destello como el guiño de un ojo; un
mensaje de conformismo.

Y siento lástima,

el muro enmohecido

quiere llorar

SEPTIEMBRE
Fiesta. Nos hundimos poco a poco en una alucinación enojada.
Lo hacemos para no sentir, al menos durante un rato la
tremenda miseria que nos rodea. En realidad, devoramos un
plato frío. Triste banquete.

Que no se diga,

en estos días de fiesta,

que estamos muertas.

OCTUBRE

Su corazón se acelera, se le queman los dedos y la boca, se le


llenan los pulmones de rabia y los ojos de lágrimas. Se le
adormece la lengua y se traga esa llama azul que es como un
espíritu cruel e insaciable.

Van escondidas

en las flores de muerto

las calaveras

NOVIEMBRE

Llegan los fumigadores, armados como héroes químicos, con


colores brillantes y veneno líquido que inyectan en los
rincones. No pueden defendernos de la desesperación ni del
miedo, las peores plagas carcelarias.

Una enfermedad,

el frío de las cosas

me envuelve el alma.

DICIEMBRE

Me muero poco a poco con cada despedida. Alguien canta o


quizá está llorando. Creo que es la misma cosa.. Me despierto
suspendida en el aire espeso del encierro. A veces me
pregunto si ya no respiro.
La luna es hielo

la lluvia quema el pasto

noche de invierno.

Abecedario

Angustia que se

Acerca cuando

Aquella de rostro

Amoratado me pide una moneda.

Atrapada por esa

Ansiedad que consume

despacio,

Adicción, mugre,

desaliento y Basura;

Bandera Burda de la prisión.

Las mujeres Barren los pasillos,

lavan los Barandales

llevan el agua en Botes

Otras Cantan Canciones de olvido

y fuman Cigarrillos

hablando de Cosas tristes

que no parecen Cambiar jamás.

Corren Cuando llega


el Carro de la Comida

Dos de ellas se Dirigen palabras Duras

con los Dedos lastimados pur el trabajo

de Días y Días.

Desesperadas, Desalentadas,

con los Dientes que se Desprenden

por el uso de las Drogas.

Enseñando las Encías Enfermas

al Encoger los labios en una

rara sonrisa de Esperanza.

Estiran los brazos

a través del Enrejado

con el rostro Enojado.

Ellas Esperan

que el Futuro les traiga

días más Felices que éstos.

Fiestas largas,

regalos Fabulosos,

poder divertirse

y caer, sin tocar

jamás el Fondo

Ya no tienen la Fe.
Solo saben lo que les Falta.

Solo ven que Fallaron.

Pero no dejan de dar las Gracias

por las Grandes cosas Gratas

y también por las Grandes desgracias.

Las mujeres, Hincadas,

rezan por los Hijos,

los Hermanos, buscan

en los Huecos de sus almas,

en sus ropas Holgadas,

Hacinadas,

Implorando ser escuchadas.

Inocentes, culpables,

todas ellas

Inundados los ojos

con el llanto de Infinita pena.

La autoridad Incrimina

Ignominia.

Ignora la desdicha.

En el Interior

las Internas perdidas

en Infiernos sin noches


y sin días,

Juez, cruel Juez,

Jauría de monstruos,

Jabalíes ciegos

que Juegan el Juego Jocoso

de la Justicia...

Kilómetro de angustia

Lavado con las Lágrimas

que caen, Lentas

y las Luces Locas

que vigilan.

Las Lunas Lúcidas

que todo lo ven

y todo lo iluminan.

Una Locura quieta,

que me Lleva.

un Lastimero Llanto Llano

que es como un Llamado

de auxilio que me Llega

que me Llena de miedo,

La Media Noche,

La Mala suerte
las Mentes Muertas...

A Mordidas se consumen los años

Medio Mojados en el café amargo

Mezclado con una azúcar Mala

en la Mañana y el Mediodía.

Midiendo las Manchas y

Las Marcas del tiempo,

Mirando lejos

Matando las alegrías

Minando las esperanzas.

las Maltrata

y las deja inválidas.

