Capítulo I
El CONCEPTO DE RENTA:
[Link] de teorías sobre la materia
Horacio García Belsunce (1967) destaca la importancia de definir claramente el concepto de
"renta" en el contexto tributario por dos razones fundamentales:
-Esta definición proporciona una guía al legislador para establecer de manera precisa qué
ingresos o beneficios estarán sujetos a tributación. Esto implica que al definir renta, el legislador
puede especificar qué tipos de ingresos se gravarán y cómo se aplicarán estos impuestos,
evitando ambigüedades.
-Una definición sólida de renta es esencial para facilitar la labor de los intérpretes de la ley, como
jueces o asesores fiscales. Si la legislación no ofrece una definición clara los intérpretes pueden
enfrentarse a dificultades al tratar de aplicar la ley a situaciones específicas.
En resumen, al clarificar el concepto de renta, se busca asegurar que la legislación fiscal sea
precisa y justa, tanto al momento de establecer impuestos como al interpretarlos, lo que a su vez
contribuye a un sistema tributario más eficiente y equitativo.
En la doctrina existen opiniones contrapuestas sobre lo adecuado o no de una definición de
“renta” en la ley positiva. Algunas posiciones argumentan que la definición legal de renta es
innecesaria o incluso contraproducente:
● Diversidad de Interpretaciones: Desde un punto de vista científico y teórico, existe una
amplia gama de interpretaciones sobre qué constituye "renta". Esto se debe a que el
concepto puede variar según diferentes contextos, enfoques económicos y necesidades
sociales. Por lo tanto, intentar fijar una definición única podría resultar en una limitación
que no aborde todas las complejidades del fenómeno que se busca regular.
● Desarrollo a través del Ordenamiento: Los defensores de esta posición argumentan que
una definición estática en la ley puede ser inadecuada porque la noción de renta
evoluciona con el tiempo y se desarrolla a través de la práctica judicial y administrativa.
Así, sugieren que el criterio del legislador debería estar más en sintonía con la realidad
que emerge del propio ordenamiento jurídico y de la interpretación que se le da en los
tribunales, en lugar de intentar imponer una definición rígida desde la ley.
● Definición Legalista: Al referirse a la "definición legalista", se critica el enfoque que se
basa únicamente en el texto de la ley sin considerar la práctica o el contexto más amplio.
Esta perspectiva puede llevar a una interpretación muy estricta y limitar la flexibilidad
necesaria para adaptarse a nuevos desarrollos económicos y sociales.
En resumen, mientras algunos abogan por una definición clara y precisa de talla legal para evitar
confusiones y asegurar la equidad tributaria, otros consideran que esta búsqueda de una
definición única puede ser infructuosa y contraria a la naturaleza evolutiva del derecho,
sugiriendo que es mejor depender del desarrollo práctico y jurisprudencial para abordar el
concepto de renta.
Nosotros consideramos que sí es conveniente señalar los caracteres de la renta:
-Permite conocer con alguna precisión cuál es el marco dentro del cual puede exigirse el
gravamen, de modo que cuando el intérprete se vea precisado a establecer si determinada
ganancia está o no afecta, le resulte útil contrastar con tales caracteres.
Según Roque Gacía Mullín, por “renta” debe entenderse:
a) El producto periódico de un capital.
b) El total de ingresos materiales que recibe el individuo, o sea el total de
enriquecimientos que provienen de fuera del individuo, cualquiera sea su origen y
sean o no periódicos.
c) El total de enriquecimientos del individuo, ya se hubieran traducido en
satisfacciones (consumo) o en ahorros, a lo largo de un período; este concepto
implica considerar todo lo consumido en el periodo, más (menos) el cambio
producido en su situación patrimonial
Como ya se indicó, para la definición de renta no existe una posición doctrinaria uniforme,
por lo que cada legislador adopta la tesis que considera conveniente a su propia realidad,
introduciendo variantes en las teorías más difundidas:
1.1. Teoría de la fuente o de la renta producto
Solo se considera como renta la utilidad periódica o susceptible de obtenerse
periódicamente de una fuente más o menos durable.
Las fuentes productoras de renta son, en principio, dos (capital y trabajo), de cuya
combinación surge una tercera: la empresa.
