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Candioti

revolución de mayo, clases populares

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Magdalena Candioti Una historia de la emancipacion negra Esclavitud y abolicin en la Argentina 1. Esclavitud y revolucién: una agenda para Ia abolicién ESCLAVITUD EN LAS POSTRIMERIAS DEL ORDEN COLONIAL ¢Cudntos africanos esclavizados arribaron al Rio de la Plata? gDesde cudndo lo hicieron, y de qué modos? ¢Cémo fue regulada su vida? Entre 1501 y 1866 cerca de 12.500 000 africans fueron capturados, trasladados a las Américas, rebautizados y ven- didos coma esclavos. De acuerdo con la Base de Datos sobre Trafico Esclavista, entre los afios 1649 y 1835 arribaron 67 242 csclavos al Rio de la Plata.” Sin embargo, esa cifra est4 lejos de estar com- pleta, Al cruzar fuentes diversas, es posible ganar en precisién y ampliar esa cifra de modo sustantivo. Al menos dos investigaciones han contribuido a ell. Kara Schultz, por un lado, reconstruyé el arribo a Buenos Aires entre 1587 y 1640 de unos 273 viajes esclavis- tas con los cuales habrian ingresado ilegalmente unos 34 000 afri- anos, El mecanismo utilizado para este lipo de contrabando fue la “arribada forzosa" incluso el abandono de la “carga” en playas alejadas del puerto. En su mayorfa, los viajes eran organizadlos por comerciantes portugueses, articulados en amplias redes interimpe- riales." Por otro lado, Alex Borucki reconstruys los viajes esclavis- tas transatldnticos € interamericanos, y demostré que, entre 1770 y 1812, Hegaron a los puerios de Buenos Aires y Montevideo mis de 70 000 personas esclavizadas, unas 2000 al aiio."* Pero tampo- co Ja suma de estos recuentos es definitiva, En un trabajo recien« te, Borucki unificé los c4lculos mencionados, realizé una nueva reconstruccién de trifico ilegal y agregé los ingresos de esclavos por Ia Cotonia del Sacramento (por entonces dependencia de la Corona portuguesa, pero enclave decisive para la introduccién de 26 UNA HISTORIA DE LAE MANCIPACION NEGRA cautivosa la Sudamérica hispana) De este modo, el y Ota cg do del trifico esclavista por la region rioplatense, a jg tage doscientos cincuenta anos, ascenderiaa mas de 209 000 de ly Parte de estos viajes arvibaba direetamente de Ajyy As siglos XVI y XVII los barces provenian de los Puertos de y en el XVIU, por lo general de Mozambique, en ¢ baal ‘Africa. Sin embargo, la mayor parte del trifico (entre ey, & ‘e1 80%) era realizado en barcos que antes hacian Paradag ay gicas de reabastecimiento en puertos brasilefios, don, ag, a ode tabi podian desembarcar y reembarcar esclavos de distintas Proc: cias, Los barcos que llegaban desde Rio de Janeiro Solfan car cautivos que habian sido embareados en Luanda y pen principales puertos de Angola adonde Hegaban luego de is sido capturados en el interior de la region, Las embarcag, procedentes de Salvador comerciaban eselavos traficados Pring palmente desde la bahia de Benin.” Buenos Aires, en un primer momento, y Montevideo, desde, fundacién (en 1726), fueron puertas de ingreso desde la gt irradi6 el trifico de personas a todo el espacio Fioplatense y ng alla, Las rutas internas lleva! hacia el Noreste, Pasando per Santa Fe y Corrientes, hasta Asuncién. La ciudad de Cérdoba fe un centro de redistribucién importante de este mercado end que se involucraron todas las élites y las ciudades importantes & la €poca."