No puedes ser racional si no eres emocional
"El corazón tiene razones que la razón no conoce." - Pascal
No puedes ser racional si eres demasiado emocional. Pero no puedes
ser racional si no eres emocional.
Cuando eres demasiado emocional no quieres hacer lo que sabes que es
lo mejor. Piensa en las veces que has sucumbido a la tentación y, en
contra de tu mejor juicio, te comiste la galleta, te tomaste el trago, o te
fumaste el cigarrillo.
Cuando eres demasiado emocional no quieres usar las técnicas que
sabes que harán que las cosas mejoren. Las buenas intenciones salen
por la ventana - así como los conceptos y las herramientas de los
últimos 60 artículos.
Esto es lo que hace que este material sea simple, pero difícil. Y lo que
hace que muchas personas inteligentes actúen como tontos. La
comprensión intelectual no tiene valor si tus emociones te bloquean para
usarla.
La represión es mucho más fácil que la integración. Es tentador suprimir
tus emociones con la esperanza de poder actuar con una
racionalidad fría. Pero no existe racionalidad sin "emocionalidad".
El corazón de la razón
Puede que creas que las emociones se oponen al pensamiento racional,
pero la evidencia científica sugiere lo contrario. Es imposible ser racional
sin ser emocional. Mientras que las emociones pueden abrumar a la
racionalidad, la racionalidad no puede existir sin emociones.
El neurobiólogo Antonio Damasio señala que la racionalidad depende de
un profundo sistema de regulación compuesto en su mayoría por
emociones y sentimientos. La emoción puede interrumpir el
razonamiento en determinadas circunstancias, pero sin emoción no
existe razonamiento alguno. "Los modelos cognitivos tradicionales no
entienden que la reducción en la emoción puede constituir una fuente
igualmente importante del comportamiento irracional" afirma Damasio.
Damasio tenía un paciente llamado Elliot quien era un exitoso hombre de
negocios. Elliot fue diagnosticado con un pequeño tumor en el cerebro.
Durante la operación, el neurocirujano extirpó el tumor pero
accidentalmente cortó la conexión entre el lóbulo frontal (centro del
pensamiento) y la amígdala cerebral (el centro de las emociones).
Cuando se recuperó, Elliot había cambiado. Cuando recordaba tragedias
de su vida, hablaba con una frialdad y desapego incompatibles con la
gravedad de los hechos. Como si fuese un espectador más que un
participante. Damasio concluyó que la operación había apartado a Elliot
de sus emociones. Podía pensar, pero no podía sentir.
Elliot mantuvo su inteligencia, pero se convirtió en una persona
totalmente inepta en su trabajo. Sin sus emociones, no podía tomar
ninguna decisión. Damasio le pidió a Elliot que fijara una cita para su
próxima entrevista. Elliot respondió con una larga explicación acerca de
los pros y los contras de las posibles horas, pero no podía elegir ninguna.
Simplemente no tenía preferencias. El centro racional de la mente puede
generar una serie de alternativas y argumentos, pero las decisiones
requieren una facultad adicional. La mente necesita evaluar el peso
emocional de cada opción y elegir por medio del sentimiento.
Los sentimientos inconscientes, por otro lado, pueden bloquear tu
proceso de toma de decisiones. Las decisiones apropiadas requieren un
estado de conciencia relajada, el cual es muy difícil alcanzar sin un
entrenamiento en atención plena.
Cada emoción es útil si sabes qué hacer con ella
Esto de ser humano es como una casa de huéspedes.
Cada mañana, un recién llegado:
una alegría, una depresión, una sensación de mezquindad,
un momento de conciencia llegan
como visitantes inesperados.
¡Dales la bienvenida y entretenlos a todos!
Aunque se trate de una multitud de penas,
que violentamente irrumpen en tu casa
sin muebles.
Aún así, trata honorablemente a cada huésped.
Tal vez te estén preparando para un nuevo placer.
Al pensamiento oscuro, la vergüenza, y a la malicia
recíbelos en la puerta riendo
e invítalos a pasar.
Se agradecido con cualquiera que llegue,
porque cada uno ha sido enviado
como guía desde el más allá".
- Rumi
Cada emoción es útil si sabes cómo trabajar con ella.
