Manual de Mantenimiento de Piscinas
Manual de Mantenimiento de Piscinas
MANTENIMIENTO
DE PISCINAS
Estimado cliente:
Queremos en primer lugar agradecerte la confianza que deposita en Piscinas AmaraguA con la
adquisición de una de nuestras piscinas. Desde nuestra posición asumimos la responsabilidad
de intentar mejorar día a día ofreciendo a nuestros clientes un producto de calidad y un servicio
a la altura.
Léelo atentamente porque te ayudará a comprender la importancia de ciertos temas a los que
hemos querido dar especial relevancia, como son, por ejemplo, el control del pH y las horas de
filtración que debemos programar.
En las primeras páginas encontrarás un índice temático que te facilitará la consulta en función
de la duda que quieras resolver.
Por último queremos poner a tu servicio el equipo humano de Piscinas AmaraguA, que
encontrarás a tu disposición en los teléfonos 91 667 27 83 o bien 617 39 69 77, y que te
orientará sobre cualquier consulta o duda que pueda surgirte.
Capítulo 3. Ajustes 9
Tiempo de depuración 9
Clorador salino 9
Regulador de pH 9
Capítulo 4. Mantenimiento 10
Limpieza del fondo 10
Limpiafondos eléctricos 10
Limpiafondos hidráulicos 10
Limpiafondos manuales 10
Lavado del filtro de arena 11
Medición de cloro y pH 11
Medición del nivel de sal 12
Purgar el aire del circuito 13
Limpieza del electrodo clorador 13
Calibración de la sonda de pH 14
Conservación de la sonda de pH 14
La Hibernación 15
Duchas solares 16
Vaso
Depuradora
Filtro de arena
El filtro es un recipiente relleno de arena que deja pasar el agua, reteniendo las partículas entre
los granos de arena. Es un sistema de limpieza de gran eficacia. Cuando la suciedad se va
acumulando entre los granos, el agua tiene más dificultad para pasar, siendo necesaria su
limpieza periódica.
Se pueden utilizar arenas de distinta granulometría (diámetro del grano). En el filtro o en el
manual de instrucciones aparecen los datos de la arena recomendada por el fabricante. La
arena para filtros de piscinas está compuesta normalmente por sílex, que es un mineral
bastante duro y poco poroso. Actualmente está apareciendo otro sistema basado en vidrio
triturado, que tiene una menor porosidad, por lo que es más fácil su lavado y se conserva
durante más tiempo.
Válvula de 6 vías
La válvula de 6 vías permite realizar varias funciones con la depuradora, como lavar la arena,
vaciar la piscina, y otras labores de mantenimiento. Es muy importante que esta válvula se
manipule siempre con la bomba parada.
Llaves de paso
Cada entrada de agua que viene desde el vaso suele tener una llave de paso, para poder
seleccionar de dónde aspiraremos el agua para filtrar. En el caso de que la depuradora esté por
debajo del nivel del agua del vaso, también se instala una llave en el tubo de retorno, para
aislar la depuradora y evitar que salga agua durante las labores de mantenimiento, como la
limpieza del pre-filtro de la bomba.
El agua de una piscina tiene características especiales. Como se trata de agua limpia y con poco
movimiento, debemos aplicar un tratamiento para evitar que aparezcan algas o gérmenes. Esto
se consigue aplicando productos desinfectantes (normalmente cloro) y manteniendo la acidez
(más conocida como pH) del agua en el nivel natural de la piel humana.
Cloro
El cloro es un elemento químico muy volátil, por lo que tiende a evaporarse, sobre todo con el
sol fuerte. Para mantener su eficacia es necesario añadir cloro al agua periódicamente, ya sea
en forma de pastilla, polvo, o creándolo con un clorador salino.