* Desde alli, se comercializaban esclavos Y tras merean- cias hacia el Noroeste con rumbo al Alto Pert, Potosi e inclu Lima. Owras partidas se orientaban hacia Cuyo y la capitania & Chile. Como resultado de esos “pases finales”, de esa redistiby cién interna de personas esclavizadas, la presencia de afticanosy afrodescendientes fue importante en toda la region. Reconstruir la dimensién de esa presencia para todo el Rio & Ja Plata en e] momento de la revolucién es complejo, porqve fuentes protoestadisticas conservadas son fragmentarias y disint les. Padrones, censos, visitas de obispos, registros parroquias} notariales no utilizaban la misma grilla o lenguaje étnicoracil Las categorias utilizadas eran desiguales y los criterios de lose sistas también Jo eran. Las etiquetas mas frecuentes eran: neg morenos, zambos, mulatos, mestizos, pardos, chinos ¢ indios. Peo peste modo, €l total con pe Foplatense, alo largo de lo, a eriaamscde 200 000 persona. anaeemectamente de Attica. En fog itaPmventan de 108 pUuELOS de Angoly 1 Pe Mozambique, en el sudeste de 5 Np BT ce dl tfico (entre 1776 1819, ent BTN que antes acian paradas estraté, Fa a en puerto brasilefios, donde tambiéy de ees rcar esclavos de distintas proceden. Bern acerbic Ne Rio de Janciro solfan traf. oe se brads en Luanda y Benguela, coransorgu abn a donde Hegaban luego de haber pipes preset jor de a regin. Las embarcaciones sce ar comer iaban esclavos traficados prin ocean nin! Pie et y Montevideo, desde su ae «a 1735), fueron puertas de ingreso desde las que se inti el wdico de personas a todo el espacio rioplatense y mas if Las rts terns llevaban hacia el Noreste, pasando por ‘sau Fey Corrientes, hasta Asuncién. La ciudad de Cérdoba fue un centro de rediaribucién importante de este mercado en el ‘gee involurraron todas las élites y las ciudades importantes de lnquea" Desde als comercializaban esclavos y otras mercan- «das taca dl Noroeste con rumbo al Alto Peni, Potosi ¢ incluso ‘ima Ounspantitas se erientaban hacia Cuyo y la capitanfa de Chile Como reautado de esos “pases finales”, de esa redistribu- aL & peronasesclaviradas, la presencia de africanos y rencdesieinporanie en toda la regiGn. as end mega de esa presencia para todo el Rio de enn sento de la revclucién es complejo, porque ns [iM Poetuiscas conservad Seas 6 Fans, sence ce gs 908 Fragmentarias y distin zs eaten ee COEPOS Fegistros parroquiales ¥ 2% windy cae Ella © Lenguaje étnico-racal. A tibia era enn o°siBUales y los criterios de Ios ¢€0 Ss lage lett ms frecuentes eran: NeEFOS ‘stitos, pardos, chinos ¢ indios. Pero pe UD Y KEVOLUGION 27 ESCLAN no eran constantes ni tenian los mismos sentidas en cada ocasiGn. Estas variadas etiquetas denotaban un mundo popular de colores y mezclas diversos, irreductibles a divisién entre “repiiblica de espa- fioles” ni ala “replica de indios” que la Corona habia imaginado perfectamente separadas, Sin un marco corporativo propio, mula- tos, zambos y pardos no dejaron de estar sujetos a pricticas de mar cacién, de subalternizacién y, a veces, de segregaciGn. Ellos eran él cemento de las “eastas", grupos mestizados de diversas formas que tanto censistas como pirrocos, policiasy escribanos intentaban ¢la- sificar y encuadrar en su trabajo cotidiano. en 2 Ssh : ‘Figura L1. Padron del cuartel n’ 8, 1816, AGE Documentos Varion, (35,43, La poblaci6n afrodescendiente y afromestiza libre, en particular, residia tanto en el espacio urbano como en el rural, En algunas ciudades o provincias solo pucde inferirse la presencia de africa- nos y sus descendientes por el registro de su condicién juridica (esclavizado, liberto 0 libre). ‘Sin embargo, al cruzar los datos que surgen de las reconstruc: ciones realizadas por diversos historiadores podemos saber que, entre fines del periodo virreinal y los primeros aiios de indepen- ANCIPACION NEGRA, acid alricama, ¥ sobre tox, en las distintay tg as ia risa, Cue stastany A 80% de Li poblacign qa " accion ie, te tu, acta slo casi res era Hegre a gaa y cast C1 29% 10-614 aca Ingy ss res snes cle 1SEG 22 dad de Santa FE entre fines de ERIC y I8I7 mas det 5g 8 eo "consierada “pardt © morena" (indluidg un 9, poblacion dle ndige™s el 13% de tos be Fecien hay datos pa ellos, el indice Nega at gg« 82%), as y chines: sin an esclavos.! py p. En Pay abiques de la ciudad c 1820 y en 1824 casi el 25% era mee dle color, mientras que i cantidad registraela de eselavizage” «2 Corrientes S€ destaca como la provincia donde a as fueron clasif aclas como pardas y morenas. Fy, ne n 81% en ist yun 9% en 1820. La