Análisis de los Principios Rectores del Derecho Notarial Dominicano
bajo la Ley 140-15
Introducción
Los principios fundamentales del Derecho Notarial constituyen los pilares que le
otorgan autonomía y definen su espacio dentro del ordenamiento jurídico,
diferenciándolo de otras ramas del derecho. Actúan como el nexo entre la existencia
teórica de esta disciplina y su independencia práctica. Son estas bases conceptuales las
que confieren solidez a la función notarial, garantizando que su ejercicio se revista de la
credibilidad, autoridad y validez indispensables.
Con el propósito de profundizar en estos principios y, simultáneamente, comprender el
marco normativo de la Ley 140-15, este análisis se centrará en identificar sus elementos
más relevantes. Finalmente, se realizará una comparación sucinta entre la legislación
actual y la ley que la precedió.
Para comenzar, es esencial señalar que el Derecho Notarial se articula en torno a varios
principios cardinales. El primero de ellos, y quizás el de mayor trascendencia, es
el Principio de Fe Pública o Seguridad Jurídica.
1. Principio de Fe Pública o Seguridad Jurídica
Este principio es la piedra angular que confiere poder y fiabilidad al notario,
constituyendo la base misma de su autoridad. Cuando un notario da fe de un hecho o
acto, se establece una presunción iuris tantum (salvo prueba en contrario) de que lo
certificado es veraz. Esto otorga a cualquier documento notarial un peso legal superior.
La diferencia es sustancial: un acuerdo verbal o un contrato privado carece de la
presunción de verdad que la firma y el sello de un notario le imprimen al acto.
A modo de ejemplo, un contrato de compraventa de un vehículo firmado únicamente
por las partes es susceptible de ser cuestionado con relativa facilidad. En cambio, si
dicho contrato se formaliza ante un notario, el contenido del documento se presume
cierto y adquiere una fuerza legal considerablemente mayor.
Desde una perspectiva más profunda, este principio encarna la confianza y la seguridad
que la sociedad deposita en la función notarial. El notario, al actuar, representa al
Estado, y por ello, un documento que autoriza goza de una robustez probatoria
significativa en un litigio judicial o en cualquier procedimiento administrativo.
Entre sus características destacan:
Presunción de Veracidad: Todo lo que un notario firma y sella se considera
cierto hasta que se demuestre fehacientemente lo contrario. Impugnar un
documento notarial requiere la presentación de pruebas contundentes que
desvirtúen su contenido.
Autoridad delegada: El notario no es un mero redactor de documentos, sino un
profesional del derecho investido de una potestad delegada por el Estado para
certificar la autenticidad de los actos.
Seguridad Jurídica: Este principio aporta orden, certeza y predictibilidad a las
transacciones y negocios jurídicos, brindando a las partes intervinientes la
tranquilidad de que sus acuerdos están debidamente formalizados.
En conclusión, sin el principio de fe pública, el tráfico jurídico estaría expuesto a la
manipulación y la negación constante de los acuerdos, generando una profunda
inseguridad. El notario es, por tanto, más que un simple firmante: es un garante de la
verdad y la seguridad en el ámbito legal.
2. Principio de la Forma
El Derecho Notarial ha experimentado una evolución significativa, fortaleciendo el rol
del notario como garante de la seguridad jurídica. Este principio ha transitado desde un
enfoque meramente formalista hacia uno que privilegia la autenticidad material del acto.
Ya no se trata únicamente de que los documentos cumplan con una estructura externa
correcta, sino de que los actos notariales reflejen de manera fidedigna la voluntad de las
partes y posean plena validez jurídica. Esta evolución se puede desglosar en dos etapas:
Del Formalismo: En el pasado, el énfasis se situaba en la correcta redacción de
los documentos conforme a los requisitos legales, sin una indagación profunda
sobre la autenticidad de la voluntad expresada.
A la Autenticidad: Hoy en día, el notario no solo valida la estructura formal,
sino que certifica la veracidad, legalidad y transparencia del acto. Esto exige que
se asegure de que:
o La manifestación de voluntad de los otorgantes sea libre y exenta de
vicios (error, dolo o violencia).
o El contenido del documento se ajuste a la normativa legal vigente.
o Se salvaguarde la seguridad jurídica de las partes y del sistema en su
conjunto.
3. Principio de Inmediatez
Este principio postula la necesidad de una relación directa y sin intermediarios entre el
notario y las partes que intervienen en el acto jurídico. Implica la presencia física del
notario en el momento de la firma y ejecución del acto, lo que le permite verificar de
primera mano la identidad, capacidad y libre voluntad de los otorgantes.
El objetivo es prevenir fraudes y dotar de máxima transparencia al acto notarial. El
notario da fe de lo que ve, oye y percibe directamente. La inmediatez refuerza la
seguridad jurídica, pues garantiza que el notario posee un conocimiento pleno y directo
de los hechos y circunstancias que rodean el acto que autoriza.
