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Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica
El Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica es la
herramienta en la que se concretan los principios y los fines del sistema
educativo español referidos a dicho periodo. El Perfil identifica y define,
en conexión con los retos del siglo XXI, las competencias clave que se
espera que los alumnos y alumnas hayan desarrollado al completar esta fase
de su itinerario formativo.
Este perfil es único y el mismo para todo el territorio nacional. Es la
piedra angular de todo el currículo, la matriz que cohesiona y hacia donde
convergen los objetivos de las distintas etapas que constituyen la enseñanza
básica. Se concibe, por tanto, como el elemento que debe fundamentar las
decisiones curriculares, así como las estrategias y las orientaciones
metodológicas en la práctica lectiva. Debe ser, además, el fundamento del
aprendizaje permanente y el referente de la evaluación interna y externa de
los aprendizajes del alumnado, en particular en lo relativo a la toma de
decisiones sobre promoción entre los distintos cursos, así como a la
obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.
Parte de una visión a la vez estructural y funcional de las competencias
clave, cuya adquisición por parte del alumnado se considera indispensable
para su desarrollo personal, para resolver situaciones y problemas de los
distintos ámbitos de su vida, para crear nuevas oportunidades de mejora, así
como para lograr la continuidad de su itinerario formativo y facilitar y
desarrollar su inserción y participación activa en la sociedad y en el
cuidado de las personas, del entorno natural y del planeta. Se garantiza así
la consecución del doble objetivo de formación personal y de
socialización previsto para la enseñanza básica en el artículo 4.4 de la
LOE, con el fin de dotar a cada alumno o alumna de las herramientas
imprescindibles para que desarrolle un proyecto de vida personal,
social y profesional satisfactorio. Dicho proyecto se constituye como el
elemento articulador de los diversos aprendizajes que le permitirán afrontar
con éxito los desafíos y los retos a los que habrá de enfrentarse para
llevarlo a cabo.
El referente de partida para definir las competencias recogidas en el Perfil
de salida ha sido la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de
22 de mayo de 2018, relativa a las competencias clave para el aprendizaje
permanente. El anclaje del Perfil de salida a la Recomendación del
Consejo refuerza el compromiso del sistema educativo español con el
objetivo de adoptar unas referencias comunes que fortalezcan la
cohesión entre los sistemas educativos de la Unión Europea y faciliten
que sus ciudadanos y ciudadanas, si así lo consideran, puedan estudiar y
trabajar a lo largo de su vida tanto en su propio país como en otros países
de su entorno.
En el Perfil, las competencias clave de la Recomendación europea se
han vinculado con los principales retos y desafíos globales del siglo
XXI a los que el alumnado va a verse confrontado y ante los que necesitará
desplegar esas mismas competencias clave. Del mismo modo, se han
incorporado también los retos recogidos en el documento Key Drivers of
Curricula Change in the 21st Century de la Oficina Internacional de
Educación de la UNESCO, así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible
de la Agenda 2030 adoptada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas en septiembre de 2015.
La vinculación entre competencias clave y retos del siglo XXI es la que
dará sentido a los aprendizajes, al acercar la escuela a situaciones,
cuestiones y problemas reales de la vida cotidiana, lo que, a su vez,
proporcionará el necesario punto de apoyo para favorecer situaciones de
aprendizaje significativas y relevantes, tanto para el alumnado como para el
personal docente. Se quiere garantizar que todo alumno o alumna que
supere con éxito la enseñanza básica y, por tanto, alcance el Perfil de salida
sepa activar los aprendizajes adquiridos para responder a los principales
desafíos a los que deberá hacer frente a lo largo de su vida:
Desarrollar una actitud responsable a partir de la toma de conciencia
de la degradación del medioambiente y del maltrato animal basada en el
conocimiento de las causas que los provocan, agravan o mejoran, desde
una visión sistémica, tanto local como global.
Identificar los diferentes aspectos relacionados con el consumo
responsable, valorando sus repercusiones sobre el bien individual y el
común, juzgando críticamente las necesidades y los excesos y
ejerciendo un control social frente a la vulneración de sus derechos.
Desarrollar estilos de vida saludable a partir de la comprensión del
funcionamiento del organismo y la reflexión crítica sobre los factores
internos y externos que inciden en ella, asumiendo la responsabilidad
personal y social en el cuidado propio y en el cuidado de las demás
personas, así como en la promoción de la salud pública.
Desarrollar un espíritu crítico, empático y proactivo para detectar
situaciones de inequidad y exclusión a partir de la comprensión de las
causas complejas que las originan.