menor presencia los er, emente se debia a la disponibilidad de ty cautiva de facto de origen indigena, Me estudiada en térmiay person un morena probabl ntiva 0 ie Cordoba, quiz sible reconstruir el volumen de la poblaci enclavizacla (no de color). En 1813 representaba el 8.47% ne el 5.12% y em 1840, e1 1.399%." Si se distingue cinis de campaiia, es posible resaltar que la poblacién esclava uray representaba a 1 20% det total, mientras que en la campaiar, presentaba un 6,77%. En términos absolutes, sin embargo, lose clavos en el medio rural tiplicaban los residentes en la ciudad’ En la provincia de Catamarca en 1812 casi el 20% de la por cién fue clasificado como negro, mulato o zambo; un 3% mesin ye 37% como indio2%En ese atio, en 1a ciudad de Catamara poblaci n esclavizada representaba el 15 3% del total. En 184e La Rioja se contabilizarfa un 43,29 de “gente de color” y un 76% de poblacién eselavizada.”’ En Tucumian, en 1812 “la composici de 40% espaitoles, 3% # obra senuc En la provincia d demogrificos, € P' étnica segin la fuente censal seri dios, 14% esclavos, 5% castas libres y 179 sin datos’ 8 En Gla el conjunto total de esclavos representaba Ta cuarta parte deb rach i En Jujuy, la poblacién de colore n negra y He Mendost pve poblaci6n de la ciudad. en 1812 y el 24% en 1824, En Cuyo, la poblaciér particularmente en San Juan ert det sistematizad soli tiza tenfa un peso de relevancia donde en 1812 representaba el 33%. En yen San Luis del 9%.” No hay informacién al FSCLAVITUD Y REVOLUCION. 29 Ia poblacidn de Santiago del Estero a comienzos del siglo XIX ro en el censo de 1778 se registraba un 15% de “espaitoles un 31% de “indios”, un 50% de “negros, zambos y ribet liteos yun 4% dle “esclavos"." Al leer estas cifras es clave tener presente seanicter ambiguo de algunas categorias (como zambos y mula- a fin de no subestimar la enorme presencia indigena, espe- tos), cialmente en el noroeste del pais.*" El ingreso de africanos esclavizados, sostenido durante casi tres- cientos aiios, tuyo un claro impacto en la configuracién demogré- fica y social del Rio de la Plata. La experiencia de la esclavitud variaba ampliamente entre pro- sincias, asf como entre ciudades y campaia, En el ambito urbano, las ocupaciones de los esclavizados estaban determinadas por el Las mujeres eran lavanderas, cocineras, planchadoras, amas de leche. Los varones trabajaban en género. costureras, nifieras, talleres de zapateros, panaderos, plateros, earpinteros, herreros, castres, barberos; o bien eran albaiiiles, fabricantes de velas, de sombreros, de jabones, carniceros, acarreadores, calafateros, pul- entre otros rubros. Tanto varones como mujeres podfan ser alquilados como trabajadores temporarios para otras personas, ser vendedores ambulantes, empleados domésticos, trabajadores en [as quintas urbanas o acompafiantes de las amas a misas 0 en Vi sitas.” En este sentido, algunos historiadores destacan que tener esclavos era también un indicador de estatus y por ende cumplian una “funcién estética” u ornamental. En Ja campafia predominaban los esclavizados varones, con excepcién de las estancias de la Compaiiia de Jestis donde, has- ta la expulsién de Ja orden, se preservaba un relativo equilibrio de género que buscaba favorecer la constitucin de matrimonios Y familias." En el resto de las estancias, el trabajo cautivo no se daha bajo una estructura de plantacién (esto ¢s, en unidades de Produccién agricola con decenas o cientos de trabajadores cau- ae oe vigilados y disciplinados, que se alimentaban, tain fe revival juntos). Los esclavos rurales rioplatenses feat ae movilidad y su valor estratégico consistia eit ser la des contin estable en establecimientos que no requerian gran- igentes de trabajadores permanentes.