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Jubileo 2025

El Jubileo es un año especial de reconciliación y perdón, celebrado cada 50 años según la Biblia, y se ha adaptado a lo largo del tiempo. El Papa Francisco ha proclamado el 2025 como un año jubilar, enfatizando la importancia de la esperanza cristiana y la necesidad de vivir en solidaridad y reconciliación. La indulgencia plenaria se obtiene al cumplir ciertos requisitos, como la confesión y la comunión, y se simboliza a través de la 'puerta santa' como un camino hacia la salvación.
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Jubileo 2025

El Jubileo es un año especial de reconciliación y perdón, celebrado cada 50 años según la Biblia, y se ha adaptado a lo largo del tiempo. El Papa Francisco ha proclamado el 2025 como un año jubilar, enfatizando la importancia de la esperanza cristiana y la necesidad de vivir en solidaridad y reconciliación. La indulgencia plenaria se obtiene al cumplir ciertos requisitos, como la confesión y la comunión, y se simboliza a través de la 'puerta santa' como un camino hacia la salvación.
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El Jubileo es un año especial, cuyo nombre proviene del “yobel”, un

cuerno de carnero que anunciaba el inicio del año jubilar en el Día de


la Expiación (Yom Kippur). Según la Biblia, debía celebrarse cada 50
años como un tiempo para restablecer la relación con Dios, con los
demás y con la creación, e incluía el perdón de deudas, la devolución
de tierras y el descanso de la tierra (cf. Lv 25,8-13).

El evangelio de Lucas presenta esta idea como parte de la misión de


Jesús, citando al profeta Isaías: proclamar la libertad, sanación y el
año de gracia del Señor (Lc 4,18-19).

El primer Jubileo fue convocado por Bonifacio VIII en el año 1300,


llamado también Año Santo, como tiempo de transformación
espiritual. Con los siglos, su frecuencia cambió: de 100 años a 50 y
luego a 25. También se han celebrado jubileos extraordinarios, como
el Año de la Misericordia en 2015 convocado por el Papa Francisco.
¿Por qué hay que pasar por una puerta?

La puerta simboliza el ingreso hacia un camino


extraordinario de salvacion.
Dejar atrás nuestra vida de antes y encontrarnos
verdaderamente con el Señor.

¿Qué es y cómo se consigue la indulgencia plenaria?

Es la remisión total de la pena temporal por los pecados ya confesados y


perdonados.

Una vez hayamos pasado por la puerta santa, hemos de:


1. Comulgar al menos una vez los siete dias anteriores o posteriores
[Link] uno de los siete dias anteriores o posteriores
[Link] por las intenciones del Papa
[Link] una obra de caridad

Spes non confundit. La esperanza no defrauda

Este fue el mensaje del Papa Francisco, cuando proclamo el 2025 como
año jubilar. Las ideas fundamentales de su mensaje fueron:
[Link] esperanza cristiana como fundamento: la esperanza no es un
optimismo vacuo, sino una virtud que brota de Cristo resucitado y
ofrece vida auténtica y de ahí el titulo del comunicado “La esperanza
no defrauda”
2. Es un tiempo para renovar la esperanza colectiva: El Papa invita a
vivir reconciliación, perdón y solidaridad con los otros y con el Señor.
Se dirige especialmente a jóvenes, pobres, migrantes, enfermos y
ancianos, reconociendo la urgencia de la injusticia social y la
exclusión
3. El mensaje invita a avanzar juntos como Iglesia: caminar con los
demás y escuchar en comunión, tal como propone la conversión a la
sinodalidad Insiste en que el Jubileo debe motivar una misión
evangélica compartida, con participación plena de todos los
bautizados
REZAR CON

el Papa León XIV

HAZ CLICK SI QUIERES CONOCER UN POCO MÁS SU VIDA

La parábola del sembrador y la disposición al escuchar la Palabra de Dios

Las enseñanzas sobre la compasión de la parábola del buen samaritano

«El Señor nos recuerda que nuestra vida tiene un valor y un sentido porque Él
la ama»

«Jesús nos cura para que podamos ser libres»

El paralítico de la piscina de Betesda y el nacimiento a una vida nueva

«Cada vez que realizamos un acto de fe, la gracia nos alcanza»


