Uroginecologà A
Uroginecologà A
Editores
Dr. Paulo Palma
Oficina de Uroginecología
Portada:
Diagramación y montaje:
Liliana Acosta. Ediplus producción, C.A.
Fotolito
Impresión
4 U R O G I N E C O L O G I A
Incontinencia Urinaria Femenina
1 Epidemiologia: Sur- América
U R O G I N E C O L O G I A 5
Se realizó un estudio cruzado en el Hos- TABLA 1.
pital de Clínicas de Campinas, UNICAMP, PREVALENCIA DE I.O. SEGÚN LA HISTORIA MÉDICA
Brasil, para evaluar si evitando el parto por
Características Incontinencia Prevalencia
vía vaginal teniendo bebés sólo por cesárea de Orina
era eficaz en la prevención de la incontinen- SI (n: 98) NO (n: 91)
cia urinaria. Aquel estudio separó un grupo
de 91 mujeres que tenían signos y síntomas Fumadoras
de IOE o de IOU, o ambos (figura 1). NO 84 76 1.00
IOE fue definida como la pérdida invo- SI 14 15 0.92
luntaria durante el esfuerzo como toser, ha-
cer la cama o levantar pesos. I.O.U. se defi- Infección urinaria
nió como la súbita necesidad de orinar, se- recurrente
guida de pérdida de orina. NO 88 88 1.00
SI 9 3 1.50
Tos Crónica
NO 89 86 1.00
SI 9 5 1.26
Diabetes
Figura 1: Distribución de pacientes según sus síntomas (los NO 90 87 1.00
valores corresponden al número de pacientes). SI 8 4 1.31
6 U R O G I N E C O L O G I A
TABLA 2.
RIESGO DE TENER I.O. DE ACUERDO
A LA HISTORIA OBSTÉTRICA
N° de partos
0 2 15 1.00 encontró que el 49 % de las mujeres encues-
1-3 30 17 5.43 tadas pierde o perdió orina en algún momen-
> de 3 66 59 4.49
to de su vida en grados variables. Lo intere-
sante del estudio fue que el 90 % de las mu-
Tipo de Parto
Nulíparas 3 19 1.90 jeres que presentaban algún tipo de inconti-
Solo Cesárea 11 12 3.51 nencia no consultó ni realizó tratamiento al-
1 o + partos guno, llamando la atención que sólo el 24,5
vaginales 84 60 4.28 % de las pacientes respondió que la pérdida
de orina le alteraba la calidad de vida (figura
Datos adaptados de ref. 12 2).
Al analizar la incontinencia de orina en
reas varía entre 16.8 y 40 % en la mayor par- cada grupo etario por separado, pudimos ob-
te de los países latinoamericanos 14, y que esta servar y comprobar estadísticamente (p<0,05)
tasa es más alta en los hospitales privados que que la probabilidad de incontinencia aumenta
en los hospitales públicos. También es mayor con la edad (Tabla 3).
en los países con más alto ingreso per cápita. También resultó estadísticamente signi-
Una encuesta realizada en Buenos Aires, ficativo (p<0,05) el aumento de la inconti-
Argentina, sobre 483 mujeres de la pobla- nencia de orina de esfuerzo con la edad (Ta-
ción general, entre 24 y 85 años analizó la bla 4), mientras que observamos una dismi-
incidencia de la incontinencia de orina y los nución de la incontinencia de orina de ur-
factores de riesgo (edad, partos, etc.), así como gencia, encontrándose presente sólo en el 19
los tratamientos realizados y la repercusión % de las mujeres incontinentes de 65 a 85
de la incontinencia en la calidad de vida15. Se años (Tabla 5).
TABLA 3.
INCONTINENCIA SEGÚN EDAD
U R O G I N E C O L O G I A 7
TABLA 4 en la Universidad de Campinas, Brasil, enro-
INCONTINENCIA DE ESFUERZO SEGÚN LA EDAD lando pacientes con I.O. Esta población con-
sistió en 30 mujeres de edades entre 31 y 51
años (media 43 años). El tiempo de comien-
Grupo Etario IOE/ IO Porcentaje
zo de los síntomas varió entre 12 y 53 meses.
24-44 años 16/63 25 % Todas las pacientes eran nulíparas y el 60%
tenía el nivel educacional básico incompleto.
45-64 años 60/138 43 % Se les entregó dos cuestionarios de calidad de
vida y sexualidad: El Female Sexual Function
65-85 años 17/37 46 % Index (FSFI), que verifica los aspectos rela-
cionados a la respuesta sexual y las posibles
disfunciones. Para favorecer la investigación
TABLA 5. de la función sexual se realiza una puntua-
INCONTINENCIA DE URGENCIA SEGÚN LA EDAD ción para los siguientes dominios de sexuali-
dad: libido, excitación, lubricación, orgasmo,
Grupo Etario IOU/IO Porcentaje placer y dolor; el cuestionario Impacto de la
24-44 años 26/63 41 % Incontinencia Urinaria en la Respuesta Sexual
/ RJ (IIURS-RJ) (17, 18) orienta acerca de las
45-64 años 29/138 21 % interferencias de la I.O. sobre lo sexual, so-
cial y la esfera de la autoestima. Este cuestio-
65-85 años 7/37 19 % nario evaluó las preguntas de adaptación de
mujeres con sus síntomas, su rutina y senti-
mientos y las diferencias de comportamiento
INCONTINENCIA URINARIA, CALIDAD DE sexual antes y después de la I.O.
VIDA Y FUNCIÓN SEXUAL DE LAS PACIENTES En cuanto a los efectos de la I.O. sobre
la vida diaria (tabla 3), el mayor problema
Recientemente, muchos estudios se han identificado fue el mal olor y la necesidad de
acercado a la calidad de vida en pacientes in- utilizar apósitos.
continentes, sobre todo bajo la percepción del
paciente. En la literatura pueden ser encon-
trados varios cuestionarios autoadministrados TABLA 3
que proponen las medidas objetivas del do- PROBLEMAS MÁS FRECUENTES
minio emocional, aunque con resultados di-
vergentes. Problema Frecuencia (%)
El impacto de la I.O en la vida de la pa-
ciente no esta en relación directa con el volu- Mal olor y uso de apósitos 13 (43)
men de la pérdida, aunque las mujeres que
presentan menos síntomas toleren la queja Pérdidas involuntarias y humedad 12 (40)
mejor que aquellas con las pérdidas urinarias
Indicación de cirugía 2 (07)
más intensas16.
Considerando que la tolerancia a la in- Incontinencia de esfuerzo 1 (03)
continencia es variable entre las pacientes y
que existe una tendencia a la adaptación al Frecuencia urinaria 1 (03)
problema, los estudios epidemiológicos sobre
el impacto de los síntomas sobre la calidad Pérdidas de orina en
de vida debería considerar esta situación. presencia de su esposo 1 (03)
Hemos realizado un estudio prospectivo
8 U R O G I N E C O L O G I A
Estos problemas causaron alteraciones PREVALENCIA DE SINTOMAS UROGENITALES
sobre las actividades diarias, profesionales y EN LA MUJER CLIMATÉRICA
sociales en 13 pacientes (del 43 %).
Hubo importante pérdida de la autoes- Un estudio descriptivo realizado en la
tima en 11 (37%) y 17 (57%) de ellas pre- Universidad de Campinas20, sobre 495 mu-
sentaron empeoramiento de la calidad de vida. jeres entre 45 y 60 años demostró el lugar
23 pacientes (76%) relataron que las que ocupa la incontinencia de orina dentro
pérdidas ocurrían durante sus relaciones de los síntomas propios del climaterio. Los
sexuales. Entre ellas, 17 (74 %) lo sentían sofocos, calores y el insomnio eran considera-
como una influencia negativa sobre su vida blemente más frecuentes en fases de peri y
sexual. Seis (26 %) no se quejaron, dos (12 postmenopausia. La severidad de síntomas va-
%) consideraron leve esta influencia; cuatro somotores y síntomas psicológicos no varía
(24 %) lo evaluaron como moderado y once según la fase de menoupausia. La libido dis-
(65 %) lo indicaron como severo. minuida fue la queja sexual más frecuente.
La I.O. causó ansiedad en 13 pacientes Un estudio similar realizado en la Policlínica
(43 %), depresión en 11 (36 %), vergüenza Bancaria de Buenos Aires, encuestando a 133
en 4 (13 %) y enojó en 2 (6 %). mujeres sanas con edades de 40 a 65 años evi-
Estos valores cambiaron cuando las pér- denció un 25% de incontinencia urinaria 21.
didas ocurrieron en presencia de otras perso-
nas: ansiedad en 16 (22%), depresión en 18 PREVALENCIA DE INCONTINENCIA
(66%) y vergüenza en 3 (11%). URINARIA DE ESFUERZO Y SU ASOCIACIÓN
Observando la frecuencia de relaciones CON FACTORES PERIMENOPÁUSICOS
sexuales antes y después de la I.O.: 17 (57%) DE LA MUJER
presentaron alteraciones. La actividad sexual
cambió de semanal a mensual en 7 (41 %), Un estudio sobre perimenopausia y me-
de diario a semanal en 5 (29 %), de diario a nopausia fue conducido entre mujeres que
mensual en 3 (18 %), de mensual a anual viven en una ciudad brasileña22. Fueron se-
en 1 (6 %) y de semanal a ninguna relación leccionadas. 456 mujeres entre 45 y 60 años.
1 (el 6 %). También se han establecido dife- En esa población, el 35 % de las entrevistada
rencias con otras variables en relación a an- refería I.O.E. Ninguno de los factores socio-
tes y después de la I.O. Fueron estudiadas demograficos estudiados fue asociado al ries-
10 variables: deseo, excitación, lubricación go de incontinencia urinaria (tabla 6). Ade-
vaginal, cuidados generales, cuidados genita- más, la paridad no cambió considerablemen-
les, sexo oral en la pareja y en la paciente, te el riesgo de incontinencia (tabla 7). Otros
penetración vaginal, penetración anal y or- factores, como cirugías ginecológicas anterio-
gasmo. res, el índice de masa corporal, hábitos fuma-
Abdo y col. Estudiaron la vida sexual de dores, no fueron asociados con el predominio
1502 brasileras sanas y concluyeron que en de I.O.E.. Tampoco el estado de menopausia
34.6% de ellas la mayor queja era la pérdida y la terapia hormonal de reemplazo aumen-
de deseo, y en el 29.3% la disfunción orgás- taron el riesgo de I.O.E.
mica 19. Estos resultados demuestran que un El estudio analizó el predominio de
existe número razonable de disfunciones I.O.E. según la raza, sin embargo, no se en-
sexuales en la población general y que estos contró ninguna diferencia. En la literatura
datos pueden aumentar debido a la presencia internacional, la mayor parte de los estudios
de I.O. de predominio fueron realizados sobre muje-
res caucásicas y se han hecho muy pocos es-
U R O G I N E C O L O G I A 9
TABLA 6
N° % N° %
Edad
45-49 años 69 40.4 102 59.6 Referencia
50-54 años 50 34.7 94 65.3 0.8
55-60 años 41 29.3 99 70.7 0.7
Raza
Caucásica 96 37.4 161 62.6 Referencia
Negra 46 36.8 79 63.2 1.0
Otras 18 24.7 55 75.3 0.6
Alfabetismo
Analfabetas 28 38.9 44 61.1 Referencia
Educ. Básica Incompleta 81 33.3 162 66.7 0.9
Educ. Básica Completa 32 39.5 49 60.5 1.0
Estudios Superiores 19 32.2 40 67.8 0.8
TABLA 7
HISTORIA OBSTÉTRICA
N° % N° %
Embarazos
0 9 34.6 17 65.4 Referencia
1-3 24 26.4 67 73.6 0.8
> de 3 127 37.6 211 62.4 1.1
Partos
0 11 34.4 21 65.6 Referencia
1-3 40 32.8 82 67.2 1.0
> de 3 109 36.2 192 63.8 1.0
10 U R O G I N E C O L O G I A
tudios para evaluar las diferencias raciales del ginal childbirth, and obstetrics techniques. Am J Pu-
predominio de I.O. blic Health 1999, 89:209.
10. Allen RE, Hosker GL, Smith ARB, Warrell DW.
En los pocos estudios realizados, un por-
Pelvic floor damage and childbirth: a neurophysiolo-
centaje considerablemente más grande de gical study. Br J Obstet Gynaecol 1990, 97:770.
mujeres caucásias relató I.O. comparado a las 11. Viktrup L, Lose G, Rolff M, Barfoed K. The symptom
afroamericanas o las hispanas23. of stress incontinence caused by pregnancy or deli-
El diagnóstico urodinamico mostró que very in primiparas. Obstet Gynecol 1992, 79:945.
la I.O.E. era más frecuente en mujeres cauca- 12. Faúndes A., Guarisi T, Pinto-Neto AM. The risk of
urinary incontinence of parous women who delivered
sianas comparadas a las froamericanas. Sin only by cesarean section. Inter J Gynecol Obstet 2001,
embargo, Es necesario realizar más investiga- 72: 41.
ción con respecto a diferencias raciales del 13. Beck RP, Hsu N. Pregnancy, childbirth, and the me-
predominio de I.O. nopause related to the development of stress inconti-
nence. Am J Obstet Gynecol 1965, 91:820.
14. Osis MJD, Pádua KS, Duarte GA, Souza TR and
CONCLUSION Faúndes A. The opinion of Brazilian women regar-
ding vaginal labor and cesarean section. Inter J Gyne-
La Incontinencia de Orina es una condi- col Obstet 2001, 75:S59.
ción sumamente frecuente en Sudamérica, 15. Palazzo, C.; Kobelinsky, M.; Coppola, D.; Valentini, M.;
afectando los dominios diferentes de la vida Esteban, F.; Doumic, E.; Rodríguez, E.; Costa, M.: In-
de la mujer. continencia Urinaria Femenina: Incidencia y Factores
de Riesgo. UROD. APLICADA 16(2), 105, 2003.
16. Wyman JF, Harkins SW, Choi SC et al. Psychosocial
REFERENCIAS impact of urinary incontinence in women. Obstet
Gynecol 1987, 70:378.
1. Thomas TM, Plymat KR, Blannin J, Meade TW. 17. Rezende RCA: A Influência da Incontinência Uriná-
Prevalence of urinary incontinence. Br J Med J 1980, ria na Resposta Sexual Feminina. Rio de Janeiro: Mes-
281:1253. trado em Sexologia da Universidade Gama Filho,
2. Hu TW. Impact of urinary incontinence on health- M2000. Master Degree, University of Rio de Janei-
care costs. J Am Geriatric Soc 1990, 38:292. ro, Brazil.
3. Norton PA, MacDonald LD, Sedgwick PM, Stanton 18. Palma PCR, Thiel RRC, Thiel M, Riccetto CLZ,
SL. Distress and delay associated with urinary incon- Chaim EA, Herrmann V, Dambros M, Netto NR Jr:
tinence, frequency, and urgency in women. Br Med J Impacto da incontinência urinária na qualidade de
1988, 297:1187. vida e sexualidade feminina. Urodinamica & Urogi-
4. Hunskaar S, Burgio K, Dioko AC, Herzog AR, Hjäl- necologai, 2003:71-76
mas K, Lapitan MC. Epidemiology and natural his- 19. Abdo CHN, Oliveira Jr WM, Moreira ED et al. Perfil
tory of urinary incontinence. In: Abrams P, Cardozo Sexual da População Brasileira: Resultados do Estu-
L, Khoury S, Wein A, editors. Incontinence, 2nd edn. do de Comportamento Sexual (ECOS) do Brasileiro.
Plymouth: Plymbridge Distributors Ltd; 2002. p. 165. Rev Brasileira de Medicina 2002, 59(4): 250.
5. Corcos J, Beaulieu S, Donovan J, Naughton M, Mo- 20. Pedro AO, Pinto-Neto AM, Costa-Paiva LHS, Osis
mokazu G et al.: Quality of life assessment in men MJD, Hardy EE. Climateric syndrome: a population-
and women with urinary incontinence. J Urol 2002, based study in Brazil. Rev Saude Publica 2003, 37:735.
168:896. 21. Moncalvo, G; Kobelinsky.; Esteban F., Camporeale
6. Blaivas, J. G., Appell, R. A., Fantl, J. A. et al: Standards H.,Rodriguez H ;Pedrozo j; Cima L. ; D’Angelo O.,
of efficacy for evaluation of treatment outcomes in Scalise C., Costa M.: Evaluación de la función sexual
urinary incontinence: recommendations of the Urody- en mujeres climatéricas. Presentado en el Congreso
namic Society. Neurourol Urodyn 1997, 16:145. Argentino de Urología 2004
7. Rafner RJ, Stantlon SL, Guy LA. A psychiatric study 22. Guarisi T, Pinto-Neto AM, Osis MJ, Pedro AO, Pai-
of women with urgency and urgency incontinence. Br va LHC, Faúndes A. Urinary incontinence among
J Urol 1977, 49: 211. climateric Brazilian women: household survey. Rev
8. Burgio KL, MatthewsKA, Engel BT: Prevalence, in- Saúde Publica 2001, 35:428.
cidence and correlates of urinary incontinence in heal- 23. Sze EHM, Jones WP, Ferguson JL, Barker CD, Dole-
thy middle-aged women. J Urol 1991, 146:1255. zal JM. Prevalence of urinary incontinence symptoms
9. Foldspang A, Mommsen S, Djurhuus JC. Prevalent among Black, White and Hispanic women. Obstet
urinary incontinence as a correlate of pregnancy, va- Gynecol 2002, 99:572.
U R O G I N E C O L O G I A 11
Anatomía quirúrgica
2 del piso pélvico
PAULO PALMA
CASIO R ICCETTO
ROGÉRIO DE FRAGA
Figura 1. Vista superior del diafragma pélvico, mostrando Figura 2. Esquema de una vista lateral de la pelvis femenina
los músculos elevadores del ano (LA) y coccígeos (cc). Notar mostrando las diferentes porciones del músculo elevador del
que el diafragma pélvico se inserta en el arco tendíneo (AT) ano y sus relaciones con la uretra, la vagina y el recto.
del músculo obturador interno (OI). R = recto; V = vagina. SP = sínfisis púbica; EA = elevador del ano;
(gentilmente cedido por el Dr. Mark Walters). PR = haz puboretal; u = uretra; V = vagina; R = recto.
12 U R O G I N E C O L O G I A
riores circundan a la vagina y se insertan en el nectivo sub-peritoneal con el de la fosa isquio-
centro tendinoso del periné. Esta es la por- rectal y de las regiones glúteas y obturatriz.
ción del músculo elevador del ano que es par-
ticularmente sensible al desgarro durante el Músculos coccígeos
período expulsivo del trabajo de parto. Las Uno a cada lado, el músculo coccígeo es
fibras intermedias constituyen el haz pubo- un músculo pequeño que se origina de la es-
rectal, que forman un haz alrededor del recto pina isquiática y se inserta en la extremidad
y del canal anal, el haz pubo-coccígeo, que inferior del sacro y en la parte superior del
pasa por detrás, para insertarse en el rafe me- cóccix (posteriormente a los haces posteriores
dio denominado ligamento ano-coccígeo, lo- del músculo elevador del ano). Su inervación
calizado entre las extremidades del cóccix y el deriva del cuarto nervio sacro (ramo perineal)
canal anal. Algunas veces, este músculo pue- y tiene un papel en la sustentación de las vís-
de también insertarse directamente en el cóc- ceras pélvicas y en la flexión del cóccix.
cix. Las fibras posteriores componen el mús-
culo ilio-coccígeo, que se inserta en el liga- FASCIA PÉLVICA Y TEJIDO CONECTIVO
mento ano-coccígeo y en el cóccix. SUB-PERITONEAL PÉLVICO
Los músculos elevadores del ano de am-
bos lados forman un eficiente anillo muscu- La fascia pélvica puede dividirse en dos
lar que mantiene las vísceras pélvicas en posi- hojas. La hoja parietal es parte de una envol-
ción. Ofrecen resistencia al aumento de la tura global que reviste la cara interna de las
presión intra-abdominal durante los esfuer- paredes abdominales y pélvicas. Su continui-
zos de tensión y pujo de los músculos abdo- dad con la fascia transversalis y la fascia líaca
minales. Poseen una acción esfinteriana im- está frecuentemente interrumpida por la fu-
portante sobre la unión ano-rectal, sobre la sión de éstas con el periostio que cubre las
uretra en condiciones de esfuerzo (figura 3) y líneas terminales de los huesos de la pelvis y
mantienen el tono vaginal. Su inervación pro- del dorso del cuerpo del pubis. La fascia pa-
viene del tercer y cuarto nervio sacro y su rietal de la pelvis puede ser denominada de
porción más anterior tiene una inervación que acuerdo al músculo que recubre. En las pare-
deriva del ramo perineal del nervio pudendo. des laterales de la pelvis, esta lámina conecti-
El conjunto de haces que forman al músculo va, se engruesa y reviste la cara interna de los
elevador del ano puede no formar una lámina músculos elevadores del ano y coccígeos y,
contínua, con aperturas más o menos amplias constituye la cara superior del diafragma pél-
que permiten la comunicación del tejido co- vico. La hoja visceral se localiza entre el pe-
riostio y la fascia parietal y sirve de envoltura
para el útero, la vagina, la vejiga, el recto y de
vaina para los vasos sanguíneos. La fascia pél-
vica se extiende sobre la pared vesical poste-
rior hacia el cuello uterino, recibiendo el nom-
bre de fascia vesico-vaginal (figuras 4 y 5),
responsable del soporte de estas estructuras,
así como también de la pared vaginal ante-
rior. El mantenimiento del eje uretro-vesical,
determinado por esta fascia, es fundamental
para la micción normal. El estiramiento de
Figura 3. Esquema de cortes frontales de la vejiga y de la las fibras de la fascia vesico-vaginal determina
uretra femenina mostrando la situaçión de la musculatura
la aparición del cistocele por distensión, ca-
pélvica e su relación con la uretra en condiciones de reposo,
esfuerzo y la micción. racterizado por la pérdida de la plicatura de
U R O G I N E C O L O G I A 13
Figura 4: Representación esquemática de la fascia pélvica y Figura 5: (A) Representación esquemática del adelgaza-
sus condensaciones ligamentosas. Las denominaciones atri- miento de la porción central de la fascia vesico-pélvica
buidas corresponden a topografía. B = vejiga; C = cérvix; A (cistocele de distensão). (B) Representación esquemática de
= ano; I = isquion; S: sacro; UP: ligamento uretra-pélvico; la rotura da inserción de la fascia vesico-pélvica del arco
VP = fascia vesico-pélvica; AP = anillo peri-cervical (complexo tendíneo (defecto lateral o cistocele de tracción). B = vejiga;
cardinal y sacro-uterino); RV = septo recto-vaginal; AT = C = cérvix; A = ano; I = ísquion; S: sacro; UP: ligamento
arco tendíneo. uretra-pélvico; VP = fascia vesico-pélvica; AP = anillo peri-
cervical (complexo cardinal y sacro-uterino); RV = septo
recto-vaginal; AT = arco tendíneo.
Figura 8: Cistografía evidenciando defecto lateral a directa. Figura 9: Cistografía evidenciando defecto central.
14 U R O G I N E C O L O G I A
to, la vajina y de la vejiga y, en sus puntos de minadas en conjunto como anillo pericervi-
condensación, se presenta diferenciándose en cal. La deprivación hormonal que acompaña
verdaderos ligamentos (figura 10), siendo los a la menopausia, resulta en atrofia de los ele-
principales: mentos conectivos y musculares de estos li-
gamentos, que son críticos para el soporte de
los órganos pélvicos. La laceración de este com-
plejo ligamentoso resulta en defectos apicales
del piso pélvico, representados por el prolap-
so uterino o de la cúpula vaginal, en casos
después de histerectomía total.
Posteriormente, el septum recto-vaginal
se extiende desde el cuello uterino hasta el
centro tendinoso del periné. Ese engrosamien-
to de la fascia le confiere soporte a la pared
vaginal posterior y es responsable de la con-
tención del recto. Su laceración resulta en la
aparición de rectoceles, que pueden clasifi-
Figura 10: Diseño esquemático de una vista superior de un carse como proximales (localizados en el ter-
corte transversal de una pelvis feminina. LUP = Ligamentos cio proximal de la vagina, pudiendo asociarse
uretro-pélvicos; SP = sínfisis púbica.
eventualmente a enteroceles) o distales (que
pueden encontrarse asociados a la ruptura del
a) Ligamentos transversos cervicales (ligamen- centro tendinoso del periné) (figura 11).
tos cardinales de Mackenrodt):
Que fijan el cuello uterino y la extremi-
dad superior de la vagina a las paredes latera-
les de la pelvis.
U R O G I N E C O L O G I A 15
glándula vestibular mayor y, los músculos ser o al pujar. El esfínter estriado está inerva-
bulbo-esponjosos, isquio-cavernosos, y trans- do por fibras somáticas mielinizadas prove-
verso superficial del periné, además del teji- nientes de las raíces S2 y S3, que integran el
do conectivo y los vasos y nervios. En posi- nervio pudendo interno.
ción más profunda, en el espacio entre las ra-
mas inferiores del pubis y las ramas del is- CUELLO VESICAL
quion, se localiza el diafragma urogenital, que
es formado por los músculos transversos pro- En el pasado, el cuello vesical era consi-
fundos del periné, que son envueltos por la derado como determinante principal en la
hoja superior e inferior del tejido facial. continencia urinaria de la mujer, en detrimen-
to de la función uretral intrínseca. Sin em-
LA URETRA FEMENINA bargo, recientemente, se verificó que un gru-
po considerable de las mujeres continentes
La uretra femenina está constituida por presentan un cuello vesical abierto durante
cuatro capas (figura 10). La capa más interna las maniobras de Valsalva en el examen vi-
corresponde a la mucosa y submucosa, que deo-urodinámico. Además de esto, entre las
mantienen la oclusión de la luz uretral, gra- pacientes multíparas continentes, 21 %
cias a sus saliencias y depresiones y constitu- presentan el cuello vesical abierto en reposo
yen el “esfínter mucoso”. Se demostró la im- en el ultrasonido. Estas evidencias, llevaron a
portancia de la presencia de los estrógenos en reconsiderar el papel del cuello vesical en el
el mantenimiento de la integridad del epite- mecanismo de continencia. Entre el detrusor
lio uretral, así como el aumento en el núme- y la mucosa vesical, hay una capa indepen-
ro de vasos y la pulsación vascular submuco- diente de músculo liso y elastina que se pro-
sa. La capa intermedia está formada por teji- longa a partir del trígono, llamada anillo tri-
do esponjoso uretral, revestida externamente gonal, que es considerado el principal deter-
por tejido conectivo fibro-elástico asociado al minante del sello del cuello durante el llena-
tejido muscular liso (que predomina en el miento vesical. En forma contraria, durante
tercio proximal de la uretra). El componente la micción, la contracción coordinada del ani-
muscular estriado que reviste externamente llo trigonal determina el ahusamiento del
la uretra corresponde a la cuarta capa, deno- cuello vesical facilitando el vaciamiento (fi-
minada rabdoesfínter, extendiéndose por el gura 11). Este mecanismo es mediado bási-
80 % del compartimento uretral total, nota- camente por fibras alfa-adrenérgicas prove-
blemente desarrollada en el tercio medio de nientes del nervio hipogástrico. El centro
la uretra. El rabdoesfínter está constituido por medular responsable de la inervación del cue-
dos porciones. La primera, denominada es- llo vesical se localiza en la médula tóraco-lum-
fínter para-uretral y es formada por fibras bar (T11 a L2).
musculares de contracción lenta (o de tipo 1)
densamente agrupadas que se encuentran en SOPORTE ANATÓMICO DE LA URETRA
contacto directo con la uretra, siendo respon- FEMENINA
sables de mantener el tono basal. La porción
más extena, denominada peri-uretral, es for- Como los demás elementos ligamento-
mada por fibras tipo 1 y tipo 2. Las fibras sos de sustentación de las vísceras pélvicas fe-
tipo 2 se derivan de haces del músculo eleva- meninas, los elementos de soporte anatómi-
dor del ano y se caracterizan por la contrac- co de la uretra, así como del cuello vesical y
ción rápida, con importancia para la contrac- de las paredes posteriores de la vejiga, deri-
ción refleja que ocurre en respuesta al aumento van primariamente de la fascia pélvica y se
de la presión abdominal, como ocurre al to-
16 U R O G I N E C O L O G I A
insertan bilateralmente en el arco tendíneo, LECTURA RECOMENDADA
que corresponde a un engrosamiento de la
fascia pélvica que cruza bilateralmente la pa- 1. Caine M: Peripheral factors in urinary continence. J
red lateral de la pelvis, sobre el músculo ele- d’Urol 1986, 92: 521-9.
2. Chapple CR, Helm CW, Blease S, Milroy EJG, Ri-
vador del ano a cada lado, paralelo al ramo
chards D, Osborne JL: Assptomatic bladder neck
isquio-pubiano a nivel de la uretra, las con- imcompetence in nuliparous female. Br J Urol 1989,
densaciones de esta fascia originan los liga- 64: 357-9.
mentos uretra-pélvicos y los ligamentos pubo- 3. De Lancey JO: Structural aspects of the extrinsic
uretrales, ambos con la función de prevenir continence mechanism. Obst Gynecol 1988, 72: 296-
la hipermovilidad de la uretra, además de in- 301.
4. DeLancey JO: Anatomy and physiology of urinary
volucrados en el mecanismo esfinteriano in- continence. Clin Obst Gynec 1990, 33: 298-302.
trínseco (figura 11). 5. Ingelman-Sundberg A, Rosén J, Gustafsson SA, Carls-
trom K: Cytosol estrogen receptors in the urogenital
Ligamentos pubo-uretrales tissues in stress-incontinent women. Acta Obstet Gy-
Sustentan la uretra contra la rama infe- necol Scand 1981; 60: 585-6.
6. Klutke CG: The anatomy of stress incontinence. Ame-
rior de la sínfisis del pubis (figura 12). Pre-
rican Urological Association Today, v. september-oc-
sentan un engrosamiento que divide la uretra tober, p. 22, 1989.
en tres regiones fundamentalmente distintas. 7. Mostwin JL: Current concepts of female pelvic ana-
La región proximal, también denominada tomy and physiology. Urol Clin North Am 1991, 18:
intraabdominal, se relaciona con la continen- 175-183.
cia pasiva, secundaria a la transmisión de va- 8. Netter FH: Normal Anatomy of the Female Genital
Tract and its Functional Relatioship. In: Oppenhei-
riaciones de la presión intra-abdominal, ac- mer E (ed.), Reproductive System. The Ciba Collec-
tuando conjuntamente con el cuello vesical. tion of Medical Illustrations. New York, Embassy
La región intermedia comprende el tercio Photo Engraving, Co., Inc., pp. 89-123, 1970.
medio de la uretra, responsable del mecanis-
mo esfinteriano activo. La región distal al li- 9. Oelrich TM: The striated urogenital sphincter mus-
cle in the female. Anat Rec. 1983, 205: 223-9.
gamento pubo-uretral, apenas tiene función
10. Sampaio, FJB: Mechanisms of urinary continence in
sobre la micción, sin compromiso con el me- women. Urol Panam 1994, 6: 56-9.
canismo de continencia. 11. Smith P, Heimer G, Norgren A, Ulmsten U: Locali-
zation of steroid hormone receptors in the pelvic mus-
Ligamentos uretra-pélvicos cles. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 1993; 50:
Corresponden a engrosamientos de la fas- 83-5.
12. Staskin DR: Anatomy for vaginal surgery. Sem Urol
cia del músculo elevador del ano que se ex- 1986, 4: 2.
tienden paralelamente a la uretra desde su 13. Stothers L, Chopra A, Raz S: Vaginal reconstrutive
tercio medio hasta el cuello vesical en las po- surgery for female incontinence and anterior vaginal-
siciones correspondientes a las horas 3 y 9, wall prolapse. Urol Clin North Am 1995, 22: 641-
insertándose lateralmente en el arco tendíneo 55.
14. Tanagho, EA; Smith, DR: The anatomy and function
(figura 13). Además de sustentar la uretra y
of the bladder neck. Br J Urol 1966, 28: 54-7.
el cuello vesical, promueven el aumento de la 15. Versi E, Cardozo LD, Studd JWW, Brincat M,
resistencia uretral, cuando sea necesario, a tra- O’Dowd TM, Ioopere JD: Internal sphincter in ma-
vés de su contracción refleja. Así, durante un intenance of female continence. Br J Med 1986; 292:
aumento de la presión abdominal, como por 166-7.
ejemplo al toser o estornudar, ocurre una con- 16. Zinner NR, Sterling AM, Ritter RC: Role of inner
urethral softness in urinary continence. Urology 1980,
tracción refleja del músculo elevador del ano, 16: 115-22.
aumentando la tensión a nivel de los ligamen-
tos uretra-pelvianos, que promueven la sus-
pensión y compresión de la uretra.
U R O G I N E C O L O G I A 17
Aplicaciones clínicas de la
3 Teoría Integral de la Continencia
CÁSSIO RICCETTO, (UNIVERSIDADE ESTADUAL DE CAMPINAS, UNICAMP, SP, BRASIL
PETER PETROS, UNIVERSIDAD DE PERTH, AUSTRALIA
18 U R O G I N E C O L O G I A
Plano superior:
Contracción
horizontal
Continencia
Plano inferior:
Contracción
horizontal
Sustentación
Plano intermedio:
Contracción hacia abajo
Angulación: recto, vagina
y cuerpo vesical
Figura 1. Clasificación funcional de los planos musculares Figura 2. Cara superior del diafragma pélvico. P: pubis, U:
del piso pélvico en la mujer. PM: membrana perineal; PRA: uretra; V: vagina; R: recto; PC: eje pubococcígeo del múscu-
plato retro-anal; L: músculo longitudinal del ano; EAE: esfín- lo elevador del ano; PE: plató del músculo elevador del ano;
ter estriado del ano; V: vagina; P: cuerpo perineal; R: recto; O: músculo obturador.
IS: isquion; O: obturador.
U R O G I N E C O L O G I A 19
el arco tendíneo de la fascia pélvica, y a por el arco tendíneo de la fascia pélvica y en
nivel del tercio medio de la uretra. forma posterior por los ligamentos útero sa-
b) Ligamentos uretropélvicos: de composi- cros. En esta situación existe tensión de la
ción fibro-muscular, sus extremos se ori- pared vaginal en tres direcciones: (a) anterior-
ginan bilateralmente en los ligamentos mente, por la contracción del eje pubococcí-
pubouretrales, en su punto de inserción geo del elevador del ano; (b) posteriormente
en la fascia pubocervical, y se funden en por el plató del elevador del ano (constituido
la región central, constituyendo el prin- por la porción posterior del músculo pubo-
cipal elemento de soporte suburetral. coccígeo y por los músculos ílio e ísquiococ-
Actúan en conjunto con los ligamentos cígeos) e (c) inferiormente, por el músculo
pubouretrales en los mecanismos de con- longitudinal del ano (que se extiende desde
tinencia y de micción. la fascia del músculo elevador del ano hasta la
c) Ligamentos útero-sacros: Se originan bi- piel de la región perianal, compuesta por fi-
lateralmente en la cara anterior del sacro bras de los músculos pubococcígeo, puboure-
y se insertan en la fascia pubocervical en tral e ileococcígeo) (Figura 6). La contracción
el ápice vaginal, integrando el anillo pe- de eje pubococcígeo contra la cara posterior
ricervical.
20 U R O G I N E C O L O G I A
del pubis determina la tracción superior y rior aplicada por el plató del elevador y por el
anterior de los ligamentos pubouretrales y músculo longitudinal del ano sobre la fascia
uretropélvicos, resultando en el cierre e in- pubocervical determine la abertura y el ahu-
movilización del tercio medio de la uretra. samiento del cuello vesical (Figura 7). Simul-
Simultáneamente, en la situación de reposo, táneamente, ese estiramiento causaría la acti-
la vejiga es traccionada posteriormente hacia vación de las terminaciones nerviosas respon-
abajo por la contracción del plató del eleva- sables por el desencadenamiento del reflejo
dor y por el músculo longitudinal del ano, miccional. Este seria estimulado, también, por
determinando el cierre del cuello vesical. La el contacto de la orina con la uretra proximal,
integridad de los ligamentos cardinales, úte- igualmente se ha descrito la presencia del
ro sacros y del septo recto vaginal son funda- cuello vesical abierto durante el reposo, en
mentales para las transmisiones nerviosas lo- mujeres continentes.
cales, responsables del reflejo miccional.
Durante el reposo, la musculatura estria- CLASIFICACIÓN DE LOS DEFECTOS
da peri uretral, también denominada rab-
doesfnter, determina la tensión adicional so- Dependiendo de la localización de la le-
bre la musculatura uretral, creando un efecto sión músculo fascial o ligamentar y de la sen-
de “sello mucoso” que es mas eficiente en la sibilidad de las terminaciones nerviosas loca-
medida en que es mejor el tropismo mucoso les, se puede desarrollar incontinencia de es-
y está mejor desarrollado el plexo vascular fuerzo, incontinencia de urgencia, alteracio-
submucoso. Estudios electromiográficos de- nes del vaciamiento vesical o varias combina-
mostraron que el rabdoesfínter presenta dos ciones de estas condiciones. De manera ge-
tipos de fibras, siendo un grupo de contrac- neral, existen 6 defectos básicos que deben
ción lenta y tónica y otro de fibras de con- ser investigados sistemáticamente (Figura 8):
tracción rápida, que son activadas por reflejo
cuando ocurre aumento súbito de la presión 1) Defecto del soporte suburetral ( “Ham-
abdominal. mock”).
Durante la micción, de forma inversa, 2) Síndrome de vagina Fija ( “Tethered va-
ocurre el relajamiento del eje pubococcígeo, gina syndrome”).
causando disminución de la tensión aplicada 3) Distensión de los ligamentos puboure-
por los ligamentos pubouretrales sobre la va- trales.
gina y consecuentemente sobre la uretra. Esto 4) Distensión de los ligamentos útero sa-
permite que la tracción en dirección poste- cros y del soporte del ápice vaginal.
U R O G I N E C O L O G I A 21
5) Lesiones de la inserción vaginal de los De forma general, las disfunciones de la
músculos pubococcígeos. zona anterior determinan incontinencia uri-
6) Lesiones de los músculos estriados del piso naria de esfuerzo, mientras los defectos pos-
pélvico. teriores causan, más frecuentemente, altera-
a) Traumatismo del esfínter externo del ciones de vaciamiento vesical. Síntomas como
ano. polaquiuria, urgencia y nocturia pueden ocu-
b) Distensión, parálisis o ruptura de las rrir en ambas situaciones. La presencia de un
inserciones del plató elevador. defecto puede representar un significado clí-
nico, debido a los mecanismos compensato-
rios específicos que pueden estar presentes en
una paciente determinada.
22 U R O G I N E C O L O G I A
los mismos esfuerzos y podrá ser por este comitante con la pérdida del soporte subure-
motivo mayor o menor dependiendo del “se- tral y su corrección se realiza conjuntamente.
llo mucoso” que se relaciona directamente con
las condiciones tróficas de la vagina. Frecuen- RETRACCIÓN CICATRICIAL DE LA VAGINA
temente, se verifica un empeoramiento de la ( “TETHERED VAGINA SYNDROME”)
pérdida después de la inserción de un espé-
culo apoyado sobre la pared vaginal posterior Cirugías previas del tipo colporrafia an-
con discreta tracción en dirección al fórnix terior o para la elevación del cuello vesical pue-
posterior de la vagina, debido a que un esti- den comprometer la elasticidad de la pared
ramiento vaginal posterior determina la dis- vaginal anterior, fijando el músculo pubococ-
minución adicional del soporte suburetral en cígeo al plató del elevador. En esta situación
esa situación. el equilibrio dinámico entre los vectores de la
tensión anterior y posterior está comprome-
DISTENSIÓN DE LOS LIGAMENTOS tido y la incontinencia es acentuada. Al exa-
PUBOURETRALES men físico, se observa la retracción cicatrizal
no elástica al nivel del cuello vesical, con dis-
Puede ser congénita, ocurrir con el enve- minución de la longitud de la pared vaginal
jecimiento (Alteraciones colágenas) o secun- anterior. Habitualmente, la paciente no con-
darias a las lesiones ocurridas durante el par- sigue interrumpir la pérdida, que ocurre ge-
to vaginal. Habitualmente las pacientes pre- neralmente también en reposo. El tratamiento
sentan incontinencia urinaria asociada a cons- implica la restauración de la elasticidad de la
tipación intestinal. Puede ser evaluada apli- pared vaginal anterior, sea a través de injertos
cándose una pinza lateralmente a la uretra, a de pared vaginal posterior (caso excedente),
nivel del tercio medio y solicitando a la pa- cutáneos o segmentos en forma de zetaplastia
ciente que realice maniobras de esfuerzo ab- (figura 12).
dominal (Figura 11). En esta prueba, deriva-
do del clásico test de Bonney, se evalúa la in- DISTENSIÓN DE LOS LIGAMENTOS ÚTERO
serción vaginal de los ligamentos puboure- SACROS Y DEL SOPORTE DEL ÁPICE VAGINAL
trales aisladamente. La disminución de la
pérdida urinaria después de la aplicación de Cuando este defecto está presente, la pa-
la pinza será mayor en la medida en que el ciente puede referir incontinencia urinaria,
defecto en el ligamento respectivo sea mayor. dolor pélvico y eventualmente, podrá presen-
En general ese defecto ocurre en forma con- tar alteraciones de la fase miccional y residuo
Figura 11. Demostración de la distensión de los ligamentos pubouretrales. (A) La disminución de la pérdida urinaria después
de la aplicación de la pinza será mayor cuanto más importante fuese el defecto respectivo en el ligamento. (B) Después de la
disminución de la tensión local, la pérdida urinaria debe volver a ser observada.
U R O G I N E C O L O G I A 23
Figura 12. Corrección quirúrgica de la retracción cicatrizal de la vagina ( “tethered vagina syndrome”). (A) zeta plastia; (B)
injerto de pared vaginal posterior o de la piel.
24 U R O G I N E C O L O G I A
inducir a una deficiencia mecánica debido a vaginal. Segmentos vaginales desepitelizados
alteraciones de los ángulos de las fuerzas apli- (o en los cuales el epitelio fue electrocauteri-
cadas en el ligamento pubouretral. La incon- zado) pueden, incluso, ser útiles en el refuer-
tinencia urinaria puede, por lo tanto, deri- zo de la fascia perineal, durante las colporra-
varse de la lesión directa o por la abulsión del fias posteriores ( “Bridge Technique”) en el
músculo pubococcígeo, que es una causa obs- reparo de la fascia pubocervical, anotando la
tétrica muy rara en la actualidad. importancia de la preservación del tejido va-
ginal.
LA TEORÍA INTEGRAL EN LA CIRUGÍA La elasticidad vaginal acumula energía
RECONSTRUCTIVA PÉLVICA potencial resultante de las tensiones aplica-
das sobre ella por los ligamentos y músculos
Alteraciones de los tejidos y el in suceso del piso pélvico. Tal energía tendrá que ser
quirúrgico redistribuida en el caso que una porción de la
La vagina y sus ligamentos de soporte pre- vagina sea removida, aumentando el riesgo de
sentan tres funciones básicas en la sustenta- las dehiscencias en el período postoperatorio
ción de los órganos pélvicos femeninos: inmediato y de disfunciones del piso pélvico
a) Contorno elástico para los mecanismos en forma tardía, especialmente cuando fue se
de cierre uretral y del cuello vesical. sometida a stress por esfuerzo, como toser o
b) Órgano transmisor de las fuerzas genera- durante el intercurso.
das por la contracción de los músculos Igualmente incluso cuando la tensión va-
del piso pélvico. ginal se observa adecuada durante el procedi-
c) Suporte de las terminaciones nerviosas de miento quirúrgico, puede haber deterioro
la base vesical, previniendo su activación postoperatorio, resultante de las alteraciones
prematura. visco elásticas del tejido conectivo vaginal.
Como cualquier otro órgano, la vagina se
encuentra sujeta a alteraciones del envejeci- El papel del cirujano
miento, que determina pérdida de la elastici- Un diagnóstico incorrecto del defecto
dad y de la vitalidad. Puede además sufrir le- anatómico compromete el resultado quirúr-
siones ocurridas durante el período expulsivo gico y puede determinar nuevas disfunciones
del parto, resultando en herniaciones. En este del piso pélvico. Es común el relato del desa-
contexto, las razones para un in suceso qui- rrollo de enteroceles después de cirugías an-
rúrgico del tratamiento de la incontinencia tiincontinencia, debido a la falta de diagnós-
urinaria y de los prolapsos urogenitales pue- tico del defecto asociado en el fórnix poste-
den suceder por varios factores: (a) alteracio- rior.
nes vaginales relacionadas a hipoestrogenis- Síntomas como urgencia miccional y do-
mo; (b) distensión de la porción suburetral y lor pélvico pueden ser determinados inicial-
del fórnix posterior; (c) alteraciones fibróti- mente por defectos del fórnix posterior y pue-
cas resultantes de procedimientos repetidos; den ser investigados durante el examen físico
(d) Compromiso de la adherencia natural pre operatorio, traccionando el fórnix poste-
colágena, entre la vagina y el músculo pu- rior con una pinza o igualmente con una de
bocccígeo. las valvas del espéculo vaginal, estando el pa-
La resistencia tisular de la vagina dis- ciente con la vejiga llena. En los casos donde
minuye naturalmente durante el envejeci- hubiere defecto del soporte del fórnix poste-
miento, la excisión y el estiramiento quirúr- rior, resultante de la lesión de la inserción
gico contribuyen aún mas para su deterioro vaginal de los ligamentos útero sacros, esa
funcional. De esta forma se recomienda evi- maniobra produce la desaparición de la ur-
tar cualquier exéresis innecesaria del tejido gencia y la disminución de la sensación de
U R O G I N E C O L O G I A 25
dolor. Las lesiones del fórnix posterior ocu- de cierre uretral. Cirugías que inmovilizan el
rren generalmente por no incluir el extremo cuello vesical, como las colposuspensiones
del complejo cardinal-útero sacro durante la retropúbicas y los Slings aplicados sobre el
sutura de la cúpula vaginal en las histerecto- cuello vesical, pueden comprometer la zona
mías. de elasticidad crítica y dificultan la tracción
Otro problema común en las cirugías an- craneal de la uretra ejercida por los ligamen-
tiincontinencia, se relaciona con la retracción tos pubouretrales. Tales técnicas se relacionan
cicatrizal de la vagina ( “Tethered vagina syn- con un elevado riesgo potencial de disfuncio-
drome”). Tal alteración puede inmovilizar la nes miccionales y obstrucción infravesical
uretra, dificultando el proceso de cierre al postoperatoria.
comprometer la zona de elasticidad crítica. El El proceso de la abertura uretral exige que
estiramiento de la vagina altera su elasticidad el ápice vaginal esté adecuadamente fijado por
y la capacidad de acumular energía poten- el complejo cardinal y útero sacro. La disten-
cial. Las cirugías vaginales y antiincontinen- sión de los ligamentos útero sacros y del soporte
cia deben siempre considerar los efectos de la del ápice vaginal se manifiesta clínicamente a
cicatrización y del proceso de envejecimiento través del aparecimiento de rectoceles proxi-
sobre los tejidos vaginales, que llevan a un males y de enteroceles, los cuales deben ser
proceso de estrechamiento natural. La recidi- corregidos conjuntamente con los procedi-
va tardía de la incontinencia se relaciona con mientos anti incontinencia, con el riesgo de
las alteraciones de los tejidos de la vagina, par- retención urinaria post operatoria. En las his-
ticularmente de su matriz conjuntiva, así terectomías abdominales, la sutura transver-
como las fibras colágenas y elásticas. La di- sal de la cúpula vagina puede generar un va-
sección de las adherencias entre la vagina y la ciamiento vesical incompleto. La sutura lon-
uretra al igual que la sutura vaginal mediante gitudinal en “bolsa” de la cúpula vaginal pro-
la técnica de zeta plastias o con injertos, pue- mueve un mejor soporte, previniendo las dis-
den en forma aislada solucionar la inconti- funciones, debido a que promueven la ten-
nencia, en el caso que el soporte uretral sea sión central de los ligamentos útero sacros.
adecuado, conferido por los ligamentos pu-
bouretrales que estuviesen preservados.
El principal paradigma de la corrección AGRADECIMIENTO
del defecto del soporte suburetral ( “hammock”) Agradecemos al Prof. Peter Petros por los conceptos,
es la conservación del eje vaginal, sin eleva- entrenamientos y parte del material didáctico.
ciones o angulaciones de la uretra. Teórica-
mente ese defecto podría ser corregido por la
plicatura exclusiva del tejido suburetral. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1) Bailey KV. Clinical investigation into uterine prolap-
Mientras tanto, la plicatura exclusiva de la
se with stress incontinence: treatment by modified
fascia pubocervical, que es la técnica clásica Manchester colporaphy. Journal of Obstetrics & Gy-
de colporrafia anterior resulta en un índice naecology of the British Emp. Part II, 1956, 63:663-
de éxito inferior al 50% en el seguimiento 676.
prolongado. Como el soporte suburetral de- 2) Richardson AC, Edmonds PB and Williams NL. Treat-
pende de la acción conjunta de los ligamen- ment of stress incontinence due to a paravaginal fas-
cial defect. Obst. Gynecol. 1980, 57,3:357-362.
tos pubouretrales y del tejido suburetral, se 3) Baden WF and Walker TA. Urinary stress inconti-
considera que la corrección debe ser conjunta. nence: Evolution of paravaginal repair. The Female
La distensión de los ligamentos pubouretra- Patient. 1987, 89-105.
les y las lesiones de la inserción vaginal de los 4) Petros PE and Ulmsten U. An Integral Theory of
músculos pubococcígeos son responsables por las Female Urinary Incontinence. Acta Scand O&G.
1990, Supplementum 153, 69:1-79.
alteraciones más significativas del mecanismo
26 U R O G I N E C O L O G I A
Fisiología miccional
4 y correlación clínico lesional en el paciente neurológico
Figura 1. Figura 3.
U R O G I N E C O L O G I A 27
Micción y continencia son el resultado él se producen y que le permiten mantener
de la correlación entre dos fuerzas coordina- esta actitud pasiva de esfera viscoelástica14, 16,
17
das y contrapuestas, la presión intravesical y . La vejiga, por tanto, va acomodándose por
la presión intrauretral. Las estructuras que el tono del detrusor al paulatino y continuo
generan estas fuerzas son detrusor, trígono, aumento de la orina que llega a través de los
cuello vesical, esfínter estriado y músculo liso uréteres.
de la uretra11. La diuresis depende de factores indivi-
El control voluntario de la micción se lle- duales como son los hábitos de ingesta de lí-
va a cabo mediante mecanismos neurouroló- quido, el ritmo respiratorio, actividad física...
gicos de gran complejidad (aún no bien cono- etc. y de factores ambientales como la tem-
cidos), lo cual explica que la micción suponga peratura y el grado de humedad. Igualmen-
una gran elaboración mental por parte del te, la capacidad vesical varía según los indivi-
sujeto y su control aparezca tardíamente4, 12. duos, considerándose normal entre 350 y 500
Durante el primer año de vida la vejiga ml.
libera su contenido mediante el arco reflejo El detrusor es un músculo con un 70%
parasimpático medular, sin que intervenga el de elementos elásticos (fibras musculares) y
control cortical. El cuello vesical y el esfínter un 30% de elementos viscosos (fibras coláge-
estriado actúan sinérgicamente con el detru- nas). Las fibras musculares, como elementos
sor a través de circuitos de interrelación de elásticos, tienen la característica de, al ser dis-
los núcleos medulares simpático, parasimpá- tendidas, regresar a su situación inicial cuan-
tico y somático, los cuales ejercen respectiva- do cesa la fuerza a la que estaban sometidas.
mente el control del cuello vesical, detrusor y Las fibras de colágeno actúan, por el contrario,
esfínter estriado13. La vejiga durante este pe- como elementos viscosos retrasando su defor-
ríodo es demasiado pequeña para ser un re- mación cuando se las somete a una tensión.
servorio útil y el número de micciones diarias El tono muscular es una propiedad in-
suele ser alrededor de 20. Además, la mic- trínseca del músculo liso, no dependiente del
ción se desencadena no sólo por llegar al lí- sistema nervioso. Todos los estudios sugieren
mite de su capacidad fisiológica, sino tam- que el sistema nervioso ejerce sólo el control
bién por cualquier estímulo externo sensorial de la micción, sin actuar sobre el tono, que
capaz de producir la contracción refleja del no parece estar sujeto a influencias neuroló-
detrusor y la relajación del cuello vesical y el gicas supraespinales, espinales ni gangliona-
esfínter estriado14. res. Por todo ello, el tono vesical no será neu-
A partir del primer año se producirá una rogénico sino miogénico y refleja exclusiva-
disminución lineal del número de micciones mente el estado de la pared vesical.
en relación con la edad. Entre los 3 y 5 años el En la fase de vaciado el detrusor posee la
niño llega a controlar voluntariamente sus es- característica de vaciar completamente su con-
fínteres y el arco reflejo parasimpático sacro, tenido gracias a la contractilidad de los ele-
pudiendo iniciar, interrumpir e inhibir la mic- mentos que constituyen su pared. La facul-
ción con cualquier grado de repleción vesical y tad de contraerse depende de la integridad
mantener la continencia durante el sueño15. de las vías y centros nerviosos que regulan esta
actividad18, a diferencia de la facultad de aco-
COMPORTAMIENTO DEL DETRUSOR modación, que como ya se ha dicho es inde-
pendiente del sistema nervioso. El detrusor,
Durante la fase de llenado la orina se acu- al estar constituido por músculo liso multiu-
mula en la vejiga, gracias a que el detrusor se nitario, no presenta contracciones espontá-
comporta como un órgano no muscular, pro- neas, su control es fundamentalmente ner-
bablemente por procesos metabólicos que en vioso (figura4).
