Esopo
Escritor griego. Uno de los más antiguos géneros de la literatura universal es la
fábula, un tipo de relato breve protagonizado por animales personificados
cuya finalidad es dar una enseñanza, una moraleja final.
¿Cuál es la fábula más famosa de Esopo?
La historia "La cigarra y la hormiga" tal vez sea la más famosa y difundida fábula de
Esopo. El relato es breve, de apenas dos párrafos, y presenta a dos animales
antagónicos como personajes principales: la hormiga, símbolo de trabajo y empeño,
y la cigarra, símbolo de la pereza y el descuido.
Algunas de las fábulas más populares son:
La cigarra y la hormiga
El pastor mentiroso
El Lobo y el Cordero
La Tortuga y la Liebre
El Lobo y el Perro
El Lobo y la Garza
La Rata de Campo y la Rata de Ciudad
El Cuervo y el Zorro
El Zorro y las Uvas.
«La liebre y la tortuga»
Érase una vez una liebre muy veloz que presumía de ello ante todos los animales
del bosque. Un día, se encontró con una tortuga que caminaba muy despacio. La
liebre se burló de su lentitud.
—Hagamos una carrera y veamos quién gana —propuso la tortuga.
Al empezar la carrera, la liebre salió disparada, mientras que la tortuga avanzó
lentamente. Al ver que sacaba una gran ventaja a la tortuga, la liebre se paró en un
árbol a descansar. La tortuga siguió avanzando, poco a poco y sin detenerse.
Cuando la liebre despertó, vio angustiada que la tortuga estaba a punto de llegar a
la meta. La liebre corrió y corrió, pero fue demasiado tarde. La tortuga cruzó la
meta, agotada pero feliz.
Moraleja: De poco vale el talento sin esfuerzo. Esta fábula de Esopo nos enseña
que, con perseverancia y con esfuerzo, podemos lograr nuestras metas.
«El pastor y el lobo»
Había una vez un joven pastor que todos los días llevaba a su rebaño a pastar.
Como se aburría muchísimo, decidió gastar una broma a los campesinos del lugar.
—¡Que viene el lobo! ¡Auxilio! ¡Mis ovejas!
Los campesinos corrieron a ayudarle, pero no vieron ni rastro del lobo. El joven
pastor rio a carcajadas, mientras los campesinos se alejaban muy enfadados. Una
semana después, el pastor volvió a gastarles la misma broma.
Hasta que un día, el pastor vio acercarse a un lobo. Aterrorizado, gritó pidiendo
auxilio. Pero esta vez, los campesinos no le creyeron y el pastor se quedó sin su
rebaño.
Moraleja: Nadie cree al mentiroso cuando dice la verdad. Esta es otra de las
mejores fábulas de Esopo y nos enseña que si mentimos, nadie confiará en
nosotros cuando digamos la verdad.
«El lobo disfrazado de cordero»
Esto era un lobo muy hambriento que vio un rebaño de ovejas. Un día encontró una
piel de oveja en el bosque y tuvo una idea para despistar al pastor.
—Me disfrazaré con esta piel de oveja. Así las ovejas y el pastor creerán que soy
una oveja más.
Y su plan funcionó. Al atardecer, el lobo fue llevado al establo con el resto de las
ovejas. El lobo se relamió, pensando en el gran banquete que se daría por la noche.
Pero, cuando anocheció, el pastor entró en el establo buscando carne para cenar. Y,
creyendo que el lobo era una oveja, lo tomó y se lo llevó.
Moraleja: Quien muchas trampas hacen termina por caer en ellas. Esta fábula de
Esopo quiere enseñar que la mentira y las trampas siempre nos traerán problemas.
Cuanto mayor sea la mentira, mayor será el daño.
«La hormiga y la paloma»
Una hormiga bebía agua en un río, con tan mala suerte que cayó al agua. Pasaba
por ahí una paloma que, al oír sus gritos de auxilio, corrió a salvar a la pequeña
hormiga.
—Gracias, amiga paloma —dijo la hormiga muy agradecida—. Si algún día estás
en peligro, yo te ayudaré.
Varias semanas después, un cazador vio a la paloma sobre una rama. Estaba a
punto de disparar su escopeta cuando, de pronto, la hormiga se metió por debajo
del pantalón y le mordió la pierna. Y así pudo la paloma escapar, sana y salva.
Moraleja: Haz bien y no mires a quién. Esta no podía faltar en nuestra selección
de las mejores fábulas de Esopo pues nos enseña a ayudar siempre a los demás,
y que toda buena acción trae más acciones buenas
«La cigarra y la hormiga»
Un verano especialmente caluroso, una cigarra descansaba bajo la sombra de un
árbol. Se pasaba el día cantando y bailando, mientras su vecina la hormiga iba y
venía cargada de comida.
—¿Por qué no descansas conmigo, vecina? —le preguntó la cigarra.
—Si descanso ahora, ¿quién alimentará a mis crías en invierno? Si fuera tú,
recogería provisiones.
Pero la cigarra siguió ociosa. Entonces llegó el frío invierno, y la cigarra no
encontró alimento. Tiritando, fue a casa de la hormiga a pedirle comida. Pero la
hormiga le contestó que apenas tenía provisiones para su familia. Y la pobre
cigarra siguió su camino, pero con la lección bien aprendida.