Entender los conflictos como elementos connaturales a la vida en
sociedad que deben resolverse de manera pacífica.
Analizar de manera crítica y aprovechar las oportunidades de todo
tipo que ofrece la sociedad actual, en particular las de la cultura en la
era digital, evaluando sus beneficios y riesgos y haciendo un uso ético y
responsable que contribuya a la mejora de la calidad de vida personal y
colectiva.
Aceptar la incertidumbre como una oportunidad para articular
respuestas más creativas, aprendiendo a manejar la ansiedad que puede
llevar aparejada.
Cooperar y convivir en sociedades abiertas y cambiantes, valorando
la diversidad personal y cultural como fuente de riqueza e interesándose
por otras lenguas y culturas.
Sentirse parte de un proyecto colectivo, tanto en el ámbito local como
en el global, desarrollando empatía y generosidad.
Desarrollar las habilidades que le permitan seguir aprendiendo a lo
largo de la vida, desde la confianza en el conocimiento como motor del
desarrollo y la valoración crítica de los riesgos y beneficios de este
último.
La respuesta a estos y otros desafíos –entre los que existe una absoluta
interdependencia– necesita de los conocimientos, destrezas y actitudes que
subyacen a las competencias clave y son abordados en las distintas áreas,
ámbitos y materias que componen el currículo. Estos contenidos
disciplinares son imprescindibles, porque sin ellos el alumnado no
entendería lo que ocurre a su alrededor y, por tanto, no podría valorar
críticamente la situación ni, mucho menos, responder adecuadamente. Lo
esencial de la integración de los retos en el Perfil de salida radica en que
añaden una exigencia de actuación, la cual conecta con el enfoque
competencial del currículo: la meta no es la mera adquisición de
contenidos, sino aprender a utilizarlos para solucionar necesidades
presentes en la realidad.
Situaciones de aprendizaje
El desarrollo de las competencias clave del Perfil de salida del alumnado al
término de la enseñanza básica, que se concretan en las competencias
específicas de área de la etapa, se ve favorecido por el desarrollo de una
metodología didáctica que reconozca al alumnado como agente de su
propio aprendizaje. Para ello es imprescindible la implementación de
propuestas pedagógicas que, partiendo de los centros de interés de los
alumnos y alumnas, les permitan construir el conocimiento con autonomía
y creatividad desde sus propios aprendizajes y experiencias. Las
situaciones de aprendizaje representan una herramienta eficaz para integrar
los elementos curriculares de las distintas áreas mediante tareas y
actividades significativas y relevantes para resolver problemas de manera
creativa y cooperativa, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión
y la responsabilidad.
Para que la adquisición de las competencias sea efectiva, las situaciones de
aprendizaje deben estar bien contextualizadas y ser respetuosas con las
experiencias del alumnado y sus diferentes formas de comprender la
realidad. Estas situaciones concretan y evalúan las experiencias de
aprendizaje del alumnado y deben estar compuestas por tareas de creciente
complejidad, en función de su nivel psicoevolutivo, cuya resolución
conlleve la construcción de nuevos aprendizajes. Con ellas se busca ofrecer
al alumnado la oportunidad de conectar sus aprendizajes y aplicarlos en
contextos cercanos a su vida cotidiana, favoreciendo su compromiso con el
aprendizaje propio. Así planteadas, las situaciones de aprendizaje
constituyen un componente que, alineado con los principios del Diseño
Universal para el Aprendizaje, permite aprender a aprender y sentar las
bases para el aprendizaje durante toda la vida fomentando procesos
pedagógicos flexibles y accesibles que se ajusten a las necesidades, las
características y los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado.
El diseño de las situaciones de aprendizaje debe suponer la transferencia de los
aprendizajes adquiridos por parte del alumnado, posibilitando la articulación coherente
y eficaz de distintos conocimientos, destrezas y actitudes propios de esta etapa. Las
situaciones deben partir del planteamiento de unos objetivos claros y precisos que
integren diversos saberes básicos. Además, deben proponer escenarios que favorezcan
diferentes tipos de agrupamientos, desde el trabajo individual al trabajo en grupos,
permitiendo que el alumnado vaya asumiendo responsabilidades personales
progresivamente y actúe de forma cooperativa en la resolución creativa del reto
planteado. Su puesta en práctica debe implicar la producción y la interacción oral e
incluir el uso de recursos auténticos en distintos soportes y formatos, tanto analógicos
como digitales. Las situaciones de aprendizaje deben fomentar aspectos relacionados
con el interés común, la sostenibilidad o la convivencia democrática, esenciales para
que el alumnado se prepare para responder con eficacia a los retos del siglo XXI.