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Unidad II Desarrollo Del Pensamiento

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Unidad II.

Componentes de la inteligencia
emocional

Propósito esperado: El estudiante


estructurará un plan de vida para mejorar su
autoconocimiento, autocontrol,
automotivación y contribuir al logro de sus
objetivos a corto, mediano y largo plazo,
utilizando la inteligencia emocional como
herramienta práctica en la vida, elevando la
calidad de sus relaciones consigo mismo y
con los demás.
Inteligencia emocional

La Inteligencia Emocional es uno de los conceptos clave para comprender el rumbo que
ha tomado la psicología en las últimas décadas. Por eso, comprender en qué consiste ser una
persona emocionalmente inteligente es fundamental en muchos aspectos de la vida.

Y no, esto no tiene nada que ver con el famoso modelo de las Inteligencias Múltiples. Y de
hecho, se basa en mucha más evidencia científica: la Inteligencia Emocional es una realidad
que puede ser estudiada tanto desde la Psicología como desde la Neuropsicología.

De un modelo preocupado fundamentalmente en los trastornos mentales, por un lado, y por


las capacidades de razonamiento por el otro, se ha pasado a otro en el que se considera que
las emociones son algo intrínseco a nuestro comportamiento y actividad mental no
patológica... Y que, por consiguiente, son algo que debe ser estudiado para comprender cómo
somos.

Así pues, la Inteligencia Emocional es un constructo que nos ayuda a entender de qué manera
podemos influir de un modo adaptativo e inteligente tanto sobre nuestras emociones como
en nuestra interpretación de los estados emocionales de los demás. Este aspecto de la
dimensión psicológicca humana tiene un papel fundamental tanto en nuestra manera de
socializar como en las estrategias de adaptación al medio que seguimos.

Inteligencia Emocional: ¿en qué consiste?

Siempre hemos oído decir que el Cociente intelectual (IQ) es un buen indicador para saber
si una persona será exitosa en la vida. La puntuación del test de inteligencia, decían, podría
establecer una relación fuerte con el desempeño académico y el éxito profesional. Esto no es
en sí incorrecto, de hecho: es cierto que, en general, el CI se asocia a tener muchas facilidades
en la vida. Pero esta visión tan simplista nos ofrece una imagen sesgada e incompleta de la
realidad.

De hecho, los investigadores y las corporaciones empezaron a detectar hace unas décadas
que las capacidades y habilidades necesarias para tener éxito en la vida eran otras que iban
más allá del uso de la lógica y la racionalidad, y éstas capacidades no eran evaluables
mediante ningún test de inteligencia. Es necesario tener en cuenta una concepción más
amplia de lo que son las habilidades cognitivas básicas, aquello que entendemos que es la
inteligencia.

Prueba de ello es que empezaron a ganar terreno algunas teorías de la inteligencia que
intentaban comprenderla desde ópticas diferentes, como la Teoría de las Inteligencias
Múltiples de Howard Gardner, la teoría de Raymond Cattell (y otros) que explicaba las
diferencias entre Inteligencia fluida y cristalizada, o la Inteligencia Emocional, concepto
desarrollado por los psicólogos Peter Salovey y John Mayer y que popularizó Daniel
Goleman.

A fin de cuentas, nuestra capacidad para adaptarnos al entorno o solo pasa por comprender
lo que ocurre a nuestro alrededor desde una perspectiva lógico-matemática; también debemos
ser capaces de entendernos a nosotros mismos y a los demás. No en vano el ser humano es
una especie altamente social, por lo que disponemos de una rica faceta emocional que expresa
nuestros estados internos de diversas maneras y nos hace capaces de conectar con ellos.
Desperdiciar este tipo de información (que no siempre puede ser plasmada en palabras o con
números) sería perder capacidad para responder a las exigencias el día a día viviendo en
sociedad y aspirando a lograr objetivos a medio y largo plazo, más allá de lo que puede ser
atendido cediendo a nuestros impulsos.

Las emociones juegan un papel vital en nuestro día a día

Si pensamos detenidamente en la trascendencia de nuestras emociones en nuestra vida diaria


nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las ocasiones en que éstas influyen
decisivamente en nuestra vida, aunque no nos demos cuenta. Podríamos plantearnos: (1)
¿Compré mi coche haciendo cálculos sobre la rentabilidad y los comparé con otros modelos
y marcas? (2) ¿Elegí a mi pareja porque era objetivamente la mejor opción? (3) ¿Es mi
empleo el que me ofrece el mejor salario? Gran parte de nuestras decisiones son
influenciadas en mayor o menor grado por las emociones.

