0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas6 páginas

Inteligencia Artificial

Trabajo escolar sobre inteligencia artificial

Cargado por

maumndez098
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas6 páginas

Inteligencia Artificial

Trabajo escolar sobre inteligencia artificial

Cargado por

maumndez098
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Inteligencia Artificial

Definición. La inteligencia artificial (IA) es el campo de la informática


dedicado a crear sistemas capaces de realizar tareas que requieren
inteligencia humana –como aprendizaje, razonamiento o percepción– de
forma automática. En otras palabras, la IA busca desarrollar máquinas y
algoritmos que imiten las funciones cognitivas humanas (cognición,
aprendizaje y resolución de problemas). Organismos internacionales
también la definen como tecnología que permite a las máquinas imitar
funciones cognitivas humanas –percepción, aprendizaje, razonamiento,
interacción lingüística, creatividad– en contextos complejos.

Historia y evolución. Sus orígenes teóricos se remontan a mediados del siglo


XX: en 1956 John McCarthy acuñó el término “inteligencia artificial” durante
la conferencia de Dartmouth. Sin embargo, las bases conceptuales venían
de antes (Norbert Wiener y John von Neumann, en los 1940s). En los
primeros años hubo gran optimismo (se pronosticaron máquinas
“pensantes” en 10 años) que no se cumplió, provocando un «invierno de la
IA» (décadas de 1970 y 1980 con poco avance) cuando muchas
predicciones quedaron frustradas. Posteriormente el campo resurgió con
enfoques renovados: en las décadas de 1970-80 se desarrollaron sistemas
expertos (como DENDRAL, MACSYMA) basados en reglas, y a partir de los
90 se impusieron técnicas de aprendizaje automático. Entre hitos históricos
se cuentan victorias de la IA sobre humanos en tareas específicas: por
ejemplo, la supercomputadora Deep Blue venció al campeón mundial Garry
Kasparov en ajedrez (1997), e IBM Watson ganó en el concurso de
preguntas «Jeopardy!» (2011). Finalmente, el éxito de las redes neuronales
profundas en 2012 (AlexNet en reconocimiento de imágenes) marcó un
renacimiento del aprendizaje profundo. Desde entonces la IA ha
evolucionado rápidamente gracias a grandes cantidades de datos y mayor
potencia de cómputo.

Principales aplicaciones actuales. Hoy la IA está omnipresente en muchos


sectores. Algunos ejemplos clave son:

Asistentes virtuales y chatbots: Sistemas como Alexa, Siri o ChatGPT, que


usan procesamiento de lenguaje natural para conversar con usuarios.

Sistemas de recomendación: Motores de búsqueda y recomendadores de


contenido/publicidad personalizados (por ejemplo, en e-commerce y redes
sociales).
Visión artificial y dispositivos inteligentes: Aplicaciones de IA en
smartphones (filtros antispam, reconocimiento facial) y en cámaras
inteligentes (diagnóstico médico asistido, detección de objetos).

Automatización industrial y robótica: Control inteligente de procesos


productivos y robótica en fábricas (Industria 4.0), optimización de logística y
gestión de inventarios.

Transporte y ciudades inteligentes: Vehículos autónomos o sistemas de


navegación inteligente de tráfico, gestión de flotas y de infraestructuras
urbanas (semáforos, alumbrado, agua) basados en IA.

Salud y biomedicina: Asistencia al diagnóstico médico (análisis de


imágenes, detección de patrones), diseño de fármacos por simulación,
análisis de genomas y apoyo a decisiones clínicas.

Finanzas y comercio: Algoritmos de trading y análisis de riesgos en


mercados financieros, predicción de tendencias económicas, y ofertas
comerciales personalizadas basadas en comportamiento del cliente.

Estas aplicaciones ilustran cómo la IA mejora servicios cotidianos y procesos


industriales, desde la atención al usuario hasta la optimización de recursos.

Avances recientes y líneas de investigación. En los últimos años la IA ha


experimentado rápidos avances. Destacan especialmente los modelos de
lenguaje multimodales de gran escala. En mayo de 2024 OpenAI lanzó GPT-
4o, un modelo más rápido que GPT-4 con capacidades multimediales (voz,
imágenes, video). En febrero de 2025 presentó GPT-4.5, su modelo de chat
más potente hasta la fecha, con mejor comprensión contextual y
“inteligencia emocional” mejorada. Google respondió con Gemini 2.0
(2024), su modelo más capaz hasta ahora; su versión 2.0 Flash duplica la
velocidad de la anterior y añade generación nativa de imágenes y audio
multilingüe. Además, se han divulgado modelos de código abierto muy
avanzados (Meta Llama 2, Mistral Mixtral, etc.) que igualan o superan en
pruebas a modelos comerciales, demostrando la tendencia de “modelos
más pequeños” altamente optimizados. En resumen, las líneas de
investigación actuales incluyen modelos multimodales (texto, imagen, voz y
vídeo), generación de datos sintéticos (IA generativa), refuerzo del
aprendizaje automático explicable (esfuerzo por hacer transparentes los
procesos internos de los modelos), integración con hardware especializado
(chips neuromórficos, FPGA, computación en el borde) y agentes autónomos
de IA que pueden manejar tareas complejas de forma continua.
Paralelamente, crece la investigación en ética y gobernanza (corrigiendo
sesgos, regulando el uso de datos, defensa contra ataques adversariales)
para desplegar la IA de forma responsable.