Mordidas por la pereza,

Maltratadas e inválidas

Nacidas fuertes, algunas

Necesitan escuchar algo más

que solo "No, No, No"

quieren Nuevas palabras.

Definirse como Nuevas

No son Nulas

Ni están muertas.

Los abogados Necios


y sus Noticias vanas

"No

"Nada"

"Libertad Negada"

El Ocio se va tragando los días

uno tras Otro

ayudando a Olvidar

Orificios en las paredes

Oleadas de sentimiento

muchos Ojos que vigilan.

Ostracismo, conocido

Paciencia y Paz

requeridas.

Son Palabras como Peces

que se escapan.

en el agua revuelta

del tiempo y de la vida

con sus colores Pálidos y

un cierto olor a Podrido

Pocas son las Pudientes.

Las que Pueden decir,

las que Piden salir.


La mayor Parte son Pobres

que a Pesar de no tener

Parientes o amigos

ni seres Queridos

no se Quejan

y Quieren seguir.

No sabemos Quienes se vayan

ni Quienes se Queden

ni Quienes regresen, Quizá.

Quitar del pensamiento

los Recuerdos que Roen:

el Ruidos de los Relámpagos

la Risa Forzada y triste.

atardecer Rojo Rabioso

Reunidos en este ruedo

Rencor Rebeldía Represión

Un Río de brazos en alto

como las Ramas Rotas de un árbol Seco

Sostenidas por la fuerza

de la Savia que es la Sangre en las venas.

Almas Suicidas, perdidas.

Sin Saber que Son Sucias,


escaldadas por la Sal de la vida,

quemadas por el Sol que da fuerte

estropeadas por la mala Suerte

Como el Tirar de unos dados

sobre una mesa Torcida

Terribles decisiones Tomadas

Tantas cuerdas rotas, anudadas.

Tabú de las mujeres delincuentes

Traídas y llevadas

por el Torbellino de las consecuencias

van avanzando a Tientas, perdidas

Unas tristes, otras alegres,

Unidas en el encierro,

desgarran con las Uñas

las Ubres de la Urbe del Vicio

mujeres Vigorosas

hechas de Veneno, sal y Vergüenza.

De Vidas alborotadas

Veladoras apagadas.

en las noches Vaporosas

Y no dejo de verlas;

unas Yacen ahí,


Yo, entre ellas,

sin Zapatos,

inmóviles, como muertas

rodeadas del Zumbido de Zánganos

que Zigzaguean cerca,

dibujando Zetas.

Ruidos en la casa

La luna rota y lacrimosa,

pegada al cristal de la ventana,

asoma su cara blanca.

La mujer duerme,

la noche es calma.

En la madrugada,

la despiertan

los ruidos en la casa.

El arrastrar de muebles,

el raspar de las suelas

sobre el tapete.

El chocar de los vasos,

el rechinido triste

de la puerta de entrada.

El viento, ausente,
la luna, dormida

detras de una nube inmensa

una blanca astilla.

La mujer se despierta,

se levanta

sin encender las luces,

avanzando despacio,

baja con miedo

las escaleras.

No hay resplandores

solo ruidos en la casa.

En la cocina,

una sombra vacila

se destapa la luna,

y enmedio del sueño

el intruso se ilumina:

Su marido la mira

sin decir una palabra.

Tiene los ojos rojos,

las mejillas descarnadas,

el pelo revuelto y sucio,

escurriendo agua,
invadido de arañas

y de hojas aplastadas.

Tiene el rostro manchado

del fango del río.

Su voz es tonca de tiempo y de frío.

Su marido la llama.

La mujer vuelve a la cama;

antes de dormir de nuevo,

piensa otra vez en él,

mirando la luna

recién lavada.

Al comenzar el día,

la mujer salió del pueblo

llegó al cementerio

en la punta del cerro

llevando un ramo de flores

Le habló a la tumba vacía.

Luego tomó el camino

de vuelta al pueblo

siguió su vida imperturbable

y cesaron los ruidos en la casa.

Historia de Canela
Por todas desconocida,

por su gente, repudiada

por apenas haber salido

de la prisión.