Ante esta realidad, cabe resaltar que existen personas con un dominio de su faceta emocional
mucho más desarrollado que otras. Y resulta curiosa la baja correlación entre la inteligencia
clásica (más vinculada al desempeño lógico y analítico) y la Inteligencia Emocional. Aquí
podríamos ejemplificar esta idea sacando a colación el estereotipo de estudiante “empollón”;
una máquina intelectual capaz de memorizar datos y llegar a las mejores soluciones lógicas,
pero con una vida emocional y sentimental vacía. Por otro lado, podemos encontrar
personas cuyas capacidades intelectuales son muy limitadas, pero en cambio consiguen
tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e incluso en el profesional.

Este par de ejemplos llevados al extremo son poco habituales, pero sirven para percatarse de
que es necesario prestar más atención a esta clase de habilidades emocionales, que pueden
marcar nuestra vida y nuestra felicidad tanto o más que nuestra capacidad para puntuar alto
en un test de inteligencia convencional. Para eso es importante profundizar en la Inteligencia
Emocional.

 Quizás te interese: "Los 35 mejores libros de Psicología que no puedes perderte"

Elementos de la Inteligencia Emocional

El principal divulgador de la Inteligencia Emocional, el psicólogo estadounidense Daniel


Goleman, señala que los principales componentes que integran la Inteligencia Emocional
son los siguientes.

1. Autoconocimiento emocional (o autoconciencia emocional)

Se refiere al conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo nos


influyen. Es importante reconocer la manera en que nuestro estado anímico afecta a nuestro
comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles son nuestros puntos débiles.
Mucha gente se sorprende de lo poco que se conocen a ellos mismos.

Por ejemplo, este aspecto nos puede ayudar a no tomar decisiones cuando estamos en un
estado psicológico poco equilibrado. Tanto si nos encontramos demasiado alegres y
excitados, como si estamos tristes y melancólicos, las decisiones que tomemos estarán
mediadas por la poca racionalidad. Así pues, lo mejor será esperar unas horas, o días, hasta
que volvamos a tener un estado mental relajado y sereno, con el que será más sencillo poder
valorar la situación y tomar decisiones mucho más racionales.

2. Autocontrol emocional (o autorregulación)


El autocontrol emocional nos permite reflexionar y dominar nuestros sentimientos o
emociones, para no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Consiste en saber detectar las
dinámicas emocionales, saber cuáles son efímeras y cuáles son duraderas, así como en ser
conscientes de qué aspectos de una emoción podemos aprovechar y de qué manera podemos
relacionarnos con el entorno para restarle poder a otra que nos daña más de lo que nos
beneficia.

Por poner un ejemplo, no es raro que nos enfademos con nuestra pareja, pero si fuéramos
esclavos de la emoción del momento estaríamos continuamente actuando de forma
irresponsable o impulsiva, y luego nos arrepentiríamos. En cierto sentido, buena parte de la
regulación de las emociones consiste en saber gestionar nuestro foco de atención, de manera
que no se vuelva contra nosotros y nos sabotee.

Se ha observado que la capacidad de autocontrol está muy ligada a la habilidad a la hora de


utilizar el lenguaje: en muchos aspectos, saber gestionar adecuadamente las propias
emociones depende de encontrar narrativas que nos permitan priorizar más unos objetivos a
largo plazo que otros que tienen que ver con ceder a los impulsos de lo inmediato. Esto encaja
con el hecho de que la Inteligencia Emocional comparte tiene mucho en común con la
Inteligencia Verbal; tal y como se ha visto al analizar las puntuaciones en pruebas de
inteligencia de muchos individuos, ambos constructos psicológicos se solapan mucho.

3. Automotivación

Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la motivación y
establecer nuestra atención en las metas en vez de en los obstáculos. En este factor es
imprescindible cierto grado de optimismo e iniciativa, de modo que tenemos que valorar
el ser proactivos y actuar con tesón y de forma positiva ante los imprevistos.

Gracias a la capacidad de motivarnos a nosotros mismos para llegar a las metas que
racionalmente sabemos que nos benefician, podemos dejar atrás aquellos obstáculos que solo
se fundamentan en la costumbre o el miedo injustificado a lo que puede pasar.

