Los 7 buenos hábitos de un adorador
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ISBN: 9798336484397
A menos que se exprese lo contrario, todas las citas bíblicas de esta publicación han sido
tomadas de la Reina-Valera 1960. Utilizado con permiso.
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Los 7 buenos hábitos
de un adorador
Pastor David Castañeda
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Índice
Agradecimientos / 7
Dedicatoria / 9
1er Hábito - Tener tiempos de intimidad
con Dios / 11
2do Hábito - Meditar la Palabra / 17
3er Hábito - Ser eles a Dios / 23
4to Hábito - Ser eles a su casa / 33
5to Hábito - Buscar la unción / 43
6to Hábito - Excelencia musical / 49
7o Hábito - Ganar almas para Cristo / 55
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fi
fi
6
Agradecimientos
Primeramente, al Espíritu Santo, quien me enseñó todas
estas cosas. Sin Él, este libro no podría haber salido a la
luz.
A mi esposa Ana Karen, mi ayuda idónea, por todo su
apoyo en el ministerio. Eres maravillosa.
A mis pastores Servando y Karime Villazón, que creyeron
en el llamado de Dios en mi vida y me han dado el
privilegio de servir a Dios en mi amada iglesia Cristo Rey
de Gloria.
A mis padres Álvaro y Bárbara Castañeda, su amor a
Dios, fe y ejemplo siempre estarán grabados en mi
corazón.
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Dedicatoria
A mi amada esposa Ana Karen. Dios te ha ungido para
abrir el cielo con tu adoración y guiarnos a su Presencia
con tu canto. Eres una luz para esta generación, un
ejemplo de fe y entrega. Has pagado el precio, y la unción
de Dios descansa sobre ti.
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1er Hábito
Tener tiempos de
intimidad con Dios
Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
Lucas 4:8b
C omo músicos y cantantes de altar, es sumamente
importante conocer este principio bíblico. Observa
bien el orden: primero adoramos y después servimos.
Primero debemos tener tiempos a solas con Dios, pues
esto nos capacita y nos hace aptos para servirle en el
altar.
Todo ministro, antes de ser ministro, debe ser
adorador. Si nuestra adoración nos lleva al privilegio de
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servir en el reino de Dios, será esa misma intimidad con
Dios la que nos mantendrá en ese privilegio.
David
Si hay un adorador en la Escritura del cual
debemos aprender, es el rey David. Fue adorador muchos
años antes de ser rey; la adoración es la actividad que te
llevará a cumplir tu propósito. Recuerda: nuestra
asignación no depende del talento, sino de nuestra
relación con Dios.
David, desde pequeño, tuvo una pasión y un amor
por Dios muy particular. Aunque mataba leones y era un
buen pastor de ovejas, siempre se resalta su adoración a
Dios.
Siete veces al día te alabo, a causa de tus justos juicios.
Salmo 119:164
El profeta Daniel oraba tres veces al día y el
respaldo de Dios sobre él era maravilloso. Pero David
alababa a Dios desde pequeño y lo hacía siete veces al
día. Aquí vemos cómo obtuvo la victoria sobre el oso y el
león. Las victorias estaban conectadas a su vida de
adoración a Dios.
Si David alababa a Dios siete veces al día, podemos
decir que invertía gran parte del día en alabar. Algo que
debemos aprender es que alabar a Dios en la intimidad
no es tiempo perdido; al contrario, es una actividad que
debemos practicar todos los días. Es tan importante en
nuestra función que debemos dedicarle una buena y
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considerable cantidad de tiempo cada día. Aquellos que lo
comprendan subirán a otro nivel y experimentarán
constantemente victorias en sus vidas.
Siete veces
El número 7 también nos habla de plenitud;
debemos tener tiempos de plenitud con Dios. Nuestros
momentos de intimidad no pueden ser de cinco minutos y
distraídos con pensamientos externos. Nuestro tiempo
con Dios debe ser de calidad. Si no podemos adorar a
Dios plenamente donde no hay distracción ambiental,
tampoco podremos hacerlo en el altar, donde están las
luces, la proyección, las personas, etc. Si no podemos
adorar a Dios plenamente en la intimidad, donde solo
enfrentamos la distracción interna de nuestra mente y
corazón, tampoco podremos contra la distracción externa
ambiental de la plataforma en la iglesia. Tenemos que
vencer nuestras distracciones internas. El lugar secreto
es un campo de entrenamiento: ahí comienza todo; ahí
somos formados y transformados por Dios para servirle.
30 minutos antes no son suficientes
Muchas veces, por los afanes de la vida, el trabajo o
el simple desinterés, dejamos para el final nuestro tiempo
de oración. El día que vamos a ministrar, oramos 30
minutos antes para cumplir con el requisito. Quizás
algunos oren diez minutos, otros 20. No importa la
cantidad: si no se tiene una vida de oración constante,
difícilmente este tiempo superará una hora. El
pensamiento que deseo transmitir es el siguiente: cumplir
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con un tiempo escaso de oración solo por cumplir el
requisito no es suficiente. Para esta asignación se
necesita pasión, se necesita hambre de Dios.
No veas la oración como un simple requisito;
dedícale el tiempo necesario, dedícale gran parte de tus
días. Es la base para funcionar correctamente en nuestra
asignación en el altar y en el reino de Dios.
Cumplir por cumplir con un poco de oración no es
suficiente; necesitamos desarrollar una vida de intimidad
con Dios. Los ministros que cuentan con esta relación
íntima tienen resultados favorables guiando al pueblo a la
Presencia de Dios.
Enfermos de amor
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi
amado, que le hagáis saber que estoy enferma de amor.
Cantares 5:8
Una relación ideal con el Espíritu Santo sería
permanecer "enfermos de amor" por Él. Esto nos llevaría
a tener la relación ideal con Él día a día.
¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad?
Imagina a dos jóvenes enamorados: solo desean estar el
uno con el otro, pueden pasar horas platicando, disfrutan
esos momentos en los que pasan tiempo juntos. No
comen, se les va el hambre, y le dicen muchas palabras
lindas a su pareja. Pero el amor no solo está en los más
jóvenes. Veamos el amor de un matrimonio mayor: a
pesar de haber vivido tanto juntos, siguen juntos, se
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siguen amando, y este amor ha mostrado fidelidad,
esfuerzo, sacrificio, alegrías y momentos inigualables.