De acuerdo con esta teoría:
No existe identidad entre ganancia y renta, pues un sujeto podría percibir un beneficio muy
significativo y, sin embargo, no estar obligado a pagar el tributo. Es el caso de la persona
que recibe una herencia o un legado y que así incrementa su patrimonio; pero, como este
aumento de su fortuna carece de periodicidad y no proviene de una fuente inmodificable, no
califica como renta.
-A igual conclusión se llega respecto de los premios obtenidos en juegos de azar, loterías,
casinos, apuestas en carrera de caballos y ganancias similares. Los ingresos de esta clase
no tienen periodicidad ni se originan en ninguna de las fuentes productoras de renta, de tal
manera que resultan excluidos del ámbito de aplicación del tributo.
-Un caso muy significativo es el de las distinciones literarias, artísticas o científicas que
muchas veces representan un ingreso cuantioso para los ganadores, como ocurre con el
Premio Nobel, el Premio Cervantes, etc. Quienes reciben estos honores tampoco están
obligados a tributar, si es que la legislación de la que se trata asume la teoría de la fuente.
No existe aquí periodicidad en la ganancia ni una fuente productora. Por lo tanto, no es el
caso de una renta derivada del trabajo
Nota:
Rentas por fuente de trabajo, constituyen una remuneración por la prestación de
servicios personales. Tiene dos vertientes:
-El trabajo realizada de forma independiente
-El trabajo prestado en relación de dependencia
-Desde el punto de vista tributario, la condición de escritor puede dar lugar a la percepción
de honorarios profesionales al redactar trabajos o ensayos por encargos de un tercero.
Asimismo, pueden generarse remuneraciones para el escritor que ingresa a trabajar en una
empresa. Dichas retribuciones tienen la naturaleza de renta.
-No sucede cuando un jurado considera que los méritos intelectuales de una persona
merecen ser reconocidos con un premio pecuniario. En esa hipótesis, el ingreso no se
genera como contraprestación de un servicio. El premiado no tiene vinculación jurídica con
la entidad que le otorga la distinción.
-Si el análisis recae en los ingresos generados por la venta de los libros de los escritores, en
ese caso el autor percibirá determinados importes que sí tendrian la condición de renta
gravable, pues estaríamos frente a regalías que se producen periódicamente de una fuente
durable.
-Si el monto del premio que no constituye renta se entrega en préstamo o se deposita en un
banco, serán gravables los intereses que generen.
-La definición del concepto de renta también tiene importancia al analizar la situación de las
empresas que obtienen ganancias de capital; es decir, cuando enajenan determinada clase
de bienes que, en principio, no están destinados a ser comercializados: el activo fijo
(maquinaria, equipos, etc.).
Leyes no vigentes:
-Antes los especialistas del Perú interpretaban, tomando com base el artículo 10 de la LIR
(Ley 7904) que, respecto de las utilidades industriales y comerciales, establecía: “Se
prohíbe considerar las pérdidas que procedan de inversiones o especulaciones ajenas al
giro del negocio” . Durante la vigencia de dicha ley la Administración Tributaria analizaba en
primer lugar los estatutos de la sociedad para establecer si la operación examinada era o no
propia del giro social o si, a pesar de no estar comprendida en su objeto, se había realizado
en forma reiterada, a fin de determinar si la empresa era o no habitual. En caso afirmativo,
el beneficio se consideraba renta gravable.
- “Procede deducir la pérdida en la venta de acciones cuando es una operación propia del
negocio” (4 de julio de 1958)
-Los abogados en derecho mercantil, al redactar los estatutos de las sociedades, trataban
de evitar que se les pudiera atribuir la realización de operaciones ultra vires (más allá del
poder)
Con ese propósito, en lugar de señalar como objeto social determinadas actividades
específicas, preferían hacer una relación de los negocios que se proponían efectuar y
culminaban señalando que la sociedad podía llevar a cabo todas las operaciones permitidas
por las leyes del Perú.
Ley vigente:
En el decreto supremo 287-68-HC, se aborda frontalmente esta materia estableciendo
que el impuesto se aplicará «sobre las rentas que provengan del capital, del trabajo o
de la aplicación conjunta de ambos factores y sobre las ganancias y beneficios
considerados expresamente por este título como rentas gravadas […]».
