Pierre Bourdieu (1987) – Las formas del capital
Bourdieu busca ampliar el concepto clásico de capital, mostrando que no existe solo el
capital económico, sino que también hay capital cultural y capital social, igualmente
determinantes para las posiciones sociales de los individuos.
Propone una teoría integral donde el capital es un recurso acumulable y convertible,
que estructura los campos sociales.
1. ¿Qué es el capital?
• Es un acumulado de trabajo (material o simbólico) que puede apropiarse.
• Se acumula históricamente y puede generar beneficios sociales si se reconoce como
legítimo.
• Permite a los agentes ocupar posiciones diferenciales en los campos sociales.
• Es siempre un poder relacional: su valor depende del campo en que se inserta.
2. Tipos de capital
A. Capital económico
• Dinero y bienes materiales.
• Directamente convertible en dinero y puede institucionalizarse como propiedad.
• Es el tipo más “visible” y generalmente puede convertirse en otras formas de capital.
B. Capital cultural: Se presenta en tres estados:
1. Incorporado (o encarnado):
• Se manifiesta en los hábitos corporales y mentales, en el “saber ser”.
• Requiere tiempo y esfuerzo personal para adquirirse.
• Ejemplo: estilo de lenguaje, gusto por ciertas obras, saber comportarse.
2. Objetivado:
• Bienes culturales materiales: libros, obras de arte, instrumentos.
• Su posesión no implica automáticamente poseer el capital incorporado para usarlos
“correctamente”.
3. Institucionalizado:
• Reconocimiento oficial del capital cultural: diplomas, títulos, certificados.
• Garantiza la “convertibilidad” del capital cultural a capital económico y simbólico.
Bourdieu destaca que la herencia del capital cultural (implícita en la
socialización familiar) es crucial para la reproducción de las clases sociales.
C. Capital social
• Red de relaciones sociales duraderas (familia, amigos, contactos).
• Su mantenimiento exige inversión constante (tiempo, afecto, obligaciones
simbólicas).
• Puede ser convertido en capital económico o cultural (por ejemplo, acceder a
empleos por “contactos”).
3. Conversión de capitales: Una de las tesis más potentes de Bourdieu: los
diferentes capitales son convertibles entre sí, aunque con costos específicos.
• Ejemplos: Un empresario (capital económico) puede pagar una educación de élite
para sus hijos → capital cultural. Una persona con relaciones políticas (capital social)
puede conseguir contratos o puestos laborales → capital económico. Un académico
reconocido (capital cultural institucionalizado) puede obtener prestigio o cargos →
capital simbólico.
Esta lógica permite entender la reproducción social, es decir, cómo las clases
dominantes logran mantener su posición a través de distintas formas de capital y sus
conversiones.
4. Capital simbólico: Aunque no es presentado como un cuarto tipo formal, Bourdieu
lo menciona como la forma de legitimación que adoptan los otros capitales cuando son
reconocidos como válidos en un campo.
• Es el capital “invisible”, porque parece natural.
• Ejemplo: el prestigio asociado a una universidad de élite; el “carisma” de una
figura pública; la fama de un artista.
El capital simbólico es lo que permite que otras formas de capital no parezcan
“interés” o “estrategia”, sino “mérito”, “talento” o “vocación”.
5. Reproducción social: Bourdieu demuestra que las diferentes clases sociales no
solo se distinguen por tener más o menos capital económico, sino por tener diferentes
combinaciones y volúmenes de capitales.
• Las clases dominantes logran mantener su posición porque transmiten todo tipo de
capital a sus hijos: cultural, social y simbólico.
• La escuela, en vez de “igualar”, legitima las desigualdades preexistentes al tratar
como “mérito” lo que en realidad es herencia de capital cultural.
Frases del texto
• “El capital cultural, en su forma incorporada, no puede transmitirse instantáneamente
como un título o como una herencia.”
• “El capital simbólico es la forma que adquieren las distintas especies de capital
cuando son percibidas y reconocidas como legítimas.”
Por estructuralismo quiero decir que existen en el social mismo, y no solamente
en los sistemas simbólicos, lenguaje, mito, etc., estructuras objetivas,
independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes, que son
capaces de orientar o de coaccionar sus prácticas o sus representaciones. Por
constructivismo quiero decir que hay una génesis social de una parte, de los
esquemas de percepción, de pensamiento y de acción que son constitutivos de
los que llamo habitus, y por otra parte estructuras, y en particular de lo que
llamo campos y grupos, especialmente los que se llama generalmente las
clases sociales.
La ciencia social, tanto en antropología como en sociología o en historia, oscila
entre dos puntos de vista aparentemente incompatibles, dos perspectivas
aparentemente inconciliables: el objetivismo y el subjetivismo. Por un lado,
puede tratar los hechos sociales como cosas, y dejar así de lado todo
conocimiento en la existencia social. Por otro lado, puede reducir el mundo
social a las representaciones que de él se hacen los agentes, consistiendo
entonces la tarea de la ciencia social en producir un “informe de los informes”
producidos por los sujetos sociales.
Pero, así como el subjetivismo inclina a reducir las estructuras a las
interacciones, el objetivismo tiende a deducir las acciones y las interacciones
de la estructura. Así, el error principal, el error teoricista que se encuentra en
Marx, constituye en trata las clases en el papel como clases reales, en concluir
de la homogeneidad objetiva de las condiciones, de los condicionamientos, que
resulta de la identidad de posición en el espacio social, la existencia en tanto
grupo unificado, en tanto clase, la noción de espacio social permite escapar a
la alternativa del nominalismo y del realismo en materia de clases sociales.
Por lo tanto, las representaciones de los agentes varían según su posición y
según su habitus, como sistema de esquemas de percepción y de apreciación,
como estructuras cognitivas y evaluativas que adquieren a través de la
experiencia duradera de una posición en el mundo social. El habitus es a la vez
un sistema de esquema de producción de prácticas y un sistema de esquemas
de percepción y de apreciación de las prácticas. Y, en los dos casos, sus
operaciones expresan la posición social en la cual ha sido construido.
A través de la distribución de las propiedades, el mundo social se presenta,
objetivamente, como un sistema simbólico que está organizado según la lógica
de la diferencia, de la distancia diferencial. El espacio social tiende a funcionar
como un espacio simbólico, un espacio de estilos de vida y de grupos de
estatus, caracterizados por diferentes estilos de vida.
Así, la percepción del mundo social es el productor de una doble
estructuración: por el lado objetivo, está socialmente estructurada porque las
propiedades atribuidas a los agentes o a las instituciones se presentan en
combinaciones que tienen probabilidades muy desiguales.
Por el lado subjetivo, está estructurada porque los esquemas de percepción y
de apreciación expresan el estado de las relaciones de poder simbólico.
Por el hecho de que el capital simbólico no es otra cosa que el capital
económico o cultural cuando es conocido y reconocido, cuando es conocido
según las categorías de percepción que impone, las relaciones de fuerza
tienden a reproducir y a reforzar las relaciones de fuerza que constituyen la
estructura del espacio social. Más concretamente, la legitimación del orden
social no es el producto, como algunos creen, de una acción deliberadamente
orientada de propaganda o de imposición simbólica, resulta del hecho de que
los agentes aplican a las estructuras objetivas del mundo social estructuras de
percepción y de apreciación que salen de esas estructuras objetivas y tienden
por eso mismo a percibir el mundo como evidente.
Conclusión: Bourdieu redefine el concepto de capital para mostrar cómo las
desigualdades sociales se reproducen más allá del dinero. Introduce el capital cultural
y social como formas centrales de poder social, y explica cómo estos se convierten
entre sí.
Este modelo permite entender cómo opera la dominación simbólica y la reproducción
de las clases, especialmente a través de la educación, la cultura y las redes sociales.
Thompson – Los medios y la modernidad, Capítulo 3: “El desarrollo
de la interacción mediática”
Thompson analiza cómo los medios de comunicación han transformado las formas
tradicionales de interacción social, dando lugar a nuevas formas de presencia,
actuación y comunicación a distancia. Introduce los conceptos clave de interacción
mediática y casi-interacción mediática, en contraposición a la interacción cara a cara, y
examina sus implicancias sociales, culturales y políticas.
1. Tres tipos de interacción:
Interacción cara a cara: Relación directa entre individuos que comparten un
contexto espacio-temporal. Es dialógica, permite respuestas inmediatas, rica en
señales simbólicas (gestos, tono, miradas).
Interacción mediática: Comunicación a través de medios técnicos (cartas,
libros, teléfono). Bidireccional pero separada en espacio/tiempo; necesita
habilidades como leer/escribir.
Casi-interacción mediática: Comunicación a través de medios como la
televisión, donde no hay simetría entre emisor y receptor. Unidireccional,
masiva, sin posibilidad de respuesta directa. El receptor es invisible para el
emisor.
La casi-interacción mediática es un fenómeno moderno: el receptor no
puede responder directamente, pero el mensaje tiene alcance amplio y afecta
la percepción social de la realidad.
2. Separación entre contexto de producción y contexto de recepción
• En la interacción mediada, los contextos se separan.
• El mensaje puede viajar en el tiempo y el espacio, alcanzando una audiencia
masiva, lejana y heterogénea.
• Esto genera una desincronización entre el acto de emisión y el acto de
recepción.
3. Acción a distancia
Thompson distingue dos formas:
• Actuar para otros no presenciales: cuando se actúa sabiendo que hay una
audiencia distante. Ej.: un político en un acto televisado.
• Actuar en respuesta a otros no presenciales: cuando se reacciona a mensajes
mediáticos recibidos (comentarios, noticias, etc.).
Estas nuevas formas son posibles gracias a los medios y constituyen un nuevo
tipo de práctica social.
4. Actividad mediática cotidiana
• Acciones cotidianas que son filmadas y transmitidas.
• Hay distintos niveles:
• Sin saber que hay cámaras (ej. vigilancia).
• Sabiendo que puede haber cámaras (comportamiento condicionado).
• Dirigidas específicamente a una audiencia (actos mediáticos planificados).
A. “Casi-interacción” (inspirada en Goffman)
• Thompson retoma el concepto de “región anterior” de Goffman, donde los
actores regulan su comportamiento para proyectar una imagen.
• En los medios, el público está ausente físicamente, pero presente en la
conciencia del emisor, lo que modifica las formas de actuar.
B. Apropiación (concepto central)
• Es el proceso por el cual los individuos incorporan los mensajes mediáticos a
su propia vida.
• Inicia en la recepción, pero se extiende:
• Se comenta con otros.
• Se reelabora en la conversación.
• Se transforma en nuevas representaciones (reapropiación simbólica).
C. Elaboración discursiva
• Etapa posterior a la apropiación: se genera cuando los mensajes se discuten,
reinterpretan o circulan entre personas que no estuvieron en la interacción
original.
• Esto puede crear audiencias secundarias.
D. Mediatización extendida
• Proceso por el cual los medios hablan de otros medios.
• Ejemplo: un diario informa sobre una entrevista televisiva; un programa
comenta lo dicho en otro.
• Este circuito autoreferencial genera una dinámica en la que el contenido se
retroalimenta y circula de modo continuo.
Implicancias sociales
• La televisión crea una forma de “presencia virtual” que cambia las dinámicas
de poder, intimidad e influencia.
• Las acciones ya no se dirigen solo al interlocutor inmediato, sino a una
audiencia amplia y distante.
• El campo de interacción se globaliza, haciendo más complejo e impredecible
el cambio social.
En The Media and Modernity, Thompson desarrolla una teoría interaccional de
los medios de comunicación que distingue entre tres tipos básicos de
interacción: la interacción cara a cara, la interacción mediada y la cuasi-
interacción mediada. A la luz de la revolución digital y el crecimiento de
Internet, este artículo introduce un cuarto tipo: la interacción mediada en línea.
Basándose en la distinción de Goffman entre regiones frontales y regiones
posteriores, Thompson muestra cómo la cuasi-interacción mediada y la
interacción en línea mediada crean nuevas oportunidades para la fuga de
información y contenido simbólico de las regiones posteriores a las regiones
frontales, con consecuencias que pueden ser embarazosas, perjudiciales y, en
ocasiones, enormemente perturbadoras. El creciente papel de la cuasi-
interacción mediada y de la interacción mediada en línea ha reconstruido el
campo político, de modo que la vida política se desarrolla ahora en un entorno
informativo mucho más difícil de controlar, creando un escenario
permanentemente inestable en el que las filtraciones, revelaciones y
desvelamientos son siempre capaces de desbaratar los planes mejor trazados.
La intención de Los Media y la Modernidad era desarrollar una forma de pensar
sobre los medios de comunicación que tuviera un carácter profundamente
social, o sociológico, y que tratara el desarrollo de los medios de comunicación
como una parte fundamental y constitutiva de la formación de las sociedades
modernas. Al desarrollar esta forma de pensar, no abogaba por un enfoque
centrado en los medios de comunicación: al contrario, sostenía que los medios
no son más que uno de los varios factores importantes que configuran la
formación de las sociedades modernas, y que éstos sólo pueden entenderse
adecuadamente en términos sociológicos. Propuso una teoría particular de los
medios de comunicación, que denominé "teoría interaccional".
La idea básica es que, si se quieren entender los medios de comunicación y su
impacto, hay que analizarlos en relación con los tipos de acción e interacción
que posibilitan y crean.
El primer tipo de interacción que distinguí en Los media y la Modernidad es lo
que podríamos llamar interacción cara a cara. Tiene tres características
definitorias: se produce en un contexto de copresencia, un escenario espacio-
temporal común; es de carácter dialógico, en el sentido de que implica, al
menos potencialmente, un flujo bidireccional de información y comunicación; e
implica una multiplicidad de señales simbólicas: gestos y expresiones faciales,
así como palabras, olores y tacto (al menos potencialmente) y otros sonidos y
señales visuales.
El segundo tipo de interacción es lo que yo llamo "interacción mediada", cuyo
ejemplo perfecto es la conversación telefónica, aunque también incluiría la
escritura de cartas y buena parte de lo que hacemos ahora con el correo
electrónico. Implica el uso de un medio técnico de comunicación que permite
transmitir información o contenido simbólico a individuos que se encuentran
alejados en el espacio o en el tiempo, o en ambos. Por tanto, las características
espaciales y temporales de la interacción mediada son muy diferentes de las
de la interacción cara a cara. La interacción mediada se "estira" a través del
espacio y el tiempo, de tal manera que los individuos pueden interactuar entre
sí aunque no compartan un escenario
espacio-temporal común. La interacción mediada es de carácter dialógico, pero
suele implicar una cierta limitación de la gama de señales simbólicas.
El tercer tipo de interacción es lo que yo llamo "cuasi-interacción mediada", es
decir, el tipo de interacción creada por los medios de comunicación que antes
se llamaban
"comunicación de masas", como los libros, los periódicos, la radio, la televisión,
etc., aunque el término "comunicación de masas" es engañoso y es mejor
dejarlo de lado. Al igual que la interacción mediada, la cuasi-interacción
mediada también implica la ampliación de las relaciones sociales a través del
espacio y el tiempo, y supone una cierta limitación de la gama de pistas
simbólicas. Pero la cuasi-interacción mediada difiere de la interacción mediada
en dos aspectos clave: en primer lugar, es de carácter monológico, en el
sentido de que el flujo de comunicación es en gran medida
unidireccional (de ahí lo de "cuasi-interacción"); y en segundo lugar, está
orientada a una gama indefinida de posibles destinatarios; es decir, es abierta,
a diferencia de una conversación telefónica que es punto a punto y orientada a
una persona concreta que está al otro lado de la línea telefónica. Pero lo
importante aquí es insistir en que
nuestra relación con medios como la prensa y la televisión es una forma de
interacción: cuando vemos la televisión o leemos un periódico o un libro, no
sólo "recibimos" o "consumimos" un producto médico, sino que entramos en un
tipo distinto de interacción social con otras personas alejadas en el espacio y
quizá también en el tiempo.
¿Cuáles son las características de esta nueva forma de interacción?
Al igual que otras formas de interacción mediada, implica la ampliación de las
relaciones sociales a través del espacio y el tiempo, así como una cierta
limitación de la gama de pistas simbólicas. Pero difiere de los otros dos tipos de
interacción mediada en dos aspectos clave: a diferencia de la cuasi-interacción
mediada, es de carácter dialógico; y a diferencia de la interacción mediada (por
ejemplo, las conversaciones telefónicas), está orientada hacia una multiplicidad
de otros destinatarios -es de muchos a muchos en lugar de uno a uno.
Por tanto, podemos especificar los cuatro tipos de interacción y distinguir entre
ellos utilizando cuatro características clave:
●constitución espacio-temporal ● gama de señales simbólicas ● grado de
interactividad ● orientación de la acción.
Tras distinguir entre estos cuatro tipos de interacción, permítanme añadir
inmediatamente cuatro importantes matizaciones y aclaraciones. En primer
lugar, no quiero sugerir que esta Tipología sea fija para siempre, ni que las
líneas de demarcación entre los distintos Tipos de interacción sean siempre
nías: no lo son. Las tecnologías cambian constantemente, y a medida que
cambian también lo hacen nuestras formas de utilizarlas para interactuar y
comunicarnos con los demás.
El segundo punto es que, al distinguir estos cuatro tipos de interacción, no
quiero sugerir que cada caso real de interacción en la vida cotidiana refleja uno
de estos Xpos.
En los contextos reales de la vida cotidiana, estos diferentes Tipos de
interacción suelen entretejerse de forma compleja y las personas se mueven
constantemente entre ellos, o incluso interactúan de varias formas diferentes
simultáneamente; por ejemplo, puedes estar viendo la televisión y manteniendo
una conversación cara a cara con un amigo o familiar al mismo tiempo, y
mientras lo haces, es posible que suene su teléfono móvil e inicie otra
conversación al mismo tiempo.
El tercer punto es que, aunque los SNS ofrecen un escenario perfecto para la
interacción mediada por Internet, no es la única forma de interacción o
comunicación que tiene lugar en estos sitios. No existe una correlación unívoca
entre un sitio o plataforma, por un lado, y una forma de interacción, por otro. La
mayoría de los SNS son plataformas polifacéticas que combinan diferentes
funciones y aplicaciones para permitir a los usuarios comunicarse e interactuar
con otros de diversas maneras.
