Clases Módulo Psa
Clases Módulo Psa
Si la histeria no se produce por algo orgánico, ¿por qué sucede? Freud va a construir la
respuesta al enigma de la histeria, porque no existe.
La génesis del método psicoanalítico se encuentra en este gesto audaz de Freud por
medio del cual permite una caída de la clínica de la mirada e introduciendo una clínica
de la escucha. Plantea que hay que escuchar a los histéricos, aquello que hablan de su
propio padecimiento.
Se produce una sustitución de la clínica de la mirada por la clínica de la escucha. La
significatividad que tiene este gesto es revolucionario porque ahí donde el paciente
medico pide que el paciente calle, no tomando en consideración su relato, sino
basándose en el ojo clínico como la verdad total. Lo que interesaba en ese momento era
silenciar a la histérica para que hable el cuerpo y el médico vea lo que este muestra. Allí
está el giro de Freud, un giro clínico y ético porque marca otra posición frente al
sufrimiento.
Este giro supone un paso de la objetivación a la subjetivación, el paso entre el silencio y
la palabra. El gesto freudiano le devuelve la palabra a los histéricos sobre su
sufrimiento.
Tres tiempos:
1-método catártico: Freud tomando las ideas de Charcot respecto de la hipnosis y de
Breuer en la aplicación de la misma para la disminución de síntomas histéricos.
Es una reminiscencia a través de la hipnosis de la situación en la que se han originado
los síntomas.
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El método catártico, que se vale de la técnica de la hipnosis, para producir una
purificación psíquica, porque a través de este procedimiento se lograba descargar esos
afectos que habían quedado estrangulado producto de una situación traumática, lo cual
se lograba por medio de la palabra. Esto producía una disminución del síntoma.
En el historial de Emmy fon N. Freud va encontrando algunos errores en su accionar.
Comprende que sus intervenciones no siempre son propicias. Debe dejar hablar a la
paciente, asociar, sin realizar intervenciones, sin querer enseñar o buscar el origen de
cada síntoma.
3-Las resistencias son un nuevo obstáculo. Por la via de la sugestión no se puede seguir
avanzando porque incrementa las resistencias. Freud debe crear un método propio.
Método que permita hacer consiente lo insconsciente. Ese procedimiento es de carácter
interpretativo (método analítico =interpretativo). Busca develar, descubrir e indicar el
sentido inconsciente de los síntomas y para ello utiliza la asociación libre, por medio de
la cual se intenta vencer las resistencias.
Asociación libre: método donde el sujeto tiene la libertad para decir todo. A veces el
sujeto lo que asocia no es libre, sino que está determinado por las asociaciones de
materiales en términos inconscientes.
La regla de asociación libre está sostenida en determinismo psíquico. El sujeto es libre
de decir lo que quiera pero o que va a decir está determinado psíquicamente,
inconscientemente. A los psicoanalistas le interesa la determinación inconsciente.
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Ese procedimiento que sostuvimos en términos técnicos bajo la regla de asociación libre
(en términos paradójicos es libre, porque el hablar de todo, sin censura para la
conciencia, implicaba la importancia en la existencia de un determinismo psíquico
inconsciente). Allí donde la conciencia no gobierna el decurso del pensamiento es
donde se puede advertir que el nexo que eslabona las vivencias del paciente se
encuentra determinado por procesos inconscientes. No se trata de un hablar de cualquier
cosa sino que ese decir está comandado por el determinismo psíquico.
Cuanto más la conciencia reposa respecto de su control, los nexos más se pueden ver.
Los síntomas estallan cuando la posibilidad de consumar el deseo es posible; esta
posibilidad es en general la que ocasiona el conflicto.
Un tratamiento analítico suele iniciar mas ante una vacilación fantasmática (que hacer,
como hacerlo, si hacerlo).
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El método psicoanalítico fue creado para tratar a las neurosis, en sujetos adultos y en un
dispositivo individual = PSICOANALISIS CLASICO, HORTODOXO, CURA TIPO O
A SECAS.
Este método ha sufrido variaciones técnicas para alcanzar el alcance terapéutico para
llegar a sujetos no neuróticos, no adultos y en dispositivos no individuales,
multipersonales. A todas estas variaciones se las llama PSICOTERAPIAS
PSICOANALÍTICAS o PSICOTERAPIAS EJERCIDAS/PRACTICADAS POR
PSICOANALISTAS. No es otra técnica, sigue siendo psicoanálisis; conceptualmente
siguen los principios del psicoanálisis, técnicamente siguen el procedimiento analítico
pero, en parte, modifican algunos de sus principios de aplicación en función de la
estructura del sujeto o las circunstancias en que el análisis se aplica.
Esta distinción se realiza para saber que no todos los pacientes son analizables, no todos
se benefician de la cura tipo. Cuando decimos que un paciente no es analizable
queremos decir que no se puede aplicar con él el método clásico, ya sea por razones de
constitución psíquica, de estructura o de circunstancia. Analizabilidad= aptitud psíquica que un
sujeto tiene para beneficiarse del proceso psicoanalítico y, por lo tanto, para que pueda aplicarse la
técnica psicoanalítica en sentido estricto
Ej. La psicosis no es una estructura analizable.
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“El peculiar método psicoterapéutico que Freud aplica y define como psicoanálisis
proviene del llamado procedimiento catártico”.
“El procedimiento catártico tenía por condición que el paciente fuese susceptible de
hipnosis (…) emergían en el enfermo hipnotizado recuerdos, pensamientos e impulsos
hasta entonces ausentes de su conciencia” (pág.237)
El psicoanálisis surge a partir del abandono de la sugestión en virtud de que la
asociación libre se genera cuando Freud sortea el obstáculo de la resistencia. También la
abandona porque ya no pretende curar a partir de impartirle al sujeto una prohibición.
Es decir, cuando Freud renuncia al poder autoritativo del analista y se decide a escuchar
a la paciente hasta el final en todo lo que dice.
Que el psicoanálisis abandone la sugestión implica que no recurra a procedimientos
sugestivos para obtener los beneficios del tratamiento (el psicoanálisis NO cura por
sugestión). Esto no quiere decir que en ciertos momentos del tratamiento psicoanalítico
no se pueda emplear técnicamente una intervención de carácter sugestivo con un
propósito estratégico o táctico (instrumental) pero ya no terapéutico y curativo.
Freud señala la noción de ocurrencias. Estas son pensamientos involuntarios, que el
sujeto comunica, dejándose llevar por el libre discurrir de su pensar, y son involuntarios
en el sentido de que la conciencia no es aquella que selecciona esa cadena de
ocurrencias que el sujeto brinda. “Son los pensamientos involuntarios, sentidos casi
siempre como perturbadores y por eso apartados en circunstancias corrientes, que
suelen cruzarse en la trama de una exposición deliberada. Para apoderarse de esas
ocurrencias, Freud exhorta a los enfermos a que se dejen ir en sus comunicaciones
«como harían en una conversación en que se hablase de bue- yes perdidos». Antes de
exhortarlos a que relaten en detalle su historial clínico, les recomienda participarle
todo cuanto se les pase por la cabeza, aunque les parezca que no es importante, o que
no viene al caso, o que es disparatado; por el contrario, les pide con particular énfasis
que no excluyan de la comunicación pensamiento u ocurrencia algunos, por más que
los avergüence o les resulte penoso hacerlo” (pág. 237-8).
En el transcurso de estas ocurrencias empiezan a surgir las resistencias. “Freud infirió
que las amnesias son el resultado de un proceso que él llama represión y cuyo motivo
individualiza en el sentimiento de displacer. En cuanto a las fuerzas psíquicas que han
originado esta represión, cree registrarlas en la resistencia que se opone a la
reproducción”.“Sobre esa base Freud ha creado un arte de interpretación destinado,
por así decir, a extraer del mineral en bruto de las ocurrencias no deliberadas el
contenido metálico de pensamientos reprimidos” (p.239).
“La tarea que el método psicoanalítico se empeña en solucionar puede expresarse
mediante diversas fórmulas, si bien todas ellas son en esencia equivalentes. Puede
decirse: Tarea de la cura es suprimir las amnesias (…) La condición para ello puede
concebirse también así: Deben deshacerse todas las represiones ( en términos dinámicos) ;
el estado psíquico resultante es el mismo que produce el llenado de todas las amnesias
(…) se trata de volver asequible lo inconciente a la conciencia ( sentido tópico el objetivo
psicoanalítico es hacer consiente lo inconscientes ), lo cual se logra venciendo las resistencias.
(… )no puede postularse para el tratamiento ninguna otra meta que una curación
práctica del enfermo, el restablecimiento de su capacidad de rendimiento y de goce ( en
sentido práctico, vital, el tratamiento analítico debe permitir que el sujeto recupere su capacidad de
rendimiento (de trabajo, en el sentido de tornarse productivo, de realización personal, de hacer uso de sus
recursos psíquicos para sus necesidades vitales)” (p. 240).
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“Los más favorables para el psicoanálisis son los casos crónicos de psiconeurosis con
escasos síntomas violentos o peligrosos (…) La persona que haya de someterse con
provecho al psicoanálisis debe llenar muchos requisitos. En primer lugar, tiene que ser
capaz de un estado psíquico normal (neuróticos). Además, corresponde exigirle cierto
grado de inteligencia natural y de desarrollo ético. También se crean condiciones
desfavorables para el psicoanálisis si la edad del paciente ronda el quinto decenio,
pues en tal caso ya no es posible dominar la masa del material psíquico, el tiempo
requerido para la curación se torna demasiado largo, y la capacidad de deshacer
procesos psíquicos empieza desfallecer (p.241-2).
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-debe rechazarse a los enfermos que no poseen cierta cultura. El paciente debe tener un
cierto grado de inteligencia, de cultura, y debe ser un ser humano confiable.
-no es aplicable a personas que no se sientan llevadas a la terapia por su padecer. El
paciente debe estar motivado para empezar el tratamiento y no debe ser llevado por
terceros
-el psicoanálisis es indicado para personas que tengan un estado normal. Está
contraindicado en la psicosis, estados de confusión y desazón profunda. Introduce la
idea de que la modificación del psicoanálisis puede llevar a tratamiento analítico de la
psicosis (en ese momento no es planteada esta modificación)
-la edad es un requerimiento. Se considera poco beneficioso que pacientes adultos se
analicen
-no se recurrirá al psicoanálisis cuando se debe eliminar un recurso peligroso, un riesgo,
un peligro inminente, una amenaza para el sujeto (ej. Anorexia, ideas suicidas).
Cuando el tratamiento analítico se desarrolla de manera apropiada nunca puede ser
dañino, siempre brinda más beneficios que perjuicios; siempre y cuando sea
desarrollado de forma idónea.
El método analítico es muy exigente para el paciente, porque tiene que trabajar,
costosamente alcanzar los objetivos terapéuticos, vencer las resistencias, dedicar
tiempo, y todo esto es demandante. Pero a su vez, es exigente para el psicoanalista
porque el mismo tiene que tener un carácter integro, ser una persona ética y comportarse
como tal; a su vez, el propio analista tiene que vencer en si mismo sus propias
resistencias, sobre todo aquellas que atañen con tener que abordar la cuestión sexual; la
formación analítica, por último, es también exigente.
Criterios de analizabilidad, la aptitud que un sujeto tiene en sentido psíquico para poder
se aplicado el método analítico y beneficiarse terapéuticamente de él:
Criterios metapsicológicos: para que un sujeto sea analizable debe reunir ciertos
requisitos respecto de su constitución psíquica. Para que un sujeto pueda
metapsicológicamente ser analizado debe tener un aparato psíquico constituido que
implica:
-clivaje tópica
-represión originaria o primordial
-que se haya fundado el inconsciente
-que este organizado el inconsciente y la conciencia (diferenciación de sistemas)
-que haya un yo emplazado en el lenguaje
-que exista conflicto intrapsiquico
-que opere la represión propiamente dicha
-que se produzca el retorno de lo reprimido
-que haya instancias ideales: súper yo e ideal del yo
Criterios psicopatológicos: hay una indicación según el diagnostico
psicopatológico de la estructura psíquica del sujeto, el análisis es indicado en las
neurosis con producción de síntomas, particularmente las neurosis crónicas (instaladas,
producen síntomas). Desde este punto de vista no serían indicado el tratamiento desde la
cura tipo(contraindicado) en la psicosis, los estados de confusión psíquica y aquellos
estados que puede implicar algún riesgo inminente para el sujeto (síntomas peligrosos
como anorexias, intoxicación, ideación suicida)
Criterios técnicos: aluden a ciertas características que debe reunir el paciente
para que el proceso psicoanalítico pueda conducirse. Allí tenemos 3 indicaciones
técnicas:
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1. El sujeto debe tener un cierto grado de inteligencia (cultura); entendiendo esta
inteligencia en el sentido de capacidad de simbolización (pensar por si mismo,
capacidad de autoreflexión, metafórica, reflexiva e introspectiva).
2. El sujeto debe tener un carácter ético, lo cual quiere decir que debe ser capaz de sentir
angustia y culpa, sufrir por su propio padecimiento o por el efecto que su padecimiento
produce en otros. Para que el análisis prospere el sujeto debe tener un deseo genuino de
sanar. Hay sujetos que, en base a su diagnostico psicopatológico, no sienten angustia ni
culpa y no pueden ser analizables (perversos). Son menos analizable los perversos que
los psicóticos, dado a que estos últimos sufren, demandan auxilio y sienten angustia
perturbadora.