Existen cinco competencias básicas para trabajar con tus emociones:
auto-conciencia, auto-aceptación, auto-regulación, auto-indagación y
auto-expresión. Estas competencias están relacionadas con cinco
competencias para trabajar con las emociones de otras personas:
conciencia, reconocimiento, influencia, indagación y escucha
Auto-conciencia es la capacidad de aprehender lo que sucede dentro
de ti. Esta capacidad de experimentar tu condición interna es una
competencia básica de supervivencia como organismo, pero los seres
humanos disfrutan de un nivel especial de conciencia. No solo
experimentas tus estados internos, sino que puedes reflexionar sobre
ellos convirtiéndolos en objetos de tu conciencia. Cuando dices “me
siento (a mí mismo) con miedo", hay una parte tuya que tiene miedo (tu
parte "sí mismo"), pero no es todo tu ser. Hay otra parte tuya (la parte
"yo") que nota que tu parte "sí misma" tiene miedo.
Puedes aumentar la intensidad de tu conciencia a voluntad. Así como un
set de teatro puede iluminarse con mayor o menor intensidad, a la
conciencia le ocurre algo parecido. Puedes estar más o menos atento,
más o menos consciente. Cuanto menos atención prestes, menos alerta
estarás y mayor será la probabilidad de vivir una vida mecánica,
gobernada por impulsos emocionales. Cuanto menos consciente estés,
menor será tu capacidad para desarrollar el testigo objetivo que existe
dentro de ti, que es capaz de percibir y responder imparcialmente. La
conciencia es la raíz material de la libertad y la responsabilidad, la
herramienta básica para trabajar con tus emociones.
"No debemos expresar nuestras emociones cuando comprendemos que hacerlo será
contraproducente, pero si las consideramos con respeto pueden transformarse en un medio
valioso para acceder a información importante (…) Comprender que tenemos el poder de ser
testigos imparciales de nuestras emociones, pensamientos y recuerdos, sin que ellos nos controlen
o nos impulsen a actuar de manera autodestructiva es una señal de sabiduría y madurez." -
Nathaniel Brander
Auto-aceptación es la capacidad de aceptar tus emociones sin
reprimirlas. Esto implica suspender todo juicio. Sabes que cualquier
emoción es un impulso automático que aparece más allá de tu control.
Es imposible para ti prevenir una emoción. Lo que es posible para ti, y de
vital importancia, es abstenerte de actuar impulsivamente.
Ayuda recordar que una emoción siempre tiene un fundamento válido en
los pensamientos que la sustentan. No existe tal cosa como una emoción
mala o irracional. Lo que sí es posible es que los pensamientos que
están en la raíz de la emoción sean inadecuados, infundados o
destructivos. Antes de analizar estos pensamientos, necesitas primero
abrir con gentileza el capullo de la emoción, nunca con reproche. Una
vez que los pensamientos son revelados, puedes comprometerte
críticamente con ellos. Para trabajar con tus emociones, necesitas
tratarte con la misma bondad, comprensión y compasión con la que
tratarías a un niño. Cuando aparecen los juicios, la comprensión se
esconde. Si criticas tus emociones, nunca vas a entenderlas. Y sin
entenderlas, no podrás manejarlas.
Auto-regulación es la capacidad de regular tus impulsos, la disciplina
para mantener el control ante las presiones instintivas. Regular significa
darle dirección a tu energía emocional. Según Daniel Goleman, la
competencia psicológica más importante es la capacidad de posponer la
gratificación inmediata a los objetivos a largo plazo: "Quizá no exista una
habilidad psicológica más importante que resistir el impulso. Es la raíz de
todo el autocontrol emocional, ya que todas las emociones, por su propia
naturaleza, llevan a uno u otro impulso a actuar."
Para subordinar tus acciones a tus intereses a largo plazo, debes tomar
el asiento del conductor. Tienes que usar tu voluntad para elegir
conscientemente lo que vas o no vas a hacer. Esto te permite controlar
(sin reprimir) los impulsos contraproducentes y motivarte para llegar a lo
que es importante para ti. La auto-conciencia y la auto-aceptación son
críticas para la auto-regulación. Para regular tus impulsos, necesitas
simultáneamente separarte de ellos y "abrazarlos". Una vez logrado
aquello, puedes explorar cómo responder a la situación (lo cual incluye a
tus emociones) de manera que sea congruente con tus valores.
Auto-indagación es la capacidad de entender las historias que están por
detrás de tus emociones. Cuando experimentas una emoción puedes
examinar tus creencias subyacentes con el fin de separar la información
útil de la neurosis. Estas son las emociones comunes, las creencias que
subyacen a las mismas y el llamado a la acción que cada una envía. En
el siguiente artículo y vídeo, vamos a explorar esta competencia en
detalle.