El cuarto y último punto es que los distintos tipos de interacción mediada, y los
medios de comunicación con los que se entretejen, están siempre integrados
en organizaciones sociales de diversos tipos y, como todas las organizaciones
sociales, estas organizaciones están estructuradas de determinadas maneras.
Del mismo modo que la interacción cara a cara siempre tiene lugar en
contextos o "campos" estructurados, la interacción mediada siempre está
integrada en organizaciones que desarrollan, controlan y ponen a disposición,
en determinadas condiciones, los medios de comunicación que permiten que
tenga lugar la interacción mediada.
La tipología que he esbozado aquí es similar en algunos aspectos a las tres
formas de comunicación distinguidas por Castells en El poder de la
comunicación, pero también difiere en ciertos aspectos. Castells distingue entre
lo que denomina "comunicación interpersonal", "comunicación de masas" y
"autocomunicación de masas", entendiendo por esta última "una nueva forma
de comunicación interactiva (...) caracterizada por la capacidad de enviar
mensajes de muchos a muchos, en Tiempo real o en tiempo elegido, y con la
posibilidad de utilizar la comunicación punto a punto, narrowcasting o
broadcasting, dependiendo del propósito y las características de la práctica
comunicativa pretendida".
Mientras que la noción de Castells de comunicación interpersonal corresponde
a lo que yo llamo interacción cara a cara y su noción de comunicación de
masas corresponde a lo que yo llamo cuasi-interacción mediada, su noción de
autocomunicación de masas fusiona dos formas de interacción que me gustaría
distinguir: lo que yo llamo interacción mediada e interacción mediada en línea.
La diferencia entre estas dos formas de interacción no radica en su carácter
dialógico (ambas son dialógicas o interactivas, al menos potencialmente) o en
el medio utilizado (ambas pueden implicar el uso de dispositivos digitales como
teléfonos móviles, aunque la interacción mediada también puede implicar el
uso de otros medios, incluido el adecuado bolígrafo sobre papel), sino más bien
en la orientación de la acción: la interacción mediada está orientada hacia un
otro específico, es decir, es punto a punto. La interacción mediada está
orientada a un interlocutor concreto, es decir, es de punto a punto, mientras
que la interacción mediada en línea está orientada a una pluralidad de
interlocutores distantes, es decir, es abierta.
Una vez distinguidos estos cuatro tipos de interacción, quiero profundizar en el
análisis de la organización social de estos diferentes tipos de interacción. Para
ello, voy a tomar prestada la útil distinción de Goffman entre la "región
delantera" y la "región trasera" de la acción. Cualquier acción o actuación se
desarrolla en un marco interactivo concreto que implica ciertos supuestos y
convenciones, así como características físicas y de otro tipo -mobiliario,
decoración, "atrezzo", disposición, etc.-que forman parte del escenario. Un
individuo que actúa dentro de este marco adaptará su comportamiento al
mismo, tratando de proyectar una imagen de sí mismo que sea más o menos
compatible con el marco y con la impresión que el individuo desea transmitir.
Este marco de acción y los rasgos que acentúan los individuos que actúan en
él constituyen lo que Goffman denomina la "región frontal".
Antes del desarrollo de la prensa escrita y otros medios de comunicación, los
gobernantes políticos interactúan principalmente con otros miembros de la élite
política en los círculos relativamente cerrados de la asamblea o la corte. Su
visibilidad se limitaba a aquellos con los que interactúan cara a cara en estos
lugares comunes del poder político. Había ocasiones en las que los
gobernantes se presentaban ante audiencias más amplias que incluían, entre
otros, a algunos de los súbditos sobre los que gobernaban. Sin embargo, con el
desarrollo de los medios de comunicación impresos y, posteriormente,
electrónicos, los gobernantes políticos pudieron interactuar con los súbditos
sobre los que gobernaban y hacerse visibles para ellos de formas que antes
simplemente no eran posibles. La relación entre gobernantes y súbditos se vio
cada vez más moldeada por las características de la cuasi-interacción
mediada, y el propio campo político se reconstruyó en parte por estas nuevas
formas de acción e interacción.
Entre las consideraciones institucionales figuraba el hecho de que cualquier
medio de comunicación de este tipo siempre formaba parte de una
organización que implicaba grandes concentraciones de recursos y personal
que tenían sus propios intereses y objetivos. Los periodistas y otros
profesionales de los medios de comunicación nunca fueron transmisores
neutrales, sino siempre partes interesadas que, al facilitar y producir la
comunicación mediada, también la enmarcan de determinadas maneras,
basándose en normas y códigos éticos específicos del campo de los medios de
comunicación y en prioridades específicas de sus organizaciones para orientar
sus decisiones y prácticas.
Al concebirse a sí mismos como profesionales de los medios de comunicación
con sus propios códigos de conducta y sus propios objetivos, los periodistas y
otros profesionales desempeñaron, y siguen desempeñando, un papel
importante en la configuración de las formas en que los líderes políticos,
actuales y aspirantes, pueden aparecer ante los demás y, en términos más
generales, en la configuración de lo que se comunica a quién y lo que se hace
visible y lo que no. Estos actores organizativos se convierten en guardianes
que determinan los flujos de comunicación, las formas en que se presentan los
mensajes y el contenido simbólico y la visibilidad o invisibilidad de los actores
sobre el terreno.
Parte de la importancia del creciente papel de la acción mediada en línea en el
ámbito político radica en que altera las funciones establecidas de estos
guardianes institucionales. El poder de las organizaciones mediáticas
establecidas para configurar la agenda se ve alterado por la aparición de una
plétora de nuevos actores capaces de utilizar los medios de comunicación para
interactuar con otros, eludiendo los canales establecidos de cuasi-interacción
mediada. Además, al permitir que cualquier agente de la red se comunique con
los demás, se atenúa el poder de los profesionales de los medios de
comunicación para configurar la agenda. Ahora deben competir con un número
creciente de plataformas, fuentes de información y actores capaces de
comunicarse con otros distantes sin pasar por los canales controlados por las
organizaciones mediáticas establecidas.
Aunque la aparición de estas nuevas formas de interacción y visibilidad
creadas por el uso de los medios de comunicación ha reconstruido el campo
político y ha creado nuevas oportunidades tanto para los líderes políticos como
para los ciudadanos de a pie de participar en la vida política e interactuar con
los demás, también ha creado nuevas obligaciones y nuevos riesgos. Nuevas
obligaciones porque los líderes políticos, actuales y aspirantes, no pueden
dejar de adaptarse a las nuevas formas de acción e interacción mediadas que
ahora constituyen en parte el campo político.
Tienen que adaptar sus formas de actuar y de hablar a estas nuevas
condiciones.
Tienen que prestar mucha atención a su aspecto, su forma de vestir, su
manera de hablar y de relacionarse con los demás a través de formas de
interacción mediadas; en otras palabras, Tienen que prestar mucha atención a
lo q u e podríamos llamar "la gestión de la visibilidad". En realidad, ahora no
tienen otra alternativa: no se trata sólo de una oportunidad, sino de una
obligación, algo que tienen que hacer; forma parte de la estructura de un
campo que está construido en parte por la visibilidad mediada.
Conclusión:
• Thompson ofrece un marco conceptual para analizar cómo los medios
transforman las formas de actuar y relacionarse en la sociedad moderna.
• Su enfoque desnaturaliza la experiencia mediática, mostrando que es
estructuralmente diferente a la interacción tradicional.
• Introduce conceptos analíticos útiles (casi-interacción, apropiación,
mediatización extendida) que permiten estudiar los efectos sociales, simbólicos
y políticos de los medios.
Gregory Bateson – Una teoría del juego y de la fantasía
Bateson expone una serie de generalizaciones que constituyeron la base de su
teoría psiquiátrica.
- La comunicación verbal humana puede operar y siempre opera en muchos
niveles contrastantes de abstracción. Desde el nivel denotativo, surgen dos
direcciones:
- nivel metalingüístico: mensajes implícitos o explícitos en que el tema del
discurso es el lenguaje.
- nivel metacomunicativo: tienen por tema la relación entre los hablantes.
La mayoría de estos permanecen implícitos.
- Uno de los estadios más importantes de la evolución de la comunicación es
cuando el organismo cesa gradualmente de responder de manera enteramente
“automática” a los estados afectivos-signo del otro y se hace capaz de
distinguir el signo en cuanto señal. Recién ahí el individuo advierte la
posibilidad de comunicarse en la multiplicidad de niveles mencionada.
- Observando a monos jugando, concluye que los animales tienen por lo menos
una apercepción (consiente o inconsciente) de que los signos sobre los cuales
se metacomunican son señales. El juego, el no combate, sólo podía producirse
si los organismos participantes eran capaces de cierto grado de meta
comunicación que trasmitiera “esto es un juego”.
Bateson busca entender cómo se comunican los marcos de interpretación en la
interacción humana, en especial en contextos de juego, simulación, arte y
comunicación no literal.
El texto inaugura lo que luego será la teoría de los marcos y plantea las
paradojas de la comunicación, claves para la cibernética, la teoría de sistemas
y las escuelas de Palo Alto y la pragmática de la comunicación humana.
1. Metacomunicación: Es comunicación sobre la comunicación. Incluye
señales, gestos o contextos que indican cómo debe interpretarse un mensaje.
• Ejemplo: si un perro muerde jugando, su lenguaje corporal comunica “esto es
un juego” → esa es una metaseñal. Sin metacomunicación, no podríamos
distinguir si alguien está bromeando, actuando, mintiendo o diciendo la verdad.
2. Paradoja de la comunicación
• Se produce cuando un mensaje incluye una afirmación y una negación
simultáneamente, generando confusión.
• Bateson analiza el juego como un campo ideal para estudiar esta paradoja: en
el juego se finge atacar, pero no es un ataque real.
• El enunciado “esto es un juego” tiene estructura paradójica, porque implica
“esto no es real, pero lo hacemos como si lo fuera”.
3. Marco
• Un marco es un conjunto de reglas interpretativas que permiten comprender
qué tipo de interacción estamos teniendo.
• Por ejemplo, en una obra de teatro, el marco indica: “esto no es verdad literal,
sino una representación”.
• Cambiar el marco implica redefinir el sentido de la conducta (una caricia
puede ser seductora o agresiva, según el marco).
Bateson estudia cómo los animales también usan señales de marco,
especialmente en el juego.
4. Juego y fantasía
• El juego es un tipo especial de actividad donde las acciones están
“suspendidas” de sus consecuencias reales.
• Es una forma de aprendizaje metacomunicacional: aprendemos a interpretar
señales de intención, límites, roles, etc.
• Bateson afirma que los animales que juegan (mamíferos superiores) tienen
capacidad para esta forma de abstracción.
Las paradojas del juego
- Advierte que este mensaje genera una paradoja porque constituye una
enunciación negativa que contiene, a su vez, una metaenunciación negativa
implícita. Decir “esto es un juego” sería decir:
“Las acciones a las que estamos dedicados ahora no denotan lo que
denotarían aquellas acciones en cuyo lugar están”. En otras palabras,
“denotarían acciones de no-juego”.
- En este punto, Bateson da cuenta de que ningún mensaje consiste en los
objetos que denota. El lenguaje mantiene con los objetos que denota la misma
relación que mantiene un mapa con el territorio que representa. Su hipótesis es
que esto es así porque la comunicación denotativa es sólo posible después de
la evolución de complejo conjunto de reglas metalingüísticas que rigen la
manera como las palabras y las oraciones gramaticales deben referirse a los
objetos y a los sucesos.
- La amenaza (similar al juego). El puño cerrado que se esgrime en la amenaza
es diferente del puñetazo, pero se refiere a un puñetazo futuro posible (pero
que, de momento, no existe).
- La paradoja se encuentra en que los animales que juegan, no sólo no quieren
decir lo que están diciendo, sino que se comunican sobre algo que no existe.
La dentellada juguetona no sólo no denota lo que denotaría el mordisco que
representa sino que, además, el mordisco es ficticio.
- Pero para distinguir eso será necesario examinar la naturaleza del marco en
que se desarrolla la interacción. El funcionamiento de los marcos puede
explicarse también mediante la paradoja de Epiménides, mediante la cual la
proposición “Todos los enunciados que están dentro de este marco son falsos”
es autocontradictoria sobre ella misma.
A. Teoría de la tipificación de los mensajes
• Un mensaje puede clasificarse según su tipo: literal, irónico, metafórico,
lúdico, etc.
• Esa tipificación no está en el contenido, sino en la metacomunicación que
acompaña al mensaje.
• Bateson dice: “Todo mensaje lleva consigo el mensaje: ‘esto es el tipo de
mensaje que es’”.
B. Niveles lógicos de la comunicación
• La comunicación funciona en distintos niveles lógicos: contenido y relación.
• Esto anticipa la formulación que luego harán Watzlawick, Beavin y Jackson
sobre los axiomas de la comunicación:
• “Toda comunicación tiene un contenido y un aspecto relacional”.
• La falta de coherencia entre los niveles lógicos puede generar paradojas y
patologías comunicativas.
Influencia y legado: Este texto es fundamental para:
• La cibernética de segundo orden (teoría de sistemas autoreferenciales).
• La Escuela de Palo Alto y sus estudios sobre comunicación familiar y terapia.
• La teoría del doble vínculo (double bind), desarrollada luego por Bateson para
explicar ciertos esquemas comunicativos en la esquizofrenia.
• Las teorías modernas sobre performance, teatro, juego y simulacro (incluso
en autores como Goffman o Baudrillard).
• “En todo juego hay un enunciado implícito: esto no es lo que parece.”
• “Los animales aprenden que ciertas señales indican juego y no agresión.”
• “La metacomunicación es esencial para la vida social compleja.”
Ejemplos ilustrativos del texto
Ejemplo
Qué muestra: Dos perros se muerden jugando Que se puede actuar una pelea
sin que sea una agresión real → se comunica “esto es un juego”.
El teatro: Actores y espectadores comparten un marco que define que lo
representado no es real.
Ironía o broma: Solo pueden ser entendidas si el receptor reconoce el marco
metacomunicativo.
La psicoterapia y el juego
La psicoterapia es un intento de cambiar los hábitos metacomunicativos del
paciente. Antes de la terapia, éste piensa y opera en términos de determinado
juego de reglas para formar y comprender los mensajes.
Una vez concluida exitosamente la terapia, el sujeto opera en términos de un
juego de reglas diferentes. Mientras no se cambien las reglas que gobiernan el
juego, no se producirá cambio terapéutico. Las reglas de esta clase son, en
general, no verbales e inconsciente. Tanto en el juego como en la terapia, los
mensajes guardan una relación especial. De la misma manera que el
pseudocombate del juego no es un combate real, el pseudoamor y el
pseudoodio de la terapia no son amor y odio reales. Las reglas del proceso
psicoterapéutico son implícitas pero están sujetas al cambio. Por eso la terapia
no tiene el carácter rígido de un juego de canasta sino más bien el de un
sistema evolutivo de interacción.
Hablar de “ensalada de palabras” dentro del marco de referencia de la terapia
no es algo patológico. Más bien, todo lo contrario: se estimula al neurótico a
hacer “asociaciones libres” de manera que con el terapeuta puedan lograr la
comprensión de ese material.
Mediante el proceso de interpretación, el neurótico es llevado a insertar una
frase de “como si” entre sus producciones de pensamiento que previamente
había desaprobado o reprimido. Tiene que aprender que la fantasía contiene
verdad.
Conclusión: Bateson muestra que la comunicación humana (y animal) es
mucho más compleja que el simple intercambio de mensajes.
Lo esencial no es sólo qué se comunica, sino cómo se comunica, en qué marco
y qué señales acompañan al mensaje.
El juego, la ficción, la ironía y el arte funcionan porque compartimos marcos de
interpretación y sabemos movernos entre niveles lógicos sin confundirlos.
Cuando eso falla, pueden surgir trastornos, conflictos o paradojas
comunicativas.
Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson – Teoría de la
comunicación humana (1967) Axiomas de la comunicación
Este texto, fundacional para la Escuela de Palo Alto, establece una teoría
sistémica de la comunicación basada en la observación de las interacciones
humanas.
Los autores explican cómo toda conducta comunica, y cómo los problemas
psicológicos y relacionales pueden entenderse como fallas en los procesos
comunicacionales.
1. Comunicación como proceso inevitable
• La comunicación no es solo transmisión de información verbal, sino todo
comportamiento significativo dentro de un contexto interpersonal.
• Toda conducta tiene valor comunicacional, aun el silencio o la omisión.
Los cinco axiomas de la comunicación humana
Axioma 1: “Es imposible no comunicarse”
• Toda conducta es comunicación. Incluso el silencio, la omisión o la inacción
comunican algo. Ejemplo: si alguien no responde, está comunicando
desinterés, rechazo o evasión. Fundamento: no existe el “no comportamiento”
en una situación de interacción.
Axioma 2: “Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de
relación”
• Contenido: lo que se dice literalmente. Relación: cómo debe interpretarse ese
contenido; define el vínculo entre los interlocutores. Ejemplo: “¿Podés cerrar la
ventana?” no es lo mismo si lo dice un jefe, un amigo o un desconocido.
• Las relaciones pueden estar implícitas y generar malentendidos si se
interpretan de manera distinta.
Axioma 3: “La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las
secuencias de comunicación”
• Las personas organizan la comunicación en secuencias: “yo reacciono porque
vos actuaste primero”. Cada parte cree que su conducta es respuesta y no
causa. Esto genera círculos viciosos y conflictos (“yo grito porque vos no me
escuchás” vs “yo no te escucho porque vos gritás”).
Axioma 4: “La comunicación humana implica dos modalidades: digital y
analógica”
• Digital: lenguaje verbal, estructurado, lógico.
• Analógica: lenguaje no verbal (gestos, tono, posturas).
• El lenguaje analógico expresa principalmente la relación, pero es ambiguo.
• Ejemplo: el sarcasmo se produce cuando lo digital dice una cosa y lo
analógico otra.
Axioma 5: “Los intercambios comunicacionales pueden ser simétricos o
complementarios”
• Simétrico: las partes intentan igualarse (competencia, rivalidad).
• Complementario: se basan en diferencia (uno lidera, otro sigue; jerarquía
aceptada).