Además, la Inteligencia Emocional incluye nuestra habilidad a la hora de no ceder a las metas
a corto plazo que pueden llegar a eclipsar los objetivos a largo plazo, a pesar de que los
segundos fuesen mucho más importantes que los primeros si nos fueran ofrecidos también a
corto plazo (proyectos ambiciosos, planes de ganar mucha experiencia, etc.). (Regader,
psicoloiaymente, 2025)

Inteligencias múltiples

La Teoría de las Inteligencias Múltiples fue ideada por el psicólogo


estadounidense Howard Gardner como contrapeso al paradigma de una inteligencia única.

Gardner propuso que la vida humana requiere del desarrollo de varios tipos de inteligencia,
y que cada uno de los cuales engloba una serie de habilidades que, a pesar de involucrar la
capacidad de pensamiento abstracto, van más allá de lo que convencionalmente se entiende
por "ser listo" o "ser ágil mentalmente" y a pesar de eso son útiles al ayudarnos a afrontar los
desafíos siempre cambiantes e imprevisibles a los que nos expone la vida.

Así pues, Gardner no entra en contradicción con la definición científica de la inteligencia,


como la "capacidad de solucionar problemas o elaborar bienes valiosos", pero a la vez la
replantea de una manera radical y, por qué no decirlo, también polémica. Esto es lo que hace
de la Teoría de las Inteligencias Múltiples algo tan interesante.

 Artículo recomendado: "Biografía de Howard Gardner"

¿Existe más de un tipo de inteligencia?

Para comprender el modo en el que Howard Gardner desarrolla su teoría, lo primero que hay
que hacer es conocer la intención inicial de la que parte: poner en duda el concepto de
"inteligencia" como un rasgo psicológico homogéneo y unitario. Hay que tener en cuenta
que lo que hasta entonces se entendía como inteligencia estaba íntimamente ligado a lo
que se conoce como cociente intelectual (CI), el cual es el resultado ofrecido por la
aplicación de tests de inteligencia.

Estos tests, a su vez, han sido desarrollados y perfeccionados durante décadas poniendo
énfasis en la necesidad de obtener medidas objetivas de la capacidad intelectual de las
personas incluso desde su infancia. Sin embargo, esta medición no está libre de sesgos: ha
sido diseñada para adaptarse a las necesidades de la sociedad occidental moderna,
caracterizada por una suerte especialización y división del trabajo y por el hecho de dar
mucho valor a la capacidad de expresarse verbalmente y de dominar las matemáticas y el
razonamiento lógico.

Cuando Gardner publicó su primer libro sobre este tema en el año 1983, el famoso Frames
of Mind: The Theory of Multiple Intelligences, lo hizo para defender la idea de que la
inteligencia no tiene por qué ser una unidad; puede ser entendida como varias habilidades de
procesamiento de la información que funcionan de manera paralela e independiente las unas
de las otras. Eso significaría que alguien que según los tests de inteligencia tiene un bajo
CI, puede ser muy inteligente en otros ámbitos que no son tenidos en cuenta por este tipo
de herramientas de psicometría.

En este sentido, Gardner se inspiraba en las teorías de construccionismo social para decir que
lo que suele ser llamado "inteligencia" está construido socialmente, y eso significa que no
tiene por qué ser un elemento psicológico natural (es decir, no tiene por qué ser algo que
existe independientemente de los fenómenos históricos y culturales que influyen en nuestra
manera de medir las facultades mentales).

¿Qué son las Inteligencias Múltiples?

La historia de la teoría de las Inteligencias Múltiples empieza a finales de los años 70, cuando
Howard Gardner y sus colaboradores de la prestigiosa Universidad de Harvard advirtieron
que la inteligencia académica (la obtención de titulaciones y méritos educativos; el
expediente académico) no es un factor decisivo para conocer la inteligencia de una persona.
Desde su punto de vista, era necesario desarrollar un concepto de "inteligencia" más abierto
y plural del que se solía utilizar hasta ese momento.

Un buen ejemplo de esta idea se observa en personas que, a pesar de obtener excelentes
calificaciones académicas, presentan problemas importantes para relacionarse con otras
personas o para manejar otras facetas de su vida. Gardner y sus colaboradores podrían
afirmar que Stephen Hawking no posee una mayor inteligencia que Leo Messi, sino que
cada uno de ellos ha desarrollado un tipo de inteligencia diferente.
Por otro lado, Howard Gardner señala que existen casos claros en los que personas presentan
unas habilidades cognitivas extremadamente desarrolladas, y otras muy poco
desarrolladas: es el caso de los savants. Un ejemplo de savant fue Kim Peek, que a pesar de
que en general tenía poca habilidad para razonar, era capaz de memorizar mapas y libros
enteros, en prácticamente todos sus detalles.