Cada emoción es una historia de amor
"El cerebro emocional responde a un evento
más rápido que el cerebro pensante."
- Daniel Goleman
En mi último artículo cubrimos las tres primeras de las cinco
competencias básicas para trabajar con tus emociones: auto-conciencia,
auto-aceptación y auto-regulación. En este artículo vamos a cubrir las
otras dos: auto-indagación y auto-expresión.
Auto-indagación es la capacidad de entender las historias que están por
detrás de tus emociones. Cuando experimentas una emoción puedes
examinar su historia subyacente con el fin de separar la información útil
de las falsas creencias. Es decir, puedes darle la bienvenida a la
emoción como una expresión apropiada de tus pensamientos y a la vez
analizar críticamente dichos pensamientos para comprobar si son
verdaderos, es decir, si representan la realidad de manera apropiada.
Por ejemplo, puedes experimentar mucho miedo cuando ves una
serpiente en el camino mientras estás corriendo ... hasta que te das
cuenta de que solo es un trozo de cuerda. El miedo es adecuado, la
percepción es incorrecta. El error es cognitivo, no emocional.
Auto-expresión es la capacidad de actuar de manera adecuada en
respuesta a tus emociones. Cuando sientes la emoción y validas su ruta
cognitiva, puedes utilizarla para guiar tu comportamiento. El ciclo natural
de la emoción es sentirte excitado por el sentimiento y luego actuar.
Cuando reconoces tus sentimientos y los expresas de manera apropiada,
estás fomentando la salud emocional.
Volviendo al ejemplo de la serpiente. Si hubiera una serpiente sería
prudente expresar tu miedo parándote y tomando una distancia prudente
con la serpiente. Esto es lo que el miedo te llama a hacer, cuidarte a ti y
a aquello que valoras. Dado que solo fue una cuerda, el miedo se
desvanece y puedes seguir trotando feliz.
La emoción siempre es correcta (pero la historia que hay por detrás puede
estar equivocada).
Si examinas una historia particular por detrás de una emoción,
encontrarás una serie de afirmaciones. Estas afirmaciones pueden estar
equivocadas. Pueden ser el producto de errores de percepción o de
razonamiento.
Es por eso que la inteligencia emocional significa abrazar la emoción y
desafiar el pensamiento. Entonces, puedes responder de manera
apropiada a través de la auto-expresión. Puedes encontrar útil hacer una
lista de las narrativas de las emociones básicas para entender la
presuposición de cada emoción y su "llamado a la acción".
Alegría: Te sientes alegre cuando crees que algo bueno ha pasado. La
felicidad es la expresión de lo que es importante para ti, con respecto al
éxito. Piensa en un momento en que te sentiste alegre. Probablemente
reconociste que conseguiste algo valioso. La alegría llama a la
celebración. Cuando celebras, reconoces el valor de lo que lograste y
afrontas el futuro con fortaleza y esperanza.
Tristeza: Te sientes triste cuando crees que algo malo ha pasado. La
tristeza es la expresión de dolor frente a una pérdida. Piensa en un
momento cuando te sentiste triste. Probablemente reconociste que
perdiste algo valioso. La tristeza pide duelo. Cuando estás en duelo,
reconoces la importancia de la pérdida recuperando un sentido de paz
interior.
Entusiasmo: Te sientes entusiasmado cuando crees que algo bueno
puede suceder. Piensa en un momento en que te sentiste entusiasmado.
Probablemente creíste que algo que valorabas estaba a tu alcance. El
entusiasmo pide esfuerzo. Cuando conviertes el entusiasmo en acciones
concretas, aumentas la probabilidad de lograr tus objetivos.
Miedo: Sientes miedo cuando crees que algo malo puede ocurrir. Piensa
en un momento en el que sentiste miedo. Probablemente reconociste
que algo que valorabas estaba en riesgo. El miedo pide protección.
Cuando conviertes el miedo en acciones específicas, disminuyes la
probabilidad (o el impacto) de una posible pérdida.
Gratitud: Sientes gratitud cuando crees que alguien hizo más por ti de lo
que tenía que hacer. Piensa en un momento en el que te sentiste
agradecido. Probablemente reconociste que alguien te ayudó a conseguir
algo que valorabas. La gratitud pide apreciación. Al agradecer a las
personas que te han ayudado, reconoces sus esfuerzos y sus impactos
en tu bienestar.