• Patologías: relaciones rígidas o polarizadas en una modalidad, sin posibilidad
de cambio.
Patologías de la comunicación: Los autores explican que muchas
psicopatologías no son individuales, sino que se producen en sistemas de
interacción disfuncionales. Por eso, este enfoque fue muy influyente en la
terapia sistémica familiar.
A. Doble vínculo (double bind): (Desarrollado en conjunto con Bateson)
• Situación en la que un individuo recibe mensajes contradictorios en distintos
niveles (verbal y no verbal, o contenido y relación).
• No puede escapar, ni comentar la contradicción.
• Ejemplo clásico: una madre que abraza a su hijo mientras lo reprende o lo
rechaza emocionalmente → genera confusión e indefensión.
• Influencia de la teoría de sistemas: los individuos no se analizan de forma
aislada, sino en interacción.
• Gregory Bateson: fue mentor e influencia directa en el desarrollo de estos
axiomas.
• Relación con teorías posteriores: Pragmática de la comunicación. Terapia
familiar sistémica. Estudio de las paradojas comunicativas, juegos de lenguaje,
y performance.
• “No se puede no comunicar.”
• “Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto de relación.”
• “La comunicación es un proceso circular y puntuado subjetivamente.”
• “La incongruencia entre el nivel digital y analógico puede ser fuente de
conflicto.”
Conclusión: La teoría de Watzlawick, Beavin y Jackson revoluciona la forma de
entender la comunicación humana, mostrándola como una actividad compleja,
inevitable y estructurada en múltiples niveles.
Sus axiomas permiten analizar desde conflictos de pareja hasta patologías
psiquiátricas, y ofrecen herramientas potentes para la intervención terapéutica,
pedagógica y comunicacional.
Además, sus conceptos siguen siendo fundamentales para el análisis
contemporáneo de los medios, la cultura y la política.
Se llamará mensaje a cualquier unidad comunicacional singular o bien se
hablara de una comunicación cuando no existan posibilidades de confusión.
Una serie de mensajes intercambiados entre personas recibirá el nombre de
interacción.
En primer lugar, hay una propiedad de la conducta que no podría ser más
básica por lo cual suele pasarse por alto: no hay nada que sea lo contrario de
conducta. En otras palabras, no hay no-conducta o, de manera más simple, es
imposible no comportarse.
Ahora bien, si se acepta que toda conducta es una situación de interacción
tiene un valor de mensaje, es decir, es comunicación, se deduce que por
mucho que uno lo intente, no puede dejar de comunicar.
La imposibilidad de no comunicarse es un fenómeno de interés no solo teórico,
por ejemplo, constituye una parte integral del dilema de la esquizofrenia. El
esquizofrénico enfrenta la tarea imposible de negar que se está comunicando
y, al mismo tiempo, de negar que su negación es una comunicación.
Una comunicación no solo transmite información sino que, al mismo tiempo,
impone conductas. Siguiendo a Bateson estas dos operaciones se conocen
como los aspectos “referenciales” y “conativos”, respectivamente de toda
comunicación. El aspecto referencial de un mensaje transmite información y,
por ende, en la comunicación humana es sinónimo de contenido de mensaje.
Por otro lado, el aspecto conativo se refiere a que tipo de mensaje debe
entenderse que es y, por ende, en última instancia, a la relación entre los
comunicantes. Lo importante para nuestras consideraciones es la conexión que
existe entre los aspectos de contenido (lo referencial) y relacionales (lo
conativo) en la comunicación. En esencia ya se ha definido en el párrafo
precedente al señalar que una computadora necesita información (datos) e
información acerca de esa información (instrucciones).
Es evidente, pues, que las instrucciones son de tipo lógico superior al de los
datos, constituyen metainformación puesto que son información acerca de
información, y cualquiera confusión entre ambas llevaría a un resultado carente
de significado.
Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional tales
que el segundo clasifica al primero y es, por ende, una metacomunicación.
Quienes participan en la interacción siempre introducen lo que ha sido llamado
por Bateson y Jackson la “puntuación de la secuencia de hechos”: las
secuencias de intercambio que examinamos aquí son mucho más largas y, por
lo tanto, representan la característica de que cada ítem en la secuencia es, al
mismo tiempo, estímulo, respuesta y esfuerzo. Así, los intercambios que
examinamos aquí constituyen una cadena de vínculos triádicos superpuestos,
cada uno de los cuales resulta comparable a una secuencia estímulo-
respuesta-refuerzo. No se trata aquí de determinar si la puntuación de la
secuencia comunicacional es, en general, buena o mala, pues resulta evidente
que la puntuación organiza los hechos de la conducta y, por ende, resulta vital
para la interacciones en marcha. Desde el punto de vista cultural, compartimos
muchas convenciones de puntuación que, si bien no son ni más ni menos
precisas que otras visiones de los mismos hechos sirven para reconocer
secuencias de interacción comunes e importantes.
La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de
comunicación entre los comunicantes.
En la comunicación humana, es posible referirse a los objetos, en el sentido
más amplio del término, de dos maneras totalmente distintas. Se los puede
representar por un símil, tal como un dibujo, o bien mediante un nombre. Estos
dos tipos de comunicación, uno mediante una semejanza auto explicativa y el
otro, mediante una palabra, son, desde luego, equivalentes a los conceptos de
las computadoras analógicas y digitales.
Sugerimos que la comunicación analógica tiene sus raíces en períodos mucho
más arcaicos de la evolución y, por lo tanto, encierra una validez mucho más
general que el modo digital de la comunicación verbal relativamente reciente y
mucho más abstracto.
¿Qué es, entonces, la comunicación analógica? La respuesta es bastante
simple: virtualmente, todo lo que sea comunicación no verbal.
Utilizamos en forma casi exclusiva la comunicación analógica, a menudo sin
introducir grandes cambios con respecto a la herencia analogica recibida de
nuestros antepasados mamíferos. Se trata aquí del área de la relación.
Bateson ha demostrado que las vocalizaciones, los movimientos intencionales
y los signos de estado de ánimo de los animales constituyen comunicaciones
analógicas para definir la naturaleza de sus relaciones antes que para hacer
aseveraciones denotativas acerca de los objetos.
Lo que el animal si entiende no es por cierto el significado de las palabras, sino
el caudal de comunicación analógica que acompaña el habla. De hecho, puesto
que la comunicación se centra en aspectos relacionales comprobamos que el
lenguaje digital carece casi por completo de significado.
Algunas de las características de las computadoras se aplican también a la
comunicación humana: el material del mensaje digital es de mucha mayor
complejidad, versatilidad y abstracción que el material analógico.
Comprobamos que la comunicación analógica no tiene nada comparable a la
sintaxis lógica del lenguaje digital.
En su necesidad de combinar estos dos lenguajes, el hombre, sea como
receptor o emisor, debe traducir constantemente de uno al otro. Los seres
humanos se comunican tanto digital como analógicamente. El lenguaje digital
cuenta con una sintaxis lógica sumamente compleja y poderosa pero carece de
una semántica adecuada en el campo de la relación, mientras que el lenguaje
analógico posee la semántica pero no una sintaxis adecuada para la definición
inequívoca de la naturaleza de las relaciones.
El fenómeno de cismogénesis: Proceso de diferenciación en las normas de la
conducta individual resultante de la interacción acumulativa entre los
individuos.
En la actualidad se los suele denominar simplemente interacción simétrica y
complementaria. En el primer caso, los participantes tienden a igualar
especialmente su conducta recíproca, y así su interacción puede considerarse
simétrica. En el segundo caso, la conducta de uno de los participantes
complementa la del otro, se le llama complementaria.
Gramsci – Introducción a la política y el Estado moderno
Gramsci analiza el papel del sentido común, la religión, la filosofía y la
hegemonía cultural en la configuración del pensamiento popular.
Critica una visión ingenua y acrítica del pensamiento de masas y propone partir
del sentido común como campo ideológico de disputa para construir una nueva
cultura popular y una nueva filosofía: la filosofía de la praxis.
1. Sentido común
• Es la “filosofía de los no filósofos”, la concepción del mundo absorbida sin
reflexión crítica por las masas.
• No es único ni coherente: es disgregado, contradictorio y cambiante, varía
según la clase y el contexto social.
• Es un producto histórico, una sedimentación de saberes populares, religión,
ideologías, supersticiones, ciencia vulgarizada, etc.
“Es el folklore de la filosofía.”
2. Buen sentido: Es el elemento crítico y racional que puede emerger del
sentido común. Representa una posibilidad de superación, una base para
construir una nueva conciencia.
Gramsci propone “matar al viejo buen sentido” para crear uno nuevo, más
científico, emancipador y transformador.
3. Filosofía de la praxis: Nombre que Gramsci le da al marxismo. No es una
doctrina cerrada, sino una filosofía crítica, histórica, dialéctica y colectiva,
orientada a transformar el mundo. Es una filosofía de masas, que parte del
sentido común para superarlo.
4. Hegemonía: Es el poder cultural e ideológico que ejerce una clase sobre
otras para que sus valores se naturalicen como universales. No se impone solo
por coerción (fuerza), sino por consenso: las clases subalternas aceptan como
“normal” o “lógico” un orden que las oprime.
5. Intelectuales: Todos los seres humanos pueden ser intelectuales, pero no
todos ejercen la función de intelectuales en la sociedad. Gramsci propone crear
un nuevo tipo de intelectual: orgánico, vinculado a las clases subalternas,
capaz de generar hegemonía popular.
Crítica al “Ensayo popular de sociología”: Gramsci cuestiona que este tipo
de textos: Suponen que las masas pueden desarrollar espontáneamente una
filosofía coherente sin mediación crítica. Enfrentan el pensamiento popular con
las “altas filosofías” o la religión de élite, sin entender que lo popular ya está
condicionado por esas fuerzas hegemónicas. No parten de una crítica del
sentido común, sino que lo reafirman de forma acrítica, reforzando su carácter
supersticioso y conservador.
Metodología propuesta
1. Partir del sentido común sin idealizarlo.
2. Someterlo a crítica científica y filosófica.
3. Crear, a partir de esa crítica, un nuevo “buen sentido” más racional, histórico
y emancipador.
4. Promover una cultura nacional-popular, no elitista ni desconectada de la vida
del pueblo.
Discusiones con otros autores
A. Croce
• Cree que la filosofía debe coincidir con el sentido común.
• Gramsci lo critica por ser vago e idealista, por no entender la estructura
contradictoria del pensamiento popular.
B. Gentile
• Dice que la filosofía busca conquistar la certeza crítica de las verdades del
sentido común.
• Gramsci le responde que eso naturaliza lo que debe ser cuestionado, y lo
acusa de oportunismo ideológico.
Otros aportes importantes
• Relación entre sentido común y religión: La religión tiene mayor influencia
sobre el pensamiento popular que la filosofía “alta”. Incluso dentro del
catolicismo hay diferencias de clase (no es igual el catolicismo de un
campesino que el de un intelectual). Las formas más primitivas de religión,
supersticiones y herejías populares también configuran el sentido común.
• El rol de la cultura francesa: Es un ejemplo positivo de cómo una cultura
“nacional-popular” puede construir hegemonía crítica mediante la cercanía
entre intelectuales y pueblo.
Conclusión: Gramsci propone un enfoque metodológico y político clave para el
análisis ideológico: no despreciar el pensamiento popular, pero tampoco
idealizarlo.
El sentido común es un campo de disputa ideológica que puede ser
transformado a través de la filosofía de la praxis, la acción cultural crítica y la
construcción de hegemonía.
La revolución no solo es económica o política, sino también cultural e
intelectual.
Goffman – Estigma: La identidad deteriorada
Publicado en 1963, Estigma es una obra central dentro de la microsociología y
la sociología del yo.
Goffman, sociólogo canadiense, explora aquí el modo en que las personas
cuya identidad es considerada “manchada” o “deteriorada” por la sociedad
negocian esa condición en las interacciones cotidianas.
El autor parte de una sociología dramática (en la línea de su obra La
presentación de la persona en la vida cotidiana), donde analiza las formas en
que las personas representan roles ante los demás.
Estigma: Para Goffman, el estigma es un atributo profundamente
desacreditador que reduce al individuo de una persona completa y normal a
una disminuida o devaluada. Este atributo altera radicalmente la percepción
que los otros tienen sobre esa persona y afecta las dinámicas sociales.
Definición textual (parafraseada): El estigma es un atributo que conlleva una
identidad social desacreditada, es decir, una imagen del yo ante los otros que
resulta inaceptable, peligrosa, inferior o despreciable.
Tipología de los estigmas
Goffman distingue tres grandes tipos de estigmas:
1. Estigmas físicos: Defectos corporales visibles (cicatrices, discapacidades,
deformidades). El cuerpo es leído como un portador de “anomalía”.
2. Blemmas de carácter individual: Percibidos como fallas morales o de
voluntad (adicciones, enfermedades mentales, antecedentes delictivos). El
sujeto es considerado “débil”, “peligroso” o “impuro”.
3. Estigmas tribales: Atributos transmitidos por asociación familiar o grupal
(raza, nacionalidad, religión). Son colectivizados: afectan a toda una
comunidad.
Estos estigmas no son “naturales”, sino construcciones sociales. No basta con
tener el atributo: debe ser percibido como tal por la sociedad para volverse
estigmatizante.
Identidad social y personal: Goffman distingue entre:
• Identidad social virtual: lo que los otros suponen que una persona es,
basada en estereotipos.
• Identidad social real: los atributos que efectivamente posee esa persona.
Cuando hay una brecha entre ambas (por ejemplo, se descubre que alguien
tiene VIH), se produce la “revelación” del estigma, que reconfigura la relación.
El manejo del estigma: Las personas estigmatizadas desarrollan estrategias
para enfrentar su identidad deteriorada. Goffman describe varias:
1. Pasar (passing): Esconder el estigma. Muy común en estigmas invisibles
(ej: homosexualidad, enfermedad mental). Puede generar ansiedad constante:
¿cuándo seré descubierto?
2. Cubrir (covering): Minimizar el impacto del estigma sin ocultarlo del todo.
Ej: usar lentes oscuros para cubrir una cicatriz.
3. Afrontar directamente: Incorporar el estigma como parte de la identidad. Ej:
activismo, militancia, humor sobre uno mismo. A veces incluye “grupos de
iguales” donde las personas comparten el estigma (comunidades, redes de
apoyo).
Información, control y visibilidad: Goffman resalta el papel central de la
información social:
• ¿Quién sabe del estigma?
• ¿Es visible o invisible?
• ¿Hay “quiebres” o “delaciones” que pueden revelarlo?
Introduce el concepto de “desacreditado” vs “desacreditable”:
• El desacreditado es aquel cuyo estigma ya es visible o conocido.
• El desacreditable es aquel cuyo estigma aún puede permanecer oculto.
Esto produce diferentes estrategias de gestión de la identidad, de vigilancia, de
control de la impresión.
Relaciones sociales y roles: Goffman también analiza cómo las relaciones se
modifican en torno al estigma:
• Los normales: aquellos que no portan estigma y ejercen el juicio o la
exclusión.
• Los estigmatizados: objeto de vigilancia, paternalismo o discriminación.
• Los sabios (wise): individuos no estigmatizados pero que están cerca de los
estigmatizados (familiares, terapeutas) y desarrollan empatía.
• Los propios (own): personas que comparten el estigma, lo que facilita la
solidaridad y la comprensión mutua.
• Goffman no es esencialista: el estigma no reside en el cuerpo o la mente
del sujeto, sino en la interacción entre atributo y mirada social. El proceso de
estigmatización es, por lo tanto, relacional, dinámico y contextual. La sociedad
construye identidades “normales” en oposición a identidades “falladas”. Toda
presentación de uno mismo implica riesgos de revelación, juicio y exclusión.
Citas clave (parafraseadas o resumidas)
• “El estigma transforma a la persona de alguien normal a alguien
desacreditado.”
• “El estigmatizado es reducido a un solo atributo, que eclipsa todo lo demás.”
• “El manejo del estigma es un acto constante de negociación de la identidad.”
Conceptos relacionados en su marco teórico
• Fachada (front): conjunto de elementos simbólicos que usamos para definir
la situación ante los demás.
• Audiencia: los otros frente a los cuales actuamos.
• Rol social: expectativas asociadas a una posición social.
• Impresión: imagen que intentamos proyectar.
• Dramaturgia del yo: noción central en Goffman. La vida social es una escena
donde actuamos papeles.
Este texto se puede vincular con:
• Foucault (normalización, biopoder).
• Judith Butler (performatividad del género).
• Bourdieu (habitus e identidad de clase).
• Becker (desviación como construcción social).
Conclusión: Estigma es una obra fundamental para entender la construcción
social de la diferencia, los mecanismos de exclusión simbólica, y la lucha por el
reconocimiento.
Goffman no propone una teoría política del estigma, sino una microsociología
del yo: se enfoca en cómo el sujeto navega, día a día, el hecho de ser
etiquetado, observado y juzgado.
La obra revela cómo lo social marca los cuerpos, define jerarquías simbólicas y
produce sujetos “fallados”.
Concepciones preliminares
La sociedad establece los medios para categorizar a las personas y el
complemento de atributos que se perciben como corrientes y naturales en los
miembros de cada una de esas categorías. El medio social establece las
categorías de personas que en él se pueden encontrar. El intercambio social
rutinario en medios preestablecidos nos permite tratar con “otros” previstos sin
necesidad de dedicarles una atención o reflexión especial.
Hay anticipaciones que las transformamos en expectativas normativas en
demandas presentadas, en general no somos conscientes de presentar esa
demanda hasta que alguien no las satisface.
Mientras el extraño está presente ante nosotros puede ser dueño de un atributo
que lo vuelve diferente de los demás y lo convierte en alguien menos
apetecible, se lo menosprecia. Un atributo de esa naturaleza es un ESTIGMA.
Esto pasa solo con los atributos indeseables que son incongruentes con
nuestro estereotipo sobre cómo deben ser determinados individuos. El término
será usado para un atributo profundamente desacreditador. Un estigma es una
clase especial de relación entre atributo y estereotipo.
Creemos que la persona que tiene un estigma no es totalmente humana.
Valiéndonos de este supuesto practicamos diversos tipos de discriminación,
mediante la cual reducimos en la práctica sus posibilidades de vida.
