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CAPÍTULO 3 Final

El documento narra la compleja dinámica familiar entre Verónica, su hija adoptiva Alma y su hija biológica Helen, quien se siente desplazada y menospreciada tras la llegada de Alma. A medida que Helen descubre la verdad sobre la adopción de Alma, se enfrenta a sus propios sentimientos de invisibilidad y competencia. La historia explora temas de amor, celos y la búsqueda de identidad en un entorno familiar fracturado.
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CAPÍTULO 3 Final

El documento narra la compleja dinámica familiar entre Verónica, su hija adoptiva Alma y su hija biológica Helen, quien se siente desplazada y menospreciada tras la llegada de Alma. A medida que Helen descubre la verdad sobre la adopción de Alma, se enfrenta a sus propios sentimientos de invisibilidad y competencia. La historia explora temas de amor, celos y la búsqueda de identidad en un entorno familiar fracturado.
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Escena 1

En el comedor de la sala de estar se encontraba la madre de la niña, felizmente


acomodando su arreglo floral, de pronto la madre recibe una llamada.

Verónica: (con una voz dulce) Hola cariño, que sucede?


Padre: (con una fría voz) No estoy dispuesto a adoptar esa niña
Verónica: (preocupada) Por qué? ¿ocurre algo?
Padre: (con una furia evidente) Por que no estoy dispuesto a criar a ese chamaco, que
ni mi sangre tiene…
V: Pero tu sabes que yo no puedo darte más hijos
P: ¿Ves a lo que me refiero?
V: (tartamudeando) yo he intentado de todo, pero simplemente es algo que no puedo
forzar, además fue tu culpa por no entender y por no estar ahí cuando te necesité
P: (con una risa sarcástica) JÁ, ahora no trates de culparme a mi
V: si tu no hubieras iniciado aquella pelea y no me hubieras tirado por las escaleras,
nada de lo que estamos viviendo hubiera ocurrido
(con un fuerte ruido, la taza se desplaza y cae de la mesa)
P: Sigue tratando de culparme a mí, ¡Jaja!, tu fuiste la que se metió donde no debía.
B: ¿Donde yo no debía? ¿Qué querías que hiciera? Sabias perfectamente que iba a
dar a luz pronto, ni siquiera te molestarte en estar ahí conmigo, eres un despreciable,
de seguro ahora te iras con tu amante…
P: si, por lo menos ella me puede dar hijos, Jaja

Escena 2 “la adopción”


Voz en off: Aunque verónica hubiera quedado devastada por la perdida de una
persona a la que ella admiraba y amaba con todo su ser, logró encontrar una parte de
la redención con su pequeña hija, alma, la razón de su nueva sonrisa, y por la cual
volvería a llorar.
Verónica está sentada en la mesa con el niño en brazos, era una sala fría y solitaria,
en frente de ella está la recepcionista, dándole los papeles de adopción.

Recepcionista: Firme aquí por favor (señala con su dedo)


V: está bien, santo cielo, estoy tan emocionada por tener a mi nueva niña. Ahora mi
hija podrá tener lo que tanto ha anhelado, una hermanita
R: comprendo totalmente su alegría y emoción, esta es la mejor decisión que usted
pudo haber tomado, Siento una calidez inmensurable cada que alguien viene y logra
adoptar a uno de estos pequeños niños, siento como si fueran mis hijos… (le entrega
los papeles)
(verónica agarra y abraza a su bebé, tomando a la par los papeles se retira
lentamente)
R: ahhh, ojalá esa niña pueda tener la vida que no pudo tener con alguien más.
CAPÍTULO 3 – "La grieta"

INT. CASA – ESCALERA / SALA DE ESTAR – MAÑANA

La casa está en silencio. Se escucha a lo lejos el zumbido del refrigerador, algún pájaro fuera.
HELEN baja por las escaleras con desgano, Está despeinada, en pijama, y se frota un ojo. Llega
al último escalón y se queda ahí, sin moverse.

Desde su punto de vista, el sillón del living. Ahí están VERÓNICA y ALMA, abrazadas. ALMA se
ríe, con el pelo cubriéndole la boca (pq si no se rie de verdad ). VERÓNICA le acomoda el
pelo con cariño.

VERÓNICA: Y te dijeron que fuiste la única que lo resolvió, ¿no? Qué genia.