-Obsérvese que el texto recogió íntegramente la teoría de la fuente y, además, amplió la
incidencia del tributo a otras ganancias y beneficios, pero no a todos, sino únicamente a los
expresamente incluidos en la ley
Entre las ganancias expresamente consideradas se encuentra: «Los resultados
provenientes de la enajenación de: “Bienes de cualquier naturaleza que constituyan
activos de empresas o sociedades […]”» (artículo 3).
Con esa norma se extendió de manera significativa los alcances del impuesto a la renta y se
dejó en claro que este ya no quedaba limitado a la ganancia obtenida por la enajenación del
activo circulante, sino de cualquier tipo de activo, lo que naturalmente comprendía los
bienes del activo fijo.
Posteriormente, el decreto legislativo 200 recogió de manera más completa la teoría de la
fuente, pero afectó también otras ganancias específicas no comprendidas en dicha teoría.
Así, conforme al artículo 1 de esta norma, el impuesto grava:
a) Las rentas que provengan del capital, del trabajo y de la aplicación conjunta de ambos
factores, entendiéndose como tales aquellos que provengan de una fuente durable y
susceptibles de generar ingresos periódicos.
b) Las ganancias y beneficios considerados en los artículos siguientes de este capítulo.
1.2. Teoría del balance o del incremento patrimonial:
Toda ganancia se encuentra gravada, aun cuando no se derive de una fuente durable ni sea
susceptible de producir ingresos periódicos. De acuerdo con ello, lo único que importa es la
diferencia entre el patrimonio que se tenía al inicio del ejercicio y el que se cuenta al cierre
de este, con independencia del origen, de derivarse o no de la venta de activo fijo o
circulante.
Esta posición nunca ha sido recogida en forma químicamente pura en nuestra legislación
positiva, pues ella no ha comprendido como renta todas las utilidades, beneficios e
incrementos patrimoniales percibidos o devengados a favor de una empresa.
1.3. Teoría del flujo de riqueza:
Según Roque García Mullín, comprende la totalidad de enriquecimientos provenientes de
terceros, «o sea al total del flujo de riqueza que desde los terceros fluye hacia el
contribuyente en un período dado» (1978, p. 16).
De modo que lo esencial es que la ganancia o beneficio derive de operaciones con
terceros, sin importar si provienen o no de una fuente durable. Ello incluye los ingresos «por
actividades accidentales» y los ingresos eventuales cuya producción depende de un factor
aleatorio ajeno a la voluntad de quien los percibe, tales como los premios de lotería y los
juegos de azar.
Asimismo, se gravan los ingresos a título gratuito por acto entre vivos (regalos, donaciones)
o por causa de muerte (legados y herencias)
En este contexto, el texto se refiere a la definición de renta en términos fiscales o económicos.
-La idea principal es que para que exista un ingreso o renta, debe haber una transacción o
intercambio con terceros. Esto implica que el aumento de valor de los bienes que todavía no han
sido vendidos (enajenados) no se considera renta. Asimismo, se menciona que los beneficios
que una persona puede generar sin realizar intercambios, como el uso de bienes duraderos (por
ejemplo, una casa o un automóvil) o los bienes y servicios que una persona produce para su
propio consumo, tampoco se consideran renta.
Este enfoque se basa en una concepción de la renta que se centra en las transacciones reales y
las ganancias que surgen de intercambios económicos efectivos, excluyendo así otros tipos de
incrementos de valor que no se realizan a través de la venta o el intercambio.
Esta apreciación teórica ha tenido gran importancia en la legislación y la jurisprudencia de
nuestro país, como lo demuestra el hecho de haberse agregado (ley 25381) un último párrafo al
artículo 3 de la LIR, señalando: «En general constituye renta gravada de las empresas cualquier
ganancia o beneficio derivado de operaciones con terceros”.
En su día, el texto dio lugar a gran discusión para interpretar el alcance de la expresión
operaciones con terceros. ¿Estaban incluidas las donaciones percibidas, la obtención de un
premio, los subsidios otorgados, las ganancias derivadas del azar? La jurisprudencia ha arrojado
luz sobre estos extremos, como veremos con algunos ejemplos.
2. Jurisprudencia sobre el concepto de renta:
2.1. Condonación del impuesto a la renta
El decreto legislativo 802 concedió a las empresas agrarias azucareras una reducción de un
porcentaje significativo de los tributos que estuvieren adeudando. La administración tributaria
consideró que dicho beneficio constituía renta gravable, pues resultaba indiscutible que las
obligaciones por pagar habían quedado reducidas generándose así una ventaja económica que
debería afectar la cuenta de resultados.