El nivel óptimo de cloro en una piscina es de 1ppm (parte por millón) o algo menos. Un exceso
de cloro, por encima de 1,5ppm provoca irritaciones en piel, ojos, mucosas, estropea el pelo,
destiñe la ropa, etc. Además, puede provocar reacciones alérgicas o respiratorias. La falta de
cloro (menos de 0,5ppm) permite que se desarrollen algas, hongos y bacterias. Cuanto más se
alejen los valores del ideal, más se notarán los efectos. En las piscinas públicas o que estén
sometidas a normativas oficiales, si los valores no son correctos no está permitido el baño.
El cloro puede adquirirse en distintas formas: polvo, granulado, pastillas, o líquido. El líquido es
el que más rápido se disuelve, pero también es más peligroso de manipular, por el riesgo de
derrames o salpicaduras. En pastillas se puede dosificar fácilmente mediante un recipiente
flotante, o en los cestillos de los skimmers. Hay que tener cuidado con esto, porque el cloro
tiende a endurecer el plástico, dañando estos cestillos. El cloro en polvo y en grano suele
utilizarse para tratamientos de choque (elevar el valor en muy poco tiempo), y se espolvorea
directamente sobre el agua, sobre todo en las zonas con algas.
pH
El pH es el nivel de acidez del agua. El pH ideal para el agua es 7,2 en piscinas de gresite u otros
materiales de construcción, y 7,0 en piscinas de resina o plástico. Cuando el pH se aleja mucho
de estos valores, el cloro pierde su eficacia como desinfectante.
Algunos productos químicos, como las pastillas multifunción, incorporan elementos que ayudan
a estabilizar el nivel de pH. En caso de que este valor se desajuste, podemos corregirlo
añadiendo un producto ácido o alcalino, para neutralizarlo. Para hacer esta tarea más simple,
los productos se comercializan como pH+ o pH-, para indicarnos su función. Si el pH medido en
la piscina es alto, agregamos pH-, y si es bajo, añadimos pH+. En el caso de las piscinas de
cloración salina, el pH siempre sube por el efecto de la electrólisis del agua, de modo que es
necesario ir añadiendo pH- (ácido) para ir corrigiéndolo. Es muy recomendable instalar una
bomba dosificadora automática, para que realice el proceso automáticamente. Estas bombas
inyectan en el agua un ácido muy concentrado, de modo que el producto dura mucho tiempo.
Al igual que ocurre con el cloro, el nivel de pH es muy importante. Por una parte, un pH muy
alto, mayor de 7,5, impide que el cloro haga su trabajo, por lo que aparecerán algas (agua
verde) independientemente del valor del cloro. Por el contrario, si el valor es muy bajo, por
debajo de 6,5, la acidez del agua es muy elevada, aumentando los efectos oxidantes
Algas
Cuando hablamos de algas, rápidamente nos viene a la cabeza la imagen de las hojas verdes
que flotan en el mar o están tiradas por la orilla. Esto no ocurre en una piscina. Las algas
pueden ser microscópicas. Cuando las algas encuentran un ambiente apropiado, se reproducen
rápidamente creando colonias con miles de ejemplares, hasta ser visibles por su color verdoso.
Las algas se reproducen muy rápidamente con niveles de cloro bajos y pH alto. Antes de ser
visibles, podemos apreciar su existencia porque crean una película en las paredes del vaso, que
se aprecia al pasar la mano, notando que están algo resbaladizas.
Para prevenirlas basta con que los niveles de cloro y pH sean correctos, y el tiempo de
depuración sea suficiente. Una vez que aparecen es difícil eliminarlas por completo, ya que,
aunque mueran, sus restos quedan incrustados a las paredes, sobre todo en los materiales
rugosos, como las juntas del gresite. En este caso, hay que añadir un producto antialgas,
corregir los niveles del agua y aumentar el tiempo de depuración, para que las algas mueran, se
desprendan y se queden en el filtro de arena. Hay que lavar también el filtro varias veces.
Además, puede ser necesario cepillar las paredes para soltar los restos.
En otro capítulo se habla de los productos antialgas.