*® peros, gO UNA HISTORIA DE LA EMANCIPAGION NEGRA de las rvicis nes sf no Por lo general, en las cindades, si bien la ctispide podia tener importantes cantidades de a su se pero quie i n grandes jetarios pa ares x predominaban grandes propictarios paces Fe dos er concentraban decenas y, a veces, contenntes OF franciscanos ¥ domini- bajo excravo el jaso de las ue propiedacdes urbanasy rurates: ELON mis ne dia. Tancias jesuitas es quizd el mas parsda coy el is enfat) de 2 : i los esclaviza En el mundo hispanoamericanes d a aus recho a comprar su libertad ¥ recibirla agatutament tee ee conan anoiactn Pee hi De are en la pen a as Américas pOrtusul™ © higppant. G2 EEE seo ncaa poblacion parda yanorensa HDTE mencionada, que aes ic antes de la cra de las revolucioncs.” Ademas de poder as! Jamanumision, las personas esclavi- ‘cl mundo hispano tenian ‘el derecho a cambiar de amo (lo que implicaba recibir “papel de venta”); a ser vendidas 0 au- tocompradas por un “justo precio”; a no ser objeto de castigos recibir alimento, techo y vestimenta; a casarse y hacer ccs evidable” Esta serie de derechos era conocida e invocada con suerte dispar por esclavas Y esclavos."* Existian regulaciones regias que los estipulaban, doctrinas juridicas que los respald: ban, presiones de la Iglesia para promover algunos de ell = costumbres establecidas que amparaban su vigencia y u: wie neris, Todo ello no siempre bastaba para hacerlo: q aaeree I gitedliel ie boeslra derdBsieacere-comipllcado ee se a los mandatos sefioriales, y llegar a la j tee dificil y costoso. Si acaso los esclavos al eee epedsnemlas ba fuera ante jueces de paz, alcalde CLO ee inten dente o virey), a les del Cabildo, gobernador miembros de la élite, lo que estimaban de Ia letra de Ia | josas. Jesuitas, betlemita Jas 6rdenes reli ny util coycompraban, heredaban, vendian pobl afioa aio, desc pirara se expand aadas € excesivo a encontrarse con magistrados legos, Tis aa fenfan el mandato de detsninat ‘okie ‘aso particular y podian apartarse costumbres, No habia retultadas gra ae. nontoatidl ntizados. A pesar de cello, el hecho d ¢ que esclayi: d ‘izados Tan recurriendo a los y sectores populares en general siguic¢- tina . tribunales indi, causa perdida,’8 les indica que no lo consideraban ESCLAVITUD ¥ REVOLUCION 1 Fste panorama de la esclavitud se verfa sacudido desde 1810 por un cambio politico que lo afectaria como ningtin suceso pre- vio, No es que antes no hubiera habido cambios. Se habia crea- do un virreinato, intendencias, se habfan producido invasiones y se habfa instalado un breve gobierno britinico; pero esos he- chos no habjan variado con profundidad las condiciones de vida ni las expectativas de los esclavizados. El cambio que se inicié sconocimiento de las autoridades peninsulares y con con el di la instalaci6n de un gobierno criollo abrirfa nuevas promesas y nuevos horizontes. ¢Transformaria la revolucién los derechos, el lugar de los esclavi- zados en la sociedad y sus posibilidades de libertad? ¢Modificaria la consideracién étnico-racial de las personas? Prometeria discutir los presupuestos sobre los que se estructuraba la esclavitud? ;Generarfa entre los esclavizados rioplatenses expectativas en ese sentido? Comencemos por ahora a desandar las promesas de la revolucién iniciada en ese momento y sus politicas con respecto a la esclavitud, LA METAFORA ESCLAVISTA EN EL DISCURSO REVOLUGIONARIO DE MAYO Luego de desconocer y reemplazar a las autoridades peninsulares, las élites revolucionarias comenzaron a utilizar profusamente el concepto de “esclavitud” como metafora para denunciar la situa- in de sujecién politica del Rio de la Plataa la Corona espanola, Ante la invasién napoleénica a la Peninsula Ibérica y la vacancia regia, el movimiento juntista espanol habia hecho una relectura del pasado interpretando el fortalecimiento de la autoridad del monarca (el regalismo y el absolutismo) como un reciente pro- ceso despético de avance sobre las libertades originarias de los pueblos y de sus instancias de participacién, Una vez adoptado en tierras americanas, ese enfoque retros- pectivo habilité que los criollos “descubrieran” la existencia de tres siglos de opresién colonial.” La