ALMA: Sí, la profe dijo que ni los de tercero lo habían entendido, pero yo sí.

VERÓNICA: Claro, mi amor, porque tú te esfuerzas. Eres aplicada, eres curiosa. Tienes una
cabeza brillante.

ALMA (riendo): Como tú, ¿no?

VERÓNICA: Mejor que yo. Tú vas a llegar lejos, ya lo sé.

HELEN los mira fijo. No dice nada. Su expresión se vuelve fría, cerrada. Baja la mirada, se gira y
se va sin que la vean.

INT. COCINA – UNOS MINUTOS DESPUÉS

La cocina está medio desordenada. HELEN entra sin apuro, abre la nevera y saca una botella de
jugo. La pone sobre la mesa con más fuerza de la necesaria. Se sirve un vaso, se sienta, da un
sorbo. Mira hacia el living, donde aún se escucha a su madre y su hermana riendo.

Pasan unos segundos. Se escucha la voz de VERÓNICA desde el otro lado.

VERÓNICA (O.S.): ¿Helen? ¿Ya bajaste?

HELEN no contesta. Sigue mirando al frente, los ojos vacíos.

VERÓNICA (entrando, fingiendo una sonrisa): Buen día, hija. ¿Descansaste?

HELEN: Supongo.

ALMA entra detrás, con una escultura en la mano

ALMA: ¡Helen, mira lo que hice! Es una escultura, quería darsela a mamá y yo en la plaza ¿Te
gusta?

HELEN gira la cabeza apenas. Mira la escultura un segundo, no dice mucho.

HELEN: Está lindo.

ALMA sonríe con entusiasmo y vuelve corriendo al living. VERÓNICA se queda parada un
momento, observando a HELEN con una mirada que mezcla incomodidad con distancia.

VERÓNICA: Estás rara. ¿Pasó algo?


HELEN (sin mirarla): Nada.

VERÓNICA: Helen, no. Dime qué te pasa. Te noto cortante desde hace días.

HELEN: ¿Y de qué te sirve saberlo?

VERÓNICA cruza los brazos, exhala fuerte.

VERÓNICA: No es una competencia, Helen. Alma es pequeña. Necesita más atención. Tú ya


estás grande.

HELEN la mira por fin, directo a los ojos.

HELEN: ¿Y eso qué significa? ¿Que ya no te importo?

VERÓNICA: No dije eso.

HELEN: Pero lo haces sentir así. A veces parece que la única hija que tienes es ella.

VERÓNICA (incómoda): Helen...

ALMA (O.S.): ¡Mamá! ¡Ven! Hice otro boceto para otra escultura, este es un unicornio.

VERÓNICA vacila. Se gira hacia donde está ALMA, luego vuelve a mirar a HELEN.

VERÓNICA: Después hablamos.

Se va. HELEN se queda sola, con la mirada clavada en la puerta por la que se fue su madre.
Agarra el boceto que ALMA dejó sobre la mesa. Lo observa en silencio. Lo arruga en una bola
con lentitud.

*Bajo de telón*

HELEN camina por el pasillo. Se detiene frente a una puerta de la sala. Desde adentro se
escucha la voz de VERÓNICA y de alma. HELEN escucha. No entra. Sólo escucha. Están viendo
una película

VERÓNICA (O.S.): la película es muy interesante! La protagonista se parece un poco a ti

ALMA (O.S.): ¡Como yo!

VERÓNICA (O.S.): Igualita a ti, mi guerrera.

HELEN cierra los ojos. Respira hondo. Después se va, sin hacer ruido.

CUARTO DE HELEN – NOCHE

El cuarto está medio oscuro. Hay libros tirados, una lámpara encendida, ropa en el piso. HELEN
está sentada en la cama con las piernas cruzadas. Tiene una libreta en las manos. Está
escribiendo. Monólogo interno, pero lo oímos como si lo dijera en voz alta.

HELEN (V.O.): No sé cuándo empezó. No sé si fue cuando papá se fue. O cuando ella apareció.
O cuando mamá dejó de verme. Tal vez fue antes, y yo no me di cuenta.

HELEN deja la libreta sobre la cama, se recuesta, mira el techo.


HELEN (V.O.): Es como si fuera invisible. Como si Alma fuera todo lo que mamá siempre quiso.
Como si yo... estorbara. Como si ser yo ya no alcanzara.