Esa,

la del pelo encerado,

la de la risa rota.

¿Quién iba a creerle?

¿Quién iba a escucharla?

¿Quién iba a tender una mano

a una mujer sin historia

muchas veces condenada

a la humillación?

Esa,

la de las uñas rojas

y las caderas flojas,

esa, no encuentra

-ni busca-

perdón.

Salado

Pescado, limones

y salsa picante.
Aceite y ostiones,

verduras crocantes.

Unas tres cervezas

y cinco tortillas

humeantes.

Camarones.

Rollitos de hierba

de queso y de menta.

Sopa de lentejas,

tocino y laurel.

Corazones de lechuga

con dos gotitas de miel.

La suavidad del atole

los tamales en su grasa

codornices de la sierra

Un poquito de mostaza.

chiles verdes,

con una pizca de sal..

Luego un vaso de mezcal

un rato de buena charla

una pastilla de menta

por si algo cayera mal.


El hallazgo

Se alzan en vuelo

un centenar de gansos

en el aire de invierno.

En la casa de la desaparecida

todo habla de ella:

El cuarto en silencio,

las sábanas frías,

la sala oscura,

un lugar en la mesa

y el llanto de la madre

que ha durado cien días

La buscan en los campos de caña

en los cocoteros

en los potreros

en la orilla de la carretera.

En la quietud terriible

la desaparecida

para siempre en silencio

las manos retorcidas

ya sin aliento, vacía.

La forense, de blanco
se interna en el andurrial

la rasgan las espinas,

las piedras del camino

le lastiman los pies

y el calor la sofoca

se ha amarrado el cabello

siente el miedo,

un temblor en las manos

que le llena la boca.

un sabor amargo.

Sgue avanzando,

y va llegando, sin prisa,

al lugar del hallazgo.

Un gran rastro de insectos

le indica el escondrijo:

la tumba improvisada

marcada por sangre seca

prendas en revoltijo.

Ahi está el cuerpo marchito

-un gesto apretado, un vahído-

y una pregunta que se extiende

hasta el infinito.
En la oscuridad sin nombre

la desaparecida

con tierra entre los dientes

con el miedo en los ojos

ya no siente, está fría.

Anochece.

El aire se deshace en aguanieve

el viento llora.

Búsqueda con varas

Comienza al mediodía

la búsqueda con varas

el cielo está en jirones

en la radio se escuchan

noticias malas.

Se continúa buscando

a la luz del ocaso,

sin palabras.

En los campos de piedras

catorce buscadores

avanzan lentamente

removiendo con varas

la hierba rala.
Con los miembros cansados,

con tristes caras

Son las seis de la tarde

la lluvia baja del cielo

y ya no hay viento.

Los buscadores se agrupan de nuevo

miran la lluvia cayendo:

un manto de agua clara

convertida en riachuelos

Canción de cárcel

En la orilla de esta tierra,

sobre la arena amarilla,

hay palmeras retorcidas,

hay vapores en la playa

entre las barcas carcomidas.

La arena es muy blanca y fina

brilla, como diamantina.

Pedazo de isla rota,

vestida de bruma clara,

calzada de olas del mar.

Desde el cielo, la luna, flaca,

la contempla siempre
con su gran pupila blanca

y le canta dulces palabras de amor

A la luz de la luna brillan

las rejas de la prisión.

En su interior, en un cuaderno,

un preso escribe versos;

espirales de tinta y pensamientos

que se van conviertiendo en canción.

El lápiz muerde el papel

los dedos se aprietan

la hoja pálida se burla y lo atormenta

con su sonrisa de letras.

Por fin, entre suspiros

canta el preso su canción

y se mecen las palmeras

al ritmo de la marea

y se llena de alegría

esta orilla de esta tierra.

Canción de cárcel,

canción de vida.

Que canta el preso

desde su interior.
Zapatos viejos

Zapatos viejos en el armario,

cuéntenme historias, llévenme lejos,

sin descansar.

