Unidad 1.
Novedades en Windows 10
1. Introducción
La versión anterior del sistema operativo Windows, conocida como Windows 8, es probablemente junto con Windows Vista, la que
menos tiempo se ha mantenido vigente en el mercado. A pesar de que pretendía ser un parteaguas en la historia de los sistemas
operativos Windows, al introducir la novedosa interfaz Modern UI (también conocida como Metro), el abandono del conocido botón
de inicio (utilizado desde Windows 95), fue tan criticado que tuvieron que reincorporarlo parcialmente en una actualización a la que
llamaron 8.1. Sin embargo, eso no terminó por convencer a los usuarios y generó el incentivo necesario para que Microsoft renovara
su principal producto de software.
De modo natural, esta versión debió denominarse Windows 9, pero no fue así. La decisión de la empresa por marcar un contraste
con versiones anteriores los llevó a llamar Windows 10 a la nueva versión. Su característica más destacada, por supuesto, es el
retorno del botón Inicio, pero combinado con la interfaz Modern UI en un intento por combinar y rescatar lo mejor de Windows 7 y
Windows 8. Pero los programadores de Microsoft fueron mucho más allá: han creado un sistema operativo que pretender
homogeneizar la interfaz de diversos dispositivos. Windows 10 busca crear una experiencia de uso funcional y sencilla tanto para
computadoras de escritorio, como portátiles, teléfonos móviles y tabletas. Por ello, Windows 10 no sólo es apto para utilizarse
ágilmente con un teclado y ratón tradicionales, sino también en pantallas táctiles de diverso tipo y tamaño. Además, incluye un buen
número de novedades de los que daremos cuenta en esta unidad y que revisaremos con más detalle más adelante, como la
incorporación de Edge, el nuevo navegador de Internet que sustituye a Internet Explorer, el uso por primera vez de escritorios
virtuales (muy comunes entre usuarios de Linux), una nueva área de notificaciones del sistema llamada Centro de Actividades, la
incorporación de un asistente personal llamado Cortana, etcétera.
Otro aspecto muy importante a destacar es que todos los usuarios de Windows 7, 8 y 8.1 podrán actualizar a la versión Home de
Windows 10 de manera gratuita. Las computadoras nuevas vendrán con Windows 10 de fábrica, por supuesto, pero los
usuarios de las versiones mencionadas pueden descargarlo a partir de agosto de 2015 y durante un año, hasta agosto de
2016, lo que resulta muy novedoso tratándose de Microsoft.
Demos un paseo rápido por las novedades de Windows 10 a reserva de profundizar en todas ellas a lo largo del curso. Si eres un
usuario familiarizado con versiones anteriores de Windows, seguramente te resultará muy ilustrativo conocer los elementos que se
han cambiado o han mejorado del sistema. Si, en cambio, crees que requieres conocer primero diversos elementos básicos del uso
de Windows, entonces puedes ir directamente a la unidad dos, donde estudiaremos estos diversos temas con más extensión y
detalle.
Los logotipos de Windows son propiedad de Microsoft, así como las marcas registradas Windows y Windows 10. AulaClic no tiene
ninguna relación con Microsoft.
Unidad 2. El sistema operativo Windows 10
2.1. El Sistema Operativo
A continuación, intentaremos responder en líneas generales la pregunta ¿Qué es y para qué sirve el Sistema Operativo? y
algunos otros elementos relacionados.
En la actualidad existe una gran variedad de Sistemas Operativos. De entrada, tenemos Microsoft Windows y todas sus diversas
versiones que aún son utilizadas en todo el mundo: XP, Vista, 7, 8, 8.1 y ahora la llamada versión 10. En el terreno de los
ordenadores portátiles y de escritorio, también tenemos Linux y MacOS, entre otros. En los dispositivos móviles, como los
smartphones y las tabletas, tenemos iOS, de Apple, exclusivo de sus productos, y el muy difundido Android.
¿Pero qué es un Sistema Operativo? Bueno, podemos definir al Sistema Operativo como el programa que permite controlar y
gestionar los recursos físicos del dispositivo (hardware), así como el intercambio de información con el usuario (lo que definimos
como la interfaz), al tiempo que genera el ambiente en el que funcionan el resto de los programas que utilizamos (también llamados
"aplicaciones") . El Sistema Operativo es entonces una pieza imprescindible para nuestro ordenador ya que sin él éste no puede
funcionar. Un buen Sistema Operativo es aquél que administra los recursos del ordenador de modo eficiente al mismo tiempo que
es fácil de utilizar para el usuario y permite el buen desempeño de las aplicaciones.