Cloraminas
Las cloraminas son gases que se forman al reaccionar el cloro con los productos orgánicos,
como la orina, sudor, etc. Cuando notamos que el agua huele a cloro, lo que realmente
percibimos es el olor de las cloraminas. Su concentración debe ser la menor posible, ya que
estos productos son tóxicos y potencialmente cancerígenos. En piscinas de cloración salina, las
cloraminas se destruyen al pasar por el electrodo del clorador.
Una forma eficaz de eliminar la cloramina es usando oxígeno activo. La dosificación depende
del fabricante, por lo que hay que seguir correctamente las instrucciones del envase.
Funcionamiento
La cloración salina es un sistema que permite producir cloro en la propia piscina, sin necesidad
de añadir productos químicos al agua.
El sistema funciona añadiendo sal al agua, entre unos 3 y 6 gramos por litro, similar a la
salinidad de las lágrimas, por lo que es prácticamente inapreciable, y no irrita los ojos. La sal no
se evapora, por lo que no es necesario rellenar, salvo que se tire agua en los lavados del filtro,
por ejemplo. La sal común (cloruro sódico) está compuesta de cloro y sodio. Como la cantidad
de sal es limitada, no corremos el riesgo de producir demasiado cloro.
El cloro se genera haciendo pasar el agua a través de un electrodo especial, la corriente
eléctrica hace que la sal se separe en cloro y sodio, además de separar también el agua en
oxígeno e hidrógeno, mediante un proceso de electrólisis. Este efecto genera además otros
productos como el ozono, que también tiene poder desinfectante. Esta concentración de
productos oxidantes tan alta destruye las cloraminas, bacterias y otras materias orgánicas. Tras
salir del electrodo, el agua y estos productos se recombinan, formándose hipoclorito que se
reparte por toda la piscina, quedando la cantidad suficiente para desinfectar el agua sin afectar
a las personas. Poco a poco el cloro del hipoclorito vuelve a combinarse con el sodio,
transformándose de nuevo en sal. El proceso se repite indefinidamente mientras el equipo esté
funcionando. El proceso de combinarse de nuevo el cloro en sal se acelera con las altas
temperaturas y con los rayos UV.
Con este sistema se evita tener que estar continuamente añadiendo productos al agua,
ahorrando molestias y costes, puesto que el consumo eléctrico de estos equipos es reducido. El
daño en la piel y cabello es menor que con sistemas de cloro convencionales. Además, no
desprende olores desagradables, al eliminar las cloraminas, que además son perjudiciales para
la salud. Todo esto hace que las personas con pieles sensibles aprecien la diferencia. También
parece que la sal en el agua aumenta la sensación de confort, a causa de la distinta densidad
del agua y la presión osmótica en la piel.
La electrólisis salina produce un aumento natural del pH del agua, por lo que es necesario
añadir un producto reductor del pH. El método más cómodo consiste en instalar una bomba
dosificadora automática, que se encarga de medir constantemente el nivel de pH del agua,
inyectando el producto cuando se necesite.
Esto permite mantener el pH con un valor exacto. Además, el producto se suministra muy
concentrado en garrafas grandes, de modo que es posible no tener que cambiarlas en uno o
varios meses, dependiendo de las condiciones del agua.
Respecto al producto reductor de pH, los más utilizados son el ácido clorhídrico y el ácido
sulfúrico. Se recomienda el uso del ácido sulfúrico porque emite menos vapores, evitando la
oxidación de los equipos electrónicos y los metales cercanos. Si se utiliza ácido clorhídrico es
necesario asegurar una buena ventilación, y se debe alojar el recipiente siempre fuera de la sala
de depuración. Hay que recordar siempre que estos productos son muy corrosivos, y queman la
piel y la ropa rápidamente. En caso de contacto accidental con la piel, es necesario lavar
rápidamente con abundante agua hasta su completa eliminación.