Las empresas apelaron ante el Tribunal Fiscal que se pronunció sobre el tema en su resolución
616-4-1999, donde sostuvo:
Que tal reducción no califica como renta, de acuerdo con el criterio de renta producto previsto en
el inciso a) del artículo 1 de la Ley de Impuesto a la Renta aprobada por Decreto Legislativo N°
774 [teoría de la fuente].
En resumen al caso, ciertas reducciones de deuda tributaria no deben considerarse como renta
gravada porque no derivan de transacciones con terceros, sino de obligaciones que el Estado ha
declarado no deben ser pagadas.
La jurisprudencia aclara que, en el caso analizado, no hay beneficios provenientes de
operaciones con terceros, ya que estas implican relaciones equitativas donde ambas partes
consienten en las obligaciones. En contraste, las obligaciones tributarias son impuestas por la
ley. Esta clarificación es clave para entender y clasificar situaciones similares que se presenten
en el futuro.
2.2 Intereses pagados por el estado
Según el artículo 38 del Código Tributario, si el contribuyente ha efectuado pagos indebidos o
en exceso, tiene derecho no solo a solicitar su devolución; sino, además, a pedir que se le
abonen intereses.
En un caso concreto:
1. Contexto: La Administración Tributaria (Sunat) reconoció el derecho a la devolución de
un impuesto pagado indebidamente y a los intereses correspondientes.
2. Argumento de Sunat: Los intereses debían considerarse como parte de la renta gravada,
ya que representan un beneficio derivado de una operación con un "tercero" (el Estado).
3. Pronunciamiento del Tribunal Fiscal: El Tribunal argumentó que la consideración de si los
intereses están gravados debe basarse en las características de su surgimiento y no en
el tipo de daño.
4. Teoría de la Renta: Se citó la teoría de la renta de Roque García Mullín, que define la renta
como una ganancia periódica. Se concluyó que los intereses están relacionados con una
obligación legal, lo que los excluye de la consideración como renta gravada.
5. Conclusión: El Tribunal reitera que los intereses no derivan de una operación entre
particulares, sino de un acto legal, y por tanto, no deben gravarse como renta.
En la mencionada resolución, se cita expresamente el Manual del impuesto a la renta de Roque
García MullÍn y se agrega que el interés percibido por el contribuyente estaba vinculado a una
obligación legal, por lo que no se está frente a un acto entre particulares, pues la devolución y
los intereses nacen en virtud de la ley.
El ingreso no tiene ninguna vinculación con la actividad mercantil de la empresa involucrada,
pues esta no ha realizado operaciones (se entiende mercantiles) con el Estado, sino que se
trata simplemente de compensar el perjuicio sufrido por el contribuyente. Por ello, la
resolución finaliza señalando que no puede considerarse que los intereses pagados por la
administración se encuentren gravados con el impuesto a la renta, pues no califican en el
concepto de renta producto ni se trata de ingresos provenientes de operaciones con terceros.
Cuando el artículo 3 de la LIR señala: «En general, constituye renta gravada de las empresas
cualquier ganancia o ingreso derivado de operaciones con terceros […]». La sola circunstancia
del ingreso a la caja de una empresa no tiene, necesariamente, que significar la obtención de una
renta.
La prueba más evidente de ello es que un determinado activo puede ser enajenado en una suma
importante que constituya su valor de mercado, pero que resulte inferior al costo computable
que tiene en libros. En esa hipótesis no sólo no existiría renta gravada, sino que por el contrario
se habría producido una pérdida significativa.
El artículo 1, inciso g, del reglamento plantea definiciones sobre la "ganancia o ingreso" derivada
de operaciones con terceros, citando que se refiere a las relaciones en igualdad de condiciones
donde los participantes consienten en crear obligaciones. Sin embargo, el reglamento también
parece extender esta definición al incluir ingresos de actividades accidentales y transferencias a
título gratuito como ingresos gravables.
Este último punto genera incertidumbre. Aunque algunas doctrinas aceptan que los beneficios
de actos a título gratuito puedan considerarse renta gravable, parece que el texto de la ley no lo
respalda. El artículo 3 de la ley se refiere específicamente a "operaciones" con terceros, pero sin
una definición clara de lo que esto implica, se recurre a la definición de "negociación o contrato
sobre valores o mercaderías", lo cual no se aplicaría a transferencias gratuitas.