Construimos una teoría del estigma, una ideología para explicar su inferioridad
y dar cuenta del peligro que representa esa persona, racionalizando a veces
una animosidad ue se basa en otras diferencias, como la clase social.
Dice que son conocidas las actitudes de los normales a los estigmatizados,
creemos que no es humano, que es peligroso e inferior, usamos término como
inválida, tarado, bastardo. Les gritan a los ciegos como si fueran sordos, o les
ayudan a pararse como si fueran inválidos. Percibimos su respuesta a la
defensiva como algo referido a su defecto.
El otro, digamos el no-normal, puede por ejemplo exigir una cierta conducta de
las mujeres y no hacerla él, y no considerarse diferente por no hacerla. Es la
diferencia entre llevar a cabo una norma y sustentarla.
Puede pasar que el individuo lleve un estigma pero no esté compungido por
ello, no consigue vivir de lo que exigimos de él y a pesar de todo permanece
indiferente a su fracaso, aislado por su alienación pero protegido con sus
creencias sobre su identidad y siente que es un ser humano normal y que el
resto son los no del todo humanos.
El rasgo central que caracteriza la situación del individuo estigmatizado que
esta referido a la aceptación. ¿De qué modo una persona estigmatizada
responde a esta situación?
-Formas directas de corrección: En algunos casos buscará corregir lo que
provoca su deficiencia (el deforme se hace una plástica). Hay tendencia a
victimización y nunca falta el vivo que aprovecha buscando vender una fórmula
mágica para corregir el defecto, la vejez, etc. Estos muestran el extremo al que
llegan las personas estigmatizadas.
-Formas indirectas de corrección: Dedicando un enorme esfuerzo a hacer
cosas que por algún motivo alguien con su estigma no puede hacer. El lisiado,
por ej, re-aprende a nadar, a cabalgar, pilotear avión, etc.
-El estigmatizado puede usar su estigma para obtener beneficios secundarios
como una excusa por la falta de éxito que padece por algunas razones. Lo que
pasa con los que se cirugean, es que pierden la protección emocional que le
ofrecía el estigma y descubre que la vida no es rosa, rosa. Y no está preparado
para enfrentar el mundo sin una desventaja, puede pensar también que sus
desgracias son bendiciones porque le dejan enseñanzas de vida.
Todas las mentes sanas pueden sufrir de invalidez, pueden estar muy ciegos
ante aquello que deteriora su felicidad, pero generalmente al que le pasa esto
ni se da cuenta y, dice él, no puede sentir compasión de sí mismo.
Contactos mixtos: Normales y estigmatizados en una misma situación social
tienen que enfrentar sí o sí los efectos del estigma. El estigmatizado se vuelve
inseguro acerca del modo en que los normales van a recibirlo, hasta el contacto
no están seguros si la reacción será de aceptación o rechazo, esta
incertidumbre surge porque sabe que los demás lo van a definir en función a su
estigma. Aparece en él la sensación de no saber bien qué es lo que los demás
piensan de él, se siente en exhibición, y sus logros menos importantes son
considerados y festejados como si fuera el descubrimiento de América.
El que se vuelve estigmatizado y antes no lo era, altera su modo de vida: no
tiene un feedback saludable y se aísla, se deprime, se vuelve desconfiado.
El estigmatizado puede responder con un retraimiento defensivo: vacila entre el
retraimiento y la bravata, por esto la interacción cara a cara puede volverse
muy violenta. A los normales también estas le resultan molestas, sentiremos
que el estigmatizado es muy agresivo o tímido, y demasiado propenso a leer en
nuestras acciones significados que no intentábamos darle. Es posible que el
normal trate de actuar como si el otro también fuera normal.
El igual y el sabio:
Se sugirió que podía existir una discrepancia entre la identidad real y la virtual
de un individuo, cuando es manifiesta esta discrepancia daña su identidad
social, se aísla.
Iguales: El primer grupo de personas benévolas es quien comparte el estigma
con ellos, porque comparten la experiencia y a los nuevos pueden enseñarles
el oficio y ofrecerle un círculo de lamentos para expresarse. Entre sus iguales
el individuo puede usar su desventaja como base para organizar su vida, pero
para eso se debe resignar a vivir en un mundo incompleto: acá pueden
compartir la totalidad de sus penas y puede pasarles que se aburran del relato
de sus compas. A la sociología le copan la vida colectiva de los estigmatizados
(AA, Divorciados anónimos, etc.). Se designan a sí mismos como “nosotros” y
los que están afuera también pueden designar a los de dentro como grupales.
Los miembros de una categoría pueden tener una oficina desde la cual
promuevan sus casos ante el gobierno o la prensa, con un representante cuyo
labor característico es convencer al público que aplique un rótulo social más
flexible a la categoría en cuestión (ej. Discapacitados, personas con
capacidades especiales).
Otra de sus tareas es aparecer como oradores ante audiencias de
estigmatizados y normales.
También elaboran publicaciones, en las que el estigmatizado puede acceder a
una versión elaborada de su propio punto de vista. Esto va pasando de a poco
con un estigmatizado mismo, que están con compañeros o tienen mayores
oportunidades de expresar su parecer y descubren que el movimiento les
chupó todo el día y son profesionales.
O sea que cuando una persona con un estigma alcanza una posición política,
ocupacional o financiera elevada, es posible que se le confíe una nueva
cartera: la de representar a su categoría.
La profesionalización trae dos cosas: convierten su estigma en profesión,
interactúan con otros grupos de iguales, rompen el círculo cerrado, y juegan al
golf con sus muletas; por otro lado, estos pueden mostrar ciertas parcialidades
sistemáticas en su exposición, porque están demasiado implicados en el
problema.
La profesionalización NO es el único recurso para que los estigmatizados
muestren públicamente su situación vital, hay otros:
- Si un estigmatizado gana un premio, o es el primero en su categoría, es
chisme local y sale en medios.
Sabios: Son personas normales cuya situación especial los lleva a estar
íntimamente informado acerca de la vida secreta de un estigmatizado, a
simpatizar con ellos y gozan cierto grado de aceptación y cierta pertenencia al
clan. El sabio pasa por una experiencia previa de arrepentimiento, se ofrece y
debe ser aceptada.
Tipos de sabios
1- Un tipo de persona sabia es aquella cuya sabiduría proviene de actividades
en un establecimiento: enfermeras y terapeutas.
2- Otro es aquel que se relaciona con un individuo estigmatizado a través de
una estructura social: la esposa del enfermo, la hija del presidiario, comparten
el descrédito del tipo del estigma. El estigma se expande por eso las relaciones
tienden a evitarse o a no durar.
La carrera moral:
Los estigmatizados tienden a pasar por las mismas etapas de aprendizaje
relativas a su condición y las mismas modificaciones en la concepción del yo.
Las dos fases son:
• El estigmatizado aprende a incorporar el punto de vista de los normales
adquiriendo así las creencias relativas a la identidad propia del resto de la
sociedad.
• Aprende que tiene un estigma determinado y sus consecuencias.
El interjuego de estas dos dan nacimiento a pautas de socialización que sirven
para distinguir las carreras morales:
1-Involucra la primera pauta a los que lo tienen innato y son socializados en
esa situación, aprenden e incorporan los estándares ante los cuales fracasan.
2- Deriva de la capacidad de la flia o de una comunidad de constituirse en
capsula de su joven miembro (mandarlo escuelas de su misma clase).
3- Los que en un momento tardío son víctimas de un estigma, o los que
advierten que siempre fueron desacreditables. Aprendieron todo mucho antes
de considerarse deficientes, ej. de mina con colostomía y olores en bondi.
4- Las personas que fueron socializadas en una comunidad alienada y que
luego deben aprender una segunda manera de ser: aquellos que quienes la
rodean sienten como real y valida.
Al revisar su propia carrera moral, puede escoger y elaborar
retrospectivamente las experiencias que le permiten explicar el origen de sus
creencias y prácticas que ahora tiene con respecto a sus iguales y a los
normales.
Existen “ciclos de afiliación” mediante los cuales llega a aceptar las
oportunidades especiales para una participación endogrupal, o rechazarlas
después de haberlas aceptado previamente. Sus creencias sobre la naturaleza
de su grupo de pertenencia y la naturaleza de los normales sufrirán
oscilaciones correspondientes.
Said – Orientalismo Introducción (1978)
Orientalismo es una obra fundacional de los estudios postcoloniales. Publicado
en 1978, el libro analiza cómo el “Oriente” fue construido discursivamente por
Occidente como un objeto de conocimiento, dominación y representación.
Said, palestino y profesor de literatura comparada, combina el análisis literario,
filosófico e histórico para mostrar cómo el imperialismo europeo (especialmente
británico y francés) moldeó la forma en que se representa el mundo árabe e
islámico.
Concepto central: Orientalismo
El término orientalismo tiene tres niveles de análisis:
1. Disciplina académica: estudio filológico, histórico, antropológico del
“Oriente” por parte de europeos, en universidades y centros de conocimiento.
2. Estilo de pensamiento: estructura de oposiciones binarias
(Oriente/Occidente, irracional/racional, pasivo/activo) que configura cómo
Occidente se define a sí mismo en contraste con su “Otro”.
3. Dispositivo de poder: herramienta para ejercer control sobre los pueblos
orientales; forma parte del aparato imperial de dominación cultural, económica
y política.
Said se inspira en Foucault (discurso, saber/poder) y en Gramsci (hegemonía
cultural), aunque adapta sus conceptos desde una perspectiva propia.
Construcción del “Oriente”: Said afirma que el Oriente no es una realidad
objetiva, sino una construcción imaginaria producida por el discurso occidental.
Este proceso tiene raíces en:
• La colonización europea (principalmente británica y francesa).
• El pensamiento romántico y exotizante del siglo XIX (ej. Chateaubriand,
Nerval).
• La tradición religiosa y militar de lucha contra el islam desde la Edad Media.
• El uso del saber como instrumento de dominación.
“Oriente era casi una invención europea (…) escenario de romances, seres
exóticos, recuerdos y paisajes inolvidables”.
Crítica a las ciencias humanas: Said denuncia que muchos orientalistas
pretendieron ser objetivos o científicos, cuando en realidad reproducían
estereotipos, prejuicios y esquemas ideológicos.
La acumulación de textos orientalistas generó una biblioteca autorreferencial
que se autocitaba y legitimaba, ocultando las voces de los orientales reales.
Esto implica una crítica epistemológica: el conocimiento no es neutral, sino que
está atravesado por el poder.
Representación y discurso: Said se basa en la noción foucaultiana de
discurso: el orientalismo no solo es un corpus de ideas, sino un sistema
discursivo que produce saber y poder.
• El “Oriente” que conocemos no es el Oriente real, sino el Oriente
representado por Occidente.
• Esa representación permite legitimar la intervención colonial: si Oriente es
irracional, bárbaro, atrasado, entonces necesita guía, civilización o conquista.
Frase de Marx citada al comienzo: “No pueden representarse a sí mismos;
deben ser representados”.
Europa vs Oriente: una oposición binaria
El orientalismo construye una oposición estructural entre Occidente y Oriente:
Occidente (Europa) Oriente (el Otro)
Racional Emocional, supersticioso
Activo, dominante Pasivo, dominado
Masculino, fuerte Femenino, débil
Civilizado, moderno Atrasado, bárbaro
Estas oposiciones legitiman la idea de superioridad europea y la necesidad de
controlar y representar al Otro.
Orientalismo y hegemonía: Aquí aparece la influencia de Gramsci: Said
considera que el orientalismo es parte de la hegemonía cultural de Occidente.
No se trata solo de violencia directa, sino de la producción de sentido común,
de una forma de ver al mundo que parece natural e inevitable.
El saber orientalista crea un universo de sentido donde el dominio europeo
aparece como necesario, justo e inevitable.
Dimensión geopolítica: Gran Bretaña, Francia y EE.UU: Said aclara que su
análisis se centra en los casos de Gran Bretaña y Francia, las principales
potencias coloniales en el mundo árabe y musulmán durante los siglos XVIII y
XIX. También analiza el caso de Estados Unidos en el siglo XX, aunque el
orientalismo estadounidense es más reciente y más vinculado al contexto de la
Guerra Fría y la geopolítica post-1945.
Subjetividad y conocimiento: Said remarca que los orientalistas no eran
neutrales, sino sujetos históricos y políticos. Muchos eran al mismo tiempo
académicos y agentes del imperialismo: administradores coloniales,
diplomáticos, viajeros, escritores.
El saber orientalista surge en contextos de poder, y sus textos contribuyen a
crear una imagen útil para la dominación.
Autores y referencias clave
• Chateaubriand y Nerval: autores románticos franceses que crearon una
imagen literaria y exótica del Oriente.
• Marx: citado por Said (“No pueden representarse a sí mismos…”), para
señalar cómo el discurso dominante habla por los dominados.
• Disraeli: político británico, símbolo del colonialismo como proyecto de
civilización.
• Foucault: teoría del discurso y el saber/poder.
• Gramsci: hegemonía cultural y rol de los intelectuales.
• Silvestre de Sacy y Renan: filólogos franceses, símbolos del orientalismo
filológico y racista del siglo XIX.
Tensiones y efectos: El orientalismo tiene consecuencias reales:
• Estereotipos internalizados por los propios orientales.
• Instrumentalización del islam como símbolo de atraso, violencia o fanatismo.
• Política exterior basada en prejuicios culturales (ej. intervención en Medio
Oriente).
• Justificación de guerras, invasiones y ocupaciones.
Reflexión final de Said: Said propone que superemos la lógica binaria
Oriente/Occidente y pensemos en términos de interculturalidad, superposición
y convivencia histórica. Usa el caso de España/Andalucía como modelo: allí el
islam fue parte integral de la cultura, no un Otro lejano.
Critica el concepto de “choque de civilizaciones” (Huntington) y defiende una
visión crítica, dialógica y plural de las culturas.
Vinculaciones posibles: Este texto puede articularse con:
• Foucault: discurso, saber/poder, arqueología del saber.
• Spivak: “¿Puede hablar el subalterno?”
• Bhabha: hibridez, mimesis, diferencia cultural.
• Gramsci: hegemonía cultural.
• Stuart Hall: representación y estudios culturales.
Edward Said fue un reconocido escritor palestino que enseña literatura inglesa
y estadounidense en la Universidad de Columbia, dirige el movimiento
palestino en los Estados Unidos, y se ha dedicado al estudio de la manera
como Occidente inventa un discurso-poder sobre Oriente.
El orientalismo es una invención que Said estudia en numerosísimas obras
literarias de autores que toman a la India o al mundo árabe como tema de sus
novelas, poesías o discursos filosóficos.
Escribe Said: "Orientalismo [...] es un modo de relacionarse con Oriente basado
en el lugar especial que éste ocupa en la experiencia de Europa Occidental".
Experiencia occidental que está basada en el colonialismo. Oriente es el "otro"
de Occidente.
Es frente a Oriente que Occidente se ha definido, ha formado su imagen y ha
elaborado su propia caracterización. Esta invención de Oriente por Occidente
se basa en las prácticas administrativas coloniales, en discursos de los
representantes del imperio de turno, pero también en intelectuales desde
Sófocles hasta Hegel.
El imperialismo no es sólo una empresa militar, económica y política, es
también una empresa cultural y literaria, tanto de británicos, franceses como
norteamericanos. Se trata de una empresa de imaginación que fantasea sobre
la India, el mediterráneo Oriental y un conjunto de textos que los expertos
manejan.
"La relación entre Oriente y Occidente es una relación de poder, y de
complicada dominación".
El orientalismo es un signo del poder nord-atlántico sobre Oriente. Said
considera que este discurso orientalista llega hasta el presente. Hay una
hegemonía de ideas europeas que enfatiza su superioridad frente a Oriente. El
orientalismo depende de esta posición de superioridad que Occidente adopta.
Said hace remontar el orientalismo hasta los griegos. Este punto de partida del
orientalismo sirve de marca persistente que aparecerá una y otra vez en los
discursos sobre Oriente, no sólo para que
Occidente se defina a sí mismo sino también para dominar a Oriente.
Los tres significados del orientalismo
En primer lugar, el orientalismo se presenta en el mundo académico occidental
como un conjunto de tesis y doctrinas sobre Oriente. En base a ellas se
escribieron numerosas investigaciones y ensayos que también son
consideradas orientalismo. Un significado más general diría que el orientalismo
es un estilo de pensamiento que se puede encontrar en numerosos científicos y
escritores como Esquilo, Víctor Hugo, Dante y Carlos Marx.
Una tercer definición de orietalismo, más histórica y material, diría que se trata
de una institución colectiva de dominación y autoridad sobre Oriente que
permitiría adoptar posturas, describirlo. Si no se examina el orientalismo como
un discurso no se comprende cómo la cultura europea fue capaz de manipular
a Oriente desde un punto de vista político, sociológico, militar, científico,
ideológico e imaginario.
Puntualizaciones
En tanto entidades geográficas y culturales, Occidente y Oriente son creación
del hombre. Sin embargo,
Said puntualiza que sería un error concluir que Oriente es una idea sin su
realidad correspondiente.
La segunda puntualización se refiere a que las ideas, culturas e historias no
pueden entenderse sin estudiar al mismo tiempo las relaciones de poder. El
orientalismo no es una creación ingenua y necesaria de la imaginación. Más
bien es el producto de una relación de poder: Occidente ejerció diferentes
grados de hegemonía sobre Oriente a lo largo de la historia. Y esta relación de
dominación (orientalismo) se materializa en diversas obras artísticas y
científicas.
La tercera puntualización establece que no hay que creer que para desarmar
esta estructura de poder baste con desenmascarar las mentiras con que se
viste el orientalismo porque este conjunto de discursos se apoya en
instituciones académicas y políticas concretas que practican la dominación.
Desde el punto de vista cultural, el orientalismo se presenta hoy como un
conjunto de discursos sobre Oriente producidos en Occidente para justificar
una dominación material. La estrategia discursiva del orientalismo varía a lo
largo del tiempo, pero siempre conservando la ventaja de Occidente sobre
Oriente. El discurso orientalista se muestra flexible en la medida en que
Occidente no pierda sus beneficios materiales ni su posición dominante.