La perversión marca una falla en la constitución de la ética, y en eso se distingue el
neurótico del perverso.
3. la edad pero no considerándola en términos cuantitativos, cronológicos, sino en
términos de plasticidad psíquica. Para que un sujeto sea analizable debe tener
flexibilidad para poder cambiar psíquicamente. A mayor edad, la plasticidad disminuye.
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(1912) “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico” donde Freud da
recomendaciones generales para el tratamiento psicoanalítico:
Es el analista el guardián de la técnica, del método. El analista no tiene un saber sobre
su paciente sino sobre su método y debe crear las condiciones para que el mismo pueda
ejercerse de manera correcta.
Un análisis que se ha ejecutado de manera correcta nunca puede ser dañino: si se respeta
el método, las reglas técnicas, nunca el tratamiento va a ser perjudicial o poco
provechoso.
El tratamiento analítico exige a ambas partes, analista (alto grado de trabajo, sistemática
formación para dominar el procedimiento analítico) y analizado (tiempo, dinero,
energía).
Recomendaciones a los analistas respecto de cómo maniobrar con el método
psicoanalítico. Las mismas con técnicas y también éticas:
En primer lugar, una de las dificultades del analista es como hacer para recordar,
dominar, tener a disposición del recuerdo del analista la totalidad del material que el
analizado brinda a lo largo del tratamiento analítico. Lo más importante para dominar el
material del paciente y garantizar su recuerdo tiene que ver con la actitud que el analista
toma respecto de aquello que escucha. Señala uno de los aspectos de la llamada regla
fundamental: aquellos principios técnicos que constituyen la base del procedimiento
analítico y hasta aquí es aquello que se le reclama al paciente, la asociación libre. La
regla fundamental también tiene un principio para el analista: atención parejamente
flotante. Lo que llamamos regla fundamental constituye los principios técnicos y éticos
del método psicoanalítico e implica para el paciente la obediencia de la asociación libre
y, del lado del analista, lo que se le exige es una actitud técnica que se llama atención
parejamente flotante. Esta última significa que el analista debe escuchar todo lo que el
paciente brinda sin seleccionar nada, sin recortar el material que el paciente ofrece en
función del propio analista, como si escuchara todo sin fijarse específicamente en nada.
Un analista escucha todo y no selecciona desde si mismo a nada que el paciente dice
sino que atiende aquello que en el decir del paciente resulta importante.
Si el analista selecciona aquello que el paciente dice, sería ir en contra de la asociación
libre del paciente.
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Desde Laplanche: Atención (parejamente) flotante: ATENCIÓN (PAREJAMENTE)
FLOTANTE =Manera comió, según Freud, el analista debe escuchar al analizado: no
debe, a priori, conceder un privilegio a ningún elemento del discurso de éste, lo cual
implica que el analista deje funcionar lo más libremente posible su propia actividad
inconsciente y suspenda las motivaciones que habitualmente dirigen la atención. Esta
recomendación técnica constituye la contrapartida de la regla de la libre asociación que
se propone al analizado.
La tercera recomendación que da Freud tiene que ver con que el método psicoanalítico
es una investigación, porque vamos a la búsqueda de la causa del síntoma. Es una
investigación de uno mismo, respecto del inconsciente. Hay que tomar en cuenta que
solamente se puede elaborar un caso, escribirlo para su publicación, solo cuando el caso
está terminado, cerrado. Freud no recomienda que uno haga presentaciones o escrituras
del caso hasta que no haya concluido.
Un analista debe tener una cierta frialdad de sentimientos que debe crear las mejores
condiciones para el trabajo analítico, de manera tal de no exponer su propia vida
afectiva y de no influir sobre su propia afectividad en el proceso terapéutico del
paciente. El analista debe tener una actitud semejante a la de un cirujano, con una
objetividad, no dejándose influir por sus propios procesos afectivos. Esta idea de
frialdad de sentimiento corresponde a un término alemán que quiere decir cierta
objetividad, cierta distancia; esto no quiere decir que el analista sea empático,
comprensivo, sino que no debe dejarse llevar por sus propios procesos afectivos, debe
tratar de preservar el proceso analítico de las afectaciones que su propia sensibilidad o
afectos produce. A esta posición de objetividad, distanciamiento, en sentido técnico se
la llama neutralidad; el consejo de Freud es que el analista debe despejar una actitud de
neutralidad, es una actitud técnica y una posición ética que implica que el analista no se
ubica en el lugar de que ordena, manda, y no antepone su subjetividad a la subjetividad
del paciente.
Desde Laplanche NEUTRALIDAD = Una de las cualidades que definen la actitud del
analista durante la cura. El analista debe ser neutral en cuanto a los valores religiosos,
morales y sociales, es decir, no dirigir la cura en función de un ideal cualquiera, y
abstenerse de todo consejo; neutra! con respecto a las manifestaciones transferenciales,
lo que habitualmente se expresa por la fórmula «no entrar en el juego del paciente»; por
último, neutral en cuanto al discurso del analizado, es decir, no conceder a priori una
importancia preferente, en virtud de prejuicios teóricos, a un determinado fragmento o a
un determinado tipo de significaciones.
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purificación psicoanalítica, para resolver sus propios conflictos neuróticos y que estos
no influyan en la escucha del paciente. Suficiente quiere decir que haya ido a fondo.
Todo conflicto, trauma, síntoma, que el analista mismo no ha resuelto en sí, va a ser un
obstáculo en su escucha. Toda represión no solucionada se convierte en un punto ciego
en su percepción.
El analista no debe ofrecerse como un ideal, modelo. Freud señala que el debe
abandonar la ambición terapéutica y pedagógica, debe abandonar el furor pedagógico, la
ambición de enseñar al paciente, educarlo, disciplinar, adaptar al paciente porque de esa
manera se ubicaría como modelo, indicandado como se debe vivir. En según lugar, el
analista debe abandonar el furor curandis, la ambición curativa, o debe pretender curar a
toda costa y no debe imponer una cura precisa, no debe curar en función de lo que el
cree que será mejor para el paciente sino que la cura debe ser del paciente y para el
paciente.
Proceso psicoanalítico: suele organizarse en sentido técnico en tres fases: inicial, media
y final. Cada una de estas tiene su propia dinámica, sus propios objetivos.
1. Fase inicial, es aquella fase introductoria en la cual se establece los requisitos para la
prosecución de una cura psicoanalítica. Esta, se corresponde con la iniciación del
tratamiento psicoanalítico y tiene un objetivo de carácter exploratorio, a diferencia de la
fase media que tiene un objetivo terapéutico.
La función de esta fase es explorar la consulta con la cual el consultante arriba y con la
finalidad de decidir si puede o no iniciarse un tratamiento analítico. Esta fase inicial es
el comienzo del análisis pero no se aplica todavía el método.
Esta fase esta regida por las entrevistas preliminares, dispositivo psicoanalítico que no
responder a la aplicación del método en sentido estricto. Estos primeros encuentros
entre consultante y analista no son sesiones en sentido estricto. Se llama sesiones a los
dispositivos que responden a la regla fundamental en la fase media.
Sobre la iniciación del tratamiento (1913) Freud señala de que manera puede ser
concebido el análisis en ese momento inicial de tratamiento. El término en alemán
iniciación tiene una acepción particular, no alude únicamente a la iniciación como el
comienzo temporal de algo sino que también alude a una experiencia inaugural para un
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sujeto. La iniciación del tratamiento es tanto el comienzo temporal del tratamiento como
el inicio de una etapa nueva, una experiencia inaugural. Esta fase inicial va a buscar
introducir al paciente en el método, crear las condiciones para que el paciente pueda
alojarse en el tratamiento, introducirse en el tratamiento analítico. La fase inicial se hace
igual en todos los pacientes, tenga o no experiencia psicoanalítica, porque las personas
no son las mismas en diferentes tiempos y porque las formas de análisis no son las
mismas.
Esta fase es exploratoria, no es terapéutica, tiene la función de familiarizar, introducir al
paciente en un procedimiento que es novedoso.
La iniciación del tratamiento se la podría pensar en dos acepciones: por una parte es el
comienzo, el inicio del tratamiento analítico pero, por otro lado, la iniciación del
tratamiento implica que el sujeto deberá ser introducido al tratamiento para comenzar a
experimentar una vivencia que resulta absolutamente inédita, original, novedosa y para
ello es necesario una preparación: la fase inicial es preparatoria porque va a introducir al
sujeto al interior del tratamiento analítico, lo va a familiarizar con el método y creará las
condiciones para que el tratamiento analítico sea posible.
Freud hace una comparación entere psicoanálisis y el juego de ajedrez: solamente se
pueden pautar y anticipar los movimientos de apertura y de cierre pero lo que sucede en
su decurso es impredecible. En un análisis pueden establecerse principios técnicos y
pautas para el comienzo y el final, pero lo que sucede en el método no es predecible y
en este sentido no se puede mecanizar la técnica.
Las limitaciones respecto de la posibilidad de establecer principios estandarizados rige
en psicoanálisis. “La extraordinaria diversidad de las constelaciones psíquicas
intervinientes, la plasticidad de todos los procesos anímicos y la riqueza de los factores
determinantes se oponen, por cierto, a una mecanización de la técnica”. Es por esto que
Freud señala que no se pueden establecer convenciones estandarizadas de lo que va a
suceder en un proceso analítico, más bien, pueden establecerse una serie de consejos
para la iniciación y la finalización.
La fase inicial del tratamiento es una serie de encuentros, no sesiones (no hay
asociación libre tampoco interpretaciones). El objetivo de estas primeras entrevistas es
exploratorio para que el analista pueda conocer al consultarte y registrar cuales son los
motivos que lo conducen a que quiera inicial un tratamiento analítico para saber si se va
a beneficiar de él, si es analizable y si recurre los requisitos. Son entrevista preliminares,
porque son previas al método, preparan al método. Es una suerte de ensayo previo, una
prueba para explorar. Ya son el comienzo del psicoanálisis pero aun no se aplica el
método, aunque si responde a las reglas generales del psicoanálisis (las mencionadas en
consejos al médico).
Toda entrevista constituye un encuentro interpersonal. La entrevista psicoanalítica es
aquella que se emplea para emprender el inicio de un tratamiento psicoanalítico y con la
finalidad de decidir si una persona puede beneficiarse de este. Una entrevista es
psicoanalítica cuando se inscribe en un marco psicoanalítico, se realiza por un
psicoanalista y cuando responde a los objetivos y reglas del psicoanálisis.
Estas entrevistas preliminares que tienen un carácter exploratorio son abiertas, se le deja
al sujeto la libertad para que pueda empezar por cualquier punto y se van siguiendo los
encadenamiento que el propio paciente hace.
Se busca orientar al sujeto respecto de lo que en un futuro será un tratamiento.
Estas entrevistas van a estar atravesada por: ansiedad, en toda entrevista psicoanalítica
se produce un desprendimiento de angustia la cual tiene que ver con el motivo que
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conduce a consultar, con el sufrimiento psíquico del paciente y con que implica un
encuentro movilizante para el consultante. La función de la entrevista es modular el
desarrollo de esa angustia para que no obstaculice la modalidad de expresión.
En toda entrevista es posible encontrar los esbozos de los procesos transferenciales,
procesos psíquicos que el consultante deposita en el analista, y también de las respuestas
psicológicas que el analista realiza frente a lo que el consultante plantea,
contratransferencia.
Están caracterizadas por el establecimiento de un encuadre, conjunto de variables que
van a quedar fijas como constantes para permitir el trabajo posterior. El encuadre es
posibilitante de la tarea, permite que las entrevistas se puedan realizar, se va a mantener
a posteriori en caso de que el paciente efectivamente comience un tratamiento. Abarca
el tiempo, duración, frecuencia y regularidad de entrevistas, el lugar donde habrán de
efectuarse, los honorarios y los roles, las tareas o funciones que el consultante y analista
tendrán a lo largo de la entrevista. Gracias al encuadre se va a poder configurar el
campo y hacer posible la tarea. Este va a ir estipulando una serie de normas y aspectos
que van a permanecer constantes. El hecho de que estas variables persistan de manera
relativamente constante tiene efectos: a través de esta pautas se organiza el intercambio
entre consultante y analista y por tanto establece una serie de reglas y principios que
tendrán que ser mantenidas y crear de esta forma las condiciones para el trabajo
analítico; por otro lado, permite que opere un continente para la angustia porque en la
medida en que se pauten condiciones a las cuales se subordinan tanto el consultante
como el analista, estas mismas condiciones crean cierto enmarcamiento, limite, que
hace más tolerable la angustia. La fijación del encuadre va a permitir que en el momento
en que alguno de los acuerdos se transgreda, pueda ser interpretado.
La entrevista tiene una evolución. Nunca es un solo encuentro, siempre son una serie de
entrevistas donde se llega a una decisión terapéutica.
Las entrevistas preliminares sirven para anticipar si va a poder establecerse una pareja
analítica, una relación de trabajo entre paciente y analista.
En general las entrevistas preliminares son entre 5 o 7.
Como criterio técnico se señala que las entrevistas no podrían ser ni tan pocas para que
el inicio del método sea precipitado, ni tampoco demasiadas de modo tal que el paciente
suponga que ya inicio el tratamiento cuando no,
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2. elaborar un diagnostico, establecer cual es la dominancia estructural del sujeto para
saber y completar su indicación o no al tratamiento. Freud aclara que la función
diagnostica no debe estar precedida por la aplicación de otra herramienta técnica no
analítica. Las entrevista preliminares deben basarse en el diagnostico basándose en el
material que el consultante da en la entrevista.