4. Principio de Rogación
El principio de rogación establece que la intervención notarial no es de oficio, sino que
se produce exclusivamente a solicitud de parte interesada. El notario no impone su
función; responde a la necesidad de los ciudadanos que le "ruegan" o solicitan su
participación para dotar de fe pública a un acto o contrato.
Este principio refleja la naturaleza pasiva e imparcial del notario en el inicio de su
actuación. Sin embargo, una vez que su intervención es requerida, su labor se torna
activa, diligente y rigurosa para asegurar que el acto se celebre conforme a derecho.
5. Principio de Unidad del Acto
Este principio dicta que un acto jurídico debe constar de manera completa e indivisible
en un solo instrumento. Todos los elementos esenciales del acto —declaraciones de
voluntad, condiciones, obligaciones y derechos— deben quedar plasmados en un único
cuerpo documental. Esta unidad garantiza una interpretación coherente del acto,
evitando ambigüedades, contradicciones o interpretaciones fragmentadas que podrían
surgir de su división en múltiples textos.
Es fundamental para la validez del acto, asegurando que su contenido sea íntegro y
refleje fielmente la voluntad de los involucrados. Por ejemplo, en contratos complejos,
todas las cláusulas deben estar interrelacionadas en el mismo documento para prevenir
conflictos de interpretación.
6. Principio de Unidad del Registro
En el ámbito registral, este principio establece que cada acto o derecho inscrito debe
vincularse a una única entrada o asiento, sin duplicidades. Es clave en sistemas como el
Registro de la Propiedad, donde cada finca posee un folio real único en el que se
inscriben cronológicamente todos los actos que le afectan.
Esta unidad facilita la gestión registral, previene contradicciones y es la base de la
publicidad registral, permitiendo a terceros conocer de forma clara y precisa la situación
jurídica de un bien. Garantiza que la información del registro sea fiable, coherente y
actualizada, lo cual es crucial para la seguridad del tráfico jurídico y económico.
7. Principio de Unidad del Protocolo
El protocolo notarial, que comprende el conjunto de escrituras matrices y actas
autorizadas por el notario, debe mantenerse como un corpus documental cohesionado e
inalterable. Este archivo oficial, estructurado cronológica y secuencialmente, es
fundamental para preservar la autenticidad y la trazabilidad de los documentos.
La integridad del protocolo es esencial para prevenir fraudes y permite la supervisión y
fiscalización de la función notarial por parte de las autoridades competentes. La unidad
del protocolo refuerza la seguridad jurídica al custodiar la matriz de los actos y la fe
pública que de ellos emana.
8. Principio de Consentimiento
El consentimiento es un requisito sine qua non para la validez de cualquier acto notarial.
Debe ser expresado de manera libre, informada y exenta de vicios. La suscripción del
instrumento por parte de los otorgantes materializa dicho consentimiento. Para que un
documento sea válido, todas las partes deben manifestar su acuerdo sin haber sido
objeto de presiones o engaños. Sin un consentimiento real y efectivo, el acto es nulo.
9. Principio de Publicidad
Por regla general, los actos que autoriza un notario son públicos, lo que significa que su
contenido puede ser conocido por terceros con interés legítimo. Este principio garantiza
la transparencia y la seguridad jurídica. Sin embargo, contempla una excepción notable
para los actos de última voluntad, como testamentos y donaciones por causa de muerte,
los cuales se mantienen en reserva hasta el fallecimiento del otorgante para proteger su
voluntad.
10. Principio de Extrañeidad
Este principio consagra el deber de imparcialidad y objetividad del notario. Establece
una restricción ética y legal que le prohíbe autorizar documentos en los que tenga un
interés personal, directo o indirecto. Asimismo, se extiende la prohibición a actos en los
que intervengan sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de
afinidad. Esta norma previene conflictos de interés y asegura que el notario actúe sin
influencias personales, protegiendo así la confianza pública en su función.
Conclusión Parcial sobre los Principios
En conjunto, estos principios tejen una red de garantías que aseguran la transparencia,
legalidad y confianza en la función notarial. La Fe Pública y la Autenticidad sientan las
bases de la confianza; la Inmediatez y la Unidad del Acto garantizan la correcta
formación del instrumento; la Publicidad y la Unidad de Registro/Protocolo aseguran el
acceso y la seguridad documental; y la Rogación, el Consentimiento y la Extrañeidad
confirman que el notario actúa como un tercero imparcial a instancia de parte y con el
pleno acuerdo de los interesados.
Análisis de los Principios en la Ley 140-15
El artículo 2 de la Ley 140-15 del notariado enumera los principios que rigen el
ejercicio notarial en la República Dominicana, alineando la legislación nacional con el
modelo del notariado latino, caracterizado por su estricto apego a la fe pública y la
seguridad jurídica. A continuación, se analizan estos principios:
1. Fundamentos del Notariado: Las actuaciones notariales en el país asimilan y
consolidan los principios del notariado de tipo latino. Esto implica la adhesión a
un modelo de notario-profesional del derecho que ejerce una función pública y
se integra en las directrices de la Unión Internacional del Notariado (UINL),
asegurando una constante actualización y armonización con estándares globales.