Esta definición simple de un Sistema Operativo implica muchas características: Ofrece un buen número de herramientas que
permiten el uso de los diversos programas que se ejecutan en él, algunas de ellas, incluso, invisibles para el usuario; permite la
conmutación entre programas diversos que estén trabajando simultáneamente; facilita el intercambio de datos entre aplicaciones
distintas; da una administración única a procesos que usan los diversos programas, como la impresión, la conexión a Internet e
incluso la instalación y desinstación de los mismos. Además, todos los Sistemas Operativos y Windows 10 no es la excepción,
ofrecen un bagaje de programas elaborados de modo especial para que el usuario pueda realizar tareas básicas: Una calculadora,
un reloj, un procesador de textos simple, un programa de navegación por Internet, programas de reproducción multimedia (audio y
video), un programa básico de dibujo, etcétera.
Por ejemplo, nosotros no tenemos por qué saber exactamente en qué parte del disco duro tenemos guardado cada documento que
hemos creado, ya que es el Sistema operativo el que se encarga de hacerlo. El sistema de archivos se encarga de gestionar todo lo
referente a la manipulación de archivos y esta tarea será invisible para el usuario, aunque esencial. Por ejemplo, un archivo puede
estar dividido internamente en varios trozos para optimizar el espacio del disco duro. No tenemos que preocuparnos acerca de en
qué trozos está dividido y dónde están. Si necesitamos abrir el documento, el Sistema Operativo proveerá al programa la
información necesaria para recuperarlo en memoria y ponerlo en pantalla.
Un sistema operativo debería tener siempre bajo control todas las tareas que se están ejecutando en el ordenador de forma que el
sistema no dejase de funcionar, pero esto no siempre es así y a veces una tarea se descontrola y el sistema se bloquea, es lo que
se conoce como "cuelgue" o "quedarse colgado".
En estos casos hay que intentar eliminar la tarea descontrolada, para ello debemos pulsar de forma simultánea las teclas Ctrl
+Alt + Supr (o Del), y aparecerá un menú en el que podremos elegir Iniciar el Administrador de tareas. Desde
el Administrador de tareas podremos finalizar los procesos que no responden. En otros casos ni siquiera podremos abrir
el Administrador del Tareas, y no quedará otro remedio que reiniciar el ordenador mediante el botón de "reset" o reinicio. En última
instancia se puede desconectar de la red eléctrica, pero siempre es preferible utilizar el botón de reinicio. En este último caso
perderemos todo lo que estábamos haciendo si no hemos guardado los cambios. De ahí la importancia de ir guardando nuestro
trabajo frecuentemente.
Algunos ordenadores portátiles no tienen botón de reinicio, y cómo funcionan con baterías, tampoco sirve de nada desconectarlos
de la red eléctrica para apagarlos, la solución suele ser mantener pulsado el botón de encendido/apagado durante 8 ó 10 segundos.
Aparte de otras consideraciones, un elemento a tener en cuenta de un sistema operativo es lo frecuentemente que se queda
colgado. Desgraciadamente las diferentes versiones de Windows que se han lanzado han tenido problemas de estabilidad y se han
colgado más de lo que nos gustaría. En la versión Windows 10, como suele suceder, nos prometen que han mejorado la eficacia del
sistema. Puesto que es una versión bastante reciente, sólo el tiempo y vuestra experiencia personal os dará la respuesta.
Al comprar un ordenador, el sistema operativo suele funcionar perfectamente, pero según va pasando el tiempo y se instalan y
desinstalan programas y periféricos el sistema se va degradando y los cuelgues van aumentando en frecuencia. Esto sucede porque
muchas veces quedan "restos" de las diferentes instalaciones que hemos ido efectuando. Si la situación se agrava hay que actuar
sobre el sistema operativo para repararlo o reinstalarlo en casos extremos. Para que este mantenimiento no nos suponga un
problema, es interesante ir guardando copias de seguridad de los ficheros que más apreciemos, copiándolos en un CD, disco
externo o memoria USB.
Para retrasar esta puesta a punto conviene tratar con cierto cuidado a nuestro sistema operativo. Una de las cosas que no
benefician a un sistema operativo como Windows es la instalación y desinstalación abusiva de programas. Por lo tanto, no es
recomendable instalar un programa sólo para ver qué aspecto tiene y luego desinstalarlo a los cinco minutos. Es preferible leerse la
documentación y luego decidir si nos interesa instalarlo o no.
Hay que tener en cuenta que cada vez que se instala/desinstala un programa se graba información en el registro de Windows que
luego queda ahí. Aunque existen programas para limpiar el registro su uso requiere ciertos conocimientos.