Todo diagnostico debe ser metapsicológico: debe dar cuenta del modo de
funcionamiento psíquico del sujeto.
En todo diagnostico hay tres niveles:
-diagnostico genérico: intenta establecer el modo de funcionamiento psíquico
dominante del sujeto en términos de su estructura. Distingue neurosis de psicosis.
-diagnostico específico: consiste en la determinación de cual es entre todas las
variedades de estructura aquella que se presenta en el sujeto. Ej si digo que es una
neurosis obsesiva, histérica de conversión, paranoia etc.
-diagnostico particular: es el diagnostico que apunta a establecer cuáles son las
determinaciones particulares que han llevado a ese sujeto a esa estructura. Esta
dimensión es la más singular, dimensión del caso a caso.
En las entrevistas preliminares ¿Cuáles niveles de diagnostico son necesarios
establecer? El diagnostico genérico es indispensable, porque si no llegamos a identificar
si estamos frente a una neurosis o psicosis no puedo saber si puedo aplicar análisis o no.
Se puede también identificar el diagnostico específico, es posible aunque no es
necesario. Pero nunca se arriba al diagnostico particular, este se va a confirmar a lo
largo del tratamiento.
El diagnostico es indispensable para la cura, para saber si puede aplicar el método o no,
si tiene condiciones de analizabilidad o no las tiene. Sin diagnostico no hay dirección de
cura.
Para el diagnostico se toman también en cuenta ciertas actitudes que el paciente tiene.
Ej. Un paciente que pide entrevista y la cancela y luego pide otra. Podría leerse una
resistencia. O si un paciente es enviado por otros.
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En las entrevistas preliminares todavía no opera la matriz activa sino el estuche. Cuando
se empieza el análisis propiamente dicho se añade el estuche.
El encuadre también sirve para modular la angustia, en la medida en que establece una
serie de variables fija le permite le sujeto soportar de mejor manera la angustia que le
genera la consulta.
4. el pasaje del motivo de consulta a la razón de análisis. El mismo tiene que ver con el
motivo de consulta, la justificación racional que el sujeto ha construido
espontáneamente para solicitar acompañamiento terapéutico. El motivo de consulta
puede ser tanto manifiesto (lo que formula explícitamente como razón que lo conduce a
la demanda de auxilio) y latente (respecto a las fantasías que pueden condensarse en el
motivo de consulta)
Característica del motivo de consulta: plantea el sufrimiento psíquico en términos de un
problema y lo que caracteriza a un problema es que el sujeto lo vive como algo exterior
al mismo.
El tratamiento analítico demanda que del motivo de consulta inicial se pase a una razón
de análisis: implica una motivación genuina para iniciar un tratamiento analítico que no
tiene la dimensión del problema sino el carácter de un enigma. Para iniciar el
tratamiento se requiere una pregunta. Para el psicoanálisis no alcanza el motivo de
consulta, este siempre es engañoso, es una teoría que el yo construyo para explicar su
sufrimiento y si esta fuera correcta, el sujeto no sufriría.
En las entrevistas preliminares hay que construir una razón de análisis, una construcción
genuina, tiene carácter de pregunta, es un enigma, una pregunta a resolver, a descifrar.
El motivo de consulta es el contenido manifiesto mientras que la razón de análisis
remite a una pregunta respecto del sentido.
6. lograr la implicación del sujeto en el síntoma. Este objetivo l podemos plantear como
conseguir una implicación subjetiva en el síntoma, que el sujeto pueda advertir que ese
síntoma tiene que ver con él, que tiene el carácter de un conflicto propio. Tiene que ver
con lo que Lacan llamó rectificación subjetiva. Esto implica un paso de la culpa a la
responsabilidad.
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depositario de lo que le sucede al paciente. El analista consigue la transferencia a partir
de su actitud, su interés.
Entre paciente y analista se constituye de esta manera una alianza terapéutica, una
pareja analítica.
8. Piera Aulagnier (psicoanalista francesa post lacaniana) introduce la idea de que las
entrevistas preliminares tienen el objetivo de autodiagnostico del analista: que el
analista pueda evaluar si se encuentra en condiciones de ofrecerse en la transferencia
como analista para ese paciente, si esta dispuesto a brindarse el mismo como analista
para ese paciente, si esta en condiciones para ofrecerse a la transferencia de ese paciente
y ofrecerse para un intercambio.
Hay muchas razones por las que un analista no está en condiciones de tomar un caso:
porque no tiene la formación suficiente, puede ser en razón de la patología del paciente,
puede ser porque en el momento actual en el cual se encuentra el analista la
problemática no podría ser acompañada apropiadamente, razones circunstanciales, de
interés personal, etc.
Una vez que la entrevista preliminar ha concluido, que se han logrados los objetivos, se
pasa a la fase media. Si es cura tipo, esto implica un contrato analítico; el mismo rige
para un tratamiento. Nuevamente se repiten los tres aspectos del contrato analítico: la
regla fundamental (que se comunica explícitamente), el diván y el intercambio de
tiempo y dinero. De estos elementos los que deben formar parte del tratamiento
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analítico si o si son la regla fundamental y el intercambio de tiempo y dinero; el diván
es selectivo del analista según si es oportuno o no.
Si es una psicoterapia psicoanalítica, debo indicar las modificaciones pero no utilizaré la
regla fundamental y tampoco el diván.
Contrato psicoanalítico
El pasaje de la fase inicial a la fase media: se dará comienzo a la aplicación del método
en sentido estricto. Esto tiene que ver con la idea de contrato psicoanalítico: el mismo
alude a una noción de convenio, pacto, donde se establecen las bases y condiciones del
tratamiento. La función del mismo es establecer cual va a ser el procedimiento que
habrá de aplicarse, las reglas que deben observarse y la continuación de aquellas
variables que conciernen al encuadre que seguirán perpetuándose a lo largo del
tratamiento. La función fundamental del contrato es justamente el hecho de que sirve
para las situaciones en las cuales se produzca alguna ambigüedad por algún
malentendido o una resistencia y de esa forma pueda analizársela, interpretarse,
teniendo como base lo que se acordó previamente. La finalidad del contrato es también
ofrecerle al paciente mayor seguridad, garantiza de confianza en que el tratamiento va a
encausarse según ciertas reglas que resultan consensuadas y donde tanto el analista
como el paciente se comprometen recíprocamente al cumplimiento de las pautas que
van a brindar las posibilidades de aplicación del método y desarrollo del proceso
analítico.
Las recomendaciones técnicas remiten a aspectos que pautan las condiciones favorables
para el método. La técnica tiene carácter universal mientras que cada analista tiene su
propio estilo que tiene que ver con características personales que no se pautan
previamente, no se encuentran en el contrato. La regla fundamental, por la cual se le
indica al paciente el procedimiento de la asociación libre a la cual debe responder es un
principio técnico, es universal e invariable. El estilo que cada analista tenga para
comunicar esta regla fundamental, incluso las características de su consultorio, ente
otros, tiene que ver con su estilo personal.
Etchegoyen se propone distinguir y establecer la diferencia entre cuestiones personales
y cuestiones universales en las cuales todos debemos estar de acuerdo. Esto es valido
para sostener el carácter universal del método respetando los estilos que cada analista
pueda tener. El autor considera que cada analista puede tener su estilo: entorno del
consultorio, forma de saludar al paciente, etc. Las normas técnicas nos vienen de la
comunidad analítica y no se pueden variar sin que exista una justificación razonable.
Aquellas recomendaciones que Freud indicó para el tratamiento psicoanalítico
configuran las clausulas fundamentales para el contrato analítico en cuanto apunta a la
regla fundamental, el uso del diván y al intercambio de tiempo y dinero.
Una vez que se inicia el procedimiento analítico se establece un contrato que tiene 3
aspectos:
-la regla fundamental: que comunique todo lo que se le viene a la cabeza. Esta se puede
introducir con muy pocas palabras o con una formulación más extensa, lo importante es
que quede establecida cual es la tarea que el paciente va a encarar.
-indicación del diván: depende del analista que lo introduzca o no. En algunas
circunstancias puede considerar que podría no ser apropiado. En general suele indicarse
en la cura tipo, no así en las psicoterapias psicoanalíticas. O bien, en muchas ocasiones
en función de la estructura psicopatológica del paciente, donde el analista considera que
el mismo no podría soportar el diván, podría despertar angustia, la regularidad de
sesiones es espaciada, etc.
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-intercambio de tiempo y dinero que continúan los principios del encuadre que se
pactaron en las entrevistas preliminares. Podría haber variaciones en el numero de
sesiones.
El establecimiento claro del tratamiento analítico es aquel que crea las mejores
condiciones para una alianza de trabajo sostenidas en el respeto mutuo. Establecido el
contrato, indicada la regla fundamenta es que puede desplegarse en sentido estricto el
proceso analítico que conducirá a la fase media del tratamiento aquella en la cual
propiamente tiene lugar el tratamiento analítico y donde se producirán los procesos
dinámicos de la resistencia, la transferencia y contratransferencia y donde habrá de
introducirse las intervenciones que el analista ofrezca, fundamentalmente la
interpretación, para llegar a la resolución de los conflictos inconscientes, el
levantamiento de las represiones y el logro terapéutico que se aspira conseguir.
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Para que el paciente pueda sanar no basta con el deseo de sanar (motor), sino que hacen
falta 2 cosas:
-no conoce los caminos que se deben recorrer hasta ese termino
-no suministra los montos de energía necesarios contra las resistencias
Es el tratamiento analítico el que remedia estas dos cuestiones. El paciente por el mismo
no puede sortear las resistencias ni conoce el camino que lleva a la cura.
Además del deseo de sanar en el decurso del tratamiento es despertado el interés
intelectual y la inteligencia del enfermo, la curiosidad, el deseo investigativo, su
propósito de comprender lo que le pasa, resolver el enigma de su padecimiento.
Las fuerzas que del lado del paciente favorecen la cura son:
-deseo de sanar a partir del sufrimiento psíquico que experimenta
-curiosidad, inteligencia, deseo de saber, en términos de resolver el enigma del origen
de aquello que lo aqueja.
Hay ciertos gestos que el analista realiza para comenzar con la fase media, el
tratamiento propiamente dicho. Utiliza 3 pautas:
-asociación libre: se comunica al paciente que a partir de entonces vamos a proceder
siguiendo esta regla
-indicación del diván: es electiva. Es una suerte de recordatorio del inicio del
psicoanálisis con la utilización del método catártico por medio de la sugestión
hipnótica.A su vez, el empleo del mismo implica que el sujeto yace recostado mientras
asocia libremente y el analista se ubica atrás donde no hay intercambio de miradas, trata
de fracturar la ilusión de la comunicación. Refuerza la asociación libre porque despeja
de otras preocupaciones y hace que el sujeto se disponga a hablar y escucharse de un
modo nuevo. Es también favorable para el analista, porque se ocupa solo de atender el
discurso del paciente.
-encuadre: se mantiene en las entrevistas, puede modificarse en el paso de la fase inicial
a la fase media.
La fase media se caracteriza por el proceso analítico, no se puede anticipar, está
atravesada por una serie de procesos dinámicos. Alude a un conjunto de procesos
dinámicos, fuerzas que se activan en la relación analítica: resistencia, transferencia y
contratransferencia. En esta fase el analista realiza sus intervenciones buscando lograr
los objetivos del tratamiento analítico.
Resistencias
Técnica y práctica del psicoanálisis- Greenson
En estudios sobre la histeria, en el caso de Elisabeth von R. donde emerge el fenómeno
de la resistencia y obliga a Freud a abandonar la sugestión y comenzar a implementar la
asociación libre.
La resistencia es una fuerza psíquica que se opone a hacer consiente las ideas patógenas,
a recordar. Es un concepto clínico del proceso de la represión, la cual se exterioriza
clínicamente en el tratamiento analítico como resistencia. La resistencia es la contracara
clínica de la represión, hay una oposición en el sujeto mismo a que ese contenido
retorne a la conciencia. Cuanto más uno se aproxima al nucleo patógeno, más hay
resistencia.
En el proyecto de psicología Freud señala que a lo largo del tratamiento analítico nos
encontramos con dos formas de la resistencia: resistencia asociativa, se presenta en el
paso y la aproximación de un contenido a otro, de un significante a otro; resistencia
radial: cuanto uno mas avanza en los estratos más profundos, más se refuerza la
resistencia.
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En la interpretación de los sueños es donde define por primera vez en sentido técnico la
resistencia (en estudios sobre la histeria la explica) y la vincula a la función de la
censura, que tiene por efecto producir una selección respecto de que contenidos son
admisibles para la conciencia y cuáles no lo son. Freud plantea que todo aquello que
dificulta la prosecución de la labor analítica, es una resistencia. Como plantea Greenson,
resistencia alude a oposición, y esta tiene función defensiva lo cual significa que
constituye un estorbo para la asociación libre.
