Tuberculosis
14 de marzo de 2025
Datos y cifras
En 2023, 1,25 millones de personas murieron de tuberculosis, incluidas 161 000
personas con infección por el VIH. Probablemente, la tuberculosis vuelve a ser la
principal causa de muertes en el mundo provocadas por un patógeno infeccioso,
tras tres años en los que lo fue la COVID-19. Además, es la enfermedad más
mortífera para las personas con infección por el VIH y una causa importante de
fallecimientos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos.
Se calcula que en 2023 contrajeron tuberculosis 10,8 millones de personas en
todo el mundo: 6,0 millones de hombres, 3,6 millones de mujeres y 1,3 millones
de niños. Aunque es una enfermedad presente en todos los países y grupos de
edad, se puede prevenir y curar.
La tuberculosis multirresistente sigue siendo una crisis de salud pública y una
amenaza para la seguridad sanitaria. Solo dos de cada cinco personas con
tuberculosis farmacorresistente tuvieron acceso a tratamiento en 2023.
Las actividades desarrolladas en todo el mundo desde el año 2000 para combatir
la tuberculosis han salvado la vida a cerca de 79 millones de personas.
Se necesitan US$ 22 000 millones anuales para la prevención, el diagnóstico, el
tratamiento y la atención de la tuberculosis para alcanzar en 2027 la meta
mundial acordada en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la
tuberculosis de 2023.
Acabar con la epidemia de tuberculosis para 2030 es una de las metas de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionadas con la salud.
Panorama general
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo tuberculoso, una
bacteria que suele afectar a los pulmones. Se transmite por el aire cuando una persona
enferma tose, estornuda o escupe.
La tuberculosis se puede prevenir y curar.
Según las estimaciones, alrededor de una cuarta parte de la población mundial se ha
infectado por el bacilo tuberculoso y entre el 5% y el 10% de estas personas acaba
presentando síntomas y enfermando.
Las personas infectadas que no han enfermado no transmiten la enfermedad. La
tuberculosis suele tratarse con antibióticos y puede ser mortal si no se trata.
En algunos países se administra a los bebés y los niños pequeños la vacuna
antituberculosa BCG (bacilo de Calmette-Guérin), que previene la muerte por tuberculosis y
protege a los niños de las formas graves de esta enfermedad.
Hay afecciones que pueden aumentar el riesgo de contraer la tuberculosis:
la diabetes (que se caracteriza por un exceso de azúcar en la sangre)
un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, debido a la infección por el VIH o el
sida)
la malnutrición
el consumo de tabaco
el consumo nocivo de alcohol.
Síntomas
Las personas con infección tuberculosa no presentan síntomas ni pueden transmitir el
bacilo, y solo una proporción enferma y presenta síntomas. Los bebés y los niños corren
más riesgo de enfermar.
Los bacilos tuberculosos se pueden multiplicar en el organismo y afectar a varios órganos,
momento en el que se considera que la persona tiene tuberculosis. Los síntomas pueden
ser leves durante muchos meses, lo cual facilita la transmisión inadvertida a otras personas.
Además, algunas personas con tuberculosis no presentan síntomas.
Los síntomas habituales de la tuberculosis son:
tos prolongada (a veces con sangre)
dolor en el pecho
astenia
cansancio
pérdida de peso
fiebre
sudores nocturnos.
Los síntomas dependen de la parte del cuerpo afectada. Aunque la tuberculosis suele
afectar a los pulmones, también pueden verse afectados los riñones, el cerebro, la columna
vertebral y la piel.
Prevención
Para ayudar a prevenir la infección tuberculosa y su propagación, siga estos pasos:
Busque atención médica si presenta síntomas como tos prolongada, fiebre y una
pérdida de peso de causa desconocida, ya que el tratamiento precoz de la tuberculosis
puede ayudar a detener su propagación y a aumentar la probabilidad de recuperación.
Hágase la prueba de la infección tuberculosa si se encuentra en una situación de
mayor riesgo, por ejemplo, si tiene infección por el VIH o está en contacto en el hogar
o en el lugar de trabajo con personas con tuberculosis.
Complete el tratamiento preventivo de la tuberculosis tal y como se lo haya prescrito el
médico, ya que evita que la infección evolucione y cause síntomas.
Si tiene tuberculosis, adopte prácticas de higiene al toser: evite el contacto con otras
personas, use mascarilla, cúbrase boca y nariz al toser y estornudar, y deshágase
adecuadamente del esputo y los pañuelos usados.
Hay medidas específicas, como el uso de mascarillas y respiradores, que son
importantes para reducir la infección en los establecimientos de atención de salud y de
otro tipo.