En síntesis, el papel del Sistema Operativo es fundamental para el funcionamiento de nuestro ordenador, por ello, no podemos
ignorar sus funciones y características. Mientras más y mejor lo conozcamos, mejor aprovecharemos los recursos de nuestro equipo
y, seguramente, trabajaremos de modo más eficiente con los programas y, por tanto, con nuestra información, que es al final lo más
importante.
Unidad 3. La interfaz de Windows 10
3.1. El Escritorio de Windows 10
En el momento en el que encendemos nuestro ordenador y Windows inicia, lo que vemos es lo que se llama la pantalla de
bloqueo. Se trata de una imagen que podemos personalizar y que nos ofrece lo que podríamos considerar como información
preliminar antes de trabajar cada día. La fecha, la hora, si la conexión de Internet está establecida o no y notificaciones
personalizadas que, como veremos más adelante, podemos configurar. Algo como lo siguiente, con una de las imágenes
preestablecidas de Windows.
Esta pantalla debemos desplazarla hacia arriba, ya sea con el botón izquierdo del ratón o haciendo un movimiento de
desplazamiento con el dedo en las pantallas táctiles. Eso nos llevará a la pantalla donde debemos indicar la contraseña de nuestro
sistema.
La contraseña que debemos escribir aquí es la que indicamos al instalar el sistema o cuando lo ejecutamos por primera vez cuando
adquirimos un ordenador nuevo. Aunque, también como veremos en la siguiente unidad, tiene ventajas usar como usuario y
contraseña una Cuenta de Microsoft para aprovechar diversos servicios en línea que vienen incluídos en el sistema operativo.
Alternativamente, podemos iniciar también una sesión de Windows usando una cuenta de Microsoft y un PIN, de modo similar a
una tarjeta bancaria en un cajero automático.
Después de indicar la contraseña o el PIN, finalmente llegamos al Escritorio de Windows 10. El Escritorio es el lugar en el que
vamos a trabajar cotidianamente. Aquí es donde ejecutamos programas, abrimos archivos, buscamos objetos, etcétera. De manera
análoga a un escritorio de trabajo real, debemos sentirnos a gusto con lo que vemos en pantalla. Es decir, debemos saber dónde
están las cosas y para qué sirven. Con el tiempo, este escritorio estará tan ordenado o desordenado como nuestro escritorio real.
Será un reflejo digital de nosotros mismos de alguna manera pues lo iremos personalizando. Primero, tal vez, con una imagen
propia, luego con alguna combinación de colores que nos guste. Probablemente ahí dejemos un archivo con el que tengamos que
trabajar varios días o una carpeta con documentos importantes. Hay quien deja ahí toda clase de archivos sin ningún orden junto
con los iconos de muchos programas y el escritorio termina siendo un desastre. Por ello, para evitarlo, es importante conocer el
escritorio de nuestro sistema operativo y en ese sentido, lo primero que debemos decir es que podemos despejarlo de ventanas
rápidamente con la combinación de teclas Windows+D. Como ya vimos, distinguimos la tecla Windows por el logo del sistema:
Unidad 4. Administración de cuentas (I)
4.1. Introducción
Usualmente, un tema como el de la Administración de cuentas de usuario en un ordenador, podía o no añadirse a un curso sobre
el Sistema Operativo Windows y, de hacerlo, no necesitaba ocupar una posición destacada dentro de dicho curso y no había
mayores consecuencias. En versiones anteriores de Windows, el tema de una cuenta para una sesión no pasaba más allá de
establecer un usuario y contraseña para dar al ordenador una relativa privacidad a los archivos. Era incluso común ver que, en el
contexto de ordenadores de uso doméstico, muchas personas incluso optaban por no poner ninguna contraseña a su equipo, de
modo que todos los miembros de una familia podían usar, por ejemplo, un equipo de escritorio sin más trámite que el de encenderlo.
Con Windows 10 las cosas cambian de algún modo. Este es un sistema operativo que, en primer lugar, tiene que estar conectado a
Internet para sacar provecho de muchas de sus características fundamentales. En segundo lugar, requiere de identificar al usuario
para poderle brindar un servicio personalizado en términos de información. Por ello, antes de continuar revisando sus diversas
funciones, es imprescindible ver primero el tema de la Administración de cuentas para decidir si queremos usar una cuenta local o
una cuenta de Microsoft y, si optamos por esta última opción, si lo estamos haciendo correctamente.