Hay resistencias del ello, de lo inconsciente, que se oponen a devenir consientes, que no
se dejan modificar por intervenciones que se procuran hacer desde la conciencia:
-la adhesividad libidinal: la pulsión de inicio carece de objeto y se suelda de manera
secundaria al objeto, una vez que la libido se ha fijado a determinados objetos,
determinadas zonas erógenas o formas de goce, tiende a adherirse de manera estable y
esto hace que disminuya su capacidad de modificación. La adhesividad libidinal tiene
que ver con las fijaciones libidinales o pulsionales (fijación al goce), opera como
resistencia; cuanto más fijación, mas adhesividad libidinal, cuanto la pulsión mas se ha
adherido, fijado respecto de ciertas zonas erógenas, objetos o formas de goce, mas
difícil es mover a la satisfacción pulsional hacia otros destinos.
-compulsión de repetición: remite a una tendencia automática de los procesos
inconscientes a reproducir lo displacentero y esta, introducida en mas allá del principio
de placer, tiene por fundamento la pulsión de muerte. El inconsciente, el ello, aspira a la
repetición permanente de lo mismo. Lo inconsciente resiste porque hay una tendencia
compulsiva a la repetición del goce.
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sobre el propio yo, sometiéndolo constantemente al sentimiento de culpa. Lo propio del
superyó, de la conciencia moral, es que somete al yo a una observación constante,
autobservación, y a un juicio permanente por el cual el superyó instila un sentimiento de
culpabilidad constante, la cual no recae sobre las acciones del yo sino que también juzga
los deseos del yo.
El superyó, a partir de la culpabilidad inconsciente, introduce una resistencia en la
medida en que somete al yo a un examen constante que despierta un sentimiento de
culpa y que somete masoquisticamente al yo a una necesidad de castigo. Cuanto más
severo y mas rígido el superyó, mas resistencia opone a la transformación yoica.
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conflicto por vía de actuación, tienen mas intensificada la resistencia (pacientes
borderline).
Hay otras fuerzas psíquicas contraria a la resistencia:
-sufrimiento neurótico dl paciente y su deseo de cambiar
-el yo racional del paciente
-la alianza de trabajo, la transferencia positiva que establezca con el analista
-la curiosidad y el deseo de conocerse a si mismo
-los deseos de sanar y de progreso
-ideal del yo en su función protectora
Transferencia
Los psicodinamismo fundamentales de la fase media son: resistencia, transferencia y
contratransferencia. Es el campo dinámico en el que se despliega el tratamiento
analítico. La transferencia se torna operativa, es un motor o un obstáculo para el avance
del tratamiento.
Es un proceso que debe instalarse de manera operativa, las particularidades de la
relación entre el analista y el paciente tienen que crear las condiciones para el avance
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del proceso. La transferencia debe instalarse, gestar la alianza terapéutica en la cual el
analista pasa a ofrecerse como objeto para las demandas del paciente, tiene que ver con
la actitud benevolente por parte del analista. Al principio del análisis todavía no hay
transferencia operativa, instrumental, útil para el tratamiento sino que es una
transferencia flotante, distribuida entre distintos objetos.
Las primeras referencias son ya en estudios sobre la histeria donde hay alusiones al
fenómeno de la transferencia aunque no está teorizada. Es un concepto con una larga
prehistoria hasta que se sistematiza (1912-14).
El concepto de transferencia va a surgir del campo de la escucha que Freud va a ir
construyendo paulatinamente con el método. Comprende que, sin la instauración de la
transferencia no se puede instaurar el campo donde se instituye un modo original de
escucha y un campo de palabra que va acercando las formas del padecimiento psíquico
para resolverlo. No puede haber tratamiento analítico sin transferencia.
Barrero plantea que podemos ver, desde los inicios del psicoanálisis y antes de que
Freud descubre el método, los antecedentes más remotos de la noción de transferencia.
La posibilidad de que el paciente se someta a la cura por la palabra en gran medida
depende de la confianza que haya depositado en el tratamiento. Las palabras que el
médico profiere, de estimulo para el paciente, para que se deje conducir por el método
catártico, se deje sugestionar, son utilizadas como herramienta terapéutica y requiere de
cierta confianza que se debe haber establecido entre paciente y analista. El paciente
desarrolla hacia el médico una actitud obediente y crédula, establece un cierto campo
relacional en el cual se ofrece, se dispone, se emplaza de manera favorable para recibir
el influjo sugestivo del médico.
Ya en Lucy R Freud ha abandonado la hipnosis, sustituye el método catártico por la
coerción asociativa y ya no hipnotiza a la paciente sino que la somete a la técnica del
apremio, sugestionando a la paciente para que recordase a partir de una leve presión
sobre la frente.
En el historia de Elisabeth, vemos que el método se ha complejizado, Freud abandona la
coerción asociativa, la sugestión, para sustituirla por el método de la interpretación a
partir de la técnica de la asociación libre. Esto se debe al descubrimiento de las
resistencias.
Es en el avance del método donde descubre la importancia máxima de la relación
personal entre método y paciente. El procedimiento analítico que pone el acento en la
escucha y palabra y requiere que el paciente asocie y comunique lo que se le venga a la
cabeza sin censura, sin callar, esa invitación que la regla de la asociación libre da a decir
todo, requiere de confianza hacia aquel que va a escuchar. El método de asociación libre
revela a Freud que la relación personal de respecto, confianza y simpatía entre médico y
paciente es indispensable.
El método analítico requiere de una alta entrega del paciente y por ello la confianza es
necesaria.
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del analista. Freud va a ubicar este fenómeno del falso enlace como un obstáculo que no
es favorable para el análisis.
Barrero señala que Freud plantea que el método de la presión fracasa cuando el vinculo
entre el enfermo y el analista se ve perturbado por un obstáculo que impiden el vinculo
transferencial.
1905 caso Dora primera definición en sentido estricto del concepto transferencia.
22
Dinámica de la transferencia
En el caso Dora la transferencia aparece conceptualizada: “las transferencias son
reediciones, recreaciones, de las mociones y fantasías que a medida que el análisis
avanzan no pueden menos que despertarse y hacerse consientes. Pero lo característico
de todo el genero es la sustitución de una persona anterior por la persona del médico.
Toda una serie de vivencias psíquicas anteriores no es revivida como algo pasado sino
como un vinculo actual con el médico”
Freud configura así la repetición, dado que en la transferencia algo se repite, algo se
sustituye (reemplaza) una persona anterior por la persona del analista y esa repetición es
revivida como algo actual que se juega en el vinculo entre la persona y el analista.
La transferencia conjuga la repetición, la sustitución y un actualización por la cual
determinadas fantasías, mociones, se tornan presentes a partir de su depositación en la
persona del analista.
La transferencia va a ser concebida como un fenómeno regular y constante del
tratamiento analítico. Llega un momento donde la neurosis deja de producir nuevos
síntomas y estos parecen concentrarse todos en la persona del analista o en la relación
del analista. Se producen reediciones y recreaciones de las fantasías que corresponden a
otro momento de la vida.
La transferencia no es una mera repetición de lo vivió en el pasado, sino que se son
reimpresiones de experiencias pretéritas. Y nuevas ediciones construcciones, que están
moldeadas siguiendo clichés infantiles pero en las cuales se articular hechos nuevos,
reales, acontecimientos que suceden en el transcurso del tratamiento.
Ciertas mociones, fantasías e impulsos del paciente aparecen depositadas o encarnadas
en la persona del analista.
No es el tratamiento analítico el que crea la transferencia sino que el tratamiento
analítico la descubre, explora sistemáticamente, rastrea sus causas. El tratamiento
analítico logra hacer consientes estas transferencias, explorar la génesis, el sentido, que
es aquello de pasado que se repite en ella.
La transferencia es un fenómeno genera, universal y espontáneo que comanda toda la
vida afectiva de los seres humanos y encuentra en el tratamiento analítico un cierto
espacio con el cual desplegarse en la relación analítica.
La transferencia produce una unión entre el pasado y el presente por medio de un enlace
falso que termina superponiendo un objeto originario (primordiales) con un objeto
actual (la persona del analista).
23
síntoma surge del ensamblaje, de la articulación causal, de factores endógenos y
exógenos, donde interviene el vivenciar prehistórico (disposiciones innatas) + el
vivenciar infantil lo que da por resultado una predisposición por fijación libidinal y
sobre esta se articula una segunda serie complementaria, el vivenciar accidental (factor
traumático), que en su articulación da por resultado el síntoma.
“Esto, da por resultado, digamos así, un cliché o también varios, que se repite, es
reimpreso de manera regular en la trayectoria de la vida en la medida en que lo
consientan las circunstancias exteriores y la naturaleza de los objetos de amor
asequibles aunque no se mantiene de todo inmutable frente a las impresiones recientes”.
Hay algo que se repite a lo largo de la trayectoria de la vida, estos clichés corresponden
a las series complementarias y da cuenta de las mociones libidinales. Que son estos
modelos, estos estereotipos, aquellos que permiten localizar el origen de la
transferencia, la cual va a tener su origen y fundamento en esos clichés infantiles que
van reimprimiéndose tanto en la vida afectiva como en la relación con el analista.
De esas mociones infantiles que están en el origen de la forma de satisfacción, una parte
de esas mociones puede desarrollarse, alcanzar la conciencia, sin la oposición propia
que se establece en el conflicto psíquico. Otra parte de estas mociones, permanece
reprimida en virtud de ciertas condiciones de conflicto, este hecho, es aquello que ha
hecho que estas formas de satisfacción solo puedan desplegarse en la fantasía sin
admisión en lo consiente.
Si las demandas de amor que los sujetos ha depositado en sus objetos de amor, no ha
quedado satisfecha, y han permanecido esos fantasmas y demandas amorosos
inconscientes, no resulta raro suponer que estas demandas de amor insatisfecha que
pudieron haber quedado reprimidas puedan activarse y permanecer eficientes pero
trasportadas a otras personas.
“Esa investidura se abstendrá a modelos, se anudara a uno de los clichés existentes en
la persona en cuestión o insertará al médico en una de las series psíquicas que el
paciente ha formado hasta el momento”. Al interior del tratamiento analítico el analista
pasa a ser inserto, a ocupar un lugar en la realidad psíquica del paciente, a partir de ser
incluido inconscientemente en una de las series psíquicas, un eslabón más en la serie de
los objetos a partir de la cual se produce la actualización de las mociones deseantes y
amorosas.
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histeria esto aparece plasmado. Advertimos la transferencia en su función de resistencia.
Constituye un enigma porque en el análisis la transferencia nos sale al paso como la más
fuerte resistencia del tratamiento siendo que afuera es vista como un efecto salutífero
del éxito.
A la vez, la transferencia es de ordinario la mas poderosa palanca del éxito, el motor del
tratamiento.
Puede ser pensada entonces:
-como instrumento, como motor de progreso del tratamiento, indispensable para que el
tratamiento avance.
-obstáculo. Impedimento, resistencia que va a implicar una oposición en ciertos
momentos a que el tratamiento progrese
-campo dinámico en el cual el tratamiento tiene su desarrollo, su despliegue
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La transferencia es apta para, por un lado, que se depositen sobre la persona del analista
y sea actualicen ciertas mociones libidinales y fantasías inconsciente reprimías, si bien
la transferencia puede constituirse en una ocasión para el revestimiento de esas
fantasías, en la medida en que no son vividas como algo real, como algo en el sentido de
que correspondan al pasado, sean parte de un recuerdo, no permite que esas mociones se
reconozcan en tanto tales y por lo tanto prestan servicio al desconocimiento de lo
inconsciente. Para el paciente la transferencia es un fenómeno que no corresponde al
pasado, no tiene que ver con sus contenidos inconscientes, sino que adoptan y adquieren
un signo de realidad actual. En la medida en que se repite algo pasado como si fuera
actual esto no permite transformar la repetición en recuerdo y en esa medida opera
como una resistencia, una forma de desconocimiento respecto de esos contenidos
inconscientes.
Cuando la transferencia devenida resistencia es interpretada, se pueden localizar sus
fuentes, se logra vencer el contenido inconsciente, se logra superar la resistencia y por
tanto se alcanza la posibilidad a través de la transferencia de hacer consciente algo
inconsciente.
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La transferencia es un instrumento, un motor y una palanca al éxito cuando es una
transferencia positiva sublimada, es denominada transferencia operativa, es instrumento,
es motor de tratamiento. Mientras que la transferencia erotizada y la negativa son
formas de la resistencia, dado que provienen de lo reprimido, tienen que ver con
fantasías, deseos, mociones y demandas sexuales infantiles que en virtud de la represión
se actualizan. Estas últimas se denominan fenómenos transferenciales, porque no son
dominantes, sino que son momentos de ruptura en el marco en el cual el tratamiento
tiene que desarrollarse. Estos fenómenos transferenciales constituyen rupturas dentro
del proceso analítico a partir de la emergencia del inconsciente que se ha actualizado.
Estos fenómenos transferenciales son obstáculos para el tratamiento, son resistencias, es
una forma de la transferencia del yo.
Cuando la transferencia deviene resistencia, resistencia de transferencia, el sujeto
descuida la regla fundamental, se olvida con los designio que entro en el tratamiento, le
resultan indiferente los nexos lógicos y esa situación psicológica es desventajosa para el
tratamiento salvo que se las interprete, que se pueda rastrear sus fuentes infantiles y de
esa manera superarla. Deben entonces ser superadas a través de la interpretación, del
desvelamiento del sentido, del descubrimiento de sus fuentes. Hay que encontrar el
sentido inconsciente de esa transferencia.
Lo que interesa es mantener la transferencia sublimada.
