Ketamina: Historia, Efectos en el Organismo y Riesgos del
Consumo
Resumen
La ketamina es un compuesto químico desarrollado en la segunda mitad
del siglo XX que ha generado interés tanto en el ámbito médico como en
el recreativo. Este documento aborda brevemente su historia, los efectos
que produce en el organismo y los principales riesgos asociados a su
consumo. El objetivo es ofrecer una visión clara de sus propiedades y
peligros, sin tratar aplicaciones terapéuticas.
Introducción
La ketamina es una sustancia con propiedades anestésicas disociativas
que ha sido utilizada desde hace décadas en medicina. Sin embargo, su
uso no médico ha aumentado, lo que plantea un problema de salud
pública. Comprender sus orígenes, efectos fisiológicos y riesgos es
fundamental para la prevención y el análisis crítico de su consumo en
contextos no regulados.
Historia
La ketamina fue sintetizada por primera vez en 1962 por Calvin Stevens
en los laboratorios Parke-Davis, como un sustituto más seguro de la
fenciclidina (PCP), que presentaba efectos secundarios graves. En 1970
recibió la aprobación de la FDA en Estados Unidos para su uso como
anestésico. A partir de la década de 1980 comenzó a aparecer en
contextos recreativos debido a sus efectos disociativos, consolidándose
como una droga de uso recreativo en clubes nocturnos y festivales
(Domino, 2010).
Efectos en el Organismo
La ketamina actúa principalmente como antagonista del receptor NMDA
(N-metil-D-aspartato), interfiriendo con la transmisión glutamatérgica en
el sistema nervioso central (Mion & Villevieille, 2013). Entre sus efectos
destacan:
Efectos disociativos: sensación de separación entre mente y
cuerpo.
Alteraciones perceptivas: distorsión del tiempo, el espacio y la
imagen corporal.
Efectos cardiovasculares: incremento de la presión arterial y la
frecuencia cardíaca.
Efectos neurológicos: mareo, nistagmo y pérdida de
coordinación motora.
Efectos psicológicos: experiencias oníricas, euforia o ansiedad
intensa.
En dosis elevadas, los usuarios pueden experimentar lo que se
denomina "K-hole", caracterizado por una disociación extrema y pérdida
de contacto con el entorno.
Riesgos del Consumo
El consumo recreativo de ketamina presenta múltiples riesgos:
Dependencia y tolerancia: aunque el potencial adictivo es
menor que el de otros depresores, el uso repetido puede generar
dependencia psicológica.
Daño vesical y renal: asociado al uso crónico, puede causar
cistitis ulcerativa, urgencia urinaria y disfunción vesical (Chu et al.,
2008).
Alteraciones cognitivas: deterioro de la memoria y de la función
ejecutiva en consumidores habituales.
Efectos psiquiátricos: riesgo de episodios de ansiedad, paranoia
y síntomas psicóticos.
Sobredosis: aunque menos común que con opioides, puede
provocar depresión respiratoria, convulsiones y pérdida de la
conciencia.
Conclusiones
La ketamina, inicialmente desarrollada como anestésico, se ha
convertido en una sustancia de consumo recreativo que implica riesgos
significativos para la salud física y mental. Conocer su historia, efectos
fisiológicos y peligros permite comprender la magnitud de su impacto
social y sanitario.
Referencias
Chu, P. S. K., Ma, W. K., Wong, S. C. W., Chu, R. W. H., Cheng, C. H.
K., Wong, S., ... & Man, C. W. (2008). The destruction of the lower
urinary tract by ketamine abuse: a new syndrome? BJU
International, 102(11), 1616–1622. [Link]
410X.2008.07920.x
Domino, E. F. (2010). Taming the ketamine tiger. Anesthesiology,
113(3), 678–684. [Link]
Mion, G., & Villevieille, T. (2013). Ketamine pharmacology: an
update (pharmacodynamics and molecular aspects, recent
findings). CNS Neuroscience & Therapeutics, 19(6), 370–380.
[Link]