Moraleja: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Esta quizás sea una
de las más emblemáticas y mejores fábulas de Esopo. Enseña que el esfuerzo
obtiene su recompensa, mientras que con pereza y vagancia no se logra nada
«La zorra y el cuervo»
Una zorra muy hambrienta vio a un cuervo posado sobre un árbol, con un trozo de
queso en el pico. La zorra, que era muy astuta, ideó un plan para conseguir el
queso.
—¡Qué hermosas son tus plumas, amigo cuervo! ¡Qué brillo! ¡Qué color! Eres la
envidia de todas las aves.
El cuervo se estiró sobre la rama, sacó pecho y extendió sus alas con orgullo. La
zorra siguió piropeando al cuervo, pero todavía agarraba el queso con recelo.
Hasta que…
—Me han dicho que el cantar del cuervo supera cualquier cantar. ¿Es cierto,
amigo cuervo? ¿Tan hermosa es tu voz? ¿Cantarías algo para mí?
Entonces, lleno de vanidad, el cuervo tomó aire, abrió el pico y graznó lo más
fuerte que pudo. Cuando terminó, vio a la zorra alejarse feliz con el trozo de queso
en su boca.
Moraleja: Si te halagan sin parar, intenciones hay detrás. Esta fábula de Esopo nos
enseña a desconfiar de las personas que nos adulan sin motivo alguno, porque
solo quieren engañarnos y conseguir algo a cambio.
«El cascabel del gato»
Había una vez unos ratones que vivían atemorizados por un gato. Cada vez que
salían a por comida, el gato los perseguía. Hacía semanas que no comían nada.
Entonces, uno de los ratones tuvo una idea:
—¡Ya sé! Pondremos un cascabel al gato. Así lo oiremos a tiempo y podremos
escapar.
—¡Qué buena idea! —contestó el ratón más viejo—. Pero ¿quién será el valiente
que le ponga el cascabel?
Todos los ratones pusieron excusas y volvieron a sus hogares, más hambrientos
que nunca.
Moraleja: Del dicho al hecho hay un gran trecho. Esta no podía faltar entre las
mejores fábulas de Esopo. Nos enseña que es muy fácil opinar y hablar, y que lo
difícil es llevar algo a la práctica
«La zorra y la cigüeña»
Cuentan que una zorra invitó a cenar a su vecina la cigüeña. Le sirvió sopa en un
plato llano, y la pobre cigüeña no pudo tomar nada con su largo pico. Entonces la
cigüeña invitó a comer a la zorra. Le sirvió un delicioso guiso de carne en una vasija
alta.
—Vecina, así no alcanzo a comer nada —se quejó la zorra.
—¿De verdad? Pues entonces disfrutarás de mi cena tanto como yo disfruté de la
tuya.
Moraleja: No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Esta fábula
de Esopo nos enseña a tratar a los demás con respeto y como quisiéramos que nos
trataran a nosotros.
«El caballo y el asno»
Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día en que iban a la ciudad con los fardos
cargados, el asno se sintió muy cansado y pidió ayuda al caballo. Pero el caballo se
hizo el sordo y siguieron el camino.
Una hora después, el asno se desplomó, sin fuerzas. Entonces el dueño echó toda la
carga del asno y al propio asno encima del caballo.
—Debí haber ayudado al asno cuando me lo pidió —se lamentó el caballo—. Ahora
no tendría que llevar tanto peso…
Moraleja: Cuando ayudes a los demás, tu propio bien cosecharás. Esta fábula de
Esopo enseña que cuando ayudamos a alguien, nosotros también salimos
beneficiados.
«El león y el ratón»
Érase una vez un ratón que caminaba, sin saberlo, sobre el lomo de un león. De
pronto, una garra atrapó al ratón, con la intención de comérselo.
—No me coma, por favor. Le prometo que, si alguna vez está en apuros, yo lo
ayudaré.
—¡Ja, ja, ja! ¿Cómo podrá ayudarme alguien tan pequeño?
Pero el león lo dejó marchar por esta vez. Días más tarde, el ratón escuchó unos
rugidos cerca de su madriguera. Era el león, que había quedado atrapado en una
gran red. Entonces el ratón comenzó a roer la red, hasta hacer un agujero del
tamaño del león. Y desde entonces, el pequeño ratón y el enorme león fueron
amigos inseparables.
Moraleja: Hasta los más grandes necesitan de los pequeños. Esta fábula de Esopo
nos enseña a valorar a todos, sin importar su aspecto o las apariencias.
«El ciervo y su reflejo»
Había una vez un ciervo que se acercó a un lago para beber. Al ver su reflejo en el
agua, dijo:
—¡Qué cuernos tan majestuosos! Son impresionantes. Pero ¿estas patas? ¡Qué
frágiles y finas en comparación con los cuernos!
De pronto, apareció un león dispuesto a comerle. El ciervo corrió y corrió con sus
ágiles patas. Casi había despistado al león cuando sus cuernos se enredaron en
las ramas de un árbol. Y entonces comprendió que lo que tanto admiraba, su
cornamenta, iba a ser su perdición.
Moraleja: Valora y aprecia lo que tienes: lo necesitarás cuando menos lo esperes.
Esta fábula de Esopo nos enseña a querernos como somos y a valorar lo que
tenemos, sin compararnos.