Enojo: Te sientes enojado cuando crees que alguien te ha hecho daño
indebidamente. Piensa en un momento en que te has sentido enojado.
Probablemente juzgaste que, debido a alguna transgresión, alguien dañó
algo que tu valorabas. El enojo pide un reclamo, un esfuerzo para
restablecer los límites transgredidos. El enojo también pide reparación de
lo que está dañado y protección del mismo en el futuro. Al expresar el
enojo de manera productiva, reafirmas tus valores y reduces las
posibilidades de que seas lastimado nuevamente.
La culpa es saludable, la vergüenza – no lo es
Las emociones negativas como la soledad, la envidia y la culpa desempeñan un papel
importante en una vida feliz; son grandes y parpadeantes señales de que algo tiene que ser
cambiado." - Gretchen Rubin
Te sientes culpable cuando crees que hiciste algo incompatible con tus
valores y que, a través de dicha acción, le has hecho daño a alguien que
te importa.
Piensa en un momento en que te has sentido culpable. Probablemente
juzgaste como transgresión algún límite moral, y debido a esa falta,
lastimaste a otra persona (o a ti mismo).
La culpa exige una disculpa, un esfuerzo para reparar y volver a
comprometerte con el valor que no pudiste demostrar. La culpa también
pide reparar lo que dañaste y reparar el daño a la persona que
lastimaste.
Al expresar tu culpa productivamente, restauras tu integridad.
Te sientes avergonzado cuando crees que eres inconsistente con tus
valores. Cuando sientes que estás equivocado, no importa lo que hagas.
La vergüenza no es una emoción; es un juicio congelado de que hay algo
fundamentalmente mal contigo. La vergüenza no pide ninguna acción, ya
que ninguna acción puede cambiar lo que eres. La vergüenza cae sobre
ti como una nube negra que no cesa de llover.
No existe una expresión saludable de vergüenza. La única cosa
saludable para hacer con la vergüenza es reconocerla por ser una ilusión
dañina y dejar que se disuelva. Al igual que el espejismo de agua en el
camino delante de ti se disuelve, cuando te acercas a él.
No olvides celebrar
"El entusiasmo es el punto de partida para que tus esperanzas brillen hacia las estrellas. El
entusiasmo es el brillo en tus ojos, el ritmo en tu modo de andar. La empuñada de tu mano, la
oleada irresistible de voluntad y la energía para ejecutar tus ideas." - Henry Ford
El dolor, el miedo, el enojo y la culpa son emociones dolorosas. Cada
una de ellas "te pide" tomar las medidas adecuadas (ver aquí y aquí).
Con cada emoción, incurres en una "deuda emocional."
Si no pagas la deuda, caerás en bancarrota. Al reprimir el flujo de tus
sentimientos, te hundes en estados de ánimo negativos como la
resignación, el resentimiento y la depresión. Estos son estados de ánimo
congelados y penetrantes que afectan tu vida. Estás triste por algo, pero
estás simplemente deprimido. Mientras que puedes hacer frente a la
tristeza a través del duelo, la depresión sólo perdura, como una densa
niebla.
La alegría, el entusiasmo, la gratitud y el orgullo son emociones
placenteras. Cada una de ellas también "pide" que se tomen acciones
apropiadas. Si no reconoces estas emociones, corres el riesgo de
rechazarlas de tu vida.
Honras la alegría celebrando.
Honras el entusiasmo al esforzarte.
Honras la gratitud al agradecer.
Honras el orgullo al reconocer.
Ni explosión ni represión: Expresión consciente
"Obtenemos la fuerza de la tentación que resistimos."- Ralph Waldo Emerson
¿Cómo puedes controlar un caballo salvaje? Puedes atarlo o encerrarlo
en un corral estrecho, pero esto lo va a enfurecer. Es peligroso tanto para
el caballo como para los que lo rodean. Si pones el caballo en un vasto
campo, podrá correr a su antojo y quemar su exceso de energía sin
lastimarse ni lastimar a los demás. En lugar de atar tus emociones, es
mejor darles muchos espacios seguros dentro de ti.
Puedes gestionar tus emociones expandiendo tu espacio interior para
mantenerlas y no reprimirlas. Puedes estirar tu conciencia a través de la
"presencia"; es decir, adoptando una perspectiva desde la cual puedas
observar tu emoción con poco apego, capturando la información que te
proporciona, y respondiendo alineado a tus valores.
Regulación emocional
La ignorancia generalizada acerca de la regulación emocional puede
llevarte a dos malas estrategias: explosión y represión.