Estos son algunos de los síntomas del amor. Quien está
enfermo de amor por el Espíritu Santo presenta síntomas
muy similares, como el deseo de pasar tiempo con Dios,
pasar horas orando y leyendo la Biblia. Nunca es una
carga estar con Dios o ir a la iglesia; al contrario, es un
deleite. Comienzan a practicar el ayuno y la alabanza.
También comienzan a mostrar fidelidad a Dios y, por
decisión propia, dejarán amistades, actitudes o hábitos
que ofendan al Espíritu Santo. Estos son solo algunos
síntomas, pero si deseas vivir de esta manera, pídeselo
hoy a Dios en voz audible. Dile con pasión y
desesperación: "Enamórame de ti, quiero amarte
desesperadamente." Así es como los adolescentes se
enamoran: ellos mismos se obligan a enamorarse
internamente. Nosotros determinemos en nuestro corazón
enamorarnos de Dios.
Cuando hay amor no hay ley. Cuando hay
verdadero amor, no harás algo que pueda ofender o
lastimar a la persona que amas; al contrario, buscarás
agradarle siempre. Esta es la clave para nuestra relación
con Dios: una relación de amor, "enfermos de amor."
Principio 7 x 1
Con respecto a prepararnos para ministrar, yo
siempre manejo de forma práctica, cuando enseño sobre
este tema, el principio 7 x 1. Consiste en pasar siete
tiempos en el secreto con Dios respecto al tiempo que
pasarás en público. Por ejemplo, si vas a cantar y
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ministrar una hora, debes prepararte con siete horas en
el secreto. Este principio es básico: si deseas ser usado
por Dios, practícalo. Si vas a ministrar 30 minutos,
prepárate con al menos tres horas y media para que tu
participación pública sea recompensada.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la
puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que
ve en lo secreto te recompensará en público.
Mateo 6:6
Este principio, lejos de limitarte, es solo una guía
para ayudarte a ir por más. Si deseas pasar más tiempo
preparándote, puedes hacerlo. Mientras más tiempo
pases en oración, mejor será tu servicio en el altar.
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2do Hábito
Meditar la Palabra
de Dios
Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la
gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a
quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos
serán tuyos. Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque
escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
Lucas 4:6-8
V eamos cómo Satanás se acercó a un adorador. Jesús
es nuestro máximo modelo. El enemigo se acercó a
Él y le tentó, pidiéndole su adoración. Aquí vemos la
necesidad de que todo adorador esté lleno de la Palabra
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de Dios. Cuando Él fue tentado, dijo: "Escrito
está…" ¿Dónde estaba escrito? En la Palabra de Dios.
Jesús, nuestro modelo por excelencia de cómo ser un
adorador, nos muestra que debemos estar llenos de la
Palabra.
Aunque seamos músicos o cantantes, debemos
conocer la Biblia, meditarla y dedicarle tiempo especial,
pues nuestra función va más allá de nuestro talento;
somos ministros, somos sacerdotes, somos gente de Dios.
Sin la Palabra de Dios en nuestra vida, es muy fácil
adorar por fama, renombre, satisfacción personal, dinero,
etc. Pero aquel adorador como Jesús, que está lleno de la
Palabra, cuando llegue la tentación de pedir tu adoración,
estarás armado y podrás salir vencedor de esta terrible y
sutil tentación.
Es la fuente
Siete veces al día te alabo
A causa de tus justos juicios.
Salmo 119:164
¿Qué movía a David a alabar a Dios? Lo vemos
claro en este versículo: era la Palabra de Dios. El Salmo
119 es el salmo más largo, pero también debemos saber
que en todos y cada uno de sus versículos se menciona la
Palabra de Dios. En este caso del versículo 164, se
menciona como "tus justos juicios", sin embargo, se
refiere a la Palabra de Dios.
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Vemos cómo la Palabra de Dios es la fuente de la
alabanza a Dios; los dichos de la boca de Dios son la
fuente que hace brotar nuestra adoración.
Aquellos que fluyen en cántico nuevo lo podrán
corroborar: sin Palabra, muy difícilmente fluirás en
cántico nuevo. ¿Por qué? Porque es la Palabra la que
fluye cuando abres tu boca. Un ministro de alabanza con
Palabra podrá fluir en el cántico profético sin problemas
porque su corazón rebosará de Palabra, y eso será lo que
saldrá por su boca.
También es sumamente necesario este buen hábito
de estar llenos de Biblia, porque así el ministro de
alabanza podrá seleccionar con mayor sabiduría
espiritual las canciones con las cuales alabarán a Dios en
cada servicio. Hay muchas canciones hechas por
cristianos que no son bíblicas; al contrario, a veces su
mensaje no es muy saludable. Pero solo alguien con
Palabra podrá verlo y discernir.
Es alimento
La Palabra de Dios es alimento para nuestro
espíritu; es el pan de vida, es la semilla y también es el
agua. Todo adorador que anhele tener su vida espiritual
activa, fuerte y saludable, debe alimentarse bien
espiritualmente.
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Es agua que limpia
La Palabra también es el agua que nos purifica.
Cuando nos llenamos de la Palabra de Dios, nuestra vida
va siendo limpiada. Como ministros que servimos en el
altar, debemos vivir con el alma limpia, pues la
impartición es real. Una persona que carga con maldad
impartirá esa maldad a las personas que le escuchen
cuando toque su instrumento o cuando cante, de la
misma manera que un predicador. Uno imparte lo que
uno es, no lo que uno sabe ni el talento que desarrolla. Es
por ello que debemos guardarnos limpios para Dios.
¿Cómo lo logramos? Dedicando tiempo a la Palabra de
Dios.
¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra.
Salmo 119:9
Aumenta la unción
Me estoy adelantando un poco a los próximos
capítulos, pero solo te diré lo siguiente: un ministro lleno
de Palabra revelada tendrá más unción y fluirá más
fácilmente que aquel que no la tiene. La Palabra de Dios
aumenta la unción en nuestras vidas.
Estos son algunos de los múltiples beneficios que
un adorador recibe cuando ama la Palabra de Dios, la
abraza y la practica.
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Conclusión
Somos más que músicos, somos ministros, somos
gente de Dios; debemos ser personas de la Palabra, que
pasen horas en la Palabra, que amen la Palabra y la
unción en ellos crecerá. Es una pieza fundamental para
que el ministro de alabanza esté completo; sin este hábito
siempre estará limitado y falto en su asignación. Veo
cómo creces en la unción mientras amas la Palabra,
mientras la lees y la practicas. Veo cómo subes a un
nuevo nivel en tu servicio a Dios y las multitudes son
bendecidas con tu adoración.
