Luego de leer el Capítulo 4: “Los docentes como promotores de habilidades
socioemocionales” del libro Mejorar la enseñanza. Fortalecer la formación y el
desempeño de los docentes, te invitamos a elaborar una reflexión personal
(máximo 1 carilla) dónde puedas expresar tu opinión de la temática.
El capítulo trabajado enfatiza que el aprendizaje socioemocional es una construcción
colectiva que involucra a toda la comunidad educativa. Coincido plenamente con esta
visión, porque la educación emocional es imprescindible y debería estar presente en todo
momento de la vida, no solo en la infancia. Aunque los primeros años sean más favorables
para la apropiación de estas competencias, todos necesitamos oportunidades para
aprenderlas y fortalecerlas, ya sea en la escuela, en la educación media, en la formación
terciaria o incluso en el ámbito laboral.
Sin embargo, poner en práctica las habilidades socioemocionales no siempre es sencillo,
sobre todo cuando no existe un trabajo previo con uno mismo. Por eso es fundamental que
este aprendizaje no quede fragmentado ni se reduzca a intervenciones aisladas. El niño
avanza de grado, cambia de docentes y contextos, y si no hay una continuidad institucional
el proceso se interrumpe. Lo que se necesita es una propuesta sostenida, que acompañe el
crecimiento de cada estudiante y le permita progresar en el desarrollo de competencias
como la conciencia emocional, la regulación y la autonomía personal.
El ASE no puede depender únicamente de la iniciativa de cada maestro ni de proyectos
puntuales de los centros educativos. Se requieren políticas educativas claras y sólidas que
garanticen su implementación de manera transversal y progresiva. De la misma forma que
todos asumimos ciertos aprendizajes como básicos e indispensables, también deberían
considerarse esenciales las habilidades socioemocionales y sociales, porque constituyen
verdaderas herramientas para la vida.
Conectando estas ideas con mi realidad, observo que en una escuela de contexto quintil 1,
estas situaciones son muy visibles. Así como es difícil que un niño se concentre si no ha
comido, también lo es cuando lleva consigo una carga emocional que no sabe cómo
gestionar. Reprimir lo que siente solo agrava la situación: dificulta su aprendizaje, afecta su
bienestar y condiciona la forma en que resuelve los problemas, tanto en el presente como
en el futuro. Por eso considero que la educación socioemocional no es un complemento,
sino una necesidad urgente para que los estudiantes puedan desarrollarse de manera
integral