La luna blanca, rinoceronte,

el cielo claro y un viento frío,

el bosque negro, y el río que corre

bajo el árbol de arrayán.

Voy, con zapatos viejos

hasta una isla enmedio del mar.

Atravesar ese valle

luna fría sol ardiente.

a lo lejos tiembla el aire, de repente

y toma el vuelo

una parvada de flamingos transparentes

Luego un descanso en el camino,

justo al atardecer.

Viajar el resto de la vida,

caminar hasta el fin del mundo.

Zapatos viejos llévenme lejos,

sin descansar.

Islas negras
En los muros, sal,

en la playa, petróleo

la luz invade los rincones

de este universo en óleo

sobre el puerto negro

flota una luna blanca

como una semilla santa

sobre las casas.

A lo lejos, una forma negra

sobre las aguas negras

se divisa una casita

acompañada de una palmera.

El barco se acerca,

ya veo la silueta.

el bauprés, como aleta de pez,

empujando hacia adelante

pero apuntando al revés.

El agua tibia como la sangre

y negra, como la noche negra,

nos lleva a la deriva.

El volcán, ccomo un puño cerrado

recortado contra el cielo de agua y tinta


y el pueblo a lo lejos,

con sus calles amarillas,

con casas pequeñitas

faroles que se mueven al viento

como flores de luz

Una muchacha se acerca,

una sonrisa en su cara negra,

lleva en las manos una cajita

en donde bailan unas monedas.

Luego se aleja,

dejando un rastro

en la arena negra,

en la noche negra

en esa isla negra.

Más lejos,

una vereda,

empinada y estrecha

que conduce a su casa

negra como la noche, negra.

La tumba blanca

Estoy buscando la tumba blanca

mucho he viajado para encontrarla


le hago preguntas al panteonero

las moscas quietas en el silencio,

cayendo lluvia sobre las lápidas.

El mar, un cardenal negro en la noche,

las nubes como costras,

se entreven las estrellas.

La luna en la ventana,

un cuerno flaco

con Venus colgando

del lóbulo blanco

cartílago astral.

Busco la tumba blanca

para poderme encontrar.

La ciudad y sus luces,, un incendio

una noche magnífica,

un pedazo de espejo.

El zumbido de las moscas como imperios

y el chirrido de las aves, improperios

lanzados al mar, a lo lejos.

Ya crece el silencio

entre las lápidas,

la luna baja.
Sigo enterrado en la tumba blanca,

un ángel pasa.

Jacaranda

La tierra enamorada

de la gran jacaranda,

se le queda mirando

con sus ojos de tierra

y no le importa el cielo

y no le importa nada,

la mira resignada

y se estremece de amor

Y la mira temblando

en el viento de Enero,

y la adora llorando

en las lluvias de Junio

y la llora, deseando

que esas miles de flores

seconviertan en suyas

y en un día no lejano,

cuando acabe el verano,

en silencio nocturno,

con un golpe de viento


en la primera tormenta,

se reencuentren los dos.

Se doblegan las ramas

de la gran jacaranda

que tirita de frío,

luego, muy suavemente

van cayendo a la tierra

centenares de besos

con la forma de flor,

remolinos ligeros,

delicadas caricias,

jacaranda desnuda,

se estremece de amor.

Amarillo

Una casita

de paredes amarillas,

durante la mañana

de color mantequilla.

Sobre la mesa limpia,

un libro abierto

y el silencio de la isla

Girasoles se asoman
por la ventana

de la cocina.

La hierba seca, amarilla

y el cielo alto,

amarillo todavía

fueron testigos

de la caída

de un hada niña, lampiña,

que cayó esa tarde

en una taza de leche,

como gota de vainilla.

Ausencia

Se llamaba Ausencia,

una vieja negra,

de cabellos de lana

que llenaba el salón

con su presencia.

Una mañana de Enero,

hacía frío

y una niebla ligera

cubría el caserío

Ausencia vino a verme


"Maestra," me dijo

y me dio una hoja doblada

luego salió de prisa

como una sombra

inquieta y movedfiza.