28 U R O G I N E C O L O G I A
abdominal, la cual repercute en mayor medi-
da si la vejiga está llena. Un líquido fluye des-
de el área de mayor presión a la de menor
presión, por lo que la orina no fluirá a la ure-
tra si en ésta la presión es superior a la de la
vejiga, asegurándonos así la continencia du-
Figura 4. rante la fase de llenado16. Con el llenado vesi-
El detrusor está inervado por el sistema cal, se produce un gradual y progresivo in-
nervioso parasimpático y por el simpático, cremento de presión en el cuello vesical,
teniendo preponderancia este último en el acompañado de una fuerte elevación de pre-
trígono, y aquel en el resto. Durante la fase sión en la zona del esfínter externo.
de llenado vesical, en la coordinación simpá- En los individuos normales, durante el
tico-parasimpático, hay un predominio del llenado vesical, la presión intrauretral perma-
primero y una inhibición del segundo, pro- nece más alta que la intravesical. La compre-
duciéndose la estimulación de los receptores sión abdominal produce un aumento poco
adrenérgicos beta en el cuerpo vesical y la de significativo de presión en la uretra proximal,
los adrenérgicos alfa en la base vesical y la y ninguno en la distal.
uretra. Al contrario, en la fase de vaciado, el La caída de presión intrauretral que se
predominio es del parasimpático, que me- registra pocos segundos antes de la contrac-
diante estímulos colinérgicos produce la con- ción del detrusor y del vaciado vesical, se debe
tracción del detrusor; al mismo tiempo acon- claramente a la relajación de la musculatura
tece la inhibición del simpático, que causa la pélvica, incluido el esfínter externo. El esfín-
apertura del cuello y la uretra18-21. ter externo uretral se relaja breves segundos
Hay que tener en cuenta la presencia de antes de producirse la contracción del detru-
un tercer “invitado” que se integra a la coor- sor y se activa de nuevo una vez que ésta ha
dinación del sistema nervioso vegetativo: las concluido. Todo este mecanismo está contro-
fibras cortico-espinales, que a través del ner- lado por los circuitos de relación de los cen-
vio pudendo llegan al esfínter externo de la tros medulares de la micción simpático, pa-
uretra y al suelo pélvico12. rasimpático y somático, bajo el control del
El detrusor se contrae cuando los elemen- núcleo pontino de la formación reticular del
tos de colágeno alcanzan el límite fisiológico mesencéfalo22.
de estiramiento, estimulando el reflejo mic-
cional. La contractilidad está, pues, en rela- CONTROL NEUROLOGICO DE LA MICCION
ción con la capacidad vesical de un individuo
concreto. Cada sistema del organismo y sus unida-
des individuales han de funcionar como un
COMPORTAMIENTO DE LA URETRA todo. El Sistema Nervioso es el factor más
importante en la integración del funciona-
La uretra tiene una doble función, la del miento ordenado del organismo. Actúa como
control del vaciado y la de su conducción. El una red de comunicaciones cuyo “ordenador
estudio de las presiones en la región de salida central” recibe los estímulos externos e inter-
nos traducirá de una forma directa su situa- nos enviando las respuestas apropiadas a los
ción y comportamiento 15. En el individuo órganos y aparatos que gobierna. En nuestro
normal, la presión intravesical durante la fase caso, el control nervioso del binomio vejiga-
de llenado permanece generalmente en unos uretra es el responsable de su correcta activi-
valores próximos a 10 cm. de agua, elevándo- dad incluida su coordinación23-26.
se dicho valor con los aumentos de la presión El sistema nervioso regula todos los mo-
U R O G I N E C O L O G I A 29
vimientos del cuerpo humano, tanto los cons- La médula espinal está situada dentro del
cientes (la marcha, el salto, la escritura, etc.), canal vertebral y recubierta por las meninges.
como los no conscientes (las contracciones del Entre las meninges y la médula está el líqui-
corazón, la vesícula biliar, el intestino, etc.). do cefalorraquídeo para protegerla. Si corta-
El sistema nervioso es el que regula los movi- mos la médula transversalmente, vemos una
mientos conscientes voluntarios; a él perte- imagen en forma de mariposa, cuyas alas se
nece el nervio pudendo que además de iner- denominan astas. Por las astas posteriores en-
var el esfínter externo de la uretra, inerva el tran los estímulos que, procedentes del orga-
esfínter anal. Gracias al nervio pudendo po- nismo, alcanzan la médula para informar a su
demos cortar el chorro de la orina al contraer núcleo nervioso. Del núcleo saldrá la orden
el esfínter externo de la uretra, o evitar que se motora por las astas anteriores para dirigirse
escapen gases y heces al cerrar el esfínter anal. a la estructura orgánica sobre la que actúe.
El sistema nervioso vegetativo o autóno- Así, cuando la vejiga está llena, se estimulan
mo, es el encargado de la dinámica no cons- los receptores sensitivos que transmiten el
ciente de los sistemas respiratorio, circulato- mensaje por el nervio pélvico hasta la médu-
rio, digestivo y urinario. Gracias a él funcio- la, penetrando en la misma por las astas pos-
nan todas nuestras vísceras, de forma regular, teriores y estimulando el núcleo correspon-
sin que tengamos conocimiento de ello. El diente. Este núcleo enviará la orden motora
Sistema Nervioso Vegetativo o Autónomo se que saldrá por el asta anterior y viajará por el
divide a su vez en los Sistemas Simpático y nervio pélvico produciendo al llegar a la veji-
Parasimpático, con acciones contrapuestas en ga el vaciado de la misma por la contracción
apariencia, pero en realidad coordinadas y sin- del detrusor11, 27.
crónicas21. Al Sistema Nervioso Parasimpáti- La base de toda la dinámica orgánica se
co pertenece el nervio erector o pélvico, que basa en este mecanismo reflejo de estímulo-
inerva el detrusor. El Sistema Nervioso Sim- respuesta, transportado por los nervios y con-
pático es el responsable de la inervación del trolado por los núcleos nerviosos, localizados
trígono y el cuello vesical (esfínter interno) a a diferente nivel medular (metámeras). Vere-
través del nervio hipogástrico (figura 5). mos primero cuáles son las vías y núcleos que
en el caso de la micción conducen estos refle-
jos y luego describiremos cómo funcionan y
cómo se coordinan.
30 U R O G I N E C O L O G I A
gástricos hacia la médula toraco-lumbar. Asi- VÍAS EFERENTES PERIFÉRICAS
mismo, ambos tipos de receptores se encuen-
tran en uretra posterior y su estimulación será Las eferencias motoras somáticas salen por
también conducida por los nervios pélvicos e las raíces anteriores S y S (núcleo pudendo)
3 4
hipogástricos. Finalmente, en la uretra dis- y son conducidas por los nervios pudendos
tal, la sensibilidad es dirigida hacia la médu- hasta el esfínter estriado uretral, esfínter anal y
la sacra por los nervios pudendos, junto con musculatura del suelo de la pelvis. El correcto
la sensibilidad propioceptiva de los músculos funcionamiento de esta vía asegura la conti-
esqueléticos del suelo pélvico28. nencia al cerrar la uretra y el ano (figura 7).
Figura 7.
U R O G I N E C O L O G I A 31
funcionamiento de esta vía simpática asegura
la continencia al mantener el cuello vesical
cerrado durante el llenado de la vejiga30.
Las eferencias parasimpáticas abandonan
la médula también por sus raíces anteriores,
viajando por los nervios pélvicos o erectores
hacia los plexos hipogástricos a los que atra-
viesan dejando algunas colaterales que esta-
blecen conexiones con las neuronas simpáti-
cas. La mayor parte superan estos plexos para Figura 9.
terminar alcanzando los ganglios pélvicos que
se encuentran en la pared vesical (figura 8), diante la activación de la vía de la adenilato-
estableciendo sinapsis con neuronas postgan- ciclasa. Hay evidencia de un tercer tipo de
gliónicas de carácter multipolar que ejercen receptor38, el tipo 3, que supone el 97% de
su efecto sobre la vejiga y la uretra proximal. la expresión de RNAm en tejido vesical hu-
El buen funcionamiento de la vía parasimpá- mano y que provocan la relajación vesical, por
tica asegura el vaciado vesical al producir la lo que su conocimiento en un futuro, podría
contracción del detrusor31, 32. tener importantes repercusiones terapéuti-
cas39. El otro tipo de receptores adrenérgi-
NEUROEFECTORES cos29, los receptores alfa, tienen una especial
relevancia clínica, en particular los de tipo 1,
En el detrusor encontramos neuroefec- que pertenecen a la larga familia de recepto-
tores tanto del sistema parasimpático como res adrenérgicos acoplados a la proteína-G,
del simpático33, 34. Los neuroefectores para- que median acciones de la catecolaminas en-
simpáticos son colinérgicos del tipo muscarí- dógenas, epinefrina y norepinefrina40, provo-
nico, distribuyéndose ampliamente por todo cando la contracción del músculo liso. Se han
el detrusor, a excepción del trígono. Los re- codificado tres subtipos diferentes de recep-
ceptores M3, aunque su número es reduci- tores alfa, A, B y C que son antagonizados
do, serían funcionalmente los más importan- por prazosina. De ellos, el subtipo 1A es pre-
tes, provocando la contracción del músculo dominante en el trígono y próstata. Se ha
detrusor 35. Los receptores M2 son los más postulado un cuarto subtipo, el 1L, que no
abundantes y modularían la respuesta con- se antagoniza por prazosina y que podría
tráctil del detrusor36 por distintos mecanis- mediar la contracción del músculo liso pros-
mos, aumentando la contracción del mismo tático41, 42.
en situaciones patológicas tales como dener- En general, la estimulación de los recep-
vación vesical o trauma espinal. Se han des- tores muscarínicos provoca la contracción del
crito receptores presinápticos inhibidores M2 músculo detrusor, mientras que la estimula-
o M4 y los facilitadores M1, pero su relevan- ción de los receptores beta-adrenérgicos, su
cia clínica es todavía desconocida. relajación43 (figura 10). A su vez, los alfa-adre-
Los neuroefectores beta-adrenérgicos tie- nérgicos contraerán el trígono y cerrarán el
nen similar distribución que los colinérgicos cuello vesical (esfínter interno) (figura 11).
en vejiga salvo en trígono y cuello vesical, El esfínter externo, como cualquier músculo
donde se encuentran casi de forma exclusiva estriado de control voluntario, tiene recepto-
receptores alfa-adrenérgicos37 (figura 9). res colinérgicos cuya estimulación produce
Dentro de los receptores beta, los de tipo contracción44.
2 son los que juegan un papel importante en En el músculo liso uretral están presen-
la relajación muscular de la pared vesical me- tes los tres tipos de neuroefectores: los mus-
32 U R O G I N E C O L O G I A
lan, comentaremos cuáles son los mecanismos
reflejos que las regulan. Existen 3 reflejos en
la micción, que controlan cada una de las si-
guientes estructuras51:
Detrusor
Gracias a sus fibras elásticas, el detrusor
se acomoda durante la fase de llenado al au-
mento progresivo de la orina que llega a la
Figura 10. vejiga sin que exista un aumento significativo
de la presión, motivo por el cual el sujeto no
percibe ninguna sensación52. Cuando se al-
canza la capacidad fisiológica de distensión,
la sensación de repleción vesical (deseo mic-
cional) viaja por las vías sensitivas del nervio
erector o pélvico hasta las metámeras S -S -S
2 3 4
de la médula, penetra por las astas posterio-
res, y se dirige al núcleo parasimpático don-
de el estímulo produce una respuesta motora
que, saliendo por las astas anteriores, es con-
Figura 11.
ducida por el nervio pélvico hasta la vejiga
carínicos, menos numerosos proporcional- para contraer el detrusor durante la fase de
mente que en el detrusor, y los receptores vaciado (6).
adrenérgicos alfa y beta, que por el contrario
son muy abundantes33 . El estímulo de los Cuello vesical (esfínter interno)
neuroefectores alfa produce la contracción del Se abre simultáneamente a la contracción
músculo liso uretral, mientras que el estímu- del detrusor, al inhibirse el centro simpático
lo beta, induce su relajación34. (Th -Th -Th -L -L ), que lleva sus eferen-
10 11 12 1 2
Además de la actividad simpática y para- cias a través del nervio hipogástrico.
simpática, estudios de inmunohistoquimia
han revelado numerosos péptidos, incluyen- Esfínter estriado de la uretra
do calcitonina, sustancia P, VIP, encefalinas, (esfínter externo)
colecistiquinina45, en vías aferentes de vejiga A diferencia del detrusor y del esfínter
y uretra. Sus receptores incluyen purinocep- interno cuyas fibras musculares son lisas, el
tores46, como el P2X , que por medio del ATP esfínter externo de la uretra es de músculo
3
desempeña un papel importante en la activa- estriado y está controlado por el Sistema Ner-
ción vesical, recetores vaniloides, taquikinina vioso Central a través del núcleo y nervio pu-
y receptores prostanoides47-50. dendos. Cuando se introduce una pequeña
cantidad de orina en la uretra posterior, las
ARCOS REFLEJOS MEDULARES QUE fibras sensitivas del nervio pudendo informan
INTERVIENEN EN LA MICCIÓN a su núcleo situado en el asta anterior, del
que saldrán las órdenes de contracción del
Una vez conocidas las estructuras que esfínter para evitar el escape de orina no de-
intervienen en la dinámica miccional y cuá- seado. La actividad del esfínter externo es re-
les son los núcleos y los nervios que la contro- fleja y/o voluntaria53, 54.
U R O G I N E C O L O G I A 33
COORDINACIÓN DE LOS ARCOS REFLEJOS Y ocurriera, se produciría la contracción del
MODULACIÓN POR CENTROS SUPERIORES detrusor estando los esfínteres cerrados, im-
pidiendo la micción durante la fase de vacia-
Para que la micción en cualquiera de sus do o, por el contrario, se podrían relajar éstos
dos fases, la de llenado y la de vaciado, sea durante la fase de llenado sin que hubiera
posible, es preciso que los tres reflejos medu- contracción del detrusor, produciendo incon-
lares se coordinen entre sí: tinencia. Para que exista esta coordinación es
preciso que todas las estructuras nerviosas res-
H núcleo simpático nervio hipogástrico ponsables de la dinámica miccional estén in-
esfínter interno demnes e integradas.
H núcleo parasimpático nervio pélvico Durante la fase de llenado vesical, en la
detrusor coordinación simpático-parasimpática existe
H núcleo pudendo nervio pudendo un predominio del sistema simpático y una
esfínter externo inhibición del sistema parasimpático, produ-
ciéndose una estimulación de los receptores
La coordinación va a impedir que los adrenérgicos beta del cuerpo vesical y de los
núcleos medulares de la micción actúen como adrenérgicos alfa del cuello vesical23. De esta
centros independientes (figura 12). Si esto manera el cuello y el esfínter permanecerán
cerrados para evitar la salida de orina por la
uretra. Cuando la vejiga ha alcanzado su ca-
pacidad, antes de que se contraiga el detrusor
por predominio parasimpático, se relaja el
esfínter externo de forma voluntaria y el cue-
llo se abre por inhibición del simpático, si-
multánea a la contracción del detrusor. La
coordinación de los núcleos medulares la rea-
liza un centro superior denominado Núcleo
Pontino, auténtico núcleo de la micción a (fi-
Figura 9. gura 13, tabla I).
TABLA 1
34 U R O G I N E C O L O G I A
Circuito I
Exclusivamente encefálico. Está consti-
tuido por las vías que relacionan entre sí el
córtex detrusoriano y el núcleo motor del
detrusor de la formación reticular, con la adi-
ción de las proyecciones límbicas y las esta-
ciones talámicas y gangliobasales (figura 14,
tabla 2).
Figura 13.
TABLA 2
U R O G I N E C O L O G I A 35
Circuito II. Circuito IV.
Lo constituyen las vías que conducen la Participan en él un nivel supramedular y
sensibilidad propioceptiva del detrusor, vía otro segmental (figura 17). En el primero,
nervio pélvico, a los cordones posteriores me- las vías aferentes propioceptivas conscientes,
dulares hasta el núcleo motor del detrusor en se originan en los husos y tendones de la
la formación reticular, el propio núcleo y los musculatura del suelo pélvico, que vía nervio
haces reticulo-espinales que desembocan en
el núcleo sacro, con sus axones motores que,
a través del nervio pélvico, retornan al detru-
sor (figura 15).
Figura 17.
36 U R O G I N E C O L O G I A
clasificación de VN., útil en cuanto que indi-
vidualiza la situación particular de un pacien-
te. Nosotros seguimos el criterio de la ICS,
cuya clasificación clarifica la situación vesico-
esfinteriana real del individuo, evidencia la
importancia que para la dinámica miccional
tiene la relación vejiga-uretra y dependiendo
de ésta, cuál ha de ser nuestra conducta tera-
péutica en un paciente concreto. La disfun-
ción vesicoesfinteriana consecuente a un daño
neurológico va a estar definida por la conducta
del detrusor y la uretra así como por la pre-
Figura 18. servación o no de la sensibilidad vesical, por
ello vamos a analizar las posibles situaciones
H Sensibilidad perineal intacta. de cada uno de estos componentes y las com-
H Ausencia de alteraciones en la sensibili- binaciones de las mismas. En la tabla 3 se
dad vesical y uretral. muestra la Clasificación funcional de la dis-
H Aparición del primer deseo miccional a función miccional propuesta por la ICS.
los 150-250 c.c. de repleción.
H Micción inminente con capacidad vesi- TABLA3
cal entre 350-550 c.c.
H Presión intravesical inmodificada hasta Detrusor:
que no se alcance la capacidad vesical. - Normal
H Iniciación o interrupción de la micción - Hiperactivo
de modo voluntario. Inestable
H Presentación de la inhibición cuando ésta Hiperrefléxico
es requerida, volitivamente. - Hipoactivo
H Continencia durante el sueño. Hipo/acontráctil
Arrefléxico
VEJIGA NEUROGENA:
CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN Uretra:
- Normal
El término vejiga neurógena (VN), eng- - Hiperactiva
loba todos los trastornos de la micción cuyo Sincrónica con el detrusor
origen está en el sistema nervioso, excluyen- Asincrónica con el detrusor
do los de origen psicógeno. La conceptuali- – No relajación del cuello vesical
zación de vejiga neurógena a través de su ter- – Disinergia delesfínter externo
minología es hoy, debido al gran número de - Hipoactiva
clasificaciones que existen, un grave proble-
ma. Lejos de haberse simplificado, estas cla- Sensibilidad:
sificaciones se han complicado. - Normal
La Sociedad Internacional de Continen- - Hipersensibilidad
cia (ICS), basándose en la sensibilidad del - Hiposensibilidad
detrusor y de la uretra, así como en los pará-
metros urodinámicos aportados por la cisto- Sin embargo, a un nivel puramente di-
manometría, perfil de presión uretral, elec- dáctico, consideramos que la clasificación más
tromiografía y flujometría, ha propuesto una práctica es la realizada según la localización
U R O G I N E C O L O G I A 37
de la lesión. Así, tras un daño neurológico, la CORRELACION CLINICO FUNCIONAL DE LA
repercusión de la lesión sobre el funciona- VEJIGA NEUROGENA LESIONES CEREBRALES
miento del aparato urinario dependerá en gran
medida de él. Atendiendo a éste, la disfun- Las lesiones cerebrales producen la inte-
ción vésico-esfinteriana de origen neurógeno rrupción de las vías que conectan el córtex
puede clasificarse en tres categorías de lesio- cerebral con el núcleo pontino y en conse-
nes: cerebrales suprapontinas, medulares su- cuencia, la pérdida del control voluntario.
prasacras, nerviosas periféricas (figura 19). Cuando la vejiga está llena, se contraerá por
Hay que reseñar varios aspectos impor- acción de su arco reflejo parasimpático me-
tantes. El nivel de la lesión va a determinar la dular sin que el sujeto pueda evitarlo, aun-
conducta de la vejiga y la uretra. La extensión que tenga preservado el deseo miccional y sea
del daño hará que la lesión sea completa o consciente de que va a orinarse.
incompleta, dándose así múltiples posibili- En las lesiones cerebrales se produce un
dades graduales de alteración en la dinámica daño sobre los centros y vías nerviosas res-
miccional. La sensibilidad afectada en las le- ponsables del control voluntario y consciente
siones completas y en muchas de las incom- de la micción (circuito I de Bradley). El pa-
pletas, priva al paciente de uno de los meca- ciente es, casi siempre, consciente del deseo
nismos de defensa más importante: le dolor, miccional y de la micción pero no puede evi-
sin el cual el sujeto no es consciente de los tarla ya que las vías nerviosas responsables de
daños que le están produciendo. la inhibición de la micción están interrumpi-
Figura 19.
38 U R O G I N E C O L O G I A
das. Como el arco reflejo estará íntegro en los
tres núcleos medulares (pudendo, simpático
y parasimpático), cuando la vejiga esté llena
los estímulos que llegan por el nervio pélvico
a su núcleo parasimpático harán que éste se
“dispare” y dé la orden de contracción del
detrusor, que el paciente será incapaz de in-
hibir. Esta hiperactiviad de causa neurológi-
ca del detrusor se denomina hiperreflexia.
Como el centro pontino coordinador de
los tres núcleos medulares no está dañado,
habrá una coordinación perfecta, por lo que
cuando el detrusor se contrae, os esfínteres
Figura 20.
estarán abiertos (sinergia). La micción es nor-
mal en todos los aspectos a excepción de que
no está controlada a voluntad (figura 20). En suele acompañarse de complicaciones rena-
resumen, las lesiones cerebrales producen la les, al estar preservada la dinámica y coordi-
interrupción de las vías nerviosas que conec- nación vesico-uretral.
tan el córtex cerebral con el núcleo pontino y En este grupo quedan englobadas distin-
consecuenemente la pérdida del control vo- tas patologías (tabla 4), de las cuales merecen
luntario. El detrusor es hiperrefléxico por li- ser resaltadas por su incidencia y prevalencia
beración de los centros superiores y existe si- los accidentes cerebrovasculares, la enferme-
nergia con la acción de la uretra, es decir, ésta dad de Parkinson, la esclerosis múltiple y la
se relaja mientras el detrusor se contrae. incontinencia de urgencia senil.
La incontinencia es de urgencia, estando PatologíasAccidentes cerebrovasculares,
presente un fuerte deseo de orinar que el pa- esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson,
ciente no es capaz de controlar. Este tipo de tumores medulares, traumatismos craneoen-
incontinencia con micción coordinada no cefálicos, senilidad.
TABLA 4:
ENFERMEDADES ENCEFÁLICAS
Daño Neurológico Lesión de vías y/o centros corticoreguladores del circuito I de Bradley, entre córtex
y núcleo pontino.
U R O G I N E C O L O G I A 39
LESIONES MEDULARES sor estando el cuello vesical y el esfínter ex-
terno cerrados, impidiendo o dificultando la
Las características de la incontinencia por salida de orina. Por el contrario, durante la
lesión medular van a depender de que ésta fase de llenado pueden relajarse los esfínte-
sea completa o incompleta y fundamental- res, produciéndose la incontinencia sin con-
mente, del nivel en que se produzca el daño tracción del detrusor (figura 21). En las le-
medular. siones medulares altas, el daño afecta a las vías
nerviosas procedentes del núcleo pontino,
Lesiones medulares altas (suprasacras) responsables de coordinar a los núcleos de la
Se localizan entre el núcleo pontino y los micción. El detrusor es hiperrefléxico y ade-
tres núcleos medulares de la micción. Van a más de las acciones de la vejiga y además, las
afectar a la médula cervical y torácica. Los tres acciones de la vejiga y la uretra no están coor-
núcleos medulares de la micción quedan in- dinadas, es decir, existe disinergia.
demnes, conservando sus arcos reflejos. La vías En las lesiones medulares altas, la incon-
nerviosas moduladoras procedentes del nú- tinencia se va a producir por contracciones
cleo pontino están interrumpidas y los arcos del detrusor no controladas por la corteza ce-
reflejos medulares, liberados de su control. Si rebral ni por el núcleo pontino. El arco refle-
la lesión es completa, la vejiga se comporta jo parasimpático se disparará sin control, por
de forma automática, vaciándose de forma lo que el detrusor se comportará como hipe-
refleja tras el llenado vesical, sin que el sujeto rrefléxico. Esta hiperreflexia, sumada a la di-
sea consciente de ello, a diferencia de lo que sinergia, va a producir una micción incom-
ocurría en las lesiones cerebrales. pleta, con residuo vesical, en la que se desa-
Otra importante diferencia con las lesio- rrollan altas presiones dentro de la vejiga y
nes cerebrales, es que al no estar modulada la que puede tener importantes consecuencias
coordinación simpático-parasimpático-pu- sobre el tracto urinario superior.
dendo por el núcleo pontino al estar inte-
rrumpidas sus vías nerviosas eferentes, los ar- Lesiones medulares bajas (sacras)
cos reflejos liberados producirán acciones en Se localizan sobre los núcleos medulares
vejiga y uretra no coordinadas. Es decir, se de la micción, por lo que el arco reflejo estará
altera la coordinación vesicouretral, lo que se interrumpido. Si la lesión medular es com-
conoce con el nombre de disinergia. Esta falta pleta, tanto la vejiga como la uretra estarán
de coordinanción de los núcleos medulares completamente desconectadas del sistema ner-
de la micción va a suponer que la vejiga inicie vioso, comportándose entonces de manera au-
la fase de vaciado por contracción del detru- tónoma. El detrusor es arrefléxico y la uretra
hipoactiva. La vejiga se vacía cuando está lle-
na, sin contracciones del detrusor, al no exis-
tir ninguna resistencia uretral que se oponga
a la salida de orina. La incontinencia urinaria
en las lesiones medulares bajas, sucede por
falta de actividad de los mecanismos uretra-
les (figura 22). En las lesiones medulares ba-
jas, la lesión se localiza sobre los núcleos me-
dulares de la micción. El detrusor es arrefléxi-
co y la uretra hipoactiva.
Ocurre con cierta frecuencia en las lesio-
nes bajas de la médula, que no haya afecta-
Figura 21. ción del núcleo simpático y del nervio hipo-
40 U R O G I N E C O L O G I A
gástrico, por estar situados en las últimas metámeras torácicas y primeras lumbares. Al
no estar presentes las contracciones del de-
trusor y existir resistencia uretral por activi-
dad del esfínter interno, la existencia de ori-
na residual es la norma. Sin embargo, si el
paciente logra un buen vaciado vesical por
métodos alternativos, el riesgo de complica-
ciones renales es menor que en las lesiones
altas. En la tabla 5 se resume la etiología, fi-
siopatología y consecuencias clínicas de las
lesiones medulares.
Figura 22.
TABLA 5
LESIONES MEDULARES
U R O G I N E C O L O G I A 41
Lesiones de los nervios periféricos. · Lesión del nervio pélvico, produce arre-
Neuropatías de diversa etiología, de ellas flexia y/o hipoactividad del detrusor.
la más frecuente la producida por la diabetes · Lesión del nervio pudendo, produce hi-
mellitus, son causa de lesión de los nervios pu- poactividad del esfínter externo.
dendo, pélvico e hipogástrico (tabla 6). Las · Lesión del nervio hipogástrico, origina
consecuencias dependerán del nervio afecto incompetencia del esfínter interno.
en cada caso:
TABLA 6
42 U R O G I N E C O L O G I A
BIBLIOGRAFÍA tion and continence. Urol Clin North Am 1996;
23:221-236.
1. Martínez García R, Ruiz Cerdá J, Arlandis Guzmán 18. Blaivas JG. The neurophysiology of micturition: a
S, Martínez Agulló E. Estandarización de la termino- clinical study of 550 patients. J Urol 1982; 127:958-
logía de la función del aparato urinario inferior: infor- 963.
me de la estandarización del sub-comité de la Socie- 19. Bradley W. Innervation of the male urinary bladder.
dad internacional de Continencia. Urod A 2002; Urol Clin North Am 1969; 5:279-288.
15:281-298. 20. Elbadawy A, Schenk E. A new theory of the innerva-
2. Martínez García R, Ruiz Cerdá J, Arlandis Guzmán tion bladder. Part 4. Innervation of vesicourethral
S, Martínez Agulló E. Terminología y conceptos de la junction and external urethral sphincter. J Urol 1974;
función del tracto urinario inferior. Urod A 2002; 111:613-615.
15:281-282. 21. Martínez Agulló E. Neurología. Secuencia miccio-
3. Abrams P, Cardozo L, Fall M. The standardization of nal. In: Indas SA, ed. incontinencia urinaria: concep-
the terminology in lower urinary tract function: Re- tos actuales. Madrid, 1990:37-42
port from the standardization Sub-committee of the 22. Wai CY, Liehr P, Tibbals HF. Effect of periurethral
international Continence Society. Neurology and uro- denervation on function of the female urethra. Am J
dinamics 2002; 21:167-178. Obstet Gynecol 2003; 189:1637-1645.
4. Martínez Agulló E. Neurofisiología de la micción. 23. Bors E, Comarr A. Neurologycal Urology. In: Kergel,
Incontinencia urinaria: conceptos actuales. Madrid: Basel 1971:48-62.
Indas, S.A, 1990:53-72. 24. Bradley W, Teague C. Innervation of the vesical de-
5. Elbadawi A. Pathology and pathophysiology of de- trusor muscle by the ganglia f the pelvic plexus. Invest
trusor in incontinence. Urol Clin North Am 1995; Uro 1958; 6:251-258.
22:499-512. 25. Bradley W, Teague, CT. Hypogastric and pelvic ner-
6. Lardennois B, Clement T, Coulon JM, Brandt B. The ve activity during micturition reflex. J Urol 1969;
4-stage continence-micturition cycle. The presenta- 102:438-451.
tion of a urodynamic, diagnostic and therapeutic aba- 26. Bradley W, Timm G, FB S. Innervation of the detru-
cus. Ann Urol (Paris) 1990; 24:571-580. sor muscle and urethra. Urol Clin North Am 1974;
7. Fowler CJ. Investigational techniques. Eur Urol 1998; 1:3-27.
34 Suppl 1:10-12. 27. Nitti VW. Evaluation of the female with neurogenic
8. Yeates WK. Neurophysiology of the bladder. Para- voiding dysfunction. Int Urogynecol J Pelvic Floor
plegia 1974; 12:73-82. Dysfunct 1999; 10:119-129.
9. Bourcier A, Perrigot M. The neurophysiology of mic- 28. Blok BF. Central pathways controlling micturition
turition. J Gynecol Obstet Biol Reprod (Paris) 1981; and urinary continence. Urology 2002; 59:13-17.
10:749-759. 29. Andersson KE. Clinical relevance of some findings in
10. Elbadawi A. Neuromuscular mechanisms of micturi- neuro-anatomy and neurophysiology of the lower uri-
tion. In: Yalla S, McGuire E, A. E, Blaivas J, eds. nary tract. Clin Sci (Lond) 1986; 70 Suppl 14:21-32.
Neurology and urodinamics. Principles and Practice. 30. Fry CH, Ikeda Y, Harvey R, Wu C, Sui GP. Control
New York: Macmillan Publishing Co, 1988: 3-15. of bladder function by peripheral nerves: avenues for
11. Andersson KE. Bladder activation: afferent mecha- novel drug targets. Urology 2004; 63:24-31.
nisms. Urology 2002; 59:43-50. 31. Staskin DR, Parsons KF, Levin RM, Wein AJ. Bladder
12. Martínez Agulló E, Ruiz Cerdá J, Arlandis Guzmán transection—a functional, neurophysiological, neu-
S, Gómez Pérez L. Dinámica de la micción. In: Prous ropharmacological and neuroanatomical study. Br J
Science SA, ed. Disfunción vesical en el enfermo neu- Urol 1981; 53:552-557.
rológico. Barcelona, 2003:5-24 32. Flink R. Clinical neurophysiological methods for in-
13. Bauer SB. Neurogenic bladder dysfunction. Pediatr vestigating the lower urinary tract in patients with
Clin North Am 1987; 34:1121-1132. micturition disorders. Acta Obstet Gynecol Scand
14. Kondo A, Susset J, Lafavaire J. Viscoelastic proper- Suppl 1997; 166:50-58.
ties of bladder. Mechanical model and its mathemati- 33. Gonzalez Enguita C, Vela Navarrete R, Salcedo de
cal analysis. J. Invest. Urd 1972; 10:154-157. Diego A, Perez Martinez F, Ramirez Perez del Yerro
15. Smucker DR, Zilkoski MW, Jhunjhunwala J. Dys- M, Cancho Gil MJ, et al. Categorization of adrener-
functions of micturition in the male. Prim Care 1989; gic alpha 1 receptors in detrusor of patients with
16:941-966. obstructive BPH. Initial study on experimental ani-
16. Elbadawi A. Functional anatomy of the organs of mic- mal model. Actas Urol Esp 2003; 27:684-691.
turition. Urol Clin North Am 1996; 23:177-210. 34. Vaidyanathan S, Rao MS, Sharma PL, Sachdeva NK.
17. Chai TC, Steers WD. Neurophysiology of micturi- Significance of alpha-1 adrenergic innervation of the
U R O G I N E C O L O G I A 43
urinary bladder in human neurogenic vesical dysfunc- 45. Andersson KE. Treatment of the overactive bladder:
tion. Indian J Med Res 1983; 77:529-533. possible central nervous system drug targets. Urology
35. Chapple CR, Yamanishi T, Chess-Williams R. Mus- 2002; 59:18-24.
carinic receptor subtypes and management of the ove- 46. O’Reilly BA, Kosaka AH, Chang TK, Ford AP, Po-
ractive bladder. Urology 2002; 60:82-88. pert R, Rymer JM, et al. A quantitative analysis of
36. Yamanishi T, Chapple CR, Yasuda K, Chess-Willia- purinoceptor expression in human fetal and adult
ms R. The role of M2 muscarinic receptor subtypes bladders. J Urol 2001; 165:1730-1734.
in mediating contraction of the pig bladder base after 47. Vela Navarrete R, Perez Martinez FC, Cabrera Perez
cyclic adenosine monophosphate elevation and/or se- J, Ramirez Perez del Yerro M, Gonzalez Enguita C.
lective M3 inactivation. J Urol 2002; 167:397-401- Duloxetine and other tricyclic antidepressants: phar-
406. macodynamic effects in the lower urinary tract. Actas
37. Bissada NK, Finkbeiner AE, Welch LT. Lower urina- Urol Esp 2003; 27:751-766.
ry tract pharmacology. Anatomic considerations. Uro- 48. Burgard EC, Fraser MO, Thor KB. Serotonergic mo-
logy 1977; 9:107-112. dulation of bladder afferent pathways. Urology 2003;
38. Yamaguchi O. Beta3-adrenoceptors in human detru- 62:10-15.
sor muscle. Urology 2002; 59:25-29. 49. Thor KB. Serotonin and norepinephrine involvement
39. Cruz F. Mechanisms involved in new therapies for in efferent pathways to the urethral rhabdosphincter:
overactive bladder. Urology 2004; 63:65-73. implications for treating stress urinary incontinence.
40. Yoshida M, Miyamae K, Iwashita H, Otani M, Ina- Urology 2003; 62:3-9.
dome A. Management of detrusor dysfunction in the 50. Sun Y, Chai TC. Up-regulation of P2X3 receptor
elderly: changes in acetylcholine and adenosine tri- during stretch of bladder urothelial cells from pa-
phosphate release during aging. Urology 2004; 63:17- tients with interstitial cystitis. J Urol 2004; 171:448-
23. 452.
41. Yamanishi T, Miyamae K, Iwashita H, Otani M, In- 51. Mahoney D, Lafete R, Blais D. Integral storage and
adome A. The role of beta(3)-adrenoceptors in me- voiding reflexes. Urol Clin North Am 1977; 9:95-
diating relaxation of porcine detrusor muscle. Br J 106.
Pharmacol 2002; 135:129-134. 52. Junemann KP, Bross S, Scheepe JR, Alken P. Highlig-
42. Chess-Williams R, Mason S, Sellers DJ, Wyllie M, hts on the latest developments in neurourology - diag-
Chapple CR. The role of alpha1D-adrenoceptors in nostic technology. Eur Urol; 34 Suppl 1:48-50.
prostatic contraction examined using protection stu- 53. Haferkamp A, Dorsam J, Resnick NM, Yalla SV, El-
dies. Auton Autacoid Pharmacol 2002; 22:291-296. badawi A. Structural basis of neurogenic bladder dys-
43. Wein AJ. Lower urinary tract function and pharma- function. III. Intrinsic detrusor innervation. J Urol
cologic management of lower urinary tract dysfunc- 2003; 169:555-562.
tion. Urol Clin North Am 1987; 14:273-296. 54. de Leval J, Chantraine A, Penders L. [The striated
44. Richelson E, Elliott DS. Advances in medical mana- sphincter of the urethra. 1: Recall of knowledge on
gement of overactive bladder. Mayo Clin Proc 2003; the striated sphincter of the urethra]. J Urol (Paris)
78:681-683. 1984; 90:439-454.
55. Ulmsten U. Some reflections and hypotheses on the
pathophysiology of female urinary incontinence. Acta
Obstet Gynecol Scand Suppl 1997; 166:3-8.
44 U R O G I N E C O L O G I A
Propedéutica de la
5 Incontinencia Urinaria
PAULO PALMA
ROGÉRIO DE FRAGA
KENNETH PALMER
U R O G I N E C O L O G I A 45
Ginecológico Se realiza como se describe a continua-
Observación general y evaluación del tro- ción:
fismo de la pared vaginal. Presencia de vulvo-
vaginitis. Evaluación global de la estática y Antes de la prueba Conocer el peso inicial del pañal
dinámica pélvica mediante el examen gine- 00 minutos Ingerir 500cc. de líquidos
cológico compartamental, como se describe a 30 minutos Caminar / subir escaleras
continuación: 45 minutos Sentar / levantar / toser 10 veces
Correr 1 minuto
Compartimiento Anterior:
Levantar objetos del suelo
Ligamento pubouretral; Uretra;
pared vaginal anterior; ligamento Lavar las manos
uretropélvico. 60 minutos Coletear???? y pesar el pañal
Registrar el volumen de miccio-
nes espontáneas
Compartimiento Medio:
Distopias uterinas; Enteroceles Interpretación
< 2 mg Seca
2 a 10 mg Pérdida leve a moderada
Compartimiento PPosterior:
osterior: 10 a 50 mg Pérdida severa
Septo rectovaginal; Roturas peri- > 50 mg Pérdida muy severa
neales; integridad del cuerpo pe-
(ICS Fifth Report in the Standardization of terminology,
rineal 1983).
46 U R O G I N E C O L O G I A
son útiles durante la cistometría de infusión, Examen Físico
ofreciendo gráficos que deben ser interpreta- Compar-
dos y correlacionados con el examen físico de timiento ante-
los síntomas de cada paciente. rior: Cistocele
Las principales indicaciones son: recidi- GI, hipotrofis-
va y persistencia de los síntomas, presencia mo de pared
de síntomas atípicos, menopausia, cirugía vaginal.
pélvica extensa y radioterapia. Compar-
timiento me-
A PRECIACIÓN FINAL dio: Útero tó-
pico, sin enteroceles.
La apreciación final de la paciente con- Compartimiento posterior: Sin distopias,
siste en analizar exhaustivamente todos los cuerpo perineal íntegro.
elementos de su historia clínica y examen fí-
sico. La indicación del tratamiento debe con- Cistometría
templar las necesidades de cada una. (Estudio Urodinámico)
A preciación Final: ___________________
Ejemplo:
Una vez optado por el tratamiento qui-
Síntomas: rúrgico, la corrección de los defectos eviden-
58 años, pérdida urinaria cuando levan- ciados al examen físico deben realizarse simul-
ta su nieto de 5 años durante bailes???? en táneos sin tensión.????
familia y durante el trabajo doméstico. Tanto el tratamiento clínico como el fi-
No presenta síntomas irritativos. sioterapéutico, debe ser adecuado a las nece-
GII, PII, C 0, A 0. Bebés con peso entre sidades de cada paciente y ofrecido siempre
2100 y 2500 grs, buena asistencia durante el que sean necesarios.
parto.
Menopausia hace 10 años sin terapia de Algoritmo propuesto para la evaluación
reemplazo hormonal. inicial de la paciente incontinente
Hipertensa, uso diario de diuréticos.
Niega otros síntomas.
U R O G I N E C O L O G I A 47
6 Evaluación Urodinámica
CARLOS D´ANCONA
HUGO DÁVILA
48 U R O G I N E C O L O G I A
sa pérdida urinaria en ausencia de contrac- H Local privado y confortable.
ciones del detrusor. Con ello, se puede clasi- H Control de infecciones.
ficar el tipo de incontinencia urinaria de es- H Capacidad técnica del investigador
fuerzo (hipermovilidad de la uretra o deficien- H Conocer la reproductividad de sus
cia esfinteriana intrínseca). Las publicaciones exámenes.
recientes han mostrado controversia acerca de
las ventajas del PPE en el diagnóstico del tipo La evaluación urodinámica consiste de
de IUE. varios componentes, en los cuales se inclu-
La fase miccional es importante para eva- yen:
luar la contractibilidad del detrusor. Cuando H Flujometría.
la presión del detrusor es baja y la paciente H Cistometría.
no logra vaciar completamente la vejiga, se H Estudios miccionales de flujo -
considera hipocontractibilidad del detrusor. presión.
Y puede contribuir al diagóstico de inestabi- H Estudios de presión uretral.
lidad del detrusor cuando se demuestra con- H Electromiografía del esfínter ure-
tracción involuntaria post-miccional y sinto- tral externo.
mática del detrusor. H Video-urodinámica.
La fase de vaciamiento vesical es impor-
tante para demostrar si existe un factor obs- Preparación necesaria para el estudio uro-
tructivo infravesical, que en la mujer, muchas dinámico:
veces es difícil de caracterizar. Se sospecha H Explicar el procedimiento al pa-
obstrucción infravesical en la mujer, cuando ciente. Historia y examen físico.
el flujo máximael (Qmax) sea menor de 12 H Es aconsejable obtener un diario
ml/seg y la presión del detrusor durante el miccional.
flujo urinario máximo sea superior a 20 cm H Descartar una infección urinaria
de H O, teniendo una sensibilidad y especi- H Evitar realizar el estudio inmedia-
2
ficidad en el diagnóstico de obstrucción de tamente después de una instru-
74,3 % y 91,1 %, respectivamente. Groutz mentación urológica.
y Blaivas, elaboraron un nomograma de obs- H En pacientes con riesgo para en-
trucción infravesical en la mujer, utilizando docarditis bacteriana, debe reali-
parte de los principios ya citados, pero consi- zarse con antibiótico-profilaxis.
derando el flujo libre y la presión máxima del
detrusor durante el vaciamiento vesical. Flujometría
Consideramos que la evaluación urodi- El flujo urinario es una de las variables
námica debe ser realizada en casos de duda del acto miccional que puede ser evaluada
en la etiología de la incontinencia urinaria y tanto por las imágenes de observación visual
en las pacientes con antecedente de trata- del acto urinario como por registro gráfico.
miento quirúrgico para IUE sin éxito. Es im- La uro-flujometría es la medida del flujo uri-
portante mencionar que muchas pacientes nario (volumen de orina que pasa por la ure-
presentan más de una causa de incontinencia tra en una unidad de tiempo) y que se expre-
urinaria o incontinencia urinaria mixta. sa en ml/seg. Puede ser registrada en gráficos
en que el eje de coordenadas representa el
PRINCIPALES DEFINICIONES Y tiempo y el de las ordenadas representa los
CONCEPTOS flujo instantáneos, permitiendo la construc-
ción de gráficos que retratan el acto miccio-
Principios del estudio urodinámico: nal de determinado paciente. Representa, en
H Equipo seguro. último análisis, la resultante final de la inte-
U R O G I N E C O L O G I A 49
gración de factores relativos a la función vesi- 4.1. Interpretación de la flujometría
cal y uretral como la contractibilidad vesical, H Tiempo de espera antes de la micción.
la relajación uretral adecuada sin la presencia H Tiempo para el flujo máximo.
de obstrucción mecánica infravesical ni la H Flujo máximo.
participación de mecanismos auxiliares como H Forma de la curva.
el esfuerzo abdominal. El acto de la micción H Volumen.
integra factores mecánicos, neurológicos y H Tiempo de flujo y tiempo de micción.
psico-sociales, que pueden interferir en la rea-
lización e interpretación de la flujometría. Sexo femenino
Edad Flujo máximo
3. IMPORTANTE
< 50 años > 25 ml/seg
Debe orientarse al paciente para que ob-
tenga el llenamiento vesical por diuresis es- > 50 años > 18 ml/seg
pontánea y realice la micción cuando sienta
el deseo normal para orinar. Los flujos más Las curvas alteradas pueden exhibir va-
representativos y reproducibles son aquellos rios patrones, los ejemplos serán vistos en el
con volúmenes entre 200 y 400 ml. módulo práctico.
50 U R O G I N E C O L O G I A
Cistometría con gas: subestima la CCM ESTUDIOS MICCIONALES DE FLUJO-
en un 20 %, irritante para la mucosa, no es PRESIÓN
fisiológica, no es factible el análisis de la mic-
ción.
Temperatura de la solución y de la sala
de estudio.
Posición del paciente.
Velocidad de llenamiento
· Velocidad lenta: < 10ml/min.
· Velocidad media: 10 a 100 ml/seg (ideal
30 a 50 mil/min; > 75 ml/min prueba
de provocación para evaluar inestabilidad
del detrusor).
· Velocidad rápida: > 100 ml/seg (evaluar
a rreflexia).
Tipos de catéteres: conectados a trans- Los estudios de flujo-presión son esen-
ductores de presión externos, catéteres con ciales para una clasificación funcional com-
micro-transductores en la punta. pleta de los desórdenes del TUI (tracto uri-
nario inferior). Durante la micción, se miden
La cistometría ofrece información con contínuamente la presión intravesical y el flujo
respect a los siguientes parámetros: urinario.
U R O G I N E C O L O G I A 51
POSIBLES DIAGNÓSTICOS DE ACUERDO CON EL QMAX ELECTROMIOGRAFÍA
Y LA PDET
52 U R O G I N E C O L O G I A
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 5. Nitti VW, Combs AJ. Correlation of Valsalva leak point
pressure with subjective degree of stress urinary inconti-
1. D’Ancona CAL. Diagnóstico da incontinência uriná- nence in women. J Urol, 155: 281-5, 1996.
ria na mulher. In: D’Ancona CAL, Rodrigues Netto 6. De Lucia H, D’Ancona CAL. Contrações involuntárias
N Jr. Editores. Aplicações clíncas da uordinamica 3ª pós-miccionais do detrusor: fato ou artefato. Urodinâmi-
edição. São Paulo, Editora Atheneu 2001, 139-43. ca, 2: 59-62, 1999.
2. Blaivas JG. The bladder is na unreliable witness. Neu- 7. Nitti VW, Tu LM, Gitlin J. Diagnosing bladder out-
rorol Urodyn, 15: 443-5,1996. let obstruction in women. J Urol, 161: 1535-1540,
3. Jacson S. Female urinary incontinence – symptom eva- 1999.
luation and diagnosis. Eur Urol, 32 (suppl2): 20-24, 8. Blaivas JG, Groutz A. Bladder outlet obstruction no-
1997. mogram for women with lower urinary tract symptoma-
4. McGuire EJ, Fitzpatrick CC, Wan J et al. Clinical tology. Neurourol Urodynam, 19: 553-564, 2000.
assessment of urethral sphincter function. J Urol, 150:
1452-4, 1993.
U R O G I N E C O L O G I A 53
7 Síndrome de Vejiga Hiperactiva
ANTONIO MARQUES QUEIMADELOS
PAULO PALMA
MARCELO THIEL
EPIDEMIOLOGÍA CONCEPTO
54 U R O G I N E C O L O G I A
Figura 3
U R O G I N E C O L O G I A 55
bre los receptores P2X 2/3 encontrados en Los principales agentes Antimuscarínicos
las membranas del músculo detrusor, estimu- son:
lando terminales sensitivos. Cistometrías rea-
lizadas revelaron disminución de la frecuen- H Tolterina.
cia miccional, aumento de la capacidad vesi- H Propantelina.
cal y del volumen miccional en ratas con de- H Cloruro de trospio.
ficiencia de P2X 2/3. H Darifenacina.
Durante la fase de almacenamiento de
orina, la vejiga normal presenta focos de acti- Los agentes de acción mixta son:
vidad eléctrica que se propagan a pequeños
nidos celulares vecinos interligados. Esta ac- H Oxibutinina.
tividad eléctrica es focal y tiende a desapare- H Propiverina.
cer espontáneamente. Kinder y Mundi de-
mostraron que en casos de vejiga hiperactiva, Otros tratamientos no muscarínicos in-
estas contracciones presentan mayor tenden- cluyen (drogas de segunda línea):
cia a generalizarse. El mecanismo parece in-
volucrar uniones eléctricas intercelulares dis- H Relajantes musculotrópicos: flavoxato,
funcionales en la musculatura lisa vesical per- diciclomina.
mitiendo que la actividad eléctrica focal se H Antidepresivos tricíclicos: imipramina
propague determinando contracción clínica- H Alfa-bloqueantes.
mente detectable. Las uniones intercelulares H Drogas que actúan en los canales de
patológicas pueden condicionar espasticidad calcio.
de la musculatura lisa y consecuentemente H Beta-agonistas.
precipitar síntomas de urgencia y frecuencia H Inhibidores de la síntesis de prostaglan-
misional. Con relación a las uniones entre dinas.
células musculares, Elbadawi y col observa- H Análogos de vasopresina.
ron una pequeña cantidad de uniones inter-
mediarias, así como degeneración generaliza- Oxibutinina
da de las células musculares y los asoné, au- Tienen efecto antimuscarínico y efecto
mento del espacio intercelular y aumento de relajante directo sobre la musculatura lisa,
las fibras elásticas y de colágeno. además de anestésico local. Este último efec-
Existen varias hipótesis en la etiología de to es de importancia cuando esta droga se
la VHA I y el futuro permitirá determinar si administra por vía intravesical. La droga mues-
el mecanismo es multifactorial o si existe un tra alta afinidad por los receptores muscarí-
mecanismo desencadenante principal. nicos M1 y M3 y menos por los receptores
M2. La oxibutinina se absorbe bien por el
TRATAMIENTO intestino y tiene un intenso metabolismo de
primer paso, con formación de N-dietil-oxi-
El tratamiento de la VHA puede ser di- butinina. Los efectos colaterales son princi-
vidido en farmacológico y, alternativo a falta palmente por este metabolito, ocurriendo en
del anterior. El objetivo es abolir o disminuir el 80 % de los casos, cuando se administra
el número y amplitud de las contracciones por vía oral. Los principales son xerostomía,
involuntarias. constipación, visión borrosa, y dado que atra-
viesa la barrera hematoencefálica, puede pro-
Tratamiento farmacológico vocar alteraciones cognitivas. La administra-
Los agentes antimuscarínicos son el prin- ción transrectal y transdérmica (en prueba)
cipal tipo de tratamiento para la VHA. disminuyen estos efectos.
56 U R O G I N E C O L O G I A
La dosis recomendada es de 5 mg 3 o 4 cos y presenta alta afinidad en ausencia de
veces al día. Por la intolerancia inicial, se re- selectividad de selectividad para cualquier
comienda una dosis de 2,5 mg 2 veces al día. subtipo de receptor muscarínico. El princi-
Los efectos colaterales son responsables pal metabolito 5-hidroximetil (5-HM) de la
del 60 % de abandono del tratamiento en los tolterodina exhibe un perfil farmacológico si-
primeros 6 meses de uso de la droga. milar.