REZAR CON

el Papa Francisco
EN SU CATEQUESIS SOBRE LA ESPERANZA

La lección sobre la humildad y la misericordia que nos enseña Zaqueo

«Nicodemo demuestra que es posible salir de la oscuridad y seguir a Cristo»

«Aunque nuestra historia nos parezca pesada siempre podemos entregarla a


Dios y comenzar de nuevo»

María, peregrina de esperanza: su camino de fe junto a Jesús

Simeón y Ana, «peregrinos de la esperanza»

La paternidad espiritual de san José: acoger, custodiar y transmitir la herencia


de Dios

Aprender de la Virgen María a abrir los oídos a la Palabra divina y a acogerla

Un encuentro de fe, esperanza y cumplimiento de las promesas de Dios


EVANGELIO DEL DIA
30 DE JULIO
Mateo 13, 44-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un
tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y
lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, ?


al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra''.

Jesús, ¿qué me quieres decir con este evangelio?

Camino 432
Considera lo más hermoso y grande de la tierra..., lo que place al
entendimiento y a las otras potencias..., y lo que es recreo de la carne y de
los sentidos...
Y el mundo, y los otros mundos, que brillan en la noche: el Universo
entero. —Y eso, junto con todas las locuras del corazón satisfechas..., nada
vale, es nada y menos que nada, al lado de ¡este Dios mío! —¡tuyo!—,
tesoro infinito, margarita preciosísima, humillado, hecho esclavo,
anonadado con forma de siervo en el portal donde quiso nacer, en el taller
de José, en la Pasión y en la muerte ignominiosa... y en la locura de Amor
de la Sagrada Eucaristía.
EVANGELIO DEL DIA
31 DE JULIO
Mateo 13, 47-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece
también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de
peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a
escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo
mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los
malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la
desesperación.

¿Han entendido todo esto?'' Ellos le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por
eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al
padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".

Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.

Jesús, ¿qué me quieres decir con este evangelio?

Camino 932
Mira: los Apóstoles, con todas sus miserias patentes e innegables, eran
sinceros, sencillos..., transparentes.
Tú también tienes miserias patentes e innegables. —Ojalá no te falte
sencillez.
EVANGELIO DEL DIA
1 DE AGOSTO
Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la


sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De
dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es
éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus
hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas
sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?" Y se negaban a
creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y
en su casa". Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

Jesús, ¿qué me quieres decir con este evangelio?

Forja 333
La mayor muestra de agradecimiento a Dios es amar apasionadamente
nuestra condición de hijos suyos.
EVANGELIO DEL DIA
2 DE AGOSTO
Mateo 14, 1-12

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus
cortesanos: "Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por
eso actúan en él fuerzas milagrosas".
Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa
de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que
no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le
tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de


todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella,
aconsejada por su madre, le dijo: "Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de
Juan el Bautista".
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los
invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la
cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y
ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y


luego fueron a avisarle a Jesús.

Jesús, ¿qué me quieres decir con este evangelio?

Camino 133
Los santos no han sido seres deformes; casos para que los estudie un
médico modernista.
Fueron, son normales: de carne, como la tuya. —Y vencieron.
EVANGELIO DEL DIA
3 DE AGOSTO
Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le


dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero
Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de
herencias?”

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida


del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.
Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico obtuvo una gran cosecha
y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la
cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros
más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré
decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come,
bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche
vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que
amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.

Jesús, ¿qué me quieres decir con este evangelio?

Surco 18
Cuanto más generoso seas, por Dios, serás más feliz.
EVANGELIO DEL DIA
4 DE AGOSTO
Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a


una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo
siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella
muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en


despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los
caseríos y compren algo de comer". Pero Jesús les replicó: "No hace falta que
vayan. Denles ustedes de comer". Ellos le contestaron: "No tenemos aquí más
que cinco panes y dos pescados". El les dijo: "Tráiganmelos".

Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y
los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes
y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos
comieron hasta saciarse y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron
doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las
mujeres y a los niños.

Jesús, ¿qué me quieres decir con este evangelio?