Con su letra de niña

Ausencia escribió unas líneas

que decían:

"Le agradezco, maestra;

He aprendido las letras,

pero tengo trabajo

y no volveré a la escuela.

No me interrumpa; comprenda:

no tengo nada que darles

a mis hijos que me esperan,

con la mirada bien triste

y con las manos abiertas

y cuando me miran

con esa inocencia,

Mis ojos se llenan de lágrimas

y mi corazón se quiebra.

Si, tengo que trabajar, maestra


y no volveré a la escuela"

Firmaba: "Ausencia".

Problema

(Soneto)

Tú eres un problema matemático;

no es fácil encontrar la solucion.

El método es muy largo y poco práctico,

la fórmula me parte el corazón.

Mi mano agarrotada en el cuaderno,

mis ojos están fijos en la operación,

mi mente está perdida en un abismo

de culpa, incertidumbre y confusión.

No puedo resolverte con cordura,

tu fórmula engañosa me tortura.

Elevas mis errores al cuadrado,

un centenar de veces he fallado,

ya no busco respuesta, sino cura

para mi pobre genio atormentado.

Misterios

(Soneto)

13 de Mayo, 2009

Pasé la noche entera


luchando con la rima

la mente desvelada

y un gran dolor encima.

Desgarrando palabra,

escribiendo improperios,

tratando de encontrarle

sentido a tus misterios.

Musa de la métrica perfecta,

ven a estudiar conmigo

el destino de la línea recta,

el tic-tac de las horas al reves

la puesta del sol por el oriente

y las manías extrañas de mi mujer.

Misterios II

(Soneto)

Los malos pensamientos

sen enroscan en mi mente

se agolpan como moscas

en las criptas del panteón.

Callada ha sido siempre

ahora me contesta,

palabras afiladas
con terrible intención.

Recuenta mis errores,

me ataca sin pudor,

ya nunca se retracta,

demencia descarada,

me mira con locura,

me insulta sin razón.

Noticias del mundo

(26 Enero, 2017)

Noticias del mundo,

matanzas y muros

el cielo cuajado

de veneno y humo.

Las paredes grises,

uniforme azul

el cuerpo encerrado

corazón linterna

un largo silencio

camino sin vuelta.

Las antenas borrosas,

el caserío sin fin

El mismo horizonte
de cerros lejanos,

de campos quemados

por el mismo sol.

Linterna,

separada del mundo

bajo ese cielo gris

extensión de los muros,

los muros de la historia,

los muros de la mente,

los muros que se erigen,

de manera inconsciente,

los muros que separan

a tanta gente.

El paso del carnaval

En días de fiesta

se rasga el cielo,

y tiembla el aire

con los cohetes,

se oye a la gente

pasando afuera:

Es el carnaval.

Los celebrantes
miran de frente

aprietan el paso

pero unas veces

lanzan miradas

hacia los muros

de este penal.

Ahi,

en el muro,

un agujero,

hay adentro, un ojo negro,

dentro del ojo, una lágrima,

dentro de ella, un destello,

como de roto cristal

y escondido en el destello,

un grandísimo pesar.

Ya se aleja el carnaval

de la cárcel de mujeres

luego regresa el silencio

enmedio de esas paredes

donde un millar de mujeres

sienten el tiempo pasar.

Ya cae la lluvia sobre el penal,


brillan los campos de púas,

hinchados de agua y reflejos,

verdes a reventar.

La tormenta va sembrando

confusión en la ciudad,

las paredes empapadas

y las calles inundadas

no se pueden transitar.

Se va alejando la lluvia

de la cárcel de mujeres

y ya regresa el silencio

enmedio de estas paredes

donde un millar de mujeres

estan cumpliendo sentencias

otras lluvias, otros tiempos,

olvidar por un momento

los problemas y el encierro.

Ánimo a los que se quedan

y fuerza a las que se van,

dar la compasión que puedas

a las que están por llegar.

El viento trae desde lejos,


las notas de un carnaval,

resuenan muros adentro

donde todo queda lejos

y adonde llegan a veces

noticias de la ciudad.