Por medio del análisis de diversos estu-
Tolterodina: dios clínicos, la tolterodina representa una
La tolterodina está disponible en forma opción válida de tratamiento para pacientes
de comprimidos de liberación inmediata (LI) con vejiga hiperactiva. Este agente antimus-
administrada dos veces al día, o como cápsu- carínico ofrece una combinación ideal de efi-
las de liberación prolongada (LP) adminis- cacia y tolerabilidad, proporcionando mejora
trada una vez al día, facilitando la adhesión al de los síntomas urinarios de esta patología
tratamiento (Tabla 1). vesical. Tales efectos son mantenidos durante
La tolterodina es un potente y competi- el tratamiento a largo plazo, con altas tasas
tivo antagonista de los receptores muscaríni- de adhesión, lo cual es una condición impor-
TABLA 1
RESUMEN DE EVENTOS ADVERSOS (REFERIDOS POR > DEL 1 % DE LOS PACIENTES EN EL
GRUPO DE TRATAMIENTO DE TOLTERODINA)
* p= 0,01 vs placebo
# p = 0,03 vs placebo
U R O G I N E C O L O G I A 57
tantísima ya que la VHA es una condición Estimulación eléctrica (figura 5)
crónica que necesita largos períodos de trata- H Estimulación aferente de los nervios pu-
miento. dendos inhibe la actividad del detrusor.
Con el desarrollo de una nueva formula- H Estimulación eferente de los nervios pu-
ción de liberación prolongada (LP) de tolte- dendos causa contracción de la muscula-
rodina administrada una vez al día podemos tura pélvica estriada.
destacar tres ventajas significativas sobre la
tolterodina de liberación inmediata (LI):
Tratamiento alternativo
Conceptos básicos:
H Diario miccional: ingesta líquida, volu-
me orinado y pérdidas, anotadas duran-
te 3 días.
H Micción a horarios: orinar cada 3 horas
para que no alcance el volumen que pro- Figura 6
voca la contracción involuntaria.
H Tentativa de control sobre la urgencia:
no correr al baño durante la urgencia. Biofeedback
Debe primero sentarse e ir caminando. H Definición: forma de aprendizaje o re-
H Programación de ingesta de líquidos: dis- educación, en la cual el participante es
minuir el consumo antes de dormir. entrenado por información objetiva in-
mediata visual, auditiva o táctil.
Ejercicios pélvicos H Puede ser empleado como complemento
H Inhibir la contracción vesical por contrac- de otras formas de tratamiento como
ción voluntaria de los músculos pélvicos. medicamentos, ejercicios de fortaleci-
H Prevenir pérdidas súbitas por los cambios miento del piso pélvico, conductual, o
musculares (morfológica, de posición y durante las cistometrías.
de función neuromuscular).
58 U R O G I N E C O L O G I A
TERAPIAS INTRAVESICALES ml por punción), preservando el trígono (fi-
gura 9).
La capsaicina y la resiniferatoxina son
potentes agonistas de los receptores vaniloi-
des (encontrados en las fibras aferentes C),
con propiedades de desensibilización por el
bloqueo de los transmisores neuronales libe-
rados (por la inactivación de los canales del
calcio), inhibición de la conductancia axonal
y el transporte intra-axonal y depleción de
neuropéptidos en los nervios terminales (fi-
gura 7).
Figura 9
NEUROMODULACIÓN
U R O G I N E C O L O G I A 59
ción antes de ofrecerles la neuroestimulación la alternativa final es el tratamiento quirúrgi-
sacra crónica. co, que incluye:
En la neuromodulación aguda el pacien- a) ampliación vesical (figura 12,13,14).
te es colocado en decúbito ventral y los elec- b) autoampliación.
trodos introducidos bajo anestesia local o ge-
neral en uno o ambos forámenes del hueso Ampliación vesical
sacro S3 (figura 10). La correcta colocación Se utiliza un segmento de íleo destubu-
de los electrodos verificado por la respuesta larizado para ser anastomosado a la vejiga.
Figura 10
Figura 11 Figura 14
60 U R O G I N E C O L O G I A
Auto-cistoplastia LECTURA RECOMENDADA
El procedimiento descrito por Cartwrig-
ht y Show consiste en la exposición extraperi- 1. Abrams P. Evidence for the efficacy and safety of toltero-
toneal de la vejiga y remoción de parte del dine in the treatment of overactive bladder. Expert Opin.
Pharmacother 2001; 2(10): 1685-1701.
músculo detrusor, produciendo un gran di-
2. Eglen RN, Hedge SS, Watson M, et al. Muscarinic
vertículo. La autoampliación no mejora la ca- receptor subtypes and smooth muscle function. Pharma-
pacidad vesical, pero es efectiva para tratar la col Rev 1996; 48: 531-565.
hidronefrosis mejorando también la continen- 3. Yarker YE, Goa KL, Fitton A. Oxybutynin: a review of
cia y disminuyendo los síntomas de VHA neu- its pharmacodynamic and pharmacocinetic properties, and
rogénica. Este procedimiento presenta una its therapeutic use in detrusor instability. Drugs Aging
1995; 6(3): 243-262.
baja morbilidad (figura 15).
Figura 15
U R O G I N E C O L O G I A 61
Neuromodulación mediante estimulación eléctrica
En las dos últimas décadas se ha produ- nado sistema neuronal alterado. Sus ventajas
cido un cambio en la orientación terapéutica son que esta libre de efectos secundarios y que
de la disfunción miccional crónica (DMC). actúa directamente sobre los reflejos de la mic-
Hasta hace poco tiempo, se tenía un punto ción. Por lo que tienen la posibilidad poten-
de vista únicamente orgánico. Es decir, se cial de restaurar la función perdida. Como des-
modificaba la estructura orgánica del tracto ventajas, es que requiere mucha dedicación y
urinario inferior (TUI) para solventar proble- experiencia personal, consume mucho tiem-
mas que en origen eran funcionales. Un ejem- po y necesita de la cooperación del paciente.
plo demostrativo es la realización de una en-
terocistoplastia o una cistoplastia de aumen- CLASIFICACIÓN DE ELECTROESTIMULACIÓN
to para tratar a un paciente con hiperreflexia
del detrusor asociada a elevadas presiones in- La electroestimulación con fines terapéu-
travesicales e incontinencia urinaria de urgen- ticos utiliza diversas formas para restablecer
cia (IUU). Evidentemente, el objetivo fun- el llenado y el vaciado vesical. Se aplica a tra-
damental de preservar el TUI se conseguía, vés del sistema nervioso o directamente sobre
sin embargo, el objetivo secundario de evitar el órgano efector muscular. La estimulación
la incontinencia se realizaba costa de dejar al nerviosa puede ser central o periférica. La cen-
paciente en retención. Ya que un elevado por- tral se realiza mediante la estimulación direc-
centaje de pacientes necesitaban cateterismo ta de los nervios eferentes para crear una res-
intermitente posteriormente (80%). puesta en el sistema de control y coordina-
Una visión más fisiopatológica y funcio- ción. Se conoce como neuroestimulación de
nal se ha ido abriendo paso con el desarrollo las raíces sacras anteriores o con las siglas in-
de la electroestimulación. Aunque la idea no glesas SARS (Sacral Anterior Root Stimula-
es nueva, utilizar la estimulación eléctrica para tion). Se utiliza en pacientes lesionados me-
el tratamiento de los trastornos funcionales dulares con nivel de lesión por encima de los
del TUI es todavía una área incompletamen- metámeros sacros donde se encuentran los
te explorada y supone un nuevo enfoque. Pero núcleos de la micción. Requiere de una ele-
¿porque la electricidad puede tener un efecto vada intensidad de corriente. La estimulación
terapéutico? Principalmente porque el siste- periférica se realiza mediante la creación de
ma nervioso se comunica mediante señales un campo eléctrico que estimula las fibras afe-
eléctricas de forma natural. Los estímulos sen- rentes. Se le conoce también como neuromo-
soriales, la integración neuronal y la respues- dulación. La estimulación se aplica en las raí-
ta motora está mediada por señales eléctricas. ces sacras, tibial posterior o transcutáneamen-
Por lo tanto, el fenómeno eléctrico se da de te. La estimulación muscular se aplica direc-
forma natural en el cuerpo humano. La idea tamente sobre el músculo detrusor o bien
se basa en aplicar impulsos eléctricos para sobre la piel que recubre la musculatura pel-
modificar el comportamiento de un determi- viana (tabla 2).
62 U R O G I N E C O L O G I A
TABLA 1 compuesto por un generador de impulsos eléc-
CLASIFICACIÓN DE LA ESTIMULACIÓN ELÉCTRICA trico (GIE), un electrodo en contacto con S3
PARA LOS TRASTORNOS FUNCIONALES DEL TUI y un cable que conecta ambos (figura 1). La
corriente eléctrica (flujo de electrones) fluye
Nerviosa por el circuito eléctrico constituido por la
- Central: Neuroestimulación (SARS) fuente eléctrica (el GIE) y la vía conductora
- Periférica: Neuromodulación
(electrodo) en contacto con S3 (figura 2). Los
Sacra
Tibial posterior
parámetros de estimulación eléctrica se con-
Transcutánea figuran por el médico con un programador
telemétrico. El paciente dispone de un pro-
Músculo efector gramador de mano para activar y desactivar
- Detrusor: Estimulación parietal intravesical el GIE y ajustar la amplitud.
- Músculos del suelo pelviano:
electroestimulación superficial
CONCEPTO DE NEUROMODULACIÓN
NEUROMODULACIÓN MEDIANTE
ESTIMULACIÓN ELÉCTRICA DE RAÍCES Figura 2. Radiogra-
SACRAS (NEERS) fía simple de sacro
en proyección late-
ral. Electrodo de
La NEERS es una alternativa terapéuti- estimulación con sus
ca no destructiva y reversible indicada en pa- cuatro puntos de
contacto a nivel co-
cientes con DMC en los que los tratamientos rrespondiente a la
conservadores han resultado ineficaces. La te- raíz sacra S3.
rapia se basa en el hecho de que la estimula-
ción de las raíces sacras logra influenciar el Historia
comportamiento del detrusor, del esfínter Aunque la aplicación de estímulos eléc-
uretral externo (EUE) y de los músculos del tricos para el tratamiento de la DMC se re-
suelo pélvico (MSP). El sistema de estimula- monta al siglo pasado, el desarrollo de un sis-
ción es completamente implantable. Está tema de estimulación completamente im-
U R O G I N E C O L O G I A 63
plantable comienza con el descubrimiento del ción de S3 sería una respuesta motora media-
transistor, que facilitó el desarrollo del mar- da por vía aferente. Se basan en el hecho de
capasos cardiaco después de la segunda gue- que el tiempo de latencia tras la estimulación
rra mundial (1). Giles Brindley en Londres y es 10 veces superior a la obtenida mediante
Emil Tanagho con Richard Schmidt en San estimulación eléctrica motora directa (12). En
Francisco desarrollaron la electroestimulación cuanto a la vía aferente, existe controversia
funcional para el TUI (2-4). Ellos son los pio- sobre el tipo de fibra por la que se trasmite el
neros de la utilización de un sistema de elec- efecto de la NEERS. Para unos, son las fibras
troestimulación totalmente implantable para mielinizadas tipo A-Delta. Para otros, las fi-
el tratamiento de la DMC. bras aferentes A-Beta somáticas que trasmi-
ten los impulsos sensoriales procedentes de
Mecanismo de acción los metámeros correspondientes a las raíces
El mecanismo de acción de la NEERS sacras S2-S4 (13).
no está esclarecido (5,6). Parece existir acuer-
do en que ejerce un efecto modulador en los Indicaciones (Tabla 2)
reflejos sacros-pontinos que controlan la mic-
ción (7). La estimulación eléctrica o la inte- TABLA 2
rrupción súbita de estímulos aferentes aumen- INDICACIONES DE LA NEERS
tados eléctricamente (efecto rebote), en el sis- PARA TRATAR LA DMC
64 U R O G I N E C O L O G I A
disfunción de vaciado (DV) no obstructiva y racterizar el patrón miccional y determinar la
el síndrome de urgencia-frecuencia (SFU) son severidad de la alteración miccional. En pa-
las indicaciones aprobadas por la Federal cientes con IUU se recoge información sobre
Drugs Administration (FDA) para la NEERS. el número, grado de severidad de los escapes
En pacientes con IUU se debe ofrecer antes y número de absorbentes utilizados. En pa-
de plantear alternativas quirúrgicas más agre- cientes con DV, sobre el volumen miccional
sivas como la enterocistoplastia o autocisto- y volumen residual medio. En pacientes con
plastia. En pacientes con DV es necesario SFU, sobre la frecuencia miccional diaria y
descartar obstrucción orgánica. Constituye el nocturna. Es deseable utilizar cuestionarios
tratamiento de elección en el síndrome de de calidad de vida.
Fowler. No está indicada en pacientes con
arreflexia. En pacientes con SFU, asociado o Estudio urodinámico.
no a dolor, es necesario descartar patología La valoración funcional del TUI es indis-
orgánica. Otras indicaciones son casos selec- pensable para caracterizar el tipo de altera-
cionados de hiperreflexia y de cistitis insters- ción miccional. El comportamiento del de-
ticial (13, 14). En ésta última, tanto por los trusor, la actividad uretral y la de los MSP
síntomas miccionales como por el dolor in- durante la fase de llenado y de vaciado del
tratable. ciclo miccional se valoran mediante los estu-
dios urodinámicos básicos: flujometría, me-
Selección de pacientes dición del volumen residual y la cistomano-
En todo paciente con DMC se necesita metría de llenado y vaciado asociada a elec-
recoger información sobre: tipo y grado de tromiografia de superficie perineal. La vi-
severidad de la alteración miccional, su re- deourodinámica se utiliza en casos complejos
percusión sobre la calidad de vida, alteración en los que la alteración funcional no quede
funcional subyacente del TUI y su posible definida. La electromiografía de aguja se uti-
causa. liza cuando se sospeche DMC de causa neu-
rológica y la selectiva de EUE cuando se sos-
Valoración general. peche síndrome de Fowler. La realización de
Una historia clínica completa que recoja estudios durante la prueba de estimulación
toda la información sobre medicación y tra- temporal (PET) es optativa puesto que no
tamientos empleados anteriormente es indis- existe una correlación significativa entre la
pensable. Además, es conveniente valorar psi- mejoría sintomatológica y los parámetros uro-
cológicamente al paciente. La exploración fí- dinámicos. Sin embargo, Oliver y cols, con-
sica general debe ir acompañada de una ex- sideran que, para los pacientes con IUU, la
ploración neurourológica básica que incluya reducción del volumen vesical al que se pro-
reflejo bulbocavernoso, tono y contracción duce la urgencia miccional junto a la supre-
voluntaria del esfínter anal y sensibilidad de sión de la urgencia mediante estimulación
dermatomos sacros. Es esencial descartar cual- aferente del nervio pudendo puede ser con-
quier causa orgánica como responsable de la siderados como parámetros de buena res-
alteración miccional (citología urinaria, cul- puesta a la PET (15). Por otra parte, existe
tivo de orina, cistoscopia etc) o neurológica acuerdo en que los parámetros urodinámi-
(tomografía computarizada, resonancia nu- cos no son eficaces para valorar el efecto te-
clear magnética etc). rapéutico de la NEERS (16). Sin embargo,
recientemente se ha evidenciado la abolición
Diario miccional. urodinámica de las contracciones involun-
El diario de frecuencia-incontinencia / tarias del detrusor en pacientes con hiperre-
volumen miccional es indispensable para ca- flexia (13).
U R O G I N E C O L O G I A 65
hay que rehacer la figura 3 - 8 - 9 - 21
66 U R O G I N E C O L O G I A
ción de hormigueo por el periné. La estimu- IMPLANTE DEFINITIVO DEL SISTEMA
lación no debe causar dolor. Si se produce, es PARA NEERS (18)
un signo de mala respuesta a la prueba. Es
conveniente testar ambas raíces. El electrodo Componentes del sistema implantables
temporal se deja en el lugar de mejor respues-
ta. Tras introducirlo a través de la aguja se GIE.
conecta al GIE externo y se fija con adhesivo Su estructura física es igual a la un mar-
transparente (figura 5). Se le explica al pa- capasos cardiaco. Posee una parte analógica
ciente el manejo del GIE externo y se le da para amplificar las señales eléctricas y otra
un nuevo diario miccional. A partir de aquí digital para elaborar algoritmos de estimula-
comienza la PET. ción (figura 6). Crea impulsos y los emite con
la configuración adecuada para ejercer el efecto
terapéutico.
U R O G I N E C O L O G I A 67
es crear un campo eléctrico entre dos polos Técnica de implante
que excite S3. La morfología del campo eléc- Previo al implante se firma un consenti-
trico es configurable. El GIE puede ejercer miento quirúrgico y se realiza una profilaxis
de ánodo o bien estar inactivo. Los electrodos antimicrobiana. Los relajantes musculares
pueden ejercer de ánodo, catado o estar inac- deben evitarse, ya que enmascaran las respues-
tivos. De esta forma, dependiendo de como se tas musculares que constituyen la guía para
programe se configura una estimulación de tipo saber donde implantar el electrodo. Pueden
monopolar (figura 8) o bipolar (figura 9). utilizarse para intubar al paciente, pero no
después. En caso de utilizarlos que sean de
vida media corta.
Cable de conexión
Conecta el electrodo con el GIE. Sirve
como alargador del extremo proximal del elec-
trodo. En cada extremo tiene un sistema de
conexión diferente cuya sujeción depende de
Figura 11. Electrodo insertado en el foramen correspon-
4 tornillos pequeños.
diente a la raíz S3 para que contacte con ella. El abordaje se
realiza mediante una incisión en la línea media de la región
sacra.
68 U R O G I N E C O L O G I A
Técnica 14,15). Se cierra la fascia lumbosacra extra-
La posición es la misma que para la ERS. yendo el extremo proximal del electrodo a
La intervención se inicia con una ERS. Tras través de la misma. El siguiente paso depen-
comprobar las respuestas musculares corres-
pondientes a S3, la aguja se deja insertada
para que sirva de guía a través de los diferen-
tes planos (figuras 12,13). Mediante una in-
cisión en la línea media sacra de unos 10-12
Figura 12. Flexión plantar de los dedos del pie y del dedo
gordo. Respuesta motora típica de S3.
U R O G I N E C O L O G I A 69
herida y se coloca al paciente en decúbito la-
teral para permitir un acceso combinado a la
zona del flanco y a la cara anterior del abdo-
men. Se realiza una incisión de 4-5 cm en la
cara anterior del abdomen y se diseca hasta
llegar a la fascia anterior del oblicuo mayor.
Posteriormente, se realiza un segundo túnel
subcutáneo que una la herida del flanco con
el bolsillo subcutáneo de la cara anterior del
abdomen. Por este túnel se pasa el cable de
extensión y en uno de los extremos se ensam- Figura 18. Disposición del sistema antes de ser introducido
bla el electrodo y en el otro el GIE (figuras en el bolsillo subcutáneo.
16,17,18). El generador se fija a la aponeu-
rosis con suturas para evitar su movilización
(figura 19).
PROGRAMACIÓN
Figura 16. Ensamblaje del electrodo y el cable de extensión.
El GIE se activa al día siguiente de la
intervención mediante un programador de
consola (figura 20). Con él se configuran to-
dos los parámetros de estimulación eléctrica.
Básicamente, la amplitud, la frecuencia, la an-
chura del pulso y la polaridad individualiza-
70 U R O G I N E C O L O G I A
da para cada paciente (figura 21). El rango
de programación para cada uno de los pará-
metros de estimulación es muy amplio. En la
tabla 3 se expone la configuración inicial. El
paciente posee un mando a distancia para
activar y desactivar el GIE así como para au- Figura 22. Mando a
mentar la amplitud de estimulación (figura distancia del paciente.
22). Siempre dentro de los límites progra- Permite activar y
desactivar el GIE y au-
mados por el urólogo.
mentar y disminuir la
amplitud del estímulo
TABLA 3 dentro del rango esta-
PARÁMETROS DE ESTIMULACIÓN blecido por el urólogo.
CONFIGURABLES EN EL GIE pruebas falsas negativas. Es decir, pacientes
con respuestas negativas a la PET que que-
Parámetro Rango Programación dan descartados para implante definitivo
inicial cuando podrían beneficiarse de él. El despla-
zamiento prematuro del electrodo temporal
Amplitud 0 – 10.5 voltios 3.5 voltios
Frecuencia 2 – 130 pps 10 pps
es la causa principal (12-20%). Una varia-
Ancho de pulso 60 – 450 mseg 210 mseg ción técnica para disminuir los falsos negati-
Ciclo On/off 0.1 s – 24 horas continuo vos, o en pacientes con dudas tras la PET, es
Bornes 3, 2,1,0 (+/-/off) el implante en dos fases (27). Consiste en im-
plantar primero el electrodo definitivo que se
conecta a un cable especial de extensión para
estimulación temporal con un GIE externo.
Si la respuesta es positiva, en un segundo tiem-
po, se implanta el GIE definitivo reempla-
zando el cable de extensión especial por el
definitivo. La principal ventaja de este méto-
do es la ausencia de migración del electrodo
junto a una mayor eficacia de la estimulación.
Además, el segundo tiempo puede llevarse a
cabo con anestesia local si se coloca el GIE en
Figura 21. Representación gráfica de la corriente eléctrica
pulsada. Parámetros que caracterizan la forma en que se
posición glútea.
realiza una estimulación. La amplitud de la corriente es igual
a la magnitud de la corriente con relación al cero de la línea Implante definitivo
basal y se mide en miliamperios (mA). La duración del pulso
El objetivo principal de la NEERS es res-
representa el tiempo de corriente o estimulación eléctrica.
Se mide en micro o milisegundos (tiempo en on). El intervalo tablecer el patrón de micción normal. Su efi-
entre pulsos es el tiempo sin corriente (tiempo en off). La cacia se evalúa en términos de capacidad para
frecuencia es el número de pulsos por segundo. Su unidad es conseguir este objetivo. La evaluación de la
el Hertz que equivale a un ciclo por segundo.
efectividad clínica se realiza cuantificando el
cambio producido en los síntomas específi-
RESULTADOS cos tras implante definitivo. El diario mic-
cional es la herramienta que mide las varia-
PET bles sintomatológicas consideradas de res-
El porcentaje de respuesta positiva a la puestas. El grado de curación se cuantifica
PET varia entre un 24%-80% (tabla 4). Esta mediante el porcentaje de mejora obtenido
variabilidad es debida al elevado número de al comparar la situación basal del paciente y
U R O G I N E C O L O G I A 71
TABLA 4
RESULTADOS DE LA PET DE RAÍCES SACRAS
tras el implante. Los porcentajes de mejora deterioro del estado general, psicológico y de
considerados son los mismos porcentajes que calidad de vida. El paciente con IUU tipo se
para la PET. caracteriza por: mujer (80%), edad media (45
años), larga evolución clínica (9 años), media
Estudio MDT-103 de 9 escapes diarios de gran severidad y uso
Los resultados de eficacia de la NEERS de 5 compresas diarias (26). El paciente con
proceden de estudios muy diversos. En mu- DV tipo se caracteriza por: portador de son-
chos casos no comparables. Básicamente, por- da (90%), 4 cateterismos /día de media y re-
que el sistema implantable ha evolucionado siduo medio de 350 ml (28). El paciente con
continuamente a lo largo de los últimos así SFU tipo se caracteriza por: frecuencia mic-
como las indicaciones a las que ha ido dirigi- cional media de 16 veces al día, dolor asocia-
do. El estudio MDT-103 es el único pros- do o no, y volumen miccional medio de 121
pectivo, randomizado y controlado que se ha ml (29).
realizado hasta el momento. Su objetivo fue
evaluar la eficacia y la seguridad del sistema IUU.
de estimulación sacra diseñado por Medtro- La tabla 5 resume los resultados de las
nic. Sobre la base de sus resultados, la FDA series más representativas publicadas hasta el
aprobó la comercialización del sistema para momento de los pacientes con IUU por ines-
la NEERS en el tratamiento de pacientes con tabilidad vesical. En total se han tratado 233
IUU, DV y SFU. pacientes con un tiempo de seguimiento
medio que va desde 6 meses a 4 años. Hay
Situación basal pacientes con seguimiento superior a 8 años.
La eficacia de la NEERS no se puede eva- Un 52% de los pacientes implantados se con-
luar si no se tiene en cuenta la situación basal sideran curados y un 22% adicional experi-
de los pacientes tratados. La mayoría han sido mentaron una mejoría clínica superior al
pacientes con un patrón miccional severamen- 50%. En todas las series se demuestra una
te alterado, de larga evolución y con fracaso reducción del número, severidad de los esca-
previo a tratamientos conservadores. En la li- pes y número de compresas necesarias esta-
teratura inglesa son considerados como tulli- dísticamente y clínicamente significativa con
dos (cripples) y se trata de pacientes con gran respecto a la situación basal. Un hecho muy
72 U R O G I N E C O L O G I A
TABLA 5
RESULTADOS GLOBALES DE LA NEERS EN PACIENTES CON IUU
U R O G I N E C O L O G I A 73
TABLA 6
RESULTADOS GLOBALES DE LA NEERS EN PACIENTES CON DVY
y
Un porcentaje mínimo de pacientes presentaba dolor asociado.
*Determinados criterios de curación se establecieron entre 100 y 75%.
TABLA 7
COMPARACIÓN DE RESULTADOS SOBRE EFECTIVIDAD DE LA NEERS EN PACIENTES CON DV
POR SDR. FOWLER VERSUS NO SDR. FOWLER*
Respuesta
Grupo clínico N Excelente Parcial Fallo
y = ”
n (%) n (%) n (%)
74 U R O G I N E C O L O G I A
TABLA 8
COMPARACIÓN SITUACIÓN CLÍNICA BASAL VERSUS A LOS 12 MESES EN 33
PACIENTES CON SFU TRATADOS MEDIANTE NEERS (ESTUDIO MDT-103)
U R O G I N E C O L O G I A 75
ducción superior al 90% en el uso de com- elevado, sino una carga asistencial y personal
presas y/o en el número de escapes. La pa- para el urólogo difícil de manejar.
ciente restante permanecía con una reducción Diversos autores han tratado de realizar
entre 50-90% (42). Recientemente, estos modificaciones a la técnica de implante ini-
autores han publicado una actualización de cialmente descrita por Tanagho y Schmidt.
sus datos junto a una ampliación de las indi- Aunque parecen mejorar los resultados, es a
caciones. Han tratado a un paciente con mie- costa de un abordaje más agresivo. La realiza-
litis vascular y a dos lesionados medulares con ción de un implante bilateral de electrodos
hiperreflexia asociada a disinergia vesicoesf- junto a un GIE de doble canal supone un
interiana (13). Los resultados son realmente gasto añadido y aún no se ha demostrado que
espectaculares. En los tres pacientes se consi- suponga un beneficio significativo con respec-
guió un aumento significativo (mejoría su- to al implante unilateral (47). En cualquier
perior al 50%) del volumen miccional y una caso, dado el elevado costo económico que
reducción significativa en los escapes, los ca- supone un sistema implantable para estimu-
teterismos, la frecuencia miccional diaria y lación bilateral de raíces sacras, es lógico esta-
en la utilización de absorbentes. Por su par- blecer criterios de buena respuesta a priori.
te Hohenfellner obtiene buenos resultados Parece demostrarse que los pacientes con IUU
en 3 de 4 pacientes con hiperreflexia del por inestabilidad vesical serían los que más se
detrusor (44). En este grupo clínico están beneficiarían (25). Otros autores han realiza-
pendientes de establecerse las indicaciones do laminectomías completas sacras o bien
precisas. Sin embargo, estos resultados no han parciales para mantener el contacto de los elec-
sido reproducidos por otros autores. Hasta el trodos con las raíces sacras y evitar su despla-
momento, los intentos han resultado frustran- zamiento (48, 49). Por otra parte, la utiliza-
tes (45). ción de electrodos de tipo manguito alrede-
dor de las raíces sacras es un sistema que aporta
TÉCNICAS DE IMPLANTE PARA MEJORAR LA estabilidad, sin embargo, necesita de lami-
EFICACIA DE LANEERS nectomía con el aumento de la agresividad
quirúrgica.
Uno de los aspectos más negativos de la
técnica es que hasta en un 25% de los pa- Efecto terapéutico mantenido
cientes con respuesta positiva a la PET no se El porcentaje de pacientes en los que la
logra reproducir el efecto tras implante defi- NEERS sigue siendo efectiva es constante
nitivo (46). La explicación más lógica de la independientemente del grupo clínico trata-
falta de efecto terapéutico es la pérdida de do (tabla 9). El hecho de que la desactivación
contacto eficiente del electrodo con S3. El gran del GIE provoca una vuelta inmediata a la
número de intervenciones llevadas a cabo para situación basal del patrón miccional, sugiere
reposicionar el electrodo y la desproporción que el efecto es meramente sintomático y el
de tamaño entre el electrodo y el agujero sa- posible efecto placebo de la terapia no parece
cro reafirman esta teoría. Otra causa de falsos ser importante.
positivos se produce en pacientes con altera-
ciones psicológicas. La selección cuidadosa es Complicaciones y efectos secundarios
muy importante. En la mayoría de las oca- Los efectos adversos de la ERS y la PET
siones estos pacientes no son conscientes de son prácticamente inexistentes (tabla 10). Las
las repuestas engañosas que proporcionan. complicaciones de la cirugía y del postopera-
Realizar un implante definitivo en un paciente torio son escasas siempre que se guarden las
psicológicamente inestable supone, no sólo medidas de profilaxis antimicrobiana adecua-
un fracaso terapéutico y un gasto económico das. Durante el seguimiento, el efecto adver-
76 U R O G I N E C O L O G I A
TABLA 9
EFECTO TERAPÉUTICO MANTENIDO DE LA NEERS (ESTUDIO MDT-103)
IUU (26) 58 75 45 79 21 76
DV (28) 47 72 33 77 24 71
SFU (29) 56 48 46 64 21 66
TABLA 10
EFECTOS ADVERSOS REGISTRADOS EN 914 PETS (ESTUDIO MDT-103)
Efecto adverso %
TABLA 11
EFECTOS ADVERSOS REGISTRADOS TRAS 219 IMPLANTES DEFINITIVOS (ESTUDIO MDT-103)
Efecto adverso %
U R O G I N E C O L O G I A 77
so más frecuente es la presencia de dolor en el la tasa de explantes definitivos esta entre 3-
punto de implantación del GIE seguido por 4%. La mayoría son por infección o dolor
dolor de nueva aparición. Es importante di- continuo. La presencia de infección no inva-
ferenciar el origen del dolor. Puede ser mecá- lida la realización de un implante contralate-
nico o electro inducido. Otros efectos adver- ral (Tabla 12).
sos son, el desplazamiento del electrodo con
la consiguiente estimulación de fibras no de- RESULTADOS SOBRE EL COSTO-EFICACIA
seadas (tabla 11).
Uno de los aspectos más debatidos con
REINTERVENCIONES relación a la NEERS es el coste inicial de la
implantación del electrodo y del GIE (7.012
La NEERS requiere de un número con- $ USA). A este coste, hay que añadirle el que
siderable de revisiones quirúrgicas. Si bien, se deriva del recambio cada cierto tiempo por
no afectan al resultado a largo plazo. El por- agotamiento de la batería del GIE. Grünewald
centaje varía entre un 6- 69% con una media realizó un estudio donde comparó el coste de
de 30%. En la serie más larga de las publica- la NEERS con terapias conservadores y deri-
das, un 32% de los pacientes necesitaron re- vación urinaria para el tratamiento de la DMC
visión quirúrgica para reponer o remplazar (tabla 13). Para un periodo de tratamiento
algún componente implantado. La probabi- de alrededor de 30 años, los tratamientos con-
lidad de revisión quirúrgica disminuye con el servadores son más económicos en compara-
paso del tiempo. Las causas más frecuentes ción con los quirúrgicos. Dentro de los qui-
de reintervención son el dolor en el punto de rúrgicos la NEERS es la opción más econó-
implantación del GIE, la pérdida de efectivi- mica estimando cuatro recambios del GIE.
dad por desplazamiento del electrodo y la Sin embargo, hay que tener en cuenta que la
implantación en foramen diferente a S3. Si NEERS se indica únicamente en casos refrac-
exceptuamos la serie histórica de Maasthicht, tarios al tratamiento conservador, por lo que
TABLA 12
RESUMEN DE REVISIONES QUIRÚRGICAS Y EXPLANTES DEFINITIVOS
* En esta serie 1 paciente necesito 12 reintervenciones. Serie histórica donde 12 pacientes presentaban alteraciones psicoló-
gicas y se realizaron 37 reintervenciones sólo en este grupo.
78 U R O G I N E C O L O G I A
TABLA 13
COSTE DE LA NEERS EN COMPARACIÓN CON EL TRATAMIENTO CONSERVADOR Y DERIVACIÓN URINARIA
PARA EL TRATAMIENTO DE LA DMC. PERIODO DE 30 AÑOS ACUMULADO
#
El uso de 5 pañales supone añadir un 50% más al coste del tratamiento médico.
T
Se asume 6 años de vida y se requieren 4 cambios a un precio de 5.278 $USA /unidad.
Tomado de Grünevwald y cols (63).
no puede considerarse como directo compe- de vista técnico, esta prueba es claramente
tidor de estas alternativas. Para el tratamien- insatisfactoria y, en un porcentaje muy eleva-
to de la IUU, el coste es mucho menor com- do superior al 50%, da resultados no conclu-
parado con la derivación urinaria como única yentes. La movilización del electrodo y los
alternativa. Para el tratamiento de la DV, la problemas técnicos motivan la necesidad de
alternativa del autocateterismo es mucho más repetir la prueba. En muchas ocasiones, no
caro que la NEERS. Por lo tanto, concluyó es posible definir si la falta de respuesta es
que, a pesar de su elevado coste inicial, la consecuencia de la ineficacia terapéutica o de
NEERS parece ser una opción económica- los problemas técnicos. En 1997 Janknegt y
mente razonable a largo plazo (50). Un as- colaboradores desarrollaron el implante en dos
pecto favorable a la técnica es el de la calidad fases para mejorar la eficacia terapéutica (27).
de vida obtenida así como el hecho de la re- Como ya se ha descrito, se implanta el elec-
versibilidad sin destrucción de órganos. trodo definitivo en una primera fase y se co-
necta a un estimulador externo. Si la estimu-
IMPLANTE MINIMAMENTE INVASIVO lación temporal es efectiva, se implanta el GIE
definitivo con anestesia local en una segunda
Desde su implantación clínica, la NEERS fase. Esta técnica tiene ventajas evidentes:
ha evolucionando rápidamente en varios fren- tiempo de intervención menor, mayor perio-
tes. Con respecto a la técnica quirúrgica, la do de estimulación temporal, ausencia de
más reciente ha sido el abordaje percutáneo desplazamientos del electrodo, aumento de
para realizar el implante del electrodo de es- la eficacia de estimulación, como consecuen-
timulación de forma mínimamente invasiva. cia de la mayor área aportada por los cuatro
Su desarrollo ha ido ligado al del implante en polos del electrodo definitivo, y disminuye
dos fases. El implante tradicional implica la las probabilidades de presentar una falta de
realización de una PET previa. Desde el punto correlación entre el efecto terapéutico de la
U R O G I N E C O L O G I A 79
fase temporal y tras implante definitivo. Si que se encuentra, dependiendo del paciente,
bien la técnica en dos fases aumenta el por- a unos dos centímetros del sacro. Se han de-
centaje de pacientes que responden a la prue- sarrollado dos sistemas de anclaje. El prime-
ba temporal y pasan a implante definitivo, ro es el llamado “twist lock”. Consiste en una
todavía el implante del electrodo se realiza pequeña pieza siliconada que, una vez intro-
siguiendo las respuesta motoras y no las sen- ducido el electrodo y fijado con dos puntos a
sitivas. la fascia, se cierra mediante un giro de muñe-
En 1999 los doctores Spinelli y Mamo ca sujetando el electrodo. El segundo es el
realizaron el primer implante percutáneo y llamado grip-lock. Consiste en un sistema de
han ido perfeccionando su técnica. La prepa- abrazadera o pinza perforada por donde se pasa
ración del paciente y su posición son idénti- el electrodo. Una vez fijado el electrodo a la
cas a la del implante tradicional (51). La úni- fascia, se abre la pinza y se vuelve a cerrar so-
ca diferencia es que se requiere control radios- bre el electrodo en el lugar deseado. Sin em-
cópico y el quirófano debe disponer de un bargo, con estos dos sistemas, la técnica no es
arco en C con su correspondiente monitor y completamente percutánea. Requiere de una
de una mesa quirúrgica que permita la radios- pequeña incisión en la cara posterior del sa-
copia. Se identifican las referencias óseas y se cro y sobre el foramen S3 para disecar la fas-
dibuja la teórica posición de la tercera raíz cia y poner los puntos de fijación. Este paso
sacra y se infiltra la piel con anestesia local. no siempre es fácil en personas obesas y ade-
También se puede realizar bajo anestesia ge- más impide que la técnica sea enteramente
neral, sin embargo, el hecho de que el pa- percutánea. Por esto, recientemente, se ha
ciente permanezca consciente le permite per- desarrollado un electrodo con un sistema de
cibir la estimulación y comunicárselas al uró- autoanclaje a fascia mediante púas flexibles
logo. La colocación del electrodo siguiendo dispuestas en forma de flecha, lo que en in-
la respuesta sensorial disminuye la probabili- glés se denomina “tined lead”. Este electrodo
dad de respuesta no concluyente. permite realizar el implante de forma míni-
El material necesario para realizar un mamente invasiva de forma completamente
implante percutáneo consta de tres elemen- percutánea bajo control radioscópico sin in-
tos básicos: un dilatador metálico con una cisiones.
vaina de plástico, con bandas radiopácas para La intervención comienza con una ERS
control radiológico, y una guía metálica mar-
cada (figura 23). El electrodo es el mismo que
el del implante tradicional pero sin sistema
de anclaje. Un inconveniente del implante tra-
dicional era precisamente el sistema de an-
claje al periostio. La propia angulación del
sacro provocaba que, una vez introducido el
electrodo en el foramen deseado, la fijación a
periostio se realizaba a expensas de doblar el
electrodo. En ocasiones, por la anatomía sa-
cra, la fijación era realmente forzada y no es
de extrañar que ocasionara desplazamientos
tras el implante. Una de las ventajas del im-
plante percutáneo es que el electrodo sigue
Figura 23. Material básico para implante de electrodo
una dirección más paralela al nervio y la par-
percutáneo. De izquierda a derecha: cable de estimulación
te del anclaje no necesita doblarse. La fija- percutánea aguda, guía metálica, aguja de estimulación
ción se realiza a nivel de la fascia lumbosacra percutánea estándar, dilatador metálico, vaina de plástico.
80 U R O G I N E C O L O G I A
para localizar la raíz S3. El arco en C se sitúa
para que permita una visión antero-posterior
y lateral del sacro. Se identifica la posición de
la aguja de estimulación percutánea y, tras
retirar su tutor, se inserta la guía metálica a
través de ella. Siempre bajo control radioscó-
pico, se retira la aguja dejando la guía metáli-
ca introducida que servirá de guía para pasar
un dilatador de suficiente diámetro (8Fr) que
permita, a su vez, el paso del electrodo defi-
nitivo. Para evitar daño neurológico, el dila-
tador no debe sobrepasar el borde interno del
Figura 24. Implante percutáneo. Guía metálica introducida
sacro a nivel del foramen de S3. por la aguja de estimulación.
Se inserta la guía metálica a través de la
aguja de estimulación (figura 24), para pos-
teriormente retirar la aguja y dejar únicamente
la guía. Sobre la guía en posición, se introdu-
ce el dilatador metálico montado en su vaina.
Se retira la guía y el dilatador metálico dejan-
do únicamente la vaina de plástico y se intro-
duce el electrodo (figura 25). Se comprue-
ban las respuestas motoras y sensitivas en los
cuatro polos y se ajusta la profundidad del
electrodo. En este momento, si las respuestas
no son las deseadas, se puede volver a intro-
Figura 25. Implante percutáneo. Retirada del dilatador me-
ducir el dilatador metálico y la guía e inten- tálico previa a la introducción del electrodo por el vaína de
tar reposicionar el electrodo adecuadamente plástico.
(figura 26). Si se utilizan los sistemas de an-
claje, se retira la vaina de plástico y, mediante
una pequeña incisión de 3-4 cm, se diseca el
tejido celular subcutáneo y la grasa hasta vi-
sualizar la fascia. Mediante dos puntos de
sutura no reabsorbible, se fija el sistema de
anclaje a la fascia y se cierra la herida. Si se
utiliza el nuevo sistema de autoanclaje, la vai-
na de plástico dispone de marcadores radió-
pacos que indican donde se encuentran las
púas del sistema de anclaje (figura 27). Una
vez el electrodo en la posición deseada, debe
mantenerse fijo retirando la vaina de plástico Figura 26. Fluoroscopia. Control de la posición del electro-
hasta liberar las púas para que se expandan y do colocado percutáneamente.
ejerzan su función de fijación. El resto de la
técnica no difiere de los pasos realizados para
un implante convencional en dos fases o defi-
nitivo.
Si el abordaje percutáneo debe eliminar
por completo la ERS y la PET tradicionales
U R O G I N E C O L O G I A 81
BIBLIOGRAFIA
82 U R O G I N E C O L O G I A
13. Chartier-Kastler EJ, Bosch JLHR, Perrigot M, Chan- lation. Who benefits from bilateral approach? Eur
cellor MB, Richard F, Denys P. Long term results of Urol 2001; 39 (Suppl 5):14.
sacral nerve stimulation (S3) for the treatment of 26. Schmidt R, Jonas U, Oleson K, Janknegt RA, Has-
neurogenic refractory urge incontinence related to souna MM, Siegel SW, Van Kerrebroeck PE. Sacral
detrusor hyperreflexia. J Urol 2000; 164:1476-1480. nerve stimulation for the treatment of refractory uri-
14. Postius J, Castro D, Gutiérrez V, Concepción T, Ro- nary urge incontinence. J Urol 1999; 162:352-357.
driguez P, Bañares F. Neuromodulación en la cistitis 27. Janknegt R, Weil E, Eerdmans P. Improving neuro-
intersticial. Reunión Nacional Grupo Urodinámica. modulation technique for refractory voiding dysfunc-
Libro de Resumenes. C 20. 2001. p. 42. tions: two-stage implant. Urology 1997; 49:358-62.
15. Oliver S, Fowler C, Mundy A, Cragg M. Sacral neu- 28. Jonas U, Grünewald V, the MDT-103 Multicenter
romodulation: predicting outcome in the overactive Study Group. Sacral electrical nerve stimulation for
bladder. Eur Urol 39 (sup5): abst 45, 14. treatment of severe dysfunction. Eur Urol 1999; 35
16. Janknegt RA, Hassouna M, Siegel S, Schmidt R, (suple):17.
Gajeweski J, Rivas D, Elhilali M, Milam D, van Ke- 29. Hassouna M, Siegel S, Lycklama AAB, Elhilali M,
rrebroeck PEV, Dijkema HE, Lycklama AAB, Fall van Kerrebroeck Ph, Das A, Gajewski J, Janknegt R,
M, Jonas U, Catanzaro F, Fowler C, Oleson K. Long Rivas D, Dijkema H, Milam D, Oleson K, Schmidt
term seffectiveness of sacral nerve stimulation for R. Sacral neurostimulation in the treatment of ur-
refractory urge incontinence. Eur Urol 2001; 39:101- gency-frequency symptoms: a multicenter study on
106. efficacy and safety. J Urol 2000; 163:1849-1854.
17. Arlándis S, Ruiz Cerdá JL, Jiménez-Cruz F . En: 30. Bertapelle P, Cappellano F, Spinelli M, Catanzaro F,
Neuromodulación una nueva alternativa terapéutica Carone R, Zanollo A, Giardello G, De Seta F and
para los trastornos del tracto urinario inferior. Diag- Gins. Italian experience in neuromodulation: a mul-
nóstico y selección de pacientes. Tema Monográfico ticenter study. Eur Urol 1999; 35 (supl):18.
LXV Congreso Nacional de Urología de la AEU. 31. Bosch J, Groen J. Sacral nerve neuromodulation in
ENE Ediciones S.A. Madrid. SV. 2000. p.167-188. the treatment of patients with refractory motor urge
18. Arlándis S, Ruiz Cerdá JL, Burgués JP, Jiménez-Cruz incontinence: long-term results of prospective longi-
F. Técnica de implantació[Link] Neuromodulación una tudinal study. J Urol 2000; 163:1219-1222.
nueva alternativa terapéutica para los trastornos del 32. Grünewald V, Hofner K, Kuczyk M, Jonas U. Sacral
tracto urinario inferior. Tema Monográfico LXV Con- neuromodulation: long term results of 55 patients
greso Nacional de Urología de la AEU. ENE Edicio- with incontinence and voiding dysfunction. Eur Urol
nes S.A. Madrid. 2000. p.189-204. 1999; 35 (sup): 17.
19. Bosch R, Groen J. Seven years of experience with 33. Thon WF, Baskin LS, Jonas U, Tanagho EA, Schmi-
sacral (S3) segmental nerve stimulation in patients dt RA. Surgical principles of sacral foramen electro-
with urge incontinence due to detrusor instability or de implantation. World J Urol 1991; 9:138-141.
hyperreflexia. Neurourol Urodyn. 1997; 16:426-427. 34. Tanagho EA, Schmidt RA. Electrical stimulation in
20. Grünewald V, Jonas U, the MDT-103 Multicenter the clinical management of the neurogenic bladder. J
Study Group. Sacral electrical nerve stimulation for Urol 1988; 140:1331-1339.
treatment of severe voiding dysfunction. J Urol 1999; 35. Hassouna MM, Elhilali MM. Role of the sacral root
(Abs 1064), 275. stimulation in voiding dysfunction. Preliminary re-
21. Weil EH, Ruiz-Cerda JL, Eerdmans PH, Janknegt port. World J Urol 1991; 9:145-148.
RA, Van Kerrebroeck PE. Clinical results of sacral 36. Vapnek JM, Scmidt RA. Restoration of voiding in
neuromodulation for chronic voiding dysfunction chronic urinary retention using a neuroprosthesis.
using unilateral sacral foramen electrodes. World J Worl J Urol 1991; 9:142-144.
Urol 1998; 16:313-321. 37. Thon WF, Grunewald V, Hofner K, Kramer AEJL,
22. Elabbady AA, Hassouna MM, Elhilali MM. Neural Jonas U. Sacral spinal nerve neuromodulation for
stimulation for chronic voiding dysfunctions. J Urol treatment of idiopathic chronic urinary retention.
1994; 152:2076-2080. Neurourol Urodyn 1993A; 12:385.
23. Siegel SW. Management of voiding dysfunction with 38. Grünewald V. Effectivität und sicherheit der eleck-
an implantable neuroprosthesis. Urol Clin North Am trischen neuromodulation sakraler spinalnerven in
1992; 19:163-170. der behandlung von funktionsströrungen des unte-
24 Swinn M, Goodwin R, Fowler C. Sacral neuromo- ren harntraktes. Tesis doctoral 1993.
dulation for young women in urinary retention. Eur 39. De Ridder D, Van Cleynenbreugel B, Baert L. Sacral
Urol 1999; 35 (suple 2):17. nerve stimulation for female urinary retention: a two
25. Zermman, DH, Ishigooka M, Reichelt O, Wunder- year follow-up. Eur Urol 1999; 35 (suple): 17.
lich H, Schubert J, Schmidt RA. Sacral nerve stimu- 40. Feler CA, Whitworth LA, Brookoff D, Powell R.
Recent advances: sacral nerve root stimulation using
U R O G I N E C O L O G I A 83
a retrograde method of lead insertion for the treat- de estimulación eléctrica de raíces sacras. Tema Mo-
ment of pelvic pain due to interstitial cystitis. Neu- nográfico LXV Congreso Nacional de Urología de la
romodulation 1999; 2:211-216. AEU. ENE Ediciones S.A. Madrid. 2000. p. 205-
41. Schmidt RA. Treatment of the unstable bladder. Uro- 248.
logy 1991; 37:28-32. 47. Scheepens W, De Bie R, Van Kerrebroeck Ph. Uni-
42. Bosch JL, Groen J. Neuromodulation: urodynamic lateral versus bilateral sacral nerve stimulation in pa-
effects of sacral (S3) spinal nerve stimulation in pa- tients with chronic voiding dysfunction. Eur Urol
tients with detrusor instability or detrusor hyper- 2001; 39 (Suppl 5):14.
flexia. Behav Brain Res 1998; 92:141-150. 48. Hohenfellner M, Schultz-Lampel D, Dahms S, Mat-
43. Bosch JL, Groen J. Treatment of refractory urinary zel K, Thuroff JW. Bilateral chronic sacral neuromo-
urge incontinence with sacral spinal stimulation in dulation for treatment of lower urinary tract dys-
multiple sclerosis patients. Lancet 1996; 348:717-719. function. J Urol 1998; 160:821-824.
44. Hohenfellner M, Schultz-Lampel D, Dahms S, Lam- 49. Martin P, Boschert J, Bross S, Scheepe R, Alken P,
pel A, Matzel K, Linn J, Thuroff JW. Functional Juenemann P. Tailored laminectomy: a new techni-
rehabilitation of the neurogenic bladder by chronic que for neuromodulator implantation. J Urol 1999;
sacral neuromulation. Akt Urol 1996; 27(sup):89- 162:1607-1609.
91. 50. Grünewald V, Hofner K, Schultheiss M, Jonas U.
45. Pozo B, Jiménez M, Fernández E, Linares A, Briones Cost of sacral neuromodulation: in comparison to
G, Sanz JL, Perales L, Escudero A. La neuromodula- conservative therapy and urinary diversion for treat-
ción en los pacientes con alteraciones neurológicas. ment of lower urinary tract dysfunction. Eur Urol
Reunión Nacional Grupo Urodinámica. Libro de 1999; 35 (sup):17.
Resumenes. 2001. C18. p.40. 51. Spinelli M, Mamo GA, Arduini A, Gerber M, Giar-
46. Ruiz Cerdá JL, Arlándis S, Jiménez-Cruz F. En Neu- diello G. Evolution of a minimally-invasive procedu-
romodulación una nueva alternativa terapéutica para re for sacral neuromodulation. En “New perspecti-
los trastornos del tracto urinario inferior. Resulta- ves in sacral nerve stimulation”. Ed. Martin Dunitz
dos: eficacia, seguridad y complicaciones del sistema 2002. pag. 217.
84 U R O G I N E C O L O G I A
Obstrucción funcional de la
9 Uretra Femenina
PROF. DR. R OMANO, SV.
U R O G I N E C O L O G I A 85
vel de la uretra proximal (cuello vesical) de- Esta información contribuiría al pronós-
termina el componente liso de la obstrucción tico de continencia postoperatoria en el caso
funcional (figura 1), en cambio si el cuello de decidirse por este tratamiento ya que al
vesical se abre adecuadamente y la uretra seccionar solo uno de los aparatos esfinteria-
proximal se dilata mientras el pasaje del con- nos, si el otro esta indemne, la incontinencia
traste se afina a nivel del 1/3 medio de la ure- no se presentará.
tra (figura 2) permite responsabilizar de la
disfunción al componente estriado. TRATAMIENTO
86 U R O G I N E C O L O G I A
de utilizar con criterio definitivo, con rein- La Incisión (o la Resección) Transuretral
yeccciones periódicas, o temporariamente (ITU)
previa al tratamiento quirúrgico. Del cuello vesical o del esfínter estriado
El bloqueo previo con anestésicos es re- de la uretra es el estándar del tratamiento
comendable para predecir el resultado, aun- quirúrgico.
que no es imprescindible. En nuestra experiencia el resultado del
tratamiento quirúrgico con la incisión es efi-
EL TRATAMIENTO INSTRUMENTAL INCLUYE: caz y seguro para resolver la obstrucción no
considerando necesario realizar una resección
Dilataciones uretrales para conseguir la desobstrucción, ya que en
Si bien consiguen aliviar temporariamen- general se trata de un tejido fibro-muscular
te la obstrucción las sucesivas dilataciones disfuncional no exuberante ni excesivo, sin
transforman una obstrucción dinámica en otra patología agregada que justifique su re-
mecánica. Esto ocurre como consecuencia del moción quirúrgica, con el agregado de repre-
desarrollo secundario de una estrechez de la sentar mayor riesgo de complicaciones. Las
uretra por el reemplazo progresivo del mús- complicaciones de la ITU son mínimas, si se
culo espástico por fibrosis, razón por la que siguen estrictamente sus indicaciones y la téc-
desaconsejamos esta practica. nica quirúrgica.
U R O G I N E C O L O G I A 87
lieve del esfínter, desde proximal a distal, fi- para profundizar el corte y conseguir una des-
nalizando antes del meato justo luego del re- obstrucción satisfactoria. Otra paciente me-
lieve endoscópico del esfínter. Los limites de joró significativamente de su retención com-
la incisión deben marcarse con cuidado antes pleta al recuperar la micción, aunque requie-
de profundizar el corte y no deben ser sobre- re de un cateterismo intermitente diario para
pasados después. La profundidad del corte completar la evacuación vesical.
será la sección completa de todas las fibras La complicación mas temida, la inconti-
musculares, como anteriormente lo describie- nencia urinaria, no se presentó en el postope-
ramos, hasta visualizar perforación en algún ratorio, con la excepción de una paciente
punto del lecho. (Vídeo de esfinterotomía). (ITUC) quien presentaba una severa hiperac-
En ambos casos, luego de una hemosta- tividad vesical preoperatoria asociada a la OIV
sia cuidadosa, se deja una sonda uretral por y por 2 meses tuvo episodios de incontinen-
24 a 48 hs. y se realizan controles periódicos cia por urgencia, que mejoraron inicialmente
de síntomas, flujometría libre y residuo pos con anticolinérgicos, cediendo ulteriormente
miccional. en forma espontanea.