2. Actuación Notarial: Los notarios están comprometidos con el fortalecimiento
de la seguridad jurídica mediante una actuación caracterizada por la
imparcialidad, confiabilidad, eficiencia y un apego irrestricto a la legalidad.
Como dijo Thomas Jefferson, "La imparcialidad es la base sobre la que
descansa la justicia". El notario no actúa en favor de una parte, sino como
garante de la equidad y legalidad del acto.
3. Instrumentos Notariales: El acta auténtica se consagra como el instrumento
por excelencia para formalizar las actuaciones notariales, relegando los actos
bajo firma privada a un rol excepcional para asuntos de menor trascendencia.
Esta jerarquía busca maximizar la seguridad jurídica y reducir el riesgo de
fraudes.
4. Control Notarial: Se establece un doble sistema de control: una supervisión
deontológica y permanente a cargo del Colegio Dominicano de Notarios, y una
potestad disciplinaria superior, para las faltas más graves, ejercida por la
Suprema Corte de Justicia. Este esquema garantiza una fiscalización rigurosa de
la función notarial.
5. Institucionalidad Notarial: Se prohíbe el proselitismo político-partidario
dentro del Colegio de Notarios para preservar su unidad, independencia y
objetividad. Se busca que las decisiones de la institución estén libres de
influencias que puedan comprometer su imparcialidad.
6. Rectitud Notarial: La integridad del notario debe ser absoluta, observando
principios éticos y constitucionales no solo en su ejercicio profesional, sino
también en su vida pública y privada. Winston Churchill afirmó: "La
responsabilidad es el precio de la grandeza". El notario debe ser un modelo de
ética y responsabilidad.
7. Igualdad: Se prohíbe categóricamente cualquier forma de discriminación por
razones de raza, religión, ideología, género u otra condición. Como señaló
Thomas Paine, "La igualdad ante la ley es el principio más noble de la justicia".
Este principio asegura un trato justo y equitativo para todas las personas.
8. Seguridad Jurídica: Investidos de fe pública, los notarios deben procurar que
todos los actos en los que intervienen doten de certeza y transparencia al tráfico
jurídico y económico del país, asegurando que sean verídicos y conformes a la
ley.
9. Impulso de la Función Notarial: Es una obligación del Colegio Dominicano de
Notarios promover y difundir la importancia de la función notarial en
instituciones públicas y privadas, fortaleciendo su presencia y relevancia en el
quehacer jurídico nacional.
Análisis Comparativo: Ley Vigente 140-15 vs. Ley Derogada 301
La Ley 140-15 introduce una modernización significativa frente a la Ley 301,
adaptando la función notarial a las nuevas exigencias sociales y legales. A continuación,
se comparan sus diferencias clave:
1. Enfoque Normativo:
Ley 301: Presentaba un enfoque tradicional, con el notario en un rol más pasivo
y formalista, centrado en la redacción y autorización de documentos.
Ley 140-15: Moderniza la función, asignando al notario un papel proactivo en el
control de legalidad, la prevención del fraude y el asesoramiento a las partes.
2. Requisitos para el Ejercicio Notarial:
Ley 301: Los requisitos de acceso eran más laxos, con menor énfasis en la
formación continua.
Ley 140-15: Eleva el estándar profesional, exigiendo cinco años de ejercicio
como abogado y una capacitación especializada, además de promover la
formación permanente.
3. Funciones del Notario:
Ley 301: Concebía al notario principalmente como un redactor de documentos.
Ley 140-15: Amplía sus funciones para incluir la prevención de conflictos, la
verificación exhaustiva de la legalidad del acto y el control de la capacidad
jurídica de los otorgantes.
4. Responsabilidad del Notario:
Ley 301: La responsabilidad estaba más acotada a aspectos administrativos.
Ley 140-15: Introduce un régimen de responsabilidad civil, penal y
administrativa más robusto para casos de negligencia, corrupción o actos
fraudulentos.
5. Cantidad y Distribución:
Ley 301: Permitía una mayor cantidad de notarios en proporción a la población.
Ley 140-15: Establece un límite más estricto (un notario por cada 10,000
habitantes), regulando la oferta para mejorar la calidad del servicio.
En síntesis, la Ley 140-15 no es una mera actualización, sino una reforma estructural
que refleja una visión más rigurosa y moderna de la función notarial. Su objetivo es
claro: fortalecer la transparencia, la seguridad jurídica y la profesionalización del
notariado dominicano.
Bibliografía
Castillo, Ogando, Nelson Rudys. Manual de Derecho Notarial, Tomo I, 2007.
Ley 140-15 del Notariado.
Ley 301 del Notariado (derogada).