La indulgencia impulsiva no es inteligencia emocional. Puedes explotar
sin examinar las bases de tus emociones y sus efectos. Estas acciones
suelen perpetuar el ciclo de sufrimiento, sumergiéndote en un estado de
frustración creciente. Gritar a los demás nunca resuelve el problema, al
contrario, usualmente lo hace peor.
Por lo tanto, es posible que hayas aprendido a controlar tu ira. Después
de experimentar el lado negativo de tus arrebatos emocionales, es
posible que desees apretar las riendas de tu corazón y ser estoico.
Pero el estoicismo tampoco es inteligencia emocional. Puedes
permanecer impasible en el exterior, mientras estás hirviendo por dentro.
La presión se acumula hasta que alcanzas tu límite y explotas o
implosionas. En las culturas occidentales, la gente tiende a explotar; en
las culturas orientales, a implosionar. Uno es tan malo como lo otro.
Como dice Daniel Goleman, "Los que implosionan a menudo no toman
ninguna acción para mejorar su situación. Ellos no muestran señales
externas de un secuestro emocional, pero sufren las consecuencias
internas de todos modos: dolores de cabeza, nerviosismo, fuman y
beben en exceso, falta de sueño, autocrítica sin fin. Y tienen los mismos
riesgos de salud que los que explotan, por lo tanto tienen que aprender a
manejar sus propias reacciones a la angustia."
Regular tus emociones involucra la expresión consciente. Para canalizar
la energía emocional, tienes que reconocerla, aceptarla y entender sus
orígenes. También necesitas reconocer sus impulsos pero sin rendirte a
ellos. Cuando desarrollas esta disciplina, puedes aceptar completamente
lo que sientes sin actuar en contra de tus valores. En lo que se refiere a
la integridad, sólo eres responsable de tus acciones, no de tus
emociones. Las emociones son buenas consejeras, pero terribles
dueñas. Tienes que escucharlas pero sin renunciar a tu responsabilidad
de actuar con integridad.
Cómo ayudar a otros a gestionar sus emociones
Los adultos siguen siendo animales sociales; siguen necesitando una fuente de estabilización
fuera de sí mismos. Eso significa que, en algunos aspectos importantes, las personas no pueden
ser estables por su propia cuenta ...La estabilidad significa encontrar gente que te equilibre y
mantenerte cerca de ellos." - Thomas Lewis, MD
Puedes ayudar a los que te rodean a volverse más inteligentes
emocionalmente. Pero antes de ayudar a los demás debes alcanzar la
maestría emocional para ti mismo. La herramienta más importante para
ayudar a otros a manejar sus emociones es la "resonancia".
Coloca dos diapasones del mismo tono uno al lado del otro. Al golpear el
primero, puedes notar que el segundo comienza a vibrar. En una
relación, cada individuo actúa como un diapasón que recibe y transmite
ondas emocionales. Cuando una persona tiene una reacción emocional,
las "vibraciones" afectan a la otra, quien empieza a vibrar en respuesta.
Esta respuesta vuelve al otro e intensifica o apaga la emoción de la
primera persona.
Si las dos personas son emocionalmente reactivas, se intensificaran sus
interacciones negativas en un frenesí. Si uno de ellos permanece
centrado, puede comenzar un ciclo de apaciguamiento incluso si la otra
persona permanece reactiva.
Cuando dominas tus emociones, puedes traer ecuanimidad a cualquier
relación. Si logras permanecer centrado en medio de una situación
emocionalmente cargada, puedes ayudar a otros a permanecer
conscientes. Por otra parte, a menos que domines las habilidades
emocionales que describí en los artículos anteriores, no puedes aspirar a
ayudar a los demás.
Cada una de las cinco competencias de auto-regulación que describo en
esta lista sirven para ayudar a otras personas a manejar sus emociones:
el reconocimiento, la aceptación, la difusión, la indagación y la escucha.
Reconocimiento
Aunque no se puede observar los estados anímicos internos de los
demás, se pueden observar las señales externas. Las emociones tienen
un componente físico (las mejillas sonrojadas) y un componente de
comportamiento (los puños apretados). Puedes hacer inferencias válidas
acerca de los sentimientos del otro, basado en señales emocionales
observables (físicas y de comportamiento), una comprensión de la
situación del otro; tu atribución de valores y objetivos al otro y tu
proyección sobre el otro de la dinámica emocional que experimentarías
en una situación similar (empatía).