Fueradentro

Pintando los muros,

muros por fuera

y muros por dentro

Cerca

Lejos

Almas unidas

en el centro,

el punto más tirante

del Fueradentro.

De él (Cartas 1)

Enmedio de la guerra

he encontrado el amor

una guerra de chismes

de mentiras, de miedos

del llanto y del estruendo

al quebrarse el corazón.
De ella (Cartas 2)

Me has cambiado la vida

al llenarme las noches

con escenas de amor.

Eres un planeta

que se acerca a la tierra

que enloquece a los ríos

e invierte las mareas.

Brilla el sol, confuso

sin encontrar su noche,

busca en el horizonte

la luna que cayó.

Llegada

El ladrido de los perros

que se eleva hasta los cielos.

y van apretando el paso

los policías que me llevan.

El aullido de sirenas,

los candados que se cierran

Miro la calle lejana

y las luces que se encienden

para anunciar mi llegada


la luna blanca, delgada

Me despido

del bullicio de las calles

y la vida que llevaba

Me encierro entre estas paredes

yo ya no espero nada

la justicia que me espera

y una sentencia larga.

Malva

Vamos a prender, Malva

Vine a esperarte

quiero llevarte

a un lugar secreto

para besarte.

Vamos a prender,

la luna está inflamada

y llueve luz en las charcas.

Vamos a prender, Malva

Perdidos en la noche

sin destino y sin ruta

Te llamo sin cesar,

Malva
No hay que regresar, Malva

no nos espera nadie

y la noche es larga.

Las bodas de Calamburia

El sol ya baja del cielo

siguiendo el camino viejo

a la cárcel de Calamburia.

Se llenan los patios

el día de las bodas

resuena la música

de la tambora

Se cubren las mesas

de buena comida

carne asada, queso

y botellas de sangría.

Sigue el convite,

sopa de sesos

camarones ahumados

chiles habaneros

Desde lejos, sobre el mar,

una goleta viaja,

como una ballena


de luz reflejada

y los invitados se van.

Y las mujeres presas

en la cárcel blanca

otra vez miran el tiempo pasar.

Una neblina confusa

cubre el pueblo de Calamburia

La parte muerta de mí

Han pasado los años

y se ha ido muriendo

una parte de mi.

La boca ya no sonríe

y las manos ya no aprietan,

se va el brillo de los ojos

y la figura se entiesa.

Mi corazón no se anima

tiemblo al frío de los paredes,

los recuerdos me lastiman,

mis pensamientos me agreden.

Estoy aquí

sigo hablando conmigo,

no puedo escapar de mí.


Las paredes me separan

de la vida de los libres

yo sigo esperando aquí,

no puedo escapar de mi.

Sintiendo.

Lo entiendo.

No me sirven las mentiras

y con el paso del tiempo

sigo aquí, conmigo, riendo,

no puedo escapar de mí.

Se han apagado los sueños

que un día nacieron

en mi.

por si te acuerdas de mi.

Aún tengo la esperanza

de volver a salir.

Quiero

Quiero sentir la noche

afuera de estas paredes

quiero sentir la brisa

en una playa lejana,

dormir en el mismo lecho,


amanecer en tus ojos

a la luz de la mañana.

Quiero encontrarme lejos

Quiero volver a verte

Yo tengo ganas de irme

de la cárcel de mujeres.

porque la vida me llama.

Que nos sorprenda la lluvia,

la noche o la luz del día,

lo que me quede de vida,

la quiero cerca de ti.

Quiero irme contigo,

la mano en la mano,

que las noches a solas

hayan terminado

y que se abran todas

las puertas y los candados

en todos lados

Inmutable

Octubre 19, 2009

Hace varios años llegué a esta playa maldita.

Se revuelcan los peces hambrientos en la bajamar.


Inmutable la arena, siempre la misma,

inmutable el oleaje que castiga esta tierra hostil.

Son inmutables las casas

-desde aquí puedo verlas-,

amontonadas en los cerros,

como granos de sal.

Inmutable el presidio que se ve a lo lejos;

es negro al mediodía,

resplandece bajo la luna,

extensión de piedra y metal.

