C. JUEZ SEGUNDO DE DISTRITO EN Pral.
907/2006-II
MATERIA CIVIL EN EL ESTADO
P r e s e n t e.
LUIS MANUEL ARIAS NAVARRO, con
el carácter de autorizado de los terceros perjudicados JAIME CRUZ
VILLALPANDO e ISAAC VILLALPANDO LOPEZ, ante Usted comparezco
a;
EXPONER:
Encontrándome en tiempo y forma
ocurro ofreciendo PRUEBAS de ésta parte, mismas que son las
siguientes;
1.- DOCUMENTAL PUBLICA.- Consistente en las copias
debidamente certificadas de todo lo actuado en el amparo directo
175/2006 resuelto en el Quinto Tribunal Colegiado, interpuesto por el
aquí tercero perjudicado ROMÁN CHÁVEZ RUVALCABA, y en el cual
precisó como acto reclamado la sentencia dictada por la Tercera Sala
del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado de Jalisco, la que a su
vez resolvió la apelación interpuesta por el mismo mencionado y en
contra de la sentencia definitiva dictada en el juicio 88/2004 radicado
ante el juzgado de primera instancia de Teocaltiche, Jalisco. Así mismo
señaló como autoridades responsables a las dos mencionadas
anteriormente.
Con esta prueba acredito que se concedió el amparo para efectos de
que de deje insubsistente la sentencia reclamada y se dicte otra en la
que permanezca intocado todo lo demás y únicamente absuelva al
demandado de la acción ejercida por lo que ve a los lotes 29 y 31.
Al concederse el amparo y protección de la justicia federal a favor de
ROMÁN CHÁVEZ RUVALCABA, la autoridad responsable se limitó a
acatar los lineamientos ordenados por el órgano de control
constitucional, esto es, actuando sin plenitud de jurisdicción, lo cual se
advierte claramente de la ejecutoria del amparo 175/2006 resuelto
por el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del tercer Circuito,
por lo que es incuestionable que la autoridad responsable al emitir la
resolución que se reclama se encontraba vinculada totalmente a la
sentencia de amparo; de ahí que los conceptos de violación aducidos
por las quejosas, no pueden ser objeto de estudio mediante el juicio
constitucional, precisamente porque se quebrantaría la estabilidad
jurídica que tiene todos los procesos, por lo que el juicio de garantía
resulta improcedente.
En virtud de lo anterior hago valer a nombre de mis representados, la
causal de improcedencia prevista en la fracción II del artículo 73 de la
Ley de Amparo y, por tanto, lo procedente es decretar el
sobreseimiento, con apoyo en lo dispuesto por la fracción III del
artículo 74 de la citada Ley.
Fundo todo lo anterior en la siguiente jurisprudencia;
No. Registro: 199.525
Jurisprudencia
Materia(s): Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Enero de 1997
Tesis: V.1o. J/15
Página: 256
AMPARO IMPROCEDENTE AL SEÑALARSE COMO ACTO
RECLAMADO UNA RESOLUCIÓN EMITIDA EN
CUMPLIMIENTO DE UNA EJECUTORIA.
Si el acto reclamado fue emitido en cumplimiento de una
ejecutoria y en éste la autoridad responsable se limitó a
acatar los lineamientos ordenados por el órgano de control
constitucional, esto es, actuando sin plenitud de jurisdicción,
es incuestionable que la autoridad responsable al emitir la
resolución que se reclama, se encontraba vinculada
totalmente a la sentencia de amparo; de ahí que los
conceptos de violación aducidos no pueden ser objeto de
estudio, mediante el juicio constitucional, precisamente
porque se quebrantaría la estabilidad jurídica que tienen
todos los procesos, por lo que el juicio de garantías resulta
improcedente, al actualizarse la causal de improcedencia
prevista en la fracción II del artículo 73 de la Ley de Amparo
y, por tanto, lo procedente es decretar el sobreseimiento,
con apoyo en lo dispuesto en la fracción III del artículo 74 de
la citada Ley.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL QUINTO CIRCUITO.