Camino 385
Dice el Señor: «Un mandato nuevo os doy: que os améis los unos a los
otros. En esto conocerán que sois mis discípulos».
—Y San Pablo: «Llevad unos la carga de los otros, y así cumpliréis la ley de
Cristo».
—Yo no te digo nada.
ALGUNOS RECURSOS

Guía para rezar el Guía para hacer el La esperanza del


rosario examen de conciencia cristiano

“Te miro y hace falta La gasolina para Dios sale a tu


gente como tú” empezar de nuevo encuentro

ACQUEA VATICAN VOX RADIO VATICANA


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cercanos eventos comentarios
ACCIÓN DE GRACIAS I
PARA DESPUES DE LA COMUNIÓN
Señor Jesús, acabo de recibirte en la comunión. Creo de verdad que estás
dentro de mí: con tu Cuerpo, con tu Sangre, con tu Alma y con tu
Divinidad. Creo que en mi alma en gracia, está ahora el mismo Cristo que
nació en Belén, el mismo que murió en la Cruz, el mismo que hizo ver al
ciego Bartimeo y que curó a tantos enfermos..., y lo creo porque lo has
dicho Tú, porque yo me fio de Ti. Por eso te digo: Creo, Señor..., creo en Ti,
en tu presencia en mi alma. Y aunque mis ojos no te vean, te pido que me
aumentes la fe, que no dejes que me acostumbre a este gran milagro que
es la Sagrada Comunión.

Y ahora que tengo unos minutos para adorarte, darte gracias, pedirte
perdón y suplicar tu ayuda, no dejes que me distraiga, que mi cabeza vuele
a mil asuntos que no seas Tú...

Ya sabes, Jesús, que me cuesta conversar contigo, que muchas veces tengo
el alma fría, que me falta fe y que mi corazón egoísta tiende a darle vueltas
al propio yo en lugar de estar pendiente de Ti.
Quiero, de verdad, que estos minutos sean sólo para Ti. Así, te diré
como el apóstol: " Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero" Y yo
quiero saber amarte, Jesús, aunque sean grandes mis descuidos... mis
miserias... mis pecados…

Lo primero, Señor, es darte gracias... Gracias por la Santa Misa y por


haber venido a mi alma, por haberme dado la vida, por haberme hecho
cristiana.
Gracias por los padres que me has dado, por mis hermanos, por mis
amigas... En especial te agradezco que hayas puesto a mi lado a esas
personas que me han acercado a Ti...
Gracias, Jesús, por haberte quedado en el Sagrario mendigando mi cariño.
Gracias por sostenerme, consolarme y perdonarme tantas veces. Gracias
por quererme llevar al Cielo, por quererme como soy, por caerte bien, por
ser una enchufada. Gracias por olvidarte tantas veces de lo que hago mal y
gracias por volverme a sonreír después de cada tropiezo... y gracias por
tantos bienes que desconozco.

Y perdón, Señor. Perdón por tantos olvidos, por tantas veces que te he
cambiado por mi capricho, por mi egoísmo, por mi pereza y por mi
sensualidad. Perdón por mis errores, por mis pecados, por mis faltas de
amor... por vivir como si estuvieras allá lejos, fuera de mi vida cotidiana, de
mis cosas de cada día. Perdón por no dar la cara por Ti cuando estoy con
mis amigas; perdón por tratar mal a los demás. Perdón cuando no he
querido ir a visitarte al Sagrario, cuando no he ido a Misa por comodidad,
cuando he huido de estar unos minutos contigo haciendo la oración….
Perdona por ser tan cicatera y calculadora cuando se trata de darte a Ti mi
tiempo y mi esfuerzo. Perdón por no ofrecerte mi trabajo o por ofrecerte
una chapuza. Perdón cuando busco otras alegrías que no eres Tú. Perdón
por mi falta de sacrificio, por dejarte solo en la Cruz... y perdona que tantas
veces no te pida ni siquiera perdón.

Y te adoro, Jesús, escondido en mí. Te adoro aunque muchas veces mi


vida y mis obras digan lo contrario. Te adoro a Ti que estás en el Sagrario.
Te adoro a Ti que eres Dios Hijo, Dios y Hombre verdadero. Te adoro a Ti
que eres mi mejor Amigo.

Y te pido por tantas cosas... A Ti, Jesús, no te importa que te pida mucho
porque puedes mucho. Te gusta que los hombres te pidamos, que nos
veamos necesitados de Ti. Y yo, Jesús, estoy muy necesitado de tu ayuda
para vivir mi vida cristiana. Dame la fe de los santos para fiar toda mi vida
a Ti, dame la esperanza total de saber que estaré contigo un día en los
cielos y dame ese amor con el que debería quererte... para así amarte con
ese amor que me das.
Te pido por el Papa, te pido por los obispos, por los sacerdotes, por todas
las personas que han entregado su vida a Dios, para que sean fieles a su
llamada, para que no se acobarden cuando lleguen las dificultades y para
que sepan que Tú les amas con locura cada día de sus vidas. Y te pido para
que todas hagamos con nuestra vida lo que Tú quieres de ella.