Aspectos de la realidad contemporánea
Said expone tres aspectos de su realidad contemporánea para que pueda
comprenderse su estudio sobre orientalismo. En primer lugar señala que la
distinción entre conocimiento puro y conocimiento político esconde que las
tendencias ideológicas del primero influyen en la política, mientras que la
ideología del segundo hace que se de por supuesto una postura política.
Esto forma parte de un consenso generalizado que el conocimiento "verdadero"
es fundamentalmente no político. Hoy en día se utiliza despectivamente el
adjetivo "político" para desacreditar cualquier investigación o publicación.
El orientalismo no es una simple disciplina que o tema político que se refleja
pasivamente en la cultura. Tampoco es la manifestación de alguna
conspiración que pretende oprimir al mundo
"oriental". Por el contrario, es la distribución de cierta conciencia geopolítica en
unos textos académicos y literarios.
También es la elaboración de serie de intereses y una voluntad o intención de
comprender lo que manifiestamente es un mundo diferente. Pero sobre todo es
un discurso que existe en virtud de un intercambio desigual con varios tipos de
poder.
Por ejemplo, el poder político, representado por el Estado colonial o imperial; el
poder intelectual (ciencias predominantes); el poder cultural (gustos, valores y
prácticas hegemónicas) y el poder moral (ideas sobre lo que "nosotros"
hacemos y "ellos" no pueden comprender del mismo modo).
El orientalismo es una dimensión considerable de la cultura política e intelectual
moderna y, como tal, tiene menos que ver con Oriente que con "nuestro"
mundo.
Al problema del imperialismo y la cultura (orientalismo), Said da una doble
respuesta. Por un lado, cree que casi todos los escritores del siglo XIX (Mill,
Eliot, Dickens) eran extraordinariamente conscientes de la realidad del imperio
y tenían ideas muy concretas sobre la raza y el imperialismo que pueden
rastrearse en sus escritos. En segundo lugar, creer que la política tiene un
efecto en la producción literaria no equivale a afirmar que la cultura es algo
denigrado.
La cuestión metodológica
Otro aspecto de la realidad contemporánea que Said expone es la problemática
sobre los textos que deben considerarse pertinentes como puntos de partida
para una investigación. En su opinión, no tenía sentido escribir una historia
enciclopédica del orientalismo porque ese modelo narrativo carecía de una
postura crítica y, por lo tanto, no se ajustaba a sus intereses descriptivos y
políticos. Por eso, su punto de partida fue la experiencia británica, francesa y
americana en Oriente (colonialismo).
Para realizar su estudio, Said enumera sus principales recursos metodológicos:
la manera de describir la posición que el autor de un texto adopta con respecto
al material oriental sobre el que escribe (localización estratégica) y la forma de
analizar la relación entre los textos y el modo en que los grupos y los géneros
textuales adquieren entidad y poder referencial entre ellos mismos dentro de
una cultura (formación estratégica).
Utiliza la noción de estrategia porque Said entiende que todo escritor sobre
Oriente tiene que definir su posición respecto a él para saber cómo abarcarlo y
qué tipo de tono narrativo es el más conveniente para aproximarse a él. En
definitiva, para que el orientalismo tenga sentido para el lector, es algo que
depende más de Occidente que de Oriente. Y esto es así porque las técnicas
occidentales de representación de Oriente en el discurso lo desplazaron como
realidad para convertirlo en algo superfluo.
La dimensión personal
En estos últimos párrafos de su Introducción, Said comenta que la razón que lo
llevó a escribir este libro fue su propia experiencia personal: sus orígenes
palestinos, en colonias británicas, sus viviencias durante los años cincuenta
(movimientos de descolonización, turbulencias en las relaciones Este-Oeste,
guerra fría).
Por último, Said advierte sobre el reforzamiento de los estereotipos a través de
los cuales se observa Oriente. Esto sería el resultado de la estandarización de
los estreotipos culturales que exigen la televisión y el cine y que constituye hoy
una característica del mundo electrónico postmoderno.
Habiendo contribuido al conocimiento del modo en que actúa la dominación
cultural, Said cree poder fomentar un nuevo tipo de relación con Oriente, para
eliminar "Oriente" y "Occidente" y, así, avanzar en el proceso de lo que
Raymond Williams llamó el "desaprehensión del espíritu inherente
dedominación".
Conclusión: Orientalismo revela cómo el conocimiento puede ser una forma
de dominación. Edward Said demuestra que los discursos no son neutros:
construyen identidades, jerarquías, y relaciones de poder. Al desnaturalizar la
imagen que Occidente tiene del Oriente, abre la posibilidad de reimaginar el
mundo fuera del esquema colonial, con respeto por las diferencias, sin
jerarquías fijas ni esencias.
Thompson – La interacción mediática en la era digital 2020
Este texto es una actualización teórica de ideas desarrolladas originalmente por
John B. Thompson en su obra Los medios y la modernidad (1995). En él, el
autor profundiza el análisis sociológico de los medios, incorporando las
transformaciones provocadas por la revolución digital, en particular el
surgimiento de Internet, la comunicación móvil y las redes sociales. Su objetivo
es desarrollar una teoría social de los medios, centrada en cómo modifican las
formas de acción e interacción social.
Thompson propone una “teoría interaccional de los medios”, que
considera: Que los medios deben analizarse no por sus propiedades técnicas,
sino por los tipos de acción e interacción social que hacen posibles. Que el
estudio de los medios debe tener un enfoque sociológico, es decir, ligado a los
contextos sociales de uso, apropiación e impacto. Que la comunicación
transforma las relaciones sociales: no es solo un medio para transmitir
información, sino un espacio de producción de vínculos, identidades, poder y
sentido.
Tipología de la interacción: En su teoría, Thompson distingue cuatro tipos de
interacción, según variables como espacio-tiempo, señales simbólicas,
interactividad y orientación de la acción.
1. Interacción cara a cara
• Contexto de copresencia (espacio y tiempo compartidos).
• Permite usar la gama completa de señales simbólicas: gestualidad, tono,
expresiones, postura, etc.
• Altamente dialógica: permite intercambios fluidos.
• Relación directa entre los sujetos.
2. Interacción mediática (uno a uno)
• Comunicación sin copresencia física, pero con diálogo directo (ej. llamada
telefónica, carta, e-mail).
• La gama de señales simbólicas es limitada.
• Existe interacción dialógica, pero con restricciones (por el canal o la
asincronía).
3. Cuasi-interacción mediática (uno a muchos)
• Es la forma típica de los medios de masas: radio, TV, libros, periódicos.
• No hay copresencia ni intercambio real.
• Es monológica: el emisor produce contenido para un público masivo y
anónimo.
• La interacción es asimétrica: el público no puede responder.
4. Interacción mediática online (muchos a muchos)
• Forma nueva que surge con la Web 2.0, redes sociales, mensajería
instantánea, foros, etc.
• Permite diálogo entre múltiples usuarios, incluso simultáneo.
• Combinación de características de las formas anteriores.
• Fundamentalmente redes de relaciones sociales digitalizadas.
Este cuarto tipo es el foco del texto: representa la novedad sociotécnica de la
era digital.
Características específicas de la interacción online
1. Extensión espacio-temporal:
• Permite interacciones deslocalizadas y asincrónicas.
• Las relaciones se mantienen aunque los sujetos estén separados.
2. Limitación de señales simbólicas:
• No hay tono de voz, gestos, postura, etc. (aunque hay recursos simbólicos
como emojis, gifs, etc.).
• Algunas plataformas agregan funciones audiovisuales (videollamada, audio,
stickers), pero siguen siendo limitadas.
3. Interactividad compleja:
• Se rompe la lógica tradicional de uno-a-muchos.
• Aparece una lógica muchos-a-muchos, en red.
4. Orientación de la acción:
• Interacciones entre pares, pero también con algoritmos, audiencias invisibles
o masivas.
• Gran parte del contenido se produce en red, con diversos grados de apertura,
privacidad y circulación.
Redes sociales y formas emergentes de sociabilidad: Thompson analiza
cómo las plataformas digitales (Facebook, Twitter, Instagram, YouTube, etc.)
crean nuevas formas de relación social, caracterizadas por:
• Visibilidad de los vínculos: los perfiles muestran relaciones sociales
(amigos, seguidores, redes).
• Relaciones débiles o tenues: muchas interacciones se dan entre personas
que no se conocen cara a cara.
• Interacciones multimodales: texto, imagen, video, comentario, reacción, etc.
• Grados de apertura: hay interacciones privadas, semipúblicas o públicas.
• Medios de identidad performativa: se construye un “yo” mediado, visible,
narrado y editado.
Este tipo de interacción da lugar a una sociabilidad digitalizada que reconfigura
la vida cotidiana.
• Teoría interaccional de los medios: perspectiva sociológica que analiza los
medios según los tipos de interacción que posibilitan.
• Afiliación simbólica: relación entre las personas mediada por signos,
discursos y plataformas.
• Affordances (prestaciones): concepto tomado de Gibson (1979); refiere a
las posibilidades de acción que ofrece un entorno tecnológico según su diseño.
• Orientación de la acción: dirección que toma la interacción (uno a uno, uno
a muchos, muchos a muchos).
• Thompson se diferencia de autores como McLuhan e Innis, que analizaban
los medios por sus efectos formales. En cambio, él los ve en términos
relacionales y sociales.
• No propone una tipología fija, sino flexible y contextual: las tecnologías
cambian, y las formas de uso también.
• Algunas tecnologías hibridan tipos de interacción, desdibujando fronteras.
Articulaciones posibles
• Goffman: manejo de la impresión en redes sociales; fachada, performance del
yo.
• Foucault: tecnologías del yo, visibilidad, vigilancia digital.
• Bauman: relaciones líquidas, identidad en la era de la fluidez.
• Castells: sociedad red, estructura distribuida de la comunicación.
• boyd & Ellison: definición de redes sociales, visibilidad relacional.
Conclusión: Thompson muestra que los medios digitales no solo transforman la
comunicación, sino que crean nuevos espacios de interacción social,
reconfiguran las relaciones, la visibilidad del yo, y las prácticas culturales
cotidianas. Su enfoque propone una mirada compleja y no determinista, que
entiende a los medios como estructuras habilitantes, con potenciales,
limitaciones y efectos múltiples.
Pierre Bourdieu – La lógica de los campos 1995
La noción de campo es uno de los pilares de la teoría sociológica de Pierre
Bourdieu. En este texto (una entrevista junto a Loïc Wacquant), el autor
desarrolla los fundamentos teóricos del concepto, articulándolo con otros dos
conceptos clave de su obra: habitus y capital. Su objetivo es construir una
sociología relacional, capaz de dar cuenta de las lógicas específicas de los
distintos ámbitos sociales (arte, ciencia, derecho, etc.) y del modo en que los
individuos y grupos se posicionan y actúan en ellos.
¿Qué es un campo?: Un campo es un microcosmos social relativamente
autónomo, estructurado por relaciones objetivas entre posiciones. Se puede
definir como: Una red de relaciones objetivas entre posiciones sociales, que se
estructuran en función de la distribución desigual de distintos tipos de capital, y
que imponen condiciones específicas a quienes las ocupan (individuos o
instituciones).
El campo no se reduce a una simple red de interacciones: no se trata de
relaciones intersubjetivas, sino de relaciones objetivas, que existen
independientemente de la conciencia o voluntad de los agentes (como ya decía
Marx).
Elementos constitutivos de un campo
1. Posiciones: lugares ocupados por agentes o instituciones.
2. Capitales: recursos que permiten disputar posiciones y ejercer poder
(económico, cultural, social, simbólico).
3. Relaciones de fuerza: estructuras jerárquicas entre posiciones (dominación,
subordinación, homología).
4. Lógica específica: cada campo tiene su propia normatividad interna, que no
puede reducirse a la lógica de otros campos (ej: el arte no sigue la lógica del
dinero, como sí el mercado).
Metáfora del juego: Bourdieu compara al campo con un juego social, aunque
no deliberadamente creado ni con reglas explícitas. Características clave:
• Los participantes compiten por ciertas apuestas o bienes simbólicos.
• Existe una inversión subjetiva en el juego: lo llama illusio (del latín ludus,
juego).
• Todos los agentes aceptan implícitamente que el juego vale la pena jugarse.
• Hay doxa: creencia compartida en la legitimidad del campo y sus reglas.
• Los triunfos (formas de capital) varían en valor según el campo.
Ejemplo: el dominio del griego o el cálculo integral puede valer mucho en el
campo académico, pero poco en el económico.
Tipos de capital: Bourdieu distingue varias especies de capital, cuyo valor
varía según el campo:
• Capital económico: dinero, propiedades.
• Capital cultural: saberes, títulos, competencias.
• Capital social: redes, relaciones útiles.
• Capital simbólico: prestigio, legitimidad, reconocimiento.
Estos capitales no son acumulaciones aisladas, sino recursos relacionales: su
valor depende del campo y de su estructura interna.
Dinámica de los campos: Los campos no son estructuras estáticas:
• Están en constante transformación por la lucha entre dominantes y
dominados.
• Hay conflictos por imponer los criterios legítimos (por ejemplo, qué cuenta
como “arte verdadero”).
• Los agentes pueden aceptar las reglas (estrategias conservadoras) o
intentarlas cambiar (estrategias subversivas).
Habitus y trayectoria
• Cada agente tiene un habitus: sistema de disposiciones (gustos, creencias,
habilidades) que estructuran su percepción y acción.
• El habitus se forma en relación con un campo, y a su vez orienta la acción en
ese campo.
• La posición de un agente en un campo depende de:
• El volumen global de su capital.
• La estructura interna de ese capital (ej: más económico que cultural o
viceversa).
• Su trayectoria social (historia de posiciones pasadas).
Ejemplo: Un empresario con mucho capital económico y poco cultural no tendrá
la misma posición que un profesor universitario con el capital inverso, aunque
ambos tengan “mucho capital”.
Campos como estructuras históricas
• Los campos son históricamente constituidos: tienen un origen, una evolución,
y una lucha por su autonomía.
• Ejemplo: el campo artístico se forma como una negación del interés
económico (“el arte por el arte”), mientras que el campo económico se organiza
en torno a la ganancia material.
Metodología relacional: Bourdieu enfatiza una epistemología relacional y
sistemática:
• Los conceptos como campo, habitus y capital no pueden definirse
aisladamente, sino solo dentro de su sistema teórico.
• La ciencia social debe pensar en relaciones y estructuras, no en entidades
sustanciales o esenciales.
Cita clave: “Lo real es relacional”.
Determinación de un campo
• La existencia y límites de un campo se determinan empíricamente, no
apriorísticamente.
• Los participantes del campo también luchan por delimitarlo, definiendo lo que
entra y lo que queda afuera (como cuando un novelista busca diferenciarse de
los escritores “comerciales”).
Articulaciones posibles
• Foucault: análisis del poder, aunque Bourdieu propone una teoría más
estructural y cuantificable.
• Goffman: presentación del yo, pero sin el componente estructural del capital y
la posición social.
• Thompson: los campos pueden analizarse en relación con los tipos de
interacción mediada.
• Hall/Gramsci: hegemonía cultural; la lucha en los campos también es por el
sentido legítimo.
Pensar en términos de campo significa pensar en términos de relaciones.
Podría, deformando la famosa fórmula de Hegel, afirmar que lo real es
relacional: lo que existe en el mundo social son relaciones; no interacciones o
vínculos intersubjetivos entre agentes, sino relaciones objetivas que existen
"independientemente de la conciencia y la voluntad individuales", como dijera
Marx.
En términos analíticos, un campo puede definirse como una red o configuración
de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones se definen
objetivamente en su existencia y en las determinaciones que imponen a sus
ocupantes, ya sean agentes o instituciones, por su situación (sitos) actual y
potencial en la estructura de la distribución de las diferentes especies de poder
(o de capital) —cuya posesión implica el acceso a las ganancias específicas
que están en juego dentro del campo— y, de paso, por sus relaciones objetivas
con las demás posiciones (dominación, subordinación, homología, etc.). En las
sociedades altamente diferenciadas, el cosmos social está constituido por el
conjunto de estos microcosmos sociales relativamente autónomos, espacios de
relaciones objetivas que forman la base de una lógica V una necesidad
específica, que son irreductibles a las que rigen los demás campos.
En efecto, se puede comparar el campo a un juego (aunque, a diferencia de
este último, no se trate del producto de una creación deliberada y obedezca a
reglas o, mejor dicho, a regularidades que no son explicitadas o codificadas).
Así, tenemos apuestas que son, en lo esencial, resultado de la competición
entre los jugadores; una inversión en el juego, illusio: los jugadores están
atrapados por el juego. Y si no surgen entre ellos antagonismos, a veces
feroces, es porque otorgan al juego y a las apuestas una creencia (doxa), un
reconocimiento que no se pone en tela de juicio (los jugadores aceptan, por el
hecho de participar en el juego, y no por "contrato", que dicho juego es digno
de ser jugado, que vale la pena), y esta colusión forma la base de su
competición y conflictos.
La cuestión de los límites del campo siempre se plantea dentro del campo
mismo y, por consiguiente, no admite ninguna respuesta a priori. Los
participantes en un campo —por ejemplo, las empresas económicas, los
grandes modistas o los novelistas— procuran en todo momento diferenciarse
de sus rivales más cercanos, a fin de reducir la competencia y establecer un
monopolio sobre un determinado subsector del campo. Asimismo, los
participantes se esfuerzan por excluir del campo a una parte de los colegas
actuales o potenciales, aumentando, por ejemplo, el valor del derecho de
ingreso o imponiendo cierta definición de pertenencia al mismo. A riesgo de
caer en una redundancia, diré que un campo puede concebirse como un
espacio donde se ejerce un efecto de campo, de suerte que lo que le sucede a
un objeto que atraviesa este espacio no puede explicarse cabalmente por sus
solas propiedades intrínsecas.
Los límites del campo se encuentran en el punto en el cual terminan los efectos
de campo. Por consiguiente, debemos intentar medir en cada caso, mediante
diversos procedimientos, el punto en que estos efectos estadísticamente
detectables disminuyen o se anulan. En el trabajo de investigación empírica, la
construcción de un campo no se lleva a cabo por medio de un acto de decisión.