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3er Hábito
Ser fieles a Dios
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios,
que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Romanos 12:1
L a santidad es nuestro tercer hábito. Todo ministro de
alabanza, todo músico del altar debe caminar y vivir
en santidad. No solo una santidad aparente, no solo
guardar buen testimonio, sino vivir en una verdadera
santidad como la que habla el autor de Hebreos.
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie
verá al Señor. Hebreos 12:14
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Esta es una santidad real, en la cual el portador
tiene encuentros constantes con Dios. ¿Por qué lo afirmo
de esta manera? Porque una persona en santidad
buscará constantemente a Dios, pues no hay otra forma
de vivir en esta santidad.
Como músicos del altar, debemos ser fieles a Dios
en nuestros pensamientos, palabras, actos e incluso en lo
que escuchamos, así como en nuestra relación constante
e íntima con el Espíritu Santo.
Seis áreas donde debemos
ser fieles a Dios
No son todas las áreas en las cuales debemos ser
fieles a Dios, de hecho, debemos ser fieles en todo. Sin
embargo, abordaremos en esta ocasión solo estas seis
áreas en las que debemos darle nuestra fidelidad a Dios.
1.- Debemos ser fieles a Dios en nuestros
pensamientos.
Debemos ser fieles a Dios en nuestros
pensamientos; debemos gobernar nuestros pensamientos.
¿Por qué? La respuesta es sencilla: antes de actuar,
siempre lo pensamos primero. Muchas veces, el acto final
es consecuencia de días, semanas o meses de estar
hablando ciertos pensamientos en la mente. Nuestros
pensamientos, tarde o temprano, se materializarán y
actuarán. Es por ello que debemos cuidar lo que
pensamos. Es decir, nos convertimos en lo que pensamos.
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Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Proverbios 23:7a
Debemos vivir con nuestros pensamientos
sometidos a la voz de Dios, a su perfecta voluntad.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo
honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo
que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno
de alabanza, en esto pensad.
Filipenses 4:8
Cuando aprendemos a gobernar nuestros
pensamientos, ya no estaremos tocando o cantando en el
altar pero pensando en otra cosa; seremos intencionales
en nuestro servicio, estaremos presentes no solo de
cuerpo, sino que todo nuestro interior estará ahí
sirviendo a Dios y a su pueblo. Debemos gobernar
nuestros pensamientos. Si no habías escuchado algo
similar antes, es tiempo de comenzar a trabajar en ello
ahora mismo. Prepárate para subir a otro nivel mientras
gobiernas tus pensamientos en el transcurso de tu vida,
en tus tiempos de intimidad con Dios y en tus tiempos de
ministración. Te puedo ver volando como el águila, con tu
mente clara y sujeta al Espíritu Santo.
2.- Debemos ser fieles a Dios en nuestras palabras.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo
todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios
Padre por medio de él.
Colosenses 3:17
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Seamos fieles a Dios con nuestras palabras. Si
somos cantantes del altar, es porque le hemos dado
nuestra boca a Dios para que la use; nuestra voz la
hemos consagrado a Él. Si es así, la hemos consagrado de
tiempo completo.
Seamos fieles a Dios con nuestras palabras.
Una de las formas de cambiar nuestros hábitos es
sustituirlos con algún otro. Agrega nuevo vocabulario a
tus palabras, fuérzate a usar tu boca para orar más
tiempo, para cantar en el auto; consagra tu boca a Dios
24/7, 24 horas al día, los siete días de la semana.
No digo que no nos podamos quitar el santo de la
boca, pero sí que seas limpio en tu hablar. Cuídate de
criticar y pronunciar palabras incorrectas que ofendan al
Espíritu Santo.
3.- Debemos ser fieles a Dios con nuestros actos.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo
todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios
Padre por medio de él.
Colosenses 3:17
Debemos mostrar a Dios nuestra fidelidad con
nuestros actos. Nuestro mirar, tocar, hablar, probar, y
muchas cosas más deben estar regidas por la voluntad de
Dios. Nuestros actos son muy importantes para Dios y
también para las personas. Busquemos la santidad.
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4.- Debemos ser fieles a Dios con lo que escuchamos.
Algo importante a considerar es todo aquello que
entra por nuestros oídos. Los oídos son una puerta a
nuestra vida y a nuestro cuerpo. Por ahí puede entrar la
fe cuando oímos la Palabra de Dios, pero también puede
entrar la desconfianza cuando escuchas una
murmuración contra una persona. Debemos ser fieles a
Dios con nuestros oídos.
Como músicos, estamos expuestos a escuchar
música, la cual, como músicos del altar, debemos cuidar.
Existen canciones que pueden lastimar y golpear nuestro
espíritu, especialmente aquellas que tienen una letra
contraria a la voluntad de Dios. Al igual que la música,
también debemos cuidarnos de escuchar chistes impuros
de doble sentido, palabras groseras, críticas,
murmuraciones, etc. Todo aquello que lastime nuestro
espíritu y contamine nuestra vida, debemos ponerle
límites y no dejarlo entrar en nosotros por medio de
nuestros oídos.
5.- Debemos ser fieles a Dios con lo que vemos.
Lo que vemos es muy importante. La vista es otra
puerta de nuestros cuerpos y de nuestra vida. Karen(mi
esposa) y yo amamos el cine; sin embargo, hay veces que
nos hemos tenido que salir de la película cuando apenas
comienza, pues el contenido no nos beneficia, sino todo lo
contrario, nos perjudicaría exponernos a él. No importa lo
que hayamos pagado, no importa si compramos
palomitas, nuestra relación con Dios es más valiosa que
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todo lo que pudimos pagar en el cine. Cuidemos nuestros
ojos.
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito,
pero no todo edifica. 1 Corintios 10:23
Respecto a este tema, debemos cuidar nuestra vista
frente a temas como la pornografía, películas de terror,
películas sangrientas, etc.
6.- Debemos ser fieles a Dios en nuestra relación
diaria con Él.