Tiempo de depuración
Para que la depuradora trabaje solamente el tiempo necesario sin desperdiciar energía, se
utiliza un reloj temporizador para que el sistema arranque y pare de forma automática. El
tiempo que debe trabajar la depuradora depende de varios factores. Por una parte, cuanta más
agua pase por el filtro de arena, mayor será su transparencia, al eliminar un mayor número de
partículas en suspensión. En sistemas de cloración salina, el cloro se genera mientras el sistema
está trabajando, así que se producirá más cloro cuanto más tiempo esté en marcha. Parece
evidente que el agua tendrá una mayor calidad haciendo funcionar el sistema durante mucho
tiempo. El inconveniente es el consumo energético, así que hay que buscar el compromiso
entre la calidad del agua y el consumo de electricidad.
Un sistema sencillo para ajustar el temporizador consiste en calcular el tiempo en el que la
bomba renovará toda el agua del vaso. Para ello es necesario leer la placa de características que
tiene la bomba, buscando el valor del caudal en m3/h. En algunos sistemas este valor viene
expresado en l/min, con lo que debemos realizar la conversión (multiplicando el valor en l/min
por 0,06). Dividiendo la capacidad de la piscina entre el caudal de la bomba sabremos cuánto
tiempo tarda en pasar toda el agua por la depuradora. Por ejemplo, en una piscina de 60m3
con una bomba de 15m3/h, el agua se renovará en 60 / 15 = 4 horas. Este valor es teórico,
porque en la práctica el agua se mezcla en la piscina, de modo que una parte pasará dos veces
por la depuradora y otra no llegará a circular. Por tanto es preferible aumentar algo el tiempo.
En el ejemplo anterior podemos ajustar el temporizador a 5 ó 6 horas. Además, según el tipo de
piscina y sus condiciones, el agua se mueve de forma distinta, así que los ajustes se deben
cambiar según se observen los resultados en el estado del agua.
Clorador salino
Regulador de pH
Los dosificadores de pH son muy fáciles de ajustar. Únicamente es necesario ajustar el valor
deseado en la pantalla, a 7’2 en piscinas de obra (gresite, cemento, azulejo, etc.) y a 7,0 en
piscinas con revestimiento sintético (fibra de poliéster, liner de PE o PVC, pintadas con
clorocaucho o resina de epoxi, etc). La forma de ajustarlo varía de un modelo a otro. En el
manual aparece explicado el procedimiento.
Para realizar la limpieza del fondo del vaso de la piscina existen varios sistemas. Con los más
sencillos es necesario dedicar tiempo y esfuerzo, mientras que los más complejos lo hacen casi
todo solos.
Limpiafondos eléctricos
El método más cómodo para limpiar el fondo es utilizando un limpiafondos eléctrico, que es un
robot autónomo. Este sistema solamente nos obliga a meter el robot en el agua y conectarlo. Él
solo va cepillando y aspirando todo el fondo y las paredes del vaso, incluso algunos sistemas
pueden limpiar escaleras. Tras varias limpiezas hay que vaciar el filtro que lleva en su interior.
Funciona aunque la depuradora esté parada. Este sistema es el que consigue mejores
resultados, puesto que frota las superficies, y además no desperdicia agua, al recoger la
suciedad en su interior. Mediante los sistemas de inteligencia artificial, se desplazan por todo el
vaso de forma autónoma, incluso algunos modelos más avanzados memorizan las zonas por las
que ya han pasado, recorriendo todas las superficies en el menor tiempo posible.
Limpiafondos hidráulicos
Limpiafondos manuales
Para realizar un lavado correcto del filtro es necesario seguir los siguientes pasos:
- Desconectar el clorador salino y el dosificador de pH
- Parar la bomba
- Poner la válvula de 6 vías en la posición lavado y abrir la válvula de desagüe (en algunas
depuradoras esta válvula no viene)
- Arrancar la bomba y observar la mirilla transparente. Al principio el agua se verá turbia, y poco
a poco se irá volviendo transparente. Durante el proceso, el agua se está tirando al desagüe,
por lo que es importante no alargar el lavado innecesariamente. La duración aproximada será
de 1 minuto
- Parar la bomba cuando el agua se vea limpia
- Cambiar la válvula a la posición enjuague
- Arrancar la bomba durante 10 o 15 segundos
- Parar la bomba
- Poner la válvula en la posición filtrado (y cerrar la válvula de desagüe si la tiene)
- Activar el clorador y el dosificador de pH y poner la depuradora en modo automático
La arena del filtro debe sustituirse cada 3-5 años aproximadamente, dependiendo de la
suciedad que se acumule. En todo caso, si accidentalmente se vierte algún tipo de aceite al
agua, es recomendable sustituir la arena para evitar que la depuración sea ineficiente. Existen
productos de limpieza para limpiar la arena sin necesidad de sustituirla, aunque es
recomendable cambiarla si se quieren eliminar todos los restos sólidos.