La inclusión de donaciones como renta gravable podría violar el principio de legalidad al regular
aspectos que deberían ser solamente abordados por la ley, no el reglamento.
Además, esta normativa podría generar confusión al plantear situaciones como el reintegro de
pérdidas por parte de accionistas. No queda claro si esto debe considerarse una transferencia
gratuita a la sociedad o si es parte de las operaciones normales de la empresa con terceros. En
resumen, el reglamento introduce conceptos que podrían no estar bien fundamentados en la ley
vigente, creando ambigüedad y potencialmente vulnerando principios legales establecidos.
-El artículo 220 de la Ley General de Sociedades (LGS) señala:
La reducción del capital tendrá carácter obligatorio cuando las pérdidas hayan disminuido el
capital en más del 50%...salvo cuando se cuente con reservas legales o de libre disposición, se
realicen nuevos aportes o los accionistas asuman la pérdida en cuantía que compense el
desmedro.
En resumen, el artículo 220 garantiza que las sociedades que enfrentan pérdidas significativas
tomen medidas que aseguren su viabilidad financiera (como la reducción de capital), pero
también prevé situaciones en las que dicha reducción no es necesaria, siempre y cuando se
mantengan ciertos fondos o se tomen acciones correctivas por parte de los accionistas.
Así, la actitud de los accionistas y su impacto tanto en la salud financiera de la empresa como en
su estatus tributario es un tema que requiere atención cuidadosa para no vulnerar derechos
establecidos y asegurarse de que las acciones de los accionistas no se interpreten de manera
que generen desventajas fiscales para la empresa. La complejidad de esa interacción entre las
normativas mercantiles y tributarias debe ser aclarada para evitar confusiones y conflictos.
1. Naturaleza de los Aportes de los Accionistas:
● Beneficio de la Sociedad: Los aportes que los accionistas hacen para cubrir pérdidas no
se generan a partir de la actividad normal de la empresa ni de operaciones con terceros,
por lo que no deberían considerarse ingresos gravables.
● Acto de Liberalidad vs. Aporte Necesario: Se argumenta que la acción de los accionistas
de asumir pérdidas debe considerarse un acuerdo necesario para la continuidad de la
empresa y no como un acto de liberalidad. Esto es crucial porque considera que no
debería haber una carga tributaria sobre estos aportes.
2. Dificultades Generadas por la Regulación:
● Doble Imposición: Según el artículo 44 de la Ley del Impuesto a la Renta (LIR), las
donaciones o actos de liberalidad no son deducibles. Por lo tanto, si una empresa paga
las pérdidas de otra, esa cantidad se suma a la renta bruta de la empresa que recibe el
aporte, pero la empresa que aporta no puede deducir el monto, lo que resulta en una
doble imposición tributaria.
● Aumento del Costo de las Acciones: Se sostiene que el monto que los accionistas
aportan para cubrir pérdidas debe incrementar el costo computable de las acciones que
poseen. Esto es esencial para determinar posibles ganancias en caso de futura
enajenación de las acciones.
3. Implicaciones de Transferencias de Bienes:
● Si las pérdidas se cubren mediante la entrega de bienes entre empresas, esto podría
interpretarse como una operación de venta, lo que podría generar un ingreso gravable
para el accionista, dado que la transferencia tendría que hacerse al valor de mercado.
● Esto también podría llevar a un análisis más complejo bajo el régimen de precios de
transferencia si se determinara que hay una relación vinculante entre las partes
involucradas.
4. Discrepancia Legal:
● El autor del texto disiente de la interpretación que considera que el transferente debería
reconocer el ingreso basado en el valor de mercado de los bienes transferidos. Afirma
que el transferente solo debe no deducir el valor del bien entregado, sin que esto
implique generar renta como si fuera una enajenación.
El argumento central se basa en la necesidad de revisar cómo se trata tributariamente a los
aportes que los accionistas hacen para cubrir pérdidas, sugiriendo que estos no deberían
considerarse como ingresos gravables ni ser objeto de una doble imposición. Además, se
enfatiza que la relación entre el accionista y la empresa es fundamental para entender el
carácter de sus aportes y que estos deberían beneficiar a la empresa sin generar carga fiscal
innecesaria.