Se gira hacia un costado. Hay una foto enmarcada en la mesa de noche. Ella, de más chica, con
su madre. Las dos sonríen. HELEN la voltea boca abajo sin dudar.

HELEN (V.O.): Algo no encaja. Alma no es tan perfecta. No puede serlo. Nadie lo es. Nadie
debería serlo.

*Baja telón*

El cielo está gris. El viento sopla suave, arrastrando hojas secas por el suelo. HELEN está
sentada sola en una reposera vieja. Tiene una libreta en el regazo, pero no escribe. Solo mira al
frente, ausente.

Desde adentro de la casa se escuchan risas. Risas de ALMA. Risas de VERÓNICA.

La puerta corrediza se abre. ALMA sale corriendo con un cuaderno en la mano.

ALMA: ¡Helen! ¡Mamá dijo que te muestre esto!

HELEN ni se inmuta. ALMA se le acerca.

ALMA: Mira, es mi boletín. Saqué 10 en todo. Incluso en matemáticas, que es difícil.

HELEN (seca): Qué bien.

ALMA: ¿Quieres que te lo lea?

HELEN: No hace falta.

ALMA se queda parada frente a ella, confundida. Mira el cuaderno, luego a su hermana.

ALMA (más bajo): Mamá dice que quizá el año que viene me pasen de grado.

HELEN gira la cabeza y la mira por primera vez.

HELEN: ¿Y eso te hace mejor que todos?

ALMA (perpleja): No...

HELEN: Porque hablas como si sí.

ALMA da un paso atrás. HELEN vuelve a mirar al frente.

HELEN: Anda con mamá. Seguramente está esperando para seguir aplaudiéndote.

ALMA (dolida): ¿Por qué siempre eres así conmigo?

HELEN no responde. ALMA la observa un momento más, luego se va, con los hombros caídos.

SALA DE ESTAR UN POCO DESPUÉS


VERÓNICA está sentada en el sillón con una taza de té. Revisa unos papeles. ALMA entra en
silencio y se sienta a su lado.

VERÓNICA: ¿Se lo mostraste?

ALMA (bajito): Sí...

VERÓNICA: ¿Y?

ALMA: No le importó.

VERÓNICA deja los papeles a un lado. Suspira.

VERÓNICA: No te preocupes, amor. Helen está... pasando por algo. Ya se le va a pasar.

ALMA: Siempre me trata mal. Ni siquiera me quiere.

VERÓNICA (abrazándola): No digas eso. A su manera, seguro que sí. Solo que... no sabe cómo
mostrarlo.

*Baja telón*

HELEN está tirada en la cama, con la libreta abierta. Mira una hoja en blanco. Luego empieza a
escribir con rapidez, furiosa.

HELEN (V.O.): Hay algo extraño. Muy extraño. Nadie es tan perfecto. Ni una niña de catorce
años puede ser tan perfecta. Todo lo hace bien. Siempre sonríe, siempre dice lo correcto. Como
si... como si lo hubiera practicado.

Se detiene. Mira la pared. Se sienta.

HELEN (V.O.): Mamá no me mira igual desde que ella llegó. Antes sí. Antes me leía, me
abrazaba. Ahora... apenas si me dirige la palabra.

Camina por el cuarto. Inquieta.

HELEN: Me mira como si le recordara algo que no quiere recordar. A Alma, en cambio, la ve
como su solución. Su escape.

La luz entra tenue por la cortina corrida a medias. HELEN está dentro, sola. Aprovechó que su
madre salió a hacer unas compras y que ALMA está en su clase de teatro. Tiene una caja de
cartón abierta sobre la cama. Dentro, carpetas, papeles viejos, sobres arrugados.

HELEN revisa con las manos rápidas, como si tuviera el tiempo contado.

Encuentra una hoja suelta. Es un documento escaneado. En la parte superior se lee


claramente: “Centro de Adopción Familiar de San Telmo”.

HELEN (susurrando): No puede ser...

Lo lee entero. Hay nombres, fechas, sellos. El nombre de VERÓNICA aparece como "tutora
legal". En el apartado de "nombre del adoptado" está tachado, pero se distingue claramente la
fecha: hace 7 años. Alma tenía 7 cuando llegó.
HELEN se queda inmóvil. Procesa.

