REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION SUPERIOR
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES
“ROMULO GALLEGOS”
POSTGRADO DE MEDICINA LEGAL
NUCLEO APURE
ASPECTOS SUBJETIVOS Y OBJETIVOS
DEL DELITO
Facilitador: Participantes:
Dr. Juan Suarez Blanco Mazziel
Castañeda Edward
Gallardo Genesis
Hidalgo Erika
Juárez Ledis
Mendoza William.
SAN FERNANDO DE APURE, JULIO 2025
INDICE DE CONTENIDO
P.p
Introducción 3
4
El delito: definición legal y doctrinaria
5
Estructura del delito
5
Conducta
6
Tipicidad
6
Antijuridicidad
7
Culpabilidad
7
Aspectos objetivos del delito
7
Conducta (acción u omisión)
7
Tipicidad objetiva
8
Antijuridicidad
9
Aspectos subjetivos del delito
9
Culpabilidad (o tipo subjetivo)
9
Formas de culpabilidad (dolo y culpa)
9
Dolo
10
Culpa (o imprudencia)
10
Conocimiento de la antijuridicidad
11
Exigibilidad de otra conducta
11
Elementos subjetivos especiales del injusto (o del tipo)
11
Sistemas procesales penales
12
Sistema inquisitivo
12
Origen
12
Características
12
Críticas
12
Sistema acusatorio
13
Inspiración
13
Características
13
Garantías procesales
15
Conclusión
14
Referencias bibliográficas
INTRODUCCION
El estudio del delito constituye la piedra angular del Derecho Penal, una
disciplina que busca comprender y regular las conductas humanas que atentan
contra los bienes jurídicos fundamentales de la sociedad. Para desentrañar la
complejidad de la acción criminal y determinar la responsabilidad penal, es
indispensable un análisis exhaustivo de sus componentes, los cuales
tradicionalmente se agrupan en dos grandes categorías: los aspectos objetivos y
los aspectos subjetivos del delito. Lejos de ser meras disquisiciones teóricas, la
distinción y comprensión de estos elementos son cruciales para la correcta
aplicación de la ley, la garantía de la justicia y la protección de los derechos
individuales en el marco de un proceso penal.
En este sentido, se pretende abordar los aspectos objetivos, que
comprenden aquellos elementos externos y materiales de la conducta delictiva,
verificables en el mundo real. Esto incluye el estudio de la acción u omisión, la
tipicidad objetiva, entendida como la estricta adecuación de la conducta al tipo
penal, el resultado y la indispensable relación de causalidad entre la conducta del
agente y el daño o peligro causado. Asimismo, examinaremos la antijuridicidad,
concepto que determina si la conducta, una vez típica, contraviene el
ordenamiento jurídico en ausencia de causas de justificación.
Se buscará profundizar en la culpabilidad, analizando sus diferentes formas:
el dolo y la culpa y ofrecer una visión integral y actualizada de ambos pilares del
delito, destacando su interdependencia y la necesidad de un examen conjunto
para lograr una imputación penal justa y precisa en el contexto del ordenamiento
jurídico venezolano. Al desglosar cada uno de estos componentes, se busca no
solo sentar las bases teóricas, sino también proporcionar herramientas
conceptuales para su aplicación práctica en el ámbito forense, contribuyendo así a
la claridad y coherencia en la interpretación y aplicación de las normas penales.
EL DELITO DEFINICION LEGAL Y DOCTRINARIA.
En Venezuela, el concepto de delito se rige por el principio de legalidad,
fundamental en el derecho penal. Esto significa que nadie puede ser castigado por
un hecho que no esté expresamente previsto como punible por la ley, ni con penas
que ella no hubiere establecido previamente. El Código Penal Venezolano, aunque
no ofrece una definición única y explícita de "delito" en un artículo dedicado a ello,
lo conceptualiza a través de sus disposiciones generales. De manera implícita, el
delito se entiende como:
Una acción u omisión: Un comportamiento humano, que puede ser activo
(hacer algo) o pasivo (dejar de hacer algo cuando se tiene el deber de
hacerlo).