interpretacion de la sujecién ala Corona en términos de esclavitud Ilev6 a los criollos sudameri- SION NEGRA, ANGI ja masTonta DEES MAI t se a los pueblos indigenas en tanto hijos ai ‘i imi Ute, i tinente, ilegitimamente opt imidos por esa Menage ee * inclusién retorica de los indi; 0 si cl etorica de los indigenas ay. . ela inclusion re genasapan Los indiciosde lai parec ones de la Junta Provisional Guy, < primeras dec de la J : ni Buenos Aires. E18 de junio de 1810, 1a Primeraje’ Jos “oficiales naturales Indios” se unicran a jos jy Jos “indios” debian dejar de seriz -. pasar a hacerlo junto a los ong decidio que | egpaioles. Es decits ny ones segregados Y F palit Manuel Belgrano ~en mision al par, nes baal ‘nos meses mids tarde, Unos meses mis € i adhesién de sti Cabildo, su gobierno y sy puny sara fograr Ia } f A la nueva autoridad criolla- escribiria cartas a las 2utoridades dos proclamas. En la primera de ellas, dirigida a los “nobles ¢, les y leales paraguayos”, expresé la disposicion de la Junta a4, bertaros de la opresién en que os tienen y restituiros a et, derechos, a fin de que logréis la tranquilidad, el sosiego y goce , vuestros bienes”.” En la proclama a “los naturales de los putts de misiones", que hizo traducir al guarani,® afirmé que la Jazz lo habia enviado para “restituiros vuestros derechos de liberud propiedad y seguridad de que habéis estado privados por tnx: generaciones, sirviendo como esclavos”.“* Como Silvia Ratto ha demostrado, estos tempranos discursos loindigenistas” y los intentos pragmaticos de hacer de los indigers “cudadanos” coexistieron con “la persistencia de la tradiciéa Jonial fundada en el Derecho de Gentes que hacia hincapié en concepcién de naciones separadas y soberanas”.” En estos prité Fos meses de revolucién, se reivindicaba una mayor consideraci* social para los indigenas en nombre del rey cautivo y la unidad Wireinato. Ya no serfa asf en 1811, cuando el representante polio” mee ne Peni, Juan José Castelli, redact6 su i nicl Flues del Peru. En ella -y ya en plena a gallo” y de las fas am a los indigenas anos “vic del virrey Hispano Gane de instruccién, honores : host “nacidos en el mism, Sect inerpel lol tnaigenas oman % hallaba slormentado re ‘comenzabasu arengaeses ié niente”, Bn hombre ig por fa Imagen de vyuestrat dee Wiotas, és iblaie “6 esa solidaridad de coterra nes? 7 ido wi? MDa: “No es verdad que siempwv habés wo FSCLAVITUD ¥ REVOLUCION $3 como esclaves, y tratados con el mayor ultraje?”. Asi, coincidia con Belgrano cuando les aseguraba que el gobierno que representaba 1 Los pueblos su libertad civil, y que vo- fa por “restitui se preocupi sotros bajo su proteccién viviréis libres gozando en paz juntamente con nosotros ¢sos derechos originarios que nos usurp6 la fuerza”. En tanto “hijos primogénitos de la América,” habitantes origi- narios del continente, las comunidades indigenas tenian reservado un lugar military retérico clave. La Junta profundizaria los intentos arse a ellas declarando la supresién de los tributos, un “tl- stran”, El decreto aseguraba de acer timo golpe ala pesada cadena que a que se miraba “con horror [...] el estado miserable y abatido de la desgraciada raza de los indios” que “no solo han estado sepultados en la esclavitud mas ignominiosa, sino que desde ella misma debian saciar con su sudor la codicia y el lujo de sus opresores”.** El de- creto, publicado también en quechua, declaraba reintegrados los “derechos primitivos” y la igualdad de los indigenas, al tiempo que llamaba a que se promoviera “el camino a su ilustracién, su comer- cio, su libertad, para destruir y aniquilar en la mayor parte de ellos las tristes ideas que tinicamente les permitfa formar la tirania” Entre las élites, esta creencia de que los pueblos que habian sido esclavizados y sujetos al despotismo solo podian formar ideas sim- ples, tristes o limitadas era selectiva. En la oratoria revolucionaria, la hipétesis de una regeneraci6n de los pueblos