HELEN: Nunca nos lo dijo. A nadie.

Saca una segunda hoja. Un informe psicológico. Es antiguo. El encabezado dice: “Evaluación
preliminar – paciente: A. Gómez (protegido)”

HELEN (en voz baja): “Se muestra dócil, adaptable. Inteligente. Extremadamente perceptiva
para su edad. Presenta señales de trauma previo, aunque ha desarrollado una fuerte necesidad
de agradar a figuras maternas.”

Pausa.

HELEN (más bajo aún): “Respuesta emocional condicionada a aprobación.”

Guarda los papeles en su mochila. Cierra la caja, deja todo como estaba y sale sin hacer ruido.

HELEN empieza a dar vueltas. Sus ojos están llenos de preguntas. Pasa frente al cuarto de
ALMA. La puerta está entornada. Se oye música suave desde adentro. Golpea.

HELEN: ¿Puedo pasar?

ALMA (dentro): Sí.

ALMA está acostada, con audífonos grandes puestos. Tiene una libreta abierta y está
escribiendo algo. No es un diario, parece una especie de lista. Marcas con colores, como tareas
personales. Se quita los audífonos cuando HELEN entra.

ALMA (algo sorprendida): ¿Tú en mi cuarto?

HELEN: Necesitaba hablar contigo.

ALMA (con desconfianza): ¿Y qué querías?

HELEN se sienta al borde de la cama. Duda. ALMA la mira con los brazos cruzados.

HELEN: ¿Sabías que eres adoptada?

El silencio es inmediato.

ALMA se le queda mirando. No hay expresión en su cara. Es como si esa palabra no la hubiera
sorprendido.

ALMA: Sí.

HELEN se queda helada.

HELEN: ¿Desde cuándo lo sabes?

ALMA: Desde siempre. Mamá me lo dijo cuando tenía ocho. Me dijo que no era importante,
que ahora tenía una familia de verdad.

HELEN: ¿Y nunca dijiste nada?

ALMA: No creí que importara.


HELEN: ¿No creíste que yo tenía derecho a saber?

ALMA: ¿Por qué? ¿Para qué? No me cambia nada, Helen. Soy parte de esta familia igual.

HELEN: No lo entiendes...

ALMA (interrumpiendo): Lo que no entiendo es por qué te molesta tanto que mamá me quiera.

HELEN se levanta de golpe.

HELEN: No es eso.

ALMA: ¿Ah, no? ¿Entonces qué es? ¿Que no soy de sangre? ¿Eso me hace menos?

HELEN: No. Pero explica por qué ella te ve como una salvación.

ALMA: ¿Y tú? ¿Qué fuiste para ella?

Silencio. Esa frase queda flotando.

HELEN baja la mirada. Respira hondo.

HELEN: Nunca me trató así antes. Contigo es distinto.

ALMA: Tal vez tú cambiaste primero.

HELEN no responde. Sale del cuarto sin decir más.

INT. COCINA – ANOCHECER

HELEN está sola, de pie frente al fregadero. Mira por la ventana. El cielo ya es violeta. Tiene los
papeles escondidos en su mochila, pero el peso lo lleva adentro. En los hombros. En el pecho.

HELEN (V.O.): Nunca lo dijo. Ni una palabra. Lo escondió como si fuera vergonzoso. O como si
fuera demasiado importante para compartirlo.

CAPÍTULO 4 – "Lo que no se dice"

INT. CUARTO DE VERÓNICA – TARDE

La luz entra tenue por la cortina corrida a medias. HELEN está dentro, sola. Aprovechó que su
madre salió a hacer unas compras y que ALMA está en su clase de teatro. Tiene una caja de
cartón abierta sobre la cama. Dentro, carpetas, papeles viejos.

HELEN revisa con las manos rápidas.

Encuentra una hoja suelta. Es un documento escaneado. En la parte superior se lee


claramente: “Centro de Adopción Familiar”.

HELEN (susurrando): No puede ser...

Lo lee entero. Hay nombres, fechas, sellos. El nombre de VERÓNICA aparece como "tutora
legal". En el apartado de "nombre del adoptado" está tachado, pero se distingue claramente la
fecha: hace 7 años. Alma tenía 7 cuando llegó.
HELEN se queda inmóvil. Procesa.