En el mismo sentido, si, por ejemplo, la empresa recibe un premio pecuniario del Poder Ejecutivo
o de una entidad gremial por haber destacado en cuanto a calidad de sus productos o en razón
del volumen exportado o a raíz del puesto conseguido en una exposición internacional o en
circunstancias similares, ¿ello constituiría renta de la perceptora?, ¿tales ingresos pueden
calificarse como derivados de la actividad de la empresa en sus relaciones con otros
particulares? Nuestra opinión es negativa. La renta solo puede estar referida a la ganancia
obtenida a raíz de operaciones mercantiles con otros particulares. No se trata de gravar
cualquier beneficio. Nuestra ley no ha recogido —todavía— la teoría del incremento patrimonial.
2.3. Restitución de los derechos arancelarios (drawback)
Régimen aduanero que permite obtener una restitución total o parcial de los derechos
arancelarios que hayan gravado la importación de mercancías contenidas en bienes
exportados.
A fin de evitar la “exportación de impuestos” para lo cual se devuelven los derechos
arancelarios.
La empresa exportadora tiene derecho a que se le devuelva la suma equivalente a un
porcentaje (actualmente 5%) al valor FOB que corresponda al producto exportado. El monto
resultante no se relaciona con los derechos arancelarios pagados al internar materia prima y
otros.
La empresa puede recibir un monto mayor a lo abonado a aduanas para internamiento.
La ganancia obtenida por el drawback no es considerada renta, ya que es un incentivo a las
empresas por razones de política de comercio exterior. Puede considerarse como subsidio o
subvención.
El Acuerdo general sobre aranceles aduaneros y comercio de 1994 (GATT) señala: Los
sistemas de devolución pueden constituir una subvención a la exportación en la medida en
que tengan por efecto la remisión o devolución de cargas a la importación a las realmente
percibidas.
Decreto Supremo 0006-2003-PCM precisa: Art. 13. Los sistemas de reducción de impuesto
indirectos y de devolución de cargas a la importación como subvenciones específicas, sólo
serán considerados subvenciones en la medida de que la devolución sea mayor a las
cargas de importación realmente pagadas.
El “socorro o auxilio” que el subsidio implica no cuadra dentro del concepto de renta; pues
no tiene periodicidad, no tiene fuente durable, ni deriva de operaciones con terceros.
No tiene naturaleza de renta porque se origina de una decisión unilateral.
El Tribunal Fiscal en resolución 3205-4-2005 señala: de acuerdo con la teoría renta
producto, la renta es la utilidad o ganancia susceptible de obtenerse periódicamente de una
fuente más o menos durable en estado de explotación. Teoría flujo de riqueza el concepto
de renta es la totalidad de enriquecimiento proveniente de terceros en un periodo dado.
2.4. Indemnización por siniestro de bienes asegurados
El contrato por seguro implica la atomización del riesgo (dividir el riesgo de una actividad).
En derecho de seguro, la persona no puede lucrar con la póliza. El propósito del contrato es
proveer al beneficiario de una indemnización. No se admite sobrevaluar el bien, asegurar
por el valor total del bien en cada una de las compañías de seguro y exigir la totalidad a
cada empresa.
Para Isaac Halperin, “el asegurado no puede obtener un lucro sino el resarcimiento del daño
sufrido, aunque el monto asegurado fuese mayor”.
La suma asegurada no puede percibirse íntegramente cuando excede el valor de la cosa al
momento del siniestro, salvo caso de seguro a nuevo.
En realidad, no existe inconveniente para pactar un importe que supere al costo computable
del activo. En este caso, la renta gravada solo será la parte que exceda al costo
computable del bien, contando a partir de la percepción del monto.
el inciso c del art. 1 del reglamento determina que no es renta el monto que, a pesar de
exceder el costo computable, sea destinado a su reposición total o parcial siempre que
la reposición se realice en un determinado tiempo. Este sería considerado como
inafecto.
La intención de la norma es coadyuvar al reinicio de actividades de la empresa. Cualquier
exigencia de tributo dificulta la adquisición que se desea.
A pesar del notorio mayor valor del activo de reemplazo, este solo se depreciara por el
importe correspondido al anterior.
Lo único que importa al legislador es que la suma recibida sea aplicada para obtener otro
activo. No existe condición de identidad absoluta entre el siniestrado y el sustituto; no exige
una igualdad matemática, rendimientos o propósitos entre el antiguo y el nuevo elemento.
