INTERÉS COMPUESTO
El interés compuesto es el valor que se genera sobre el monto de un capital
variable y que se aplica sobre una inversión o un crédito.
Se denomina compuesto porque se calcula sobre el valor de un capital que
aumenta constantemente, debido a que los intereses se van sumando en cada
período. Este concepto es aplicable para calcular cuánto se gana en una inversión
o en un ahorro, así como también para calcular cuánto se paga en un préstamo o
crédito.
Su característica principal radica en que el interés calculado varía constantemente
de manera exponencial y se suma al valor del capital de cada período
(capitalización). Por lo anterior, los intereses siempre serán mayores en cada
período de tiempo.
NOTA. - Cuando no se indican los plazos que se deben llevar a cabo las
capitalizaciones, se da por hecho que se efectuarán de acuerdo a los períodos
que se refiere la tasa. En caso que la tasa no especifique su vencimiento, se
entenderá que ésta es anual.
El interés compuesto se utiliza ampliamente en diversos ámbitos financieros, como
las inversiones, los préstamos y la financiación. En el contexto de las inversiones,
permite que el capital inicial crezca exponencialmente con el tiempo gracias a la
reinversión de los beneficios.
Esto es especialmente valioso para el crecimiento de los ahorros y las inversiones a
largo plazo, como la jubilación. Por otra parte, en los préstamos y la financiación, el
interés compuesto aumenta la cantidad total que hay que pagar a lo largo del tiempo,
lo que se traduce en mayores costes financieros para los prestatarios. Esta dinámica
es fundamental para analizar y gestionar los riesgos en las finanzas personales y
empresariales.
Diferencia entre interés simple y compuesto
La diferencia fundamental entre el interés simple y el compuesto radica en la forma
en que se calcula el interés en relación con el capital inicial. En el interés simple, las
ganancias o costes financieros se calculan sólo sobre el importe inicial,
permaneciendo constantes a lo largo del tiempo. En cambio, en el interés compuesto,
los intereses se calculan no sólo sobre el capital inicial, sino también sobre los
intereses acumulados en cada periodo anterior, lo que da lugar a un crecimiento
exponencial del capital a lo largo del tiempo.
Mientras que el interés simple tiende a generar un aumento lineal de las ganancias o
costes financieros, el interés compuesto muestra un crecimiento exponencial, lo que
proporciona un potencial de acumulación más significativo en las inversiones y un
aumento más rápido de los costes de endeudamiento.
Esta distinción es crucial para comprender los distintos efectos financieros y tomar
decisiones en materia de inversiones y endeudamiento.