HELEN: Nunca nos lo dijo. A nadie.

Saca una segunda hoja. Un informe psicológico. Es antiguo. El encabezado dice: “Evaluación
preliminar – paciente: A. Gómez (protegido)”

HELEN (en voz baja): “Se muestra dócil, adaptable. Inteligente. Extremadamente perceptiva
para su edad. Presenta señales de trauma previo, aunque ha desarrollado una fuerte necesidad
de agradar a figuras maternas.”

Pausa.

HELEN (más bajo aún): “Respuesta emocional condicionada a aprobación.”

Guarda los papeles en su mochila. Cierra la caja, deja todo como estaba y sale sin hacer ruido.

INT. COCINA – ANOCHECER

HELENA está sola, de pie frente al fregadero. Mira por la ventana. El cielo ya es violeta. Tiene
los papeles escondidos en su mochila, pero el peso lo lleva adentro. En los hombros. En el
pecho.

HELEN (V.O.): Nunca lo dijo. Ni una palabra. Lo escondió como si fuera vergonzoso. O como si
fuera demasiado importante para compartirlo.

INT. CUARTO DE HELEN – NOCHE

Helen está sentada en el piso, la mochila abierta frente a ella. Sobre la cama hay una libreta,
una linterna, un frasco pequeño con tapa de metal, guantes de tela oscuros.

Pasa los dedos por todo como quien revisa una lista mental. Suena música suave desde su
celular. Una canción tranquila, de fondo.

HELEN (V.O.): No hay testigos. No hay cámaras. No hay forma de que alguien la vea entrar. Solo
tiene que seguirme. Caminar conmigo. Una vez que cruce ese portón... ya no hay vuelta.

Se levanta, abre la libreta. Hay una hoja con letras grandes (esto lo leerá en voz alta, como si
estuviera enlistando :3):

“Lunes, mi madre no estará en casa y Alma no saldrá a sus clases de teatro, mi madre llegará
hasta tarde”

HELEN (V.O.): Mi Madre ya no va a estar a esa hora. Se va a las siete a una reunión. Me lo dijo
ella misma. Ni siquiera se molesta en revisar el cuarto de alma. Cree que no hace falta.

Helen sonríe. Saca una pequeña bolsita con una pastilla triturada. La guarda en un bolsillo
lateral de su mochila.

HELEN (V.O.): No es mucho. Solo para que le pese el cuerpo. Lo suficiente para que no corra.
Para que no grite. Para que no entienda qué está pasando.
Cierra la mochila y se mira al espejo.

HELEN: Vas bien. Tranquila. Como siempre.

Se acomoda el pelo. Suspira. Una especie de alivio.

HELEN (V.O.): No es rabia. No es odio. Es orden. Es como sacar la basura. Algo que sobra. Algo
que estorba en la casa y nadie quiere decirlo en voz alta.

Escena 6
(La escena se desarrolla en una habitación desordenada. Helen entra enfadada,
mirando a su alrededor con rabia y tristeza. Se dirige hacia una mesa donde hay
papeles y objetos esparcidos.)

Narrador: aunque al principio Helen trató de mantenerse en calma, la culpa, la inseguridad de


su acto, y la noticia difícil de digerir hicieron pronto que esta se desbordara a escondidas de las
dos, sintiéndose alguien sobrante.

Helen: (Gritando) ¡No puedo más con esto!


(Con un movimiento brusco, comienza a tirar todos los objetos que están cerca:
papeles, libros y cualquier cosa que encuentra a su paso.)
Helen: (Hablando consigo misma, con un tono de voz entrecortado y a punto de
llorar) ¿Cómo? ¿Cómo es posible? Creía que era yo quien sobraba en esta familia...
pero no. Ella es la que arruinó todo. Esa niña caprichosa, Alma, siempre obteniendo
lo que quiere. Un día es la estrella del espectáculo y al siguiente se queja porque no le
compran el vestido más caro.
(Se cubre la cara con las manos, sollozando mientras sigue tirando cosas.)