Para cambiar la arena, es recomendable ponerse en contacto con nuestro servicio técnico. El
vidrio reciclado tiene una durabilidad mayor, teniendo que cambiarlo cada 5 a 8 años.
Medición de cloro y pH
Es recomendable medir el nivel de cloro y pH antes de cada jornada de baño, sobre todo si hay
niños o personas con la piel sensible. Para añadir productos químicos, hay que hacerlo al final
de la jornada, cuando nadie va a bañarse, para dejar tiempo de que los productos se disuelvan
durante la noche.
En las piscinas de cloración salina, es necesario que el nivel de sal disuelta en el agua tenga un
valor concreto, que puede variar en función del tipo de clorador utilizado. En todo caso, cada
fabricante indica el nivel óptimo en el manual de instrucciones. Como orientación, indicaremos
que la mayor parte de cloradores funcionan con una concentración de sal de entre 3 y 6 gramos
de sal por litro de agua, equivalente a 3-6kg por m3. Algunos cloradores tienen indicadores de
aviso cuando el nivel de sal es muy alto o muy bajo, pero para que el equipo trabaje en las
condiciones óptimas, es recomendable tomar medidas de la sal periódicamente. La sal no se
evapora, por lo que su nivel no varía con el tiempo. La única forma de que la concentración de
sal disminuya es tirando agua por el desagüe, en los lavados periódicos del filtro. Esto sucede
cuando la depuradora trabaja con la válvula de 6 vías en las posiciones lavado, vaciado o
enjuague. Si no se utilizan estas funciones, por ejemplo en invierno, no es necesario comprobar
el nivel de sal. Por el contrario, en zonas de mucha vegetación donde se realizan lavados
habitualmente, es recomendable medir el nivel más a menudo.
Para medir el nivel de sal existen varios métodos. Uno es el de tiras reactivas. Funciona
tomando un poco de agua del vaso de la piscina con un recipiente pequeño, con una altura de
uno o dos centímetros, y sumergiendo una tira reactiva para la medición de sal. Se deja un
tiempo para que el agua ascienda a través de la tira por capilaridad, y quedará una zona
marcada en color. Comparando la tira con una escala graduada conoceremos el nivel de sal.
Si se acumula gran cantidad de aire en el circuito, es posible que la bomba deje de funcionar, ya
que ésta no está preparada para bombear aire. En todo caso, hay que evitar que la bomba
trabaje en seco, porque se dañaría con mucha rapidez. En caso de tener un regulador de pH
automático es esencial evitar el aire en la instalación, porque la sonda medidora del pH debe
estar siempre sumergida. En caso contrario se degrada muy rápidamente.
Se puede eliminar el aire de varias formas. La más simple es mediante el paso del agua. Con el
movimiento del agua, ésta va arrastrando las burbujas de aire, hasta que desaparece
totalmente. Sin embargo, hay circuitos en los que es necesario extraer el aire manualmente.
Un punto cómodo para extraer el aire es el purgador del filtro de arena. El procedimiento es
sencillo. Con la bomba en marcha, se abre el purgador hasta que deja de salir aire y empieza a
salir agua. En equipos viejos con el purgador dañado, se puede eliminar el aire del filtro
fácilmente haciendo un lavado, ya que el tubo vertical del filtro aspira el aire llevándolo hacia el
desagüe.