El principio de la dinámica de un campo radica en la configuración particular de
su estructura, en la distancia o en los intervalos que separan a las diferentes
fuerzas específicas que se enfrentan dentro del mismo. Las fuerzas que son
activas en el campo y que, por lo mismo, el analista selecciona como
pertinentes, porque producen las diferencias más importantes, son aquéllas
que definen el capital específico. Como dije a propósito ciel juego y de los
triunfos, un capital sólo existe y funciona en relación con un campo: confiere un
poder sobre el campo, sobre los instrumentos materializados o incorporados de
producción o reproducción, cuya distribución constituye la estructura misma del
campo, así corno sobre las regularidades y las reglas que definen el
funcionamiento ordinario del campo y, de ahí, sobre las ganancias que se
generan en el mismo.
En tanto que campo de fuerzas actuales y potenciales, el campo es igualmente
campo de luchas por la conservación o la transformación de la configuración de
dichas fuerzas. Además, como estructura de relaciones objetivas entre
posiciones de fuerza, el campo subyace y orienta las estrategias mediante las
cuales los ocupantes de dichas posiciones intentan, individual o
colectivamente, salvaguardar o mejorar su posición e imponer el principio de
jerarquización más favorable a sus propios productos. Dicho de otra manera,
las estrategias de los agentes dependen de su posición en el campo, es decir,
en la distribución del capital específico, así como de la percepción que tienen
del campo, esto es, de su punto de vista sobre el campo como vista tomada a
partir de un punto dentro del campo.
¿Cuál es la diferencia entre un campo y un "aparato", como lo entiende
Althusser, o entre un campo y un sistema, tal como lo concibe Luhmann?
Existe una diferencia esencial: en un campo, hay luchas; por tanto, hay historia.
Me opongo abiertamente a la noción de aparato que es, para mí, el caballo de
Troya del peor funcionalismo: un aparato es una máquina infernal, programada
para alcanzar ciertas metas. El sistema escolar, el Estado, la Iglesia, los
partidos políticos y los sindicatos no son aparatos, sino campos. En un campo,
los agentes y las instituciones luchan, con apego a las regularidades y reglas
constitutivas de este espacio de juego (y, en ciertas coyunturas, a propósito de
estas mismas reglas), con grados diversos de fuerza y, de ahí, con diversas
posibilidades de éxito, para apropiarse de las ganancias específicas que están
en juego en el juego. Quienes dominan en un determinado campo están en
posición de hacerlo funcionar en su beneficio, pero siempre deben tener en
cuenta la resistencia, las protestas, las reivindicaciones y las pretensiones,
"políticas" o no, de los dominados.
Es verdad que, dentro de ciertas condiciones históricas, las cuales deben
estudiarse empíricamente, un campo puede comenzar a funcionar como
aparato. Cuando el dominante logra aplastar o anular la resistencia y las
reacciones del dominado, cuando todos los movimientos ocurren
exclusivamente de arriba hacia abajo, la lucha y la dialéctica constitutivas del
campo tienden a desaparecer. Sólo puede haber historia mientras los
individuos se rebelen, resistan y reaccionen. Las instituciones totalitarias —
asilos, prisiones, campos de concentración— y las dictaduras son intentos de
acabar con la historia. Así, los aparatos representan un caso extremo, algo que
se puede considerar un estado patológico de los campos. Pero, se trata de un
extremo que nunca se alcanza del todo, aun en los regímenes "totalitarios" más
represivos.'’
En cuanto a la teoría de sistemas, es cierto que contiene algunas semejanzas
superficiales con la teoría de los campos. Los conceptos de
"autorreferencialidad" o "autoorganización" podrían fácilmente sustituirse por mi
noción de autonomía: en ambos casos, a decir verdad, el proceso de
diferenciación y autonomización desempeña un papel central. Pero las
diferencias entre las dos teorías no dejan de ser radicales. En primer lugar, el
concepto de campo excluye el funcionalismo y el organicismo: los productos de
un campo dado pueden ser sistemáticos sin ser resultado de un sistema y, en
particular, de un sistema caracterizado por funciones comunes, una cohesión
interna y una autorregulación; postulados éstos de la teoría de sistemas que
deben ser rechazados. Si bien es cierto que, en los campos literario o artístico,
por ejemplo, pueden considerarse como sistema las tomas de posición
constitutivas de un espacio de posibilidades, permanece el hecho de que estas
posibles tomas de posición constituyen un sistema de diferencias, de
propiedades distintivas y antagónicas que no se desarrollan conforme a su
propio movimiento interno (como lo implica el principio de autodiferencialidad),
sino a través de los conflictos internos del campo de producción.
El campo es escenario de relaciones de fuerza y de luchas encaminadas a
transformarlas y, por consiguiente, el sitio de un cambio permanente. La
coherencia que puede observarse en un estado dado del campo, su aparente
orientación hacia una función única (por ejemplo, en el caso de las Grandes
Escuelas en Francia, la reproducción de la estructura del campo del poder), es
resultado del conflicto y la competencia, mas no de una suerte de
autodesarrollo inmanente de la estructura.
Una segunda diferencia importante estriba en que un campo no está integrado
por partes o componentes. Cada subcampo posee su propia lógica, reglas y
regularidades específicas, y cada etapa de la división de un campo conlleva un
auténtico salto cualitativo (por ejemplo, cuando pasamos del nivel del campo
literario en su conjunto a aquél del subcampo de la novela o del teatro),' Todo
campo constituye un espacio de juego potencialmente abierto cuyos límites son
fronteons dinámicas, las cuales son objeto de luchas dentro del mismo campo.
Un campo es un juego que nadie inventó, pero que resulta mucho más fluido y
complejo que todos los juegos que se puedan imaginar. Dicho esto, para
entender a cabalidad todo lo que separa a los conceptos de campo y sistema,
es necesario aplicarlos y compararlos a través de los objetos empíricos que
producen.
Un análisis en términos de campo implica tres momentos necesarios e
interrelacionados. Primero, hay que analizar la posición del campo en relación
con el campo del poder. Así se descubre que el campo literario, por ejemplo,
está incluido en el campo del poder, donde ocupa una posición dominada. (O,
en un lenguaje mucho menos adecuado: los artistas y los escritores, o los
intelectuales en un sentido más general, son una "fracción dominada de la
clase dominante".) Segundo, es menester establecer la estructura objetiva de
las relaciones entre las posiciones ocupadas por los agentes o las instituciones
que compiten dentro del campo en cuestión. Tercero, se deben analizar los
habitus de los agentes, los diferentes sistemas de disposiciones que éstos
adquirieron mediante la interiorización de un tipo determinado de condiciones
sociales y económicas y que encuentran, en una trayectoria definida dentro del
campo considerado, una oportunidad más o menos favorable de actualizarse.
Desde el punto de vista metodológico, el campo de las posiciones es
inseparable del campo de las tomas de posición, entendido como el sistema
estructurado de las prácticas y expresiones de los agentes. Arribos espacios,
es decir, el de las posiciones objetivas y el de las tomas de posición, deben
analizarse juntos y tratarse como "dos traducciones de una misma frase",
según la fórmula de Spinoza. Dicho esto, dada una situación de equilibrio, el
espacio de las posiciones tiende a regir el espacio de las tomas de posición.
Las determinaciones que pesan sobre los agentes situados en un campo
determinado (intelectuales, artistas, políticos o industrias de la construcción)
nunca se ejercen directamente sobre ellos, sino sólo a través de la mediación
específica constituida por las formas y las fuerzas del campo, es decir, después
de haber sufrido una reestructuración (o, si se prefiere, una refracción), la cual
es tanto más importante cuanto más autónomo sea el campo, esto es, cuanto
más capaz sea de imponer su lógica específica, que es el producto acumulado
de una historia particular. Dicho esto, podemos observar toda una gama de
homologías estructurales y funcionales entre el campo de la filosofía, el campo
político, el campo literario, etc., y la estructura del espacio social: cada uno de
ellos tiene sus dominantes y dominados, sus luchas por la conservación o la
subversión, sus mecanismos de reproducción, etc. Pero cada una de estas
características reviste, en cada campo, una forma específica, irreductible (una
homología podría definirse como una semejanza dentro de la diferencia).
Una tercera propiedad general de los campos es el hecho de que son sistemas
de relaciones independientes de las poblaciones que definen dichas relaciones.
Cuando hablo del campo intelectual, sé muy bien que, en este campo,
encontraré "partículas" (supongamos, por un momento, que se tratara de un
campo físico) que obedecen a fuerzas de atracción, de repulsión, etc., como
sucede en un campo magnético. Hablar de campo es otorgar primacía a este
sistema de relaciones objetivas sobre las partículas propiamente dichas.
Podríamos afirmar, retomando la fórmula de un físico alemán, que el individuo,
como el electrón, es una. Ausgeburt des Felds, es decir, una emanación del
campo. Tal o cual intelectual en particular, tal o cual artista sólo existe como tal
porque hay un campo intelectual o artístico.
La noción de campo está ahí para recordar que el verdadero objeto de una
ciencia social no es el individuo, es decir, el "autor", aunque sólo pueda
construirse un campo a partir de individuos, puesto que la información
necesaria para el análisis estadístico suele estar ligada a individuos o
instituciones singulares. El centro de las operaciones de investigación debe ser
el campo. Esto no implica de ninguna manera que los
individuos sean puras "ilusiones", que no existan, sino que la ciencia los
construye como agentes, y no como individuos biológicos, actores o sujetos:
estos agentes son socialmente constituidos como activos y actuantes en el
campo, debido a que poseen las características necesarias para ser eficientes
en dicho campo, para producir efectos en él. Más aún, es a través del
conocimiento del campo donde ellos están inmersos que podernos captar
mejor lo que define su singularidad, su originalidad, su punto de vista como
posición (en un campo), a partir de la cual se conforma su visión particular del
mundo y del mismo campo.
Lo que legitima el derecho de ingresar a un campo es la posesión de una
configuración particular de características. Una de las metas de la investigación
es identificar estas propiedades activas, estas características eficientes, es
decir, estas formas de capital específico. Así, nos encontramos ante una
especie de círculo hermenéutico: para construir un campo, hay que identificar
aquellas formas de capital específico que habrán de ser eficientes en él y, para
construir estas formas de capital específico, se debe conocer la lógica
específica del campo. En el proceso de la investigación este incesante vaivén
resulta tedioso y difícil.
"Último punto: los agentes sociales no son "partículas" mecánicamente
arrastradas y empujadas por fuerzas externas. Son, más bien, portadores de
capital y, según su trayectoria y la posición que ocupan en el campo en virtud
de su dotación de capital (volumen y estructura), propenden a orientarse
activamente, ya sea hacia la conservación de la distribución del capital, va sea
hacia la subversión de dicha distribución. Desde luego, las cosas no son tan
sencillas, pero pienso que se trata de una propuesta muy general, que se
aplica al espacio social en su conjunto, aunque no implica que todos los
poseedores de una cantidad Deducida de capital sean forzosamente
revolucionarios, ni que todos los poseedores de un gran capital sean
automáticamente conservadores.
Las relaciones entre los campos —el artístico y el económico en este caso
particular—nunca se definen de una vez por todas, ni siquiera en las
tendencias generales de su evolución. Y la mayor virtud de la noción es la de
obligar a preguntarse, con respecto a cada campo, cuáles son sus límites,
cómo se articula con otros campos, etc. Esto no significa que nos encontremos
en el vacío teórico de un empirismo positivista.
Disponemos de un sistema de preguntas reiterativas, que podemos formular a
la realidad.
De hecho, la estructura de un campo, como espacio de relaciones objetivas
entre posiciones definidas por su rango en la distribución de los poderes o de
las especies de capital, difiere de las redes más o menos duraderas donde
puede manifestarse por un tiempo más o menos prolongado. Ella es la que
determina la posibilidad o imposibilidad (o, más precisamente, la probabilidad
más o menos grande) de que se instauren los intercambios que expresan y
mantienen la existencia de redes. La tarea de la ciencia es sacar a relucir la
estructura de la distribución de los recursos (o de las especies de capital) que,
a través de los intereses y disposiciones que condiciona, tiende a determinar la
estructura de las tornas de posición individuales o colectivas. En el network
analysis, el análisis de estas estructuras (que requiere un modo de
pensamiento estructural, más difícil de expresar mediante datos cuantificados y
formalizados, salvo que se recurra al análisis de las correspondencias), ha sido
sacrificado en favor del análisis de los nexos particulares (entre agentes o
instituciones) y de los flujos (de información, recursos, servicios, etc.) en los
cuales aquéllos se manifiestan.
Conclusión: La noción de campo permite analizar la vida social como un
conjunto de juegos de poder estructurados, donde cada espacio (arte, ciencia,
derecho, política) tiene sus propias reglas, recursos y jerarquías.
Bourdieu ofrece una herramienta para romper con el individualismo y entender
cómo las acciones están moldeadas por posiciones objetivas, relaciones
sociales y trayectorias históricas. El campo no determina mecánicamente a los
agentes, pero estructura sus posibilidades de acción, su poder y su percepción
del mundo.
Goffman – Actuaciones (de La presentación de la persona en la
vida cotidiana)
Este texto forma parte de la obra central de Erving Goffman publicada en 1959.
Goffman propone una microsociología del yo, basada en el análisis de la vida
social como una representación teatral.
Su enfoque dramatúrgico analiza cómo las personas presentan un “yo” frente a
los demás, regulando la impresión que generan. Aquí introduce nociones como
actuación, fachada, rol, audiencia, sinceridad/cinismo, entre otras.
-plantea la interacción comunicativa en términos de actuación dramática.
Analiza la situación, lleva a cabo un análisis transversal (porque ocurre en el
momento). Goffman utiliza la metáfora teatral para considerar a las personas
como actores y definir las actuaciones de los individuos en sus interacciones,
como si de una obra de teatro se tratase.
-La interacción se va a jugar en términos de acción dramática: actor, escenario,
auditorio van a ser los lugares en los cuales de despliega la acción.
Confianza en el papel que desempeña el individuo
Cuando un individuo desempeña un papel, solicita implícitamente a sus
observadores que lo tomen en serio, que crean que el sujeto posee en realidad
los atributos que aparenta poseer.
De acuerdo con esto, existe el concepto popular de que el individuo ofrece su
actuación y presenta su función “para el beneficio de otra gente”. Sería
conveniente iniciar un examen de las actuaciones invirtiendo el problema y
observando la propia confianza del individuo en la impresión de realidad que
intenta engendrar en aquellos entre quienes se encuentra:
-El actuante “sincero” puede creer por completo en sus propios actos, puede
estar sinceramente convencido de que la impresión de la realidad que pone en
escena es la verdadera realidad.
-El actuante “cínico” puede no engañarse con su propia rutina. Cuando el
individuo no deposita confianza en sus actos ni le interesan mayormente las
creencias de su público.
No todos los actuantes cínicos que tienen interés por engañar a su auditorio
tienen un “interés por sí mismo”, puede engañarlo en bien de este (médicos
que dan placebos a los pacientes). A estos actuantes cínicos sus auditorios no
les permiten ser sinceros.
Más o menos conscientemente, siempre y por doquier, cada uno de nosotros
desempeña un rol.
Es en estos roles donde nos conocemos mutuamente; donde nos conocemos a
nosotros mismos.
Esta máscara representa el concepto que nos hemos formado de nosotros
mismos, el yo que quisiéramos ser. Al fin, nuestra concepción del rol llega a ser
una segunda naturaleza y parte integrante de nuestra personalidad.
Podemos encontrar un movimiento natural de vaivén entre cinismo y
sinceridad: da el ejemplo del recluta que primero cumple ordenes porque si no
recibirá un castigo y luego termina por compartir las convicciones que le han
impuesto.
El sincero está mas convencido de lo que esta haciendo, pero el cínico tiene
mayor control sobre sus actuaciones. El que actúa espontáneamente se ve
más inseguro, no le solemos creer tanto como al cínico, quien parece más
seguro ante su público. El cínico puede actuar para satisfacer sus objetivos
(como sería el ejemplo de un estafador) o puede actuar en pos del otro,
entonces actúa frente al otro ayudándolo (un ejemplo seria cuando nuestros
padres nos tratan de calmar diciéndonos que está todo bien cuando en realidad
la situación es grave).
Cada uno de nosotros es el mismo tiempo actor y auditorio, todos cumplimos
ambos roles a la vez.
Entre todos tratamos de sostener la actuación que llevamos a cabo. Nosotros
tendemos a avalar las acciones del actor desde el auditorio, y el actor todo el
tiempo está construyendo y sosteniendo su actuación. Para Goffman lo que
somos es lo que actuamos.
Actuación: Para Goffman, toda interacción social implica una “actuación”:
Conjunto de actividades mediante las cuales el individuo intenta influir en la
percepción que los otros tienen de él, en una situación dada.
La actuación no es fingimiento necesariamente, sino la presentación
estratégica de un yo en función del contexto social. Toda actividad de un
individuo que tiene lugar durante un período señalado por su presencia
continua ante un conjunto particular de observadores y posee cierta influencia
sobre ellos.
Sinceridad vs cinismo: Goffman propone un continuo entre dos extremos:
1. Actuación sincera:
• El individuo cree en el rol que desempeña.
• Se identifica con la imagen que proyecta.
• Ejemplo: un médico que se siente vocacionalmente comprometido.
2. Actuación cínica:
• El sujeto no cree en su actuación, pero la mantiene por beneficio, estrategia o
normas sociales.
• Puede incluso disfrutar manipulando la impresión del otro.
• Ejemplo: un vendedor que exagera las virtudes de un producto sin creer en
ellas.
Goffman señala que muchas veces oscilamos entre ambos polos según el
contexto, el tiempo y la experiencia.
Fachada: La fachada es el conjunto de elementos expresivos que el actor
emplea de forma más o menos estable para definir la situación ante la
audiencia. Parte de la actuación del individuo que funciona regularmente de un
modo general y prefijado, a fin de definir la situación con respecto a aquellos
que observan dicha actuación. La fachada entonces es la dotación expresiva
de tipo corriente empleada intencional o inconcientemente por el individuo
durante su actuación. Partes normales de la fachada:
Se divide en dos componentes:
1. Medio (setting):
• Decorado, mobiliario, objetos, lugar físico.