resultaba innega- ble en el caso de los criollos (que debian recobrar sus derechos e inmediatamente estaban en condiciones de ejercerlos), plausible en el de los indigenas (aunque el escepticismo en torno a sus capa- cidades persistfa en las mismas normas que los reivindicaban) y casi inimaginable si se wataba de africanos y afrodescendientes esclavi- zados. Respecto de estos tiltimos, la retérica fue mas restrictiva atin. No solo no se trataba de habitantes originarios del continente, sino que no eran sujetos que pudieran decidir su destino nia quienes se debiera convencer de apoyar ala revolucién. Por ello, a pesar de que el uso y abuso de Ja esclavitud como metéfora para referirse a la situacién de los criollos y de los reinos americanos se multiplicaba en los papeles publicos, durante los dos primeros aiios de gobierno revolucionario no hubo decisiones contrarias a la continuidad de esa institucién que afectabaa miles de hijos de Africa y sus descen- : PACION ¢ LA EMANGIPACI INA HISTORIA DE 3a UNA os,son muestras claras las plumas mas a Gazeta de Buenos-Ayres se apuntaty staban “acostumbrados a arrast, dientes. De €s05 Use Tadical, ion. En | i de la revolucion: ss ed pobres hijos de Améric 0 =e 4 vas de lnesclavitud, ya obedecer clegamente los caprichosa, jenas de la gobierno monérquico”. Mariano oe caracterizaba dea rias, dictadas por la codicia pare esclavos y colons”, las leyes regian al virreinato. En sus “observaciones didacticas*, Beme Monteagudo muliplicaba las referencias a la esclavitud a Ig ‘iy se habjan visto sometidos los americanos hasta la revolucién.» ejemplos del uso metaf6rico de la esclavitud y su léxico alo lergy de esos aitos podrfan multiplicarse por miles. Ellos muestran gu las plumas rioplatenses més radicales no se preocuparon mayer mente por los esclavizados africanos por cuya abolicién tanpy co abogaron en nombre de los derechos naturales en tanto sere; humanos-. No pocos revolucionarios fueron duerios de esclavos, LA OPCION GRADUALISTA EN EL DEBATE ATLANTICO Pese a ello, la coyuntura revolucionaria fue abriendo una proble- matizaci6n de la instituci6n esclavista en sentido estricto. La riop tense no fue la primera revoluci6n en entrelazar cambio politico y debate sobre abolicién. Norteamérica, Francia y Haiti ofrecian espejos mas o menos descables en los que mirarse y parecfan comendar que la finalizacién inmediata de la institucién esclaisd era inconveniente ¢ inviable. En los Estados Unidos, cuya rea cién se habia iniciado con una declaracién de derechos que deraba la igualdad y la libertad de los hombres como una “t cvidente”, el debate sobre si ello alcanzaba o no a los esc fue Nike a - serie diversas en los estados de licién grad “4 Uiltimos comenzaron a dictarse politic ntl gradual! En Francia, durante los debates de la AS" Nac jinie™ ‘onal en el contexto de la revolucién, la critica al sosten bs i ‘ at ' de la esclavitud en las colonias se agudizé y llev6 # deere abolicién en 179 ine Dom, 4, En su més impo ia, Sai ir ‘tante colonia, 94 continuida por Bai nuldad de la abolicién (decretada en Parts, aplica ESCLAVITUD Y REVOLUGION 4 isla y tego anulada por Napoledn en 1802) fue el detonante de la revoluci6n que, en 1804, desembocé en la creacién de Haiti como un estado independiente. Las fuertes tensiones raciales y sociales preexistentes Hevaron a un proceso de emancipacién radical que involucrsé el uso de la violencia, especialmente contra la minoria blanca esclavista. Como ha resaltado Ada Ferrer, esa violencia estu- vo lejos de ser la principal caracteristica y el principal legado de la revolucién haitiana pero sf fue una imagen resaltada por los impe- ios contemporaneos para evitar la propagacién del ejemplo que daba el primer Estado independiente negro y libre de esclavitud.? Revolucién y abolicién tenian un léxico en comin y agendas entrelazadas, pero relaciones no lineales. El cruce de estas expe- riencias y expectativas aceleré los debates atlinticos sobre la ne- cesidad