(Verónica entra en la habitación, alarmada por el desorden y el comportamiento de


Helen.)
Verónica: (Con algo de preocupación, pero al ver lo que hizo su hija se enoja)
Helen, ¿qué ocurre?
Helen: (Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada) Mamá... ¿por qué la
quieres tanto a Alma? ¿Por qué siempre le das todo?
Verónica: (Con un tono firme y nerviosa) Helen, no es cierto. Yo amo a mis hijas
por igual.
Helen: (Con una risa burlona) ¿En serio?
Verónica: (Con una voz de algo de irritación) Claro que sí, hija.
Helen: (Con voz cansada) ¡No me lo creo! Ni siquiera viniste a mi graduación. Estaba
sola, y tú...
Verónica: (Interrumpiendo suavemente) Eso fue un malentendido. Estaba
trabajando duro.
Helen: (Interrumpiendo con un grito notable) ¡¿Un malentendido?! ¡Estaba sola,
mamá! Mientras tú estabas con Alma, celebrando algo que no sé qué. Siempre
tienes tiempo para ella.
(Helen se detiene un momento, respirando profundamente para calmarse.)
Helen: Siempre tiene que ser el centro de atención. (Con la voz entrecortada) No
puedo soportarlo más.
(Verónica se intenta acercar lentamente a Helen, pero Helen no se deja.)
Verónica: Hija... yo...
Helen: (Con voz temblorosa) ¿Ves? No puedes decir nada.
(Helen, con lágrimas en los ojos, intenta salir de su habitación, pero su madre la
detiene. Helen, harta, se suelta de su madre y sale de la habitación.)

Escena 7
(Tiempo después)
Escenario: La cocina de su casa, iluminada por la luz cálida del sol de la tarde.
Alma está sentada en la mesa, nerviosa, mientras Helen entra con una expresión fría
y despectiva.)