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dirigía. Dora interrumpe el tratamiento, no fue un análisis concluido y Freud plantea que
esto sucede porque Freud no había aprendido suficientemente a manejar la
transferencia. Es publicado para alertar los efectos que trae consigo el fracaso de la
transferencia.
La transferencia es el punto más espinoso, más difícil de trabajar en el tratamiento
analítico.
Lacan introduce la idea de que el gran problema del tratamiento de Dora es que Freud
no puede dominar la transferencia.
El tratamiento analítico es una práctica de la verdad que se inscribe en los distintos
dispositivos del conocimiento de si mismo. Lacan introduce la idea de que el
psicoanálisis no es el único procedimiento que hacía que el sujeto conociera la verdad.
Hay otros antecedentes como por ejemplo el método socrático.
El psicoanálisis es el que eleva esta práctica del conocimiento de si mismo al estatuto de
la ciencia. El gran descubrimiento de Freud es haber construido un método que permite
la apropiación de la verdad, la cual es del sujeto pero el sujeto no sabe que posee, es una
verdad inconsciente. Esa verdad es la que el psicoanálisis busca alcanzar. Sin embargo,
no se accede de manera inmediata, de forma directa, y nunca de manera completa. El
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conocimiento de la verdad del sujeto es siempre parcial y asintótico, la verdad del sujeto
se captura de manera asintótica, parcial, mediatizada, tangencialmente. El inconsciente
es aquello que cuando uno cree haberlo capturado se escurre, siempre hay un resto
inconsciente que nunca va a ser reconocido. La aproximación a la verdad del sujeto es
dialéctica, el tratamiento analítico tiene una estructura dialéctica (permite el
conocimiento de la verdad por aproximaciones, partiendo de la idea de que la verdad
nunca puede conocerse de manera acabada). Se apunta desde el tratamiento analítico a
que el sujeto conozca su verdad, que el sujeto adquiera un saber sobre si que se obtiene
dialécticamente, en un movimiento perpetuo de aproximaciones en las cuales nunca se
llega a la verdad completa.
En el caos Dora es donde se puede ver como el tratamiento avanza cuando progresa
dialécticamente la aproximación a la verdad y el tratamiento se detiene y fracasa cuando
ese movimiento dialéctico no se renueva. El caso Dora muestra cuando el tratamiento
analítico avanza, se dialectiza, y cuando se frena.
Siempre hay que partir de una tesis, de una primera aproximación acerca de la verdad:
T1= Dora parte de una verdad la cual considera que es la causa de su sufrimiento
cuando comienza el tratamiento con Freud. La tesis de la cual parte es: idea de que todo
el sufrimiento que ella tiene es atribuible a que entre su padre y la señora K hay un
amorío, que ese amorío es una relación de lo más indecente y que en virtud de ese
amorío, Dora, es entregada por el padre al señor K para que haga la vista gorda. Plantea
que Dora es la víctima de este intercambio indebido entre su padre y la señora K.
Antítesis= eso de lo que Dora se queja, cuenta con la complacencia de Dora, es decir
que ella participa activamente de esa mentira, hay una complicidad de Dora en el
sostenimiento de esa mentira. Eso que le reprocha al padre en realidad es algo que se
está reprochando a sí misma. La complicidad de Dora tiene que ver con ¿Qué tienes tú
que ver con aquello con lo que te quejas?
En el movimiento de tesis y antítesis tenemos pasaje del motivo de consulta a razón de
análisis porque tenemos implicación del sujeto.
Síntesis= deseo de Dora hacia el señor K. Ese deseo de Dora en realidad no es hacia el
señor K, sino que es un deseo hacia el padre y ese deseo hacia el padre aparece a
posteriori desplazado hacia el señor K. (antecedente del Edipo positivo de Dora, todavía
no estaba planteada la teoría del Edipo).
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Hay una parte en la que Dora se refiere al cuerpo de la señora K como un cuerpo
irresistiblemente blanco, mostrando que la señora K es un cuerpo erótico para Dora.
Esto hubiera conducido al complejo de Edipo negativo de dora con su madre, vínculo
distante Ese deseo homosexual que tiene que ver con el enigma de la femineidad de
Dora es aquel que no tuvo respuesta, porque la madre de Dora no ofreció respuesta a lo
que es ser una mujer.
Etchegoyen: cap. 13 y 14
Respecto de la transferencia, no es un fenómeno exclusivo de la neurosis. Todas las
estructuras producen el fenómeno de la transferencia.
Característica de la transferencia en la psicosis: Freud tuvo una posición relativamente
poco clara respecto a esta. Freud había planteado que los psicóticos no producen
transferencia. Luego considera que la transferencia que los psicóticos generan no es
manejable desde el tratamiento analítico y por lo tanto se requieren aproximaciones
técnicas para su abordaje.
Los psicoanalistas que apostaron al tratamiento psicoanalítico de la psicosis fueron lso
desarrollos de la escuela inglesa del psicoanálisis llevados a cabo por Melanie Klein y
sus discípulos.
30
por las pulsiones de vida= objeto bueno, cuando es por objeto de dolor, pulsión de
muerte= objeto malo.
Cuando los niños son pequeños los objetos internos, las huellas psíquicas, las
representaciones, pueden ser buenas o malas, no en sentido valorativo, sino que un
objeto bueno viene de inscripciones de experiencias gratificantes, satisfactorias,
placenteras, y el objeto malo, al revés.
Al principio estas inscripciones se encuentran separadas, no están integradas, sino que la
mente de los niños está poblada de carácter parcial, con objetos buenos y malos.
Cuando esas inscripciones remiten a la oralidad, se denomina pecho bueno (satisfacción
oral) o pecho malo (frustración oral).
EL OBJETO SON REPRESENTACIONES MENTALES, ES INTERNO, PORQUE
PARA EL BEBE NO HAY OTRO, SON OBJETOS INTERNOS.
Ese objeto puede ser bueno o malo, porque en la medida en que esas huellas no están
integradas coexisten sin integrarse, eso no es ambivalencia, porque esto supone que en
un mismo objeto coexiste amor y odio.
Por eso la psicosis es pre ambivalente porque lo que se va a instaurar en la psicosis es la
ambivalencia de esos objetos, va a haber integración de lo bueno y lo malo en un mismo
objeto.
En la posición esquizo paranoide, el tipo de angustia es persecutorio, porque el niño no
puede resolver el displacer, el dolor por si mismo, con lo cual frente a las vivencias
displacientes y las vivencias dolorosas el niño está a merced del ataque interno de esas
representaciones investidas con la pulsión de muerte.
Los mecanismos defensivos están al servicio de la escisión.
31
ocupa un lugar en la serie psíquica del paciente. De ninguna manera un analista debe
concebir a ese enamoramiento de transferencia como si fuera un enamoramiento en la
vida del ser humano. Lo que toma en cuenta el psicoanalista es que en la transferencia
se repite aquí, ahora, conmigo, lo vivido allá, entonces, con otros. El analista no debe
perder de vista esto.
Freud señala que el analista tiene que discernir que el enamoramiento de la paciente le
ha sido impuesto por la situación analítica y no se puede atribuir a las excelencias de su
persona. La situación analítica ha provocado la transferencia, en el sentido de que la
despierta, la incita, la mueve, la polariza porque en el campo dinámico que implica el
tratamiento se van produciendo activamientos de contenido psíquico. La transferencia
es creada por la neurosis y despertada por la situación analítica.
Cuando la transferencia es operativa, positiva, sublimada, la figura del proceso analítico
es el tratamiento, la cura, el paciente está centrado en torno al deseo de sanar, debelar
los síntomas y resolverlos, en el propósito de que el vínculo con el analista sea la
condición favorable. Cuando el tratamiento analítico discurre por su carril más
beneficioso, el deseo de sanar, la cura, la obediencia a la regla fundamental forman la
figura del tratamiento mientras que la relación con el analista, la persona del analista, se
encuentra en el fondo, pasa a ser el marco, el contexto en el cual el proceso puede darse.
Cuando la transferencia deviene resistencia, aparece en términos de transferencia erótica
o negativa, se produce una inversión entre figura y fondo, lo que pasa a ser figura es el
analista, la relación con este y los sentimientos que en el paciente despierta esta
relación, pasa a ser lo prioritario y, por tanto, la regla fundamental, el propósito de
curarse, pase al fondo y eso es lo que Freud marca como cambio de vía, como
perturbación, una inversión de la relación entre figura y fondo.
Posición técnica y ética que le corresponde al analista frente a las demandas amorosas u
hostiles: una regla básica es que el analista no debe nunca satisfacer las demandas del
paciente, no debe nunca complacerlas, entrar en el juego de la transferencia creyendo
que ocupa ese lugar que en realidad ocupa otro objeto. El analista no debe ceder, no le
está permitido complacer, satisfacer o actuar el mismo a esa transferencia. El analista no
responde desde aquel lugar donde es demandado por el paciente.
“El analista jamás tiene derecho a aceptar la ternura que se le ofrece ni responder a
ella”. Este rehusamiento no es solo una cuestión técnica sino también una cuestión
ética.
¿Qué implica no responder a la demanda? La debe relanzar a los significantes que la
constituyeron a partir de los enlaces infantiles. Sin embargo, esto no quiere decir
sofocarla, reprimirla, porque si sofocara la emergencia de la transferencia lo que estaría
haciendo es reforzar la represión, no se trata ni de satisfacerla ni de sofocarla,
disciplinarla, pretender que el paciente abandone esas transferencias porque resulta
inapropiado.
“La cura tiene que ser realizada con abstinencia solo que con ello no me refiero a la
privación corporal ni a la privación de todo cuanto se aparece, lo que yo quiero es
postular este principio hay que dejar subsistir en el enfermo necesidad y añoranza
como unas fuerzas pulsionantes del trabajo y alteración y guardarse de apaciguarlas
mediante subrogados”. Este principio es fundamental, el rehusamiento, la abstinencia
supone que el analista se rehúsa a satisfacer las demandas que provienen del paciente.
ABSTINENCIA= Laplanche: Principio según el cual la cura analítica debe ser
dirigida de tal forma que el paciente encuentre el mínimo posible de satisfacciones
substitutivas de sus síntomas. Para el analista, ello implica la norma de no satisfacer
las demandas del paciente ni desempeñar los papeles que éste tiende a imponerle. El
32
principio de la abstinencia puede, en algunos casos y en ciertos momentos de la cura,
concretarse en consignas relativas a los comportamientos repetitivos del paciente que
entorpecen la labor de rememoración y elaboración.
La abstinencia supone que no solamente al analista no le está permitido consentir los
deseos eróticos del paciente sino que no lo corresponde que obtenga usufructo alguno
del poder que le asigna la transferencia. Todo tratamiento analítico, en la medida en que
en la transferencia existe una asimetría imaginaria y simbólica (paciente- analista), es
que e analista por parte del paciente es colocado en el lugar del sujeto supuesto saber, se
le atribuye un saber, se le asigna un poder, se le presumen una autoridad, la abstinencia
tiene que ver con el hecho de que el analista se rehúsa a ocupar esa posición, no efectúa
un semblante de ese saber, de ese poder, no extrae usufructo ni sexual, ni de prestigio, ni
de reconocimiento o poder frente al paciente.
Que el analista le devuelva amor al paciente en términos de lo que se demanda en la
transferencia no satisfaría la demanda de amor insatisfecha ligada a los primeros objetos
con lo cual, tampoco resultaría en una salida beneficiosa para el propio paciente porque
quedaría insatisfecho, porque lo que demanda no es aquello que inconscientemente se
actualiza, y porque a quien destina esa demanda que es el analista, no es el objeto de
donde la demanda proviene, en realidad es una demanda que va dirigida hacia otro. Esto
sería un fracaso no solo para el análisis sino también para el paciente. Si el analista
consintiera la demanda amorosa la paciente alcanzaría su meta, nunca el analista la suya
que es la de la cura.
“Uno retiene la transferencia de amor, pero la trata como algo no real, como una
situación por la que se atraviesa en al cura que debe ser reorientada hacia sus
orígenes inconscientes y ayudará a llevar a la conciencia lo más escondido de la vida
amorosa de la enferma para así gobernarlo”. Esta es la actitud que corresponde
éticamente y técnicamente al analista.
El enamoramiento en transferencia tiene ciertos rasgos particulares:
1. Es provocado por la situación analítica: no entendiéndola como causación sino
más bien como incitación, despertado, activado, por la situación analítica.
2. Es empujado hacia arriba por la resistencia que gobierna a esta situación. En el
curso del proceso analítico ese amor de transferencia es empujado, tomado hacia
la conciencia por la resistencia con el propósito de obturar el proceso de
tratamiento
3. Carece en alto grado del miramiento por la realidad objetiva, es menos
producente, menos cuidadoso de sus consecuencias, más ciego en la apreciación
de la persona amada de lo que querríamos concederle a un enamoramiento
normal. El amor de transferencia tiene un menor miramiento por la realidad
objetiva por el simple hecho de que el paciente desconoce la intimidad analítica,
desconoce sus particularidades personales, desconoce cuáles son sus formas de
ser, de vivir, de vincularse, todo el conjunto de su vida personal e intima y sin
embargo aun así deposita sobre él sus idealizaciones.
Para el obrar del médico es decisiva la primera de estas tres propiedades del amor de
transferencia, el hecho de que es provocado por la situación analítica. El analista tendió
el señuelo a ese enamoramiento al introducir el tratamiento analítico para curar la
neurosis.