Además, por efectos de orden, si revisamos el tema de la administración de cuentas de usuario, debemos añadir aquí los demás
temas relacionados, como el uso de otras cuentas en un mismo ordenador, la sincronización de la configuración y el uso de Hello,
que es una característica de Windows 10, entre otros detalles.
Unidad 5. El Explorador de archivos (I)
5.1. Iniciar el Explorador de archivos
El Explorador de archivos es una herramienta indispensable en un Sistema Operativo ya que con ella podemos organizar y
controlar los archivos y carpetas de los distintos dispositivos de almacenamiento que dispongamos, como el disco duro, la unidad
de CD, la unidad de DVD, la memoria USB, el almacenamiento en la nube, etc.
A través del Explorador de archivos podemos ver, eliminar, copiar o mover archivos y carpetas, entre otras funciones.
Te aconsejamos que prestes especial atención a este tema por su gran importancia.
Puedes abrir el Explorador de varias formas:
Desde el botón Iniciar, en la sección de elementos fijos del menú, encontrarás la opción Explorador de archivos.
También se encuentra anclado en la barra de tareas, con este icono.
Del mismo modo, podemos acceder al Explorador de archivos si tenemos un icono de carpeta en el escritorio, o bien, un acceso
directo que apunte a alguna carpeta en lo particular. Ambos casos podemos verlos fácilmente en la siguiente imagen.
Pulsando las teclas rápidas Windows + E abrirás también una ventana del Explorador de archivos.
Desde el ítem del menú, el Explorador de archivos puede ir directamente a algunas de las carpetas más importantes para organizar
nuestros archivos. Para ello debemos pulsar en la flecha que desplegará las carpetas ancladas y las frecuentes. Sin embargo, esta
lista se irá modificando conforme usemos nuestro sistema operativo para mostrar nuestras carpetas más usadas y las que añadamos
a la lista de encladas.
El Explorador es una ventana que contiene a su izquierda todas las carpetas del sistema en orden jerárquico. Por lo que cualquier
acceso a una carpeta nos remitirá a él. La diferencia entre acceder desde una carpeta u otra será simplemente los archivos que
visualizaremos en la ventana. Por ejemplo, si accedemos pulsando Descargas, veremos los archivos que hayamos descargado de
Internet (como los archivos adjuntos a los correos) y si accedemos desde la opción Imágenes, veremos nuestra biblioteca de
imágenes personales.
El Explorador es una ventana que se utiliza constantemente, puesto que todos nuestros documentos están en él, por lo que es
conveniente conocerla y manejarla con soltura.
También puedes personalizarla para que funcione de un modo que te resulte más cómodo. En este avanzado puedes aprender a
realizar algunas modificaciones.
Unidad 5. Avanzado: Personalizar el Explorador de Windows
Por defecto, cuando abrimos una carpeta haciendo doble clic sobre ella en la Lista de Archivos se nos carga en la misma ventana,
pero claro, ¿y si queremos ver simultáneamente el contenido de la carpeta anterior y de la que estamos abriendo ahora?
Podríamos abrir de nuevo el explorador, pero esto puede resultar incómodo, porque tendríamos que ir recorriendo de nuevo las
carpetas hasta encontrar aquella en la que estábamos situados. Lo más cómodo para abrir dos o más ventanas, cada una con el
contenido de una carpeta, es situarnos sobre la carpeta que nos interesa y abrir el menú contextual de la carpeta mediante el botón
derecho del ratón, como siempre. Veremos varias opciones, la que nos interesa es Abrir en una ventana nueva.
En el caso de que nos interese cambiar la forma predeterminada en que se abren las carpetas de la Lista de Archivos,
podríamos configurar para que así sea de la siguiente forma:
1. Haz clic sobre el menú Archivo de la ventana del Explorador y selecciona la opción Cambiar opciones de carpeta y
búsqueda.
2. Se nos abre en la pestaña General. En el primer grupo de opciones, Examinar carpetas, elegimos Abrir cada carpeta en
ventanas diferentes.
3. Para volver al estado predeterminado, volveremos a esta ventana y elegiremos la otra opción: Abrir todas las carpetas en la
misma ventana.
También podemos modificar el funcionamiento del ratón para abrir una carpeta o archivo. Habitualmente para abrir una
carpeta o ejecutar un archivo debemos hacer doble clic en él. Podemos cambiarlo para que se abra con un sólo clic.
1. Haz clic sobre el menú Archivo y selecciona la opción Cambiar opciones de carpeta y búsqueda.
2. Se nos abre en la pestaña General. En el grupo de opciones Acciones al hacer clic en un elemento, elegimos Un solo clic
para abrirlo (señalar para seleccionarlo) o bien Doble clic para abrirlo (un clic para seleccionarlo). Esta última opción es
la que viene predefinida y la que utilizaremos nosotros en el curso, por ser la más extendida, pero si te resulta más cómodo
cambiarlo, puedes hacerlo.