Típicamente antijurídica: Que se ajusta a la descripción específica de una
conducta prohibida por la ley penal (tipicidad) y que es contraria al
ordenamiento jurídico (antijuricidad), es decir, no está justificada por
ninguna causa legal.
Culpable: Que es atribuible a una persona que actuó con dolo (intención de
cometer el delito) o con culpa (sin intención, pero por imprudencia,
negligencia, impericia o inobservancia de reglamentos).
Punible: Que la ley le asigna una pena o sanción como consecuencia de su
comisión.
El Artículo 1 del Código Penal Venezolano establece claramente la base de
este principio: "Nadie podrá ser castigado por un hecho que no estuviere
expresamente previsto como punible por la ley, ni con penas que ella no hubiere
establecido previamente. Los hechos punibles se dividen en delitos y faltas."
Además, el Artículo 61 del Código Penal enfatiza la importancia de la
intencionalidad o la culpa al establecer: "Nadie puede ser castigado como reo de
delito no habiendo tenido la intención de realizar el hecho que lo constituye,
excepto cuando la ley se lo atribuye como consecuencia de su acción u omisión."
La palabra "delito", deriva del supino delictum del verbo delinquere, a su vez
compuesto de linquere, dejar y el prefijo de, en la connotación peyorativa, se toma
como linquere viam o rectam viam: dejar o abandonar el buen camino".
En este sentido, apoyándose del concepto antes mencionado, se hace
abstracción de la imputabilidad, ya que ésta implica la capacidad de ser sujeto
activo del delito, o sea, no es un comportamiento propio del delito. La
imputabilidad no es mencionada, por tratarse de una referencia al delincuente, no
al delito. La imputabilidad como concepto penal se reduce a la capacidad de ser
activo del delito, con dos referencias: a) un dato de orden objetivo, constituido por
la mayoría de edad dentro del derecho penal, que puede o no coincidir con la
mayoría de edad civil o política y; b) un dato de orden subjetivo, el que expresado
en sentido llano se reduce a la normalidad mental, normalidad que comprende la
capacidad de querer y comprender "el significado de la acción".
En el estudio del delito, dentro del Derecho Penal, es fundamental
diferenciar entre sus aspectos objetivos y subjetivos. Estos dos componentes son
esenciales para determinar si una conducta puede ser considerada un delito y, en
su caso, atribuirle responsabilidad penal a una persona.
Estructura del Delito
Para que una conducta sea considerada un delito y, por ende, sea
susceptible de sanción penal, es imperativo que cumpla con una serie de
elementos que, en su conjunto, conforman su estructura. Estos elementos deben
presentarse de manera simultánea, de lo contrario, no estaremos ante un delito en
sentido jurídico. Los pilares de esta estructura son:
1. Conducta: Es el punto de partida de todo análisis delictivo. Se refiere a la
manifestación externa de la voluntad humana, que puede concretarse tanto
en una acción (un hacer, un movimiento corporal positivo, como disparar un
arma o sustraer un objeto) como en una omisión (un no hacer lo que se
tiene el deber jurídico de hacer, como no socorrer a alguien en peligro o un
padre que no alimenta a su hijo). Es crucial que esta conducta sea
voluntaria y consciente, lo que excluye aquellos movimientos reflejos,
estados de inconsciencia (sueño, sonambulismo) o la fuerza irresistible que
impiden el control de la persona sobre su propio cuerpo.
2. Tipicidad: Una vez establecida la existencia de una conducta, el siguiente
paso es verificar su tipicidad. Esto significa que la conducta realizada debe
adecuarse de forma exacta y precisa a la descripción de un delito
previamente establecido en la ley penal. Este principio, conocido como
"nullum crimen, nulla poena sine lege" (no hay delito ni pena sin ley), es una
garantía fundamental para los ciudadanos, pues asegura que nadie puede
ser castigado por algo que no estaba prohibido explícitamente al momento
de cometerlo. La tipicidad implica la verificación de todos los elementos
objetivos y, en su caso, subjetivos, que el legislador ha previsto en el tipo
penal (por ejemplo, en el homicidio, el tipo exige "matar a otro").