Hemos practicado esta operación en 8
oportunidades a 7 mujeres de 26 a 74 años CONCLUSION
de edad, portadoras de OIV funcional, diag-
nosticada con los criterios Endoscópicos (ca- Ante la sospecha de obstrucción miccio-
libre y aspecto uretral), Urodinámicos (pre- nal en la mujer se impone la evaluación uro-
sion/flujo) y Radiológicos (nivel de obstruc- dinámica para demostrarla y radiológica para
ción), antes mencionados. Todas ellas refrac- determinar su nivel. Agotadas las medidas
tarias al tratamiento conservador. conservadoras, para conseguir una respuesta
En ninguna de estas pacientes se demos- satisfactoria, puede recurrirse a la sección en-
tró una lesión neurológica y el seguimiento doscópica de la zona disfuncional (ITU), que
postoperatorio fue de 1 año como mínimo. en nuestra experiencia, demostró ser un mé-
Se practicó esta verdadera esfinterotomía todo seguro con resultados satisfactorios y
interna selectiva: Incisión Transuretral del escasas complicaciones.
Cuello (ITUC) a 5 pacientes y del Esfínter
Estriado (ITUEE) a 2.
Todas las pacientes mejoraron los sínto- 1. Blaivas, J. G., Flisser, A. J., and Tash, J. A.: Treatment
mas miccionales y recuperaron la micción es- of primary bladder neck obstruction in women with tran-
surethral resection of the bladder neck. J. Urol, 171:1172,
pontanea, superando significativamente (du-
2004.
plicando) el flujo libre preoperatorio. 2. Das Gupta, R. And Fowler C.J.: Urodynamic study of
Una paciente, la primera de nuestra se- women in urinary retention treated with sacral neuromo-
rie, requirió de una reintervencion (ITUC) dulation. J. Urol, 171: 1161, 2004
88 U R O G I N E C O L O G I A
10 Tratamientos no quirúrgicosde la
Incontinencia de orina de esfuerzo de la mujer
DR. GUSTAVO LUIS MALFATTO
DIRECTOR SERVICIO DE UROLOGÍA Y URODINAMIA H OSPITAL ITALIANO DE MONTEVIDEO
DIRECTOR DE LA OFICINA DE NEURO-U ROLOGIA DE LA CAU
U R O G I N E C O L O G I A 89
es la sub-hidratación sino la adecuación de EJERCICIOS DEL PISO PÉLVICO
los horarios de toma de líquidos. Disminu- (QUINESIOTERAPIA PERINEAL)
yendo o cesando la ingesta de los mismos dos
a tres horas antes de ir a dormir van a dismi- Con el fin de demostrar los trastornos
nuir las posibilidades de tener episodios noc- puerperales del piso pelviano, Kegel desarro-
turnos; se debe entonces equilibrar la situa- llo un instrumento denominado perineóme-
ción metabólica con una mayor ingesta de lí- tro el cual no solo demostraba la perdida de
quidos en la mañana. La orina muy concen- la potencia contráctil del periné sino servia
trada es por si misma una causa posible de para evidencias la recuperacion del tono de la
irritación vesical además de facilitar la repro- musculatura en aquellas mujeres que realiza-
ducción bacteriana. ban determinado tipo de ejercicios de con-
Es de destacar que estas medidas, se de- tracción isométrica (16). Si bien hay quienes
ben complementar con el control de la cali- creen que estos ejercicios son solo para la eta-
dad de los líquidos ingeridos, obviando la pa post-parto en realidad en cualquier etapa
ingesta de excesos de café, te gaseosas cola, de la vida de la mujer adulta son necesarios
etc. que generan diuresis mas abundante así para mantener un buen tono de los músculos
como son irritantes vesicales directos (12) del periné y para compensar la capacidad de
Las restricciones hídricas tienen otro efec- sostén que ha perdido en parte la porción
to colateral significativo como es el de alterar aponeurótica del piso pélvico, lo que se logra
la consistencia de las material fecales con es- con un aumento del tono del sector muscu-
treñimiento que puede ser otro factor de des- lar del elevador del ano. Se benefician las pa-
compensación del periné. cientes con incontinencia de orina de esfuer-
zo, con incontinencia mixta, con urgencia
Hábitos intestinales miccional y tenga o no tenga un cierto grado
Hay asociación entre lesiones neurológi- leve de distopía genital con cistocele.
cas del piso pélvico y del esfínter anal estria- Los resultados son evidentes en general
do con el pujo excesivo por el estreñimiento –y en pacientes muy motivadas que han com-
(13) y que este sobre-esfuerzo es aun mayor prendido bien los aspectos técnicos de los ejer-
en las pacientes con distopía e IO (14) Dado cicios- en forma rápida (semanas de trata-
el riesgo que esta afectación implica para la miento) pero el mantener esos buenos resul-
calidad de vida de la paciente así como por el tados exigen una repetición constante de la
riesgo de falla de técnicas quirúrgicas o de actividad quinésica perineal a lo largo de
medidas terapéuticas en gral. Es imprescin- mucho tiempo. No se han constatado efectos
dible el encare multidisciplinario tendiente a negativos frente al desarrollo de los ejercicios
corregir este factor. perineales
Los ejercicios de Kegel se realizan ense-
Otros factores ñándole a la paciente a reconocer su propia
El desarrollo de actividad física intensa o musculatura perineal y a observar -colocando
de deportes u ocupaciones laborales de esfuer- los dedos indice y medio en la vagina- donde
zo desmedido impactarían también en el pe- es que se contrae el músculo elevador del ano.
rineo y deben ser controladas (15). Las deno- Una vez aprendido esto, se le adiestra para
minadas tareas de impacto generarían estira- contraer el periné haciendo que los dedos se
mientos perineales y por el mecanismo del aproximen imaginando y ejercitando inte-
micro-traumatismo denervación perineal, rrupciones voluntarias de la micción. Una vez
trastornos micro-circulatorios y daño persis- superada esta etapa se inicia una segunda en
tente. la que se efectúan contracciones perineales
rápidas (duración un segundo) y luego lentas
90 U R O G I N E C O L O G I A
(tres a cuatro segundos) repitiendo este ciclo triadas como consecuencia directa del estímu-
tantas veces como soporte la paciente y tra- lo recibido por sus fibras eferentes, resultan-
tando que el numero de contracciones de do así en un marcado incremento del tono
ambos tipos sea cada vez mas grande reitera- muscular y así aumenta la tensión de los ór-
do en varios ciclos a lo largo del día. Siempre ganos de sostén visceral recuperando ó mejo-
debe haber tanto contracciones lentas como rando la funcionalidad de los mismos. Para el
rápidas. Los protocolos de tratamiento pue- tratamiento de los síndromes con manifesta-
den variar y la duración de este tratamiento ciones de llenado (urgencias, etc.) el meca-
en el tiempo no está definida pero se acepta nismo de acción sería el de inhibir fibras
que debe ser bastante prolongada (15). motoras del detrusor ó el de la recuperación
Otra forma de realizar esta actividad peri- de fibras nerviosas motoras dañadas que co-
neal es la utilización de conos vaginales (17). rrigen fenómenos de denervación parcial de
La utilización de los mismos consiste en hacer músculos perineales. En la práctica se utili-
mantener en posición intra-vaginal una pesa zan equipos que entregan corrientes bifásicas,
que es de forma cónica (mejor ergonomía), con alternas, de frecuencias regulables entre 20 y
pesos que varían progresivamente entre los 20 100 Hz con sesiones de entre 20 y 30 minu-
y 100 grs. El cono deberá ser mantenido en tos. Sus contraindicaciones son: pacientes con
posición por medio de contracciones pélvicas reflujo vésicoureteral, residuo post-miccional
por periodos iniciales de 15 a 20 minutos du- superior al 10 %., infecciones vaginales y uri-
rante 2-3 veces por día y que se van incremen- narias, nefropatías, marcapasos, tumores in-
tando en forma paulatina con mayores pesos, trapelvianos y embarazo (19).
mayores plazos de contención y mayor frecuen- Desde el punto de vista de la efectividad
cia. La sensación de que el cono” cae” genera terapéutica, hay controversias pero diversos
un estímulo sensitivo que genera el “biofee- autores hablan de resultados de éxito en un
dback” con contracción perineal necesario para 90% con remisión de los síntomas mantenida
la ejercitación perineal deseada manteniendo por periodos de hasta 5 años en las pacientes
en cono en su lugar. Tampoco en este caso hay con síndromes vesicales irritativos. (15).
trabajos randomizados y al largo plazo sobre
sus porcentajes de beneficio (18). REEDUCACIÓN VESICAL:
U R O G I N E C O L O G I A 91
minutos hasta llegar a una frecuencia miccio- mana durante 8 semanas (en su protocolo ha-
nal habitual de 5-6 micciones en el día. Hay bitual) (26) Si bien no hay estudios prospecti-
fuertes evidencias de que de esta manera se vos y doble ciego a largo plazo, sus resultados
logra un incremento de la capacidad de inhi- iniciales muestran mejorías de un 94% al final
bición cortical de la actividad del detrusor y del ciclo de tratamiento y mantenidas en un
el control de muchas urgencias miccionales 81% en periodos de 24 semanas (27,28).
pese a lo cual estudios randomizados a mas
largo plazo son aun necesarios. Tampoco se TERAPIA MEDICAMENTOSA
han reportado efectos negativos para las pa-
cientes con esta técnica (23). Estrógenos:
El uso de medicación de acción estrogé-
DISPOSITIVOS INTRAVAGINALES: nica tiene una acción que habitualmente se
PESARIOS refiere como positiva sobre el tratamiento o
control de una IO, pues los estrógenos ac-
Existen diversas prótesis para el trata- túan sobre la uretra aumentando la tonici-
miento de la incontinencias, pero de ellas los dad de su musculatura, mejorando además el
pesarios son los más difundidos; se utilizan trofismo de su epitelio e incrementando la
en pacientes cuidadosamente seleccionadas, coaptación de las paredes uretrales, asocián-
que no aceptan, no se adaptan o no tienen res- dose un efecto de mejora de la secreción de
puestas adecuadas a los tratamientos propues- sustancias locales tipo surfactante que sellan
tos y que además tiene un riesgo quirúrgico los intersticios de la luz uretral. Estos benefi-
elevado, Su indicación es al IOE (anatómica) cios serian evidentes cuando se evalúa los re-
donde se restituye la unión uretro-vesical des- sultados sobre la continencia de la terapia de
cendida y aumentan la resistencia uretral. Es sustitución hormonal en pacientes durante su
un método con bajos riesgos, que exige medi- menopausia aunque hay publicaciones que
das higiénicas adecuadas y que tiene porcenta- ponen en duda su acción real (29,30).
jes de mejoría clínica muy elevados (hasta un Mas allá de cual es la mejor vía de admi-
83%) aunque siempre dependientes de la pre- nistración y cual es la dosis indicada en cada
sencia de la prótesis. (24) Por otra parte, pese situación en particular –que excede los limi-
a su simpleza, no todas las pacientes lo acep- tes de este capitulo- la indicación uro-gine-
tan bien (solo un 30% lo aceptan sin dificul- cológica surge en las IO leves con o sin com-
tades, y sobre todo las pacientes añosas ex- ponente de urgencia miccional.
presan mayor dificultad con su uso (25).
Agonistas alfa-adrenergicos
ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA El estimulo de los receptores alfa-adre-
EXTRACORPÓREA nergicos de la musculatura lisa uretral y del
cuello vesical generan contracción muscular,
La estimulación magnética perineal ex- aumento del tono y de la presión uretral de
tracorpórea es un nuevo tratamiento no inva- cierre, mejorando los parámetros locales de
sivo para las incontinencia de esfuerzo basa- continencia.(31) Drogas como la fenilpropa-
do en la estimulación directa por ondas mag- nolamina son utilizadas en este sentido, solas
néticas de la musculatura perineal y de sus ó como complemento del uso de terapia es-
raíces neurales sacras por medio de un equi- trogenica y con mejor efecto en las inconti-
po en forma de silla sobre la cual la paciente nencias de esfuerzo.(32).
se sienta y es recibido el estimulo que provie- Otras drogas de acción comprobada para
ne de un emisor de ondas. Este tratamiento la incontinencia de orina de esfuerzo serán
dura 20 minutos por sesión, dos veces por se- tratadas en otro capítulo de esta obra. (33,34)
92 U R O G I N E C O L O G I A
BIBLIOGRAFÍA: 15) General Conclusions & summary of Recommenda-
tions. Abrams P., Cardozo L., Khoury S., Wein A.
1) Nygaard, I., Bryant C., Dowell C., Wilson PD.: Li- edit. 2nd. International Consultation on Incontinen-
festyle interventions for the treatment of urinary in- ce, Paris: 615. 2001
continence in adults. Cochrane Incontinence Group, 16) Kegel, AH: Progresive resistence exercise in the func-
Cochrane Database of Systemic Reviews. Nr. 2, 2002 tional restoration of the perineal muscles. Am.J. Obs-
2) Fantl, JA., Newman DK., Colling J., y col.: Urinary tet Gynecol 1948: 56, 238-48
Incontinence in Adults: Acute and Cronical Manage- 17) Plevnik S. New method for testing and strenghthe-
ment Clinical Practice Guideline, Nr. 2 Update. Ro- ning of pelvic floor muscles. ICS. Proceedings 15
ckville MD: US Department of Health and Human Congress. Londres 1985. 267
Services. Public Health Service, Agency for Health 18) Bo K.; Vaginal weight cones. Theoretical framework,
Care Policy and Research. AHCPR. Publication, N° effect on pelvic floor muscle strength and female ge-
96-0682, 1986 nuine stress incontinence. Acta Obstet Gynecol Scan-
3) Bump, RC., McClish DM.,: Cigarette smoking and dinav. 74: 87-92, 1995
urinary incontinence [Link] Gynecol, 167 (5) 19) Klas G.:Tratamiento Kinesico para pacietes con IOE
1214.1218, 1992 y de Urgencia. Castillo, Malfatto, Pons y col. Urogi-
4) Bump, RC., McClish DM.,: Cigarette smoking and necología. Of. Del Libro. Montevideo, Uruguay, 2004
pure genuine stress incontinence of urine. A compari- (en prensa)
son of risk factors and determinants between smokers 20) Roe B.: Bladder training for urinary incontinence in
and non smokers. [Link] Gynecol 170 (2):579- adults. Cochrane Libr. 2:2000
582, 1994 21) Jarvis GJ.: Bladder retraining Bourcier A., McGuire
5) Hisayama T., Shinkai M., Takayani I., Toyoda T.: E.,Abrams P.: Pelvic Floor Disorders. Elsevier Saun-
Mechanism of action of nicotine in isolated bladder ders, 311-313, Primera Edición 2004
of guinea pig. BJ of Pharmacology, 95:465-472,1988 22) Herrmann V., Palma PCR.: Tratamiento nao cirúrgi-
6) Milson I., Ardvidsson, L., Ekelund P., Molander U., co das incontinênecias urinárias.
Erikson O.: Factors influencing vaginal citology, pH 23) Abrams P., Cardozo L., Khoury S., Wein A. edit.
and Bacterial flora in elderly women. Acta Obstet 2nd. International Consultation on Incontinence,
Ginecol Scandinavica 72: 286-291, 1993 Paris: 598-604. 2001
7) Elia G., Dye TD., Scariati PD.: Body mass index and 24) Davila GW, Ostermann K.: The bladder neck su-
urinary symptoms in woman. Int Urogynecol J. 12: pport prosthesis: A non surgical approach to stress
366-369, 2001 urinary incontinence in adult women. Am J. Obstet
8) Diokno AC., Brock DM.,Herzog AR.,Bromberg Gynecol 1994: 176, 206-211
J.:Medical correlates in of urinary incontinence in 25) Prashar S., Simons, A., Bryant C., Dowell C, Moore
the elderly. Urology 36, 129-138, 2000 KH.: Attitudes to vaginal urethral touching devices
9) Mommsen, S., Foldspan A.: Body mass index and placement in women with urinary incontinence Uro-
adult female urinary incontinence. WJUrol. 12: 319- gyn J of Pelvic Floor Disf.: 6: 14-17. 1995
322, 1994 26) Bavendam T., Braddon L., Carlan S. y col: Impact of
10) Subak, LL., Johnson C., Whitcomb E. y col. Does extracorporeal magnetic innervation on QoL in the
weight loss improve incontinence in moderately obe- treatment of stress of urinary incontinence. AUA, 2000
se woman. Int Urogynecol J. 13: 40-43, 2002 27) Yokoyama T et al. (2004) Extracorporeal magnetic
11) Griffiths DJ., McCrackenPN., Harrison innervation treatment for urinary incontinence. Int J
GM.,Gormley EA., Ralationship of fluid intake to Urol 11: 602–606
voluntary micturition and urinary incontinence in ge- 28) Galloway NT, El-Galley RE, Sand PK, Appell RA,
riatric patients. Neurourol Urodyn 12: 1-7, 1993 Russell HW, Carlin SJ. Update on extracorporeal
12) Kaschak Newman D. Lifestyle interventions. Bour- magnetic innervation (EXMI) therapy for stress uri-
cier A, MacGuire E., Abrams P.: Pelvic Floor Disor- nary incontinence. Urology 2000;56(6 suppl 1):82-
ders Elsevier Saunders, 269-276, Primera Edición 6.
2004. 29) Fantl JA, Cardozo L, McClish DK. Estrogen therapy
13) Lubowsky DZ., Swash M., Nichols RJ., Henry MM. in the management of urinary incontinence in post-
Increase in pudendal nerve terminal motor latency menopausal women: a meta-analysis. First report of
with defecation staining. [Link]. 75: 1095-97, 1988 the Hormones and Urogenital Therapy Committee.
14) Moller LA., Lose G., Jorgensen T., Risk factors for Obstet Gynecol 1994;83:12-8.
lower urinary tract symptoms in women 40-60 y. of 30) Fantl JA, Bump RC, Robinson D, McClish DK,
age. Obstet Gynecol 96 (3) 446-451, 2000 Wyman JF. Efficacy of estrogen supplementation in
the treatment of urinary incontinence. The Conti-
U R O G I N E C O L O G I A 93
nence Program for Women Research Group. Obstet 33) Norton PA, Zinner NR, Yalcin I, Bump RC. Du-
Gynecol 1996;88:745-9. loxetine versus placebo in the treatment of stress uri-
31) Diokno AC, Taub M. Ephedrine in treatment of uri- nary incontinence. Am J Obstet Gynecol
nary incontinence. Urology 1975;5:624-5. 2002;187:40-8.
32) Beisland HO, Fossberg E., Moer A., Sander S.: Ure- 34) Dmochowski RR, Miklos JR, Norton PA, Zinner
tral sphincteric insufficiency in postmenopausal fe- NR, Yalcin I, Bump RC. Duloxetine versus placebo
males: treatment with fenilpropanolamina and estriol for the treatment of North American women with
separately and in combination. Urol Int. 1984, 39: stress urinary incontinence J Urol 2003;170:1259-
211-216 63. corrección en J Urol 2004;171:360].
94 U R O G I N E C O L O G I A
Tratamiento farmacológico de la
11 Incontinencia Urinaria de Esfuerzo
PHILIP VAN KERREBROECK, PROFESOR TITULAR DE UROLOGÍA, DEPARTAMENTO DE UROLOGÍA, UNIV . DE MAASTRICHT, HOLANDA
PAULO PALMA, PROFESOR ASSOCIADO DE UROLOGÍA, DISCIPLINA DE UROLOGÍA, UNICAMP, BRASIL
MÍRIAM DAMBROS, RESEARCH FELLOW, DEPARTAMENTO DE UROLOGÍA, UNIVERSIDAD DE MAASTRICHT, HOLANDA
ALEJANDRO TARAZONA R, RESIDENTE UROLOGÍA, UNIVERSIDAD E L BOSQUE, COLOMBIA
INTRODUCCIÓN ESTRÓGENOS
U R O G I N E C O L O G I A 95
CLASIFICACIÓN Y LUGAR DE ACCIÓN DE LOS PRINCIPALES FÁRMACOS INVESTIGADOS PARA EL
TRATAMIENTO DE LA INCONTINENCIA URINARIA DE ESFUERZO
Mecanismo de acción
Los receptores simpáticos a–adrenérgi-
cos están localizados en el cuello vesical y la
uretra proximal y son responsables por la neu-
rotransmisión de norepinefrina. El tratamien-
to con agonistas de los receptores á–adrenér-
gicos estimula la contracción del músculo ure-
tral durante el llenado y el vaciamiento vesi-
cal, aumentando la presión de cierre uretral.
Eficacia
Estudios clínicos randomizados han re-
portado que tanto la Epinefrina como la No-
repinefrina han obtenido buenos resultados
cuando son aplicadas como tratamiento de la
IUE. Algunos estudios han empleado estos
agonistas en asociados con Estradiol, ejerci-
cios del piso pélvico y con estimulación de
96 U R O G I N E C O L O G I A
los músculos pélvicos. Investigaciones clíni- eficaces en disminuir los episodios de perdi-
cas han mostrado que el empleo de estrógenos da urinaria, que cada uno de los tratamientos
en combinación con la Fenilpropanolamina evaluados en forma aislada. Un estudio pla-
genera mejores resultados que los alcanzados cebo-controlado y un estudio abierto mos-
con el uso de estas drogas en forma separada. traron resultados positivos con el empleo de
Debido a que estos agonistas ejercen con- Clembuterol, no obstante un estudio que in-
tinuamente su efecto sobre el músculo liso volucre un número significativo de pacientes
uretral, algunos casos de retención uretral han aún no ha sido realizado.
sido relatados, principalmente en niños. Se
están adelantando estudios que evalúan la re- FÁRMACOS ANTICOLINÉRGICOS
lación de los agonistas y su mayor selectividad
sobre la uretra, no obstante, ninguna droga Mecanismo de acción
con adecuada selectividad está disponible en Los anticolinérgicos diminuyen las con-
el momento. tracciones involuntarias del detrusor debido
al bloqueo de acetilcolina, ligándose al recep-
AGONISTAS DE LOS RECEPTORES tor muscarínico periférico presente en el mús-
b-ADRENÉRGICOS culo liso vesical. La existencia de efectos anti-
Algunos estudios clínicos han sugerido colinérgicos en el músculo liso de la uretra
el empleo de agonistas b-adrenérgicos en el no ha sido demostrada.
tratamiento de la IUE. Esto basado en el efec-
to que se ha demostrado de los receptores b– Eficacia
adrenérgicos en la vejiga, sugiriendo que el Los agentes mas comúnmente emplea-
empleo de agonistas de estos receptores po- dos son la Tolterodina y la Oxibutinina; am-
drían aumentar la capacidad vesical, sin em- bos han comprobado su efecto en la dismi-
bargo el comité internacional de farmacolo- nución de las contracciones involuntarias del
gía no ha recomendado aún su uso ante la detrusor. El tratamiento farmacológico de la
ausencia de resultados efectivos en la IUE. IUE con Tolterodina y Oxibutinina no ha
Recientemente, la presencia de recepto- mostrado resultados favorables. Efectos adver-
res b –adrenérgicos fue detectada en la vejiga sos como boca seca y constipación son fre-
3
y se están desarrollando estudios en relación cuentes durante el tratamiento con anticoli-
a su función. nérgicos. Además de estos, los pacientes pue-
den relatar dolor de cabeza y dificultades vi-
Mecanismo de acción suales.
Investigaciones han sugerido, el empleo
de agonistas de los receptores b –adrenérgi- ANTIDEPRESIVOS TRICÍCLICOS
2
cos para incrementar la contractilidad del es-
fínter uretral estriado al potenciar la acción Mecanismo de acción
de acetilcolina sobre la placa neuromuscular. Los antidepresivos tricíclicos (ADT) son
Estos agonistas presentan también acción re- comúnmente empleados en el tratamiento de
lajante en el músculo liso del detrusor du- la IUE debido a sus propiedades a-adrenérgi-
rante la fase de llenado vesical, sin embargo cas periféricas. Una teoría es que los ADT in-
el impacto en el tratamiento de la IUE aún hiben la recaptación de noradrenalina en las
requiere ser investigado. terminaciones nerviosas adrenérgicas de la
uretra. Esto podría mejorar los efectos con-
Eficacia tráctiles de la noradrenalina en el músculo
El empleo de Clembuterol y los ejerci- liso uretral. Además de esto, los ADT poseen
cios del piso pélvico han demostrado ser más tanto acción anticolinérgica central como pe-
U R O G I N E C O L O G I A 97
riférica, asociada a su acción sedativa; esto Alteraciones de
Noradrenalina y
explicado en una acción central, no obstante Serotonina se aso-
sus propiedades antihistamínicas. cian a cuadros de
depresión
Eficacia
Aunque varios estudios han sido condu-
cidos y han presentado buenos resultados con
el empleo de la Imipramina en el tratamien- La Noradrenalina
y la Serotonina
to de la IUE, no existen protocolos adecua-
modulan la sensi-
damente controlados y aleatorizados que com- bilidad al dolor a
prueben esta asociación. través de vías
nociceptivas. Noradrenalina y
Los estudios clínicos han reportado, cura Serotonina tienen
en el 31% de las pacientes y reducción de la un importante
urge-incontinencia entre 20 y el 77% de los papel en la fun-
ción del tracto
pacientes.
urinario inferior.
INHIBIDORES DE RECAPTACIÓN DE
SEROTONINA Y NOREPINEFRINA
98 U R O G I N E C O L O G I A
Rehacer las figuras
TABLA 1
RESULTADOS DE UN ESTUDIO QUE INVOLUCRÓ 683 MUJERES PORTADORAS DE IUE
DE VARIOS GRADOS DE SEVERIDAD, TRATADAS CON DULOXETINA (ZINNER Y COLSL, IUGA, 2003).
Disminución de los episodios Mejoría en el I-QOL
de perdida urinaria
TABLA 2
RESULTADOS DEL ESTUDIO CON 436 MUJERES PORTADORAS DE IUE SEVERA,
TRATADAS CON DULOXETINA (ZINNER Y COLS, IUGA, 2003).
dios de pérdida urinaria y de la aplicación de Zinner y cols., demostrando que los resulta-
un cuestionario de calidad de vida (I-QOL). dos positivos con Duloxetina, son obteni-
Los resultados anteriores muestran la evi- dos únicamente con dosis superiores a 40
dencia estadística que existe en relación a la mg (figura 1), de igual forma se evidenció
mejoría obtenida, en el tratamiento con Du- que se requieren 2 semanas después de ini-
loxetina, evaluando los episodios de pérdida ciado el tratamiento para obtener la dismi-
urinaria y la calidad de vida de mujeres con nución de los episodios de perdida urinaria
IUE, incluso en los casos más severos de pér- (figura 2).
dida urinaria. Los principales síntomas relatados por los
Norton y cols. (Am J Obstet Gynecol, pacientes, que llevaron a la suspensión del tra-
2002) estratificaron el grupo estudiado por tamiento con Duloxetina, se pueden obser-
U R O G I N E C O L O G I A 99
TABLA 3
MOTIVOS QUE LLEVARON A LAS PACIENTES A SUSPENDER EL USO DE LA MEDICACIÓN DEBIDO A LOS EFECTOS
SECUNDARIOS. NORTON ET AL (AM J OBSTET GYNECOL , 2002)
Náusea 1 2 5 6
Cefalea 0 1 1 2
Somnolencia 0 1 0 2
Menorragia 0 2 0 0
100 U R O G I N E C O L O G I A
12
Clasificación para las técnicas quirúrgicas en la corrección de la
Los que empezam en el campo de la co- valor del restablecimiento de la posición nor-
rrección quirúrgica de la incontinencia uri- mal de la uretra, así el objetivo de las cirugías
naria de esfuerzo (IUE), pueden quedar con- es impedir la hipermovilidad y al mismo tiem-
fusos en el amplio espectro de las opciones, po, evitar la elevación exagerada de la uretra.
variando desde el uso de substancias inyecta- Por lo tanto, todos los procedimientos,
bles, los así llamados procedimientos míni- sean ellos suspensiones con agujas ( actual-
mamente invasivos, hasta los procedimientos mente sepultado), suspensiones retropúbicas,
abiertos convencionales, incluidos los artifi- slings autólogos o nuevos slings sintéticos, son
ciales. realizados con poca tensión.
En los últimos 20 años, varios procedi- El equivocado término “sin tensión”, sur-
mientos, algunos involucrando implantes, ge de la manera por la cual los slings sintéti-
vinieron y se fueron en intervalos regulares. cos eran implantados con la paciente en la
Todos prometieron mucho, pero lamentable- posición supina.
mente la mayoría fallaron, no cumpliendo sus Mientras tanto, la IUE, no ocurre cuan-
promesas. Además de eso, múltiples teorías do la paciente esta acostada, a menos que exis-
nuevas, sin evidencia para soportarlas, fueron ta un compromiso uretral extremadamente
la base de nuevas técnicas. severo.
Las dos teorías etiológicas, mas acepta- Cuando la paciente está de pie, es cuan-
das actualmente para la incontinencia urina- do las relaciones entre los procedimientos (su-
ria de esfuerzo en la mujer son: hipermovili- tura y cinchas) y el punto de fijación son di-
dad del cuello vesical y/o uretra y la deficien- ferentes para cada procedimiento. La malla
cia del mecanismo esfinteriano intrínseco. suburetral junto a la uretra proximal compri-
En verdad, la mayoría de las mujeres pre- me impidiendo el movimiento caudal y an-
senta ambos componentes, sin embargo la de- terior de la pared posterior de la uretra proxi-
ficiencia intrínseca pura puede ser encontra- mal y del cuello vesical.
da en casos neurológicos, tales como mielo- Esto se aplica a todas las técnicas con ex-
meningoceles o como secuela del trauma de cepción ( teórica ) de los esfínteres artificiales.
cauda equina. Damos crédito a que la teoría de la REDE
Recientemente, el concepto de “sin ten- de Delancey sea una explicación adecuada del
sión” y la insistencia en relación al posiciona- porque en la IUE, se presenta un éxito qui-
miento en la uretra media, han sido muy dis- rúrgico en tantos procedimientos.
cutidos. Probablemente esta teoría se debería lla-
No obstante, hasta el momento, no hay mar “teoría unificadora de la incontinencia
evidencias que los slings sean sin tensión y urinaria de esfuerzo”. Esta teoría no se aplica
tampoco colocados en la uretra media. a los hombres, pues en este género el concep-
Lo indudablemente verdadero, es que casi to de la deficiencia esfinteriana intrínseca es
todos los urólogos y ginecólogos reconocen el mas relevante.
U R O G I N E C O L O G I A 101
Pensamos que la mayoría de los procedi- Procedimientos suburetrales
mientos funcionam de las dos maneras bási- transobturatorios
cas y nos gustaría proponer la siguiente clasi-
ficación: S Bilógicos (Stratasis, etc.).
102 U R O G I N E C O L O G I A
13 Técnica de Bologna
PAULO PALMA
HÉLIO F. RETTO
MARCELO THIEL
Figura 1a y 1b: Localización de la incisión vaginal y marcado previo Figura 2: El cuello uterino es traccionado para
para la obtención de los colgajos. realizar la incisión mediana.
U R O G I N E C O L O G I A 103
Figura 4a: Esquema de los
colgajos reparados por sus ex-
tremos.
Figura 4b: Aspecto quirúrgico
Figura 3: Se obtienen dos colgajos de mucosa a partir de la de los colgajos reparados por sus
incisión mediana. extremos.
104 U R O G I N E C O L O G I A
199 casos. Los factores de riesgo, asociados a LECTURA RECOMENDADA
la recidiva del cuadro, fueron: insuficiencia
esfinteriana intrínseca severa, con presión de 1. Bologna U. Surgical methods for the treatmen of stress
pérdida uretral menor de 30 cm de H2O y urinary incontinence. Minerva Ginecol 1973, 25(7):
413-8.
prolapsos voluminosos de la pared vaginal
2. Fritel X, Pigné A. Anterior repair using Bologna pro-
anterior. cedure: longterm results on stress urinary inconti-
nence. Int Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunt 2002,
COMENTARIOS 13(3): 176-81.
3. el Khader K, Guille F, Mhidia A, Ziade J, Patard JJ,
Esta operación se indica preferentemen- Lobel B. Bologna procedure in stress urinary inconti-
nence with stage III cystocele with or without vaginal
te cuando hay tejido vaginal disponible, de- hysterectomy). Prog Urol 1999, 9(1): 81-7.
mostrando ser un método efectivo en el tra- 4. Leach G E, Dmochowski R R, Appel R A, Blaivas J
tamiento de la IUE realizado por vía vagi- G, Hadley H R, Luber K M, Mostwin J L, O’Donnel
nal, con una tasa de cura de aproximada- P D, Roehrborn C G. Female stress urinary inconti-
mente 91 %. nence clinical guidelines panel summary report on
surgical management of female urinary stress inconti-
El principio quirúrgico consiste en una
nence. J Urol 1997, 158: 875-880.
intervención mixta, es decir, involucra las vías 5. Palma PCR, Riccetto CLZ, Dias Filho AC, Dambros
vaginal y abdominal, que corrige el cistocele M, Thiel M, Netto Jr. NR: Is anterior vaginal wall
y la IUE asociada. La tracción de los colgajos sling a good alternative for intrinsic sphincter insuffi-
reposiciona anatómicamente al cuello vesical ciency? Braz J Urol 2002, 28(4): 349-355.
y a la uretra proximal. 6. Pigné A, Latour FB, Keskes J, Laroussinie MP, Mag-
hioracos P, Marpeau L, Barrat J. Traitment des pro-
Aunque la colporrafia anterior es amplia- lapsus uro-génitux avec incontinence urinaire déffort
mente indicada en el tratamiento de la IUE par líntervention de Bologna. Reprod 1998, 17: 379-
asociada a cistocele, De Tayrac demostró la 386.
superioridad de los resultados clínicos de la 7. de Tayrac R, Salet-Lizee D, Vilet R: Comparison of
técnica de Bologna en esta condición. anterior colporrhaphy versus Bologna procedure in
women with genuine stress incontinence. Int Urogy-
necol J Pelvic Floor Dysfunct 2002,13(1): 36-9.
U R O G I N E C O L O G I A 105
14 Colposuspensión Retropúbica
HOMERO BRUSCHINI
VANDA LÓPEZ
INTRODUCCIÓN
106 U R O G I N E C O L O G I A
pasar las suturas vagi-
nales hacia la pared
anterior del abdomen.
Pereyra (1957) fue el
primero en publicar
esta técnica, que pos-
teriormente sufrió va-
rias modificaciones.
Figura 3. Colposuspensión según técnica de Burch. Con el dedo índice en la vagina, podemos Actualmente, la técni-
comprobar la penetración vaginal de la aguja en el momento en que se pasasn los puntos a nivel ca más utilizada es la
de Raz, siendo que el
propio autor le ha rea-
lizado varias modifica-
ciones. La ventaja de
esta vía en relación a la
suprapúbica es la ma-
yor facilidad en las pa-
cientes obesas y la po-
sibilidad de corrección
simultánea de los
Figura 4: Visión anatómica del ligamento de Cooper.
cistorectoceles.
nivel de la uretra media y los demás puntos La mayoría de estas cirugías comprende
se pasan lo más lateralmente posible a la ure- la realización de una incisión en forma de U
tra. Se utilizan suturas no absorbibles de tipo invertida, en la pared vaginal anterior, 1 cm
prolene o suturas absorbibles tipo vicryl. Es- distal al meato uretral externo, en dirección a
tos puntos posteriormente son aproximados la base de la vejiga. Se realiza la disección de
al ligamento ilio-pectíneo de Cooper (figura la pared vaginal anterior, liberando la uretra,
4). De esta forma, es posible elevar la unión prolongando la disección de manera roma
uretra – vesical, permitiendo que la presión hasta el espacio de Retzius (figura 6). Todas
intra-abdominal sea transmitida a esta región. las adherencias existentes a ambos lados del
Debe aplicarse la tensión suficiente en los cuello vesical deben ser liberadas. Al identifi-
nudos quirúrgicos sin comprimir la uretra. car el ligamento pubouretral, se realiza una
sutura helicoidal en el mismo, procurando no
b) Vía vaginal lesionar la uretra ni la vejiga, utilizando su-
La colporrafia anterior de Nelly es la tác-
nica más empleada por los ginecólogos.
La vía de acceso es a través de una inci-
sión vertical en la pared anterior de la vagin,
en forma de T, con exposición del cuello y la
base de la vejiga. Mediante puntos transver-
sales se realiza la plicatura de los tejidos pa-
rauretrales por debajo del complejo cervico –
uretral, pudiéndose resecar la pared vaginal
redundante (figura 5).
U R O G I N E C O L O G I A 107
siempre guiado por el dedo introducido en la
vagina a lo largo del trayecto (figura 7). La
maniobra se realiza a ambos lados y los extre-
mos de las suturas deben ser fijados sobre la
fascia anterior del recto (figura 8). Después
del pasaje de las agujas, debe realizarse una
cistoscopia para la correcta posición de los
puntos. En los procedimientos que se reali-
zan por vía vaginal, debe mantenerse un ta-
pón vaginal por 24 horas a fin de reducir el
Figura 6: Técnica de Raz. Se realiza una incisión en U inver- riesgo de sangramiento.
tida en la pared anterior de la vagina. Después se libera el
Con esta técnica, la disección del espacio
espacio periuretral, se introduce una tijera en dirección al
hombro homolateral del paciente. prevesical es menor, llevando por lo tanto a
un menor grado de fibrosis y de adherencias
quirúrgicas.
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA
108 U R O G I N E C O L O G I A
veniente es el tiempo quirúrgico, siendo la Después de la intervención quirúrgica,
principal ventaja de estas técnicas la mejor la vejiga necesita cierto tiempo para retomar
evaluación del grado de tensión aplicados a un patrón de contracción normal. Este tiem-
los hilos de sutura. po oscila entre 9 y 12 semanas, pudiendo
presentarse retención urinaria en este perío-
RESULTADOS do. De tal manera que es importante instruir
a la paciente sobre la posibilidad de autoca-
El porcentaje de cura con respecto a la teterismo en el postoperatorio.
técnica de Burch se sitúa alrededor del 90 %
a los 5 años, con una incidencia de 20 % de LECTURA RECOMENDADA
complicaciones, destacándose la obstrucción
infravesical y enteroceles altos, así como la 1. Appell RA.: The use of bone anchoring in the surgical
osteitis retropúbica que ocurre en el 0,5 al 5 management of female stress incontinence. World J
Urol. 1997; 15: 300-305.
% de los casos, limitando la indicación de
2. Blaivas JG; Jacobs BZ.: Pubovaginal fascial sling for
esta técnica. the treatment of complicated stress urinary inconti-
Las técnicas presentan índices de fracaso nence. J Urol. 1991; 145: 1214-1218.
que oscilan entre 10 al 50 % en función de la 3. Burch JC.: Urethrovaginal fixation to Cooper´s liga-
técnica usada, la selección de las pacientes y ment for correction of stress incontinence, cystocele
el tiempo de seguimiento. La colporrafia an- and prolapse. Am j Obstet Gynecol. 1961; 81: 281-
284.
terior de Kelly es la que ofrece los peores re- 4. Eriksen BC, Hagen B, Bik-Nes SH, Mone K, Miol-
sultados, con un índice de cura objetiva de nerod OK, Romslo I. Long-term effectiveness of the
38 al 50 %. Burch colposuspension in female urinary stress in-
Los casos de obstrucción significativa continence. Act. Obst. Gynaecol. Scand. 1990; 69:
postoperatoria pueden ocurrir por el exceso 51-54.
5. Galoway NTM, Davies N, Stephenson TP. The com-
de tensión en las suturas de suspensión, pu-
plications of colposuspension. Br J Urol. 1987; 60:
diendo llevar secundariamente a la inestabi- 122-124.
lidad vesical. La inestabilidad vesical de novo 6. Leach, GE; Appell, RA.: Percutaneus bladder neck
ocurre en un 3 al 10 % de las pacientes des- suspension. Urol Clin North Am. 1996; 23 (3): 511-
pués de la suspensión vesical. Las pacientes 516.
que sólo presentan síntomas de incontinencia 7. Marshall VF, Marchetti AA, Krantz KE.: The correc-
tion of stress incontinence by simple vesicourethral
urinaria de esfuerzo tienen menos probabili- suspension. Surg Gynecol Obstet 1949; 88: 509-18
dades de desarrollar la inestabilidad vesical. 8. Morley, R; Cumming, J; Birch, B.: Staple colpofixa-
Las causas más frecuentes de fracaso de tion: a new minimally invasive treatment for stress
las técnicas quirúrgicas para la corrección de incontinence. J. Urol. 1997; 157: 457-460.
la incontinencia urinaria de esfuerzo son: ele- 9. Ramírez, JC; Salinas, J; Silmi, A et al.: Technique of
simplified retropubic colpourethrocervicopexy in the
vación insuficiente del cuello vesical, falta de
treatment of genuine urinary stress incontinence in
aproximación y alineamiento de la uretra con women. Act Urol Esp. 1991; 15: 149-152.
la superficie posterior del pubis y la presen- 10. Raz S, Sussman EM, Erickson DB, Kenneth JB, Nitti
cia de uretra rígida no funcionante. VW. The Raz bladder neck suspension. Results in
Los estudios urodinámicos revelan que la 206 patients. J. Urol. 1992; 148: 845-850
paciente con incontinencia urinaria de esfuer- 11. Wise, B; Cardozo, L.: Urge incontinence and stress
incontinence. Curr Opin Obstet Gynecol. 1991; 3(4):
zo vacía la vejiga sin la necesidad de grandes 520-527.
contracciones del detrusor, pues la resisten-
cia uretral es menor.
U R O G I N E C O L O G I A 109
15 Sling de Pared Vaginal
DAVID CASTRO DIAZ
JORDI POSTIUS ROBERT
ANTONI VIÑAS CÉSPEDES
110 U R O G I N E C O L O G I A
En la técnica de Raz, la fascia endopél- El control a través de la cistoscopia per-
vica es desgarrada con dissección del espacio mite verificar si no hubo perforación de la
retropúbico, amplia mobilización de la ure- uretra o de la vejiga, luego, los hilos de poli-
tra y exposición de los ligamentos uretropél- propileno son arrastrados a la región supra-
vicos que son incluidos en la sutura. En la púbica (figura 4).
base del segmento retangular, la pared vaginal
es incidida lateralmente a la derecha y a la iz-
quierda formando un fragmento en “U” inver- Figuras 4: El control
tido, que es ampliamente movilizado de ma- cistoscópico es importante
nera que pueda cubrir el sling (figura 1 y 2). en la identificación de even-
tuales lesiones iatrogénicas
de la uretra y de la vejiga.
U R O G I N E C O L O G I A 111
RESULTADOS segura entre la marsupialización de un quiste
vaginal de inclusión y la recurrencia de la in-
Los slings vaginales han sido empleados continencia urinaria. Por lo tanto, esta com-
en diversas situaciones clínicas que incluyen plicación no debe ser vista como una contra-
la IOE de origen anatómico o asociada a defi- indicación para la realización de este proce-
ciencia esfinteriana intrínseca, con un índice dimiento.
de éxito entre 34,8 y 100% . Su propriedad La retención urinaria prolongada en el
de estabilización anatómica del cuello vesi- período posoperatorio es una de las intercu-
cal, probablemente, es responsable de los ín- rrencias más frecuentes. La ocurrencia de ur-
dices de cura del 92% y la resolución de la gencia posoperatoria parece ser un factor aso-
incontinencia por urgencia en el 75% de las ciado a insatisfacción de las pacientes, pero
pacientes con IOE asociada a inestabilidad casi siempre es bien controlada con el uso de
desencadenada por la maniobra de Valsalva. anticolinérgicos. Otras complicaciones inclu-
Pequeñas modificaciones se muestran también yen: infección de la herida quirúrgica; infec-
muy efectivas en el tratamiento del cistocele ción urinaria recurrente; prolapso pélvico;
con buenos resultados en el 95% de los casos. dolor suprapúbico persistente y extrusión de
los hilos de polipropileno.
COMENTARIOS
112 U R O G I N E C O L O G I A
16 Sling Pubovaginal Autólogo
HUMBERTO CHIANG. U ROLOGO, CLÍNICA LAS C ONDES, SANTIAGO, CHILE
FRANCISCO CHIANG. ALUMNO DE MEDICINA, UNIVERSIDAD DE LOS ANDES, SANTIAGO, CHILE.
U R O G I N E C O L O G I A 113
Combinando una disección roma y cor-
tante, la superficie inferior de la fascia es se-
parada del músculo. Antes de retirar la cinta,
cada extremo es fijado con una sutura no ab-
sorbible de monofilamento 2-0, en forma
horizontal continua, en ángulo recto respec-
to de la dirección de las fibras de la fascia (fi-
Figura 4: Incisión sobre el cuello vesical.
gura 2).
Etapa 3
Se coloca una pinza de Allis al centro del
labio craneal de la incisión vaginal. Se trac-
ciona la pinza de Allis y se diseca la cara pos-
terior de la pared vaginal con una tijera de
Metzenbaum, progresando en dirección cau-
dal exponiendo la superficie brillante que
Figura 2: Fijación lateral de la cinta con una sutura horizon- define el plano entre la pared vaginal y la su-
tal contínua perficie externa de la fascia endopélvica (figu-
ras 5 y 6).
Los extremos de la cinta son seccionados
aproximadamente 1 cm lateral a las suturas y
la banda es colocada en solución salina.
114 U R O G I N E C O L O G I A
gue manteniendo la disección por fuera de la ser cortante, requiriendo el uso de una tijera
fascia endopélvica y por debajo del epitelio de Metzenbaum, especialmente en el caso de
vaginal con la tijera de Metzenbaum apun- reoperación.
tando en dirección al hombro ipsilateral de
la paciente, hasta alcanzar el periósteo del Etapa 5:
pubis o ísqueo con la punta de la tijera (figu- El dedo índice es insertado nuevamente
ra 7). en la incisión vaginal, traccionando el cuello
vesical y la uretra proximal medialmente. La
punta del índice izquierdo es sentida por el
índice derecho, que se coloca por vía supra-
púbica debajo del borde inferior de la fascia
del recto (figura 9).
U R O G I N E C O L O G I A 115
dirección a la incisión abdominal. Se repite que fijan el sling, el cistoscopio se tracciona
este procedimiento en el lado opuesto. Así, inferiormente, en dirección a la mesa, man-
los extremos del sling son exteriorizados por teniéndolo paralelo. Esta maniobra impide
la incisión suprapúbica, formando una U que que se ejerza tensión sobre el sling. Las sutu-
se inicia en el músculo recto de un lado, pasa ras son atadas mientras todavía se ejerce trac-
por debajo del cuello vesical y alcanza la pa- ción con el cistoscopio, permitiendo que el
red abdominal del otro lado. sling se localice en su posición sin tensión
adicional. Después de que las suturas han sido
Etapa 7: atadas, usualmente es posible insertar 2 a 3
Se sugiere administrar 5 ml de índigo dedos entre la fascia del recto y éstas. Debe
carmín endovenoso y realizar cistoscopia para recordarse que la intención del sling es pro-
confirmar que no se ha dañado la uretra, el veer un plano resistente contra el cual se com-
cuello vesical, la vejiga o los uréteres. Se in- prime a la uretra durante los aumentos de la
serta un catéter suprapúbico 14F por vía per- presión intrabdominal y no la colocación del
cutánea y se confirma su posición mediante cuello vesical en una “posición retropúbica
cistoscopia para asegurarse de que se encuen- más elevada”, como se describía en el pasado.
tra lejos del trígono. Al final de la cirugía se inserta una gasa
vaginal.
Etapa 8:
Se cierra la incisión vaginal con sutura REPARACIÓN SIMULTÁNEA DE CISTOCELE:
continua de material absorbible, antes de la
fijación del sling. Posteriormente se cierra la Si la cirugía de sling pubovaginal se rea-
fascia del recto con sutura absorbible 2-0 con- liza concomitantemente con la corrección de
tinua. un cistocele, se coloca el sling a través de una
Las dos suturas largas localizadas en los incisión transversa levemente curva sobre el
extremos de la cinta de aponeurosis se atan cuello vesical, independiente, como fue des-
una a la otra en la línea media sobre la fascia crito anteriormente y esta incisión es sutura-
del recto, fijando el sling sin tensión alguna. da antes de realizar una nueva incisión verti-
cal separada para la corrección del cistocele.
Creemos que esta modificación evita el pro-
bable desplazamiento del sling y disminuye
la fibrosis que se forma sobre el mismo, impi-
diendo que el tejido cicatrizal lleve a dismi-
nución de la elasticidad, determinando un
aumento de la compresión sobre la uretra.
Figura 11: Aspecto final del sling, fijado sin tensión.
CUIDADOS POST OPERATORIOS:
La tensión excesiva sobre el sling es cau- La gasa vaginal es retirada al día siguien-
sa directa de una de las complicaciones más te de la cirugía. Se ocluye el catéter de cistos-
frecuentes de esta cirugía: retención urinaria tomía uno a tres días después de la cirugía. Si
y urge-incontinencia. Se toman varias precau- la paciente orina satisfactoriamente y no pre-
ciones para evitar la tensión excesiva sobre el senta residuo post miccional elevado, se reti-
sling. Primero, se introduce un cistoscopio ra el catéter suprapúbico. En caso contrario,
en la vejiga, manteniendo el instrumento pa- se mantiene el catéter suprapúbico y se reali-
ralelo a la mesa quirúrgica. En este momen- zan nuevos intentos miccionales posteriores.
to, cuando se ejerce tracción en las suturas Si la paciente no consigue micción espontá-
116 U R O G I N E C O L O G I A
nea, se puede proceder a iniciar un programa han desplazado a este procedimiento, deján-
de cateterismo intermitente. dolo reservado para casos seleccionados. Debe
considerarse sin embargo que el seguimiento
RESULTADOS de estas nuevas técnicas quirúrgicas es aún
breve.
Eficacia:
Dos estudios meta-analíticos resumen la
literatura hasta 1994. Jarvis encontró tasas de
éxito de 93,3% y 86,1% para la operación
de sling por incontinencia urinaria de esfuer-
zo primaria y recidivada, respectivamente.
Este autor concluye que el sling “puede ser el
procedimiento de mayor éxito para tratar la
incontinencia urinaria de esfuerzo, tanto pri-
maria como recurrente”. Similarmente el LECTURAS RECOMENDADAS
American Urological Association Female Stress
Urinary Incontinence Clinical Guidelines Pa- 1. Blaivas JG, Olsson CA: Stress incontinence: Classifica-
nel en un meta análisis de estudios publica- tion and surgical approach. J. Urol. 1988, 139:727-
731.
dos hasta enero de 1994, encontró tasas de
2. Blaivas JG, Jacobs BZ: Pubovaginal sling in the treat-
éxito de 83% para la operación de sling. El ment of complicated stress incontinence. J. Urol. 1991
panel concluyó que las suspensiones retropú- 145:1214-1218.
bicas y las técnicas de sling son los procedi- 3. Chaikin DC, Rosenthal J, Blaivas JG: Pubovaginal
mientos más eficaces en un seguimiento a lar- fascial sling for all types of stress urinary incontinence:
go plazo. Haab et al., en una revisión de pu- long-term analysis. J. Urol. 1998, 160:1312-1316.
4. Cross CA, Cespedes RD, McGuire EJ: Our experience
blicaciones entre 1975 y 1995, encontró ta- with pubovaginal slings in patients with stress urinary
sas de éxito que van desde un 73% hasta un incontinence. J. Urol. 1998, 159:1195-1198.
100% con la utilización de la técnica de sling 5. Ghoniem GM, Shaaban A: Sub-urethral slings for treat-
en el tratamiento de la deficiencia esfinteria- ment of stress urinary incontinence. Int. Urogynecol. J.
na intrínseca. Recientemente se han publica- 1994, 5:228-239.
6. Haab F, Zimmern PE, Leach GE: Female stress urinary
do nuevas revisiones. Algunas de ellas se en-
incontinence due to intrinsic sphincter deficiency: recog-
cuentran mencionadas en las lecturas reco- nition and management. J. Urol. 1996, 156:3-17.
mendadas. 7. Leach GE, Dmochowski RR, Appell RA, Blaivas JG,
Hadley HR, Lzuber KM, Mostwin JL, O’Donnell
COMENTARIOS PD, Roehrborn CG: Female stress urinary incontinence
clinical guidelines panel summary report on surgical ma-
nagement of female stress urinary incontinence. J. Urol.