Así mismo formulo los siguientes;
ALEGATOS:
1.- Invoco la causal de improcedencia prevista en la fracción V del
artículo 73 de la Ley de Amparo, toda vez que las quejosas invocan
actos que no afectan sus intereses jurídicos, ya que como se
comprobó, MA. DEL ROSARIO PÉREZ BALTAZAR es esposa de ROMÁN
CHÁVEZ RUVALCABA, quienes al contraer matrimonio sujetaron el
mismo al régimen de sociedad legal, y en tal virtud hay que tomar en
cuenta que la sociedad legal es un simple régimen económico
matrimonial y no una sociedad con personalidad jurídica, de ahí que
sus efectos no sean hacia el exterior, sino al interior, de suerte que,
frente a terceros, cada cónyuge puede ostentarse como el único
titular de los bienes adquiridos por él, individualmente, salvo que
hiciera del conocimiento de terceros la situación jurídica del bien. En
este orden de ideas, resulta inconcuso que para dar cumplimiento a lo
dispuesto en los artículos 226 y 228 del Código Civil del Estado de
Jalisco, en el sentido de que debe demandarse en juicio a ambos
consortes, se deben cumplir dos presupuestos, a saber: a) Que el
inmueble objeto del juicio sea social y, b) Que el acreedor tenga
conocimiento del estado civil de casado del contratante. Para conocer
lo anterior, el demandante puede recurrir a diversas fuentes, como
son, ejemplificativamente, las declaraciones que otorgó el comprador
en el contrato principal o en la propia escritura constitutiva de la
compraventa, la documentación e información que éste haya
suministrado al demandante de manera previa a la contratación, las
generales que asiente el notario en la escritura respectiva, o bien, de
lo que se asiente, en su caso, en el propio Registro Público de la
Propiedad, el cual, aun cuando por su propia normatividad y
cualidades, es el medio idóneo para evidenciar esta situación jurídica,
no es el único elemento del que se puede valer el demandante para
informarse sobre el estado civil de su deudor. Así las cosas, para
poder determinar si el cónyuge puede o no considerarse como tercero
extraño al juicio que se siga contra su consorte, deberá atenderse a
las circunstancias particulares del caso, pues pueden presentarse
diversos supuestos: a) Que el demandante no haya tenido
conocimiento del estado civil de casado de su demandado, o bien, b)
Que haya tenido dicha información. En el primer supuesto, si de
ninguno de los medios lógicos y razonables se advirtió que el
demandado estaba casado, así como tampoco se desprendió de la
información registral obtenida, dicho desconocimiento no le puede
resultar reprochable al demandante, al que beneficia tanto el principio
de buena fe, como los efectos publicitarios del registro inmobiliario, en
cuyo caso, el cónyuge que no participó y que, por ende, no fue
demandado, no puede ser considerado tercero extraño al juicio,
máxime que tanto MA. DEL ROSARIO PÉREZ BALTAZAR como las
demás impetrantes de garantías exhibieron títulos que no se
encuentran incorporados al Registro Público de la Propiedad, dichos
documentos ni siquiera pueden beneficiarles como propietarias, ni
como terceras extrañas.
Al efecto es aplicable la siguiente jurisprudencia por contradicción de
tesis;
No. Registro: 188.347
Jurisprudencia
Materia(s): Civil
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIV, Noviembre de 2001
Tesis: 1a./J. 81/2001
Página: 24
SOCIEDAD LEGAL. SUPUESTOS EN LOS QUE UNO DE
LOS CÓNYUGES TIENE EL CARÁCTER DE TERCERO
EXTRAÑO EN EL JUICIO HIPOTECARIO ENTABLADO EN
CONTRA DEL OTRO CONSORTE (LEGISLACIÓN DEL
ESTADO DE JALISCO VIGENTE HASTA EL TRECE DE
SEPTIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y
CINCO).