Es importante darse cuenta que lo que infieres que el otro piensa y
siente, no es lo que el otro realmente piensa y siente. No puedes leer la
mente del otro. Por otra parte, no considerar las señales emocionales
tiene una gran desventaja. La mejor manera de trabajar con atribuciones
(inferencias sobre el estado mental y las emociones de las otras
personas) es basarlas sobre la mejor evidencia disponible, declararlas
tentativamente (reconociendo que no son más que tu interpretación) y
pedirle al otro que las verifique.
Por ejemplo, al darte cuenta de que un miembro del equipo está sentado
con los brazos cruzados, completamente callado, y un poco distante de
la mesa de reunión, podrías decir: “Tim, veo que estás callado, tus
brazos están cruzados, y estás sentado lejos de la mesa. Me pregunto
¿cómo te estás sintiendo acerca nuestra conversación?” Observa lo
diferente que es en lugar de atacar a Tim con: “¿Por qué estás enojado?
¿Qué sucede contigo?”
Aceptación
Para trabajar con las emociones de los demás, es necesario aceptarlas
sin juzgarlas. No solo es inútil castigar a alguien por lo que él o ella
siente, también es contraproducente. Puedes sentir la tentación de
decirle a un compañero de trabajo que se anime, o decirle a tu hijo que
las cosas no son realmente tan malas, pero tales advertencias nunca
funcionan. El otro no solo continúa sintiéndose preocupado, ahora
también se siente alienado.
Un gerente que se da cuenta que los empleados tienen miedo a un
próximo cambio organizacional podría sentirse inclinado a tranquilizarlos:
"No hay nada de qué preocuparse."
Él posiblemente tenga buenas intenciones pero lo más probable es que
su declaración asuste aún más a los empleados. El desafiar las
emociones de otros los hace sentirse juzgados, mal entendidos y no
respetados. En casos extremos, puede hacerlos dudar de su cordura.
Desactivación
Nada desactiva tanto las emociones como tu propia postura relajada y
centrada. Simplemente no reaccionar ejerce un efecto moderador sobre
emociones intensas. Aceptar la emoción del otro sin juzgarlo le ayuda a
recuperar su ecuanimidad. Es posible desactivar las emociones del otro
incluso en circunstancias extremas. Alguien puede estar muy molesto
contigo, pero no tienes que escalar el conflicto. Puedes asumir la
responsabilidad de la reacción que ocasionaste en el otro y hacer lo
mejor para mantener la ecuanimidad. A través de la indagación abierta,
puedes permitir que la otra persona exprese totalmente sus sentimientos
y pensamientos. Cuando entiendas la historia detrás de la emoción,
puedes tomar las medidas adecuadas para hacerles frente. Y si la
situación resulta inmanejable, siempre puedes separarte en paz y con
integridad.
Sin una reacción, un ataque no puede durar mucho tiempo. Como un
fuego que se queda sin combustible, el calor emocional se consumirá a
sí mismo. Es por ello que la mejor manera de recibir la emoción de otra
persona es con empatía, sin juicio ni argumento. Con el fin de desactivar
la energía agresiva, busca la manera de estar de acuerdo con el crítico;
no te preocupes por lo incorrecto que creas que son sus opiniones.
Busca la mínima pizca de verdad con la que puedas estar de acuerdo,
para que puedas mezclarte con la energía crítica sin sarcasmo o sin una
actitud defensiva.
Indaga y escucha
La indagación tiene como objetivo ayudar a otros a entender sus
emociones y actuar hábilmente. La clave es ayudarlos a presentar sus
necesidades e intereses de una manera que nos ayude a ver cómo
satisfacer genuinamente esas necesidades e intereses y al mismo tiempo
cuidar de nuestras necesidades e intereses.
Indagar y escuchar es influir en los demás, no manipularlos. La diferencia
es el respeto por su autonomía, enfocándose en información válida y
libre elección. La manipulación es un intento deshonesto que, si se hace
públicamente, avergonzaría al manipulador y enfurecería al manipulado.
Manipular es distorsionar información con el fin de llevar al otro a que
actúe como tú deseas, creyendo que si él hubiera sabido lo que tú sabes,
él no hubiera querido actuar de esa manera.
Haciéndole a alguien preguntas abiertas o pidiéndole que haga algo, no
es manipulación. Nuestra influencia es abierta, no encubierta. Una forma
de asegurarte que no estás manipulando al otro es utilizar la regla de oro:
¿Quisieras que el otro te indague y te escuche de la manera que tú lo
estás indagando y escuchando a él?