Esta es el área en la cual, al realizarla, todas las
demás se verán afectadas favorablemente. Como músicos
del altar, debemos cuidar nuestra relación con Dios;
debemos tener un tiempo de oración, meditar en la
Palabra y adorar todos los días. Creo firmemente que, si
somos fieles a Dios en tener nuestro devocional diario,
tendremos el poder para ser fieles en todas las demás
áreas.
Siete momentos donde debemos
ser fieles a Dios
1.- Debemos ser fieles a Dios frente al público.
Obviamente, nuestra vida pública debe reflejar
fidelidad a Dios. Debemos portarnos decentemente y con
orden, dando testimonio de nuestra relación con Cristo.
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Cuando hablo de dar testimonio, no me refiero a
cuidarnos de que nadie nos vea hacer lo malo, sino a que
el buen comportamiento brote de nuestro interior cuando
estemos en público, reflejando así la vida de Cristo.
2.- Debemos ser fieles a Dios donde nadie nos ve.
Obviamente, aquí comienza el conflicto para
muchos: cuando estamos solos, a puerta cerrada, y
donde aparentemente nadie nos ve. Pero debemos ser
fieles a Dios también en estos momentos de la vida. Saber
que, aunque un ser humano no nos esté viendo, Dios
conoce todo lo que hacemos, incluso lo que pensamos.
Así es, amigos, nuestros pensamientos también
entran en esta área; nadie ve nuestros pensamientos.
Aquí también debemos ser fieles a Dios.
3.- Debemos ser fieles a Dios en la iglesia y fuera de la
iglesia.
Para muchos es fácil ser fieles a Dios dentro de la
iglesia, pero como músicos del altar, debemos ser fieles a
Dios aun fuera de la iglesia, pues nuestra función no
depende de nuestro talento, sino de nuestra relación con
Dios. No solo daremos al pueblo música para alabar y
adorar, sino que también estaremos impartiendo por
medio de nuestro sonido lo que somos, no lo que
aparentamos. Es un gran privilegio ser un músico del
altar, pero también conlleva una gran responsabilidad.
Sin embargo, es maravilloso servir a Dios y al pueblo de
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esta manera; también son grandes las bendiciones que el
cielo abre para aquellos que servimos en el ministerio de
la alabanza a la manera de Dios.
4.- Debemos ser fieles a Dios cuando estamos bajo
presión.
Este es un momento crucial donde muchas veces
no lo podemos manejar, pero podemos contemplar qué es
lo que hay dentro de nosotros. Cuando estamos bajo
presión, muchas veces sale nuestro verdadero yo.
Tengamos el deseo de ser fieles a Dios aun en medio de la
presión.
La presión puede ser por el mucho trabajo o porque
se te está presionando para fallarle a Dios; en cualquiera
de las dos áreas debemos ser fieles a nuestro Dios. Creo
que esto se logra solo dependiendo de Dios, con una vida
de oración diaria y dejándonos moldear día a día por el
Señor.
5.- Debemos ser fieles a Dios cuando nos va bien.
Recordemos que será nuestra fidelidad a Dios la
que nos promocione. Nunca pierdas el piso cuando seas
bendecido y promocionado. No existe un nivel en el cual
ya te serán permitidos ciertos pecados. Lo que ganaste
con oración, lo mantienes con oración. Lo que ganaste
con fidelidad y santidad, lo mantienes de la misma
manera; de otra forma, lo podemos perder.
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6.- Debemos ser fieles a Dios cuando vienen
dificultades.
Otro momento incómodo es cuando vienen las
dificultades. No caigas en la mentira del enemigo de
culpar a Dios; Dios es bueno y debemos creer que todas
las cosas nos ayudan para bien. Incluso, no hay
problemática tan grande en la cual Dios no responda
milagrosamente si oramos y peleamos nuestras batallas a
la manera de Dios. Seamos fieles tengamos poco o
tengamos mucho; seamos fieles siempre a Dios.
7.- Debemos ser fieles a Dios con la familia.
Es dentro de nuestra casa, con la familia, donde
realmente somos quienes somos. Cuando estamos en
casa compartiendo la vida con la familia es el momento
más importante donde debemos ser fieles a Dios.
Ser apartado
Vivir en santidad significa vivir apartados para
Dios. Como músicos del altar, ya no somos personas
normales ni músicos nominales; somos personas y
músicos apartados para Dios y sus propósitos. Debemos
entender esto. Alguien podría preguntar: ¿Apartados de
qué? Apartados del mundo. Somos apartados para Dios y
apartados del mundo. Ya no podemos regirnos por el
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sistema de este mundo ni perseguir sus deleites;
renunciemos a eso y consagrémonos a Dios.
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4to Hábito
Ser fieles a su Casa
(Iglesia)
Moisés fue fiel en toda la casa del Señor
No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
Números 12:7
Cuán importante es ser fiel en la casa donde Dios
nos ha plantado. Es una bendición contar con una iglesia
donde sus sacerdotes han confiado en nosotros para
servir al pueblo y ministrar a Dios por medio de la
alabanza y la adoración. Ser fieles cuando se nos da un
lugar de privilegio desata promoción en nuestras vidas.
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Amo la historia de Josué, siervo de Moisés. Josué
era hijo de Nun; se cree que Nun era un esclavo, como
todo el pueblo de Israel lo era al estar en Egipto antes de
salir a conquistar la tierra prometida. Aunque vemos en
la Escritura a Josué siendo un conquistador, al pasar los
años él llegó a ese nivel por una característica muy
importante: su fidelidad. No fue por su gran preparación
militar, profesional ni por una gran escuela de liderazgo;
Josué no cursó nada de eso. Aquello que lo promocionó y
lo llevó a la grandeza fue su fidelidad.
Su fidelidad a Dios y a su pastor Moisés lo llevó a
grandes victorias y al poderoso liderazgo que cargó. Es
por ello que predico la fidelidad, pues con ella el reino
avanza y las vidas son promocionadas por el cielo en la
tierra. Por eso, la Biblia nos dice lo siguiente:
No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo
segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos
oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de
la familia de la fe. Mirad con cuán grandes letras os
escribo de mi propia mano.
Gálatas 6:9-11
Ser fieles a Dios y a nuestra iglesia local es hacer el
bien. Si no desmayamos de ser fieles, a su tiempo
segaremos, es decir, a su tiempo recibiremos nuestra
recompensa y seremos promocionados por el cielo.