• Tiende a ser fijo: una oficina, un hospital, un mostrador.
• Ej: el despacho de un juez.
2. Fachada personal:
• Elementos corporales y expresivos: uniforme, modo de hablar, expresiones
faciales, edad, género, raza.
• Se subdivide en:
• Apariencia: aspectos que indican estatus (ropa, edad, género).
• Modales (manner): actitud frente a la interacción (seriedad, autoridad,
sumisión).
Goffman observa que la coherencia entre medio, apariencia y modales genera
una definición convincente de la situación.
Rol social y relación social
• Un rol social es el conjunto de normas asociadas a un estatus.
• Goffman lo define como una serie de actuaciones repetidas ante una
audiencia similar.
• La repetición de papeles genera relaciones sociales duraderas.
Control de la impresión: El objetivo del actor es controlar la impresión que
genera en los otros. Para ello, puede usar tácticas de manejo de la información
(ocultar, exagerar, suavizar), y está condicionado por:
• Lo que la audiencia espera.
• Las convenciones sociales.
• Su propia confianza en el rol.
La interacción social se convierte en un juego constante de ajustes y
presentaciones mutuas.
El yo como máscara: Cita clave de Robert E. Park: “El significado original de
la palabra ‘persona’ es ‘máscara’… El yo que quisiéramos ser es nuestra
máscara más verdadera”.
Goffman toma esta idea para sostener que el yo no es una esencia interior,
sino un efecto de la representación social. El individuo es, en cierto sentido, el
rol que representa con éxito ante los otros.
Dinámicas del cinismo y la sinceridad
• Un individuo puede empezar representando un papel cínicamente, pero con el
tiempo identificarse con él (ej: un labriego que dirige un hotel y termina
comportándose como clase media).
• O al revés: comenzar sinceramente y luego distanciarse del rol por frustración
o desilusión (ej: estudiantes de medicina que abandonan sus ideales durante
los primeros años).
La identidad es entonces un producto dinámico de la experiencia social y la
relación con los roles.
Casos particulares
• Audiencias que exigen ser engañadas: el público mismo desea mantener la
ilusión (ej: cliente que quiere creer que sus zapatos son de una talla más
pequeña).
• Relaciones estratégicas: el actor simula un comportamiento deseado por el
superior (ej: subordinado que exagera su cortesía ante un jefe de visita).
• Pacientes en hospitales psiquiátricos que fingen normalidad para ser dados
de alta: simulan el comportamiento que se espera de ellos.
Articulaciones posibles
• Thompson: interacción mediada como nueva forma de actuación digital (ej:
redes sociales).
• Bourdieu: fachada como capital simbólico; el rol está condicionado por la
posición estructural en el campo.
• Butler: performatividad del género: el yo es producto de una serie reiterada de
actos.
• Foucault: técnicas del yo y producción de subjetividad.
Realización dramática
Si la actividad del individuo ha de llegar a ser significante para otros, debe
movilizarla de manera que exprese durante la interacción lo que él desea
transmitir (ej: árbitro debe actuar rápido para transmitir seguridad).
En el caso de algunos estatus, la dramatización no presenta problema alguno.
En muchos casos, sin embargo, la dramatización del propio trabajo constituye
un problema (ej: trabajo visible en enfermeras de pos operatorio vs. trabajo
invisible de enfermeras clínicas). Así, los individuos se enfrentan a menudo con
el dilema de expresión versus acción. Aquellos que poseen el tiempo y el
talento para realizar bien una tarea pueden no tener, por la misma razón, ni el
tiempo ni el talento para mostrar que lo están haciendo.
Cuando se examina un grupo o clase, se advierte que sus miembros tienden
fundamentalmente a conferir a su yo ciertas rutinas determinadas, y a dar
menor importancia a las demás. Así un profesional puede estar dispuesto a
adoptar un rol muy modesto en la calle, en un negocio, o en su hogar, pero en
la esfera social ue abarca su manifestación de competencia profesional le
preocupará mucho hacer una exhibición efectiva. La preocupará no tanto la
serie completa de las diferencias rutinas que realiza sino tan solo aquella de la
cual deriva su reputación ocupacional.
Idealización
Antes señalamos que la actuación de una rutina presenta a través de su
fachada algunas exigencias más bien abstractas sobre el público, exigencias
que probablemente le serán presentadas durante la actuación de otras rutinas.
Esto constituye una forma de “socializar”, moldear y modificar una actuación
para adecuarla a la comprensión y expectativas de la sociedad en la cual se
representa.
Un aspecto importante del proceso de socialización: la tendencia de los
actuantes a ofrecer a sus observadores una impresión que es idealizada de
diversas maneras. Así, cuando el individuo se presenta ante otros, su actuación
tenderá a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados de la
sociedad, tanto más, en realidad, de lo que lo hace su conducta general.
En la medida en que una actuación destaca los valores oficiales corrientes de
la sociedad en la cual tiene lugar, podemos considerarla como una ceremonia,
un expresivo rejuvenecimiento y reafirmación de los valores morales de la
comunidad.
Ej. En la mayoría de las sociedades parece haber un sistema de estratificación
y, en la mayoría, existe una idealización de los estratos superiores y cierta
aspiración a ascender hasta ellos.
Símbolos de status.
Si un individuo ha de expresar estándares ideales durante su actuación, tendrá
entonces que abstenerse de la acción que no es compatible con ellos o
encubrirla. Cuando esta conducta inapropiada es de algún modo satisfactoria,
se descubre que esta es gratificada en secreto (Ej: ama de casa que esconde
lo que le gusta leer porque queda mal ante los ojos de los invitados; en India, el
“consumo secreto”).
Es importante notar que cuando un individuo ofrece una actuación, encubre por
lo general algo más que placeres y economías inadecuadas. Podemos aquí
señalar algunos de los materiales ocultados.
1. El actuante oculta que está comprometido con una actividad provechosa
incompatible con la actividad que se espera que se obtenga de él. La actividad
oficial funciona como una cubierta que oculta la vida vocacional del actuante.
2. Se trata de que los errores y equivocaciones se corrigen con frecuencia
antes de que tenga lugar la actuación. Se intenta mantener impresión de
infalibilidad.
3. El individuo presenta un producto terminado a otros (está ya pulido,
empaquetado, no hay rastros del proceso).
4. Se encubre ante el auditorio todo tipo de “trabajo sucio”, tareas físicamente
sucias, semiclandestinas, crueles y degradantes durante la actuación.
5. El actuante sacrificará aquellos estándares cuya pérdida puede ser
encubierta, y hará este sacrificio a fin de mantener otros cuya aplicación
inadecuada no puede ocultarse. (ej: local de comidas rápidas, se puede ocultar
la calidad no el servicio lento). No se hace un sacrificio a favor del ideal más
visible sino del legítimamente más importante.
6. Encontramos actuantes que con frecuencia fomentan la impresión de que
tenían motivos ideales para adquirir el rol que cumplen, que poseen una
capacidad ideal para desempeñarlo, y que no era necesario que sufrieran
indignidades, insultos y humillaciones ni que hicieran “tratos” a fin de obtenerlo.
Es posible que los actuantes intenten incluso dar la impresión de que su aporte
y capacidad actuales son algo que siempre han poseído y de que nunca han
tenido que abrirse camino dificultosamente a través de un período de
aprendizaje.
El actuante encubre o da menor importancia a aquellas actividades, hechos, y
motivos incompatibles con una versión idealizada de sí mismo y de sus obras.
Además, el que actúa produce a menudo en los miembros de su auditorio la
creencia de que está relacionado con ellos de un modo más ideal de lo que en
realidad lo está. No nos mostramos a nuestros hijos como a nuestros
camaradas de club.
Se produce la “segregación de auditorios”: el sujeto se asegura de que aquellos
ante quienes representa uno de sus papeles no sean los mismos individuos
ante quienes representa un papel diferente en otro medio. Los individuos
fomentan la impresión de que la rutina que realizan en el momento es su única
rutina, o al menos la mas importante, el auditorio a su vez da por sentado que
el carácter proyectado ante ellos es todo lo que hay detrás del individuo que
actúa para ellos.
La idealización es lo que esta socialmente pautado, es lo que debe ser.
El mantenimiento del control expresivo
Como ya se señalo el actuante puede confiar en que el auditorio acepte
sugerencias menores como signo de algo importante acerca de su actuación
pero, también, puede entender erróneamente el significado que debía ser
transmitido por la sugerencia, o puede ver un significado molesto en gestos no
destinados por el actuante a contener significado alguno. Una sola nota
desafinada puede destruir el tono de toda una actuación.
Algunos gestos impensados se producen en una variedad tan grande de
actuaciones, y transmiten impresiones que son por lo general tan incompatibles
con las que se fomentan, que estos hechos inoportunos han adquirido un
status simbólico colectivo. Se los puede agrupar en tres categorías.
1) Perder momentáneamente el control muscular de sí mismo, ej. Resbaladas,
flatulencias. 2) transmitir la impresión de que se está demasiado ansioso por la
interacción o desinteresado de ella, ej. Tartamudear, olvidar parte. 3) el
actuante puede permitir que su presentación sufra de una inadecuada dirección
dramática. Y el medio puede no estar en orden, o haber sido preparado para
otra actuación.
Las actuaciones difieren, como es natural, en el grado de cuidado expresivo
que se requiere que apliquen a cada elemento.
Tendemos a cegarnos ante el hecho de que las actuaciones seculares
cotidianas de nuestra sociedad deben pasar con frecuencia por una severa
prueba de aptitud, adaptabilidad, corrección y decoro. Como actuantes, somos
con frecuencia más conscientes de las normas que podríamos haber aplicado a
nuestra actividad, pero que no aplicamos, que de las normas que aplicamos sin
pensarlo. Como estudiosos debemos estar preparados para examinar la
disonancia creada, por ejemplo, por una palabra mal pronunciada.
La impresión de realidad fomentada por una actuación es algo delicado, frágil,
que puede ser destruido por accidentes muy pequeños.
La coherencia expresiva requerida para toda actuación señala una
discrepancia fundamental entre nuestros “sí mismos” demasiado humanos y
nuestros “sí mismos” socializados. Como seres humanos somos,
presumiblemente, criaturas de impulsos variables, con humores y energías que
cambian de un momento a otro. En cuánto caracteres para ser presentados
ante un público, sin embargo, no debemos estar sometidos a altibajos.
Mediante la disciplina social se puede mantener con firmeza una máscara de
modales.
Tergiversación
Como integrantes de un auditorio, es natural que sintamos que la impresión
que el actuante trata de dar puede ser verdadera o falsa. Esta duda hace que
prestemos especial atención a rasgos distintivos de la actuación que no pueden
ser manejados fácilmente.
Cuando pensamos en aquellos que presentan una falsa fachada o “solo” una
fachada, pensamos en una discrepancia entre las apariencias fomentadas y la
realidad. La posición precaria en que se colocan estos actuantes les provoca
una inmediata humillación y a veces la pérdida definitiva de su reputación.
Cuando descubrimos que alguien con quien tratamos es un impostor y fraude
cabal, descubrimos que no era un beneficiario acreditado del estatus
pertinente. Paradójicamente, cuanto más se aproxima la actuación del impostor
a la real, más intensamente podemos estar amenazados, porque una actuación
competente por alguien que demuestra ser un impostor puede debilitar en
nuestros espíritus la conexión moral entre la autorización legítima para
desempeñar un papel y la capacidad para hacerlo.
Si bien podemos juzgar con severidad a esos actuantes como a embaucadores
que conscientemente falsifican todos los hechos de sus vidas, podemos sentir
cierta simpatía por aquellos que no tienen más que una falla fatal y que
intentan encubrir en lugar de admitirla y hacer un honroso intento por superarla,
como los ex convictos. Así, también con frecuencia experimentamos un
sentimiento diferente hacia aquellos que se presentan de manera distinta de lo
que son para defender lo que consideran como justos reclamos de una
colectividad, o que lo hacen accidentalmente o por divertirse, del que
experimentamos hacia quienes procuran con ello obtener beneficios
personales, psicológicos o materiales.
Otro enfoque para entender la tergiversación. Se puede definir como mentira
“manifiesta”, “categórica” o descarada, aquella en la que puede haber pruebas
irrefutables de que el autor sabía que mentía y que así lo hizo
premeditadamente. Aquellos que son sorprendidos en el acto de mentir
descaradamente pueden perder para siempre su prestigio. Sin embargo, hay
muchas
“mentiras piadosas” (ej. médicos) para no herir los sentimientos del auditorio al
que se miente, y este tipo de falsedad no se considera horrendo. Son matices
entre verdad y mentira.
Hay que advertir que difícilmente existe en la vida cotidiana una vocación o
relación legítima cuyos actuantes no se ocupen de prácticas encubiertas,
incompatibles con las impresiones presentadas.
Notemos que una falsa impresión mantenida en una de las rutinas arrojará
dudas sobre numerosos campos en los cuales quizá no tenga nada que
ocultar.
Todas estas características generales de la actuación pueden verse como
limitaciones de la interacción que se burlan del individuo y transforman sus
actividades en actuaciones. En lugar de tan solo hacer su tarea y dar rienda
suelta a sus sentimientos, expresará la realización de su tarea y transmitirá sus
sentimientos de manera aceptable. En general, entonces, la representación de
una actividad se alejará en cierto grado de la actividad en sí y, por lo tanto, la
tergiversará inevitablemente. Y como al individuo se le exigirá valerse de
signos para construir una representación de su actividad, la imagen que
construya, por fiel que sea a los hechos, estará sujeta a todas las disrupciones
a que están sujetas las impresiones.
No interesa tanto qué actuación es real y cuál no. Interesa cómo se puede
romper la impresión de realidad.
Mistificación
La autoridad, tiende siempre a rodearse de formalidades y misterio artificial
cuyo objeto es impedir el contacto familiar y dar así a la imaginación una
oportunidad para idealizar. Los modales, son muy utilizados por los hombres
como medio de autoencubrimiento, que sirve, entre otros muchos fines, para
mantener una suerte de ascendencia sobre los hombres sencillos. El pueblo
investía al monarca con todas las virtudes y el talento concebibles. Por lo tanto,
se decepcionaría si lo viera circular por la calle como cualquier hombre común.
El verdadero secreto existente detrás del misterio es, con frecuencia, que no
hay misterio alguno.
Realidad y artificio
Si una actuación ha de tener efecto, será bueno que los testigos puedan creer
en todo sentido que los actuantes son sinceros. Los actuantes pueden ser
sinceros o no serlo, pero están absolutamente convencidos de su sinceridad. Si
bien las personas son, por lo general, lo que aparentan ser, dichas apariencias
podrían, no obstante, haber sido dirigidas. Hay entonces una relación
estadística entre las apariencias y la realidad, que no es intrínseca ni
necesaria. Algunas actuaciones pueden ser llevadas correctamente con plena
sinceridad o con exitosa deshonestidad, pero ninguno de estos dos extremos
es esencial para las actuaciones en general.
Parece exigírsele al individuo el aprendizaje de suficientes formas de expresión
para poder “rellenar” y manejar, con mayor o menor corrección, todo papel que
se le pueda dar. En resumen, nuestra actuación es siempre mejor que el
conocimiento teórico que de ella tenemos.
Esta capacidad para intercambiar roles desempeñados, al verse obligado a
ellos, podría haber sido prevista, aparentemente todo el mundo puede hacerlo.
Ser un tipo dado de persona no significa sólo poseer los atributos requeridos,
sino también mantener las normas de conducta y apariencia que atribuye el
grupo social al que pertenece.
Ser un tipo dado de persona no significa simplemente poseer los atributos de
conducta y apariencia que atribuye el grupo social al que se pertenece. Un
status, una posición, un lugar social no es algo material para ser poseído y
luego exhibido; es una pauta de conducta apropiada, coherente, embellecida y
bien articulada.
Conclusión: Goffman redefine la identidad como una construcción situacional,
dramática y social. Su análisis revela cómo la interacción cotidiana es una
forma compleja de representación simbólica, donde lo que está en juego es la
legitimidad del yo que se ofrece.
El texto invita a pensar la vida social no como un reflejo de esencias, sino como
una puesta en escena compartida, que exige coordinación, codificación y
capacidad actoral.
Cuche – La noción de cultura
Publicado originalmente en 1996, La noción de cultura es una obra de
referencia para los estudios en ciencias sociales y antropología cultural. Denys
Cuche realiza un recorrido crítico e genealógico del concepto de “cultura”,
mostrando cómo se fue transformando desde el siglo XVIII hasta nuestros días.
Examina los distintos enfoques (antropológicos, sociológicos, estructuralistas,
simbólicos), y destaca cómo la cultura ha sido utilizada tanto para comprender
la diversidad humana como para justificar jerarquías, exclusiones e
identidades.
¿Qué es la cultura? (Introducción del problema): El concepto de cultura no
tiene un significado único o fijo. Su historia está atravesada por ambigüedades,
disputas y reconfiguraciones.
Para Cuche, hablar de cultura es siempre hablar de:
• Cómo una sociedad se representa a sí misma y a las otras.
• Una construcción simbólica e histórica, más que un dato natural.
• Una herramienta analítica con implicancias políticas, ideológicas y
epistemológicas.
Evolución histórica del concepto de cultura
1. Origen etimológico (cultivo): Cultura proviene del latín colere: cultivar. En
su origen europeo, tenía connotaciones individuales: cultivar el espíritu, la
educación (ej. “persona culta”).
2. Siglo XVIII-XIX: cultura vs civilización: En Alemania: Herder y el
romanticismo proponen la idea de culturas múltiples, únicas e irreductibles,
ligadas al “alma de los pueblos” (Volksgeist). En Francia/Inglaterra: se impone
la noción universalista de “civilización”, vista como un progreso lineal
(positivismo).
Esta diferencia será clave:
• Cultura (alemana) = diferencia, identidad, relativismo.
• Civilización (francesa/inglesa) = universalidad, evolución, jerarquía.
Antropología clásica: cultura como totalidad
1. E. B. Tylor (1871): “La cultura… es ese todo complejo que incluye
conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualquier otra
capacidad y hábito adquiridos por el hombre en tanto miembro de la sociedad”.
• Es la primera definición moderna y holística.
• Toda sociedad tiene “cultura”: rompe con la idea de que solo los europeos son
“cultos”.