El tratamiento analítico constituye una tarea muy exigente donde el analista tiene que
librar una batalla, una lucha de carácter triple: primeramente en su interior, consigo
mismo, con todas aquellas carencias que lo podrían hacer rebajarse o bajar de su propio
nivel analítico, de lo que técnica y éticamente debe realizar en concordancia con la ética
del psicoanálisis; en segundo lugar, la lucha con el mundo fuera del análisis, oponentes
33
o adversarios que desautorizan el psicoanálisis y critican el ejercicio del tratamiento y la
lucha con el entorno de los pacientes, con sus familiares que tienen otros propósitos que
no están de acuerdo con la cura y constituyen parte de estas exigencias; en tercer lugar,
lucha con los propios pacientes en la medida en que inicialmente se presentan
dispuestos a el cambio, con un potente deseo de sanar pero a medida que el tratamiento
avanza inevitablemente comienzan a activarse resistencias por lo cual el dominio de los
contenidos psíquicos inconscientes se va tornando más dificultoso y el proceso analítico
avanza en la medida en que pueden ir venciéndose las resistencias que el propio
paciente presenta como obstáculos.
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ideal o a la cura, y que sea el propio paciente el que vaya definiendo cual es el alcance
de su curación.
El efecto terapéutico del psicoanálisis consiste es la sustitución de lo inconsciente por lo
consciente, la traducción de lo inconsciente por lo consciente, al hacer que lo
inconsciente prosiga a lo consciente, cancelamos las represiones, eliminamos las
condiciones para la formación de síntoma y mudamos el conflicto patógeno en un
conflicto normal que tiene que hallar de alguna manera su solución.
En la medida en que no se propone como tarea inmediata la eliminación de los
síntomas, la terapia analítica se comporta como causal. El psicoanálisis rastrea el
encadenamiento causal a lo largo de las representaciones hasta llegar a las disposiciones
pulsionales, a las intensidades relativas, y a las desviaciones producidas en el curso de
su desarrollo.
¿Qué debemos hacer para sustituir lo inconsciente por lo consciente? Nuestro saber
sobre lo inconsciente no equivale al saber del paciente, debemos representarnos a eso
inconsciente tópicamente, debemos rebuscar en su recuerdo eso que se produjo por obra
de una represión, si esta se elimina la modificación de lo inconsciente por lo consciente
se puede dar sin dificultad.
¿Cómo se remueve la resistencia? Coligiéndola y presentándosela al paciente.
Haciéndola consciente, rastreando sus fuentes, su estructura, aquello que Greenson se
refería en términos de a que se resiste, por que y como se resiste. La resistencia brota de
una represión, es producida por la contrainvestidura que se erigió para reprimir la
moción chocante. La resistencia pertenece al yo, que es nuestro colaborador. Esperamos
que esta resistencia habrá de resignarse tan pronto posibilitemos al yo el conocimiento
de ella por medio de nuestra interpretación.
¿Con que fuerzas pulsionales trabajamos en un caso así? Fuerzas contrarias a la
resistencia y favorables al tratamiento que busca vencerlas: En primer lugar con la
aspiración del paciente de sanar que lo movió a venirse al trabajo común con nosotros y,
en segundo lugar, con la ayuda de su inteligencia que reforzamos mediante nuestra
interpretación.
Hay otras formas de enfermedad en el cual el procedimiento terapéutico nunca alcanza
éxito: psicosis. En estos cuadros también estuvo en juego un conflicto originario entre el
yo y la libido que llevó a la defensa y que ene stos casos no podemos brindarle a los
pacientes un auxilio apropiado a través del método analítico clásico. Estos pacientes, los
paranoicos, melancólicos, permanecen totalmente incólumes e inmunes a la terapia
psicoanalítica.
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Gracias a la interpretación se logra mudar la repetición que la transferencia implica, en
recuerdo. Hacer consciente esas mociones inconscientes transferidas. La transferencia
que tierna u hostil parecía significar amenaza para la cura, se convierte en el mejor
instrumento de ella, con cuya ayuda pueden desplegarse los mas cerrados abanicos de la
vida anímica.
Este fenómeno de la transferencia devenida resistencia, no es algo extraño, este
fenómeno tiene sus razones.
Dado que la transferencia es un fenómeno importante, central para la cura de las
histerias y neurosis obsesivas, es que Freud va a designar a todas esas neurosis de
defensa (psiconeurosis), también NEUROSIS DE TRANSFERENCIA.
La transferencia, entonces, constituye una actualización de los significantes que han
soportado las demandas de amor en la infancia. El analista en la transferencia es
colocado como un eslabón en la serie psíquicas preexistentes del paciente, el analista
comprende en qué lugar lo ha colocado el paciente pero debe evitar perder la posición
de abstinencia con lo cual debe no ceder a la tentación de satisfacer las demandas del
analista o de actuar esos papeles que en la transferencia le han sido asignado y los
contenidos que le han sido depositados. Esa abstinencia del analista es lo que le permite
al analista desaparecer en tanto que yo, no ocupar ese lugar imaginario, sino ofrecerse
como sujeto supuesto a saber, de manera que rompiendo esa dimensión especular de la
transferencia en términos diádicos poder abrir al enigma y ser el guardián de este, el que
siempre relanza el proceso analítico.
Contratransferencia
Corresponde a una conceptualización de Freud de 1910 en un artículo que se llama
“Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica”
En este artículo Freud va a incorporar a la propia subjetividad de la analista, incluso en
sus aspectos mas emocionales, como una presencia ineludible en el dispositivo
analítico. No se puede borrar de manera absoluta la presencia analítica en términos de
su subjetividad y por ello introduce la contratransferencia. La misma es la respuesta
emocional del analista frente a las transferencias que provienen del paciente. En la
medida en que el analista puede considerar los efectos contratranferenciales, puede
entender mejor la transferencia del sujeto.
Freud se aborda a considerar cuales van a ser los cambios que a futuro van a ayudar a la
labor terapéutica del psicoanálisis.
En primer lugar la contratransferencia se da a conocer en la experiencia freudiana como
un obstáculo para el progreso del psicoanálisis porque implicaría el conjunto de
activamiento psíquicos que se producen en el analista a partir del influjo que el paciente
ejerce sobre él y podría constituir obstáculos en el analista que entorpecieran su
capacidad de escucha. Es necesario que, si la contratransferencia es un obstáculo, este se
tenga que remover. Insiste en la necesidad del propio análisis del analista como
condición para ejercer el análisis. Todo aspecto no analizado del propio analista se
puede convertir en un punto ciego de su escucha.
En puntualizaciones sobre el amor de transferencia Freud se refería a la actitud que el
analista debía tomar frente a las exteriorizaciones y demandas del paciente. Freud
plantea 3 posiciones del analista:
-una ceder ante la demanda del paciente y por tanto producir algún desenlace que
tuviera que ver con una unión sexual con él,
-Intentar sofocar la transferencia de manera tal que se inhibiera aquellos procesos
desencadenados
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-propiamente analítica donde se retiene la transferencia, considerarla como algo no real,
en el sentido de que no provenía de las perfecciones o particularidades de la persona del
analista sino que ha sido impuesta por la situación analítica, ha tenido como origen la
neurosis y se debe rastrear el sentido de la transferencia y sus fuentes inconscientes.
Para que esto sea posible el analista tiene que realiza una lucha triple:
-en el propio análisis con las transferencias y resistencias del paciente
-fuera del análisis contra aquellos que descalifican la significatividad de las fuerzas
sexuales y desautorizan el método analítico
-una lucha en su propio interior contra esos poderes que querrían hacerlo bajar del nivel
analítico, contra las propias mociones de investimento libidinales que son actividades o
convocadas por la naturaleza misma del dispositivo analítico. En relación a esta lucha
interior es que se puede introducir la idea de contratransferencia. En este sentido esta es
considerada como un obstáculo, un peligro, un impedimento pero que es necesario
remover para conservar las condiciones de aplicación del método.
La escuela inglesa considera a la contratransferencia un instrumento sensible que puede
ser muy útil para el proceso de psicoanálisis. El analista debe tener conciencia de la
constratransferencia para poder aceptarla, dominarla, ponerla al servicio del análisis y
para que esta le brinde un conocimiento mayor de los conflictos y las defensas
inconscientes del paciente. Se trata de que la contratrasnferencia sirva como una especie
de reflejo del paciente. Es por eso que no es correcto que el analista comunique sus
sentimientos al paciente.
La contratransferencia puede permitirle al analista ganar en mayor objetividad, en
función de la posición que adopte frente a la misma.
La contratrasnferencia como obstáculo es una resistencia del analista, producida por sus
propios contenidos inconsciente reprimidos.
La contratrasnferencia puede convertirse en un instrumento cuando es una
contratransferencia positiva sublimada, que constituye el motor de trabajo del analista,
que tiene que ver con la apertura, disposición, aprecio del paciente que motoriza la
curiosidad, el deseo de saber y el deseo de poder auxiliar al paciente frente al
sufrimiento. Una contratransferencia positiva, sublimada, de carácter tierno, es aquello
que se juega en la actitud empática que un analista tiene respecto a su paciente, que le
permite llevar su tarea en un marco de cordialidad y aprecio.
CONTRATRANSFERENCIA= Laplanche: Conjunto de las reacciones inconscientes del
analista frente a la persona del analizado y, especialmente, frente a la transferencia de
éste.
Desde el punto de vista técnico, cabe distinguir esquemáticamente tres orientaciones:
a) reducir todo lo posible las manifestaciones contratransferenciales mediante el
análisis personal, de tal forma que la situación analítica quede finalmente
estructurada, como una superficie proyectiva, sólo por la transferencia del paciente;
b) utilizar, aunque controlándolas, las manifestaciones de contratransferencia en el
trabajo analítico, siguiendo la indicación de Freud, según la cual: «[...] cada uno
posee en su propio inconsciente un instrumento con el cual puede interpretar las
expresiones del inconsciente en los demás» (3) (véase: Atención flotante);
c) guiarse, para la interpretación misma, por las propias reacciones
contratransferenciales, que desde este punto de vista se asimilan con frecuencia a las
emociones experimentadas. Tal actitud postula que la resonancia «de inconsciente a
inconsciente» constituye la única comunicación auténticamente psicoanalítica.
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Etchegoyen
Respecto de la psicosis existió en Freud una actitud oscilante, primero planteando que
los pacientes psicóticos eran incapaces de transferencia, permaneciendo en un estado de
indiferencia. En otros momentos esta idea se plantea que no es aprovechable por el
método analítico clásico.
Respecto de la transferencia en la psicosis, hoy se encuentra admitido que producen
transferencia y que la misma sigue a los modos de organización de la tópica psíquica del
paciente.
Contratransferencia
Remite a un concepto técnico que si bien es introducido por Freud no es trabajado
sistemáticamente por el sino que fue más desarrollado por la escuela inglesa de
psicoanálisis.
La define primeramente en términos de un obstáculo. Es un obstáculo removible por el
análisis, se puede sortear.
Es la respuesta psicológica que experimenta el analista frente a la transferencia del
paciente.
Cuando esta aparece como un fenómeno obstaculizante o peligroso, esto se debe a una
resistencia del analista que si no la resuelve puede provocar la interrupción del proceso
dialéctico de análisis.
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21/10
Según la clasificación de Etchegoyen los instrumentos se pueden clasificar:
-instrumentos para influir: aquellos que se emplea en ciertos tramos del tratamiento
psicoanalítico o en la fase inicial que tienen que ver con producir modificaciones
inmediatas: en la ansiedad, angustia o síntoma, sobre todo cuando son de carácter
peligroso. Para el psicoanálisis no son claramente instrumento terapéuticos porque no
apuntan en la dirección de hacer consiente lo inconsciente, sino que son técnicos,
estratégicos o tácticos, crean condiciones para que se pueda trabajar analíticamente. Son
instrumentos preparatorios, crean condiciones, favorecen, facilitan que ciertos
obstáculos puedan relativamente ser modulados de manera rápida.
Hay tres instrumentos para influir: el apoyo, la persuasión y
Los instrumentos para recabar información tienen que se utilizados con prudencia dado
a que un exceso de la utilización de estos puede interrumpir el análisis. Estos se utilizan
cuando hay silencios u obstáculos. Hay 3 grandes: pregunta, señalamiento y
confrontación.
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oportuna, comunicada en el momento exacto en el que pueda ser recibida por el
paciente.
La interpretación se define tanto por sus intenciones (hacer consciente lo inconsciente)
como por sus efectos (producir insight). Una interpretación es una explicación que el
analista da al paciente a partir de las ocurrencias que el paciente dio para aportarle un
nuevo conocimiento a si mismo.
La interpretación parte de la noción de conflicto psíquico y en este interviene tanto el
deseo y la defensa por lo tanto la interpretación debe considerar los dos.
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Cuando una interpretación logra abarcar todas estas se llama interpretación completa, es
una interpretación mayormente lograda. Las interpretaciones son parciales, hasta que se
arriba a una interpretación completa.
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En el caso de la construcción ¿Cómo se puede afirmar que ha sido apropiada o no?
Freud plantea que en el caso de la interpretación uno puede saber que ha sido correcta
cuando luego de la interpretación hay nuevas asociaciones. En el caso de la
construcción, cuando una es correcta no aparecen nuevas asociaciones, sino que
aparecen otros recuerdos, conectados a la construcción que confirman la misma.
