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PREDICA2

El documento enfatiza que la victoria en nuestras batallas no depende de nuestras fuerzas, sino de la intervención de Dios, como se ilustra en la historia de David y Goliat. A través de la fe y la confianza en Dios, podemos enfrentar nuestros miedos y desafíos, recordando que Él pelea por nosotros. La tranquilidad proviene de mantener la fe y reconocer que la batalla es del Señor.

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El documento enfatiza que la victoria en nuestras batallas no depende de nuestras fuerzas, sino de la intervención de Dios, como se ilustra en la historia de David y Goliat. A través de la fe y la confianza en Dios, podemos enfrentar nuestros miedos y desafíos, recordando que Él pelea por nosotros. La tranquilidad proviene de mantener la fe y reconocer que la batalla es del Señor.

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La victoria está en Su poder, no en tus fuerzas

Éxodo 14:14 – “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis


tranquilos.”

INTRODUCCIÓN
Hermanos y hermanas, vivimos en un mundo donde enfrentamos
gigantes cada día. Hay momentos en los que nuestras fuerzas no
alcanzan, en los que la batalla parece demasiado grande. Pero en medio
del miedo y la incertidumbre, la Palabra de Dios nos recuerda una
verdad poderosa: no estamos solos en la batalla.
¡Y qué palabra tan poderosa! La misma promesa aparece en muchas
historias bíblicas, y una de las más impactantes es la del joven David,
quien se enfrenta al gigante Goliat, no con armamento ni escudos, sino
con fe y dependencia total en Dios.
En Éxodo 14:14, cuando el pueblo de Israel estaba atrapado entre el Mar
Rojo y el ejército del faraón, Dios le dijo a Moisés: “Jehová peleará por
vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” Esta misma promesa la vemos
reflejada en la historia de un joven pastor: David, cuando se enfrentó al
gigante Goliat.
I. DAVID NO CONFIABA EN SUS FUERZAS, SINO EN DIOS
Cuando David se presentó en el campamento de Israel, escuchó el
desafío de Goliat y notó que todos los soldados de Israel estaban
paralizados por el miedo.
Mientras los hombres de guerra temblaban, un joven sin experiencia
entendió algo que ellos habían olvidado: la batalla no era de ellos, era de
Dios. David no confió en su habilidad, ni en su fuerza, ni en su
experiencia. Él confió en el Dios que había peleado por él antes,
cuando defendía a las ovejas del león y del oso.
A veces creemos que para vencer necesitamos recursos, influencia o
estrategias humanas. Pero David nos enseña que la confianza en el
poder de Dios es la clave para la victoria. Tú puedes ser joven, inexperto
o débil, pero si Dios está contigo, eres más que vencedor.
EL ENEMIGO SIEMPRE INTENTARÁ INTIMIDAR
2 Crónicas 20:15 – “No temáis ni os amedrentéis... porque no es vuestra
la guerra, sino de Dios.”
Goliat no solo era grande físicamente, también usaba palabras para
atemorizar. Gritaba todos los días, mañana y tarde, para sembrar terror.
David escuchó esas amenazas, pero no se dejó intimidar. Mientras todos
oían la voz de Goliat y temblaban, David recordó la voz de su Dios.
Mientras otros veían un gigante, David vio una oportunidad para que el
nombre de Jehová fuera glorificado.
El enemigo todavía usa intimidación: enfermedades, deudas, problemas
familiares, ansiedad, miedo al futuro. Pero si tú puedes levantar tu
mirada al cielo y recordar que Jehová pelea por ti, entonces podrás estar
tranquilo.
DIOS USA LO PEQUEÑO PARA DERRIBAR LO GRANDE
David no usó espada, lanza ni armadura. Rechazó el equipo de Saúl y
fue al campo de batalla con una honda y cinco piedras.
1 Samuel 17:45: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina;
mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos.”
Lo que el mundo consideraba insignificante, Dios lo usó como
instrumento de victoria. Porque no se trata del tamaño de tus
armas, sino del tamaño de tu fe.
Dios no necesita grandes cosas para darte la victoria. Puede usar una
piedra, una palabra, una oración, un acto de fe. Lo importante es que
vayas a la batalla en el nombre de Jehová.
LA TRANQUILIDAD VIENE DE CONFIAR EN QUE DIOS PELEA
Romanos 8:31 – “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra
nosotros?”
David no titubeó, no se escondió. Corrió hacia el gigante. Su confianza
no era arrogancia, era seguridad en la fidelidad de Dios. Él sabía que, así
como Dios lo había librado antes, lo haría otra vez.
Esa palabra no fue solo para Moisés ni para David. ¡Es para ti
también! Dios te dice hoy: “No te angusties, no pelees con tus
propias fuerzas. Yo pelearé por ti. Tú solo mantente firme y
confía.”
Hay situaciones que no puedes cambiar. Pero Dios sí puede. Tu parte es
mantener la fe, orar, confiar, seguir caminando. Dios peleará por ti, y tú
estarás tranquilo.
CONCLUSIÓN
La historia de David y Goliat no es solo una historia de coraje. Es una
historia de fe en un Dios que pelea por su pueblo. Es una ilustración viva
de Éxodo 14:14. Así como David, hoy tú puedes:
 Creer que Dios va contigo.
 Rechazar el miedo.
 Confiar en que lo pequeño en manos de Dios es suficiente.
 Estar tranquilo porque la batalla no es tuya, es de Jehová.
¿Estás enfrentando un gigante hoy? ¿Hay un Goliat en tu vida
que te está intimidando? ¿Problemas, aflicciones, temores? Hoy
Dios te dice:
“No temas. Yo pelearé por ti. Solo confía, permanece firme y
estarás tranquilo.”
Levanta tu fe como David, y declara:
“No vengo con espada ni con lanza, sino en el nombre de Jehová
de los ejércitos.”

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