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Libro

El documento narra la angustiosa vida de una niña de 11 años atrapada en un sótano, lidiando con el dolor emocional y físico, mientras intenta recordar a su hermano y su vida anterior. A través de su diario, expresa su sufrimiento, su deseo de escapar y su lucha interna entre el amor y el odio hacia su situación. La historia culmina en un acto trágico que refleja la desesperación y la búsqueda de libertad, dejando una profunda impresión sobre la pérdida y la soledad.

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Saday Lopez
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El documento narra la angustiosa vida de una niña de 11 años atrapada en un sótano, lidiando con el dolor emocional y físico, mientras intenta recordar a su hermano y su vida anterior. A través de su diario, expresa su sufrimiento, su deseo de escapar y su lucha interna entre el amor y el odio hacia su situación. La historia culmina en un acto trágico que refleja la desesperación y la búsqueda de libertad, dejando una profunda impresión sobre la pérdida y la soledad.

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Capítulo I

En el sótano de un lugar, se encontraba una niña, alrededor de 11 años, cabello castaño,


ojos pardos con una mirada muy dulce pero vacía, totalmente inicua, sus ojos
desorbitados en las noches en donde se desconocía, totalmente perdida de su yo, hasta el
amanecer, duros castigos en lagrimas agudas como agujas que se clava al mirarse al
espejo antes de ducharse.
En su diario ella escribe.
Mi vida dura apenas solo un día y otra persona ocupa su lugar, Para aliviar mi
sufrimiento, escribo un fragmento y lo guardo fuera de la hendija de la puerta del
sótano, con la esperanza que mi hermanastro recuerde como era antes de que me
desconozca.
Vuelve a escribir, me duele más el hecho de que la lea las palabras y no lo comprenda,
me duele mas de lo que me hace,
¡basta! ¡basta! ¡basta! son las palabras que escucho a diario atreves del solo no lo
comprendo, porque lo dice el atreves de mi…
Pero lo perdono. Mientras sujeto la aguja y la clavo en mis venas, lo he intentado
horizontalmente, pero cada vez que me duermo el me abraza y me venda las manos, es
lo que más pido, un abrazo suyo. por eso lo hago, pero descubrí que si sigo el patrón de
mis venas sé que pronto moriré
Vuelvo a escribir tras un día sin comer muy bien y luego de tanto vomitar al ver las
pastillas de zanax siempre desechas en la tacita de plástico amarilla que un día
pertenecieron a mis muñecas al jugar a la cocina.
Veo borroso a mi hermano y aun que se preocupe por mí, y le duela aceptar mi muerte,
lo hago especialmente por él, aun que le duele más a el que a mí, ya no reconozco su
rostro ni su nombre, solo su aliento y es lo ultimo que perdí de él.
Desperté de nuevo, ahora me siento mucho mejor, salgo al parque, fui a visitar al
zoológico, mis padres me compraron un helado y una vieja se tropezó conmigo era
enormemente gorda, su trasero era casi del tamaño del hipopótamo, si estuvieran juntos
no sabría si el hipopótamo es una vieja o la vieja es el hipopótamo, me reí mucho,
gracias papa y mama, pero mi hermano no está, me dijeron que aun no lo compran, pero
me siguen mirando eso ojos desde lejos.
Desperté y aun sigo llorando, las agujas no están, aún tengo vendas en las manos y la
sangre ya coagulo, no sé cuánto tiempo ha pasado desde que fui al zoológico pero
extraño a mis padres, pero a mi hermano lo amo, pero es un pelotudo.
Siempre quise tener un gato, pero mis padres no podían tenerlo, cuando me mude con
mi hermano, deje de querer a lo animales, ahora los odio, porque lo comprendo más a
él, el odia a los animales, casi siempre encontraba cadáveres de animales en la casa, no