El sling pubovaginal es un tratamiento 1997, 158:875-880.
efectivo y de larga duración para todos los ti- 8. McGuire EJ, Lytton B: Pubovaginal sling procedure
pos de incontinencia de esfuerzo. El procedi- for stress incontinence. J. Urol. 1978, 119:82-84.
miento puede ser reproducido con una mor- 9. Deval B, El Houari Y, Rafii A, Levardon M: Pubo
bilidad mínima. La retención urinaria post vaginal and sub urethral slings: review. J Gynecol Obs-
tet Biol Reprod (Paris). 2002 Apr; 31(2 Pt 1):131-
operatoria es mínima cuando el sling es fija-
43.
do sin tensión. La urge incontinencia persis- 10. Govier FE, Kobashi K.: Pubovaginal slings: a review of
tente o desencadenada luego de la cirugía si- the technical variables. Curr Opin Urol. 2001
gue siendo un problema, sobre el cual el pa- Jul;11(4):405-10.
ciente debe ser advertido en el pre operatorio. 11. Sarver R, Govier FE.: Pubovaginal slings: past, present
Los resultados actualmente obtenidos con and future. Int Urogynecol J Pelvic Floor Dys-
funct.1997;8(6):358-68.
los sling sintéticos mínimamente invasivos,
U R O G I N E C O L O G I A 117
T.V.T.
17 Tension-free Vaginal Tape
LUIS CARICOTE - A RIEL KAUFMAN
UNIDAD DE VÍDEO-URODINÁMICA, INCONTINENCIA URINARIA Y NEURO-UROLOGÍA
SERVICIO DE UROLOGÍA. HOSPITAL DE CLÍNICAS CARACAS. CARACAS, VENEZUELA
118 U R O G I N E C O L O G I A
exitosos con el TVT hán sido reportados has- En nuestra práctica, la guía para hacer
ta en un 75% a 85% luego de 7 años de se- dichas incisiones es palpar los espacios parau-
guimiento. retrales con el índice de una mano y contra-
poner el de la otra en el abdômen, cerca del
TECNICA QUIRURGICA pubis, de forma tal de seleccionar el sitio de
la incisión em el área donde ambos dedos ín-
Preparación y anestesia dices se encuentran. Esta maniobra facilita
incluso la forma de orientación y penetración
Luego de haber seleccionado la paciente de las agujas. La otra incisión deberá realizar-
de acuerdo a criterios clínicos y urodinámi- se en la mucosa vaginal, en la línea media a
cos, el procedimiento es realizado con la pa- un centrímetro por debajo del meato uretral
ciente en posición de litotomía y bajo blo- y de una longitud de aproximadamente de
queo espinal o con anestesia local e intrave- 1-1,5 cms. Luego de realizar esta incisión y
nosa, en condiciones ideales. La anestesia ge- con ayuda de una tijera de Metzenbaum, la
neral inhalatoria debería ser evitada hasta lo pared vaginal es disecada en dirección de la
último, ya que el ajuste de la cinta no contará rama ascendente del isquion, sin perforar el
con la colaboración de la paciente. Se prefiere diafragma urogenital, esto se debe hacer a
la anestesia peridural ya que con esta se logra ambos lado de la uretra. La finalidad de esta
mantener el tono muscular del piso pélvico. maniobra es la de crear un tunel suficiente
Para la anestesia local se utiliza 20 ml de bu- para la introducción de las agujas del TVT
pivacaína a 1% con adrenalina, diluída en 40 figura 3).
ml de solución fisiológica de NaCl 0,9 %.
Esta solución se aplica en las incisiones de la
piel del abdomen, en el trayecto a ser recorri-
do por las agujas de introducción del TVT y
en la vagina.
Detalles de la técnica
Deben ser realizadas dos incisiones pe-
queñas transversas de 1 cm, a ambos lados de
la línea media y junto al borde superior del
pubis, con una distancia aproximada entre
ellas de 5 cms. Dichas incisiones servirán
como referencias anatómicas , por donde de- Figura 3. Incisión y disección vaginal.
berán ser exteriorizadas las agujas de intro-
ducción del TVT (figura 2). Posteriormente se vacía la vejiga a través
de una sonda uretrovesical calibre 18 French
la cual se retira y se reintroduce luego de in-
sertar en la misma el mandril recto metálico
que permitirá poder desviar el cuello vesical
al lado contrario de la introducción de la aguja
del TVT. De esta forma se conecta la aguja a
la manopla metálica y se comienza la intro-
ducción de la misma para perforar el espacio
parauretral, espacio de Retzius y atravesar el
Figura 2. Incisiones diafragma urogenital y finalmente la fascia en-
en el abdomen. dopélvica. Para lograr esto la aguja debe apo-
U R O G I N E C O L O G I A 119
yarse en una mano y pasar de un movimiento a la piel y las incisiones abdominales y vagi-
horizontal a una rotación hacia arriba en di- nales son cerradas de la manera convencional
rección de las incisiones de la piel (figura 4). (figuras 5).
Luego de este paso es imperativo consta-
120 U R O G I N E C O L O G I A
Rehacer los cuadros
U R O G I N E C O L O G I A 121
CONSIDERACIONES FINALES LECTURA CONSULTADA
122 U R O G I N E C O L O G I A
SPARC (Supra Pubic Arc)
18 Sistema de Cincha
PAULO PALMA
HUGO DÁVILA
CARLOS CALVOSA
TÉCNICA QUIRÚRGICA
U R O G I N E C O L O G I A 123
A B C
Figura 2a : La aguja se introduce desde la región suprapúbica hasta la incisión vaginal, a través de la llamada “Zona de
Seguridad” delimitada por la línea azul.
Figura 2b: Detalles del paso de la aguja por la región suprapúbica.
Figura 2c: Aspecto de las agujas en la incisión vaginal. Después de este paso debe realizarse la cistoscopia.
Figura 3: La malla de SPARC se engancha al extremo inferior de la aguja y debe traccionarse bilateralmente
a través del espacio retropúbico, hasta ser exteriorizada por las incisiones abdominales.
124 U R O G I N E C O L O G I A
hubo lesiones vasculares o viscerales. Entre las LECTURA RECOMENDADA
complicaciones menores, se observaron sín-
tomas irritativos transitorios y dehiscencia de 1. Kobashi KC, Govier FE. Management of vaginal ero-
la pared vaginal, los cuales fueron tratados en sion of polypropylene mesh slings.:J Urol 2003
Jun;169(6):2242-3
forma conservadora.
2. McGuire E. J.: Editorial: sling procedures for incon-
El primer estudio multicéntrico de CAU, tinence. J. Urol. 2002, 168:2069.
fue realizado con SPARC, e incluyó 30 pa- 3. Noris JP, Boslin DS, Staskin DR. Use of synthetic ma-
cientes, seguidas por 1 año. terial in sling surgery: a minimally invasive approach. J
Endourol, 1996, 3: 227-230.
COMENTARIO 4. Palma PCR, Davila H, Calvosa C, Kaufmann A ,
Dambros M, Fraga R.: Sparc (Supra Pubic Arc): Estu-
do Multicentrico Da Confederação Americana De
El SPARC (Supra Pubic Arc) presenta Urologia. Int Braz J Urol, 2003 (A) 786.
como ventajas, un conjunto de fácil manejo, 5. Petros, P, Ulmsten U. An integral theory and its method
con agujas finas, no es necesario el cateteris- for the diagnosis and management of female urinary in-
mo vesical en caso de perforación de vejiga continence. Scand. J. Urol. Nephrol. 1993, 153: 1-93.
evidenciada transoperatoriamente. Además de
esto, la familiaridad de los cirujanos con las
suspensiones endoscópicas asociada a la posi-
bilidad de una única cistoscopia tornan el pro-
cedimiento en atractivo, principalmente en
función de su eficacia y seguridad.
U R O G I N E C O L O G I A 125
Stratasis TF
19 (Tension-Free)
TOMAS ROSENBAUM
MIRIAM DAMBROS
JUAN MANUEL ARISTIZÁBAL
INTRODUCCION
126 U R O G I N E C O L O G I A
sentar ventajas particularmente en pacientes
con compromiso del tropismo vaginal, como
en aquellas con antecedentes de radioterapia
pélvica o con hipoestrogenismo acentuado,
aunque esta teoría aun amerita la comproba-
ción a través de estudios prospectivos.
TÉCNICA QUIRÚRGICA
U R O G I N E C O L O G I A 127
retropúbico hasta la región suprapúbica (fi- A B
gura 7a y 7b). El ajuste intraoperatorio de la
tensión se realiza tomando la precaución de
mantener la tijera de Metzenbaum entre la
RESULTADOS
El grupo de uroginecología de UNI- Figura 10: La incisión vaginal se sutura con hilo absorbible 3
– 0.
CAMP presentó su casúistica con 50 pacien-
tes portadores de IUE, cuya edad media fue
de 52 años. En esta serie 64 % de las pacien- COMENTARIOS
tes presentaron por lo menos un procedimien-
to previo fracasado para el tratamiento de la Este biomaterial, representa un avance
incontinencia urinaria de esfuerzo. La evalua- tecnológico, pues asocia biocompatibilidad y
ción urodin´mica demostró incontinencia uri- remodelación inteligente. Esto es un factor
naria tipo III en 54 % de las pacientes. El importante, pues la orientación de las fibras
128 U R O G I N E C O L O G I A
de colágeno se hará de manera tal que confie- ginal absorvível. Experiência inical. J. Bras. Ginec.
ra soporte suburetral adecuado. 1996, 106(9):335-339.
4. Palma PCR, Vidal B, Ricceto CLZ, Herrmann V,
Es una opción atractiva para los ciruja-
Netto Jr. N: The absorbable collagen sling for stress
nos que prefieren material absorbible, ya que urinary incontinence. J. Endourol. 1997 (suppl),
el riesgo de erosión, extrusión y complicacio- 11:p77.
nes tardías queda eliminado. 5. Palma PCR, Dambros M, Riccetto CLZ, Hermann
V, Netto Jr., N R : Pubovaginal sling using the porci-
LECTURA RECOMENDADA ne small intestine submucosa for stress urinary incon-
tinence. [Link]. 2001, 27:483-488.
6. Palma PCR, Riccetto CLZ, Herrmann V, Thiel M,
1. Noris JP, Boslin DS, Staskin DR – Use of synthetic Dambrós M, netto Jr., NR: Sabre: Experiencia inicial
material in sling surgery: a minimally invasive appro- com um novo modelo sling sintético autofixável e
ach. J Endourol, 1996, 3: 227-230. absorvível, para o tratamento da incontinência uriná-
2. Palma P, Riccetto C, Herrmann V, Dambros M, Mes- ria de esforço feminina. Urodinâmica & uroginecolo-
quita R, NettoJr. NR: Tendinous vaginal Support gia, 2002;5(1):14-20.
(T.V.S.) using the porcine small intestine submucosa 7. Palma PCR, Marques PC, Vidal BC, Riccetto CLZ,
(SIS):A promising anatomical approach for urinary Dambros M, Netto NRJr. : Histological alterations
stress incontinence. [Link]. 2001, 165(A):90 resulting from subcutaneous implant of collagen and
3. Palma PCR, Vidal B, Riccetto CLZ, Herrmann V, autologous aponeurotic fascia: A comparative study
Netto Jr. N : A propósito de um novo “sling” pubova- in dogs. Braz J. Urol. 2001, 27(2):171-177.
U R O G I N E C O L O G I A 129
20 Sling distal artesanal
LARISSA RODRÍGUEZ
SHLOMO RAZ
NANCY B. ITANO
INTRODUCCIÓN
130 U R O G I N E C O L O G I A
llas pacientes con cistocele, rectocele, entero-
cele o desgarro perineal, la corrección de es-
tos defectos puede realizarse al final.
U R O G I N E C O L O G I A 131
urgencia “de-novo”. 15 % de todas las pa- ría de los síntomas. Actualmente, no se em-
cientes describieron episodios diarios de in- plea la cistostomía de rutina, sin embargo, el
continencia (incontinencia urinaria de urgen- autor presenta justificaciones para su uso,
cia, incontinencia de esfuerzo). El índice glo- como: cirugías pélvicas reconstructivas y en
bal de calidad de vida fue de 1,7 (SD 0,3), pacientes que enfrentan largos viajes de vuel-
con un buen índice de satisfacción en 82 %. ta a su hogar y que corren el riesgo de obs-
Hubo un caso de erosión vaginal que fue tra- trucción, pues se les realiza el procedimiento
tado con escisión vaginal local sin secuelas. ambulatorio y egresan el mismo día de la ci-
No hubo casos de obstrucción que amerita- rugía. La cistostomía puede ser sustituida por
ran uretrolisis o cateterismo vesical intermi- una sonda de Foley que se retira al día siguien-
tente. No ocurrió ninguna perforación vesi- te, con medición del residuo urinario poste-
cal, fístula vesico- vaginal o extrusión de la rior a la micción.
cincha hacia la vejiga.
LITERATURA RECOMENDADA.
COMENTARIOS
1. Rodríguez LV, Raz S. Polypropylene sling for the treat-
Esta es una alternativa atractiva en lo que ment of stress urinary incontinence. Urology 2001,
58:783-786
respecta al costo. Puesto que el mismo es de
2. Ward K, Hilton P. Prospective multicentre randomi-
15$, mucho más barato que las demás cin- zed trial of tension-free vaginal tape and colposus-
chas de polipropileno. En el pasado, las cin- pension as primary treatment for stress incontinence.
chas antólogas se colocaban a nivel del cuello BMJ 2002, 67: 23-25.
vesical, con un índice de obstrucción del 2 – 3. Palma PCR, Ikari O, Dancona CAL, Netto Jr., NR:
12 %, no existiendo actualmente esta com- Alça pubovaginal sintética no tratamento da incon-
tinência urinaria de esforço. J Braz Urol 1992, 18:202-
plicación, por tratarse de cinchas libres de 204.
tensión. La cura se alcanzó en un 70 % de las 4. Almeida FG, Rodríguez LV, Raz SC: Polypropylene
pacientes, con más de 80 % refiriendo mejo- distal urethral sling for treatment of female stress uri-
nary incontinence. Braz J Urol 2002 28: 254-258.
132 U R O G I N E C O L O G I A
Slings Transobturatrizes,
21 mucho más que otra técnica
PAULO PALMA, PROFESOR ASOCIADO DE UROLOGÍA. DISCIPLINA DE UROLOGÍA. UNICAMP, CAMPINAS, BRASIL
ALEJANDRO TARAZONA R., URÓLOGO. UNIVERSIDAD EL BOSQUE. BOGOTÁ, COLOMBIA
U R O G I N E C O L O G I A 133
ciona de tal forma que el extremo se localiza ALTERNATIVAS SINTÉTICAS
subcutáneo. El territorio quirúrgico y la téc-
nica permiten que este procedimiento se rea- Monarc
lice sin requerir control endoscópico. Las in- Constituido por una faja de polipropile-
cisiones se suturan en forma convencional. La no protegida por una capa plástica y encajes
sonda se retira tempranamente, durante el en sus extremos, es localizado mediante agu-
postoperatorio, midiendo el residuo postmic- jas helicoidales, logrando un implante que
cional. refuerza la fascia de Hammock, sin perforar
la fascia endopélvica (Subfascial Hammock).
Stratasis Tus
Compuesto por una matriz extracelular
de colágeno acelular, de bajo potencial anti-
génico. Está diseñado en forma de faja de 15
cm de longitud y 2 mm de grosor. Para su
implantación requiere ser hidratado durante
al cirugía, por contar con una forma liofiliza-
Figura 2. Detalle del paso del asta del Safyre T
da. Sus características permiten una rápida
FUNDAMENTOS ANATÓMICOS incorporación del mismo al huésped gracias
a factores de crecimiento tisular.
La corrección del soporte uretral en esta
técnica, está basado en la restitución del liga-
mento uretropélvico (eje horizontal) (figura
3), mediante un abordaje a través del fora- c
men obturador, distante de las estructuras vas- a
culares, mediante el movimiento técnico de b
las agujas. d
d
c
Figura 4. Relación de las estructuras vasculares con el tra- Detalles de las agujas empleadas en la técnica transobturatoria.
yecto de la aguja. a. Safyre T, b. Monarc, c. Stratasis, d. IVS transobturatoprio.
134 U R O G I N E C O L O G I A
Es así como el Stratasis genera una faja Safyre T
de tejido conjuntivo que constituye el nuevo Una alternativa libre de tensión que ofrece
soporte uretral. Esto lo hace teóricamente la ventaja del reajuste en los casos
atractivo para pacientes con alteración del tro- en los que se requiera el mismo. La im-
fismo vaginal, en pacientes con irradiación plantación obedece a la técnica tradicional
pélvica o con hipoestrogenismo acentuado. mediante agujas que poseen la angulación
Para implantar este elemento se requiere diseñada para avanzar desde el pliegue ingui-
de una aguja especialmente diseñada en for- nofemoral hasta el espacio parauretral ( Fig 6
ma de gancho, bajo la técnica descrita para ). El reajuste se logra bajo anestesia local
las diferentes alternativas (Fig.7a) generando tracción sobre las astas del
sling incrementando así la tensión (Fig.7b) o
IVS transobturatorio incidiendo sobre la pared vaginal para dismi-
Ajustado a los principios de la teoría in- nuirla, mediante tracción en sentido contra-
tegral de Petros, el IVS utiliza filamentos para rio.
la creación de neo ligamentos y de un nuevo
soporte uretral medio. Está constituido por b
una malla de a
Polipropileno multifilamentar, de carac-
terísticas biocompatibles que le permiten su
fijación a las estructuras anatómicas (figura
5). El procedimiento puede ser realizado bajo
anestesia local en un procedimiento ambula-
torio, sin necesidad de ajuste por valsalva in-
traoperatoria.
Figura 7. a. Ajuste Safyre T. , b. Anestesia local
DISCUSIÓN
U R O G I N E C O L O G I A 135
rrección fallida, una tasa de cura de 92.5 % y REFERENCIAS
de 7.5 % de falla, este porcentaje se redujo a
2.5% después del reajuste. No se presenta- 1. McGuire EJ, Fitzpatrick CC, Wan J, Bloom D, San-
ron casos de retención urinaria ni lesiones. vordenker J, Ritchey M, Gormemley EA – Clinical
assessment of uretral sphincter function. J Urol, 1993,
Este abordaje se convierte así, en un pro-
150:1452-4.
cedimiento mínimamente invasivo, seguro y 2. Noris JP, Boslin DS, Staskin DR – Use of synthetic
de fácil reproducción. Al no requerir control material in sling surgery: a minimally invasive appro-
cistoscópico reduce el tiempo quirúrgico y ach. J Endourol, 1996, 3: 227-230.
facilita su implementación. Es una buena 3. Low J. Management of severe anatomic deficient of
opción para el manejo de los casos en los que uretral sphincter function by a combined procedure
with fascia lata sling. Am J Obstet Gynecol, 1995,
se presentó falla después de un abordaje pu- 151:224-27.
bovaginal, pacientes obesas o con hipocon- 4. Delorme E – La bandellette trans-obturatrice: un
tractilidad del detrusor. procede mini-invasif pour traiter l’incontinence uri-
naire d’effort de la femme. Progrès en Urologie, 2001,
11:1306-13.
5. Palma PCR, Fraga R : Sling Transobturatório Reajus-
tável: Uma abordagem promissora na Incontinência
Urinária de esforço. Urologia Contemporânea,2002,
4:146-148.
6 Palma PCR, Riccetto CLZ, Fraga R, Dambros M,
Thiel M, Netto, N R, Jr.: Uma nova classificação
para os slings minimamente invasivos. Urologia Pa-
namericana, 2003, 15:36-37
136 U R O G I N E C O L O G I A
[Link]
22 Cinta transobturadora
EMMANUEL DELORME
U R O G I N E C O L O G I A 137
La elección del polipropileno como ma- ser identificada y protegida por el dedo del
terial, fue debido a su conocida biocompati- cirujano a la hora del pasaje de la aguja y el
bilidad. La elasticidad excesiva del filamento pediculo pudendo, especialmente su ramo ter-
de polipropileno cuando trenzado le da al alza minal, el nervio dorsal del clítoris (figura 2).
una mayor elasticidad (aproximadamente Este nervio sigue a la cara interna del
30%). Entretanto, la elasticidad excesiva tor- ramo isquiopúbico , en dirección al pubis. A
na incierta la regulación de la posición del la hora del pasaje de la aguja transobturadora
alza en relación a la uretra. La grande elastici- de la piel para la incisión vaginal, el ramo óseo
dad aumenta el riesgo de migración del sling protege al nervio. Cuando el pasaje de la agu-
para el cuello de la vejiga. La fibrosis genera- ja es hecha de la vagina para el foramen, el
da por el material tiene una elasticidad me- nervio puede ser lesionado (figura 2).
nor que 5%. En la opción por material con
menos de 10% de elasticidad, el objetivo es
facilitar el pasaje del sling por los tejidos y
posicionarlo con mayor precisión , sin riesgo
de migración.
El análisis retrospectivo , comparando
slings retropúbicos y transobturadores, fue
realizado en tres grupos de 40 pacientes, uno
con un sling retropúbico (TVT) y los dos con
slings transobturadores (OBTAPE), apenas
modificando la posición de la paciente para
regular el alza. Estos tres grupos fueron opera-
dos por el mismo cirujano. Los primeros re-
sultados evidencian riesgo menor de disuria Figura 2. Detalles de la anatomía del foramen y el canal
luego del uso de los slings transobturadores. obturador. Observar que la parte superior sobre el músculo
elevador del ano es pélvica.
BASES ANATÓMICAS
TÉCNICA QUIRÚRGICA
El foramen obturador, de la región ex-
terna para la interna, esta constituido por los Material
músculos aductor medial, obturador La aguja tiene una curvatura adecuada,
externo,la membrana obturadora y el mús- con un orificio en la extremidad, lo que per-
culo obturador interno. La cara interna es mite que ella sea introducida por el foramen
dividida horizontalmente en dos partes por obturador y traiga el sling para la región pe-
el músculo elevador del ano. La parte supe- rineal. Tanto la aguja helicoidal como la cur-
rior, sobre el elevador, es pélvica. Ella contie- va, pueden ser utilizadas (figura 3a y 3b).
ne, a nivel del ángulo superoexterno , el canal
obturador. A este nivel, el foramen obturador A B
esta localizado cerca de la vejiga que descansa
sobre el músculo elevador del ano. La parte
inferior del foramen obturador se encuentra
por debajo de la inserción obturadora del
músculo elevador del ano. En estos niveles
perineales, solamente dos estructuras anató-
micas representan un potencial riesgo a la
Figura 3ª y 3b. Agujas helicoidales y curvas pueden ser
hora de colocar el sling: la uretra, que debe usadas de acuerdo con la preferencia del cirujano.
138 U R O G I N E C O L O G I A
Nosotros utilizamos el sling de polipropile- trás del ramo isquiopúbico, manteniendo el
no OBTAPE.
La paciente es colocada en posición de
litotomía, idealmente con los calcáneos en la
línea de los glúteos.
Es posible usar todas las modalidades de
anestesia, pues el ajuste de la posición del sling
no requiere el envolvimiento de la paciente.
Se realiza cateterismo vesical para vaciar
la vejiga e identificar la uretra y el cuello de la
vejiga. La incisión uretral debe ser suficiente
Figura 5. La aguja debe ser introducida a partir de la incisión
para la introducción del dedo indicador del cutánea orientada por el dedo del cirujano a través de la
cirujano. A partir de esta incisión, se realiza incisión vaginal.
una disección para-uretral bilateral, en direc-
ción al ramo isquiopúbico. La disección debe contacto óseo. El dedo indicador del ciruja-
ser localizada en el plano anatómico entre la no debe ser mantenido en la incisión, con-
fascia de Halban y la uretra y no muy super- trolando el pasaje de la aguja, protegiendo la
ficial, para disminuir los riesgos de extrusión uretra medialmente y separando las paredes
y para que el alza no sea palpada en la pared vaginales, impidiendo que sean transfijadas.
vaginal luego de la cicatrización. Posteriormente, es prudente controlar
Luego se realizan punciones cutáneas , visualmente la vagina evitando problemas de
bilaterales, 15 mm externamente al ramo is- transfijación inadvertida.
quiopúbico a nivel de una línea horizontal El próximo paso es acoplar la extremi-
que pasa por el clítoris (figura 4). dad del sling a la aguja.
Algunos puntos son importantes en el
momento de regular la posición del alza: re-
ducir el riesgo de compresión uretral, pues es
causa de disuria. Dejar un espacio visible en-
tre el alza y la uretra (figura 6).
U R O G I N E C O L O G I A 139
rior deseado con el sling horizontalizado (fi- con la protección digital, en un movimiento
gura 7). circular, el riesgo de lesión inexiste, descartan-
do la cistoscopia como procedimiento auxiliar.
Treinta y dos pacientes tienen seguimien-
to superior a 12 meses. Todas fueron opera-
das por el mismo cirujano y evaluadas por
dos médicos en la ausencia deste. La eficacia
fue de 90%. En el registro de las 183 pacien-
tes, la eficiencia para las paciente que tienen
mas de un año de seguimiento (n=79) es de
81%.
Figura 7: Repre-
sentación esque- CONCLUSIÓN
mática del aspec-
to final del TOT.
El tratamiento de la incontinencia uri-
Las incisiones cutáneas son cerradas lue- naria de esfuerzo de la mujer a través de los
go de sección del exceso de la faja del sling. slings transobturadores parece interesante,
La incisión vaginal es suturada de la manera principalmente por su simplicidad técnica y
habitual, no siendo necesario la colocación de baja morbilidad. Los resultados presentados
tampón vaginal. a medio plazo son comparables a los slings
retropúbicos y la tasa de retención posopera-
Seguimiento toria y disuria es menos importante.
La sonda vesical es retirada al día siguiente El alza, a través de su posición, reprodu-
o al final de la cirugía. Dentro de las orienta- ce un real apoyo uretral, y no una suspensión
ciones postoperatorias se destacan la reduc- ( como el alza retropúbica). Este concepto de
ción de la actividad física durante 15 días y la apoyo, junto con el uso de material adecua-
abstinencia sexual durante un mes. do, ofrece la ventaja de facilitar la regulación
de la tensión del sling a la hora de su implan-
RESULTADOS tación.
La indicación de esa abordaje quirúrgica
Nuestra estadística personal consiste en puede ser también aplicada para el tratamien-
256 pacientes. El tiempo quirúrgico medio to de enfermedades pélvicas: la fijación libre
fue de 15 minutos. Hubo dos incidentes qui- de tensión de las mallas infravesicales en el
rúrgicos ( una perforación vaginal lateral y una tratamiento de las cistoceles y el tratamiento
lesión uretral que ocurrió en el momento de de la incontinencia masculina por slings su-
la tracción del alza del sling). Estos dos inci- buretrales. Estas posibilidades , necesitan de
dentes no modificaron el curso de la inter- mayores investigaciones anatómicas y clínicas.
vención y no alteraron los resultados. No
hubo accidentes viscerales, vasculares o neu- COMENTARIOS
rológicos.
En un articulo publicado con 183 pa- Las retenciones urinarias postoperatorias
cientes, la tasa de complicación global es de inmediatas son de 3,8% en el seguimiento
2,2%, sin complicaciones hemorrágicas impor- de 183 pacientes. En un estudio comparati-
tantes, lesión nerviosa, vascular o intestinal. vo de T.O.T con TVT, hubo reducción signi-
La posibilidad de lesión de vejiga esta ficativa de las retenciones postoperatorias con
relacionada con el manejo de la aguja. Cuan- el T.O.T
do esta pasa próxima al ramo isquiopúbico Las retenciones urinarias parecen estar
140 U R O G I N E C O L O G I A
relacionadas con el tipo de alza y la técnica LECTURA RECOMENDADA
operatoria. Este hecho se basa en la compara-
ción de tres grupos de pacientes. El grupo de 1. Bloom and Fawcett – Textbook of Histology. 12th ed.
alza retropúbica del tipo TVT ( elasticidad Chapman&Hall 1994
2. Delorme, E. La bandelette trans-obturatrice: un pro-
30%) presento un aumento del número de
cede mini-invasif
retenciones e disuria pos-operatoria. La posi- Pour traiter l’incontinence urinaire d’effort de la femme.
ción de proclive a la hora de ajustar el alza Progrés en Urologie (2001), 11, 1306-1313.
parece reducir los cuadros de retención sin 3. Delorme, E; Droupy, S; De Tayrac, R; Delmas, V.
alterar el resultado inicial en la continencia Trans-obturator tape
(figuras 8a,8b y 9). ( Uratape ), a new minimally invasive treatment for fema-
le stress incontinence. European Urology (2004),45 ,
La comparación de las flujometrias antes 203-207
y después del T.O.T muestra una reducción 4. Delams, V. La bandelette trans-obturatrice Uratape
del flujo máximo, sin que ningún valor sea dans le traitement de l’incontinence urinaire d’effort
menos que 15 ml/s. Los residuos posmiccio- de la femme: mécanisme d’action. AFU 2002
nales y el tiempo total de la micción no se 5. Falconer, C; Soderberg, Blomgren, B and Ulmsten,
U. Influence of different sling materials on connecti-
modificaron. En otro estudio en cual se com-
ve tissue metabolism in stress urinary incontinent wo-
paro T.O.T con TVT , la tasa de problemas men. Int Urogynecol J 2001 (suppl 2): S19-S23
miccionales fue de 16,7% y verificada con el 6. Kerdiles; Baudry; Rouxel; Pommereuil. Le pontage
T.O.T, contra 22,6% con el TVT, en un año par le trou obturateur dans la chirurgie artérielle res-
de seguimiento. tauratrice des menbres inférieurs. Annales de chi, tho,
En relación a la urge-incontinencia de cardio-vasc. 1974, 13: (4), 335-341.
7. Novak, F. Technique opératoire gynécologique: des-
novo, las tasas varían de 5% a 6,7%. cription du passage transobturateur du muscle droit
interne dans le traitement des fistules vésicovagina-
les. Padova: piccin editore. 1977.
8. Rezapour, M; Ulmsten, U. Tension-free vaginal tape
(TVT) in women with mixed urinary incontinence-
A long term follow up. Int Urogynecol J 2001, (suppl
2): S15-S18.
U R O G I N E C O L O G I A 141
23 MONARC
PAULO PALMA
M ARCELO KOBELINSKY
Figura 1: Principios anatómicos de refuerzo del ligamento Figura 2b: Relaciones anatómicas evidenciando la distancia
uretropélvico. Soporte uretral horizontal. de la trayectoria de la aguja, los vasos obturatrices e ilíacos.
142 U R O G I N E C O L O G I A
Figura 2c: Ilustración evidenciando la Figura 4: El cateter de Foley debe ser Figura 5: La inyección de suero fisiológi-
distancia de la trayectoria de la aguja, mantenido en todo el procedimiento; las co suburetral facilita la disección.
los vasos obturatrices e ilíacos. Notese marcas cutáneas ilustran el posicionamien-
que la región punteada corresponde a to del sling.
la zona de seguridad para el pasaje de
la aguja. (seta)(Gentilmente cedido por
Pelosi MA, American Medical Systems).
cisión vaginal, vertical y mediana a 1 cm por el pasaje del sling; otras tienen un formato
debajo del meato uretral, accediendo al ter- helicoidal, facultando al cirujano la posibili-
cio medio e inferior de la uretra. La incisión dad de escoger el modelo de su preferencia.
comprende la totalidad del espesor del plano La aguja es introducida por el orificio del
vaginal y de la fascia de Halban. A partir de pliegue génito-femoral, orientada por el dedo
la incisión se diseca el espacio en dirección indicador del cirujano, detrás de la rama as-
paravaginal utilizando tijeras delicadas, en una cendente del isquion, a fin de evitar una po-
extensión de aproximadamente 15 mm a cada sible transfixión de la pared vaginal y prote-
lado de la uretra, suficiente para introducir el giendo el tejido uretral de eventuales lesiones
dedo indicador del cirujano. antes que la aguja sea exteriorizada en la inci-
sión vaginal.
IMPLANTE DEL SLING De esta manera, no es necesario el con-
trol cistoscópico, ya que no existe riesgo de
Se localiza la zona infero-interna del ori- perforación vesical o lesión uretral.
ficio obturador y se realiza una incisión cutá- Se introduce el extremo del sling en la
nea puntiforme. Esta incisión es a nivel del punta de la aguja, que es retirada, de manera
clítoris, sobre el pliegue génito-femoral. que el sling atravieza todas las estructuras
Se pasa la aguja, que posee un diseño es- anatámicas junto con la aguja, desde la re-
pecial conforme a la cincha que se utilice. gión parauretral hasta la incisión cutánea.
Algunas son semejantes a un gancho, con la Se realiza el mismo procedimiento en la
punta delicada y fenestrada para posibilitar región contralateral. El sling es posicionado
Figura 6: Detalles de la disección Figura 12a.: Observar el sling y la aguja Figura 12b: La malla de polipropileno
suburetral siguiendo las marcas cutáneas. debe ser apenas mantenida bajo la uretra.
U R O G I N E C O L O G I A 143
Figura 13a. Esquema demostrando el Figura 19. Agulha e faixa de Figura 20: Introdução da agulha no nível
correcto posicionamiento del sling. polipropileno do conjunto. do clitóris
sin tracción sobre la uretra media siendo posi- zada por la incisión vaginal (figuras 21a y
ble el pasaje de una tijera o pinza delicada en- 21b).
tre la malla y la uretra sin ninguna dificultad. El sling es conectado a la punta de la aguja
Se corta el excedente de malla en los ori- y traccionado hasta salir por la incisión de la
ficios cutáneos. Las incisiones cutáneas son piel (fig. 22a y 22b). El mismo procedimiento
suturadas con tres puntos separados. La son- es realizado en el lado contralateral para que
da vesical se retira a las 24 hs. luego de la ciru- la capa protectora que recubre la malla pueda
gía siendo medido el residuo postmiccional. ser removida (fig. 23a y 23b).
Por tratarse de un sling horizontal, la La radioscopía evidencia el control de la
posibilidad de retención urinaria es mínima, tensión realizado con ayuda de la tijera (fig.
asi como los síntomas irritativos post-opera- 24).
torios. La técnica correcta exige la ausencia de
La malla MONARC® es un sistema de tensión en el momento del implante, lo que
implante de sling semejante al SPARC® . Sus puede resultar en algun grado de incontinen-
agujas fueron especialmente diseñadas con un cia. Para realizar el reajuste, que puede ser eje-
formato helicoidal que facilita el trayecto tran- cutado en forma ambulatoria, la paciente es
sobturador (fig. 19). colocada en posición de litotomía con anes-
La aguja con formato espiral debe ser in- tesia locoregional. Se debe efectuar una inci-
troducida a nivel del clítoris y la mano del sión en uno de los lados (fig. 14); luego de
cirujano debe realizar un movimiento de bás- abiertos los planos superficiales, se localiza
cula en sentido horario, en dirección a la in- facilmente una de las astas. Se tracciona en
cisión vaginal (fig. 20). uno o dos metámeros, manteniendo una tije-
Luego de perforar la membrana y el mús- ra entre la uretra y la malla como en el proce-
culo obturador la aguja debe ser exteriori- dimiento original (fig. 15).
Figura 21a: A ponta da agulha atinge a Figura 21b: Radioscopia evidenciando Figura 22a.: A faixa é conectada à
abertura na parede vaginal trajetória da agulha. agulha
144 U R O G I N E C O L O G I A
Figura 22b: A faixa é tracionada da Figura 23a: O mesmo procedimento Figura 23b: A capa protetora das
vagina até a incisão cutânea é realizado no outro lado. faixas deve ser removida.
U R O G I N E C O L O G I A 145
LECTURA RECOMENDADA 3. Palma PCR, Fraga R : Sling transobturatório reajus-
tável: Uma abordagem promissora na Incontinência
1. Delorme E – La bandellette trans-obturatrice: un Urinária de esforço. Uro Contemp 2002, 4:146-148.
procede mini-invasif pour traiter l’incontinence uri- 4. Palma PCR, Riccetto CLZ, Dambros M, Thiel M,
naire d’effort de la femme. Progrès en Urologie, 2001, Fraga R, Herrmann V, Netto NR Jr. Pubovaginal
11:1306-13. Safyre: A new readjustable minimally invasive sling
2. Delorme E, Droupy S, de Tayrac R, Delmas V. Tran- for female urinary stress incontinence. The Iberoame-
sobturator tape (UratapeTM): a new minimally-inva- rican Safyre study group. Urología Panamericana,
sive procedure to treat female urinary incontinence. 2002, 14(4): 22-25.
Eur Urol 2004,45(2):203-7.
146 U R O G I N E C O L O G I A
SAFYRE vs
24 (Sling Auto Fijable y Regulable Vaginal y Suprapúbico)
PAULO PALMA
CÁSSIO RICCETTO
ROGÉRIO D E FRAGA
INRODUCCIÓN
U R O G I N E C O L O G I A 147
de la incisión vaginal junto al margen infe-
rior del pubis, empleándose un espéculo para
alejar la uretra y la vejiga contralateralmente.
Se realiza entonces el control cistoscópico y, a
continuación, el sling es sujetado a las extre-
midades vaginales de las agujas y traccionado
Figura 4a: Esquema de la inserción vaginal de la aguja.
a través del espacio retropúbico hasta la re-
Figura 4b: Inserción vaginal de la aguja (a partir de incisión
vaginal). gión suprapúbica. El ajuste intraoperatório
de la tensión es realizado tomándose el cui-
dado de mantener una pinza hemostática
entre la uretra y el sling (figura 6a e 6b). El
procedimiento se finaliza con la sección de
las extremidades excedentes de las columnas
en la región suprapúbica y con la sutura de
las incisiones (figura 7a y 7b). Las pacientes
Figura 5a: El sling es preso a las extremidades vaginais de las son mantenidas con catéter Foley 16 F por
agujas. 24 horas. En el post-operatorio se pueden
Figura 5b: El sling es traccionado a través del espacio
retropúbico hasta la región suprapúbica.
realizar rayos X de la pelvis o cistografía, para
verificar el posicionamiento de los vástagos o
cinchas y su relación con la vejiga, respectiva-
TÉCNICA QUIRÚRGICA* mente (figura 8 y 9).
Para una mejor evaluación, la Tomogra-
Independientemente de la vía de acceso fia helicoidal con reconstrucción demuestra
elegida (S o V), el procedimiento es realizado la relación del sling con la vejiga (figura 10a e
a través de una incisión vaginal longitudinal 10b).
de 2 cm al nivel de la uretra media y de dos
punciones junto al borde superior del pubis,
a 5 cm de la línea media. A continuación, se
diseca un túnel bajo la pared vaginal anterior
en dirección a la fascia uretropélvica, sin per-
forarla. Si el procedimiento se realiza bajo
anestesia local, toda el área de disección, así
como también el trayecto de las agujas, es Figura 6a: Esquema del posicionamiento del Sling.
anestesiado con solución de lidocaína 1 % y Figura 6b: El ajuste de la tensión es realizado tomándose el
bupivacaína 0,5 %. Cuando se opta por el cuidado de mantener una pinza hemostática entre la uretra
y el sling.
acceso “S” (suprapúbico), las agujas del
SAFYRE vs son introducidas a partir de la
región suprapúbica y exteriorizadas por la
incisión vaginal. Durante ese procedimiento,
el cirujano mantiene el dedo índice en la in-
cisión vaginal, moviendo la uretra contralate-
ralmente. En el acceso “V” (Vaginal), las agu-
jas del SAFYRE vs son introducidas a través
Figura 7a: Esquema del corte de los excedentes de los
vástagos
* OBS: Las ilustraciones muestran tanto el acceso va- Figura 7b: El procedimiento es finalizado con la sección de
ginal como el suprapúbico, cumpliéndose los mismos las extremidades excedentes de las columnas en la región
pasos para las dos técnicas. suprapúbica y con la sutura de la incisiones.
148 U R O G I N E C O L O G I A
esta casuística un 35% de las pacientes pre-
sentaban hipermobilidad uretral y un 65%
Insuficiencia Esfincteriana. El tiempo de se-
guimiento promedio fue de 14 meses. El pro-
medio de tiempo de cirugía fue de 20 minu-
tos, incluyendo la corrección de distopías. El
tiempo promedio de internación fue de 24
Figura 8a: Esquema ilustrando aspecto final do sling. horas, habiendo ocurrido perforación vesical
Figura 8b. Radiografía Simple de Abdome demostrando en un 3% de los procedimientos. Durante el
los vástagos del SAFYRE em la región retropúbica.
seguimiento clínico inicial un 90% del gru-
po se presenta continente, un 5% con mejo-
ra de la calidad de vida y continencia, y un
5% incontinentes. La tasa de reajuste post-
operatorio fue de 7%, contribuyendo a los
buenos resultados del método.
COMENTARIOS
LECTURA RECOMENDADA
RESULTADOS
1. Palma PCR, Ikari O, D´Ancona CAL, Netto Jr., NR-
El Grupo de estudio Iberoamericano para Alça pubovaginal sintética no tratamento da incontinên-
cia urinária de esforço. J. Bras. Urol 1992, 18: 202-
el estudio del Safyre vs: evaluó 60 pacientes
204.
(promedio de edad de 59 años). Todas las
pacientes presentaban síntomas de Inconti- 2. Palma PCR, Riccetto CLZ, Dambros M, Thiel M,
nencia Urinaria de Esfuerzo y un 30% refería Fraga R, Herrmann V, Netto NR Jr., Grossi Zangone
urgencia liviana. Aproximadamente un 60% M, Paladini M, Retto H, Colaço J, Castro-Diaz D :
del grupo había sido sometido a procedimien- Safyre: A new readjustable minimally invasive sling for
female urinary stress incontinence. The Iberoamerican
tos previos para tratamiento de la IUE. En Safyre Study Group. Urología Panamericana 2002,
14:22-25.
U R O G I N E C O L O G I A 149
25 Inyecciones periuretrales
NELSON RODRÍGUEZ-NETTO JR.
PROFESOR TITULAR DE UROLOGIA - DISCIPLINA DE UROLOGÍA , FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS DE LA UNIVERSIDAD
ESTATAL DE CAMPINAS – UNICAMP, SÃO P AULO, BRASIL
Figura 1.
150 U R O G I N E C O L O G I A
rrollo de nuevas técnicas quirúrgicas para el La tabla 1 resume las principales indi-
tratamiento de las diferentes formas de in- caciones clínicas de este procedimiento
continencia urinaria de esfuerzo. El empleo
de inyecciones periuretrales en casos seleccio- TABLA 1
nados de insuficiencia esfinteriana intrínseca INYECCIONES PERIURETRALES. INDICACIONES CLÍNICAS
se vienen desarrollando en este contexto.
H Recidiva post sling.
H Insuficiencia esfinteriana primaria.
INDICACIONES CLÍNICAS
H Soporte pélvico adecuado.
H Imposibilidad de acceso vaginal.
Las inyección tienen por objeto aumen- H Alto riesgo anestésico.
tar la coaptación y de este modo, la resisten-
cia uretral, constituyendo una alternativa para SELECCIÓN DEL MATERIAL
el tratamiento de la insuficiencia esfinteriana
intrínseca en casos seleccionados, Además de Intentos de tratamiento de la incontinen-
tratarse de un procedimiento minimamente cia con inyecciones periuretrales surgieron en
invasivo, otra ventaja de la inyección periure- el pasado a partir del empleo de soluciones
tral es causar el aumento de la resistencia ure- esclerosantes, que inyectadas en la pared va-
tral sin alteración significativa de la presión ginal anterior, proporcionaban el estrecha-
del detrusor durante la micción, contrario con miento uretral a través de un proceso infla-
lo que ocurre con los “slings” clásicos. Esto matorio local, generando un índice inacepta-
determina la menor frecuencia de síntomas ble de complicaciones. Quackels empleó la
irritativos urinarios y de estabilidad del de- parafina intrauretral en dos pacientes, obte-
trusor, verificados después de las inyecciones niendo mejoría de la incontinencia en la fase
periuretrales, en relación a los “slings”. inicial, pero, sin relato posterior sobre el se-
Las inyecciones periuretrales son indica- guimiento tardío (4) (figura 4).
das primariamente para pacientes con sopor-
te pélvico adecuado o en las casos en que los
tratamientos quirúrgicos previos no fueran
exitosos. Los resultados de esta técnica son
muy malos en presencia de hipermovilidad
uretral asociada, lo que implica una selección
cuidadosa de pacientes. La inyección periu-
retral es también una alternativa para el tra-
tamiento de pacientes mayores, en virtud de
la baja morbilidad (3) (figura 3).
Figura 4.
U R O G I N E C O L O G I A 151
Teflón Este polímero esta compuesto de micro
El empleo de la pasta de politetrafluore- partículas que miden, en su mayoría, menos
tileno (Teflón) para el tratamiento de la in- de 40 mm, lo que torna posible que sea fago-
continencia urinaria fue propuesto inicial- citado. A pesar de que no existen relatos so-
mente por Berg, en 1973 (5) (figura 5). bre complicaciones clínicas, fueron descritas
la migración de partículas de teflón a distan-
cia y una reacción de cuerpo extraño en el
lugar de implantación (figura 8). Existen, sin
embargo, relatos del resurgimiento del sarco-
mas subcutáneos en ratas sometidas a implan-
tes de teflón (figura 9).
Figura 5.
Sin embargo estudios clínicos con la uti-
lización de este material solamente se torna-
ron frecuentes posteriormente (6,7)(figuras 6
y 7a).
Figura 8
Figura 6.
Figura 9
Figura 7a
El departamentos de evaluación tecnoló-
Además del gica de la asociación médica americana pre-
efecto directo sobre sentó recientemente una extensa revisión so-
la coaptación ure- bre la eficacia y la seguridad del teflón, en la
tral, parte del efec- cual se concluye que la seguridad de este ma-
to del teflón sobre terial permanece indeterminada, a pesar de los
la continencia es Figura 7b resultados favorables presentados en el trata-
atribuida a la reac- miento de la incontinencia urinaria (figura 10).
ción inflamatoria local, que se verifica después Preparados de Silicona. El empleo de
de la inyección de este material (7) (figura micro implantes de silicona vulcanizada fue
7b). inicialmente propuesto en 1989 (figura 11).
152 U R O G I N E C O L O G I A
Colágeno Bovino Purificado
Durante el desarrollo de materiales al-
ternativos, también se empleó el colágeno bo-
vino purificado. La utilización de este mate-
rial en los casos de incontinencia urinaria de
esfuerzo fue presentada inicialmente en 1989
(figura 13).
El proceso del colágeno con glutaraldei-
do origina un material relativamente estable,
con bajo riesgo de migración de partículas.
La reducción de antigenicidad del colágeno
Figura 11
Figura 13
Figura 12 Figura 14
U R O G I N E C O L O G I A 153
les, sin embargo también se han descrito Recientemente, los estudios demostraron me-
pseudoquistes. y prolapso uretral (16) (figu- joría de los resultados con inyección del teji-
ras 15 y 16). do adiposo en la submucosa uretral, confor-
me a lo presentado en la tabla 2.
Las complicaciones son raras con este tipo
de injerto. Hasta el momento han sido des-
critos dolor y hematoma en el lugar de la li-
poaspiración; prolapso de la mucosa con gra-
sa injertada a través del meato uretral (23) y
recientemente fue descrito un caso de embo-
lia pulmonar, la cual se atribuyó al procedi-
miento (24). El mayor problema verificado
Figura 15 con el empleo de la lipoinyección periuretral
se relaciona con la variabilidad en la sobrevi-
da del tejido adiposo injertado. Varios estu-
dios demostraron la disminución de la vitali-
dad de la grasa a largo tiempo, concluyendo
que la sobreviva del injerto, a largo plazo, es
de ceca del 40%, lo que implica la necesidad
de inyecciones repetidas para que sea obteni-
do el resultado deseado. La absorción de la
grasa injertada depende de varios factores, in-
Figura 16
cluyendo la cantidad de sangre del tejido in-
jertado, el grado de lesión de la membrana
La degradación del colágeno se inicia celular durante la lipoaspiración y la vascula-
cerca de las 12 semanas después de la inyec- rización del lecho receptor uretral. Se han de-
ción, siendo substituido por tejido conjunti- sarrollado investigaciones con el objetivo de
vo del receptor en cerca del 19 meses (14). mejorar la calidad del tejido adiposo a ser in-
Actualmente, las mayores dificultades para la jertado o intentando propiciar mejores con-
popularización del colágeno son su alto costo diciones para la integración del mismo en la
y la necesidad de inyecciones repetidas. La submucosa uretral. En este sentido desarro-
revisión presentada recientemente describe llamos una línea de investigación que con-
cura o mejoría subjetiva de la incontinencia cluyó que la adición de colágeno purificado
en 69 % a 77 % de las pacientes tratadas con en el tejido adiposo determina una mejoría
inyección de colágeno purificado, con una significativa de la sobrevida de los adipositos
media de seguimiento de 2 años (14). injertados (25). En la misma línea de trabajo
también concluimos, a través del estudio ex-
Tejido Adiposo Autólogo perimental en ovejas, que la hipoestrogenia
En 1989, Garibay propuso y empleó el no afecta negativamente la integración del li-
tejido adiposo autólogo de las inyecciones poinjerto a la submucosa uretral (26)
periuretrales, representando como ventajas la
facilidad de obtención del material y su ele- TÉCNICA QUIRÚRGICA
vada biocompatibilidad (17). Siguiendo la
técnica descrita inicialmente, la inyección de Los principios de las inyecciones periu-
tejido adiposo, obtenido por lipoaspiración retrales son semejantes para las tres substan-
suprapúbica, era realizada en torno de la ure- cias más utilizadas: Teflón, colágeno bovino
tra, observándose un éxito inferior al 30%. purificado y lipoinyección autóloga. Las dos
154 U R O G I N E C O L O G I A
primeras substancias permiten que el proce- 0.9 % con el fin de retirar el material seroso
dimiento sea realizado con anestesia local, sin extracelular y la sangre. A continuación la
embargo la lipoinyección, también realizable grasa es transferida a varias jeringas de 1 ml.,
con anestesia local, es mas confortable cuan- las cuales facilitan el control sobre la canti-
do se utiliza bloqueo espinal, debido a la ne- dad de grasa inyectada en cada punción.
cesidad de lipoaspiración previa.