Aunque muchos piensan que el apóstol Pablo
escribe con letras grandes por causa de su falta de visión,
quiero creer que aprovechó para resaltar este tema. Y a
mí también me gusta resaltarlo: No nos cansemos, pues,
de hacer el bien.
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Anhelo en este libro ser lo más práctico posible.
Aunque compartimos principios y hábitos de un adorador
que son profundos e indispensables en nuestra labor
espiritual, anhelo ser práctico en mi escritura para que
podamos entenderlo y llevarlo a nuestra experiencia de la
mejor manera posible. Es por ello que meditaremos en
siete formas en las cuales debemos desarrollar fidelidad a
nuestra casa-iglesia.
7 maneras de cómo podemos ser
fieles a nuestra casa
1. Apreciar y recibir de su iglesia.
Apreciar nuestra casa, su unción y el llamado por
el cual Dios levantó la iglesia a la cual asistimos es una
forma de mostrarle al cielo nuestra fidelidad por nuestra
casa.
¿A qué nos referimos con ‘recibir de nuestra
iglesia’? Nos referimos a recibir lo espiritual. Debemos
recibir nuestro alimento espiritual, la Palabra, la
ministración, oraciones y las bendiciones que son
impartidas en ella. Vamos a ver primero lo que no es
honrar nuestra casa para poder comprenderlo mejor. Para
ello, he realizado una lista de los malos hábitos que un
adorador no debe abrazar si desea ser usado por Dios y
estar en un constante crecimiento:
• Salirse de las predicaciones (ya sea para
comprar algo en la tienda de la esquina,
platicar, hablar por teléfono, etc.).
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• Estar en las predicaciones pero con el celular
en otra sintonía.
• Llegar tarde a los servicios.
• Irse antes de tiempo de los servicios.
• Faltar constantemente cuando le toca servir.
• No tomar nota de las predicaciones, etc.
• Asistir a la iglesia solamente cuando le toca
servir en el altar.
Esto es lo que no debemos hacer. Esta es solo una
lista donde comparto algunos ejemplos de lo que se
consideran malos hábitos en un músico del altar. Todo
pastor, iglesia, líder y congregación verá estos hábitos
como desagradables y no sanos.
Un músico del altar saludable entrará a la
predicación, pues tendrá hambre de aprender y recibir la
Palabra de su pastor, tomará notas, se desconectará de
los celulares y redes sociales, y anhelará estar presente
en todos los servicios por el hambre de Dios que posee,
aunque no le toque servir en esa ocasión.
A esto nos referimos con ‘recibir’. Un músico del
altar debe recibir de su iglesia el alimento espiritual que
esta ofrece.
Yo desconfío totalmente de un músico del altar que
se esconde o esconde la mirada cuando hay una visita
profética ministrando. Un músico debe estar abierto a
recibir lo que Dios tiene para él.
He visto cómo músicos del altar que fallaron en
esta área de fidelidad quedan descalificados por Dios y ya
no pueden seguir sirviendo por alguna u otra razón, sin
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necesidad de que sus líderes los exhorten ni metan las
manos. También he visto la contraparte: músicos del altar
que fueron fieles a su casa-iglesia, con hambre y sed de
recibir el alimento que sus pastores les daban, fueron
promocionados abundantemente.
Los hábitos se desarrollan; desarrollemos esta
virtud de ser fieles a nuestra casa-iglesia, y nuestra
recompensa será grande. Yo puedo ver cómo el cielo se
abre sobre ti mientras caminas en fidelidad; puedo ver tu
promoción y éxito, alcanzo a vislumbrar las multitudes a
las cuales servirás con tu ministerio si eres fiel. Amigo
músico que sirves en el altar de Dios, no te canses de
hacer el bien y sé fiel porque a su tiempo recibirás tu
recompensa.
2.- Servir en lo necesario.
Esta es una extraordinaria manera de ser fieles a
Dios mostrando fidelidad en nuestra casa local, cuando
servimos en todo lo necesario arriba y debajo del altar,
arriba y abajo del escenario. Muchas veces, los músicos
del altar comienzan solo a limitar su servicio al escenario,
donde brillan las luces; sin embargo, puedo ver que se
levanta una generación poderosa, con un corazón
dispuesto a servir a Dios sin aspirar a ser vistos, sin
anhelar ser públicos servidores de Jesús. Su único
anhelo será servir a su Dios y entregar su vida entera
delante de Él.
Así seamos nosotros. Esta calidad de personas y de
adoradores tiene un respaldo muy particular del cielo en
su labor. Sirvamos acomodando las sillas, recogiendo la
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basura de ser necesario, limpiando sus instrumentos, el
altar, en las Casas de Paz (células), en todo lugar donde
sea necesario y nuestras responsabilidades nos lo
permitan, sirvamos.
De esta manera mostramos fidelidad a nuestra
casa, mostramos que estamos comprometidos con la
visión que Dios ha dado a nuestros pastores y con la obra
que Dios está haciendo en medio nuestro. Si fuera de otra
manera, solo nos estaríamos sirviendo a nosotros
mismos.
3.- Recoger un papel si fuera necesario.
Muchas veces, pasamos por un lugar del templo,
hablando de las instalaciones físicas de la iglesia, y hay
algún papel o algún desorden en el camino. Es una gran
oportunidad para mostrarle a Dios nuestra fidelidad a
nuestra casa: levantar ese papel que está en el camino,
limpiar ese vidrio, prender ese aire cuando hace calor,
recoger ese cable desordenado, etc. Sé que estas áreas no
son trabajo nuestro, pero si amamos nuestra casa,
anhelaremos verla linda y limpia. Nada nos cuesta
recoger un papel del piso que nos queda de pasada.
Si podemos hacer un bien a nuestra casa, lo
haremos; esto es de gran estima delante de los ojos de
Dios.
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4.- Hablar bien de nuestra casa.
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo
bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón
saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla
la boca. Lucas 6:45
Pienso que esta área revela en gran manera nuestro
corazón. Quiero hacer referencia a lo siguiente: No se
trata de no hablar mal, todo el mundo sabe que hablar
mal es deslealtad. Estamos hablando de hablar bien. Es
decir, muchos no hablan mal, pero tampoco hablan bien.
La fidelidad no se muestra con abstenerse de hablar mal,
sino con expresar públicamente, con nuestras palabras,
pensamientos agradables y halagos de nuestra casa, de
nuestro pastor, de las predicaciones, del liderazgo.