Diagnóstico
La OMS recomienda someter a una prueba rápida de diagnóstico molecular a todas las
personas con signos y síntomas de tuberculosis, como prueba inicial.
Las pruebas rápidas de diagnóstico recomendadas por la OMS (Xpert MTB/RIF Ultra y
Truenat) son muy precisas y ayudan a mejorar notablemente la detección temprana de la
tuberculosis, incluida la farmacorresistente.
Para determinar si una persona está infectada, se puede utilizar la prueba de la tuberculina,
el ensayo de liberación de interferón γ o las nuevas pruebas cutáneas con antígenos.
El diagnóstico de la tuberculosis multirresistente y de otras formas resistentes (véase el
apartado «Tuberculosis multirresistente»), así como el de la tuberculosis asociada al VIH,
puede ser complejo y caro.
La tuberculosis es especialmente difícil de diagnosticar en los niños.
Tratamiento
La tuberculosis se trata con antibióticos específicos. El tratamiento está recomendado tanto
para la infección tuberculosa como para la enfermedad propiamente dicha.
Los antibióticos más comúnmente utilizados son:
isoniazida
rifampicina
pirazinamida
etambutol.
Para ser eficaces, estos medicamentos deben tomarse diariamente durante 4 a 6 meses. Es
peligroso suspender el tratamiento antes de tiempo o sin consejo médico, ya que los bacilos
tuberculosos presentes en el organismo podrían adquirir resistencias farmacológicas.
Cuando la tuberculosis no responde a los medicamentos habituales, se la denomina
«farmacorresistente» y requiere un tratamiento con otros fármacos.
Tuberculosis multirresistente
La farmacorresistencia surge cuando los fármacos antituberculosos se toman de manera
inadecuada debido a una prescripción incorrecta por parte de los proveedores de atención
de la salud, a la mala calidad de los medicamentos o a la interrupción prematura del
tratamiento por parte de los pacientes.
Los bacilos multirresistentes no se ven afectados por la isoniazida y la rifampicina, los dos
fármacos antituberculosos de primera línea más eficaces. La tuberculosis multirresistente se
puede tratar y curar con otros fármacos, pero son más caros y tóxicos.
En algunos casos, los bacilos adquieren más resistencias a estos antituberculosos más
eficaces que se prescriben para tratar la tuberculosis multirresistente y, por ello, se
denominan «extensamente resistentes». Hay pocas opciones terapéuticas disponibles
contra la tuberculosis extensamente resistente.
La tuberculosis multirresistente sigue siendo una crisis de salud pública y una amenaza
para la seguridad sanitaria. Solo alrededor de dos de cada cinco personas afectadas
tuvieron acceso a tratamiento en 2023.
De conformidad con las directrices de la OMS, el diagnóstico de tuberculosis
multirresistente requiere una confirmación bacteriológica y la determinación de la
farmacorresistencia mediante pruebas moleculares rápidas o cultivo.
Las nuevas directrices de la OMS publicadas en 2022 priorizan un esquema oral breve (de
seis meses de duración) que combine bedaquilina, pretomanid, linezolid y moxifloxacino
(BPaLM) o bedaquilina, pretomanid y linezolid (BPaL) como tratamiento de elección para los
pacientes que reúnan los requisitos establecidos. En 2023, se informó de que 5646
personas con tuberculosis multirresistente/resistente a la rifampicina habían comenzado el
tratamiento con estos esquemas, frente a las 1744 personas que lo iniciaron en 2022. La
menor duración del tratamiento, el menor número de comprimidos y la alta eficacia de este
nuevo esquema pueden ayudar a aliviar la carga sobre los sistemas de salud y a ahorrar
recursos valiosos para seguir ampliando la cobertura del diagnóstico y el tratamiento para
todas las personas que los necesitan. Anteriormente, el tratamiento de la tuberculosis
multirresistente solía durar al menos 9 meses y podía llegar a los 20 meses. La OMS
recomienda ampliar el acceso a los tratamientos administrados exclusivamente por vía oral.
Tuberculosis y VIH
La tuberculosis es la principal causa de muerte entre las personas con infección por el VIH.
Las personas que viven con el VIH tienen 16 veces más probabilidades de contraer
tuberculosis que las seronegativas para este virus (intervalo de incertidumbre: entre 14 y 18
veces más).
La combinación de ambas infecciones es letal, ya que la una acelera la evolución de la otra.
En 2023 fallecieron unas 161 000 personas por tuberculosis asociada al VIH. El porcentaje
de casos notificados de tuberculosis para los que se disponía de un resultado documentado
de una prueba de detección del VIH en ese año fue del 80%, una proporción igual a la de
2022 pero superior al 76% de 2021. La Región de África de la OMS soporta la mayor carga
de tuberculosis asociada al VIH. En 2023, tan solo el 56% de los pacientes de tuberculosis
con infección conocida por el VIH estaban en tratamiento antirretrovírico.