de acabar con la esclavitud, al tiempo que entre las élites arraigé la preferencia por la opcién gradualista. En el mundo ibérico, este debate se daria explicitamente en el contexto de las Cortes Constituyentes reunidas en Cadiz desde 1810, cuando, tras la invasién napolesnica, el movimiento de resistencia cre6 juntas en nombre del rey cautivo y convocé a diputados para redactar una Constitucién “nacional”. Reunidos en dichas Cortes, los diputados espaiioles, peninsulares y americanos (pero no rio- platenses) discutieron en abril de 1811 la posibilidad de introdu- cir modificaciones graduales al régimen esclavista americano. José Miguel Guridi y Alcocer fue quien hizo las primeras propuestas. No era casual que un representante de la Nueva Espaiia las hiciera, dado que provenia de un espacio donde los insurgentes (liderados por el padre Miguel Hidalgo) habfan dictaminado tempranamen- te (en octubre del ajio anterior) el fin de la esclavitud. Si bien esta abolicién, como el Jevantamiento, habia tenido una vigencia tem- poraria y local, habfa revelado la importancia de la cucsti6n. En las sesiones preparatorias del congreso, Guridi y Alcocer expuso un plan de abolicién gradual de la esclavitud que consistia en la prohi- bicién inmediata de la trata de esclavos, la liberacién de los recién nacidos y la suavizacion de la condici6n servil.* La propuesta no fue tratada en el pleno de las Cortes donde, en cambio, si se de- turiano Agustin Argielles, que se me inifico” de esclavos que bat limitaban a proponer abolir el “tan i on las proposiciones del ELA EMANGIPACION NEGRA pureza y liberalidad de los seni. ino al espiritu de su religign® st) "ny, norable noche del 5 de febre Bian To de } dn ee presenciar em a Cimae a A Oe © n le la filosofi: : dey, ae ey rive fas Tuces y de Ta | oso en que te apt Lore tal jel comercio de esclavos”.” Acotaha que hy ee mmansumitr a 108 e808 de Las pogo UM Ni o trataba de * Cin, aten, asunto que me! ; caecido en Santo Domingo”. | eno solo es opue a Nacién €sP! rdar “lan M a dulce satisface hola de | decia reco! cién 1 America ‘emplar a loraso ejemplar a ; a ve. i ibilidad que podia provocar esta cue, era clave, Las trident en la mocidn del diputado cubano, Andrés fiureg, a como habian hecho aiios antes los representantes de “la eta Jas Antillas” durante los debates de la Asamblea Constituyente, is cesa, Jauregui olicité que dichas propuestas no se debatieray 5 puiblico para que los comentarios no trascendieran en la prengy ‘ inquietaran los dnimos en su isla, “una importante posesién desde todos los puntos de vista y cuya paz debe asegurarse con 1a prude cia de no tratar estos asuntos”” Asi, las soluciones més radicales fy. ron relegadas y, lejos de abolir el trafico, la Constitucién gaditars sancionada en 1812 impuso condiciones especialmente graves: para que los afrodescendientes libres accedieran a la ciudadani Estos debates, cuya circulacién Jauregui procuraba resting: resonaron sin embargo en América y Ilegaron hasta la remota) discola capitanfa chilena, donde en abril de 1812 La Aurora deCit publicaria extractos del discurso de Argiielles contra el trifico” Estas expresiones podian salir ala luz en Santiago porque alliyam eran disruptivas. En octubre de 1811, el recientemente organizt# Congreso nacional chileno, dominado entonces por el sector mi radical, habia acordado, en un mismo decreto: que “desde hoy adelante no venga a Chile ningtin esclavo”, “que los quel pr" te se hallan en servidumbre, permanezcan en una condiciét v 7 ck se les hard tolerable la habitud” y que “sus hijos que nazca" dest hoy, seran libres” 2 Es decir: fin del trafico, liberacion del i Y"suavizacion” de los tratos, Para dici le ; an iclembre, las novedades chilenas circulaban ¢" i nse. La Gazeta de Buenos-Ayres repradujo eX io 4 ‘ i 5 |as providencias del gobierno de ote rece la mayor circunspec hi did, lava, MS hip, Jos ie? pe me 40 “Resumen de

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