Perspectivas a futuro y desafíos. Se proyecta que la IA seguirá


transformando sectores enteros. En el futuro cercano surgirán asistentes
inteligentes proactivos que anticipan necesidades, sistemas de IA
totalmente integrados en procesos industriales y soluciones de salud
personalizadas (medicina de precisión). Sin embargo, estos avances
implican retos significativos. La ética y la privacidad serán críticas: es
necesario garantizar que los algoritmos no perpetúen sesgos sociales y que
respeten la confidencialidad de los datos personales. También preocupa el
impacto laboral: aunque la IA creará nuevos empleos técnicos, muchas
tareas rutinarias serán automatizadas, generando temor de
desplazamiento. Además, la complejidad de la IA actual exige regulaciones
adecuadas (por ejemplo, la legislación europea de IA) y estándares de
transparencia. En el plano tecnológico, los grandes modelos consumen
mucha energía y requieren recursos de cómputo crecientes, por lo que se
investiga optimizar la eficiencia computacional (modelos más pequeños,
algoritmos de entrenamiento más eficientes). En resumen, el futuro de la IA
apunta hacia una tecnología más ubicua y poderosa (mejor interacción
multimodal, aprendizaje continuado, agentes autónomos), pero su adopción
exitosa demandará resolver sus desafíos sociales, éticos y técnicos.

Computación Cuántica

Definición. La computación cuántica es un paradigma de cómputo que


utiliza los principios de la mecánica cuántica para procesar información de
forma fundamentalmente diferente a la de los ordenadores clásicos. Su
unidad de información es el cúbit, que a diferencia del bit clásico (0 o 1),
puede hallarse en superposición simultánea de 0 y 1. Además, los cúbits
pueden entrelazarse cuánticamente de modo que sus estados quedan
correlacionados, permitiendo cálculos en espacios de dimensión
exponencial. En la práctica esto significa que un ordenador cuántico puede
explorar paralelamente una gran cantidad de posibilidades: por ejemplo,
con $n$ cúbits se pueden procesar $2^n$ estados a la vez. En esencia, al
aprovechar la superposición e interferencia cuántica, estos sistemas
pretenden resolver eficientemente problemas muy complejos (como
simulaciones de moléculas o búsquedas en grandes bases de datos) que
serían inabordables para la computación convencional.

Historia y evolución. La idea teórica surgió a principios de los 1980: en 1981


Paul Benioff formuló el primer modelo de máquina de Turing cuántica, y
poco después Richard Feynman propuso usar sistemas cuánticos para
simular la física (ya que los ordenadores clásicos fallan al reproducir
fenómenos cuánticos). El gran avance teórico se dio en 1994 cuando Peter
Shor desarrolló un algoritmo de factorización cuántica capaz de factorizar
números primos exponencialmente más rápido que los algoritmos clásicos.
Este resultado demostró que, en teoría, un ordenador cuántico podría
romper esquemas de cifrado actuales (RSA) y estimuló la investigación
masiva en el campo. En las décadas siguientes se construyeron prototipos
iniciales de pocos cúbits y se realizaron los primeros experimentos de
criptografía cuántica y teletransporte cuántico. Ya en los años 2000 se
ejecutó el algoritmo de Shor en un pequeño computador de 7 cúbits. En
2019 Google anunció la “supremacía cuántica” con su procesador Sycamore
(53 cúbits), alegando resolver un problema específico más rápido que
cualquier superordenador clásico. Desde entonces, diversas compañías
(IBM, Google, Microsoft, Rigetti, IonQ, etc.) han desarrollado procesadores
cada vez más grandes; hoy hay prototipos con decenas o cientos de cúbits
(IBM ha reportado procesadores con más de 1.000 cúbits dedicados a
ciertos cálculos). No obstante, aún no existe un ordenador cuántico
universal a escala, por lo que el campo sigue en rápido crecimiento
investigativo y técnico.

Principales aplicaciones actuales. Por ahora la computación cuántica está en


fase experimental, pero se vislumbran aplicaciones en varios ámbitos:

Criptografía y comunicaciones seguras: Se teme que un computador


cuántico futuro pueda romper los esquemas de cifrado actuales (ataques de
fuerza bruta). Por ello se investiga la criptografía cuántica (por ejemplo, la
distribución cuántica de claves, QKD) como forma de garantizar canales
seguros imposibles de interceptar. Estas tecnologías permitirían
intercambiar claves de cifrado con seguridad absoluta basada en principios
cuánticos.