Estos casos excepcionales hicieron que Gardner pensase que la inteligencia no existe, sino
que en realidad hay muchas inteligencias independientes.

Inteligencias múltiples: 8 tipos de inteligencia

La investigación de Howard Gardner ha logrado identificar y definir hasta ocho tipos de


inteligencia distintas. Vamos a conocer de manera más detallada cada una de las
inteligencias propuestas por la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner a
continuación.

► Inteligencia lingüística

La capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarnos con los demás es transversal a


todas las culturas. Desde pequeños aprendemos a usar el idioma materno para podernos
comunicar de manera eficaz.

La inteligencia lingüística no solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral,


sino a otras formas de comunicarse como la escritura, la gestualidad, etc.

Quienes mejor dominan esta capacidad de comunicar tienen una inteligencia lingüística
superior. Profesiones en las cuales destaca este tipo de inteligencia podrían ser políticos,
escritores, poetas, periodistas, actores…

¿Cómo mejorar la inteligencia lingüística?

Si quieres conocer más sobre la inteligencia verbal y cómo progresar en este ámbito, te
invitamos a leer el siguiente artículo:

 "Inteligencia lingüística: ¿qué es y cómo se puede mejorar?"


► Inteligencia lógico-matemática

Durante décadas, la inteligencia lógico-matemática fue considerada la inteligencia en


bruto. Suponía el axis principal del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo
para detectar cuán inteligente era una persona.

Como su propio nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el
razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos. La rapidez para
solucionar este tipo de problemas es el indicador que determina cuánta inteligencia lógico-
matemática se tiene.

Los célebres test de cociente intelectual (IQ) se fundamentan en este tipo de inteligencia y,
en menor medida, en la inteligencia lingüística. Los científicos, economistas, académicos,
ingenieros y matemáticos suelen destacar en esta clase de inteligencia. Asimismo, los
ajedrecistas también requieren de capacidad lógica para desarrollar estrategias de juego
mejores a las de su oponente, y a su vez anticipar sus movimientos.

¿Es posible mejorar la inteligencia lógico matemática?

Por supuesto que sí. Te explicamos todo lo que necesitas saber sobre este tipo de inteligencia
y las claves para mejorarla aquí:

 Inteligencia lógico-matemática: ¿qué es y cómo la podemos mejorar?"

► Inteligencia espacial

También conocida como inteligencia visual-espacial, es la habilidad que nos


permite observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas. En esta
inteligencia destacan los ajedrecistas y los profesionales de las artes visuales (pintores,
diseñadores, escultores…), así como los taxistas, que deben poseer un exquisito mapa mental
de las ciudades por las que transitan.

Las personas que destacan en este tipo de inteligencia suelen tener capacidades que les
permiten idear imágenes mentales, dibujar y detectar detalles, además de un sentido personal
por la estética. En esta inteligencia encontramos pintores, fotógrafos, diseñadores,
publicistas, arquitectos, creativos…

¿Cómo podemos incrementar nuestra inteligencia espacial?

Es una habilidad que se puede mejorar. Aquí tienes toda la información:

 "Inteligencia espacial: ¿qué es y cómo se puede mejorar?"

► Inteligencia musical

La música es un arte universal. Todas las culturas tienen algún tipo de música, más o menos
elaborada, lo cual lleva a Gardner y sus colaboradores a entender que existe una inteligencia
musical latente en todas las personas.

Algunas zonas del cerebro ejecutan funciones vinculadas con la interpretación y composición
de música. Como cualquier otro tipo de inteligencia, puede entrenarse y perfeccionarse.

No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos
capaces de tocar instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad.

► Inteligencia corporal y cinestésica

Las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para
expresar ciertas emociones representan un aspecto esencial en el desarrollo de todas las
culturas de la historia.

La habilidad para usar herramientas es considerada inteligencia corporal cinestésica. Por


otra parte, hay un seguido de capacidades más intuitivas como el uso de la inteligencia
corporal para expresar sentimientos mediante el cuerpo.