No es suficiente abstenernos de hablar mal; con eso
solo mostramos que no hay una deslealtad abierta, pero
el hablar bien de nuestra casa muestra fidelidad en
nuestro corazón.
5.- Hacer nuestra labor con excelencia.
Nuestra labor es ser músicos o cantantes del altar,
y una forma de mostrar fidelidad es realizando nuestra
función con excelencia. Si lo hacemos muy práctico,
estaríamos hablando de ensayar individualmente lo
suficiente para dominar nuestras participaciones
musicales o vocales y buscar la mejora continua. Cuando
hablamos de mejora continua, hablamos de tomar clases
39
o buscar crecer de alguna manera práctica en nuestro
instrumento o voz.
Debemos alejarnos lo más posible del sabotaje. La
mayoría de las veces caemos en esto por falta de tiempo
para estudiar, falta de interés, una cultura diferente del
trabajo en equipo, pero rara vez se realiza con maldad;
sin embargo, el sabotaje siempre traerá retraso y será
perjudicial para los miembros del equipo. ¿A qué me
refiero con sabotaje? A que, por nuestra falta de ensayo
individual antes de la práctica grupal, retrasemos el
tiempo de ensayo y frenemos el avance musical que
pudimos haber alcanzado.
La falta de excelencia de un integrante perjudica a
todo el equipo. Debemos cuidarnos de ser nosotros
quienes caigan en esto: la falta de acordes, el no haber
escuchado las canciones, etc. No estoy hablando de
errores sencillos o simples, sino de situaciones que solo
se pueden solucionar con trabajo individual en casa, pues
el arreglarlos en el ensayo nos hará perder mucho tiempo,
y difícilmente saldrá el trabajo como esperábamos. A esto
llamamos sabotaje; sin querer y sin mala intención
podemos llegar a caer en esto. Como músicos y cantantes
del altar, debemos ser fieles a nuestra casa. Esta es una
buena forma de mostrar fidelidad: preparándonos bien
para cumplir con eficiencia y eficacia nuestra función en
el servicio a Dios y a las almas.
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6.- Prepararse espiritualmente para servir y aportar
algo de valor en su iglesia.
Este es otro maravilloso hábito que debemos
adquirir. La preparación técnica, como lo veíamos
anteriormente, habla mucho de nuestra fidelidad, pero
también nuestra preparación espiritual.
Es bueno que oremos por cada servicio que
hacemos, para que la Presencia de Dios descienda y
busquemos en oración que el pueblo sea bendecido. La
música en sí sola no aporta valor a una iglesia; la
edificación principal de una iglesia es espiritual, por lo
tanto, debemos aportar algo no solo físico, sino también
espiritual que beneficie al pueblo y las familias de la
congregación. Eso solo alguien espiritual lo puede
realizar; ni el mejor cantante podrá aportar valor
espiritual a una iglesia a menos que tenga una buena y
fuerte relación con Dios. Cuando oramos por nuestras
participaciones públicas en la iglesia, nos estamos
preparando espiritualmente; esto aporta valor a la
atmósfera y a la comunidad, valor espiritual que puede
cambiar las vidas y provocar milagros poderosos.
Mis amigos, siempre recordemos que nuestra
función no depende de nuestro talento, sino de nuestra
relación con Dios.
7.- Orar por ella.
No solo debemos orar por nuestras participaciones
públicas, sino también por la iglesia en general; al
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hacerlo, mostramos fidelidad. Debemos incluir nuestra
iglesia y pastores en nuestras oraciones. La iglesia es el
lugar donde nosotros nos desarrollamos espiritualmente,
donde recibimos instrucción de la Palabra de Dios, donde
recibimos muchos milagros, vida y bendiciones. También
es el lugar donde nuestros hijos crecerán conociendo a
Dios. La iglesia es un buen lugar al cual haríamos bien en
bendecir cuando oramos a Dios.
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5to Hábito
Buscar la unción
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así
clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de
Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré
delante de Dios? Salmo 42:1-2
D avid, el rey David, es un gran adorador, uno de los
mejores en la Biblia. Escribió muchísimos Salmos y
pasaba horas adorando al Señor; su vida debe ser una
gran inspiración para nosotros. Él muestra su interior en
este Salmo, muestra el motor de su corazón, el cual
también debiera ser nuestro motor.
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Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas
Qué maravilloso Salmo; desde muy pequeño es uno
de mis favoritos. He sido tan ministrado cada vez que lo
medito. Esta primera parte nos habla de una necesidad,
no cualquier necesidad, sino una necesidad primordial
por la Presencia y la unción del Espíritu Santo.
En nuestro interior debe existir siempre esta
necesidad por el Espíritu Santo y su unción, una
necesidad fuerte y constante. El agua es más necesaria e
importante que la comida. Una persona puede sobrevivir
algunos días sin comer, pero no muchos días sin tomar
agua. Así debe ser nuestra necesidad de Dios, de su
Espíritu y de su unción, mayor que la propia comida.
Este es el nivel de sed que cargaba David, uno de los
adoradores más ungidos de la tierra.
¿Tienes la necesidad de Dios o no necesitas orar
mucho antes de tu participación pública en la iglesia?
¿Tienes sed de la unción o descansas en tu talento para
servir? ¿Aún pasas tiempos con Dios diariamente? Estas
son solo algunas preguntas saludables que debemos
hacernos cotidianamente para mantener el fuego
ardiendo y la pasión encendida.
La sed es terrible. Cuando se experimenta una
verdadera sed, entra una desesperación por saciarla a
toda costa. Así debe ser nuestro impulso interno hacia la
Presencia de Dios y su unción; desesperadamente
debemos buscarla. Cuando alguien pelea por no estar
seco y sin unción, Dios le recompensa con agua viva,
pues quien busca encuentra. Debemos pelear
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continuamente contra la sequedad en nuestras vidas.
Estar ungidos es lo contrario a estar secos y vacíos. Es
por ello que debemos buscar la unción sin importar el
precio a pagar.
Brama. Clama.
Aquí vemos la manera de saciar nuestra sed de
Dios y por la unción: clamando. La oración con clamor
siempre tiene respuesta. El clamor nos habla de gritos
desesperados por ayuda y hasta de cierto acoso
insistente.