Te pido por mis padres, para que los cuides, para que yo cada día les
quiera más y les de menos problemas, para que estén orgullosos de mí. Te
pido por mis hermanos y te pido por mis amigas. Te pido para que todos
un día nos reunamos contigo en el cielo.

En especial te pido por aquellos que están más alejados de Ti, para que se
den cuenta de que vivir en gracia de Dios es la mayor felicidad de
todas.

Por último te pido por todos los jovenes que hemos venido al jubileo.
Señor que durante estos dias, abramos el corazón, escuchemos todo lo
que nos quieras decir y que salgamos de aqui con ganas de cambiar el
mundo.

Jesús, me voy. Que hoy viva pendiente de ti, que no me olvide de este rato
pasado contigo.
Y a ti Maria, te hago una súplica muy especial: Madre, dame tu ayuda para
ser en el dia de hoy una buena hija de Dios y una buena amiga. En ti
Madre confío de verdad y se que no quedaré defraudada.
ACCIÓN DE GRACIAS II
PARA DESPUES DE LA COMUNIÓN
Te miro en este momento, Jesús, dentro de una cajita, en el Sagrario
oculto, y pienso ¿Por qué te escondes? Y aunque a veces me cuesta verte
en mi vida la verdad es que sé que siempre estás presente, siempre estás
ahí, ¿será que como me quieres tanto valoras el regalo que me diste de la
libertad y esperas a que yo voltee la mirada para verte?

Por eso te pido que siempre insistas, quédate siempre a mi lado. Incluso,
ayúdame a llevarte ver a las demás, sin miedo al qué dirán, siempre por
amor a Ti.

Hablar de ti con mis amigas, Jesús, es más difícil de lo que pensaba. A


veces me ha dado miedo nombrarte con naturalidad, contar si te he
venido a visitar o hasta de las cosas maravillosas que haces día a día. Te
veo aquí y veo todo lo que has hecho por mí. Y es tanto, ¡qué me lleno
de ganas de hacer lo mismo por Ti! Ayúdame, Jesús, a perder el miedo.
Ayúdame quererte cada día más y que mis debilidades y defectos solo
sean una ocasión para luchar y estar más cerca de Ti. Señor, que en mi
camino al cielo, me lleve también a muchas personas detrás, como el
chofer del autobús que va lleno, que yo vaya llevando almas al gran
destino, a la felicidad para siempre.

El apóstol Juan me recuerda a toda esta ilusión con la que te hablo en este
momento. Era tan joven pero estaba tan seguro de seguirte desde que
apareciste en su vida. Juan sabía de verdad que lo único que le esperaba
en esta nueva aventura era felicidad. Tú sabías que Juan podía convertirse
en un gran hombre y lo llamaste a ser tu discípulo.

Señor, me asusta decirte esto pero a mi también me puedes pedir lo que


necesites. Juan estuvo contigo incluso al pie de la Cruz, ¿y yo, Jesús?
¿Dónde estoy?
Después de tu muerte y resurrección Juan tampoco tuvo miedo de salir al
mundo a hablar sobre Ti, sobre todo lo que vivió a tu lado. Cuanta más
seguridad había en su testimonio, eran más quienes lo perseguían… Señor,
dame esa fuerza a mi también. Justamente, cuando queremos a las
personas compartimos con ellas nuestras alegrías también, ¿cómo me va a
dar miedo hablar de Ti? Tú eres parte fundamental de mi vida.

En fin, Jesús, que yo, al igual que Juan, salga al encuentro del mundo
entero por ti. Que no sea una “jóven de sofá” como dice el Papa Francisco,
que esté dispuesta a dejar a un lado mi comodidad por la alegría que da
compartir la vida contigo, con mis amigas, con mi familia y con todas las
personas que pueda encontrar en el camino. Hay una gran cantidad de
personas allá afuera esperando que alguien les hable de ti… Ven conmigo,
Jesús, estoy lista para cambiar el mundo contigo.

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