3. Antijuridicidad: Una conducta típica no es necesariamente delictiva. Para
que lo sea, debe ser además antijurídica, es decir, contraria al
ordenamiento jurídico en su totalidad. Esto implica que la conducta típica no
esté amparada por ninguna de las causas de justificación reconocidas por
la ley. Las causas de justificación (como la legítima defensa, el estado de
necesidad o el cumplimiento de un deber legal) eliminan la antijuridicidad,
haciendo que un acto que formalmente encaja en un tipo penal, sea lícito
bajo ciertas circunstancias. Por ejemplo, matar a alguien en legítima
defensa, aunque típico, no es antijurídico.
4. Culpabilidad: una conducta es típica y antijurídica, se procede al análisis
de la culpabilidad. Este es un juicio de reproche personal que se le hace al
autor por haber realizado un hecho ilícito, pudiendo haber actuado de otra
manera conforme a derecho. La culpabilidad no se refiere a la intención del
autor al cometer el hecho (eso se ve en el dolo o la culpa), sino a la
capacidad del sujeto para comprender la ilicitud de su acto y de actuar
conforme a esa comprensión. Incluye la imputabilidad (la capacidad mental
y volitiva), el conocimiento de la antijuridicidad (saber que el acto es ilegal)
y la exigibilidad de otra conducta (que le fuera posible actuar lícitamente y
no lo hizo). Si el sujeto no es imputable (por ejemplo, un niño o una persona
con grave trastorno mental), o si actuó bajo una coacción insuperable, no
se le puede reprochar su conducta.
Aspectos Objetivos del Delito
Los aspectos objetivos del delito se refieren a la parte externa y material de
la conducta delictiva, es decir, lo que es observable y verificable en el mundo real.
Son los elementos que describen el hecho punible en sí mismo,
independientemente de la intención o el ánimo del autor. Los principales
elementos objetivos son:
1. Conducta (Acción u Omisión): Es el comportamiento humano que genera
el delito. Puede ser:
o Acción: Un movimiento corporal voluntario que produce un cambio
en el mundo exterior (ej. disparar un arma, golpear a alguien).
o Omisión: Una inactividad, un no hacer lo que la ley manda hacer,
cuando se tiene el deber jurídico de actuar (ej. no socorrer a una
persona en peligro, un médico que no atiende a un paciente). Es
crucial que la conducta sea voluntaria, es decir, que no haya sido
producto de una fuerza irresistible, movimientos reflejos o estados de
inconsciencia (como el sueño o el sonambulismo).
2. Tipicidad Objetiva: Se refiere a la adecuación de la conducta realizada a
la descripción legal del delito contenida en el Código Penal. El tipo penal (la
norma que describe el delito) contiene elementos objetivos que deben
cumplirse para que la conducta sea típica. Estos elementos pueden ser:
o Sujeto activo: La persona que realiza la conducta delictiva.
o Sujeto pasivo: La persona o el titular del bien jurídico afectado por
el delito.
o Objeto material: La persona o cosa sobre la que recae físicamente
la acción delictiva (ej. el cuerpo de la víctima en un homicidio, el
objeto robado en un hurto).
o Verbos rectores: La acción o acciones que el tipo penal describe
(ej. "matar" en el homicidio, "apropiar" en el hurto).
o Resultado: El cambio o la afectación que la conducta produce en el
mundo exterior (ej. la muerte en el homicidio, la lesión en las
lesiones personales).
o Relación de causalidad: El vínculo entre la conducta del autor y el
resultado producido. Es decir, que el resultado sea consecuencia
directa de la acción u omisión del sujeto.