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas
grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33:3
La unción que no conocías, la unción que antes no
tenías, esa unción grande que estabas esperando, la
r e c i b i r á s c u a n d o l a b u s q u e s e n c l a m o r, c o n
desesperación e insistencia. Si pides la unción, la unción
vendrá a tu vida como respuesta a tus oraciones. Hay
algo que siempre debemos recordar: la unción es la paga
de la oración.
Mientras más ores por ella, más unción vendrá a tu
vida. Mientras más insistas tocando las puertas del cielo
con tu oración para tenerla, más unción recibirás. La
unción es muy proporcional a tu consagración, a tu
tiempo de oración y de intimidad con Dios. Por eso, no es
justo envidiar a un ungido; no es justo envidiar el mover
del Espíritu cuando ministra alguien más, pues es solo
resultado de su tiempo de intimidad. Seguro le costó
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muchas horas delante de Dios, por eso tan palpable
respaldo.
La unción está disponible para todos los hijos de
Dios. Aquellos que anhelen crecer y pagar el precio por
ella, la recibirán. No es para unos cuantos, es para todos
aquellos que la anhelen, la deseen como el ciervo brama
por las aguas, la necesiten de tal forma que estén
dispuestos a pagar el precio necesario por recibirla.
Algunos han realizado películas del fin del mundo,
siendo el tema primordial la falta de agua en el planeta
Tierra. En esa escasez, el agua tiene valores altísimos,
pero todos están dispuestos a pagarlo si encuentran al
menos un poco de agua. En medio de este tiempo donde
escasea la unción, pues se ha cambiado por estrategias
humanas y naturales, se va a levantar un remanente que
esté dispuesto a pagar el precio de la unción a como dé
lugar. Esta es la forma legal de edificar el reino de Dios:
con la unción del Espíritu Santo. Solo debemos echar un
vistazo al libro de los Hechos para ver que mi declaración
es real. No estoy en contra de lo moderno; yo me
modernizo, aprendo, crezco, pero nunca cambiaremos la
unción por estrategias. Tomaremos las estrategias que
Dios nos muestre tomar, pero siempre caminaremos
ungidos, amando la unción y el poder de Dios.
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
Más que una pregunta, es la expresión de la
desesperación de vivir ya el momento de encontrarnos
con Dios.
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Tenía entre 18 y 19 años cuando experimenté esto
por primera vez; estaba literalmente desesperado por
llegar a mi casa para encerrarme en mi habitación y
pasar un tiempo con el Espíritu Santo. Esto sucede
cuando tienes hambre y sed de Dios. Puedes estar
realizando otras actividades importantes, pero realmente
lo que más disfrutas es estar en la Presencia de Dios. Sin
embargo, no es solo un disfrute especial, es una
necesidad, una dependencia. Viene a tu interior un deseo
intenso de pasar tiempo a solas con Dios; todo lo demás
comienza a perder sentido y lo único valioso es el Espíritu
Santo.
Mis amigos lectores, cuando buscas la unción y la
recibes, nunca más puedes volver a sentir plenitud sin la
unción.
Mi esposa Karen y yo estamos arruinados en ese
sentido. Nuestra vida se arruinó; no podemos tener una
vida normal. Estamos esclavizados a la unción; somos
esclavos por amor, es una necesidad. Tenemos que estar
orando, adorando, en la Palabra, etc. Cuando no
sentimos la unción tan palpable en nuestra vida y
ministerio, nos ponemos tristes y deprimidos. Lo único
que puede saciar ese vacío es la poderosa Presencia de
Dios, y tenemos hambre de más. En esto se van nuestros
días, en esto se va nuestra vida; todo circula alrededor de
Cristo. Cristo significa: El Ungido. A Él es a quien
deseamos con tanta fuerza: su vida manifestada a
nosotros, en nosotros y a través de nosotros.
Amigo lector, te veo ungido y amante del Espíritu
Santo, te veo enfermo de amor por su Presencia. Que esta
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pasión te consuma hasta los huesos, que ames su unción
más que cualquier otra cosa en tu vida, que ames la
unción del Espíritu Santo con todo tu ser y tu corazón.
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6to Hábito
Buscar excelencia
musical
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el
Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor
recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el
Señor servís. Colosenses 3:23-24
U n buen desarrollo musical se convierte en un
excelente conducto para la unción. La excelencia
musical no da la unción, pero sí es un buen canal para
que la unción fluya. Una alabanza llena de errores
palpables no permitirá que el pueblo se conecte con Dios
libremente por la falta de fluidez musical.
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Creo firmemente que aquí es donde vemos el
equilibrio: la unción es lo más importante, pero también
es necesario un buen desarrollo de nuestro instrumento o
voz.
Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el
canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta
y ocho. Y echaron suertes para servir por turnos, entrando
el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el
discípulo. 1 Crónicas 25:7-8
Estos hombres realizaban su trabajo con honradez. Los
que estaban al frente de ellos eran los levitas Yajat y
Abdías, descendientes de Merari, y Zacarías y Mesulán,
descendientes de Coat. Los levitas, que eran hábiles en
tocar instrumentos de música,
2 Crónicas 34:12 (NVI)
Tomar clases
Este es un buen consejo: siempre habrá alguien
mejor que nosotros de quien podamos aprender.
Busquemos un maestro y tomemos clases. Desarrollar
nuevas técnicas y crecer musicalmente es muy
importante; hagamos crecer nuestro don.
Sé que dentro de muchos grupos de alabanza ya
hay maestros en el área; sin embargo, todos podemos
avanzar y desarrollar más nuestro instrumento, de
alguna u otra manera. Si aquellos que ya son maestros
pueden aún crecer más en su desarrollo musical, cuánto
más aquellos que van comenzando o han tomado muy
pocas clases musicales o vocales. Tener la actitud
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siempre de aprender nos ayudará mucho en la vida. Creer
que lo sabemos todo nos estancará. La humildad siempre
nos llevará a dimensiones más altas. Ten la humildad de
tomar clases, haz el esfuerzo; la unción fluirá mejor
cuando pongas tu corazón en ofrecerle a Dios lo mejor de
ti, no solo espiritualmente, sino también musicalmente.
Estemos en aprendizaje constante, vayamos de gloria en
gloria; esta es una mentalidad de reino.
Con esto no quiero que te sientas descalificado, por
favor no. Comienza a servir con el nivel musical que
tienes; sirve, adora, ama al Señor, pero no te conformes.