Si cada vez que se para la bomba se vacía el circuito, debemos comprobar que todas las tomas
del vaso estén sumergidas. Si no lo están, por ejemplo si hay un chorro de agua que no está
sumergido, es recomendable instalar una válvula antirretorno en el circuito.
En caso de que el nivel del agua de la depuradora baje lentamente, puede ser síntoma de una
fuga en el circuito. Aunque no se aprecien pérdidas de agua, hay que reparar todas las fugas,
porque permiten la entrada de aire, aumentando el desgaste de los equipos.
Calibración de la sonda de pH
Conservación de la sonda de pH
Para aumentar la vida de la sonda, es importante evitar el aire en el circuito para que siempre
esté sumergida. Además, hay que tener en cuenta que al tratarse de un sensor de vidrio
especial, algunas sales del agua o productos químicos pueden desgastarlo.
La Hibernación
Los importantes problemas de escasez de agua que sufrimos en la actualidad están llevando
cada vez a más propietarios de piscinas a conservar el agua durante el invierno para su uso
durante la temporada de baño. Esta circunstancia, además de favorecer el medioambiente,
tiene otras ventajas como la estética durante el invierno, o el ahorrarnos la limpieza previa al
verano, ya que la piscina estará lista para su uso.
Las cubiertas de lona ayudan al mantenimiento durante el invierno, ya que evitan la caída de
suciedad al vaso de la piscina, y nos ahorran en producto químico al estar más protegida contra
los agentes contaminantes.
El tratamiento de mantenimiento para el invierno se puede realizar de dos formas, bien con
cloro en pastillas, al igual que durante la temporada de baño, o bien con un producto específico
para ello llamado invernador, que evita la proliferación de algas y bacterias causantes de la
putrefacción del agua. Si utilizamos uno u otro producto, el procedimiento a seguir es similar. Si
utilizamos pastillas de cloro, el consumo va a ser inferior que en verano, debido sobre todo a las
bajas temperaturas tanto del agua como del aire.
Duchas solares
Como cualquier otro material que permanece a la intemperie, las duchas solares sufren mucho
fuera de temporada; frio, viento, lluvia…todo ello puede afectar a su mantenimiento y a su
tiempo de vida útil. De cara a evitar al máximo su deterioro y lograr un mantenimiento óptimo,
hay algunos consejos que resultan muy adecuados seguir:
• Vaciar las tuberías y depósitos. Es muy habitual que en algunos momentos del año, el
frío sea tal, que sea capaz de congelar el agua, lo cual, puede resultar nefasto si en el
interior de las canalizaciones o incluso el depósito de la ducha sigue habiendo agua, ya
que los pueden hacer reventar y de este modo, producir daños y fugas que no permitan
el correcto funcionamiento de la ducha.
• Proteger la estructura de la ducha. A pesar de que los materiales utilizados en la
fabricación de duchas solares son cada vez mejores, es obvio que los materiales a la
intemperie sufren más, y dado que fuera de temporada, la ducha no se va a utilizar, es
recomendable revestirlas con plásticos, coquinas o materiales similares que protejan la
estructura fuera de temporada y permitan su mantenimiento a largo plazo.
• Cerrar la toma de agua. No sólo es recomendable cerrar la toma de agua que alimenta a
la ducha, si es posible, es recomendable desconectar la ducha de la correspondiente
fuente de alimentación, evitando en cualquier caso, la entrada de agua en la ducha.
Así vemos que no resulta especialmente complicado mantener nuestra ducha en perfectas
condiciones y así poder disfrutar de ella durante mucho más tiempo.
Si tiene dudas, para esta operación de mantenimiento de su ducha solar puede ponerse en
contacto con nuestro servicio técnico.
Floculante
Se trata de un producto que vuelve el agua “pegajosa”, para que las partículas que están
suspendidas se adhieran entre sí, aumentando su peso, y cayendo al fondo de la piscina. Así es
más fácil aspirar el fondo, eliminando la mayoría de estas partículas.