Técnica para inyección
Preparación pre operatoria La inyección puede ser realizada tanto
Por tratarse de un procedimiento mini- por vía transuretral, utilizando agujas de in-
mamente invasivo y de corta duración, no yección endoscópica largas, por vía periure-
existen cuidados específicos. Como en cual- tral, que es nuestra vía preferida. Las agujas
quier otra cirugía vaginal, se recomienda hi- apropiadas para la inyección de teflón o co-
giene vaginal preoperatorio con antisépticos lágeno se encuentran disponibles para su com-
tópicos del tipo clorhexidina e iniciar la ad- pra junto con el material. En el caso de la
ministración de antibiótico profiláctico de lipoinyección se utiliza un catéter de venocli-
amplio espectro en el periodo preoperatorio sis del tipo angiocath 20 G. Como el objeti-
inmediato, el cual debe ser mantenido hasta vo del procedimiento es aumentar la coapta-
que se retire el catéter vesical. En el caso de la ción de la mucosa uretral, la inyección debe
lipoinyección autóloga, se recomienda la tri- ser hecha lo mas superficial posible, con ex-
cotomia perineal. cepción del teflón, que debe se inyectado en
un plano un poco mas profundo, con el fin
Lipoaspiración de evitar la fibrosis de la mucosa uretral. In-
El procedimiento es realizado con el pa- dependiente del material empleado, la inyec-
ciente en posición de litotomía. Habitualmen- ción debe ser realizada en el interior de la capa
te el tejido adiposo es aspirado de la región muscular de la uretra (figura 2).
suprapúbica y excepcionalmente, de la cara La aguja debe ser introducida lo mas
medial del muslo. Después de la asepsia y próximo posible del meato uretral y superfi-
antisepsia del campo operatorio, se realiza una cialmente a la mucosa, siempre con control
punción de la región suprapúbica introdu- cistoscópico. Habitualmente las punciones
ciendo una cánula de lipoaspiración 10 Fr o son realizadas inicialmente en las posiciones
12 Fr conectada a una jeringa de 20 ml. Pu- correspondientes a las 3 y 9 horas. En caso de
dimos durante nuestra experiencia con esta que no se logre el objetivo deseado, se deben
técnica, colaborar con el desarrollo de una realizar punciones complementarias a las 6 y
jeringa especial, cuyo émbolo cuando es trac- 12 horas. La progresión debe ser hecha antes
cionado, es mantenido en posición por un del cuello vesical, con el bisel orientada hacia
dispositivo metálico que se exterioriza, crean- la luz uretral. Se debe tomar cuidado para
do la presión negativa necesaria para la lipoa- evitar la perforación de la mucosa, lo cual ge-
spiración ( Figura 1). En forma alternativa, la neraría la extrusión del material inyectado.
presión negativa puede ser obtenida con ayu- La inyección que debe ser hecha desde el cue-
da de una pinza de Bakaus aplicada al émbo- llo vesical hasta el tercio medio de la uretra.
lo de una jeringa común de 20 ml. Posterior- Se debe evitar la inyección en la uretra distal,
mente, el tejido subcutáneo de la región as- una vez que esta no tiene participación en el
pirada es estabilizada con la mano del ciruja- mecanismo esfinteriano y para disminuir el
no que realizando movimientos de vaivén con riesgo del prolapso de la mucosa uretral con-
la jeringa, obtiene el material a ser injertado. teniendo el material a través del meato ure-
El tejido adiposo así obtenido es sometido a tral (figura3).
un lavado con solución fisiológica de NaCl Como el espacio submucoso es inicial-
U R O G I N E C O L O G I A 155
mente virtual, cuando la aguja se encuentra mente en dos grupos: (a) investigación de
posicionada correctamente, la inyección de un nuevos materiales y dispositivos de naturale-
pequeño volumen del material es suficiente za sintética, y (b) desarrollo de nuevos injertos.
para producir un gran abombamiento de la Nuevos materiales o dispositivos sintéti-
mucosa, de manera que, generalmente, el vo- cos. En este grupo se incluyen el empleo del
lumen inyectado no sobrepasa los 8 a 12 ml, carbono pirolitico y de los microbalones au-
independientemente de la sustancia emplea- toDESTACAVEIS de silicona.
da. Otro dato indicativo de la posición ideal
de la aguja es la dispersión del material in- Carbono pirolítico
yectado a través de la submucosa uretral, Su desarrollo se basó en el hecho de tra-
identificada por el abombamiento uniforme tarse de un material inerte, poco susceptible
de toda la semicircunferencia de la uretra, a la absorción ( como la grasa o el colágeno ),
después de la realización de la punción en un y que determina una pequeña reacción infla-
solo sitio. Al final del procedimiento, se es- matoria local, lo contrario del teflón. Fue pre-
pera que la mucosa se asemeje a la imagen sentado recientemente como el resultado de
endoscópica de los labios laterales prostáticos un estudio multicéntrico y doble ciego sobre
hiperplásicos. el empleo clínico del carbono pirolítico para
la inyección periuretral, el cual fue compara-
Cuidados postoperatorios do con el colágeno bovino purificado en 322
Cuando el procedimiento es realizado con pacientes portadoras de insuficiencia esfinte-
bloqueo espinal, la paciente debe ser mante- riana intrínseca exclusiva. Hasta el seguimien-
nida con un catéter uretral Foley 12 o 14 Fr., to medio de 12 meses, se observó la mejoría
hasta la recuperación anestésica completa. objetiva de la incontinencia de 66.1% con el
Cuando el procedimiento fue realizado con empleo de este material contra el 65,8% en
anestesia local, la paciente debe permanecer el grupo sometido a inyección de colágeno
en observación hasta que ocurra la micción purificado, con ventaja del carbono pirolítico
espontánea satisfactoria. La ocurrencia de re- de no necesitar la prueba preoperatoria (27).
tención urinaria post operatoria es rara y ge- A pesar de los resultados promisorios, el em-
neralmente de corta duración, ocurre del ede- pleo de este material es experimental.
ma resultante de la manipulación local. Se
considera un residuo postmiccional signifi- Microbalones auto-fijables
cativo cuando este es superior al 30% del vo- Este dispositivo fue descrito inicialmen-
lumen urinario, implicando el mantenimiento te en 1997, para el tratamiento endoscópico
del catéter vesical por un periodo inicial de 2 del reflujo vesicoureteral y enseguida fue
días, cuando se realiza una nueva prueba de modificado para el empleo en continencia
retiro. urinaria de origen esfinteriano. Los balones
Las pacientes son orientadas a retornar a se encuentran disponibles en dos tamaños
sus actividades habituales en 1 semana y evi- (0,2 ml y 0,9 ml) (Figura 4) contando con
tar esfuerzos físicos acentuados, así como ac- un sistema introductor especifico, compues-
tividad sexual por un periodo de 4 semanas, to de una aguja de punción (periuretral o tran-
a fin de permitir la cicatrización adecuada de suretral), una funda plástica y un catéter para
los tejidos en torno al injerto. conducir el balón hasta el sitio adecuado.
Después de aplicados en la submucosa ure-
Perspectivas tral, son preinflados con gel de silicona hi-
Las investigaciones de nuevos mate- drofilita, bajo control endoscópico, hasta la
riales para emplearse en las inyecciones pe- coaptación adecuada de la mucosa uretral
riuretrales pueden ser agrupadas didáctica- (Figura 5). Sus ventajas se basan, en la posi-
156 U R O G I N E C O L O G I A
bilidad de un mejor control tanto local como muestras de cartílago auricular de la propia
del volumen a ser inyectado, ausencia de bio- paciente, fueron cultivadas y preparadas en
degradación y de riesgo de migración de las forma de gel y aplicadas en la submucosa ure-
partículas. Contrariamente a los demás agen- tral. A pesar que el tiempo de seguimiento es
tes, el balón puede ser desactivado a través de insuficiente para generar conclusiones respec-
la punción directa del mismo con una aguja, to a la evolución de la incontinencia, no se
en caso necesario, sin mayores inconvenien- observaron reacciones adversas con este ma-
tes, persistiendo en el lugar apenas una cáp- terial.
sula de silicona, que vacía mide alrededor de
2 mm de diámetro. Otra ventaja reside en la CONCLUSIÓN
posibilidad de localización de los balones a
través del ultrasonido transvaginal, facilitan- La validación del éxito de cualquier for-
do el seguimiento postoperatorio. Sin embar- ma de tratamiento quirúrgico de la inconti-
go la técnica de aplicaciones de los balones es nencia urinaria de esfuerzo exige estudios con
comparativamente mas compleja que las otras seguimiento prolongado, sin embargo no dis-
inyecciones periuretrales, en virtud del ma- ponibles para gran parte de los materiales
yor diámetro del diámetro del trocar emplea- empleados en las inyecciones periuretrales.
do en la punción periuretral, que exige ma- Considerando los inevitables efectos pro-
yores cuidados a fin de evitar la perforación gresivos del envejecimiento sobre el mecanis-
de la mucosa uretral por el conjunto. El ries- mo esfinteriano uretral intrínseco, se debe
go de la extrusión del balón hacia el interior considerar la incontinencia urinaria como una
de la uretra también es mayor, al comparar- condición potencialmente evolutiva. De esta
los con los demás materiales, particularmen- forma, la propuesta de tratamientos menos
te cuando la inserción es realizada muy próxi- agresivos permite al médico reservar procedi-
ma a la mucosa o cuando la inyección de gel mientos mas complejos y de mayor morbili-
es realizada muy rápido. Los estudios clíni- dad para casos mas graves o en recidivas. En
cos con este material además son muy esca- este sentido, mas que una alternativa, las in-
sos, con casuísticas pequeñas y con un perio- yecciones periuretrales pueden representar la
do de seguimiento hasta de dos años (28), primera forma de tratamiento de la inconti-
siendo descrita la mejoría objetiva de la in- nencia en pacientes seleccionados, por no pre-
continencia con una variación entre 72 y 78% sentar contraindicaciones significativas y so-
de los casos. bretodo, no dificultar nuevas opciones de tra-
tamiento, que pudieran requerirse a largo
Nuevos Injertos tiempo.
Las investigaciones se concentran en el
desarrollo de injertos homólogos con auxilio REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
de nuevas técnicas de ingeniería genética y
de cultivo de tejidos. En este sentido, fue 1. McGuire, E.J.; Lytton, B.; Kohorn, E.I.; Pepe, V.-
descrita, con éxito, la inyección de mioblas- The value of urodynamic testing in stress urinary in-
continence. J. Urol., 1980, 124:256-62.
tos cultivados en la submucosa uretral de ra-
2. Leach, G.E.; Dmochowski, R.R.; Appell, R.A.; Blai-
tas (29). vas, J.G.; Hadley, H.R.; Luber, K.M.; Mostwin, J.L.;
Los estudios clínicos que involucran in- O’Donnell, P.D.; Roehrborn, C.G. - Female stress
jertos obtenidos por medio de cultivo de teji- urinary incontinence clinical guidelines panel sum-
dos son raros. Fue presentado, recientemen- mary report on surgical management of female stress
te, el empleo de condrocitos homólogos cul- urinary incontinence. The American Urological As-
sociation. J. Urol., 1997, 158:875-80.
tivados in Vitro en 32 pacientes incontinen- 3. Trockman, B.A.& Leach, G.E. Surgical treatment of
tes (30). Las células obtenidas a partir de
U R O G I N E C O L O G I A 157
intrinsic urethral dysfunction: injectables (fat). Urol. of autologous fat for the treatment of sphincteric in-
Clin. North. Am., 1995, 22:665-72. continence. J. Urol., 1994, 151:607-11.
4. Quackels, R. Deux incontinences après adenomec- 20. Haab, F.; Zimmer, N.; Leach, G.E. Female stress uri-
tomiequeries par injection de paraffine dans le peri- nary incontinence due to intrinsic sphincteric defi-
nee. Acta Urol. Bel., 1955, 23:259. ciency: recognition and management. J. Urol., 1996,
5. Berg, S. Polytef augmentation urethroplasty. Arch. 156:3-17.
Surg., 1973, 107:387. 21. Palma, P.C.R.; Riccetto, C.L.Z.; Herrmman, V.;
6. POLITANO, V.A. Periurethral polytetrafluoroethyle- Netto, [Link]. Repeated lipoinjections for stress uri-
ne injection for urinary incontinence. J. Urol., 1982, nary incontinence. J. Endourol., 1997, 11:67-70.
127:439-42. 22. Su, T.H.; Wang, W.G.; Hsu, C.Y.; Wei, H.J.; Yen,
7. Palma, P.C.R.; Ikari, O.; Netto, [Link]. Injeção pe- H.J.; Shien, F.C. Periurethral fat injection in the treat-
riuretral de teflon no tratamento da incontinência ment of recurrent genuine stress incontinence. J. Urol.,
urinária de esforço. J. Bras. Ginecol., 1992, 102:99- 1998, 159:411-4.
101. 23. Palma, P.C.R.; Riccetto, C.L.Z.; Netto, [Link]. - Ure-
8. Malizia, .[Link].; Reiman, J.M, Myers, R.P.; Sande, J.R; thral pseudolipoma: a complication of periurethral
Barham, S.S.; Benson, R.C.; Dewanjee, M.K.; Utz, lipoinjection for stress urinary incontinence in a wo-
W.J. Migration and granulomatous reaction after pe- man. J. Urol., 1996, 155:646.
riurethral injection of Politeff (teflon). J.A.M.A., 1984, 24. Currie, I; Drutz, H.P.; Deck, J.; Oxorn, D. Adipose
251:3277-81. tissue and lipid droplet embolism following periure-
9. Oppenheimer, B.S. - Studies of the mechanism of thral injection of autologous fat: case report and re-
carcinogenesis by plastic films. Act. Int. Cancer., 1959, view of the literature. Int. Urogynecol. J. Pelvic Floor
15:659-67. Dysfunct., 1997, 8:377-80.
10. Cole, H.M. - Diagnostic and therapeutic technology 25. Palma, C.R. Influência do colágeno purificado na so-
assessment. J.A.M.A., 1993, 296:2975-80. brevida do lipoenxerto: base experimental para as li-
11. Valla, J.S.; Hoffman, P.; Pallanca, G.; Michiels, J.F.; poinjeções periuretrais. Campinas, 1996. (Tese - Li-
Daoud, N. - Etude expérimentales sue les injections vre-Docência - Faculdade de Ciências Médicas - Uni-
vésicales sous-muqueuses chez le rat. Teflon contre versidade Estadual de Campinas)
silicone. J. d’Urol., 1989, 95:471-5. 26. Riccetto, C.l.Z. Influência estrogênica na integração
12. Harriss, D.R.; Iacovou, W.J.; Lemberger, R.J. - Peri- do enxerto de tecido adiposo autólogo periuretral:
urethral silicone microimplants (Macroplastique) for estudo experimental em coelhas. Campinas, 2000.
the treatment of genuine stress incontinence. Br. J. (Tese - Doutorado - Faculdade de Ciências Médicas -
Urol., 1996, 78:722-5. Universidade Estadual de Campinas)
13. Shortliffe, L.M.; Freiha, F.S.; Kessler, R.; Stamey, T.A.; 27. Lightner, D.; Dionko, A., Snyder, J.; Calvosa, C.; Khan,
Constantinou, C.E. - Treatment of urinary inconti- A; Andersen, R.; Brito, G.; Macdonald, J.; Killion,
nence by the periurethral implantation of glutaralde- D.; Saltztein, D. Study of Durasphere in the treat-
hyde cross-linked collagen. J. Urol., 1989, 141:538- ment of stress urinary incontinence: a multi-center,
41. double-blind, randomized, comparative study. J. Urol.,
14. Appell, R. - Collagen injection therapy for inconti- 2000, 163: 166.
nence. Urol. Clin. North Am., 1994, 21:177-82. 28. Riccetto, C.L.Z.; Prezotti, J.A.; Borges, W.G.; Netto,
15. Wainstein, M.A. & Klutle, C.G. Periurethral pseu- [Link].; Palma, P.C.R. Injeção periureteral de balão
docyst following cystoscopic collagen injection. Uro- para o tratamento da incontinência urinária de es-
logy, 1998, 51:835-6. forço. Jornal Brasileiro de Urologia, 1999, 25 (núme-
16. Harris, R.L.; Cundiff, G.W.; Coates, K.W.; Addison, ro extraordinádio): 340.
W.A.; Bump, R.C. Urethral prolapse after collagen 29. Chancellor, M.B.; Yokoyama, T.; Dhir, R.; Qu, Z.;
injection. Am. J. Obstec. Gynecol., 1988, 178:614- Fraser, M.O., Yoshimura, N.; Groat, W. C., Huard,
5. J., Kumon, H. Comparision of autologous muscle
17. Garibay, A.M.S.G.; Castro, J.M.; Castillo, J.M.J.; San- derived stem cell versus bovine collagen injection as
ches, I.R.; Borruel, J.L.S. - Inyección endoscopica de treatment of stress urinary incontinence. J. Urol.,
tejido graso autologo en el tratamiento de la inconti- 2000, 163: 75.
nencia feminina. Arch. Esp. Urol., 1989, 42:143-6. 30. Bent,A. E.; Tutrone, R.F.; Lloyd K.; Badlani, G.; Ken-
18. Cervigni, M. & Panei, M. Periurethral autologous fat nelly, M. J. Treatment of intrinsic sphincter deficien-
injection for type III stress urinary incontinence. J. cy using autologous ear cartilage as a periurethral
Urol., 1993, 149(suppl.):403A. bulking agent. J. Urol., 2000, 163: 75.
19. Santarosa, R.P. & Blaivas, J.G. Periurethral injection
158 U R O G I N E C O L O G I A
Complicaciones de las
26 Cirugías Anti-Incontinencia
PAULO PALMA
ROGÉRIO D E FRAGA
U R O G I N E C O L O G I A 159
TABLA 1.
DISTANCIA MEDIA ENTRE LOS VASOS SANGUÍNEOS Y AGUJAS POR LAS DISTINTAS VÍAS DE ACCESO.
( MODIFICADO DE ASH MONGA 2002)
B
Figuras 5a y 5b. De-
mostrando la distan-
cia entre las agujas y
los grandes vasos.
(Foto cedida por los
Drs. Willy D’Avila e
Ash Monga).
Figura 4. El posicionamiento final de la faja mantiene una
distancia segura de los grandes vasos.
(Foto cedida por el Dr. Ash Monga).
160 U R O G I N E C O L O G I A
Figura 6a: La aguja
conducida sin crite-
rios técnicos puede
causar perforación
de vasos sanguíneos
de mayor porte.
(Foto cedida por el
Dr. Ash Monga).
U R O G I N E C O L O G I A 161
pacio retropúbico, se puede optar por la in- Los abscesos deben ser drenados inme-
troducción de un tapón de gasa temporario diatamente luego de su diagnóstico, asociado
en el lugar, lo que frecuentemente promueve a cuidados locales y antibioticoterapia para
un tamponamiento efectivo. Suturas simples completar el tratamiento (figura 10).
se tornan necesarias en presencia de puntos
sangrantes, de difícil coagulación, en la pa-
red vaginal y uretral.
Sangrados importantes, con formación de
hematomas capaces de desviar estructuras
pélvicas pueden ocurrir más raramente (figu-
ra 9a y 9b). En estos casos, puede ser necesa-
rio el drenaje de los mismos, en general a tra-
vés de un acceso transvaginal.
162 U R O G I N E C O L O G I A
es conocida. Teorías sugieren la mala calidad La literatura muestra el uso del cistosco-
y deficiente vascularización de los tejidos que pio flexíble para la realización de la vaginos-
envuelven el material implantado, desarrollan- copia, como método auxiliar en el diagnósti-
do infecciones postoperatorias y tensión ex- co de pequeñas erosiones. La uretrocistosco-
cesiva en los puntos de suturas de la pared va- pia está indicada como método diagnóstico
ginal. cuando hubiere sospechas de erosiones ure-
Las pacientes con erosión vaginal o ure- trales y/o vesicales.
tral por el “sling”, frecuentemente se presen- La erosión posterior a “sling” pubovagi-
tan con dispareunia, uretrorragia y urgencia nal típicamente resulta en síntomas de larga
miccional. Cuando la erosión ocurre a nivel de evolución antes del diagnóstico correcto. Al-
la vejiga, las quejas más relatadas son los sínto- gunos autores sugieren que las pacientes con
mas urinarios irritativos e infecciosos. Entre- dolor pélvico inespecífico, flujo vaginal y sín-
tanto, se puede diagnosticar, erróneamente, tomas urinarios irritativos sin causa aparente
inestabilidad u obstrucción postoperatoria. ni historia de cirugía de tipo “sling”, sean in-
En los casos donde hay extrusión del vestigadas a través de un examen cuidadoso y
material por la pared vaginal o uretral, pue- uretrocistoscopia.
den ser identificados a través de un examen El tratamiento de esta complicación, una
físico cuidadoso (figura 11b). Por otro lado, vez diagnosticada, debe ser inmediato, con
las lesiones vesicales pueden presentar un exa- remoción del material sintético, inclusive su-
men pélvico normal, lo que puede llevar a un turas. En erosiones uretrales, se debe inten-
retardo en el diagnóstico. tar identificar la mucosa, realizar la recons-
trucción con hilos absorbibles, mantener ca-
A teterismo vesical de demora por un período
no inferior a 7 días. Los riesgos que envuel-
ven la remoción del “sling” son, la lesión vesi-
cal, hemorragia y recidiva de la incontinen-
cia. La literatura reporta 26 % de inconti-
nencia en estas pacientes. Contradictoriamen-
te, otros autores no detectaron ningún caso
de recidiva en el grupo donde el material fue
retirado. Las pacientes con erosión vaginal y
uretral presentan chances elevadas de recidi-
va de la incontinencia urinaria. En esos casos
se sugiere realizar el procedimento anti-in-
B continencia, en el mismo momento de reti-
rar el “sling”, siempre que la reacción infla-
matoria local no sea tan intensa o la paciente
refiera pérdidas de orina.
Datos de la literatura demuestran trata-
miento conservador en 16 pacientes que pre-
sentaban erosión del “sling” sintético (Mersi-
lene). El abordaje quirúrgico comprendió la
remoción del fragmento erosionado y cober-
tura del área expuesta con colgajos de la pa-
red vaginal. Los autores verificaron un índice
Figura 11a y 11b. Presencia de erosión de la pared vaginal de éxito en alrededor del 56 %. Abordajes
exponiendo el sling sintético. semejantes fueron descriptos con éxito en 75
U R O G I N E C O L O G I A 163
% de las pacientes. El tratamiento conserva- rio inmediato y en la sala quirúrgica, intro-
dor puede ser adoptado, pero, es necesario ducción del material sintético en solución
ausencia de infección local. Se debe tomar la antibiótica durante 15 minutos y utilización
precaución de realizar antibioticoterapia y de colgajos de la pared vaginal abundante-
lavado abundante de la pared vaginal, a fin mente vascularizados cubriendo el “sling”
de reducir al mínimo la concentración bacte- implantado.
riana, además de una hemostasia meticulosa El tipo de material escogido y las carac-
y la realización de suturas sin tensión y pun- terísticas técnicas del cirujano pueden ser
tos separados. determinantes en el desarrollo de este tipo de
En la presencia de erosión intravesical, complicación. La evaluación clínica y el trata-
Clemens et al demostraron la remoción con- miento precoz de las intercurrencias pueden
servadora, via uretral, cortando el “sling” en minimizar el problema y están didácticamen-
el interior de la vejiga y removiendolo para te presentadas en el siguiente algorritmo.
afuera.(figura 12a y 12b)
Con el fin de disminuir al máximo la d. Obstrucción infravesical
ocurrencia de infección y erosión de los slings
sintéticos, optamos por realizar antisepsia Diagnóstico
cuidadosa del canal vaginal en el preoperato- Los síntomas clásicos de chorro fino e
intermitente, dificultad para iniciar la mic-
A
ción y disuria de retardo son referidos por las
mujeres en apenas 40% de los casos. Contra-
riamente, los síntomas irritativos, incluyen-
do ardor miccional, polaquiuria, urgencia e
incontinencia por urgencia, son referidos por
hasta 75% de las pacientes en esta condición.
En la anamnesis se debe investigar, si la pa-
ciente necesita asumir determinado decúbito
o reducir digitalmente el prolapso genital para
facilitar el vaciado vesical. La videourodina-
mia muestra el cuello vesical cerrado, en el
momento del inicio de la micción (figura 13)
No existe, hasta el momento, consenso
B en cuanto a los parámetros urodinámicos que
164 U R O G I N E C O L O G I A
ALGORRITMO DIAGNÓSTICO Y TERAPÉUTICO DE LAS EROSIONES DEL TRACTO GENITOURINARIO
(MODIFICADO DE CLEMENS)
La evaluación consta de
H Exámen pélvico: búsqueda de presencia de dolor al tacto de la pared vaginal anterior, presencia de
material (cuerpo) extraño extruyendo por la pared.
H Cistoscopia: evaluar presencia de reacción inflamatoria y cuerpo extraño.
Vaginoscopia: auxiliar en el diagnóstico de erosiones vaginales pequeñas.
Tratamiento
deben ser utilizados para establecer este diag- máxima presión del detrusor alcanzada du-
nóstico. Varios autores propusieron la defini- rante la micción y el flujo máximo obtenido
ción de obstrucción con base en criterios ex- previamente al cateterismo uretral.
clusivamente urodinámicos (estudio de flu-
jo-presión), en general, correlacionando el flu-
jo urinario máximo y la presión del detrusor
en el flujo máximo.
Entanto, debido a la gran amplitud del
padrón miccional femenino considerado nor-
mal, establecer parámetros urodinámicos que
puedan caracterizar el diagnóstico de obstruc-
ción infravesical en mujeres no es simple. A
pesar de estas dificultades, fue propuesto, re-
cientemente, por Blaivas & Groutz un no-
mograma para la evaluación de las pacientes
con sospecha de obstrucción infravesical (fi- Figura 14. Nomograma de Blaivas & Groutz, para evalua-
gura 14), empleando como parámetros la ción de la obstrucción infravesical.
U R O G I N E C O L O G I A 165
Tratamiento
Como no hay consenso acerca del diag-
nóstico, a pesar de las tentativas de normati-
zación basados en criterios urodinámicos ob-
jetivos, cualquier análisis crítico de los resul-
tados obtenidos con diferentes formas de tra-
tamento de la obstrucción infravesical en la
mujer presenta limitaciones. El abordaje te-
rapéutico será distinto, dependiendo del tiem-
po entre la colocación del “sling” y la sospe-
cha de obstrucción.
La ocurrencia de disfunción miccional o Figura 15: En la uretrolisis transvaginal, se realiza la disec-
de retención urinaria temporaria luego de la ción de las adherencias existentes entre la uretra y el pubis.
colocación de los “slings” pubovaginales es
relativamente frecuente. La conducta inicial
debe ser conservadora hasta los dos primeros
meses luego del procedimento. Luego de la
ausencia de dolor y diminución del edema
local, en la mayoria de los casos ocurre la re-
solución espontanea de estos síntomas, sin la
necesidad de intervención. La retención uri-
naria importante debe ser mannejada con
auto-cateterismo intermitente durante ese
período. Los casos en que la sintomatología Figura 16: Esquema demostrando área a ser abordada en
persiste se debe evaluar criteriosamente. El la uretrolisis.
166 U R O G I N E C O L O G I A
lisis, en estos casos, la posibilidad de inconti-
nencia luego de este procedimento es infre-
cuente, ocurriendo en menos del 5% de los
casos.
Eventualmente, la posibilidad de catete-
rismo intermitente limpio definitivo debe ser
considerada como una opción terapéutica mas
adecuada en pacientes seleccionadas, como en
aquellas portadoras de hipocontratilidad vesi-
cal importante, luego de repetidos fracasos en
uretrolisis anteriores o en las pacientes con
comorbilidad importante que imposibilita
Figura 18. El colgajo es conducido a través de la pared
vaginal hasta la uretra previamente liberada. cualquier procedimento quirúrgico.
e. Disfunciones miccionales
La aparición de disfunciones micciona-
les es una de las complicaciones menos de-
seadas ya que el impacto negativo en la cali-
dad de vida puede ser más importante que la
propia incontinencia. Exceptuando las obs-
trucciones, las disfunciones más dificiles de
manejar son la disuria “de novo” y la urgencia
“de novo”. La incidencia de disuria se situa
en alrededor del 10.9% y de la urgencia en
6.9%. Esta sintomatología puede ser secun-
daria a la propia irritación y reacción infla-
matoria inducidas por la presencia del sling o
Figura 19. El correcto posicionamento del colgajo debe ser de las suturas, o bien como consecuencia de
entre la uretra libre y la sínfisis púbica y fijado en el músculo
elevador del ano contralateral.
la hipercorrección.
Cuando las conductas conservadoras, ta-
les como el uso de antiinflamatorios, antico-
linérgicos y electroanalgesia transcutánea no
son eficaces, puede ser necesaria la incisión
de la faja del sling o hasta la remoción de éste
en casos refractarios.
COMENTARIOS
U R O G I N E C O L O G I A 167
ejecución, lo que no se relaciona con la reali- LECTURA RECOMENDADA
dad. Es de suma importancia el entrenamien-
to quirúrgico específico y el respeto a la pa- 1. Clemens JQ, DeLancey JO, Faerber GJ, et al. Urina-
dronización de las técnicas en la prevención ry tract erosions after synthetic pubovaginal slings: diag-
nosis and management strateg y. Urology 2000;
de intercurrencias graves, que son causadas
56(4):589-595.
por una técnica quirúrgica inadecuada y no a 2. Debodinance P, Delporte P, Engrand JB, Boulogne
variaciones anatómicas. M.: Complications of urinary incontinence surgery: 800
Las disfunciones miccionales pueden ser procedures. J Gynecol Obstet Biol Reprod (Paris)
clínicamente importantes al punto de exigir 2002;31(7):649-62.
sea retirado el sling o uretrolisis; por otro lado, 3. Groutz, A., Blaivas, J. G. and Rosenthal, J. E.: A
simplified urinary incontinence score for the evaluation of
la mayoria de las complicaciones aquí descrip- treatment outcomes. Neurourol Urodyn, 2000, 19: 127.
tas son fácilmente resueltas sin dejar secuelas. 4. Lockhart JL, Austin P, Spyropoulos E, Lotenfoe R,
Helal M, and Hoffman M. Urethral obstruction after
anti-incontinence surgery in women: evaluation, metho-
dology and surgical [Link] 1996; 47:890-4.
5. McGuire EJ, Cross CA, Cespedes RD, English SF.
Transvaginal urethrolysis for urethral obstruction after
anti-incontinence surgery. J Urol 1998; 159:1199-201.
6. Palma PCR, Ikari O, D’Ancona CAL, Netto NRJr.
Alça pubovaginal sintética no tratamento da IUE. J Bras
Urol 1992; 18: 201-4.
168 U R O G I N E C O L O G I A
Clasificación y cuantificación de los
27 Prolapsos Genitales
WILLY G. D´A VILA
Grado 3
Estadio 3
Eversión completa
Grado 4 Estadio 4
U R O G I N E C O L O G I A 169
nacionales, cuyo resultado, “Pelvis Organ Pro- vaginal anterior, a tres centímetros del hi-
lapse Quantification???? (POPQ), se tornó en men.
un método reconocido y patrocinado por la H B anterior (Ba): es el punto más distal de
Sociedad Internacional de Continencia, So- la pared anterior; entre el punto Aa y el
ciedad Americana de Uroginecología y la Aso- cuello uterino o la cúpula vaginal, si la
ciación Internacional de Uroginecología. paciente fue histerectomizada.
H C: labio anterior del cuello uterino o la
QUANTIFICACIÓN A TRAVÉS DEL cúpula vaginal, si la paciente fue histe-
POP-Q rectomizada.
H A posterior (Ap): localizado en la pared
El POP-Q difiere de los otros métodos vaginal posterior, a tres centímetros del
de evaluación de prolapsos en que mide, en himen.
centímetros, las posiciones de las estructuras H B posterior (Bp): punto más distal de la
vaginales, la línea media y su relación con el pared posterior, entre el punto Ap y el
himen. El motivo por el cual se utiliza el hi- punto D o la cúpula vaginal, si la pa-
men como marco, consiste en el hecho de que ciente fue histerectomizada.
es un punto fijo, fácilmente identificable, al H D: fórnix vaginal posterior (este dato no
contrario del introito vaginal que puede estar se evalúa si la paciente fue histerectomi-
alterado por diversos motivos. Se realiza el zada).
examen físico durante una maniobra de es- H Hiato genital (HG): medida del meato
fuerzo, evento que reproduce la sintomatolo- uretral externo hasta la pared posterior
gía de la paciente. La evaluación se realiza del himen.
utilizando un espéculo monovalva o con un H Cuerpo Perineal (CP): medida de la pa-
pá???? de un espéculo de Collins únicamen- red posterior desde el himen hasta el ano.
te. Las estructuras por encima del himen se H Longitud Vaginal Total (LVT): medida
marcan negativamente; en cambio, aquellas desde el himen hasta el ápice vaginal.
prolapsadas más allá del mismo, se marcan
positivamente. Las estructuras situadas al ni- Este conjunto de medidas, permite el
vel del himen se marcan como cero. intercambio de información de acuerdo a un
El espéculo se fija a la pared vaginal pos- patrón establecido entre los profesionales que
terior mientras que se evaluán las paredes va- trabajan con protocolos de pesquisa, asisten-
ginales anterior, laterales y el ápice durante el ciales o incluso para la discusión informal de
reposo y durante las maniobras de esfuerzo, casos, en donde se quieran analizar detallada-
lo que provocaría el máximo prolapso. mente los prolapsos.
Se evalúan nueve medidas durante las Tomando en cuenta estas medidas, se
maniobras de esfuerzo: dos en la pared ante- realiza la asignación de grados de acuerdo a
rior, dos en la pared posterior, dos apicales y su relación con el himen, como sigue:
dos medidas externas a lo largo de la vagi-
na???? FALTA UNA (8) Estos datos pueden
disponerse de varias formas, siendo la más
común, como un gráfico de tres líneas y co- Aa Ba C
lumnas (Figura 2).
Se puede utilizar cualquier instrumento HG CP LVT
para la medición, una regla, y se anotan las
Ap Bp D
medidas como sigue:
Figura 2. Diagrama representativo de las nueve medidas
H A anterior (Aa): localizado en la pared avaladas por el sistema POP-Q.
170 U R O G I N E C O L O G I A
H Grado cero: sin evidencia de descenso de nal, utilizando una lámina posterior para fi-
las estructuras durante las maniobras de jar la pared posterior y medir la anterior y
esfuerzo. viceversa.
H Grado 1: el punto de mayor descenso lle- Las ventajas de la medida de los puntos
ga hasta 1 cm por encima del himen. anatómicos, es que permite dar una noción
H Grado 2: el punto de mayor descenso va exacta a terceros, durante la discusión de ca-
desde 1cm por encima hasta 1 cm por sos, de cuáles son las alteraciones anatómicas
debajo del himen. encontradas en el examen físico de las pacien-
H Grado 3: el punto de mayor descenso se tes. Cuando se describe un prolapso grado II,
extiende a 1cm más allá del himen, sin siendo el punto de mayor descenso (Ap), que
tratarse de una eversión vaginal completa. mide +0,7 , se tiene un cuadro capaz de ser
H Grado 4: la vagina se encuentra totalmente interpretado en cualquier lugar.
evertida.
LECTURA RECOMENDADA
COMENTARIOS
1. Petros, P, Ulmsten U. – An integral theory and its
La necesidad de transferencia de datos en method for the diagnosis and management of female
urinary incontinence. Scand. J. Urol. Nephrol., 153:
los protocolos, tanto asistenciales como de
1-93, 1993.
pesquisa, encuentran una respuesta adecua- 2. Herrmann V, Palma P: Tratamento conservador da
da en el sistema POP-Q. A pesar, de que a incontinência urinária de esforço na mulher. Gynae-
primera vista parece de difícil ejecución y re- cia, 4(3):16-25, 1998.
gistro, estos pasos están incluidos en la reali- 3. American College of Obstetricians and Gynecolo-
zación de un examen físico segmentario en gists. Pelvic Organ prolapse. ACOG Technical Bulletin
214. Washington, DC: ACOG, 1995
uroginecología. En la práctica, el método más 4. Bump RC, Mattiason A, Bo K, et al. The standardi-
eficiente para la realización de esta evaluación zation of terminology of female pelvic floor dysfunc-
consiste en la colocación de un espéculo de tion. Am J Obstet Gynecol 1996; 175:10-17
Collins para evaluar prolapsos del ápice vagi-
U R O G I N E C O L O G I A 171
Prolapsos
Correccion de los
28 de la Pared Vaginal Anterior
OSCAR CONTRERAS ORTIZ
PAULO PALMA
DIAGNÓSTICO
172 U R O G I N E C O L O G I A
OTROS TIPOS DE CISTOCELE
Figura 4: Cistografía evidenciando defecto paravaginal (zeta). Figura 5b. Cistografía evidenciando defecto central (zeta).
U R O G I N E C O L O G I A 173
poestrogenismo, o lesiones neurológicas. La
corrección quirúrgica de este defecto es por
médio de la tradicional colporrafia anterior
(figura 5c, 5d y 5e).
174 U R O G I N E C O L O G I A
Reparación vaginal del defecto paravaginal localizan muy medialmente, podría ocurrir
Este abordaje consiste en la misma repa-
ración anatómica que en el procedimiento
abdominal: reposicionar el surco lateral de la
vagina a la línea blanca. Se indica este proce-
dimiento en pacientes con prolapso genital
severo, obesas o pacientes de alto riesgo.
Principios quirúrgicos
Se identifica la unión uretrovesical al pal-
par el balón inflado del catéter de Foley y se
marcan las líneas de sutura que deberán estar
Figura 10. Suturas realizadas en el arco tendinoso, eviden-
localizadas algunos milímetros laterales al ciadas como una línea blanca (seta).
surco lateral. En pacientes histerectomizadas
previamente, se debe realizar también la su- excesiva tensión en el seguimiento anterior.
tura a nivel de la cúpula vaginal. Debe usarse una sutura no absorbible 2- 0
Se realiza uma incisión longitudinal me- (figura 11).
dia, que se inicia a 2-3 cm por debajo de la
unión uretrovesical en dirección hacia la cú-
pula vaginal. Se diseca la pared vaginal de la
fascia pubocervical y se abre el espacio retro-
púbico. Se palpa el canal obturador y se rea-
liza una disección a lo largo del arco tendino-
so (figura 9).
U R O G I N E C O L O G I A 175
o materiales inadecuados o la inexperiencia
del cirujano.
Siguiendo la tendencia en el tratamiento
de las hernias abdominales, al usar mallas sin-
téticas o heterólogas en la cirugía pélvica re-
constructiva, se le confiere mayor resistencia
a los elementos de sustentación. Además de
eso, al utilizar estos materiales, se simplifica
la técnica quirúrgica, reduciendo el tiempo
operatorio y evitando procedimientos adicio-
nales. El procedimiento descrito como “ten-
sion free cystocele repair” (TCR) ofrece las
ventajas arriba descritas. Esta técnica se reali- Figura 13. La disección de la pared vaginal expone el
za con la paciente en posición de litotomía y cistocele.
176 U R O G I N E C O L O G I A
REPARO DE LOS CISTOCELES POR VÍA
TRANSOBTURATRIZ
TECNICA QUIRÚRGICA
Primer paso:
Con la paciente en posición de litotomía,
Figura 16a y 16b. Comparación del aspecto pre y se coloca uma pinza de Allis a nível del cuello
postoperatorio. vesical. A continuación, se infiltra la pared
U R O G I N E C O L O G I A 177
por el dedo índice del cirujano. Los “brazos”
Figura 17. Conjun- de la malla, se conectan a los extremos de las
to de agujas y malla agujas, mediante los respectivos dilatadores y
que componen el sis- son llevados a la región vulvar.
tema Perigee. Ob-
serve los brazos y
Una vez hecho esto, se procede a la in-
piernas para el tra- troducción de las agujas inferiores. A diferen-
tamiento del defec- cia de las superiores, estas agujas son intro-
to lateral y la malla
para el tratamiento
ducidas en forma vertical (figura 19), para
del defecto central. facilitar su paso en la parte más gruesa del
hueso.
vaginal con solución de lidocaína al 1 % con De nuevo, se encajan los dilatadores en
adrenalina para facilitar la disección y hemos- los extremos de las agujas y las “piernas” de la
tasia. Se realiza una incisión mediana en la malla se traen a la región vulvar.
pared vaginal, entre las pinzas de Allis pre-
viamente colocadas. La disección lateral debe
ser hecha hasta la rama ísquio-pubiana, lo
suficiente para permitir el paso de las cuatro
agujas del conjunto Perigee. En la parte infe-
rior, debe disecarse la base del cistocele hasta
la cúpula vaginal. Hacia la parte superior, por
lo general no es necesaria la disección.
Segundo paso:
En seguida se realizan las marcas en los
Figura 19. Las agujas superiores se introducen con inclina-
puntos de introducción de las agujas. Las su-
ción de 45 º. Las inferiores se introducen verticalmente.
periores, en forma similar a como se realizan
las de Monarc, en el pliegue genitofemoral a
nivel del clítoris. Las inferiores, se realizan a Cuarto paso:
2 cm lateral y 3 cm por debajo en relación a La malla debe proporcionar un soporte
las primeras (figura 18). sin tensión del cistocele. La parte excedente
inferiormente, se reseca. Se retiran los envol-
torios plásticos de los brazos y las piernas de
la malla.
Los pequeños ajustes que sean necesarios,
pueden realizarse en este momento.
Las partes excedentes de los brazos y las
piernas también se retiran y se cierran las in-
cisiones en forma convencional.
Figura 18. Las incisiones superiores se realizan en el pliegue
genitocrural a nivel del clítoris. Las incisiones inferiores se
realizan 2 cm lateral y 3 cm por debajo. RECOMENDACIONES POSTOPERATORIAS:
178 U R O G I N E C O L O G I A
La paciente debe evitar actividad sexual sido una de las grandes causas de recidiva en
y ejercicios físicos por cuatro semanas. nuestro medio.
Este procedimiento representa un gran El conocimiento de la fisiología y la fi-
avance en la cirugía pélvica reconstructiva, ya siopatología de la sustentación vaginal nor-
que la recurrencia de los cistoceles es de 30 mal, también ha mejorado las características
% en el primer año. de las cirugías correctivas a largo plazo.
Por otro lado, el uso de mallas biocom- En relación al refuerzo de la pared vagi-
patibles representa un índice de cura muy nal anterior con mallas de polipropileno, sin
superior, alrededor del 94 %. tensión, encontramos evidencias en la litera-
Además de la seguridad, el carácter no tura que sugieren sea un procedimiento sim-
invasivo, esta técnica reduce significativamen- ple, reproducible, con una alta tasa de éxito y
te las complicaciones de los procedimientos baja tasa de morbilidad.
tradicionales tales como: dispareunia y este-
nosis del canal que ocurren en un 19 a un 32 LITERATURA RECOMENDADA
% de los casos.
1. Kohli, N., Sze, EHM., Roat, TW. and Karram, MM.
RESULTADOS Incidence of recurrent cystocele after anterior colpo-
rrhaphy with and without concomitant transvaginal
needle suspension. Am J. Obstet Gynecol.
Los resultados prospectivos de estas téc- 1996;175:1476-1482.
nicas a largo plazo, son difíciles de evaluar, 2. Cruishank,SH. Official commentary to Kohli article:
pues existen muchos factores que podrían lle- Incidence of recurrent cystocele after anterior colpo-
var a recidivas de prolapsos, ya que muchas rrhaphy with and without concommitant transvagi-
son las causas que contribuyen a su forma- nal needle suspension. Am J. Obstet Gynecol.
1996;175:1476-1482.
ción. Además de eso, las definiciones de re- 3. Barber, MD., Cundiff, GW., Werdner, AC. et al. Ac-
currencias son muy variables y no siempre es curacy of clinical assessment of paravaginal defects in
uniforme la metodologia empleada para cuan- women with anterior vaginal wall prolapse. Am J.
tificar los prolapsos. En relación al prolapso Obstet Gynecol 1999;181:87-90.
central de la pared vaginal anterior, los índi- 4. Shull, BL., Benn, SJ. and Kuehl, J. Surgical manage-
ment of prolapse of the anterior vaginal segment: An
ces de recurrencia varían entre 2 y 20 % y las
analysis of support defects operative morbidity and
correcciones de los defectos paravaginales, es- anatomic outcome. Am J. Obstet Gynecol
tas tasas varían entre 3 y 14 %. 1994;171:1429-1439.
El uso de biomateriales representa una 5. Van Geelen, JM., Theeuwes, AGM., Eskes, TKAB.,
tendencia de avance en las técnicas de re- Morfin, CB Jr. The clinical and urodynamic effects of
construcción del piso pelviano, producien- anterior vaginal repair and Burch colposuspension.
Am J. Obstet Gynecol. 1988;159:137-144.
do buenos resultados en un 97,9 % de los 6. Colombo, M., Milani, R.,Vitobello, D. and Maggio-
casos. La erosión vaginal ocurre en un 8,2 % ni, A. A randomized comparison of Burch colposus-
de los casos, siendo tratada en forma conser- pension and abdominal paravaginal defect repair for
vadora. female stress urinary incontinence. Am J. Obstet Gy-
necol 1996;175:78-84
7. Scotti, RJ., Garely, AD., Greston, WM. et al. Parava-
COMENTARIOS ginal repair of lateral vaginal wall defects by fixation
to the isquial periosteum and obturator membrane.
En la práctica clínica se registra una gran Am J. Obstet Gynecol. 1998;179:1436-1445.
incidencia de prolapso de la pared vaginal 8. Flores-Carreras, O. Colposuspensión al musculo Ob-
anterior, secundaria a defectos paravaginales. turador Interno como tratamiento de la Incontinen-
Por ello, se ha hecho parte exclusiva de trata- cia Genuina de Esfuerzo. Tesis de grado para obtener
Doctorado en Ciencias Médicas, Orientación Gine-
miento quirúrgico de la correccion central del cología. Universidad de Guadalajara, Marzo 1999.
tejido fascial pubovesical. Esta también ha
U R O G I N E C O L O G I A 179
9. Grody, MHT. Paraurethral fascial Sling Urethropexy and pelvic floor dysfunction. Am J Obstet Gynecol 1996;
and vaginal paravaginal defects cystopexy in the co- 175: 10-17.
rrection of urethrovesical prolapse. Int. Urogynecol. 12. Weber AM, Walters MD. Anterior vaginal prolapse:
1995;6:80-85. review of anatomy and techniques of surgical repair.
10. Julian, TM. The efficacy of Marlex mesh in the repair Obstet Gynecol 1997; 89: 311-318.
of severe, recurrent vaginal prolapse of the anterior 13. De Tayrac R, Gervaise A, Fernandez H.: Cystocele
midvaginal wall. Amer. J Obstet. Gynecol. repair by the vaginal route. J Gynecol Obstet Biol
1996;175:1472-1475. Reprod . 2002 ;31(6):597-9.
11. Bump RC, Mattiasson A, Bo K et al. The standardiza- 14. Cervigni M, Natale F.: The use of synthetics in the
tion of terminology of female pelvic organ prolapse treatment of pelvic organ prolapse. Curr Opin Urol,
2001; 11(4): 429-35.
180 U R O G I N E C O L O G I A
Prolapsos de la
Corrección de los
29 Pared Posterior de la Vagina
BIAGIO ADILE
ELIZABETTA COSTANTINI
SEBASTIANO BANDIERA
INTRODUCCIÓN
U R O G I N E C O L O G I A 181
· Síntomas locales: peso vaginal, presión, a) Colporrafia posterior con reparo de la fás-
dolor o dispare unía. cia sin plica turra muscular
El examen físico en posición supina o b) Colporrafia posterior con reparo de la fás-
durante el esfuerzo es la evaluación mas im- cia con plica turra de los ascensores del
portante para el diagnóstico y acompañamien- ânus
to de los prolapsos posteriores de la pared c) Colporrafia posterior con colocación de
vaginal. La defeco grafía puede tener valor en telas sintéticas
las mujeres con prolapsos grandes (estadio III d) Colporrafia posterior con realización de
o IV), para evaluación de la función retal y de “puente” utilizando la pared vaginal.
la extensión de los prolapsos.
Los grandes prolapsos tienen indicación COLPORRAFIA POSTERIOR CON REPARO DE
quirúrgica debido a la protusion de los teji- LA FASCIA RECTOVAGINAL SIN PLICATURA
dos, que causan dolor, ulceración y presión DE LOS MUSLOS ASCENSORES DEL ANUS
vaginal (figura 2).
Se pone una pinza Allis en la mucosa va-
ginal próxima al fórnix posterior, seguida de
otras pinzas en el sentido longitudinal en di-
rección hacia el introito vaginal hasta la tran-
sición de la mucosa con la piel, (setas) para
delimitar el inicio y el fin de la incisión. En
seguida, la mucosa prolapsada es incisada por
tracción, lo que facilitará la disección de los
planos (figura 3).
182 U R O G I N E C O L O G I A
de enterocele concomitante y corregirla (fi- El cierre de la mucosa posterior de la va-
gura 4). gina es realizado con sutura continua de hilo
absorbible 2-0.
Se usa un punto de anclamiento para re-
forzar el suporte de la musculatura del ascen-
sor del anus al cuerpo perineal. Este punto
debe ser puesto 1,5 a 3,0 cm. próximamente
al introito (figura 7).
Figura 8. Aspec-
to final del intróito
vaginal.
PERINEORRAFIA
U R O G I N E C O L O G I A 183
esa alteración son disfunciones sexuales, como COLPORRAFIA CON REPARO DE LA FÁSCIA
eliminación de gases vaginales espontánea- RECTOVAGINAL - COLOCACION DE TELA
mente o durante el coito con perdida de la SINTÉTICA
sensibilidad durante la penetración. Junta-
mente con el aumento del hiato genital pue- Esta técnica debe de ser utilizada para el
de ocurrir una reducción del cuerpo perineal tratamiento de las retoceles en las cuales el
y prolapsos pélvicos. Generalmente, la correc- septo rectovaginal está débil no ejerciendo más
ción de esta lesión es realizada concomitante su función de soporte. (Figura 10).
a la de la retocele, en el momento de la co-
rrección del cuerpo perineal. Se debe de evi-
tar la plica turra del tejido epitelial, que ade-
más de no tratar los síntomas descritos ante-
riormente, lleva a la dispare unía.
En los casos donde solamente la correc-
ción del cuerpo perineal es insuficiente para
restaurar el introito vaginal, se puede optar
por incisar la piel de la siguiente manera:
Dos pinzas de Allis son puestas lateral- Figura 10. Col-
porrafia con reparo
mente en la junción de la mucosa con la piel
de la fáscia recto-
del introito. La perineo rafia es realizada des- vaginal, colocación
pués de otros reparos vaginales. En este mo- de tela sintética.
mento es esencial la evaluación de la apertura
final del introito que se une a las dos pinzas La disección es realizada de la misma for-
en la línea media. Una incisión triangular es ma descrita anteriormente, por todo el nivel
realizada en la piel sobre el cuerpo perineal. II de DeLancey. La tela sintética debe de ser
Abajo del himen se visualiza el muslo trans- medida de acuerdo con el tamaño del septo
verso del perineo, que será aproximado hasta expuesto. Su fijación debe de ser sin tensión,
la línea media juntamente con la fáscia del con suturas laterales en los muslos ascensores
muslo pubococcígeo, con suturas apartadas del anus y distal mente en el cuerpo perineal.
con hilo absorbible. La sutura de la piel debe El uso de materiales sintéticos presenta
de ser realizada longitudinalmente, sin ten- como complicaciones mas frecuentes erosión,
sión, con puntos separados invertidos, lo que infección y dispare unía.
irá minimizar los efectos adversos relaciona-
dos arriba (figura 9). TÉCNICA DEL PUENTE PERINEAL
184 U R O G I N E C O L O G I A
necesario) y terminan prójimo al introito. De- En seguida se cierra la mucosa vaginal
limitan una faja de la mucosa vaginal entre 1 con sutura continua de hilo absorbible, se-
e 1,5 cm. de largura formando así un puente pultando el puente (B), (figura 15).
(figura 12). La restauración de la integridad del cuer-
Se cauteriza toda la pared vaginal del po perineal es el último objetivo de esta téc-
puente, y se hace una sutura continua de sus nica que es realizada como descrito anterior-
bordes, invirtiéndolas para evitar la formación mente. La porción distal del puente es así fi-
de cistos vaginales futuros (Figura 13). jada en el cuerpo perineal (figura 16).
Se realiza la fijación craneal del puente Al final de todas las correcciones de reto-
suturándolo al complejo cardinal útero-sacro celes, debe ser realizado un toque retal para
y la fijación caudal en el cuerpo perineal. (Fi- evaluación de la integridad de la mucosa re-
gura 14). tal (figura 17).
Figura 15. La puente debe de ser sepul- Figura 16. Fijación del puente en el cuer-
tada con la aproximación de la mucosa po perineal. CP= cuerpo perineal.
vaginal adyacente a través de la sutura
contínua.M=mucosa vaginal; P=puente.
Figura 17. Toque retal que averigua el
restablecimiento del septo rectovaginal.
U R O G I N E C O L O G I A 185
COMENTARIOS de la elasticidad de la vagina puede ser factor
crucial en la fisiología y en el soporte de los
Las principales complicaciones pre ope- órganos pélvicos.
ratorias de la corrección de las retoceles in- El índice no exitoso y recidiva de las re-
cluyen sangramiento excesivo y lesión retal. toceles es variable.
Idealmente las lesiones del recto deben de ser Existe la creencia entre las mujeres que
identificadas en el momento y corregidas in- tuvieran partos vaginales de que existe nece-
mediatamente. Después el acompañamiento sidad de una plástica del perineo. Entonces,
es individualizado, teniéndose un cuidado es- se deposita en esta intervención la solución
pecial con el uso de laxativos y dietas sin fi- para los problemas sexuales. Es importante
bras para disminuición y ablandamiento de detallar el examen de todos los compartimien-
la masa fecal, evitando la distensión de la su- tos del entarimado pélvico y la relación de los
tura retal. prolapsos con la disfunción relatada sea ella
Los prolapsos recurrentes y la dispare unía urinaria, intestinal o sexual. El cirujano debe
son las complicaciones tardías mas frecuen- estar bien familiarizado con la anatomía y las
tes. La función sexual puede ser comprome- técnicas, pues puede ser sorprendido con de-
tida después de cirugías vaginales para correc- fectos de fáscias y muslos no diagnosticados
ción de prolapsos en cualquiera de sus com- en el pre operatorio que traerán como conse-
partimentos, siendo, entretanto mas frecuen- cuencias modificaciones pre operatorias ne-
tes en el compartimiento posterior. Esto se cesarias al éxito anatómico y funcional de la
debe al acortamiento de la vagina y/o estre- cirugía.
chamiento de la vagina o del introito vaginal
y retirada excesiva de la mucosa que puede LECTURA RECOMENDADA
llevar a estos síntomas prematuros o tardíos
en la menopausia o en la senilidad. 1. DeLancey JO, Anatomic aspects of vaginal eversion
La colporafia es la técnica mas utilizada after hysterectomy. Am J Obstetric Gynecology 1992;
166(6): 1717-24.
y tiene resultados satisfactorios para síntomas
2. Kanh MA, Stanton SI. Posterior colporraphy: its
locales como peso vaginal y relajamiento de effects on bowel and sexual function. Br J Obstetric
la apertura del hiato genital. Entretanto, exis- Gynecology 1997, 104:82-86.
ten relatos de dispare unía en hasta 30% y 3. Kelvin FM, Maglinte DDT, Benson JT, Evacuation
otras disfunciones sexuales después de la col- proctography (defecography): an aid to the investiga-
porafia posterior. No fueron encontrados fac- tion of pelvic floor disorders. Obstet Gynecol 1994,
83: 307-314.
tores predictivos que llevarían a una mejora 4. Petros PE, Ulmsten U. An integral theory and its
de la función intestinal y de la remisión de method for the diagnosis and management of female
gases vaginales. Son relatadas tasas de suceso urinary incontinence. Scand J Urol Nephrol 1993;
con aproximación de la fáscia rectovaginal en- 27 (Suppl 153):1-93.
tre 77 y 82%, en seguimiento de hasta 18 5. Petros, PE. Development of generic models for am-
bulatory vaginal surgery - a preliminary report. Int
meses. Estos estúdios también revelaron ta-
Urogynecol J 1998, 9:19-27.
sas menores de dispareunia pos operatória, en 6. Petros PE. Vault Prolapse I: Dynamic supports of the
comparación con las técnicas que realizaban vagina. Int Urogynecol J 2001; 12:292-295.
plica turra muscular. La corrección de los 7. Petros PE. Vault Prolapse II: Restauration of dyna-
niveles II e III de DeLancey por el reparo del mic vaginal supports by infracoccygeal sacropexy, an
“puente” posterior crea un refuerzo natural axial day-case vaginal procedure. Int Urogynecol J
2001; 12:296-303.
en la pared posterior y lateral de la vagina, a 8. Porter WE, Steele A, Walsh P et al. The anatomic
través del exceso de la mucosa (puente), que and functional outcomes of defect specific rectocele
evita un posible estrechamiento de la vagina, repairs. Am J Obstetric Gynecology 1999; 181: 1353-
manteniendo su elasticidad. Esta preservación 1358.