entendía por qué, hasta que descubrí el porqué.
Estoy llorando ¡ya basta! ¡abrázame! ¡no lo soporto!
Todos los días me reconforta una persona distinta, por lo general son niños, pero son
muy fuertes, dicen que me comprenden, pero no pueden hacer nada por mí.
-Mi papa es policía te puede allí…
Escuche los sonidos del cerrojo, los tengo en mente siempre, es el sonido que me
prepara para salir de mi cuerpo, y los pasos son los segundo que cuento para escapar.
1 paso, 2 pasos, 3 pasos, se enciende la luz. Siempre que me trae la comida, lo recuerdo
de otra manera con otros rostros, que siempre están allí, hasta que tomo las pastillas que
se disuelven en el agua. Y luego todo se borra, solo quedan fragmentos de dolor
transformado en siluetas y llanto que pertenecen a alguien más, hasta puedo sentir alivio
de no ser esa persona.
Otro día pasa.
-El señor me ha abandonado.
Esa es la última palabra que diré en este día, el cerrojo otra vez, Dios, aun es de Dia, lo
noto por las hendijas la luz penetra tan lentamente que puedo distinguir la oscuridad
mezclarse con mi ser. Que fue eso no estoy acostumbrada despojarme de mi mente tan
temprano, eso duele mucho fueron mis ultimas palabras,
Despierto de nuevo, ¿o lo señe o mi hermano está de nuevo aquí conmigo? por que me
mira tan fijamente, pero ahora llorar, sin llorar me mira con lastima sin sentirlo, pero
fuera del él hay otra persona, al fin veo su rostro, y le grito déjalo, pero no suenan
palabras de mi boca y me distingo a mí misma yo también soy otra persona. El me trata
de explicar, no me dejes le grito. Cuando se va, pero no muevo mi boca.
Han pasado 2 horas y no tengo señal de que mi hermano sigua con vida, ¿acaso lo
tienen preso en una vasija marcada por su silueta? ¿por qué lo domina esa oscuridad?
aun lo amo, pero tengo que salvarlo y la única manera es deshaciéndome de esta niña,
así que agarre coraje y busque por todas partes y no encontré ni agujas ni clavos, otra
vez están aquí los niños, esta vez lloran, por que saben lo que voy hacer y quieren
impedir que eso pase, eso fue lo último que escuche de ese niño, un grito sordo que
decía en mi mente ¡esperaaa!
Lo logre encontré un clavo. Pero esta muy alto como lograre llegar a él, un señor
obscuro y con un traje de terciopelo negro me acerco una silla. ¿Por qué lo hiso? solo
sonreí.
No sé cómo hacerlo el clavo esta doblado. ¿Qué hago? Pensé, y el me respondió,
acércalo a tu cuello,
-no quiero tengo mucho miedo.
pero el amor que tengo por salvar a mi hermano es muy grande, así que acerqué mi
cabeza lo más cerca de la pared y sentí el filo tocar la vena carótida en mi piel, una
última cosa, antes de morir, veo un ángel que se aleja y veo el rostro de una reina en el
cielo que se acerca, momentos más tarde solo oscuridad.
Lo último que vi de ella, es su cuerpo retorcerse, y aun que me encontraba paralizado,
de alguna forma la quería salvar, luego de que la viera convulsionar en sus últimos
respiros de vida, subí la escalera y cerré el cerrojo dejando su cuerpo despojado como
las muñecas que algún día coleccionaba y yo las escondía afuera del jardín.
Fue cuando cumplí 12 cuando decidí escapar del orfanato, rápidamente tuve que
adaptarme a los rincones sombríos de las calles en donde me crie, no tarde mucho
tiempo hasta que llegas a estar en una correccional juvenil. Solo tuve un amigo y quiero
que sea el por siempre el que me acompañe. Pero no lo recuerdo de la misma manera.
Siento que él es más yo que él mismo. no sé por qué, ¿por qué lo recordaría a él si
siempre está conmigo?
Me acuerdo de un suceso muy gracioso, básicamente cuando nos conocimos, estaba
esperando en la parada de autobús. Un tipo muy atractivo pero falto de carácter, supe