Para reducir la mortalidad, la OMS recomienda adoptar un enfoque basado en 12
componentes para las actividades colaborativas contra la tuberculosis y el VIH, incluidas las
medidas de prevención y tratamiento de las infecciones y los síntomas.
Impacto
La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en sus años más productivos, aunque
todos los grupos de edad corren riesgo. Más del 80% de los casos y las muertes se dan en
países de ingreso bajo y mediano.
La tuberculosis está presente en todo el mundo. En 2023, el mayor número de nuevos
casos se registró en la Región de Asia Sudoriental de la OMS (el 45%), seguida de la de
África (el 24%) y la del Pacífico Occidental (el 17%). Alrededor del 87% de los nuevos casos
se produjeron en los 30 países con alta carga de tuberculosis, y más de dos tercios del total
mundial se concentraron en Bangladesh, China, Filipinas, India, Indonesia, Nigeria, Pakistán
y la República Democrática del Congo.
En la Estrategia Fin a la Tuberculosis de la OMS se ha fijado el objetivo de que ninguna
persona con tuberculosis (y sus hogares) tengan que hacer frente a gastos catastróficos
para tratar esta enfermedad (es decir, que tengan que hacer un gasto superior al 20% de la
renta doméstica). Sin embargo, de las personas con esta enfermedad que están en
tratamiento y de sus hogares, alrededor del 50% enfrentan gastos catastróficos por ese
motivo. Las personas inmunodeprimidas, como las que viven con el VIH o las que padecen
desnutrición o diabetes, así como las personas que consumen tabaco, corren más riesgo de
enfermar de tuberculosis. Según las estimaciones correspondientes a 2023, 0,96 millones
de nuevos casos de tuberculosis se debieron a la desnutrición, 750 000 a trastornos por el
consumo de alcohol, 700 000 al tabaquismo, 610 000 a la infección por el VIH y 380 000 a
la diabetes.
Inversión para poner fin a la tuberculosis
Se necesitan US$ 22 000 millones cada año para la prevención, el diagnóstico, el
tratamiento y la atención de la tuberculosis con el objetivo de alcanzar en 2027 la meta
mundial acordada en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la tuberculosis
celebrada en 2023.
Como en el decenio anterior, la mayor parte del gasto en servicios relacionados con la
tuberculosis en 2023 (el 80%) provino de fuentes nacionales. En los países de ingreso bajo
y mediano, la financiación de los donantes internacionales sigue siendo fundamental. Entre
2019 y 2023, los fondos procedentes de fuentes nacionales se redujeron en USD 1200
millones y los proporcionados por donantes internacionales aumentaron ligeramente (en
USD 100 millones). La mayor parte del recorte en la financiación nacional se explica en gran
medida por la tendencia en este sentido en el grupo de los BRICS (Brasil, Federación de
Rusia, India, China y Sudáfrica). Por lo que respecta a la investigación e innovación en
tuberculosis, los USD 1000 millones que se destinaron a ella en 2022 siguen estando muy
por debajo del objetivo mundial fijado en USD 5000 millones anuales, debido al nivel
general de inversión.
Respuesta de la OMS
La OMS colabora estrechamente con los países, sus asociados y la sociedad civil para
ampliar la respuesta a la tuberculosis, y cumple seis funciones básicas para ayudar a
alcanzarlas metas de la declaración política de la reunión de alto nivel de las Naciones
Unidas de 2023, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Estrategia Fin a la Tuberculosis y
las prioridades estratégicas de la OMS:
ejerce el liderazgo mundial para poner fin a la tuberculosis mediante la elaboración de
estrategias, el compromiso político y multisectorial, el fortalecimiento del examen y la
rendición de cuentas, la promoción y las alianzas, en particular con la sociedad civil;
define el programa de investigación e innovación sobre la tuberculosis y estimula la
obtención, la aplicación y la difusión de conocimientos;
establece normas y criterios para la prevención y la atención de la tuberculosis y
promueve y facilita su aplicación;
elabora y fomenta opciones normativas éticas y basadas en la evidencia para la
prevención y atención de esta enfermedad;
presta apoyo técnico especializado a los Estados Miembros y a los asociados, junto
con las oficinas regionales y las oficinas en los países de la OMS, catalizando el
cambio y creando una capacidad sostenible, y
hace un seguimiento de la situación relativa a la epidemia de tuberculosis y los
avances en la financiación y la ejecución de las actividades de respuesta a nivel
mundial, regional y nacional, e informa al respecto.