186 U R O G I N E C O L O G I A
30 Fístulas vesicovaginales
PAULO PALMA
ROGÉRIO DE FRAGA
CÁSSIO RICCETTO
a. Examen físico
Al examen físico se puede evidenciar el
drenaje continuo de orina por la vagina, der-
matitis amoniacal, además de las incrustacio- Figura 1. Prueba con colorantes y tapones vaginales.
nes calcáreas en el vello púbico. El orificio
vaginal no siempre es de fácil identificación b. Exámenes complementarios
durante el examen con especulo, sobretodo si
este es realizado en el puerperio temprano, Urografía excretora
cuando el diagnostico diferencial con LO- Es obligatoria en el estudio de las porta-
QUIACAO FLAVA y la incontinencia urina- doras de fístulas vesicovaginales, con el obje-
ria de esfuerzo es necesario. tivo de evaluar el tracto urinario superior (fi-
En los casos que generan duda, se realiza gura 2).
inmediatamente una prueba con colorante
intravesical. En este caso se emplea el azul de
metileno diluido en solución fisiológica, el cual
es infundido a través de un catéter foley ure-
tral, hasta lograr la repleción vesical, mien-
tras se procura observar el drenaje al examen
con el especulo. Cuando las fístulas son pun-
tiformes, puede no existir un drenaje inme-
diato de la solución azulada por la vagina. Se
procede entonces a realizar el taponamiento
vaginal con compresas de gasa, solicitando a Figura 2. Urografía excretora demostrando presencia de
la paciente que camine por algunos minutos, fístula ureteral.
U R O G I N E C O L O G I A 187
En las fístulas obstétricas, la posibilidad Biopsia
de involucrar el uréter es elevado, en virtud Todos los casos de etiología neoplásica
del riesgo isquémico del trígono. En la cisto- deben ser evaluados cuando existe la presen-
grafia (figura 3a y 3b) y en el vaginograma cia de un tumor. La biopsia del borde fistulo-
(figura 4a y 4b) pueden ser útiles en el diag- so esta indicado ante la sospecha de un pro-
nostico de las fístulas de pequeño calibre, en ceso neoplásico activo. En esta situación, la
casos seleccionados. corrección deberá esperar su resolución y en
el caso en el cual no exista posibilidad tera-
Cistoscopia péutica, se decide a favor de una derivación
La cistoscopia tienen el objetivo de loca- definitiva. El grado de endoarteritis oblite-
lizar un orificio fistuloso en relación a los rante verificada por biopsia de fístulas actíni-
meatos ureterales, permitiendo la clasificación cas permitirá inferir su pronóstico.
de las fístulas en supra e infra trigonales. Per-
mite también, la investigación de orificios fis- c. Momento adecuado de la intervención
tulosos múltiples, la presencia de cuerpos ex- Es motivo de intenso debate, con defen-
traños y verificar las condiciones de la mucosa sores de abordaje precoz (3 a 4 semanas des-
vesical. La cistoscopia puede ser útil en el in- pués del inicio de la perdida urinaria) y tar-
traoperatorio, permitiendo la cateterización de día (3 a 6 meses después de la inicio de la
seguridad de los uréteres cuando la corrección perdida). De forma general, se considera que
es ejecutada por vía vaginal. (Figura 5a y 5b). la corrección debe ser indicada una vez que
las alteraciones inflamatorias locales están con-
troladas, tomando como referencia el examen
ginecológico y de cistoscopia. La mayoría de
las pacientes evaluadas de esta forma pueden
ser operadas con seguridad dos meses después
del inicio de los síntomas, sin prejuicios, en
relación al abordaje tardío. En las fístulas
postradioterapia, la corrección debe esperar a
la resolución completa de los efectos genera-
dos por la irradiación sobre los tejidos, lo cual
Figura 3a y 3b. Cistografia mostrando el llenado de la
cavidad vaginal con contraste en una paciente portadora de
puede demorar hasta un año después de la
fístula vesicovaginal. A un lado esquema ilustrando el trayec- aparición de la lesión.
to fistuloso (seta) entre la vejiga (B) y la vagina (V).
d. Cuidados preoperatorios
Se emplea en forma rutinaria el antibió-
tico profiláctico de largo espectro, que debe
ser iniciado 24 horas antes del procedimien-
to y ser mantenido hasta el retiro del catéter
188 U R O G I N E C O L O G I A
uretral. Se debe tomar un cuidado especial pas fundamentales: (a) exposición del orificio
con la antisepsia vaginal, una vez que el dre- fistuloso, (b) disección del trayecto fistuloso,
naje prolongado de orina favorece la coloni- (c) identificación y desmembramiento de las
zación bacteriana de la vagina, lo cual puede paredes vaginal y vesical y (d) sutura de am-
comprometer la cicatrización local, predispo- bas en forma sobrepuesta, sin tensión, utili-
niendo las recidivas. En el caso en el cual exista zando suturas absorbibles. El tratamiento por
la posibilidad de realizar procedimientos aso- vía endoscopica incluye la fulguración eléc-
ciados a la corrección de la fístula, tales como trica del trayecto fistuloso, el cual puede ser
la ampliación vesical, se debe instituir la pre- asociado a la inyección endoscopica de sus-
paración intestinal preoperatoria e incremen- tancias con la finalidad de ocluir el trayecto
tado el cubrimiento antibiótico debe ampliar- entre la vejiga y la vagina. En este sentido, ya
se contra bacterias anaeróbicas. El empleo de fueron empleados el teflón y el colágeno bo-
estrógenos por vía oral puede ser necesario en vino. A pesar de las ventajas obvias para el
los casos con hipoestrogenismo evidente. paciente, solamente fístulas con un orificio
de diámetro igual o inferior a 3 mm pueden
e. Aspectos relacionados a la actividad sexual ser tratadas de esta manera.
TABLA 1
FÍSTULAS VESICOVAGINALES - CRITERIOS PARA EL ABORDAJE QUIRÚRGICO
U R O G I N E C O L O G I A 189
RO, no permitiendo la cicatrización cruzada TABLA 2
de las suturas vesical y vaginal. A pesar de la FÍSTULAS VESICOVAGINALES
simplicidad de la técnica, son pocos emplea- OPCIONES TERAPÉUTICAS
190 U R O G I N E C O L O G I A
con los puntos de la fascia vésico pélvica que
recubre la sutura anterior (Figura 6d).
La rotación del colgajo de pared vaginal
sobre las suturas anteriormente mencionadas
tiene como finalidad sobreponer un tejido
vascularizado, auxiliando la cicatrización y
evitando el alineamiento de las suturas (Fi-
gura 6e y 6f )
El empleo de colgajos entre las suturas
vesicales y vaginales están indicadas cuando
existe compromiso de la vitalidad de la pared Figura 8. Interposición del colgajo de Martius sobre la sutu-
vaginal, destacándose el colgajo de Martius. ra de la pared vesical.
Este injerto es confeccionado a partir de la
disección de un colgajo fibroadiposo del la- neo glúteo y el colgajo miocutaneo del mús-
bio mayor, con el pedículo basado en la arte- culo gracilis, que constituyen alternativas para
ria pudenda externa (Figura 7), que es trans- la reconstrucción del canal vaginal, en casos
puesto sobre la pared e interpuesto sobre en- seleccionados.
tre las suturas vesical y vaginal (figura 8 ).
Además de esto, son descritos el colgajo cutá- b. Autocistoplastia (Corrección en Y-V)
La cirugía es realizada con el paciente
en posición de litotomía, permitiendo el abor-
daje perineal en caso de que sea necesario. El
acceso a través de una laparotomía mediana
infraumbilical generalmente provee una bue-
na exposición pudiendo ser prolongada cra-
nealmente si se requiere. El acceso a la vejiga
puede ser por vía extraperitoneal o trasperi-
toneal, y el trayecto fistuloso es abordado por
vía transvesical. Se realiza una cistotomía trans-
Figura 6e-6f. Esquema del aspecto final de la corrección, versa amplia, en la pared vesical anterior, que
evidenciando el colgajo de la pared vaginal colocado sobre es previamente disecada de sus adherencias
las dos suturas anteriores.
con el pubis. A continuación se procede a
identificar y cateterizar los meatos ureterales
en forma bilateral (figura 9). El trayecto fis-
tuloso es identificado y la pared vesical es in-
cidida con resección amplia del tejido peri
fistuloso fibroesclerótico. Puntos de reparo en
U R O G I N E C O L O G I A 191
los bordes de la fístula facilitan la disección
(figura 10).
192 U R O G I N E C O L O G I A
En el caso en que se recomienda el trata- a una gran variedad de las posibilidades téc-
miento primario, se procede a la disección cui- nicas. Las tasas de cura deben ser considera-
dadosa de todas las adherencias intestinales de das en términos de cierre de la lesión en la
la cúpula vaginal. En este sentido, el tacto va- primera operación y varían de 60 a 98%.
ginal, realizado por un auxiliar, puede orientar Hilton en 1998 describió en su serie de
la disección y minimizar los riesgos de lesión 140 pacientes una tasa de cura de 95%, con-
intestinal. En seguida, se realiza una incisión tando como principal indicación de esta ci-
longitudinal de la pared vesical, iniciando en rugía, las fístulas post histerectomía.
la cúpula y progresando por la pared vesical
posterior hasta el orificio fistuloso. El trayec- COMENTARIOS
to fistuloso es circuncidado y las paredes vesi-
cal y vaginal son desmembradas. Debido a la En las histerectomías y en las cesáreas, la
posibilidad de compromiso ureteral por la fi- vejiga es mas frecuentemente lesionada a ni-
brosis se recomienda mantener los catéteres ure- vel del fondo de saco vaginal anterior. De esta
terales bilaterales durante todo el procedimien- forma, la disección cuidadosa de la región,
to. La pared vaginal es suturada con puntos utilizando, si es necesario, un catéter foley
separados de poliglactina 2.0. La mucosa vesi- vesical para orientación, además del llenado
cal es suturada con puntos continuos de cat- de la vejiga con solución fisiológica, puede
gut simples 3.0 y el plano muscular con pun- ser útil en determinadas circunstancias. Co-
tos separados de poliglactina 3.0. Se procede lorantes urinarios como el índigo carmín o el
con la disección de las adherencias entre el epi- azul de metileno pueden ser administrados
plón mayor y el colon transverso, la cual debe por vía intravenosa durante el procedimien-
prolongarse hasta las curvaturas esplénica y he- to, en casos de duda. Si una lesión vesical es
pática. La curvatura mayor del estomago es ex- identificada, la pronta corrección, asociada al
puesta y, en caso necesario, la arteria gastroe- drenaje vesical prolongado (7 a 10 días) en el
piploica derecha puede ser seccionada, a fin de postoperatorio, prevendrá, en la mayoría de
aumentar la extensión del colgajo. En seguida, la ocasiones, el desarrollo de una fístula. Ade-
se incide el pliegue peritoneal junto a la gotera más de esto, hasta el 10 % de las fístulas ori-
parietocolica izquierda, siendo el colon y el sig- ginadas después de los procedimientos qui-
moide dislocados medialmente, creando un rúrgicos, pueden evolucionar con la resolu-
lecho para la movilización del colgajo de epi- ción espontánea cuando el diagnostico es rea-
plón mayor hasta la pelvis, sin tensión sobre el lizado en el periodo postoperatorio inmedia-
mesenterio. El colgajo es, entonces, interpues- to, mediante la manutención de un drenaje
to y fijado entre las suturas vesical y vaginal. vesical adecuado a través de un catéter foley.
Además de mantener un catéter vesical por un En tanto, el índice de resolución espontánea
periodo mínimo de 14 días, se debe proceder tiende a disminuir con el tiempo, tornándo-
a drenar adecuadamente la cavidad peritoneal. se improbable después de tres semanas.
Eventualmente, se podrá indicar el mante- Las tasas de éxito disminuyen significati-
nimiento del catéter ureteral en el periodo vamente en cada nuevo procedimiento, sien-
postoperatorio. (Figura 14 a - 14 f ). do por tanto imperativos los cuidados descri-
tos en este capitulo, en relación a la prepara-
RESULTADOS ción del paciente y a la escogencia de la técnica.
La corrección por vía laparoscópica viene
Es extremadamente difícil efectuar com- ganando adeptos cada día, por ser una alter-
paraciones entre los resultados del tratamiento nativa menos agresiva, y que produce resulta-
quirúrgico en las diferentes series, pues no dos comparados a los de la vía abierta.
existe padronización de las lesiones asociadas
U R O G I N E C O L O G I A 193
A B
Figura 14a. Acceso transvesical con
acceso al trayecto fistuloso
C D
Figura 14c. Después de la resección del trayecto fistuloso, se realiza sutura por planos a fin de realizar el cierre del área
comprometida.
Figura 14d. Colgajo del epiplón mayor preparado para la interposición entre las paredes vaginal y vesical.
E F
LECTURA RECOMENDADA 7. Palma PCR, Riccetto CLZ, Dias ACFo, Netto NRJr.:
Lesões Ureterais em Cirurgia Ginecológica. Jornal
1. Arrowsmith-SD: Genitourinary reconstruction in Brasileiro de Ginecologia 1994, 104(5): 129-132.
obstetric fistulas. J Urol 1994, 152 (2 Pt 1): 403-6 8. Payne CK: Ureteral injuries in the female: fistulas and
2. Elkins TE, Drescher C, Martey JO et al: Vesicovaginal obstruction. In: Raz S: Female Urology, W.B. Saun-
fistula revisited. Obstet Gynec 1988; 72 (3): 307-12. ders Company, Philadelphia, 2nd edition, 1996, p.
3. Goodwin WE, Scardino PT: Vesicovaginal and ure- 507-520.
terovaginal fistulas: a summary of 25 years of expe- 9. Raz S: Vesicovaginal fistulas. In: Raz S: Atlas of trans-
rience. J Urol 1980; 22: 370- vaginal surgery. W.B. Saunders Company, Philadel-
4. Hilton P, Ward A: Epidemiological and surgical as- phia, 1st edition, 1992, p.141-165
pects of urogenital fistulae: a review of 25 years expe- 10. Robertson JR: Vesicovaginal Fistula: Vaginal Repair.
rience in Nigéria. Int Urogynecol J Pelvic Floor Dys- In: Ostergard DR, Bent AE: Urogynecology and Uro-
funct 1998;9:189-194. dynamics. Theory and Practice. Willians & Wilkins,
5. Hodges CV, Barry JM, Fuchs EF: Transureterourete- Baltimore, 4th edition, 1996, p. 371-386,.
rostomy: 25-year experience with 100 patients. J Urol 11. Stothres L, Chopra A, Raz S: Vesicovaginal fistula.
1980, 123: 834. In: Raz S: Female Urology, W.B. Saunders Company,
6. Palma PCR: Fistulas uroginecológicas. In: Netto Philadelphia, 2nd edition, 1996, p. 490-506.
NRJr.: Urologia. Roca, São Paulo, 1a. edição, 1986.
194 U R O G I N E C O L O G I A
Manejo laparoscopico de las
31 Fistulas Vesico-vaginales.
RENE J AVIER SOTELO, ALEJANDRO G ARCÍA SEGUI, PILAR CEBALLOS DOMÍNGUEZ
CENTRO DE CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA Y MÍNIMAMENTE INVASIVA, I NSTITUTO MÉDICO LA FLORESTA, DEPARTA-
MENTO DE UROLOGÍA. CARACAS / VENEZUELA
U R O G I N E C O L O G I A 195
Abordaje Abdominal Quirúrgico laparoscópico:
En la literatura se han reportado algunos
- Técnica abdominal transperitoneal: casos de reparación laparoscópica de fístula
La técnica transperitoneal más utilizada vesico-vaginal. 7, 9,15 Los autores reportan 15
es la operación de O’Conor6 que se ca- casos de fístulas vesico-vaginales reparadas por
racteriza por una apertura bivalva com- vía laparoscópica transperitoneal16. La técni-
pleta de la vejiga y a través de esta la exé- ca laparoscópica respeta los principios de la
resis del trayecto fistuloso, cierre de va- reparación por vía abdominal y aprovecha los
gina y vejiga en planos diferentes con beneficios de la magnificación de la imagen,
colocación de flap de peritoneo. lo cual permite una gran precisión en la iden-
tificación del trayecto fistuloso, en su resec-
- Técnica abdominal extraperitoneal: ción y en la reparación de los tejidos involu-
Se han reportado en la literatura múlti- crados. Además de los beneficios de la cirugía
ples modificaciones a las técnicas pro- mínimamente invasiva como son: recupera-
puestas inicialmente, tenemos los abor- ción postoperatoria más rápida, menor per-
dajes extraperitoneales transvesicales como manencia hospitalaria, menor morbilidad
el descrito por Cetin et al.12 con una cis- perioperatoria, menor dolor y convalecencia
totomía vertical anterior limitada, disec- más breve.
ción del trayecto fistuloso, localización y El abordaje siempre ha sido un tópico
cierre de la vagina por esta vía, disminu- controversial, algunas series como las de Webs-
yendo la morbilidad del abordaje intra- ter y Raz 1,8 tienen una alta tasa de éxito por
peritoneal y con una muy buena tasa de vía vaginal exclusivamente. La elección final
éxito (93-100%) según sus autores. del abordaje depende de varios elementos: de
la experiencia y familiaridad del cirujano con
Abordaje Vaginal una determinada técnica, el tipo de fístula a
En cuanto al abordaje vaginal tenemos tratar, y la ubicación de la misma.
la técnica de Latzo que realiza una incisión
amplia de la vagina alrededor del trayecto fis- SELECCIÓN DE PACIENTES
tuloso y procede a la reparación de la vejiga
por esta vía con posterior cierre vaginal. La Indicaciones
técnica de Martius repara la fístula e interpo- Se pueden aplicar los criterios de selec-
ne un flap de músculo bulbo cavernoso y la ción de Lee et al. para el abordaje abdominal
de Raz usa un flap de peritoneo13, técnicas abierto a la laparoscopia y otras:
como la descrita por Iselin y seguida por a. inadecuada exposición de la fístula por
muchos otros autores en donde se extirpa toda una localización muy alta
la cúpula vaginal, lugar en el que generalmen- b. proximidad de la misma a los uréteres
te se encuentra el trayecto fistuloso.1-14 c. enfermedades pélvicas asociadas
d. presencia de múltiples fístulas
Mixto
Existe la posibilidad de realizar un abor- Adicionalmente tenemos:
daje abdominal y vaginal combinado a. Obesidad
(Twoumbly y Marshall) en casos complica- b. Manejo quirúrgico abierto fallido previo
dos como en aquellas fístulas de gran tamaño
post irradiación o reintervenidas.15 Se ha descrito anteriormente a las ciru-
gías previas y la obesidad como contraindica-
ciones relativas para los procedimientos lapa-
roscópicos. Aunque la experiencia de los pre-
196 U R O G I N E C O L O G I A
sentes autores es limitada, cuatro de las pa- mismo se intentará mantener al paciente li-
cientes tratadas por vía laparoscópica tenían bre de sonda vesical hasta el momento del
cirugía abierta abdominal previa fallida, en procedimiento.
estos casos la magnificación de los tejidos dada
por el laparoscopio fue una ventaja convir- Preparación del paciente
tiendo la cirugía previa en una posible indi-
cación. Igualmente, otra paciente presentaba o Dieta blanda la tarde anterior al día del
obesidad mórbida, y el abordaje laparoscópi- procedimiento en casa.
co fue ideal debido a la dificultad técnica que o Preparación intestinal anterógrada.
representaba el abordaje vaginal. o Ayuno desde las 22:00 horas del día pre-
vio a la cirugía.
Contraindicaciones o Ingreso del paciente el mismo día del
procedimiento.
Relativas: o Administración de una dosis previa I.V.
Cirugía intraperitoneal previa de antibiótico de amplio espectro (qui-
Infección de la pared abdominal nolona o cefalosporina).
Obstrucción intestinal
Preparación de sala quirúrgica y equipo
Absolutas operatorio
Peritonitis generalizada.
Enfermedad Obstructiva aérea severa. Equipo operatorio
Coagulopatía no corregida o incorregible. La disposición del equipo quirúrgico pre-
Enfermedad cardiaca no resuelta o ino- senta el anestesiólogo a la cabecera de la pa-
perable. ciente, el cirujano principal a la izquierda, el
Paciente con comorbilidad asociada se- primer ayudante a la derecha y el segundo
vera de otro origen que contraindique ayudante alterna su posición ubicándose sen-
cualquier tipo de manejo quirúrgico. tado entre las piernas de la paciente, para
Paciente que no desee ser sometido a manejar el cistoscopio, ó distalmente al ciru-
manejo quirúrgico. jano a la izquierda de la paciente (Ver esque-
ma 1 para disposición completa).
PREPARACIÓN PRE OPERATORIA
Instrumental Quirúrgico
Evaluación El instrumental requerido para la correc-
Como con cualquier tipo de cirugía es ción laparoscópica de una fístula vesicovagi-
necesario explicar al paciente claramente acer- nal se describe en la tabla 1.
ca del tipo de procedimiento a realizar, así
como lo novedoso de la técnica y su reciente Técnica
ingreso como opción terapéutica. Los riesgos
y complicaciones deben haber sido discuti- Posición del paciente:
dos, así como la posibilidad de terminar en 1. La paciente es colocada en decúbito dor-
una cirugía abierta debido a variaciones o al- sal, bajo anestesia general en posición de
teraciones anatómicas complejas o complica- litotomía, con cierta angulación en Tren-
ciones imprevistas que requieran de este ma- delemburg, aplicándosele medias an-
nejo. tiembólicas. Esta posición es óptima para
La mayoría de los pacientes son opera- permitir el paso del cistoscopio, la colo-
dos dos meses después de manejo conserva- cación de los catéteres ureterales, el caté-
dor infructuoso y al determinar la falla del ter a través de la fístula y simultáneamente
U R O G I N E C O L O G I A 197
Preparación preliminar del paciente:
TABLA 1
INSTRUMENTOS EN REPARACIÓN LAPAROSCÓPICA DE FÍSTULA VESICO VAGINAL
Citoscopía
Monitor para Cistoscopia simultánea Optica de 0º o 30º
Fuente y cable de luz 1 catéter ureteral 6fr
Cistoscopio rígido17/21 fr. Dos catéteres ureterales 5 fr.
Laparascopía
Monitor de laparoscopia Bisturí armónico (opcional)
Laparoscopio 10mm, Óptica de 0º Portagujas laparoscópicos (2)
Fuente de luz de xenón Tijera laparoscópica
Cámara de 1 ó 3 chips Pinzas grasping, Maryland, disector de ángulo recto,
allis
Insuflador de CO2 de alto flujo Cuatro Vicryl 2-0 aguja UR-6
Asa de coagulación en ángulo recto Dos Monocryl 2-0 aguja UR-6
Cánula de succión e irrigación Drenes (Penrose, Blake o Jackson-Pratt)
Trocares descartables: 10 o 12 mm(2) y de 5 mm(3) Sonda Foley 18 fr.
198 U R O G I N E C O L O G I A
el paso desde la vejiga se dificulta debido - El primer ayudante sostiene la cámara
al edema del orificio fistuloso, se inyecta por el puerto umbilical con su mano iz-
azul de metileno y se cateteriza el trayec- quierda y el puerto inferior derecho de 5
to fistuloso realizando vaginosopia y re- mm para su mano derecha.
cuperando la guía en la vejiga. - El cirujano utiliza los puertos para-
3. Se introduce una compresa fijada en una rectales.
pinza Foester atraumática por vía vaginal
para elevar el fondo vaginal. Esto sirve Técnica quirúrgica
como referencia anatómica del fondo de
saco al ingresar a la cavidad abdominal. Liberación de adherencias:
Se realiza una inspección general de la
Abordaje: cavidad abdominal, se identifican las adhe-
Se emplea el abordaje transperitoneal la- rencias presentes y se liberan con tijeras lapa-
paroscópico bajo visión directa con técnica de roscópicas, electrocauterio o bisturí armóni-
Hasson, pues en todos los casos se trata de co, hasta permitir la visualización de las es-
pacientes con cirugías previas y la posibili- tructuras anatómicas, incluido el fondo de
dad de adherencias puede aumentar la mor- saco vaginal.
bilidad operatoria si es usada la aguja de Ve-
ress para el ingreso. Cistotomía guiada por la luz
del cistoscopio
Colocación de trocares Guiándose con la luz del cistoscopio
- Conexión y revisión previa de los equi- apuntando hacia la fístula, se realiza la cisto-
pos. tomía vertical con bisturí armónico, esto per-
- Inserción del primer trocar de 10 mm mite realizar la incisión en el sitio mas cerca-
transumbilical bajo visión directa, a tra- no al trayecto fistuloso logrando una menor
vés del cual se introduce el laparoscopio. longitud en la cistotomía (Figura 4).
- Insuflación del CO2 para crear el neu-
moperitoneo, prefijando la presión intra-
abdominal a 15 mmHg.
- Revisión e inspección de la cavidad ab-
dominal para verificar la ausencia de le-
siones en el ingreso.
- Bajo guía laparoscópica directa se intro-
ducen los trocares restantes: 3 trocares
de 5 mm y un trocar de 10 mm en he-
miabdomen inferior, en
distribución en “W”, la
misma que se emplea
Figura 4. Luz del cistoscopio dirigida al trayecto fistuloso
para la prostatectomía para guiar la cistotomía vertical
radical laparoscópica.
(Figura 3 Colocación de
trocares). Identificación y Apertura de la fístula
Se identifica el catéter “ureteral” o la son-
da de foley que cateteriza el trayecto fistuloso
y se continúa la incisión vertical en dirección
Figura 3. Coloca- distal hacia el catéter que define la fístula con
ción de trocares bisturí armónico, seccionando el borde pos-
U R O G I N E C O L O G I A 199
terior del trayecto fistuloso exponiendo este
trayecto y el catéter en su entrada a la vagina
(Figura 5).
Figura 8. Resección
de bordes del trayec-
200 U R O G I N E C O L O G I A
que avanzan hasta confluir en el centro. - Evitar la obstrucción de la sonda de fo-
(Figura 10). ley.
- Lavado vesical únicamente de ser
necesario.
Cuidados ambulatorios
- Alimentación usual
- Retiro del drenaje a los 2 o 3 días según
evolución
- Antibiótico vía oral de elección por diez
días.
Figura 10. Cierre de la vejiga y la vagina.
- Retiro de sonda uretral a los 10 días pre-
via realización de cistografía.
Interposición de tejidos - Deambulación en casa.
- Finalmente, se interpone un segmento de - Incapacidad laboral por 20 días.
tejido, (apéndice epiplóica del sigmode, - Abstinencia sexual por 2 meses.
un parche o “flap” de epiplón o de peri-
toneo) en el espacio vesico-vaginal, el cual COMPLICACIONES
se fija a la pared anterior de la vagina con
un punto (figura 11). Debido al escaso número de casos repor-
tados de corrección de fístula vesico vaginal
por vía laparoscópica, no se puede establecer
aún una tasa definitiva de complicaciones ni
cual es la más frecuente. Se establece que las
complicaciones son las mismas de cualquier
procedimiento laparoscópico transperitoneal.
U R O G I N E C O L O G I A 201
Complicaciones al Ingreso a la cavidad: cares debe ser igualmente supervisado para
Lesiones vasculares: Vasos de la pared evidenciar sangrado por lesión vascular.
abdominal como la epigástrica o grandes va-
sos dentro de la cavidad Complicaciones postoperatorias:
Lesiones de víscera hueca. Además de las complicaciones por infec-
ción, obstrucción de la sonda, requerimiento
Complicaciones Intraoperatorias: de reintervención por lesiones inadvertidas,
o Lesiones vasculares mayores o menores. hematoma, etc., existe la posibilidad de la
o Lesiones de víscera hueca. reaparición de la fístula.
o Lesiones ureterales. En general, y debido a que hay pocos
o Requerimiento de conversión de la ciru- reportes en la literatura para poder realizar
gía. comparaciones, en la serie de los autores en el
93% de los casos se resolvió la patología fis-
Según la casuística de la serie de los au- tulosa. Se presentó recidiva de la patología en
tores16, las complicaciones se presentaron en un paciente. (Tabla 2)
dos pacientes (14%). Un caso presentó lesión
incidental de intestino delgado, que ameritó RESULTADOS
rafia intestinal laparoscópica y se complicó con
fístula enterocutánea de bajo gasto que mejo- En la serie de los autores16 se diagnosticó
ró con tratamiento conservador; esta pacien- la fístula vesico-vaginal en el 100% de los casos
te presentaba antecedente de 3 cirugías pre- con prueba de azul de metileno. La mayoría
vias que condicionó un proceso adherencial de los casos se mantuvo en terapia conserva-
importante. Otra paciente presentó lesión de dora por 2 meses. La ubicación de la fístula
arteria epigástrica durante la manipulación de fue principalmente supratrigonal (93%) y un
unos de los trocares que sangró en el post- caso intratrigonal (7%).
operatorio y ameritó reintervención para con- A trece pacientes (86%) se les realizó la
trol hemostático laparoscópico con Carter- resección operatoria de fístula vesico-vaginal
Thomason Device que evolucionó satisfacto- por laparoscopia, en 1 caso (7%) además se
riamente le realizó reimplante ureteral por laparosco-
pia y a otro caso (7%) se le practicó nefroure-
Lesiones al abandonar el campo: terectomía por laparoscopia debido a exclu-
Al terminar el procedimiento se debe sión renal por ligadura ureteral iatrogénica de
bajar la presión del neumoperitoneo para así 7 años de evolución post-histerectomía.
establecer si hay sitios de sangrado activo que El promedio de hospitalización fue de 3
hayan pasado desapercibidos. El retiro de tro- días. La permanencia de la sonda de Foley
TABLA 2
RESULTADOS.
202 U R O G I N E C O L O G I A
sentidos, uno vertical para vejiga y otro trans-
verso para vagina y se interpone un “flap” de
epiplón o de apéndice epiplóica. Igualmente
fue en promedio de 10,4 días (rango 9 a 15 la apertura y cierre vesical fue asistida por cis-
día, DE +/- 1,56). toscopia lo que permite obtener una menor
La tasa resolución de la patología fistulo- dimensión de la incisión vesical, y un cierre
sa fue de 93% y la tasa de complicaciones fue preciso de la misma con garantía de la in-
de 14%. demnidad ureteral. Recientemente Melamud
A nuestro entender, en los reportes exis- et al19 reportaron un caso de reparación de
tentes hay nueve casos de fístulas vesico-vagi- fístula vesicovaginal laparoscópico asistido con
nales reparados por vía laparoscópica. La di- robot, con las ventajas de la reconstrucción tri-
ferencia esencial de la técnica empleada en dimensional; realizando la apertura vesical hasta
esas series previas con la técnica citada en el la fístula, resecando el trayecto y posteriormen-
presente texto radica en que las anteriores rea- te, interponiendo pegante de fibrina en lugar
lizan el abordaje sin apertura inicial de vejiga de un flap de tejido, con buenos resultados a
o vagina realizando la separación de las dos 16 semanas de seguimiento (Tabla 3).
estructuras con tijera o con láser CO2, ubi-
cando y disecando este plano hasta encontrar CONCLUSIÓN
el trayecto fistuloso canalizado con un caté-
ter.15 En cuanto al cierre de la vagina algunos El abordaje laparoscópico puede ser una
autores consideran que no es necesario y rea- alternativa factible, reproducible y razonable-
lizan solo el cierre vesical con sutura conti- mente segura para la resolución por vía abdo-
nua,9 mientras que otros trabajos realizan el minal de la fístula vesico-vaginal, obtenién-
cierre de ambas estructuras.15,17 Nezhat et al, dose los beneficios de los procedimientos
utilizan puntos separados con nudos extra- mínimamente invasivos y de una magnifica-
corpóreos para reparar la vejiga y la vagina ción de la visión permitiendo un cierre mas
realizando el cierre en el mismo sentido. 15 preciso de la fístula, probablemente con me-
Nezhat et al y von Theobald et al, utili- jores resultados hacia el futuro. Sin embargo,
zan parche de peritoneo como tejido de in- amerita de un importante adiestramiento para
terposición para colocar entre vagina y vejiga, adquirir destrezas laparoscópicas y una curva
9,15
Miklos et al y Nabi et al emplean epiplón de aprendizaje que pudiese ser prolongada.
17,18
. En la serie de los autores el cierre de Son necesarias un mayor número de series con
ambas estructuras es confeccionado en dos seguimiento más prolongado para determi-
TABLA 3
PUBLICACIONES SOBRE REPARACIÓN LAPAROSCÓPICA DE FÍSTULA VESICO-VAGINAL
Autor Referencias
Nezhat et al. Obstetrics & Gynecology.1994;85(5):899-901
Phippe et al. Gynecology Endos 1996;5:123-24
[Link] Theobald et al. Br J Obstetricts and Gynecology.1998;105:1216-18
Miklos et al. International Urogynecology J.1999;10(2):116-7
Nabi et al. J Endourol.2001;15(8):801-3
Chau-Su et al. J Laparoendos & Advanced Surgical techniques.2004;14:17-21
Sotelo et al. Laparoscopic repair of the vesico-vaginal fistula. J of Urology. Vol. 173 No. 5,
2005
Melamud O. et al Laparoscopic vesicovaginal fistula repair with robotic reconstruction. Urology.
Enero 2005. 65 (1); 163-166.
U R O G I N E C O L O G I A 203
nar el rol definitivo de la reparación laparos- 12. Cetil S., Yazicioglu A., Ozhur S., et al. Vesicovaginal
cópica de fístula vesico-vaginal dentro de la fistula repair: A simple suprapubic transvesical appro-
ach. Int Urol Nephrol 1988; 20: 265-268.
urología laparoscópica.
13. Raz S., Bregg K., Nitti V., Sussman E., Transvaginal
repair of vesicovaginal fistula using a peritoneal flap.
REFERENCIAS The Journal of Urology. 1992; 150. 56 – 59.
14. Patrick C. Walsh, MD., Alan B. Retik, MD., E. Da-
1. Miller Elizabeth A., Webster George D., Current rracott Vaughan, Jr., MD., Alan J. Wein, MD.,
management of vesicovaginal fistulae. Current Opi- Campbell’s Urology. 35 ( 2 ) 8 ava Edición
nion in Urology. July 2001; 11 ( 4 ); 417 – 421. 15. Nezhat Ceana, Nezhat Farr, Nezhat Camran, Rot-
2. Kadar Nicholas, Lemmerling Luc. Urinary Tract In- tenberg Howard. Laparoscopic repair of vesicovagi-
juries During Laparoscopically Assisted Hysterectomy: nal fistula: A case report. Obstetrics and Gynecology.
Causes and Prevention. American Journal of Obste- May 1994; 83 ( 5 ); part 2; 899 – 901.
trics and Gynecology. January 1994; 170 ( 1 ); 47 – 16. Sotelo R., Mariano M., García-Segui A., et al. Lapa-
48. roscopic repair of the vesico-vaginal fistula. J of Uro-
3. Phippe J. Laparoscopic repair of posthysterectomy logy. Vol. 173 No. 5, 2005
vesicovaginal fistula: two case reports. Gynecology 17. Miklos JR.,Sobolewski C., Lucente V. Laparoscopic
Endos. 1996; 5; 123 – 124. management of recurrent vesicovaginal fistula. Inter-
4. Andreoni Cassio, Bruschini Homero, Truzzi Jose C., national Urogynecology Journal. 1999. 10 ( 2 ); 116
Simonetti Rogerio, Srougi Miguel. Combined Vagi- – 7.
noscopy – Cystoscopy: A Novel Simultaneous Appro- 18. Nabi G., Hemal AK., Laparoscopic repair of vesico-
ach Improving Vesicovaginal Fistula Evaluation. The vaginal fistula and right nephrectomy for nonfunctio-
Journal of Urology. December 2003; 170 ( 6, part 1 ning kidney in a single session. Journal of Endourolo-
of 2 ); 2330 - 2332. gy. Oct 2001; 15 ( 8 ); 801 – 3.
5. Eilber Karyn Schlunt, Kavaler Elizabeth, Rodríguez
Larissa V., Rosenblum Nirit, Raz Shlomo. Ten – Year 19. Melamud O., Eichel L., Turbow B., Shanberg A.,
Experience With Transvaginal Vesicovaginal Fistula Laparoscopic vesicovaginal fistula repair with robo-
Repair Using Tissue Interposition. The Journal of tic reconstruction. Urology. Enero 2005. 65 (1); 163-
Urology. March 2003; 169 ( 3 ); 1033 – 1036. 166.
6. O’Conor VJ. Review of experience with vesicovagi-
nal fistula repair. J Urol. 1980; 123; 367 – 369.
7. Chau-Su, U-Cheng Huang, Mary Tsuang, Laparos-
copic repair of vesicovaginal fistula. Journal of Lapa-
roendoscopic & Advanced surgical techniques. 2004;
REFERENCIAS
14: 17-21.
8. Raz Shlomo. Editorial Comment: Early versus late 1. Nezhat et al. Obstetrics & Gynecology. 1994;85
repair of vesicovaginal fistula: vaginal and abdominal (5):899-901.
approaches. The Journal of [Link] 1995; 153 2. Phippe et al. Gynecology Endos 1996;5:123-24
( 4 ); 1112 -1113. 3. [Link] Theobald et al. Br J Obstetricts and Gynecolo-
9. Peter von Theobald, Philippe Hamel, Willian Feb- gy.1998;105:1216-18.
braro. Laparoscopic repair of a vesicovaginal fistula 4. Miklos et al. International Urogynecology
using an omental J flap. British Journal of Obstetrics J.1999;10(2):116-7.
and Gynecology. November 1998; 105; 1216 – 1218. 5. Nabi et al. J Endourol.2001;15(8):801-3.
10. Blaivas J. G., Heritz D. M., Romanzi L. J. Early 6. Chau-Su et al. J Laparoendos & Advanced Surgical
versus late repair of vesicovaginal fistulas: vaginal and techniques.2004;14:17-21.
abdominal approaches. The Journal of Urology. 1995; 7. Sotelo et al. Laparoscopic repair of the vesico-vaginal
153; 1110 -1113. fistula. J of Urology. Vol. 173 No. 5, 2005.
11. Lee RA, Symmonds RE, Williams TJ, Current status 8. Melamud O. et al Laparoscopic vesicovaginal fistula
of genitourinary fistulas . Obstet Gynecol repair with robotic reconstruction. Urology. Enero
1988;72:313-9. 2005. 65 (1); 163-166.
204 U R O G I N E C O L O G I A
Lesiones Iatrogénicas Ureterales
32 y vesicales
LUIS CARLOS ALMEIDA ROCHA
MARCELO THIEL
IRINEU RUBINSTEIN
MAURICIO RUBINSTEIN
ANDRÉ GUILHERME CAVACANTI
ABORDAJE QUIRÚRGICO
U R O G I N E C O L O G I A 205
TÉCNICAS DE RECONSTRUCCIÓN termino-terminal del uréter, retirándose el
tejido desvitalizado (Figura 6).
Ureteroneocistostomia abdominal
Este procedimiento es recomendado
para lesiones dístales del uréter (Figura 4).
Vejiga Psoica
Cuando el uréter no puede ser anasto-
mosado directamente a la vejiga, algunos cen-
tímetros son ganados liberando la vejiga del
pubis y fijándola en la fascia del músculo
psoas. La vejiga es abierta en sentido trans-
versal. La cúpula y la pared lateral del lado
opuesto del reimplanté son liberadas del pe-
ritoneo, con ligadura del pediculo vascular
superior de la vejiga en ese lado. En la con-
fección de la vejiga psoica el dedo del ciruja-
no es introducido al fondo de la vejiga en di-
rección al extremo del coto ureteral para dis-
minuir la tensión en el local de la anastomo- Figura 6. (A) Los extremos de los cotos son espatulados
sis. La vejiga es fijada en el músculo psoas para permitir una anastomosis oblicua y reducir la incidencia
de estenosis; (B) La anastomosis es hecha con sutura sepa-
con 6 a 7 puntos de catgut cromado 0 y sola- rada con hilo absorbible;(C) La anastomosis debe ser her-
mente después el uréter es reimplantado (Fi- mética, pero no isquemica. El lugar de la anastomosis debe
gura 5). La necesidad de dejar catéter urete- ser monitorizado a través de un dreno laminar o tubular. El
extremo del dreno debe ser adyacente, pero no en contac-
ral es determinada en el momento y sonda to con la anastomosis. Se deja catéter Doble J (D).
vesical debe ser usada por 14 días.
Transureteroureterostomia
Ureteroureterostomia Se realiza esta cirugía cuando hay
Este procedimiento se recomienda para perdida significativa del uréter inferior. La
lesiones ureterales localizadas superiormente parte distal del uréter es ligada en la unión
a los vasos iliacos. Es realizada anastomosis con la vejiga. Se moviliza el coto proximal
206 U R O G I N E C O L O G I A
debajo de los vasos mesentéricos inferiores Colgajo de Boari
pasando por delante de los grandes vasos has- El colgajo de Boari es usado cuando la
ta el uréter contralateral. Se incisiona el uré- lesión ureteral es extensa, no siendo posible
ter receptor longitudinalmente (Figura 7) y el uso de la vejiga psoica. La vejiga es movili-
la anastomosis termino-lateral es realizada con zada liberando sus conexiones con la sínfisis
sutura absorbible 4-0 (Figura 8 y 9). púbica. Se obtiene un colgajo total de la pa-
red anterior de la vejiga. El uréter es reim-
plantado a través de un túnel submucoso, para
evitar reflujo. La vejiga es cerrada con hilo
absorbible 3-0 (figura 10 y 11).
U R O G I N E C O L O G I A 207
tipo de lesiones. La fístula generalmente apa- PRINCIPIOS PARA TRATAMIENTO
rece entre el décimo y el vigésimo dia del ADECUADO DE LESIONES URETERALES
postoperatorio. Fiebre y dolor en el flanco
están presentes en 60% de las pacientes. Pue- 1. Disección ureteral cuidadosa usando ins-
de haber drenaje de orina por el local del dre- trumentos atraumaticos.
no quirúrgico o solamente por la vagina. El 2. Preservación de la irrigación ureteral.
tratamiento es el mismo que ya fue descrito. 3. Realizar una anastomosis libre de tensión.
4. Cubrir la anastomosis con tejido adipo-
LESIÓN VESICAL so retroperitonial o epiplón para favore-
El lugar más frecuente de lesión vesical cer la cicatrización.
es la cúpula. La lesión de la base de la vejiga 5. Drenar la cavidad peritoneal para evitar
ocurre principalmente a la hora de la disec- acumulación de orina.
ción entre la vejiga y el cuello del útero du- 6. Drenar la vejiga con sonda asociando o
rante la histerectomía. La vejiga es cerrada en no catéter ureteral.
dos planos. El primer plano incorporando la
mucosa y la muscular (Catgut simple 2-0) y LECTURA RECOMENDADA
el segundo la muscular y la serosa (Catgut
cromado 3-0). 1. Turner-Warnick R, Worth PHL: The psoas-bladder
hitch procedure for the replacement of the lower third
of the ureter. Br J Urol 1969, 41: 701
COMENTARIOS 2. Zimmerman I, Precourt WE, Thompson CC: Direct
ureterocysto-neostomy with the short ureter in the
En los casos en que hay perdida de hasta cure of the uretero-vaginal fistula. J Urol 1960, 83:
12 cm de uréter distal, la movilización co- 113.
rrecta de la vejiga es importante para los ca- 3. Ortiz VN, Nogueira HE, Maluli AM, Sadi A: Bexiga
sos de lesión del tercio distal del uréter. Psoica: considerações a respeito de 20 casos. J Brás
Urol 1984, 10: 22-24.
Algunos principios se deben observar
para el tratamiento adecuado de las lesiones
ureterales (Cuadro 1).
Cuadro 1
Principios para una adecuado reparación de la lesión ureteral
208 U R O G I N E C O L O G I A
Aspactos ginecológicos de la
33 Infección Urinaria en la Mujer
ROSA REATEGUI
U R O G I N E C O L O G I A 209
CUADRO 1 CRITERIOS PARA EVALUACION DEL
CLASIFICACION DE LA ITU TRATAMIENTO
210 U R O G I N E C O L O G I A
FACTORES BACTERIANOS ácido de la orina dificultando el creci-
miento bacteriano.
Virulencia 5. La proteína de Tamm-Horsfall, un uro-
- Resultado de productos bacterianos (He- mucoide producido por el tracto urina-
molisinas, proteasas). rio, dificulta la adherencia bacteriana.
- Factores adherentes a los receptores uro-
teliales. Factores predisponentes para ITU
U R O G I N E C O L O G I A 211
CUADRO 3
FACTORES DE RIESGO : ITU RECURRENTE
- Frecuencia de relaciones sexuales (> de 4 / Mes) y nueva pareja sexual en el ultimo año.
- Diafragma /Condón + espermicida (Monoxynol 9).
- Primera ITU < de 15 años de edad.
- ITU materna recurrente.
- Historia de ITU recurrente.
- Tratamiento antibiótico reciente.
- Factor Anatómico – corta distancia entre la uretra y el ano.
- Grupo sanguineo ABO no secretor (Sólo en post menopausia).
- Niveles bajo de estrógenos.
- Incontinencia urinaria.
- Cistocele.
- Residuo urinario.
- Defecto de funcion del gen CXCRI.
De Hooton TM, Recurrent Urinary tract infection in women. Int J Antimicrob Agents. [Link]-68.
212 U R O G I N E C O L O G I A
suria en externa e interna puede ser útil al de orina ,en el conteo de colonias, cuando se
diagnóstico. encuentra menos de 100,000 colonias, inclu-
· Disuria Interna: se origina en el interior so menos de 100 colonias / ml particularmen-
de la vejiga aparece en el incio de la mic- te con los diferentes valores o puntos de corte
ción siendo sugestiva la cistitis. y los resultados ser inconsistente al comparar
· Disuria Externa: disconfort localizado en la eficacia de los antibióticos. Hay un acuer-
la vulva o periné aparece al final de la do general que en principio el número y tipo
micción siendo sugestiva la vulvo -vagi- de organismo,la presencia de bacterias y fac-
nitis. tores de riesgo del huésped pueden decidir si
la cuenta bacteriana es patoló[Link] cual-
Diagnóstico diferencial quier modo no hay absoluta definición de
Las pacientes portadoras de disura, pola- bacteriuria significativa (1).Un esquema que
quiuria y urgencia miccional y que no pre- es generalmente aceptado en el conteo de co-
sentan bacteriuria significativa son clasifica- lonias se muestra en el Cuadro 5.
da como portadoras de síndrome uretral.
Las posibilidad etiológicas más frecuen- TRATAMIENTO
tes de sindrome uretral estan en el Cuadro 4.
Cistits Bacteriana Aguda
CUADRO 4 Por presentar eficacia comparable al tra-
ETIOLOGÍA DE SINDROME URETRAL tamiento convencional de 7 a 14 dias es me-
nor la incidencia de efectos colaterales, el tra-
- Cistitis intersticial tamiento de corta duración es una alternativa
- Irritación química uretral racional y ventajosa para el tratamiento de la
- Trauma genitourinario cistitis aguda. (Cuadro 6).
- Reacciones alérgicas
- Vulvovaginitis Esquema de dosis única por vía oral:
- Trichomonas · Sulfametoxazol – trimetoprim (800 ms
- Cándida - 160 mg), 2 comprimidos.
- Herpes simples. · Amoxicilina (3,0 g).
- Chlamydia trachomatis · Nitrofurantoína (200 mg).
- Neisseria gonorrheae · Fosfomicina-trometamol (3,0 g).
- Pilares parauretrales hipertrofiados
- Prostatitis femenina. Con tres días de duración tenemos los
siguientes esquemas:
DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO · Sulfametoxazol - trimetropim (800 mg-
160mg, via oral 12/12 h).
Tradicionalmente se recomienda la reali- · Fluoroquinolonas:
zación del sedimento urinario, urocultivo y - Norfloxacina (400 mg. vía oral, 12/12
antibiograma y urocultivo de control después h).
del tratamiento, pocas son las instituciones y - Ciprofloxacina (250 mg. vía oral 12/12
los pacientes que pueden solventar con los h).
costos de esta indicación. Por ser una infec- - Ofloxacina (250 mg. vía oral 12/12 h).
ción superficial de la mucosa vesical, fácilmen-
te de erradicar y no haber riesgo de bacterie- Chlamydia Trachomatis
mia proponemos terapia extremadamente La uretritis por chlamydia trachomatis
práctica y de bajo costo. es frecuente en mujeres jóvenes con vida sexual
Puede haber dificultades en el examen activa y generalmente con más de una pareja.
U R O G I N E C O L O G I A 213
CUADRO 5
DEFINICIÓN DE ITU-CONTEO DE COLONIAS CON PIURIA (1)
3. ITU complicada
ITU en varones 10-4
5. Menor costo.
6. Falla en la erradicación de bacteriuria (2 a 3 días): Sugiere pielonefritis subclínica.
En el hombre puede causar uretritis o ser asin- cuello uterino que es reservorio de la chla-
tomático. mydia.
El sedimento urinario revela piuria y el Como son exámenes caros y de dificil rea-
cultivo es negativo. lización, la falla en el tratamiento de corta
El diagnóstico de laboratorio es hecho duración con presencia de urocultivo negati-
por la investigación para chlamydia tracho- vo nos autoriza a tratar como si fuera chla-
matis, en cultivo de material obtenido del mydia.
214 U R O G I N E C O L O G I A
Se puede utilizar: sólo el conocimiento de la patogénesis de la
- Azitromicina (1 gr vo) dosis única. ITU, sino también orientación y soporte
- Tetraciclina (500 mg vo 6/6 h) por 14 emocional a la paciente.
días.
- Doxiciclina (100 mg vo 12/12 h) por 14 Abordaje terapeutico
días. Del punto de vista antimicrobiano, el
- Eritromicina (500 mg vo 6/6 h) por 14 tratamiento de la cistitis recurrente puede ser
días. abordado de 4 maneras a saber:
- Ampicilina en altas dosis en gestantes
1. Tratar cada episodio como si fuera la pri-
Cistitis recurrente mera infeccion.
La cistitis recurrente es aquella que se 2. Quimioprofilaxis dosis subletal.
presenta en las mujeres en una frecuencia de 3. Quimioprofilaxis post- coito
por lo menos dos veces en 6 meses o tres ve- 4. Auto -medicacíon orientada.
ces al año.
Para que se pueda tener idea de la im- Cualquiera que sea la terapia que se deci-
portancia de la cistitis recurente del punto da, el médico debe explicar a la paciente la
de vista epidemiológico, analizaremos algu- patogénesis de la ITU a repetición y el papel
nos datos de la literatura inglesa. de la actividad sexual.
Aproximadamente 2.500.000 mujeres Es importante dejar bien en claro que el
del Reino Unido presentan por lo menos un acto sexual sea un factor predisponente, no se
episodio de disuria y polaquiuria al año. Por trata de una enfermedad sexualmente trans-
lo menos 50% de las mujeres sintomáticas misible y que la pareja simplemente facilita
presentan bacteriuria significativa, es lícito la entrada de bacterias oriundas de la propia
suponer una incidencia mayor a 1.200.000 paciente, en el tracto urinario.
de casos nuevos por año, se sabe que el 10% De las varias posibilidades, terapeúticas,
de esas mujeres presentaran cistitis recurren- la primera nos parece la menos indicada, ya
te, lo que nos da la cifra de 100.000 casos que se emplea mucho tiempo y recursos in-
nuevos con ITU recurrente. vertidos en el diagnóstico y tratamiento.
Del punto de vista personal, la cistitis Características de los antimicrobianos
recurrente no implica riesgos de vida, segura- utilizados en el tratamiento de cistitis recu-
mente altera significativamente la calidad de rrente:
vida de las pacientes. Así la polaquiuria y la Los antimicrobianos posibles de ser usa-
urgencia miccional pueden transformar acti- dos en el tratamiento de cistitis recurrente
vidades habituales como hacer compras,en deben:
situaciones embarazosas la nicturia implica un 1. Ser activos contra los uropatógenos ha-
sueño interrumpido y cansancio crónico y bituales, especialmente con la Escheri-
cuando la recurrencia sucede a menudo, puede chia Coli.
haber síntomas de depresión. 2. Producir alta concentraciones urinarias.