Helen: (Con voz cortante y una ira incontrolable) ¿Qué haces, Alma?
Alma: (Con una sonrisa) Hola, Helen. Solo estoy tomando café. ¿Quieres un poco?
Helen: (Con desdén) No.
Alma: (Tomando aire) Helen, ¿por qué eres así?
Helen: (Interrumpiéndola) ¿Así cómo, eh?
Alma: (Temblorosamente) Bueno...
Helen: Ya sé por qué no te hago el centro de atención como mamá, ¿eh?
Alma: (Sorprendida y un poco herida) Claro que no...
Helen: (Fría y burlona) ¿En serio? Y pensar que tú no eres nada en esta familia.
Alma: (Con voz temblorosa) ¿Qué quieres decir con eso, hermana?
Helen: (Enojada) ¡Yo no soy tu hermana!
Helen: ¡Tú eres una intrusa en esta familia!
Alma: ¿Por qué me dices esto, hermana? (A punto de las lágrimas)
Helen: (Con despreciable furia) Eres adoptada y aun así eres la preferida de mamá,
¡jajaja!
Alma: Hermana, ¿por qué...?
Helen: Porque un maldito…
(Con el alma enojada, le dio una cachetada fuerte a su hermana.)
Alma: (Intentando mantener la calma) Helen, ser adoptada no cambia quién soy.
Helen: (Con desprecio) ¿En serio? Siempre te llevas todo.
(Alma, viendo que Helen está muy enojada, decide ir a la sala, pero no contaba con
que Helen la iba a seguir con un cuchillo en mano.)
Helen: (Con la mirada fija en Alma y una voz fría) ¿A dónde vas?
Alma: (Ella algo nerviosa, pero sin mirar a Helen) A mi cuarto.
(Alma voltea y mira que Helen tiene un cuchillo en sus manos.)
Alma: ¿Qué haces? (Alma intenta irse, pero Helen la agarra del cabello y la tira al
suelo. Alma, con un poco de dolor, se intenta levantar.)
Alma: (Con miedo) ¿Qué crees que haces, eh?
Helen: (Con voz fría) Yo solo deshaciéndome del problema, hermanita.
(Alma se levanta y quiere escapar, pero Helen se abalanza hacia ella. Alma intenta
defenderse, pero solo logra darle una patada y jalarla un poco.)
Alma: (Al borde de las lágrimas y con un grito desgarrador) ¿Por qué me haces
esto, hermana?
Helen: (Gritando) ¡Porque siempre fuiste la favorita!
Alma: (Con lágrimas en los ojos) ¡Claro que no! Cada uno tiene su propio camino
en la vida.
Helen: (Enojada, acercándose a Alma) ¿Y qué camino es ese? ¿Ser la favorita?
¿Ser especial mientras yo solo soy… yo?
Alma: (Intenta calmarla) Eso no tiene sentido. Nuestra madre nos ama a ambas
de diferentes maneras.
Helen: (Sintiéndose fuera de control) ¡No me digas eso! Estoy harta de vivir a la
sombra de tu historia perfecta.
Alma: (Asustada) Helen, por favor, cálmate. Esto no nos llevará a nada bueno.
Helen: (Gritando con furia descontrolada) ¡Tú te llevas todo! ¡Siempre lo has
hecho!
Alma: (Retrocede, temiendo por su vida) Helen, no quiero pelear contigo…
Helen: (Con los ojos inyectados de rabia) Si eres tan perfecta, entonces tal vez
deberías dejarme en paz para siempre.
(En un arrebato de ira, Helen toma el cuchillo y lo levanta.)
Alma: (Gritando desesperadamente) ¡No! ¡No lo hagas!
(El sonido del impacto resuena en la habitación mientras el caos se desata.
Se escuchan gritos de dolor y desesperación, mientras Helen con una fría mirada la
acuchilla. Poco a poco, la voz de Alma se va apagando.)
Helen: (Con la voz temblorosa y sin cordura, con las lágrimas por salir) ¿Qué he hecho...?
(Con un movimiento audaz intenta cubrir las evidencias llevando a Alma afuera,
dejando manchas de sangre por la sala. Un momento después, Helen entra a la sala
con una mirada fría y mira las manchas de sangre. Con pasos lentos, se dirige a la
cocina y procede a limpiar sin ningún arrepentimiento.)
Helen: (Con voz suave) Fue tu culpa.
(De pronto entra Verónica, asustada y agitada.)
Verónica: (Mirando que Helen aún está limpiando la sangre y ella está manchada
de sangre) ¿Qué has hecho?
Helen: (Con una voz fría) ¿De qué hablas, Verónica?
Verónica: (Con una voz temblorosa) ¿Cómo me llamaste...?
(Helen queda en silencio y Verónica, procesando todo, pregunta con voz
temblorosa.)
Verónica: ¿Por qué hiciste eso...?
Helen: (Con una fría voz) ¿Hacer qué?
Verónica: (Con tristeza y con un grito agudo) ¡Mataste a tu hermana!
Verónica: (Con la voz quebrada) ¿Por qué?
Helen: (Con una risa sarcástica) ¡Mi hermana! No seas hipócrita. (Con un grito)
¡Ella no es mi hermana! ¿Sabes dónde la recogiste?
Verónica: (Con lágrimas en los ojos) ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada!
Helen: (Con un grito) ¿No sé nada? ¡Ja, ja, ja!
(Con la voz entrecortada) ¡Claro que sé! Sé lo que es ser ignorada por tu madre. ¿Y
por quién? Por una adoptada. ¡Y saber que yo soy tu hija de sangre y aun así no tener
tu amor!
Helen: (Con lágrimas por salir) ¿Sabes lo doloroso que es para mí...?
(Verónica queda pasmada por todo lo dicho.)
(Helen, en un arranque de ira y tristeza por lo que había hecho, toma el cuchillo con
el que había matado a Alma y lo acerca a su cuello.)
Verónica: (Al mirar lo que quería hacer su hija, trata desesperadamente de
acercarse a ella, pero era demasiado tarde.)
(Helen se encontraba tirada en el piso, llena de sangre. Afuera se escuchan las
patrullas. De pronto ingresan dos policías y miran que Verónica tiene a Helen en sus
brazos, a punto de morir.)
Policía: (Dice por el radio) Necesitamos una ambulancia.
(A lo lejos se escuchaba la ambulancia.)

Policía: Estás arrestada por homicidio agravado, tendrás que pasar de 20 a 50 años en la cárcel,
sube deprisa al carro.

(Helen mira al policía con miedo, y con determinación y angustia pronuncia;)

Helen: Si bajo mis condiciones tengo que morir, entonces no serpa en la cárcel

(clava el cuchillo contra su pecho, lanzando sangre, sin decir ni una sola palabra, cae al suelo, y
muere)

(Veronica mira horrorizada la escena, con sus dos hijas muertas, da varios gritos y termina
llorando, cerrando el telón)

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