Debido al mismo efecto, la arena del filtro también se vuelve adherente, y las partículas que
normalmente atraviesan el filtro porque son muy pequeñas, quedan pegadas a la arena,
facilitando una filtración mucho más eficaz. Esto permite incluso reducir un poco los niveles de
cal y metales del agua, si no están bien diluidos.
Hay tres inconvenientes con el floculante:
- Por una parte, contiene componentes basados en metales, de modo que quedan
residuos en el agua, que a base de utilizar el producto se acaban acumulando. Esto hace
que el agua acabe siendo poco saludable. Por eso solo recomiendo usarlo como
tratamiento de choque, y no como dosis de mantenimiento.
- En segundo lugar, el floculante, al volver el agua pegajosa, también hace que el cabello
se enrede, y los bañistas noten efectos poco agradables.
- Es muy importante no sobrepasar las dosis recomendadas por el fabricante, porque si el
agua está demasiado pegajosa, la arena del filtro también lo estará. No es extraño
encontrar filtros de piscina que han quedado “petrificados”, al quedarse toda la arena
pegada. La única solución en estos casos es sustituir el filtro completo, lo que resulta
bastante caro, además de laborioso, porque si no hay espacio para retirarlo por su
enorme peso y volumen, habrá que romperlo a trozos, como un bloque de cemento.
El floculante resulta muy útil para decantar las partículas sólidas, y facilitar el aspirado del
fondo. Por eso es muy útil cuando el agua está muy turbia. También para reducir los niveles de
cal, aunque depende mucho de la composición del agua, y de las condiciones de uso (como el
nivel de pH).
Antialgas
Los productos antialgas tienen un poder muy alto para matar a las algas y sus esporas, para
eliminarlas y prevenir su aparición.
Hay varios tipos de antialgas. Algunos contienen metales que no son muy saludables. Si se usa
en momentos muy puntuales como tratamiento de choque no hay mayor problema. Sin
embargo, conviene evitar su uso, y no aplicarlo periódicamente como tratamiento preventivo.
Actualmente han surgido varios productos que no contienen metales, y acaban desapareciendo
por completo del agua, siendo mucho más sanos.
Para usar el antialgas, hay que seguir las instrucciones y dosificación del fabricante.
Otros productos
• A realizar una vez por semana, o después de pasar el limpiafondos, o cuando la presión del
manómetro esté en 1,5
1. Siempre con la bomba parada, se coloca la Válvula SELECTORA de 6 vías en posición de
LAVADO, se abre la válvula de DESAGÜE y después se pone la bomba durante 1 minuto.
2. Se apaga la bomba y se pone la Válvula SELECTORA de 6 vías en posición de ENJUAGUE, y
después se pone la bomba durante 15 segundos aproximadamente.
3. Se apaga la bomba y se pone la Válvula SELECTORA de 6 vías en posición de FILTRACION.
Ya está el vidrio limpio y óptimo para su funcionamiento.
Nota: Con esta operación se vierte agua al desagüe, con lo cual bajará el nivel de la piscina.
LIMPIEZA DEL PRE-FILTRO DE LA BOMBA
• Salvo casos realmente extraordinarios (reparaciones, contaminación del agua, etc) NUNCA
se debe vaciar el agua de la piscina. Antes de la temporada estival, por muy deteriorada que esté
el agua, es posible recuperarla.
• Para esta operación se debe poner en contacto con nosotros, ya que será preciso acodalar las
paredes de la piscina, para garantizar que la presión del relleno no deforma las paredes.
• PARA PISCINAS DE OBRA, con la bomba parada, se coloca la Válvula SELECTORA de 6
vías en posición de VACIADO, válvulas SKIMER y LIMPIAFONDOS cerradas. Después se pone
la bomba en funcionamiento hasta que se vacía la piscina. Una vez se haya vaciado la piscina se
apaga la bomba, teniendo cuidado de que la bomba no coja aire
Piscinas AmaraguA, S.L.
Avda. General, 9 – 28860 Paracuellos de Jarama (Madrid)
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