28/10
La interpretación debe ser veraz, desinteresada, pertinente, operativa y oportuna. Sobre
el factor de la oportunidad está el timing, elemento más importante.
Toda interpretación es una hipótesis. Corresponde a una oferta de sentido, a un
desvelamiento de sentido que ofrece una nueva conexión de significado.
Construcciones en el análisis-Freud
Tanto la interpretación histórica como la construcción hacen énfasis en el pasado.
Llamamos construcción aun a intervención analítica que tiene por efecto no hacer
consciente lo inconsciente, no indicar el sentido inconsciente de los síntomas, no hacer
conscientes las fantasías, mociones, deseos, reprimidos secundariamente, sino que la
construcción, como su nombre lo indica, apunta a recuperar o a reconstruir un
fragmento de la historia vivencial del sujeto que no es recordado ni tampoco recordable.
Freud señala que el propósito de la construcción es recuperar una pieza del pasado
olvidado, se refiere a lo reprimido primordial. Esas inscripciones, huellas, aun cuando
puedan haber quedado sepultadas por la represión originaria sigue produciendo efectos
porque eso permanente insiste, pugna, por devenir consciente aunque la barrera de la
represión se lo impide. Esas primeras inscripciones, huellas, que provienen de los
primerísimos tiempos de la constitución psíquica existen, producen efectos, pero no son
recordables porque nunca fueron consiente o pre conscientes, nunca tuvieron estatuto de
representación-palabra y por tanto nunca podrán ser recordadas en sentido estricto. No
son pasibles de ser puesta en palabras, no pueden ser recuperadas a través del recuerdo y
tampoco se puede llegar a ellas a través de la asociación libre. Solo se llega a lo
secundariamente reprimido a través de la asociación libre.
Freud ubica que el procedimiento analítico, la asociación libre e interpretación, recaen
sobre l reprimido secundariamente, lo que tuvo representación-palabra y la perdió por la
represión propiamente dicha y retorno en el síntoma y la interpretación busca eso
inconsciente reprimido.
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En el caso de que existir lo secundariamente reprimido pero también haya participado lo
reprimido primordial, eso no puede analizarse, no puede interpretarse. En esos casos es
necesario que la interpretación se la complete con la construcción. La interpretación y la
construcción son dos momentos del mismo trabajo analítico y la construcción intenta
poner palabras, reconstruir, esas huellas tempranas infantiles que no van a poder ser
recordadas en sentido estricto pero que han participado, hipotéticamente, en la
formación del síntoma. En la construcción es como si el analista le brindara al paciente
una pieza más para completar el rompecabezas y esa pieza se extrae de la historia
infantil del sujeto.
La construcción tiene un carácter más activo que la interpretación por parte del analista.
La interpretación le otorga al paciente un carácter más activo. Según Freud en la
interpretación el analista solo se adelanta un paso, porque todo el trabajo interpretativo
lo hace el paciente, el analista solo comunica la interpretación. En la construcción el
paciente no tiene un rol tan activo porque él no brinda material, solo los testimonios que
tiene respecto de lo que de el se ha dicho; en la construcción el analista tiene que hacer
esa conexión, conociendo la historia del paciente tiene que producir esa vinculación,
proponer ese nexo.
Una construcción ha sido correcta cuando para el paciente ese nexo que la construcción
propone le resulta verosímil, que sea probable, posible y que para el paciente resulte
convincente.
Existe un indicador para saber si la construcción ha sido operativa, si ha producido
efectos. Una interpretación se confirma cuando el sujeto a partir de ella puede brindar
más asociaciones, más material. La construcción se confirma cuando aparecen otros
recuerdos que pueden estar en conexión con esas vivencias que la construcción ha
identificado.
No alcanza con la interpretación para que los logros terapéuticos del análisis se
obtengan. Para que se produzcan los logros terapéuticos además la interpretación debe
producir un reconocimiento del sujeto, llamado insight, consiste en el efecto que la
interpretación produce. Remite a un darse cuenta, a una visión interna, un nuevo
entendimiento de los contenidos psíquicos que la interpretación ha hecho conscientes.
En el insight el sujeto se percata, advierte ese contenido que la interpretación le ha
ofrecido, toma contacto con esos contenidos inconscientes reprimidos, y de esta manera
el insight implica un conocimiento que podríamos describir como un conocimiento
nuevo y un conocimiento mas penetrante de si mismo. Equivale a un percatarse, a un
aproximarse de manera directa a esos contenidos inconscientes y a su vez implica
reconocerlos como propios. En el insight el sujeto se apropia de esos contenidos
inconscientes que la interpretación ha formulado. Es el efecto de una interpretación
operativa. Equivale a una ganancia de saber, gracias a el el sujeto sabe más de si mismo.
Corresponde a un momento de iluminación, de revelación en el cual el sujeto reconoce
su propia verdad. En cada momento de síntesis se produce un insight.
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produce respecto de los sentimientos, afectos, emociones, de la intensidad afectiva con
la cual el sujeto se conecta o le resuena subjetivamente lo que la interpretación ha
formulado. Le aporta esa dimensión afectiva, de conmoción de sentimientos por la cual
el sujeto no solo entiende intelectualmente la interpretación sino que también ese
registro intelectual va acompañado de los sentimientos que ese nuevo conocimiento le
produce). Para que sea operativo el insight debe ser tanto intelectual como emocional.
La tendencia que el insight quede en el insight intelectual se puede ver en una estructura
psicopatológica, en la neurosis obsesiva.
-Richfield distingue dos grandes modalidades: insight descriptivo (el sujeto puede
comunicar con palabras, puede verbalizar el contenido de la interpretación que se la ha
brindado. Es un insight superficial, porque simplemente se basa en la posibilidad del
sujeto de poner en palabras lo que la interpretación ha formulado, esos contenidos
inconscientes que la interpretación permitió recobrar) e insight ostensivo (es aquel que
coloca al sujeto en un contacto directo, en una implicación subjetiva, con esa situación
psicológica a la que la interpretación lo enfrenta. Este insight es aquel donde el sujeto
experimenta un contacto directo, intuitivo, en el cual se implica con relación a ese
contenido inconsciente que la interpretación ha formulado).
El insight sería incompleto si sería intelectual y descriptivo; se completaría si además
sería emocional y ostensivo.
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Cuando se llega a la reelaboración, se produce el cambio psíquico. El psicoanálisis
apunta al cambio intrapsiquico, pero este, en términos psicoanalíticos es indisociable de
la noción de estructura. El cambio al cual se apunta no es superficial, no es del
comportamiento, del entorno, sino un cambio estructural (en la estructura), aspirando a
cambiar el funcionamiento psíquico del sujeto, no solamente su comportamiento, sus
estados afectivos, sus vínculos o relación con el entorno. Parte de una comprensión del
funcionamiento psíquico en términos de estructura, se dirige, apunta y se orienta a la
transformación del modo de funcionamiento psíquico del sujeto. Esto no equivale a
cambio DE estructura.
La estructura psíquica, la tópica, está constituida por estructuras nucleares, que se
inscriben tempranamente y corresponden a la primera infancia, son más estables,
permanentes y difíciles de modificar, fundamentalmente obedecen a las legalidades del
proceso primario y tienden a permanecer inconscientes.
El cambio psíquico proviene de tres factores: la interpretación, una nueva experiencia
de relación y por último el insight.
Resistencias que aparecen en la fase media del tratamiento: hasta aquí la cuestión de la
resistencia se trabajaron como aquellas formas, en el tratamiento analítico, de oposición
que contrarían un determinado aspecto del material y apuntan a impedir que el sujeto
pueda hacer consiente lo inconsciente. Las resistencias se incrementan a medida que el
sujeto se aproxima a lo reprimido. Sin embargo, hay un tipo particular de resistencia que
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no se contraponen a un aspecto del material reprimido o a un fragmento de la realidad
psíquica del paciente sino que atacan al proceso analítico en su conjunto, o a alguno de
sus aspectos, a ellas, se las denomina como PATOLOGÍAS DEL PROCESO. Son
fenómenos más complejos, mas difíciles de resolver y ponen en riesgo la continuidad
del análisis. No en todos los tratamientos analíticos aparecen estos fenómenos
transferenciales; sin embargo, cuando aparecen, requieren de un trabajo específico del
analista para que no malogre el análisis.
Las patologías del proceso son cuatro:
-acting out: categoría técnica que alude a un fenómeno que se produce en el marco del
tratamiento analítico y que tiene la particularidad de que en este fenómeno el sujeto
actúa, dramatiza, pone en acto y actualiza una fantasía y un deseo inconsciente que
queda excluido de la puesta en palabras. Esta categoría de acting fue introducía por el
psicoanálisis ingles con un alcance técnico pero repite a una referencia que Freud
presenta en el articulo “Recordar, repetir y reelaborar” donde señala que aquello que el
paciente no recuerda, lo repite. En uno de los puntos de este articulo Freud dice que el
paciente no solo repite lo que no puede recordar sino que lo repite en acto, lo actúa.
Introduce un término en alemán (agiren) que quiere decir actuar, se traduce por actuar
pero lo que se entiende en alemán por ese término un tipo particular de acción, en el
sentido de poner en acto -en oposición a palabras-, actualizar -que algo pasado se torna
presente- y en el sentido de actuación -dramatización teatral-. El acting es una puesta en
escena donde el paciente actúa, dramáticamente, en el marco del tratamiento analítico,
sus fantasías y deseos inconscientes, no pudiendo transponerla en palabras. Opera como
una resistencia en la medida en que aquello que el paciente actúa, no lo recuerda, no
reconoce, no advierte que en ese acto que está realizando algo inconsciente se está
repitiendo. Esa resistencia perturba el insight, la tarea analítica, a que el paciente se dé
cuenta.
Todo acting es out porque es fuera de la palabra. Sin embargo siempre es en el marco
del tratamiento analítico.
El acting, perturba el insight, obstaculiza la tarea, es el efecto de la compulsión de
repetición que conduce a escenificar un elemento del pasado, implica un aumento de la
resistencia y una disminución del insight, no es registrado por el paciente como acting,
en virtud de que el acting es una conducta desajustada pero apropiada para el sujeto.
Todo acting tiene el carácter de un mensaje, no en palabras, en actos; todo acting tiene
significación inconsciente; tiene apoyatura fantasmática; es producto de la compulsión
de repetición; es una conducta dirigida a otro, tiene un destinatario; exige o demanda
interpretación.
Un acting no es lo mismo que un pasaje al acto.
-impasse: remite a la significación que el termino tiene en francés: callejón sin salida o
punto muerto. Se llama impasse a una detención insidiosa del proceso analítico. Es un
punto de detenimiento del trabajo analítico que no avanza ni retrocede, sino que se
encuentra detenido. Es una detención patológica del trabajo analítico; se pausa aunque
formalmente se mantenga; se detiene el análisis en su proceso y es insidiosa porque se
instala de manera paulatina, lenta y progresiva.
El impasse implica una suerte de “como si”, como si me estuviera analizando cuando en
realidad no es así. El impasse ataca el proceso y la reelaboración, el análisis no avanza,
no retrocede tampoco, sino que se ameseta. Se mantiene la situación analítica; se
conserva el encuadre; se conserva la cascara del análisis pero el análisis no progresa,
tampoco retrocede, sino que se mantiene en una especie de burocratización, se hace lo
que se espera que se haga pero eso no produce reelaboración.
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El impasse, una vez que se instala, tiende a perpetuarse. El problema del impasse es que
si se mantiene, y el análisis se detiene, se pausa por un periodo prolongado, puede
producir a un acting como salida del impasse.
Puede haber dos motivos para el impasse: en primer lugar puede ser efecto de una
resistencia incoercible del paciente, inmodificable que no se puede sortear, una
resistencia tan intensa que no permite la reelaboración; la segunda alternativa es que sea
producto de un error técnico del analista el cual no puede dialectizar el tratamiento y por
ello el tratamiento se detenga.
El impasse se resuelve con la interpretación de aquello que no está pasando para rastrear
cual es la causa de que no esté pasando aquello que se espera en el proceso analítico.
-reacción terapéutica negativa: es una reacción, respuesta de carácter negativo del
paciente a los logros terapéuticos que el análisis ya ha obtenido. Constituye una
resistencia a la curación. Lo particular de ella es que se produce cuando ya ha habido
logros terapéuticos, ya se han obtenido progresos en el bienestar del paciente y esos
resultados positivos no son aceptados por el paciente, este no tolera curarse, no soporta
la sanación.
Freud hace referencia a este fenómeno en “El yo y el ello” en el apartado donde se
refiere al superyó, particularmente a la severidad del superyó, hace alusión a pacientes
que no toleran las palabras o estímulos alentadores del analista. Freud le atribuye este
fenómeno a la severidad del superyó que le impone al yo un sentimiento de culpa y una
necesidad de castigo que le impiden al yo poder beneficiarse de los logros terapéuticos
ya obtenidos.
En la reacción terapéutica negativa hay logro, progreso, cambio psíquico, mejoría y el
paciente la reconoce pero no puede soportarla, no puede tolerar esos logros por la culpa
o la necesidad de castigo por la cual el yo no puede disfrutar de los beneficios que el
tratamiento le ha dado.
Esta reacción terapéutica negativa es un empeoramiento de la situación psíquica del
paciente al servicio de la resistencia. Constituye un empeoramiento paradójico cuando
sobrevino un progreso.
Se expresa a través de una crítica demoledora que el paciente hace a ese logro
reconocido, critica con severidad ese estado de bienestar que tiene. El sujeto hace una
crítica desfavorable del logro.