Es largo el camino a cualquier parte

para llegar es menester morir de hambre,

de amor o de sed.

Inmutable el paisaje de pobreza y de odio,

inmutable la urbe, inalcanzable hoy.

Inmutble esa línea de horizonte quebrado

que separa el cielo de la tierra, inmutables también.

Llegan los ríos arrastrando padecimientos,

enfermedades largas, olvidos y reencuentros.

Es inmutable todo, Es así.

Estamos atrapadas en esta playa maldita,

condenadas a vivir así, sin prisa.


Que nos perdone Dios

y nosotras mismas.

No quiero morir aquí.

Prefiero ser así, Inmutable;

que no me quiebren las palabras hirientes,

que no me empeñezca la soledad,

que no me seque el corazón tu ausencia,

que no me quite el aliento tu recuerdo,

que no me disuelva en lágrimas amargas,

que no me pase nada, hasta volverte a ver.

Que el tiempo pase más de prisa,

que se lo lleve Dios, si existe,

que le arranque las horas a los días

Las moscas, como números,

representan los años

que tengo que pasar sin ti.

Eres como una piedra de suelos extraños,

de otra parte del mundo,

perdida en un viaje extraordinario.

En la piel, escrita la memoria,

en el alma, guardados los secretos.

Son serpentinas negras,


mis venas extendidas,

la flor carótida,

la azulácea aorta,

orquídea palpitante.

Toma mi corazón;

sus sangrientos jirones

cose mis arterias

tejiendo con tus manos

un sentimiento:

Te amo con locura.

A ella

(Mayo 10, 2017)

– Licenciada,

se ha extraviado mi niño;

ayúdeme a encontrarlo,

se lo suplico.

¿Que cuándo vi a mi hijo por última vez?

No ha pasado mucho tiempo,

pues apenas lo vi ayer,

mas si todavía no ha vuelto,

es que no puede volver

porque algo le habrá pasado.


¡Tiene que ayudarme usted!

– ¿Qué es lo que dice, señora?

No puedo hacer nada ahora.

No puede iniciar la búsqueda

hasta que no hayan pasado

veinticuatro horas.

* * *

– Se busca... un niño

que se ha perdido,

busco a mi hijo.

Lo busco sola

sin un amigo,

sin un consejo,

sin rumbo fijo.

Busco a mi hijo,

que está perdido,

se busca... un niño

¿Alguien lo ha visto?

¡Señor!

¿Ha visto usted a mi niño?

Yo no le importo a nadie

nadie quiere ayudarme


a encontrar a mi niño.

Voy a seguirlo buscando

y no volveré a mi casa

sin hallar a mi hijo

* * *

• Se busca:

Mujer de edad indefinida

que salió del trabajo

que no volvió a su casa,

y que hoy está perdida.

Sabemos

que tomó la vereda,

que llegó hasta el camino

con los ojos clavados

en su destino.

Queremos

hablar con ella.

Queremos verla.

Ella, la raíz de la Tierra,

la que lleva por dentro,

en el alma y el cuerpo,

la vida nueva.
Porque todos llegamos

a través de ella,

en todo testamento,

hay reconocimiento

dedicado a ella:

Las madres, abuelas,

la mujer, a secas,

la grande señora,

la joven, la vieja,

la buena, la mala,

la fuerte y la fea.

Son iguales todas,

esto es para ellas.

Sea grande o pequeña,

famosa o discreta.

Estamos aqui,

hoy, por ella.

Para celebrarla, para agradecerla.

Los niños de Cerro Negro

Los niños de Cerro Negro

van a marchar
por el derecho sagrado

de trabajar.

A escondidas,

deben ganarse el sustento

porque el trabajo de un niño

es ilegal.

Los niños tienen hambre

llevan el calzado roto

y la ropa en jirones

no tienen un sitio

para descansar.

No han comido en el día

ya no tienen la fuerza

para caminar.

Pero ellos quieren marchar

por el derecho a la vida

y poder ganarse el pan.

Nunca han tenido juguetes

ni paseos a la orilla del mar.