que rápidamente seriamos amigos, al parecer sabia poco de supervivencia en las calles
no tuvimos una conversación solo le deje hablar 3 palabras hasta que rápidamente me
acerque a su boca lo demás era el aliento de vida que nosotros conspiramos, luego
estaba la mirada de la victoria, esa en donde la chispa de su inocencia me pertenece.
Desde allí supe que estaría aferrado a mí.
Te cuento una anécdota, te acuerdas cuando nos peleamos, fue nuestra primera y ultima
pelea, te obligue a que te deshagas de tus padres y tu lo hiciste sin inmutarte, hasta sentí
compasión por ti al ver cómo como tu madre se retorcía en dolor al haber mesclado la
legía con la sopa, que situación más difícil en la que te puse, querido amigo pero tenías
que desasearte de esa drogadicta, con que placer luego disfrutaríamos de la libertad, esa
que tanto nos hacía falta, pero cuanto poder tenía sobre ti querido amigo, pero me
arrepiento, yo sabía que querías deshacerte de esos drogadictos que te maltrataban,
jamás pensé que iba hacer tan sencillo, al ser huérfano nunca supe valorar lo que es
tener una familia.
Antes del orfanato a partir de los 12 años las calles fueron mi hogar, después de que a
Erik lo buscaran padres sustitutos, pero no es que allá vivido de las calles, rápidamente
me hice amigo de tomas, un ladrón de poca monta que me enseño lo suficiente para no
desmoronarme en las agrietadas y pestilentes calles de los suburbios, cuando cumplí los
15, tuve que volver al orfanato, no tenia un buen estado de salud y la policía me
arrincono, haciéndome volver a ese lugar en donde el tiempo no pasa y ni las moscas
tiene deseo de pasearse, donde el olor más común es el de periódico amohosado, en
donde te das cuenta si es tarde, noche o día por los rezos del ángelus, tuve suerte de que
las monjas fueron flexibles con migo, a diferencia de los sacerdotes que siempre querían
algo más de mí, ya sea porque mi rostro era de alguien angelical, de hay siempre supe
que el mal se encuentra en la persona que mas bondadosa y en las iglesias se esconde el
mal bajo una sotana, a punto de cumplir 16 y cuando mi alma quedo vendida en los
escombros de las instalaciones un milagro fui adoptado por una familia y para i suerte
una pudiente.
Soy Jessica Packman investigadora forense y terapeuta, encontré una nota perteneciente
al paciente 00937 (adjuntar nombre) la nota decía lo siguiente.
Jamás ame a los animales pero por muchos años el único ser que me acompañaba todo
el tiempo fue mi perro san bernardo (adjuntar nombre) fue una simbiosis con migo,
prácticamente escuchaba todos mis problemas, créeme que me duele pensar en ti
(nombre del perro) nunca debí meterme en esos problemas esos malditos pandilleros de
la banda de (adjuntar nombre) cuando pensé que me había aprovechado de la confianza
de Julio mi vecino, fue el mismo momento en que tres dóberman sedientos de sangre y
pelea acabaron con mi perro, me duele mas los ladridos que las patadas que recibí, caí
inconsciente rápidamente pero mi perro fue un guerrero dio hasta la última gota, cuando
desperté tenia la cabeza despedazado de (…..) a mi lado y su mirada ida en horizonte de
nubes que son mis ojos. Una lagrima es lo ultimo que daré por un ser querido. Siento
que es por eso que no he dejado a ningún perro con vida, tratando de recuperar el anhelo
impotente de venganza.

Lo último que recuerdo es la sangre fría resbalando de mis brazos y un cordón como si
fuera espagueti untado en mantequilla, pedazos de imágenes brotan por mi mente,
encerrándolos en llaves en un sótano muy obscuro al cual no puedo acceder. Y el reloj
sigue moviéndose zig zagueando como un péndulo perpetuo mientras mis lagrimas se
mesclan cual tinta china en una hoja de arroz.

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