La anterior Tercera Sala de este Alto Tribunal sostuvo el
criterio de que los bienes adquiridos durante la vigencia del
matrimonio celebrado bajo el régimen de sociedad legal
prevista por la legislación sustantiva civil del Estado de
Jalisco, vigente hasta el trece de septiembre de mil
novecientos noventa y cinco, pasan a formar parte del fondo
común, salvo prueba en contrario, por lo que el cónyuge que
invoque la propiedad de un bien que se encuentre en este
supuesto no está obligado a demostrar que fue adquirido a
costa del caudal común. Partiendo de la base de que el
inmueble hipotecado es común, habrá que tomarse en
cuenta que los artículos 226 y 228 del citado Código Civil
para la referida entidad federativa disponen que las
acciones que afecten bienes sociales deberán dirigirse
contra ambos cónyuges y que los bienes inmuebles
comunes no podrán ser obligados ni enajenados por un
cónyuge sin el consentimiento del otro, principios que
vinculan a los acreedores y deudores hipotecarios, pues
será necesario el consentimiento de ambos consortes,
como parte deudora, para que el contrato de garantía sea
válido y, en su caso, demandar a ambos para hacer efectivo
su crédito. Sin embargo, también hay que tomar en cuenta
lo que ha sustentado la anterior Tercera Sala de este Alto
Tribunal, en el sentido de que la sociedad legal es un simple
régimen económico matrimonial y no una sociedad con
personalidad jurídica, de ahí que sus efectos no sean hacia
el exterior, sino al interior, de suerte que, frente a terceros,
cada cónyuge puede ostentarse como el único titular de los
bienes adquiridos por él, individualmente, salvo que hiciera
del conocimiento de aquéllos la situación jurídica del bien.
En este orden de ideas, resulta inconcuso que para dar
cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 226 y 228 del
Código Civil del Estado de Jalisco, en el sentido de que debe
demandarse en juicio a ambos consortes, se deben cumplir
dos presupuestos, a saber: a) Que el inmueble objeto del
juicio hipotecario sea social y, b) Que el acreedor tenga
conocimiento del estado civil de casado del contratante.
Para conocer lo anterior, el acreedor puede recurrir a
diversas fuentes, como son, ejemplificativamente, las
declaraciones que otorgó el deudor hipotecario en el
contrato principal o en la propia escritura constitutiva de la
hipoteca, la documentación e información que éste haya
suministrado al acreedor de manera previa a la
contratación, las generales que asiente el notario en la
escritura respectiva, o bien, de lo que se asiente, en su
caso, en el propio Registro Público de la Propiedad, el cual,
aun cuando por su propia normatividad y cualidades, es el
medio idóneo para evidenciar esta situación jurídica, no es
el único elemento del que se puede valer el acreedor para
informarse sobre el estado civil de su deudor hipotecario.
Así las cosas, para poder determinar si el cónyuge puede o
no considerarse como tercero extraño al juicio hipotecario
que se siga contra su consorte, deberá atenderse a las
circunstancias particulares del caso, pues pueden
presentarse diversos supuestos: a) Que el acreedor
hipotecario no haya tenido conocimiento del estado civil de
casado de su deudor hipotecario, o bien, b) Que haya tenido
dicha información. En el primer supuesto, si de ninguno de
los medios lógicos y razonables en un proceso de
contratación se advirtió que el contratante estaba casado,
así como tampoco se desprendió de la información registral
obtenida, dicho desconocimiento no le puede resultar
reprochable al acreedor hipotecario, al que beneficia tanto
el principio de buena fe contractual, como los efectos
publicitarios del registro inmobiliario, en cuyo caso, el
cónyuge que no participó en la contratación y que, por
ende, no fue demandado, no puede ser considerado tercero
extraño al juicio hipotecario, en cambio, si a pesar de lo que
arroje el citado registro, se prueba que el acreedor
hipotecario tuvo acceso de algún modo a la información
relativa al estado civil del deudor hipotecario, percatándose
de que éste era casado, tampoco sería legítimo que abusara
de esta equivocación u omisión registral y al amparo de ella
enderezara su acción solamente en contra del cónyuge
otorgante de la hipoteca, por lo que debe considerarse al
otro cónyuge como tercero extraño y, en cumplimiento de
un deber de probidad procesal, deberá entablarse el juicio
contra ambos.