Está vinculada con que estar sano se convierte para el paciente en un peligro.
El yo siente culpa por estar bien, culpa por estar sano y haber resuelto los conflictos que
antes ocasionaron síntomas. Tiene que ver con la relación del yo y el superyó; es como
si el yo tuviera que seguir masoquisticamente castigándose frente al sufrimiento porque
el superyó, severo, no le permite gozar de la vida sin sufrimiento.
Esta reacción terapéutica es habitual en paciente: neuróticos; neuróticos obsesivos; en
pacientes narcisistas muy omnipotentes que no toleran los logros porque estos implican
aceptar que han necesitado ayuda de otros para obtenerlos, aceptar el logro implica
reconocer la castración (que solos no pudieron, que necesitaron del auxilio ajeno) y eso
no resulta tolerable; pacientes masoquistas que obtienen alguna forma de goce en el
sufrimiento, goce moral, en la humillación, y se avergüenzan frente a la curación y por
tanto insisten en conservar las condiciones de su sufrimiento; pacientes envidiosos, la
envidia tiene un carácter muy significativo a la reacción terapéutica negativa porque la
envidia implica suponer que siempre hay un logro mejor del que ha obtenido. La
envidia implica que no hay nada que al sujeto le alcance para poder lograr una
satisfacción en la medida en que el otro logra mas, goza mejor, tiene más.
-reversión de la perspectiva: no tiene antecedentes en el pensamiento freudiano.
Consiste en un proceso patológico de pensamiento resistencial que se vincula a un
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intento dramático de sacar de quicio la situación analítica, sacarla del lugar correcto.
Este fenómeno es un ataque destructivo al vínculo analítico por la vía de atacar el
contrato. ¿Cómo se da este ataque al contrato analítico? Se produce porque el paciente
se ubica en una perspectiva determinada y no se mueve de ella. La reversión de la
perspectiva hace que el paciente se ubique en su pensamiento en una única perspectiva y
no se mueva de esa, no admite otros puntos de vista. Implica rigidez en el pensamietno
que hace que el paciente se mantenga, de manera fija, en su propia perspectiva,
posición, y no admita ninguna otra perspectiva, ningún otro enfoque, ninguna otra
significación ni ningún otro sentido que el que el mismo ha pensado. Hace al paciente
refractario a cualquiera transformación del pensamiento y hace que cada intervención y
experiencia del paciente sea decodificada por él para confirmar esa posición. Este
fenómeno parte de que el paciente tiene una serie de premisas rígidas de pensamiento,
que son inconscientes, el paciente no las conoce ni las expone pero desde esas
reinterpreta todas las interpretaciones del analista. La reversión de la perspectiva supone
una voluntad de mal entender, en concordancia con las estructuras del sujeto. Esta
reversión de la perspectiva implica un fenómeno disociativo porque el paciente dice
entender y reconocer otra perspectiva pero en lo profundo y en lo latente no admite otra
perspectiva. En lo manifiesto parece admitir otras perspectivas, pero en lo latente todo
confirma la propia. A ese proceso disociativo se lo llama spliting estático porque es una
división psíquica, una escisión que mantiene el pensamiento estático, los pensamientos
no cambian, no se mueven; es una modalidad defensiva para evitar el dolor psíquico. En
esta revisión de la perspectiva hay un acuerdo manifiesto con un desacuerdo latente.
Este fenómeno se puede presentar desde el inicio del análisis, el sujeto ya arranca en
esta posición y se torna evidente en la fase media.
En la reversión de la perspectiva el analista y el paciente ven los mismos hechos pero
los interpretan con premisas diferentes. El paciente ya llega al análisis con este spliting
estático pero este se torna evidente fundamentalmente en la fase media. El sujeto viene
a analizarse con otro objetivo que no es cambiar su perspectiva, modificar su
pensamiento, cambiar sus estructuras mentales, sino que el objetivo es confirmar lo que
él piensa.
Se trabaja con esta resistencia por la vida de mostrarle al sujeto esa forma de operar.
Apunta al mecanismo que emplea, la reversión de la perspectiva para ser resuelta tiene
que mostrarle al paciente el spliting, hay que mostrarle que en él hay una división
psíquica. Lo que se busca es desestabilizar la defensa, transformar esta situación estática
en una dinámica y después, cuando el sujeto ha advertido de que manera opera el
spliting en el, ir en profundidad a aquello de lo que se defiende.
Fase final
“Análisis terminable e interminable”- Freud
Freud plantea una serie de criterios y pautas técnicas para encarar la finalización del
tratamiento analítico.
Es terminable en sentido práctico, todo análisis se inicia para terminar, todo tratamiento
debe finalizar. Es terminable cuando se alcanzan los objetivos terapéuticos del
tratamiento, cuando se alcanzan las metas, cuando se alcanza la cura.
En sentido metapsicológico el análisis es interminable porque nunca se alcanza a agotar
la totalidad del inconsciente.
Aun cuando el análisis haya terminado el análisis prosigue psíquicamente en la mente
del propio analizante cuando un paciente ha hecho un análisis que ha sido provechoso,
beneficioso y le ha brindado un mayor conocimiento de sí mismo. El paciente se
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convierte en una especie de analista de sí mismo. Es interminable porque prosigue en el
psiquismo del propio paciente aun cuando ya haya concluido en sentido práctico.
Se pueden identificar dos tipos de terminación del análisis:
-una Freud la llama perfecta o regular, cuando el análisis termina porque se han
obtenido los efectos terapéuticos propuestos, se han alcanzado las metas que el análisis
se propuso y se produce de común acuerdo entre analista y paciente. A esta terminación
en sentido técnico la llamamos fin de análisis. En él, se alcanzo la cura.
-imperfecta o irregular, cuando el análisis concluye de manera unilateral, el paciente o
el analista, unilateralmente, decide dar fin al análisis antes que se hayan obtenido los
objetivos. O bien cuando el análisis se concluye debido a circunstancias impuestas
exteriormente. A esta, en sentido técnico se la denomina interrupción de análisis.
Fase final
1937 Freud escribe el análisis terminable e interminable.
Debe ser comprendido en el sentido de que todo análisis tiene el objetivo de terminar, es
acotado en el tiempo, tiene una duración restringida que dependerá del alcance de los
objetivos terapéuticos.
En sentido metapsicológico el análisis es interminable porque no puede acotarse lo
inconsciente, este es insusceptible de tornarse consciente.
El análisis es interminable porque los objetivos terapéuticos del análisis prosiguen aun
cuando el análisis haya terminado. Un buen proceso analítico convierte al analizante en
analítico: aquel provecho que pudo extraer del análisis continuo a lo largo de su vida.
Cuando el análisis concluye el paciente se convierte en analítico.
Es interminable porque prosigue en lo que podríamos llamar el post análisis.
En términos técnicos existen dos formas de terminar el análisis:
-perfecta, acabada, lograda, en sentido técnico se la llama fin de análisis
-es una terminación irregular, imperfecta o inacabada y se produce de manera unilateral
antes de que se hayan obtenido los logros terapéuticos del análisis y se puede deber a
una resistencia del paciente, error del analista o ciertas circunstancias exteriores que
obliguen a la terminación de análisis. En sentido técnico se denomina interrupción de
análisis.
Fin de análisis
Para poder arribar a la indicación de la terminación del tratamiento el analista toma en
consideración una serie de criterios. Es siempre una indicación del analista pero debe
contar con el consenso del analizante.
Hay diferentes criterios que el analista toma en consideración.
Parámetros para identificar el tiempo en el cual debe introducirse la finalización del
análisis. Resulta fundamental el timing, que el analista proponga la finalización del
análisis en el momento oportuno.
Hay 3 tipos de criterios:
-teóricos: remiten a los criterios de curación. Cuando se considera que un sujeto está
curado. En sentido teórico, el psicoanálisis puede ver satisfecho sus criterios de curación
cuando se dan dos condiciones: 1) que se hayan resueltos los síntomas, las inhibiciones
y las angustias por las cuales el sujeto consulto o aquellas que emergieron en el
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transcurso del proceso; 2) que se haya hecho tanto consciente de lo inconsciente, que se
hayan vencido tanto las resistencias, que se haya esclarecido tanto de lo no
comprendido, que no se tema una reaparición del proceso patológico.
El análisis no tiene finalidad profiláctica, no puede prevenir, sino que el psicoanálisis
opera cuando ya hay síntomas, conflictos y padecimientos que ya son actuales y su
génesis es pasada. El psicoanálisis es un procedimiento profiláctico no preventivo.
-clínicos: indicadores observables, del comportamiento o funcionamiento psíquico del
paciente que permiten dar cuenta de que el proceso se encamina a su finalización. En
primer lugar, la modificación de los síntomas tanto de lo síntomas con los cuales se
inicio el tratamiento como de los que pudieron resultar en el proceso. La modificación
del síntoma puede ir desde su resolución optima a la resolución definitiva; esto último
no sucede en todos los casos, en el sentido de que el análisis no puede resolverlo todo y
se da por satisfecho si el síntoma ha disminuido en su frecuencia, en su intensidad o en
la actitud que el paciente ha tenido sobre él.
El síntoma comporta un compromiso secundario porque hay ganancias yoicas.
Cuando los síntomas se instalan en un periodo prolongado de su psiquismo, se produce
un proceso extra que es que, cuando se arraigan de manera duradera en la estructura
psíquica pueden transformarse en rasgos de carácter dejando ser propiamente síntomas
para ser asimilados en la estructura del yo bajo la forma de rasgos de carácter.
Formación reactiva: participa convirtiendo los síntomas en rasgo de carácter, como
rasgos del propio yo. La consecuencia de esto es que el rasgo de carácter es
egosintónico, el yo lo reconoce como propio y ya no lo sufre, pero al no sufrirlo
tampoco pretende cambiarlo. Este se denomina caracteropatízación (alteración
perjudicial del yo; es un límite al análisis, es una fuerza que restringe el alcance del
análisis).
El síntoma es egodistónico, pretende cambiarlo.
Otro criterio clínico es la normalización de la vida sexual, que el sujeto pueda tener
satisfacción sexual de carácter regular, placentero y no conflictivo.
Otro indicador clínico son las modificaciones en las relaciones familiares y sociales, que
se modifiquen los vínculos, tornándose mas flexibles, gratificantes, satisfactorios, de
menor sometimiento, menos masoquistas.
Otro indicador es la disminución de la angustia y de la culpa y que pueda enfrentarlas y
manejarlas de una forma menos patológica.
Un último indicador tiene que ver con los aporte de David Libermann. El mismo parte
de una tesis de que la estructura psíquica del sujeto determina su modalidad
comunicativa, es decir que hay diferentes estilos comunicacionales. Describe diferentes
estilos comunicativos en el proceso analítico en función de la estructura psíquica del
paciente. Rescata un indicador clínico importante para advertir el ingreso a la fase
media y tiene que ver con una modificación del componente musical del lenguaje
(forma del discurso): si el paciente ha obtenido un logro terapéutico algo de su forma de
comunicación también ha variado. El ritmo con el que habla, la entonación se cambian.
-técnicos: cuales son las reglas que definen cuando, como y de que manera se opera en
la finalización. Hay una serie de pautas precisas con las cuales se debe operar la
terminación del análisis. Estas pautas son: que la terminación debe ser indicada por el
analista y someterla al consenso del paciente, en segundo lugar, el analista debe
justificar la terminación, mostrarle por que razón propone la terminación.
La finalización del tratamiento se opera fijando la culminación en dos pasos: en primer
lugar se establece un periodo límite para la terminación que suelen ser entre 2 y 3 meses
de antelación. A medida que se va avanzando en ese transcurso de los meses pautados,
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se establece la fecha de finalización, una vez que se ha establecido la fecha es
irrevocable, debe mantenerse.
Se debe mantener siempre el encuadre, no es aconsejable modificarlo en la fase final
porque esta es parte del trabajo analítico y no es correcto en sentido técnico modificarla
(por ej deshabituar al sujeto: nos vemos cada 15 días, cada un mes y así).
El propósito de esos meses de finalización se busca trabajar los sentimientos de perdida
y de duelo que implica la finalización. Cuando se comunica la finalización del análisis
es habitual que se actualice en el paciente los sentimientos de otros conflictos, otros
duelos.
La fase final debe ser adecuada para que el sujeto pueda aceptar la perdida, separarse
del analista y enfrentar los duelos solo.
Klein en Sobre los criterios para terminación del psicoanálisis: ella plantea que la
parte final del análisis es un duelo.
Plantea que el sujeto pueda recuperar una potencia sexual bien establecida, que pueda
recuperar relaciones objétales del trabajo.
El método analítico busca que el yo se fortalezca y que sea más profundo. No solo se
busca que el yo se estabilice, que tenga más recursos sino que el yo gane profundidad,
que el sujeto que se analiza sea más profundo que tenga mayor riqueza de la vida de
fantasías y expresar más libremente sus emociones.
La terminación del análisis implica un duelo. Aún si se han obtenido resultados
satisfactorios, el final de análisis incluye sentimientos penosos y hace revivir ansiedades
tempranas, culminando en un estado de duelo.
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-resiliencia. Porque se le atribuye al sujeto la responsabilidad individual de modificar
causas que son ajenas a él. Es un concepto adaptacioncita porque propicia la resignación
frente a las causas del sufrimiento.
La toxicidad.
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