Optimización de procesos: Muchas industrias lidian con problemas de


optimización extremadamente complejos (rutas logísticas, redes de
suministro, planificación financiera). La computación cuántica prometida
podría procesar grandes conjuntos de datos y encontrar soluciones más
eficientes (p. ej. cartera de inversiones óptima o rutas de transporte
óptimas).

Descubrimiento científico: Simular el comportamiento de moléculas y


materiales con precisión cuántica puede revolucionar la investigación en
química y farmacia. Se espera que ordenadores cuánticos aceleren el
diseño de nuevos fármacos al modelar interacciones moleculares que
resultan inabordables para computadoras clásicas. También son
prometedoras las aplicaciones en ciencia de materiales y energía.
Inteligencia artificial cuántica: Se exploran algoritmos de aprendizaje
automático que aprovechan la computación cuántica para procesar datos
masivos o acelerar el entrenamiento de modelos de IA. Aunque todavía es
temprano, hay propuestas de “IA cuántica” que utilicen cúbits para
representar vectores de aprendizaje, con aplicaciones futuras en
reconocimiento de patrones complejos.

Otras áreas emergentes: Se estudian sensores cuánticos de ultra alta


precisión (detector cuántico, relojes atómicos mejorados) y optimización de
cadenas de suministro globales usando algoritmos cuánticos. En general,
muchos casos de uso siguen en investigación, dado que aún no hay un
hardware cuántico plenamente operativo para producción.

Avances recientes y líneas de investigación. En los últimos años se han


dado varios pasos importantes. En junio de 2025 IBM anunció avances
rumbo a su primer ordenador cuántico comercial para 2029: el proyecto
Starling tendrá capacidad 20.000 veces mayor que los sistemas actuales.
En paralelo, Google presentó en 2024 el chip Willow con tasa de error muy
baja, y Microsoft reveló el chip cuántico Majorana 1, todo orientado a
reducir errores y aumentar la estabilidad. También se han logrado
procesadores experimentales con >1.000 cúbits (en configuraciones
limitadas). En cuanto a investigación, las líneas modernas incluyen nuevas
tecnologías de cúbits (superconductores, iones atrapados, átomos neutros,
fotónica cuántica), así como esquemas de corrección de errores cuánticos
avanzados. Destaca la integración con la computación clásica: ya existen
centros de supercomputación (p.ej. el Barcelona Supercomputing Center)
que integran procesadores cuánticos en su infraestructura, ofreciendo
acceso remoto en la nube a recursos cuánticos. En el plano de software se
desarrollan lenguajes y plataformas (por ejemplo Qiskit de IBM) para
programar algoritmos cuánticos; también se exploran algoritmos híbridos
(que combinan partes clásicas y cuánticas). Adicionalmente, hay avances
en criptografía post-cuántica (nuevos cifrados resistentes a futuros ataques
cuánticos). En resumen, la investigación actual cubre tanto mejoras de
hardware (más cúbits, menos ruido) como el diseño de algoritmos cuánticos
para problemas concretos (simulación química, optimización combinatoria,
aprendizaje automático cuántico).

Perspectivas a futuro y desafíos. La computación cuántica promete


revolucionar muchos campos, pero aún está en desarrollo. Se espera que en
la próxima década se logren sistemas cuánticos tolerantes a fallos y de
escala suficiente para aplicaciones prácticas. IBM, Google y otros planean
computadoras con decenas de miles de cúbits para finales de los años
2030. En ese escenario podrán abordarse problemas hoy inalcanzables
(simulaciones moleculares completas, optimización global en tiempo real,
modelos financieros complejos). Sin embargo, persisten grandes desafíos
técnicos: las altas tasas de error y la decoherencia cuántica obligan a
implementar corrección de errores cuántica, y el control preciso de cientos
de cúbits coherentes sigue sin resolverse. Además, la escalabilidad del
hardware (fabricación de muchos cúbits entrelazados) es difícil. Desde el
punto de vista práctico, la limitada oferta de talento especializado y los
altos costos dificultan la adopción masiva. Por estas razones, se prevé un
despliegue inicial “en la nube”: servicios cuánticos remotos accesibles
desde supercomputadoras y centros de datos. Otro aspecto crítico es la
seguridad: el advenimiento de la computación cuántica obligará a actualizar
los sistemas de cifrado actuales (ya se trabaja en criptografía post-
cuántica). En resumen, aunque el impacto futuro puede ser enorme (por
ejemplo en química, IA y optimización global), hoy la computación cuántica
está sobre todo en laboratorios y prototipos; su madurez requerirá superar
los retos de hardware, algoritmos y adopción que quedan pendientes.

Fuentes: Se han utilizado informes gubernamentales, artículos académicos


y notas de prensa recientes para actualizar esta información hasta 2025,
entre otros. Cada sección está fundamentada en estas fuentes
especializadas.

También podría gustarte