En los casos en los cuales la sintomatolo- 3. Tener posología cómoda.
gía irritativa está directamente relacionada con 4. Tener porcentaje de resistencia bacteria-
la actividad sexual no es raro que cause pro- na baja y
blemas conyugales. 5. Producir mínima incidencia de efectos
Las complicaciones en el desempeño pro- colaterales.
fesional son evidentemente negativas. Pocos son los antimicrobianos que pre-
Queda claro por tanto que el tratamien- sentan estas características. Dentro de ellos,
to adecuado de la cistitis recurrente exige no los mas utilizados son:
U R O G I N E C O L O G I A 215
- Sulfametoxazol – trimetoprim. Cuando se utiliza periodo de 12 meses,
- Nitrofurantoina. 75% de pacientes están libres de ITU.
- Quinolonas. Estos datos no se refieren a ningún anti-
- Cefalosporinas. microbiano en especial y no hay explicación
convincente para ellos. Se supone que algu-
Profilaxis con dosis subletal nas de estas pacientes presentan un foco de
La quimioprofilaxis con dosis subletal es infección que actuaría como reservorio y que
una de las conductas más aceptadas. el tratamiento prolongado eliminaría ese foco.
La profilaxis subletal a la hora de acos- Por otro lado hay algunas pacientes que
tarse permite bloquear a las bacterias de la vuelven a presentar cistitis recurrentes tan
ampolla rectal y a la vez tener altas dosis de luego interrumpen la profilaxis.
antibiótico intermitente en la orina. Dismi- No hay hasta el momento como identi-
nuye de 2 episodios por paciente/año a 0.1- ficar este grupo de pacientes a las cuales la
0.2 episodios/año. profilaxis intermitente es una de las opciones
La dosis utilizada en los varios esquemas de tratamiento.
es variable, estando alrededor de un cuarto o
un octavo de la dosis terapeútica diaria (Cua- Profilaxis post - coito.
dro 7). La profilaxis post-coito está indicada en
El tratamiento antimicrobiano profilác- aquellos casos en los cuales los episodios de
tico disminuye la recurrencia de infección en cistitis están directamente relacionado con la
95% cuando es comparado con placebo. actividad sexual.
La profilaxis está indicada en las pacien- Se recomienda un compromido por vía
tes que presentan por lo menos dos episodios oral post-coito. Con este esquema la inciden-
de ITU en un período de 6 meses o tres epi- cia de cistitis aguda es reducida de 4,2 crisis/
sodios en un periódo de 12 meses. año para 0,2 crisis/año.
La desventaja de esta decisión es asociar
Duración del tratamiento actividad sexual con la enfermedad. Es im-
La duración del tratamiento es asunto portante orientar a la paciente para que orine
controversial pués esquemas de 6 a 12 meses después del coito.
son empíricos.
CUADRO 7
PROFILAXIS DE CISTITIS RECURRENTE
Norfloxacina 200mg 0
*Dato no disponible
216 U R O G I N E C O L O G I A
Automedicación orientada - En la microflora urogenital hay 50 espe-
En las pacientes que no aceptan trata- cies de lactobacilos,que son componen-
miento antimicrobiano prolongados podemos tes críticos de la flora intestinal y vaginal
utilizar la automedicación orientada de corta y protegen contra los uropatógenos
duración. - Los probióticos son suplementos alimen-
Esta decisión sólo debe ser utilizada en ticios con microbios vivos: yogurt y lac-
pacientes que puedan comprender la doctri- tobacilos
na del tratamiento y que sigan rigurosamen- - Los lactobacilos: Cultivo oral o vaginal o
te la orientación médica. en forma de yogurt. (1). Desplazan or-
Así podemos utilizar los sistemas de do- ganismos patógenos del reservorio ente-
sis única o hasta tres días de duración. ral, incrementando los comensales en
Estudios realizado con 38 mujeres por- introito y la vagina. Producen Antago-
tadoras de cistitis recurrente tratadas con sul- nistas al crecimiento y adhesión de uro-
fametoxazol - trimetoprim en esquema con- patógenos.
tinuo (400mg/80mg) o automediación orien- - Mecanismos por los que los lactobacilos
tada (Dosis única 1.600mg/320 mg.) en el protegen la vagina:
inicio de los síntomas muestran incidencia de 1. Competencia por la adherencia.
0.2 episodios /año en el primer y 2.2 episo- 2. Competencia por los nutrientes.
dios/año en el segundo. 3. Producción de sustancias antimicro-
Además el estudio revelo que la ITU fué bianas (Hidrógeno, peroxidasa, áci-
diagnosticada correctamente en 92% de las do láctico y, bacteriocinas (7).
veces y el tratamiento eficaz en 85% de los - El yogurt no es específico para prevenir
casos. ITU, pero puede prevenir la vaginitis mi-
Las pacientes que utilizan este sistema cótica. (1).
terapeútico deben ser orientadas para buscar - Paradógicamente un grupo de lactobaci-
un médico en caso que la sintomatología no los (Bacterias fastidius) puede producir
haya desaparecido en 48 horas. cistitis abacteriana o síndrome uretral.
Estudios de Reid, alientan a encontrar
Tratamiento topico un probiótico que reduzca el riesgo de
El tratamiento Tópico con estrógenos recurrencia a la ITU en mujeres suscep-
pueden ser altamente efectivo, en prevenir tibles. (7).
episodios de ITU recurrente . La ausencia de
estrógenos en vagina, es un factor de riesgo Vacunas
para la ITU. Los estrógenos promueven colo- Hay estudios con vacunas orales: sustan-
nización de lactobacilos y disminución de cias que bloquean la adherencia bacteriana
uropatógenos. en el huésped, los resultados son promiso-
El estriol diminuye el pH y la coloniza- rios in vitro y en animales, la vacuna oral es
ción de E. Coli del 67 a 33 % entre 1 a 8 una propuesta interesante en la prevención
meses. (8). de la ITU (9).
Las cremas antisépticas y la yodopovido- Estudios con vacunas contenidas en su-
na tienen buenos resultados, pero producen positorios vaginales, han demostrado resulta-
inflamación de la mucosa uretral y vaginal. dos estadísticamente significativos con grupo
placebo de control, lo que alienta una espe-
Probióticos ranza en la prevención (9).
- Los compuestos naturales y probióticos
han probados tener limitado beneficio en
prevenir epidisodios de ITU.
U R O G I N E C O L O G I A 217
CUANDO REALIZAR EVALUACIÓN LECTURA RECOMENDADA
UROLÓGICA EN LA CISTITIS RECURRENTE
1. Andreole,V.T, Patatterson: Epidemiology, Natural
La gran mayoría de las pacientes con cis- History and Magnament of Urinary Tract Infection
In Pregnancy. Med. Cli.N. Amer.75:359.1991.
titis recurrente no presentan alteraciones ana-
2. Kass, EH: Bacteriuria commitee. Recomended Ter-
tómicas o funcionales del tracto urinario y por minology of Urinary Tract Infeccion.
tanto no necesitan investigación urológica. La 3. Medical reasearch council bacteriuria commitee.
urografía excretoria y/o ultrasonografía y la Recomended Teminology of Urinary tract Infection.
cistoscopia revelan alteraciones en menos de Br. Med. J.2 :717,1979.
5% las pacientes, por lo que son pocas las 4. Palma PCR: O Trato Urinario na Gestacåo .in Nel-
son Rodrigues Netto Jr. Urologia Såo Paulo. Edito-
alteraciones posibles de corregir quirúrgica- rial Rocca, 1987.
mente. 5. Palma P.C.R: Tratamento de Curta Duracåo da Infec-
Entre tanto la exploración por imagen y cåo do Trato Urinario nåo Complicada. J . Bras Urol.
cistoscopia están indicadas en las siguientes 17:13, 1991.
situaciones:
- Hematuria Persistente
- Pielonefritis Recurrente REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- Cólico Renal Asociado
1. Bishop MC Uncomplicated urinary tract infection.
- Alteraciones Neurogénicas de la vejiga.
EUA Update Series (2004) 143-150.
Finalmente podemos decir que el esque- 2. Sanford J. P. Urinary tract symptoms and infection.
ma terapéutico debe ser escogido de acuerdo Ann. Rev. Med. (1975).26:485-96.
a la frecuencia y los aspectos psicosociales de 3. Krugier John M.D:Urinary tract infection:What’s
la paciente. [Link]’s [Link] No.73 PM-99 Annual
Las pacientes que presentan una relación Meeting-AUA -2004
4. Hootom TM Recurrent urinary tract infection in
temporal entre coito y desaparición de la cis- women Int J Antimicrobial Agents. (2001).17:259-
titis, la profilaxis post-coito puede ser utili- 263.
zada. 5. Gupta et al, Effects of contraceptive method on the
En aquellas que presentan más de tres vaginal microbial flora a prospective evaluation, In-
episodios/año, la profilaxis es el tratamiento fect Disease. (2000) .181:596-601.
6. Nicolle L Urinary tract Infection in long term-care
de elección. La automedicación orientada es-
facility residents. Clin Infect Disease (2000).31:757-
taría reservada para las pacientes más diferen- 761.
ciadas que presentan hasta tres episodios de 7. Miller J, Kreiger. J. Urinary tract Infection ,cranberry
cistitis por año. juice and probiotics in the 21st Century. Uro Clin N
Am (2002),695-699.
8. Ras R, Stamm W.A. Controlled trial of intravaginal
estriol in postmenopausal women with recurrent uri-
nary tract infection. N Engl J Med (1993):329,753-
756.
9. Ueling D. Vaginal mucosal inmunization for recu-
rrent urinary tract infection extendeed phase clinical
trial. J Infect Dis. (2000):183/Suppli) S 83.
218 U R O G I N E C O L O G I A
Evaluacion y tratamiento de la
34 Cistitis Intersticial
AMADO GILL PESAGNO, PARAGUAY
VANDA LOPEZ, CARACAS, VENEZUELA
U R O G I N E C O L O G I A 219
años, siendo el 85 – 90 % son mujeres6. En EXAMEN FÍSICO
el grupo de las mujeres sexualmente activas,
75 % refieren empeorar los síntomas durante El hallazgo más sugestivo de cistitis in-
la actividad sexual y hasta 24 horas después tersticial es la palpación dolorosa de la pared
de ésta. anterior de la vagina durante el tacto vaginal,
El 41 % de las pacientes tienen historia presente en el 95 % de las pacientes5.
de síntomas alérgicos 7. También se encuen-
tra la presencia de enfermedades sistémicas EXAMEN DE ORINA Y UROCULTIVO
como Lupus eritematoso y Síndrome de
Sjögren entre la población con cistitis inter- La microhematuria apenas está presente
siticial 8,9. Con fines de pesquisa, el Instituto en el 10 % de las pacientes10. Debe solicitar-
de Salud Norteamericano (NIH) propone los se el urocultivo para excluir la presencia de
siguientes criterios: infección bacteriana y el carcinoma de vejiga,
debe excluirse a través de la citología.
Inclusión automática: Los estudios clínicos se proponen demos-
Úlcera de Hunner. trar la asociación de agentes infecciosos en la
Factores positivos: patogénesis de la cistitis intersticial, aunque,
Dolor al llenado vesical; alivio con la mic- la proporción de cultivos positivos es muy baja
ción; dolor suprapúbico o pélvico y glo- y no hay un organismo único predominante
merulaciones epiteliales con la hidrodis- en las muestras de orina11.
tensión (cistoscopia).
Factores de exclusión: PRUEBA DEL POTASIO
Capacidad vesical mayor de 350 ml; au-
sencia de urgencia sensitiva en la cisto- Hay un aumento de los síntomas provo-
metría (100 – 150 ml); contracciones in- cado por la instilación intravesical de cloruro
voluntarias del detrusor; duración de los de potasio en el 70 % de las pacientes, cuan-
síntomas menor a 9 meses; ausencia de do se compara con grupos control. Los estu-
nocturna y frecuencia miccional menor dios sugieren que existe un desequilibrio en
de ocho veces al día. el control de la permeabilidad de la pared
TABLA 1
CISTITIS INTERSTICIAL: CRITERIOS DIAGNÓSTICOS - NATIONAL INSTITUTE OF HEALTH (EUA)
220 U R O G I N E C O L O G I A
vesical, que llevaría a un trastorno en su fun- cal. Subsecuentemente, se demostró que es-
cionalidad. La permeabilidad aumentada con- tos hallazgos estaban presentes en apenas el
duce a un aumento en la difusión del potasio 10 % de los casos de cistitis intersticial (figu-
urinario hacia el espacio intersticial. Esta di- ra 1).
fusión de potasio conduce a la despolariza-
ción, provocando síntomas sensoriales y afec-
tando el músculo liso vesical. En forma con-
comitante, se trastorna el aporte sanguíneo
inhibiendo la reabsorción de mecanismos de
defensa y exacerbando los efectos locales del
potasio. En algunos pacientes, el potasio pue-
de inducir la contracción muscular desarro-
llando inestabilidad secundaria 12. Aproxima-
damente, 70 % de los pacientes con cistitis
intersticial presentan esta prueba de potasio
positiva 1.
EVALUACIÓN URODINÁMICA
CISTOSCOPIA
U R O G I N E C O L O G I A 221
hay asociación entre los hallazgos cistoscópi- en 26 % y poca en 29 % de los casos. En
cos de glomerulaciones y las quejas clínicas. pacientes con capacidad vesical mayor a 600
Mientras que la presencia de las úlceras fue ml, la respuesta excelente está alrededor del
estadísticamente más frecuente en pacientes 12 % y poca en 43 %19. La biopsia de vejiga
con urgencia y dolor suprapúbico. no debe ser realizada de rutina como método
La presencia de glomerulaciones y san- diagnóstico, pues no hay hallazgos histológi-
grado al final de la cistosopia, en pacientes cos patognomónicos que definen la cistitis
con cistitis intersticial, también ha sido re- intersticial.
portado e incorporado en los criterios diag- Muchos pacientes, presentan síntomas de
nósticos propuestos por el NIH18. cistitis intersticial, pero no presentan los cri-
La respuesta terapéutica a la hidrodisten- terios establecidos por el NIH. Awad y col
sión, en pacientes con capacidad vesical bajo también han utilizado el término de “reduc-
anestesia, menor a 600 ml, ha sido excelente ción idiomática de la capacidad de almacea-
CUADRO 1
RELACIÓN ENTRE LAS QUEJAS CLÍNICAS DE LAS PACIENTES CON CISTITIS INTERSTICIAL Y EL HALLAZGO DE ÚLCERA DE
HUNNER EM LA CISTOSCOPIA
CUADRO 2.
RESUMEN SOBRE EL USO DEL DMSO EN LA CISTITIS INTERSTICIAL
Monoterapia.
Respuesta: - 50-90% de resultados positivos – respuesta mejor cuando hay presencia de úlceras en el
examen cistoscópico.
Recidiva de los síntomas después de terapia con DMSO: 35-40%, siendo que 50-60% responden a un
novo esquema terapéutico con DMSO.
222 U R O G I N E C O L O G I A
miento vesical”, para describir a los pacientes Anticolinérgicos
con síntomas irritativos similares de cistitis Actúan en el ámbito de la sinapsis post-
intersticial, pero sin los hallazgos clínicos ni ganglionar, relajando a la musculatura del de-
cistoscópicos típicos20. trusor y aumentan la capacidad funcional de
la vejiga. Son drogas especialmente útiles en
TRATAMIENTO los casos leves, en los cuales la urgencia y la
polaquiuria son las manifestaciones princi-
Drogas neurotrópicas. pales.
Antidepresivos: se recomienda la amitrip-
tilina como droga de primera línea2. Esta dro- TÉCNICAS CITODESTRUCTIVAS
ga posee acción bloqueadora de los recepto-
res histaminérgicos H1, estabilizando la mem- La destrucción del epitelio de transición
brana de los mastocitos. de la vejiga, llevando a la regeneración, lo cual
Actúan también en los receptores ß-adre- significa una nueva superficie vesical y, por lo
nérgicos de la vejiga, que relajan la musculatu- tanto, un período de remisión de los sínto-
ra del detrusor, facilitando la función de reser- mas.
vorio. El resultado terapéutico se observa en El DMSO (dimetil sulfóxido) presenta
un mes, siendo satisfactorio en 50 % de los propiedades farmacológicas que incluyen ac-
casos en un estudio clínico randomizado 22. ción antiinflamatoria, analgésica y disolución
de colágeno y relajante muscular. Pérez –
Anti-histamínicos. Marrero y col25 compararon el uso del DMSO
En este grupo se destaca la hidroxicici- intravesical con solución salina y encontra-
na, un anti-histamínico bloqueador de los ron 93 % de mejoría subjetiva, cuando com-
receptores histaminérgicos H1 que además de pararon un35 % y un 15 %, respectivamen-
estabilizar la membrana de los mastocitos, te, con la solución salina. Parkin y col demos-
también posee propiedades sedantes y anes- traron mejoría entre 50 % y 70 % de los sín-
tésicas 23. tomas en pacientes con cistitis intersticial y
Estudios controlados también han de- vejigas con poca capacidad y presencia de úl-
mostrado resultados que varían entre un 30 a ceras en la cistoscopia26. Estos mismos auto-
40 % de eficacia23. Theoharides y cols24 de- res, relatan mejoría de la capacidad vesical y
mostraron mejoría de un 55 % en el grupo de los hallazgos cistoscópicos.
de pacientes con historia de alergia y presen- Pontari y col27 utilizaron la asociación
cia de mastocitos en la biopsia vesical; y au- intravesical de 50 ml de DMSO, 10.000 U
sencia de respuesta en mujeres en post-me- de heparina, 10 mg de triamcinolona y 44
nopausia y con un tiempo largo de evolución mEq de bicarbonato y obtuvieron buenos re-
de síntomas e inicio de la terapia. sultados. Sugieren que el uso asociado de es-
tas drogas potencia el efecto antiinflamatorio
del DMSO.
TÉCNICAS CITOPROTECTORAS
U R O G I N E C O L O G I A 223
Heparina ción, no es problema, ya que la disociación
Se describen resultados de 50 % de res- iónica es baja y no interfiere con el proceso
puesta positiva cuando se comparan con un de quelación. Se recomiendan dos comprimi-
placebo 28. Se puede asociar al uso de Pento- dos al día por 3 a 6 meses.
san Polisulfato12.
BCG (Bacilo de Calmette-Guerin)
Pentosan Polisulfato: La instilación semanal mejoró al 60 %
El uso de esta droga se basa en la teoría de las pacientes comparado con un 27 % del
descrita por Persons, que refiere la presencia grupo que recibió placebo31.
de un defecto en la barrera representada por
el epitelio vesical y en los glicosaminoglica- TRATAMIENTO CONDUCTUAL
nos que contribuyen con la patogénesis de la
cistitis intersticial29. El pentosan polisulfato El entrenamiento vesical consiste en
posee propiedades de glicosaminoglicano sin- orientar a la paciente a contener su deseo
tético sulfatado y posee afinidad por la mem- miccional, a fin de aumentar la capacidad
brana de las mucosas. Se excreta en la orina y funcional de la vejiga.
se usa para corregir los defectos de glicosami- La electroestimulación endovaginal o
noglicanos. Los estudios han demostrado res- transcutánea, estimulando las fibras aferen-
puesta positiva en torno a un 42 % de pa- tes mielínicas, con la finalidad de activar los
cientes tratados, pero son necesarios de 3 a circuitos inhibitorios y las técnicas de bio-
12 meses de tratamiento para obtener el efecto feed-back pueden complementar el entrena-
deseado1 . miento vesical y evitar el tratamiento quirúr-
gico en muchos casos. Fall y Lindstrom32 re-
Acido Hialurónico (AH): portaron buenos resultados, en 54 % de 33
El mecanismo de acción del AH en el pacientes con cistitis intersiticial ulcerativa y
tratamiento de la cistitis intersticial no está en 26 % de 27 con cistitis intersticial no ul-
claro. El AH exhibe una variedad de activida- cerativa, que fueron tratadas mediante elec-
des biológicas que pueden contribuir para su troestimulación suprapúbica transcutánea.
acción benéfica en la cistitis intersticial: a. In-
hibición de la adherencia de complejos in- TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
munes; b. Inhibición de la micgración y agre-
gación de leucocitos; c. Control de prolifera- La cirugía debe reservarse para pacientes
ción de fibroblastos y células endoteliales; y motivadas, bien informadas y extremadamente
d. Regulación del movimiento de solutos a graves, que corresponden a no más del 10 %
través del desarrollo de una barrera en la su- de todos los casos de cistitis intersticial 33.
perficie mucosa 30. La respuesta en torno a La cistoplastia supratrigonal se realiza a
un 70 % también ha sido descrita después través de una cistectomía supratrigonal y
de 12 semanas de uso de la sustancia 30. ampliación vesical. Está indicada en vejigas
retraídas con pérdida de la compliance vesi-
Alcalinizantes urinarios cal. Los resultados a corto plazo son buenos,
Representados por el Policitrato de Pota- pero a largo plazo son desalentadores2.
sio, apenas alcalinizan la orina, disminuyen Entre las derivaciones urinarias, el con-
los síntomas irritativos, más también promue- ducto ileal debe ser la técnica de elección to-
ven la quelación del potasio que, como vimos, mando en consideración, la posibilidad de
desempeña un importante papel en la fisio- desarrollar sintomatología dolorosa en las de-
patología de la cistitis intersticial. La peque- rivaciones continentes 2.
ña cantidad de potasio presente en esta solu-
224 U R O G I N E C O L O G I A
CONSIDERACIONES FINALES REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Es de importancia fundamental discutir 1. Parsons CL. Interstitial cystitis: new concepts in pa-
con los pacientes las opciones de tratamiento thogenesis, diagnosis and management. AUA hando-
ut : 1998: 1-24.
disponibles, el comportamiento crónico de la
2. Hanno P, Pontari M. The Interstitial Cystitis syndro-
enfermedad y la posibilidad de recurrencia. me. Urology Int 1995; 2:7-9.
De esta forma, la relación médico – paciente 3. Koziol JA. Epidemiology of Interstitial cystitis. Urol
se fortalece, se logra aumentar la adhesión al Clin North Am 1994; 31:7-20.
tratamiento por el paciente y se evita el cons- 4. Parsons CL, Lilly JD, Stein P. Epithelial dysfunction
tante cambio de médico y recomenzar el tra- in non-bacterial cystitis ( Interstitial cystitis ) . J Urol.
1991; 145: 732-5.
tamiento. 5. Parsons CL. Interstitial cystitis : Clinical manifesta-
tions and diagnostic criteria in over 200 cases. Neu-
rourol Urody 1990; 9 (3): 241-50.
6. Weaver RG, Dougherty TF and Natoli C. Recent
concepts of Interstitial cystitis. J Urol 1963; 89:377.
7. Alagiri M, Hanno PM, Chottiner S, Ratner V, Slade
D. Interstitial cystitis and other diseases: A national
survay and review of the literature. J Urol 1995; 153:
287 A.
8. Meulders Q, Michel C, Marteau P et all, Association
of chronic interstitial cystitis , protein – losing ente-
ropathy and paralitic ileus with seronegative systemic
lupus erithematosus. Clin Nephrol 1992; 37: 239-
44.
9. Van De Merwe J, Kamerling R, Arendsen E, Mulder
D, Hooijkaas H. Sjögren síndrome in patients of in-
terstitial cystitis. J Rheum 1993; 20: 962-5.
10. Messing EM, Stamey TA. Interstitial cystitis early
diagnosis pathology and treatment. Urology 1978;
12: 381-92.
11. Duncan JL, Schaffer AJ. Do infectious agents cause
interstitial cystitis? Urol 1997; 49( Suppl 5A): 48-51.
12. Parsons CL. Epithelial coating techniques in treat-
ment of Interstitial cystitis. Urology 1997; 49 ( Suppl
5A ): 100-4.
13. Perez – Marrero R, Emerson L, Juma S. Urodynamic
studies in interstitial cystitis. Urology 1987; 29 ( Su-
ppl ): 27-30.
14. Hanno P, Levin RM, Monson FC at all. Diagnosis of
interstitial cystitis. J Urol 1990; 143:278-81.
15. Kirkemu A, Peabody M, Diokino AC et all. Associa-
tions among urodynamic findings and symptoms in
women enrolled in the interstitial cystitis data base
(ICDB) study. Urology 1997; 49(Suppl 5A ): 76-80.
16. Hunner GL. A rare type of bladder ulcer in women:
report of cases. Boston Med Soc J 1915; 172:660-4.
17. Messing EM, Pauk D, Schaffer A et all. .Associations
among cystoscopic findings and symptoms and physi-
cal examination findings in women enrolled in the
interstitial cystitis data base. (ICDB) study. Urology
1997; 49(Suppl 5A ): 81-15.
18. Messing EM and Stamey TA. Interstitial cystitis :
U R O G I N E C O L O G I A 225
early diagnosis pathology and treatment. Urol 1978; 27. Pontari MA, Hanno PM, Wein AJ. Logical and syste-
12:381. matic approach to the evaluation and management of
19. Hanno PM, Wein AJ. Conservative therapy of inters- patients suspected of having interstitial cystitis. Urol
titial cystitis. Seming Urol 1991; 9: 143-7. 1997; 49(Suppl 5A):114-20.
20. Awad SA, MacDiarmid S, Gajewski JB, Gupta R. 28. Parsons CL, Housley T, Schmidt JD, Lebow D. Treat-
Idiophatic reduced bladder storage versus interstitial ment of interstitial cystitis with intravesical heparin.
cystitis. J Urol 1992; 148: 1409-12. BRr J Urol 1994; 73:504-7.
21. Held PJ, Hanno PM, Wein AJ, Pauly MV, Cahn MA. 29. Parsons Cl, Boychuk B, Hurst R, Callahan H. Bladder
Epidemiology of interstitial cystitis: 2, in Hanno PM, surface glycosaminoglycans: an epithelial permeabili-
Staskin BR, Krane RJ and Wein AJ ( Editors) : Inters- ty barrier. J Urol 1990;143:139-42.
titial cystitis. London: Springer – Verlag; 1990:29- 30. Morales A, Emerson L, Nickel C. Intravesical hya-
48. luronic acid in the treatment of refractory interstitial
22. Hanno PM, Buehler J, Wein J. Use of amitriptyline cystitis. Urol 1997; 49(Suppl 5A):111-3.
in he treatment of interstitial cystitis. J Urol 1988; 31. Peters K, Diokno A. The efficacy of intravesical Tice
141:846-8. strain bacillus Calmette- Guerin in the treatment of
23. Theodorides T. Hydroxyzine therapy for interstitial interstitial cystitis: a double – blind, prospective pla-
cystitis. Urol 1994;21:113-9. cebo controlled trial. J Urol 1997; 157: 2090-4.
24. Theodorides TC, Sant GR. Hydroxyzine therapy for 32. Fall M, Lindstron S. Transcutaneous electrical nerve
interstitial cystitis. Urol 1997;49(Suppl 5A):108-10. stimulation in classic and nonulcer interstitial cysti-
25. Perez – Marrero R, Emerson LE and Feltis JA. A tis. Urol Clin North Am 1994; 21:131-9.
controlled study of dimethyl sulfoxide in interstitial 33. Irwin PP, Galloway NTM. Surgical management of
cystitis. J Urol 1988; 140: 36-9. interstitial cystitis. Urol Clin North Am 1994; 21:145-
26. Parking J, Shea C, Sant GR. Intravesical dimethyl 51.
sulfoxide (DMSO) for interstitial cystitis- A practical
approach. Urol 1997; 49(Suppl 5A):105-7.
226 U R O G I N E C O L O G I A
35 Carúncula uretral
M ARIO JOÃO GOMES
U R O G I N E C O L O G I A 227
COMENTARIOS firmar alteraciones epiteliales mostrando ????
e hiperplasias del epitelio escamoso o transi-
La confirmación diagnóstica de esta en- cional, edemas, análisis del estroma, infiltra-
fermedad es mandataria para el éxito terapéu- dos inflamatorios, alteraciones vasculares y
tico. El análisis de la lesión la permite dife- endoteliales, trombosis y reacciones angioma-
renciar de otras patologías uretrales como: tosas, granulomatosas; y la certeza del diag-
pólipos fibroepiteliales, prolapso uretral mí- nóstico e identificación de probables proce-
nimo, várices y hemangiomas uretrales, en- sos infiltrativos y neoplásicos.
dovasculitis proliferante, procesos inflamato-
rios de glándulas uretrales y periuretrales, LECTURA RECOMENDADA
divertículo uretral, proceso inflamatorio de las
glándulas de Skene, trombosis del plexo vari- 1. Hartman C, Sperling M, Stein H, So-called fibroepi-
coso periuretral, carúncula de uretra poste- thelial polyps of the vagina exhibiting an unusual but
uniform antigen profile characterized by expression
rior y del cuello vesical ???? con mucosa intes-
of desmin and steroid hormone receptors but no
tinal heterotópica, meato uretral ectópico, muscle-specific actin or macrophage markers. Am J
virus del papiloma humano (VPH), granulo- Clin Pathol 1990; 93: 604-8.
mas inflamatorios secundarios a gonococos, 2. Vogeli T, Engstfeld E J: Non-Hodgkin lymphoma of
Trichomona vaginalis, Cándida albicans y tu- the female urethra. Scand J Urol Nephrol
berculosis. 1992,26:111.
3. Lee W. H. , Tan K. H. , Lee Y. W., The aetiology of
En este contexto, los estudios histopato- postmenopausal bleeding a study of 163 consecutive
lógicos e inmunohistoquímicos pueden con- cases in Singapore. Sing Med J 1995, 36:2.
228 U R O G I N E C O L O G I A
Tratamiento del
36 Divertículo Uretral
ROGERIO D E FRAGA
RAUL PEREZ ORTEGA
MIGUEL ANGEL REYES
INTRODUCCIÓN
U R O G I N E C O L O G I A 229
Figura 6. Após a exposição do divertículo, uma sonda Foley
14F é mantida durante o procedimento.
TÉCNICA QUIRÚRGICA
La mayoría de las pacientes con divertí- Figura 7a. Pinça de Allis demarcando o ápice da incisão em
culo uretral ameritan tratamiento quirúrgi- U invertido na parede vaginal, distalmente ao divertículo.
co, siendo que se han descrito varios procedi- Figura 7b. Incisão em U invertido criado após injeção de
solução salina na mucosa vaginal e mobilização da parede
mientos. La técnica de marsupialización en- vaginal anterior.
doscópica utiliza el haz de Collins para inci-
dir los divertículos anteriores, siendo proce- La disección del plano equivocado pue-
dimientos reservados para los divertículos de de acarrear un aumento en el sangramiento,
la uretra distal, evitando daños en la uretra entrada en la fascia periuretral y no del diver-
media y los mecanismos de continencia proxi- tículo uretral, y tornar la disección más difí-
males. Algunos autores recomiendan la exci- cil. La disección del colgajo vaginal en direc-
sión transvaginal con colgajo para el sello ción al cuello vesical es seguida de una inci-
como tratamiento quirúrgico de elección para sión transversal en la fascia periuretral (figura
los divertículos de la uretra media y proxi- 8), exponiendo el divertículo.
mal. Esta técnica permite la completa resec-
ción del divertículo y la sutura en tres planos
sin tensión. Todas las pacientes son someti-
das a antisepsia de la región vaginal y abdo-
minal la noche antes de la intervención qui-
rúrgica y reciben antibiótico profilaxia al ini-
cio del procedimiento quirúrgico.
La paciente se coloca en posición de lito-
tomía para la identificación del divertículo
(figura 6ª y 6b) y se les coloca un catéter de
Foley 14 Fr en la uretra. De seguidas se les Figura 8. incisão transversal na fáscia periuretral , expondo
coloca un separador vaginal. Se infiltra la pa- o divertículo.
230 U R O G I N E C O L O G I A
La fascia periuretral se diseca delicada- mienda cuando el cierre en tres planos no es
mente, por encima del divertículo uretral y posible, en función de la preservación de la
se abre como las hojas de un libro. Se visuali- adecuada fascia periuretral. El tercer plano
za el divertículo por debajo de la fascia periu- comprende el cierre de la pared vaginal ante-
retral. La disección del divertículo sigue a tra- rior, que es realizado utilizando sutura de vi-
vés de la circunferencia expuesta hasta que sea cryl 2-0. Por lo tanto, los tres planos de cierre
identificado el cuello del divertículo (figura incluyen a la pared uretral verticalmente, la
9a y 9b). fascia periuretral transversalmente y la inci-
Figura 9a e 9b. A dissecção do divertículo segue através da Figura 12a e 11b: Fechamento da parede vaginal com fio
circunferência exposta até que o colo diverticular seja iden- absorvível 3-0.
tificado.
sión en “U” invertida de la pared vaginal (fi-
La identificación del cuello del divertí- gura 12a y 12 b).
culo es imperativa para asegurar su completa A la paciente se le coloca un tapón vagi-
resección, previniendo recurrencias. nal lubricado con crema con antibióticos,
Después de la completa excisión del dejándosele un catéter uretral abierto para el
divertículo, el defecto uretral es sellado verti- drenaje de la orina.
calmente sobre una sonda de Foley 14 Fr, Dada la asociación del divertículo ure-
utilizando hilo de sutura vicryl 4 - 0. La fas- tral con la incontinencia urinaria de esfuerzo,
cia periuretral es sellada transversalmente con esta puede ser tratada con un swing, en el
sutura contínua utilizando vicryl 3-0. (Figu- mismo acto quirúrgico de la diverticulecto-
ra 10a, 10b, 11a, 11b). mía o posteriormente. Algunos autores pre-
La interposición de un colgajo de Mar- conizan el tratamiento con swing 3 – 6 me-
tius entre la uretra y la pared vaginal, se reco- ses después de la diverticulectomía, con la fi-
nalidad de minimizar el riesgo de infección,
formación de fístula y erosión de la uretra por
el sling.
CUIDADOS POST-OPERATORIOS
U R O G I N E C O L O G I A 231
RESULTADOS LECTURA RECOMENDADA
Sesenta y tres mujeres fueron tratadas por 1. Bass JS, Leach GE: Surgical treatment of concomi-
divertículo uretral, 56 fueron tratadas quirúr- tant urethral diverticulum and stress urinary inconti-
nence. Urol Clin North Am 1991; 18:365-373.
gicamente y 7 clínicamente. El seguimiento
2. Ganabathi K, Leach GE, Zimmern PE, Dmochows-
medio fue de 70 meses, ocurriendo 2 recu- ki R: Experience with the management of urethral
rrencias distal al lugar de la corrección. La diverticulum in 63 women. J Urol 1994; 152:1445-
mayoría de las pacientes tratadas sólo con di- 1452.
verticulectomía permanecieron continentes. 3. Iula G, Stefano ML, Castaldi L, del Vecchio E: Pos-
La recurrencia de la lesión, se debe normal- tirradiation female urethral diverticula: diagnosis by
voiding endovaginal sonography. J Clin Ultrasound
mente, a una falla en la identificación de 1995; 23(1):63-65.
múltiples divertículos, pudiendo ser enton- 4. Leach GE and Bavendam TG: Female urethral diver-
ces la técnica quirúrgica empleada, inadecua- ticula. Urol 1987; 30(5):407-415.
da para la corrección primaria. 5. Leach GE and Trockman BA In Walsh PC, Retik AB,
Vaughn ED, Wein AJ, eds: Campbell’s Urology, 7th
ed. Philadelphia, PA, W.B. Saunders Company, 1997;
COMENTARIOS pp.1141-1151.
6. Leng WW and McGuire EJ: Management of the fe-
La incidencia de divertículo uretral se male urethral diverticula: A new classification. J Urol
estima en torno a un 0,6 % de las mujeres 1998; 160:1297-1300.
con síntomas del tracto urinario inferior. Esto 7. Rovner ES, Wein AJ. Diagnosis and reconstruction
justifica los pocos trabajos y la poca casuística. of the dorsal or circumferential urethral diverticulum.J
Urol. 2003 l;170(1):82-
Se trata de un procedimiento delicado,
exigiendo paciencia y habilidad del cirujano,
pues la corrección primaria del divertículo
ofrece la mayor probabilidad de cura y, por el
contrario, las reintervenciones son más traba-
josas y exigen la interposición de colgajos.
Dentro de las posibles complicaciones,
se destacan: fístula uretra-vaginal y estenosis
uretral, cuyos tratamientos se abordan en otros
capítulos.
232 U R O G I N E C O L O G I A
37 Disfunción Sexual Femenina
DR. EDUARDO KAD-BAY / DR. HUGO D ÁVILA
HOSPITAL UNIVERSITARIO DE CARACAS
DRA. CARMEN MARTÍNEZ NATERA
POLICLÍNICA DE LA GUARDIA NACIONAL
U R O G I N E C O L O G I A 233
o Falta de relajación de musculatura A. Dispareunia: se define como dolor geni-
lisa vaginal. tal asociado a la relación sexual, persis-
o Puede ser causada por factores mé- tente o recurrente, que causa aflicción per-
dicos o fisiológicos, así como secun- sonal. Esta entidad se subdivide en do-
dario a factores psicológicos lor a la entrada superficial o penetración
introital, y dolor con penetración pro-
Existen muchos aspectos cuando se trata funda o penetración vaginal.
de problemas de excitación. La excitación B. Vaginismo: Se refiere al espasmo involun-
puede estar ausente cuando se esta inconscien- tario, persistente o recurrente, del tercio
te del estimulo sexual. Investigadores han de- externo de la vagina que interfiere con la
mostrado poca correlación entre la medición penetración vaginal y causa aflicción per-
objetiva de flujo sanguíneo genital y el com- sonal.
portamiento subjetivo de excitación sexual en C. Dolor no costal: se trata de eventos de
mujeres con desordenes de excitación. De igual dolor externo como vulvovestibulitis, in-
forma en mujeres sin desordenes de excitación fecciones vaginales, o aquellas que van a
sexual, hay una pobre correlación entre medi- circuncisión femenina.
ciones objetivas del flujo genital y la percep-
ción de sensaciones genitales. Prevalencia de la disfuncion sexual femenina
Existen ciertamente múltiples factores en
contribuyen a la excitación sexual incluyen- Actualmente se cuenta con pocos datos
do las sensaciones aferentes directas de la es- epidemiológicos que reflejen la prevalencia de
timulación del clítoris, vagina y labios genita- la DSE, de acuerdo a:
les. Pero también existe un fuerte componente
de interpretación femenina a las sensaciones y 1. NIPH (Nacional Institute of public heal-
el contexto que puede incluir el tiempo, lugar, th) reporta que el 32% de mujeres entre
estado mental, tiempo con el ciclo menstrual 18-59 a. tiene dificultades de deseo; 43
y aspectos relacionados a la pareja. % de excitación, 26 % alteraciones del
orgasmo; y 16 % reportaron dolor sexual6.
Dificultad en el orgasmo 2. Bechara y col. En Argentina encuentra
La ausencia o dificultad persistente o re- entre 384 mujeres entre edades 18-75
currente, de llegar al orgasmo luego de una a.: 63% alteraciones en fase del de-
fase de excitación normal que causa aflicción seo,30% con dificultades de excitación,
personal. 31% alteraciones de lubricación, 29%
La definición de problemas de orgasmo con trastorno en fase orgásmica y 13%
puede englobar no solo las falta de orgasmo, dispareunia7
también la disminución de la intensidad de 3. Kad-Bay y col en estudio de 1289 pa-
sensaciones orgásmicas o retraso significante cientes con edades comprendidas entre
en la habilidad para lograrlo. Algunas muje- 18 y 70 a. encuentra que el 44 % tiene
res pueden imprecisamente identificar esos trastornos del deseo, 46% muestra difi-
problemas primarios como desordenes orgás- cultades de lubricación, 51% encuentra
micos, cuando actualmente están experimen- difícil lograr un orgasmo, 49 % refería
tando desorden de excitación y secundaria- dolor a la penetración, 52,5% mostraba
mente disfunción orgásmica. disminución de la satisfacción y 52%
mostraba una dificultad con la pareja.8
Desordenes de dolor: (Tabla 1).
Es necesario dividir esta entidad en tres
categorías:
234 U R O G I N E C O L O G I A
CAUSAS DE LA DSF · Depresión
· Drogadicción
Las causas de la DSF son múltiples y por · Problemas de autoestima e identidad
lo general se asocian entre si: · Problemas de imagen corporal
· Stress
Factores Hormonales:
· Deficiencia hormonal: Testosterona, es- Factores Uroginecológicos:
trógenos, oxitocina, DHEA, oxido Nítri- · Cistitis
co, prostaglandinas, péptido intestinal · Endometriosis
vaso activo, et. · Mioma uterino
· Diabetes. · Prolapso pelviano
· Endocrinopatias. · Vulvodinia
· Menopausia. · Vulvovaginitis
U R O G I N E C O L O G I A 235
diagnostico y la orientación inicial estarán da- importante preguntar a los pacientes en for-
das por la anamnesia y complementadas con ma directa acerca de su salud sexual. La pre-
el examen físico, en especial del área genital, gunta puede ser tan simple como «Ud. esta
en la búsqueda de factores locales que pue- teniendo alguna dificultad con su deseo sexual,
dan interferir con la respuesta sexual. excitación, orgasmo o dolor al acto sexual”.
La evaluación de factores emocionales y Es importante revisar la relación de pareja y
vinculares son de fundamental importancia y si eso estresa de alguna forma la vida que lle-
esta habitualmente a cargo del terapeuta gara influenciar la respuesta sexual. Una revi-
sexual quien considerara el contexto de las sión de las medicaciones y consideraciones de
experiencias sexuales del paciente, su autoes- alcohol o drogas de abuso.
tima, imagen corporal, y la capacidad de re-
lacionarse con su pareja. La evaluación del Evaluación Psicosexual:
aspecto psicosexual es imperativa antes de La evaluación de los factores psico-emo-
poner cualquier tratamiento. cionales es un aspecto fundamental y debe
estar a cargo de un especialista en terapia
Escalas o cuestionario de auto respuesta: sexual (salud mental).
Hasta el momento no se dispone de una La autoestima, imagen corporal y cali-
herramienta adecuada para el diagnostico de dad de relación interpersonal con su pareja
DSF por los múltiples aspectos a tratar, sin son factores que influyen fuertemente en la
embargo se cuenta con varios cuestionarios función sexual de la mujer. Aun en los casos
validados que logran una aproximación a la en donde se detecten factores orgánicos res-
estimación del problema. Entre ellos el «Fe- ponsables de la disminución el componente
male Sexual Function Index (FSFI)”, el «Brief emocional suele estar presente incrementan-
Index of sexual Function Inventory for wo- do las dificultades en la respuesta sexual.
men (BISF-W)”, «Sexual encounter profile Existen una serie de factores que aunque
(SEP)”, «Female sexual distress scale (FSDS)”, no garantizan el origen psicológico del pro-
Sexual energy scale (SES)”, el « Female Sexual blema, promueven la necesaria intervención
Function Index (FSFI)”9-10. Estas escalas nos del terapeuta sexual:
permiten una rápida apreciación, también
ayudan a la paciente a cuantificar los cam- · Síntomas primarios
bios obtenidos sea por tratamiento farmaco- · Síntomas situacionales
lógico o intervención psicodinamica. · Antecedentes no resueltos de abuso o
A pesar de todas las escalas, es realmente trauma sexual
236 U R O G I N E C O L O G I A
· Antecedentes psiquiatricos. de una muestra de 6 cc. de sangre periférica
· Historia de cuadros de depresion, ansie- determinando:
dad o estress.
· Conflictos de relación con la pareja (per- · Estradiol plasmático (dia 1 al 5 del ciclo
dida de intimidad, clima hostil, pobre en las premenopáusicas).
comunicación). · Testosterona total , libre, o biodisponi-
· Disfunción sexual en la pareja. ble ( entre los días 8 y 15 del ciclo men-
strual).
A su vez existen diferentes condiciones · DHEA
médicas favorecedoras de disfunción sexual · FSH
con un alto componente psicosexual que de- · LH
ben tenerse en cuenta como: · TSH
· Prolactina.
· Menopausia
· Embarazo En la practica clínica la cuantificación de
· Histerectomía testosterona libre, prolactina, y TSH en ge-
· Cáncer de mama neral es suficiente frente al deseo sexual hipo-
· Enfermedades crónicas activo. La presencia de atrofia vaginal en el
· Edad examen físico pone de manifiesto un déficit
· Infertilidad. estrogenito, no siendo necesaria habitualmen-
te la cuantificación de estradiol.
La evaluación psicosexual también per-
mite valorar la necesidad de educación sexual Evaluación Vascular y Neurológica
de la paciente y su pareja, ya que muchas ve- Los test de evaluación del flujo sanguí-
ces el desconocimiento de la anatomía y de la neo genital pueden incluir:
respuesta sexual son los factores que dificul-
tan la actividad sexual. 1. Ultrasonografia doppler duplex
2. Doppler de láser.
Evaluación Hormonal: 3. Oximetria laser
La hormonas femeninas que se relacio- 4. Plestimografia
nan con la función sexual son: Andrógenos y 5. Cambios de temperatura
estrógenos. Los estrógenos se relacionan con 6. Ph. vaginal
la fase de excitación, en especial con la lubri-
cación vaginal, ya que favorece el manteni- Los datos normales son limitados y están
miento de la integridad de la mucosa vagi- en etapa de consenso.
nal, el flujo sanguíneo vaginal y la regulación Los métodos de diagnóstico para valorar
de la síntesis de ON sintetasa. la respuesta vascular o neurológica están en
Los andrógenos estarían relacionados con etapa de investigacion11-15 , y pueden ser in-
la fase de deseo sexual, excitación y probable- dicados en pacientes que refieren sequedad
mente con el orgasmo. vaginal, dolor coital o dificultades orgásmi-
Los andrógenos de origen ovárico son la cas atribuibles a sus antecedentes clínico-qui-
testosterona y androstenediona y de origen rúrgicos o medicamentosos. Sin embargo la
adrenal estarían la androtenediona , la dehi- lubricación puede o no estar directamente
droepiandrosterona (DHEA). correlacionado con los niveles de excitación;
La evaluación hormonal en la disfunción los hallazgos de ecografía doppler en cuanto
femenina incluirá la determinación a través a la determinación de resistencia del flujo vas-
cular en ocasiones puede reflejar una insufi-
U R O G I N E C O L O G I A 237
ciencia vascular tipo segmentaria , muy pare-
cida a lo encontrado en la disfunción eréctil
masculina de origen vascular15.
La utilización de los estudios de flujo
doppler de el clítoris ha ayudado a mejorar el
entendimiento de los aspectos de flujo vascu-
lar directo de los genitales. Un estudio basal
se puede obtener para evaluar aspectos ana-
tómicos como el caso de « fimosis clitoridea”
presentes en mujeres con trastornos de la ex-
citación y de orgasmos (ver figura 1 y 2).
238 U R O G I N E C O L O G I A
nores, vestíbulo,
genitales debe incluir
himen lasu evaluación
remanente,de
testl clí-
del Q-tip para evaluar sitios de dolor o hipersen-
toris, evidenciar la presencia de «fimosis cli- sibilidad. Evaluar la presencia de lesiones (fi-
toridea (figura 5) . gura 6).
También incluir en el examen de los ge- Los genitales internos: evaluar el cuello
nitales externos, el meato uretral, labios me- vesical, evidenciar atrofia vaginal, elasticidad
vaginal, tonicidad de la musculatura pélvica,
palpación digital simple, palpación bimanual
U R O G I N E C O L O G I A 239
y constituyéndose en un factor a considerar
ya que pueden generar una disfunción sexual.
Es por ello que se cuentan con tratamientos
de suplemento triple (estrógenos, andróge-
nos, progesterona).No hay terapia androge-
nita aprobada por FDA. La entidad definida
como síndrome de deficiencia androgenita
debe sospecharse en los casos de perdida de
la libido, fatiga, debilidad y/o falta de moti-
vación asociada a niveles bajos androgenicos.
Los efectos adversos a la terapia androgenita
son: acne, hirsutismo, clitoromegalia, reten-
ción hídrica, cambios lipidicos hacia perfil ate-
rogenico. Si bien estos riesgos son bajos a las
TRATAMIENTO DE LA DISFUNCION SEXUAL dosis mínimas recomendadas (25 mg de enan-
FEMENINA tato de testosterona cada tres semanas , par-
ches de testosterona una vez cada tres sema-
Terapia Sexual: nas o 50 mg DHEA/dia). Se necesitan de
La terapia sexual ha demostrado ser efi- más estudios controlados que determinen la
caz especialmente en los casos de disfunción utilidad de la DHEA en el tratamiento de las
relacionada con el deseo, la anorgasmia pri- DSF.
maria así como en el vaginismo.
La inclusión de la pareja en el tratamien- Tratamiento medico no hormonal de la DSF.
to es importante y aumenta las posibilidades Hoy en día no se cuenta con la aproba-
de éxito terapéutico. ción de la FDA (Federal Drug Administra-
En ocasiones la orientación dada para tion) para el uso de fármacos inhibidores de
modificar conductas durante la actividad la fosfodiesterasa 5 como sildenafil,-varde-
sexual soluciona muchas situaciones que se nafil,tadalafil o de acción central como
presentan por prejuicios, desconocimiento o apomorfina,L-arginina para el tratamiento de
ignorancia. la DSF, hasta ahora existen breves comunica-
ciones con deficiencias de diseño que inten-
Terapia de reemplazo hormonal: tan justificar el uso de estos fármacos.
La terapia de reemplazo hormonal (TRH)
indicada en la menopausia se basa en estró- Prostaglandina PGE tópica:
genos en pacientes histerectomizadas y com- En el meeting 2003 de ISSWSH, Dr.
binados con progesterona en forma continua Gittelman17, reporto el uso en 229 pacientes
o secuencial para reducir el riesgo de hiper- del uso de PGE tópica ambulatoria. Los re-
plasia endometrial. sultados mostraron un aumento del porcen-
Es necesario considerar las precauciones taje de encuentros sexuales exitosos con el uso
del uso del TRH y sus contraindicaciones. de 400 mcgr día
Los tratamientos con estrógenos logran dis-
minuir el dolor durante la relación sexual y Dispositivos de Vacio:
mejorar el trofismo genital. El EROS-CTD (clítoris therapy device)
Es importante destacar, que los estróge- (figura 7) es un dispositivo de vació clitori-
nos aumentan la concentración de la proteí- deo aprobado por la FDA para el tratamiento
na transportadora de esteroides sexuales de la DSF. Causado por flujo inadecuado de
(SHBG), disminuyendo los andrógenos libres sangre a nivel de genitales, para mejorar la
240 U R O G I N E C O L O G I A
la respuesta sexual femenina. En éste
aspecto se están realizando investi-
gaciones para determinar los núcleos
cerebrales involucrados en la respues-
ta sexual femenina mediante obten-
ción de imágenes por CT-PET. Fi-
gura 8.
sensación clitoridea, la lubricación, el orgas-
mo y satisfacción. Se requieren de estudios · Evaluación de factores predisponentes,
comparativos para determinar su utilidad bajo precipitantes y del contexto interpersonal.
factores de riesgo.
TRATAMIENTOS MISCELÁNEOS:
U R O G I N E C O L O G I A 241
erectile and sexual dysfunction; June 28 prostadil in women with arousal and or-
- July 1 , 2003: Paris France. gasmic disorders. J Sex Marital Ther,
6. Lauman et al Report NIPH, JAMA,200; 2002 in press.
281 :537-544. 13. Yilmaz U, et al Clitoral electromyogra-
7. Bechara y col. Female prévalence in Ar- phy [Link], 167:616-20
gentina. Abstract ISSWH Boston 2000. 14. Bechara a. casabe et al. Assay on the effi-
8. Kad-Bay E. y col, Abstrac from the IS- cacy and safety of sildenafil in female
SWSH Annual meeting, Vancouver sexual dysfunction. ISSWH Annual Mee-
2002. ting, Vancouver 2002.
9. Goldstein,I Female sexual arousal disor- 15. Kad-Bay et Al, Sonotomography clito-
ders: new insights. Int.J Imp res, 2000; rial, evaluating segmentary vascular in-
(Suppl.4),S152-S157. sufficiency clitoral in women with sexual
10. Rosen R, Brown C, et al. The female dysfunction. Poster # 32 ISSWH Annual
sexual function index (FSFI) a multidi- Meeting, Vancouver 2002.
mensional self-report instrument for the 16. Goldstein I, Jennifer, B. Female Sexual
assessment of female function. J Sex Ma- Dysfunction: Incidence, pathophysiolo-
rital Ther, 2000;26: 191-208. gy ,evaluation and treatment options.
11. Becher E. et al, Clitoral homodynamic AUA 2002.
changes after topical application of al- 17. Gittelman. Et al. International society
prostadil. J Sex Marital Ther, 2001; Study women Sexual Health, 2003.
27:405-10 18. Phillips NA, Am Fam Physi-
12. Bechara A et al Duplex Doppler ultra- cian.200;62:127-136,141-142.
sound assessment of clitoral hemodyna-
mics after topical administration of al-
242 U R O G I N E C O L O G I A