Ve por más. Muchos se esfuerzan mucho antes de
pertenecer a un grupo de alabanza, parece que es su
única meta en la vida, y ya no se esfuerzan más por
crecer después de ser integrados en los equipos de
adoración de sus iglesias. Pero tú debes crecer siempre;
tu meta no es pertenecer a un grupo de alabanza, sino
cumplir con el propósito de Dios, agradar a Dios y darle lo
mejor de ti a Él.
Interpretación
La interpretación muestra si estás conectado en la
canción o no. Recuerdo cuando estaba estudiando en el
conservatorio de música que hablaban respecto a la
musicalidad. Cada músico tiene su musicalidad; muchos
eran fríos y tocaban puras notas, pero otros transmitían
algo con su música, muchas veces sin palabras. Cada
músico y cantante del altar debe desarrollar su
interpretación. No se trata de tocar por tocar, de meter el
acorde donde lo debo meter, sino de expresar algo a
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través de la música. En nuestro caso, debemos expresar y
transmitir el mensaje del reino de Dios.
La interpretación será más fácil si dominamos la
pieza. Mientras más complicada es la pieza y mientras
más nos cuesta tocarla, ni siquiera pensaremos en la
interpretación, pero tener dominada cada canción nos
dará más oportunidad para la interpretación. Cuando
toques, conéctate con lo que estás tocando y con lo que se
está cantando. No estés pensando en otra cosa; vuélvete
uno con el equipo y el mensaje que transmiten. Esta
unidad hace una gran diferencia.
Dinámicas
Las dinámicas en los tiempos de alabanza y
adoración son maravillosas. El subir y bajar intensidades
en el momento correcto, el hacer crescendos, el dejar la
batería sola, cortes, silencios, arreglos, cambios de
armonías, etc., todo esto enriquece mucho la experiencia
de alabar y adorar a Dios.
Muchas veces pegamos canciones como si fuera un
solo popurrí toda la alabanza. Hemos visto que cuando
trabajamos en esto hay algo muy especial.
Los pads de fondo son maravillosos. Yo no sé cómo
era nuestra adoración antes de usarlos; crean una
atmósfera buenísima. Los puedes conseguir en
www.thatworshipsound.com.
Y creo que aquí también entra el tema de las
secuencias. Nuestro equipo trabajó un poco en hacer la
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transición; sin embargo, perseveramos y lo logramos.
Ahora no hay celebración donde no toquemos sin
secuencia; es una herramienta maravillosa que le da
dinamismo a la alabanza y mucha calidad. Nosotros
adquirimos las secuencias en www.secuencias.com.
Ensayos
Un buen ensayo es aquel donde solo fuimos a
ensamblar las canciones.
Cada músico y cantante del altar debe practicar en
su casa las canciones del servicio para solo llegar al
ensayo a ensamblar. El ensayo no es el momento de
aprenderse las canciones o de sacar los tonos, tampoco
de anotar la letra; es solo el momento de ensamblar el
trabajo individual que todos hicieron en casa. Si vamos
ya ensayados al ensayo, esto eliminará ensayos tediosos y
largos, para que como equipo podamos tener un tiempo
de devoción.
¿Cuáles son las consecuencias de un ensayo largo,
tedioso y cansado?
• No te queda tiempo para tener devoción grupal con
el equipo. Meditar en la Palabra, orar y adorar
juntos.
• Los buenos elementos musicales, más
profesionales, se desanimarán si los demás no
traen sus partes ensayadas y los puedes perder.
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• Le quitas tiempo valioso a los músicos y cantantes
que pueden dedicar a su familia y a sus negocios
personales.
• Las personas productivas o adultas no tienen
mucho tiempo disponible; si los ensayos son largos,
no podrán asistir y será complicado involucrarlos
en el equipo de adoración. Regularmente, este
grupo de personas son quienes dan más resultados
en el ministerio. No te atrevas a dejarlos ir por un
ensayo largo.
• Si los adultos responsables, muchos de ellos
músicos profesionales, se les dificulta involucrarse
por los horarios del ensayo, te llenarás de
adolescentes en tu equipo, pues ellos tienen todo el
tiempo del mundo. Esto es muy bueno porque
debemos ir entrenando a la siguiente generación,
pero es malo porque, por su juventud, pueden
perder el piso rápidamente, desenfocarse. Además,
son irresponsables e inmaduros; esto te puede
ocasionar muchos problemas en el grupo. Desde
que nuestro equipo está conformado, en su
mayoría, por adultos casados, nuestro nivel
espiritual, musical y fraternal ha subido mucho. Si
algún joven está leyendo este punto sensible, le
animo a ser maduro, enfocarse en su propósito,
prepararse cada vez más, ser luz y ser la diferencia
en el lugar donde se desarrolla.
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7o Hábito
Ganar almas para
Cristo
El fruto del justo es árbol de vida;
Y el que gana almas es sabio.
Proverbios 11:30
S i deseamos ser músicos y cantantes del altar
perfectos, digo perfectos por decir un calificativo de
inspiración, hay algo que podemos hacer, un extra, que
ayudará mucho en el carácter y el espíritu del equipo;
esto es: ganar almas para Cristo.
Todo músico y cantante del altar debe tener avivado
el fuego del evangelismo y la pasión de ganar almas para
Cristo. Esto es más importante de lo que imaginamos.
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Amor por las almas
Cuando los cantantes y músicos del altar llevan
almas a los pies de Cristo, el enfoque no se pierde. Ellos
se mantendrán enfocados en que su propósito no es ser
estrellas de iglesia o rockstars, sino ministros que aman
las almas y les sirven con su propia vida.
El ministerio de alabanza tiene el fin de ministrar a
Dios y ministrar a las almas. El propósito es tocar las
vidas de las personas con nuestra música para que se
puedan conectar con Dios. Deseo que se dé cuenta de
esto: el fin son las almas. El propósito de tener música
moderna, excelente y ungida son las almas; bendecir al
pueblo de Dios.
Es por ello que el evangelismo activo entre los
miembros del grupo de alabanza es muy importante
porque nos mantendrá con los pies en la tierra, enfocados
y dando resultados poderosos para el reino.
Cuando tenemos el enfoque en Dios y las almas,
nuestra comodidad quedará en segundo plano, nuestros
intereses quedarán atrás; dejaremos a un lado lo nuestro
por buscar lo más importante: la Presencia de Dios y el
bendecir las almas. Nunca olvidemos que este es el
verdadero ministerio: servir a Dios y servir a la gente.
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