2.- Así mismo preciso que los documentos exhibidos por las quejosas
consistentes en los diversos títulos que hacen constar varias
compraventas, no les benefician en modo alguno, pues las mismas no
se encuentran incorporadas ante la oficina del registro público de la
propiedad, lo que se advierte claramente de cada una de ellas,
requisito indispensable en la adquisición de bienes inmuebles para
que surtan efectos contra terceros, y por tal motivo OBJETO dichos
documentos en cuanto a su alcance y valor probatorio, toda ves que
mis representados cuentan con título de propiedad debidamente
registrado, mismo que obra agregado a las actuaciones del juicio
88/2004 del cual deriva el acto reclamado, y por tal motivo es
indiscutible que la posesión material de que disfruta un tercero, no
puede tener sino el carácter de precaria, o a lo sumo, derivada de
algún acto jurídico.
Al efecto es aplicable la siguiente tesis;
No. Registro: 357.127
Tesis aislada
Materia(s): Civil
Quinta Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: LV
Tesis:
Página: 2805
POSESIÓN, PRUEBA DE LA.
Si bien la posesión da al que la tiene, la presunción de
propietario, para todos los efectos legales, según lo
previene el artículo 798 del Código Civil del Distrito, tal
presunción puede desvirtuarse plenamente con unas
escrituras privadas, de propiedad, debidamente inscritas en
el registro público, que por tal razón tienen carácter de
auténticas y a las cuales debe concederse preferencia, en
los términos del artículo 803 del propio ordenamiento, que
establece que es mejor la posesión que se funda en título, y
cuando se trata de inmuebles, la que esté inscrita; y como
el que posee a título de propietario, tiene una posesión
originaria, es indiscutible que la posesión material de que
disfruta un tercero, no puede tener sino el carácter de
precaria, o a lo sumo, derivada de algún acto jurídico.
Amparo civil directo 2381/36. Montelongo Librada. 17 de
marzo de 1938. Unanimidad de cinco votos. La publicación
no menciona el nombre del ponente.
3.- Tal y como se desprende de la demanda de garantías presentada
por MA. DEL ROSARIO PÉREZ BALTAZAR, EDIT y/o EDITH y MARIA DEL
ROSARIO ambas de apellidos CHÁVEZ PÉREZ, éstas precisaron como
acto reclamado la falta de emplazamiento a juicio en el expediente
88/2004 radicado ante el Juzgado Mixto de Teocaltiche, Jalisco, siendo
que de las constancias certificadas del juicio 88/2004 radicado ante el
Juzgado Mixto de Teocaltiche, Jalisco se advierte claramente que las
aquí quejosas, son terceras extrañas a dicho juicio, así entonces no
pueden alegar la falta de emplazamiento por ser ajenas a la relación
procesal establecida en el procedimiento generador del acto
reclamado, y por ende no les causa ningún agravio personal y directo.
En tal virtud invoco la causal de improcedencia prevista por del
artículo 73, fracción V, de la Ley de Amparo.
Al efecto es aplicable la siguiente jurisprudencia;
No. Registro: 177.719
Jurisprudencia
Materia(s): Civil
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Agosto de 2005
Tesis: VI.2o.C. J/254
Página: 1513
AMPARO. ES IMPROCEDENTE EL PROMOVIDO POR EL
TERCERO EXTRAÑO CUANDO RECLAMA LA FALTA DE
EMPLAZAMIENTO AL JUICIO NATURAL.
El juicio de garantías en que se reclama la falta de
emplazamiento al juicio natural, cuando es promovido por
quien tiene el carácter de tercero extraño, es improcedente
en términos del artículo 73, fracción V, de la Ley de Amparo,
pues en tal hipótesis es evidente que el acto reclamado no
afecta su interés jurídico, ya que el quejoso es ajeno a la
relación procesal establecida en el procedimiento generador
del acto reclamado, y por ende no le causa ningún agravio
personal y directo.
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL
SEXTO CIRCUITO.
Por lo anteriormente expuesto y
manifestado, a Usted C. Juez de la manera mas atenta le;
PIDO:
UNICO.- Al momento de resolver en definitiva, tome en cuenta las
pruebas y los alegatos esgrimidos en el presente escrito.
ATENTAMENTE
Guadalajara, Jal., a su fecha de presentación
LIC. LUIS MANUEL ARIAS NAVARRO.