Son especialmente brillantes en este tipo de inteligencia bailarines, actores, deportistas, y


hasta cirujanos y creadores plásticos, pues todos ellos tienen que emplear de manera
racional sus habilidades físicas. (Regader, psicologiaymente, 2024)
Plan de vida

Un plan de vida es aquello que nos ayuda a crear todo tipo de proyectos que vertebren nuestro
desarrollo personal.

A pesar de que en nuestras vidas hay cosas que no controlamos, tener una noción de
continuidad es importante para poder experimentar plenamente lo que el mundo nos depara.
Y en este sentido, hay mucho que podemos hacer para asegurarnos de que uestras acciones
están integradas en una secuencia de metas coherentes y bien organizadas, que están en
consonancia con nuestros valores e intereses.

En este artículo veremos varios consejos acerca de cómo crear un plan de vida y de qué
manera este puede ser aplicado a nuestro día a día.

 Artículo relacionado: "Desarrollo Personal: 5 razones para la autorreflexión"

¿Cómo crear un plan de vida?

Puede que resulte paradójico, pero muchas veces creemos tener muy claras todas nuestras
opiniones acerca de todo tipo de temas, pero no tenemos ni idea acerca de lo que haremos
con nuestras propias vidas.

Justamente por eso, desarrollar y aplicar un plan de vida es interesante: nos


permite encontrar un proyecto con el que casi siempre nos podemos identificar a pesar
de que todo a nuestro alrededor vara cambiando con el tiempo.

Por supuesto, a veces aparecen momentos de crisis en los que un plan de vida deja de tener
sentido. Pero estos periodos de incertidumbre no tienen por qué invalidar la idea en sí de
tener objetivos y estrategias para acercarnos a ellos; simplemente nos exige crear un nuevo
plan de vida. De esto se deriva también que cualquier momento es bueno para empezar uno
de ellos, independientemente de la edad que uno tenga.
Así pues, veamos qué pasos hay que dar para crear un plan de vida a la medida de nuestras
metas.

1. Analiza tus expectativas

En el primer paso, hay que pararse a pensar en cuál creemos que puede ser un margen de
cambio realista acerca de nuestras condiciones de vida. Si nos obsesionamos en objetivos
que solo podremos alcanzar siendo multimillonarios, por ejemplo, eso solo nos hará caer una
y otra vez en la frustración, o bien postergar tanto la persecución de nuestras metas que poco
a poco nos vayamos olvidando del plan de vida.

 Quizás te interese: "Cómo salir de la rutina: 16 consejos"

2. Determina tus valores

Ningún plan de vida prosperará si va en contra de nuestros valores. Por eso, hay que tener
claro cuáles son aquellos a los que les concedemos una mayor importancia. Para ello, lo
mejor es hacer una lista en la que consten los principales valores que consideres relevantes, y
luego ordénalos según su importancia. Si te cuesta pensar en varios, puedes encontrar
ejemplos en este artículo: Los 10 tipos de valores: principios que rigen nuestras vidas.

3. Comprende aquello que te frena

Más allá de aquello que deseamos o que nos gustaría lograr, la mayoría de personas somos
propensas a caer en determinadas "trampas" de nuestra mente. Por ejemplo, podemos ser
vulnerables a ciertos pensamientos que nos tientan a no salir de nuestra zona de confort,
facilitando que nos auto-saboteemos sin darnos cuenta de ello.

Pues bien: ser conscientes de la existencia de estos pensamientos-trampa nos permitirá


detectarlos rápidamente y neutralizarlos antes de que distorsionen nuestra percepción
sobre lo que nos conviene hacer tanto a corto como a largo plazo. Y como consecuencia,
conocerse a uno mismo en este sentido ayudará a que diseñes tu plan de vida de una manera
realmente informada y sin sufrir grandes sesgos que limiten tu potencial.
Para familiarizarte con estos elementos que suelen salir a tu paso y son capaces de frenarte, es
recomendable que vayas escribiendo en un diario de emociones, en el que tomes nota de
lo que has sentido en momentos significativos del día (anotando lugar, hora y qué estabas
haciendo) y lo que has hecho justo después. (Torres, 2025)

Bibliografía
Regader, B. (14 de 11 de 2024). psicologiaymente. Obtenido de psicologiaymente:
[Link]

Regader, B. (16 de 01 de 2025). psicoloiaymente. Obtenido de psicoloiaymente:


[Link]

Torres, A. (21 de 04 de 2025). psicologiaymente. Obtenido de psicologiaymente:


[Link]

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