Destaca la determinación del costo computable del que se incorpora, exigiendo que sea el
mismo que era atribuible al sustituido.
El sentido de la regulación obliga a utilizar la tasa de depreciación que corresponde al activo
desaparecido aun si le corresponde un porcentaje más elevado.
Si el monto indemnizatorio se destina a la adquisición total de acciones de una sociedad
titular de un bloque patrimonial que incluye un bien similar al siniestrado, y luego, dichas
acciones se cancelan por absorción integral de empresa y el bien pasa a propiedad del
absorbente, también será inafecto al impuesto a la renta.
2.5. Indemnización por daño emergente
Según LIR (art 3 inciso a) se considera como renta gravada el monto de las
indemnizaciones ¨que no impliquen la reparación de un daño¨, por lo que se excluye el pago
por daño emergente y se grava solo las percibidas por lucro cesante.
El Tribunal Fiscal en la RTF 879-2-2001 señala que no se gravan las indemnizaciones hasta
el límite del perjuicio, implica que previamente exista una pérdida a ser cubierta, es decir,
indemnizaciones relacionadas con daños emergentes. El exceso de la indemnización sobre
el importe del daño causado al agraviado, constituye renta [Link]í,el lucro cesante ,
que supone indemnizaciones relacionadas con un incremento patrimonial no percibido por
el incumplimiento, hace referencia a ganancias que normalmente están gravadas con el
Impuesto.
El ordenamiento civil no define lo que debe entenderse como daño emergente y lucro
cesante. Empero, hay consenso al entender que el primer concepto está constituido por
toda la pérdida acaecida en el patrimonio del sujeto cuando se le causó el daño. El segundo
se refiere a la pérdida de lo que, en ese momento, aún no se hallaba en el patrimonio
afectado; se trata del futuro enriquecimiento frustrante.
Solo el juzgador (o árbitro) puede discernir si la lesión incide en la situación patrimonial
presente o futura del sujeto. La Administración Tributaria no puede cuestionar el carácter ni
cuantía establecido por el Poder Judicial o por un tribunal arbitral.
De ello fluyen dos conclusiones: se reitera que el ingreso de esa clase no es renta gravada
y que la calificación por los jueces y árbitros no puede ser cuestionada por los órganos
administrativos.
ANEXO:
Puntos clave de la lectura sobre el concepto de renta en el contexto del derecho tributario:
1. Definición de Renta: La renta se define como el producto periódico de un capital, el total
de ingresos materiales o el total de enriquecimientos de un individuo.
2. Objetivos de la Definición: La definición de renta tiene dos objetivos principales: orientar
al legislador en la fijación de impuestos y ayudar al intérprete de la ley en la aplicación de la
normativa tributaria.
3. Teorías sobre la Renta: o Teoría de la Fuente: Solo se considera renta la utilidad
periódica proveniente de fuentes durables (capital y trabajo). o Teoría del Balance: Toda
ganancia se considera gravada, independientemente de su origen o periodicidad. o Teoría
del Flujo de Riqueza: Incluye todos los enriquecimientos provenientes de terceros, sin
importar si son de fuentes durables.
4. Distinción entre Ganancia y Renta: No toda ganancia se considera renta; por ejemplo,
herencias y premios de juegos de azar no son considerados ingresos gravables.
5. Jurisprudencia: La jurisprudencia ha aclarado que ciertos beneficios, como la
condonación de impuestos, no se consideran renta porque no provienen de operaciones
con terceros.
6. Indemnizaciones: Las indemnizaciones por daño emergente no son gravadas, mientras
que las indemnizaciones por lucro cesante sí lo son.
7. Operaciones con Terceros: Se define como aquellas transacciones donde los
participantes interactúan en igualdad de condiciones y aceptan obligaciones mutuas.
8. Subsidios y Restituciones: Los subsidios, como la restitución de derechos arancelarios,
no se consideran renta, ya que son incentivos del Estado y no ingresos derivados de
operaciones comerciales.
9. Requisitos para la Renta: Para que un ingreso se considere renta, debe derivar de
operaciones con terceros y no de obligaciones tributarias impuestas por la ley.
10. Importancia de la clasificación: La correcta clasificación de ingresos como renta es
fundamental para la imposición de impuestos y el cumplimiento de la normativa tributaria.