3. Antijuridicidad: Es la contradicción de la conducta típica con el
ordenamiento jurídico en su conjunto. Una conducta es antijurídica cuando
lesiona o pone en peligro un bien jurídico protegido por la ley (vida,
propiedad, libertad, etc.) y no está amparada por ninguna causa de
justificación (ej. legítima defensa, estado de necesidad, cumplimiento de un
deber)
Aspectos Subjetivos del Delito
Los aspectos subjetivos del delito se refieren a la parte interna de la
conducta, es decir, a los elementos psíquicos y volitivos que residen en la mente
del autor al momento de cometer el hecho. Analizan la intención, el conocimiento y
la voluntad del sujeto. Son fundamentales para determinar la culpabilidad. Los
principales elementos subjetivos son:
1. Culpabilidad (o Tipo Subjetivo): Es el reproche personal que se le hace al
autor por haber realizado una conducta típica y antijurídica, cuando pudo
haber actuado de otra manera conforme a derecho. La culpabilidad se
analiza a través de:
o Imputabilidad: La capacidad del sujeto para comprender la ilicitud
de su acto y de actuar conforme a esa comprensión. Se excluye o
disminuye en casos de minoría de edad, trastornos mentales, o
estados de intoxicación grave.
o Formas de Culpabilidad (Dolo y Culpa):
Dolo: La intención o voluntad consciente de realizar el tipo
penal. Implica el conocimiento de los elementos objetivos del
tipo y la voluntad de realizar la conducta y el resultado. Se
divide en:
Dolo directo: El autor quiere directamente el resultado
delictivo.
Dolo indirecto (o de consecuencias necesarias): El
autor no busca directamente el resultado, pero sabe
que es una consecuencia inevitable de su acción.
Dolo eventual: El autor, aunque no quiere el resultado,
lo prevé como posible y lo acepta o asume el riesgo de
que ocurra.
Culpa (o Imprudencia): Se da cuando el autor no tiene la
intención de causar el resultado, pero lo produce por falta de
la debida diligencia o cuidado (negligencia, imprudencia,
impericia o inobservancia de reglamentos). El resultado es
previsible, pero el autor no lo previó o, habiéndolo previsto,
confió en que no se produciría.
o Conocimiento de la antijuridicidad: Que el sujeto sepa que su
conducta es contraria a derecho.
o Exigibilidad de otra conducta: Que le sea exigible al autor un
comportamiento distinto, conforme a la ley, dadas las circunstancias.
Se excluye cuando hay una coacción irresistible o miedo
insuperable.
2. Elementos Subjetivos Especiales del Injusto (o del Tipo): Son
elementos psíquicos adicionales que la ley exige para ciertos delitos, más
allá del dolo o la culpa genéricos. Por ejemplo:
o El ánimo de lucro en el delito de robo o hurto.
o La finalidad de introducirla en el mercado en el delito de falsificación
de moneda.
o La intención de dañar en ciertos tipos de lesiones.
Sistemas Procesales Penales
Los sistemas procesales penales son los modelos o paradigmas que
estructuran la forma en que se investigan los delitos, se juzga a los acusados y se
ejecutan las penas. Históricamente, se han desarrollado dos grandes sistemas,
con variantes y mixturas: el inquisitivo y el acusatorio.
1. Sistema Inquisitivo:
o Origen: Tiene sus raíces en el Derecho Romano-Canónico y fue
predominante en Europa durante la Edad Media y Moderna. En este
sistema, la persecución del delito se consideraba una función del
Estado para mantener el orden divino y terrenal.
o Características:
Acumulación de Funciones: La característica más distintiva
es que el juez concentra las funciones de investigar, acusar y
juzgar. No existe una separación clara de roles, lo que
compromete la imparcialidad.
Proceso Escrito y Secreto: La mayor parte del proceso se
desarrolla por escrito y de forma reservada. Las actuaciones
son documentadas y no son públicas.
Imputado como Objeto del Proceso: El acusado no es
considerado un sujeto de derechos plenos, sino más bien un
objeto de la investigación. Su papel se reduce a ser
interrogado y, a menudo, a confesar. La confesión era
considerada la "reina de las pruebas".
Falta de Igualdad entre Partes: No hay un equilibrio procesal
entre la acusación y la defensa; la balanza se inclina
fuertemente hacia la autoridad judicial y fiscal.
o Críticas:
Falta de Garantías Procesales: Debido a la concentración de
poder y la opacidad, el sistema inquisitivo es propenso a la
violación de derechos fundamentales del imputado.
Facilita Abusos de Poder: La ausencia de controles y
contrapesos puede llevar a la arbitrariedad y al abuso por
parte de los órganos estatales.
Poca Transparencia: El carácter secreto del proceso dificulta
la fiscalización pública y la confianza en la justicia.