Desde esa misma ventana también podemos cambiar el nivel de Privacidad en la sección Acceso rápido en el panel de
navegación. De forma predeterminada nos muestra todos los archivos usados recientemente y todas las carpetas usadas con
frecuencia, lo que, como veremos, puede hacer que se extienda mucho la lista de elementos a mostrar. Si desactivamos dichas
casillas, sólo encontraremos en Acceso rápido los elementos que nosotros mismos anclemos en esa sección.
El botón Restaurar valores predeterminados devolverá a su estado normal todos los comportamientos que hemos explicado, en
caso de que cambiemos alguna opción y luego no nos guste trabajar así.
Unidad 6. Búsquedas (I)
6.1. Introducción
Los ordenadores de hoy en día permiten almacenar gran cantidad de información por lo que se aconseja tenerla bien clasificada si
después queremos encontrarla con cierta facilidad. Sin embargo, rara vez un usuario se plantea desde el inicio criterios de
clasificación y organización de sus archivos para que éstos se acumulen de manera ordenada. Por ello, las herramientas de
búsqueda son esenciales después de un tiempo de crear u obtener archivos en nuestros dispositivos de almacenamiento. Mientras
más información tengamos, con más frecuencia requeriremos realizar búsquedas.
Pero las búsquedas en la actualidad ya no se limitan a lo que tengamos en nuestro propio equipo, lo cual en sí mismo puede ser
una ardua labor. Ahora incluyen una gran cantidad de posibilidades: desde buscar cómo está el tráfico a la salida de nuestro trabajo,
el clima, la definición de una palabra, o su traducción, a cómo está un tipo de cambio de una moneda respecto a otra o cuál fue el
resultado de nuestro equipo favorito. Las búsquedas como tal son un concepto que se ha ampliado considerablemente y los
programadores de Windows 10 se han preocupado por incluir ese concepto ampliado a diversos aspectos del funcionamiento del
sistema operativo, pero manteniendo siempre la simplicidad de su uso, como veremos en este capítulo.
Pero vayamos de lo simple a lo complejo, partamos de las necesidades básicas de los usuarios y veamos hasta dónde nos llevan
las nuevas características de búsqueda de Windows 10.
6.2. Buscar en el Explorador de archivos
Para buscar archivos o carpetas podemos utilizar el cuadro de búsqueda del Explorador de archivos. Recuerda que se
encuentra a la derecha de la barra de direcciones. De manera predeterminada, cuando indicamos aquí el archivo o carpeta a
buscar, Windows busca en primer lugar en la unidad y carpeta que se encuentre mostrando el Explorador. Es decir, si estamos en
la carpeta Imágenes, buscará ahí lo que indiquemos en la caja. Sin embargo, desde el momento en que hacemos clic en la caja de
búsqueda, la Cinta de opciones muestra una ficha contextual, que ya habíamos mencionado en el tema anterior, con comandos
para especificar la ubicación y añadir criterios para refinar la búsqueda, así como otras opciones.
Antes de escribir nada en la caja de búsqueda, podemos definir la ubicación donde se realizará ésta. Ya habíamos mencionado que
de modo predeterminado la búsqueda se realiza en la ubicación actual del Explorador, sin embargo, podemos modificar esto con
los comandos de la primera sección de la ficha contextual Buscar, de la Cinta de opciones. Podríamos, por ejemplo, hacer clic en
el botón Este equipo y la búsqueda se realizaría en todo nuestro ordenador. Como podemos ver, también podemos realizar la
búsqueda en la carpeta actual e incluir o eliminar sus respectivas subcarpetas.
La segunda sección nos permite refinar la búsqueda aún antes de escribir algo en la caja de búsqueda. Podemos indicar la Fecha
de modificación (si se trata de un archivo con el que trabajamos ayer y no recordamos su ubicación, aquí hay una solución simple),
por Tipo de archivo (imagen, música, contacto, etcétera), por Tamaño en disco y Otras propiedades.
Cada una de estas opciones tiene un menú desplegable con las posibilidades que podemos seleccionar. En el caso de la Fecha de
modificación, no se espera por supuesto que recordemos fechas específicas, podemos establecer rangos de tiempo en los que
suponemos que el archivo ha sido modificado por última vez, de ese modo obtendremos todos los archivos con los que hemos
trabajado en el periodo indicado y podemos encontrar el deseado aún si no recordamos su nombre.