Esta marcha de los niños,

testimonio de los males

de la sociedad.
Mujeres pintando mujeres

Mujeres pintándose libres

en los muros que reciben

el sol del encierro

van mezclando los colores

y los temperamentos.

Pintan un camino

que las lleva muy adentro,

que las lleva al encuentro

de la libertad.

Mujeres pintando mujeres

en las paredes

viviendo muros adentro

mujeres libres, mujeres.

Vertiendo en esas paredes

sentimientos y saberes

tiempo, gente, gestos, días.

Recuerdos de libertad.

Canela y Mi

Soy como la vida

llena de cicatrices,

angustias y traiciones,
ideas, figuraciones.

Mi cara es la noche,

oscura, inescrutable,

deformada por el reproche,

largos mis brazos,

toscas mis manos,

el corazón amplio

y largas raíces profundas

metidas en el negro barro.

Soy guerrera,

porque no me queda

mas que el llanto y la lucha.

Soy la flor que resiste

al viento y la lluvia,

al pasar de la gente,

por el borde de una calle sucia.

Soy una piedra en el río,

un tropiezo y un olvido.

Un borrón, un garabato,

algo inútil e insensato,

un equívoco, un error.

Así voy, así voy,


por los caminos sin nombre,

perdida, tropezando.

Mi casa es el campo llano,

donde vive el silencio,

donde vuela el milano.

Hoy es solo un recuerdo,

un recuerdo lejano

de algo extraordinario.

En el camino largo

fui encontrando miseria,

fui perdiendo la vida

a veces alegre, a veces seria.

El amor pasó de lado

pero a su paso,

me dejó un regalo:

Mi pequeñita, mi hija, Mi.

Ella es la hoguera

en la noche fría,

es la razón de mi vida,

yo no sé qué haría,

si no tuviera a Mi,

esta hija linda


que me llena de alegría.

Una promesa bella,

una página en blanco,

una gran puerta abierta.

Por ella,

no hubo nada que yo no hiciera

para brindarle una vida buena.

Alegoría

Quisiera decirle sí a la vida.

Siempre.

Decirle sí al sufrir,

ser feliz con muy poco,

perderlo todo y seguir.

Veo mi reflejo

en el rostro de ella,

que soy yo y me persigo,

juego conmigo;

un remedo, un reflejo

una repetición de mi.

en el ir y venir

en el cuarto exiguo,

me miro.
***

Emprendemos el viaje,

más juntas que jamás.

Fuimos lejos, sin duda,

a una sierra espantosa

donde la luz del sol muere de frío,

nos llevó el camino

por desfiladeros negros

llenos de viento y olvido

Un páramo sin bordes,

caliente y polvoriento

El valle, teatro inmenso

de roca inerte,

donde las almas de los ausentes

juegan escenas de vida y de muerte.

En el único pueblo

tres casitas negras

y una plaza verde.

A lo lejos, un río de improperios

Rencores navegan en sus aguas

hay animales muertos

en las orillas quemadas


Viajamos juntos,

viajamos lejos,

atravesamos la selva espesa

y nos perdimos en ella,

luego bebimos de su savia fresca,

comimos de su carne santa

y nos dirigimos al mar.

Ahí estaba la playa

verde y bendita;

el bullicio de la vida

animando sus orillas

Comimos de las semillas

y los frutos de árboles inciertos,

nuestros pies caminaron

sobre los insectos

y las hojas secas

que cubrían el suelo.

Y seguimos, seguimos lejos,

al final del camino,

en la orilla del río

y lo vamos a encontrar

Saber quién eres,


voltear abajo

ver tus pies sobre la tierra,

ver tu mano en la de ella.

Cuando todo haya pasado

entonces mirar atrás,

hacia el lejano camino

a la ruta y lo aprendido.

Entre valles de rabia y olvido,

nuestro amor prevalece

con el paso del tiempo

madura y crece

y el camino se extiende

entre flores y valles verdes.

Le digo sí a la vida,

Siempre.

Sí a las cosas bellas,

sí al amor, a la alegría,

sentirlo todo

y ser muy feliz.

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