2. Sistema Acusatorio:
o Inspiración: Se inspira en los modelos anglosajones y en los
principios del liberalismo clásico, que buscan limitar el poder estatal y
proteger los derechos individuales. Es el sistema predominante en
las democracias modernas, incluyendo Venezuela.
o Características:
Separación de Funciones: Establece una clara división de
roles: el fiscal investiga y acusa; el defensor ejerce la defensa
del imputado; y el juez (o tribunal) es un tercero imparcial que
juzga. Esta separación garantiza la imparcialidad judicial.
Audiencias Orales y Públicas: El proceso se desarrolla
fundamentalmente a través de audiencias orales y públicas,
donde las pruebas se presentan y debaten ante el juez y la
sociedad. Esto promueve la transparencia y la inmediatez.
Principio de Contradicción e Igualdad de Armas: Las
partes (acusación y defensa) tienen las mismas oportunidades
de presentar pruebas, refutar las de la contraparte, interrogar
testigos y exponer sus argumentos. El debate es adversarial.
Imputado como Sujeto de Derechos: El acusado es
reconocido como un ciudadano con plenos derechos,
incluyendo la presunción de inocencia. No se le considera
culpable hasta que no se demuestre lo contrario en un juicio
justo.
o Garantías Procesales: El sistema acusatorio se caracteriza por la
protección de un amplio campo de derechos fundamentales, entre
ellos:
Derecho a la Defensa: El imputado tiene derecho a ser
asistido por un abogado de su elección o público, a conocer
los cargos, a presentar pruebas y a contrainterrogar testigos.
Derecho al Debido Proceso: Implica que todas las
actuaciones judiciales deben seguir los procedimientos y
formalidades establecidos en la ley, respetando los derechos
de las partes.
Derecho a Ser Juzgado por un Juez Imparcial: Asegura
que el órgano judicial que conoce la causa no tenga prejuicios
ni intereses en el resultado.
Publicidad del Juicio: Las audiencias son abiertas al público,
salvo excepciones muy justificadas, lo que permite el control
social y la transparencia.
Presunción de Inocencia: Todo imputado es inocente hasta
que una sentencia condenatoria firme demuestre lo contrario,
recayendo la carga de la prueba en la acusación.
Derecho a Guardar Silencio: El imputado no está obligado a
declarar en su contra ni a confesar, y su silencio no puede ser
interpretado como una admisión de culpa.
CONCLUSION
La teoría general del delito es esencial para comprender el funcionamiento
del Derecho Penal, permitiendo analizar y tipificar jurídicamente los hechos
delictivos. La distinción entre aspectos objetivos y subjetivos, así como la
estructura formal del delito, son elementos fundamentales para determinar la
responsabilidad penal. Igualmente, la evolución hacia sistemas procesales
acusatorios refleja un avance hacia una justicia más garantista, equitativa y
transparente.
En síntesis, la comprensión y aplicación rigurosa de los aspectos objetivos y
subjetivos del delito garantizan la seguridad jurídica, el debido proceso y la justicia
material. Permiten diferenciar entre un accidente y un crimen intencional, entre
una acción legítima y una punible, asegurando que solo aquellos que han actuado
de manera típica, antijurídica y culpable sean sometidos al reproche del Estado.
Esta dualidad analítica es, por tanto, el faro que guía la interpretación y aplicación
del Derecho Penal, contribuyendo a la estabilidad y coherencia del sistema de
justicia venezolano.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Carrara, F. (1877). Programa de Derecho Criminal. Traducción venezolana,
Caracas: Editorial Jurídica Venezolana.
Cerezo Mir, J. (2012). Curso de Derecho Penal. Parte General. 20ª Edición.
Madrid: Tecnos.
Código Penal. (2005). Gaceta Oficial de la República de Venezuela, N°
5.768 Extraordinaria, 13 de abril de 2005.
Mir Puig, S. (2020). Derecho Penal. Parte General. 11ª Edición. Barcelona:
Reppertor.
Zaffaroni, E. R., Alagia, A., & Slokar, A. (2011). Derecho Penal: Parte
General. Buenos Aires: Ediar.