• Aunque aún con un sesgo evolucionista: hay culturas “más avanzadas”.
2. Franz Boas (EE.UU.): Introduce el relativismo cultural: cada cultura debe ser
entendida en sus propios términos. Rechaza el evolucionismo: no hay culturas
superiores o inferiores. Promueve una antropología empírica, inductiva y
contextualizada.
Cultura, naturaleza y determinismo: Cuche analiza cómo la cultura ha sido
opuesta a la naturaleza, en múltiples dimensiones:
• Lo innato vs lo adquirido.
• El cuerpo vs el espíritu.
• Lo biológico vs lo social.
Esta oposición ha servido tanto para desesencializar lo humano (todo es
aprendido), como para naturalizar desigualdades (al atribuir a ciertas culturas
conductas “innatas”).
Ejemplo: el racismo cultural sustituye al biológico, pero sigue clasificando y
jerarquizando.
Cultura como sistema simbólico: A partir de mediados del siglo XX, se
desarrollan enfoques que consideran a la cultura como sistema simbólico:
• Clifford Geertz:
La cultura es un “tejido de significados” compartidos, una estructura simbólica
que orienta la acción humana.
• Antropología = interpretación de símbolos.
• Los individuos actúan dentro de marcos simbólicos, no solo por intereses
racionales o económicos.
• Esta visión conecta con el estructuralismo (Lévi-Strauss): la cultura tiene una
estructura profunda, como el lenguaje.
Cultura y estructura social: Cuche distingue entre dos perspectivas clave:
1. Funcionalismo (Malinowski, Radcliffe-Brown)
• La cultura es un conjunto de instituciones que responde a necesidades
sociales.
• Función = lo que cada elemento cultural aporta al equilibrio del sistema.
2. Materialismo y crítica (Marx, Bourdieu)
• La cultura está atravesada por relaciones de poder.
• En Marx, la cultura dominante es la cultura de la clase dominante.
• En Bourdieu, la cultura funciona como capital simbólico, que refuerza
desigualdades.
La cultura no solo une: también excluye, jerarquiza y clasifica.
Usos ideológicos del concepto de cultura: Cuche muestra que la noción de
cultura:
• Puede ser usada para resistir la dominación (reivindicación identitaria).
• Pero también para legitimar jerarquías (ej: “esa cultura es incompatible con la
nuestra”).
• Racismo cultural: discriminación basada no en rasgos biológicos sino en
“incompatibilidades culturales”.
Cultura y globalización: En las últimas décadas, el concepto de cultura se ha
vuelto más complejo:
• Hibridación cultural (mezclas, fusiones): frente a la idea de culturas puras.
• Industria cultural (Adorno, Horkheimer): producción masiva de símbolos que
homogeneizan.
• Consumo cultural global: circulación planetaria de imágenes, productos,
lenguajes (ej: Netflix, reggaetón, fast fashion).
Articulaciones posibles
• Bourdieu: habitus, campo, capital cultural → la cultura como sistema de
reproducción social.
• Hall: identidad, representación, multiculturalismo → la cultura como
producción de significados.
• Said: orientalismo → representación cultural como forma de poder colonial.
• Goffman: presentación del yo → cultura como guión de roles en la vida
cotidiana.
Cultura e identidad
Según Cuche, a partir de los años setenta se extendió una suerte de “moda”
por los estudios culturales sobre la identidad. No obstante, cree necesario
distinguir las nociones de “cultura” y de “identidad cultural”. Así, una cultura
puede no tener conciencia identitaria, al tiempo ciertas estrategias identitarias
tiendan a modificar una cultura determinada. Es por eso que la cultura se
origina, según Cuche, en procesos en gran parte inconscientes.
El concepto de identidad cultural nació en los Estados Unidos en los años
cincuenta para dar cuenta de los problemas de integración de los inmigrantes.
La identidad social opera por exclusión/inclusión: identifica al grupo y los
distingue de otros grupos y aparece como una modalidad de categorización de
la distinción nosotros/ellos, basada en la diferencia cultural.
Las concepciones objetivistas y subjetivistas de la identidad cultural
El enfoque racial de la cultura define a la identidad como algo dado, como una
herencia biológica inmanente al individuo, estable y definitiva. Esta
representación genética de la identidad naturaliza la pertenencia cultural y la
considera una esencia que no puede variar.
Bajo esta perspectiva se explicó muchas veces el “genio” o la “mentalidad” de
un pueblo. Por ejemplo, se consideró que las buenas cualidades de los negros
para la música o los deportes eran parte constitutiva de su patrimonio genético.
El enfoque culturalista, en cambio, el acento se pone en la herencia cultural,
entendida ésta como la socialización del individuo en el seno de su grupo
cultural. También en este caso la identidad se define como preexistente al
individuo.
Así, se elaboraron registros de atributos culturales invariables que se suponen
inmanentes al grupo cultural y que permitirían definir la “esencia” del conjunto.
Esta era la visión de Geertz, quien creía que la identidad cultural era una
propiedad esencial inherente al grupo porque había sido aprendida en su seno,
sin referencia a otros grupos.
Frente a estas teorías que describen la identidad a partir de cierto número de
criterios “objetivos” (lengua, vestimenta, religión, etc.), se alzan las críticas de
los que defienden una concepción subjetivista del fenómeno.
Para éstos, la identidad etnocultural no es más que un sentimiento de
pertenencia, una identificación con una colectividad imaginaria. Pero con esta
postura se corre el peligro de pensar, señala Cuche, que la identidad es una
cuestión de elección individual arbitraria.
La concepción relacional y situacional
La construcción de la identidad se hace en el interior de los marcos sociales
que determinan la posición de los agentes y por lo tanto orientan sus
representaciones y sus elecciones. Por otra parte, la construcción identitaria no
es una ilusión pues está dotada de una eficacia social, produce efectos
sociales reales.
El único enfoque que puede explicar por qué una identidad se afirmó en cierto
momento o se reprimió en otro es el que atiende al contexto relacional. La
posición de los agentes en el marco social orienta sus representaciones y
elecciones para la construcción de la identidad.
De esta forma, la concepción relacional de Fredrick Barth permite superar la
antinomia objetivismo/subjetivismo. La identidad es el producto que se elabora
en una relación que opone un grupo a los otros con los cuales entra en
contacto.
Por ende, para aprehender el fenómeno identitario hay que estudiar el orden de
las relaciones entre los grupos sociales. La identidad resulta un modo de
categorización utilizado por los grupos para organizar sus intercambios.
Así, habrá que ver en qué contexto de interacción concreto se pone en marcha
cierto procedimiento de diferenciación. La diferencia identitaria no es la
consecuencia directa de la diferencia cultural.La identidad es la resultante de
una negociación entre una “autoidentidad” y una “heteroidentidad” definida por
otros.
Identificación/diferenciación e identidad/alteridad están en relación dialéctica
permanente.
Un ejemplo de esta negociación son los cristianos sirio-libaneses que llegaban
a América Latina escapándose del Imperio Otomano y fueron llamados “turcos”
cuando en realidad lo que querían era no reconocerse como tales.
Lo mismo les pasó a los judíos de Rusia.
En casos extremos en que la autoidentidad perdió su legitimidad frente a la
heteroidentidad, el grupo minoritario está frente a una “identidad negativa”,
consecuencia de una estigmatización aplicada por los grupos dominantes. Los
grupos minoritarios terminarán asimilando e interiorizando la imagen
despreciativa construida por los demás. Esto puede llevar algunos de sus
miembros a reprimir los signos exteriores de esa diferencia negativa.
En definitiva, el poder de identificación depende de la posición que se ocupa en
el sistema de relaciones que vincula a grupos entre sí. Y en las luchas sociales
se pone en juego siempre la identidad.
En palabras de Bourdieu, sólo los que tienen autoridad legítima pueden
imponer las definiciones identitarias, que operarán como un sistema de
clasificación que fija las posiciones respectivas de cada grupo. Muchas veces,
el poder para clasificar lleva a la etnización de los grupos subalternos y puede
convertirse en un argumento para su marginación. Esta actitud de
discriminación puede incluso prolongarse en políticas de segregación.
La identidad, un asunto de Estado
Los Estados-naciones modernos se convirtieron en gerentes de la identidad
para la cual se instauran reglamentos y controles, como son los “documentos
de identidad” (DNI). Pero para definir una suerte de “identidad nacional” tiende
a la monoidentificación.
Esta “identidad nacional” se convierte en la identidad de referencia, la única
verdaderamente legítima. Por eso, la ideología nacionalista es una ideología de
exclusión de las diferencias culturales. Este procedimiento permite reducir un
conjunto colectivo heterogéneo a una personalidad cultural básica: “los árabes
son de tal forma...”, “los africanos son de tal otra...”.
Para transformar la identidad negativa (heteroidentidad) en positiva, los negros
norteamericanos intentaron reapropiarse de los medios para definirse a sí
mismos como “afroamericanos”. El sentimiento de injusticia sufrida
colectivamente implica en los miembros de un grupo víctima de una
discriminación un sentimiento fuerte de pertenencia a la colectividad. Sin
embargo, el riesgo consiste en pasar de una identidad negada o desacreditada
a una identidad exclusiva, como a de los que pertenecen a un grupo dominante
y en la que todo individuo considerado miembro del grupo minoritario debería
reconocerse o de otro modo podría ser tratado como un traidor.
La identidad multidimensional
Querer reducir cada identidad cultural a una definición simple es no tener en
cuenta la heterogeneidad de todo grupo social. Lo característico de la identidad
es, justamente, su carácter fluctuante que se presta a varias interpretaciones o
manipulaciones.
Esta concepción exclusivista de la identidad no permite pensar lo mixto cultural
que aparece en los casos de aparente “doble identidad”, como los jóvenes
provenientes de la inmigración. Los hijos de chinos en Perú se sienten
plenamente peruanos, pero siguen fuertemente vinculados con la identidad
china. Incluso los peruanos no creen que un hijo de inmigrantes japoneses
(Fujimori) represente una amenaza para su identidad nacional.
Cada individuo reconoce tener una identidad de geometría variable: es de
Recoleta, porteño, argentino, sudamericano y hasta occidental. En general,
esto funciona sin demasiados problemas porque las autoridades dominantes
(Estados) así lo permiten.
Las estrategias identitarias
En la medida en que la identidad es un lugar en el que se ponen en juego
luchas sociales de “clasificación”, la identidad es vista como un medio para
alcanzar un cierto fin. Para ello, el individuo utilizará de manera estratégica sus
recursos identitarios.
Sin embargo, esto no significa que los actores sociales sean completamente
libres para definir la identidad de acuerdo a sus intereses. Las estrategias
deben considerar relación de fuerza entre los grupos, en una determinada
situación social. Por ejemplo, los judíos marranos que se convirtieron al
catolicismo para escapar a la persecución. En determinados contextos, la
identidad es un emblema o un estigma.
La identidad no existe en sí, independientemente de las estrategias de
afirmación identitaria de los actores sociales que son, al mismo tiempo, el
producto y el soporte de las luchas sociales y políticas.
La reinvención estratégica de una identidad colectiva, como en el caso de las
comunidades originarias de
América, se inscriben en movimientos de reivindicación de las minorías étnicas
en los Estados-naciones contemporáneos. En los años setenta, los haitianos
emigrados a Nueva York hablaban francés en público para escapar a la
identificación con los negros estadounidenses. Pero cuando en los años
ochenta se los clasifica como “grupo de riesgo” (a causa del desarrollo del
SIDA) cambian de estrategia y reivindican una identidad transnacional
caribeña.
Las “fronteras” de la identidad
El ejemplo anterior muestra que toda identificación es, a su vez, diferenciación.
En este proceso, según Barth, lo importante es establecer un límite entre “ellos”
y “nosotros”.
La frontera étnica será la resultante de una negociación permanente entre la
identidad que el grupo pretende darse y la que los otros quieren asignarle. Para
estudiar las variaciones de la identidad habrá que estudiar las negociaciones
interétnicas que determinan desplazamientos de las fronteras.
El analísis de Barth permite escapar de la confusión entre “cultura” e
“identidad”. Participar de una cultura no implica automáticamente tener una
identidad particular. La identidad etnocultural utiliza la cultura, pero raramente
toda la cultura. Una misma cultura puede instrumentarse de manera diferente,
hasta opuesta, en diversas estrategias de identificación.
Para Barth, la etnicidad, que es producto del proceso de identificación, puede
definirse como la organización social de la diferencia cultural.
De todas formas, lo que crea la separación no es la presencia de ciertos rasgos
distintivos sino la voluntad de diferenciarse mediante determinados marcadores
de identidad específica, es decir, ostentando ciertos rasgos diacríticos.
Por lo tanto, la cuestión no es saber quiénes son “verdaderamente” los
mapuches, sino que esto significa recurrir de manera estratégica a ciertos
recursos identitarios, en este caso la identificación “mapuche”, para
diferenciarse de los “no-mapuches”.
Conclusión: Denys Cuche demuestra que la “cultura” no es un dato natural,
sino un concepto histórico, cambiante y profundamente político. Lejos de ser
solo una forma de expresión simbólica, la cultura define identidades, legitima
poderes, organiza sentidos y marca fronteras. Su análisis ofrece herramientas
para pensar la diferencia, la identidad, la dominación y la transformación social,
sin caer en esencialismos ni universalismos abstractos.
Wacquant – El “habitus” como concepto sociológico clave (1995)
Este texto de Loïc Wacquant, sociólogo francés y discípulo y colaborador de
Pierre Bourdieu, tiene como objetivo explicar, defender y clarificar el concepto
de “habitus” dentro de la teoría sociológica. Frente a críticas o malentendidos
que lo tildan de vago, determinista o metafísico, Wacquant argumenta que el
habitus es un concepto riguroso, operativo y dinámico, que permite superar las
falsas oposiciones entre estructura e individuo, subjetividad y objetividad.
Este artículo forma parte de su proyecto conjunto con Bourdieu de una
“antropología reflexiva”, orientada a renovar profundamente las ciencias
sociales.
¿Qué es el habitus? Definición base (Bourdieu, parafraseado por Wacquant):
El habitus es un sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras
estructuradas que estructuran la práctica.
Es un concepto relacional y dinámico, no una esencia interna ni un simple
conjunto de costumbres. Permite entender cómo los agentes sociales actúan
sin necesidad de reglas explícitas ni cálculos racionales continuos.
Estructura del habitus
Wacquant define el habitus mediante cuatro dimensiones esenciales:
1. Esquemas incorporados: Son disposiciones duraderas que se inscriben en
el cuerpo. Se manifiestan en gustos, estilos, posturas, percepciones, modos de
hablar y actuar.
2. Generador de prácticas: El habitus produce prácticas regulares, pero no
mecánicas. Permite respuestas ajustadas y creativas a los contextos sin
necesidad de deliberación consciente.
3. Históricamente constituido: Se forma en un contexto social determinado:
clase, género, historia familiar, educación, etc. Es producto de la socialización:
se aprende y sedimenta en la experiencia.
4. Transponible y transferible: Aunque se genera en ciertos contextos, puede
aplicarse en situaciones nuevas. Esto permite adaptaciones sin una conciencia
explícita de la norma.
Ejemplo: una persona de clase media puede moverse con “naturalidad” en una
entrevista laboral, sin saber exactamente por qué sus gestos, ropas y tono son
“adecuados”.
Función epistemológica del habitus: Wacquant defiende el habitus como una
solución al clásico dilema sociológico:
Oposición clásica Habitus como superación
Estructura vs. Agencia El habitus es estructura internalizada que guía la
agencia.
Objetividad vs. Subjetividad Es subjetividad socialmente construida.
Regla vs. Acción libre Genera prácticas regulares sin reglas explícitas.
Es decir, el habitus es un puente entre lo social y lo individual, entre lo histórico
y lo práctico.
Contra el determinismo: Wacquant critica a quienes acusan a Bourdieu de
determinismo estructural. Sostiene que:
• El habitus no predetermina mecánicamente las acciones.
• Produce una gama de prácticas posibles, dentro de límites sociales dados.
• El campo donde se actúa también condiciona la activación del habitus.
Así, la acción es producto de la dialéctica entre habitus y campo.
Habitus, capital y campo: El habitus no actúa en el vacío. Se articula con
otros dos conceptos claves del sistema teórico de Bourdieu:
• Capital: recursos que permiten ocupar posiciones en los campos sociales
(económico, cultural, simbólico, social).
• Campo: espacio estructurado de relaciones donde se juega por posiciones y
recursos (ej: arte, política, educación).
El habitus orienta la acción dentro de un campo según el capital disponible, y
se ajusta en función de las reglas del juego del campo.
Crítica al dualismo cartesiano: Wacquant rechaza la visión de los sujetos
como seres que:
• Deliberan racionalmente todo el tiempo (modelo utilitarista).
• O simplemente reproducen normas sin pensar (modelo normativista).
El habitus propone una tercera vía: los sujetos actúan de modo incorporado,
práctico, flexible, en base a disposiciones socialmente formadas.
Aplicaciones empíricas: El autor destaca la utilidad del habitus en
investigaciones concretas, como:
• Prácticas educativas.
• Estilos de consumo.
• Prácticas deportivas.
• Elecciones políticas.
• Trayectorias sociales.
En todos estos casos, el habitus permite ver cómo las experiencias pasadas
estructuran las acciones presentes, sin necesidad de recurrir a causalidades
lineales o meras repeticiones.
Articulaciones posibles
• Bourdieu (campo): el habitus se despliega y transforma según las lógicas del
campo.
• Goffman: el habitus estructura lo que se puede “actuar” como fachada social
(pero sin focalizar en el teatro).
• Cuche: habitus como forma de internalización cultural y reproducción
simbólica.
• Foucault: aunque desde otro enfoque, ambos estudian cómo los cuerpos se
moldean por la historia y el poder.
Conclusión: Wacquant sostiene que el habitus es un concepto central y
operativo para pensar la práctica social. No es una esencia interior ni una caja
negra: es una historia social encarnada en cuerpos, que orienta la acción de
manera práctica, durable y flexible. Al articular estructura e individuo, campo y
agencia, el habitus permite una sociología capaz de comprender la
reproducción y transformación de la vida social desde sus raíces más
concretas.